{"id":19556,"date":"2026-04-05T05:00:13","date_gmt":"2026-04-05T04:00:13","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19556"},"modified":"2026-04-05T01:30:16","modified_gmt":"2026-04-05T00:30:16","slug":"sobre-los-cables-que-wells-stabler-envio-a-henry-kissinger","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19556","title":{"rendered":"Sobre los cables que Wells Stabler envi\u00f3 a Henry Kissinger"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Rese\u00f1a de Jorge Urd\u00e1noz Ganuga, <i>La transici\u00f3n seg\u00fan los esp\u00edas<\/i>, Madrid: Foca-Akal, 2025, 141 p\u00e1ginas (pr\u00f3logo de Josep M. Colomer)<\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/la-transicion-segun-los-espias-9788416842889-scaled-1.webp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-19557\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/la-transicion-segun-los-espias-9788416842889-scaled-1-677x1024.webp\" alt=\"\" width=\"198\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/la-transicion-segun-los-espias-9788416842889-scaled-1-677x1024.webp 677w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/la-transicion-segun-los-espias-9788416842889-scaled-1-198x300.webp 198w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/la-transicion-segun-los-espias-9788416842889-scaled-1-768x1162.webp 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/la-transicion-segun-los-espias-9788416842889-scaled-1.webp 793w\" sizes=\"auto, (max-width: 198px) 100vw, 198px\" \/><\/a>Abre su libro Jorge Urd\u00e1noz Ganuga [JUG, a partir de ahora] con estas palabras: \u00abEl protagonista de este breve ensayo fue el hombre que m\u00e1s supo [tal vez no fue el que m\u00e1s supo, aunque mucho supo por sus numerosos, importantes e influyentes contactos] de todo aquel confuso y ya remoto tiempo que conocemos como \u201cla Transici\u00f3n\u201d, as\u00ed con may\u00fasculas\u00bb. Tambi\u00e9n es probable que fuera, es una intuici\u00f3n-conjetura de JUG, \u00abel creador del mito de la Transici\u00f3n, la persona que transform\u00f3 los hechos acaecidos en Espa\u00f1a entre la muerte de Franco y la elecci\u00f3n de Su\u00e1rez en esa suerte de arquetipo plat\u00f3nico de acceso a la democracia que se elogia <i>urbi et orbi<\/i> y que se estudia en las Facultades de Ciencias Pol\u00edticas de todo el mundo\u00bb. Un hombre que, en opini\u00f3n de JUG, ni fue un pol\u00edtico (\u00a1lo fue, por supuesto que lo fue!), ni fue un periodista, ni fue un acad\u00e9mico y que, sin embargo, de alguna manera, fue todas esas cosas y algunas m\u00e1s.<\/p>\n<p>JUG est\u00e1 hablando de Wells Stabler, embajador extraordinario y plenipotenciario de Estados Unidos (es decir, del sindicato Epstein) en Espa\u00f1a desde 1975 (muerte del general golpista) hasta 1978 (aprobaci\u00f3n de la Constituci\u00f3n), un hombre del establishment fallecido en 2009 con tent\u00e1culos extendidos por pr\u00e1cticamente todo el espectro pol\u00edtico de la Espa\u00f1a de aquella \u00e9poca (menos, por supuesto, con el PCE-PSUC y las fuerzas de izquierda comunista de aquellos a\u00f1os) y que ten\u00eda l\u00ednea direct\u00edsima con Henry Kissinger, por aquel entonces Secretario de Estado usamericano (lo fue entre 1973 y 1977), nombrado tambi\u00e9n como recordamos, una paradoja sangrienta de y para la historia, \u00a1Premio Nobel de la Paz! Los cables que Stabler envi\u00f3 a su jefe, alma gemela de Nixon (\u00abquiz\u00e1 lo m\u00e1s importante de ese libro consista en comunicar a otros investigadores la existencia de esos miles de teletipos\u00bb), son la materia fundamental de este ensayo que, desde luego, tiene mucho inter\u00e9s para la ciudadan\u00eda interesada en aquellos a\u00f1os decisivos. Y tambi\u00e9n, claro est\u00e1, para historiadores, soci\u00f3logos y polit\u00f3logos.<\/p>\n<p>Un breve apunte sobre el autor: Jorge Urd\u00e1nov Gazuna, activista por el voto igual en Espa\u00f1a (perspectiva muy presente en sus an\u00e1lisis), es fil\u00f3sofo y ensayista. Colaborador habitual de varios peri\u00f3dicos espa\u00f1oles, es profesor de Filosof\u00eda del Derecho en la Universidad P\u00fablica de Navarra y de Ciencia Pol\u00edtica en la UNED. Sus intereses intelectuales giran en torno a cuestiones de Filosof\u00eda Pol\u00edtica, Moral y del Derecho, y especialmente en torno a la Teor\u00eda de la representaci\u00f3n pol\u00edtica, el Principio de Mayor\u00eda, los Sistemas electorales y la Teor\u00eda de la democracia.<\/p>\n<p>El tipo de esp\u00edas a los que se refiere en el t\u00edtulo del ensayo nada tiene que ver con los James Bond o las Mata Hari. Stabler y el embajador alem\u00e1n en Espa\u00f1a son sus dos ejemplos de esp\u00edas.<\/p>\n<p>Un resumen (me apoyo en el autor) del contenido de los cuatro cap\u00edtulos (el \u00faltimo muy breve, cuatro p\u00e1ginas) y el ap\u00e9ndice (\u00abLos cables de Stabler\u00bb) en los que se divide el ensayo. En el primero, \u00abLa leyenda electoral\u00bb, la informaci\u00f3n proporcionada por los teletipos del embajador extraordinario nos desvela una nueva tesis \u00aba la hora de explicar el origen del modelo representativo bicameral espa\u00f1ol\u00bb, modelo que sigue vigente. En el segundo, \u00abMartirio y m\u00edstica: la legalizaci\u00f3n del PCE\u00bb, JUG usa los cables de Stabler para desmontar las interpretaciones habituales sobre las razones por las que Su\u00e1rez legaliz\u00f3 en el abril de 1977 al Partido Comunista (Nada adelanto). El tercer cap\u00edtulo, \u00abLa semilla y los injertos\u00bb, pone \u00e9nfasis en la trascendencia del a\u00f1o 1976 \u00aby sobre la verdadera medida de las capacidad con la que las \u00e9lites franquistas dirigieron todo el proceso y condicionaron las estructuras democr\u00e1ticas resultantes\u00bb. El cuarto y \u00faltimo, \u00abVoces remotas de un esp\u00eda plenipotenciario\u00bb, es un breve comentario sobre el potencial alcance del conocimiento que atesoran los miles y miles de cables que Stabler (JUG ha analizado los de 1975, tras la muerte de Franco; 1976 todo completo, especialmente tras el nombramiento de Adolfo Su\u00e1rez, y 1977, hasta las elecciones de junio) para los estudios sobre nuestro pasado pol\u00edtico reciente. El ap\u00e9ndice, \u00abLos cables de Stabler\u00bb, nos facilita (en letra demasiado peque\u00f1a, pr\u00e1cticamente ilegible) los cables del embajador usamericano tras sus conversaciones con Fernando Su\u00e1rez y Arzalluz, y en torno a la financiaci\u00f3n de la UGT (real, muy real, no fue un falso invento de las organizaciones y colectivos comunistas).<\/p>\n<p>Para abrir su apetito lector (que probablemente ya est\u00e9 muy abierto): una arista y un v\u00e9rtice esenciales.<\/p>\n<p>La arista: para JUG los elementos fundamentales de la transici\u00f3n pol\u00edtica espa\u00f1ola se deciden en los doce meses inmediatamente posteriores a la muerte de Franco. \u00abSe trata de un a\u00f1o casi exacto: desde el 20 de noviembre de 1975 hasta el 18 de noviembre de 1976\u00bb. Para \u00e9l ah\u00ed est\u00e1 todo (no es esa mi opini\u00f3n y creo que de su propia explicaci\u00f3n no se infiere lo que defiende): \u00abde la misma manera que se ha dicho que toda la filosof\u00eda occidental no es otra cosa que notas a pie de p\u00e1gina a la obra de Plat\u00f3n, en la pol\u00edtica espa\u00f1ola lo que venga despu\u00e9s no ser\u00e1n m\u00e1s que notas a pie de p\u00e1gina a lo decidido all\u00ed\u00bb. No han sido solo notas, han sido apartados enteros en mi opini\u00f3n.<\/p>\n<p>El v\u00e9rtice: aunque tarda mucho en aparecer (en la \u00faltima p\u00e1gina del ensayo antes del ap\u00e9ndice, si bien el lector\/a lo echa a faltar mucho antes), JUG no se olvida del motor esencial de la transici\u00f3n: \u00abSin embargo, en Stabler no est\u00e1 todo, ni mucho menos. Al rey [al que trata siempre con much\u00edsima generosidad, al tiempo que introduce una expresi\u00f3n, \u00ablos hombres del rey\u00bb, cuyos nombres no explicita] se le concede a menudo el t\u00edtulo de <i>piloto<\/i> de la Transici\u00f3n. Se ha dicho tambi\u00e9n que Torcuato fue el <i>guionista<\/i> y Su\u00e1rez el <i>actor<\/i> principal\u00bb. Para JUG se trata de etiquetas que resultan en buena medida ciertas, pero que \u00abdibujan un panorama del todo incompleto\u00bb: ignoran la fuerza fundamental que origin\u00f3 todo el proceso. Si la transici\u00f3n, se\u00f1ala, tuvo en t\u00e9rminos aristot\u00e9licos un primer motor, una <i>dynamis<\/i> que opuso en marcha toda la energ\u00eda que aquellos actores y otros m\u00e1s acertaron en canalizar de mejor o peor manera (y en funci\u00f3n de sus intereses de clase), ese motor fue la gente, la ciudadan\u00eda antifranquista. \u00abStabler es un micr\u00f3fono en las salas de mando, pero la calle le llega solo por la prensa\u00bb. La transici\u00f3n fue la manifestaci\u00f3n pol\u00edtica de un clamor social que lat\u00eda cotidiana de la ciudadan\u00eda: \u00aben los sindicatos, en las universidades, en las asambleas vecinales, en las reuniones clandestinas de los partidos pol\u00edticos ilegalizados, en los locales parroquiales facilitados por la Iglesia, incluso -tambi\u00e9n- en los cuarteles, con la UMD\u00bb. Fue, concluye JUG, la sociedad espa\u00f1ola [realmente, la sociedad espa\u00f1ola antifascista, que no fue desde luego toda la sociedad espa\u00f1ola] la que oblig\u00f3 a los herederos del franquismo a transitar desde las estructuras propias de una mentalidad dictatorial y caudillista hasta las de (aqu\u00ed usa el autor terminolog\u00eda pol\u00edtica popperiana) una sociedad libre y abierta.<\/p>\n<p>Se olvida JUG, eso s\u00ed, de que esa sociedad antifascista aspiraba tambi\u00e9n a una sociedad justa, igualitaria, solidaria y fuertemente democr\u00e1tica, y que los poderes econ\u00f3micos, las clases dominantes, nacionales e internacionales, no fueron solo espectadores de estos a\u00f1os de lucha y conquistas.<\/p>\n<p>Sin entrar detalladamente en el ca\u00e7\u00edtulo erratas, hay una, llamativa, en la p\u00e1gina 99: donde dice 1 de marzo de 1976, deber\u00eda decir 1 de marzo de 1977. Hay tambi\u00e9n otra sobre las fuerzas que convocaron la huelga general de diciembre de 1976.<\/p>\n<p>Destaquemos finalmente las p\u00e1ginas 109 y siguientes, donde JUG analiza y critica con agudeza la consideraci\u00f3n de la forma pol\u00edtica mon\u00e1rquica (no revisable, de hecho) como un derecho fundamental de la democracia, al tiempo que vindica con pasi\u00f3n razonada la idea b\u00e1sica de sufragio igual, arguyendo que en Espa\u00f1a, a d\u00eda de hoy, no rige ese sufragio igual.<\/p>\n<p>(El polit\u00f3logo y activista republicano Vicente Serrano Lobato ha escrito sobre este punto, en absoluto secundario, en su excelente libro <i>El valor real del voto, <\/i>pr\u00f3logo de Miguel Candel, El Viejo Topo, 2016).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de Jorge Urd\u00e1noz Ganuga, La transici\u00f3n seg\u00fan los esp\u00edas, Madrid: Foca-Akal, 2025, 141 p\u00e1ginas (pr\u00f3logo de Josep M. 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