{"id":19517,"date":"2026-03-27T05:00:15","date_gmt":"2026-03-27T04:00:15","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19517"},"modified":"2026-03-27T13:13:09","modified_gmt":"2026-03-27T12:13:09","slug":"no-es-el-fin-del-mundo-simplemente-no-va-haber-una-vuelta-a-la-normalidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19517","title":{"rendered":"\u00abNo es el fin del mundo, simplemente no va haber una vuelta a la \u2018normalidad\u2019\u00bb"},"content":{"rendered":"<div class=\"articulo__body\">\n<p>Emmanuel Rodr\u00edguez (Madrid, 1974) es historiador, cooperativista \u2013lo conocer\u00e1n por frecuentar o utilizar algunos de los cacharros en los que est\u00e1 involucrado, como la editorial y las librer\u00edas <em>trademark <\/em>Traficantes de Sue\u00f1os\u2013 y, claro, autor de ensayos \u00fatiles y sumamente particulares, poseedores de una l\u00f3gica propia, que es lo m\u00e1s que se le puede pedir a un ensayo. Desde la d\u00e9cada anterior ha elaborado un gran mapa de un concepto que ha descrito y, casi, esculpido. Se trata de la palabra crisis. Su obra explica la crisis \u2013econ\u00f3mica, democr\u00e1tica, del Estado, ecol\u00f3gica\u2026\u2013 como realidad y paisaje, como nuevas reglas y situaciones. Su obra, de hecho, supone acceder, progresivamente, a la madurez de un autor, a trav\u00e9s de la madurez de sus observaciones sobre el concepto crisis, esa catarata de agua negra que no aparece en los medios salvo en la forma de las noticias aisladas que confirman, sin que nadie lo sepa en su rotundidad, este fin de \u00e9poca denominado crisis. Lo que convierte a Emmanuel Rodr\u00edguez en un pensador de fondo, en un <em>ma\u00eetre \u00e0 penser, <\/em>esa categor\u00eda de intelectual que, en otras culturas, se lo rifan, mientras que por aqu\u00ed abajo suele ser un ser sospechoso.<\/p>\n<p>Pero aqu\u00ed hemos venido a hablar de su libro: <em>El fin de nuestro mundo. La lenta irrupci\u00f3n de la cat\u00e1strofe<\/em> (Traficantes de Sue\u00f1os, Madrid, 2025). Se trata de una continuaci\u00f3n de su libro anterior (<em>El efecto clase media. Cr\u00edtica y crisis de la paz social, <\/em>2022), un pieza m\u00e1s, a su vez, de una construcci\u00f3n ya de envergadura, que se inicia en el volumen\u00a0<em>Fin de ciclo <\/em>(2010, escrito al alim\u00f3n con Isidro L\u00f3pez, \u00a0<em>\u00bfPor qu\u00e9 fracas\u00f3 la democracia en Espa\u00f1a. La Transici\u00f3n y el R\u00e9gimen del 78 <\/em>(2015), y de\u00a0<em>La pol\u00edtica en el ocaso de la\u00a0clase media. El ciclo 15M-Podemos\u00a0<\/em>(2016). En este libro, la crisis adquiere tridimensionalidad, plasticidad, forma. Emmanuel la describe como si se tratara de un pa\u00eds \u2013o, mejor, de un mundo\u2013, a trav\u00e9s de un estilo de gran peso literario, por cierto, lo que siempre mola. La tesis: la cat\u00e1strofe \u2013pol\u00edtica, democr\u00e1tica, econ\u00f3mica, ecol\u00f3gica\u2013 ya es oficialmente inevitable \u2013en efecto, Emmanuel no es la alegr\u00eda de la huerta; pero es que la huerta est\u00e1 en crisis, como todo\u2013. Lo que lo cambia todo. La pol\u00edtica, as\u00ed, ya no es la gesti\u00f3n del progreso, sino de la cat\u00e1strofe, y el reformismo, la socialdemocracia, incluso, por ejemplo, pasa a ser otra cosa. Se trata de un libro descriptivo de un paisaje que nadie ve, por lo que es rico en conceptos con juego de piernas, \u00fatiles para visualizar lo que Emmanuel quiere comunicar, como el de \u00abnihilismo dulce\u00bb, un nihilismo de baja intensidad, sumamente diferente del de verdad, el del XIX, y que lo cala todo en el Norte Global. O el concepto \u00abinsurrecciones grises\u00bb, que alude tambi\u00e9n a conflictos de baja intensidad, o de intensidad puntual, que ir\u00e1n poblando, cada vez m\u00e1s, una realidad que ya es, b\u00e1sicamente, conflicto indialogable, no canalizable a trav\u00e9s del sistema. O el concepto \u00abcontrasociedad\u00bb, la alternativa a la sociedad de la cat\u00e1strofe, que surge de la deserci\u00f3n, del abandono, de la huida de esa sociedad. El libro, parco en soluciones, rico en la descripci\u00f3n de por qu\u00e9 no las hay, alude a la pol\u00edtica como ruido, como Guerra Cultural, que suple el conflicto pol\u00edtico con parodias, muy entretenidas, de conflicto. Si en el anterior libro Emmanuel dec\u00eda que \u00abla nueva clase social tendr\u00e1 que aprender a querer la crisis\u00bb, en este, la frase total podr\u00eda ser esta otra: \u00abLa cat\u00e1strofe no viene: es el medio en el que vivimos ya\u00bb. No se pierdan esta juerga.<\/p>\n<p><strong>La cat\u00e1strofe es inevitable. \u00bfDesde <\/strong><strong>cu\u00e1ndo? \u00bfDesde siempre? \u2013Marx hablaba, en cierta manera, de ello en el XIX\u2013. \u00bfDesde cu\u00e1ndo, al menos, no es l\u00edcito, para ti, hablar de evitarla?<\/strong><\/p>\n<p>Desde que perdimos la gu\u00eda del progreso, desde que reconocemos que ya no hay m\u00e1s horizonte de futuro que la incertidumbre. En esto consiste nuestra diferencia con la \u00e9poca de Marx. Hace tiempo que sabemos que el futuro ser\u00e1 probablemente peor y radicalmente distinto a nuestro presente. En esto consiste el \u00abfin de nuestro mundo\u00bb.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY desde cu<\/strong><strong>\u00e1ndo sabemos eso?<\/strong><\/p>\n<p>Radicalmente, hace poco, nada. Desde 2008.<\/p>\n<p><strong>La pol\u00edtica y el Estado han pasado de administrar el progreso a administrar la cat\u00e1strofe. \u00bfQuienes son esos administradores? \u00bfEn <\/strong><strong>qu\u00e9 se diferencian de sus antepasados, los administradores del progreso? \u00bfSaben que ya administran la cat\u00e1strofe?<\/strong><\/p>\n<p>\u00abPasaron de administrar el progreso a administrar la cat\u00e1strofe\u00bb es una f\u00f3rmula de los ep\u00edgonos de los situacionistas ya en la d\u00e9cada de 1980. Su intuici\u00f3n result\u00f3 premonitoria. Tres d\u00e9cadas antes de la crisis de 2008, que marca seguramente el gran cambio de \u00e9poca, estos cr\u00edticos, sobre todo en Francia, se\u00f1alaron que los buenos a\u00f1os del neoliberalismo y de la expansi\u00f3n comercial global eran solo una pr\u00f3rroga de una crisis capitalista que consideraban catastr\u00f3fica.<\/p>\n<p>Hoy caben pocas dudas de que las \u00e9lites mundiales, incluso las m\u00e1s est\u00fapidas (como las europeas), son conscientes de que todo lo que antes d\u00e1bamos por sentado est\u00e1 hoy en crisis: el orden mundial basado en reglas, las democracias liberales, las viejas alianzas occidentales, pero tambi\u00e9n la estabilidad clim\u00e1tica que sirve de base a toda forma de vida, la garant\u00eda de un progreso econ\u00f3mico lineal, la l\u00ednea civilizatoria que conduce a un mundo mejor y m\u00e1s ordenado. La imagen m\u00e1s corriente de esta p\u00e9rdida de confianza en el futuro es que hoy tenemos que reconocer que, por primera vez en un par de siglos, vivimos, al menos en t\u00e9rminos materiales, peor que nuestros padres. Pero la imagen m\u00e1s par\u00f3dica, y seguramente la m\u00e1s inquietante, es la de <a href=\"https:\/\/ctxt.es\/es\/20180801\/Politica\/21062\/tecnologia-futuro-ricos-pobres-economia-Douglas-Rushkoff.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">esos milmillonarios que buscan su propia y delirante soluci\u00f3n<\/a> al fin del mundo. Aqu\u00ed el disparate va desde la construcci\u00f3n de mansiones en los paisajes m\u00e1s remotos de Nueva Zelanda o los b\u00fankeres en Alaska hasta los proyectos de colonias superelitistas en Marte. Desde su pretensi\u00f3n de alcanzar en vida la \u00abvelocidad de escape de la muerte\u00bb hasta sus proyectos de microestados libertarianos como <a href=\"https:\/\/ctxt.es\/es\/20260201\/Politica\/52168\/prospera-zede-honduras-peter-thiel-neocolonialismo.htm\">la <\/a><a href=\"https:\/\/ctxt.es\/es\/20260201\/Politica\/52168\/prospera-zede-honduras-peter-thiel-neocolonialismo.htm\">ciudad<\/a><a href=\"https:\/\/ctxt.es\/es\/20260201\/Politica\/52168\/prospera-zede-honduras-peter-thiel-neocolonialismo.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"> de Pr\u00f3spera en Honduras<\/a>.<\/p>\n<p><strong>En tu libro rechazas al experto y al pol\u00edtico como canales de soluci\u00f3n de los problemas \u00bfCu\u00e1l es el papel del conocimiento en la era de la cat\u00e1strofe irreversible? \u00bfPara qu\u00e9 sirve, incluso?<\/strong><\/p>\n<p>El conocimiento, la ciencia, siguen siendo una herramienta fundamental para orientarnos en este tiempo brumoso. Lo que no podemos aceptar es que la ciencia se \u00abaplique\u00bb directamente como pol\u00edtica; que tecn\u00f3logos de distinto tipo nos den soluciones a problemas socialmente complejos y que inevitablemente exigen sacrificios repartidos de forma desigual. Una parte esencial de la actual crisis de credibilidad de los saberes expertos y del antielitismo, que es su correlato, tiene que ver precisamente con esto. La extrema derecha se ha hecho fuerte capitalizando una prevenci\u00f3n que deber\u00edamos tener todos: no podemos delegar el futuro en aquellos que saben y que dicen representarnos.<\/p>\n<p>Por ejemplo, muchas veces las soluciones \u00abverdes\u00bb a la crisis clim\u00e1tica, agraria, urbana, etc. implican el reparto de los impactos m\u00e1s negativos seg\u00fan las l\u00edneas de clase y desigualdad hoy vigentes: prohibir a los di\u00e9sel-dependientes el uso de sus coches y furgonetas, la instalaci\u00f3n de grandes infraestructuras energ\u00e9ticas all\u00ed donde existe una poblaci\u00f3n con menos capacidad de resistencia, sacrificar sectores sociales enteros en aras de la nueva racionalidad capitalista. Pero lo que tendr\u00edamos que promover es una pol\u00edtica que implica un conflicto entre quienes mandan y quienes son llamados a obedecer. Los saberes expertos no pueden sustituir la pol\u00edtica y saltar por encima de las divisiones sociales.<\/p>\n<p><strong>Me parece sensacional el concepto \u00abnihilismo dulce\u00bb. Explica al lector en qu\u00e9 se diferencia de su<\/strong><strong> abuelito, el nihilismo gore, por favor. Y, ya puestos, por qu\u00e9 este nihilismo no parece conducir a una sociedad Mad-Max, sino que parece evitarla.<\/strong><\/p>\n<p>Dir\u00eda que es el tono de nuestro tiempo. Podr\u00edamos resumirlo como la certeza compartida de que las cosas van mal, seguramente muy mal, a la vez que nos reconocemos con muy poca capacidad de cambiar el curso de las mismas. Ante esta falta de horizonte, que es tambi\u00e9n de sentido, se impone una suerte de conformismo generalizado basado en los paliativos que nos ofrece la amplia paleta de experiencias y mercanc\u00edas de la sociedad de consumo. Por eso este nihilismo es dulce, porque al menos los que estamos todav\u00eda dentro de la amplia clase media de los pa\u00edses ricos disponemos de los medios para calmar la urgencia y la alarma que genera la aceleraci\u00f3n del caos y la violencia. Enfrentados a nuestra impotencia radical, nos concentramos as\u00ed obsesivamente sobre las peque\u00f1as cosas en las que todav\u00eda puede ejercerse algo de control, como el cuerpo moldeado por toda clase de tecnolog\u00edas de salud: ejercicio, dietas, farmacopea, <em>antiaging<\/em>, etc.<\/p>\n<p>Existe una distancia abismal entre los retos que nos plantea este mundo en crisis y nuestra capacidad para afrontarlos. Con el fin de salvarla, nos entregamos a estas formas de narcotizaci\u00f3n basadas en los viajes, la compras, la comida, el deporte, los antidepresivos, las terapias, el sexo online, etc.<\/p>\n<p><strong>Vienes a decir que no hay alternativa a la crisis del capitalismo porque, precisamente, el capitalismo est\u00e1 en crisis, en descomposici\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 se salvar\u00e1 del capitalismo? \u00bfNos salvaremos nosotros? \u00bfEn qu\u00e9 t\u00e9rminos vislumbras la alternativa al sistema?<\/strong><\/p>\n<p>De una parte, estamos ante la misma vieja crisis del capitalismo, presente desde su mismo origen, y que es el gran motor de su dinamismo: la b\u00fasqueda de nuevos mercados, de nuevas materias primas, de nuevos trabajadores, de nuevo conocimiento, con el fin de aumentar la rentabilidad de la inversi\u00f3n. El problema al que se enfrenta este metabolismo de glotoner\u00eda insaciable es que la explotaci\u00f3n de los recursos, la tierra, los humanos y sus ecosistemas da muestras de un creciente agotamiento. Hay cada vez menos tierras, menos mundo, que explotar, y el que hay est\u00e1 cambiando r\u00e1pidamente y seguramente no en una direcci\u00f3n de m\u00e1s abundancia y diversidad. La crisis ecol\u00f3gica es solo una dimensi\u00f3n de la crisis capitalista.<\/p>\n<p>Estamos as\u00ed metidos de lleno en una etapa, que viene de los a\u00f1os setenta, en la que la sobreabundancia de capital en b\u00fasqueda de rentabilidad solo se sacia en los juegos especulativos de los mercados financieros. La financiarizaci\u00f3n de nuestras econom\u00edas responde a esta crisis de la rentabilidad del capital. Para agravar el problema todav\u00eda m\u00e1s, desde 2008 las muletas financieras de nuestras econom\u00edas han entrado en crisis. Y el resultado, por resumir mucho, es una creciente competencia por acaparar los nichos de rentabilidad disponibles: lo que se traduce en guerras por el petr\u00f3leo y los recursos, monopolios tecnol\u00f3gicos m\u00e1s cerrados, nuevas formas de mercantilismo y tambi\u00e9n unas \u00e9lites volcadas en administrar la crisis y la escasez relativa de formas cada vez m\u00e1s excluyentes, racistas, clasistas, etc.<\/p>\n<p>Al considerar en qu\u00e9 nos afecta esto, debemos tener siempre presente que en un capitalismo en crisis, en el que las inversiones no son especialmente rentables, nosotros como trabajadores nos volvemos tambi\u00e9n excedentarios, dejamos de tener utilidad a la hora de producir valor. Esto es lo que determina nuestra condici\u00f3n como trabajadores precarios de los servicios, de la cultura o de actividades cada vez m\u00e1s prescindibles en t\u00e9rminos capitalistas. En el libro, se usa la met\u00e1fora del zombi para describir esta situaci\u00f3n. El zombi es el inservible, que deambula entre la vida y la muerte, que no sirve a la valorizaci\u00f3n capitalista, que solo tiene hambre. Y es la met\u00e1fora de uno de nuestros miedos sociales m\u00e1s arraigados: la ca\u00edda en una crisis total, en este caso por una infecci\u00f3n que vuelve a todos depredadores, alienados unos de otros, una condici\u00f3n igualadora que adem\u00e1s se contagia por medio de un simple mordisco.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo diferencias crisis, colapso y fin de una era hist\u00f3rica?<\/strong><\/p>\n<p>Las discusiones terminol\u00f3gicas son siempre dif\u00edciles, cada concepto puede ser declinado de distintos modos. El colapso resulta fascinante, porque se imagina como una suerte de fuego purificador, similar a la revoluci\u00f3n, pero como su negativo, en forma de ca\u00edda y no de ascenso o de progreso. El problema es que no vamos a asistir a un hundimiento general de los sistemas sociales que nos devuelvan al neol\u00edtico temprano, aun cuando no se pueda excluir la posibilidad de un guerra de aniquilaci\u00f3n total. Lo m\u00e1s probable, en cambio, es que vaya a seguir habiendo Estados, infraestructuras, tecnolog\u00edas sofisticadas y espacios de seguridad para una parte importante del planeta. Pero combinados con crisis terror\u00edficas, guerras criminales y poblaciones sacrificadas en la misma l\u00ednea hist\u00f3rica que ya ha comenzado.<\/p>\n<p>La novedad de nuestra \u00e9poca no es la del final del mundo, sino la de que no va haber una vuelta a la \u00abnormalidad\u00bb. En este sentido es el \u00abfin de nuestro mundo\u00bb, no del mundo en general. Asistimos a la crisis de lo que daba fuerza a nuestro sentido com\u00fan: unas coordenadas, una rutina, unas certezas.<\/p>\n<p><strong>Es fascinante tu concepto de \u00abinsurrecciones grises\u00bb. \u00bfPodr\u00edas explic\u00e1rselo al lector a partir de las insurrecciones grises en funcionamiento en la actualidad?<\/strong><\/p>\n<p>Son formas de protesta que no se pueden interpretar ya seg\u00fan las rejillas t\u00edpicas de la izquierda o de las categor\u00edas progresistas. Son grises precisamente porque no son ni blancas, ni negras. No se mueven en el registro de las categor\u00edas viejas, que discriminaban los movimientos seg\u00fan su car\u00e1cter progresista o reaccionario, emancipador o conservador. Un ejemplo es el de los chalecos amarillos en Francia en 2019: el sujeto que parece rebelarse es el de la clase media de provincias, en ca\u00edda libre debido a su posici\u00f3n marginal en los nuevos repartos de la globalizaci\u00f3n financiera y al desmantelamiento progresivo del Estado de bienestar; el motivo que desata las protestas es la medida amparada en ret\u00f3ricas progresistas de restringir el uso del di\u00e9sel; los objetivos de los chalecos se manifiestan igualmente como un campo de disputa entre la extrema derecha y la extrema izquierda, pero dejan completamente al margen al <em>establishment<\/em> pol\u00edtico franc\u00e9s.<\/p>\n<p>Dir\u00eda que las insurrecciones grises no tienen sujetos sociales claros, tampoco tienen un horizonte que proyectar sobre el futuro y claramente no son representables en t\u00e9rminos pol\u00edticos, al menos al modo tradicional. La generalizaci\u00f3n del disturbio como forma de protesta urbana caracter\u00edstica de los excedentarios apunta tambi\u00e9n en esta direcci\u00f3n. Frente a lo que fue el 15M con su organizaci\u00f3n genuinamente c\u00edvica y su propuesta de redemocratizaci\u00f3n del pa\u00eds, los conflictos por venir seguramente tendr\u00e1n componentes m\u00e1s desesperados y menos asimilables para las almas bienpensantes. Quien quiera hacer pol\u00edtica (y la extrema derecha est\u00e1 claramente por la labor) tendr\u00e1 que estar del lado tambi\u00e9n de estos zombis, y no solo de lo que queda de las clases medias presuntamente ilustradas y de izquierdas.<\/p>\n<p><strong>Dibujas la <\/strong><strong>guerra cultural como una simulaci\u00f3n del conflicto, de lo que hace d\u00e9cadas era pol\u00edtica y enfrentamiento, a trav\u00e9s, fundamentalmente, de la cosa identidad. \u00bfLa guerra cultural es, inevitablemente, la futura pol\u00edtica? \u00bfHay una guerra cultural de izquierdas, o hay izquierdas practicando la guerra cultural, ese invento reaccionario?<\/strong><\/p>\n<p>Hemos convertido la pol\u00edtica en una enfrentamiento de valores, que adem\u00e1s ligamos con algo as\u00ed como nuestro ser en el mundo, como dices \u00abnuestra identidad\u00bb. Esto genera confusi\u00f3n. Impide no solo pensar los problemas sociales que se trata de dirimir, sino a veces considerar con cierto desaf\u00edo aquello que se pretende con estos fuegos de artificio. Por as\u00ed decir, estamos en un escal\u00f3n inferior al de la guerra ideol\u00f3gica de otros tiempos, que al menos hac\u00edan chocar proyectos de sociedad, que eran proyectos de vida en com\u00fan.<\/p>\n<p>En una consideraci\u00f3n hist\u00f3rica, la pol\u00edtica es siempre maquiaveliana, tiene poco que ver con los valores o con la \u00abcultura\u00bb. La pol\u00edtica es un conflicto entre poderes sociales, que pueden (y deben tambi\u00e9n) negociar. Por eso el reto de aquellos que est\u00e1n abajo ha sido siempre el de construir un poder propio, una organizaci\u00f3n, que obviamente est\u00e1 atada a una forma de vida y a unos valores. Sin embargo, los sin-poder solo pasaban a existir cuando ten\u00edan la capacidad (el poder) para hacerse presentes, para rebelarse. Hoy como ayer, el problema es, por eso, construir estas formas de poder de los que no tienen poder.<\/p>\n<p>La izquierda es especialista en contarse cuentos sobre s\u00ed misma, embellecer sus prop\u00f3sitos, emplear palabras bonitas y grandilocuentes. En cierto modo, la izquierda es hoy una consecuencia de la guerra cultural. Quiz\u00e1s solo tiene valores. Y solo con valores no se cambia nada.<\/p>\n<p><strong>Pareces fijar los hilos de la esperanza en el concepto \u00abcontrasociedades\u00bb. \u00bfExisten? \u00bfD\u00f3nde las puede observar el lector?<\/strong><\/p>\n<p>Hablar\u00eda sobre todo de contrapoderes, formas de organizaci\u00f3n y de vida con capacidad de hacer y de afectar a los dem\u00e1s. En nuestras sociedades ricas, que se han construido espec\u00edficamente para integrar y pacificar cualquier forma social capaz de conflicto, estas formas de contrapoder parecen una rareza (este fue el objeto de mi libro anterior, <em>El efecto clase media<\/em>). Pero est\u00e1n en potencia en todas partes: en la socialidad, en la conversaci\u00f3n continua que mantenemos con los dem\u00e1s, en c\u00f3mo la gente se inventa su vida con otros para hacerla mejor y m\u00e1s soportable.<\/p>\n<p><strong>Tal vez el n\u00facleo del libro consiste en asumir la irreversibilidad del desastre para dejar de delegar, para ejercer cierta autoorganizaci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo se hace eso?<\/strong><\/p>\n<p>Quiz\u00e1s lo primero es dejar de pensar en t\u00e9rminos de comunicaci\u00f3n y de indignaci\u00f3n moral, que son los propios de lo que se nos propone hoy como pol\u00edtica, en las redes sociales y en los medios de comunicaci\u00f3n, y que adem\u00e1s nos conducen a una radical aislamiento dentro de las burbujas culturales en las que buscamos nuestra continua validaci\u00f3n. Se trata de dejar de darnos gustito insultando al televisor (o en las redes sociales), contra los fachas (o los progres) de turno. La exhibici\u00f3n de uno mismo o la confirmaci\u00f3n de uno mismo, del tipo que sea y en la forma que sea (mis emociones, mis ideas, mi inteligencia), es pol\u00edticamente in\u00fatil.<\/p>\n<p>Lo que resulta esencial es hablar con otros, pensar y organizarse con ellos. A partir de ah\u00ed surgir\u00e1n las iniciativas que pueden ser de distinto tipo: sindicales, sociales (como determinadas asociaciones, centros sociales, ateneos), econ\u00f3micas (como cooperativas), culturales etc. Podr\u00eda decir como en el siglo XIX: \u00abAteneo, sindicato, cooperativa\u00bb. No es una gran receta, pero es ciertamente la base de cualquier pol\u00edtica posible.<\/p>\n<p><strong>El tuyo es un libro \u00fatil, si bien duro. \u00bfPuedes ponerte alitas y una lira y darnos tres mensajes luminosos del futuro?<\/strong><\/p>\n<p>Lo m\u00e1s luminoso que se puede decir es que estamos en un tiempo de cambios radicales y profundos y, por lo tanto, tambi\u00e9n de oportunidades. En este sentido, podr\u00edamos decir que todo depende de lo que seamos capaces de poner en el mundo en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas. El futuro est\u00e1 hoy claramente abierto, quiz\u00e1s demasiado. Pero pol\u00edticamente tenemos que reconocer, como los revolucionarios campesinos chinos, mucho antes que Mao, que \u00abtodo es caos bajo las estrellas, la situaci\u00f3n es excelente\u00bb.<\/p>\n<p>Fuente: <em>CTXT<\/em>, 13 de marzo de 2026 (<a href=\"https:\/\/ctxt.es\/es\/20260301\/Politica\/52521\/el-fin-de-nuestro-mundo-entrevista-guillem-martinez-emmanuel-rodriguez.htm\">https:\/\/ctxt.es\/es\/20260301\/Politica\/52521\/el-fin-de-nuestro-mundo-entrevista-guillem-martinez-emmanuel-rodriguez.htm<\/a>)<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Emmanuel Rodr\u00edguez (Madrid, 1974) es historiador, cooperativista \u2013lo conocer\u00e1n por frecuentar o utilizar algunos de los cacharros en los que<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":19518,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1548,1557],"tags":[],"class_list":["post-19517","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-politica","category-sociedad"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19517","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=19517"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19517\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19520,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19517\/revisions\/19520"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/19518"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=19517"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=19517"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=19517"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}