{"id":19422,"date":"2026-03-07T05:00:34","date_gmt":"2026-03-07T04:00:34","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19422"},"modified":"2026-03-07T01:23:03","modified_gmt":"2026-03-07T00:23:03","slug":"un-nuevo-marxismo-para-la-revolucion-ecologica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19422","title":{"rendered":"Un nuevo marxismo para la revoluci\u00f3n ecol\u00f3gica"},"content":{"rendered":"<div dir=\"ltr\">\n<div class=\"yiv8197376685gmail-ydp8c4a351byiv8638392296ydp90e5fe5apasted-link\">\n<p><i>Publicamos un extracto de la introducci\u00f3n de <\/i>Descubrir el marxismo ecol\u00f3gico<i>, publicado por \u00c9ditions Sociales en agosto de 2025. <\/i><em>En esta obra, los fil\u00f3sofos Alexis Cukier y Paul Guillibert presentan diez textos (en el orden de los cap\u00edtulos de la obra: Ted Benton, James O\u2019Connor, Maria Mies, Ariel Salleh, John Bellamy Foster, Kohei Saito, Michael L\u00f6wy, Andreas Malm, Jason Moore y Alyssa Batistoni) que permiten comprender los principales conceptos del marxismo, sus v\u00ednculos con otras corrientes, en particular el ecofeminismo, y sus retos pol\u00edticos actuales.<\/em><\/p>\n<p><em>La introducci\u00f3n, titulada \u00abUn nuevo marxismo para la revoluci\u00f3n ecol\u00f3gica\u00bb, presenta las principales caracter\u00edsticas del marxismo ecol\u00f3gico \u2014objeto del extracto que figura a continuaci\u00f3n, compuesto por sus dos primeras partes\u2014 y, a continuaci\u00f3n, los debates estrat\u00e9gicos que lo atraviesan y que permite esclarecer.<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_19423\" aria-describedby=\"caption-attachment-19423\" style=\"width: 188px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Decouvrir-le-marxisme-ecologique-couv.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-19423\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Decouvrir-le-marxisme-ecologique-couv-643x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"188\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Decouvrir-le-marxisme-ecologique-couv-643x1024.jpg 643w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Decouvrir-le-marxisme-ecologique-couv-188x300.jpg 188w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Decouvrir-le-marxisme-ecologique-couv-768x1224.jpg 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Decouvrir-le-marxisme-ecologique-couv-964x1536.jpg 964w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Decouvrir-le-marxisme-ecologique-couv-1285x2048.jpg 1285w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Decouvrir-le-marxisme-ecologique-couv.jpg 1297w\" sizes=\"auto, (max-width: 188px) 100vw, 188px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-19423\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Alexis Cukier y Paul Guillibert, <em>D\u00e9couvrir le marxisme \u00e9cologique<\/em> (Descubrir el marxismo ecol\u00f3gico), \u00c9ditions Sociales, 2025, 176 p., 12 euros<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>La cat\u00e1strofe ya est\u00e1 aqu\u00ed. En todo el planeta, los ecosistemas est\u00e1n al borde del colapso. Las temperaturas han aumentado tan r\u00e1pidamente que algunas partes de la biosfera ya est\u00e1n a punto de volverse inhabitables. Aunque el aumento de las temperaturas globales a\u00fan no ha alcanzado 1,5 \u00b0C con respecto al per\u00edodo preindustrial, los peores escenarios clim\u00e1ticos se est\u00e1n haciendo realidad. Y se oyen las ensordecedoras llamas de los incendios alimentados por los capitalistas f\u00f3siles con la ayuda de sus aliados neofascistas.<\/p>\n<p>Sin embargo, aunque la realidad de la cat\u00e1strofe es ahora indiscutible, la ecolog\u00eda pol\u00edtica discute sobre sus causas. \u00bfDebemos atribuir la crisis a rasgos antropol\u00f3gicos fundamentales de la especie humana, a su insaciable y eterno deseo de consumo? \u00bfDebemos, por el contrario, culpar a los modos de pensamiento t\u00edpicamente modernos? \u00bfO ser\u00eda la acumulaci\u00f3n de elecciones tecnol\u00f3gicas inadecuadas lo que nos ha llevado insidiosamente a la situaci\u00f3n actual? \u00bfEs la econom\u00eda capitalista la principal responsable del desastre?<\/p>\n<p>Los diferentes enfoques de la ecolog\u00eda pol\u00edtica divergen en cuanto a la forma de <i>entender <\/i>la historia de la cat\u00e1strofe. Proponen pistas que, sin ser siempre contradictorias o excluyentes, no dejan de poner de relieve diferentes tendencias dentro de las sociedades modernas. Algunos insisten en la insaciabilidad humana que se refleja en el deseo desenfrenado de consumo, otros en la mercantilizaci\u00f3n, el productivismo y el crecimiento. Algunos culpan a la cosmolog\u00eda \u00abnaturalista\u00bb occidental o a las tecnolog\u00edas modernas, otros insisten en la historia colonial de las plantaciones esclavistas o en la dominaci\u00f3n conjunta de las mujeres y la naturaleza.<\/p>\n<p>Las propias movilizaciones ecologistas han adoptado diversas estrategias para <i>conjurar <\/i>la cat\u00e1strofe. El movimiento ecofeminista de Women&#8217;s Pentagon Action y la lucha campesina de Larzac se han centrado en la instituci\u00f3n militar y sus infraestructuras nucleares. El movimiento Chipko Andolan en la India y el Movimiento de los Sin Tierra en Brasil luchan por la reapropiaci\u00f3n de las condiciones naturales de la vida, es decir, por la comunidad de la tierra y contra la propiedad privada. Desde Standing Rock hasta Notre-Dame-des-Landes, los activistas se defienden contra el extractivismo y los grandes proyectos in\u00fatiles. Es en este panorama te\u00f3rico y pol\u00edtico donde ha surgido el <i>marxismo ecol\u00f3gico<\/i>.<\/p>\n<p><strong>Marx, el capital y el Imperio: los tres fundamentos del marxismo ecol\u00f3gico<\/strong><\/p>\n<p>Marxismo(s) ecol\u00f3gico(s), ecomarxismo, <i>green marxism<\/i>, todos estos t\u00e9rminos expresan la voluntad de repensar el marxismo desde una perspectiva ecol\u00f3gica, rompiendo con el productivismo que caracteriz\u00f3 parte de la obra de Marx y Engels y la gran mayor\u00eda de las corrientes marxistas posteriores. Si quisi\u00e9ramos fechar el nacimiento de esta corriente, la fundaci\u00f3n en 1988 de Capitalism Nature Socialism, revista en la que particip\u00f3 la primera generaci\u00f3n de importantes autores ecomarxistas (James O&#8217;Connor, Ted Benton, John Bellamy Foster, Paul Burkett<sup>1<\/sup> o Ariel Salleh), ser\u00eda sin duda un hito cronol\u00f3gico relevante.<\/p>\n<p>Debido a su diversidad interna, preferimos hablar de \u00abmarxismos ecol\u00f3gicos\u00bb en plural. Tres elementos principales los distinguen de otras corrientes de la ecolog\u00eda pol\u00edtica. Estas diversas teor\u00edas materialistas: 1) se centran en el papel del modo de producci\u00f3n capitalista en la trayectoria ecocida de las sociedades modernas; 2) reivindican una estrecha relaci\u00f3n \u2014ya sea cr\u00edtica o apolog\u00e9tica\u2014 con el pensamiento de Marx, y 3) desarrollan an\u00e1lisis a largo plazo y a escala mundial, lo que implica una cr\u00edtica del imperialismo ecol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Los marxismos ecol\u00f3gicos afirman en primer lugar que el capitalismo es el principal responsable de la crisis ecol\u00f3gica, una afirmaci\u00f3n que no es compartida un\u00e1nimemente en la ecolog\u00eda pol\u00edtica. A diferencia de las corrientes de pensamiento del decrecimiento, por ejemplo, los marxismos ecol\u00f3gicos defienden que las tendencias al desarrollo infinito de la econom\u00eda y al rebasamiento de los l\u00edmites planetarios no est\u00e1n relacionadas en primer lugar con un crecimiento de la <i>demanda de consumo<\/i>, sino con un <i>sistema de producci\u00f3n <\/i>basado en la acumulaci\u00f3n de capital. La reproducci\u00f3n c\u00edclica de las crisis de <i>sobreproducci\u00f3n<\/i> es un s\u00edntoma de que el problema ecol\u00f3gico del capitalismo no se reduce al aumento de la demanda de consumo (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 2).<\/p>\n<p>Como han demostrado muy bien el economista decrecentista Timoth\u00e9e Parrique o el fil\u00f3sofo ecomarxista Kohei Saito (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 6), el marxismo ecol\u00f3gico y el decrecimiento pueden avanzar de la mano, siempre que se reconozca que la reducci\u00f3n del consumo global de materia y energ\u00eda no es el objetivo principal. El objetivo estrat\u00e9gico del ecomarxismo es superar el capitalismo, es decir, alcanzar el comunismo. La disminuci\u00f3n del consumo global de materia y energ\u00eda es leg\u00edtima siempre que se inscriba en una estrategia anticapitalista de bifurcaci\u00f3n ecol\u00f3gica. El marxismo ecol\u00f3gico ampl\u00eda as\u00ed la definici\u00f3n marxista del capitalismo como un sistema basado no solo en la acumulaci\u00f3n infinita de valor mediante la venta de mercanc\u00edas con fines lucrativos a trav\u00e9s de la explotaci\u00f3n del trabajo asalariado, sino tambi\u00e9n en la apropiaci\u00f3n gratuita e ilimitada de las fuerzas naturales.<\/p>\n<p>En contraposici\u00f3n, esta vez, a los enfoques que insisten en el papel del desarrollo t\u00e9cnico en la trayectoria ecocida de las sociedades modernas, los marxismos ecol\u00f3gicos muestran que este desarrollo se inscribe en la l\u00f3gica de la valorizaci\u00f3n capitalista. Es cierto que los ecomarxistas tienden a veces a minimizar el papel de las controversias cient\u00edficas, los conflictos tecnopol\u00edticos y las l\u00f3gicas propiamente tecnol\u00f3gicas en el establecimiento de relaciones depredadoras con el medio ambiente. Sin embargo, su respuesta general a los enfoques tecnoc\u00e9ntricos consiste en demostrar la fuerte correlaci\u00f3n entre el devenir t\u00e9cnico de las sociedades modernas y la l\u00f3gica de la acumulaci\u00f3n de capital.<\/p>\n<p>En este sentido, nos parece fundamental el trabajo de Andreas Malm, investigador en ecolog\u00eda humana (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 8). Al demostrar que la adopci\u00f3n de la m\u00e1quina de vapor alimentada con carb\u00f3n estaba relacionada con la historia de la lucha de clases en el capitalismo ingl\u00e9s del siglo XIX, mostr\u00f3 que la t\u00e9cnica era impensable sin la econom\u00eda. Esto permiti\u00f3 reinscribir la competencia tecnol\u00f3gica en la ley de la competencia capitalista y demostrar que no es posible comprender el motor de las innovaciones t\u00e9cnicas responsables de los desastres medioambientales independientemente de las relaciones sociales en las que surgen. El lugar que ocupan las fuerzas naturales en el proceso de producci\u00f3n capitalista tambi\u00e9n tuvo una gran importancia en estos debates de econom\u00eda pol\u00edtica, como sintetiza el texto de Alyssa Battistoni sobre el \u00abtrabajo de la naturaleza\u00bb (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 10).<\/p>\n<p>Una de las controversias que estructura el campo del marxismo ecol\u00f3gico y que constituye su segundo elemento constitutivo se refiere al ecologismo de Marx y Engels. Se podr\u00eda esquematizar esta controversia afirmando que en ella se han expresado dos posiciones antag\u00f3nicas. La primera, desarrollada en particular por Ted Benton (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 1) o James O&#8217;Connor (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 2) \u2014 considera que el pensamiento de Marx y Engels est\u00e1 profundamente estructurado por una forma de productivismo. Algunos textos marxistas sobre el papel de las m\u00e1quinas en los <i>Grundrisse <\/i>atestiguar\u00edan, por ejemplo, una adhesi\u00f3n inquebrantable al ideal del desarrollo humano mediante la innovaci\u00f3n t\u00e9cnica y el aumento de la productividad industrial.<\/p>\n<p>El otro enfoque, defendido por autores como Paul Burkett, John B. Foster (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 5) o Kohei Saito (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 6), insiste por el contrario en la dimensi\u00f3n ecologista del pensamiento marxista, llegando a afirmar que en \u00e9l se puede encontrar un pensamiento ecologista sistem\u00e1tico. Estos autores se han interesado en particular por el uso que Marx hace de las ciencias naturales \u2014la geograf\u00eda de Karl Fraas y la agronom\u00eda de Justus Liebig, en particular\u2014 y por su formulaci\u00f3n del concepto de perturbaci\u00f3n o \u00abruptura del metabolismo entre las sociedades y la naturaleza\u00bb en El capital. Seg\u00fan ellos, estos conceptos marcar\u00edan una ruptura hist\u00f3rica irreversible en la obra de Marx.<\/p>\n<p>En este debate, nos parece que se han defendido las posiciones m\u00e1s caricaturescas y que conviene m\u00e1s bien huir de la idea de que Marx fuera un \u00ab\u00e1ngel verde\u00bb o un \u00abdemonio productivista\u00bb, por retomar las palabras de Daniel Bensa\u00efd. Esta es la perspectiva adoptada por Timoth\u00e9e Haug en su tesis doctoral titulada La ruptura ecol\u00f3gica en la obra de Marx: an\u00e1lisis de una metamorfosis inconclusa del paradigma de la producci\u00f3n. El autor demuestra que Marx inici\u00f3 una transformaci\u00f3n radical del paradigma productivista que defend\u00eda en sus primeros a\u00f1os \u2014paradigma heredado, en particular, de Hegel\u2014, pero que esta transformaci\u00f3n <i>inacabada <\/i>deja en pie los esquemas productivistas hasta el final de su obra.<\/p>\n<p>Por lo tanto, habr\u00eda que pensar, en el corpus marxista, en un abandono progresivo del productivismo en favor del ecologismo y, al mismo tiempo, en una tensi\u00f3n persistente entre productivismo y ecologismo. La idea central de Haug es que esta evoluci\u00f3n de la relaci\u00f3n de Marx con la naturaleza est\u00e1 relacionada con la coexistencia de concepciones antag\u00f3nicas de la emancipaci\u00f3n en su obra: una emancipaci\u00f3n <i>respecto al <\/i>trabajo que supone el desarrollo de la producci\u00f3n industrial y el maquinismo en el primer Marx; una emancipaci\u00f3n <i>en el <\/i>trabajo que supone la reapropiaci\u00f3n colectiva de las tareas de subsistencia en el segundo Marx y que introduce una ruptura, parcial, con los esquemas productivistas del primer Marx.<\/p>\n<p>El \u00faltimo elemento caracter\u00edstico del marxismo ecol\u00f3gico es la atenci\u00f3n especial que presta a las l\u00f3gicas imperiales-coloniales en la trayectoria ecocida del capitalismo a largo plazo. Por eso la historia medioambiental desempe\u00f1a un papel tan importante en el desarrollo de los marxismos ecol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>Los estudios del antrop\u00f3logo Alf Hornborg sobre los \u00abintercambios ecol\u00f3gicos desiguales\u00bb o el concepto de \u00abecolog\u00eda mundial\u00bb de Jason W. Moore (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 9) dan fe de ello. Como han demostrado John B. Foster y Brett Clark, esta cr\u00edtica del \u00abimperialismo ecol\u00f3gico\u00bb tiene su origen en los escritos de Marx, en particular en los textos sobre Irlanda y Per\u00fa. Marx analiza c\u00f3mo, tras empobrecer los suelos de Inglaterra, la potencia colonial lleg\u00f3 a saquear los suelos irlandeses y a apropiarse de los fertilizantes naturales del Per\u00fa, sugiriendo as\u00ed que la l\u00f3gica del capital conduce a una globalizaci\u00f3n de la crisis ecol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Hemos decidido incluir los trabajos ecofeministas de Maria Mies y la \u00abescuela de Bielefeld\u00bb sobre la divisi\u00f3n sexual e internacional del trabajo (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 3) en la historia de los marxismos ecol\u00f3gicos. Aunque estas autoras nunca se han definido como ecomarxistas, nos ha parecido pertinente incluirlas en esta antolog\u00eda.<\/p>\n<p>Por un lado, porque comparten algunas de las caracter\u00edsticas de este campo: el \u00abfeminismo de subsistencia\u00bb (por retomar una expresi\u00f3n de Genevi\u00e8ve Pruvost), cofundado por Maria Mies, Veronika Bennholdt-Thomsen y Claudia von Werlhof, considera que el patriarcado <i>capitalista <\/i>y la divisi\u00f3n sexual del <i>trabajo <\/i>son la causa fundamental de la cat\u00e1strofe medioambiental; estas autoras establecen a este respecto un di\u00e1logo estrecho, aunque cr\u00edtico, con el pensamiento de Marx.<\/p>\n<p>Por otro lado, su trabajo ha tenido una influencia decisiva en el marxismo ecol\u00f3gico, como lo demuestran los textos de James O\u2019Connor o Jason W. Moore que se pueden leer en esta recopilaci\u00f3n. Los mismos argumentos nos han llevado a incluir textos de la ecofeminista socialista Ariel Salleh (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 4): su papel en la creaci\u00f3n de la importante revista ecomarxista estadounidense <i>Capitalism Nature Socialism <\/i>y en los debates de la \u00e9poca le confiere un lugar destacado en la constituci\u00f3n de este campo. Tambi\u00e9n nos pareci\u00f3 importante mostrar la proximidad y la distancia entre el marxismo ecol\u00f3gico y ciertas corrientes materialistas del ecofeminismo.<\/p>\n<p>Obligados a arbitrar decisiones dif\u00edciles durante la composici\u00f3n de esta recopilaci\u00f3n, hemos dado prioridad a extractos acad\u00e9micos<sup>2<\/sup>, algunos de los cuales son in\u00e9ditos en franc\u00e9s, para dar a conocer la gran diversidad conceptual y la fecundidad te\u00f3rica de los marxismos ecol\u00f3gicos. Pero estos no son solo una corriente acad\u00e9mica, sino que ahora tambi\u00e9n se presentan como un intento de renovar el marxismo para intervenir en los debates estrat\u00e9gicos contempor\u00e1neos<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p><sup>1<\/sup>\u00a0Paul Burkett (1956-2024), economista estadounidense y pionero de la lectura ecologista de Marx, es uno de los principales te\u00f3ricos ecomarxistas que no hemos podido incluir en el \u00edndice de esta obra, debido a su formato.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup>\u00a0Pr\u00f3ximamente estar\u00e1 disponible en franc\u00e9s una obra de s\u00edntesis sobre el marxismo ecol\u00f3gico, que presenta una historia completa y un an\u00e1lisis muy \u00fatil. V\u00e9ase Marius Bickhardt, Gauthier Delozi\u00e8re y Cannelle Gignoux, <i>Le marxisme \u00e9cologique<\/i>, Par\u00eds, La D\u00e9couverte, de pr\u00f3xima publicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Fuente: <em>Contretemps<\/em>, 20 de noviembre de 2025 (https:\/\/www.contretemps.eu\/nouveau-marxisme-revolution-ecologique-cukier-guillibert\/)<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicamos un extracto de la introducci\u00f3n de Descubrir el marxismo ecol\u00f3gico, publicado por \u00c9ditions Sociales en agosto de 2025. 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