{"id":19617,"date":"2026-04-16T05:00:13","date_gmt":"2026-04-16T04:00:13","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19617"},"modified":"2026-04-16T00:59:15","modified_gmt":"2026-04-15T23:59:15","slug":"palestina-en-un-mundo-de-lucha-el-papel-de-los-palestinos-en-la-solidaridad-del-tercer-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19617","title":{"rendered":"Palestina en un mundo de lucha: El papel de los palestinos en la solidaridad del Tercer Mundo"},"content":{"rendered":"<div dir=\"ltr\">\n<div dir=\"ltr\">\n<div class=\"yiv5182966755gmail-ydpab12aa46pasted-link\">\n<p><em>Palestina no adquiri\u00f3 relevancia pol\u00edtica \u00fanicamente por la simpat\u00eda, sino gracias a d\u00e9cadas de lucha que vincularon la liberaci\u00f3n a un proyecto antiimperialista m\u00e1s amplio. Dado que esa historia se ha visto eclipsada, este ensayo se pregunta qu\u00e9 revela la centralidad de Palestina sobre la solidaridad, el poder y la construcci\u00f3n del mundo en la actualidad.<\/em><\/p>\n<h3>Introducci\u00f3n<\/h3>\n<p>Unos meses despu\u00e9s de que comenzara la guerra genocida de Israel contra Gaza, una escena del documental de Godard <i>Notre Musique<\/i> (2004) se hizo viral. En ella, el poeta palestino <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=hrvzKOYeQZY\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Mahmoud Darwish y la periodista israel\u00ed Judith Lerner (enlace externo)<\/a> se detienen ante una pregunta fundamental en el coraz\u00f3n de la pol\u00edtica del reconocimiento: \u00bfC\u00f3mo logran los pueblos oprimidos entrar en la conciencia del mundo? \u00bfEs por qui\u00e9n es su adversario? \u00bfEs el resultado de la solidaridad de quienes est\u00e1n m\u00e1s cerca del poder?<\/p>\n<p>\u00bfO se debe a su propia fuerza pol\u00edtica?<\/p>\n<p><b><em>Lerner:<\/em><\/b><em> Mahmoud Darwish, usted escribi\u00f3 una vez que quien escribe su historia hereda la tierra de esa historia. Entonces, \u00bfno cree que los israel\u00edes tengan derecho a esa tierra? Usted dice que ya no hay sitio para Homero, que usted es el , y que ama a los vencidos. \u00a1Habla como un jud\u00edo! <\/em><\/p>\n<p><b><em>Darwish:<\/em><\/b><em> Espero que s\u00ed, porque hoy en d\u00eda eso conlleva una buena reputaci\u00f3n. Pero la verdad tiene dos caras. Hemos escuchado los mitos de los griegos y, en ocasiones, la de la v\u00edctima troyana, a trav\u00e9s de Eur\u00edpides. En cuanto a m\u00ed, busco al poeta de Troya, porque Troya nunca cont\u00f3 su propia historia. Soy hijo de un pueblo que a\u00fan no ha sido suficientemente reconocido. Quiero hablar en nombre del ausente, el poeta troyano. \u00bfSabe por qu\u00e9 somos famosos los palestinos? Porque ustedes son nuestro enemigo. El inter\u00e9s del mundo por nosotros proviene de su inter\u00e9s por la cuesti\u00f3n jud\u00eda. Tenemos la desgracia de tener a Israel como enemigo, porque cuenta con aliados ilimitados. Sin embargo, tenemos la suerte de que los jud\u00edos sean el centro de la atenci\u00f3n mundial. Ustedes nos trajeron la derrota, pero nos dieron la fama.<\/em><\/p>\n<p><b><i>Lerner:<\/i><\/b><i> \u00a1\u00bfSomos su ministerio de relaciones p\u00fablicas?!<\/i><\/p>\n<p><b><i>Darwish:<\/i><\/b><i> Efectivamente. \u00a1Porque al mundo le importan m\u00e1s ustedes que nosotros!<\/i><i><sup>1<\/sup><\/i><\/p>\n<p>Al invocar al poeta troyano, Darwish rechaza la mediaci\u00f3n y cualquier intento de transmitir la existencia palestina a trav\u00e9s de narrativas que se centren en la tragedia y la monstruosidad del enemigo. Esto supone tambi\u00e9n un rechazo a que se le <i>conceda<\/i> una voz: a que se le haga audible a trav\u00e9s de la voz de una metr\u00f3poli solidaria. Lo que se rechaza aqu\u00ed no es el reconocimiento como tal, sino el reconocimiento cuyos t\u00e9rminos se establecen en otro lugar.<\/p>\n<p>M\u00e1s bien, Darwish reivindica el derecho de los vencidos a narrarse a s\u00ed mismos.<\/p>\n<p>Dicho esto, cuando Darwish habla de \u00abel mundo\u00bb, surge una y otra vez una pregunta que me resulta dif\u00edcil eludir. \u00bfA qu\u00e9 mundo se hace referencia aqu\u00ed? Su afirmaci\u00f3n de que el mundo se preocupa m\u00e1s por los jud\u00edos que por los palestinos no carece de fundamento, pero el problema es que presupone un mundo \u00fanico organizado en torno a la atenci\u00f3n imperial. Si la verdad tiene \u00ab dos caras\u00bb, como \u00e9l sugiere, \u00bfpodr\u00edamos tal vez afirmar que no hay un solo mundo, sino m\u00e1s de uno, como nos recuerda Fanon? \u00bfEn qu\u00e9 tipo de mundo deber\u00edamos pensar cuando Palestina funciona como un punto de orientaci\u00f3n pol\u00edtica en lugar de un escenario para los designios imperiales? Para Darwish, el reconocimiento parece implicar la entrada en el mundo imperial en , aunque sigue siendo incierto si tal entrada es posible. Sin embargo, \u00bfqu\u00e9 significar\u00eda no solo ser admitido en un mundo ya constituido, sino actuar como una de las fuerzas que lo configuran? \u00bfQu\u00e9 tipo de reconocimiento requerir\u00eda eso? \u00bfY qu\u00e9 exigir\u00eda a la pol\u00edtica?<\/p>\n<p>Estas preguntas son pertinentes para la pol\u00edtica antiimperialista actual. En los \u00faltimos a\u00f1os, Palestina ha llegado a ocupar un lugar distintivo en la vida pol\u00edtica y la conciencia colectiva, funcionando para muchos como un umbral de la y la pol\u00edtica progresista \u2014lo que Angela Davis denomin\u00f3 una \u00abprueba de fuego\u00bb\u2014.<sup>2<\/sup> Al mismo tiempo, esta posici\u00f3n ha sido recibida con inquietud y cr\u00edticas. \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 esta prueba de fuego es Palestina, y no otra lucha?\u00bb. Esta es una de las varias preguntas que est\u00e1n generando debates, una que lleva a unos a acusar y a otros a justificar, y que nos impulsa aqu\u00ed a considerar de qu\u00e9 tipo de centralidad se trata. \u00bfC\u00f3mo debemos entenderla? \u00bfY qu\u00e9 supuestos encierran tales debates sobre la historia, la solidaridad y el orden mundial? \u00bfEs la centralidad aqu\u00ed un reflejo de la estructura geopol\u00edtica, de la proyecci\u00f3n moral, de una solidaridad preferencial o f\u00e1cil, o de algo completamente distinto? \u00bfQu\u00e9 significa que una lucha sea declarada como aquella que \u00abnos libera a todos\u00bb, y qu\u00e9 tipo de pol\u00edtica pone en pr\u00e1ctica tal afirmaci\u00f3n? La intensidad tanto del apego a Palestina como de la represi\u00f3n imperial que este produce, y parte del malestar que genera en torno a su protagonismo, sugieren que lo que est\u00e1 en juego no es solo la simpat\u00eda o la visibilidad, sino tambi\u00e9n supuestos m\u00e1s profundos sobre c\u00f3mo las luchas adquieren fuerza pol\u00edtica m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras.<\/p>\n<p>Si examinamos la historia del movimiento de liberaci\u00f3n palestino tal y como resurgi\u00f3 tras la Nakba, \u00ablo internacional\u00bb nunca fue simplemente un \u00e1mbito complementario, ni una jerga adicional adoptada por los cuadros en base a consideraciones estrat\u00e9gicas. M\u00e1s bien, fue una dimensi\u00f3n constitutiva del propio pensamiento revolucionario palestino. La \u00abescala del mundo\u00bb<sup>3<\/sup> sirvi\u00f3 como una de sus condiciones generativas, configurando la forma en que se imaginaba y organizaba la lucha, aunque la forma y la funci\u00f3n estrat\u00e9gica del internacionalismo se manifestaran de manera diferente en las distintas facciones.<\/p>\n<p>En 1959, <a href=\"https:\/\/palquest.palestine-studies.org\/en\/highlight\/23292\/palestinian-national-liberation-movement-%E2%80%93-fatah-i\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Fatah (enlace externo)<\/a><sup>4<\/sup> sosten\u00eda que la solidaridad internacional con la lucha no llegar\u00eda por s\u00ed sola, sino que deb\u00eda forzarse mediante el esfuerzo palestino; hab\u00eda que hacerla realidad, ya que \u00ablos gritos y las s\u00faplicas de socorro\u00bb tras la Nakba no hab\u00edan logrado despertar la conciencia del mundo. A\u00f1adieron, en lo que podr\u00eda parecer ir\u00f3nico dada la posici\u00f3n actual de Fatah, que solo cuando se izaran las \u00ab banderas de la revoluci\u00f3n\u00bb se alzaran, <a href=\"https:\/\/learnpalestine.qeh.ox.ac.uk\/uploads\/sources\/588c215b7146a.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">\u00abel mundo entero corear\u00eda por nosotros\u00bb (enlace externo)<\/a>.<sup>5<\/sup> En 1972, el <a href=\"https:\/\/www.palquest.org\/en\/highlight\/23332\/popular-front-liberation-palestine-%E2%80%93-pflp\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Frente Popular para la Liberaci\u00f3n de Palestina (FPLP) (enlace externo)<\/a><sup>6<\/sup> critic\u00f3 al \u00abliderazgo\u00bb del movimiento palestino (refiri\u00e9ndose a Fatah, por supuesto) por no haber invertido seriamente en cultivar alianzas y una presencia sostenida en la arena internacional.<sup>7<\/sup> Sin embargo, el desacuerdo no se centraba simplemente en el grado en que se cultivaba la dimensi\u00f3n internacional. Se refer\u00eda, m\u00e1s fundamentalmente, a la forma pol\u00edtica del internacionalismo en s\u00ed mismo. Para el FPLP, y para sectores de la izquierda dentro de Fatah, la dimensi\u00f3n internacional no era solo una fuente de apoyo de la que pudieran obtener recursos pol\u00edticos y materiales. Tambi\u00e9n se entend\u00eda como un espacio donde converg\u00edan las luchas, donde el proceso de liberaci\u00f3n de Palestina formaba parte de una revoluci\u00f3n internacional, un proyecto de <i>construcci\u00f3n del mundo.<\/i><sup>8<\/sup><\/p>\n<p>A pesar de las diferencias entre las facciones y dentro de ellas, se segu\u00eda compartiendo una conclusi\u00f3n: el internacionalismo no era opcional. Basada en una lectura materialista de la pol\u00edtica mundial, esta postura sosten\u00eda que la liberaci\u00f3n de Palestina no pod\u00eda realizarse dentro del orden existente, sino que requer\u00eda su reestructuraci\u00f3n.<\/p>\n<p>No obstante, la ruptura de finales de la d\u00e9cada de 1980 y la reorganizaci\u00f3n del poder global en la d\u00e9cada de 1990, impulsadas por el desmantelamiento del Tercer Mundo como proyecto pol\u00edtico y el estrechamiento de las posibilidades pol\u00edticas palestinas bajo un nuevo orden internacional y un liderazgo capitulador, significaron que muchas de las instituciones palestinas que antes se encargaban de organizar a las masas palestinas, la solidaridad y las alianzas se disolvieran, junto con muchas de las relaciones que los palestinos manten\u00edan.<\/p>\n<p>Para aquellos de una generaci\u00f3n posterior , los efectos del nuevo orden mundial se repiten en lo que queda del Tercer Mundo. He o\u00eddo con frecuencia a palestinos nacidos despu\u00e9s de la d\u00e9cada de 1980 hablar de encuentros durante sus viajes en los que alguien de una generaci\u00f3n anterior, al enterarse de que eran palestinos, respond\u00eda con un reconocimiento sorprendido: \u00ab\u00bfD\u00f3nde han estado? \u00a1Los hemos estado esperando!\u00bb. La recurrencia de tales historias en diferentes geograf\u00edas confiere a este punto fuerza anal\u00edtica: indica una recurrencia que no registra la ausencia como tal, sino una interrupci\u00f3n . La pregunta (\u00ab\u00bfD\u00f3nde han estado?\u00bb) evoca relaciones pol\u00edticas que en su d\u00eda conectaron movimientos, instituciones y luchas, as\u00ed como comunidades, amigos, parientes lejanos y amantes \u2014relaciones que fueron separadas por la fuerza en lugar de agotarse. Esto apunta al problema de c\u00f3mo una presencia pol\u00edtica que en su d\u00eda circulaba por estos mundos lleg\u00f3 a retirarse, y qu\u00e9 se necesitar\u00eda para reconstruirla.<\/p>\n<p>Es en este contexto donde debe considerarse la renovada prominencia de Palestina en la pol\u00edtica de izquierda contempor\u00e1nea. La centralidad de Palestina se enmarca a menudo bien como una funci\u00f3n de la geopol\u00edtica estructural, o como el producto de la simpat\u00eda generada por otros. Ambos aspectos son importantes, pero ninguno de ellos constituye por s\u00ed solo una explicaci\u00f3n suficiente. La pieza que falta en el rompecabezas es el papel activo desempe\u00f1ado por los estudiantes, trabajadores, <i>fidayeen<\/i> e intelectuales palestinos a la hora de configurar la forma en que su lucha se extendi\u00f3 \u2014un proceso que dej\u00f3 huellas pol\u00edticas y organizativas en otros pueblos, movimientos, instituciones y geograf\u00edas\u2014. El argumento que expongo en este cap\u00edtulo es que la centralidad actual de Palestina no puede entenderse sin prestar atenci\u00f3n a esta historia de trabajo pol\u00edtico, en la que el internacionalismo no era un horizonte abstracto, sino un campo de pr\u00e1ctica pol\u00edtica producido hist\u00f3ricamente.<sup>9<\/sup><\/p>\n<p>El cap\u00edtulo se desarrolla de la siguiente manera. La primera parte sit\u00faa la cuesti\u00f3n de la centralidad internacional de Palestina a trav\u00e9s de un an\u00e1lisis dial\u00e9ctico de la estructura y la praxis, alternando entre debates te\u00f3ricos y una descripci\u00f3n de la formaci\u00f3n del movimiento nacional palestino. En lugar de separar la teor\u00eda de la historia, traza c\u00f3mo se desarrollaron en la pr\u00e1ctica los argumentos sobre estructura, praxis y capacidad pol\u00edtica, a medida que la pol\u00edtica palestina tomaba forma en los \u00e1mbitos regionales e internacionales. La Parte 2 se centra en el trabajo organizativo palestino a lo largo de la historia, prestando especial atenci\u00f3n a c\u00f3mo la lucha se integr\u00f3 en infraestructuras e imaginarios revolucionarios m\u00e1s all\u00e1 de la propia Palestina, ya que las organizaciones palestinas, entre finales de la d\u00e9cada de 1960 y mediados, apoyaron a movimientos de liberaci\u00f3n y a Estados poscoloniales en Asia, \u00c1frica, Am\u00e9rica Central y del Sur, y Europa. La tercera parte se centra en la actualidad, examinando c\u00f3mo algunos explican, cuestionan y rebaten ahora la centralidad de Palestina, y qu\u00e9 revelan estos marcos de interpretaci\u00f3n sobre las concepciones predominantes de la solidaridad, la organizaci\u00f3n y el internacionalismo en la actualidad. El cap\u00edtulo se pregunta c\u00f3mo las diferentes formas de explicar la centralidad de Palestina reflejan supuestos m\u00e1s amplios sobre la capacidad pol\u00edtica colectiva, la estructura y las condiciones en las que se imagina posible la lucha internacionalista.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Part-1-Fragmentation.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-19620\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Part-1-Fragmentation-1024x574.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"448\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Part-1-Fragmentation-1024x574.jpg 1024w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Part-1-Fragmentation-300x168.jpg 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Part-1-Fragmentation-768x430.jpg 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Part-1-Fragmentation-1320x740.jpg 1320w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Part-1-Fragmentation.jpg 1456w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a>Ilustraci\u00f3n de Fourate Chahal El Rekaby<\/p>\n<h3>Parte 1: Imperialismo y resistencia: fuerza pol\u00edtica y praxis en condiciones de imperio<\/h3>\n<p><b>La estructura imperial y las condiciones de la lucha<\/b><\/p>\n<p>La centralidad de una lucha en el imaginario pol\u00edtico contempor\u00e1neo no puede reducirse a la visibilidad o la circulaci\u00f3n, especialmente cuando el poder estatal transnacional y el capital act\u00faan para impedir las condiciones mismas de su aparici\u00f3n. Cuando se considera \u00fanicamente a trav\u00e9s de la pol\u00edtica representativa, la centralidad aparece meramente como un efecto, anal\u00edticamente superficial y derivativo. El peso pol\u00edtico, en cambio, se acumula a trav\u00e9s de las fuerzas de producci\u00f3n y las relaciones sedimentadas hist\u00f3ricamente. Estas relaciones condicionan si una lucha exija una respuesta y una alineaci\u00f3n. La tracci\u00f3n como objeto de representaci\u00f3n \u2014la forma en que se percibe o narra una lucha\u2014 importa principalmente en la medida en que es un indicador de una presi\u00f3n que ya se est\u00e1 acumulando, no su origen.<\/p>\n<p>La estrategia anticolonial ha seguido durante mucho tiempo un orden similar de la pol\u00edtica. Am\u00edlcar Cabral insisti\u00f3 en que la liberaci\u00f3n nacional debe partir de la realidad material, m\u00e1s que de ideales abstractos o t\u00e1cticas desconectadas del entorno.<sup>10<\/sup> Reflexionando sobre una huelga de estibadores en Bissau que fue aplastada por las fuerzas portuguesas, Cabral argument\u00f3 que los m\u00e9todos que resultan eficaces en las econom\u00edas industriales fracasan en las sociedades agrarias, donde la mano de obra urbana carece de influencia sobre la mayor\u00eda rural. Siguiendo esta l\u00ednea de pensamiento, la estructura marca el terreno de la acci\u00f3n, pero no lo agota. Frente a las afirmaciones de que la guerra de guerrillas requiere monta\u00f1as, el Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC) convirti\u00f3 los r\u00edos de Guinea en arterias de movimiento, comunicaci\u00f3n y sorpresa.<sup>11<\/sup><\/p>\n<p>Los intelectuales palestinos de la d\u00e9cada de 1960 abordaron su lucha en t\u00e9rminos comparables, desde Abd al-Wahhab Kayyali y Fayez Sayegh hasta Ghassan Kanafani. Analizaron el sionismo no como una excepci\u00f3n, sino como una expresi\u00f3n estructural de la estrategia imperial. Revisar este an\u00e1lisis se opone a los gestos que excepcionalizan el sionismo. Kayyali situ\u00f3 Palestina dentro de un arco m\u00e1s amplio de inter\u00e9s imperial, entendi\u00e9ndola como un corredor estrat\u00e9gico que un\u00eda \u00c1frica y Asia.<sup>12<\/sup> Kanafani concret\u00f3 esta l\u00f3gica en su an\u00e1lisis de la revuelta de 1936-1939, se\u00f1alando el \u2013Haifa, construido en 1934 y considerado por los brit\u00e1nicos como un activo imperial vital.<sup>13<\/sup> La defensa del oleoducto dentro de Palestina por parte de grupos armados sionistas con respaldo brit\u00e1nico revel\u00f3 un acuerdo de seguridad pr\u00e1ctico para proteger la infraestructura imperial. En este contexto, la propia existencia de Israel se presenta menos como un resultado nacional, religioso o \u00e9tnico que como la consolidaci\u00f3n de un puesto avanzado imperial.<\/p>\n<p>A principios del siglo XX, Palestina qued\u00f3 integrada en un sistema imperial organizado en torno a las rutas de transporte, el acceso mar\u00edtimo y la extracci\u00f3n, pasando el petr\u00f3leo a ocupar un lugar central a partir de 1920 mediante acuerdos como el Acuerdo de la L\u00ednea Roja.<sup>14<\/sup> Como se\u00f1ala Kayyali, la justificaci\u00f3n estrat\u00e9gica de un Estado jud\u00edo era muy anterior al sionismo pol\u00edtico y ciertamente no estaba impulsada por un sentimiento \u00abfilosemita\u00bb (en palabras de Kayyali).<sup>15<\/sup> Las colonias de asentamiento han servido repetidamente como instrumentos de proyecci\u00f3n estrat\u00e9gica en el extranjero, as\u00ed como de v\u00e1lvulas de escape para aliviar las presiones internas, desde la deportaci\u00f3n de sindicalistas brit\u00e1nicos a Australia hasta el exilio de los revolucionarios de la Comuna de Par\u00eds a Argelia.<sup>16<\/sup><\/p>\n<p>El valor de Israel valor de Israel para el imperio requer\u00eda, por dise\u00f1o, una dependencia permanente del patrocinio imperial. Gran Breta\u00f1a controlaba el ritmo de la construcci\u00f3n del Estado sionista con el fin de garantizar la dependencia de su propia presencia en Palestina y justificarla; del mismo modo, Estados Unidos se asegur\u00f3 de que Israel siguiera siendo un \u00abcuerpo extra\u00f1o\u00bb en la regi\u00f3n para mantener su dependencia del apoyo y la protecci\u00f3n estadounidenses, asegurando as\u00ed su subordinaci\u00f3n a su patrocinador.<sup>17<\/sup> Si bien el modelo estadounidense se consolid\u00f3 despu\u00e9s de 1967, desde 1948 en adelante ya se hab\u00eda percibido una alianza con Israel como estrat\u00e9gicamente esencial para asegurar los flujos de petr\u00f3leo y energ\u00eda de Asia Occidental,<sup>18<\/sup> dado que las rutas clave para el transporte de petr\u00f3leo desde Asia Occidental hasta el Mediterr\u00e1neo atravesaban territorio bajo su control.<sup>19<\/sup> Una l\u00f3gica ya visible aqu\u00ed culmin\u00f3 m\u00e1s tarde en el apoyo militar y econ\u00f3mico a Israel como estrategia a largo plazo de mantenimiento imperial, lo que profundiz\u00f3 la integraci\u00f3n de Israel en la econom\u00eda estadounidense. En la d\u00e9cada de 1990, esta integraci\u00f3n hab\u00eda llegado a tal punto que la l\u00ednea que distingu\u00eda el capital israel\u00ed del estadounidense se hab\u00eda vuelto \u00ab ambigua\u00bb.<sup>20<\/sup> Esta integraci\u00f3n, y su papel actual, no pueden entenderse al margen de la centralidad de los combustibles f\u00f3siles y la arquitectura regional del poder imperial.<sup>21<\/sup><\/p>\n<p>Estas son algunas de las condiciones estructurales que configuraron la lucha palestina y su centralidad en la pol\u00edtica revolucionaria de todo el mundo, pero no determinaron su trayectoria. Tratar a ellos como mec\u00e1nicamente decisivos reduce la historia a un sistema cerrado en el que se supone que los \u00e1mbitos econ\u00f3mico, pol\u00edtico e ideol\u00f3gico se mueven en perfecta alineaci\u00f3n. En contraste con ese enfoque, Samir Amin destaca el concepto de \u00absubdeterminaci\u00f3n\u00bb: tal y como muestra en su relato de la expansi\u00f3n hist\u00f3rica del islam, las formaciones pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas se desarrollan de forma relativamente independiente de la base econ\u00f3mica y su modo de producci\u00f3n.<sup>22<\/sup> Es precisamente a trav\u00e9s de la desigualdad y la fricci\u00f3n entre estos \u00e1mbitos donde la intervenci\u00f3n pol\u00edtica se hace posible.<\/p>\n<p><b>Dispersi\u00f3n, contradicci\u00f3n y reorganizaci\u00f3n pol\u00edtica<\/b><\/p>\n<p>Si el sionismo estaba integrado en la estructura imperial, la pol\u00edtica palestina tras 1948 tuvo que reconstruirse en condiciones que no hab\u00eda elegido. La derrota y el despojo no solo destruyeron la base territorial de los palestinos, sino que reorganizaron la vida pol\u00edtica palestina a lo largo de una geograf\u00eda de dispersi\u00f3n bajo el dominio de los Estados \u00e1rabes. La fragmentaci\u00f3n entre Gaza, Cisjordania, Jordania, L\u00edbano, Siria y el Golfo fractur\u00f3 la continuidad organizativa. Como resultado, la actividad pol\u00edtica se vio empujada hacia circuitos translocales, desarroll\u00e1ndose a trav\u00e9s de las fronteras y dentro de las zonas fronterizas, <sup>23<\/sup> en lugar de hacerlo dentro de un espacio nacional consolidado.<\/p>\n<p>Esta dispersi\u00f3n tom\u00f3 forma en un contexto nacionalista \u00e1rabe regional conformado por la formaci\u00f3n de los Estados poscoloniales y la geopol\u00edtica de la Guerra Fr\u00eda. A medida que los reg\u00edmenes poscoloniales se consolidaban, el poder estatal se convirti\u00f3 en el principal recept\u00e1culo de la legitimidad pol\u00edtica, la acumulaci\u00f3n y la coacci\u00f3n.<sup>24<\/sup> El nacionalismo \u00e1rabe situ\u00f3 a Palestina en el centro como causa, al tiempo que limitaba la capacidad del movimiento nacional palestino para participar en la resistencia armada desde los Estados vecinos, o para organizarse seg\u00fan criterios de clase y nacionales \u2014 como ocurri\u00f3 en Gaza durante la d\u00e9cada de 1950. El resultado fue una formaci\u00f3n contradictoria: la elevaci\u00f3n simb\u00f3lica de la lucha junto con la restricci\u00f3n material, ya que los horizontes pol\u00edticos se ve\u00edan mediados por los intereses estatales que movilizaban a las poblaciones nacionales en torno a la causa palestina, al tiempo que buscaban contener y gestionar su orientaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Estas restricciones generaron las condiciones materiales en las que surgieron nuevas formas de organizaci\u00f3n palestina. La vigilancia y el control pol\u00edtico en los Estados de primera l\u00ednea animaron a los activistas, sobre todo al \u00abgrupo de El Cairo\u00bb,<sup>25<\/sup> a trasladarse a las econom\u00edas en expansi\u00f3n del Golfo, donde el trabajo asalariado, la movilidad y las remesas se convirtieron m\u00e1s tarde en recursos organizativos.<sup>26<\/sup> Fue en este contexto donde surgi\u00f3 Fatah (en 1958-1959), insistiendo en la autonom\u00eda palestina y tratando de aislar la toma de decisiones de los reg\u00edmenes \u00e1rabes. Mientras tanto, el Movimiento Nacionalista \u00c1rabe (MNA) fue formado por estudiantes palestinos expulsados de Siria e Irak que fueron acogidos por Nasser. Sin embargo, la derrota de 1967 puso de manifiesto los l\u00edmites de la tutela \u00e1rabe, lo que llev\u00f3 a los miembros del ANM a fundar el FPLP como una organizaci\u00f3n claramente palestina.<sup>27<\/sup><\/p>\n<p>En este contexto, la Organizaci\u00f3n para la Liberaci\u00f3n de Palestina (OLP), fundada en 1964 bajo los auspicios de la Liga \u00c1rabe, funcion\u00f3 inicialmente como un instrumento de gesti\u00f3n estatal de la creciente y disruptiva resistencia armada palestina, m\u00e1s que como una expresi\u00f3n del poder aut\u00f3nomo palestino. En los c\u00edrculos palestinos , se consideraba ampliamente como un r\u00e9gimen que carec\u00eda de legitimidad independiente. Sin embargo, esta posici\u00f3n no se mantuvo estable. Tras la famosa batalla de Karameh (1968),<sup>28<\/sup> la lucha armada gan\u00f3 legitimidad popular, lo que permiti\u00f3 a las facciones hacerse con el control de la organizaci\u00f3n. En 1969, Fatah hab\u00eda liderado la toma de control, mientras que el FPLP se afianz\u00f3 como la segunda facci\u00f3n principal dentro de la OLP.<sup>29<\/sup> La organizaci\u00f3n se convirti\u00f3 as\u00ed en un centro pol\u00edtico palestino \u2014disputado y desigual, pero con una legitimidad renovada y ya no se la descartaba como un \u00abinstrumento \u00e1rabe\u00bb.<\/p>\n<p>Aunque las diferentes organizaciones guerrilleras palestinas se mantuvieron diferenciadas, la consolidaci\u00f3n de la OLP permiti\u00f3 a los palestinos emerger como sujeto pol\u00edtico. Fue un veh\u00edculo que los llev\u00f3 al mundo de los Estados, las organizaciones internacionales y la diplomacia. Esto no resolvi\u00f3 todas las contradicciones: la expansi\u00f3n del frente internacional a veces funcionaba de manera complementaria, mientras que en otras ocasiones agudizaba la tensi\u00f3n entre el internacionalismo armado revolucionario y la diplomacia estatal. Los Estados \u00e1rabes, por su parte, trataban simult\u00e1neamente de negociar con los l\u00edderes palestinos y de disciplinar sus horizontes pol\u00edticos: Egipto y Siria proporcionaban apoyo militar y log\u00edstico al tiempo que impon\u00edan l\u00edmites a la actividad guerrillera independiente; Jordania impuso las restricciones m\u00e1s severas, mientras que el L\u00edbano ofrec\u00eda un escenario m\u00e1s permisivo, aunque pol\u00edticamente fr\u00e1gil, para la acci\u00f3n armada; Irak y Libia ofrec\u00edan respaldo vinculado al posicionamiento regional; y las redes del Golfo proporcionaban una base material esencial.<\/p>\n<p>A finales de la d\u00e9cada de 1960, la pol\u00edtica palestina se hab\u00eda reorganizado a trav\u00e9s de la dispersi\u00f3n, las restricciones y un trabajo organizativo sostenido, asegurando no solo la capacidad armada y la presencia institucional, sino tambi\u00e9n una posici\u00f3n dentro de los sistemas estatales revolucionarios y poscoloniales sobre la que se pudiera trabajar.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica palestina no simplemente \u00abrecuperarse\u00bb tras 1948 por mera voluntad. Se reconstruy\u00f3 en condiciones marcadas por la derrota, la dispersi\u00f3n y el dominio de otros Estados. El orden regional convirti\u00f3 a Palestina en una causa altamente controvertida, al tiempo que limitaba a los palestinos como actores pol\u00edticos independientes. El panarabismo llevaba esta contradicci\u00f3n en su n\u00facleo: elevaba a Palestina en el discurso y el simbolismo, al tiempo que funcionaba como un mecanismo a trav\u00e9s del cual la pol\u00edtica palestina se ve\u00eda tanto restringida como ampliada.<\/p>\n<p>La misma estructura que genera un espacio para la organizaci\u00f3n es la que controla sus l\u00edmites. En este sentido, el paso de la dispersi\u00f3n a la organizaci\u00f3n, del trabajo faccional a la captaci\u00f3n institucional, no puede narrarse como una emancipaci\u00f3n lineal de la restricci\u00f3n. Se trata del problema de la transici\u00f3n en s\u00ed misma, y la forma misma del desarrollo hist\u00f3rico como una lucha sobre c\u00f3mo la fuerza pol\u00edtica puede existir dentro de relaciones que simult\u00e1neamente la habilitan y la restringen.<\/p>\n<p>Tal manera de leer la historia rechaza las nociones de inevitabilidad y evita reducir el an\u00e1lisis hist\u00f3rico al romanticismo nacionalista o al fatalismo materialista.<sup>30<\/sup><b> <\/b>Aqu\u00ed, la conciencia no determina el movimiento hist\u00f3rico: se forma dentro de estructuras que distribuyen capacidad, legitimidad y coacci\u00f3n. La autoactividad opera a trav\u00e9s de condiciones que no elige, mientras que las contradicciones solo se hacen hist\u00f3ricamente efectivas cuando se resuelven en la lucha, en momentos cuyos resultados permanecen inciertos e internamente contradictorios.<sup>31<\/sup> Por lo tanto, la OLP de los primeros tiempos no puede entenderse simplemente como una imposici\u00f3n externa, ni como fruto de una actividad voluntarista de los Estados \u00e1rabes. Se cre\u00f3 para gestionar una contradicci\u00f3n. Los Estados \u00e1rabes aportaron recursos ideol\u00f3gicos y materiales, al tiempo que vigilaban, prohib\u00edan, expulsaban y disciplinaban. Estos procesos formaron un \u00fanico movimiento contradictorio, m\u00e1s que realidades separadas.<\/p>\n<p>La contradicci\u00f3n madur\u00f3 cuando los intentos de gestionarla generaron su opuesto, cuando la contenci\u00f3n produjo organizaci\u00f3n, cuando la \u00abmediaci\u00f3n\u00bb \u00e1rabe produjo autonom\u00eda. Lo que result\u00f3 decisivo despu\u00e9s de 1967 (hacia 1968-1969) no fue la aparici\u00f3n repentina de un sujeto, sino el momento en que la ret\u00f3rica y la exhibici\u00f3n p\u00fablica ya no bastaban para mantener la contradicci\u00f3n en su sitio. Esta tuvo que desplazarse material e institucionalmente, hacia el control palestino sobre las decisiones y los recursos. La toma palestina de la OLP marc\u00f3 la maduraci\u00f3n de esta contradicci\u00f3n: la transferencia de la autoridad pol\u00edtica de un a un liderazgo palestino en disputa. Se trat\u00f3 de una transformaci\u00f3n dentro de la estructura, impulsada por la unidad de la restricci\u00f3n y la posibilidad organizada a trav\u00e9s del panarabismo.<\/p>\n<p>La toma de la OLP no signific\u00f3 simplemente asegurar un centro palestino: permiti\u00f3 alcanzar la escala en la que la lucha pod\u00eda ser efectiva, ya que un centro pol\u00edtico, antes organizado a trav\u00e9s de la representaci\u00f3n, se reconvirti\u00f3 en una capacidad de intervenci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de su terreno inmediato. En este sentido, la pol\u00edtica palestina se present\u00f3 menos como una cuesti\u00f3n encerrada en la esfera nacional, no por una salida de esa escala, sino porque la contradicci\u00f3n ya no pod\u00eda contenerse \u00fanicamente en esa escala.<\/p>\n<p>Esta no es una historia de palestinos que \u00abentran\u00bb en el internacionalismo, como una etapa externa que ya estaba plenamente formada, sino de una lucha pol\u00edtica y su sujeto pol\u00edtico que emergen y act\u00faan a trav\u00e9s de la contradicci\u00f3n, a medida que lo internacional fue configurando el terreno de la estrategia para la liberaci\u00f3n nacional, donde la conciencia nacional continu\u00f3 desarroll\u00e1ndose en paralelo al desarrollo de la -\u00e1rabe e internacionalista.<\/p>\n<p>En Guinea-Bissau, los recursos limitados restringieron el enredo imperial, lo que permiti\u00f3 al PAIGC enfrentarse al poder colonial portugu\u00e9s de una forma m\u00e1s concentrada. En el contexto palestino, esta relaci\u00f3n se invirti\u00f3: la profunda inserci\u00f3n en los circuitos imperiales produjo exposici\u00f3n en lugar de aislamiento. Por lo tanto, la confrontaci\u00f3n no se desarroll\u00f3 contra una sola potencia colonial, sino frente a lo que Kanafani denomin\u00f3 una \u00abtrinidad enemiga\u00bb compuesta por el liderazgo reaccionario local, los reg\u00edmenes \u00e1rabes y el nexo sionista-imperialista.<sup>32<\/sup> Las limitaciones operaban a m\u00faltiples escalas, lo que permit\u00eda diversas formas de resistencia, en lugar de confinarlas a un \u00e1mbito delimitado.<\/p>\n<p><b>\u00abDetr\u00e1s del enemigo en todas partes\u00bb<\/b><sup>33<\/sup><b>: la internacionalizaci\u00f3n de la lucha<\/b><\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de 1960, la declaraci\u00f3n ampliamente difundida del Che Guevara sobre la necesidad de crear \u00abmuchos Vietnams\u00bb no era una referencia \u00fanicamente al resultado de la revoluci\u00f3n vietnamita: sino un reconocimiento de que hab\u00eda contribuido a despertar la conciencia y a mantener viva la posibilidad revolucionaria en todo el Tercer Mundo.<sup>34<\/sup> En sus memorias, la revolucionaria palestina Leila Khaled recuerda que \u00abjunto a los argelinos, los vietnamitas\u00bb fueron una fuente central de inspiraci\u00f3n, y explica que los palestinos se dieron cuenta de que ten\u00edan que \u00abaprender los secretos de los vietnamitas\u00bb. Por encima de todo, esto significaba aprender a construir un partido revolucionario que estuviera unificado ideol\u00f3gica, estrat\u00e9gica y organizativamente. Mirando atr\u00e1s, Khaled escribe: \u00abPod\u00edamos hacerlo. Ten\u00edamos que hacerlo\u00bb.<sup>35<\/sup><\/p>\n<p>Estas lecciones no se asimilaron de forma abstracta: se forjaron a trav\u00e9s de encuentros directos en campos de entrenamiento, espacios estudiantiles, oficinas pol\u00edticas y entornos diplom\u00e1ticos en Argelia, que en la d\u00e9cada de 1960 funcionaban no solo como canales para obtener armas y recursos, sino tambi\u00e9n como espacios de vida compartida. Aqu\u00ed, los militantes palestinos conviv\u00edan con compa\u00f1eros africanos, latinoamericanos y asi\u00e1ticos. Fue aqu\u00ed donde el Che Guevara, al reunirse con militantes de Fatah, expres\u00f3 su asombro por el hecho de que los palestinos a\u00fan no hubieran iniciado una lucha armada formal, inst\u00e1ndoles a hacerlo y prometi\u00e9ndoles el apoyo cubano.<sup>36<\/sup><\/p>\n<p>Desde esta base, las conexiones se ampliaron por todo el mundo revolucionario. El apoyo no tard\u00f3 en llegar, desde Cuba, Vietnam, China, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, Angola y otros lugares. Las mismas infraestructuras que transportaban kal\u00e1shnikovs tambi\u00e9n difund\u00edan ideas y llevaban libros, folletos y escritos pol\u00edticos de Marx, Lenin, Fanon, Mao, Ho Chi Minh y Cabral. El materialismo hist\u00f3rico y las teor\u00edas de la guerra de guerrillas, el nacionalismo revolucionario y la guerra popular fueron asimilados, debatidos y reelaborados, configurando la forma en que los palestinos entend\u00edan el sacrificio, la resistencia y la derrota no como finales, sino como fases dentro de una lucha hist\u00f3rica mundial m\u00e1s amplia. Lo que en aquel momento se denomin\u00f3 el \u00abnuevo palestino\u00bb, o<i>fida\u2019i<\/i>, tom\u00f3 forma a trav\u00e9s de estos circuitos y encuentros, como atestiguan la producci\u00f3n intelectual, los testimonios de los militantes y las narrativas cotidianas.<\/p>\n<p>En una mesa redonda celebrada en 1973 sobre Palestina y Vietnam, a la que asistieron altas figuras militares, cuadros palestinos y actores pol\u00edticos y medi\u00e1ticos \u00e1rabes, la victoria de Vietnam se interpret\u00f3 como un proceso compuesto, que se apoyaba en dos componentes interrelacionados: una extensi\u00f3n regional del campo de batalla y una internacionalizaci\u00f3n de la lucha.<sup>37<\/sup><\/p>\n<p>Visto desde esta perspectiva, la lucha armada palestina comenz\u00f3 a adoptar una forma internacional particular, y esto era importante no solo t\u00e1cticamente, sino tambi\u00e9n pol\u00edticamente. La lucha armada reafirm\u00f3 la existencia palestina, construy\u00f3 instituciones pol\u00edticas y proyect\u00f3 la capacidad palestina en los escenarios transnacionales, remodelando las infraestructuras revolucionarias internacionalistas. El surgimiento de un actor pol\u00edtico palestino aut\u00f3nomo y reconocible, la OLP, se bas\u00f3 no solo en la cohesi\u00f3n interna, sino tambi\u00e9n en su capacidad para intervenir m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras. <sup>38<\/sup> La lucha armada no era, por tanto, un elemento secundario de la pol\u00edtica exterior palestina, sino que era fundamental. Desde finales de la d\u00e9cada de 1950, la formaci\u00f3n de la guerrilla palestina vincul\u00f3 la lucha armada directamente con la creaci\u00f3n de alianzas y la obtenci\u00f3n de reconocimiento en todo el Tercer Mundo.<sup>39<\/sup><\/p>\n<p>Esta externalizaci\u00f3n de la lucha no fue una mera reubicaci\u00f3n: fue una reorientaci\u00f3n estrat\u00e9gica. Tras la guerra contrarrevolucionaria de Jordania en 1970-1971, que empuj\u00f3 a las fuerzas palestinas hacia el L\u00edbano, las operaciones externas se hicieron cada vez m\u00e1s centrales a medida que las incursiones transfronterizas se volv\u00edan menos viables. Si bien el FPLP inici\u00f3 esta fase con secuestros de aviones en 1968, el uso de tales t\u00e1cticas se expandi\u00f3 tras la salida de Jordania, y Fatah sigui\u00f3 su ejemplo, sobre todo con el ataque a los Juegos Ol\u00edmpicos de M\u00fanich. Ambos buscaban demostrar su fuerza y relevancia ante su propio pueblo, tanto a nivel regional como internacional. Bajo el liderazgo de Arafat, este giro se adopt\u00f3 bajo la presi\u00f3n de las corrientes de izquierda y populistas dentro de Fatah, a pesar de sus objeciones. Para el FPLP, tales operaciones ten\u00edan por objeto romper el aislamiento impuesto y forzar la inclusi\u00f3n de Palestina en las agendas internacionales como parte de una guerra popular m\u00e1s amplia contra las fuerzas imperialistas. <sup>40<\/sup><\/p>\n<p>El escenario mundial se convirti\u00f3 as\u00ed en un teatro de lucha, lo que supuso un paso decisivo de las zonas fronterizas a los aeropuertos, las embajadas y las redes de circulaci\u00f3n del orden internacional. Aunque no fue la primera en atacar el \u00e1mbito interestatal, Chamberlin demuestra c\u00f3mo el conjunto de t\u00e1cticas y estrategias de la OLP no ten\u00eda precedentes, emergiendo como la primera \u00abinsurrecci\u00f3n globalizada\u00bb del mundo \u00bb.<sup>41<\/sup> Mientras que los cubanos hab\u00edan popularizado el modelo rural de <i>foco<\/i>, construido en torno a un peque\u00f1o grupo de vanguardia, los argelinos hab\u00edan llevado la guerra de guerrillas a la ciudad,<sup>42<\/sup> y en Guinea-Bissau y Cabo Verde la lucha cambi\u00f3 las monta\u00f1as por los r\u00edos.<sup>43<\/sup> Siguiendo una trayectoria similar de basar la guerra en sus propias condiciones de exilio y dispersi\u00f3n, los palestinos cambiaron de terreno, pasando de \u00ablos bosques a los cielos\u00bb : los secuestros de aviones fueron una t\u00e1ctica entre otras.<sup>44<\/sup> El propio campo de batalla se hab\u00eda desplazado.<\/p>\n<p>La guerra de guerrillas en el contexto palestino de exilio y dispersi\u00f3n se vio obligada a tener en cuenta la distancia, la velocidad y la visibilidad, de modo que el propio exilio pas\u00f3 a funcionar no solo como una condici\u00f3n impuesta a la lucha, sino como uno de sus principales terrenos estrat\u00e9gicos.<\/p>\n<p>Estas operaciones lograron reinsertar a Palestina en el campo revolucionario internacional, disipando las nociones de derrota, atrayendo a reclutas palestinos y \u00e1rabes (as\u00ed como a j\u00f3venes de otras partes del mundo que se unieron a sus campamentos) y permitiendo a los palestinos situar su lucha dentro de los movimientos de liberaci\u00f3n del Tercer Mundo.<sup>45<\/sup> Las operaciones externas tambi\u00e9n establecieron repertorios de acci\u00f3n revolucionaria y reconfiguraron las t\u00e1cticas, ya que los enfrentamientos con Estados Unidos, Israel y las fuerzas aliadas aceleraron la aparici\u00f3n del \u00abterrorismo internacional \u00bb como t\u00e9rmino de gobernanza global, a trav\u00e9s del cual las pr\u00e1cticas antiterroristas de Israel funcionaron como modelo clave, consolidando su posici\u00f3n como activo estrat\u00e9gico regional.<sup>46<\/sup><\/p>\n<p>Las bajas civiles y la creciente clasificaci\u00f3n de estas acciones como terrorismo internacional generaron presiones que amenazaron los avances diplom\u00e1ticos que la OLP hab\u00eda comenzado a asegurar. En 1974, se suspendieron las operaciones en el exterior. Sin embargo, esto no supuso una retirada de la militancia en el \u00e1mbito internacional, sino su reconfiguraci\u00f3n, ya que la internacionalizaci\u00f3n del campo de batalla se combin\u00f3 con una participaci\u00f3n intensificada en foros multilaterales, incluidos el Movimiento de Pa\u00edses No Alineados y la Organizaci\u00f3n para la Unidad Africana (OUA), lo que culmin\u00f3 con la admisi\u00f3n de Palestina en la Asamblea General de la ONU en 1974. Este giro hacia la organizaci\u00f3n y la diplomacia no supuso un abandono del apoyo a la lucha armada en otros lugares. Por el contrario, reorient\u00f3 los compromisos y el apoyo a trav\u00e9s de nuevas t\u00e1cticas y v\u00edas institucionales. A medida que la OLP evolucionaba hacia una estructura armada m\u00e1s profesionalizada, gener\u00f3 un excedente de conocimientos especializados, capacidad de formaci\u00f3n y recursos materiales,<sup>47<\/sup> que, como se explica en la siguiente parte del cap\u00edtulo, se redirigieron a otros lugares.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Arms-conveyor-belt.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-19619\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Arms-conveyor-belt-1024x574.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"448\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Arms-conveyor-belt-1024x574.jpg 1024w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Arms-conveyor-belt-300x168.jpg 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Arms-conveyor-belt-768x430.jpg 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Arms-conveyor-belt-1320x740.jpg 1320w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Arms-conveyor-belt.jpg 1456w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a>Ilustraci\u00f3n de Fourate Chahal El Rekaby<\/p>\n<h3>Parte 2: Apoyo a las luchas revolucionarias en todo el mundo<\/h3>\n<p>\u00ab Conseguimos los visados\u2026 Fuimos a Beirut\u2026 Nos llevaron en veh\u00edculos militares sin luces por una pista monta\u00f1osa durante toda la noche y finalmente llegamos\u2026 al valle de la Bekaa\u2026 Abu Yihad nos entrevist\u00f3. Nos inform\u00f3 y nos dijo que nos someter\u00edan a un programa\u2026 [un d\u00eda, durante el entrenamiento] nos dijeron que nos pusi\u00e9ramos de cara a la pared\u2026 [\u00e9l] felicit\u00f3 en voz baja a cada uno de nosotros\u2026 pero no pod\u00edamos ver qui\u00e9n era\u2026 despu\u00e9s de que le hablara a uno, hab\u00eda que poner la mano a la espalda con la palma hacia arriba\u2026 era Yasser Arafat\u00bb.<\/p>\n<p>\u2013 Shankar Rajee, Organizaci\u00f3n Revolucionaria Estudiantil de Eelam (EROS)<\/p>\n<p>Esta parte del cap\u00edtulo aborda el apoyo palestino a otras luchas revolucionarias y de liberaci\u00f3n desde la perspectiva de lo que los estudiosos de la insurgencia describen como log\u00edstica insurgente o contralog\u00edstica.<sup>48<\/sup> Aqu\u00ed, la log\u00edstica se refiere a las pr\u00e1cticas que los movimientos desarrollan para garantizar la movilidad y los recursos \u2014pr\u00e1cticas que aseguran su capacidad para sobrevivir, reagruparse y expandirse en condiciones de vigilancia y restricci\u00f3n .<\/p>\n<p>En el contexto palestino, estas pr\u00e1cticas log\u00edsticas se afianzaron en los campos de refugiados y las bases de retaguardia guerrilleras, que en conjunto constitu\u00edan una infraestructura para prestar apoyo a otros grupos revolucionarios: capacidad de entrenamiento, armas, refugio, transporte, dinero, inteligencia, ayuda organizativa, documentaci\u00f3n y experiencia. Dado que estos emplazamientos relativamente estables proporcionaban espacios protegidos para acumular recursos y coordinar actividades, la OLP pudo facilitar la circulaci\u00f3n internacionalista a larga distancia hacia un n\u00famero limitado de lugares, principalmente en el L\u00edbano y Siria, y durante un per\u00edodo m\u00e1s breve en Jordania antes de eso, mediante el alojamiento de militantes en sus campamentos o el env\u00edo de sus propios cuadros para ofrecer diversas formas de asistencia en otros lugares.<\/p>\n<p>Partiendo de esta perspectiva, las secciones siguientes trazan c\u00f3mo funcionaba el internacionalismo palestino a trav\u00e9s de tres formas log\u00edsticas: los campamentos; la circulaci\u00f3n de armas; y la provisi\u00f3n de conocimientos especializados, que abarcaban desde el entrenamiento de combate y el apoyo operativo hasta la asistencia t\u00e9cnica y para el desarrollo de Estados del Tercer Mundo. A continuaci\u00f3n, paso a abordar las complejidades estrat\u00e9gicas generadas por estas pr\u00e1cticas.<\/p>\n<p><strong>Los campamentos como lugares de internacionalismo<\/strong><\/p>\n<p>\u00abEl L\u00edbano\u2026 me dej\u00f3 claro hasta qu\u00e9 punto la resistencia palestina serv\u00eda de im\u00e1n\u2026 para gente de todo el mundo\u2026 nuestros compa\u00f1eros iban desde un irland\u00e9s vinculado al IRA hasta un miembro del politbur\u00f3 del Partido Comunista de Hait\u00ed\u2026 Ten\u00eda la sensaci\u00f3n de estar en el centro mismo de la Revoluci\u00f3n Mundial.\u00bb<sup>49<\/sup><\/p>\n<p>\u2013 Un militante de izquierda turco<\/p>\n<p>El internacionalismo palestino, manifestado en el apoyo prestado a otras luchas, tom\u00f3 forma en los espacios en los que la propia vida palestina tuvo que organizarse en condiciones de despojo. Antes de pasar a la militancia en s\u00ed, es importante se\u00f1alar que los diversos lugares de presencia palestina, incluidos los campos de refugiados en particular, no eran meros telones de fondo de la militancia, como podr\u00edan sugerir los debates sobre este tema. Por el contrario, eran lugares en los que la vida cotidiana, la vida colectiva, la continuidad intergeneracional, la organizaci\u00f3n pol\u00edtica y la producci\u00f3n cultural sosten\u00edan la vida palestina en el exilio. La actividad militante se desarroll\u00f3 dentro de esta organizaci\u00f3n m\u00e1s amplia de la existencia comunitaria, en lugar de mantenerse al margen de ella; fueron estas condiciones propicias las que permitieron que se formara la militancia. Y as\u00ed, lo que convirti\u00f3 a estos espacios en lugares operativos para el intercambio, la formaci\u00f3n, el tr\u00e1nsito y la militancia internacionalista no fue el movimiento en s\u00ed mismo, sino el hecho de que ya funcionaban, a lo largo de diferentes coyunturas, como espacios semiaut\u00f3nomos de la vida palestina.<sup>50<\/sup> La vida comunitaria no se generaba de manera end\u00f3gena: los campamentos funcionaban al mismo tiempo como espacios intercomunitarios, aglutinando encuentros, responsabilidades y formas de lucha que exced\u00edan cualquier movimiento concreto. Estos lugares eran, por tanto, laboratorios en los que la lucha palestina se integraba en las ideolog\u00edas, estrategias y estructuras organizativas \u2014as\u00ed como en los sue\u00f1os y formas de vida\u2014 de los movimientos anticoloniales de todo el mundo.<\/p>\n<p>Una expresi\u00f3n concreta de ello fue la infraestructura de entrenamiento que tom\u00f3 forma dentro de los campamentos. Una red coordinada de intercambio militante operaba dentro de ciertos campos de refugiados y en bases militares independientes gestionadas por facciones palestinas. L\u00edbano, Siria, Jordania, Yemen del Sur, Argelia, Irak y Libia se convirtieron en escenarios de esta actividad, mientras que una red m\u00e1s amplia de cuadros que se extend\u00eda hasta Am\u00e9rica Central y \u00c1frica tambi\u00e9n proporcionaba instrucci\u00f3n y apoyo. Estos campos estaban gestionados principalmente por Fatah, el FPLP, el FPLP-Comando General (FPLP-CG) y el Frente Democr\u00e1tico para la Liberaci\u00f3n de Palestina (FDLP).<\/p>\n<p>La magnitud de la infraestructura de entrenamiento de la OLP sigue siendo dif\u00edcil de determinar, pero lo que se sabe apunta a algo de gran envergadura. Los informes de inteligencia estadounidenses estimaban que la OLP entren\u00f3 a \u00abm\u00e1s de 10 000\u00bb militantes de todo el mundo. Aunque la estimaci\u00f3n es dif\u00edcil de verificar,<sup>51<\/sup> su recurrencia en los informes de seguridad estadounidenses indica que los servicios de inteligencia de EE. UU. consideraban sistem\u00e1ticamente que la OLP gestionaba una infraestructura de entrenamiento a gran escala transnacional. El mismo estudio indicaba que solo en 1980-1981 se entrenaron 2.250 combatientes procedentes de 28 pa\u00edses,<sup>52<\/sup> mientras que otras fuentes sit\u00faan la cifra m\u00e1s cerca de los 1.700 para 1980.<sup>53<\/sup> Los or\u00edgenes y las identidades de estos militantes abarcaban todo el mundo. La magnitud era tal que los servicios de inteligencia estadounidenses (a pesar de las limitaciones a la hora de realizar un recuento fiable) calificaron a Beirut de \u00abcentro terrorista \u00bb.<sup>54<\/sup><\/p>\n<p>Desde Argentina hasta Tailandia, desde Angola hasta Irlanda, miles de combatientes y cuadros pasaron por los campamentos palestinos. No se trataba de acontecimientos simb\u00f3licos ni puntuales: el apoyo revolucionario fue sistem\u00e1tico y se extendi\u00f3 a las ramas armadas de los movimientos de liberaci\u00f3n nacional, las coaliciones antiimperialistas y las insurgencias poscoloniales en cuatro continentes.<\/p>\n<p>Militantes de una amplia gama de frentes revolucionarios de Am\u00e9rica Latina y el Caribe se unieron a los . Entre ellos se encontraban combatientes de Hait\u00ed<sup>55<\/sup> y Costa Rica, sandinistas nicarag\u00fcenses, el Frente Farabundo Mart\u00ed de Liberaci\u00f3n Nacional (FMLN) de El Salvador, la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), los Montoneros (MPM) de Argentina, la Vanguarda Armada Revolucion\u00e1ria Palmares (VPR), el Movimiento 19 de Abril (M-19) de Colombia<sup>56<\/sup> y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de Chile<sup>57<\/sup>. En los frentes de liberaci\u00f3n africanos, se imparti\u00f3 entrenamiento a combatientes del Congo, Nigeria, Malaui<sup>58<\/sup> y Eritrea, as\u00ed como a diversos grupos sudafricanos, entre ellos el uMkhonto we Sizwe (MK),<sup>59<\/sup> y el Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n de Azania del Movimiento de Conciencia Negra.<sup>60<\/sup><\/p>\n<p>Dentro de la clandestinidad revolucionaria europea, instructores palestinos trabajaron con militantes irlandeses del Ej\u00e9rcito Republicano Irland\u00e9s (IRA) y de la ETA (Euskadi y Libertad), as\u00ed como con otros grupos europeos descritos por un formador palestino como \u00aben busca de orientaci\u00f3n\u00bb y a quienes los campamentos ofrec\u00edan \u00abformaci\u00f3n y una causa v\u00e1lida\u00bb.<sup>61<\/sup><\/p>\n<p>De los diversos movimientos insurgentes de Asia proced\u00edan militantes filipinos,<sup>62<\/sup> los fatanis musulmanes del sur de Tailandia, miembros del Ej\u00e9rcito Rojo Japon\u00e9s, diversos grupos iran\u00edes contrarios al Sha,<sup>63<\/sup> el Partido de los Trabajadores del Kurdist\u00e1n (PKK),<sup>64<\/sup> y organizaciones de Eelam, como EROS y los Tigres Tamiles.<sup>65<\/sup><\/p>\n<p>El hecho de que republicanos irlandeses se entrenaran junto a combatientes tamiles, nicarag\u00fcenses y alemanes bajo la tutela de instructores palestinos apunta a una geograf\u00eda de la lucha en formaci\u00f3n, donde los encuentros formativos dieron lugar a relaciones y pr\u00e1cticas compartidas que reorganizaron el espacio pol\u00edtico a trav\u00e9s de los continentes. Esto fue especialmente visible en lugares como un campamento del DFLP en Na\u2019ameh, cerca del sur de Beirut, donde m\u00e1s de 300 tiendas de campa\u00f1a albergaron a militantes congole\u00f1os, kurdos, turcos, yemen\u00edes e iran\u00edes entre finales de 1979 y la primavera de 1980,<sup>66<\/sup> y en el campamento de Hamouriya, al sur de Damasco, que sirvi\u00f3 como centro de entrenamiento para iran\u00edes, vascos, italianos, alemanes, japoneses y armenios.<sup>67<\/sup> La lista de visitantes y alumnos es extensa; algunos figuran en los archivos, otros permanecen en la memoria de quienes pasaron por all\u00ed, la mayor\u00eda sobreviviendo solo en fragmentos de recuerdo o dispersos a lo largo de historias personales; de otros nunca llegaremos a saberlo todo ni a reconstruir su historia.<\/p>\n<p>En muchos sentidos, estas formaciones se hacen eco de lo que Cabral describi\u00f3 como una \u00abnueva geograf\u00eda humana\u00bb.<sup>68<\/sup> Privados de su propio territorio soberano, los palestinos reorganizaron la vida pol\u00edtica en el exilio forjando redes de relaciones a trav\u00e9s de los continentes mediante la convivencia, los ejercicios colectivos, las operaciones coordinadas y la movilidad clandestina. Mientras Cabral imaginaba carreteras y puentes como las arterias de una naci\u00f3n liberada, los palestinos construyeron rutas de tr\u00e1nsito clandestinas e infraestructuras de paso que reconfiguraron el espacio pol\u00edtico m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras. El , por ejemplo, proporcion\u00f3 a los militantes extranjeros documentos de identidad de Fatah,<sup>69<\/sup> mientras que el FPLP elaboraba pasaportes falsificados<sup>70<\/sup> y el FDLP exped\u00eda tarjetas de refugiado.<sup>71<\/sup> Estas pr\u00e1cticas relacionadas con los documentos reivindicaban un derecho insurgente a la circulaci\u00f3n que desestabilizaba los reg\u00edmenes fronterizos y difuminaba las fronteras jur\u00eddicas.<\/p>\n<p>Quienes hu\u00edan de la represi\u00f3n en otros lugares encontraron refugio en los campamentos. Al PKK y a los militantes turcos se les proporcion\u00f3 alojamiento operativo que les permiti\u00f3 reorganizarse tras los duros golpes y la fragmentaci\u00f3n de sus organizaciones a ra\u00edz de la represi\u00f3n y los golpes militares en Turqu\u00eda a principios de la d\u00e9cada de 1970 y en la d\u00e9cada de 1980. De este modo, los campamentos integraron a Palestina en la reproducci\u00f3n cotidiana de la lucha armada en otros lugares, ofreciendo un punto de anclaje a la fugacidad. En el caso del PKK, este apoyo fue fundamental, ya que permiti\u00f3 su formaci\u00f3n y, finalmente, le permiti\u00f3 celebrar su primera conferencia en 1981.<sup>72<\/sup><\/p>\n<p>La infraestructura de los campamentos constituy\u00f3 una perturbaci\u00f3n de las arquitecturas espaciales, jur\u00eddicas y de seguridad de la esfera imperial, permitiendo la circulaci\u00f3n de la vida insurgente dentro y en contra del orden mundial que esta pretend\u00eda estabilizar. Las rutas clandestinas para el tr\u00e1nsito, las transferencias de armas y la reubicaci\u00f3n de personal se mantuvieron no solo para evadir la captura, sino para sostener y ampliar la coordinaci\u00f3n en curso entre los grupos. Por ejemplo, a trav\u00e9s de los palestinos, los grupos iran\u00edes pudieron establecer v\u00ednculos con otros movimientos anticoloniales de toda la regi\u00f3n.<sup>73<\/sup> Del mismo modo, los informes de los servicios de inteligencia estadounidenses de finales de la d\u00e9cada de 1970 se\u00f1alaban que los v\u00ednculos entre el Movimiento Ind\u00edgena Americano (AIM)<sup>74<\/sup> y los movimientos militantes de Am\u00e9rica Latina y Europa se mediaban a trav\u00e9s de las redes de la OLP.<sup>75<\/sup> En cada caso, la asociaci\u00f3n con los palestinos era tan importante como el suministro de armas o el entrenamiento. Los movimientos se ve\u00edan atra\u00eddos unos hacia otros. Fue a trav\u00e9s de este proceso como se form\u00f3 un proyecto pol\u00edtico m\u00e1s amplio: lo que hemos llegado a conocer como el Tercer Mundo.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de abrir la puerta a redes revolucionarias m\u00e1s amplias, algunos militantes han descrito c\u00f3mo la asociaci\u00f3n con la OLP alter\u00f3 la forma en que se reconoc\u00edan sus propias luchas y su posici\u00f3n en el mundo anticolonial en general. En una entrevista de 1975, Issac A. Tabata, del Movimiento de Unidad de Sud\u00e1frica, expres\u00f3 su \u00abpesar\u00bb por el hecho de que muchos en todo el continente africano malinterpretaran la lucha sudafricana como una reivindicaci\u00f3n de derechos civiles, en lugar de un movimiento de liberaci\u00f3n nacional. Explic\u00f3 que fue solo cuando la resistencia palestina \u00abcobr\u00f3 impulso\u00bb cuando comenz\u00f3 a ser reconocida como tal.<sup>76<\/sup><\/p>\n<p>Para otros, el impacto fue m\u00e1s interno. Shankar Rajee, de Tamil EROS, recordaba que \u00e9l y sus compa\u00f1eros regresaban a Londres desde el L\u00edbano con lo que describi\u00f3 como una \u00abENORME cantidad\u00bb de armas y municiones metidas en sus maletas. En el aeropuerto Charles de Gaulle fueron detenidos. Cuando les preguntaron qu\u00e9 hac\u00edan con todo aquello, dijo que respondieron a la aduana que se trataba de un \u00absouvenir\u00bb, una respuesta que revela un mundo pol\u00edtico marcadamente diferente al nuestro. Entregaron algunas piezas y les dejaron pasar. Mirando atr\u00e1s, Rajee calific\u00f3 la experiencia de \u00abuna locura\u00bb, pero en aquel momento dijo que le pareci\u00f3 totalmente razonable.<sup>77<\/sup><\/p>\n<p>Al mismo tiempo, Rajee ten\u00eda claro que el viaje al L\u00edbano no fue solo una aventura emocionante. Fue una especie de demostraci\u00f3n para su propio pueblo, una forma de mostrar lo que ahora era posible. Lo que sigui\u00f3 fue tan importante como la propia experiencia en el L\u00edbano: tras dos semanas en el frente en el L\u00edbano, se ten\u00eda la sensaci\u00f3n de que el entrenamiento recibido y los lazos forjados con la OLP hab\u00edan alterado la forma en que Rajee y sus compa\u00f1eros pod\u00edan posicionarse en relaci\u00f3n con su propio pueblo y con otras organizaciones tamiles, incluidos los Tigres Tamiles. Contaban con experiencia y contactos, y algo tangible que lo demostrara.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de encarnar la continuidad sin resolver de la lucha palestina \u2014una situaci\u00f3n que desde hace tiempo inquieta a los reg\u00edmenes \u00e1rabes reaccionarios al poner al descubierto su complicidad y albergar posibilidades revolucionarias que resuenan entre sus propias poblaciones \u2014, lo que queda claro a trav\u00e9s de la historia que he esbozado anteriormente (y que describo con m\u00e1s detalle a continuaci\u00f3n) es que es precisamente debido a las posibilidades transnacionales que los palestinos y su situaci\u00f3n ofrecen a otros por lo que los campamentos fueron, y siguen siendo, objeto de medidas de disciplina y contenci\u00f3n. Siempre han sido atacados no solo por lo que revelan, sino tambi\u00e9n por lo que han hecho posible, una fuerza latente que sigue acechando a diferentes reg\u00edmenes en la actualidad. Tales esfuerzos de disciplina y contenci\u00f3n se han repetido a lo largo de d\u00e9cadas y reg\u00edmenes pol\u00edticos: desde los hachemitas a principios de la d\u00e9cada de 1970, pasando por la Siria baasista (desde la masacre de Tal al-Za\u02bftar hasta la Guerra de los Campos tras 1985), y m\u00e1s recientemente por parte de Mohammed al-Jolani en Siria en 2024 y del Estado liban\u00e9s en 2025. Los implacables ataques de Israel contra los campos palestinos en el L\u00edbano han sido la expresi\u00f3n m\u00e1s sostenida de esta l\u00f3gica , llevados a cabo bajo la bandera del desarme, pero que en realidad tienen mucho m\u00e1s que ver con la eliminaci\u00f3n de los palestinos como presencia pol\u00edtica.<\/p>\n<p><b>Suministro de armas: una \u00abcorrea de transmisi\u00f3n\u00bb de la lucha armada<\/b><\/p>\n<p>Un registro diferente de la misma infraestructura internacionalista representada por los campamentos fue la circulaci\u00f3n transnacional de armas a trav\u00e9s de los palestinos. Con el apoyo de China, Argelia, Egipto, Libia y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, a lo largo de las d\u00e9cadas de 1960 y 1970, la OLP arm\u00f3 a otros actores no estatales en todo el mundo. La CIA inform\u00f3 de que la OLP era, junto con Libia y Cuba, el principal conducto de armas y fondos para los grupos armados del Tercer Mundo.<sup>78<\/sup><\/p>\n<p>A finales de la d\u00e9cada de 1970, la OLP se hab\u00eda consolidado militarmente, en parte gracias a las lecciones extra\u00eddas de la invasi\u00f3n israel\u00ed del L\u00edbano de 1978 (que puso de manifiesto los l\u00edmites de las t\u00e1cticas de guerrilla), pero tambi\u00e9n gracias a la cumbre de Bagdad de 1978, que proporcion\u00f3 una financiaci\u00f3n masiva para entrenamiento y armamento, lo que permiti\u00f3 a la OLP extender estos recursos a grupos revolucionarios de todo el mundo.<sup>79<\/sup><\/p>\n<p>Fue en este contexto que la OLP suministr\u00f3 armas directamente a organizaciones de todo el mundo, un apoyo que para muchos, como los sandinistas y el PKK, fue indispensable para desarrollar su capacidad de librar la lucha armada.<\/p>\n<p>Los grupos palestinos tambi\u00e9n actuaron como intermediarios en el suministro de armas, obteni\u00e9ndolas de pa\u00edses como Corea del Norte, Vietnam, Libia y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica para suministrarlas a movimientos de Am\u00e9rica Latina, \u00c1frica, Asia y Europa. Esto llev\u00f3 a la CIA a describir su papel como el de una \u00abcorrea de transmisi\u00f3n\u00bb.<sup>80<\/sup> Lo que importaba en esta circulaci\u00f3n no era la acumulaci\u00f3n, sino la posici\u00f3n: la capacidad de desplazar los monopolios sobre la fuerza e insertar canales alternativos de suministro militar en los sistemas dominados por el Estado.<\/p>\n<p>Las facciones palestinas, especialmente Fatah, entregaron importantes env\u00edos de armas a Centroam\u00e9rica, en particular a los sandinistas durante su revoluci\u00f3n y en el per\u00edodo de consolidaci\u00f3n estatal posrevolucionaria, en medio de la guerra de la Contra respaldada por Estados Unidos. Si bien es dif\u00edcil determinar si este apoyo interrumpi\u00f3 directamente las rutas de suministro de armas de Estados Unidos, las pruebas sugieren que limit\u00f3 la capacidad de Washington para monopolizar el suministro militar en la regi\u00f3n. Un testimonio ante el Congreso de EE. UU. en 1981 confirm\u00f3 una \u00abafluencia masiva de armas\u00bb,<sup>81<\/sup> que contrarrest\u00f3 las ventas de armas israel\u00edes en la zona.<sup>82<\/sup> Esto posicion\u00f3 a la OLP como una fuente compensatoria de suministro militar en toda Am\u00e9rica Central y demostr\u00f3 su capacidad para elevar los costes pol\u00edticos y militares de las estrategias de contenci\u00f3n lideradas por EE. UU.<\/p>\n<p>Si bien las diferencias ideol\u00f3gicas nos ayudan a comprender los objetivos y visiones declarados que subyacen al suministro de armas entre grupos como el FPLP y Fatah, lo que s\u00ed puede afirmarse con certeza es que los suministros de armas funcionaron como un medio para reordenar el espacio pol\u00edtico. Desplazaron monopolios, perturbaron sistemas sin derrumbarlos y ejercieron presi\u00f3n e influencia, al tiempo que permanec\u00edan integrados en reconfiguraciones estrat\u00e9gicas m\u00e1s amplias.<\/p>\n<p>El mero n\u00famero de env\u00edos fallidos e interceptaciones registrados muestra la magnitud de la participaci\u00f3n palestina en el armamento de movimientos revolucionarios en todo el mundo. Entre las interceptaciones se incluye el descubrimiento de los intentos de Fatah de enviar armas al IRA en 1972 y de nuevo en 1977, cuando se interceptaron cinco toneladas de armas en B\u00e9lgica;<sup>83<\/sup> un avi\u00f3n fletado por la OLP en T\u00fanez en 1979 que transportaba toneladas de armas chinas para los sandinistas;<sup>84<\/sup> y suministros del FPLP de lanzamisiles SAM -7 del FPLP interceptados en Ortona cuando se dirig\u00edan a grupos italianos.<sup>85<\/sup><\/p>\n<p>La circulaci\u00f3n de armas adoptaba m\u00faltiples modalidades: en ocasiones se proporcionaban armas de forma gratuita, en otras se intercambiaban por compromisos pol\u00edticos y en otras simplemente se vend\u00edan. Es importante destacar que el comercio de armas nunca se adopt\u00f3 como pol\u00edtica de la OLP ni como estrategia institucional. La circulaci\u00f3n de armas funcionaba de maneras distintas entre los movimientos armados. Mientras que para algunas organizaciones se integr\u00f3 en los circuitos comercializados de armas y mercanc\u00edas, la OLP no consider\u00f3 el comercio de armas como una l\u00f3gica organizativa constitutiva. Es cierto que durante la guerra civil libanesa, algunos individuos y determinados \u00f3rganos de seguridad dentro de la OLP aprovecharon el vac\u00edo creado por la ausencia del Estado liban\u00e9s para lucrarse con la venta local de armas, pero esta pr\u00e1ctica iba en contra de la y no funcionaba como un enfoque extendido a todo el movimiento ni sancionado a nivel central. Cuando tales actividades comenzaron a proliferar, la direcci\u00f3n de la OLP intervino, lanzando campa\u00f1as internas para frenar la venta de armas con fines de lucro privado y para reafirmar el control pol\u00edtico sobre el suministro de armas.<sup>86<\/sup><\/p>\n<p>Mi objetivo aqu\u00ed no es ofrecer un relato idealizado del enfoque de la OLP en materia de militancia, sobre todo teniendo en cuenta la frecuencia con la que los imperativos de la militancia dentro de los campamentos desplazaban a otras formas de organizaci\u00f3n social y comunitaria.<sup>87<\/sup> M\u00e1s bien, se trata de se\u00f1alar que el suministro de armas sol\u00eda tener una funci\u00f3n pol\u00edtica, de tal manera que, cuando dicho suministro adoptaba la forma de ventas, no sol\u00eda organizarse en torno a la obtenci\u00f3n de beneficios, sino que se basaba, en cambio, en la construcci\u00f3n de alianzas estrat\u00e9gicas , ya fuera para forjar y mantener alianzas, construir una imagen estatista o ejercer influencia sobre los enemigos como forma de presi\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p><b>\u00abUna abundancia de especializaciones\u00bb<\/b><sup>88<\/sup><b> : El aporte de conocimientos especializados por parte de los palestinos<\/b><\/p>\n<p>Un tercer pilar del apoyo palestino a otras luchas revolucionarias y de liberaci\u00f3n fue el aporte de un repertorio de capacidades que ayudaban y fortalec\u00edan dichas luchas. En diferentes contextos, las facciones palestinas movilizaron habilidades que respond\u00edan a necesidades superpuestas: preparar a los militantes para la acci\u00f3n armada, apoyar operaciones m\u00e1s all\u00e1 de Palestina y ayudar a movimientos y Estados a lograr una resistencia, defensa y organizaci\u00f3n efectivas.<\/p>\n<p>Uno de estos repertorios era el entrenamiento militar, que variaba en intensidad, forma y duraci\u00f3n: algunos entrenamientos duraban de cuatro a seis meses,<sup>89<\/sup> mientras que en otros casos se prolongaban hasta solo 45 d\u00edas. El entrenamiento sol\u00eda combinar la instrucci\u00f3n operativa con la orientaci\u00f3n estrat\u00e9gica e ideol\u00f3gica. Mientras que algunos militantes describieron la experiencia como \u00abtur\u00edstica\u00bb, otros la recordaban como estructurada y exhaustiva.<sup>90<\/sup> El l\u00edder militante tamil Shankar Rajee record\u00f3 una fusi\u00f3n de f\u00edsica y guerra: los explosivos se ense\u00f1aban a trav\u00e9s de ecuaciones, c\u00e1lculos y pruebas en vivo, que iban desde lecciones sobre \u00abexplosivos caseros\u00bb hasta la mec\u00e1nica de los detonadores y los retardadores.<sup>91<\/sup><\/p>\n<p>La vida en el campamento se desarrollaba con limitaciones materiales y distaba mucho de ser c\u00f3moda. Como recordaba un militante sudafricano: \u00abA pesar de la mejora en el entrenamiento y la mejor comida, recuerdo la vida en el campamento de los Altos del Gol\u00e1n como dura, con los piojos como una molestia constante\u00bb.<sup>92<\/sup><\/p>\n<p>Los combatientes recib\u00edan entrenamiento en simulacros de ataques, emboscadas, infiltraci\u00f3n y retiradas a trav\u00e9s de terrenos variados, utilizando armas del bloque del Este que iban desde armas peque\u00f1as hasta lanzagranadas RPG, morteros y sistemas port\u00e1tiles de defensa antia\u00e9rea.<sup>93<\/sup> La preparaci\u00f3n abarcaba la seguridad de las bases, el reconocimiento, la recopilaci\u00f3n de inteligencia, el camuflaje y la supervivencia. Algunos programas ense\u00f1aban trabajo clandestino: falsificaci\u00f3n de documentos y moneda, y sabotaje de infraestructuras, transporte y l\u00edneas de suministro. El entrenamiento no se limitaba a las armas y la acci\u00f3n militar directa. Los grupos estudiaban estrategia y organizaci\u00f3n. Desde Timor Oriental hasta Chile, los cuadros en los campamentos del FPLP aprend\u00edan sobre \u00abactividades de informaci\u00f3n\u00bb, propaganda y campa\u00f1as medi\u00e1ticas dirigidas a audiencias locales e internacionales.<\/p>\n<p>Los documentos de la OLP capturados por Israel subrayan la importancia de la concienciaci\u00f3n en los campamentos de entrenamiento. Muestran que los cuadros que asist\u00edan a los campamentos del FPLP tambi\u00e9n participaban en la \u00abactividad comunitaria\u00bb del FPLP \u00bb, en las que comit\u00e9s populares gestionaban programas de bienestar, educaci\u00f3n y cultura que sosten\u00edan la base del movimiento y promov\u00edan una visi\u00f3n marxista de la transformaci\u00f3n social. Seg\u00fan un militante italiano: \u00abPrimero impart\u00edan una formaci\u00f3n b\u00e1sica sobre por qu\u00e9 y c\u00f3mo era necesario tomar las armas\u2026 [ense\u00f1ando] no solo a leer y escribir, sino tambi\u00e9n la estructura de la sociedad \u00e1rabe\u2026 y la justificaci\u00f3n de la lucha armada\u00bb. <sup>94<\/sup><\/p>\n<p>La educaci\u00f3n pol\u00edtica e ideol\u00f3gica era parte integrante de los programas de formaci\u00f3n. Junto con la alfabetizaci\u00f3n, los combatientes estudiaban la historia regional y asist\u00edan a conferencias pol\u00edticas. Aprend\u00edan no solo c\u00f3mo sabotear, sino tambi\u00e9n por qu\u00e9. Un militante italiano record\u00f3 que los palestinos \u00abno distribu\u00edan Kalashnikovs indiscriminadamente\u00bb,<sup>95<\/sup> sino que insist\u00edan en instruir tanto sobre su uso como sobre su finalidad, un punto en el que coincid\u00edan los militantes kurdos, quienes afirmaron que se hac\u00eda hincapi\u00e9 en \u00abla justificaci\u00f3n de la lucha armada\u00bb.<sup>96<\/sup> Las conferencias situaban la militancia en el marco de la teor\u00eda y la historia anticolonialistas, seg\u00fan un militante, quien afirm\u00f3 haber realizado \u00abmuchas lecturas sobre la guerra popular\u00bb. <sup>97<\/sup> Fue en este contexto que la CIA inform\u00f3 de que los palestinos contribuyeron \u00abm\u00e1s que ning\u00fan otro\u00bb a la difusi\u00f3n de una \u00e9tica militante transnacional.<sup>98<\/sup><\/p>\n<p>Un documento de la OLP incautado recoge un tema que resulta extra\u00f1o junto al cat\u00e1logo habitual de materias de entrenamiento: el karate. Impartido por el capit\u00e1n Ismail Yasin, militantes de Alemania, Irlanda, Pakist\u00e1n y otros lugares practicaban este deporte como parte de su entrenamiento, con int\u00e9rpretes que traduc\u00edan las instrucciones a varios idiomas.<sup>99<\/sup><\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del entrenamiento, otra importante contribuci\u00f3n del movimiento palestino a otros grupos revolucionarios y de liberaci\u00f3n fue el apoyo operativo que proporcion\u00f3. En particular, los palestinos compartieron su experiencia en secuestros de aviones. Por ejemplo, el FPLP respald\u00f3 el secuestro de un avi\u00f3n de Lufthansa para conseguir la liberaci\u00f3n de los l\u00edderes de Baader-Meinhof en 1977. Otras formas de apoyo operativo incluyeron la participaci\u00f3n confirmada o sospechada de palestinos en el asesinato del embajador brit\u00e1nico en La Haya por parte del IRA en 1979,<sup>100<\/sup> y el despliegue de militantes palestinos en Angola, El Salvador y Nicaragua.<sup>101<\/sup><\/p>\n<p>Es importante destacar que el apoyo palestino no se limit\u00f3 a las fuerzas revolucionarias e insurgentes: tambi\u00e9n abarc\u00f3 el apoyo a Estados, en particular a aquellos en proceso de consolidarse en un contexto posrevolucionario. Un ejemplo clave es la aportaci\u00f3n de conocimientos especializados por parte de Palestina al Ir\u00e1n posrevolucionario. Arafat fue el primer l\u00edder extranjero en reunirse con Jomeini tras la revoluci\u00f3n, visitando Teher\u00e1n en 1979, y se encomend\u00f3 a figuras muy destacadas del movimiento palestino la coordinaci\u00f3n de la asistencia al nuevo Gobierno: Salameh, de Fatah, y Haddad, del FPLP.<sup>102<\/sup> Solo siete d\u00edas despu\u00e9s de la visita de Arafat a Teher\u00e1n, 50 combatientes palestinos de \u00e9lite de al-\u2018Asifa llegaron para entrenar a las fuerzas iran\u00edes en el uso de armas.<a href=\"https:\/\/www.tni.org\/en\/article\/palestine-in-a-world-of-struggle#note-19220-103\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\"><sup>103<\/sup><\/a> No est\u00e1 claro si entre las fuerzas que entrenaron se encontraba el reci\u00e9n formado Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Isl\u00e1mica (IRGC). El IRGC surgi\u00f3 de la desconfianza de Jomeini hacia el ej\u00e9rcito regular, y uno de sus primeros art\u00edfices recurri\u00f3 a Arafat en busca de combatientes para entrenar a los reclutas. Las publicaciones estatales iran\u00edes atribuyen a Anis Nakash, un cuadro de Fatah, la concepci\u00f3n del IRGC y la redacci\u00f3n de una propuesta sobre su formaci\u00f3n para Jomeini, tras lo cual los entren\u00f3. Al hacerlo, se inspir\u00f3 directamente en los modelos organizativos palestinos. Esa misma corriente de experiencia organizativa se extendi\u00f3 a Hezbol\u00e1. Imad Mughniyeh, junto con otras figuras que m\u00e1s tarde asumieron puestos de liderazgo dentro del grupo, eran cuadros de Fatah, incluso en su unidad de \u00e9lite Fuerza 17.<sup>104<\/sup> El propio Mughniyeh fue fundamental para la formaci\u00f3n y sirvi\u00f3 hasta su muerte como su comandante militar de alto rango bajo el mando de Hassan Nasrallah.<sup>105<\/sup><\/p>\n<p>La Nicaragua sandinista ofrece otro ejemplo de la aportaci\u00f3n de conocimientos palestinos a un Estado posrevolucionario. Tras la victoria de la revoluci\u00f3n sandinista, la OLP envi\u00f3 lo que los relatos de la \u00e9poca describieron como su mayor delegaci\u00f3n a Am\u00e9rica Latina: entre 40 y 70 miembros del personal diplom\u00e1tico y militar fueron enviados a Nicaragua para impartir formaci\u00f3n sobre sistemas de armas sovi\u00e9ticos, t\u00e1cticas de guerrilla y apoyo en combate. Esto incluy\u00f3 el despliegue de 25 pilotos de Fatah para proporcionar apoyo operativo a las operaciones contra los Contras respaldados por Estados Unidos.<sup>106<\/sup> Nicaragua no fue el \u00fanico pa\u00eds que recibi\u00f3 apoyo a\u00e9reo: la Fuerza 14 de Fatah prest\u00f3 apoyo a m\u00faltiples ej\u00e9rcitos poscoloniales en sus capacidades a\u00e9reas, incluidos Uganda y la reci\u00e9n independizada Zimbabue, donde entren\u00f3 a 100 cadetes para el cuerpo de oficiales en 1981.<sup>107<\/sup><\/p>\n<p>Sin embargo, el apoyo que los palestinos prestaron a los Estados posrevolucionarios no fue solo militar, ideol\u00f3gico y estrat\u00e9gico: tambi\u00e9n incluy\u00f3 el apoyo a la organizaci\u00f3n y el desarrollo de dichos Estados. Por ejemplo, en virtud de un acuerdo con la OUA, los palestinos enviaron t\u00e9cnicos, m\u00e9dicos y profesores a Uganda, Somalia, Sud\u00e1n, el Congo y Guinea-Bissau, y apoyaron granjas cooperativas y proyectos agr\u00edcolas en m\u00faltiples pa\u00edses.<sup>108<\/sup> Adem\u00e1s, los palestinos ten\u00edan acuerdos de cooperaci\u00f3n con Cuba, Hungr\u00eda y la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica Alemana.<sup>109<\/sup> Tambi\u00e9n planearon enviar delegaciones a Vietnam para ayudar en la reconstrucci\u00f3n de posguerra en ese pa\u00eds, y los <i>fedayines<\/i> donaron parte de sus ingresos a los esfuerzos de construcci\u00f3n en el mismo.<sup>110<\/sup> Un ejemplo particularmente llamativo que pone de relieve la diversidad del apoyo prestado a los Estados fue el respaldo de la OLP a las aerol\u00edneas comerciales de ciertos pa\u00edses: desempe\u00f1\u00f3 un papel en la creaci\u00f3n de Maldives Airways y ten\u00eda una participaci\u00f3n accionarial en la primera , Air Bissau<sup>111<\/sup>, y de la aerol\u00ednea nacional de Nicaragua, Aeronica, a la que, seg\u00fan se informa, don\u00f3 el primero de varios Boeing 727.<sup>112<\/sup><\/p>\n<p>Como dejan claro los p\u00e1rrafos anteriores, lo que comenz\u00f3 como solidaridad revolucionaria se integr\u00f3 en los procesos t\u00e9cnicos y log\u00edsticos de la gesti\u00f3n estatal posrevolucionaria. Un movimiento de liberaci\u00f3n sin Estado se convirti\u00f3 as\u00ed en una fuente de ayuda material y t\u00e9cnica para Estados soberanos, lo que trastoc\u00f3 la supuesta direccionalidad del desarrollo y se hizo eco de los esfuerzos contempor\u00e1neos del Tercer Mundo por reformular los t\u00e9rminos del desarrollo a trav\u00e9s de nuevas formas de coordinaci\u00f3n e intercambio. Como ha demostrado Ihab Shalbak, las iniciativas econ\u00f3micas y t\u00e9cnicas de la OLP en la d\u00e9cada de 1970 formaron parte de proyectos m\u00e1s amplios \u2014aunque fr\u00e1giles y ef\u00edmeros\u2014 del Tercer Mundo asociados al Nuevo Orden Econ\u00f3mico Internacional (NOEI), que vinculaban la autodeterminaci\u00f3n pol\u00edtica con intentos pr\u00e1cticos de autonom\u00eda econ\u00f3mica dentro de un orden a\u00fan imperial.<sup>113<\/sup><\/p>\n<p>Visto de este modo, la prestaci\u00f3n de ayuda revolucionaria por parte de Palestina hizo algo m\u00e1s que apoyar la lucha armada. Replante\u00f3 el despojo palestino como fuente de capacidad organizativa y t\u00e9cnica, redistribuyendo no solo los medios para luchar, sino tambi\u00e9n los medios para sustentar la vida. Al hacerlo, introdujo al movimiento palestino en los terrenos \u00edntimos de la reconstrucci\u00f3n y la reproducci\u00f3n social, vinculando la labor de formaci\u00f3n nacional a proyectos m\u00e1s amplios de construcci\u00f3n del Tercer Mundo.<\/p>\n<p><b>Navegando por las tensiones generadas por la solidaridad: entre principio y estrategia<\/b><\/p>\n<p>Al evaluar el apoyo que la OLP prest\u00f3 a otros movimientos y naciones, queda claro que la solidaridad surgi\u00f3 a trav\u00e9s de una concepci\u00f3n del internacionalismo que era a la vez de principios y estrat\u00e9gica. La alineaci\u00f3n estrat\u00e9gica no negaba el compromiso ideol\u00f3gico, del mismo modo que la solidaridad basada en principios no exclu\u00eda el c\u00e1lculo. Estas din\u00e1micas rara vez eran sencillas. A veces se reforzaban mutuamente; otras, tiraban en direcciones opuestas. Las consideraciones estrat\u00e9gicas pod\u00edan comprometer la claridad ideol\u00f3gica, mientras que los compromisos ideol\u00f3gicos pod\u00edan poner a prueba la coherencia estrat\u00e9gica. En ocasiones se forjaban alianzas incluso con actores vinculados al propio enemigo, lo que convert\u00eda la contradicci\u00f3n en una caracter\u00edstica constitutiva de la pr\u00e1ctica m\u00e1s que en una aberraci\u00f3n. Lo que surge, pues, es un conjunto de tensiones en varios niveles: entre principios y estrategia, entre las facciones de la OLP y dentro de ellas, y entre la diplomacia a nivel estatal y las redes clandestinas.<\/p>\n<p>Se prest\u00f3 cierto apoyo con expectativas expl\u00edcitas, como cuando la OLP respald\u00f3 a las guerrillas salvadore\u00f1as implicadas en el secuestro y asesinato del embajador sudafricano en El Salvador en 1979<sup>114<\/sup> y en el atentado contra la embajada israel\u00ed en San Salvador, que culmin\u00f3 en un acuerdo de 198 acuerdo de 1980 entre el Directorio Revolucionario Unificado y Arafat para suministrar armas y aeronaves a los salvadore\u00f1os. Otras alianzas se mantuvieron informales o deliberadamente opacas.<sup>115<\/sup> En ocasiones, el apoyo se prest\u00f3 a expensas de intereses estrat\u00e9gicos y, por lo tanto, se mantuvo en secreto. La contradicci\u00f3n entre la diplomacia y la militancia no se resolvi\u00f3, sino que se gestion\u00f3: lo que se pod\u00eda proclamar en un \u00e1mbito ten\u00eda que negarse en otro. Mientras Arafat celebraba abiertamente los v\u00ednculos con los sandinistas y otros movimientos de Centroam\u00e9rica, distanci\u00f3 p\u00fablicamente a la OLP del IRA tras el asesinato de Lord Mountbatten en 1979.<sup>116<\/sup> A mediados y finales de la d\u00e9cada de 1970, ya se hab\u00edan iniciado contactos de bajo nivel con Estados europeos, y la posibilidad de un reconocimiento se estaba volviendo m\u00e1s tangible. Aun cuando la diplomacia avanzaba, la cooperaci\u00f3n clandestina persist\u00eda: un memor\u00e1ndum desclasificado de la CIA indica que, en esa \u00e9poca, unos 10 miembros del IRA segu\u00edan llegando cada mes al sur del L\u00edbano para recibir entrenamiento.<sup>117<\/sup> El distanciamiento p\u00fablico y la proximidad encubierta funcionaban en paralelo, cada uno sustentando un registro diferente de internacionalismo.<\/p>\n<p>Es importante destacar que, si bien Am\u00e9rica Latina era uno de los frentes m\u00e1s visibles del imperialismo estadounidense en las d\u00e9cadas de 1970 y 1980, y operar all\u00ed conllevaba el riesgo de represalias, la OLP no retirarse del continente. Al hacer p\u00fablica su presencia all\u00ed, se situ\u00f3 firmemente en el bando antiimperialista, adquiriendo as\u00ed un valor simb\u00f3lico m\u00e1s all\u00e1 de la regi\u00f3n. Al igual que en el sur de \u00c1frica, donde la OLP respald\u00f3 movimientos en Sud\u00e1frica y Angola, Am\u00e9rica Latina ten\u00eda un peso especial en los imaginarios pol\u00edticos del Tercer Mundo. La coordinaci\u00f3n con Cuba fue fundamental en ambas regiones, lo que reflejaba una orientaci\u00f3n revolucionaria compartida. Adem\u00e1s, en Am\u00e9rica Latina la OLP pod\u00eda ejercer una presi\u00f3n pol\u00edtica m\u00e1s directa sobre Washington. Su presencia funcion\u00f3 as\u00ed como una proyecci\u00f3n que oblig\u00f3 a reconocer a Palestina como una cuesti\u00f3n pol\u00edtica global.<sup>118<\/sup><\/p>\n<p>En ocasiones, el apoyo se extendi\u00f3 a partidos que eran hostiles entre s\u00ed o estaban en conflicto. Por ejemplo, mientras Fatah establec\u00eda estrechos v\u00ednculos con el CNA en Sud\u00e1frica, el FPLP-CG entrenaba al ala militar de formaciones rivales, entre ellas el Movimiento de Conciencia Negra y el Frente de Liberaci\u00f3n del Pueblo Azaniano (APLF),<sup>119<\/sup> que no era reconocido por la OUA y hab\u00eda sido reprimido por el CNA. A\u00fan m\u00e1s llamativo fue el caso de Eritrea y Etiop\u00eda. En 1962, la primera fue anexionada por Etiop\u00eda, contra la que libr\u00f3 una larga guerra por la independencia. Durante este tiempo, la OLP mantuvo relaciones con Etiop\u00eda, al tiempo que apoyaba al Frente Popular de Liberaci\u00f3n de Eritrea (EPLF) y al Frente de Liberaci\u00f3n de Eritrea (ELF) con entrenamiento y financiaci\u00f3n.<sup>120<\/sup> Cuando los eritreos solicitaron protecci\u00f3n frente a una posible intervenci\u00f3n cubana en la guerra,<sup>121<\/sup> Arafat envi\u00f3 a Shafiq al-Hout a La Habana para hablar directamente con Castro; posteriormente, las fuerzas cubanas aseguraron que no combatir\u00edan contra las fuerzas eritreas.<sup>122<\/sup> En este caso, la contradicci\u00f3n era operativa m\u00e1s que incidental, determinada por las posiciones de la Liga \u00c1rabe, las relaciones entre la OLP y Cuba, y las presiones de las corrientes de izquierda dentro de la OLP.<\/p>\n<p>La necesidad estrat\u00e9gica llev\u00f3 en ocasiones a transigir en las convicciones ideol\u00f3gicas, como demostr\u00f3 la alianza de Fatah con Idi Amin de Uganda, cuyo gobierno era violento y err\u00e1tico, pero cuyo r\u00e9gimen contribuy\u00f3 a debilitar presencia de Israel en \u00c1frica y a acelerar el reconocimiento africano de la OLP.<sup>123<\/sup> Tales alianzas reflejaban una disposici\u00f3n a asumir contradicciones en pos de ganar terreno pol\u00edtico. Nyerere, de Tanzania, quien hab\u00eda rechazado a Amin desde el principio pero fue uno de los primeros en acoger una oficina de la OLP, no lo calific\u00f3 de incoherencia, sino de resultado de las limitaciones, y culp\u00f3 a la \u00abcomunidad internacional\u00bb de dejar a los palestinos con pocas alternativas. Tras la guerra, Nyerere elev\u00f3 el estatus de la oficina de la OLP en Tanzania al de embajada.<sup>124<\/sup><\/p>\n<p>Fuera cual fuera la forma o el motivo, el efecto acumulativo de la ayuda palestina fue significativo. Consolid\u00f3 los lazos con Estados revolucionarios y poscoloniales clave, estableci\u00f3 la presencia palestina en campamentos militares, embajadas, foros pol\u00edticos y redes clandestinas, y situ\u00f3 a los grupos palestinos en los \u00e1mbitos globales de la inteligencia y la contrainsurgencia, donde la propia asociaci\u00f3n se convirti\u00f3 en un \u00e1mbito de atribuci\u00f3n de amenazas, influencia y contenci\u00f3n. El apoyo palestino no siempre determin\u00f3 los resultados, pero a menudo los reconfigur\u00f3. Transform\u00f3 posibilidades, alter\u00f3 cronolog\u00edas y redefini\u00f3 coordenadas. Proporcion\u00f3 no solo materiales, sino tambi\u00e9n m\u00e9todos; no solo refugio, sino tambi\u00e9n estrategia; no solo s\u00edmbolos, sino tambi\u00e9n estructuras. Permiti\u00f3 a las formaciones militantes reimaginar su posici\u00f3n en el mundo, no como puestos avanzados aislados, sino como nodos de una infraestructura internacional de revuelta. Si la solidaridad oper\u00f3 a trav\u00e9s de la contradicci\u00f3n, no puede evaluarse \u00fanicamente a trav\u00e9s de la alineaci\u00f3n, sino que debe rastrearse a trav\u00e9s de las infraestructuras que produjo, las t\u00e1cticas que difundi\u00f3 y las formas de legitimidad que reelabor\u00f3.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/centrality-of-palestine.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-19618\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/centrality-of-palestine-1024x574.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"448\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/centrality-of-palestine-1024x574.jpg 1024w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/centrality-of-palestine-300x168.jpg 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/centrality-of-palestine-768x430.jpg 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/centrality-of-palestine-1320x740.jpg 1320w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/centrality-of-palestine.jpg 1456w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a>Ilustraci\u00f3n de Fourate Chahal El Rekaby<\/p>\n<h3>Parte 3: Navegando por la centralidad de Palestina en el mundo actual<\/h3>\n<p>La historia esbozada anteriormente, que a menudo ha quedado oscurecida por los marcos dominantes basados en los derechos que desregionalizan Palestina y vac\u00edan al internacionalismo de su base material, situ\u00f3 a Palestina dentro de una arquitectura m\u00e1s amplia de relaciones, memoria pol\u00edtica e infraestructuras de lucha. Le\u00eddo junto con los relatos de transformaci\u00f3n estructural, este arco temporal m\u00e1s amplio aclara las condiciones bajo las cuales Palestina ha resurgido como un punto focal de la pol\u00edtica progresista.<\/p>\n<p>A medida que el proyecto del Tercer Mundo se disolv\u00eda en el lenguaje de los mercados y la gobernanza, los palestinos siguieron una trayectoria paralela, pero sin pasar por la etapa de la descolonizaci\u00f3n. La liberaci\u00f3n se en negociaci\u00f3n, personificada en el compromiso que anul\u00f3 la resoluci\u00f3n de la ONU que equiparaba el sionismo con el racismo a cambio de la entrada en la Conferencia de Paz de Madrid. Al mismo tiempo, la hegemon\u00eda estadounidense, la reestructuraci\u00f3n neoliberal y el colapso de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica desmantelaron las bases institucionales que hab\u00edan sostenido el internacionalismo del Tercer Mundo como una formaci\u00f3n pol\u00edtica organizada arraigada en movimientos de masas, Estados y partidos. Palestina qued\u00f3 absorbida en este orden. <sup>125<\/sup> La OLP se retir\u00f3 de las redes anteriores y se orient\u00f3 hacia los gobiernos occidentales. Una direcci\u00f3n burguesa que regresaba, legitimada mediante el reconocimiento de Israel, presidi\u00f3 el desmantelamiento de las instituciones del exilio que durante mucho tiempo hab\u00edan sostenido la vida comunitaria y cultivado la solidaridad. Lo que qued\u00f3 se canaliz\u00f3 cada vez m\u00e1s a trav\u00e9s de ONG y marcos humanitarios, separado de la movilizaci\u00f3n popular.<sup>126<\/sup><\/p>\n<p>Tras el 11 de septiembre, las presiones jur\u00eddicas, militares e infraestructurales endurecieron esta reorganizaci\u00f3n. Los reg\u00edmenes de designaci\u00f3n de organizaciones terroristas, la vigilancia financiera y la criminalizaci\u00f3n de la solidaridad se convirtieron en instrumentos habituales de la contrainsurgencia. Las guerras interminables afianzaron la intervenci\u00f3n permanente al tiempo que expand\u00edan la seguridad privatizada, la actuaci\u00f3n policial, el encarcelamiento y la vigilancia. La guerra misma se convirti\u00f3 en un laboratorio para drones de extracci\u00f3n de datos, fusi\u00f3n de sensores y sistemas de selecci\u00f3n de objetivos que alimentaban las redes de inteligencia, y la polic\u00eda predictiva en el \u00e1mbito nacional. Dentro de la izquierda, la \u00abONG-izaci\u00f3n\u00bb tambi\u00e9n marc\u00f3 un cambio de clase: los estratos profesionales se consolidaron en torno a las fuentes de financiaci\u00f3n y el acceso institucional, mientras que la organizaci\u00f3n basada en el trabajo y la organizaci\u00f3n de masas se debilitaron. La solidaridad se reconfigur\u00f3 en pr\u00e1cticas legibles para donantes y reguladores, comprimiendo la pol\u00edtica en formas gerenciales. En toda la regi\u00f3n, los levantamientos derrotados y los conflictos por poder permitieron restablecer el orden mediante la militarizaci\u00f3n y la normalizaci\u00f3n, a medida que la doctrina de seguridad estadounidense y las t\u00e9cnicas de contrainsurgencia israel\u00edes reorganizaban el movimiento, el trabajo y la disidencia.<\/p>\n<p>En estas condiciones, la lucha se desarrolla dentro de las infraestructuras del poder: corredores log\u00edsticos, zonas de extracci\u00f3n, prisiones y fronteras. Israel ocupa una posici\u00f3n fundamental en este terreno, tanto como beneficiario como exportador de sistemas de vigilancia, experiencia en contrainsurgencia y la guerra basada en datos.<sup>127<\/sup> Sin embargo, en este contexto, la solidaridad con Palestina ya estaba cobrando impulso en todos los movimientos incluso antes de octubre de 2023. Ese momento funcion\u00f3 menos como un origen que como una condensaci\u00f3n, haciendo visible un resurgimiento que ya estaba en marcha y devolviendo al primer plano pol\u00edtico largas historias de resistencia y alianza.<\/p>\n<p>Es en este contexto, y particularmente durante el genocidio en Gaza de los \u00faltimos dos a\u00f1os, que una corriente relativamente peque\u00f1a pero amplificada, impulsada por la y con eco en los espacios activistas, ha planteado una pregunta familiar: \u00bfPor qu\u00e9 Palestina y no otras luchas? \u00bfPor qu\u00e9 Palestina debe estar en todas partes? Enmarcadas como una preocupaci\u00f3n por el equilibrio o la no jerarqu\u00eda, estas preguntas a menudo denotan ansiedad ante el excepcionalismo o el hecho de eclipsar a otros. En ocasiones son formuladas con genuina curiosidad por personas al margen de los movimientos organizados, incluidos miembros de comunidades diasp\u00f3ricas en contextos occidentales. Sin embargo, se basan en supuestos no cuestionados sobre la solidaridad, el internacionalismo y la propia pr\u00e1ctica pol\u00edtica. Abordarlos requiere detenerse a considerar qu\u00e9 est\u00e1 realmente en juego, qu\u00e9 l\u00f3gicas sustentan el malestar y qu\u00e9 revela este malestar sobre la situaci\u00f3n actual de la pol\u00edtica de los movimientos.<\/p>\n<h4>Lo que las cr\u00edticas a la centralidad de Palestina revelan sobre las necesidades de la pol\u00edtica de izquierda contempor\u00e1nea<\/h4>\n<p><strong>(Re)centrar el imperialismo como marco de an\u00e1lisis<\/strong><\/p>\n<p>Las cr\u00edticas a la importancia pol\u00edtica de Palestina dentro de la pol\u00edtica de izquierda contempor\u00e1nea suelen partir de la suposici\u00f3n de que ponerla en primer plano genera una jerarquizaci\u00f3n de las luchas: una supuesta \u00abjerarqu\u00eda de la solidaridad\u00bb.<sup>128<\/sup> Seg\u00fan este punto de vista, situar a Palestina en la primera l\u00ednea del antiimperialismo hace que otras luchas solo sean legibles a trav\u00e9s de ella, lo que disminuye su especificidad.<sup>129<\/sup> Tambi\u00e9n existe una preocupaci\u00f3n declarada por los propios palestinos: algunos cr\u00edticos expresan el temor de que las reivindicaciones universalizadoras desvinculen la lucha palestina de su arraigo como lucha territorial de un pueblo concreto.<sup>130<\/sup> Otros sostienen que las comparaciones corren el riesgo de borrar el significado religioso o \u00abgeograf\u00eda espiritual\u00bb.<sup>131<\/sup><\/p>\n<p>Si bien estas cr\u00edticas aluden a la afirmaci\u00f3n de que todas las formas de abstracci\u00f3n dan lugar a violencia epist\u00e9mica, la abstracci\u00f3n no funciona de manera uniforme: las analog\u00edas extra\u00eddas de experiencias vividas de opresi\u00f3n pueden aplanar la diferencia hasta convertirla en uniformidad, mientras que los entrelazamientos materiales se refieren a relaciones producidas hist\u00f3ricamente que conectan manifestaciones distintas del poder dentro de una estructura compartida. Tratar como meramente representativa es pasar por alto las estructuras materiales a trav\u00e9s de las cuales se produce su centralidad. Cuando la solidaridad se reduce a registros discursivos y afectivos, despoja al internacionalismo de su fundamento en los an\u00e1lisis materiales del poder: es decir, un an\u00e1lisis del imperialismo.<\/p>\n<p>Reconocer que las luchas ocupan posiciones estructuralmente cruciales en el capitalismo global y el imperialismo no debe confundirse con la excepcionalizaci\u00f3n de ciertas luchas. La prominencia de Palestina no se debe a un \u00abexceso de discurso\u00bb, sino que es el producto de las medidas excepcionales mediante las cuales las potencias imperiales sostienen el sionismo y reprimen la solidaridad. El sionismo ha sido excepcionalizado por los garantes imperiales a trav\u00e9s del apoyo militar, econ\u00f3mico, diplom\u00e1tico e ideol\u00f3gico. Y a trav\u00e9s de esta excepcionalizaci\u00f3n del sionismo, y por ende de Israel, se produce un doble movimiento: el mismo apoyo que normaliza el sionismo dentro de los sistemas estatales occidentales expone simult\u00e1neamente a esos sistemas a una crisis interna. Garantizar el sionismo requiere aislarlo de las normas que las democracias liberales dicen defender; sin embargo, ese aislamiento genera una contradicci\u00f3n visible. Cuanto m\u00e1s incondicional es el respaldo, m\u00e1s intensa es la represi\u00f3n necesaria para contener las solidaridades que revelan esta garant\u00eda. Lo que parece una actuaci\u00f3n policial desproporcionada no es una reacci\u00f3n exagerada, sino una necesidad estructural. Nada de esto hace que Israel sea anal\u00edticamente excepcional como colonia de asentamiento; m\u00e1s bien, pone de manifiesto el grado y los instrumentos del patrocinio imperial.<\/p>\n<p>Lo que los cr\u00edticos denominan una abstracci\u00f3n de Palestina en un s\u00edmbolo aislado es, en realidad, una intensificaci\u00f3n de la concreci\u00f3n: localizar la lucha, conectar escalas y lugares, hacer visible c\u00f3mo el imperialismo organiza la violencia a trav\u00e9s de las geograf\u00edas. Esto se extiende desde los reg\u00edmenes de confinamiento y control y la externalizaci\u00f3n de las t\u00e9cnicas de encarcelamiento y vigilancia desarrolladas en Palestina (incluidos los drones) hasta su despliegue en la vigilancia policial de ciudadanos racializados y refugiados de <a href=\"https:\/\/www.onepng.com\/2013\/10\/png-seeks-israeli-help-on-apec-security.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Pap\u00faa Nueva Guinea (enlace externo)<\/a> hasta <a href=\"https:\/\/www.reuters.com\/article\/world\/israel-signs-deal-to-lease-drones-to-greece-for-border-defence-idUSKBN22I1UJ\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Grecia (enlace externo)<\/a>.<sup>132<\/sup> Desde el bombardeo de viviendas en Gaza por aviones F-35 israel\u00edes hasta el infierno que consumi\u00f3 las viviendas p\u00fablicas de la Torre Grenfell en el oeste de Londres como consecuencia del revestimiento producido por la empresa <a href=\"https:\/\/www.newarab.com\/opinion\/connecting-dots-gaza-grenfell\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Arconic (enlace externo)<\/a>, que tambi\u00e9n suministra materiales para esos aviones.<sup>133<\/sup> Desde <a href=\"https:\/\/caat.org.uk\/publications\/weaponising-universities-research-collaborations-between-uk-universities-and-the-military-industrial-complex\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">la deuda por las tasas de matr\u00edcula de los estudiantes (enlace externo)<\/a> que arruina hasta la inversi\u00f3n de las universidades de esas tasas en empresas armament\u00edsticas, pasando por los dividendos de que disfrutan sus accionistas.<sup>134<\/sup><\/p>\n<p>En este contexto, la relevancia estrat\u00e9gica de Palestina no es un s\u00edntoma de abstracci\u00f3n, sino una condensaci\u00f3n que se hace perdurable a trav\u00e9s de densas infraestructuras y formas organizativas que permiten que se acumulen los momentos de movilizaci\u00f3n. En muchos lugares, este fen\u00f3meno ha reactivado la organizaci\u00f3n de la izquierda y del estudiantismo, reconect\u00e1ndolos con el trabajo sindical y con redes internacionalistas que llevaban mucho tiempo en declive. En estos entrelazamientos, Palestina puede actuar como catalizador, sacando las luchas de su forma centrada en un solo tema para llevarlas a un terreno compartido. Las \u00e9lites gobernantes se mueven para contener y aplastar esta convergencia debido a las crisis que genera, crisis que ponen al descubierto las contradicciones estructurales sobre las que se asienta su democracia liberal. Esto se evidencia en la agitaci\u00f3n que azota la pol\u00edtica de partidos en Estados Unidos y el Reino Unido, mientras los gobiernos destinan ingentes recursos a la vigilancia policial y la represi\u00f3n de los movimientos mediante el aumento del gasto policial, el encarcelamiento, las prohibiciones por terrorismo, la vigilancia y la promulgaci\u00f3n de nuevas leyes.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, cabe preguntarse: \u00bfson todas las formas de abstracci\u00f3n iguales? Como se\u00f1al\u00f3 Marx (en contraposici\u00f3n a Hegel), los conceptos deben surgir de la realidad material, no descender del pensamiento puro. Al aplicar este enfoque, lo que parecen luchas, instituciones o crisis aisladas, se vuelve comprensible como algo interconectado. Las tradiciones anticolonialistas han recurrido a menudo a este m\u00e9todo: Fanon escribi\u00f3 desde Argelia, pero su an\u00e1lisis traspas\u00f3 sus fronteras, sacando a la luz estructuras de dominaci\u00f3n colonial que otros pod\u00edan reconocer sin asumir una identidad. En diferentes coyunturas, Vietnam, Cuba, Irlanda y Sud\u00e1frica fueron consideradas frentes centrales donde el imperialismo concentraba sus fuerzas, lo que provoc\u00f3 llamamientos a por \u00abmuchos Vietnams\u00bb y condujo a un aumento en el n\u00famero de ni\u00f1os llamados Guevara, Mandela y Castro. Estos gestos no nivelaron las luchas, sino que marcaron lugares donde la dominaci\u00f3n se hizo claramente visible. Hoy en d\u00eda, Palestina desempe\u00f1a ese papel.<\/p>\n<p>En el clima actual de pol\u00edtica identitaria, nombrar la diferencia ha llegado a considerarse una virtud en s\u00ed misma, y la comparaci\u00f3n se reformula como analog\u00eda, y se da por sentado que la analog\u00eda implica borrado. Sin embargo, la distinci\u00f3n que m\u00e1s importa es precisamente esta: las analog\u00edas de opresi\u00f3n pueden simplificar, mientras que los v\u00ednculos materiales con base hist\u00f3rica unen las luchas sin disolver la especificidad. Tales entrelazamientos no son nuevos. Diferentes grupos han ocupado en diferentes momentos la posici\u00f3n que ocupan hoy los palestinos, pero lo que perdura son las teor\u00edas forjadas en esas luchas, teor\u00edas que persisten porque se adaptan a medida que cambian las condiciones. Cuando estas relaciones se confunden con una mera experiencia subjetiva de opresi\u00f3n, lo que desaparece es el trabajo hist\u00f3rico, log\u00edstico y organizativo a trav\u00e9s del cual los movimientos anticoloniales hicieron legibles tales conexiones, y a trav\u00e9s del cual se ha enfrentado, y se puede enfrentar, conjuntamente al imperialismo.<\/p>\n<p>Un discurso cada vez m\u00e1s extendido trata ahora la comparaci\u00f3n en s\u00ed misma como \u00abviolencia epist\u00e9mica\u00bb, incrustada \u00aben la matriz colonial del poder\u00bb, reduciendo las pr\u00e1cticas de internacionalismo forjadas hist\u00f3ricamente a una \u00fanica categor\u00eda de analog\u00eda impuesta por la colonialidad.<sup>135<\/sup> En este marco, no se hace distinci\u00f3n alguna entre las comparaciones producidas por los reg\u00edmenes de conocimiento coloniales y aquellas forjadas por los propios movimientos de liberaci\u00f3n a trav\u00e9s de la lucha, el encuentro y el antagonismo compartido. El problema aqu\u00ed no es un exceso \u00e9tico, sino un error de categor\u00eda: la comparaci\u00f3n se trata como un acto representativo en lugar de como una pr\u00e1ctica pol\u00edtica que surge de la organizaci\u00f3n, la coordinaci\u00f3n y las condiciones materiales compartidas de la lucha. La cr\u00edtica es idealista <i>por excelencia<\/i>: trata la comparaci\u00f3n como un problema epistemol\u00f3gico en lugar de como una pr\u00e1ctica pol\u00edtica, separada de la organizaci\u00f3n, la estrategia y las condiciones hist\u00f3ricas. Se afirma que los \u00abmarcos comparativos\u00bb marginan las formas de conocimiento ind\u00edgenas y rechazan las luchas \u00aben sus propios t\u00e9rminos\u00bb, aunque nunca se plantea la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo surgen esos \u00abt\u00e9rminos propios\u00bb.<sup>136<\/sup> Esos t\u00e9rminos se tratan como algo preestablecido, internamente coherente y aislado del encuentro hist\u00f3rico (como si las luchas pol\u00edticas pudieran formarse sin mediaci\u00f3n, traducci\u00f3n o trabajo relacional), en lugar de como algo producido a trav\u00e9s de la lucha transnacional, las relaciones organizativas y las estructuras de poder desiguales.<\/p>\n<p>Son estos entrelazamientos materiales los que han hecho que Palestina sea legible m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed misma. Las herencias ideol\u00f3gicas a trav\u00e9s de las cuales los han interpretado su condici\u00f3n, incluido el marxismo (tan f\u00e1cilmente descartado como occidental), han sido asumidos, reelaborados y transformados en la lucha. Los palestinos no se han limitado a recibir estos marcos, sino que han contribuido a su desarrollo. Aunque la fuerza principal de la resistencia armada palestina opera hoy en d\u00eda dentro de un horizonte ideol\u00f3gico diferente, su formaci\u00f3n y mutaci\u00f3n siguen marcadas por las herencias del siglo pasado. No se sit\u00faa al margen de su entorno y no puede abstraerse de las condiciones que la produjeron. Una vez que las luchas se desvinculan de los procesos relacionales a trav\u00e9s de los cuales se hicieron inteligibles unas para otras, la cr\u00edtica se inclina hacia el nativismo. Presume una uniformidad ideol\u00f3gica entre los colonizados y trata la referencia externa como una contaminaci\u00f3n en lugar de como una condici\u00f3n de la formaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p><strong>(Re)centrar el internacionalismo<\/strong><\/p>\n<p>Esto nos lleva a la segunda cr\u00edtica, que cuestiona la centralidad estrat\u00e9gica de Palestina en la pol\u00edtica progresista por considerar que eclipsa otras luchas, relegando su visibilidad y urgencia a un segundo plano. La centralidad se interpreta como dominio, en el que el sufrimiento de los dem\u00e1s se vuelve marginal debido a una atenci\u00f3n desproporcionada: Palestina suscita un alto nivel de solidaridad, mientras que otros escenarios de brutalidad, incluidos aquellos que sufren genocidio, reciben menos. La explicaci\u00f3n que suele invocarse es la proximidad occidental: que Palestina encaja en el modelo del colonialismo de asentamiento europeo y, por lo tanto, alcanza una mayor legibilidad en la mente occidental, mientras que las luchas menos legibles para el p\u00fablico occidental quedan marginadas. Dentro de esta centralidad, se afirma que los palestinos no corresponden ni comparten esta solidaridad con otros y, por lo tanto, eclipsan otras luchas. O bien, cuando las luchas aparecen \u00fanicamente en relaci\u00f3n con Palestina, su visibilidad se ve mediada por la proximidad representativa m\u00e1s que por la fuerza de sus propias reivindicaciones pol\u00edticas. Esto crea una estructura de atenci\u00f3n en la que Palestina aparece como un centro gravitatorio, replicando un modelo colonial de reconocimiento de \u00abcentro -periferia\u00bb de reconocimiento y, por implicaci\u00f3n, de solidaridad.<sup>137<\/sup> Seg\u00fan este razonamiento, la solidaridad no se distribuye de acuerdo con principios pol\u00edticos ni siquiera en funci\u00f3n de la gravedad de la opresi\u00f3n (si es que tal cosa es cuantificable), sino a trav\u00e9s de una jerarqu\u00eda de reconocimiento en la que Palestina adquiere un peso moral excepcional que se niega a otros.<\/p>\n<p>En contraste con tal visi\u00f3n, tal y como se destaca en la Parte 2, en las tradiciones anticolonialistas e internacionalistas, la solidaridad surge de condiciones compartidas de dominaci\u00f3n y del trabajo pol\u00edtico de la lucha. Es en este contexto donde la consigna \u00abPalestina nos libera a todos\u00bb adquiere su fuerza. No impone una jerarqu\u00eda, sino que pone de relieve la interdependencia. En todo caso, puede resultar duro para los palestinos: implica que, para que los palestinos sean libres, todos los dem\u00e1s que luchan contra el imperialismo tambi\u00e9n deben serlo. No obstante, esta es la posici\u00f3n estructural que ocupan los palestinos, y es una posici\u00f3n productiva, en el sentido de que los avances en un lugar repercuten en los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>El protagonismo de una lucha no eclipsa necesariamente a las dem\u00e1s, y de hecho puede ampliar su visibilidad. Con casi cada ruptura en Palestina desde 2014, hemos visto comparaciones entre Palestina y otras luchas. Como se\u00f1al\u00f3 un escritor brit\u00e1nico, fundador de <i>Black British Radicals<\/i>, ya en <a href=\"https:\/\/1smolbean.tumblr.com\/post\/758093767783972864\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">noviembre de 2023 (enlace externo)<\/a>: \u00ab \u00bfVe c\u00f3mo, una vez que la gente empez\u00f3 a hablar de Palestina, tambi\u00e9n empez\u00f3 a hablar del Congo, Sud\u00e1n, Tigray, el pueblo sami, Haw\u00e1i y todos los que luchan por su derecho a ser libres? \u00bb<sup>138<\/sup><\/p>\n<p>Aun as\u00ed, estas cr\u00edticas se\u00f1alan una desproporci\u00f3n en la atenci\u00f3n medi\u00e1tica. Sin embargo, la atenci\u00f3n medi\u00e1tica no se traduce en capacidad de movimiento. Tratar la visibilidad desigual como un desequilibrio moral genera una solidaridad impulsada por la culpa,<sup>139<\/sup> trasladando la responsabilidad a los palestinos por ser \u00abdemasiado visibles\u00bb, en lugar de analizar la represi\u00f3n, la organizaci\u00f3n y el poder. Esta estrategia tambi\u00e9n borra la realidad de la censura palestina sostenida: eliminaciones sistem\u00e1ticas, bloqueos encubiertos y supresi\u00f3n de plataformas impulsadas por la presi\u00f3n estatal y la influencia sionista en Google, Meta y los principales medios de comunicaci\u00f3n. La visibilidad, all\u00ed donde existe, se ha generado <i>en contra<\/i> de estas condiciones gracias al trabajo pol\u00edtico palestino, incluido el de periodistas y activistas que han aprendido a combatir la censura a lo largo de d\u00e9cadas. Como han se\u00f1alado los <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/reel\/C1AFcbzoTI6\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">activistas (enlace externo)<\/a> y <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=wui3kD9v9ww\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">periodistas (enlace externo)<\/a> sudaneses sobre el terreno, la diferencia no radica en el favoritismo, sino en la organizaci\u00f3n: capacidades que los palestinos se vieron obligados a desarrollar a lo largo de d\u00e9cadas.<sup>140<\/sup><\/p>\n<p>El problema no reside en Palestina, sino en una concepci\u00f3n moralizada y desmaterializada del internacionalismo asumida por quienes expresan esta cr\u00edtica. El internacionalismo no es la agregaci\u00f3n del sufrimiento en una comunidad moral, sino la convergencia de personas sobre la base de condiciones materiales y antagonismos compartidos. Significa identificar, evaluar, elaborar estrategias y resistir a lo largo de las l\u00edneas de fractura estructurales que dan forma a la solidaridad. No se trata de clasificar las luchas ni de atribuir mayor virtud a aquellas situadas dentro de determinadas l\u00edneas de fractura, sino de reconocer que algunas luchas ocupan posiciones estructuralmente cruciales en los sistemas globales de capital y, por lo tanto, ofrecen una palanca transversal para proyectos emancipadores m\u00e1s amplios.<\/p>\n<p>Esta concepci\u00f3n de la solidaridad rompe con la idea de que se trata de algo otorgado por un tercero, en un entendimiento liberal de la caridad. Desde este punto de vista, Palestina es presentada como el objeto pasivo de la solidaridad, en lugar de como su coproductora. Lo que desaparece aqu\u00ed son las infraestructuras que los palestinos han construido, reconstruido y sostenido tanto para la resistencia como para la solidaridad, tanto en el exilio como en la propia Palestina.<\/p>\n<p>Las movilizaciones en todo el mundo no surgen de la nada, ni pueden explicarse como generadas \u00fanicamente por la violencia infligida a los palestinos: tambi\u00e9n se explican por la resistencia liderada por los palestinos durante las \u00faltimas tres d\u00e9cadas: dos Intifadas, guerras sucesivas y la resistencia surgida de Gaza, la Gran Marcha del Retorno, el Levantamiento por la Dignidad de 2021 y las m\u00faltiples movilizaciones acumuladas en Jerusal\u00e9n, Cisjordania, al-Naqab y Haifa, y m\u00e1s recientemente la Inundaci\u00f3n de Al-Aqsa, han culminado en la configuraci\u00f3n de las condiciones en las que se ha renovado la solidaridad con Palestina durante la guerra genocida en curso. Tratar esta renovaci\u00f3n como un estallido repentino de solidaridad producido por la legibilidad occidental es ignorar su base material. Para quienes est\u00e1n inmersos en el trabajo de los movimientos m\u00e1s que en el debate algor\u00edtmico, la cuesti\u00f3n no se refiere a la prominencia ni a la l\u00f3gica comparativa del \u00aby t\u00fa m\u00e1s\u00bb, sino a las capacidades de organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el exilio, bajo la larga sombra de los Acuerdos de Oslo, las redes de organizadores, activistas y acad\u00e9micos palestinos han revivido tradiciones que sit\u00faan el sionismo dentro de las categor\u00edas del imperialismo, el racismo y el colonialismo, al tiempo que reactivan la memoria pol\u00edtica y el conocimiento organizativo de d\u00e9cadas anteriores. Desde mediados de la d\u00e9cada de 2000 en adelante, movimientos como el de Boicot, Desinversi\u00f3n y Sanciones (BDS), as\u00ed como acciones de coordinaci\u00f3n e infraestructuras de movilizaci\u00f3n, como la <a href=\"https:\/\/bdsmovement.net\/iaw\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Semana contra el Apartheid Israel\u00ed (enlace externo)<\/a>,<sup>141<\/sup> ampliaron las lecciones y el legado del tercermundismo, rearticul\u00e1ndolos para una nueva coyuntura. Reavivaron los lazos con las luchas ind\u00edgenas, movilizaron a los sindicalistas y trabajaron para reafirmar Palestina como una cuesti\u00f3n de clase y una lucha anticolonial, m\u00e1s que como un llamamiento humanitario o una cuesti\u00f3n centrada exclusivamente en el Estado. A partir de esos esfuerzos, el surgimiento de formaciones como el <a href=\"https:\/\/www.palestinianyouthmovement.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Movimiento Juvenil Palestino (enlace externo)<\/a> marc\u00f3 el restablecimiento de la organizaci\u00f3n liderada por palestinos y \u00e1rabes. A trav\u00e9s de estos esfuerzos deliberados por reconstruir los legados fracturados por Oslo, las relaciones con otras luchas pudieron articularse una vez m\u00e1s como internacionalismo y lucha conjunta, a menudo en forma de v\u00ednculos entre organizaciones, una pr\u00e1ctica que se llev\u00f3 adelante y se adapt\u00f3 de formas que determinaron c\u00f3mo otros movimientos se organizaban internamente y forjaban relaciones entre s\u00ed.<\/p>\n<p><b>(Re)enmarcar la solidaridad<\/b><\/p>\n<p>Por \u00faltimo, junto con la cr\u00edtica al espacio relativamente desproporcionado que ocupa la lucha palestina, se suele plantear la afirmaci\u00f3n de que tal compromiso no es rec\u00edproco. Se da por sentado que la reciprocidad debe ser inmediata, cuantificable, sim\u00e9trica y visible para todos. La exigencia de reciprocidad inmediata abstrae la solidaridad de las condiciones desiguales en las que se construyen y mantienen los movimientos, de modo que la desigualdad se convierte en motivo de sospecha. Transforma la asimetr\u00eda hist\u00f3rica en desequilibrio moral y reconvierte la solidaridad en una auditor\u00eda en lugar de una estrategia.<\/p>\n<p>En la pr\u00e1ctica anticolonial, sin embargo, la reciprocidad se desarrolla a lo largo del tiempo, moldeada por las asimetr\u00edas de capacidad y represi\u00f3n, m\u00e1s que por la sincron\u00eda. Los movimientos no dan y reciben en el mismo momento; las solidaridades, como pr\u00e1cticas materiales hist\u00f3ricas, suelen corresponderse m\u00e1s all\u00e1 de los gestos discursivos, en diferentes momentos y espacios. Las luchas palestina y sudafricana son un buen ejemplo de ello.<\/p>\n<p>Esta cr\u00edtica a menudo se endurece hasta convertirse en una afirmaci\u00f3n expl\u00edcita de que los palestinos no se solidarizan con otros, o de que carecen de conocimiento de las luchas m\u00e1s all\u00e1 de la suya propia.<sup>142<\/sup> Una asimetr\u00eda de visibilidad se reinterpreta como una deficiencia de conciencia. Se presenta a los palestinos como introvertidos, insuficientemente rec\u00edprocos y pol\u00edticamente parciales. Sin embargo, las solidaridades no siempre se manifiestan simult\u00e1neamente en los distintos frentes de lucha. La alineaci\u00f3n pol\u00edtica puede hacerse visible solo cuando cambian las condiciones y resurge la capacidad organizativa. Exigir la simultaneidad es malinterpretar c\u00f3mo los movimientos perduran a trav\u00e9s de la ruptura y la represi\u00f3n.<\/p>\n<p>Tales afirmaciones reducen la destrucci\u00f3n organizativa, la represi\u00f3n y el despojo a cuestiones de principio y moralidad, confundiendo el desmantelamiento de las infraestructuras pol\u00edticas palestinas desde la d\u00e9cada de 1990 con una ausencia de internacionalismo, convirtiendo el aislamiento estructural en una deficiencia \u00e9tica. Lo que se pone de manifiesto es un argumento regido menos por las realidades de la organizaci\u00f3n pol\u00edtica que por una pol\u00edtica de la visibilidad, en la que se presume que lo que no es inmediatamente evidente no existe. El resultado es hist\u00f3ricamente y pol\u00edticamente reduccionista.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, los hechos sobre el terreno no corroboran tales afirmaciones. Por ejemplo, diversos organizadores transnacionales palestinos, organizaciones y colectivos han desarrollado sus habilidades, visiones estrat\u00e9gicas y t\u00e1cticas a trav\u00e9s de su presencia en otros movimientos. En la \u00faltima d\u00e9cada, y especialmente en los \u00faltimos dos a\u00f1os, estos actores han desempe\u00f1ado un papel destacado al aportar d\u00e9cadas de experiencia a diversos grupos, colectivos y movimientos, ayud\u00e1ndoles a organizarse estrat\u00e9gica y t\u00e1cticamente de formas que no se pueden aprender a trav\u00e9s de los tuits.<\/p>\n<p>Desde que comenz\u00f3 el genocidio en Gaza, y a pesar de la dificultad de llevar a cabo cualquier acci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 del trabajo urgente en favor de Palestina en este contexto, los organizadores palestinos de toda Europa y Am\u00e9rica del Norte tambi\u00e9n han puesto de relieve las luchas de diversas geograf\u00edas, d\u00e1ndoles visibilidad y apoy\u00e1ndolas. Por ejemplo, el movimiento BDS ha impulsado una <a href=\"https:\/\/bdsmovement.net\/news\/palestine-sudan-we-stand-united-against-genocide-oppression-and-impunity\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">campa\u00f1a de boicot (enlace externo)<\/a> dirigida a los Emiratos \u00c1rabes Unidos en solidaridad con los organizadores sudaneses, al tiempo que ha respondido a las peticiones de grupos congole\u00f1os que solicitaban apoyo para la movilizaci\u00f3n y la defensa de sus causas. Los gestos simb\u00f3licos y materiales surgidos de Palestina, y de Gaza en particular, antes y durante el genocidio son demasiado numerosos para enumerarlos o pasarlos por alto.<\/p>\n<p>Esto no pretende pintar un panorama de solidaridad sin fisuras. El legado aislante de los Acuerdos de Oslo sigue pesando, y la separaci\u00f3n de Palestina del mundo apenas ahora se est\u00e1 reparando. La educaci\u00f3n pol\u00edtica y las pr\u00e1cticas de solidaridad material dentro de las comunidades palestinas a\u00fan no alcanzan la intensidad de generaciones anteriores. A pesar de los avances positivos, gran parte de este trabajo se ha dirigido a la reconstrucci\u00f3n en condiciones de contracci\u00f3n, ya que el aislamiento cada vez m\u00e1s profundo dentro de una realidad colonialista converge con restricciones cada vez m\u00e1s intensas a la organizaci\u00f3n en solidaridad con Palestina en m\u00faltiples lugares. La urgencia del genocidio dificulta este trabajo, no porque haya disminuido el impulso de construir junto a otros, sino porque el tiempo, la atenci\u00f3n y la capacidad organizativa se ven continuamente absorbidos por la labor inmediata de la supervivencia.<\/p>\n<p>El movimiento de liberaci\u00f3n de Palestina, en y a trav\u00e9s de sus facciones, no ha mantenido una coherencia estrat\u00e9gica ni un programa revolucionario unificado, y sus enfrentamientos militares con el sionismo tampoco han logrado una recuperaci\u00f3n territorial decisiva. Sin embargo, esto no se ha traducido en insignificancia pol\u00edtica. La persistencia de la resistencia en todas sus formas y en todos sus frentes, tanto dentro de Palestina como en el extranjero, ha impedido la culminaci\u00f3n del proyecto colonialista y ha desestabilizado la estabilizaci\u00f3n imperial en la regi\u00f3n, adem\u00e1s de romper el orden mundial que este respalda. Incapaz de asegurar una victoria decisiva, al tiempo que permanece igualmente inmune a ser derrotada o neutralizada, la lucha palestina sigue situ\u00e1ndose entre el estancamiento estrat\u00e9gico y la exclusi\u00f3n pol\u00edtica. Vuelve repetidamente a la conciencia pol\u00edtica mundial como una cuesti\u00f3n sin resolver. Al hacerlo, sigue funcionando como un punto a trav\u00e9s del cual la posibilidad revolucionaria se ensaya, se difunde y se reactiva a trav\u00e9s de las luchas.<\/p>\n<p>El peligro del excepcionalismo es real, pero este peligro no radica en situar a Palestina por encima de otras luchas: radica en interiorizar el estatus excepcional que las potencias imperiales han otorgado al sionismo, trat\u00e1ndolo como algo singularmente protegido, intocable e invencible. La desconfianza se propaga, reduciendo la disidencia y sembrando la divisi\u00f3n, especialmente all\u00ed donde la organizaci\u00f3n es fr\u00e1gil y los principios sustituyen a la estrategia. En ese ambiente, Palestina se presenta err\u00f3neamente como un espect\u00e1culo moral en lugar de una lucha pol\u00edtica, y la divisi\u00f3n regresa disfrazada de conciencia.<\/p>\n<p>La solidaridad, o su ausencia, se mide a nivel de los movimientos organizados m\u00e1s que de las posturas individuales, incluso cuando esas posturas se cuentan por miles. Los individuos pueden manifestar un sentimiento, pero no la perdurabilidad; pueden parecer personas de principios dentro de su entorno mientras permanecen ajenos al trabajo invisible o clandestino que se lleva a cabo a trav\u00e9s de las luchas. La organizaci\u00f3n, por el contrario, aporta continuidad en las relaciones y la estrategia, sosteniendo el espacio en el que las cr\u00edticas intragrupales e intergrupales, as\u00ed como el riesgo, se desarrollan a lo largo del tiempo, a menudo m\u00e1s all\u00e1 de la visibilidad p\u00fablica. Es este trabajo organizativo el que desaparece en las cr\u00edticas mencionadas anteriormente, que permanecen fijas en lo que se ve o se pone simb\u00f3licamente en primer plano, en lugar de en el lento trabajo a trav\u00e9s del cual se construye y se sostiene la fuerza pol\u00edtica. Este es precisamente el trabajo organizativo que queda oculto cuando la solidaridad se malinterpreta como un bien que se confiere, se concede o se retira, en lugar de ser reivindicada y coproducida por quienes son sus sujetos y agentes.<\/p>\n<h3>Conclusi\u00f3n<\/h3>\n<p>Para terminar, vuelvo a las a las referencias de Darwish a \u00abel mundo\u00bb (que se preocupa m\u00e1s por los jud\u00edos que por los palestinos). Estas referencias ponen nombre a una herida: el hecho de que el imperio establezca las condiciones de la visibilidad, para luego reclamar esa visibilidad como su propio teatro moral. Sin embargo, eso es solo la mitad de la historia. La historia que he relatado en este cap\u00edtulo no se ha presentado como un archivo por s\u00ed mismo, ni como una s\u00faplica de mayor clemencia, sino m\u00e1s bien como una forma de hacer legible c\u00f3mo los palestinos se convirtieron en protagonistas, no como una exigencia de reconocimiento, sino como una apuesta sobre lo que el trabajo pol\u00edtico puede lograr y lo que otros podr\u00edan aprender de \u00e9l. Pues los palestinos no solo se hicieron visibles por la violencia que se les infligi\u00f3 ellos: se hicieron visibles a trav\u00e9s de un trabajo pol\u00edtico que transform\u00f3 la debilidad estructural en centralidad estrat\u00e9gica. En ese sentido, Darwish tiene raz\u00f3n, pero sigue sin ser completo: el mundo no es solo el lugar donde se ve y se reconoce el sufrimiento, donde el imperio se felicita a s\u00ed mismo por presenciar (a trav\u00e9s de la cobertura de la BBC a la hora de la cena) las tr\u00e1gicas muertes de palestinos presentadas como noticias lejanas; es tambi\u00e9n algo que se construye, para y m\u00e1s all\u00e1 de Palestina, como un campo de pr\u00e1ctica, una forma de reclamar Palestina para el mundo, y el mundo para Palestina.<\/p>\n<p>Si se relee el cap\u00edtulo, la cuesti\u00f3n no es que una causa simbolice a otras, o que una t\u00e1ctica se propague por fuerza moral: sino que la centralidad se construye a trav\u00e9s de densas infraestructuras, a trav\u00e9s de formas organizativas que integran la pol\u00edtica en la vida cotidiana y permiten que los momentos de movilizaci\u00f3n se acumulen en lugar de desvanecerse. En ese sentido, la centralidad de Palestina no es un atributo m\u00edstico, ni una exigencia moral: es una capacidad producida hist\u00f3ricamente, y la cuesti\u00f3n es si los movimientos actuales pueden reconstruir las formas de organizaci\u00f3n a trav\u00e9s de las cuales se crean, comparten y mantienen tales capacidades.<\/p>\n<p><strong>Las opiniones expresadas en este art\u00edculo son exclusivamente las de los autores y no reflejan necesariamente los puntos de vista o las posiciones de TNI.<\/strong><\/p>\n<h3>Notas<\/h3>\n<ol>\n<li>Godard, J-L. (2004) Notre Musique [pel\u00edcula]. Arte France Cin\u00e9ma y otros.<\/li>\n<li>Al Jazeera (2023) \u00abAngela Davis: \u201cAngela Davis: \u2018Palestine is a moral litmus test for the whole world\u2019\u201d\u00bb [v\u00eddeo]. <a href=\"https:\/\/www.aljazeera.com\/video\/upfront\/2023\/10\/27\/angela-davis-palestine-is-a-moral-litmus-test-for-the-world\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/www.aljazeera.com\/video\/upfront\/2023\/10\/27\/angela-davis-palesti\u2026 (enlace externo)<\/a><\/li>\n<li>Esta tradici\u00f3n de pensamiento pol\u00edtico tiene un linaje m\u00e1s largo; el an\u00e1lisis excepcionalmente agudo de Musab Younis sobre el pensamiento anticolonial negro de entreguerras desarrolla lo que \u00e9l denomina \u00abla escala del mundo\u00bb, en la que me baso aqu\u00ed. V\u00e9ase Younis, M. (2022) <i>On the Scale of the World: The Formation of Black Anticolonial Thought.<\/i> Oakland, CA: University of California Press.<\/li>\n<li>Fatah fue el primer movimiento de liberaci\u00f3n nacional palestino que se fund\u00f3, en 1957. Yasser Arafat fue el l\u00edder de Fatah y tambi\u00e9n se convirti\u00f3 en el l\u00edder de la OLP. V\u00e9ase Charif, M. (sin fecha) \u00abThe Palestinian National Liberation Movement \u2013 Fatah (I)\u00bb, <i>Interactive Encyclopedia of the Palestine Question.<\/i> <a href=\"https:\/\/palquest.palestine-studies.org\/en\/highlight\/23292\/palestinian-national-liberation-movement-%E2%80%93-fatah-i\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/palquest.palestine-studies.org\/en\/highlight\/23292\/palestinian-n\u2026 (enlace externo)<\/a><\/li>\n<li>La Revoluci\u00f3n Palestina (traductor) (2016) <i>Haykal al-Bina\u2019 al-Thawri<\/i> [<i>La estructura de la construcci\u00f3n revolucionaria<\/i>]. El Movimiento de Liberaci\u00f3n Nacional Palestino (Fatah), c. 1958. <a href=\"https:\/\/learnpalestine.qeh.ox.ac.uk\/uploads\/sources\/588c215b7146a.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/learnpalestine.qeh.ox.ac.uk\/uploads\/sources\/588c215b7146a.pdf (enlace externo)<\/a><\/li>\n<li>El FPLP es una facci\u00f3n pol\u00edtica palestina marxista-leninista fundada en 1967 con George Habash como l\u00edder. V\u00e9ase Charif, M. (sin fecha) \u00abEl Frente Popular para la Liberaci\u00f3n de Palestina &#8211; PFLE\u00bb, <i>Enciclopedia interactiva de la cuesti\u00f3n palestina.<\/i> <a href=\"https:\/\/www.palquest.org\/en\/highlight\/23332\/popular-front-liberation-palestine-%E2%80%93-pflp\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/www.palquest.org\/en\/highlight\/23332\/popular-front-liberation-pa\u2026 (enlace externo)<\/a><\/li>\n<li>Frente Popular para la Liberaci\u00f3n de Palestina (1973) \u00ab\u201cTareas de la nueva etapa\u201d: informe pol\u00edtico del Tercer Congreso Nacional (marzo de 1972)\u00bb, Beirut: Comit\u00e9 de Relaciones Exteriores, FPLP.<\/li>\n<li>Getachew, A. (2019) <i>Worldmaking After Empire: The Rise and Fall of Self-Determination<\/i>. Princeton, NJ: Princeton University Press. Utilizo aqu\u00ed el concepto de \u00abcreaci\u00f3n de mundos\u00bb de Getachew.<\/li>\n<li>Sobre el internacionalismo antiimperialista como proyecto pol\u00edtico con base hist\u00f3rica y orientado hacia el futuro, v\u00e9ase Goswami, M. (2012) \u00abImaginary futures and colonial internationalisms\u00bb, <i>American Historical Review<\/i> 117(5), pp. 1461\u20131485.<\/li>\n<li>Cabral,\u00a0A. (1979) <em>Unity and Struggle: Speeches and Writings<\/em>. Nueva York: Monthly Review Press.<\/li>\n<li><i>Ibid<\/i>., p. 50.<\/li>\n<li>Kayyali, A-W. (1977) \u00abZionism and imperialism: The historical origins\u00bb, <i>Journal of Palestine Studies<\/i> 6(3), p. 89.<\/li>\n<li>Kanafani, G. (1972) <i>The 1936\u201339 Revolt in Palestine<\/i>. Beirut: Frente Popular para la Liberaci\u00f3n de Palestina.<\/li>\n<li>Peddada, S. (2025) \u00abImperialist intervention and the invention of Israel\u00bb, <i>Review of Radical Political Economics<\/i> 57(2). <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1177\/04866134251332678\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/doi.org\/10.1177\/04866134251332678 (enlace externo)<\/a>.<\/li>\n<li>Kayyali (1972) \u00abZionism and imperialism\u00bb, p. 101.<\/li>\n<li>Englert, S. (2022) <em>Settler Colonialism: An Introduction<\/em>. Londres: Pluto Press.<\/li>\n<li>Sayegh, F. (1965) <em>Zionist Colonialism in Palestine<\/em>. Beirut: Centro de Investigaci\u00f3n de la OLP.<\/li>\n<li>Trebat, N. (2018) \u00abEstados Unidos, Gran Breta\u00f1a y el Plan Marshall: Petr\u00f3leo y finanzas en los primeros a\u00f1os de la posguerra\u00bb, <i>Economia e Sociedade<\/i> 27(1), pp. 355\u2013373. Citado en Peddada (2025) \u00abLa intervenci\u00f3n imperialista y la invenci\u00f3n de Israel\u00bb.<\/li>\n<li>Johnson, L. A. (1949) \u00abMemor\u00e1ndum del secretario de Defensa (Johnson) al secretario ejecutivo del Consejo de Seguridad Nacional (Souers)\u00bb. <a href=\"https:\/\/history.state.gov\/historicaldocuments\/frus1949v06\/d659\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/history.state.gov\/historicaldocuments\/frus1949v06\/d659 (enlace externo)<\/a>. Citado en Peddada (2025) \u00abIntervenci\u00f3n imperialista y la invenci\u00f3n de Israel\u00bb.<\/li>\n<li>Englert, S. y Bhattacharyya, G. (2024) \u00abEl genocidio del capital: Una conversaci\u00f3n sobre el capitalismo racial, el colonialismo de asentamiento y los mundos posibles tras Gaza\u00bb,<i> Journal of Holy Land and Palestine Studies<\/i> 23 (2), p. 175. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.3366\/hlps.2024.0337\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/doi.org\/10.3366\/hlps.2024.0337 (enlace externo)<\/a><\/li>\n<li>Sobre las conexiones entre los combustibles f\u00f3siles, el sionismo y el imperialismo, v\u00e9ase el cap\u00edtulo de Adam Hanieh en este volumen y su reciente libro: Hanieh, A. (2024) <em>Crude Capitalism: Oil, Corporate Power, and the Making of the World Market<\/em>. Verso Books. <a href=\"https:\/\/www.versobooks.com\/products\/2760-crude-capitalism\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/www.versobooks.com\/products\/2760-crude-capitalism (enlace externo)<\/a>.<\/li>\n<li>Amin, S. (2009) <em>Eurocentrism: Modernity, Religion, and Democracy<\/em> (trad. Russell Moore y James Membrez). Nueva York: Monthly Review Press.<\/li>\n<li>Sobre las zonas fronterizas como lugares de resistencia anticolonial y movilizaci\u00f3n transfronteriza en el marco de proyectos de \u00abconstrucci\u00f3n conflictiva del mundo\u00bb, v\u00e9ase Zaidi, A. (2025) \u00abPakistani conflictual world-making in international politics: The Afghan\u2013Soviet war, Cold War counter-insurgency, and the struggles for decolonisation\u00bb, <i>Review of International Studies<\/i>.<\/li>\n<li>Hanieh, A. (2013) <i>Lineages of Revolt: Issues of Contemporary Capitalism in the Middle East<\/i>. Haymarket Books. <a href=\"https:\/\/www.haymarketbooks.org\/books\/555-lineages-of-revolt\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/www.haymarketbooks.org\/books\/555-lineages-of-revolt (enlace externo)<\/a> .<\/li>\n<li>El grupo de El Cairo estaba formado por estudiantes activistas palestinos, entre ellos Yasser Arafat y Salah Khalaf, quienes acabaron fundando Fatah. Muchos hab\u00edan adquirido experiencia militar en el ej\u00e9rcito egipcio y algunos formaron un batall\u00f3n de comando palestino durante la guerra de 1956. V\u00e9ase Cobban, H. (1984) <em>The Palestinian Liberation Organisation: People, Power and Politics<\/em>. Cambridge University Press; y Sayigh, Y. (2002) <em>Armed Struggle and the Search for State: The Palestinian National Movement, 1949\u20131993<\/em>. Oxford University Press.<\/li>\n<li>Cobban, <i><em>The Palestinian Liberation Organisation<\/em>.<\/i><\/li>\n<li><i>Ib\u00edd.<\/i><\/li>\n<li>Karama consolid\u00f3 la imagen de los <i>fedayines<\/i> como heroicos combatientes de la resistencia, impuls\u00f3 a Khalaf y a Fatah a una posici\u00f3n de liderazgo dentro de la OLP y los situ\u00f3 en el mapa de los revolucionarios del Tercer Mundo. Posteriormente, miles de voluntarios desbordaron la capacidad de reclutamiento de Fatah.<\/li>\n<li>Hilal, J. (2006) <i>al-Nizam al-Siyasi al-Filastini Ba\u2018d Oslo: Dirasah Tahliliyya Naqdiyya<\/i> (<i>El sistema pol\u00edtico palestino tras Oslo: un estudio anal\u00edtico cr\u00edtico<\/i>). Ramala: al-Mu\u2019assasa al-Filastiniyya li-Dirasat al-Dimuqratiyya (Muwatin).<\/li>\n<li>Amil, M. (2013) <i>F\u012b Tamar\u1e25ul al-Tarikh<\/i> [<i>Sobre las fases de la historia<\/i>]. Beirut: Dar al-Farabi.<\/li>\n<li>Amin, <em>Eurocentrism: Modernity, Religion, and Democracy<\/em>.<\/li>\n<li>Kanafani (1972) <em>The 1936\u201339 Revolt in Palestine<\/em>, p. 31.<\/li>\n<li>Eslogan asociado al FPLP, en referencia a su estrategia de operaciones externas lideradas por Wadie Haddad. Tal y como explica Khaled, se entend\u00eda que el enemigo era una estructura global del sionismo y el imperialismo y, por lo tanto, deb\u00eda ser combatido m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites territoriales de Palestina. Khaled, L. (2024) \u00ab\u201cEl 7 de octubre demostr\u00f3 al mundo la importancia de la lucha\u201d: entrevista con el icono palestino Leila Khaled\u00bb, <i>Mondoweiss<\/i>, 23 de diciembre. <a href=\"https:\/\/mondoweiss.net\/2024\/12\/october-7-proved-the-importance-of-the-struggle-to-the-world-an-interview-with-palestinian-icon-leila-khaled\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/mondoweiss.net\/2024\/12\/october-7-proved-the-importance-of-the-s\u2026 (enlace externo)<\/a><\/li>\n<li>Sobre este punto, v\u00e9ase el an\u00e1lisis de Hamza Hamouchene sobre la importancia de la victoria vietnamita en Dien Bien Phu en su cap\u00edtulo de este volumen.<\/li>\n<li>Khaled, L. (1973) <em>My People Shall Live: The Autobiography of a Revolutionary<\/em>. p. 38.<\/li>\n<li>Walker, T. y Gowers, A. (2003) <i>Arafat: The Biography.<\/i> Londres: Virgin Books. p. 32.<\/li>\n<li>al-Ayoubi, H. <i>et al<\/i>. (2016) \u00abPalestina y Vietnam: un debate\u00bb, <i>Shu&#8217;un Filastiniya<\/i>, 18 de junio. Traducido por The Palestinian Revolution.<\/li>\n<li>Sayigh (2002) <i>La lucha armada y la b\u00fasqueda del Estado<\/i>.<\/li>\n<li>Cobban (1984) <i>La Organizaci\u00f3n para la Liberaci\u00f3n de Palestina<\/i>, p. 215.<\/li>\n<li>Sayigh (2002) <i>La lucha armada y la b\u00fasqueda del Estado<\/i>.<\/li>\n<li>Chamberlin, P.T. (2012) <i>La ofensiva global<\/i>: <i>Estados Unidos, la Organizaci\u00f3n para la Liberaci\u00f3n de Palestina y la configuraci\u00f3n del orden posterior a la Guerra Fr\u00eda<\/i>. Oxford University Press.<i> <\/i>p. 258.<\/li>\n<li><i>Ib\u00edd.<\/i>, p. 262<i>.<\/i><\/li>\n<li>Cabral (1979) <i>Unidad y lucha<\/i>, p. 50<\/li>\n<li>Chamberlin (2012) <i>La ofensiva global<\/i>, p. 72.<\/li>\n<li>Para un an\u00e1lisis de las operaciones externas, v\u00e9ase Chamberlin (2012) <i>La ofensiva global<\/i>; y Sayigh (2002) <i>La lucha armada y la b\u00fasqueda del Estado.<\/i><\/li>\n<li>Chamberlin (2012) <i>La ofensiva global<\/i>.<\/li>\n<li>Sayigh (2002) <i>La lucha armada y la b\u00fasqueda del Estado<\/i>, pp. 452\u2013453.<\/li>\n<li>Algunos estudiosos describen esto como \u00ablog\u00edstica insurgente\u00bb; v\u00e9ase Otero-Baham\u00f3n, S., Uribe, S. y Pe\u00f1aranda-Currie, I. (2022) \u00abSeeing like a guerrilla: The logic of infrastructure in the building of insurgent orders\u00bb, <i>Geoforum<\/i> 133, pp. 198, 207; otros utilizan el t\u00e9rmino \u00abcontralog\u00edstica\u00bb. V\u00e9ase Vogel, C. N. (2025) \u00abLog\u00edstica no convencional: rebeli\u00f3n, recursos y racionalidades en el este del Congo\u00bb, <i>World Development<\/i> 192, p. 107025, <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.worlddev.2025.107025\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/doi.org\/10.1016\/j.worlddev.2025.107025 (enlace externo)<\/a>.<\/li>\n<li>\u00c7andar, C. (2000) \u00abUn turco en la resistencia palestina\u00bb, <i>Journal of Palestine Studies<\/i> 30(1), p. 76.<\/li>\n<li>Abourahme, N. (2021) \u00abRevoluci\u00f3n tras revoluci\u00f3n: la comuna como l\u00ednea de fuga en el anticolonialismo palestino\u00bb, <i>Critical Times<\/i> 4(3), pp. 449\u2013450. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1215\/26410478-9355217\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/doi.org\/10.1215\/26410478-9355217 (enlace externo)<\/a> . Me baso aqu\u00ed en el argumento de Abourahme de que el campamento organizaba la vida revolucionaria en ausencia de un control territorial soberano, funcionando como un espacio pol\u00edtico comunal capaz de aunar la militancia y la vida cotidiana, en lugar de servir \u00fanicamente como un lugar de militancia.<\/li>\n<li>La documentaci\u00f3n completa aparecer\u00e1 en la pr\u00f3xima tesis doctoral del autor.<\/li>\n<li>La documentaci\u00f3n completa aparecer\u00e1 en la pr\u00f3xima tesis doctoral del autor.<\/li>\n<li>Economist Intelligence Unit (1979) \u00abForeign report, 28 de noviembre de 1979\u00bb; Moss, R. (1980) \u00abThe terror network\u00bb, <i>New York Times Magazine<\/i>, 2 de noviembre; Sterling, C. (1981) \u00abThe international terrorism network\u00bb, <i>New York Times Magazine<\/i>, 1 de marzo.<\/li>\n<li>La documentaci\u00f3n completa aparecer\u00e1 en la pr\u00f3xima tesis doctoral del autor.<\/li>\n<li>Militantes citados en un estudio antiterrorista de principios de la d\u00e9cada de 1980, basado en documentos de la OLP incautados por el ej\u00e9rcito israel\u00ed tras la invasi\u00f3n de Beirut; los detalles de la fuente obran en poder del autor.<\/li>\n<li>Hoffman, B. (1988) \u00abLa OLP e Israel en Centroam\u00e9rica: la dimensi\u00f3n geopol\u00edtica\u00bb, RAND Corporation, Nota N-2685-RC.<\/li>\n<li>Baratta, R. T. (1989) \u00abThe PLO in Latin America\u00bb, en <i>The International Relations of the Palestine Liberation Organization<\/i> (eds. C.S. Norton y J.D. Green). Carbondale: Southern Illinois University Press.<\/li>\n<li>Combatientes del Congo, Nigeria y Malaui, citados en un estudio sobre la lucha contra el terrorismo de principios de la d\u00e9cada de 1980; los detalles de la fuente obran en poder del autor.<\/li>\n<li>La documentaci\u00f3n completa aparecer\u00e1 en la pr\u00f3xima tesis doctoral del autor.<\/li>\n<li>Asheeke, T.T.P.W. (2023) <i>Arming Black Consciousness: The Azanian Black Nationalist Tradition and South Africa\u2019s Armed Struggle<\/i>. Cambridge: Cambridge University Press.<\/li>\n<li>Militantes citados en un estudio sobre la lucha contra el terrorismo de principios de la d\u00e9cada de 1980, basado en documentos de la OLP incautados por el ej\u00e9rcito israel\u00ed tras la invasi\u00f3n de Beirut; los detalles de la fuente obran en poder del autor.<\/li>\n<li>Oren, M. (1983) \u00abPLO: Nexus for international terror\u00bb, Jerusalem Letter, Jerusalem Center for Public Affairs. <a href=\"https:\/\/jcfa.org\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/Jerusalem-Letter-57.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/jcfa.org\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/Jerusalem-Letter-57.pdf<\/a> (enlace externo)<\/li>\n<li>Sayigh (2002) <i>Armed Struggle and the Search for State<\/i>.<\/li>\n<li>Akkaya, A.H. (2015) \u00abThe \u201cPalestinian dream\u201d in the Kurdish context\u00bb, <i>Kurdish Studies Archive<\/i> 3(1), pp. 55\u201373. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1163\/9789004706576_005\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/doi.org\/10.1163\/9789004706576_005 (enlace externo)<\/a><\/li>\n<li>Meadows, M.S. (2003) Entrevista con Shankar Rajee, <i>Tamil Nation<\/i>, 4 de junio.<\/li>\n<li>Akkaya (2015) \u00abEl \u201csue\u00f1o palestino\u201d en el contexto kurdo\u00bb.<\/li>\n<li>Oren (1983) \u00abLa OLP: nexo del terrorismo internacional\u00bb.<\/li>\n<li>Cabral, <i>Unidad y lucha.<\/i><\/li>\n<li>Al-Bulbaysi, F. (2019) \u00abFouad Al-Bulbaysi (Morris) con el l\u00edder m\u00e1rtir Abu Jihad Al-Wazir\u00bb, <i>Rai Al-Youm<\/i>, 16 de abril.<\/li>\n<li>Abu Sharif, B. (2009) <i>Arafat y el sue\u00f1o de Palestina<\/i>. St. Martin\u2019s Press.<\/li>\n<li>Akkaya, \u00abEl \u201csue\u00f1o palestino\u201d en el contexto kurdo\u00bb.<\/li>\n<li><i>Ibid<\/i>.<\/li>\n<li>Montazary, O. (2024) \u00abUn legado abandonado: la izquierda de Ir\u00e1n y los palestinos\u00bb [entrada de blog], Verso. <a href=\"https:\/\/www.versobooks.com\/blogs\/news\/abandoned-legacy-the-left-of-iran-and-palestinians\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/www.versobooks.com\/blogs\/news\/abandoned-legacy-the-left-of-iran-and-palestinians (enlace externo)<\/a><\/li>\n<li>Para un an\u00e1lisis m\u00e1s detallado de los v\u00ednculos hist\u00f3ricos entre el AIM y la OLP, v\u00e9ase la tesis doctoral de pr\u00f3xima publicaci\u00f3n de Tamar Ghabin (Universidad de Nueva York), que traza la relaci\u00f3n y teoriza sobre la designaci\u00f3n del terrorismo como un mecanismo contrarrevolucionario que, en \u00faltima instancia, es indicativo de una crisis en la acumulaci\u00f3n capitalista.<\/li>\n<li>La documentaci\u00f3n completa aparecer\u00e1 en la pr\u00f3xima tesis del autor.<\/li>\n<li>Zaid, A. y Mar\u2018i, I. (1975) \u00ab\u201cEl sionismo es la otra cara del sistema del apartheid en Sud\u00e1frica\u201d, entrevista con I. B. Tabata\u00bb, <i>Filastin al-Thawra<\/i> 157, p. 45.<\/li>\n<li>Meadows (2003) Entrevista con Shankar Rajee.<\/li>\n<li>Agencia Central de Inteligencia (1986) <i>Apoyo sovi\u00e9tico al terrorismo internacional y a la violencia revolucionaria. <\/i>Estimaci\u00f3n de Inteligencia Nacional. NIB 11\/2-86.<\/li>\n<li>La Novena Cumbre \u00c1rabe celebrada en Bagdad (1978) estableci\u00f3 un mecanismo de financiaci\u00f3n estatal de 10 a\u00f1os tras Camp David, asignando apoyo financiero anual a los Estados en conflicto y a la OLP (250 millones de d\u00f3lares), incluidos fondos destinados a la resistencia en la Palestina ocupada\u00a0(150 millones de d\u00f3lares).<\/li>\n<li>Citado en un estudio sobre la lucha contra el terrorismo de principios de la d\u00e9cada de 1980; los detalles de la fuente obran en poder del autor.<\/li>\n<li>Comit\u00e9 de Asuntos P\u00fablicos (1982) <i>La OLP en El Salvador<\/i>. Archivos Morton Blackwell, Caja 57. Biblioteca Presidencial Ronald Reagan, Washington, D.C. p. 3.<\/li>\n<li>Hoffman (1988) \u00abLa OLP e Israel en Centroam\u00e9rica\u00bb, p. 36.<\/li>\n<li>Coogan, T.P. (2002) <i>El IRA<\/i>. Palgrave Macmillan.<\/li>\n<li>Hoffman (1988) \u00abLa OLP e Israel en Centroam\u00e9rica\u00bb.<\/li>\n<li>Falciola, L. (2020) \u00abRelaciones transnacionales entre la izquierda revolucionaria italiana y los militantes palestinos durante la Guerra Fr\u00eda\u00bb, <i>Journal of Cold War Studies<\/i> 22(4), pp. 31\u201370. <a href=\"https:\/\/muse.jhu.edu\/article\/776959\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/muse.jhu.edu\/article\/776959 (enlace externo)<\/a>.<\/li>\n<li>Sayigh (2002) <i>La lucha armada y la b\u00fasqueda del Estado.<\/i><\/li>\n<li>Abourahme (2021) \u00abRevoluci\u00f3n tras revoluci\u00f3n\u00bb.<\/li>\n<li>La expresi\u00f3n \u00ababundancia de especializaciones\u00bb procede de Saad Sayel, quien escribi\u00f3 en 1982: \u00abMantenemos amplias relaciones con muchos partidos amigos a los que prestamos asistencia\u2026 Quiz\u00e1 no exagere al afirmar que podr\u00edamos ser la \u00fanica revoluci\u00f3n que posee tal abundancia de especializaciones, dada la diversidad de competencias entre el pueblo palestino\u00bb. Sayel, S. (1982) \u00abLa acci\u00f3n militar de la revoluci\u00f3n palestina y las perspectivas de desarrollo\u00bb,<i> Shu&#8217;un Filastiniya<\/i> 105.<\/li>\n<li>Oren (1983) \u00abPLO: Nexus for international terror\u00bb.<\/li>\n<li>Falciola (2020) \u00abTransnational relationships between the Italian revolutionary left and Palestinian militants during the Cold War\u00bb.<\/li>\n<li>Meadows (2003) Entrevista con Shankar Rajee.<\/li>\n<li>Asheeke (2023) <i>Arming Black Consciousness<\/i>, p. 29.<\/li>\n<li>La documentaci\u00f3n completa aparecer\u00e1 en la pr\u00f3xima tesis del autor.<\/li>\n<li>Falciola (2020) \u00abRelaciones transnacionales entre la izquierda revolucionaria italiana y los militantes palestinos durante la Guerra Fr\u00eda\u00bb, p. 61.<\/li>\n<li><i>Ibid<\/i>.<\/li>\n<li>Akkaya (2015) \u00abEl \u201csue\u00f1o palestino\u201d en el contexto kurdo\u00bb.<\/li>\n<li><i>Ib\u00edd.<\/i><\/li>\n<li>La documentaci\u00f3n completa aparecer\u00e1 en la pr\u00f3xima tesis del autor.<\/li>\n<li>La documentaci\u00f3n completa aparecer\u00e1 en la pr\u00f3xima tesis del autor.<\/li>\n<li>La documentaci\u00f3n completa aparecer\u00e1 en la pr\u00f3xima tesis doctoral del autor.<\/li>\n<li>Wall Street Journal (1982) \u00abArafat afirma que la OLP ayuda a unidades guerrilleras extranjeras\u00bb, 14 de enero.<\/li>\n<li>Abu Sharif (2009) <i>Arafat y el sue\u00f1o de Palestina<\/i>.<\/li>\n<li>Hussein, A. (1990) \u00abal-\u2018Alaqat al-thawriyya al-iraniyya\u2013al-filastiniyya: 1968\u20131990\u00bb [\u00abRelaciones revolucionarias iran\u00ed-palestinas: 1968\u20131990\u00bb, <i>Majallat al-Dirasat al-Filastiniyya<\/i> 4.<\/li>\n<li>La documentaci\u00f3n completa aparecer\u00e1 en la pr\u00f3xima tesis doctoral del autor.<\/li>\n<li>Centro de Informaci\u00f3n sobre Inteligencia y Terrorismo Meir Amit (2012)<i> <\/i>\u00abHezbol\u00e1: retrato de una organizaci\u00f3n terrorista\u00bb. <a href=\"https:\/\/www.terrorism-info.org.il\/en\/20436\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/www.terrorism-info.org.il\/en\/20436\/ (enlace externo)<\/a><\/li>\n<li>Baratta, R. (1989) \u00abLa OLP en Am\u00e9rica Latina\u00bb. En <i>Las relaciones internacionales de la Organizaci\u00f3n para la Liberaci\u00f3n de Palestina<\/i> (eds. Norton y Greenberg). Carbondale y Edwardsville: Southern Illinois University Press. pp. 166\u2013195.<\/li>\n<li>Sayigh (2002) <i>La lucha armada y la b\u00fasqueda del Estado.<\/i><\/li>\n<li>\u00abRelaciones \u00e1rabe-africanas\u00bb. <i>Filastin al-Thawra<\/i> 237 (1975); Feldman, I. (2018)<i> Life Lived in Relief: Humanitarian Predicaments and Palestinian Refugee Politics<\/i>. Oakland: University of California Press.<\/li>\n<li>Feldman (2018) <i>Life Lived in Relief<\/i>.<\/li>\n<li>\u00abArafat se re\u00fane con el ministro de Asuntos Exteriores de la Revoluci\u00f3n Vietnamita\u00bb, <i>Filastin al-Thawra<\/i> 39, p. 4.<\/li>\n<li>Bergman, R. (1999) \u00ab\u00bfCu\u00e1nto vale realmente la OLP?\u00bb, <i>Haaretz<\/i>, 28 de noviembre.<\/li>\n<li>Sayigh (2002) <i>La lucha armada y la b\u00fasqueda del Estado<\/i>.<\/li>\n<li>Shalbak, I. (2025) \u00abLa econom\u00eda pol\u00edtica de la liberaci\u00f3n: la OLP y el NIEO\u00bb, <i>Middle East Critique<\/i>, pp. 1-19. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1080\/19436149.2025.2576278\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/doi.org\/10.1080\/19436149.2025.2576278 (enlace externo)<\/a>.<\/li>\n<li>Hoffman (1988) \u00abLa OLP e Israel en Centroam\u00e9rica\u00bb.<\/li>\n<li>La documentaci\u00f3n completa aparecer\u00e1 en la pr\u00f3xima tesis del autor.<\/li>\n<li>Coogan (2002) <i>El IRA.<\/i><\/li>\n<li>La documentaci\u00f3n completa aparecer\u00e1 en la pr\u00f3xima tesis doctoral del autor.<\/li>\n<li>La documentaci\u00f3n completa aparecer\u00e1 en la pr\u00f3xima tesis doctoral del autor.<\/li>\n<li>Asheeke (2023) <i>Armando la conciencia negra.<\/i><\/li>\n<li>Pateman, R. (1990) <em>Eritrea: Even the Stones Are Burning<\/em>. Trenton, NJ: Red Sea Press.<\/li>\n<li>Cuba apoy\u00f3 a Etiop\u00eda tras la toma del poder por parte del Derg en 1974; su posici\u00f3n estrat\u00e9gica y su alineamiento durante la Guerra Fr\u00eda hicieron posible un respaldo militar cubano sostenido, especialmente durante el conflicto de Ogad\u00e9n con Somalia, cuando la URSS pas\u00f3 a apoyar plenamente a Etiop\u00eda. V\u00e9ase Gleijeses, P. (2006) \u00ab\u00bfEl representante de Mosc\u00fa? Cuba y \u00c1frica, 1975-1988\u00bb, <i>Journal of Cold War Studies<\/i> 8(4); Kibreab, G. y Cole, G. (2022) \u00abLa participaci\u00f3n de Cuba a favor y en contra de la lucha de liberaci\u00f3n de Eritrea: una historia y una historiograf\u00eda\u00bb, <i>Journal of Eastern African Studies <\/i>16(2), pp. 181\u2013204.<\/li>\n<li>Al-Hout, S. (2011) <i>Mi vida en la OLP: la historia interna de la lucha palestina<\/i> (trad. Al-Hout, H. y Othman, L.). Londres: Pluto Press.<\/li>\n<li>Avirgan, T. y Honey, M. (1982) <i>War in Uganda<\/i>:<i> The Legacy of Idi Amin<\/i>. Westport, CT: Lawrence Hill and Company.<\/li>\n<li><i>Ibid<\/i>, p. 90.<\/li>\n<li>Haddad, T. (2016) <i>Palestine Ltd.: Neoliberalismo y nacionalismo en los territorios ocupados<\/i>. Londres: I.B. Tauris.<\/li>\n<li>Tabar, L. (2017) \u00abDel internacionalismo del Tercer Mundo a \u201clas Internacionales\u201d: La transformaci\u00f3n de la solidaridad con Palestina\u00bb, <i>Third World Quarterly<\/i> 38(2) .<\/li>\n<li>Sobre el papel de Israel como centro integrado y exportador de tecnolog\u00edas de vigilancia, doctrina de contrainsurgencia y guerra basada en datos, v\u00e9ase al-Khatib, I. (2025) \u00ab La guerra en la sombra de Palantir contra Ir\u00e1n\u00bb, <i>Al Akhbar English<\/i>; y Khatib, I. (2025) \u00abLa doctrina israel\u00ed de los drones como guerra de represalia\u00bb, <i>Al Akhbar English<\/i>.<\/li>\n<li>En este trabajo se desarrolla el concepto de \u00abjerarqu\u00edas de la solidaridad\u00bb en respuesta a las manifestaciones y declaraciones de solidaridad que tuvieron lugar en Alemania tras lo que los autores describen como los \u00ab bombardeos israel\u00edes sobre Gaza en 2021\u00bb. El libro sit\u00faa su intervenci\u00f3n en el marco de los debates sobre organizaci\u00f3n y solidaridad y se centra principalmente en la representaci\u00f3n y la expresi\u00f3n de la solidaridad. Se podr\u00eda pensar que se trata de una descripci\u00f3n neutral, pero ya insin\u00faa una teor\u00eda sobre c\u00f3mo se supone que surge la solidaridad y de d\u00f3nde se cree que emana la iniciativa pol\u00edtica, una presunci\u00f3n a la que vuelvo en el an\u00e1lisis de las cr\u00edticas. Ese marco no es simplemente una cuesti\u00f3n de nomenclatura. Las protestas solidarias hab\u00edan comenzado antes de la guerra en Gaza y fueron ampliamente entendidas por los palestinos como el \u00abLevantamiento de la Dignidad\u00bb, una designaci\u00f3n que pon\u00eda de relieve la autoactividad palestina en toda la Palestina hist\u00f3rica y en el exilio, as\u00ed como su papel a la hora de catalizar las movilizaciones que siguieron. Reducir esta coyuntura \u00fanicamente al bombardeo desplaza el centro anal\u00edtico lejos de esa autoactividad y sus repercusiones transnacionales, lo que refleja una l\u00f3gica particular sobre c\u00f3mo se entiende que surge la solidaridad. Adem\u00e1s, aunque los autores posicionan su trabajo como atento a los debates que se desarrollan en \u00abtiempo real\u00bb y se resisten a una \u00abdistinci\u00f3n binaria\u00bb entre \u00ablo online y lo offline\u00bb, el archivo en el que se basa el an\u00e1lisis procede en gran medida de la esfera digital, una decisi\u00f3n que refleja c\u00f3mo se conciben impl\u00edcitamente el trabajo pol\u00edtico y la organizaci\u00f3n dentro de este relato. Abordo ambos puntos en el debate sobre las cr\u00edticas. Varatharajah, S. y Hilal, M. (2024) <i>Hierarchies of Solidarity. <\/i>Berl\u00edn: Wirklichkeit Books.<\/li>\n<li>Las cuestiones aqu\u00ed planteadas son analizadas por Muzan Alneel en relaci\u00f3n con la solidaridad con Sud\u00e1n en su cap\u00edtulo de este volumen.<\/li>\n<li>Jamal, H. y Varatharajah, S. (2025) \u00abUna conversaci\u00f3n entre Sinthujan Varatharajah y Hebh Jamal\u00bb, <i>Tamil Guardian<\/i>, 26 de marzo; versi\u00f3n publicada de una conversaci\u00f3n celebrada originalmente el 18 de marzo de 2025, organizada por Zaytouna Rhein-Neckar-Kreis. <a href=\"https:\/\/www.tamilguardian.com\/content\/hierarchies-solidarity-conversation-between-sinthujan-varatharajah-and-hebh-jamal\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/www.tamilguardian.com\/content\/hierarchies-solidarity-conversati\u2026 (enlace externo)<\/a><\/li>\n<li>Rehan, A. y Talha, O.A. (2025) \u00abLa analog\u00eda como borrado: los l\u00edmites de la comparaci\u00f3n en el discurso de la liberaci\u00f3n\u00bb, <i>Traversing Tradition<\/i>, 7 de julio de 2025.<\/li>\n<li>Sobre el arrendamiento de drones por parte de Israel a Grecia para la defensa fronteriza, v\u00e9ase Reuters (2020) \u00abIsrael signs deal to lease drones to Greece for border defence\u00bb, 6 de mayo. <a href=\"https:\/\/www.reuters.com\/article\/world\/israel-signs-deal-to-lease-drones-to-greece-for-border-defence-idUSKBN22I1UJ\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/www.reuters.com\/article\/world\/israel-signs-deal-to-lease-drones\u2026 (enlace externo)<\/a> . Sobre la formaci\u00f3n, la asistencia en materia de seguridad y el apoyo de inteligencia a las fuerzas de seguridad de Pap\u00faa Nueva Guinea, v\u00e9ase One Papua New Guinea (2013) \u00abPap\u00faa Nueva Guinea solicita ayuda israel\u00ed para la seguridad de la APEC\u00bb. <a href=\"https:\/\/www.onepng.com\/2013\/10\/png-seeks-israeli-help-on-apec-security.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/www.onepng.com\/2013\/10\/png-seeks-israeli-help-on-apec-security\u2026 (enlace externo)<\/a>.<\/li>\n<li>Bouattia, M. (2021) \u00abConnecting the dots from Gaza to Grenfell\u00bb, <i>The New Arab<\/i>, 17 de junio.<\/li>\n<li>Ajonye, O. (2024) \u00abWeaponising universities: Research collaborations between UK universities and the military industrial complex\u00bb. Londres: Campa\u00f1a contra el Comercio de Armas (CAAT) y Desmilitarizar la Educaci\u00f3n.<\/li>\n<li>Rehan y Talha (2025) \u00abLa analog\u00eda como borrado\u00bb.<\/li>\n<li><i>Ib\u00edd.<\/i><\/li>\n<li>Jamal y Varatharajah (2025) \u00abUna conversaci\u00f3n entre Sinthujan Varatharajah y Hebh Jamal\u00bb.<\/li>\n<li>Tianna, la escritora. Publicaci\u00f3n en X (antes Twitter). 4 de noviembre de 2023. <a href=\"https:\/\/1smolbean.tumblr.com\/post\/758093767783972864\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/1smolbean.tumblr.com\/post\/758093767783972864 (enlace externo)<\/a><\/li>\n<li>Jamal, H. (2025) \u00abSud\u00e1n y Palestina: Debemos romper las jerarqu\u00edas de la solidaridad\u00bb, <i>The New Arab<\/i>, 20 de noviembre de 2020. Jamal sit\u00faa la relativa invisibilidad de Sud\u00e1n dentro de una estructura de percepci\u00f3n racializada y mediaci\u00f3n algor\u00edtmica que hace que algunas violencias resulten m\u00e1s legibles que otras. Su enfoque comparativo de Sud\u00e1n junto a Palestina corre el riesgo, por implicaci\u00f3n, de presentar la prominencia palestina como una funci\u00f3n de mayor legibilidad dentro de los reg\u00edmenes de reconocimiento occidentales, en lugar de como el resultado de infraestructuras organizativas forjadas hist\u00f3ricamente bajo la represi\u00f3n. Adem\u00e1s, corre el riesgo de ofrecer una explicaci\u00f3n reduccionista de la marginaci\u00f3n de Sud\u00e1n cuando se aborda desde esta perspectiva. Los propios periodistas sudaneses han abordado esta cuesti\u00f3n directamente (v\u00e9ase la nota al pie m\u00e1s abajo), lo que complica los relatos que explican la asimetr\u00eda mediante marcos simplistas.<\/li>\n<li>V\u00e9ase el an\u00e1lisis de Sadiq al-Ruziqi sobre lo que \u00e9l describe como un bloqueo informativo en Sud\u00e1n, donde los periodistas operan en condiciones extremadamente dif\u00edciles, con acceso limitado a informaci\u00f3n fiable. Se\u00f1ala que, a diferencia de Gaza, donde los reporteros, a pesar del grave peligro, permanecieron sobre el terreno y pudieron transmitir los acontecimientos, regiones enteras de Sud\u00e1n, como Darfur y partes de Kordof\u00e1n, carecen de presencia period\u00edstica; que incluso los portavoces de los grupos armados suelen hablar desde fuera del pa\u00eds; y que los periodistas extranjeros a los que se les permite la entrada est\u00e1n estrictamente controlados y no se les permite documentar las condiciones libremente. Rabii Siraj (presentador) \u00abal-harb fi al-Sudan: kayfa tumma al-taktim al-ilami alayha?\u00bb, al-Sudan Podcast, v\u00eddeo de podcast con Sadiq al-Ruziqi, 9 de septiembre de 2024. <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=wui3kD9v9ww\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=wui3kD9v9ww (enlace externo)<\/a>. V\u00e9ase tambi\u00e9n la comparaci\u00f3n de Amjad al-Nour comparaci\u00f3n entre Gaza y Jartum, en la que descarta la idea de que la atenci\u00f3n medi\u00e1tica dependa de los \u00abojos color avellana\u00bb y sostiene, en cambio, que la menor visibilidad de Sud\u00e1n est\u00e1 vinculada a la naturaleza de la violencia y al car\u00e1cter del enemigo, al que describe como surgido desde dentro de Sud\u00e1n y no como una fuerza claramente externa, lo que dificulta mucho m\u00e1s la cobertura informativa. Amjad al-Nour (@amjadalnour), \u00ab\u00bfC\u00f3mo es que no sabe lo que est\u00e1 ocurriendo en Sud\u00e1n? Una comparaci\u00f3n simplificada de las circunstancias que condicionan la cobertura informativa en Jartum frente a Gaza\u00bb, carrete de Instagram, octubre de 2024. <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/reel\/C1AFcbzoTI6\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/www.instagram.com\/reel\/C1AFcbzoTI6\/ (enlace externo)<\/a>.<\/li>\n<li>Ziadah, R. y Hanieh, A. (2010) \u00abEnfoques colectivos del conocimiento activista: Experiencias del nuevo movimiento antiapartheid en Toronto\u00bb, en: <i>Learning from the Ground Up: Global Perspectives on Social Movements and Knowledge Production<\/i> (eds. Aziz Choudry y Dip Kapoor). Nueva York: Palgrave Macmillan. pp. 85\u2013100.<\/li>\n<li>Jamal y Varatharajah (2025) \u00abUna conversaci\u00f3n entre Sinthujan Varatharajah y Hebh Jamal\u00bb.<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>Fuente: Transnational Instittute, 1 de abril de 2026 (<a href=\"https:\/\/www.tni.org\/en\/article\/palestine-in-a-world-of-struggle\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/www.tni.org\/en\/article\/palestine-in-a-world-of-struggle<\/a>)<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Palestina no adquiri\u00f3 relevancia pol\u00edtica \u00fanicamente por la simpat\u00eda, sino gracias a d\u00e9cadas de lucha que vincularon la liberaci\u00f3n a<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":19621,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17,16,1928],"tags":[],"class_list":["post-19617","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia","category-imperio-imperialismo","category-palestina"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19617","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=19617"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19617\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19623,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19617\/revisions\/19623"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/19621"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=19617"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=19617"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=19617"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}