{"id":19309,"date":"2026-02-19T05:00:43","date_gmt":"2026-02-19T04:00:43","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19309"},"modified":"2026-02-19T01:26:51","modified_gmt":"2026-02-19T00:26:51","slug":"el-manual-completo-del-imperialismo-en-venezuela-una-nota-urgente-para-comprender-el-asedio-imperial-en-curso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19309","title":{"rendered":"El manual completo del imperialismo en Venezuela: una nota urgente para comprender el asedio imperial en curso"},"content":{"rendered":"<div dir=\"ltr\">\n<div>\n<p>El secuestro del presidente venezolano Nicol\u00e1s Maduro y su esposa, Cilia Flores, a manos del imperialismo estadounidense marca una nueva y extremadamente grave escalada en la agresi\u00f3n sostenida contra la soberan\u00eda de Venezuela. Lejos de ser un hecho aislado o excepcional, este episodio forma parte de una ofensiva prolongada que combina la guerra econ\u00f3mica y financiera, la deslegitimaci\u00f3n pol\u00edtica, la coacci\u00f3n militar y la producci\u00f3n de consenso medi\u00e1tico y hegemon\u00eda cultural. Ante la confusi\u00f3n informativa, la propaganda y la proliferaci\u00f3n de narrativas especulativas, este art\u00edculo propone un marco anal\u00edtico para comprender la l\u00f3gica estructural del imperialismo contempor\u00e1neo y situar este ataque en el contexto del asedio al que ha estado sometida Venezuela durante d\u00e9cadas.<\/p>\n<p><strong>El imperialismo y el sistema mundial capitalista: un marco anal\u00edtico<\/strong><\/p>\n<p>Desde la perspectiva del an\u00e1lisis de los sistemas mundiales, el capitalismo no se entiende como un conjunto de econom\u00edas nacionales aisladas, sino como una totalidad hist\u00f3rica estructurada por relaciones jer\u00e1rquicas de dominaci\u00f3n y dependencia, articuladas a trav\u00e9s del intercambio desigual. En este marco, el imperialismo no es una distorsi\u00f3n temporal ni el resultado excepcional de crisis o guerras espec\u00edficas, sino m\u00e1s bien una dimensi\u00f3n constitutiva del sistema mundial capitalista, inseparable de su l\u00f3gica hist\u00f3rica de expansi\u00f3n y su necesidad permanente de acumulaci\u00f3n a escala global.<\/p>\n<p>El imperialismo puede definirse, por tanto, como el modo jer\u00e1rquico a trav\u00e9s del cual se organizan la captura, la transferencia y la apropiaci\u00f3n de valor en todo el mundo. Este proceso se basa en la subordinaci\u00f3n estructural de algunas sociedades a otras dentro de una divisi\u00f3n internacional de la producci\u00f3n y el trabajo que separa a los pa\u00edses que no retienen el valor que producen de aquellos que lo capturan y concentran a trav\u00e9s del intercambio desigual. Esta jerarqu\u00eda configura los polos cl\u00e1sicos del sistema \u2014n\u00facleo y periferia, o Norte Global y Sur Global\u2014 as\u00ed como los espacios semiperif\u00e9ricos intermedios, donde coexisten din\u00e1micas contradictorias de apropiaci\u00f3n y dependencia. El imperialismo, en este sentido, segrega y ordena el mundo para garantizar la acumulaci\u00f3n de capital, bas\u00e1ndose en la extracci\u00f3n barata de mano de obra, bienes materiales y energ\u00eda, y en la externalizaci\u00f3n sistem\u00e1tica de los costes a la periferia.<\/p>\n<p>Lejos de reducirse a la dominaci\u00f3n militar directa o al control territorial, el imperialismo contempor\u00e1neo funciona como un sistema integrado que articula diferentes esferas de la vida social. La dominaci\u00f3n econ\u00f3mica \u2014basada en el control de los flujos de valor, la deuda, las sanciones o el acceso a los mercados\u2014 se ve reforzada por instrumentos pol\u00edticos y diplom\u00e1ticos, por la amenaza o el uso efectivo de la coacci\u00f3n militar y por formas de hegemon\u00eda cultural y medi\u00e1tica que ayudan a legitimar el orden existente en el imaginario social. Estas esferas no funcionan de forma aislada, sino que se combinan y se refuerzan mutuamente a trav\u00e9s de diversos grados de coacci\u00f3n y consentimiento, buscando un equilibrio que permita naturalizar la subordinaci\u00f3n imperial y normalizar la captura de valor como algo inevitable o incluso deseable.<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n activa de los Estados es fundamental en esta arquitectura de dominaci\u00f3n. A trav\u00e9s de marcos legales, acuerdos internacionales, mecanismos diplom\u00e1ticos y, cuando es necesario, el uso de la fuerza militar, se crean las condiciones para que las empresas transnacionales y las entidades financieras concentren la mayor parte de los beneficios del comercio mundial. En este contexto, es posible hablar de Estados imperialistas, situados principalmente en el n\u00facleo del sistema mundial capitalista, en contraposici\u00f3n a otros Estados cuya posici\u00f3n estructural es de dependencia, independientemente de sus proyectos pol\u00edticos internos o sus aspiraciones de desarrollo. Las diferentes fases hist\u00f3ricas del imperialismo \u2014colonial, neocolonial y neoliberal\u2014 muestran continuidades y rupturas en estas formas de dominaci\u00f3n, generalmente asociadas a per\u00edodos de hegemon\u00eda de potencias espec\u00edficas, con Estados Unidos como actor central del imperialismo contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>Este marco permite analizar el caso venezolano no como una anomal\u00eda ni como un conflicto estrictamente interno, sino como una expresi\u00f3n concreta de las tensiones del sistema mundial capitalista y de las formas contempor\u00e1neas de agresi\u00f3n imperialista. Las din\u00e1micas econ\u00f3micas, pol\u00edticas, diplom\u00e1ticas, medi\u00e1ticas, culturales y militares que han configurado a Venezuela en las \u00faltimas d\u00e9cadas \u2014y que han culminado en la intervenci\u00f3n militar abierta de los \u00faltimos d\u00edas, en violaci\u00f3n del derecho internacional\u2014 solo pueden entenderse plenamente cuando se sit\u00faan dentro de esta l\u00f3gica estructural de dominaci\u00f3n, captura de valor y disciplina de la periferia.<\/p>\n<p><strong>Venezuela en las engranajes del imperialismo contempor\u00e1neo<\/strong><\/p>\n<p>Situar el caso venezolano en el marco del sistema mundial capitalista requiere abandonar las explicaciones excepcionalistas o moralizantes y entenderlo como una expresi\u00f3n concreta de la din\u00e1mica estructural del imperialismo contempor\u00e1neo. Lejos de ser un mero conflicto bilateral, un \u00abfracaso interno\u00bb o una supuesta \u00abderiva autoritaria\u00bb, la agresi\u00f3n sostenida contra Venezuela debe interpretarse como parte de un proceso de disciplina de la periferia en un contexto de crisis, reconfiguraci\u00f3n geopol\u00edtica y declive relativo de la hegemon\u00eda estadounidense.<\/p>\n<p>Desde el inicio del proceso bolivariano, la soberan\u00eda venezolana se convirti\u00f3 en blanco de una confrontaci\u00f3n sostenida por parte del imperialismo estadounidense y sus aliados regionales. Ya durante la presidencia de Hugo Ch\u00e1vez (1999-2013), esta ofensiva adopt\u00f3 m\u00faltiples formas que presagiaban los mecanismos desplegados hoy contra Venezuela. El golpe de Estado de abril de 2002, respaldado por los sectores empresarial, medi\u00e1tico y militar y legitimado de facto por Washington, marc\u00f3 un punto de inflexi\u00f3n, seguido meses m\u00e1s tarde por la huelga petrolera de 2002-2003, un acto de sabotaje econ\u00f3mico destinado a paralizar PDVSA y asfixiar al Estado venezolano. Estos episodios estuvieron acompa\u00f1ados de operaciones de desestabilizaci\u00f3n pol\u00edtica y financiera, como la financiaci\u00f3n de la oposici\u00f3n a trav\u00e9s de agencias estadounidenses (USAID y NED), la presi\u00f3n internacional durante el refer\u00e9ndum revocatorio de 2004 y la detecci\u00f3n de complots paramilitares vinculados a Colombia, como la llamada Operaci\u00f3n Daktari en 2004.<\/p>\n<p>Estos acontecimientos tambi\u00e9n se desarrollaron en un entorno regional cada vez m\u00e1s militarizado, marcado por la expansi\u00f3n de la presencia estadounidense en Colombia y la realizaci\u00f3n de ejercicios militares que simulaban escenarios de intervenci\u00f3n en Venezuela, incluido el precedente de la Operaci\u00f3n Balboa en 2001, dirigida por Espa\u00f1a en coordinaci\u00f3n con Colombia, Panam\u00e1 y Estados Unidos. Paralelamente, se consolid\u00f3 una guerra medi\u00e1tica internacional destinada a erosionar la legitimidad del gobierno bolivariano y preparar el terreno simb\u00f3lico para formas m\u00e1s abiertas de fuerza. Lejos de ser incidentes aislados, estos precedentes revelan una estrategia prolongada de injerencia que combina presi\u00f3n econ\u00f3mica, conspiraci\u00f3n pol\u00edtica, amenaza militar y disciplina discursiva, que contin\u00faa \u2014a trav\u00e9s de medios m\u00e1s radicalizados\u2014 en la fase actual de agresi\u00f3n imperialista contra Venezuela.<\/p>\n<p>As\u00ed, en las \u00faltimas d\u00e9cadas \u2014y con especial intensidad desde mediados de la d\u00e9cada de 2010\u2014, Venezuela ha sido objeto de una estrategia de dominaci\u00f3n multifac\u00e9tica y cada vez m\u00e1s intensa, que combina sanciones econ\u00f3micas, estrangulamiento financiero, deslegitimaci\u00f3n diplom\u00e1tica, operaciones de desestabilizaci\u00f3n pol\u00edtica, amenazas militares, acciones encubiertas y una intensa guerra medi\u00e1tica y cultural. Esta articulaci\u00f3n de instrumentos se corresponde claramente con los mecanismos imperialistas descritos anteriormente: un equilibrio relativo entre la coacci\u00f3n y el consentimiento destinado a forzar un cambio de r\u00e9gimen con el fin de imponer la sumisi\u00f3n del pa\u00eds a los circuitos globales de acumulaci\u00f3n de capital.<\/p>\n<p>El eje econ\u00f3mico ha sido fundamental en esta ofensiva. Tras la desestabilizaci\u00f3n interna causada por las guarimbas de 2014, acompa\u00f1adas de un aumento de la financiaci\u00f3n directa de Estados Unidos a la oposici\u00f3n, las sanciones unilaterales de Estados Unidos, ilegales seg\u00fan el derecho internacional, se intensificaron a partir de 2015 y se volvieron cualitativamente m\u00e1s agresivas en 2017 y 2019. Estas sanciones no solo castigaron severamente la capacidad del Estado venezolano para comerciar, financiarse y sostener las pol\u00edticas p\u00fablicas, sino que tambi\u00e9n funcionaron como un mecanismo de guerra econ\u00f3mica destinado a erosionar las condiciones materiales de la reproducci\u00f3n social. Las sanciones financieras impuestas en 2017 bloquearon el acceso a los mercados crediticios internacionales e impidieron la refinanciaci\u00f3n de la deuda, mientras que el embargo petrolero de facto impuesto a PDVSA en 2019 \u2014junto con la confiscaci\u00f3n de activos estrat\u00e9gicos en el extranjero\u2014 profundiz\u00f3 el colapso de los ingresos p\u00fablicos y la capacidad de importaci\u00f3n del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Las consecuencias materiales de este estrangulamiento han sido ampliamente documentadas. Estudios del Centro de Investigaci\u00f3n Econ\u00f3mica y Pol\u00edtica (CEPR) estimaron que las sanciones contribuyeron a 40 000 muertes evitables solo entre 2017 y 2018, al restringir el acceso a alimentos, medicamentos, suministros hospitalarios y servicios b\u00e1sicos, mientras que otros estudios elevaron la cifra a m\u00e1s de 100 000 para 2020. Los informes de las agencias de las Naciones Unidas han documentado el deterioro sostenido de los indicadores de salud, nutrici\u00f3n y mortalidad infantil y materna en el contexto de un colapso econ\u00f3mico inducido. En 2018, un funcionario del Departamento de Estado de los Estados Unidos reconoci\u00f3 abiertamente el objetivo de esta pol\u00edtica, afirmando que las sanciones hab\u00edan obligado a Venezuela a incurrir en impago y que el \u00abcolapso total\u00bb era la prueba de que la estrategia estaba funcionando.<\/p>\n<p>Este proceso de asfixia econ\u00f3mica ha ido acompa\u00f1ado de un despojo financiero directo, en el que han participado activamente instituciones de pa\u00edses centrales. El caso del oro venezolano retenido por el Banco de Inglaterra es particularmente ilustrativo. Con el argumento de \u00abno saber qui\u00e9n es el gobierno leg\u00edtimo\u00bb, el Reino Unido se neg\u00f3 a devolver las reservas soberanas pertenecientes al Estado venezolano, incluso durante la emergencia del COVID. Paralelamente, se congelaron en el extranjero activos estatales por valor de decenas de miles de millones de d\u00f3lares y se someti\u00f3 a control judicial en Estados Unidos a empresas estrat\u00e9gicas como Citgo, privando al pa\u00eds de recursos fundamentales.<\/p>\n<p>Este eje econ\u00f3mico se articul\u00f3 con una ofensiva pol\u00edtica y diplom\u00e1tica destinada a negar la soberan\u00eda venezolana en la escena internacional. Tras el no reconocimiento de las elecciones presidenciales de 2018, en enero de 2019 Estados Unidos, la Uni\u00f3n Europea y otros aliados reconocieron inmediatamente a Juan Guaid\u00f3 como autoridad paralela, a pesar de que ni siquiera se hab\u00eda presentado a las elecciones presidenciales. Un mes m\u00e1s tarde se produjo un intento de incursi\u00f3n desde la frontera colombiana con el pretexto de la \u00abayuda humanitaria\u00bb. Estos episodios pusieron de relieve el papel desempe\u00f1ado por los gobiernos, las organizaciones multilaterales y las alianzas regionales en la construcci\u00f3n de un consenso internacional para el cambio de r\u00e9gimen y la intervenci\u00f3n, normalizando una interpretaci\u00f3n notablemente el\u00e1stica del derecho internacional en favor de los intereses hegem\u00f3nicos.<\/p>\n<p>Cuando estas herramientas no dieron los resultados deseados, la l\u00f3gica imperial recurri\u00f3 a formas de acci\u00f3n m\u00e1s directas. En agosto de 2018, se produjo un intento de asesinato del presidente Nicol\u00e1s Maduro mediante drones explosivos. En los a\u00f1os siguientes, se intensificaron los despliegues navales estadounidenses en el Caribe, incluidas incursiones mercenarias como la Operaci\u00f3n Gede\u00f3n en mayo de 2020 y recientes operaciones de interdicci\u00f3n con el pretexto de la \u00abguerra contra las drogas\u00bb, que han dado lugar al asesinato extrajudicial, sin pruebas, de m\u00e1s de un centenar de personas, muchas de las cuales se sabe que eran simples pescadores artesanales. En este contexto, la designaci\u00f3n del fentanilo como \u00abarma de destrucci\u00f3n masiva\u00bb o la criminalizaci\u00f3n del Estado venezolano a trav\u00e9s de narrativas como la del llamado Cartel de los Soles sirvieron para construir un marco moral que legitimara la violencia imperial ante la opini\u00f3n p\u00fablica. Es revelador que esta \u00faltima acusaci\u00f3n fuera retirada una vez que comenzaron las audiencias judiciales contra Maduro, lo que puso de manifiesto su car\u00e1cter instrumental y propagand\u00edstico.<\/p>\n<p>Por supuesto, este aparato coercitivo no se sustenta \u00fanicamente en la fuerza. La producci\u00f3n de consenso ha sido igualmente crucial. Esto ha implicado la promoci\u00f3n internacional de los l\u00edderes de la oposici\u00f3n y mecanismos simb\u00f3licos de legitimaci\u00f3n a trav\u00e9s de premios institucionales, que van desde el Premio S\u00e1jarov de la Uni\u00f3n Europea a figuras de extrema derecha como Mar\u00eda Corina Machado y Edmundo Gonz\u00e1lez Urrutia, hasta el Premio Nobel otorgado a la primera, o el rid\u00edculo Premio de la Paz de la FIFA otorgado a Donald Trump. Esto ha ido acompa\u00f1ado de una cobertura medi\u00e1tica sistem\u00e1ticamente sesgada, con la repetici\u00f3n acr\u00edtica de t\u00e9rminos como \u00abdictador\u00bb, \u00abtirano\u00bb, \u00abaut\u00e1rquico\u00bb o \u00abr\u00e9gimen\u00bb en los medios de comunicaci\u00f3n convencionales, sensacionalistas e incluso deportivos, lo que constituye una estrategia cultural destinada a naturalizar la intervenci\u00f3n y presentar el cambio de r\u00e9gimen como una causa deseable, humanitaria o incluso pac\u00edfica. Al igual que en otros escenarios hist\u00f3ricos, la hegemon\u00eda cultural funciona aqu\u00ed como un complemento indispensable de la coacci\u00f3n financiera y militar, convirtiendo la agresi\u00f3n en un componente central del sentido com\u00fan pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Sin embargo, detr\u00e1s de esta ofensiva no solo se esconde una voluntad abstracta de disciplinar, castigar o dominar. Venezuela ocupa un lugar estrat\u00e9gico en la geograf\u00eda material del capitalismo global, sobre todo por sus reservas energ\u00e9ticas. Aunque el petr\u00f3leo venezolano es ultrapesado y costoso de refinar, su relevancia no puede evaluarse fuera de la configuraci\u00f3n actual del mercado energ\u00e9tico mundial. Venezuela posee una de las mayores reservas probadas de crudo del mundo \u2014alrededor de 300 000 millones de barriles, principalmente en la Faja del Orinoco\u2014, un volumen comparable o incluso superior al de grandes productores como Arabia Saud\u00ed o Ir\u00e1n, aunque en condiciones geol\u00f3gicas y t\u00e9cnicas complejas. La fuerte ca\u00edda de la producci\u00f3n \u2014actualmente entre 900 000 y 1,1 millones de barriles diarios, frente a los m\u00e1ximos hist\u00f3ricos de m\u00e1s de 3 millones\u2014 refleja el impacto de las sanciones a trav\u00e9s del estrangulamiento financiero y el consiguiente deterioro deliberado de la inversi\u00f3n y las infraestructuras.<\/p>\n<p>En este contexto, el crudo pesado venezolano adquiere una importancia espec\u00edfica, ya que podr\u00eda ayudar a compensar las limitaciones del petr\u00f3leo de esquisto ultraligero de Estados Unidos, que se estima insuficiente por s\u00ed solo para satisfacer la demanda de diesel y otros destilados medios. Adem\u00e1s, el petr\u00f3leo venezolano se adapta a la capacidad instalada de las principales refiner\u00edas del Golfo de M\u00e9xico, que est\u00e1n dise\u00f1adas espec\u00edficamente para procesar crudos densos y con alto contenido de azufre. A esto se suma un importante factor log\u00edstico: la proximidad geogr\u00e1fica \u2014entre 1500 y 2000 millas n\u00e1uticas, frente a las 8000-10 000 del Oriente Medio\u2014 reduce los costes de transporte (y, por tanto, los costes de utilizaci\u00f3n del crudo) y la exposici\u00f3n a puntos estrat\u00e9gicos como Ormuz, Suez o Bab el-Mandeb, en un contexto de creciente inestabilidad mundial. Esta combinaci\u00f3n de reservas, calidad del crudo, infraestructura de refinaci\u00f3n y geograf\u00eda explica por qu\u00e9 el control territorial y log\u00edstico del petr\u00f3leo venezolano, aunque no es el \u00fanico factor, sigue siendo un elemento significativo en las disputas geoecon\u00f3micas contempor\u00e1neas, m\u00e1s all\u00e1 de las narrativas coyunturales utilizadas para justificar la agresi\u00f3n. Adem\u00e1s, el control de estos recursos no solo tiene implicaciones energ\u00e9ticas, sino tambi\u00e9n financieras y monetarias, como parte de una estrategia destinada a reforzar el papel del d\u00f3lar en el comercio internacional de energ\u00eda con el fin de apuntalar un orden hegem\u00f3nico en crisis.<\/p>\n<p>En este sentido, Venezuela aparece como un lugar clave dentro de una retirada t\u00e1ctica m\u00e1s amplia de Estados Unidos hacia sus esferas de influencia (incluidos los esfuerzos por disciplinar a la Uni\u00f3n Europea, el Reino Unido, Jap\u00f3n y Corea del Sur), en un momento de transformaci\u00f3n global, combusti\u00f3n y disputa estrat\u00e9gica. No se trata simplemente de renovar la Doctrina Monroe a trav\u00e9s del \u00abCorolario Trump\u00bb para reafirmar el antiguo \u00abpatio trasero\u00bb \u2014como los imperialistas estadounidenses se refieren despectivamente a Am\u00e9rica Latina\u2014, sino de consolidar posiciones frente a posibles competidores sist\u00e9micos, al tiempo que se refuerzan las dependencias y se liberan recursos para el eje central de la confrontaci\u00f3n geopol\u00edtica contempor\u00e1nea. Lejos de ser marginal, el caso venezolano se encuentra as\u00ed en el centro de las contradicciones del imperialismo en su fase actual, ya que el n\u00facleo percibe que ha perdido el control hegem\u00f3nico sobre el resto del mundo.<\/p>\n<p><strong>Hechos frente a conspiraciones: la obligaci\u00f3n estrat\u00e9gica de la informaci\u00f3n frente a la confusi\u00f3n de los medios imperiales<\/strong><\/p>\n<p>El an\u00e1lisis realizado hasta ahora permite llegar a una conclusi\u00f3n fundamental: sin herramientas de an\u00e1lisis estructural, las agresiones imperialistas parecen acontecimientos confusos, excepcionales o incluso inexplicables, a veces atribuidos a actitudes megal\u00f3manas o arrebatos psic\u00f3ticos. En realidad, responden a patrones hist\u00f3ricos bien conocidos. Entender el imperialismo como un sistema, en lugar de como una serie de excesos, errores o conspiraciones aisladas, no es un ejercicio intelectual abstracto, sino una necesidad pol\u00edtica para identificar al agresor, nombrar la violencia y articular respuestas colectivas.<\/p>\n<p>En contextos de crisis, incertidumbre y desinformaci\u00f3n, esta tarea se vuelve a\u00fan m\u00e1s urgente. La ofensiva imperialista no se libra \u00fanicamente en los frentes econ\u00f3mico, diplom\u00e1tico o militar, sino tambi\u00e9n en el campo de la producci\u00f3n de conocimiento. Lo que circula masivamente en esos momentos no es informaci\u00f3n neutral, sino, en el mejor de los casos, propaganda: narrativas dise\u00f1adas para desorientar, fragmentar, sembrar sospechas y desviar la atenci\u00f3n de los hechos verificables hacia un pantano de especulaciones permanentes. El ejemplo m\u00e1s reciente ha sido el intento de sugerir que la exvicepresidenta \u2014y ahora presidenta en funciones\u2014 Delcy Rodr\u00edguez traicion\u00f3 a Nicol\u00e1s Maduro. Sin pruebas, sin datos, sin nada, esta acusaci\u00f3n ha impregnado los debates dentro de parte de una supuesta izquierda en las redes sociales que, a merced de los algoritmos, ni siquiera se ha atrevido a cuestionar el origen de la afirmaci\u00f3n, a pesar de su amplia propagaci\u00f3n por parte del propio Donald Trump, los servicios de inteligencia estadounidenses y los medios de comunicaci\u00f3n con sede en Miami. Esto demuestra que cuanto mayor es la capacidad de difusi\u00f3n medi\u00e1tica de la hegemon\u00eda, m\u00e1s eficaz resulta su estrategia de desinformaci\u00f3n y confusi\u00f3n.<\/p>\n<p>La especulaci\u00f3n sin pruebas, la amplificaci\u00f3n acr\u00edtica de narrativas fabricadas en centros de poder hostiles y la obsesi\u00f3n por tramas opacas acaban favoreciendo a los intereses imperiales, debilitando la capacidad de denuncia, erosionando la confianza pol\u00edtica y fragmentando a quienes deber\u00edan estar construyendo respuestas comunes. Donde se necesita claridad, unidad y fuerza, se introduce confusi\u00f3n, sospecha y par\u00e1lisis. No se trata de negar la complejidad o de cerrar el debate, sino de poner en cuarentena las narrativas que claramente sirven a los intereses imperiales y de negarse a convertir la incertidumbre en un mercado de rumores. La historia del imperialismo demuestra que su mayor eficacia radica no solo en la violencia que ejerce, sino en su capacidad para desarmar pol\u00edticamente a sus adversarios, incluso desde posiciones que se dicen cr\u00edticas o de izquierda.<\/p>\n<p>De hecho, ante una agresi\u00f3n imperialista que hace solo unas d\u00e9cadas habr\u00eda provocado movilizaciones masivas, hoy en d\u00eda vemos con demasiada frecuencia c\u00f3mo el an\u00e1lisis se sustituye por teor\u00edas conspirativas recicladas, que a menudo provienen, como hemos visto, de los mismos medios de comunicaci\u00f3n y aparatos de inteligencia que hist\u00f3ricamente han impulsado campa\u00f1as de desestabilizaci\u00f3n contra Venezuela y otros pa\u00edses del Sur Global. En este contexto, recuperar el an\u00e1lisis materialista, prestar atenci\u00f3n a las estructuras, identificar los intereses en juego y mantener una cr\u00edtica basada en hechos verificables no es una opci\u00f3n entre muchas, sino una obligaci\u00f3n estrat\u00e9gica. En un mundo marcado por una crisis sist\u00e9mica extraordinaria y la consiguiente intensificaci\u00f3n de la agresi\u00f3n imperialista, el rigor intelectual y la disciplina no son lujos, sino formas de resistencia activa y condiciones indispensables para reconstruir la solidaridad internacional y la acci\u00f3n colectiva frente a agresiones como las que estamos viviendo actualmente.<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n, es necesario centrarse en los hechos que conocemos: sanciones, saqueo de activos, amenazas militares, operaciones encubiertas, violencia econ\u00f3mica sistem\u00e1tica y, por supuesto, el secuestro del presidente constitucional y su esposa en violaci\u00f3n del derecho internacional, en un momento en que cada vez est\u00e1 m\u00e1s claro que dicho derecho solo ha funcionado mientras ha servido al control global del hegem\u00f3nico. Es a trav\u00e9s de estos hechos corroborados que evitamos el lodazal de las opiniones infundadas y podemos centrarnos en lo que es esencial en este momento: denunciar la flagrante violaci\u00f3n de la soberan\u00eda de Venezuela por parte de Estados Unidos, exponer la amenaza que esto supone para el resto del mundo y, en consecuencia, exigir la liberaci\u00f3n inmediata de los ciudadanos venezolanos Nicol\u00e1s Maduro y Cilia Flores.<\/p>\n<p>Alejandro Pedregal, <a href=\"https:\/\/x.com\/AlejoPedregal\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">@AlejoPedregal<\/a>, @alejopedregal.bsky.social<\/p>\n<p>Fuente: <em>Red Antiimperialista<\/em>, 12 de enero de 2026, (<a href=\"https:\/\/anti-imperialist.net\/blog\/2026\/01\/12\/the-comprehensive-playbook-of-imperialism-in-venezuela-an-urgent-note-to-understand-the-ongoing-imperial-siege\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/anti-imperialist.net\/blog\/2026\/01\/12\/the-comprehensive-playbook-of-imperialism-in-venezuela-an-urgent-note-to-understand-the-ongoing-imperial-siege\/<\/a>)<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El secuestro del presidente venezolano Nicol\u00e1s Maduro y su esposa, Cilia Flores, a manos del imperialismo estadounidense marca una nueva<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":19310,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1555,34],"tags":[],"class_list":["post-19309","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-imperialismo","category-venezuela"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19309","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=19309"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19309\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19311,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19309\/revisions\/19311"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/19310"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=19309"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=19309"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=19309"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}