{"id":199,"date":"2006-04-02T00:00:00","date_gmt":"2006-04-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=199"},"modified":"2019-01-21T18:58:47","modified_gmt":"2019-01-21T18:58:47","slug":"la-descomposicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=199","title":{"rendered":"La descomposici\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>\u201cTodas las tradiciones est\u00e1n gastadas, todas <\/p>\n<p>las creencias anuladas, y no despunta una nueva<\/p>\n<p>conciencia en las masas; es lo que yo llamo la descomposici\u00f3n, <\/p>\n<p>es el momento mas atroz en la existencia de las sociedades\u201d<\/p>\n<p> Pierre-Joseph Proudhon  <\/p>\n<p>Seg\u00fan los planes del presidente las \u00faltimas elecciones parlamentarias (Octubre 2005) deb\u00edan haber consolidado la gobernabilidad del sistema. El oficialismo hizo un despliegue completo de sus ma\u00f1as: clientelismo en el m\u00e1s puro estilo del viejo partido conservador, despilfarro multimillonario del dinero del estado en publicidad y finalmente, cuando aparecieron los resultados, fraude medi\u00e1tico destinado a ocultar el deterioro institucional expresado por una avalancha de abstenciones. Pocos d\u00edas despu\u00e9s de la \u201cvictoria kirchnerista\u201d los grandes medios de comunicaci\u00f3n, tan sensibles a los humores oficiales, la hab\u00edan deslizado a un segundo plano para luego hacerla desaparecer discretamente. Otras noticias fueron ocupando el lugar de privilegio: las declaraciones del ministro de econom\u00eda anunciando la profundizaci\u00f3n del ajuste fiscal, la pueblada de Haedo, los enfrentamientos de Avellaneda, las protestas contra la llegada de Bush&#8230; <\/p>\n<p>La decadencia<\/p>\n<p>El carnaval electoral con sus pol\u00edticos de pl\u00e1stico, sus viejas y nuevas siglas y su avalancha de encuestas no fue m\u00e1s que un breve episodio con resultado final igual a cero. Para entender el fiasco es necesario insertarlo en un proceso complejo y de larga duraci\u00f3n que podr\u00edamos denominar decadencia argentina. Una de sus componentes mas ruidosas es la dirigencia pol\u00edtica que suele ser inscripta en una entidad m\u00e1s amplia marcada por la corrupci\u00f3n y que algunos definimos como \u201clumpenburgues\u00eda\u201d: conglomerado de negocios cortesanos que pulula en torno de los grupos dominantes (empresas privatizadas, redes financieras, grandes medios de comunicaci\u00f3n&#8230; ). Dicho de otra manera, no existe una sociedad articulada sino un polo depredador (transnacional) rodeado por una trama de intereses locales que controla una amplia variedad de \u201cactividades\u201d m\u00e1s o menos mafiosas por debajo de la cual se extiende una masa social con un avanzado nivel de desarticulaci\u00f3n, producto de varias d\u00e9cadas de degradaci\u00f3n econ\u00f3mica. La desintegraci\u00f3n social aparece como un proceso de larga duraci\u00f3n, muy heterog\u00e9neo, cubriendo una gran variedad de especificidades, ritmos, resistencias, recomposiciones ef\u00edmeras, emergencias de ganadores, hundimientos, etc. Tenemos que pensar en un pa\u00eds burgu\u00e9s perif\u00e9rico que luego de vivir una sucesi\u00f3n de ilusiones de prosperidad excepcional (en la etapa agroexportadora y liberal alrededor del 1900 y en la industrial-peronista de los a\u00f1os 1940-1950) se fue sumergiendo gradualmente en el desastre. Durante ese recorrido el para\u00edso se desplazaba imperceptiblemente desde el presente-futuro hacia el pasado, y en su \u00faltimo ciclo (a partir de 1983) que se est\u00e1 agotando distintas tradiciones pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas resistieron tenazmente el paso del tiempo, nada realmente \u201cnuevo\u201d perturb\u00f3 sus ritos, aunque gradualmente se fueron vaciando de contenido convirti\u00e9ndose en \u201ccomodines\u201d del Poder. Tambi\u00e9n las memorias de rebeld\u00edas pasadas sufrieron en gran parte esa transformaci\u00f3n perdiendo agresividad real para asumirse como \u201cv\u00edctimas\u201d que reclamaban justicia al interior de un sistema esencialmente injusto.  <\/p>\n<p>Estos deterioros (institucional econ\u00f3mico, pol\u00edtico, moral&#8230;) est\u00e1n estrechamente interrelacionados, forman parte de un proceso m\u00e1s general de descomposici\u00f3n de la sociedad argentina empujado por una din\u00e1mica de rapi\u00f1a cuya vanguardia, la \u201cclase superior\u201d carece de proyectos de largo plazo, vive al ritmo de los golpes de mano, de la transgresi\u00f3n de toda norma (incluso las m\u00e1s favorables a su dominaci\u00f3n). No lo hace a causa de alguna desviaci\u00f3n moral sino porque la inestabilidad creciente de su entorno la obliga a obtener el m\u00e1ximo beneficio hoy sin esperar la llegada de un futuro inasible, lo que a su vez hace crecer la inestabilidad del sistema en su conjunto. Se trata de una dial\u00e9ctica infernal que contrapone las practicas rapi\u00f1eras, caotizantes de la alta burgues\u00eda con su propio discurso conservador que exige orden, seguridad jur\u00eddica. Incoherencia decisiva, desdoblamiento psicol\u00f3gico desgarrador que la condena a destruir con su conducta las bases de la gobernabilidad que tanto desea. <\/p>\n<p>Recorrido peronista<\/p>\n<p>Podr\u00edamos establecer el punto de arranque de la decadencia a mediados de los a\u00f1os 1950 cuando el peronismo fue sacado del gobierno por un golpe militar al que no fue capaz de oponer ninguna resistencia significativa. El argumento repetido con cierto orgullo por el propio Per\u00f3n fue que su oposici\u00f3n armada al golpe hubiera desatado una guerra civil que \u00e9l quiso ahorrarle al pa\u00eds. Visto de otra manera, el lider deber\u00eda te\u00f3ricamente haber acudido a las masas obreras para lanzarlas contra la oligarqu\u00eda y sus seguidores de las clases medias, no lo quiso hacer porque de ese modo habr\u00eda transgredido las vallas ideol\u00f3gicas de su propio movimiento estructuradas en torno del mito de la construcci\u00f3n de un capitalismo nacional pr\u00f3spero bien alejado de cualquier aspiraci\u00f3n anticapitalista. El peronismo promet\u00eda integrar a los de abajo en la sociedad burguesa, edificar un acuerdo social pac\u00edfico y no desatar la guerra de clases. Este anclaje esencial en el pa\u00eds burgu\u00e9s marc\u00f3 toda su historia, desde el 17 de octubre de 1945 hasta el reciente show electoral del 23 de octubre de 2005. Entre ambas fechas atraves\u00f3 numerosas fases desde las aspiraciones nacionalistas iniciales, pasando por el doble juego de Per\u00f3n durante su largo exilio (amenazando con las masas populares y negociando permanentemente con el Poder local y sus apoyaturas internacionales), que luego gir\u00f3 brutalmente hacia la derecha (triple A mediante) en 1973-1974 cuando la izquierdizaci\u00f3n social ascendente jaque\u00f3 su estrategia, hasta llegar a la reconversi\u00f3n neoliberal del movimiento en los a\u00f1os 1990 y finalmente al neoliberalismo progre de la era K.  <\/p>\n<p>Durante ese recorrido el capitalismo argentino fue sufriendo transformaciones asociadas con cambios globales de diverso signo. As\u00ed el nacionalismo original peronista se correspondi\u00f3 con una etapa de indefinici\u00f3n (y crisis profunda) de la dominaci\u00f3n extranjera iniciada luego de la Primera Guerra Mundial y acentuada durante los a\u00f1os 1930, el Imperio ingl\u00e9s declinaba y emerg\u00edan los imperialismos alem\u00e1n y norteamericano. Sobre todo la Segunda Guerra Mundial implic\u00f3 un aflojamiento de los lazos de externos combinado con una repentina prosperidad industrial que permiti\u00f3 acelerar el proceso de integraci\u00f3n social. De la forja de esa crisis irrumpi\u00f3 un ensayo desarrollista keynesiano y popular plagado de contradicciones, no dur\u00f3 mucho porque al restablecerse el conjunto de las econom\u00edas occidentales desde comienzos de los a\u00f1os 50 su margen de maniobras se redujo dr\u00e1sticamente. Aferrado a sus ilusiones burguesas se retir\u00f3 mansamente del gobierno para desplegar durante algo menos de dos d\u00e9cadas una resistencia ambigua que desemboc\u00f3 en su regreso de 1973&#8230; y en su segundo fracaso. Fue la victoria del parche keynesiano al capitalismo central lo que paradojicamente al recomponer su vigor sell\u00f3 la suerte de los desarrollismos autonomizantes de la periferia, entre ellos el peronismo. <\/p>\n<p>Lumpenburgues\u00eda y lumpensociedad<\/p>\n<p>El medio siglo que va desde 1955 a 2005 puede ser visto como una sucesi\u00f3n de etapas sobredeterminadas por tendencias pesadas que constituyen la base de la l\u00f3gica de la descomposici\u00f3n. El per\u00edodo de puja inflacionaria por el Ingreso Nacional (1955-1976) entre un abanico de sectores burgueses locales y transnacionales y los trabajadores, luego la dictadura militar que hizo caer los salarios reales y encumbr\u00f3 la especulaci\u00f3n financiera, mas tarde la democracia colonial desde 1983 que primero instal\u00f3 en el marco constitucional las transformaciones de la dictadura (Alfonsin) para luego profundizarlas hasta el sometimiento integral del pa\u00eds (Menem). <\/p>\n<p>A lo largo de esa historia se fueron produciendo cambios decisivos: en primer lugar la degradaci\u00f3n del aparato estatal, desde el desquicio preparatorio de sus empresas hasta el remate neoliberal de los a\u00f1os 90; en segundo t\u00e9rmino la penetraci\u00f3n de las firmas transnacionales, en una etapa inicial -alrededor de los a\u00f1os 60- capturando porciones importantes del mercado interno para finalmente someterlo a un saqueo generalizado. Tercero, la concentraci\u00f3n de ingresos, desde la desaceleraci\u00f3n de los salarios reales, luego su reducci\u00f3n (dictadura militar) para concluir con la instalaci\u00f3n como fen\u00f3meno permanente del trabajo precario, la desocupaci\u00f3n, la marginalidad social, la indigencia; en cuarto lugar el desmantelamiento de las estructuras de integraci\u00f3n social (transporte, educaci\u00f3n, salud, etc), desde el levantamiento de los primeros ramales ferroviarios y la apertura a las universidades privadas durante el gobierno de Frondizi (1958-1962) hasta las privatizaciones de la era menemista. Quinto el crecimiento de la deuda externa, desde los primeros pr\u00e9stamos con monitoreo del FMI y sus \u201cplanes de austeridad\u201d hasta la avalancha de endeudamientos durante el r\u00e9gimen militar y el menemismo. Y sexto, la conformaci\u00f3n de una burgues\u00eda dominante de saqueadores, desde la mutaci\u00f3n cortoplacista de la \u00e9poca inflacionaria (a partir de 1955) para llegar a la consolidaci\u00f3n parasitaria (conjunci\u00f3n de capitalistas nacionales y extranjeros) de los tres \u00faltimos lustros. <\/p>\n<p>Se fue conformando as\u00ed el pa\u00eds decadente a trav\u00e9s de la convergencia entre mutaciones globales que apuntaban hacia la hegemon\u00eda financiera y la especificidad argentina (fracaso del desarrollo aut\u00f3nomo) para desembocar en una sociedad perif\u00e9rica cada d\u00eda m\u00e1s degradada. Al desquicio por arriba corresponde la desarticulaci\u00f3n por abajo, el saqueo de las fuerzas productivas locales como eje de la reproducci\u00f3n del pa\u00eds burgu\u00e9s deriva en un movimiento desordenado de desintegraci\u00f3n de grandes masas sociales.<\/p>\n<p>La declinaci\u00f3n institucional<\/p>\n<p>El fracaso estrat\u00e9gico del reciente operativo electoral ilustra bien la impotencia de un sistema de poder atrapado por la decadencia que el mismo promueve. <\/p>\n<p>Por otra parte la desintegraci\u00f3n social no debe ser vista solo como fen\u00f3meno limitado a la desocupaci\u00f3n y la pobreza, es un proceso m\u00e1s amplio que incluye la degradaci\u00f3n cultural de las clases altas, la reprimarizaci\u00f3n exportadora de la econom\u00eda (contracara de la desindustrializaci\u00f3n), la destrucci\u00f3n de los sistemas educativo, sanitario, de transporte. Una de sus expresiones m\u00e1s notorias es la declinaci\u00f3n del sistema institucional expresada por un doble fen\u00f3meno: la captura de sus estructuras por parte de redes mafiosas y el alejamiento (voluntario e involuntario) de su \u00e1rea de influencia (de integraci\u00f3n) por parte de masas crecientes de la poblaci\u00f3n. Por ejemplo la extensi\u00f3n de zonas grises en los grandes conglomerados urbanos donde el estado esta ausente: sin hospitales ni escuelas p\u00fablicas, con presencia policial espor\u00e1dica imbricada con la delincuencia, etc. Un claro indicador del fen\u00f3meno es la mezcla de desinter\u00e9s y rechazo que expresan crecientes sectores sociales hacia el sistema electoral y en consecuencia hacia el parlamento y las otras esferas del poder pol\u00edtico, visualizado como una trama de bandas mafiosas que se enriquecen a costa del estado. Desde 1983 lo que suele llamarse \u201cvoto positivo\u201d (deduciendo del padr\u00f3n electoral las abstenciones y los votos en blanco e impugnados) ha ido decayendo sistem\u00e1ticamente (ver el gr\u00e1fico \u201cElecciones parlamentarias: declinaci\u00f3n del voto positivo\u201d). En la d\u00e9cada de los 80 el \u201cvoto positivo\u201d en las elecciones parlamentarias se colocaba en torno del 82 % del padr\u00f3n electoral, cay\u00f3 al 75 % en promedio durante los 90 para derrumbarse mas de diez puntos porcentuales en las elecciones de 2001 y 2005 (1). En estas \u00faltimas m\u00e1s del 35% de votantes inscriptos decidi\u00f3 no votar o bien votar en blanco o hacer anular su voto, solo las abstenciones representaron el 29 % del padr\u00f3n electoral, peor a\u00fan: las listas kirchneristas sumadas a las de sus aliados apenas llegaron al 26 % del mismo. La fantas\u00eda de Kirchner de transformar las elecciones de 2005 en una plebiscito se esfum\u00f3 sin pena ni gloria (recordemos que en las elecciones presidenciales de 2003 hab\u00eda conseguido apenas el 17 % del padr\u00f3n), su \u201clegitimidad\u201d sigue siendo principalmente un producto medi\u00e1tico.<\/p>\n<p>A partir de las insurrecci\u00f3n popular del 2001 retorn\u00f3 el fantasma de la ilegitimidad del Poder, dominante entre 1955 y 1983 (proscripci\u00f3n del peronismo, dictaduras militares), la democratizaci\u00f3n (limitada) de 1983 borr\u00f3 esa imagen durante un cierto tiempo pero luego se fue reinstalando a lo largo de los a\u00f1os 90 para volver con fuerza al imaginario social en la d\u00e9cada actual, aunque ahora se presenta de manera diferente: entre 1955 y 1973 los gobiernos se basaban en proscripciones o golpes de estado (inexistencia o falsificaci\u00f3n abierta de la democracia formal), ahora son percibidos como el resultado de las disputas entre camarillas pol\u00edticas donde las mayor\u00edas est\u00e1n completamente ausentes (degradaci\u00f3n mafiosa de la democracia formal). <\/p>\n<table border='0'>\n<tr>\n<td><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><\/td>\n<td><\/td>\n<\/tr>\n<\/table>\n<p> <\/p>\n<p>Bloqueos y rupturas <\/p>\n<p>La l\u00f3gica de la descomposici\u00f3n suele provocar explosiones de ira popular (19-20 de diciembre de 2001) pero tambi\u00e9n implosiones sociales de distinta duraci\u00f3n. El sistema de poder pretende apostar a la gobernabilidad, a la estabilidad, pero las herramientas empleadas para ese objetivo y la reproducci\u00f3n concreta de sus privilegios (el saqueo como eje de su comportamiento) empujan hacia implosiones prolongadas que quiebran los lazos de solidaridad, degradan los focos de rebeld\u00eda, en ultima instancia la paz social apunta hacia la muerte cultural. <\/p>\n<p>Pero si la capacidad de integraci\u00f3n (econ\u00f3mica, pol\u00edtica, ideol\u00f3gica) del sistema se ha ido reduciendo con el correr del tiempo, su poder de corrupci\u00f3n y bloqueo sigue siendo alto, entre otras cosas pudo desde el 2002 implementar con \u00e9xito mecanismos de contenci\u00f3n social (planes de jefes y jefas de hogar) que frenaron la protesta de los indigentes y acercaron al Estado a una buena porci\u00f3n de las organizaciones piqueteras. Tambi\u00e9n al lanzarse la operaci\u00f3n-kirchner pudo captar a una amplia variedad de referentes y organizaciones de izquierda, centroizquierda, de derechos humanos, etc. <\/p>\n<p>Por otra parte la desintegraci\u00f3n social termin\u00f3 por devorar a las dos grandes identidades pol\u00edticas que durante m\u00e1s de un siglo hab\u00edan encausado las aspiraciones populares dentro de los l\u00edmites de la sociedad burguesa: el radicalismo (colapsado) y el peronismo convertido en una red de grupos mafiosos. Adem\u00e1s el juego entre sensibilidades derechistas y progresistas, reforzando esos l\u00edmites, atravesando los partidos pol\u00edticos tradicionales o creando formaciones (ef\u00edmeras) nuevas; ha sufrido un notorio desgaste (comparemos la euforia de las clases medias progresistas en torno de las fanfarronadas de un Chacho Alvarez en los a\u00f1os 90 con las prevenciones actuales de esos mismos sectores ante el doble discurso de Kirchner). <\/p>\n<p>Mientras tanto la separaci\u00f3n entre los de abajo y la estructura institucional crece de manera irresistible, se expresa de m\u00faltiples maneras: ca\u00edda del voto positivo, desprecio generalizado hacia las estructuras judiciales y policiales, etc. All\u00ed se encuentra el tal\u00f3n de Aquiles, el \u00e1rea de mayor vulnerabilidad del sistema de poder, que conoce bien su enfermedad pero no puede superarla, no le queda otra alternativa que sobrevivir con ella, frenar su agravamiento. La superaci\u00f3n de dicha ruptura implicar\u00eda revertir la desintegraci\u00f3n social, objetivo imposible ya que la reproducci\u00f3n del sistema es sobre todo reproducci\u00f3n del pillaje (drenaje de fondos hacia la usura global, superganancias de las empresas privatizadas, de los grandes exportadores, etc.) y en consecuencia concentraci\u00f3n de ingresos, acumulaci\u00f3n ampliada de la marginalidad. Por consiguiente la estrategia de supervivencia pol\u00edtica del capitalismo argentino incluye el desarrollo de una amplia variedad de acciones de divisi\u00f3n y corrupci\u00f3n de su enemigo; las masas sumergidas, sus n\u00facleos de recomposici\u00f3n y rebeld\u00eda, enfrentando la amenaza permanente del desborde popular, m\u00e1s all\u00e1 de los altibajos, de los flujos y reflujos de la bronca social. Para ello cuenta no solo con una vasta experiencia internacional materializada en programas de atenci\u00f3n a la pobreza de organismos extranacionales (Banco Mundial y oficinas de cooperaci\u00f3n internacional de los pa\u00edses ricos) y en actividades de las llamadas Organizaciones No Gubernamentales, sino tambi\u00e9n con una densa experiencia propia proveniente del viejo populismo conservador con sus punteros pol\u00edticos, sus administraciones municipales, etc. <\/p>\n<p>Se trata de un guerra prolongada entre el Poder corruptor, disociador y en ciertos casos represor y las masas populares en cuyo seno irrumpen tentativas de reconstituci\u00f3n cultural (econ\u00f3mica, pol\u00edtica&#8230;) donde el objetivo estrat\u00e9gico de los de arriba no es otro que la eternizaci\u00f3n de esa guerra, evitando siempre su desenlace positivo (revolucionario), lo que se\u00f1ala cual deber\u00eda ser el objetivo estrat\u00e9gico de los de abajo: el desborde insurgente, la auto organizaci\u00f3n revolucionaria, en suma la destrucci\u00f3n del actual sistema de poder, su remplazo por otro poder, popular, capaz de realizar la revoluci\u00f3n integral contra el capitalismo.<\/p>\n<p>Lineas de reflexi\u00f3n. <\/p>\n<p>Las murallas del sistema no han cedido pese a sus numerosas grietas, una de las razones para ello es que lo que aparece como el fermento de las rupturas, la izquierda, ha demostrado una persistente incapacidad para transformar su inserci\u00f3n social creciente en formas eficaces de jaqueo al poder burgu\u00e9s, de despliegue de estrategias de poder (de autonom\u00eda insurgente) de las bases populares. Entre las diversas causas de esta aparente ineficiencia podr\u00eda se\u00f1alar a una suerte de autolimitaci\u00f3n defensiva mas o menos inconsciente herencia de la dictadura militar. Como afirma con raz\u00f3n Le\u00f3n Rozitchner al referirse a este tema \u201cla eficacia es peligrosa\u201d, las clases dominantes pudieron luego de ejercer el terror (1976-1983) instalar la subcultura del terror estableciendo limites claros entre lo permitido por la instituciones y el mundo del horror. Funcional a esa subcultura ha sido la preservaci\u00f3n de una memoria manipulada por progresistas y\/o ex rebeldes que han reducido la ruptura revolucionaria de los a\u00f1os 60 y 70 a un sucesi\u00f3n perversa de im\u00e1genes del terrorismo de estado. Alguna vez le\u00ed que en la Espa\u00f1a de hace unos cinco siglos algunas madres concurr\u00edan con sus hijos peque\u00f1os a presenciar las ejecuciones en la plaza p\u00fablica y que finalizada la ejecuci\u00f3n se aproximaban lo m\u00e1s que pod\u00edan al cad\u00e1ver y le propinaban al hijo una fuerte bofetada sin mayores explicaciones, de ese modo supon\u00edan curar preventivamente al ni\u00f1o de futuras desviaciones afirm\u00e1ndolo en el miedo al poder. La repetici\u00f3n hasta el hartazgo de referencias truculentas sirve tanto al pol\u00edtico o comunicador que escinde demagogicamente su conservadurismo de los \u201cexcesos\u201d represivos del pasado como a quienes, m\u00e1s all\u00e1 de ciertas audacias verbales, han clavado firmemente sus dos pies en el corral del r\u00e9gimen. As\u00ed es como el presidente Kirchner que hizo fortuna durante la dictadura pudo esbozar algunos lagrimones en la ESMA (con buena cobertura mediatica, por supuesto). Pero esa instalaci\u00f3n perversa se deteriora con el correr del tiempo (de la crisis) y ello plantea el desaf\u00edo de recuperar cr\u00edticamente la verdadera historia aplastando la falsa memoria. <\/p>\n<p>Tambi\u00e9n pesan negativamente el anacronismo ideol\u00f3gico y las permanencias autoritarias. En el primer caso se trata de un bloqueo a la reflexi\u00f3n que somete la realidad a los textos e iconos sagrados que solo pueden ser bien conocidos (no cuestionados). Est\u00e1n quienes arman sus conceptos a partir del antagonismo Trotsky-Stalin, otros descubren a Gramsci (fallecido en 1937), y no faltan los que buscan sumergirse en el nacionalismo popular a trav\u00e9s de las lecturas de los escritos (elaborados en los a\u00f1os 1960) por Hernandez Arregui o Jauretche. Esto se vincula estrechamente con la persistencia de pr\u00e1cticas autoritarias, (micro) aparatistas sin reflexi\u00f3n libre. Lo que plantea otro desaf\u00edo decisivo: abrir la cabeza a la vida real no para adaptarse a sus injusticias sino para destruirlas, apoy\u00e1ndose en formas nuevas emergentes basadas en la multiplicaci\u00f3n de interrelaciones, de comunicaciones, de iniciativas auto-organizantes, apuntando hacia la conformaci\u00f3n de grandes movimientos revolucionarios. Porque de esto \u00faltimo se trata en definitiva, para superar el nivel contestatario (de la protesta pol\u00edticamente impotente) y reiniciar la aventura de la revoluci\u00f3n popular.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>(1) Aunque en las cinco elecciones elecciones presidenciales realizadas desde 1983 la participaci\u00f3n fue m\u00e1s alta tambi\u00e9n all\u00ed se expres\u00f3 la tendencia declinante ( 83 % de votos positivos en 1983 contra 76 % en 2001). <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"\n<p>\u201cTodas las tradiciones est\u00e1n gastadas, todas<\/p>\n<p>las creencias anuladas, y no despunta una nueva<\/p>\n<p>conciencia en las masas; es lo que yo llamo la descomposici\u00f3n,<\/p>\n<p>es el momento mas atroz en la existencia de las sociedades\u201d<\/p>\n<p>Pierre-Joseph Proudhon<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[],"class_list":["post-199","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-america-latina"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/199","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=199"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/199\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=199"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=199"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=199"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}