{"id":1955,"date":"2012-07-11T00:00:00","date_gmt":"2012-07-11T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1955"},"modified":"2020-02-20T13:14:55","modified_gmt":"2020-02-20T12:14:55","slug":"soy-minero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1955","title":{"rendered":"Soy minero"},"content":{"rendered":"<p>Que en estos tiempos hipertecnologizados hayan tenido que ser los mineros los que ense\u00f1en el camino al resto de trabajadores, da que pensar. Que en la \u00e9poca de empresas flexibles, sociedad de la informaci\u00f3n, econom\u00eda global, riqueza virtual y trabajadores desubicados y desideologizados, hayan tenido que ser los viejos mineros, con sus duras herramientas, sus manos callosas y su fuerte conciencia de colectivo, los que salgan a la luz y echen a andar para que los sigamos, deber\u00eda hacernos pensar qu\u00e9 nos ha pasado a los trabajadores durante los \u00faltimos a\u00f1os, qu\u00e9 hemos hecho y dejado de hacer, qu\u00e9 nos han hecho y qu\u00e9 nos hemos dejado hacer.<\/p>\n<p><a name=\"more-5682\"><\/a> Habr\u00e1 quien diga que el protagonismo minero de estos d\u00edas es pura coherencia: si la crisis y las pol\u00edticas anticrisis suponen para los trabajadores un salto atr\u00e1s en el tiempo, un regreso a trompicones al siglo XIX, nadie mejor que los mineros al frente de la manifestaci\u00f3n, ellos que con tanta rotundidad encarnan aquellos tiempos iniciales del movimiento obrero. Pero no estamos ante un asunto de coherencia hist\u00f3rica, sino mucho m\u00e1s.<\/p>\n<p>Las emocionantes escenas vividas en cada pueblo por donde han pasado los mineros en su marcha hacia Madrid, la acogida, las palabras de \u00e1nimo, las ayudas recibidas, la solidaridad extendida por todo el pa\u00eds, en las calles y en las redes sociales, y finalmente el recibimiento en la capital y el acompa\u00f1amiento en su protesta por tantos trabajadores, deber\u00edan ser un revulsivo, marcar un punto de inflexi\u00f3n en la construcci\u00f3n de resistencias colectivas. Los mineros han roto algo, han despertado algo que dorm\u00eda en nosotros, nos han empujado.<\/p>\n<p>S\u00e9 que hay un componente no peque\u00f1o de simpat\u00eda que escapa a las razones de su protesta. Hay algo de justicia hist\u00f3rica, de memoria, de sentimentalidad obrera si quieren, en el cari\u00f1o que los mineros reciben estos d\u00edas, y digo cari\u00f1o con intenci\u00f3n, porque en ocasiones se trata de cari\u00f1o m\u00e1s que de comprensi\u00f3n de sus reivindicaciones. La figura del minero, con su casco, su l\u00e1mpara y su rostro ennegrecido est\u00e1 fuertemente arraigado en el imaginario de la clase trabajadora desde hace siglos, y por eso con los mineros no funciona el habitual discurso de los \u201cprivilegiados\u201d con que algunos intentan anularlos desde la derecha medi\u00e1tica (por eso, y porque la miner\u00eda representa desde siempre lo m\u00e1s duro y peligroso del mundo del trabajo, y su fatiga, lesiones, enfermedades y accidentes no casan bien con ning\u00fan privilegio). Por todo ello, por su condici\u00f3n popular de h\u00e9roes de la clase obrera (demostrada, por otra parte, en tantos episodios de lucha en efecto heroica a trav\u00e9s de siglos), parece natural que los mineros encuentren todo ese calor a su paso por los pueblos. No creo que una marcha a pie de, pongamos, camareros, alba\u00f1iles, periodistas o funcionarios, lograse tanto apoyo, tanto cari\u00f1o, tantos recibimientos, homenajes y adhesiones, por justas que fuesen sus reivindicaciones.<\/p>\n<p>Pero m\u00e1s all\u00e1 de ese componente emocional, importa el momento en que se ha producido esta salida de los pozos. En un momento de terror econ\u00f3mico como este, cuando los trabajadores nos sentimos acorralados, desesperanzados, y nuestra resistencia se limita a adivinar por d\u00f3nde vendr\u00e1 el siguiente golpe, la aparici\u00f3n en escena de los mineros puede ser la lucecilla al final del t\u00fanel (el t\u00fanel en que andamos perdidos los trabajadores, no el t\u00f3pico t\u00fanel de la salida de la crisis donde la \u00fanica luz que se ve es la del tren que viene de frente), la se\u00f1al que est\u00e1bamos esperando. Los mineros nos est\u00e1n dando una lecci\u00f3n que no deber\u00edamos dejar pasar, y que va m\u00e1s all\u00e1 de sus reivindicaciones por justas que puedan ser.<\/p>\n<p>Y lo son. Los mineros tienen raz\u00f3n en su lucha, y no voy ahora a extenderme en por qu\u00e9 tienen raz\u00f3n. La tienen por todos los motivos que ya habr\u00e1n o\u00eddo y le\u00eddo estos d\u00edas, pero incluso si no tuviesen esos motivos, seguir\u00edan teniendo la raz\u00f3n de su lado, por una elemental cuesti\u00f3n de justicia hist\u00f3rica. Se lo debemos, a ellos y a las generaciones de mineros que les anteceden, y eso basta para que estemos obligados a respetar su medio de vida y sus territorios, ofrecerles salidas dignas y no escatimarles un dinero que es calderilla comparado con los rescates financieros. Pero insisto: lo que hoy me interesa no es tanto su lucha particular (que apoyo), sino esa lecci\u00f3n de dignidad, solidaridad y resistencia que nos dan al resto de trabajadores. Todos nos hemos sentido interpelados estos d\u00edas por la lucha de los mineros, en dos direcciones: porque en su reivindicaci\u00f3n de un futuro digno cabemos todos los que igualmente carecemos de ese futuro; y porque la contundencia de su lucha hace m\u00e1s evidente nuestra pobre reacci\u00f3n ante los ataques sufridos.<\/p>\n<p>En cuanto a lo primero, la reivindicaci\u00f3n de los mineros es extensible a todos nosotros. En los mineros vemos nuestro pasado, nuestra conciencia de clase que en alg\u00fan momento perdimos o nos arrebataron, las posibilidades de lucha colectiva que hoy no encontramos. Pero sobre todo, vemos en ellos nuestro futuro: en su grito para no ser abandonados, para no desaparecer, para no ver arrasados sus pueblos y comarcas por el paro y la inactividad, asoma un resquicio del futuro que nos espera a todos, convertidos todos en trabajadores abandonados a nuestra suerte, abocados a un largo tiempo de escasez, de miseria; a merced de un viento que no deja nada en pie; con millones de empleos en extinci\u00f3n, y toda Espa\u00f1a convertida en una gran comarca minera amenazada por la desolaci\u00f3n y la falta de salidas.<\/p>\n<p>En cuanto a lo segundo, la dureza cl\u00e1sica con que resisten los mineros, la violencia con que responden a la violencia, hace que debamos buscar otra palabra para denominar lo que hacemos los dem\u00e1s, eso que a menudo llamamos de manera exagerada resistencia. Mientras nosotros \u2018incendiamos\u2019 las redes sociales, los mineros prenden fuego real a las barricadas en las autopistas. Mientras nosotros convocamos una huelga cada dos a\u00f1os, sin mucha convicci\u00f3n y sobre todo sin continuidad, los mineros eligen la huelga indefinida durante semanas, inflexible. Mientras nosotros escribimos posts y uits de denuncia contra los recortes (yo el primero), ellos se encierran en los pozos, paralizan el tr\u00e1fico, levantan en pie de guerra comarcas enteras, y finalmente echan a andar por la carretera. Mientras nosotros pintamos ingeniosas pancartas y componemos simp\u00e1ticos pareados para gritar en manifestaci\u00f3n, ellos se enfrentan a cuerpo con la Guardia Civil. Mientras nosotros retuiteamos y damos miles de \u201cme gusta\u201d para apoyar las reivindicaciones de los colectivos m\u00e1s castigados, ellos van pueblo por pueblo dando y recibiendo abrazos, compartiendo comidas y techo. Mientras esperamos al pr\u00f3ximo aniversario para volver a tomar las plazas, ellos se plantan en la Puerta del Sol tras haber hecho suyas las plazas de todas aquellas localidades por las que pasaron.<\/p>\n<p>La lecci\u00f3n est\u00e1 clara: ante el ataque total contra los trabajadores, estos no son tiempos de hashtag, sino de barricada. Frente a la solidaridad ef\u00edmera de la red social y la indignaci\u00f3n inofensiva, son tiempos de caminar juntos, de compartir encierro o marcha, de encontrarse en las calles, de abrazarse como ya no nos abraz\u00e1bamos, como estos d\u00edas se abrazaban los mineros con quienes los esperaban a la entrada de cada pueblo.<\/p>\n<p>Por todo ello, el gobierno no puede permitir que los mineros ganen este pulso: porque si triunfan, estar\u00e1n dando un mal ejemplo para el resto de trabajadores, que podr\u00edamos tomar nota, aprender la lecci\u00f3n, seguir su ejemplo para ser escuchados, para no ser pisoteados, para no seguir perdiendo: luchar, resistir, construir redes de solidaridad, ser firmes, llegar hasta las \u00faltimas consecuencias, tomar la calle, recuperarla. Por eso la dur\u00edsima represi\u00f3n policial contra los mineros y su criminalizaci\u00f3n medi\u00e1tica.<\/p>\n<p>Por las mismas razones los trabajadores necesitamos que los mineros ganen este pulso: porque su victoria despeja el camino para nosotros, y en cambio su derrota nos har\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil levantar la resistencia. Por eso hoy todos somos mineros, y tenemos que estar con ellos. Por justicia, por historia, por memoria, porque lo merecen. Pero tambi\u00e9n por nosotros, porque si ellos temen por su futuro, el nuestro es m\u00e1s que negro, negro carb\u00f3n.<\/p>\n<p>Texto publicado en el blog de eldiario.es \u201cZona cr\u00edtica\u201d el 11 de julio de 2012. <a href=\"http:\/\/www.eldiario.es\/zonacritica\/\">http:\/\/www.eldiario.es\/zonacritica\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0<\/p>\n<p style='margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;' align='JUSTIFY'>En un momento de terror econ\u00f3mico como este, cuando los trabajadores nos sentimos acorralados, desesperanzados, y nuestra resistencia se limita a adivinar por d\u00f3nde vendr\u00e1 el siguiente golpe, la aparici\u00f3n en escena de los mineros puede ser la lucecilla al final del t\u00fanel, la se\u00f1al que est\u00e1bamos esperando. Los mineros nos est\u00e1n dando una lecci\u00f3n que no deber\u00edamos dejar pasar, y que va m\u00e1s all\u00e1 de sus reivindicaciones por justas que puedan ser.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":1956,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[45],"tags":[],"class_list":["post-1955","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-proletariado-demos-multidud"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1955","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1955"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1955\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1956"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1955"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1955"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1955"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}