{"id":19430,"date":"2026-03-09T05:00:58","date_gmt":"2026-03-09T04:00:58","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19430"},"modified":"2026-03-09T00:59:17","modified_gmt":"2026-03-08T23:59:17","slug":"la-teoria-francesa-en-la-guerra-fria-intelectual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19430","title":{"rendered":"La Teor\u00eda Francesa en la Guerra Fr\u00eda intelectual"},"content":{"rendered":"<div dir=\"ltr\">\n<div class=\"yiv2291982256gmail-ydp5d5dccdfpasted-link\">\n<p><strong>Este art\u00edculo se public\u00f3 originalmente como introducci\u00f3n a Aymeric Monville y Gabriel Rockhill, <em>Requiem for French Theory: Transatlantic Funeral Dirge in a Marxist Key<\/em> (Monthly Review Press, 2026).<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/French-Theory-portada.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-19432\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/French-Theory-portada.jpg\" alt=\"\" width=\"189\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/French-Theory-portada.jpg 596w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/French-Theory-portada-189x300.jpg 189w\" sizes=\"auto, (max-width: 189px) 100vw, 189px\" \/><\/a>Del 18 al 21 de octubre de 1966, se celebr\u00f3 en el Centro de Humanidades de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore una conferencia internacional aparentemente inocua titulada \u00abLos lenguajes de la cr\u00edtica y las ciencias del hombre\u00bb. La conferencia se anunciaba como un encuentro en Estados Unidos de las principales figuras del pensamiento estructuralista franc\u00e9s. Entre los ponentes de la conferencia se encontraban fil\u00f3sofos y cr\u00edticos literarios franceses de renombre como Roland Barthes, Jacques Derrida, Lucien Goldmann, Jean Hyppolite y Jacques Lacan. Michel Foucault no pudo asistir, pero desempe\u00f1\u00f3 un papel fundamental en la organizaci\u00f3n de la conferencia. Gilles Deleuze, aunque invitado, tampoco asisti\u00f3, pero envi\u00f3 una comunicaci\u00f3n para que fuera le\u00edda. En la conferencia, Derrida conoci\u00f3 a Paul de Man (antiguo colaborador nazi), que se convirti\u00f3 en uno de los principales deconstructivistas de la cr\u00edtica literaria estadounidense. La conferencia de Johns Hopkins fue considerada universalmente como el punto de origen de lo que se conoci\u00f3 a finales de los a\u00f1os sesenta y setenta como \u00abteor\u00eda francesa\u00bb, un t\u00e9rmino que nunca fue plenamente aceptado en Francia, pero que representaba una amalgama internacional de pensamiento estructuralista franc\u00e9s y estadounidense que gener\u00f3 lo que m\u00e1s tarde se denomin\u00f3 posmodernismo.<sup>1<\/sup><\/p>\n<p>A pesar de todas las apariencias, la conferencia de Johns Hopkins de 1966 no fue simplemente una reuni\u00f3n acad\u00e9mica ordinaria, por muy grandiosa que fuera, sino m\u00e1s bien un intento con motivaciones pol\u00edticas de crear una cabeza de puente para el estructuralismo franc\u00e9s en Estados Unidos que contrarrestara la radicalizaci\u00f3n que se estaba produciendo entonces. El pensamiento filos\u00f3fico franc\u00e9s de la d\u00e9cada de 1960, que emerg\u00eda de un per\u00edodo en el que Jean-Paul Sartre era el fil\u00f3sofo por excelencia, se enamor\u00f3 cada vez m\u00e1s de las filosof\u00edas antihumanistas de Friedrich Nietzsche y Martin Heidegger, este \u00faltimo un ide\u00f3logo nazi impenitente. El giro hacia Nietzsche y Heidegger se combin\u00f3 con la tradici\u00f3n francesa del estructuralismo, basada en la ling\u00fc\u00edstica, la antropolog\u00eda y la teor\u00eda psicoanal\u00edtica freudiana. El estructuralismo se opon\u00eda a todas las formas tradicionales de investigaci\u00f3n que se basaban principalmente en el an\u00e1lisis hist\u00f3rico, el sujeto (humano) y la dial\u00e9ctica. Los organizadores de la conferencia en Johns Hopkins, Richard Macksey y Eugenio Donato, manifestaron su intenci\u00f3n de reunir a pensadores de las tradiciones de Nietzsche y el estructuralismo, dando as\u00ed a la conferencia un car\u00e1cter conservador y antimarxista.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p>En 1966, el pensamiento franc\u00e9s se alejaba de Karl Marx, al mismo tiempo que el resurgimiento del radicalismo en Estados Unidos generaba un creciente inter\u00e9s por el marxismo. Los <i>Escritos<\/i> de Lacan y <i>El orden de las cosas<\/i> de Foucault aparecieron ambos en 1966 y se convirtieron en \u00e9xitos de ventas en Francia. Ambas obras trivializaron a G. W. F. Hegel y Marx. En Francia, el examen de la filosof\u00eda de Hegel fue muy selectivo y se abord\u00f3 de forma subjetiva, muy influido por la interpretaci\u00f3n de Alexandre Koj\u00e8ve de la <i>Fenomenolog\u00eda<\/i> de Hegel, centrada en la dial\u00e9ctica amo-esclavo. En <i>\u00c9crits<\/i>, Lacan present\u00f3 la dial\u00e9ctica amo-esclavo de Hegel como una \u00abley de hierro\u00bb del conflicto, anterior a Charles Darwin, que Lacan incorporar\u00eda a su estructuralismo freudiano.<sup>3<\/sup> Foucault descart\u00f3 el marxismo afirmando que exist\u00eda \u00aben el pensamiento del siglo XIX como un pez en el agua\u00bb y que era \u00abincapaz de respirar en ning\u00fan otro lugar\u00bb. Por el contrario, Nietzsche, con su combinaci\u00f3n de filosof\u00eda y filolog\u00eda y su eterno retorno, ten\u00eda un significado que \u00abard\u00eda para nosotros\u00bb en el siglo XX.<sup>4<\/sup><\/p>\n<p>Las tendencias intelectuales de la izquierda en los Estados Unidos en 1966 eran entonces muy diferentes de las que estaban m\u00e1s de moda en Francia. El emergente movimiento estudiantil estadounidense, que entonces se centraba en la guerra de Vietnam y la cr\u00edtica del capitalismo, le\u00eda best-sellers radicales como El hombre unidimensional (1964) de Herbert Marcuse (que no se tradujo al franc\u00e9s hasta 1968, cuando influy\u00f3 en el movimiento estudiantil de ese pa\u00eds) y Monopoly Capital (1966) de Paul A. Baran y Paul M. Sweezy (1966).<sup>5<\/sup><\/p>\n<p>Como parte de la ofensiva general de la Guerra Fr\u00eda, y con el objetivo de promover ideas que constituyeran un baluarte contra las ideas marxistas, la Fundaci\u00f3n Ford acord\u00f3 financiar la conferencia de Johns Hopkins de 1966, trayendo a un grupo de te\u00f3ricos estructuralistas franceses a Estados Unidos. La Fundaci\u00f3n Ford estaba entonces dirigida por McGeorge Bundy, antiguo asesor de seguridad nacional de Lyndon B. Johnson, que estaba estrechamente relacionado con toda la gama de agencias de inteligencia estadounidenses. Bundy era uno de los catorce \u00absabios\u00bb de Johnson que le asesoraban sobre la guerra de Vietnam.<sup>6<\/sup><\/p>\n<p>Es significativo que, pocos meses despu\u00e9s de la reuni\u00f3n de Johns Hopkins, en abril de 1967, la revista <i>Ramparts<\/i>, estrechamente relacionada con el creciente radicalismo estudiantil, revelara la historia completa de la financiaci\u00f3n de la CIA a trav\u00e9s de su organizaci\u00f3n intelectual de fachada, el Congreso por la Libertad Cultural (CCF), de docenas de prestigiosas revistas supuestamente de izquierdas en Europa y otros lugares, todas las cuales hab\u00edan adoptado una postura expl\u00edcitamente anticomunista. El CCF se hab\u00eda fundado en Berl\u00edn Occidental en 1950 y a mediados de la d\u00e9cada de 1960 operaba en treinta y cinco pa\u00edses. Muchos pensadores europeos y estadounidenses destacados participaron en las conferencias y revistas del CCF, entre ellos figuras como Theodor Adorno, Raymond Aron, Willi Brandt, Daniel Bell, James Burnham, Louis Fischer, Sidney Hook, Karl Jaspers, Arthur Koestler, Irving Kristol, Mary McCarthy, Nicolas Nabokov, Michael Polanyi y Edward Shils. Tras la revelaci\u00f3n de que la CCF era una tapadera de la CIA, la Fundaci\u00f3n Ford, bajo la direcci\u00f3n de Bundy y en estrecha colaboraci\u00f3n con la CIA, se hizo cargo de las operaciones de financiaci\u00f3n de la CCF, una medida totalmente acorde con su apoyo financiero a la conferencia de 1966 en la Universidad Johns Hopkins.<sup>7<\/sup><\/p>\n<p>Louis Althusser, el destacado pensador estructuralista marxista franc\u00e9s, no fue invitado a la conferencia de Johns Hopkins de 1966, sin duda debido a sus conexiones con el Partido Comunista Franc\u00e9s. Goldmann, que era un marxista occidental antisovi\u00e9tico, e Hyppolite, un erudito hegeliano antimarxista \u2014que, a pesar de su hegelianismo, hab\u00eda ejercido una influencia considerable en el pensamiento estructuralista franc\u00e9s\u2014 fueron ambos invitados. Aparte de esto, la gran mayor\u00eda de los invitados eran enemigos ac\u00e9rrimos de las filosof\u00edas hegeliana y marxista, aunque a veces se caracterizaran a s\u00ed mismos como posmarxistas o como participantes de alguna manera en un \u00abdi\u00e1logo\u00bb con el marxismo. En una medida inusual para las conferencias acad\u00e9micas, las revistas <i>Time<\/i> y <i>Newsweek<\/i>, ambas \u00f3rganos dedicados a la Guerra Fr\u00eda, enviaron a reporteros, junto con <i>Partisan Review<\/i> (que entonces estaba siendo financiada en secreto por la CIA) y <i>Le Monde<\/i> de Francia.<sup>8<\/sup><\/p>\n<p>Sorprendentemente, se dijo muy poco de fondo sobre Marx o Hegel en la \u00abConferencia sobre los lenguajes de la cr\u00edtica y las ciencias del hombre\u00bb de 1966, aunque ambos pensadores del siglo XIX fueron mencionados a menudo de pasada, y a pesar de los esfuerzos de Hyppolite por defender la ling\u00fc\u00edstica estructuralista en Hegel. Tampoco se discutieron el capitalismo y el imperialismo ni los asuntos del mundo en general. No se mencion\u00f3 la guerra de Vietnam. La mayor\u00eda de las charlas ten\u00edan como objetivo establecer conexiones interdisciplinarias entre los diversos marcos conceptuales de los propios estructuralistas.<\/p>\n<p>La gran sorpresa fue la presentaci\u00f3n de Derrida, que ten\u00eda como objetivo la deconstrucci\u00f3n del estructuralismo en s\u00ed mismo, junto con todo lo dem\u00e1s, de acuerdo con el antihumanismo y el antiesencialismo neheideggerianos. El an\u00e1lisis de Derrida, en particular, dio lugar a lo que en Estados Unidos se denomin\u00f3 posestructuralismo, la versi\u00f3n m\u00e1s extrema del posmodernismo. <sup>9<\/sup> Con Derrida ahora desempe\u00f1ando un papel protagonista, la teor\u00eda francesa adopt\u00f3 la forma de un deconstruccionismo que se presentaba como m\u00e1s \u00abradical\u00bb y m\u00e1s \u00abizquierdista\u00bb que cualquier otra cosa, debido a sus opiniones profundamente esc\u00e9pticas, nihilistas, antirracionalistas y antiilustradas, y a su \u00e9nfasis en las realidades puramente discursivas. Sin un sujeto, la estructura en s\u00ed misma se volvi\u00f3 esencialmente sin sentido, lo que llev\u00f3 a un giro hacia construcciones discursivas por completo: todo era lenguaje. Esto permiti\u00f3 un desmontaje casi infinito de todo lo que existe <i>en palabras<\/i>. El resultado fue la creaci\u00f3n de un aura de pensamiento aut\u00f3nomo, carente de cualquier anclaje objetivo m\u00e1s all\u00e1 de los que ofrec\u00edan las meras formas discursivas, al tiempo que se deconstru\u00eda el sujeto y la agencia. Este enfoque pod\u00eda ir en cualquier direcci\u00f3n a la vez, bas\u00e1ndose en la idea de que nada pod\u00eda determinarse con certeza. Al igual que todas las formas de escepticismo, solipsismo y nihilismo, era en gran medida impermeable a la refutaci\u00f3n por motivos racionales.<\/p>\n<p>Cuando Macksey y Donato trataron de resumir la conferencia de Johns Hopkins de 1966 en su introducci\u00f3n a la edici\u00f3n de 1971 de las actas, titulada <i>The Structuralist Controversy: The Languages of Criticism and the Sciences of Man<\/i>, no recurrieron a Derrida ni a ning\u00fan otro pensador que hubiera estado presente en la conferencia. En su lugar, citaron un art\u00edculo de Deleuze sobre Foucault. Deleuze hab\u00eda escrito que la filosof\u00eda posmodernista de Foucault representaba \u00abuna destrucci\u00f3n fr\u00eda y concertada del sujeto [humano], un vivo rechazo de las nociones de origen, de origen perdido, de origen recuperado, un desmantelamiento de las pseudo-s\u00edntesis unificadoras de la conciencia, una denuncia de todas las mistificaciones de la historia preformadas en nombre del progreso, de la conciencia y del futuro de la raz\u00f3n\u00bb. <sup>10<\/sup> Era obvio que lo que se atacaba aqu\u00ed eran todas las formas de raz\u00f3n hist\u00f3rica, materialista y dial\u00e9ctica centradas en la agencia humana, y en particular las tradiciones emanadas de Hegel y Marx. El fuerte rechazo aqu\u00ed de Hegel, que fue reducido a una \u00abalteridad\u00bb, estaba ligado a la adhesi\u00f3n de la Teor\u00eda Francesa en todo momento a la noci\u00f3n de Immanuel Kant de que los noumena (las cosas en s\u00ed mismas), en contraposici\u00f3n a los fen\u00f3menos (el mundo de la percepci\u00f3n), estaban m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito del conocimiento humano, lo que limitaba el papel de la raz\u00f3n humana.<sup>11<\/sup><\/p>\n<p>El an\u00e1lisis hist\u00f3rico tambi\u00e9n fue objeto de ataques. As\u00ed, en la conferencia de 1966, Goldmann se\u00f1al\u00f3, sin duda con cierta vacilaci\u00f3n dada su perspectiva a\u00fan socialista, que \u00abpara la postura intelectual actual, la historia no importa, lo esencial es evitar la historia o la historicidad\u00bb.<sup>12<\/sup> De hecho, fue el rechazo de la conexi\u00f3n entre la historia y la raz\u00f3n cr\u00edtica lo que m\u00e1s caracteriz\u00f3 al posmodernismo. Un elemento crucial de la teor\u00eda francesa era su eurocentrismo general, que le permit\u00eda ignorar todo lo que ocurr\u00eda fuera de Europa y Estados Unidos. El imperialismo ni siquiera exist\u00eda como cuesti\u00f3n dentro de este paradigma insular. En un momento en que Estados Unidos ten\u00eda m\u00e1s de medio mill\u00f3n de soldados en Vietnam con el objetivo de derrotar una guerra de liberaci\u00f3n nacional, la cuesti\u00f3n del tercer mundo estaba fuera de discusi\u00f3n. El estrecho punto de vista euroc\u00e9ntrico, en el que Europa era la medida de todo el mundo, sirvi\u00f3 de cobertura para la retirada tanto de la lucha de clases como de la lucha global. En la visi\u00f3n filos\u00f3fica de la teor\u00eda francesa, nada fuera de Europa y Estados Unidos, que representaban el mundo moderno\/posmoderno, importaba realmente.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Jean-Fran\u00e7ois Lyotard en <i>La condici\u00f3n posmoderna<\/i> (1979), \u00abdefino el posmodernismo como la incredulidad hacia las metanarrativas\u00bb. \u00bb<sup>13<\/sup>. Todas las grandes narrativas hist\u00f3ricas, incluidas las de la ciencia, deb\u00edan abandonarse. En la teor\u00eda francesa, ya no exist\u00eda ninguna historia tradicional m\u00e1s all\u00e1 de la genealog\u00eda en el sentido nietzscheano.<sup>14<\/sup>. Las afirmaciones de verdad cient\u00edfica del enfoque tradicional de la historia, seg\u00fan el historiador posmodernista holand\u00e9s Frank Ankersmit, eran simplemente \u00abvariantes\u00bb de la antigua paradoja griega \u00abparadoja del cretense que dice que todos los cretenses mienten\u00bb. Para Ankersmit, el an\u00e1lisis hist\u00f3rico ya no ten\u00eda como objetivo el estudio del tronco, ni siquiera de las ramas, de un \u00e1rbol, sino m\u00e1s bien el examen de las hojas. Por lo tanto, \u00ablo que le queda ahora a la historiograf\u00eda occidental es recoger las hojas que se han esparcido y estudiarlas independientemente de sus or\u00edgenes\u00bb. Concluy\u00f3: \u00abDentro de la visi\u00f3n posmodernista de la historia, el objetivo ya no es la integraci\u00f3n, la s\u00edntesis y la totalidad, sino que son&#8230; los fragmentos hist\u00f3ricos los que centran la atenci\u00f3n\u00bb.<sup>15<\/sup><\/p>\n<p>Para la teor\u00eda francesa en general, solo exist\u00edan la <i>estructura<\/i> y el <i>acontecimiento<\/i>, separados del sujeto y de la historia. La <i>estructura<\/i> se consideraba en t\u00e9rminos de signos\/significantes, tal y como se evidenciaba a trav\u00e9s del lenguaje, el discurso o las categor\u00edas psicoanal\u00edticas, deconstruyendo invariablemente al sujeto. El <i>acontecimiento<\/i>, que negaba la <i>estructura<\/i>, se defin\u00eda como una ruptura que llegaba sin previo aviso. Con esta perspectiva esencialmente irracionalista y esc\u00e9ptica, todo lo que exist\u00eda pod\u00eda ser cuestionado. En t\u00e9rminos de Nietzsche, tanto \u00abDios\u00bb como \u00abel hombre\u00bb pod\u00edan ser declarados muertos. Pero lo que principalmente fue objeto de ataque fue la ontolog\u00eda materialista y la posibilidad misma de cualquier relaci\u00f3n entre la libertad humana y la necesidad, y por lo tanto el potencial para la lucha racional y los proyectos emancipadores.<sup>16<\/sup><\/p>\n<p>Desde la perspectiva de la teor\u00eda francesa, un acontecimiento o ruptura qued\u00f3 claramente representado en mayo de 1968 en Francia, con la revuelta masiva de trabajadores y estudiantes. El significado interno de mayo del 68, su lucha por hacer posible lo supuestamente imposible, fue descrito de la mejor manera por el marxista franc\u00e9s Henri Lefebvre en <i>La explosi\u00f3n<\/i>.<sup>17<\/sup> La revuelta del 68 se inspir\u00f3 en gran medida en el marxismo y el anarquismo. Los trabajadores y los estudiantes fueron pronto derrotados por los poderes f\u00e1cticos. Sin embargo, la revuelta del 68 dej\u00f3 su huella. Los principales defensores de la teor\u00eda francesa, como Lacan, Foucault, Derrida, Deleuze y Lyotard, adquirieron notoriedad hist\u00f3rica a partir de este acontecimiento, lo que les llev\u00f3 a abandonar por un tiempo sus consignas m\u00e1s reaccionarias y a presentarse como radicales comprometidos con el marxismo, e incluso como instigadores intelectuales de la revuelta.<\/p>\n<p>De hecho, ninguno de estos pensadores, incluido Althusser, como ha demostrado Gabriel Rockhill, desempe\u00f1\u00f3 ning\u00fan papel en los acontecimientos de mayo del 68. <sup>18<\/sup> Sin embargo, \u00abla explosi\u00f3n\u00bb de mayo del 68 iba a dar una especie de chic radical a la teor\u00eda francesa y sus interminables deconstrucciones, que adquirieron una m\u00edstica que penetr\u00f3 r\u00e1pidamente en los departamentos de cr\u00edtica literaria, lengua y cr\u00edtica francesas, filosof\u00eda y ciencias sociales de todo Estados Unidos. Mientras tanto, los principales representantes de la teor\u00eda francesa, aunque a veces se presentaban como pensadores de izquierda, trataron de desplazar todas las formas de cr\u00edtica emancipadora radical genuina, principalmente el marxismo, fomentando el abandono general de la dial\u00e9ctica hegeliana y marxista. El \u00e9nfasis en la <i>diferencia<\/i> a expensas de todas las nociones de cohesi\u00f3n y unificaci\u00f3n foment\u00f3 un cambio del an\u00e1lisis de clase a un enfoque centrado simplemente en identidades atribuidas, como la raza y el g\u00e9nero, que ya no se consideraban dial\u00e9cticamente relacionadas con la clase.<\/p>\n<p>Particularmente en el posmodernismo estadounidense, el concepto de \u00abpol\u00edtica de identidad\u00bb, que hab\u00eda surgido por primera vez entre las pensadoras feministas marxistas negras lesbianas en la d\u00e9cada de 1970 como parte de una comprensi\u00f3n revolucionaria de las opresiones \u00abentrelazadas\u00bb, se convirti\u00f3 en un carnaval de <i>la diferencia<\/i>, desuniendo a los individuos y a la sociedad, no como un paso necesario en un proceso de reunificaci\u00f3n a un nivel superior, sino simplemente en apoyo de la diferencia como un valor en s\u00ed mismo, alejado de la cuesti\u00f3n de la din\u00e1mica hist\u00f3rica del modo de producci\u00f3n capitalista y la lucha por la emancipaci\u00f3n humana.<sup>19<\/sup><\/p>\n<p><strong>El auge y la ca\u00edda de la teor\u00eda francesa: cuatro per\u00edodos<\/strong><\/p>\n<p>Ir\u00f3nicamente, mientras la teor\u00eda francesa ejerc\u00eda una influencia omnipresente en el mundo acad\u00e9mico de los Estados Unidos a finales de los a\u00f1os sesenta y setenta (especialmente en Yale, donde De Man ofrec\u00eda lecturas deconstructivas de casi todo), poni\u00e9ndose de moda en los departamentos de humanidades de todo el pa\u00eds, ya estaba experimentando un r\u00e1pido declive en la propia Francia. Seg\u00fan el te\u00f3rico cultural marxista Frederic Jameson en <i>The Years of Theory<\/i> (2024), hubo esencialmente cuatro per\u00edodos en el auge y la ca\u00edda de la teor\u00eda francesa.<sup>20<\/sup> El primero, o etapa previa, consisti\u00f3 en los a\u00f1os inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial, cuando Francia, al igual que Italia, ten\u00eda un fuerte Partido Comunista, surgido de la Resistencia en la guerra antinazi. El pensador de izquierda dominante era Sartre, representante del existencialismo y la fenomenolog\u00eda, y cada vez m\u00e1s alineado con el marxismo, junto con su estrecha colaboradora Simone de Beauvoir, una destacada existencialista y te\u00f3rica feminista francesa. Eran los a\u00f1os en los que el Estado franc\u00e9s intentaba reafirmarse como una gran potencia colonial, lo que lo llev\u00f3 a prolongadas guerras en Indochina y Argelia. Mientras tanto, Estados Unidos, como parte de su estrategia de la Guerra Fr\u00eda, intentaba ejercer control sobre Francia a trav\u00e9s del Plan Marshall, que ten\u00eda la funci\u00f3n de subvencionar las universidades francesas de \u00e9lite con el fin de crear un clima intelectual m\u00e1s conservador. En esos a\u00f1os, Washington se opon\u00eda no solo al marxismo, sino tambi\u00e9n, aunque con menos fervor, a las fuerzas gaullistas . La lucha por la descolonizaci\u00f3n se centr\u00f3 en los esfuerzos revolucionarios de Argelia por liberarse del dominio de Par\u00eds (y de los colonos franceses). El principal te\u00f3rico de la descolonizaci\u00f3n fue Frantz Fanon, influenciado tanto por Hegel como por Marx. La principal contracorriente al marxismo que surgi\u00f3 en esta \u00e9poca fue la ling\u00fc\u00edstica estructural del antrop\u00f3logo Claude L\u00e9vi-Strauss, que dio un gran impulso al estructuralismo franc\u00e9s en general. Este primer periodo puede considerarse que finaliz\u00f3 con el fin de la guerra franco-argelina en 1962.<sup>21<\/sup><\/p>\n<p>A principios y mediados de la d\u00e9cada de 1960, surgi\u00f3 un segundo per\u00edodo, marcado por un giro decisivo hacia el estructuralismo arraigado en la ling\u00fc\u00edstica y el psicoan\u00e1lisis, separado tanto del sujeto humano como de la historia, lo que constituy\u00f3 un cambio hacia las \u00abfuerzas transindividuales\u00bb.<sup>22<\/sup> Althusser, como te\u00f3rico marxista occidental, desempe\u00f1\u00f3 un papel clave en el desarrollo de un estructuralismo antihumanista y antihist\u00f3rico, pero la teor\u00eda francesa propiamente dicha iba a estar dominada por figuras posmodernistas tan importantes como Lacan, Foucault, Derrida y Deleuze. Fue en este periodo, entonces, cuando la teor\u00eda francesa alcanz\u00f3 su cabeza de puente en la vida intelectual de los Estados Unidos en la Conferencia de Humanidades de Johns Hopkins de 1966, seguida del ascenso intelectual del posmodernismo en el pensamiento de izquierda. Un desarrollo relacionado fue la Escuela de los Annales de historiadores en Francia (asociada a figuras como Marc Bloch, Lucien Febvre y Fernand Braudel), que, sin negar el an\u00e1lisis hist\u00f3rico, como en el caso del posmodernismo, ten\u00eda como misi\u00f3n recurrir selectivamente a los m\u00e9todos del materialismo hist\u00f3rico, al tiempo que trataba de renegar de la historiograf\u00eda marxista.<sup>23<\/sup><\/p>\n<p>El tercer per\u00edodo, en la cronolog\u00eda de Jameson, puede considerarse que comienza con mayo del 68, lo que confiri\u00f3 a la teor\u00eda francesa un nuevo aura radical y, parad\u00f3jicamente, condujo al comienzo de su declive en la propia Francia, tras la derrota de la izquierda. Los principales pensadores posmodernistas respondieron a la revuelta del &#8217;68 revestirse del disfraz de posmarxistas y, cuando se hizo evidente el alcance total de la derrota de la izquierda, se manifestaron m\u00e1s abiertamente como antimarxistas, como en <i>El espejo de la producci\u00f3n<\/i>, de Jean Baudrillard, de 1973, que intentaba, sin \u00e9xito, ofrecer una deconstrucci\u00f3n posmodernista\/posmarxista de la cr\u00edtica de Marx a la econom\u00eda pol\u00edtica, enfatizando los elementos simb\u00f3licos centrados en el consumismo.<sup>24<\/sup> El libro de Deleuze y F\u00e9lix Guattari <em>El anti-Edipo: Capitalismo y esquizofrenia<\/em>, publicado en 1972, fue una obra profundamente antimarxista, que manipulaba y distorsionaba los conceptos de Marx al tiempo que representaba, en palabras de Keti Chukhrov, \u00ab<i>la radicalizaci\u00f3n de la imposibilidad de&#8230; salir<\/i>\u00bb del sistema capitalista.<sup>25<\/sup><\/p>\n<p>Hubo te\u00f3ricos marxistas franceses de considerable brillantez que mantuvieron perspectivas materialistas y dial\u00e9cticas, como Lefebvre y Michel Clouscard, que desarrollaron sus ideas en este mismo per\u00edodo hist\u00f3rico. Sin embargo, estos pensadores estaban relativamente aislados, ya que no contaban con el apoyo de la \u00e9lite establecida que respaldaba la reputaci\u00f3n de los principales pensadores estructuralistas y posmodernistas.<\/p>\n<p>El cuarto per\u00edodo de la teor\u00eda francesa fue producto de la globalizaci\u00f3n, que comenz\u00f3 a mediados de la d\u00e9cada de 1980. La filosof\u00eda posmodernista en Francia decay\u00f3 a\u00fan m\u00e1s ante el continuo declive de la izquierda, con el Partido Socialista de Fran\u00e7ois Mitterrand, tras su victoria inicial en 1981, capitulando ante el neoliberalismo. La desintegraci\u00f3n de la izquierda en este per\u00edodo elimin\u00f3 la importancia del estructuralismo y el posmodernismo, que hab\u00edan servido a las necesidades del sistema como respuestas intelectuales al marxismo. Por lo tanto, la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn en 1989 y el fin de la Guerra Fr\u00eda condujeron, ir\u00f3nicamente, a la r\u00e1pida desaparici\u00f3n de la Teor\u00eda Francesa. El Tratado de Maastricht de 1992, que cre\u00f3 la Uni\u00f3n Europea y fue negociado por Mitterrand en Par\u00eds, redujo el papel imperial independiente de Francia. Este fue el per\u00edodo de los \u00abep\u00edgonos\u00bb de la Teor\u00eda Francesa, figuras como el poshumanista Bruno Latour, seguido m\u00e1s recientemente, especialmente en Estados Unidos, por los llamados nuevos materialistas y la ontolog\u00eda orientada a los objetos.<sup>26<\/sup><\/p>\n<p>Aqu\u00ed la b\u00fasqueda se dirigi\u00f3 a encontrar un lugar para un nuevo irracionalismo, en un momento en que la Teor\u00eda Francesa hab\u00eda llegado al final de su propia l\u00f3gica deconstructiva. El poshumanismo privilegi\u00f3 el <i>objeto<\/i> pseudoemp\u00edrico (o ensamblajes de objetos) visto como \u00abactantes\u00bb, ahora considerado como una categor\u00eda suprema, marginando no solo al sujeto y la estructura humanos, sino tambi\u00e9n, en gran medida, al discurso.<sup>27<\/sup> Jameson identific\u00f3 este per\u00edodo, significativamente, con \u00abdesmarxificaci\u00f3n\u00bb. Toda la tradici\u00f3n posmodernista\/poshumanista podr\u00eda considerarse razonablemente en estos t\u00e9rminos. Sin embargo, en el cuarto per\u00edodo, con el desarrollo del poshumanismo y los \u00abep\u00edgonos\u00bb, la desmarxificaci\u00f3n hab\u00eda llegado a tal punto que ya no exist\u00eda ninguna conexi\u00f3n, ni siquiera en la negaci\u00f3n, con la teor\u00eda marxista. Incluso se abandonaron los conceptos cr\u00edticos de reificaci\u00f3n y fetichismo de las mercanc\u00edas.<sup>28<\/sup><\/p>\n<p>Ya a mediados de la d\u00e9cada de 1980, cerca del final de la primera administraci\u00f3n de Mitterrand, los observadores m\u00e1s atentos notaron el declive de la Teor\u00eda Francesa como fuerza intelectual en la propia Francia. La situaci\u00f3n se resumi\u00f3 en diciembre de 1985 en un informe de investigaci\u00f3n de la Oficina de An\u00e1lisis Europeo de la CIA (en 2011 se aprob\u00f3 la publicaci\u00f3n de una \u00abcopia censurada\u00bb), que se preocup\u00f3 especialmente por garantizar que esta desaparici\u00f3n no condujera al resurgimiento de las teor\u00edas marxistas. En \u00e9l, los analistas de la CIA explicaban que, aunque el estructuralismo y la Escuela de los Annales francesa de historiadores hab\u00edan \u00abca\u00eddo en desgracia&#8230; creemos que su demolici\u00f3n cr\u00edtica de la influencia marxista en las ciencias sociales probablemente perdurar\u00e1 como una profunda contribuci\u00f3n a la erudici\u00f3n moderna tanto en Francia como en el resto de Europa occidental\u00bb. En este sentido, Aron, L\u00e9vi-Strauss y Foucault fueron especialmente elogiados. Foucault no solo era, a ojos de los investigadores de la CIA, \u00abel pensador m\u00e1s profundo e influyente\u00bb de Francia, sino que tambi\u00e9n deb\u00eda ser alabado por el apoyo directo que hab\u00eda prestado a la \u00abNueva Derecha\u00bb, considerada por la CIA como la sucesora de la Teor\u00eda Francesa, y \u00abpor, entre otras cosas, recordar a los fil\u00f3sofos las consecuencias \u00absangrientas\u00bb que se derivaron de la teor\u00eda social racionalista de la Ilustraci\u00f3n del siglo XVIII y la era revolucionaria\u00bb.<sup>29<\/sup><\/p>\n<p>Para la CIA, entonces, el declive de la Teor\u00eda Francesa no fue una tragedia, porque hab\u00eda servido a lo que la agencia de inteligencia consideraba su tarea principal: la destrucci\u00f3n del pensamiento marxista. Adem\u00e1s, la Teor\u00eda Francesa hab\u00eda proporcionado el beneficio a\u00f1adido de abrir el camino a las doctrinas de la Nueva Derecha, tambi\u00e9n arraigadas en Nietzsche y Heidegger, lo que fue posible gracias al vac\u00edo dejado por la autodestrucci\u00f3n del pensamiento de izquierda franc\u00e9s.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, la muerte de la teor\u00eda francesa se ha convertido en un tema com\u00fan. No solo es el tema del \u00faltimo libro de Jameson, sino que tambi\u00e9n se aborda de manera diferente en el presente di\u00e1logo, de Aymeric Monville y Rockhill (en conversaci\u00f3n con Jennifer Ponce de Le\u00f3n). Los intentos de criticar la teor\u00eda francesa desde una perspectiva marxista han sido a menudo superficiales y poco desarrollados, porque relativamente pocos te\u00f3ricos marxistas genuinos han tenido suficiente acceso a los c\u00edrculos internos de \u00e9lite del posmodernismo franc\u00e9s como para desarrollar una <i>cr\u00edtica interna<\/i>. En este caso, Monville y Rockhill, procedentes de ambos lados del Atl\u00e1ntico, pero ambos con un conocimiento \u00edntimo y de primera mano del estructuralismo y el posmodernismo franceses, son excepciones. Est\u00e1n de acuerdo con la valoraci\u00f3n de la CIA de que la l\u00f3gica interna de la teor\u00eda francesa era la \u00abdemolici\u00f3n cr\u00edtica\u00bb de la teor\u00eda marxista en Francia y Estados Unidos. Pero no est\u00e1n de acuerdo con la conclusi\u00f3n optimista de la CIA de que esto significaba que la demolici\u00f3n del marxismo \u00abperdurar\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p><strong>El marxismo en la era de la globalizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Como dijo Clouscard sobre el capitalismo contempor\u00e1neo, y Rockhill extendi\u00f3 esto a la Teor\u00eda Francesa, \u00abtodo est\u00e1 permitido, pero nada es posible\u00bb.<sup>30<\/sup> El an\u00e1lisis marxista, por el contrario, est\u00e1 comprometido con una revuelta real contra el capitalismo, y es m\u00e1s influyente no cuando emana de la torre de marfil, sino, por el contrario, cuando surge de intelectuales org\u00e1nicos vinculados a las condiciones materiales y a la lucha de clases contra las relaciones sociales existentes. El materialismo hist\u00f3rico alcanza as\u00ed su m\u00e1xima expresi\u00f3n cuando coinciden las luchas por la libertad y la necesidad humanas. No puede ser suprimido por completo, porque es la defensa de la humanidad contra la destrucci\u00f3n totalizadora provocada por el capitalismo. En nuestra \u00e9poca de crisis planetaria, la necesidad de que el marxismo confronte la realidad con la raz\u00f3n es una vez m\u00e1s evidente. Por lo tanto, hoy en d\u00eda hay poco espacio para un carnaval discursivo irracional como sustituto de la actividad intelectual genuina. No obstante, hay que enfrentarse a la vasta armadura del posmodernismo, que se utiliz\u00f3 como arma contra el marxismo, y analizar las razones de los fracasos pasados de la izquierda.<\/p>\n<p>En este sentido, cada l\u00ednea del presente di\u00e1logo entre Monville y Rockhill es esencial, ya que proporciona la base para una cr\u00edtica interna de la Teor\u00eda Francesa, cuyo legado a\u00fan ronda por el mundo como un fantasma de los primeros a\u00f1os de la Guerra Fr\u00eda. En esta cr\u00edtica, que se superpone a la desarrollada por figuras como Clouscard y Domenico Losurdo, la Teor\u00eda Francesa y el marxismo occidental compart\u00edan un fracaso euroc\u00e9ntrico com\u00fan a la hora de afrontar la realidad del imperialismo y la revoluci\u00f3n en el mundo. De hecho, fueron las debilidades del marxismo occidental las que lo dejaron intelectualmente vulnerable a las t\u00e1cticas de deconstrucci\u00f3n que caracterizaron a la teor\u00eda francesa. Por lo tanto, una cr\u00edtica de la teor\u00eda francesa debe ir de la mano de una cr\u00edtica del marxismo occidental y su cu\u00e1druple retirada del materialismo, la dial\u00e9ctica de la naturaleza, la clase y el antiimperialismo. <sup>31<\/sup><\/p>\n<p>La guerra civil intelectual introducida por el estructuralismo y el posmodernismo tampoco ha terminado del todo. Hoy en d\u00eda ha adoptado nuevas formas en Europa, Estados Unidos y el mundo en general, en los extremos del poshumanismo y los estudios poscoloniales.<sup>32<\/sup> En el poshumanismo de moda actual, prolifera la ontolog\u00eda orientada a objetos al estilo de Latour y el \u00abnuevo materialismo\u00bb, adecuados para la era de la inteligencia artificial. Aqu\u00ed la atenci\u00f3n se centra en <i>objetos<\/i> abstractos considerados independientes de cualquier relaci\u00f3n con los sujetos humanos, la historia o la transformaci\u00f3n social. Esto conduce a la adoraci\u00f3n de lo tecnocr\u00e1tico. Como dijo Latour, en el contexto de la crisis ecol\u00f3gica planetaria, simplemente hay que aprender a \u00abamar a sus monstruos [Frankenstein]\u00bb. En la obra de pensadores poshumanistas como Timothy Morton y Jane Bennett, objetos como una piedra o un trozo de carb\u00f3n son actores\/actantes en el mismo plano horizontal que los seres humanos.<sup>33<\/sup> En un marco tan irracionalista, los <i>objetos<\/i> externos de la producci\u00f3n humana, en contraposici\u00f3n a los propios <i>sujetos humanos<\/i>, se han convertido en sujetos-objetos id\u00e9nticos, desplazando toda posibilidad de transformaci\u00f3n social humana significativa y generando una ecolog\u00eda perversa que invierte las relaciones alienadas reales.<\/p>\n<p>Mientras tanto, el payaso poshumanista lacaniano-hegeliano Slavoj \u017di\u017eek ocupa un lugar en el centro del escenario, donde, con el pretexto de promover el materialismo dial\u00e9ctico marxista, busca continuamente enterrarlo, lo que le convierte en una figura c\u00e9lebre y divertida a los ojos del establishment, desconcertando a muchos en la izquierda. Como escribi\u00f3 \u017di\u017eek en 2020, el economista neocl\u00e1sico \u00abTyler Cowen [en 2019]&#8230; me pregunt\u00f3 por qu\u00e9 sigo aferr\u00e1ndome a la rid\u00edculamente anticuada noci\u00f3n del comunismo\u00bb. \u017di\u017eek respondi\u00f3 en esa ocasi\u00f3n: \u00abPara m\u00ed, el comunismo es solo el nombre de un problema. No es una soluci\u00f3n\u00bb. M\u00e1s recientemente, declar\u00f3 en tono jocoso: \u00abMi respuesta [a Cowen] deber\u00eda haber sido que necesito el comunismo precisamente como tel\u00f3n de fondo&#8230; el compromiso con una causa que hace posibles todos mis placeres transgresores\u00bb. Todo ello permite continuas payasadas reaccionarias disfrazadas de forma provocativa y humor\u00edstica con ropaje rojo, acompa\u00f1adas de una especie de erudici\u00f3n transgresora al estilo de Tristram Shandy, mitad seria y mitad c\u00f3mica, que acaba trivializando casi todo, mientras que, en \u00faltima instancia, refuerza el l\u00e9xico capitalista.<sup>34<\/sup><\/p>\n<p>En la teor\u00eda poscolonial contempor\u00e1nea, que ha crecido r\u00e1pidamente en el presente siglo, muchas de las caracter\u00edsticas de la teor\u00eda francesa se trasladaron al \u00e1mbito de la teorizaci\u00f3n de la descolonizaci\u00f3n.<sup>35<\/sup> Nada menos que Fanon fue reinterpretado como un defensor del discurso poscolonial e incluso como un afropesimista, en lugar de como un pensador dial\u00e9ctico y un feroz opositor del colonialismo y el imperialismo, fuertemente influenciado por el materialismo hist\u00f3rico.<sup>\u00b3\u2076<\/sup> La cr\u00edtica marxista del eurocentrismo, que surgi\u00f3 por primera vez en la d\u00e9cada de 1960 y se articul\u00f3 con mayor claridad en la obra de Joseph Needham, Martin Bernal y Samir Amin, fue utilizada contra el propio marxismo por los pensadores culturalistas poscoloniales.<sup>\u00b3\u2077<\/sup> As\u00ed, el materialismo hist\u00f3rico, a pesar de todas las pruebas en contra, fue acusado de eurocentrismo, una acusaci\u00f3n que gan\u00f3 credibilidad a partir de las opiniones euroc\u00e9ntricas reales de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica marxista occidental, que, como argument\u00f3 Losurdo, la distingu\u00eda del marxismo en general.<sup>\u00b3\u2078<\/sup><\/p>\n<p>De hecho, como sostiene Simin Fadaee en <i>Global Marxism: Decolonisation and Revolutionary Politics<\/i> (2024), no solo esas acusaciones de eurocentrismo son inaplicables a Marx (al menos en su fase madura), sino que \u00aben realidad es euroc\u00e9ntrico afirmar que el marxismo es euroc\u00e9ntrico, porque ello implica descartar la piedra angular de algunos de los movimientos y proyectos revolucionarios m\u00e1s transformadores de la historia reciente de la humanidad&#8230; Un compromiso m\u00e1s fruct\u00edfero con la historia nos instar\u00eda, en cambio, a aprender de las experiencias del Sur Global con el marxismo y a preguntarnos qu\u00e9 podemos aprender de la relevancia global del marxismo\u00bb. Aqu\u00ed podemos recurrir a la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica de Mao Zedong, Ho Chi Minh, Am\u00edlcar Cabral, Fanon, Ernesto Che Guevara y muchos otros. Por lo tanto, es necesario \u00abreconectar con el marxismo como marco para analizar las m\u00faltiples crisis del capitalismo global y las perspectivas de cambio revolucionario, pero tambi\u00e9n como base para reimaginar un mundo m\u00e1s all\u00e1 del capitalismo\u00bb.<sup>39<\/sup><\/p>\n<p>En octubre de 2024, <i>Foreign Policy<\/i>, uno de los dos principales \u00f3rganos intelectuales estadounidenses de la Nueva Guerra Fr\u00eda (junto con la revista <i>Foreign Affairs<\/i> del Consejo de Relaciones Exteriores), public\u00f3 un art\u00edculo de Gregory Jones-Katz titulado \u00abEl mundo todav\u00eda necesita la teor\u00eda francesa: el posmodernismo ha muerto. Larga vida al posmodernismo\u00bb. El art\u00edculo, que consiste en un comentario sobre <i>Los a\u00f1os de la teor\u00eda<\/i> de Jameson, El art\u00edculo de Jones-Katz est\u00e1 ilustrado con fotos de Lacan, Derrida, L\u00e9vi-Strauss, Sartre y Foucault. Haciendo caso omiso de las cr\u00edticas radicales de que la teor\u00eda francesa era culpable de \u00abcapitular ante el capitalismo\u00bb (lo que, en cualquier caso, dif\u00edcilmente ser\u00eda un problema para <em>Foreign Policy<\/em>), Jones-Katz afirma que puede revivirse de manera \u00fatil como una fuerza contra la globalizaci\u00f3n. Los \u00abinstrumentos conceptuales\u00bb del posmodernismo, sostiene, han dado al mundo la base para abordar sus problemas, independientemente del declive de la teor\u00eda en Francia. No hace falta mucha imaginaci\u00f3n para ver que el subt\u00edtulo del art\u00edculo de <em>Foreign Policy<\/em>, \u00abEl posmodernismo ha muerto. Larga vida al posmodernismo\u00bb, est\u00e1 en consonancia con el reconocimiento \u2014contrario a la triunfante valoraci\u00f3n de la CIA en 1985\u2014 de que la teor\u00eda francesa finalmente no logr\u00f3 acabar con la filosof\u00eda de la praxis y, por lo tanto, sigue siendo necesaria en el frente intelectual de la nueva Guerra Fr\u00eda. En este caso, la teor\u00eda francesa resucitada no se emplea contra la globalizaci\u00f3n liberal como tal, sino contra el auge, en parte, del Sur Global, que, como en todas las luchas antiimperialistas, se inspira en el marxismo.<sup>40<\/sup><\/p>\n<p>En este contexto, <em>Requiem for French Theory: Transatlantic Funeral Dirge in a Marxist Key<\/em>, de Monville y Rockhill, puede considerarse tanto un di\u00e1logo marxista cr\u00edtico sobre el posmodernismo como un llamamiento a la izquierda para que se vacune contra los virus nietzscheano y heideggeriano, de los que la teor\u00eda francesa fue en gran parte una manifestaci\u00f3n: el flagelo de la idea misma de una <i>humanidad revolucionaria universal<\/i>.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>Robert Macksey y Eugenio Donato, eds., <cite>The Structuralist Controversy: The Languages of Criticism and the Sciences of Man<\/cite> (Baltimore: Johns Hopkins University Press, 1971); Stuart W. Leslie, \u00abRichard Macksey and the Humanities Center\u00bb, <cite>Modern Language Notes<\/cite> 134, n.\u00ba 5 (diciembre de 2019): 925-41; Francois Cusset, <cite>French Theory: How Foucault, Derrida, Deleuze and Co. Transformed the Intellectual Life of the United States<\/cite> (Minneapolis: University of Minnesota Press, 2008), 29-32; Evelyn Barish, <cite>The Double Life of Paul de Man<\/cite> (Nueva York: W. W. Norton, 2014) ; Suzanne Gordon, \u00abDeconstructing Paul de Man\u00bb, <cite>Jacobin<\/cite>, 24 de abril de 2014.<\/li>\n<li>Macksey y Donato, <cite>The Structuralist Controversy<\/cite>, 9; Cusset, <cite>French Theory<\/cite>, 30.<\/li>\n<li>Jacques Lacan, <cite>\u00c9crits<\/cite> (Nueva York: W. W. Norton, 2006), 98\u201399; Alexandre Koj\u00e8ve, <cite>Introduction to the Reading of Hegel: Lectures on the Phenomenology of Spirit<\/cite> (Ithaca, Nueva York: Cornell University Press, 1969); Judith Butler, <cite>Subjects of Desire: Hegelian Reflections in Twentieth Century France<\/cite> (Nueva York: Columbia University Press, 2012).<\/li>\n<li>Michel Foucault, <cite>The Order of Things: An Archaeology of the Human Sciences<\/cite> (Nueva York: Pantheon Books, 1970), 262\u201363, 305\u20136.<\/li>\n<li>Cusset, <cite>French Theory<\/cite>, 28; Herbert Marcuse, <cite>One-Dimensional Man<\/cite> (Boston: Beacon Press, 1964); Paul A. Baran y Paul M. Sweezy, <a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/9780853450733\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\"><cite>Monopoly Capital<\/cite><\/a> (Nueva York: Monthly Review Press, 1966).<\/li>\n<li>Gabriel Rockhill, pr\u00f3logo en Aymeric Monville, <cite>Neocapitalism According to Michel Clouscard<\/cite> (Madison: Iskra Books, 2023), xxi-xli; Andrew Glass, \u00ab<a href=\"https:\/\/www.politico.com\/story\/2018\/03\/25\/this-day-in-politics-march-25-1968-477991\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">LBJ Confers with \u2018The Wise Men,\u2019 March 25, 1968<\/a>\u00bb, <cite>Politico<\/cite>, 25 de marzo de 2018.<\/li>\n<li>Frances Stonor Saunders, <cite>Who Paid the Piper?: The CIA and the Cultural Cold War<\/cite> (Londres: Granta, 1999), 381\u201382; Frances Stonor Saunders, <cite>The Cultural Cold War: The CIA and the World of Arts and Letters<\/cite> (Nueva York: Free Press, 1999), 135, 241-242; Rockhill, Pr\u00f3logo, en Monville, <cite>Neocapitalism According to Michel Clouscard<\/cite>, xxxvii-xxxviii; Peter Coleman, <cite>The Liberal Conspiracy: The Congress for Cultural Freedom and the Struggle for the Mind of Postwar Europe<\/cite> (Nueva York: Free Press, 1989), 104-108; Sarah Miller Harris, <cite>The CIA and the Congress for Cultural Freedom in the Early Cold War<\/cite> (Nueva York: Routledge, 2016), 1\u20133, 170\u201379, 143\u201345, 194; John Bellamy Foster, <a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/9781583678367\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\"><cite>The Return of Nature: Socialism and Ecology<\/cite><\/a> (Nueva York: Monthly Review Press, 2020) , 473\u201376. Sobre Adorno, v\u00e9ase Rodney Livingstone, Perry Anderson y Francis Mulhern, \u00abPresentaci\u00f3n IV\u00bb en Theodor Adorno, Walter Benjamin, Bertolt Brecht y Georg Luk\u00e1cs, <cite>Aesthetics and Politics<\/cite> (Londres: Verso, 1977), 142\u201350; Theodor Adorno, \u00abReconciliation Under Duress\u00bb, en Adorno, Benjamin, Brecht y Luk\u00e1cs, <cite>Est\u00e9tica y pol\u00edtica<\/cite>, 152-154; Istv\u00e1n M\u00e9sz\u00e1ros, <cite>El poder de la ideolog\u00eda<\/cite> (Nueva York: New York University Press, 1989), 118-119.<\/li>\n<li>Leslie, \u00abRobert Macksey y el Centro de Humanidades\u00bb, 933; Patrick Iber, \u00ab<a href=\"https:\/\/lareviewofbooks.org\/article\/the-spy-who-funded-me-revisiting-the-congress-for-cultural-freedom\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">The Spy Who Funded Me: Revisiting the Congress for Cultural Freedom<\/a>\u00bb, <cite>Los Angeles Review of Books<\/cite>, 11 de junio de 2017.<\/li>\n<li>Jacques Derrida, \u00abStructure, Sign, and Play in the Discourse of the Human Sciences\u00bb, en Macksey y Donato, <cite>The Structuralist Controversy<\/cite>, 247\u201365.<\/li>\n<li>Gilles Deleuze, citado en Richard Macksey y Eugenio Donato, \u00abThe Space Between-1971\u00bb, en Macksey y Donato, <cite>The Structuralist Controversy<\/cite>, x; Gilles Deleuze, <cite>Foucault<\/cite> (Minneapolis: University of Minnesota Press, 1988), 1\u201322.<\/li>\n<li>Macksey y Donato, \u00abThe Space Between-1971\u00bb, xii.<\/li>\n<li>Goldmann en Macksey y Donato, <cite>The Structuralist Controversy<\/cite>, 148. Goldmann era conocido sobre todo como defensor del humanismo socialista. V\u00e9ase Lucien Goldmann, <cite>Power and Humanism<\/cite> (Nottingham: Spokesman Books, 1974); Lucien Goldmann, \u00abSocialism and Humanism\u00bb, en <cite>Socialist Humanism<\/cite>, ed. Erich Fromm (Nueva York: Doubleday, 1965), 40\u201352.<\/li>\n<li>Jean-Fran\u00e7ois Lyotard, <cite>The Postmodern Condition<\/cite> (Minneapolis: University of Minnesota Press, 1984), xxiii\u2013xxiv.<\/li>\n<li>Foucault podr\u00eda considerarse una excepci\u00f3n a esto. Sin embargo, su an\u00e1lisis se opon\u00eda en general a cualquier tipo de historia longitudinal y a las nociones de rupturas hist\u00f3ricas. Se basaba en m\u00e9todos que \u00e9l caracterizaba como \u00abarqueol\u00f3gicos\u00bb y \u00abgeneal\u00f3gicos\u00bb, estos \u00faltimos en el sentido nietzscheano. En l\u00ednea con Nietzsche, contrapon\u00eda expl\u00edcitamente la genealog\u00eda a la historia, considerando la primera como una perspectiva que \u00abrechaza el desarrollo metahist\u00f3rico de las significaciones ideales\u00bb. V\u00e9ase Michel Foucault, <cite>Language, Counter-Memory, Practice: Selected Essays and Interviews<\/cite> (Oxford: Blackwell, 1977), 140.<\/li>\n<li>Frank R. Ankersmit, \u00abHistoriography and Postmodernism\u00bb, <cite>Historia y teor\u00eda<\/cite> 28, n.\u00ba 2 (1989): 142, 149-50; John H. Zammito, \u00abLa historiograf\u00eda posmodernista de Ankersmit: la hip\u00e9rbole de la opacidad\u00bb, <cite>Historia y teor\u00eda<\/cite> 37, n.\u00ba 3 (octubre de 1998): 330-46; Deleuze, <cite>Foucault<\/cite>, xiii; John Bellamy Foster, \u00abAfterword: In Defense of History\u00bb, en <a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/9780853459835\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\"><cite>In Defense of History: Marxism and the Postmodern Agenda<\/cite><\/a>, eds. Ellen Meiksins Wood y John Bellamy Foster (Nueva York: Monthly Review Press, 1997), 185\u201387.<\/li>\n<li>Derrida, \u00abStructure, Sign, and Play in the Discourse of the Human Sciences\u00bb, 247\u201349; Macksey y Donato, \u00abThe Space Between-1971\u00bb, xii; Dishari Neogy, \u00abDeconstruction of the Conceptual \u2018Centre\u2019 as a Post-Modern Phenomenon\u00bb, <cite>International Journal of English Research<\/cite> 7, n.\u00ba 6 (2021): 1-3.<\/li>\n<li>Henri Lefebvre, <a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/9780853451020\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\"><cite>The Explosion: Marxism and the French Upheaval<\/cite><\/a> (Nueva York: Monthly Review Press, 1969).<\/li>\n<li>Gabriel Rockhill, \u00ab<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.14452\/MR-075-02-2023-06_2\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">The Myth of 1968 Thought and the French Intelligentsia: Historical Commodity Fetishism and Ideological Rollback<\/a>\u00bb, <cite>Monthly Review<\/cite> 75, n.\u00ba 2 (junio de 2023): 19-49.<\/li>\n<li>The Combahee River Collective, \u00abA Black Feminist Statement\u00bb, en Zillah Eisenstein, <a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/9780853454762\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\"><cite>Capitalist Patriarchy and the Case for Socialist Feminism<\/cite><\/a> (Nueva York: Monthly Review Press, 1979), 362-72.<\/li>\n<li>Fredric Jameson, <cite>The Years of Theory: Postwar French Thought to the Present<\/cite> (Londres: Verso, 2024), 15\u201319. El siguiente an\u00e1lisis de la teor\u00eda francesa sigue en general la periodizaci\u00f3n de Jameson, pero le da un orden cronol\u00f3gico m\u00e1s definido y lo completa con algunos detalles adicionales.<\/li>\n<li>Jameson, <cite>The Years of Theory<\/cite>, 17.<\/li>\n<li>Jameson, <cite>The Years of Theory<\/cite>, 17.<\/li>\n<li>V\u00e9anse los comentarios sobre la Escuela de los Annales de la CIA en Office of European Analysis, Central Intelligence Agency, <cite>France: Defection of the Leftist Intellectuals: A Research Paper<\/cite> (diciembre de 1985).<\/li>\n<li>Jean Baudrillard, <cite>The Mirror of Production<\/cite> (St. Louis: Telos Press, 1975).<\/li>\n<li>Keti Chukhrov, <cite>Practicing the Good: Desire and Boredom in Soviet Socialism<\/cite> (Minneapolis: e-flux\/University of Minnesota Press, 2020), 20.<\/li>\n<li>Jameson, <cite>The Years of Theory<\/cite>, 18\u201319, 435\u201336, 445. Los cambios en la teor\u00eda francesa a finales de la d\u00e9cada de 1980 fueron bien diagnosticados por George Ross, \u00abIntellectuals Against the Left: The Case of France\u00bb, en <cite>The Retreat of the Intellectuals: The Socialist Register, 1990<\/cite> (Londres: Merlin Press, 1990), 201\u201327.<\/li>\n<li>Bruno Latour, <cite>Politics of Nature<\/cite> (Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press, 2004), 75\u201380; Bruno Latour, <cite>Reassembling the Social<\/cite> (Oxford: Oxford University Press, 2007), 54\u201355; Bruno Latour, <cite>We Have Never Been Modern<\/cite> (Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press, 1993); Graham Harman, <cite>Bruno Latour: Reassembling the Political<\/cite> (Londres: Pluto Press, 2014).<\/li>\n<li>Bruno Latour, \u00abWhy Has Critique Run Out of Steam?\u00bb, <cite>Critical Inquiry<\/cite> 30 (2014): 225\u201348; Bruno Latour, <cite>On the Modern Cult of the Factish Gods<\/cite> (Durham: Duke University Press, 2010), 9\u201312; Timothy Morton, <cite>Humankind<\/cite> (Londres: Verso, 2019), 59\u201369; Jane Bennett, <cite>Vibrant Matter<\/cite> (Durham: Duke University Press, 2010), xiv\u2013xv, 1\u20134; John Bellamy Foster, \u00ab<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.14452\/MR-074-08-2023-01_1\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Marx\u2019s Critique of Enlightenment Humanism<\/a>\u00bb, \u00bb <cite>Monthly Review<\/cite> 74, n.\u00ba 8 (enero de 2023): 10-12.<\/li>\n<li>Oficina de An\u00e1lisis Europeo, Agencia Central de Inteligencia, <cite>Francia: Deserci\u00f3n de los intelectuales de izquierda<\/cite>.<\/li>\n<li>Gabriel Rockhill, Pr\u00f3logo, en Monville, <cite>Neocapitalismo seg\u00fan Michel Clouscard<\/cite>, xiv.<\/li>\n<li>John Bellamy Foster y Gabriel Rockhill, \u00ab<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.14452\/MR-076-10-2025-03_1\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Western Marxism and Imperialism: A Dialogue<\/a>\u00bb, <cite>Monthly Review<\/cite> 76, n.\u00ba 10 (marzo de 2025): 1-29.<\/li>\n<li>La influencia de la teor\u00eda francesa se puede observar ampliamente en los discursos poscoloniales y descoloniales, incluida la denominada escuela de la modernidad\/colonialidad, e incluso en formas de afropesimismo.<\/li>\n<li>Bruno Latour, \u00abLove Your Monsters\u00bb, Breakthrough Institute, 14 de febrero de 2012, <a href=\"http:\/\/thebreakthrough.org\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">thebreakthrough.org<\/a>; Foster, \u00abMarx\u2019s Critique of Enlightenment Humanism\u00bb, 7-13. La cr\u00edtica cl\u00e1sica del irracionalismo es Georg Luk\u00e1cs, <cite>The Destruction of Reason<\/cite> (Londres: Merlin Press, 1980).<\/li>\n<li>Slavoj \u017di\u017eek, \u00abWhere Is the Rift?: Marx, Lacan, Capitalism, and Ecology\u00bb, <cite>Res Publica<\/cite> 23, n.\u00ba 3 (2020): 375-385; Slavoj Zizek entrevistado por Tyler Cohen, \u00abSlavoj \u017di\u017eek on His Stubborn Attachment to Communism\u00bb, <cite>Conversaciones con Tyler<\/cite>, episodio 84, 8 de enero de 2020; John Bellamy Foster, \u00ab<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.14452\/MR-074-09-2023-02_1\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">El nuevo irracionalismo<\/a>\u00bb, <cite>Monthly Review<\/cite> 74, n.\u00ba 9 (febrero de 2023): 19-21; Gabriel Rockhill, \u00ab<a href=\"https:\/\/www.counterpunch.org\/2023\/01\/02\/capitalisms-court-jester-slavoj-zizek\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">El buf\u00f3n del capitalismo: Slavoj \u017di\u017eek<\/a>\u00bb, Counterpunch, 2 de enero de 2023.<\/li>\n<li>Sobre las complejas relaciones te\u00f3ricas aqu\u00ed, v\u00e9ase Arif Dirlik, <cite>The Postcolonial Aura: Third World Criticism in the Age of Global Capitalism<\/cite> (Boulder, Colorado: Westview Press, 1997), 52\u201383.<\/li>\n<li>Gavin Arnall, <cite>Subterranean Fanon: An Underground Theory of Radical Change<\/cite> (Nueva York: Columbia University Press, 2020), 18\u201333. Para un an\u00e1lisis coherente de la cosmovisi\u00f3n dial\u00e9ctica de Fanon, v\u00e9ase Ato Sekyi-Otu, <cite>Fanon\u2019s Dialectic of Experience<\/cite> (Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press, 1996).<\/li>\n<li>Joseph Needham, <cite>Within the Four Seas: The Dialogue of East and West<\/cite> (Toronto: University of Toronto Press, 1969), 13, 27; Martin Bernal, <cite>Black Athena: The Afroasiatic Roots of Classical Civilization, Vol. 1: The Fabrication of Ancient Greece<\/cite> (New Brunswick, New Jersey: Rutgers University Press, 1987); Samir Amin, <a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/9781583672075\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\"><cite>Eurocentrism<\/cite><\/a> (Nueva York: Monthly Review Press, 1989, 2009).<\/li>\n<li>Domenico Losurdo, <a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/9781685900625\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\"><cite>Western Marxism<\/cite><\/a> (Nueva York: Monthly Review Press, 2024). Para ver un ejemplo de c\u00f3mo un pensador que se autodefine como posestructuralista y poscolonialista trat\u00f3 de acusar al marxismo de eurocentrismo, centr\u00e1ndose casi exclusivamente en la estrecha tradici\u00f3n marxista occidental, v\u00e9ase Robert J. C. Young, <cite>White Mythologies<\/cite> (Londres: Routledge, 2004) .<\/li>\n<li>Simin Fadaee, <cite>Global Marxism: Decolonisation and Revolutionary Politics<\/cite> (Manchester: University of Manchester Press, 2024), 22\u201323.<\/li>\n<li>Gregory Jones-Katz, \u00ab<a href=\"https:\/\/foreignpolicy.com\/2024\/10\/04\/fredric-jameson-french-theory-postmodernism-literature-globalization\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">The World Still Needs French Theory: Postmodernism Is Dead. Long Live Postmodernism<\/a>\u00bb, <cite>Foreign Policy<\/cite>, 4 de octubre de 2024. Jones-Katz incluye el ritual del \u00abfin del marxismo\u00bb en su art\u00edculo, pero su insistencia en la necesidad de la teor\u00eda francesa en la era de la globalizaci\u00f3n y el auge parcial del Sur Global presenta el significado opuesto, el espectro del comunismo a\u00fan presente, a\u00fan por combatir, aunque sea de otra forma.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Fuente: <em>Monthly Review<\/em>, Vol. 77, n.\u00ba 10 (marzo de 2026), (<a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/articles\/french-theory-in-the-intellectual-cold-war\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/monthlyreview.org\/articles\/french-theory-in-the-intellectual-cold-war\/<\/a>)<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este art\u00edculo se public\u00f3 originalmente como introducci\u00f3n a Aymeric Monville y Gabriel Rockhill, Requiem for French Theory: Transatlantic Funeral Dirge<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":19433,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,1543,1548],"tags":[],"class_list":["post-19430","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-pensadores","category-politica"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19430","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=19430"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19430\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19434,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19430\/revisions\/19434"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/19433"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=19430"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=19430"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=19430"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}