{"id":19728,"date":"2026-05-01T05:00:02","date_gmt":"2026-05-01T04:00:02","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19728"},"modified":"2026-05-01T00:13:40","modified_gmt":"2026-04-30T23:13:40","slug":"esperando-a-godot-breve-reflexion-sobre-el-partido-que-no-existe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19728","title":{"rendered":"\u00bfEsperando a Godot? Breve reflexi\u00f3n sobre el partido que no existe"},"content":{"rendered":"<div dir=\"ltr\"><b><em>Cambio e inercia<\/em><\/b><\/div>\n<div dir=\"ltr\">\n<div class=\"yiv9883890355gmail-ydp96ca1f87yiv6111638490ydp406a2363pasted-link\">\n<p>El mundo que surgi\u00f3 tras la Segunda Guerra Mundial ya no existe; ya no existe ese Occidente que se forj\u00f3 tras el fin del gran conflicto de 1914-1945. La relaci\u00f3n con Estados Unidos, con Trump o sin \u00e9l, es ya para los aliados m\u00e1s un problema que una soluci\u00f3n. Lo es para la derecha semipopulista, y lo ser\u00e1 para la derecha tecnocr\u00e1tica (<i>pardon<\/i>, la \u00abizquierda\u00bb), si es que alguna vez llega al gobierno.<\/p>\n<p>A este cambio geopol\u00edtico, que no es m\u00e1s que un cambio en las condiciones espaciales de la acumulaci\u00f3n capitalista a escala mundial, deber\u00eda corresponder una transformaci\u00f3n an\u00e1loga de los partidos y los sistemas pol\u00edticos de todos los pa\u00edses. Para que quede claro: el 89 gener\u00f3 el PD y el sistema mayoritario, as\u00ed como \u2014con la globalizaci\u00f3n\u2014 la izquierda altermundialista. La crisis de 2008 gener\u00f3 la ola populista y luego, junto con 2011, reforz\u00f3 la idea de la Liga \u00abnacional\u00bb. Pero hoy, a pesar del (o quiz\u00e1s precisamente debido al) car\u00e1cter <i>verdaderamente trascendental<\/i> del cambio que se est\u00e1 produciendo, parece que nosotros, europeos e italianos, nos limitamos a registrar los acontecimientos como si no nos concernieran, y a vivir por inercia. As\u00ed, mientras el rearme de Alemania (como en v\u00edsperas de 1914 y de 1934\u2026) rompe el equilibrio entre el poder\u00edo militar franc\u00e9s y la fuerza econ\u00f3mica alemana, equilibrio que constitu\u00eda la base de la actual UE, el panorama pol\u00edtico superficial permanece id\u00e9ntico, o mejor dicho, sus protagonistas siguen siendo sustancialmente los mismos, es decir, aquellos partidos que hemos heredado de la era de la globalizaci\u00f3n y de la resaca de su primera crisis real.<\/p>\n<p>Pero aqu\u00ed ya estamos muy m\u00e1s all\u00e1 de esa primera crisis; nos encontramos \u2014entre la guerra econ\u00f3mica y la guerra real\u2014 en el <i>enfrentamiento abierto <\/i>entre Occidente y los dem\u00e1s, y dentro del propio Occidente. Todos los partidos <i>deber\u00e1n<\/i>, por lo tanto, tarde o temprano, modificarse profundamente: porque todos los partidos dignos de ese nombre son desde hace tiempo <i>tambi\u00e9n<\/i> expresi\u00f3n de fuerzas internacionales<sup>1<\/sup>. Probablemente se crear\u00e1n nuevas agrupaciones centristas, que incluir\u00e1n a los liberales de izquierda y de derecha, dedicadas a la represi\u00f3n del pacifismo popular; como reacci\u00f3n, algunas fuerzas de derecha se radicalizar\u00e1n, tal vez utilizando instrumentalmente ese pacifismo para imponer soluciones a\u00fan m\u00e1s autoritarias.<\/p>\n<p>Dos polos que luchar\u00e1n por el t\u00edtulo de mejor garante de los equilibrios actuales, es decir, de la alianza con <i>cualquier<\/i> gobierno de EE. UU., matizada en algunos casos con aperturas hacia Rusia, sin perjuicio de las exclusiones anticinesas.<\/p>\n<h4><em>\u00bfY nosotros?<\/em><\/h4>\n<p>Se dec\u00eda que todos los partidos tendr\u00edan que modificarse. El <i>nuestro<\/i>, en cambio, tendr\u00e1 que nacer, <i>ex novo<\/i>. El nuestro: es decir, aquel que deber\u00e1 vincular indisolublemente, una cosa como condici\u00f3n de la otra, la paz y la alternativa socialista, el inter\u00e9s de clase y el inter\u00e9s nacional, la soberan\u00eda y las nuevas alianzas continentales.<\/p>\n<p>Nacer<i> ex novo<\/i>: no servir\u00e1 de nada autodenominarse (en\u00e9simo) partido comunista; no ser\u00e1 posible llevar a cabo un \u00e9xodo; no bastar\u00e1 con ensalzar la pluralidad y la diferencia de los movimientos; no bastar\u00e1 con la presi\u00f3n gen\u00e9rica desde el exterior. En cambio, habr\u00e1 que aprender los caminos <i>actuales<\/i> para superar el capitalismo, dirigirse a todos los trabajadores, pero mejor a\u00fan a todos los seres humanos, hoy amenazados <i>como tales <\/i>por las guerras, tener desde ya una idea de gobierno, <i>pero sobre todo la idea de<\/i> <i>un<\/i> <i>Estado nuevo<\/i>, y entrenarse para ponerla en pr\u00e1ctica. Un nuevo Estado: porque la forma cada vez m\u00e1s autoritaria y cada vez menos hegem\u00f3nica del dominio estadounidense ya no permite ni la continuaci\u00f3n de la Segunda Rep\u00fablica, ni la repetici\u00f3n de la Primera. Y porque para contrarrestar la privatizaci\u00f3n integral del aparato p\u00fablico en beneficio de los fondos estadounidenses y la subcontrataci\u00f3n de nuestra seguridad a fuerzas externas, se necesita mucho m\u00e1s que una agitaci\u00f3n identitaria repetitiva.<\/p>\n<p>El nuevo partido, en definitiva, debe responder a la crisis <i>actual<\/i>, que no se resuelve con simples ajustes del sistema, con la participaci\u00f3n desde abajo en la <i>gobernanza<\/i>, con nuevos lenguajes respetuosos con las diferencias, ni siquiera con la mera reivindicaci\u00f3n de la soberan\u00eda, por muy \u00abdemocr\u00e1tica\u00bb que sea, sino con una alternativa que sea a la vez econ\u00f3mico-social, institucional y geopol\u00edtica. Sin duda, este partido estar\u00e1 formado tambi\u00e9n por hombres y mujeres que han crecido en otras \u00e9pocas pol\u00edticas, pero incluso ellos deber\u00e1n aprender de alguna manera formas y lenguajes diferentes, a veces discordantes con los del pasado.<\/p>\n<h4><em>Un partido como instituci\u00f3n fuerte<\/em><\/h4>\n<p>S\u00ed, pero <i>\u00bfqu\u00e9 tipo<\/i> de partido debemos (y podemos) construir?<\/p>\n<p>Para comprenderlo, debemos ante todo olvidar los partidos actuales, que no son m\u00e1s que comit\u00e9s electorales y agencias de comunicaci\u00f3n. Y luego preguntarnos qu\u00e9 debe ser, no un partido en general, sino un partido <i>de las clases subalternas<\/i><sup>2<\/sup>. Porque los dominantes ya poseen o controlan las instituciones que hoy confieren poder, es decir, las grandes empresas capitalistas y el Estado; y, por lo tanto, pueden conformarse con partidos medi\u00e1tico-electorales, ya que su fuerza <i>como clase<\/i> est\u00e1 asegurada por otros medios. Pero las clases subalternas no pueden contar con instituciones an\u00e1logas, y su partido debe ser algo m\u00e1s. Hoy como ayer, su partido es esa instituci\u00f3n (m\u00e1s bien, como veremos mejor, ese conjunto de instituciones) que <i>transforma a las clases subalternas en clases dirigentes, o potencialmente tales<\/i>, generando un saber colectivo, una costumbre de razonamiento pol\u00edtico, una capacidad de gesti\u00f3n alternativa de diversos \u00e1mbitos sociales y <i>tambi\u00e9n<\/i> institucionales. Todo ello constituyendo al mismo tiempo <i>la sede de una verdadera alianza<\/i> entre las distintas fracciones de las clases subalternas y entre estas y todas las fracciones intermedias que se logren conquistar.<\/p>\n<p>En definitiva, el nuestro deber\u00eda ser un <i>partido fuerte<\/i>, es decir, una instituci\u00f3n que no se limite a sumar las necesidades de individuos dispares, sino que precisamente <i>transforme <\/i>a los propios individuos y concrete sus propias aspiraciones. Para llevar a cabo todo esto, dicho partido deber\u00eda desempe\u00f1ar funciones <i>muy diversas<\/i>: socializaci\u00f3n pol\u00edtica, ayuda mutua, movilizaci\u00f3n social, elaboraci\u00f3n de una cultura de base y de una reflexi\u00f3n te\u00f3rica, definici\u00f3n colectiva de una estrategia, y <i>tambi\u00e9n<\/i> (pero no <i>solo<\/i>, como ocurre hoy en d\u00eda) comunicaci\u00f3n y representaci\u00f3n institucional.<\/p>\n<h4><em>Partido formal, partido real<\/em><\/h4>\n<p>De hecho, sin embargo, es imposible (con la excepci\u00f3n que trataremos en breve) que <i>una sola<\/i> instituci\u00f3n pueda asumir todas estas tareas; de hecho, la transformaci\u00f3n de las clases subalternas en clases dirigentes puede llevarse a cabo de manera m\u00e1s eficaz gracias a lo que yo denomino <i>partido real<\/i>, es decir, un conjunto formado por uno o varios <i>partidos formales<\/i> y, adem\u00e1s, por sindicatos, medios de comunicaci\u00f3n, centros de elaboraci\u00f3n cultural, asociaciones c\u00edvicas, fracciones del aparato estatal, etc\u2026 Una pluralidad de sujetos que, adem\u00e1s de permitir una mayor adecuaci\u00f3n a la diferenciaci\u00f3n de los \u00e1mbitos sociales, tambi\u00e9n facilita o, en cualquier caso, hace posible la sustituci\u00f3n rec\u00edproca en caso de <i>incumplimiento<\/i> de uno u otro, dado que, al menos en principio y seg\u00fan las fases, cada sujeto puede asumir tambi\u00e9n tareas que no le son propias, incluidas las de direcci\u00f3n estrat\u00e9gica <i>de facto<\/i>: pensemos, por ejemplo, en la funci\u00f3n desempe\u00f1ada por los sindicatos en algunas fases de los a\u00f1os setenta.<\/p>\n<p>El partido real no es un proyecto que haya que construir, sino una realidad de hecho: ninguna experiencia de organizaci\u00f3n pol\u00edtica de las clases subalternas europeas ha estado (ni podr\u00e1 estar) constituida \u00fanicamente por partidos formales. Dicho esto, lo cual tambi\u00e9n ayuda a evitar cualquier futura \u00abarrogancia partidista\u00bb, debe quedar claro, sin embargo, que tal conjunto de sujetos solo puede denominarse <i>partido<\/i>, aunque sea <i>real<\/i>, si y en la medida en que est\u00e9 unido por una convergencia estrat\u00e9gica de fondo, por un pacto estrat\u00e9gico expl\u00edcito o, en cualquier caso, por la capacidad de formar un \u00abbloque\u00bb en momentos de crisis. De lo contrario, no es m\u00e1s que una instant\u00e1nea de la fragmentaci\u00f3n existente, no es una forma de pol\u00edtica, sino de su ausencia<sup>3<\/sup>. El partido real del pasado fue, en cambio, plenamente <i>pol\u00edtico<\/i>, sobre todo porque en su seno actuaban <i>partidos formales<\/i> dignos de ese nombre, lo que obligaba tambi\u00e9n a los dem\u00e1s organismos a dotarse de una visi\u00f3n general. Pero tambi\u00e9n porque casi todos estos partidos formales (fuera grandes o peque\u00f1os) se organizaban como <i>partidos de masas, <\/i>fundados en una clara unidad ideol\u00f3gica, abiertos a una amplia afiliaci\u00f3n y, sobre esta base, capaces de formar numerosos cuadros de origen popular y de legitimar su funci\u00f3n dirigente en diversos \u00e1mbitos sociales<sup>4<\/sup>. De este modo, el partido de masas pod\u00eda tanto desempe\u00f1ar por s\u00ed solo, hasta cierto punto, todas las funciones necesarias, como delegarlas, progresivamente, en asociaciones \u00abauxiliares\u00bb, y, por \u00faltimo, actuar como catalizador y, en \u00faltima instancia, como centro de un partido real m\u00e1s heterog\u00e9neo.<\/p>\n<p>No es posible aqu\u00ed trazar la historia de la evoluci\u00f3n (o mejor dicho, involuci\u00f3n) de ese tipo de partido (es decir, en esencia, del PCI y de los dem\u00e1s partidos \u00abobreros\u00bb europeos). Baste decir que su existencia coincidi\u00f3 con la \u00e9poca del gran auge de las clases subalternas y que su fin sancion\u00f3 el declive de dichas clases. Y a\u00f1adir que su propio \u00e9xito, es decir, la capacidad de \u00abllevar a las masas al Estado\u00bb en los a\u00f1os del gran compromiso entre trabajadores y capital, lo condujo ir\u00f3nicamente a la derrota, transformando progresivamente a sus dirigentes en administradores, y a los militantes en meros agitadores electorales. Ese \u00e9xito, en definitiva, se pag\u00f3 con una fijaci\u00f3n por la pol\u00edtica institucional y con una <i>centralidad absoluta<\/i> de la cuesti\u00f3n del <i>gobierno<\/i>, que tuvieron un peso nada desde\u00f1able en la mutaci\u00f3n: esta se llev\u00f3 a cabo precisamente para poder desempe\u00f1ar libremente la m\u00e1s gratificante y remunerativa de las funciones en las que se hab\u00edan especializado, es decir, la de la representaci\u00f3n institucional local y central. Y se llev\u00f3 a cabo precisamente cuando el pacto interclasista ya se hab\u00eda roto y, por lo tanto, se trataba s\u00ed de gobernar, pero en nombre de una sola clase: y ya no era la \u00aboriginal\u00bb. A este panorama desalentador (que explica al menos en parte por qu\u00e9, en lugar de <i>perder con la propia clase<\/i>, se decidi\u00f3 ganar \u2014o ilusionarme de hacerlo\u2014 con la clase adversaria) hay que a\u00f1adir, no obstante, (tambi\u00e9n para prevenir tediosas pol\u00e9micas contra el burocratismo, el \u00abpartidismo\u00bb y dem\u00e1s quejas) que ese resultado transformista no afect\u00f3 solo a los partidos formales, sino tambi\u00e9n a much\u00edsimos otros sujetos culturales, asociativos y econ\u00f3micos del partido real (basta pensar en las cooperativas\u2026).<\/p>\n<p>En resumen: el partido de masas ya no existe; no es seguro que haya desaparecido para siempre, pero por el momento no es posible reconstruirlo. Los comit\u00e9s medi\u00e1tico-electorales que hoy se denominan partidos son el problema y no la soluci\u00f3n. Los movimientos, por esenciales que sean, tanto recientes como futuros, son naturalmente apartidistas y as\u00ed deben ser, sobre todo hoy en d\u00eda, si quieren alcanzar dimensiones considerables. El asociacionismo del tercer sector carece de <i>gobernanza<\/i>. El activismo por los derechos civiles no logra salir (\u00bfy c\u00f3mo podr\u00eda?) del papel limitante de grupo de presi\u00f3n. La simple agitaci\u00f3n soberanista parece carecer de contenido en demasiadas ocasiones. Las diversas formas de comunicaci\u00f3n <i>anti-mainstream<\/i> no logran constituir un sistema y, en cualquier caso, no pueden sustituir a la pol\u00edtica. Entonces, \u00bfqu\u00e9 partido debemos y podemos construir? \u00bfY por d\u00f3nde empezamos?<\/p>\n<h4><em>Un Estado nuevo y duradero<\/em><\/h4>\n<p>Antes del <i>qu\u00e9<\/i> y del <i>c\u00f3mo<\/i>, debemos volver a preguntarnos el <i>por qu\u00e9<\/i>. Un partido, de hecho, no es simplemente un modelo organizativo, sino que es sobre todo <i>una idea que se convierte en organizaci\u00f3n<\/i>. \u00bfY cu\u00e1l es la idea (el conjunto de ideas) a la que debemos dotar de una estructura organizativa adecuada? Ya lo hemos dicho, pero debemos repetirlo y precisarlo.<\/p>\n<p>Es de inter\u00e9s <i>vital<\/i> de las clases subalternas, es decir, de la inmensa mayor\u00eda de los habitantes de nuestro pa\u00eds (<i>vital<\/i> precisamente en el sentido de que \u00abse trata de una cuesti\u00f3n de vida o muerte\u00bb), que Italia no sea arrastrada, ni directa ni indirectamente, a las diversas guerras imperialistas que componen y compondr\u00e1n el mosaico de la tercera guerra mundial. Adem\u00e1s, redunda en inter\u00e9s de estas clases que el desenlace de la crisis hegem\u00f3nica occidental permita a Italia recuperar su plena soberan\u00eda: no para \u00abir por libre\u00bb, sino para negociar sobre esta base una nueva unidad con los pa\u00edses europeos (o al menos con algunos de ellos), y unas relaciones m\u00e1s equilibradas con el mundo entero, empezando por los BRICS y los pa\u00edses africanos. Por \u00faltimo, a las clases subalternas italianas les interesa aprovechar la crisis actual para llevar a cabo <i>seriamente<\/i> y de manera <i>duradera<\/i> lo que las clases dominantes mundiales est\u00e1n haciendo de forma <i>hip\u00f3crita<\/i> y puramente <i>temporal<\/i>, es decir, reconquistar (incluso <i>mediante<\/i> la expropiaci\u00f3n) un control pol\u00edtico democr\u00e1tico de las estructuras econ\u00f3micas m\u00e1s importantes, y sustituirlo por la actual intervenci\u00f3n \u00abp\u00fablica\u00bb que se lleva a cabo a costa de los d\u00e9biles y en favor de las grandes concentraciones privadas, y que se ha llevado a cabo tras privatizar el propio aparato del Estado.<\/p>\n<p>Si queremos proteger estos intereses, la tarea que tenemos ante nosotros es, nada menos, la misma que se\u00f1al\u00f3 Maquiavelo en <i>El Pr\u00edncipe<\/i> y en los <i>Discursos<\/i>: la de <i>construir un Estado nuevo y capaz de perdurar<\/i>. Ahora bien, <i>no es posible abordar (o, mejor dicho, empezar a abordar) tal tarea pensando simplemente en conectar a los sujetos pol\u00edticos actuales, en unir todas las fuerzas potencialmente disponibles, ya que estas fuerzas no son capaces, en este momento, de concebir una tarea de tal calibre<\/i>.<\/p>\n<p>Puede existir un consenso gen\u00e9rico sobre la cuesti\u00f3n de la paz, pero tan pronto como se dan unos pasos m\u00e1s all\u00e1 de esto, se encuentran vetos, prejuicios y cautelas que hacen imposible ir m\u00e1s all\u00e1. La idea de un entrelazamiento entre el inter\u00e9s de clase y el inter\u00e9s nacional es sencillamente inconcebible para gran parte de la izquierda actual. La idea de alguna relaci\u00f3n con los BRICS se ve obstaculizada por el terror sagrado a las \u00abautocracias\u00bb, del que se deriva \u2014en el mejor de los casos\u2014 una falsa equidistancia que se traduce en apoyar de hecho a quien <i>aqu\u00ed y ahora<\/i> es el m\u00e1s fuerte. La mera idea de un Estado que recupere la plena autoridad y dirija con decisi\u00f3n la econom\u00eda perturba el sue\u00f1o de todas las asociaciones del \u00absector social privado\u00bb \u2014y de nada sirven las precisiones sobre el hecho de que, mientras se cierra a las grandes fuerzas privadas, el nuevo Estado no podr\u00e1 sino abrirse a las pymes y al tercer sector, y deber\u00e1 necesariamente relacionarse con todas las formas posibles de autonom\u00eda popular. Por \u00faltimo, para garantizar la perdurabilidad de esta nueva perspectiva en una \u00e9poca de fuertes turbulencias (y de ataques directos por parte de potencias hostiles), es necesario ante todo que el nuevo Estado cuente con el respaldo de una gran coalici\u00f3n popular, lo que implica asumir <i>sin prejuicios<\/i> tambi\u00e9n la verdadera crisis de degradaci\u00f3n que vive hoy la llamada peque\u00f1a burgues\u00eda (poblada en realidad por muchos proletarios \u00abat\u00edpicos\u00bb): algo muy dif\u00edcil para unas culturas pol\u00edticas en las que, por el contrario, abundan esos prejuicios.<\/p>\n<h4><i>Un partido \u00abbund\u00bb<\/i><\/h4>\n<p>De todo ello se desprende que el partido que necesitamos deber\u00e1 basarse en la plena conciencia de la <i>clara distinci\u00f3n<\/i> entre sus propias ideas y las corrientes, y de la simult\u00e1nea <i>absoluta necesidad<\/i> de un di\u00e1logo constante con las realidades sociales y pol\u00edticas que, aunque moment\u00e1neamente distantes, podr\u00edan acercarse en la experiencia de la crisis.<\/p>\n<p>Con sentido de la mesura, no podemos afirmar que el partido del que hablamos deba ser de tipo leninista. Pero sin duda, al menos en una primera fase, no podr\u00e1 ser m\u00e1s que un <i>partido de cuadros<\/i>, lo m\u00e1s disciplinado y cohesionado posible, seguro de sus propias ideas pero presente, directa o indirectamente, en todos los \u00e1mbitos en los que ello sea posible y \u00fatil. El nuevo partido no ser\u00e1, por tanto, ni un comit\u00e9 electoral ni un partido de masas, sino algo similar a lo que el polit\u00f3logo del siglo XX Maurice Duverger defin\u00eda como <i>Bund<\/i>, como \u00aborden\u00bb: es decir, como una asociaci\u00f3n de individuos unidos por un prop\u00f3sito firme y por sentimientos igualmente fuertes de amistad pol\u00edtica<sup>5<\/sup>. No es ni f\u00e1cil ni \u00fatil prever cu\u00e1les ser\u00e1n los instrumentos que permitir\u00e1n a este <i>bund<\/i> establecer un v\u00ednculo con la poblaci\u00f3n. Se trata de un campo experimental, en el que pueden ponerse a prueba soluciones antiguas y nuevas: c\u00edrculos territoriales similares a los del partido de masas, centros medi\u00e1ticos eficaces, c\u00e9lulas militantes sistem\u00e1ticamente presentes en diversos \u00e1mbitos laborales y sociales, n\u00facleos de \u00abpartido social\u00bb, es decir, de ayuda concreta a los sectores populares entendida tambi\u00e9n como una forma de presencia pol\u00edtica tangible. Lo que s\u00ed se puede afirmar con certeza es que el nuevo partido, aunque cuente con sus propios medios de comunicaci\u00f3n y sus propios grupos institucionales (diputados, consejeros regionales, etc.), no podr\u00e1 identificarse ni con los primeros ni con los segundos. Los grupos dirigentes del partido y sus n\u00facleos medi\u00e1ticos e institucionales deber\u00e1n estar, al menos funcionalmente, <i>separados<\/i>, para evitar tanto la reducci\u00f3n de la pol\u00edtica a la comunicaci\u00f3n como los conocidos riesgos del transformismo institucional. La cuesti\u00f3n central y, en cualquier caso, inevitable de las elecciones no deber\u00e1 sustituir ni prevalecer nunca sobre el arraigo social, aunque este \u00faltimo se vea sin duda reforzado por una presencia institucional \u00abamiga\u00bb.<\/p>\n<h4><em>No espere a Godot<\/em><\/h4>\n<p>Pero, \u00bfcu\u00e1ndo y c\u00f3mo construir un partido de este tipo?<\/p>\n<p>Louis Althusser, precisamente al reflexionar sobre la cuesti\u00f3n del Estado <i>nuevo y duradero<\/i> planteada por Maquiavelo (cuesti\u00f3n que para Althusser era evidentemente el otro nombre de la revoluci\u00f3n comunista), sosten\u00eda que, cuando se trata de problemas radicalmente nuevos, el pensamiento pol\u00edtico solo puede plantear los t\u00e9rminos, no prescribir abstractamente la soluci\u00f3n: soluci\u00f3n que, en cambio, depende de la capacidad de interpretar la <i>conjunctura<\/i>, la <i>contingencia<\/i> hist\u00f3rica, la <i>ocasi\u00f3n<\/i> no inevitable sino <i>aleatoria<\/i> en la que oportunidades a menudo impensadas abren posibilidades inesperadas<sup>6<\/sup>. Por lo tanto, es in\u00fatil prescribir los pasos precisos, los plazos exactos de la construcci\u00f3n. Pero es sin duda una condici\u00f3n inmediatamente necesaria la constituci\u00f3n de uno o m\u00e1s grupos que, como m\u00ednimo, <i>planteen<\/i> a s\u00ed mismos y a los dem\u00e1s, de manera razonada, sistem\u00e1tica y continuada, <i>el problema<\/i> del partido, porque solo as\u00ed se podr\u00e1 interrogar constantemente a la realidad en busca de una respuesta, se podr\u00e1 de alg\u00fan modo <i>actuar<\/i>, y no limitarse a una espera pasiva y vana de alg\u00fan Godot.<\/p>\n<p>El siempre a\u00f1orado Enzo Jannacci confes\u00f3 que uno de sus sue\u00f1os secretos era asistir a una representaci\u00f3n de <i>Esperando a Godot<\/i> (la obra de Samuel Beckett en la que sus dos protagonistas, Estrag\u00f3n y Vladimir, esperan en vano la llegada salvadora del hombre del t\u00edtulo) y saltar en un momento dado al escenario gritando m\u00e1s o menos as\u00ed: \u00ab\u00a1Eh, chicos, soy yo, soy Godot! Caramba, podr\u00edan haberme dicho que me esperaban: una llamada y habr\u00eda llegado\u00bb. He aqu\u00ed: nuestro Godot no ser\u00e1 ni el de la obra, que a pesar de saber que se le espera nunca llega, ni el de Jannacci, que se manifiesta alegremente de improviso. A nuestro Godot, es decir, la ocasi\u00f3n \u2014o m\u00e1s bien las ocasiones\u2014 para construir lo que es necesario, solo lo encontraremos si salimos a buscarlo, sabiendo qu\u00e9 pedirle.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p><sup>1<\/sup> As\u00ed lo se\u00f1ala, entre otros, Sigmund Neumann, en su <i>Toward a Comparative Study of Political Parties<\/i>, incluido en el volumen colectivo por \u00e9l mismo editado <em>Modern Political Parties. Approaches to Comparative Politics<\/em>, University of Chicago Press, Chicago 1967, en el que sostiene, entre otras cosas, que, sobre todo despu\u00e9s de 1945, todo partido pol\u00edtico debe representarse como la punta de un iceberg, que oculta gran parte de sus relaciones de poder (pp. 416 y ss.).<\/p>\n<p><sup>2<\/sup>\u00a0Recojo y actualizo aqu\u00ed algunas tesis ya expuestas en mi <em>Machiavelli 2017. Dal partito connettivo al partito strategico, <\/em> <a href=\"https:\/\/contropiano.org\/documenti\/2017\/04\/07\/machiavelli-2017-partito-connettivo-partito-strategico-090665\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/contropiano.org\/documenti\/2017\/04\/07\/machiavelli-2017-partito-connettivo-partito-strategico-090665<\/a> , y antes a\u00fan en <i>Metamorfosi del partito politico<\/i>, Punto Rosso, Mil\u00e1n, 2000.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup>\u00a0Probablemente, el \u00fanico verdadero l\u00edmite del valioso trabajo que Rodrigo Nunes ha dedicado al problema de la organizaci\u00f3n (trabajo en el que el estudioso desmonta eficazmente todas las ilusiones \u00abhorizontalistas\u00bb y la idea de que solo las representaciones institucionales pueden degenerar) radica en considerar que, por s\u00ed misma, la relaci\u00f3n entre diversos partidos y movimientos constituye una \u00abecolog\u00eda\u00bb que es ya, de inmediato, \u00abecolog\u00eda pol\u00edtica\u00bb. En este sentido, el uso de la met\u00e1fora biol\u00f3gica induce a ignorar el hecho de que la pol\u00edtica de emancipaci\u00f3n es un acontecimiento <i>raro<\/i>, que no se da en la simple asociaci\u00f3n o interacci\u00f3n, sino que requiere el surgimiento de visiones y capacidades espec\u00edficas y solo puede reconocerse mediante un an\u00e1lisis hist\u00f3rico-concreto. V\u00e9ase Rodrigo Nunes, <em>\u00e9 verticale n\u00e9 orizzontale. Una teoria dell\u2019organizzazione politica<\/em>, Edizioni Alegre, Roma, 2025.<\/p>\n<p><sup>4<\/sup>\u00a0Para una descripci\u00f3n sint\u00e9tica y eficaz de las caracter\u00edsticas fundamentales de este modelo de partido, v\u00e9ase Alessio Mannino, <i>Algunas notas sobre el \u00abpartido de masas\u00bb<\/i>, <a href=\"https:\/\/www.lafionda.org\/2025\/10\/28\/di-battista-qualche-appunto-per-il-partito-di-massa\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Algunas notas sobre el \u00abpartido de masas\u00bb | La Fionda<\/a>.<\/p>\n<p><sup>5<\/sup>\u00a0Maurice Duverger, <em>I partiti politici<\/em>, Comunit\u00e0, Mil\u00e1n, 1970, pp. 173 y ss. Para ser precisos, en este libro tan rico (imprescindible para cualquiera que desee abordar seriamente la cuesti\u00f3n del partido), Duverger entiende el partido de cuadros en un sentido muy diferente al aqu\u00ed propuesto, consider\u00e1ndolo un partido de notables, t\u00e9cnicos o financiadores (pp. 106-7). En cuanto al <i>bund<\/i>, el autor ofrece una versi\u00f3n casi monacal. Pero no hay que asustarse: cuando aqu\u00ed se habla de disciplina y cohesi\u00f3n no se entiende una adhesi\u00f3n fan\u00e1tica, sino simplemente seriedad y perdurabilidad del compromiso, lo cual, en esta \u00e9poca de triste individualismo, ya ser\u00eda mucho.<\/p>\n<p><sup>6<\/sup>\u00a0Louis Althusser<i>, <em>Machiavelli e noi<\/em><\/i>, Manifestolibri, Roma, 1995, en particular las pp. 33-43. Pero v\u00e9ase tambi\u00e9n, del mismo autor, <em>Sul materialismo aleatorio<\/em>, Unicopli, Mil\u00e1n, 2000.<\/p>\n<p>Fuente: <em>La fionda<\/em>, 15 de abril de 2026, (<a href=\"https:\/\/www.lafionda.org\/2026\/04\/15\/aspettare-godot-breve-discorso-sul-partito-che-non-ce\/\">https:\/\/www.lafionda.org\/2026\/04\/15\/aspettare-godot-breve-discorso-sul-partito-che-non-ce\/<\/a>)<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cambio e inercia El mundo que surgi\u00f3 tras la Segunda Guerra Mundial ya no existe; ya no existe ese Occidente<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":19729,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1550,1548],"tags":[],"class_list":["post-19728","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-comunismo","category-politica"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19728","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=19728"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19728\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19731,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19728\/revisions\/19731"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/19729"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=19728"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=19728"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=19728"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}