{"id":19711,"date":"2026-04-30T05:00:46","date_gmt":"2026-04-30T04:00:46","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19711"},"modified":"2026-04-30T01:23:59","modified_gmt":"2026-04-30T00:23:59","slug":"entrevista-a-kate-brown-y-fragmento-de-su-obra-plutopia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19711","title":{"rendered":"Entrevista a Kate Brown y fragmento de su obra <i>Plutop\u00eda<\/i>"},"content":{"rendered":"<div dir=\"ltr\">\n<div dir=\"ltr\">\n<div class=\"yiv4506537670gmail-ydp76971956pasted-link\">\n<h3>\u00abTrabajamos de forma gratuita como liquidadores y liquidadoras nucleares\u00bb<\/h3>\n<p><em>Mientras se conmemoran los 40 a\u00f1os de Chern\u00f3bil, se multiplican los planes de reactivaci\u00f3n de la energ\u00eda nuclear civil y la sombra del arma at\u00f3mica sigue cerni\u00e9ndose sobre el mundo, dos soci\u00f3logos conversan con la historiadora Kate Brown. En el orden del d\u00eda: el mito del confinamiento, las contaminaciones duraderas, las descontaminaciones imposibles y la importancia de las contrainvestigaciones.<\/em><\/p>\n<p><b>Una entrevista con Kate Brown realizada por Nassima Abdelghafour y Martin Denoun, publicada en colaboraci\u00f3n con <i>Reporterre<\/i>, donde puede encontrar <\/b><a href=\"https:\/\/reporterre.net\/J-ai-constate-que-les-myrtilles-de-Tchernobyl-etaient-proches-de-mon-petit-dejeuner\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\"><b>una versi\u00f3n resumida de este texto<\/b><\/a><b>.<\/b><\/p>\n<p>Dos importantes obras de la historiadora estadounidense Kate Brown, profesora de Historia en el Instituto Tecnol\u00f3gico de Massachusetts, han sido traducidas al franc\u00e9s en los \u00faltimos a\u00f1os. <em>Tchernobyl par la preuve. Vivre avec le d\u00e9sastre et apr\u00e8s<\/em> y <em>Plutopia. Une histoire des premi\u00e8res ville atomiques<\/em>, se publicaron respectivamente en 2021 y 2024 en la editorial Actes Sud. Ambas obras, muy documentadas y rigurosas, y tan bien escritas que se leen como novelas, nos sumergen en cat\u00e1strofes nucleares de gran magnitud. <i>Plutopia<\/i> nos descubre cat\u00e1strofes discretas y casi rutinarias, mientras que <i>Chern\u00f3bil a trav\u00e9s de las pruebas<\/i> arroja una nueva luz sobre una cat\u00e1strofe bien conocida que no deja de repetirse.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/libros-kate-brown.webp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-19721\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/libros-kate-brown-1024x684.webp\" alt=\"\" width=\"650\" height=\"434\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/libros-kate-brown-1024x684.webp 1024w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/libros-kate-brown-300x200.webp 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/libros-kate-brown-768x513.webp 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/libros-kate-brown-1320x882.webp 1320w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/libros-kate-brown.webp 1476w\" sizes=\"auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px\" \/><\/a><\/p>\n<p>En <i>Plutopia,<\/i> Kate Brown sigue las huellas de dos ciudades-f\u00e1bricas nucleares creadas en la d\u00e9cada de 1940 en lugares remotos. Es la historia de la incipiente industria del plutonio, ese metal radiactivo necesario para la fabricaci\u00f3n de bombas at\u00f3micas, tanto en Estados Unidos como en la URSS. Describe c\u00f3mo se dise\u00f1aron, construyeron y gestionaron las instalaciones de Hanford, cerca de la ciudad de Richland, al este del estado de Washington (Estados Unidos), y de Mayak, cerca de la ciudad de Ozersk, en los Urales (URSS). La planta de Hanford, pieza clave del Proyecto Manhattan, produjo el plutonio de la bomba lanzada sobre Nagasaki. La construcci\u00f3n del complejo nuclear de Mayak comenz\u00f3 en 1945 y marc\u00f3 el inicio de la carrera armament\u00edstica nuclear durante la Guerra Fr\u00eda. Por estas razones, ambas instalaciones se construyeron y explotaron en secreto. A lo largo de los a\u00f1os, se han vertido cantidades gigantescas de contaminantes radiot\u00f3xicos al medio ambiente en los alrededores de las f\u00e1bricas de plutonio. Y, sin embargo, Richland y Ozersk, las ciudades adyacentes a los respectivos emplazamientos de Hanford y Mayak, son ciudades-laboratorio donde se experimenta tanto con el control biom\u00e9dico de los habitantes como con la promesa de una vida urbana c\u00f3moda y privilegiada.<\/p>\n<p>En <i>Chern\u00f3bil a trav\u00e9s de las pruebas<\/i>, seguimos a Kate Brown en una investigaci\u00f3n apasionante y a veces rocambolesca tras las huellas del accidente de Chern\u00f3bil y sus consecuencias. A partir de archivos regionales que nunca hab\u00edan sido analizados, la historiadora narra lo que implica un accidente nuclear: una gesti\u00f3n a ciegas ante procesos f\u00edsico-qu\u00edmicos que escapan a los m\u00e9todos cl\u00e1sicos de recopilaci\u00f3n de datos, mentiras destinadas a ocultar tanto lo que se sabe como lo que se desconoce, contaminaciones heterog\u00e9neas que se resisten a los esquemas tranquilizadores de gesti\u00f3n de crisis, contaminaciones que se acumulan con el tiempo y se propagan a gran distancia, cuerpos expuestos que sufren en silencio y, por \u00faltimo, ciudadanas y ciudadanos que se convierten en investigadoras e investigadores y construyen un \u00abcontrasaber\u00bb esencial para poner fin a ese silencio.<\/p>\n<figure id=\"attachment_19723\" aria-describedby=\"caption-attachment-19723\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Kate-Brown.webp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-19723\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Kate-Brown-1024x683.webp\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"534\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Kate-Brown-1024x683.webp 1024w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Kate-Brown-300x200.webp 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Kate-Brown-768x512.webp 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Kate-Brown-1536x1024.webp 1536w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Kate-Brown-1320x880.webp 1320w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Kate-Brown.webp 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-19723\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Kate Brown. Fotograf\u00eda \u00a9Annette Hornischer<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p><b>Nassima Abdelghafour y Martin Denoun \u2013 Una misma tensi\u00f3n recorre <i>Plutopia <\/i>y <i>Chern\u00f3bil a trav\u00e9s de la evidencia<\/i><\/b><strong>: desde sus inicios, la industria nuclear ha generado un discurso p\u00fablico que insiste en el confinamiento de la actividad nuclear en espacios cerrados y controlados. En los tres casos que analizan \u2014las plantas de Hanford y Mayak, y el accidente de Chern\u00f3bil \u2014, demuestran que este confinamiento se ve frustrado no solo por los radionucleidos, sino tambi\u00e9n por los seres humanos, que circulan constantemente entre estos espacios de acceso restringido y el exterior.<\/strong><\/p>\n<p><b>Kate Brown<\/b> \u2013 Me encontraba en una tienda de comestibles de lujo, en Washington D. C., con la cabeza metida en un congelador y un contador Geiger en la mano. Pasaba el contador por encima de una bolsa de ar\u00e1ndanos silvestres congelados mientras reflexionaba sobre este asunto del confinamiento de la contaminaci\u00f3n nuclear. Durante una estancia en el norte de Ucrania \u2014estaba trabajando en los efectos de Chern\u00f3bil\u2014 me hab\u00eda llamado la atenci\u00f3n que miles de personas salieran de los bosques pantanosos que rodean Chern\u00f3bil con cestas llenas de ar\u00e1ndanos en la mano. Los vend\u00edan a compradores que esperaban en camiones a lo largo de la carretera. La escala industrial de esta recolecci\u00f3n me intrig\u00f3. Junto con mi asistente de investigaci\u00f3n, Olha Martynyk, nos hicimos con unas cestas y tambi\u00e9n fuimos a recolectar. Llevamos nuestros ar\u00e1ndanos al almac\u00e9n donde una mayorista compraba los ar\u00e1ndanos tra\u00eddos por los camiones que hab\u00edamos visto. Cada ar\u00e1ndano que analizaba resultaba radiactivo, algunos muy por encima del l\u00edmite de 450 becquerelios por kilo vigente en Ucrania, pero aun as\u00ed lo compr\u00f3 todo. Me pregunt\u00e9 por qu\u00e9, hasta que supe que la norma en la Uni\u00f3n Europea y en Estados Unidos es de 1200 Bq por kilo. Al mezclar las bayas que superaban el l\u00edmite con las que se manten\u00edan por debajo,\u00a0la mayorista pod\u00eda vender legalmente sus bayas en la UE, aunque algunas de las ar\u00e1ndanos analizadas alcanzaran los 3000 Bq por kilo. Descubr\u00ed con asombro esta dispersi\u00f3n deliberada y regulada de la radiaci\u00f3n de Chern\u00f3bil a trav\u00e9s de los mercados.<\/p>\n<p>Encontr\u00e9 un informe del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos sobre un cami\u00f3n que hab\u00eda activado los contadores Geiger en la frontera con Canad\u00e1. \u00bfQu\u00e9 hab\u00eda en el cami\u00f3n? Ar\u00e1ndanos de Ucrania. Eso fue lo que me llev\u00f3 hasta el congelador de la tienda, para constatar hasta qu\u00e9 punto los ar\u00e1ndanos de Chern\u00f3bil estaban cerca de mi propio desayuno. La venta de productos radiactivos no obedece a una l\u00f3gica de confinamiento, sino de proliferaci\u00f3n. Y est\u00e1 organizada por numerosos actores que env\u00edan ar\u00e1ndanos, ar\u00e1ndanos rojos y setas recolectados en los bosques de Chern\u00f3bil a consumidoras y consumidores de todo el mundo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_19718\" aria-describedby=\"caption-attachment-19718\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-monitor-and-porters-while-buyer-watches-scaled.jpg.webp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-19718\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-monitor-and-porters-while-buyer-watches-scaled.jpg-1024x576.webp\" alt=\"\" width=\"650\" height=\"366\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-monitor-and-porters-while-buyer-watches-scaled.jpg-1024x576.webp 1024w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-monitor-and-porters-while-buyer-watches-scaled.jpg-300x169.webp 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-monitor-and-porters-while-buyer-watches-scaled.jpg-768x432.webp 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-monitor-and-porters-while-buyer-watches-scaled.jpg-1536x864.webp 1536w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-monitor-and-porters-while-buyer-watches-scaled.jpg-1320x743.webp 1320w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-monitor-and-porters-while-buyer-watches-scaled.jpg.webp 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-19718\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"font-size: 10pt;\">La recolecci\u00f3n de ar\u00e1ndanos en la regi\u00f3n de Chern\u00f3bil: los recolectores bajo la mirada de la compradora. Fotograf\u00eda: Kate Brown.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Se trata de una proliferaci\u00f3n organizada deliberadamente. Pero, \u00bfqu\u00e9 ocurre en los casos en que realmente se aplica el confinamiento?<\/strong><\/p>\n<p><b>Kate Brown<\/b> \u2013 Efectivamente, incluso cuando se aplica, el confinamiento no es la panacea. Pocos d\u00edas despu\u00e9s del accidente de Chern\u00f3bil en 1986, los dirigentes sovi\u00e9ticos trazaron un c\u00edrculo alrededor de la central y de la ciudad de Pripyat, y prohibieron el acceso a la zona. El objetivo de la nueva \u00abzona de exclusi\u00f3n\u00bb era proteger a la poblaci\u00f3n de la contaminaci\u00f3n radiactiva, invisible e imperceptible, que se propagaba siguiendo trayectorias irregulares desde el reactor n.\u00ba 4, que a\u00fan ard\u00eda. La evacuaci\u00f3n que sigui\u00f3, as\u00ed como las patrullas en la zona de exclusi\u00f3n, sin duda salvaron a miles de personas de una exposici\u00f3n a dosis peligrosas, pero esta zona tambi\u00e9n provoc\u00f3 formas de exposici\u00f3n involuntaria. Los dirigentes sovi\u00e9ticos aprendieron r\u00e1pidamente que no se pod\u00edan contener los is\u00f3topos, que viajaban con el viento, en el agua, en los neum\u00e1ticos de los camiones y en la ropa de las personas. En el verano de 1986, casi todas las muestras analizadas por las autoridades \u2014leche, pan, mantequilla, carne, t\u00e9, productos frescos\u2014 estaban contaminadas. La existencia de la zona de exclusi\u00f3n, evacuada de sus habitantes y controlada, unida a la incapacidad de los dirigentes sovi\u00e9ticos para publicar mapas que representaran de forma din\u00e1mica la difusi\u00f3n de la radiactividad en los lugares donde la gente viv\u00eda y produc\u00eda alimentos, llev\u00f3 a muchas personas a creer, err\u00f3neamente, que estaban a salvo.<\/p>\n<p><strong>\u00bfSon, por tanto, los confinamientos tambi\u00e9n mecanismos de control de la informaci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p><b>Kate Brown<\/b> \u2013 Por supuesto. Una buena parte de <i>Chern\u00f3bil a trav\u00e9s de las pruebas<\/i> describe los problemas muy variados de los que se quejaba la gente a los m\u00e9dicos en las zonas contaminadas alrededor de Chern\u00f3bil. En lugar de las 54 v\u00edctimas de Chern\u00f3bil reconocidas oficialmente, el Gobierno ucraniano inform\u00f3 en 2016 de 150 000 v\u00edctimas, solo en Ucrania, lo que constituye una estimaci\u00f3n m\u00e1s fiel del impacto del accidente; Bielorrusia y Rusia, que recibieron el 80 % de la radiactividad tras el accidente, no han facilitado cifras.<\/p>\n<p>Lo mismo ocurre con las plantas de plutonio. Hanford y Mayak son instalaciones militares, valladas y vigiladas. Solo pod\u00edan entrar las personas provistas de una tarjeta de identificaci\u00f3n, y estas solo ten\u00edan acceso a determinadas zonas del recinto. Al compartimentar las instalaciones, los mandos militares restring\u00edan la informaci\u00f3n, por temor al espionaje de una potencia nuclear rival. Tambi\u00e9n tem\u00edan a los dirigentes locales demasiado curiosos y, m\u00e1s tarde, a los vecinos preocupados por los casos agrupados de c\u00e1ncer, las patolog\u00edas tiroideas y otras enfermedades autoinmunes en las comunidades de agricultores situadas en torno a las plantas. En los primeros a\u00f1os tras el accidente de Chern\u00f3bil, la restricci\u00f3n de la informaci\u00f3n y los conocimientos sobre la radiaci\u00f3n ionizante fue el resultado m\u00e1s significativo de las zonas nucleares controladas. Lamentablemente, ni las vallas ni los guardias pudieron contener la propia radiactividad.<\/p>\n<p>Hanford y Mayak liberaron alrededor de 350 millones de curies de contaminantes radiactivos al medio ambiente, lo que supone casi el doble del accidente de Chern\u00f3bil seg\u00fan las estimaciones m\u00e1s elevadas. El problema tampoco est\u00e1 limitado en el tiempo. En 2017, \u00a1se detectaron emisiones radiactivas debidas a incendios en el Bosque Rojo, en los alrededores de Chern\u00f3bil, hasta en Holanda! El mito del confinamiento es poderoso y omnipresente, mientras que la propagaci\u00f3n de la radiactividad tiene consecuencias que perduran. En 2016, los tres condados situados alrededor de la reserva nuclear de Hanford registraron un n\u00famero muy elevado de ni\u00f1os nacidos con anencefalia, una malformaci\u00f3n rara y mortal. Entre 2010 y 2016, estos tres condados registraron una tasa de patolog\u00edas del tubo neural (el sistema nervioso de los embriones) de 12,7 por cada 10 000 nacimientos, frente a una media nacional de 6,4. El informe del Departamento de Salud del estado de Washington sobre esta alarmante tasa no indic\u00f3 ninguna causa que pudiera explicarla. La radiactividad procedente de la central nuclear se baraj\u00f3 durante un tiempo, pero luego se descart\u00f3, ya que supuestamente quedaba confinada por la valla y se disipaba r\u00e1pidamente gracias al caudal del r\u00edo Columbia y a los fuertes vientos que barren la llanura. Tras recomendar a las mujeres embarazadas que tomaran \u00e1cido f\u00f3lico como suplemento alimenticio, el Estado archiv\u00f3 el caso y dej\u00f3 de vigilar las malformaciones cong\u00e9nitas en esos tres condados. Este ejemplo ilustra c\u00f3mo este mito del confinamiento de la radiaci\u00f3n ha sobrevivido al final de la Guerra Fr\u00eda.<\/p>\n<figure id=\"attachment_19722\" aria-describedby=\"caption-attachment-19722\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/nuageChernobyl.jpg.webp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-19722\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/nuageChernobyl.jpg-1024x512.webp\" alt=\"\" width=\"650\" height=\"325\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/nuageChernobyl.jpg-1024x512.webp 1024w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/nuageChernobyl.jpg-300x150.webp 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/nuageChernobyl.jpg-768x384.webp 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/nuageChernobyl.jpg-1320x660.webp 1320w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/nuageChernobyl.jpg.webp 1440w\" sizes=\"auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-19722\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"font-size: 10pt;\">La progresi\u00f3n de la nube de Chern\u00f3bil en un minuto (fuente: Instituto de Radioprotecci\u00f3n y Seguridad Nuclear)<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p><b>Contrariamente al car\u00e1cter singular y extraordinario de la radiactividad, usted tambi\u00e9n muestra \u2014y esta es una de las originalidades de su libro <i>Plutopia<\/i><\/b><strong>\u2014 que las ciudades del plutonio (Richland en Estados Unidos y Ozersk en la URSS) funcionan como matrices de organizaci\u00f3n social, con sorprendentes similitudes entre los dos bloques antag\u00f3nicos. Describe c\u00f3mo la implantaci\u00f3n secreta de la industria del plutonio, extremadamente contaminante y peligrosa, va de la mano con la forma en que las ciudades del plutonio se convierten en laboratorios que prefiguran lo que iba a ser la vida urbana de la posguerra. \u00bfC\u00f3mo lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que estas ciudades at\u00f3micas eran tambi\u00e9n, m\u00e1s prosaicamente, lugares de experimentaci\u00f3n social?<\/strong><\/p>\n<p><b>Kate Brown<\/b> \u2013 Dos cosas me permitieron comprender que estas ciudades cerradas y de alto secreto, creadas especialmente para la producci\u00f3n de plutonio, eran lugares de experimentaci\u00f3n social que constituyeron modelos de urbanismo en sus respectivas sociedades. La primera es que estas ciudades parecen desesperadamente normales. La primera vez que visit\u00e9 Richland, me sent\u00ed decepcionada. Circulaba por calles anchas, junto a casas todas iguales, con c\u00e9spedes impecables. Huyendo del murmullo del riego autom\u00e1tico, termin\u00e9 en el centro comercial \u00abAtomic\u00bb, rodeado de hect\u00e1reas de aparcamiento\u2026 \u00bfPor qu\u00e9 hab\u00eda venido hasta aqu\u00ed? \u00a1Esta ciudad no ten\u00eda nada de ultrasecreto! Era un t\u00edpico barrio residencial estadounidense de la posguerra. Solo m\u00e1s tarde comprend\u00ed que la empresa DuPont (a cargo de la planta de Hanford) hab\u00eda utilizado los fondos federales de los que dispon\u00eda para convertir Richland en una comunidad modelo, dedicada a las familias blancas que buscaban un entorno seguro para criar a sus hijos. Seg\u00fan DuPont,\u00a0el objetivo era atraer a ejecutivos y a los mejores trabajadores a Richland, una peque\u00f1a localidad aislada al este del estado de Washington. Las casas contaban con todas las comodidades modernas, electrodom\u00e9sticos de \u00faltima generaci\u00f3n y alquileres subvencionados por el Gobierno federal. Richland ten\u00eda excelentes escuelas, servicio de autob\u00fas, numerosos comercios, parques y zonas de ocio. La anchura de las calles permit\u00eda una evacuaci\u00f3n masiva. El centro comercial pod\u00eda servir de refugio antia\u00e9reo, y los inmensos aparcamientos, de cortafuegos.<\/p>\n<p>La ciudad sovi\u00e9tica dedicada al plutonio se llamaba Ciudad-40 (posteriormente pas\u00f3 a llamarse Ozersk, que puede traducirse como \u00abel valle del lago\u00bb). Nunca pude entrar en ella porque Ozersk sigui\u00f3 siendo una ciudad cerrada, incluso en la d\u00e9cada de 1990, periodo en el que la carrera armament\u00edstica nuclear se ralentizaba. Pero, a juzgar por las fotos y las descripciones, comprend\u00ed que Ozersk tambi\u00e9n era una ciudad modelo para los ciudadanos sovi\u00e9ticos. Cada familia dispon\u00eda de una vivienda individual en lugar de una habitaci\u00f3n en un piso comunitario. A orillas de un lago, rodeada de bosques, Ozersk contaba con hermosos parques, teatros, centros sociales y restaurantes. Incluso hab\u00eda un club n\u00e1utico. A los sovi\u00e9ticos les gustaban sobre todo las tiendas bien surtidas, donde se encontraba, como me dijo una antigua residente, \u00abde todo, incluso cangrejo y caviar\u00bb.<\/p>\n<p>Por el contrario, las estanter\u00edas de las tiendas sovi\u00e9ticas de provincia sol\u00edan estar vac\u00edas. Los habitantes de los pueblos de la parte sur de los Urales, en los alrededores de Ozersk, ten\u00edan que cultivar o recolectar en los bosques y luego enlatar sus propios alimentos para satisfacer sus necesidades nutricionales. Comprar ropa o muebles requer\u00eda desplazarse a las grandes ciudades y hacer largas colas. Pero no en Ozersk. Era una utop\u00eda consumista. Tras un grave accidente nuclear en 1953, los empleados de la planta de plutonio de Mayak, al ver la lluvia radiactiva gris que sal\u00eda de la planta y las ambulancias que transportaban a toda prisa a j\u00f3venes soldados mortalmente heridos al hospital, dimitieron. Pero tras solo unos meses en \u00abel amplio mundo\u00bb, como ellos lo llamaban, suplicaron recuperar sus puestos de trabajo y volver a la fortaleza bien custodiada y bien abastecida de Ozersk.<\/p>\n<p>Estas ciudades dedicadas al plutonio se convirtieron en modelos de desarrollo urbano de la posguerra en todos los pa\u00edses. Gracias a pr\u00e9stamos subvencionados por el Estado federal, los estadounidenses blancos abandonaron las ciudades para trasladarse a los suburbios poblados por otros blancos, para\u00edsos para los ni\u00f1os y los automovilistas, que se extendieron por todo el paisaje estadounidense. Los sovi\u00e9ticos, en el mismo periodo, hac\u00edan todo lo posible por abandonar los pueblos y aldeas y establecerse en las ciudades, bien abastecidas. Las ciudades-f\u00e1brica como Ozersk, dedicadas a la producci\u00f3n de un \u00fanico producto, donde la direcci\u00f3n de la f\u00e1brica se encarga de abastecer adecuadamente a sus empleados, florecieron en la URSS.<\/p>\n<p>El segundo indicio que me llev\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que las plutop\u00edas eran excepcionales es que los contaminantes a los que se vieron expuestos los trabajadores y residentes de Ozersk y Richland a trav\u00e9s de los alimentos, el agua y el aire no est\u00e1n ausentes en el resto del mundo. El cesio, el estroncio radiactivos y, en ocasiones, el plutonio se detectan regularmente en los cuerpos de los habitantes de Estados Unidos y Rusia. Tras la proliferaci\u00f3n de los ensayos nucleares en todo el mundo, poco distingu\u00eda biol\u00f3gicamente a un habitante de Plutopia de sus compatriotas que viv\u00edan en ciudades normales\u2026 \u00a1salvo el volumen de contaminantes!<\/p>\n<p><strong>La cuesti\u00f3n de la contaminaci\u00f3n radiactiva ocupa un lugar central en sus dos libros. Usted describe con precisi\u00f3n c\u00f3mo los cuerpos humanos y animales, las plantas, el suelo, el aire y el agua se ven contaminados por la contaminaci\u00f3n radiactiva. Explica, por ejemplo, c\u00f3mo los efluentes radiactivos liberados por el accidente de Chern\u00f3bil se extendieron, traspasando la delimitaci\u00f3n de zonas de evacuaci\u00f3n jerarquizadas en funci\u00f3n de su distancia con respecto al reactor que explot\u00f3. La meteorolog\u00eda, la topograf\u00eda y el estilo de vida (por ejemplo, el consumo de hortalizas de la huerta en lugar de alimentos envasados) han dado lugar a niveles de contaminaci\u00f3n a veces muy elevados en lugares que, sin embargo, se encuentran alejados.<\/strong><\/p>\n<p><b>Kate Brown<\/b> \u2013 Los principios habituales para protegerse de la radiaci\u00f3n y otros productos t\u00f3xicos se basan en el espacio y el tiempo. Las recomendaciones en caso de emergencia instan a las personas a alejarse de las fuentes de toxicidad y a limitar la duraci\u00f3n de la exposici\u00f3n. Pero lo que descubr\u00ed al estudiar Richland, Ozersk y Chern\u00f3bil, los lugares del mundo donde se ha liberado m\u00e1s contaminaci\u00f3n radiactiva, es que la presencia de radiaci\u00f3n desaf\u00eda las convenciones de medici\u00f3n del tiempo y el espacio \u2014el tiempo contado en segundos, minutos e incluso a\u00f1os, y el espacio medido en metros\u2014. En consecuencia, los cient\u00edficos acabaron malinterpretando los efectos de los contaminantes sobre la salud humana. Lo hicieron sin segundas intenciones, al aplicar los procedimientos est\u00e1ndar de protecci\u00f3n radiol\u00f3gica, o no del todo inocentemente, a trav\u00e9s de sus esfuerzos por tranquilizar a los ciudadanos preocupados minimizando los efectos de la radiaci\u00f3n sobre la salud.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo distorsionan el tiempo y el espacio los productos radiot\u00f3xicos?<\/strong><\/p>\n<p><b>Kate Brown<\/b>: Comencemos por el espacio. Se produce un accidente nuclear y llegan hombres con trajes de protecci\u00f3n y material para construir vallas. Delimitan un espacio contaminado e instalan carteles que advierten del peligro. Estas zonas dan a entender, err\u00f3neamente, que el peligro se encuentra a un lado de la valla y la seguridad al otro. Los ciudadanos que viv\u00edan al otro lado de las vallas que rodeaban la planta de Hanford en Estados Unidos o la de Mayak en la URSS cre\u00edan que las barreras, as\u00ed como los procedimientos de seguridad que se aplicaban religiosamente dentro de la zona, los proteg\u00edan. Y as\u00ed era, en cierta medida, pero los productos radiot\u00f3xicos son peligrosos para la salud humana porque no son ni estables ni inertes. En perpetuo movimiento, imitan de manera oportunista los elementos que los organismos necesitan para vivir. Las plantas y los animales se cargan de toxinas radiactivas y las transportan consigo. Los is\u00f3topos radiactivos se fijan a las mol\u00e9culas de agua y tierra, y se propagan con las corrientes hasta llegar al tracto digestivo de los mam\u00edferos. Las vallas erigidas para contenerlos quedan r\u00e1pidamente desbordadas. Los mapas que representan la extensi\u00f3n de la contaminaci\u00f3n radiactiva quedan obsoletos a los pocos d\u00edas de su impresi\u00f3n.<\/p>\n<figure id=\"attachment_19715\" aria-describedby=\"caption-attachment-19715\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-An-abandoned-house-in-the-town-of-Chornobyl-2017-06-03-14.24.37-scaled.jpg.webp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-19715\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-An-abandoned-house-in-the-town-of-Chornobyl-2017-06-03-14.24.37-scaled.jpg-1024x576.webp\" alt=\"\" width=\"650\" height=\"366\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-An-abandoned-house-in-the-town-of-Chornobyl-2017-06-03-14.24.37-scaled.jpg-1024x576.webp 1024w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-An-abandoned-house-in-the-town-of-Chornobyl-2017-06-03-14.24.37-scaled.jpg-300x169.webp 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-An-abandoned-house-in-the-town-of-Chornobyl-2017-06-03-14.24.37-scaled.jpg-768x432.webp 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-An-abandoned-house-in-the-town-of-Chornobyl-2017-06-03-14.24.37-scaled.jpg-1536x864.webp 1536w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-An-abandoned-house-in-the-town-of-Chornobyl-2017-06-03-14.24.37-scaled.jpg-1320x743.webp 1320w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-An-abandoned-house-in-the-town-of-Chornobyl-2017-06-03-14.24.37-scaled.jpg.webp 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-19715\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Una casa abandonada en la ciudad de Chern\u00f3bil. Fotograf\u00eda: Kate Brown.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>No obstante, los cient\u00edficos que trabajan para la Agencia Internacional de Energ\u00eda At\u00f3mica (AIEA) y que en 1990 se encargaron de determinar el impacto del accidente, en t\u00e9rminos de salud p\u00fablica, en los territorios habitados alrededor de Chern\u00f3bil, procedieron como si los mapas que describ\u00edan la extensi\u00f3n de la contaminaci\u00f3n y las vallas reflejaran la realidad. Llevaron a cabo un estudio comparando a los habitantes de territorios \u00ablimpios\u00bb y \u00abcontaminados\u00bb. Durante una misi\u00f3n de tres semanas, los consultores de las Naciones Unidas examinaron a 1600 personas. Llegaron a la conclusi\u00f3n de que la salud de los habitantes de los pueblos contaminados, al igual que la de los pueblos del grupo \u00abde control\u00bb era mala y se hab\u00eda deteriorado desde el accidente de Chern\u00f3bil, que hab\u00eda liberado cerca de 200 millones de curios de radiaci\u00f3n. Los cient\u00edficos concluyeron que, tanto en los pueblos contaminados como en los del grupo de control, la poblaci\u00f3n no sufr\u00eda los efectos de la radiaci\u00f3n porque las dosis eran demasiado bajas, seg\u00fan ellos, como para provocar problemas de salud \u2014tomando como referencia, en aquel momento, las dosis, muy superiores, absorbidas por los supervivientes de la bomba at\u00f3mica\u2014. Los cient\u00edficos de las Naciones Unidas concluyeron que los habitantes padec\u00edan ansiedad, una alimentaci\u00f3n deficiente y un consumo excesivo de alcohol<sup>1<\/sup>.<\/p>\n<p>Sin embargo, la exposici\u00f3n a la radiaci\u00f3n no se reduce a la distancia. Las personas que viv\u00edan en las zonas consideradas de alta exposici\u00f3n tuvieron derecho a una ayuda gubernamental, que les permiti\u00f3 comprar alimentos producidos en otros lugares y transportados en camiones. Esos agricultores continuaron con su actividad, pero en lugar de consumir la mayor parte de los alimentos producidos, vendieron esos productos contaminados en los mercados de los pueblos vecinos, donde la contaminaci\u00f3n registrada era menor y a los que los cient\u00edficos hab\u00edan asignado como grupo de control. En este caso, los habitantes m\u00e1s alejados de las zonas altamente irradiadas acabaron estando m\u00e1s expuestos que otros que viv\u00edan m\u00e1s cerca. La distancia no los protegi\u00f3.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo distorsiona la radiaci\u00f3n el tiempo?<\/strong><\/p>\n<p><b>Kate Brown<\/b> \u2013 El tiempo en las zonas radiactivas no transcurre de manera uniforme: se dilata y se contrae de forma impredecible<sup>2<\/sup>. Para los bomberos y trabajadores nucleares de Chern\u00f3bil, que han envejecido prematuramente debido a la radiaci\u00f3n, el tiempo se ha acelerado. En lugares como el Bosque Rojo, 10 km<sup>2<\/sup> de pinos silvestres gravemente afectados por la lluvia radiactiva del reactor en llamas, el tiempo se ha ralentizado: \u00e1rboles que deber\u00edan haberse descompuesto en pocos a\u00f1os segu\u00edan all\u00ed dos d\u00e9cadas despu\u00e9s, debido a la escasa presencia de insectos y microbios que realizaran la labor de descomposici\u00f3n<sup>3<\/sup>. El envejecimiento acelerado de los seres humanos tambi\u00e9n se produjo en las zonas de producci\u00f3n de plutonio, pero al tratarse de instalaciones militares, se han publicado pocos datos al respecto.<\/p>\n<p><b>Volvamos a la Guerra Fr\u00eda por un momento. Parte de los hechos que usted describe en <i>Chern\u00f3bil a trav\u00e9s de las pruebas<\/i><\/b><strong> fueron sacados a la luz por personas a las que usted denomina \u00abh\u00e9roes cotidianos\u00bb. Sin apoyo institucional, con sus propios recursos y a pesar de los riesgos, investigaron la cat\u00e1strofe de Chern\u00f3bil y sus consecuencias. \u00bfPodr\u00eda hablarnos de estas personas?<\/strong><\/p>\n<p><b>Kate Brown<\/b> \u2013 \u00a1Esos h\u00e9roes cotidianos son formidables! Natalia Lozyts\u2019ka impart\u00eda clases de f\u00edsica en Kiev. Ten\u00eda acceso a un contador Geiger y hab\u00eda observado las quemaduras solares viol\u00e1ceas y los desmayos de sus hijos tras el accidente. Comenz\u00f3 a medir la radiactividad en el felpudo de su casa y en el patio delantero. Encontr\u00f3 puntos intensamente radiactivos y recogi\u00f3 con una paleta min\u00fasculas part\u00edculas cuya radiactividad ascend\u00eda a 3 milir\u00f6ntgenios por hora. Las peg\u00f3 con cinta adhesiva en una hoja de papel y anot\u00f3 los lugares y las fechas de las muestras. Midi\u00f3 su radioactividad cada d\u00eda y, a medida que estas part\u00edculas se degradaban, pudo calcular la cantidad de radionucleidos que conten\u00edan<sup>4<\/sup>. Ante la total ausencia de informaci\u00f3n sobre la radiactividad tras el accidente, utiliz\u00f3 esos min\u00fasculos fragmentos radiactivos para comprender lo que hab\u00eda sucedido, a 170 km al norte de Kiev. Descubri\u00f3 todo un espectro de radioactividad y dedujo que el reactor no hab\u00eda explotado debido a una fuga de vapor o a una reacci\u00f3n qu\u00edmica, como hab\u00edan afirmado las autoridades sovi\u00e9ticas, sino que se trataba efectivamente de una explosi\u00f3n nuclear \u2014esto no se confirm\u00f3 hasta en 2016 por Lars Erik de Geer y su equipo, en un laboratorio extremadamente bien equipado<sup>5<\/sup>. Lozyt\u2019ska estaba tan preocupada por su descubrimiento que comenz\u00f3 a medir la radiactividad en los pueblos vecinos. Los granjeros le hablaban de sus inquietantes s\u00edntomas: dolor de garganta, hemorragias nasales, mareos y desmayos.<\/p>\n<p>Escribi\u00f3 a los dirigentes para informarles de sus investigaciones, pero no recibi\u00f3 respuesta alguna. Envi\u00f3 varias cartas m\u00e1s, que he encontrado en los archivos. Finalmente, deseosa de hacer llegar el mensaje a toda costa, se disfraz\u00f3 de empleada de limpieza y se col\u00f3 en la primera conferencia sobre las consecuencias sanitarias del accidente de Chern\u00f3bil, celebrada en mayo de 1988 \u2014un espect\u00e1culo organizado desde Mosc\u00fa para tranquilizar al mundo entero<sup>6<\/sup>. Tres agentes del KGB detuvieron a Lozyt\u2019ska cuando intentaba entregar documentos a un delegado estadounidense. La expulsaron por la fuerza. Esto no la disuadi\u00f3; encontr\u00f3 otras formas de difundir la informaci\u00f3n.<\/p>\n<figure id=\"attachment_19724\" aria-describedby=\"caption-attachment-19724\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Chernobyl_and_Pripyat_4854345766.jpg.webp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-19724\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Chernobyl_and_Pripyat_4854345766.jpg.webp\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Chernobyl_and_Pripyat_4854345766.jpg.webp 640w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Chernobyl_and_Pripyat_4854345766.jpg-300x225.webp 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-19724\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"font-size: 10pt;\">\u00abNo hay por qu\u00e9 preocuparse\u00bb , un contador Geiger indica el nivel de radiactividad en Pripyat, Chern\u00f3bil.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>Alexandre Komov, otro h\u00e9roe con el que nos topamos en los archivos, no lograba convencer a las autoridades de Kiev de que en su provincia de Rivni, a pesar de estar alejada de Chern\u00f3bil, la leche estaba demasiado contaminada para ser consumida. Finalmente, carg\u00f3 un cami\u00f3n con cajas de leche y lo condujo hasta Kiev, para que los dirigentes esc\u00e9pticos la analizaran ellos mismos. En la ciudad ucraniana de Zhytomyr, el Dr. Pavel Chekrenev descubri\u00f3 que el agua vertida por una curtidur\u00eda local era seis veces m\u00e1s radiactiva que los umbrales autorizados en caso de emergencia, que ya de por s\u00ed eran elevados. Esa agua se vert\u00eda en el embalse de agua potable de Zhytomyr. Hizo que se detuviera la actividad de la curtidur\u00eda e interrumpi\u00f3 el procesamiento de 19 000 pieles<sup>7<\/sup>. Fue degradado por ello, pero gan\u00f3 el caso en cuanto al fondo: las pieles contaminadas finalmente no se curtieron, se protegi\u00f3 el agua potable de la ciudad y se evit\u00f3 a los habitantes de Zhytomyr una fuente adicional de contaminaci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Estos \u00abh\u00e9roes cotidianos\u00bb est\u00e1n, por otra parte, mucho menos presentes en <i>Plutopia<\/i>, \u00bfc\u00f3mo lo explica?<\/b><\/p>\n<p><b>Kate Brown<\/b> \u2013 Es una pregunta excelente. \u00bfPor qu\u00e9 no est\u00e1n presentes en <em>Plutopia<\/em>? Deber\u00edan existir. Durante cuarenta a\u00f1os, las plantas de Hanford y Mayak vertieron toneladas de residuos radiactivos en su entorno, unos 350 millones de curios en cada una de ellas. En <i>Plutopia<\/i> relato que los trabajadores y trabajadoras de las f\u00e1bricas sufrieron accidentes, enfermaron y fallecieron. Dada la gravedad de lo que estaba en juego, \u00bfpor qu\u00e9 hay tan pocos indicios de resistencia frente a estas f\u00e1bricas de bombas peligrosas y contaminantes?<\/p>\n<p>Ma\u00efak y Hanford eran instalaciones militares. Todas las personas con acceso a ellas firmaban juramentos de lealtad cada a\u00f1o. Cuando le pregunt\u00e9 a una antigua empleada de Ma\u00efak por qu\u00e9 nadie se hab\u00eda quejado, me respondi\u00f3: \u00abCuando nos contrataron, nadie nos advirti\u00f3 de los efectos de la radiactividad.<\/p>\n<p>Ni siquiera sab\u00edamos lo que era. Solo le ten\u00edamos miedo al KGB\u00bb<sup>8<\/sup>. Los agentes del KGB prohib\u00edan en la bien abastecida ciudad de Ozersk no solo las palabras \u00abplutonio\u00bb y \u00abradiaci\u00f3n\u00bb, sino tambi\u00e9n a todas las personas que causaban problemas.<\/p>\n<p>Los empleados de Hanford, en el estado de Washington, tambi\u00e9n tem\u00edan al servicio de seguridad de la planta. Mostrar curiosidad, aunque fuera de forma inocente, se consideraba peligroso. Betsy Stuart recuerda que una de sus vecinas le pregunt\u00f3 a una amiga a qu\u00e9 se dedicaba su marido. Cuando la otra le respondi\u00f3 que no pod\u00eda hablar del trabajo de su marido, la vecina dijo algo que no deber\u00eda haber dicho. A la ma\u00f1ana siguiente, hab\u00eda desaparecido. \u00abCr\u00e9ame\u00bb, me dijo Stuart, \u00abcuando nos reun\u00edamos, nunca habl\u00e1bamos de lo que hac\u00edamos. Ten\u00edamos la sensaci\u00f3n constante de que nos estaban escuchando\u00bb<sup>9<\/sup>.<\/p>\n<figure id=\"attachment_19714\" aria-describedby=\"caption-attachment-19714\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-Reactor-no.-3-2017-06-04-09.01.11-scaled.jpg.webp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-19714\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-Reactor-no.-3-2017-06-04-09.01.11-scaled.jpg-1024x576.webp\" alt=\"\" width=\"650\" height=\"366\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-Reactor-no.-3-2017-06-04-09.01.11-scaled.jpg-1024x576.webp 1024w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-Reactor-no.-3-2017-06-04-09.01.11-scaled.jpg-300x169.webp 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-Reactor-no.-3-2017-06-04-09.01.11-scaled.jpg-768x432.webp 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-Reactor-no.-3-2017-06-04-09.01.11-scaled.jpg-1536x864.webp 1536w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-Reactor-no.-3-2017-06-04-09.01.11-scaled.jpg-1320x743.webp 1320w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-Reactor-no.-3-2017-06-04-09.01.11-scaled.jpg.webp 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-19714\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Una torre de refrigeraci\u00f3n de la central nuclear de Chern\u00f3bil. Fotograf\u00eda: Kate Brown.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>Solo he encontrado un caso de denunciante durante la Guerra Fr\u00eda. En 1962, el jefe de la oficina regional del KGB se quej\u00f3 de que los gases radiactivos de Mayak, sin filtrar, contaminaban dos pueblos de soldados y trabajadores en los alrededores de Ozersk. Y eso es todo. Por el contrario, no hay se\u00f1ales de disidencia por parte de la planta de Hanford. Podr\u00eda parecernos contradictorio: se trataba de la URSS, el r\u00e9gimen autoritario conocido por detener, encarcelar y ejecutar a quienes hac\u00edan demasiadas preguntas. Los trabajadores de Hanford confiaban en sus superiores, y Estados Unidos se enorgullec\u00eda de ser una sociedad abierta y libre.<\/p>\n<p><b>\u00a1En efecto, es sorprendente!<\/b><\/p>\n<p><b>Kate Brown<\/b> \u2013 Adem\u00e1s del temor a los servicios de seguridad, otras fuerzas en Richland contribu\u00edan a acallar las preguntas y las protestas. La riqueza industrial de Estados Unidos, al igual que la prosperidad de las familias de los trabajadores estadounidenses, aumentaba hasta tal punto que la ciencia, la tecnolog\u00eda y la cultura se reforzaban mutuamente para difundir un mensaje de competencia, pericia y confianza.<\/p>\n<p>Ah\u00ed es donde las costosas infraestructuras culturales de Richland y la estrategia de industrializaci\u00f3n rural, con un gran apoyo de subvenciones, dieron sus frutos. La cultura de Richland se basa en el respeto por la riqueza, la educaci\u00f3n, la experiencia, la jerarqu\u00eda y las normas, y esto permiti\u00f3 acallar las dudas, el miedo, los rumores e incluso los hechos. Los dirigentes de Hanford invirtieron mucho en la educaci\u00f3n de los hijos de los trabajadores, lo que gener\u00f3 una profunda adhesi\u00f3n al progreso cient\u00edfico.<\/p>\n<p>Un residente lo recordaba as\u00ed: \u00abEn Richland, el sol brillaba 300 d\u00edas al a\u00f1o. Cada habitante ten\u00eda una farmacia, una tienda de comestibles, un campo de b\u00e9isbol y una gasolinera a pocas manzanas de distancia. Cont\u00e1bamos con buenos m\u00e9dicos. Todos los jardines estaban cortados, todas las casas pintadas. Los donuts calientes, las compras en CC Anderson y las celebraciones en el Bomber Bowl son recuerdos muy queridos para todos los ni\u00f1os de Richland. \u00bfPor qu\u00e9 fueron a\u00f1os tan maravillosos? Est\u00e1bamos protegidos. Los padres criaban a sus hijos en esta ciudad at\u00f3mica, lejos del mal, lejos de las ciudades en decadencia y de la degradaci\u00f3n social. Es la serenidad, el bienestar, la ausencia de conflicto.\u00bb<sup>10<\/sup><\/p>\n<p><strong>Los recientes acontecimientos geopol\u00edticos nos han hecho pensar mucho en sus libros. La central nuclear de Zaporizhia, en Ucrania, fue atacada por el ej\u00e9rcito ruso [sic]; posteriormente, Israel y Estados Unidos bombardearon instalaciones nucleares en Ir\u00e1n, con consecuencias desconocidas en t\u00e9rminos de contaminaci\u00f3n radiactiva. Al mismo tiempo, varios pa\u00edses, entre ellos Francia, Hungr\u00eda, Polonia y Eslovaquia, han anunciado un relanzamiento de la energ\u00eda nuclear civil. Tienen previsto construir nuevas infraestructuras y prolongar la vida \u00fatil del parque nuclear existente. Estos proyectos cuentan con el respaldo tanto de los eco-modernistas, que apoyan la energ\u00eda nuclear para descarbonizar la econom\u00eda, y por actores situados en la derecha o la extrema derecha del espectro pol\u00edtico, que detestan las energ\u00edas renovables. Desde su perspectiva como historiadora, \u00bfle parece nueva esta configuraci\u00f3n, o le recuerda esquemas m\u00e1s antiguos?<\/strong><\/p>\n<p><b>Kate Brown<\/b> \u2013 No hay gran cosa de nuevo en los conflictos nuclearizados de hoy, ni en el renacimiento de la energ\u00eda nuclear civil, salvo la intensificaci\u00f3n de las pol\u00edticas nacionalistas y xen\u00f3fobas que instrumentalizan la energ\u00eda nuclear con fines pol\u00edticos, m\u00e1s que econ\u00f3micas. La energ\u00eda nuclear es entre tres y cinco veces m\u00e1s cara que la energ\u00eda solar y e\u00f3lica por kW\/h. Se necesitan d\u00e9cadas para construir una central nuclear, frente a unas pocas semanas o meses para instalar paneles solares o aerogeneradores. Estas temporalidades constituyen una diferencia cr\u00edtica, si pensamos en la urgencia clim\u00e1tica. La guerra en Ucrania ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de las instalaciones nucleares, que, una vez tomadas por el enemigo, pueden transformarse en gigantescas bombas contaminantes. Hemos visto en Ir\u00e1n, y antes en Irak, lo f\u00e1cil que resulta confundir instalaciones nucleares civiles con militares para justificar ofensivas. Durante la Guerra Fr\u00eda, las fuerzas conservadoras adoptaron la energ\u00eda nuclear como una promesa de poder econ\u00f3mico, pol\u00edtico y militar. Esto sigue siendo as\u00ed hoy en d\u00eda, de forma bastante irracional, ya que cualquiera que se preocupe por la soberan\u00eda y la resiliencia econ\u00f3mica comprende que las energ\u00edas renovables son m\u00e1s baratas, m\u00e1s seguras, m\u00e1s limpias y m\u00e1s r\u00e1pidas de implementar.<\/p>\n<figure id=\"attachment_19719\" aria-describedby=\"caption-attachment-19719\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-Child-pickers-after-work-eating-processed-food-scaled.jpg.webp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-19719\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-Child-pickers-after-work-eating-processed-food-scaled.jpg-1024x576.webp\" alt=\"\" width=\"650\" height=\"366\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-Child-pickers-after-work-eating-processed-food-scaled.jpg-1024x576.webp 1024w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-Child-pickers-after-work-eating-processed-food-scaled.jpg-300x169.webp 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-Child-pickers-after-work-eating-processed-food-scaled.jpg-768x432.webp 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-Child-pickers-after-work-eating-processed-food-scaled.jpg-1536x864.webp 1536w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-Child-pickers-after-work-eating-processed-food-scaled.jpg-1320x743.webp 1320w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-nuclear-history-tchernobyl-Child-pickers-after-work-eating-processed-food-scaled.jpg.webp 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-19719\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Ni\u00f1os recolectores de fruta tras el trabajo. Fotograf\u00eda: Kate Brown.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>La historia de la fabricaci\u00f3n de la bomba nuclear y de Chern\u00f3bil nos ha demostrado que las incre\u00edbles promesas eco-modernistas son precisamente\u2026 incre\u00edbles. Dejan a su paso paisajes envenenados, personas enfermas y proyectos de descontaminaci\u00f3n que no tienen fin. La historiadora feminista Emily Callaci ha demostrado en su libro <i>Wages for Housework<\/i> c\u00f3mo el trabajo \u00abdom\u00e9stico\u00bb, en el contexto del cambio clim\u00e1tico y otras cat\u00e1strofes antropog\u00e9nicas, recae en las personas que lo realizan de forma gratuita: encontrar la manera de consumir alimentos no contaminados, evitar los rincones m\u00e1s contaminados del barrio, cuidar de un ni\u00f1o que nunca est\u00e1 del todo bien o de un adulto que no consigue concebir un hijo\u2026 Y a\u00f1os m\u00e1s tarde, cuidar de familiares afectados por c\u00e1nceres o enfermedades cr\u00f3nicas. Con el desarrollo de estos proyectos nucleares y la creciente cantidad de is\u00f3topos radiactivos en circulaci\u00f3n en el mundo, cada vez somos m\u00e1s quienes trabajamos, de forma gratuita, como liquidadores nucleares.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>The International Chernobyl Project: Proceedings of an International Conference, Viena, 21-24 de mayo de 1991, (OIEA, 1991). Las referencias sobre los efectos nocivos de las \u00abbajas\u00bb dosis cr\u00f3nicas de radiaci\u00f3n de Chern\u00f3bil son abundantes. A continuaci\u00f3n, presento una variedad de fuentes que van desde archivos hasta art\u00edculos publicados en revistas cient\u00edficas revisadas por pares. \u00abOtchet o vypolnenii gosudartstvennoi natsional\u2019noi programy \u201cDeti Chernbylia\u201d za 1992 goda\u00bb, 1992, Archivo Estatal Central de los \u00d3rganos Superiores del Poder, Kiev, (TsDAVO) 324\/19\/33, 1-18; \u00abDocumentos del Ministerio de Salud de Ucrania sobre la ejecuci\u00f3n de programas estatales y sobre el estado de salud de la poblaci\u00f3n\u00bb, 27 de enero de 1992, TsDAVO 342\/19\/32, 19-30; \u00abDovidka\u00bb, despu\u00e9s del 11 de marzo de 1990, TsDAVO 342\/17\/5240, 88-98; N. Iu. Liubinetskaia, \u00abInforme sobre el trabajo cient\u00edfico relativo al tema: Protecci\u00f3n de la salud, prevenci\u00f3n y rehabilitaci\u00f3n de enfermedades en los militares y sus familiares\u00bb, Servicio de Seguridad de Ucrania, archivo estatal, Kiev, (SBU) 35\/64\/36, Kiev 1996, 149-80; \u00abResultados del trabajo del departamento sobre el estudio de las consecuencias m\u00e9dicas de la cat\u00e1strofe de Chern\u00f3bil en 1996\u00bb, sin fecha, 1996, SBU 35 68, 1-12; E. I. Stepanova et al., \u00abEfectos de la exposici\u00f3n a las consecuencias del accidente de Chern\u00f3bil en el organismo infantil\u00bb, <i>Pediatriia, <\/i>12 (1991): 8-13; Erik R. Svendsen et al., \u00abCesium 137 Exposure and Spirometry Measures in Ukrainian Children Affected by the Chernobyl Nuclear Accident\u00bb, <i>Environmental Health Perspectives, <\/i>vol. 118, n.\u00ba 5 (mayo de 2010): 720-5; Andre Dubois, \u00abDa\u00f1o radiol\u00f3gico gastrointestinal y radioprotecci\u00f3n: Chern\u00f3bil en retrospectiva\u00bb, en \u00abSimposio sobre perspectivas en radioprotecci\u00f3n: Programa y res\u00famenes\u00bb, 13-14 de marzo de 1987, Bethesda, MD, Archivos de la USU; Mohammad Reza Shiekh Sajjadieh, et al., \u00abEstado de las citocinas en ni\u00f1os ucranianos con s\u00edndrome del intestino irritable que residen en una zona contaminada por radiactividad\u00bb, <i>Iranian Journal of Immunology,<\/i> 9(4) , 248-53; K. Spivak, C. Hayes, J.H. Maguire, \u00abPrevalencia de caries, h\u00e1bitos de salud bucodental y actitudes en ni\u00f1os residentes en localidades contaminadas y no contaminadas por radiaci\u00f3n en Ucrania\u00bb, <i>Community Dent Oral Epidemiology<\/i>, 2004; 32: 1-9; Anna Lindgren, et al., \u00abLa concentraci\u00f3n corporal total de cesio 137 se asocia con una disminuci\u00f3n de los recuentos sangu\u00edneos en ni\u00f1os de las zonas contaminadas por Chern\u00f3bil, Ucrania, 2008-2010\u00bb, <i>Journal of Exposure Science and Environmental Epidemiology, <\/i>(2013), 1\/9: 1-3.<\/li>\n<li>Sobre el tiempo, v\u00e9ase Julian Barbour, <i>The End of Time: The Next Revolution in Physics<\/i> (Oxford University Press, Nueva York, 2001): 11-15.<\/li>\n<li>Timothy A. Mousseau et al., \u00abHighly reduced mass loss rates and increased litter layer in radioactively contaminated areas\u00bb, <i>Oecologia<\/i>, 24 de junio de 2013, DOI: 10.1007\/s00442-014-2908-8; y \u00abChernobyl Trees Barely Decomposed, Study Finds\u00bb, <i>NBC News<\/i>, 26 de marzo de 2014.<\/li>\n<li>\u00abAl rector de la Universidad de Kiev\u00bb, 1986, archivos personales de Lozyts\u2019ka.<\/li>\n<li>Entrevista telef\u00f3nica con Lars Erik de Geer, 18 de diciembre de 2017, y Lars-Erik De Geer et al., \u00abA Nuclear Jet at Chernobyl Around 21:23:45 UTC on April 25, 1986\u00bb, <i>Nuclear Technology, <\/i>2017.<\/li>\n<li>\u00abMedical Aspects of the Chernobyl Accident\u00bb, Kiev, 11-13 de mayo de 1988, (OIEA: Viena, 1989): 9-12. Para un an\u00e1lisis del impacto negativo que la conferencia tuvo sobre los pacientes y los tratamientos, v\u00e9ase la carta de Aleksandr P. Borshchevskii a Evgenii Chazov, 30 de octubre de 1988, GARF 8009\/51\/4340: 67-84.<\/li>\n<li>\u00abActas de la inspecci\u00f3n sanitaria\u00bb, \u00abAkt sanitarnogo obsledovaniia\u00bb, 11 de agosto de 1986, y \u00abDirectiva de los ministros sovi\u00e9ticos\u00bb, \u00abPoruchenie Soveta Ministry, UkSSR\u00bb, 20 de agosto de 1986, TsDAVO 324\/17\/4348: 14, 66.<\/li>\n<li>Vladyslav B. Larin, \u00abMayak\u2019s Walking Wounded\u00bb, The Bulletin of the Atomic Scientists, septiembre\/octubre de 1999: 23.<\/li>\n<li>Sanger, <i>Working on the Bomb<\/i>, 170.<\/li>\n<li>Mayo de 1999, Archivos de la asociaci\u00f3n de antiguos alumnos Alumni Sandstorm, disponibles en <a href=\"http:\/\/www.alumnisandstorm.com\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">www.alumnisandstorm.com<\/a>.<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>Fuente: <em>Terrestres<\/em>, 24 de abril de 2026 (<a href=\"https:\/\/www.terrestres.org\/2026\/04\/23\/lutopie-nucleaire-des-villes-atomiques-de-la-guerre-froide\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/www.terrestres.org\/2026\/04\/23\/lutopie-nucleaire-des-villes-atomiques-de-la-guerre-froide\/<\/a>)<\/div>\n<div dir=\"ltr\">\n<div dir=\"ltr\">\n<div class=\"yiv2664892520gmail-ydp3bd26cc4pasted-link\">\n<h3>La utop\u00eda nuclear de las ciudades at\u00f3micas de la Guerra Fr\u00eda<\/h3>\n<p><em>Esta es la historia de una utop\u00eda nuclear con el odio rec\u00edproco entre las dos potencias enemigas de la Guerra Fr\u00eda como tel\u00f3n de fondo. En <\/em>Plutopia<em>, la historiadora Kate Brown recorre la historia de dos ciudades \u2014una sovi\u00e9tica y otra estadounidense\u2014 dedicadas a la producci\u00f3n de plutonio. Y describe la vida en estas ciudades-f\u00e1brica tan cruciales como secretas. Extracto.<\/em><\/p>\n<p><b>Extracto de la introducci\u00f3n del libro de Kate Brown, <strong><a href=\"https:\/\/actes-sud.fr\/catalogue\/plutopia-une-histoire-des-premieres-vill-018408\"><em>Plutopia \u2013 Une histoire vraie des premi\u00e8res villes atomiques<\/em><\/a><\/strong>, traducido del ingl\u00e9s (Estados Unidos) por C\u00e9dric Weis y publicado por la editorial Actes Sud en la colecci\u00f3n \u00abQuestions de soci\u00e9t\u00e9\u00bb en 2024.<\/b><\/p>\n<p>Es la historia de una utop\u00eda, en dos extremos del mundo. La historia de un sue\u00f1o tr\u00e1gico, en pleno coraz\u00f3n de la Guerra Fr\u00eda. La historia de dos enemigos, obsesionados por la Bomba. La historia de dos ciudades cerradas, reflejos la una de la otra, unidas por el miedo al apocalipsis, por su odio rec\u00edproco y por una misma obsesi\u00f3n, la producci\u00f3n desenfrenada de plutonio: Richland, en Estados Unidos, en el sureste del estado de Washington; Ozersk (literalmente, el \u00abvalle de los lagos\u00bb), en la URSS, al sur de los Urales.<\/p>\n<p>Estas dos ciudades-f\u00e1brica, centros neur\u00e1lgicos de los arsenales nucleares de ambos bloques, no solo produjeron ojivas y misiles, sino que tambi\u00e9n crearon felices recuerdos de infancia, viviendas asequibles y excelentes escuelas en comunidades modelo, que se convirtieron en remansos de paz para las familias que vivieron all\u00ed. Sus habitantes, pioneros del plutonio, recuerdan que nunca cerraban con llave la puerta de sus casas, que sus hijos jugaban sin peligro en las calles, que las relaciones de vecindad eran buenas y que no hab\u00eda ni desempleo, ni indigencia, ni delincuencia.<\/p>\n<p>El recuerdo de esa sensaci\u00f3n de seguridad y protecci\u00f3n en lugares situados en el epicentro de la carrera armament\u00edstica nuclear me intrig\u00f3 mucho. En esas mismas ciudades, agentes de seguridad y m\u00e9dicos vigilaban y examinaban febrilmente a los habitantes mediante redes de informadores, escuchas telef\u00f3nicas y reconocimientos m\u00e9dicos obligatorios. En cuanto a los ingenieros de las f\u00e1bricas de armamento, a quienes se les exig\u00eda producir la m\u00e1xima cantidad de plutonio en un tiempo r\u00e9cord, contaminaban dram\u00e1ticamente el medio ambiente con total impunidad.<\/p>\n<p>De las diferentes etapas de la cadena de fabricaci\u00f3n de armas nucleares, la producci\u00f3n de plutonio es la m\u00e1s contaminante. Cada kilogramo de producto acabado genera miles de metros c\u00fabicos de residuos radiactivos. En cuatro d\u00e9cadas de funcionamiento, la planta de plutonio de Hanford, cerca de Richland, y la de Mayak, cerca de Ozersk, han emitido cada una al menos 200 millones de curios de radiactividad en su entorno inmediato \u2014el equivalente, en total, a dos cat\u00e1strofes de Chern\u00f3bil<sup>1<\/sup>. Estas plantas han dejado inhabitables decenas de miles de hect\u00e1reas, han contaminado r\u00edos, campos y bosques, y miles de personas han atribuido sus enfermedades a ellas.<\/p>\n<p>Chern\u00f3bil es conocido en todo el mundo. \u00bfPor qu\u00e9 Hanford y Mayak lo son tan poco? \u00bfC\u00f3mo es posible que los habitantes de estos lugares \u2014cunas de un desastre largo y lento\u2014 hayan conservado un recuerdo tan radiante? Los dirigentes de Richland y Ozersk sol\u00edan mencionar con orgullo el n\u00famero de doctorandos que contaba su ciudad. \u00bfPor qu\u00e9 personas tan dispuestas a alabar sus competencias aceptaron ignorar durante d\u00e9cadas la enorme contaminaci\u00f3n ambiental que azotaba a su alrededor?<\/p>\n<p>Al documentarme, me sorprendi\u00f3 constatar la atenci\u00f3n que los hombres de poder encargados de fabricar las primeras reservas de plutonio del mundo hab\u00edan prestado a las viviendas, las tiendas, las escuelas y los programas de ocio \u2014adem\u00e1s de la que se reserv\u00f3 a los reactores de grafito y a las plantas de tratamiento qu\u00edmico. No muy lejos de los reactores, se hab\u00edan construido aut\u00e9nticas ciudades, dedicadas a la familia y al consumo, para acoger a una clase obrera cuyo nivel de vida alcanzaba el de la clase media. Una vez m\u00e1s, nadie ve\u00eda en ello ninguna anomal\u00eda. Durante las d\u00e9cadas siguientes, estos proyectos de prosperidad de una \u00fanica clase social inspiraron algunos programas nucleares civiles. La ciudad ucraniana de Pr\u00edpiat, situada cerca de los reactores de la central de Chern\u00f3bil, fue un ejemplo de ello: a pesar de la pobreza rural que la rodeaba, disfrutaba de todas las comodidades de una ciudad moderna. Tras la cat\u00e1strofe de Fukushima de 2011, la prensa revel\u00f3 que las empresas energ\u00e9ticas japonesas \u2014a pesar de haber recortado en seguridad en sus centrales\u2014 hab\u00edan contribuido ampliamente a la financiaci\u00f3n de la construcci\u00f3n de \u00abpueblos at\u00f3micos\u00bb de inspiraci\u00f3n estadounidense y hab\u00edan vendido la energ\u00eda nuclear como una oportunidad para acceder a la clase media<sup>2<\/sup>. \u00bfA qu\u00e9 se debe que, con la energ\u00eda nuclear, el acceso a la propiedad se haya acomodado as\u00ed a todos los peligros?<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<figure id=\"attachment_19720\" aria-describedby=\"caption-attachment-19720\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Hanford_D_and_DR_Reactors.jpg.webp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-19720\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Hanford_D_and_DR_Reactors.jpg.webp\" alt=\"\" width=\"650\" height=\"444\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Hanford_D_and_DR_Reactors.jpg.webp 999w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Hanford_D_and_DR_Reactors.jpg-300x205.webp 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Hanford_D_and_DR_Reactors.jpg-768x524.webp 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Hanford_D_and_DR_Reactors.jpg-130x90.webp 130w\" sizes=\"auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-19720\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Los reactores D y DR en Hanford. Comisi\u00f3n de Energ\u00eda At\u00f3mica\/Departamento de Energ\u00eda de los Estados Unidos, <a href=\"https:\/\/commons.wikimedia.org\/wiki\/File:Hanford_D_and_DR_Reactors.jpg\">Wikimedia<\/a>.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<div dir=\"ltr\">\n<div dir=\"ltr\">\n<div class=\"yiv2664892520gmail-ydp3bd26cc4pasted-link\">\n<p>Ozersk y Richland pertenec\u00edan al Estado, pero eran gestionadas por empresarios. Richland constitu\u00eda un caso aparte en suelo estadounidense, ya que era una ciudad desprovista de propiedad privada, de econom\u00eda de mercado y de gobierno local. Ozersk, por su parte, era una de las diez ciudades at\u00f3micas de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Mantenidas en secreto, ausentes de los mapas, estaban rodeadas de vallas y nadie pod\u00eda permanecer en ellas sin salvoconducto. Curiosamente, quienes viv\u00edan all\u00ed parec\u00edan apreciar este tipo de organizaci\u00f3n. En Richland, en la d\u00e9cada de 1950, los ciudadanos con derecho a voto votaron en dos ocasiones en contra de la municipalizaci\u00f3n, la autonom\u00eda de gobierno y la libre empresa. En Ozersk, a finales de la d\u00e9cada de 1990, el 95 % de los votantes encuestados se pronunci\u00f3 a favor de mantener las barreras, los guardias y el sistema de salvoconductos de su ciudad. En el momento de escribir estas l\u00edneas, Ozersk sigue vallada y vigilada como una prisi\u00f3n. Estas elecciones de vida me han intrigado. \u00bfPor qu\u00e9 los habitantes de estas ciudades del plutonio han optado por renunciar a sus derechos civiles y pol\u00edticos? Los sovi\u00e9ticos carec\u00edan de vida electoral y de medios de comunicaci\u00f3n independientes, pero los habitantes de Richland viv\u00edan en un pa\u00eds democr\u00e1tico y especialmente pr\u00f3spero. \u00bfPor qu\u00e9 los famosos \u00abfrenos y contrapesos\u00bb del sistema pol\u00edtico estadounidense \u2014esos mecanismos destinados a garantizar la separaci\u00f3n de poderes entre el ejecutivo, el legislativo y el judicial\u2014 no lograron proteger a Estados Unidos de una contaminaci\u00f3n radiactiva a\u00fan mayor, aunque mantenida en secreto, que la de Chern\u00f3bil?<\/p>\n<p>Al buscar respuestas a estas preguntas, descubr\u00ed que, para animar a los trabajadores a aceptar los sacrificios y los riesgos inherentes a la producci\u00f3n de plutonio, las autoridades nucleares de ambos pa\u00edses inventaron un concepto: la <i>plutop\u00eda<\/i>. Las ciudades at\u00f3micas \u2014sin parang\u00f3n, de acceso restringido y llenas de promesas\u2014 satisfac\u00edan la mayor\u00eda de las aspiraciones de las sociedades estadounidense y sovi\u00e9tica de la posguerra. La prosperidad met\u00f3dica que acompa\u00f1aba a esta plutop\u00eda llev\u00f3 a la mayor\u00eda de los testigos directos a hacer la vista gorda ante los residuos radiactivos que se acumulaban a su alrededor.<\/p>\n<p>Este libro narra la historia desconocida de dos cat\u00e1strofes nucleares ocurridas paralelamente en Estados Unidos y en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Espero que, tras su lectura, ya no se nos ocurra separar ambos relatos. Los habitantes de Ozersk sol\u00edan decir que, si perforaran la tierra sin detenerse, acabar\u00edan llegando a Richland. As\u00ed es como imagino estas dos ciudades: dos planetas girando uno alrededor del otro, sobre un mismo eje. Ozersk fue creada a imagen y semejanza de Richland y <i>viceversa<\/i> \u2014de forma deliberada, como voy a demostrar, y al albur de las prudentes maniobras a las que se entregaban los agentes de inteligencia y los promotores de ambas ciudades, quienes tem\u00edan casi tanto el fin de la producci\u00f3n de plutonio como la amenaza del rival nuclear.<\/p>\n<p>Cuatro etapas marcan el ritmo de este relato. En las dos primeras partes, nos centraremos en la historia de los trabajadores itinerantes, los prisioneros y los soldados que trabajaron en la construcci\u00f3n de las dos inmensas f\u00e1bricas de plutonio: una, en 1943, en el este del estado de Washington; la otra, en 1946, en el sur de los Urales. En un principio, los dirigentes estadounidenses y sovi\u00e9ticos hab\u00edan previsto que su plutonio fuera producido por mano de obra militarizada al refugio de los campamentos militares. Pero los directores de las f\u00e1bricas de ambos bloques cambiaron r\u00e1pidamente de opini\u00f3n cuando observaron con horror las borracheras y las peleas en las que se enzarzaban los obreros de la construcci\u00f3n. Comprendieron que los operarios de las primeras f\u00e1bricas de plutonio del mundo no deb\u00edan ser tan incontrolables como el producto que fabricaban.<\/p>\n<p>Para poner remedio a la violencia y la indisciplina de los trabajadores itinerantes, desconectados de sus familias y comunidades, se decidi\u00f3 invitar a los operarios de plutonio a vivir en total seguridad con sus familias mononucleares en el seno de ciudades at\u00f3micas pr\u00f3speras y concebidas para ellos. Los estadounidenses hablaban de \u00abpueblo\u00bb para referirse a Richland, en homenaje al mito pastoral de los or\u00edgenes de la democracia estadounidense. Por su parte, los sovi\u00e9ticos utilizaban el t\u00e9rmino \u00abciudad socialista\u00bb para referirse a Ozersk, en referencia al mito comunista de un futuro libre de toda pobreza rural. Los responsables gubernamentales gastaron sin medida para promover y desarrollar la plutop\u00eda, invirtiendo m\u00e1s en las escuelas de ambas comunidades que en el almacenamiento de residuos radiactivos, y mucho m\u00e1s a\u00fan en el bienestar de sus residentes que en el de las poblaciones que viv\u00edan fuera de las vallas. A medida que la plutop\u00eda comenzaba a encarnar las promesas de riqueza, ascenso social y libertad de consumo que tra\u00eda consigo la Guerra Fr\u00eda, los primeros residentes, inquietos, acabaron depositando su confianza en sus dirigentes y creyendo en la seguridad de las f\u00e1bricas y en la legitimidad de la causa nacional. Y cuanto m\u00e1s avanzaba el proyecto, m\u00e1s aceptaban los residentes cambiar sus derechos civiles y biol\u00f3gicos por derechos de consumidores.<\/p>\n<\/div>\n<figure id=\"attachment_19717\" aria-describedby=\"caption-attachment-19717\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Satellite_image_map_of_Mayak.jpg.webp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-19717\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Satellite_image_map_of_Mayak.jpg-1024x652.webp\" alt=\"\" width=\"650\" height=\"414\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Satellite_image_map_of_Mayak.jpg-1024x652.webp 1024w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Satellite_image_map_of_Mayak.jpg-300x191.webp 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Satellite_image_map_of_Mayak.jpg-768x489.webp 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Satellite_image_map_of_Mayak.jpg-1320x840.webp 1320w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Satellite_image_map_of_Mayak.jpg.webp 1448w\" sizes=\"auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-19717\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Imagen satelital de la central nuclear de Mayak, en la regi\u00f3n de Ozersk. <a href=\"https:\/\/commons.wikimedia.org\/wiki\/File:Satellite_image_map_of_Mayak.jpg\">Wikimedia<\/a>.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<div class=\"yiv2664892520gmail-ydp3bd26cc4pasted-link\">\n<p>Desde un punto de vista demogr\u00e1fico, las ciudades del plutonio estaban habitadas por miembros de la clase obrera, pero, debido a su prosperidad, se las consideraba entonces \u2014y la historia ha conservado esa imagen\u2014 como enclaves de la clase media. Tanto en Estados Unidos como en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, fueron los miembros de la clase media quienes \u2014al apropiarse de las clases obreras, al hablar en su nombre y al integrarlas en una sociedad \u00absin clases<sup>3<\/sup>\u00bb\u2014 forjaron y moldearon las memorias nacionales. Al estar las clases sociales abocadas a desaparecer, los obreros de f\u00e1brica de ambos pa\u00edses aprendieron a identificarse con sus superiores jer\u00e1rquicos y con los cient\u00edficos de clase media, quienes les aseguraban que sus lugares de trabajo y de residencia estaban a salvo.<\/p>\n<p>La plutop\u00eda no pod\u00eda existir por s\u00ed sola. Los historiadores estadounidenses Bruce Hevly y John Findlay describen c\u00f3mo la planta de plutonio de Hanford dio lugar a un conjunto de \u00abbases de retaguardia\u00bb, campamentos y guarniciones temporales para los trabajadores menos cualificados<sup>4<\/sup>. Encontr\u00e9 el mismo tipo de conjunto en el sur de los Urales, donde el enclave pr\u00f3spero estaba rodeado de campos de trabajo y guarniciones. Al margen de estas ciudades \u00abplut\u00f3picas\u00bb, los dirigentes estadounidenses y sovi\u00e9ticos fundaron comunidades de soldados, presos, minor\u00edas, agricultores y trabajadores itinerantes que no estaban cualificados para vivir en la plutop\u00eda, entre los \u00abelegidos\u00bb. \u00bfQu\u00e9 inter\u00e9s hab\u00eda en separar a las personas en comunidades distintas? \u00bfPor qu\u00e9 no se opt\u00f3 por el modelo de las grandes ciudades industriales, con los barrios acomodados situados r\u00edo arriba y al abrigo de los residuos de las f\u00e1bricas, y las zonas obreras r\u00edo abajo, a sotavento de la contaminaci\u00f3n? Las respuestas a estas cuestiones de historia urbana se encuentran en la historia de la ciencia, la medicina y la salud p\u00fablica, pero tambi\u00e9n en la historia de los servicios de inteligencia y la seguridad nuclear. Muestran de manera reveladora las consecuencias que tuvo la divisi\u00f3n de estos territorios en zonas de discriminaci\u00f3n (por clase y por raza), no solo sobre el nivel de riqueza de las poblaciones, sino tambi\u00e9n sobre su salud.<\/p>\n<p>Evidentemente, al plutonio y a sus derivados radiactivos no les importaban las fronteras dentro de las cuales se confinaba a la gente. Este ser\u00e1 el tema de una tercera parte. Al amparo de una doble valla de alambre de p\u00faas, los operadores de estas centrales produjeron toneladas de plutonio. El hermetismo de seguridad de las f\u00e1bricas y la segregaci\u00f3n territorial en zonas nucleares y no nucleares crearon lo que yo denomino una \u00abzona de inmunidad\u00bb, en la que los directores de las f\u00e1bricas se sent\u00edan libres de sobrepasar los presupuestos, desviar fondos, ocultar accidentes y, sobre todo, contaminar el medio ambiente. En los Urales, los ingenieros sovi\u00e9ticos siguieron el ejemplo de los estadounidenses para garantizar la evacuaci\u00f3n r\u00e1pida y econ\u00f3mica de sus residuos: todo iba a parar bajo tierra y a los r\u00edos circundantes; en cuanto a los gases radiactivos, se expulsaban al cielo. A\u00f1o tras a\u00f1o, los operadores de las centrales tuvieron que hacer frente a numerosos accidentes; algunos fueron graves, como la explosi\u00f3n de 1957 en la planta de reprocesamiento de combustible nuclear de Mayak, no lejos de Ozersk, pero la mayor\u00eda de los vertidos eran habituales e intencionados. A medida que los operadores se deshac\u00edan de sus residuos, las part\u00edculas radiactivas se incorporaban a las corrientes atmosf\u00e9ricas, se mezclaban con el agua potable y se extend\u00edan por los r\u00edos.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<figure id=\"attachment_19716\" aria-describedby=\"caption-attachment-19716\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Hanford_Site_welcome.jpg.webp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-19716\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Hanford_Site_welcome.jpg-1024x768.webp\" alt=\"\" width=\"650\" height=\"488\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Hanford_Site_welcome.jpg-1024x768.webp 1024w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Hanford_Site_welcome.jpg-300x225.webp 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Hanford_Site_welcome.jpg-768x576.webp 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Hanford_Site_welcome.jpg-1536x1152.webp 1536w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Hanford_Site_welcome.jpg-1320x990.webp 1320w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Hanford_Site_welcome.jpg.webp 2032w\" sizes=\"auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-19716\" class=\"wp-caption-text\">Cartel a la entrada de la planta de Hanford. <a href=\"https:\/\/commons.wikimedia.org\/wiki\/File:Hanford_Site_welcome.jpg\">Wikimedia<\/a>.<\/figcaption><\/figure>\n<div dir=\"ltr\">\n<div dir=\"ltr\">\n<div class=\"yiv2664892520gmail-ydp3bd26cc4pasted-link\">\n<p>Tras varios a\u00f1os de investigaci\u00f3n, los cient\u00edficos del este del estado de Washington y del sur de los Urales acabaron comprendiendo los peligros de los productos de fisi\u00f3n que fabricaban. Descubrieron que los is\u00f3topos radiactivos invad\u00edan la cadena alimentaria, penetraban en las plantas, en el cuerpo y los \u00f3rganos de animales y seres humanos, y da\u00f1aban las c\u00e9lulas. Los primeros responsables de las plantas de Richland y Ozersk tem\u00edan las \u00abepidemias\u00bb, es decir, la incidencia notable de enfermedades org\u00e1nicas entre las poblaciones expuestas. Sin embargo, a lo largo de los a\u00f1os, no surgi\u00f3 ninguna patolog\u00eda caracterizada entre los trabajadores del sector nuclear ni en las inmediaciones de sus plantas. Esto no fue realmente una sorpresa. Los cient\u00edficos hab\u00edan podido observar, al realizar experimentos con animales de laboratorio, que los diferentes is\u00f3topos radiactivos actuaban de forma diversa sobre los organismos, los cuales, a su vez, reaccionaban de manera no uniforme ante la contaminaci\u00f3n radiactiva<a href=\"https:\/\/www.terrestres.org\/2026\/04\/23\/lutopie-nucleaire-des-villes-atomiques-de-la-guerre-froide\/#footnote_5_53045\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\"><sup>5<\/sup><\/a>. Los cient\u00edficos tambi\u00e9n sab\u00edan que se requer\u00eda mucho tiempo para que un organismo expuesto a dosis bajas de radiaci\u00f3n mostrara signos de enfermedad y pereciera. Confiando en estos periodos de latencia para dar tiempo a la ciencia a resolver el problema de las fugas y la diseminaci\u00f3n de is\u00f3topos radiactivos, los responsables de las instalaciones no llevaron a cabo ninguna medida susceptible de proteger a los trabajadores y a su entorno.<\/p>\n<p>Ante una cat\u00e1strofe medioambiental emergente e invisible, la divisi\u00f3n del territorio en zonas plut\u00f3picas y retaguardias result\u00f3 ser conveniente. Los habitantes del espacio protegido \u2014j\u00f3venes, ricos, empleados a tiempo completo y bajo seguimiento m\u00e9dico\u2014 ofrec\u00edan la imagen de una poblaci\u00f3n estad\u00edsticamente sana. Al mismo tiempo, los trabajadores itinerantes, los presos y los soldados que realizaban trabajos de construcci\u00f3n en suelos contaminados, descontaminaban los lugares de fugas radiactivas y reparaban los edificios de las f\u00e1bricas da\u00f1ados por los accidentes, no contaban con ning\u00fan tipo de seguimiento m\u00e9dico. Como trabajadores temporales, pasaban de un trabajo a otro llevando consigo los is\u00f3topos radiactivos que hab\u00edan ingerido y, por consiguiente, todos los problemas de salud posteriores susceptibles de dejar una huella epidemiol\u00f3gica.<\/p>\n<p>En las proximidades de las f\u00e1bricas de plutonio viv\u00edan tambi\u00e9n poblaciones agr\u00edcolas e ind\u00edgenas, cuyos medios de subsistencia no proced\u00edan \u00fanicamente \u2014a diferencia de los de los habitantes de Plutop\u00eda\u2014 de lejanos mercados de consumo, sino en gran medida de sus tierras que, situadas a sotavento de la contaminaci\u00f3n radiactiva y aguas abajo de los cursos de agua contaminados, fueron invadidas progresivamente por \u00abpuntos calientes \u00bb. Adem\u00e1s, las f\u00e1bricas de plutonio fueron el origen de un desarrollo regional que atra\u00eda cada vez a m\u00e1s gente a la zona de amortiguaci\u00f3n, y los reci\u00e9n llegados, peligrosamente expuestos, apenas recib\u00edan seguimiento m\u00e9dico. En otras palabras, el riesgo se calibraba en funci\u00f3n de la riqueza de las diferentes clases sociales, cuyos asentamientos se correspond\u00edan m\u00e1s o menos con las zonas \u00abprimarias\u00bb y \u00absecundarias\u00bb de los mapas de riesgo nuclear.<\/p>\n<p>En una cuarta parte, saldremos al encuentro de quienes descubrieron que viv\u00edan en una zona radiactiva. En 1986, despu\u00e9s de que la cat\u00e1strofe de Chern\u00f3bil revelara al mundo el nivel de seguridad de las centrales, las poblaciones vecinas situadas aguas abajo de los cursos de agua y a sotavento de la lluvia radiactiva comenzaron a atribuir a las f\u00e1bricas de plutonio la incidencia de enfermedades cr\u00f3nicas y las elevadas tasas de malformaciones cong\u00e9nitas, infertilidad y c\u00e1nceres registradas en su comunidad. Sin embargo, no fue f\u00e1cil hacer valer su punto de vista, dado lo opaco que era el velo que ocultaba el conocimiento sobre la huella ecol\u00f3gica y sanitaria de las centrales nucleares. Durante d\u00e9cadas, expertos provistos de conocimientos clasificados como \u00absecreto de defensa\u00bb hablaron con autoridad sobre la seguridad de las centrales y las dosis de radiactividad admisibles para la salud humana, al tiempo que rechazaban las preocupaciones de los legos en la materia. A partir de 1986, los agricultores locales, los periodistas y los activistas medioambientales exigieron informes sobre accidentes y estudios sobre el medio ambiente y la salud, insistiendo en conocer los riesgos a los que el Estado y las empresas los hab\u00edan expuesto.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<figure id=\"attachment_19712\" aria-describedby=\"caption-attachment-19712\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Hanford_N_Reactor_adjusted-scaled.jpg.webp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-19712\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Hanford_N_Reactor_adjusted-scaled.jpg-1024x762.webp\" alt=\"\" width=\"650\" height=\"484\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Hanford_N_Reactor_adjusted-scaled.jpg-1024x762.webp 1024w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Hanford_N_Reactor_adjusted-scaled.jpg-300x223.webp 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Hanford_N_Reactor_adjusted-scaled.jpg-768x572.webp 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Hanford_N_Reactor_adjusted-scaled.jpg-1536x1143.webp 1536w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Hanford_N_Reactor_adjusted-scaled.jpg-1320x982.webp 1320w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Hanford_N_Reactor_adjusted-scaled.jpg.webp 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-19712\" class=\"wp-caption-text\">El reactor N de la central de Hanford, situada a orillas del r\u00edo Columbia. Departamento de Energ\u00eda de los Estados Unidos, <a href=\"https:\/\/commons.wikimedia.org\/wiki\/File:Hanford_N_Reactor_adjusted.jpg\">Wikimedia<\/a>.<\/figcaption><\/figure>\n<div dir=\"ltr\">\n<div dir=\"ltr\">\n<div class=\"yiv2664892520gmail-ydp3bd26cc4pasted-link\">\n<p>Se trataba de un movimiento sorprendente que estaba surgiendo, en el que activistas estadounidenses y sovi\u00e9ticos \u2014que durante mucho tiempo se hab\u00edan dedicado a defender los derechos civiles, pol\u00edticos y de los consumidores\u2014 reclamaban ahora derechos biol\u00f3gicos<sup>6<\/sup>. Se rebelaban contra los industriales que hab\u00edan privatizado los beneficios astron\u00f3micos de la producci\u00f3n de armamento nuclear, dejando a la sociedad la tarea de gestionar los riesgos sanitarios y medioambientales. Los activistas se valieron de los conocimientos cient\u00edficos de sus rivales y de sus propios estudios sanitarios realizados en las aldeas. Al hacerlo, inventaron una nueva forma de compromiso c\u00edvico, que otros grupos adoptaron en Ucrania y que se volver\u00eda a encontrar a\u00f1os m\u00e1s tarde en Jap\u00f3n.<\/p>\n<p>Si bien ya existen obras de historia transnacional de la carrera armament\u00edstica nuclear y de historia nacional y regional de los programas at\u00f3micos o las centrales nucleares, este libro, por su parte, las combina con la historia de los hombres y mujeres que las crearon y fabricaron, y la historia de los lugares donde viv\u00edan<a href=\"https:\/\/www.terrestres.org\/2026\/04\/23\/lutopie-nucleaire-des-villes-atomiques-de-la-guerre-froide\/#footnote_7_53045\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\"><sup>7<\/sup><\/a>. Nuestra mirada descender\u00e1 desde las vertiginosas alturas de los sat\u00e9lites esp\u00edas hasta la altura de los hombres, a las calles de estas ciudades acechadas por el espectro de la aniquilaci\u00f3n nuclear. Tratar\u00e1 de comprender lo que la era at\u00f3mica ha significado para estos reclusos del programa nuclear militar y para las poblaciones rurales de los alrededores, que han visto c\u00f3mo los productos de la fisi\u00f3n invad\u00edan poco a poco su entorno.<\/p>\n<p>Durante la Guerra Fr\u00eda, los propagandistas y los expertos sol\u00edan poner en la balanza a Estados Unidos y a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica con el fin de exonerar a uno u otro bando de una culpa o de un acto de injusticia. Por mi parte, he querido situar las dos comunidades del plutonio no una frente a la otra, sino una al lado de la otra, con el fin de mostrar los v\u00ednculos que las un\u00edan a pesar de las tensiones b\u00e9licas. Las primeras ciudades del plutonio compart\u00edan caracter\u00edsticas comunes que, trascendiendo la ideolog\u00eda pol\u00edtica y la cultura nacional, ten\u00edan que ver con la seguridad nuclear, la inteligencia nuclear y los riesgos radiactivos. La principal diferencia entre las plutop\u00edas estadounidense y rusa era de car\u00e1cter econ\u00f3mico. Esto result\u00f3 especialmente determinante en materia de salud. Los habitantes de Richland y sus alrededores viv\u00edan en un pa\u00eds mucho m\u00e1s rico; por lo tanto, los sacrificios a los que se somet\u00edan en aras de la seguridad nuclear \u2014por importantes que fueran\u2014 no eran tan amplios como los que se impon\u00edan a los habitantes de Ozersk y su regi\u00f3n.<\/p>\n<figure id=\"attachment_19713\" aria-describedby=\"caption-attachment-19713\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Hanford_WNP-4-scaled.jpg.webp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-19713\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Hanford_WNP-4-scaled.jpg-1024x768.webp\" alt=\"\" width=\"650\" height=\"488\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Hanford_WNP-4-scaled.jpg-1024x768.webp 1024w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Hanford_WNP-4-scaled.jpg-300x225.webp 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Hanford_WNP-4-scaled.jpg-768x576.webp 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Hanford_WNP-4-scaled.jpg-1536x1152.webp 1536w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Hanford_WNP-4-scaled.jpg-1320x990.webp 1320w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/kate-brown-plutopia-atomic-cities-nuclear-plutonium-Hanford_WNP-4-scaled.jpg.webp 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-19713\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Instalaci\u00f3n nuclear abandonada en Hanford, <a href=\"https:\/\/commons.wikimedia.org\/wiki\/File:Hanford_WNP-4.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Wikimedia<\/a>.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>Para escribir esta obra, me he basado esencialmente en documentos de archivo exhumados en m\u00e1s de una docena de centros de archivo, tanto en Estados Unidos como en Rusia. Tambi\u00e9n he aprovechado ampliamente los trabajos de historiadores y sus investigaciones. Los archivos escritos son absolutamente asombrosos: desvelan lo que las autoridades sab\u00edan, lo que decidieron ocultar, lo que optaron por divulgar y qu\u00e9 motivaba sus decisiones. Las declaraciones de los responsables pol\u00edticos y cient\u00edficos de la \u00e9poca muestran hasta qu\u00e9 punto la cuesti\u00f3n de la seguridad nuclear, la creaci\u00f3n de paisajes urbanos, las cat\u00e1strofes sanitarias y la contaminaci\u00f3n del medio ambiente estaban \u00edntimamente entrelazadas.<\/p>\n<p>Las personas que vivieron en el seno de estas ciudades at\u00f3micas y trabajaron en las centrales y sus alrededores son el n\u00facleo de mi libro. Durante cinco a\u00f1os, entre 2008 y 2013, entrevist\u00e9 a decenas de personas implicadas. A pesar del juramento que hab\u00edan tenido que hacer de no revelar nada, muchos de ellos aceptaron hablar conmigo, impulsados por la ira que les inspiraba la injusticia de la que hab\u00edan sido v\u00edctimas. Dado que el Ministerio de Energ\u00eda At\u00f3mica ruso no me autoriz\u00f3 a entrar en Ozersk, me desplac\u00e9 a las ciudades y pueblos vecinos para reunirme con los habitantes, tomando con ellos m\u00faltiples precauciones, dignas de una novela de espionaje inspirada en la Guerra Fr\u00eda. Algunos me hablaban en voz baja, con nerviosismo, en un lenguaje codificado. A varios de ellos, que deseaban permanecer en el anonimato, les asign\u00e9 un seud\u00f3nimo.<\/p>\n<p>En ocasiones llegu\u00e9 a poner en duda la credibilidad de las historias que me contaban, por muy extravagantes que parecieran. Sin embargo, muchas de ellas, tras verificarlas, resultaron ser ciertas. As\u00ed pues, aprend\u00ed a considerar a los narradores cuya fiabilidad parec\u00eda cuestionable a primera vista como fuentes potenciales de informaci\u00f3n, como personas susceptibles de haber visto las cosas sin los habituales prejuicios. Adem\u00e1s, dado que el contexto de una entrevista influye inevitablemente en las declaraciones, he querido indicar d\u00f3nde y cu\u00e1ndo me reun\u00eda con mis fuentes. Tambi\u00e9n he mencionado sus vulnerabilidades y los casos en los que mi sensibilidad cultural diverg\u00eda de la suya, con el fin de mostrar c\u00f3mo el proceso de la entrevista, al igual que la investigaci\u00f3n de archivos, est\u00e1 salpicado de omisiones, contradicciones e ignorancias, ya sean voluntarias o accidentales. Algunas de las personas a las que entrevist\u00e9 me recibieron con desconfianza, incluso con recelo, ya que equiparaban mi investigaci\u00f3n con una especie de turismo del desastre. A sus ojos, era yo la narradora cuya fiabilidad era cuestionable. Quiz\u00e1 sea tambi\u00e9n lo que piensen algunos de mis lectores, y es l\u00f3gico. No pretendo haber desvelado toda la verdad. Solo espero haber arrojado algo de luz sobre algunos de sus recovecos. Es m\u00e1s, espero con impaciencia el d\u00eda en que pueda leer otros relatos sobre el tema y disfrutar de otras interpretaciones.<\/p>\n<p>Las discordias pol\u00edticas que alimentaron la Guerra Fr\u00eda han quedado atr\u00e1s, pero el cap\u00edtulo de la energ\u00eda nuclear que se abri\u00f3 en el siglo XX est\u00e1 lejos de haber concluido. Los paisajes mort\u00edferos que rodean las plantas de plutonio se han convertido en campos minados de residuos radiactivos que se filtran en el suelo y a los que las poblaciones locales, continuamente enfermas, atribuyen sus sufrimientos. La falta de un confinamiento real de los residuos nucleares estadounidenses y japoneses ilustra la dificultad que entra\u00f1a confinar de forma segura is\u00f3topos radiactivos vol\u00e1tiles, capaces de alcanzar varios cientos de grados Celsius, que corroen los metales, se infiltran en el suelo y acaban siendo absorbidos por la vida vegetal, y ello durante decenas de miles de a\u00f1os. Los retos de la energ\u00eda nuclear son inmensos, y la tentaci\u00f3n de negar sus peligros es grande. Antes de Chern\u00f3bil y Fukushima, estuvieron Hanford y Mayak, donde se inauguraron las pr\u00e1cticas constitutivas de la plutop\u00eda: la divisi\u00f3n del territorio en zonas \u00abnucleares\u00bb y zonas \u00absalubres\u00bb, la prioridad otorgada a la producci\u00f3n en detrimento de la seguridad y la gesti\u00f3n de los residuos, la retenci\u00f3n de informaci\u00f3n sobre los accidentes, la falsificaci\u00f3n de los informes de seguridad, el despliegue de fuerzas \u00abtemporales\u00bb para las tareas m\u00e1s humildes y el encubrimiento de la existencia de enfermedades entre los trabajadores del sector nuclear y de territorios que se han vuelto radiactivos, todo ello mientras se ofrec\u00edan a determinados ciudadanos, cuidadosamente seleccionados, generosas subvenciones gubernamentales y agradables actividades complementarias. Al mismo tiempo, todos aquellos que denunciaban los accidentes y los problemas sanitarios en las centrales eran espiados, acosados y amenazados, tanto en Estados Unidos como en Rusia, incluso despu\u00e9s del fin de la Guerra Fr\u00eda. Este patr\u00f3n se repiti\u00f3 en gran medida en Ucrania en 1986 y, posteriormente, en Jap\u00f3n en 2011.<\/p>\n<p>Este libro pretende sacar a la luz un legado que muchos ciudadanos de las potencias nucleares a\u00fan no han cuestionado, por desconocer los entresijos del mismo, mientras que los grandes l\u00edderes de este mundo ya debaten sobre un \u00abrenacimiento de la energ\u00eda nuclear\u00bb. Es f\u00e1cil ocultar las cat\u00e1strofes nucleares en territorios militarizados y aislados de todo. Esto explica sin duda por qu\u00e9 las cat\u00e1strofes relacionadas con el plutonio de Hanford y Mayak son tan poco conocidas, a diferencia de las de Chern\u00f3bil y Fukushima. Espero que sus historias, relatadas por los habitantes de los dos territorios m\u00e1s irradiados del mundo, animen a los lectores a cuestionarse m\u00e1s a fondo el \u00e1tomo y su historia.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>R. E. Gephart, <i>Hanford: A Conversation About Nuclear Waste and Cleanup<\/i>, Battelle Press, Columbus, 2003, 5.25. Algunas estimaciones para la planta de Mayak son mucho m\u00e1s elevadas, situando las emisiones en 1000 millones de curios: Vladislav Larin, \u00abNeizvestnyi radiatsionnye avarii na kombinate Maiak\u00bb, <a href=\"http:\/\/www.libozersk.ru\/pbd\/mayak\/link\/160.htm\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">www.libozersk.ru\/pbd\/mayak\/link\/160.htm<\/a> [enlace ya inactivo].<\/li>\n<li>Yoshimi Shunya, \u00abRadioactive rain and the american umbrella\u00bb, <i>Journal of Asian Studies<\/i>, 71(2), mayo de 2012, pp. 319-331.<\/li>\n<li>Jack Metzgar, <i>Striking Steel: Solidarity Remembered<\/i>, Temple University Press, Filadelfia, 2000, pp. 7 y 156.[<a href=\"https:\/\/www.terrestres.org\/2026\/04\/23\/lutopie-nucleaire-des-villes-atomiques-de-la-guerre-froide\/#identifier_3_53045\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">&#x21a9;<\/a>]<\/li>\n<li>John M. Findlay y Bruce William Hevly, <i>Atomic Frontier Days: Hanford and the American West<\/i>, University of Washington Press, Seattle, 2011, p. 84.<\/li>\n<li>T. C. Evans, \u00abInforme del proyecto sobre ratones expuestos diariamente a neutrones r\u00e1pidos\u00bb, 18 de julio de 1945, NAA, RG 4nn-326-8505, caja 54, MD 700.2, \u00abAnexos\u00bb.<\/li>\n<li>Adriana Petryna, <i>Life Exposed: Biological Citizens After Chernobyl<\/i>, Princeton University Press, Princeton, 2002.<\/li>\n<li>Entre las publicaciones m\u00e1s recientes: Gabrielle Hecht, <i>Being Nuclear: Africans and the Global Uranium Trade<\/i>, MIT Press, Cambridge, 2012; Richard Rhodes, <em>Twilight of the Bombs: Recent Challenges, New Dangers, and the Prospects for a World without Nuclear Weapons<\/em>, Vintage, Nueva York, 2011; J. M. Findlay y B. W. Hevly, <i>Atomic Frontier Days<\/i>, <i>op. cit.<\/i>; Jonathan Schell, <i>The Seventh Decade: The New Shape of Nuclear Danger<\/i>, Metropolitan Books, Nueva York, 2007; Sharon Weinberger y Nathan Hodge, <em>Nuclear Family Vacation: Viajes por el mundo de las armas at\u00f3micas<\/em>, Bloomsbury, Nueva York, 2008; Max S. Power, <i>Los p\u00e1ramos nucleares de Estados Unidos<\/i>, Washington State University Press, Pullman, 2008; V. N. Kuznetsov, <i>Ciudades cerradas del Ural<\/i>, Academia de Ciencias Militares e Hist\u00f3ricas, Ekaterimburgo, 2008.<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>Fuente: <em>Terrestres<\/em>, 23 de abril de 2026 (<a href=\"https:\/\/www.terrestres.org\/2026\/04\/23\/lutopie-nucleaire-des-villes-atomiques-de-la-guerre-froide\/\">https:\/\/www.terrestres.org\/2026\/04\/23\/lutopie-nucleaire-des-villes-atomiques-de-la-guerre-froide\/<\/a>)<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abTrabajamos de forma gratuita como liquidadores y liquidadoras nucleares\u00bb Mientras se conmemoran los 40 a\u00f1os de Chern\u00f3bil, se multiplican los<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":19725,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1566],"tags":[],"class_list":["post-19711","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-energia-nuclear"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19711","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=19711"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19711\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19727,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19711\/revisions\/19727"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/19725"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=19711"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=19711"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=19711"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}