{"id":19861,"date":"2026-05-21T05:00:05","date_gmt":"2026-05-21T04:00:05","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19861"},"modified":"2026-05-20T22:40:04","modified_gmt":"2026-05-20T21:40:04","slug":"la-dialectica-de-la-naturaleza-de-engels-y-la-ecologia-marxista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19861","title":{"rendered":"La <i>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/i> de Engels y la ecolog\u00eda marxista"},"content":{"rendered":"<div dir=\"ltr\">\n<div dir=\"ltr\">\n<div>\n<p><em>Chen Yiwen es profesor asociado en la Facultad de Marxismo de la Universidad de Tsinghua, en Pek\u00edn (Rep\u00fablica Popular China), y est\u00e1 especializado en ecolog\u00eda marxista y en la teor\u00eda de la ecocivilizaci\u00f3n. Esta investigaci\u00f3n ha contado con el apoyo del Fondo de Ciencias Sociales de Pek\u00edn (25LLMLC043).<\/em><\/p>\n<p>Ha transcurrido un siglo desde la primera publicaci\u00f3n de <i>La dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/i>, de Friedrich Engels, en 1925. A pesar de tratarse de un manuscrito inacabado, revela la ambiciosa visi\u00f3n de Engels de integrar los logros cient\u00edficos con el pensamiento dial\u00e9ctico, visi\u00f3n que tambi\u00e9n se refleja en su obra <i>Anti-D\u00fchring<\/i>, publicada en 1878. Si bien <i>La dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/i> ha sido durante mucho tiempo objeto tanto de debate como de elogios en los c\u00edrculos acad\u00e9micos en general, dentro de la teor\u00eda medioambiental tradicionalmente ha sido poco cuestionada, consider\u00e1ndose a menudo una manifestaci\u00f3n clave de la ecolog\u00eda de Engels. En los \u00faltimos a\u00f1os, sin embargo, la publicaci\u00f3n de los cuadernos de extractos de Karl Marx en la nueva <i>Marx-Engels-Gesamtausgabe<\/i> (MEGA2) ha reorientado la investigaci\u00f3n acad\u00e9mica y, a medida que la ecolog\u00eda de Marx gana cada vez m\u00e1s atenci\u00f3n, han surgido inesperadamente cr\u00edticas hacia Engels. Cabe destacar que el acad\u00e9mico japon\u00e9s Kohei Saito ha ofrecido interpretaciones en profundidad de la perspectiva ecol\u00f3gica de Marx, llegando incluso a presentar a Marx, de forma exagerada, como un defensor del decrecimiento. Al mismo tiempo, hace hincapi\u00e9 en lo que \u00e9l denomina las \u00abdiferencias te\u00f3ricas sutiles pero decisivas entre Marx y Engels\u00bb, \u00bb argumentando que la ra\u00edz de esta divergencia radica en la dial\u00e9ctica de la naturaleza de Engels.<sup>1<\/sup> En opini\u00f3n de Saito, la dial\u00e9ctica de la naturaleza de Engels representa una cosmovisi\u00f3n centrada en el descubrimiento de las leyes objetivas de la naturaleza externa. Este marco, sostiene, impide a Engels comprender plenamente el concepto marxista de la brecha metab\u00f3lica y su importancia desde el punto de vista de la cr\u00edtica ecol\u00f3gica, y le lleva a desarrollar una noci\u00f3n apocal\u00edptica de la \u00abvenganza de la naturaleza\u00bb.<\/p>\n<p>La postura de Saito es digna de menci\u00f3n precisamente por su potencial para reforzar la noci\u00f3n de una \u00abdivisi\u00f3n entre Marx y Engels\u00bb end\u00e9mica del marxismo occidental, que tiene como uno de sus componentes principales el rechazo de la dial\u00e9ctica de la naturaleza.<sup>2<\/sup> Su argumento subraya la necesidad de reexaminar la relevancia de la dial\u00e9ctica de la naturaleza de Engels para las crisis ecol\u00f3gicas contempor\u00e1neas, particularmente en relaci\u00f3n con la cr\u00edtica ecol\u00f3gica de Marx. A trav\u00e9s de un an\u00e1lisis riguroso de <i>La dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/i> de Engels y obras relacionadas, podemos llegar a una concepci\u00f3n de la ecolog\u00eda marxista basada en la realidad material \u2014una que evite situar la ecolog\u00eda de Engels en oposici\u00f3n a la de Marx. Fundamentalmente, la ecolog\u00eda marxista postula que la visi\u00f3n materialista de la historia y la naturaleza, as\u00ed como la dial\u00e9ctica de la historia y la naturaleza, est\u00e1n indisolublemente vinculadas.<sup>3<\/sup> La cr\u00edtica ecol\u00f3gica de la econom\u00eda pol\u00edtica se basa en una comprensi\u00f3n con fundamento cient\u00edfico de las leyes generales que rigen la naturaleza y su desarrollo hist\u00f3rico. Al adoptar este enfoque basado en la totalidad, podemos apreciar mejor el valor te\u00f3rico de la dial\u00e9ctica de la naturaleza y comprender de forma m\u00e1s exhaustiva la cr\u00edtica ecol\u00f3gica inherente a la met\u00e1fora de Engels sobre la venganza de la naturaleza, proporcionando as\u00ed las herramientas intelectuales necesarias para superar las crisis ecol\u00f3gicas y avanzar hacia una civilizaci\u00f3n ecol\u00f3gica.<\/p>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfEngels contra Marx?<\/span><\/h2>\n<p>La cr\u00edtica de Saito a la dial\u00e9ctica de la naturaleza de Engels ofrece una lente a trav\u00e9s de la cual podemos seguir su l\u00ednea de razonamiento y su reinterpretaci\u00f3n de Engels. Su cr\u00edtica surge de una reflexi\u00f3n sobre la tradici\u00f3n marxista occidental. En un esfuerzo por rescatar a Marx de las acusaciones de materialismo mec\u00e1nico y determinismo econ\u00f3mico, muchos te\u00f3ricos marxistas occidentales han enfatizado deliberadamente una divisi\u00f3n te\u00f3rica del trabajo entre Marx y Engels, alegando que Marx se centr\u00f3 en las ciencias sociales mientras que Engels se concentr\u00f3 en las ciencias naturales. Saito rechaza la caracterizaci\u00f3n habitual de la divisi\u00f3n del trabajo entre ambos pensadores, al menos en relaci\u00f3n con el Marx de la madurez, se\u00f1alando que, a partir de 1868, Marx emprendi\u00f3 estudios exhaustivos en diversos campos de las ciencias naturales, entre ellos la qu\u00edmica, la geolog\u00eda, la mineralog\u00eda, la fisiolog\u00eda y la bot\u00e1nica, as\u00ed como sobre la sobreexplotaci\u00f3n de los recursos naturales y la degradaci\u00f3n medioambiental, en relaci\u00f3n con sus estudios sobre la econom\u00eda pol\u00edtica de la agricultura. De este modo, Marx trat\u00f3 de incorporar las ciencias naturales a su cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, Saito sostiene que el propio Engels fue el origen de la caracterizaci\u00f3n predominante de la divisi\u00f3n del trabajo entre \u00e9l y Marx. Como prueba, Saito cita el prefacio de la edici\u00f3n de 1885 de <i>Anti-D\u00fchring<\/i>, publicada tras la muerte de Marx. En \u00e9l, Engels escribi\u00f3: \u00abMarx era un gran conocedor de las matem\u00e1ticas, pero solo pod\u00edamos seguir el ritmo de las ciencias naturales de forma fragmentaria, intermitente y espor\u00e1dica. Por esta raz\u00f3n, cuando me retir\u00e9 de los negocios y traslad\u00e9 mi residencia a Londres, lo que me permiti\u00f3 dedicarle el tiempo necesario, llev\u00e9 a cabo una \u201cmuda\u201d, como la llama Liebig, lo m\u00e1s completa posible en matem\u00e1ticas y ciencias naturales\u00bb. <sup>4<\/sup> Aqu\u00ed, afirma Saito, Engels revel\u00f3 su propio plan para estudiar las ciencias naturales, pero no hace ninguna referencia espec\u00edfica al compromiso de Marx con las ciencias naturales. Sobre esta base, Saito concluye: \u00abEl honesto Engels (inconscientemente) evit\u00f3 referirse al serio compromiso de Marx con las ciencias naturales y, en su lugar, se limit\u00f3 a destacar su divisi\u00f3n intelectual del trabajo\u00bb.<sup>5<\/sup> (Cabe mencionar que la reflexi\u00f3n de Marx sobre las ciencias naturales que Saito destaca se compone principalmente de cuadernos de extractos, que consisten casi en su totalidad en citas tomadas de los textos de otros autores sobre los que Marx rara vez hace comentarios. )<\/p>\n<p>Saito extrapola a partir de este supuesto silencio por parte de Engels con respecto a los extractos de Marx sobre las ciencias naturales \u2014sin reconocer en absoluto que Engels s\u00ed se\u00f1ala los estudios cient\u00edficos de Marx en <i>numerosos lugares<\/i>, como en el prefacio al volumen 2 de <i>El Capital<\/i>, donde se refiere a las exploraciones de Marx en agronom\u00eda, las ciencias naturales en su conjunto y las matem\u00e1ticas\u2014 para argumentar que el su supuesto silencio implicaba que ambos albergaban perspectivas incompatibles en sus investigaciones cient\u00edficas.<sup>6<\/sup> En opini\u00f3n de Saito, el posterior giro de Marx hacia las ciencias naturales estuvo impulsado principalmente por el deseo de examinar las transformaciones fundamentales en las condiciones naturales y las tendencias emergentes hacia la crisis ecol\u00f3gica en el marco del desarrollo capitalista. Por el contrario, se nos dice que Engels buscaba aplicar los hallazgos de las ciencias naturales para comprender y captar las leyes generales de la naturaleza, mejorando as\u00ed el control humano sobre el mundo exterior y logrando una forma de libertad humana. En consonancia con el imperativo pr\u00e1ctico de respetar las leyes objetivas, tal y como se subraya en <i>La dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/i>, Engels propuso la idea de la venganza de la naturaleza, advirtiendo: \u00abNo nos halaguemos, sin embargo, en exceso por nuestras victorias humanas sobre la naturaleza. Por cada una de esas victorias, la naturaleza se venga de nosotros\u00bb.<sup>7<\/sup><\/p>\n<p>Para demostrar la divergencia te\u00f3rica entre Marx y Engels, Saito sostiene que Engels revis\u00f3 indebidamente el an\u00e1lisis de Marx sobre el \u00abmetabolismo\u00bb en <i>El capital<\/i>. Marx, bas\u00e1ndose en la cr\u00edtica de Justus von Liebig a la \u00abagricultura de expoliaci\u00f3n\u00bb, reconoci\u00f3 que la agricultura capitalista produc\u00eda (seg\u00fan la traducci\u00f3n de Ben Fowkes) \u00abuna brecha metab\u00f3lica irreparable en el proceso interdependiente del metabolismo social, un metabolismo prescrito por las leyes naturales de la vida misma\u00bb. <sup>8<\/sup> Saito, sin embargo, afirma que Engels edit\u00f3 indebidamente la frase de Marx, eliminando la palabra \u00abnatural\u00bb en un punto, de modo que, seg\u00fan la propia traducci\u00f3n de Saito de la frase original de Marx, deber\u00eda leerse en realidad: \u00abuna ruptura irreparable en el proceso interdependiente entre el metabolismo social y el metabolismo natural prescrito por las leyes naturales del suelo\u00bb. <sup>9<\/sup> Aqu\u00ed, escribe Saito, Marx distingue claramente entre el \u00abmetabolismo social\u00bb impulsado por el capital y el \u00abmetabolismo natural\u00bb regido por las leyes ecol\u00f3gicas, subrayando su contradicci\u00f3n y conflicto inherentes. Saito sostiene que la revisi\u00f3n de Engels oscureci\u00f3 el contraste entre el metabolismo social y el natural, contribuyendo as\u00ed a la marginaci\u00f3n de la teor\u00eda de Marx sobre la brecha metab\u00f3lica. Sin embargo, otros, como John Bellamy Foster, han argumentado que Engels simplemente elimin\u00f3 una redundancia en la frase, dado que el metabolismo social forma parte del metabolismo universal de la naturaleza y Marx indic\u00f3 claramente en la frase que el metabolismo social alienado est\u00e1 en conflicto con las leyes naturales de la vida (es decir, el metabolismo universal de la naturaleza).<sup>10<\/sup><\/p>\n<p>Partiendo de este juicio cuestionable, Saito afirma adem\u00e1s que la formulaci\u00f3n revisada de Engels debe considerarse una extensi\u00f3n de su perspectiva de la \u00abvenganza de la naturaleza\u00bb, que busca enfatizar las consecuencias potencialmente catastr\u00f3ficas que tiene para la civilizaci\u00f3n humana la violaci\u00f3n de las leyes naturales. Esto, seg\u00fan Saito, contrasta esencialmente con el an\u00e1lisis de Marx, que se centra en c\u00f3mo la ley del valor bajo el capitalismo reestructura el metabolismo material natural a trav\u00e9s de los procesos metab\u00f3licos sociales y pone de manifiesto sus contradicciones internas. En otras palabras, Marx hace hincapi\u00e9 en el metabolismo entre la humanidad y la naturaleza desde la perspectiva de formaciones sociohist\u00f3ricas espec\u00edficas, mientras que Engels, en opini\u00f3n de Saito, aborda la dial\u00e9ctica del \u00abcontrol\u00bb y la \u00abvenganza\u00bb entre la humanidad y la naturaleza desde una perspectiva m\u00e1s general y transhist\u00f3rica. A partir de esto, Saito formula una segunda afirmaci\u00f3n clave: Marx, a diferencia de G. W. F. Hegel o Friedrich Schelling, no trabajaba dentro de la tradici\u00f3n de la filosof\u00eda natural que buscaba construir una cosmovisi\u00f3n global capaz de explicar todos los fen\u00f3menos del universo. Engels, sin embargo, pretend\u00eda ofrecer una explicaci\u00f3n materialista del universo basada en los logros de las ciencias naturales. Seg\u00fan Saito, esta diferencia fundamental explica sus posiciones divergentes en el \u00e1mbito de la teor\u00eda ecol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Tras esbozar la divergencia te\u00f3rica entre Engels y Marx en cuestiones ecol\u00f3gicas, Saito tambi\u00e9n destaca las consecuencias negativas de esta divisi\u00f3n: a saber, que ignorar la teor\u00eda de Marx sobre la brecha metab\u00f3lica al tiempo que se acepta acr\u00edticamente la visi\u00f3n de Engels de la \u00abvenganza de la naturaleza\u00bb conlleva el riesgo de caer en una especie de apocalipticismo. Seg\u00fan Saito, a diferencia de Engels, Marx no equiparaba la brecha metab\u00f3lica bajo el capitalismo con la venganza de la naturaleza, sino que reconoc\u00eda la considerable elasticidad del capital para desplazar y modificar dicha brecha. Para Marx, la extrema alienaci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre el ser humano y la naturaleza pod\u00eda, parad\u00f3jicamente, dar lugar a la necesidad revolucionaria de resistirse al capital. El \u00e1mbito de la libertad que Marx imaginaba no se limitaba a la noci\u00f3n de Engels de dominar y aplicar h\u00e1bilmente las leyes naturales; en cambio, implicaba trascender por completo el \u00e1mbito de la necesidad mediante el control colectivo y la regulaci\u00f3n racional del metabolismo entre la sociedad y la naturaleza, lo que en \u00faltima instancia permitir\u00eda el pleno desarrollo de las capacidades humanas individuales. M\u00e1s significativamente, en sus \u00faltimos a\u00f1os, Marx estudi\u00f3 (al igual que Engels) las obras de Carl Fraas, Georg Maurer y otros, a trav\u00e9s de las cuales explor\u00f3 las diversas formas de metabolismo social en las sociedades precapitalistas. Mediante esta investigaci\u00f3n, Marx lleg\u00f3 a reconocer una cierta superioridad hist\u00f3rica en los modos de producci\u00f3n igualitarios y sostenibles que exist\u00edan en algunas comunas rurales. Al hacerlo, evit\u00f3 dos tendencias problem\u00e1ticas: una explicaci\u00f3n reduccionista del colapso de todas las civilizaciones premodernas a trav\u00e9s del prisma de la \u00abvenganza de la naturaleza\u00bb, y la visi\u00f3n lineal del progreso hist\u00f3rico que asume que el mero descubrimiento de las leyes naturales y el avance de las fuerzas productivas conducir\u00e1n a una mejora de la civilizaci\u00f3n. As\u00ed, Saito concluye: \u00abFue precisamente debido a esta diferencia entre los \u201cescritos tard\u00edos de Marx\u201d y la \u201ccomprensi\u00f3n de la dial\u00e9ctica por parte de Engels\u201d por lo que el concepto de metabolismo y sus implicaciones ecol\u00f3gicas quedaron marginados a lo largo del siglo XX\u00bb.<sup>11<\/sup><\/p>\n<p>En resumen, la tesis de Saito sobre la \u00abdivisi\u00f3n entre Marx y Engels\u00bb consta de tres argumentos principales: (1) Con el fin de enfatizar la importancia de la dial\u00e9ctica de la naturaleza, Engels evit\u00f3 deliberadamente discutir los avances de Marx en la investigaci\u00f3n cient\u00edfica natural; (2) la dial\u00e9ctica de la naturaleza de Engels representa una cosmovisi\u00f3n centrada exclusivamente en la comprensi\u00f3n de las leyes transhist\u00f3ricas de la naturaleza, desvi\u00e1ndose as\u00ed de la teor\u00eda de la brecha metab\u00f3lica de Marx, que se basa en el an\u00e1lisis de la contradicci\u00f3n entre la <i>forma<\/i> (\u00abForm\u00bb) y la <i>materia<\/i> (\u00abStoff\u00bb) en etapas hist\u00f3ricas espec\u00edficas; y (3) La insuficiente atenci\u00f3n prestada por Engels a la especificidad social e hist\u00f3rica le llev\u00f3 a subestimar la flexibilidad del capital y la racionalidad ecol\u00f3gica precapitalista, lo que dio lugar a una tesis apocal\u00edptica de la \u00abvenganza de la naturaleza\u00bb y a una creencia simplista de que el dominio de la naturaleza garantizar\u00eda la libertad. Como afirma Saito: \u00abEngels acab\u00f3 haciendo demasiado hincapi\u00e9 en algunos aspectos de la teor\u00eda de Marx, como el \u201cracionalismo\u201d, el \u201cpositivismo\u201d, la \u201cvisi\u00f3n progresista de la historia\u201d, el \u201cproductivismo\u201d y el \u201ceurocentrismo\u201d\u00bb.<sup>12<\/sup><\/p>\n<p>Responder a la cr\u00edtica de Saito a Engels no es una tarea especialmente dif\u00edcil, dado que los estudiosos ya han ofrecido contraargumentos que merecen una seria consideraci\u00f3n.<sup>13<\/sup><\/p>\n<p>En cuanto a la afirmaci\u00f3n (1), existe abundante evidencia documental que demuestra que Engels reconoci\u00f3 y afirm\u00f3 p\u00fablicamente la investigaci\u00f3n de Marx en las ciencias naturales. Por ejemplo, en 1885, el mismo a\u00f1o en que se public\u00f3 la segunda edici\u00f3n de <i>Anti-D\u00fchring<\/i>, Engels escribi\u00f3 en el prefacio al segundo volumen de <i>El Capital<\/i>: \u00abHubo otra interrupci\u00f3n despu\u00e9s de 1870, debida principalmente a la mala salud de Marx. Como de costumbre, Marx emple\u00f3 este tiempo en estudios; la agronom\u00eda, las relaciones rurales en Am\u00e9rica y, especialmente, en Rusia, el mercado monetario y la banca, y finalmente las ciencias naturales, como la geolog\u00eda y la fisiolog\u00eda, y sobre todo los trabajos matem\u00e1ticos independientes, conforman el contenido de los numerosos cuadernos de extractos de este per\u00edodo\u00bb.<sup>14<\/sup> Aun admitiendo que Engels pudiera no haber comprendido plenamente el plan de investigaci\u00f3n de Marx, resulta dif\u00edcil argumentar que ocultara intencionadamente el trabajo.<\/p>\n<p>Las afirmaciones (2) y (3) se basan en una interpretaci\u00f3n err\u00f3nea del texto. La omisi\u00f3n por parte de Engels del adjetivo \u00abnatural\u00bb al editar el tercer volumen de <i>El Capital<\/i> no alter\u00f3 sustancialmente el significado que Marx pretend\u00eda transmitir. En ese pasaje, Marx ya se hab\u00eda referido a \u00abun metabolismo prescrito por las leyes naturales\u00bb, lo que presupone el proceso m\u00e1s amplio del metabolismo material de la naturaleza; de hecho, tal referencia a la naturaleza en este sentido se repite al final de la frase que alude a la \u00ab brecha irreparable\u00bb. El metabolismo social, por su parte, se refiere al metabolismo espec\u00edfico de la humanidad con el metabolismo universal de la naturaleza a trav\u00e9s del trabajo. Adem\u00e1s, la identificaci\u00f3n y explicaci\u00f3n de las leyes es la tarea fundamental de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica y la base para una cr\u00edtica de la historia social. La comprensi\u00f3n filos\u00f3fica de la naturaleza y sus leyes objetivas no entra en conflicto con el an\u00e1lisis concreto de las contradicciones ecol\u00f3gicas del capitalismo. La \u00abbrecha irreparable\u00bb en el proceso del metabolismo social y natural, al fin y al cabo, no es otra cosa que la expresi\u00f3n hist\u00f3ricamente espec\u00edfica de c\u00f3mo la producci\u00f3n capitalista viola las leyes naturales.<\/p>\n<p>La cr\u00edtica central de Saito a la dial\u00e9ctica de la naturaleza se dirige contra su formulaci\u00f3n como una cosmovisi\u00f3n centrada en el movimiento c\u00f3smico universal y caracterizada por un \u00abesquema filos\u00f3fico y transhist\u00f3rico\u00bb.<sup>15<\/sup> Este marco, en su opini\u00f3n, solo puede concebir el conflicto entre la humanidad y la naturaleza de manera est\u00e1tica, por lo que no ofrece un an\u00e1lisis realista de la crisis ecol\u00f3gica bajo el capitalismo ni de su potencial de transformaci\u00f3n. Por lo tanto, es necesario centrarse m\u00e1s directamente en las implicaciones ecol\u00f3gicas de la dial\u00e9ctica de la naturaleza, en particular elucidando su valor fundamental a la hora de configurar una cosmovisi\u00f3n ecol\u00f3gica y su importancia para un diagn\u00f3stico cr\u00edtico de la ecolog\u00eda capitalista. Saito, sin embargo, ignora en gran medida el hecho de que <i>La dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/i> concluye con una discusi\u00f3n sobre la evoluci\u00f3n en \u00abEl papel desempe\u00f1ado por el trabajo en la transici\u00f3n del simio al hombre\u00bb, que se refiere expl\u00edcitamente a las crisis ecol\u00f3gicas provocadas por el capitalismo. <sup>16<\/sup><\/p>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">La Dial\u00e9ctica de la naturaleza y la cosmovisi\u00f3n ecol\u00f3gica<\/span><\/h2>\n<p>La cr\u00edtica de Saito a Engels se refiere directamente a la interpretaci\u00f3n de la cosmovisi\u00f3n expresada en su dial\u00e9ctica de la naturaleza y sus implicaciones ecol\u00f3gicas. En opini\u00f3n de Saito, la dial\u00e9ctica de la naturaleza de Engels busca articular leyes transhist\u00f3ricas inherentes a la propia naturaleza, proporcionando as\u00ed una base ontol\u00f3gica y epistemol\u00f3gica para el control humano sobre la naturaleza.<\/p>\n<p>Engels trat\u00f3 de construir una cosmovisi\u00f3n global que abarcara tanto la naturaleza como la sociedad. Sosten\u00eda que la dial\u00e9ctica no era un mero instrumento de producci\u00f3n de pruebas, \u00absino que contiene el germen de una visi\u00f3n m\u00e1s amplia del mundo\u00bb.<sup>17<\/sup> Sin embargo, es crucial se\u00f1alar que la dial\u00e9ctica de la naturaleza de Engels se centraba fundamentalmente en comprender la totalidad del mundo real y en establecer una base te\u00f3rica cient\u00edfica para la transformaci\u00f3n hist\u00f3rica. Esto estaba directamente vinculado a la pol\u00edtica proletaria de su \u00e9poca.<sup>18<\/sup> Como argument\u00f3 Engels, \u00abla concepci\u00f3n materialista de la historia y su aplicaci\u00f3n espec\u00edfica a la lucha de clases moderna entre el proletariado y la burgues\u00eda solo era posible por medio de la dial\u00e9ctica\u00bb. <sup>19<\/sup> Por lo tanto, exist\u00eda una necesidad apremiante de \u00abrescatar la dial\u00e9ctica consciente de la filosof\u00eda idealista alemana y aplicarla a la concepci\u00f3n materialista de la naturaleza y la historia\u00bb.<sup>20<\/sup> Por lo tanto, el objetivo te\u00f3rico de Engels no era explicar la naturaleza a la manera de los cient\u00edficos naturales burgueses, sino m\u00e1s bien recurrir cr\u00edticamente a sus logros para construir la dial\u00e9ctica materialista, logrando as\u00ed una perspectiva integral sobre \u00abel mundo real, tanto de la naturaleza como de la historia\u00bb.<sup>21<\/sup> En otras palabras, la nueva cosmovisi\u00f3n que Engels pretend\u00eda articular tambi\u00e9n implicaba una nueva concepci\u00f3n tanto de la naturaleza como de la historia.<\/p>\n<p>En este contexto, la dial\u00e9ctica de la naturaleza de Engels, basada en una cr\u00edtica del pensamiento metaf\u00edsico y las nociones idealistas, introdujo la historicidad en el \u00e1mbito de la naturaleza. No solo explicaba el movimiento dial\u00e9ctico y las leyes objetivas del mundo natural, sino que tambi\u00e9n pon\u00eda de relieve la actividad sensorial humana y la relaci\u00f3n, moldeada hist\u00f3ricamente, entre la humanidad y la naturaleza. Al hacerlo, sent\u00f3 las bases, partiendo de una cosmovisi\u00f3n cient\u00edfica, para una cr\u00edtica de las contradicciones ecol\u00f3gicas del capitalismo.<\/p>\n<ol>(1) La dial\u00e9ctica de la naturaleza elucida la totalidad, la historicidad y la legalidad del mundo natural, describiendo las conexiones ecol\u00f3gicas dial\u00e9cticas dentro del mundo real.<\/ol>\n<p>En primer lugar, la dial\u00e9ctica de la naturaleza considera la naturaleza como una totalidad interconectada. A diferencia del modo de pensar metaf\u00edsico, la visi\u00f3n dial\u00e9ctica de la naturaleza \u00abconsidera las cosas en su movimiento, su cambio, su vida, su influencia rec\u00edproca entre s\u00ed\u00bb, reconociendo que todos los niveles del mundo natural no solo poseen sus propios atributos materiales distintivos, sino que tambi\u00e9n existen dentro de un sistema de interrelaci\u00f3n mutua.<sup>22<\/sup> Como escribi\u00f3 Engels: \u00abel conjunto de la naturaleza accesible para nosotros forma un sistema, una totalidad interconectada de cuerpos\u00bb.<sup>23<\/sup> Esta comprensi\u00f3n de la totalidad de la naturaleza est\u00e1 estrechamente alineada con la idea de la emergencia. Subraya la complejidad de la naturaleza y la interdependencia y coevoluci\u00f3n de sus partes constitutivas.<sup>24<\/sup> En este sentido, no hay individuos absolutamente aislados en la naturaleza; una sola entidad natural solo puede realizar su propio desarrollo participando en la construcci\u00f3n del todo ecol\u00f3gico, a trav\u00e9s de la interacci\u00f3n y la restricci\u00f3n mutuas con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>En segundo lugar, desde la perspectiva de la dial\u00e9ctica de la naturaleza, el mundo natural es tambi\u00e9n un sistema de procesos sometidos a un movimiento hist\u00f3rico. Engels rechaz\u00f3 expl\u00edcitamente la visi\u00f3n de la naturaleza como algo absolutamente inmutable, haciendo hincapi\u00e9 en que toda la naturaleza existe en un estado de eterno devenir y perecer, en incesante movimiento y cambio. Destac\u00f3 que la ciencia natural ha demostrado que \u00aben \u00faltima instancia, la naturaleza funciona dial\u00e9cticamente y no metaf\u00edsicamente; que no se mueve en la unidad eterna de un c\u00edrculo que se repite perpetuamente, sino que atraviesa una evoluci\u00f3n hist\u00f3rica real\u00bb. \u00bb<sup>25<\/sup> En consecuencia, Engels, desde la perspectiva de la evoluci\u00f3n de los cuerpos celestes, la Tierra, la vida y la humanidad, describi\u00f3 un proceso de desarrollo dial\u00e9ctico que es a la vez la autoevoluci\u00f3n de la naturaleza y una trascendencia m\u00e1s all\u00e1 del mundo natural original, que culmina en la sociedad humana. Esto expresa la visi\u00f3n de la macrohistoria que unifica la historia natural y la historia humana. Tal perspectiva hist\u00f3rica nos ayuda a trascender un ego\u00edsmo estrecho y a promover la visi\u00f3n de la Tierra como una comunidad viva que experimenta un desarrollo hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>En tercer lugar, la dial\u00e9ctica de la naturaleza revela las conexiones intr\u00ednsecas dentro del movimiento dial\u00e9ctico de la naturaleza. Engels sosten\u00eda que una de las tareas clave del an\u00e1lisis te\u00f3rico es descubrir las interconexiones y las leyes objetivas de los procesos hist\u00f3ricos, partiendo de las diversas formas materiales y de las diversas formas de movimiento de la materia. Al sintetizar los hallazgos de las ciencias naturales y transformar materialmente la dial\u00e9ctica de Hegel, Engels articul\u00f3 tres leyes b\u00e1sicas (o proposiciones ontol\u00f3gicas) de la dial\u00e9ctica: \u00abla ley de la transformaci\u00f3n de la cantidad en calidad y viceversa; la ley de la interpenetraci\u00f3n de los opuestos; la ley de la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n\u00bb.<sup>26<\/sup> De este modo, la dial\u00e9ctica de la naturaleza revela una cosmovisi\u00f3n dial\u00e9ctica que unifica la naturaleza y la historia. Esta cosmovisi\u00f3n postula que \u00abexiste un proceso hist\u00f3rico contingente y en constante cambio en el que cada nueva realidad emergente lleva en s\u00ed misma una incompletitud y diversas relaciones contradictorias, lo que conduce a nuevos desarrollos transformadores. \u00bb<sup>27<\/sup> Debido a la historicidad de la naturaleza, sus leyes generales adquieren expresiones hist\u00f3ricas concretas en el mundo real, y \u00ablas leyes eternas de la naturaleza tambi\u00e9n se transforman cada vez m\u00e1s en leyes hist\u00f3ricas\u00bb.<sup>28<\/sup> Por lo tanto, a diferencia de las leyes causales positivistas utilizadas para la cuantificaci\u00f3n y la predicci\u00f3n, las leyes de la dial\u00e9ctica son generalizaciones filos\u00f3ficas del movimiento dial\u00e9ctico del mundo formadas mediante el uso l\u00f3gico de conceptos humanos, por lo que son intr\u00ednsecamente hist\u00f3ricas tanto en contenido como en forma.<\/p>\n<ol>(2) La dial\u00e9ctica de la naturaleza revela la relaci\u00f3n intr\u00ednsecamente dial\u00e9ctica entre la humanidad y la naturaleza y examina el potencial sociopr\u00e1ctico para la reconciliaci\u00f3n de la humanidad con la naturaleza.<\/ol>\n<p>En primer lugar, la dial\u00e9ctica de la naturaleza defiende la unidad entre la humanidad y la naturaleza desde la perspectiva del desarrollo hist\u00f3rico del mundo natural. Engels cre\u00eda que los seres humanos son el producto de la continua evoluci\u00f3n y diferenciaci\u00f3n de la naturaleza. Como organismo complejo generado por la naturaleza, la existencia y el desarrollo humanos dependen fundamentalmente del mundo natural. Esto no solo se debe a que el elemento esencial de la vida reside en el \u00abintercambio metab\u00f3lico continuo con el entorno natural\u00bb, sino tambi\u00e9n a que la interacci\u00f3n entre la humanidad y la naturaleza es inseparable de la movilizaci\u00f3n y la utilizaci\u00f3n de las fuerzas naturales a trav\u00e9s del trabajo. La naturaleza proporciona los materiales, y el trabajo los transforma en riqueza.<sup>29<\/sup> Desde la perspectiva m\u00e1s amplia del movimiento dial\u00e9ctico de la generaci\u00f3n y la disoluci\u00f3n de la materia, \u00abel tiempo del desarrollo m\u00e1s elevado, el tiempo de la vida org\u00e1nica y, m\u00e1s a\u00fan, el de la vida de los seres conscientes de la naturaleza y de s\u00ed mismos, est\u00e1 tan estrechamente limitado como el espacio en el que la vida y la autoconciencia entran en funcionamiento\u00bb. <sup>30<\/sup> La actividad humana solo puede alterar las formas concretas de la existencia material; no puede destruir los ciclos materiales y los mecanismos regenerativos de la naturaleza. Por lo tanto, en el sentido m\u00e1s fundamental, proteger la naturaleza como lugar habitable para el ser humano equivale a proteger la supervivencia y el desarrollo sostenible de la propia humanidad. Solo manteniendo una relaci\u00f3n sana entre la humanidad y la naturaleza podremos alcanzar grandes logros en la civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En segundo lugar, la dial\u00e9ctica de la naturaleza se centra en el trabajo humano para explicar la singularidad de los seres humanos dentro de la naturaleza y definir los l\u00edmites objetivos de la acci\u00f3n humana. Seg\u00fan Engels, el proceso de trabajo es donde la unidad y la contradicci\u00f3n entre la humanidad y la naturaleza se expresan con mayor claridad y donde la totalidad de la naturaleza se construye concretamente en la realidad. El trabajo es la condici\u00f3n b\u00e1sica primordial de toda existencia humana porque, a trav\u00e9s de \u00e9l, los seres humanos no solo dominan la naturaleza, creando nuevas condiciones de vida y herramientas de producci\u00f3n y elev\u00e1ndose as\u00ed por encima de la unidad natural primitiva y las formas de vida generales, sino que tambi\u00e9n imparten intencionalidad a la naturaleza, iniciando un proceso en el que esta se transforma continuamente en un mundo de vida humana. Igualmente importante es que Engels subray\u00f3 que \u00abnosotros, con carne, sangre y cerebro, pertenecemos a la naturaleza y existimos en medio de ella, y que todo nuestro dominio sobre ella consiste en el hecho de que tenemos la ventaja, frente a todas las dem\u00e1s criaturas, de ser capaces de aprender sus leyes y aplicarlas correctamente\u00bb. <sup>31<\/sup> La diferencia entre los seres humanos y los dem\u00e1s animales a la hora de transformar la naturaleza radica en si pueden imprimir su voluntad en la tierra y si pueden comprender y controlar conscientemente el impacto de largo alcance de sus acciones sobre la naturaleza en una \u00abacci\u00f3n premeditada y planificada, dirigida hacia fines preconcebidos definidos\u00bb.<sup>32<\/sup> De este modo, la humanidad puede superar verdaderamente su alienaci\u00f3n de la naturaleza y remodelarla de acuerdo con el desarrollo humano sostenible. En otras palabras, la singularidad o superioridad humana no implica un privilegio irresponsable sobre la naturaleza, sino que debe manifestarse como una subjetividad ecol\u00f3gica que navega por la necesidad y logra tanto la libertad humana como el desarrollo natural sostenible.<\/p>\n<p>En tercer lugar, la dial\u00e9ctica de la naturaleza desglosa la complejidad social de la interacci\u00f3n entre la humanidad y la naturaleza, y propone v\u00edas de transformaci\u00f3n social para mejorar esta relaci\u00f3n. Engels se\u00f1al\u00f3 que el trabajo no solo profundiz\u00f3 la comprensi\u00f3n humana del mundo natural, sino que tambi\u00e9n impuls\u00f3 una cooperaci\u00f3n humana m\u00e1s estrecha, dando lugar al factor social. En este proceso, \u00abgracias al funcionamiento combinado de la mano, los \u00f3rganos del habla y el cerebro, no solo en cada individuo sino tambi\u00e9n en la sociedad, los hombres se hicieron capaces de ejecutar operaciones cada vez m\u00e1s complicadas, y pudieron fijarse y alcanzar metas cada vez m\u00e1s elevadas\u00bb.<sup>33<\/sup> La socializaci\u00f3n del trabajo tambi\u00e9n significa que la interacci\u00f3n entre la humanidad y la naturaleza ya no es simplemente un intercambio biol\u00f3gico de materia y energ\u00eda, sino un proceso complejo de metabolismo social que se realiza a trav\u00e9s de la producci\u00f3n y el consumo. Dada la naturaleza social e hist\u00f3ricamente condicionada de esta relaci\u00f3n, la resoluci\u00f3n de los problemas ecol\u00f3gicos requiere un enfoque metodol\u00f3gico sistem\u00e1tico. Engels cre\u00eda que el pensamiento dial\u00e9ctico tiene como objetivo alcanzar \u00abel conocimiento sistem\u00e1tico del universo externo\u00bb.<sup>34<\/sup> Sobre esta base, busca promover una transformaci\u00f3n integral de la relaci\u00f3n entre la humanidad y la naturaleza, as\u00ed como entre los propios seres humanos, lo que en \u00faltima instancia conduce a su reconciliaci\u00f3n hist\u00f3rica. Debido al car\u00e1cter antag\u00f3nico de las relaciones sociales capitalistas, la actividad productiva humana ha contribuido cada vez m\u00e1s a la alienaci\u00f3n en la relaci\u00f3n entre el ser humano y la naturaleza. Por lo tanto, para regular adecuadamente esta relaci\u00f3n, lo que se necesita es \u00abuna revoluci\u00f3n completa de nuestro modo de producci\u00f3n existente hasta ahora y, simult\u00e1neamente, una revoluci\u00f3n de todo nuestro orden social contempor\u00e1neo\u00bb.<sup>35<\/sup><\/p>\n<p>Saito reduce la dial\u00e9ctica de la naturaleza a una teor\u00eda de leyes transhist\u00f3ricas inherentes al mundo externo, oscureciendo as\u00ed sus profundas implicaciones socioecol\u00f3gicas. La dial\u00e9ctica de la naturaleza de Engels puede entenderse de manera m\u00e1s exhaustiva como una dial\u00e9ctica de la <i>historia de la naturaleza<\/i>, que encarna una cosmovisi\u00f3n ecol\u00f3gica dial\u00e9ctica arraigada en la unidad de los opuestos entre naturaleza e historia, pensamiento y ser, y sujeto y objeto. <sup>36<\/sup> As\u00ed, aunque aparentemente independiente, la dial\u00e9ctica de la naturaleza est\u00e1 intr\u00ednsecamente vinculada a la dial\u00e9ctica de la historia. Al emplear las ciencias naturales para describir el movimiento dial\u00e9ctico del mundo natural, Engels estableci\u00f3 una dial\u00e9ctica materialista hol\u00edstica, unificando de ese modo la visi\u00f3n marxista de la naturaleza y la historia, as\u00ed como de la filosof\u00eda te\u00f3rica y pr\u00e1ctica. Solo comprendiendo esta unidad podemos captar plenamente el valor \u00fanico de la dial\u00e9ctica de la naturaleza en la cr\u00edtica ecol\u00f3gica, y articular con mayor claridad que el n\u00facleo de la ecolog\u00eda marxista no es meramente la afirmaci\u00f3n de la interconexi\u00f3n entre la humanidad y la naturaleza o las limitaciones que las leyes naturales imponen a la actividad humana, sino que reside m\u00e1s bien en ofrecer una respuesta pr\u00e1ctica a la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo lograr una coexistencia armoniosa entre la humanidad y la naturaleza en la sociedad moderna.<\/p>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">La \u00abvenganza de la naturaleza\u00bb y la cr\u00edtica ecol\u00f3gica del capitalismo<\/span><\/h2>\n<p>Al situar la dial\u00e9ctica de la naturaleza de Engels dentro de una dial\u00e9ctica materialista m\u00e1s amplia \u2014y, por lo tanto, rechazar la r\u00edgida dicotom\u00eda entre materialismo dial\u00e9ctico e hist\u00f3rico\u2014, los marxistas pueden evitar la interpretaci\u00f3n err\u00f3nea de Saito de la \u00abvenganza\u00bb de la naturaleza como una cr\u00edtica apocal\u00edptica y lineal en contradicci\u00f3n con la teor\u00eda de la brecha metab\u00f3lica de Marx. La condena de Saito al argumento de Engels gira principalmente en torno a tres preguntas: (1) \u00bfEs la \u00abvenganza\u00bb de la naturaleza una formulaci\u00f3n metaf\u00f3rica aplicable \u00fanicamente a los procesos hist\u00f3ricos generales y, por lo tanto, incapaz de ofrecer un an\u00e1lisis espec\u00edfico de la producci\u00f3n capitalista y sus consecuencias ecol\u00f3gicas? (2) \u00bfImplica esto necesariamente que la crisis ecol\u00f3gica bajo el capitalismo conducir\u00e1 inevitablemente al colapso de la civilizaci\u00f3n, pasando as\u00ed por alto la capacidad de autorregulaci\u00f3n del capitalismo? (3) \u00bfSugiere la \u00abvenganza\u00bb de la naturaleza que el dominio total de las leyes naturales ser\u00eda suficiente para alcanzar el reino de la libertad? Tras un examen m\u00e1s detallado de los escritos pertinentes de Engels, resulta dif\u00edcil afirmar cualquiera de estas suposiciones.<\/p>\n<ol>(1) Engels considera la \u00abvenganza\u00bb de la naturaleza como una consecuencia de la actividad humana irracional, al tiempo que destaca sus causas hist\u00f3ricamente espec\u00edficas.<\/ol>\n<p>Al mencionar metaf\u00f3ricamente que \u00abla naturaleza [objetivamente]\u00bb se venga de la humanidad, Engels destaca la destrucci\u00f3n de los bosques en Mesopotamia, Grecia, Asia Menor y los Alpes para ilustrar c\u00f3mo la arrogancia humana conduce a graves consecuencias ecol\u00f3gicas.<sup>37<\/sup> Esto demuestra que el desprecio de las leyes naturales en aras de beneficios a corto plazo exist\u00eda incluso en la Antig\u00fcedad, y no solo en el capitalismo moderno. Sin embargo, Engels analiz\u00f3 las interacciones entre el ser humano y la naturaleza no de forma aislada, sino a trav\u00e9s de las dimensiones sociales de la producci\u00f3n. Por ejemplo, se\u00f1al\u00f3 que el cultivo generalizado de monocultivos de patata en Europa tuvo profundos efectos en las condiciones de vida de las masas, llegando incluso a provocar hambrunas.<sup>38<\/sup> Al criticar el comportamiento imprudente de los capitalistas y los comerciantes, Engels tambi\u00e9n prest\u00f3 atenci\u00f3n a las repercusiones medioambientales de tales acciones. Cit\u00f3 el ejemplo de los plantadores espa\u00f1oles en Cuba que quemaban los bosques en las laderas de las monta\u00f1as para aumentar los beneficios, lo que a su vez condujo a la degradaci\u00f3n ecol\u00f3gica. Estos casos revelan la l\u00f3gica irracional que subyace a la producci\u00f3n capitalista, que Engels critic\u00f3: \u00ab En relaci\u00f3n con la naturaleza, al igual que con la sociedad, el modo de producci\u00f3n actual se preocupa predominantemente solo por el resultado inmediato, el m\u00e1s tangible; y luego se expresa sorpresa porque los efectos m\u00e1s remotos de las acciones dirigidas a este fin resultan ser muy diferentes, y en su mayor\u00eda de car\u00e1cter totalmente opuesto\u00bb.<sup>39<\/sup> En otras palabras, la venganza de la naturaleza surge no solo de la incapacidad de comprender las leyes naturales, sino tambi\u00e9n de la incapacidad de escapar a la imprudencia de la actividad humana bajo leyes sociales no reconocidas.<\/p>\n<p>M\u00e1s importante a\u00fan, Engels subray\u00f3 que \u00abtodos los modos de producci\u00f3n existentes hasta ahora han tenido como \u00fanico objetivo lograr el efecto m\u00e1s inmediato y directamente \u00fatil del trabajo\u00bb, pero \u00abesto se ha llevado a la pr\u00e1ctica de la forma m\u00e1s completa en el modo de producci\u00f3n capitalista que prevalece hoy en d\u00eda en Europa Occidental\u00bb. <sup>40<\/sup> Esto ocurre porque los capitalistas individuales, que dominan la producci\u00f3n, se preocupan \u00fanicamente por los efectos inmediatos debido al \u00fanico incentivo del lucro.<sup>41<\/sup> As\u00ed, aunque la degradaci\u00f3n medioambiental es anterior al capitalismo, este impide estructuralmente la protecci\u00f3n del medio ambiente al dar prioridad al lucro inmediato. En consecuencia, \u00abla venganza de la naturaleza\u00bb es una crisis espec\u00edfica de una formaci\u00f3n social en la que la humanidad a\u00fan no puede regular conscientemente su actividad ni gestionar las consecuencias ecol\u00f3gicas.<sup>42<\/sup> No se trata meramente de una cr\u00edtica a la violaci\u00f3n humana de las leyes naturales a lo largo de la historia, sino de una cr\u00edtica ecol\u00f3gica de la producci\u00f3n irracional bajo el dominio del capital, capturada por Marx en la noci\u00f3n de la brecha metab\u00f3lica.<\/p>\n<ol>(2) Engels reconoci\u00f3 los esfuerzos del capitalismo por superar la venganza de la naturaleza, al tiempo que revelaba sus limitaciones inherentes y el potencial transformador del socialismo.<\/ol>\n<p>Saito sostiene que, a diferencia de Engels, Marx no plante\u00f3 la brecha metab\u00f3lica metaf\u00f3ricamente como la venganza de la naturaleza. En cambio, Marx hizo hincapi\u00e9 en que el capital desplaza activamente las rupturas mediante la tecnolog\u00eda y el comercio global, y que la alienaci\u00f3n acabar\u00eda por impulsar colectivamente al proletariado a reparar rupturas espec\u00edficas. Por lo tanto, sugiere Saito, no se puede afirmar <i>a priori<\/i> que el capitalismo est\u00e9 condenado a sufrir la venganza de la naturaleza en todos sus aspectos sin posibilidad de recurso.<\/p>\n<p>De hecho, Engels nunca afirm\u00f3 que la venganza de la naturaleza representara un destino inevitable que no pudiera superarse. Aunque se\u00f1al\u00f3 que las ciencias naturales predicen un fin \u00abbastante seguro\u00bb para la habitabilidad de la Tierra, hizo hincapi\u00e9 en que nos encontramos \u00aba\u00fan a una distancia considerable\u00bb de ese punto de inflexi\u00f3n descendente.<sup>43<\/sup> Adem\u00e1s, Engels reconoci\u00f3 que el progreso cient\u00edfico permite cada vez m\u00e1s a la humanidad gestionar las consecuencias de la producci\u00f3n. Incluso en el \u00e1mbito social, observ\u00f3 que, a trav\u00e9s de la experiencia y el an\u00e1lisis, \u00abestamos aprendiendo gradualmente a tener una visi\u00f3n clara de los efectos sociales indirectos y m\u00e1s remotos de nuestra actividad productiva\u00bb, lo que nos brinda la oportunidad de regularlos.<sup>44<\/sup> En este sentido, Engels reconoci\u00f3 el potencial de una <i>sociedad superior<\/i> (es decir, el socialismo) para ajustar sus contradicciones sociales y ecol\u00f3gicas. La soluci\u00f3n fundamental, sosten\u00eda Engels, resid\u00eda en transferir el liderazgo de la producci\u00f3n social al proletariado: \u00abesa es la revoluci\u00f3n socialista\u00bb.<sup>45<\/sup> En este punto, el an\u00e1lisis de Engels sobre las crisis del capitalismo y su potencial revolucionario coincide plenamente con el de Marx.<\/p>\n<p>Desde un punto de vista dial\u00e9ctico, Engels hizo hincapi\u00e9 en que la dial\u00e9ctica debe aplicarse de manera concreta, no como una f\u00f3rmula determinista. Tomemos, por ejemplo, el concepto de la \u00abnegaci\u00f3n de la negaci\u00f3n\u00bb. Por un lado, se trata de \u00abuna ley de desarrollo de la naturaleza, la historia y el pensamiento extremadamente general \u2014y, por esta raz\u00f3n, de alcance y importancia extremos\u2014\u00bb. Por otro lado, debe entenderse contextualmente dentro de los procesos hist\u00f3ricos, ya que el modo de negaci\u00f3n depende no solo del car\u00e1cter general del proceso, sino tambi\u00e9n de \u00abla naturaleza particular del proceso\u00bb.<sup>46<\/sup> En su cr\u00edtica a Eugen D\u00fchring, Engels aclar\u00f3 que Marx no utiliz\u00f3 esta ley para demostrar la necesidad hist\u00f3rica. M\u00e1s bien, Marx desarroll\u00f3 primero su an\u00e1lisis explorando la realidad hist\u00f3rica y solo entonces la caracteriz\u00f3 dial\u00e9cticamente. Por lo tanto, tratar la dial\u00e9ctica como una herramienta deductiva para afirmar la inevitabilidad de los procesos \u2014como la propiedad p\u00fablica\u2014 es una \u00abpura distorsi\u00f3n\u00bb.<sup>47<\/sup> Del mismo modo, la venganza de la naturaleza es un fen\u00f3meno hist\u00f3rico, no una prueba de un colapso inevitable; debe confirmarse emp\u00edricamente a trav\u00e9s del desarrollo real.<\/p>\n<p>En sus escritos posteriores, Engels observ\u00f3 con gran agudeza los nuevos desarrollos dentro del capitalismo y las tendencias revolucionarias emergentes. En el prefacio de 1892 a <i>La situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra<\/i>, analiz\u00f3 las \u00abcaracter\u00edsticas civilizadoras\u00bb del capitalismo. Se\u00f1al\u00f3 que la burgues\u00eda hab\u00eda mejorado el saneamiento en Inglaterra hasta el punto de que muchas condiciones espantosas \u00abhan desaparecido o se han hecho menos evidentes\u00bb.<sup>48<\/sup> Esto demuestra la capacidad del capitalismo para autorregularse a fin de evitar algunas de las peores condiciones ambientales en determinados lugares y en determinados per\u00edodos. Sin embargo, Engels argument\u00f3 que estas mejoras solo abordaban \u00abquejas menores\u00bb, y que la verdadera causa de la miseria radica \u00abno en estas quejas menores, sino <i>en el propio sistema capitalista<\/i>\u00bb. <sup>49<\/sup> Por lo tanto, la inevitable desaparici\u00f3n del capitalismo se deriva de sus contradicciones sist\u00e9micas internas, no solo de sus efectos negativos temporales, que pueden variar en funci\u00f3n del tiempo y el lugar. Adem\u00e1s, se\u00f1al\u00f3 que este proceso civilizador gener\u00f3 nuevas formas de lucha, incluidas las luchas por las condiciones de salud y el medio ambiente.<\/p>\n<ol>(3) Engels subray\u00f3 que el reconocimiento de las leyes naturales es una condici\u00f3n necesaria, pero insuficiente, para que la humanidad entre en el \u00e1mbito de la libertad. Solo mediante el avance combinado de la revoluci\u00f3n social y ecol\u00f3gica puede alcanzarse la verdadera libertad.<\/ol>\n<p>Saito sostiene que la soluci\u00f3n de Engels a la venganza de la naturaleza reside en dominar las leyes naturales para lograr un control integral. Cita la afirmaci\u00f3n de Engels en <i>Anti-D\u00fchring<\/i> de que, a medida que las fuerzas objetivas ajenas \u00abpasan a estar bajo el control del propio hombre\u00bb a trav\u00e9s de la ciencia (y el socialismo cient\u00edfico), la humanidad logra un \u00absalto del reino de la necesidad al reino de la libertad\u00bb. \u00bb<sup>50<\/sup> Saito contrasta esto con Marx, para quien la producci\u00f3n material \u00absigue siendo un \u00e1mbito de la necesidad\u00bb.<sup>51<\/sup> Saito concluye que Engels sosten\u00eda \u00abuna visi\u00f3n unilateral del desarrollo hist\u00f3rico\u00bb.<sup>52<\/sup> Sin embargo, esta interpretaci\u00f3n trivializa y tergiversa a Engels.<\/p>\n<p>En primer lugar, el concepto de Engels de la \u00abvenganza\u00bb de la naturaleza apuntaba a la arrogancia humana al conquistar la naturaleza, en lugar de ofrecer una visi\u00f3n reduccionista de que todas las civilizaciones son intr\u00ednsecamente destructivas. Por el contrario, sus estudios posteriores sobre la historia precapitalista sugieren que estas sociedades ofrecen elementos positivos para el desarrollo futuro. Lleg\u00f3 incluso a declarar: \u00absolo los b\u00e1rbaros son capaces de rejuvenecer un mundo que se debate en los estertores de una civilizaci\u00f3n moribunda\u00bb.<sup>53<\/sup><\/p>\n<p>En segundo lugar, para Engels, la libertad no reside en escapar de la necesidad, sino en dominarla: transformar la \u00abnecesidad en s\u00ed misma\u00bb en \u00abnecesidad para nosotros\u00bb. Dado que la historia se rige por \u00ableyes generales innatas\u00bb, estas leyes abarcan tanto la naturaleza externa como el desarrollo social humano; cuando se desconocen, se manifiestan como fuerzas ajenas y coercitivas.<sup>54<\/sup> En este sentido, solo mediante la comprensi\u00f3n y la aplicaci\u00f3n adecuadas de las leyes objetivas tanto de la naturaleza como de la sociedad puede la humanidad evitar la venganza de la naturaleza y alcanzar la verdadera libertad.<\/p>\n<p>En tercer lugar, Engels reconoci\u00f3 que los obst\u00e1culos modernos a la libertad provienen principalmente de las estructuras sociales, no de la naturaleza externa. Argument\u00f3 que los seres humanos se convierten en amos de la naturaleza solo en la medida en que se convierten en \u00abamos de su propia organizaci\u00f3n social\u00bb, gobernando as\u00ed las leyes sociales que antes se opon\u00edan a ellos.<sup>55<\/sup> Contrariamente a la interpretaci\u00f3n de Saito, el pasaje de Engels sobre el \u00absalto hacia la libertad\u00bb hac\u00eda hincapi\u00e9 en alinear \u00abcausas sociales\u00bb con los resultados deseados. Por lo tanto, la verdadera libertad requiere una doble transformaci\u00f3n: no solo regular la relaci\u00f3n humana con la naturaleza, sino revolucionar los m\u00e9todos de producci\u00f3n irracionales para \u00abelevar a la humanidad por encima del resto del mundo animal en lo que respecta al aspecto social\u00bb.<sup>56<\/sup> Solo as\u00ed se logra la reconciliaci\u00f3n de la humanidad con la naturaleza y consigo misma.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, no existe un desacuerdo fundamental entre Marx y Engels sobre el concepto de libertad. Ambos consideraban el metabolismo sostenible entre el ser humano y la naturaleza como la base de la libertad. Marx sosten\u00eda que el trabajo material en s\u00ed mismo solo se vuelve libre cuando \u00ablos objetivos externos se despojan de su car\u00e1cter de mera necesidad natural externa\u00bb, convirti\u00e9ndose en \u00abautorrealizaci\u00f3n\u00bb y \u00abverdadera libertad\u00bb.<sup>57<\/sup> Como argument\u00f3 Engels: \u00abLa posibilidad de asegurar a cada miembro de la sociedad, mediante la producci\u00f3n socializada, una existencia no solo plenamente suficiente en lo material, y cada vez m\u00e1s plena, sino una existencia que garantice a todos el libre desarrollo y ejercicio de sus facultades f\u00edsicas y mentales: esta posibilidad est\u00e1 ahora aqu\u00ed por primera vez, pero est\u00e1 aqu\u00ed. \u00bb<sup>58<\/sup> En su opini\u00f3n, la clave para entrar en el \u00e1mbito de la libertad reside en comprender las leyes hist\u00f3ricas y hacer realidad la libertad a trav\u00e9s del trabajo. Esto concuerda con la concepci\u00f3n de Marx de superar la necesidad externa.<\/p>\n<p>Como se\u00f1ala Paul Blackledge, \u00abPrefigurando la preocupaci\u00f3n de la ecolog\u00eda moderna por la unidad de la humanidad con la naturaleza, la concepci\u00f3n de Engels de una dial\u00e9ctica de la naturaleza abre un espacio a trav\u00e9s del cual las crisis ecol\u00f3gicas podr\u00edan entenderse en relaci\u00f3n con la naturaleza alienada de las relaciones sociales capitalistas\u00bb.<sup>59<\/sup> Aunque Engels no se refiri\u00f3 directamente, como hizo Marx, a la \u00abbrecha irreparable en el proceso interdependiente del metabolismo social, un metabolismo prescrito por las leyes naturales de la vida misma\u00bb, s\u00ed se refiri\u00f3, al igual que Marx, al \u00abrobo\u00bb de la naturaleza como fuente de la crisis ecol\u00f3gica.<sup>60<\/sup> Su cr\u00edtica ecol\u00f3gica era muy coherente con la de Marx. Basada en la dial\u00e9ctica materialista, la teor\u00eda de Engels sobre la venganza de la naturaleza ofrece una cr\u00edtica ecol\u00f3gica dial\u00e9ctica. Interpreta la interacci\u00f3n entre libertad y necesidad en la actividad humana como un proceso condicionado hist\u00f3ricamente, que requiere prestar especial atenci\u00f3n a las realidades hist\u00f3ricas y sociales concretas. Desde esta perspectiva, se entiende que la relaci\u00f3n entre el ser humano y la naturaleza est\u00e1 determinada por la interacci\u00f3n de los l\u00edmites naturales y las estructuras sociales\/el metabolismo social. La destrucci\u00f3n ecol\u00f3gica, por lo tanto, no es una inevitabilidad abstracta, sino que tiene sus ra\u00edces en la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica y la dominaci\u00f3n de clase impulsadas por la b\u00fasqueda del beneficio inmediato. Sobre esta base, la teor\u00eda identifica la transici\u00f3n al socialismo o al comunismo como el camino fundamental para superar la crisis de la venganza de la naturaleza.<\/p>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">Conclusi\u00f3n<\/span><\/h2>\n<p>La intensificaci\u00f3n de los problemas medioambientales globales en nuestra \u00e9poca nos obliga a revisar la dial\u00e9ctica de la naturaleza de Engels y a reconsiderar c\u00f3mo puede desarrollarse a\u00fan m\u00e1s la ecolog\u00eda marxista. En este contexto, Saito ofrece una reflexi\u00f3n cr\u00edtica sobre la exclusi\u00f3n por parte del marxismo occidental de la naturaleza y las ciencias naturales del horizonte intelectual de Marx. Al hacerlo, argumenta Saito, el marxismo occidental sofoc\u00f3 gravemente el renacimiento de la ecolog\u00eda de Marx.<sup>61<\/sup> Sin embargo, la propia reconstrucci\u00f3n sistem\u00e1tica de Saito de la ecolog\u00eda de Marx intenta marginar la dial\u00e9ctica de la naturaleza de Engels de una manera casi id\u00e9ntica a la del marxismo occidental. Al caracterizar la dial\u00e9ctica de la naturaleza de Engels principalmente como una cosmovisi\u00f3n filos\u00f3fica que busca leyes transhist\u00f3ricas, Saito cae en la trampa de negar todo aquello en la historia natural que no pueda reducirse a la historia humana. Peor a\u00fan, su marco tiende a reinscribir la dicotom\u00eda tradicional entre la \u00abdial\u00e9ctica hist\u00f3rica\/revolucionaria\u00bb de Marx y la \u00abdial\u00e9ctica natural\/cient\u00edfica\u00bb de Engels, incluso mientras la niega. El resultado es oscurecer las profundas implicaciones ecol\u00f3gicas y la relevancia contempor\u00e1nea de la obra de Engels y Marx, tanto por separado como en conjunto.<\/p>\n<p>Al abordar cr\u00edticamente la perspectiva de Saito, podemos desarrollar una visi\u00f3n m\u00e1s constructiva de la relaci\u00f3n entre la dial\u00e9ctica de la naturaleza y la ecolog\u00eda marxista. La dial\u00e9ctica de la naturaleza de Engels ten\u00eda como objetivo forjar una conexi\u00f3n entre la ciencia natural y la filosof\u00eda, demostrando as\u00ed la posibilidad de alcanzar una comprensi\u00f3n racional del mundo como totalidad. Este marco es crucial para mejorar el metabolismo social y para lograr una coexistencia armoniosa entre la humanidad y la naturaleza.<sup>62<\/sup> Los seres humanos necesitan tanto el conocimiento cient\u00edfico como un pensamiento filos\u00f3fico amplio para comprender correctamente tanto la naturaleza como a ellos mismos, lo que les permite aplicar la dial\u00e9ctica materialista para convertirse en sujetos racionales y pr\u00e1cticos.<\/p>\n<p>No es de extra\u00f1ar que las ideas ecol\u00f3gicas de Engels y Marx no sean del todo id\u00e9nticas. No obstante, sus ideas poseen una coherencia inherente. Dadas las amplias contribuciones de Engels a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica de Marx, resulta dif\u00edcil abordar la ecolog\u00eda de Marx ignorando por completo a Engels.<sup>63<\/sup> En lo que respecta a la ecolog\u00eda materialista, Engels describi\u00f3 meticulosamente el movimiento dial\u00e9ctico de la naturaleza y la resultante unidad de la historia natural y la historia humana a trav\u00e9s del prisma de los hallazgos cient\u00edficos, desarrollando as\u00ed una concepci\u00f3n materialista sistem\u00e1tica de la naturaleza y la historia. Marx tambi\u00e9n desarroll\u00f3 esta perspectiva materialista \u2014que surgi\u00f3 ya en su tesis doctoral y se manifest\u00f3 en conceptos como el \u00abcuerpo inorg\u00e1nico\u00bb y el \u00abmetabolismo universal\u00bb\u2014 como fundamento de su propia ecolog\u00eda.<sup>64<\/sup> Sin embargo, a trav\u00e9s de su enfoque distintivo, Engels realiz\u00f3 importantes contribuciones a la ecolog\u00eda marxista. Por un lado, Engels estableci\u00f3 un marco ecol\u00f3gico hol\u00edstico basado en la interconexi\u00f3n universal y el movimiento dial\u00e9ctico de la naturaleza. Al centrarse en la mediaci\u00f3n del trabajo, dilucid\u00f3 la transformaci\u00f3n rec\u00edproca y el condicionamiento mutuo entre la humanidad (la sociedad) y la naturaleza, as\u00ed como las leyes hist\u00f3ricas que rigen esta relaci\u00f3n, sentando as\u00ed las bases te\u00f3ricas de una cosmovisi\u00f3n ecol\u00f3gica dial\u00e9ctica. Por otro lado, partiendo de los principios hist\u00f3ricos de la dial\u00e9ctica, Engels analiz\u00f3 el desarrollo dial\u00e9ctico de la libertad y la necesidad dentro del proceso m\u00e1s amplio de la civilizaci\u00f3n. Al hacerlo, desarroll\u00f3 una cr\u00edtica ecol\u00f3gica fundamentalmente opuesta al af\u00e1n de lucro del capitalismo y articul\u00f3 una visi\u00f3n para la transformaci\u00f3n socioecol\u00f3gica hacia el socialismo.<\/p>\n<p>La dial\u00e9ctica de la naturaleza de Engels sigue siendo reconocida como profundamente significativa. Numerosos te\u00f3ricos \u2014entre ellos Richard Levins, Richard Lewontin, Stephen Jay Gould y Joseph Needham\u2014 han impulsado esta tradici\u00f3n dial\u00e9ctica al integrar los conocimientos cient\u00edficos contempor\u00e1neos con las realidades pr\u00e1cticas.<sup>65<\/sup> En el \u00e1mbito de la pr\u00e1ctica pol\u00edtica, el concepto de civilizaci\u00f3n ecol\u00f3gica de la China contempor\u00e1nea tambi\u00e9n se inspira profundamente en el pensamiento ecol\u00f3gico de Engels. El presidente Xi Jinping ha invocado con frecuencia la advertencia de Engels sobre la \u00abvenganza\u00bb de la naturaleza en los debates sobre la civilizaci\u00f3n ecol\u00f3gica.<sup>66<\/sup> Los principios fundamentales de la civilizaci\u00f3n incluyen que la humanidad y la naturaleza forman una comunidad de vida, en la que la propia naturaleza constituye riqueza social, y que violar las leyes naturales y da\u00f1ar el medio ambiente provoca inevitablemente condiciones en las que \u00abla naturaleza se venga de nosotros\u00bb. Esto subraya que la prosperidad ecol\u00f3gica fomenta el avance de la civilizaci\u00f3n, mientras que el declive ecol\u00f3gico precipita su decadencia. En consecuencia, el desarrollo debe planificarse desde la perspectiva de la coexistencia armoniosa entre la humanidad y la naturaleza, impulsando as\u00ed la transformaci\u00f3n verde de la modernizaci\u00f3n socialista.<\/p>\n<p>En resumen, resolver las contradicciones te\u00f3ricas internas innecesarias es un requisito previo para el avance de la ecolog\u00eda marxista. Solo reconociendo la dial\u00e9ctica de la naturaleza de Engels como un componente fundamental de este marco podremos establecer una base filos\u00f3fica m\u00e1s s\u00f3lida para comprender con precisi\u00f3n la relaci\u00f3n entre la naturaleza y la sociedad y profundizar en la cr\u00edtica ecol\u00f3gica del capitalismo, impulsando as\u00ed la pr\u00e1ctica revolucionaria del ecosocialismo.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>Kohei Saito, <cite>Marx in the Anthropocene: Towards the Idea of Degrowth Communism<\/cite> (Cambridge: Cambridge University Press, 2022), 6.<\/li>\n<li>V\u00e9ase Russell Jacoby, \u00abWestern Marxism\u00bb, en <cite>A Dictionary of Marxist Thought<\/cite>, ed. Tom Bottomore (Oxford: Basil Blackwell, 1983), 523\u201326.<\/li>\n<li>Helena Sheehan, \u00ab<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.14452\/MR-075-04-2023-08_3\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Totalidad: d\u00e9cadas de debate y el retorno de la naturaleza<\/a>\u00bb, <cite>Monthly Review<\/cite> 75, n.\u00ba 4 (septiembre de 2023): 21\u201334.<\/li>\n<li>Karl Marx y Frederick Engels, <cite>Obras completas<\/cite> (Nueva York: International Publishers, 1975), vol. 25, 11.<\/li>\n<li>Saito, <cite>Marx in the Anthropocene<\/cite>, 51.<\/li>\n<li>Friedrich Engels, \u00abThe Funeral of Karl Marx\u00bb, en <cite>Karl Marx Remembered<\/cite> (San Francisco: Synthesis Publications, 1983), 38\u201343.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 25, 460\u201361.<\/li>\n<li>Karl Marx, <cite>El capital<\/cite>, vol. 3 (Londres: Penguin, 1976), 949.<\/li>\n<li>Traducci\u00f3n de Saito de <cite>Marx-Engels Gesamtausgabe<\/cite> (MEGA) II\/4.2 (Berl\u00edn: Akademie Verlag, 2012), 753; Saito, <cite>Marx in the Anthropocene<\/cite>, 53.<\/li>\n<li>John Bellamy Foster, <a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/9781685900465\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\"><cite>The Dialectics of Ecology<\/cite><\/a> (Nueva York: Monthly Review Press, 2024), 96\u201399; Brian M. Napoletano, \u00ab<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.14452\/MR-076-02-2024-06_2\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Was Karl Marx a Degrowth Communist?<\/a>\u00bb, <cite>Monthly Review<\/cite> 76, n.\u00ba 2 (junio de 2024): 1\u201318.<\/li>\n<li>Saito, <cite>Marx in the Anthropocene<\/cite>, 68.<\/li>\n<li>Saito, <cite>Marx in the Anthropocene<\/cite>, 247\u2013248.<\/li>\n<li>John Bellamy Foster, \u00ab<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.14452\/MR-075-02-2023-06_1\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Engels and the Second Foundation of Marxism<\/a>\u00bb, <cite>Monthly Review<\/cite> 75, n.\u00ba 2 (junio de 2023): 1\u201316; Napoletano, \u00abWas Karl Marx a Degrowth Communist?\u00bb; Salvatore Engel-Di Mauro, <cite>Ecosocialism: An Introduction<\/cite> (Cham: Palgrave Macmillan, 2024), 175.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 36, 7.<\/li>\n<li>Saito, <cite>Marx en el Antropoceno<\/cite>, 67.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 25, 460\u201364.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 25, 125.<\/li>\n<li>Kaan Kangal, <cite>Friedrich Engels and the Dialectics of Nature<\/cite> (Cham: Palgrave Macmillan, 2020), 97.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 24, 458\u201359.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 25, 11.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 25, 485.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 25, 111.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 25, 363.<\/li>\n<li>Kaan Kangal, \u00ab<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.14452\/MR-072-06-2020-10_2\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">La dial\u00e9ctica emergentista de Engels<\/a>\u00bb, <cite>Monthly Review<\/cite> 72, n.\u00ba 6 (noviembre de 2020): 18\u201327.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 24, 301.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 25, 356.<\/li>\n<li>Foster, <cite>La dial\u00e9ctica de la ecolog\u00eda<\/cite>, 14.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 25, 517.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 25, 452, 578.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 25, 334\u201335.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 25, 461.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 25, 459.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 25, 458.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 25, 25.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 25, 462.<\/li>\n<li>Chen Yiwen, \u00ab<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.14452\/MR-076-11-2025-04_2\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">La dial\u00e9ctica de la ecolog\u00eda y la civilizaci\u00f3n ecol\u00f3gica<\/a>\u00bb, <cite>Monthly Review<\/cite> 76, n.\u00ba 11 (abril de 2025): 35\u201336.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 25, 461.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 25, 462.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 25, 463\u201364.<\/li>\n<li><a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/articles\/engelss-dialectics-of-nature-and-marxist-ecology\/#en40backlink\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">\u00a0<\/a>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 25, 462, 463.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 25, 463.<\/li>\n<li>Hu Daping, \u00abEl concepto de naturaleza de Engels y su relevancia actual: centrado en el problema de la venganza de la naturaleza\u00bb, <cite>Investigaci\u00f3n Acad\u00e9mica<\/cite>, n.\u00ba 7 (2010): 13\u201319, en chino.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 26, 360.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 25, 462.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 25, 585.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 25, 131.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 25, 124.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 27, 312.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 27, 311.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 25, 270.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 37, 807.<\/li>\n<li>Saito, <cite>Marx en el Antropoceno<\/cite>, 65.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 26, 255\u2013256.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 26, 387.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 25, 270.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 25, 31.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 28, 530.<\/li>\n<li>Marx y Engels, <cite>Obras completas<\/cite>, vol. 25, 269\u201370.<\/li>\n<li>Paul Blackledge, <cite>Friedrich Engels and Modern Social and Political Theory<\/cite> (Albany: State University of New York Press, 2019), 16.<\/li>\n<li>Friedrich Engels, <cite>Sobre \u00abEl capital\u00bb de Marx<\/cite> (Mosc\u00fa: Editorial Progreso, 1972), 95.<\/li>\n<li>Saito, <cite>Marx in the Anthropocene<\/cite>, 48.<\/li>\n<li>John Bellamy Foster, \u00ab<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.14452\/MR-072-06-2020-10_1\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">La <cite>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/cite> de Engels en el Antropoceno<\/a>\u00bb, <cite>Monthly Review<\/cite> 72, n.\u00ba 6 (noviembre de 2020): 1-17.<\/li>\n<li>Samuel Hollander, <cite>Friedrich Engels y la econom\u00eda pol\u00edtica marxista<\/cite> (Nueva York: Cambridge University Press, 2011).<\/li>\n<li>John Bellamy Foster, <a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/9781685901233\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\"><cite>Rompiendo las ataduras del destino: Epicuro y Marx<\/cite><\/a> (Nueva York: Monthly Review Press, 2025); John Bellamy Foster y Paul Burkett, <cite>Marx and the Earth: An Anti-Critique<\/cite> (Leiden, Boston: Brill, 2016), 57\u201388; Judith Butler, \u00abThe Inorganic Body in the Early Marx: A Limit-Concept of Anthropocentrism\u00bb, <cite>Radical Philosophy<\/cite> 2, n.\u00ba 6 (2019): 3\u201317; John Bellamy Foster, \u00ab<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.14452\/MR-065-07-2013-11_1\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Marx y la ruptura en el metabolismo universal de la naturaleza<\/a>\u00bb, <cite>Monthly Review<\/cite> 65, n.\u00ba 7 (diciembre de 2013): 1\u201319.<\/li>\n<li>John Bellamy Foster, <a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/9781583678367\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\"><cite>El retorno de la naturaleza: socialismo y ecolog\u00eda<\/cite><\/a> (Nueva York: Monthly Review Press, 2020).<\/li>\n<li>Xi Jinping, <cite>La gobernanza de China<\/cite>, vol. 2 (Pek\u00edn: Foreign Languages Press, 2017), 230, 428; Xi Jinping, <cite>La gobernanza de China<\/cite>, vol. 3 (Pek\u00edn: Foreign Languages Press, 2020), 435; Xi Jinping, <cite>La gobernanza de China<\/cite>, vol. 5 (Pek\u00edn: Foreign Languages Press, 2025), 24.<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>Fuente: <em>Monthly Review<\/em>, Vol. 78, n.\u00ba 01 (mayo de 2026) (<a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/articles\/engelss-dialectics-of-nature-and-marxist-ecology\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/monthlyreview.org\/articles\/engelss-dialectics-of-nature-and-marxist-ecology\/<\/a>)<\/div>\n<div dir=\"ltr\">\n<div><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Chen Yiwen es profesor asociado en la Facultad de Marxismo de la Universidad de Tsinghua, en Pek\u00edn (Rep\u00fablica Popular 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