{"id":1937,"date":"2012-06-27T00:00:00","date_gmt":"2012-06-27T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1937"},"modified":"2020-02-20T18:05:57","modified_gmt":"2020-02-20T17:05:57","slug":"el-pce-en-la-transicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1937","title":{"rendered":"El PCE en (la) transici\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; font-weight: normal; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;\" align=\"CENTER\"><i>(Publicado en Mundo Obrero)<\/i><\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\">\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\">\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;\" align=\"JUSTIFY\">La denominada Transici\u00f3n a la democracia ha sido uno de los periodos m\u00e1s intensos de la historia del PCE y un momento clave en su configuraci\u00f3n actual, pues no en vano buena parte de sus militantes y dirigentes de hoy accedieron al partido o se formaron activamente en ese periodo de cambio pol\u00edtico. La memoria del PCE sobre la transici\u00f3n es una memoria ambivalente, atravesada de al menos dos sensaciones contrarias: la de haber contribuido de manera determinante a la democratizaci\u00f3n del pa\u00eds y la de haberse desgarrado en ese empe\u00f1o. La gran pregunta a prop\u00f3sito de su intervenci\u00f3n en la transici\u00f3n es c\u00f3mo fue posible que el partido iniciara el proceso siendo la fuerza pol\u00edtica m\u00e1s numerosa y activa en la lucha contra la dictadura y lo terminara roto por dentro y con unos resultados electorales catastr\u00f3ficos en las elecciones de 1982.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;\" align=\"JUSTIFY\">La fortaleza alcanzada por el PCE a comienzos de los a\u00f1os 70 arranc\u00f3 del acierto que supuso la aprobaci\u00f3n de la Pol\u00edtica de Reconciliaci\u00f3n Nacional en 1956, en virtud de la cual decidi\u00f3 abandonar la lucha armada y aprovechar los resquicios legales del R\u00e9gimen para generar una oposici\u00f3n pacifica de masas en varios frentes paralelos: mediante una pol\u00edtica de atracci\u00f3n de los intelectuales y los sectores progresistas del catolicismo, impulsando el movimiento vecinal en los barrios depauperados de las grandes ciudades del pa\u00eds, creando pronto sindicatos democr\u00e1ticos de estudiantes en las universidades y, sobre todo y m\u00e1s importante, arrancando el original\u00edsimo movimiento de las Comisiones Obreras de las entra\u00f1as del Sindicato Vertical. El caso es que fue el impulso y la implicaci\u00f3n en estos potentes movimientos sociales lo que permiti\u00f3 al PCE hacerse con la hegemon\u00eda del antifranquismo y lo que permiti\u00f3 a sus cuadros abandonar los soterrados ambientes clandestinos para constituirse en referentes p\u00fablicos de reconocido prestigio en la lucha contra la dictadura.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;\" align=\"JUSTIFY\">Desde esta posici\u00f3n hegem\u00f3nica el PCE intent\u00f3 imponer, por la v\u00eda de la movilizaci\u00f3n social y el acuerdo con otras fuerzas pol\u00edticas, una ruptura democr\u00e1tica con la dictadura, pero a finales de 1976 se puso de manifiesto un hecho crucial para entender el giro partido y la transici\u00f3n en su conjunto: que la oposici\u00f3n democr\u00e1tica ten\u00eda el respaldo social necesario para bloquear una dictadura que segu\u00eda manteniendo indemne su aparato represivo pero no as\u00ed para tumbarla. El caso es que ante esa circunstancia el PCE concluy\u00f3 que no quedaba m\u00e1s remedio que sumarse al proyecto reformista de Adolfo Su\u00e1rez planteando, de manera un tanto ingenua y autocomplaciente, que gracias a su concurso este proyecto reformista impuesto desde el poder se podr\u00eda reconducir hacia los objetivos rupturistas deseados por la oposici\u00f3n, como si los medios no comprometieran los fines y como si con ello no cambiara la propia posici\u00f3n del partido, que en virtud del fracaso de la ruptura dej\u00f3 de ser el eje de la oposici\u00f3n en la clandestinidad para tener que negociar su propia legalizaci\u00f3n en unos t\u00e9rminos bastante desfavorables.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;\" align=\"JUSTIFY\">La fortaleza del PCE oblig\u00f3 al gobierno a legalizar el partido en abril de 1977, a condici\u00f3n de que aceptara la Monarqu\u00eda y se comprometiera a contener la movilizaci\u00f3n para apaciguar a los involucionistas. El saldo de las negociaciones pareci\u00f3 en principio favorable para el PCE, pues hab\u00eda logrado imponer su legalizaci\u00f3n; pero en realidad result\u00f3 m\u00e1s beneficioso para el gobierno, que integraba en el futuro sistema a un PCE en cierta medida desarmado, es decir, con su perfil ideol\u00f3gico desdibujado al renunciar a su republicanismo y con el compromiso impuesto de no utilizar hasta sus \u00faltimas consecuencias su principal activo, su capacidad de movilizaci\u00f3n social. La legalizaci\u00f3n del PCE fue uno de los acontecimientos m\u00e1s decisivos y peculiares de la transici\u00f3n, en el cual cada una de las partes dio a su contraria aquello de lo que adolec\u00eda. Este acontecimiento fue un intercambio de legalidad por legitimidad. El gobierno concedi\u00f3 al PCE la legalidad procedente del Estado postfranquista, mientras que el PCE transfiri\u00f3 al gobierno la legitimidad procedente de la lucha por la democracia, y esta legitimaci\u00f3n fue tremenda en tanto que procedente de su principal antagonista ideol\u00f3gico. Que la Monarqu\u00eda saliera fortalecida de la transici\u00f3n se debi\u00f3 en cierta medida al reconocimiento, e incluso a los halagos, de que fue objeto por buena parte de la izquierda, pues a nadie se le escapa que una instituci\u00f3n se legitima m\u00e1s intensamente cuando el reconocimiento a su autoridad procede, aunque sea circunstancialmente, de sus antagonistas ideol\u00f3gicos.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;\" align=\"JUSTIFY\">Despu\u00e9s de la legalizaci\u00f3n el PCE concurri\u00f3 a las primeras legislativas de 1977 con la esperanza de rentabilizar electoralmente su hegemon\u00eda en la lucha contra dictadura, pero apenas obtuvo un 9.3 % de los votos. La direcci\u00f3n pens\u00f3 entonces que estos discretos resultados se debieron fundamentalmente al peso de la imagen autoritaria y prosovi\u00e9tica que la propaganda franquista le hab\u00eda confeccionado, y aprob\u00f3 una nueva l\u00ednea orientada a romper esa imagen a golpe de gestos moderados, ya fuera participando de manera entusiasta en la din\u00e1mica el consenso con el apoyo a la Constituci\u00f3n y a los Pactos de la Moncloa, ya fuera desterrando se\u00f1as de identidad ideol\u00f3gicas como el leninismo en 1978. Esta propuesta, concebida como un golpe de efecto medi\u00e1tico en clave electoral, no la hizo Santiago Carrillo en el vac\u00edo, sino dentro de una rica tradici\u00f3n de reformulaciones ideol\u00f3gicas que termin\u00f3 cristalizando, no s\u00f3lo pero s\u00ed fundamentalmente, en lo que se dio en llamar el eurocomunismo.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;\" align=\"JUSTIFY\">El eurocomunismo fue un intento de dise\u00f1ar una estrategia progresiva, pac\u00edfica, nacional, democr\u00e1tica e institucional al socialismo para los pa\u00edses del capitalismo avanzado que defend\u00eda la conveniencia de respetar las instituciones liberal-parlamentarias en la transici\u00f3n al socialismo y en la propia sociedad socialista. De igual modo se caracteriz\u00f3 por su oposici\u00f3n m\u00e1s o menos abierta al modelo del denominado Socialismo Real. No obstante, y m\u00e1s all\u00e1 de esta autorepresentaci\u00f3n, el eurocomunismo fue otras cosas. El eurocomunismo respondi\u00f3 en buena medida a la necesidad de renovaci\u00f3n estrat\u00e9gica que ten\u00edan los partidos comunistas occidentales a la altura de la d\u00e9cada de los setenta, toda vez que la vieja ret\u00f3rica de la ortodoxia marxista-leninista no conduc\u00eda muy lejos. Pero lejos de funcionar como una estrategia de largo alcance funcion\u00f3 sobre todo como un instrumento legitimador del tacticismo cotidiano del partido y sobre todo como un recurso propagand\u00edstico con el que proyectar una imagen m\u00e1s amable en los t\u00e9rminos que le reclamaban sus adversarios. Visto con perspectiva, da la sensaci\u00f3n de que en la pr\u00e1ctica el eurocomunismo vino a ser una renuncia a la transformaci\u00f3n radical de la sociedad en un momento en el que estos proyectos de transformaci\u00f3n resultaban extraordinariamente complicados en un contexto marcado por el reparto de \u00e1reas de influencia de la Guerra Fr\u00eda, pero una renuncia sublimada sin embargo en una estrategia ret\u00f3rica y especulativa de transici\u00f3n al socialismo que sirvi\u00f3 adem\u00e1s para justificar una l\u00ednea pol\u00edtica real muy pragm\u00e1tica y para desarrollarla sin demasiada mala conciencia.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;\" align=\"JUSTIFY\">El caso es que el escenario pol\u00edtico que sigui\u00f3 a las segundas elecciones generales de 1979, caracterizado por el fin del consenso, ech\u00f3 por tierra la Pol\u00edtica de Concentraci\u00f3n Democr\u00e1tica del PCE, una l\u00ednea pol\u00edtica que pretend\u00eda llevar el consenso hasta su \u00faltima expresi\u00f3n: hasta la formaci\u00f3n de un gobierno de concentraci\u00f3n nacional donde estuvieran representados los comunistas y desde donde hacer ostentaci\u00f3n de su sentido de Estado. Y si esto fue as\u00ed en lo que se refiere a la l\u00ednea pol\u00edtica, en lo relativo a su vida interna el PCE sufri\u00f3 a partir de 1980 una crisis desgarradora que se expres\u00f3 en varios conflictos: el crisis del PSUC, la ruptura del EPK y el movimiento de contestaci\u00f3n interna de los llamados Eurorrenovadores. El trasfondo de esta crisis org\u00e1nica fue la insatisfacci\u00f3n generalizada entre la mayor\u00eda de la militancia. Esta insatisfacci\u00f3n se debi\u00f3 a las frustraciones que generaron unos resultados electorales que no rindieron justicia a la contribuci\u00f3n del partido a la lucha democr\u00e1tica. Se debi\u00f3 tambi\u00e9n a la constataci\u00f3n del declive org\u00e1nico que ven\u00eda sufriendo el partido como consecuencia de una orientaci\u00f3n pol\u00edtica que pas\u00f3 a primar el trabajo institucional por encima del trabajo de base en los movimientos sociales. Se debi\u00f3 igualmente a la acentuaci\u00f3n de ese declive org\u00e1nico por efecto de la disoluci\u00f3n de buena parte de la estructura organizativa sectorial que el partido hab\u00eda construido con esfuerzo durante a\u00f1os para agrupar a los militantes en sus lugares de trabajo y seg\u00fan su perfil profesional, y que tan funcional hab\u00eda sido para la atracci\u00f3n de nuevos militantes y el desarrollo de su acci\u00f3n pol\u00edtica. Por otra parte, tambi\u00e9n se debi\u00f3 a la incapacidad del partido para dar cauce ya en la democracia a las potencialidades de muchos de sus militantes, habida cuenta de los pocos cargos institucionales conquistados. Se debi\u00f3 tambi\u00e9n a la falta de democracia interna resultante en buena medida del choque entre una direcci\u00f3n procedente en buena medida del exilio que segu\u00eda practicando el dirigismo y el consignismo de anta\u00f1o y una generaci\u00f3n de activistas que ven\u00eda practicando formas m\u00e1s flexibles y participativas de funcionamiento. Y se debi\u00f3, especialmente, a la exasperaci\u00f3n de una militancia fundamentalmente obrera que estaba sufriendo los estragos de la crisis econ\u00f3mica.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;\" align=\"JUSTIFY\">Lo importante es que estas frustraciones enconaron las diferencias ideol\u00f3gicas internas, que eran muchas debido a las diferencias generacionales, formativas y socioprofesionales de sus militantes. El caso es que esta pluralidad ideol\u00f3gica hab\u00eda venido regul\u00e1ndose gracias a la cohesi\u00f3n que impon\u00eda la lucha contra la dictadura. Pero el nuevo contexto de la democracia disolvi\u00f3 este elemento de cohesi\u00f3n, y la diversidad ideol\u00f3gica se torn\u00f3 conflictiva sobre todo cuando la direcci\u00f3n intent\u00f3 oficializar el eurocomunismo a marchas forzadas. El caso es que esta propuesta de oficializaci\u00f3n del eurocomunismo convenci\u00f3 a muy pocos: para los llamados renovadores y verdaderos eurocomunistas resultaba insuficiente, para los sectores m\u00e1s ortodoxos era poco menos que una traici\u00f3n socialdem\u00f3crata y para otros sectores cr\u00edticos y heterodoxos apenas era m\u00e1s que un eslogan publicitario. El caso es que los conflictos entre todas estas familias, y de todas ellas con la direcci\u00f3n, se saldaron con escisiones, transfuguismos y expulsiones, y con esa imagen de partido cainita el PCE concurri\u00f3 a las elecciones del 82 obteniendo unos resultados catastr\u00f3ficos. En este desenlace tampoco hay que despreciar al atracci\u00f3n electoral de un PSOE que se visualizaba como alternativa posible de gobierno empujado por un importante respaldo internacional, por el desmoronamiento de la UCD, por la poderosa memoria del papel del partido en la historia de Espa\u00f1a y por un discurso ambiguo y elusivo basado en la modernizaci\u00f3n y europeizaci\u00f3n del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;\" align=\"JUSTIFY\">Apuntadas varias de las causas que propiciaron la crisis que desgarr\u00f3 al PCE cabe se\u00f1alar algunas de las contradicciones m\u00e1s severas y de las limitaciones de largo alcance que sufri\u00f3 durante este periodo. De estas contradicciones una de las m\u00e1s lacerantes fue la de su incapacidad de rentabilizar de puertas adentro sus avances logrados de puertas afuera. Sirva al respecto como ejemplo el caso de su relaci\u00f3n con los intelectuales. El PCE fue a principios de la transici\u00f3n el partido m\u00e1s influyente de la intelectualidad democr\u00e1tica pero no supo enriquecerse intelectualmente con su aportaci\u00f3n por razones que tienen que ver con su complicada trayectoria hist\u00f3rica y con la supeditaci\u00f3n m\u00e1s tarde de la labor de sus intelectuales a los imperativos de la inmediatez y el politicismo.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;\" align=\"JUSTIFY\">En otro sentido la transici\u00f3n trajo consigo una cierta virtualizaci\u00f3n de la pol\u00edtica, por la cual la pol\u00edtica se desplaz\u00f3 en cierta medida de la lucha social al debate medi\u00e1tico, lo que fue especialmente perjudicial para un partido que hab\u00eda arraigado su capacidad de influencia en la lucha social y que no cont\u00f3 en la transici\u00f3n con el respaldo de ning\u00fan grupo medi\u00e1tico. En este sentido lo que llama la atenci\u00f3n es que la direcci\u00f3n del PCE se empecinara en proyectar una serie de cambios de imagen que generaban tensiones internas y en ocasionas hipotecaban su capacidad de maniobra, cuando adem\u00e1s estos cambios, con independencia de su autenticidad o no, eran insistentemente desacreditados por los medios.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;\" align=\"JUSTIFY\">Finalmente, hay que tener en cuenta que la transici\u00f3n se desarroll\u00f3 en un contexto de crisis estructural del capitalismo. Esta crisis econ\u00f3mica internacional y la salida neoliberal que se le dio sacudieron los cimientos sobre los que descansaban los partidos comunistas, pues trajo consigo cambios tremendos en las formas de organizaci\u00f3n del trabajo y en la composici\u00f3n sociol\u00f3gica y cultural de la clase obrera. Semejantes cambios exig\u00edan una revisi\u00f3n en profundidad de la pr\u00e1ctica comunista que no se pudo, o no se supo, acometer.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;\" align=\"JUSTIFY\">La historia del PCE en la transici\u00f3n es una historia dram\u00e1tica. La historia de un partido tan fiero contra la dictadura como desconcertado tras su reemplazo.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; font-style: normal; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Juan Andrade Blanco es miembro de la Secci\u00f3n de Historia de la FIM, profesor en la Universidad de Extremadura y autor del libro recientemente publicado <i>El PCE y el PSOE en [la] transici\u00f3n, <\/i>Madrid, Siglo XXI, 2012<\/b><\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Publicado en Mundo Obrero) La denominada Transici\u00f3n a la democracia ha sido uno de los periodos m\u00e1s intensos de la<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":1938,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[22],"tags":[],"class_list":["post-1937","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-del-movimiento-y-de-la-clase-obrera"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1937","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1937"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1937\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1938"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1937"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1937"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1937"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}