{"id":19901,"date":"2026-05-30T05:00:55","date_gmt":"2026-05-30T04:00:55","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19901"},"modified":"2026-05-30T00:20:15","modified_gmt":"2026-05-29T23:20:15","slug":"ilusiones-y-desilusiones-de-la-profesion-academica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19901","title":{"rendered":"Ilusiones y desilusiones de la profesi\u00f3n acad\u00e9mica"},"content":{"rendered":"<div dir=\"ltr\">\n<div class=\"yiv5525234249gmail-ydp2849a692yiv8743032493ydpdcc0ab04pasted-link\">\n<p><em>A partir de su experiencia como profesor e investigador, Ga\u00ebtan Flocco analiza el auge de las l\u00f3gicas gerenciales, la competencia y la precariedad en la universidad francesa, al tiempo que muestra c\u00f3mo los propios acad\u00e9micos participan en estas transformaciones.<\/em><\/p>\n<p><em>Entre la burocratizaci\u00f3n tradicional y la neoliberalizaci\u00f3n, este texto cuestiona las condiciones concretas del ejercicio de la profesi\u00f3n acad\u00e9mica y las posibilidades de una verdadera autonom\u00eda cr\u00edtica en el \u00e1mbito nacional.<\/em><\/p>\n<p>En 2025, los doctorandos de mi laboratorio\u00a0\u2014el Centro Pierre Naville de la Universidad de \u00c9vry Paris-Saclay\u2014 me invitaron a su seminario para abordar con ellos la profesi\u00f3n de investigador tal y como se ejerce en el sector p\u00fablico. El motivo de esta invitaci\u00f3n se hace eco de la pregunta que planteaba Max Weber en <i>El cient\u00edfico y la pol\u00edtica<\/i> cuando se preguntaba: \u00ab\u00bfC\u00f3mo se presenta la profesi\u00f3n de cient\u00edfico, en el sentido concreto de la palabra? \u00bfC\u00f3mo se presenta la situaci\u00f3n de un estudiante que ha terminado sus estudios y que est\u00e1 decidido a hacer de la ciencia su profesi\u00f3n, en el marco de la vida universitaria?\u00bb (Weber, 1959 [1917]: p. 71). Una pregunta importante para un\u00b7 estudiante en formaci\u00f3n o un joven investigador que acaba de incorporarse al \u00e1mbito acad\u00e9mico y desea comprender en qu\u00e9 \u00abse est\u00e1 metiendo<sup>1<\/sup>\u00bb.<\/p>\n<p>Sobre todo porque existe una discrepancia entre la imagen que se suele transmitir de este universo profesional y su realidad. Por un lado, existe, en efecto, la idea de que all\u00ed se puede llevar a cabo una investigaci\u00f3n apasionada, en el sentido de la <i>libido sciendi, <\/i>la pasi\u00f3n por acceder a una \u00abverdad\u00bb, libre, desinteresada, incluso cr\u00edtica, disponiendo al mismo tiempo del tiempo necesario para llevarla a cabo<sup>2<\/sup>. Por otro lado, una vez que se ha integrado en el \u00e1mbito cient\u00edfico, se tiene la sensaci\u00f3n de tener que lidiar con una serie de obligaciones o limitaciones \u2014\u00abtragarse sapos\u00bb, como se suele decir\u2014 y sufrir contratiempos nada desde\u00f1ables que se traducen en presiones de los compa\u00f1eros, censura, rivalidad, precariedad, expolio intelectual, e incluso acoso y violencia (Le Lay y Chambard, 2023). La toma de conciencia de tal situaci\u00f3n lleva a veces a algunos investigadores a tomar decisiones radicales, como abandonar la realizaci\u00f3n de su tesis, dimitir de su puesto para dedicarse a la ense\u00f1anza secundaria o incluso acogerse a una excedencia para ejercer en el sector privado. Son, por tanto, las causas de esta discrepancia las que deseo poner de relieve aqu\u00ed y que han sido abordadas hasta ahora en c\u00f3mics mordaces de antiguos doctorandos (Rivi\u00e8re, 2015), novelas (Lodge, 1991 [1984]; Lurie, 1987 [1984];\u00a0Buono, 2006; Christin, 2006; Bernard, 2008), de investigaciones, ensayos o testimonios cr\u00edticos (Lazar, 2001; Viry, 2006; Dunezat, 2007; Granger, 2015; Combes, 2022; Bosvieux-Onyekwelu, 2022; Porcher, 2025; Glaymann, 2025; Barrau, 2025) o incluso sat\u00edricos (Maris, 1991).<\/p>\n<div>Cabe se\u00f1alar, para empezar, que no me siento c\u00f3modo con los conceptos de \u00abprofesi\u00f3n de investigador\u00bb [\u00abm\u00e9tier de savant\u00bb] o de \u00abinvestigador\u00bb . Es cierto que nos encontramos ante una profesi\u00f3n que se sit\u00faa en un universo profesional, por definici\u00f3n cerrado y selectivo, como es el de la investigaci\u00f3n. El problema es que estas denominaciones de \u00abprofesi\u00f3n\u00bb e \u00abinvestigaci\u00f3n\u00bb no reflejan adecuadamente la realidad de lo que se vive en \u00e9l. Ocultaban la diversidad de pr\u00e1cticas y homogeneizaban, e incluso despolitizaban, las actividades que all\u00ed se llevan a cabo, tanto interior de este \u00e1mbito, entre la variedad de disciplinas, como tambi\u00e9n dentro de cada una de ellas. Ahora bien, la investigaci\u00f3n abarca una multitud de campos que poseen puntos en com\u00fan, pero tambi\u00e9n diferencias, con la posibilidad \u2014por otra parte, no siempre bien vista\u2014 de pasar de uno a otro de estos campos sin dejarse encerrar en ellos.<\/div>\n<p>Estos conceptos de \u00abprofesi\u00f3n\u00bb e \u00abinvestigaci\u00f3n\u00bb eclipsan asimismo la diversidad de pr\u00e1cticas dentro de cada disciplina, en particular la heterogeneidad de los m\u00e9todos, as\u00ed como de las orientaciones te\u00f3ricas y pol\u00edticas de los an\u00e1lisis realizados. Ahora bien, esta diversidad desempe\u00f1a un papel nada desde\u00f1able en la obtenci\u00f3n de resultados cient\u00edficos (Feyerabend, 1979 [1975]). As\u00ed, me siento m\u00e1s identificada con un enfoque te\u00f3rico y pol\u00edtico capaz de cruzar diferentes disciplinas como la historia, la econom\u00eda, la filosof\u00eda, etc., m\u00e1s que a un \u00fanico \u00e1mbito que se inscribir\u00eda exclusivamente en mi formaci\u00f3n, la sociolog\u00eda. Entre estas orientaciones, la perspectiva cr\u00edtica es aquella con la que me siento m\u00e1s identificada. Cr\u00edtica no solo en el sentido de la cr\u00edtica de las preconcepciones tal y como la concibe una definici\u00f3n com\u00fan de la sociolog\u00eda, sino tambi\u00e9n de la cr\u00edtica a la sociedad en la que vivimos, y en particular al capitalismo entendido como sistema global. De hecho, estudiar nuestras sociedades contempor\u00e1neas equivale a estudiar el capitalismo, lo que implica posicionarse respecto a \u00e9l, ya que no se trata de un sistema neutro o natural<sup>3<\/sup>.<\/p>\n<p>Es, por tanto, desde este punto de vista concreto desde el que ofrezco una visi\u00f3n del mundo de la investigaci\u00f3n universitaria en ciencias sociales. Para ello, me baso en mi experiencia como profesor titular desde hace 19 a\u00f1os en la Universidad de \u00c9vry, e incluso 25 si incluyo mi formaci\u00f3n doctoral<sup>4<\/sup>. Desde la d\u00e9cada de 2000, he podido ser testigo de la puesta en marcha de las reformas universitarias y, muy especialmente en los \u00faltimos a\u00f1os, de la incorporaci\u00f3n de mi universidad a un megapolo universitario, el de Par\u00eds-Saclay, y de lo que ello ha supuesto para el funcionamiento de la universidad. Imparto clases en los grados y m\u00e1steres y soy responsable de un m\u00e1ster, sin contar la direcci\u00f3n de una decena de trabajos de fin de carrera al a\u00f1o. Codirijo tres tesis, entre ellas la de una doctoranda que recientemente ha defendido la suya. Tras estudiar c\u00f3mo la ideolog\u00eda gerencial moldea la relaci\u00f3n con el trabajo de los ejecutivos e ingenieros, continu\u00e9 mi investigaci\u00f3n en colaboraci\u00f3n con M\u00e9lanie Guyonvarch. Juntas, hemos llevado a cabo una investigaci\u00f3n sobre el trabajo de los investigadores que desarrollan biotecnolog\u00edas. Entre otras cosas, hemos estudiado la forma en que los investigadores que practican la biolog\u00eda sint\u00e9tica reaccionan ante las cr\u00edticas a sus actividades y los dilemas \u00e9ticos a los que se enfrentan (Flocco y Guyonvarch, 2019). Esta investigaci\u00f3n nos permiti\u00f3 comprender mejor c\u00f3mo funcionaba el \u00e1mbito cient\u00edfico y, en particular, sus relaciones con el mundo econ\u00f3mico e industrial.<\/p>\n<p>Al redactar este texto, tambi\u00e9n me doy cuenta de hasta qu\u00e9 punto la instituci\u00f3n cient\u00edfica y universitaria coloca a los investigadores en una posici\u00f3n poco sostenible. Hoy, a t\u00edtulo personal, me cuesta asumir una serie de acciones que contribuyen al funcionamiento de la maquinaria universitaria, e incluso, en algunos casos, a comprometerme en decisiones con las que no estoy de acuerdo. Por lo tanto, tengo la intenci\u00f3n de incluirme en el problema y en la reflexi\u00f3n a trav\u00e9s de esta mirada sobre mi propia profesi\u00f3n. Se trata, en efecto, de llevar a cabo una especie de \u00abautocr\u00edtica\u00bb de la funci\u00f3n del investigador que, lejos de oponerse a las tendencias nocivas de su instituci\u00f3n, contribuye por el contrario a legitimarlas y reproducirlas (Jaubert y L\u00e9vy-Leblond, 1973; Barrau, 2026). Esto supone restituir las l\u00f3gicas de funcionamiento, tanto estructurales como individuales, vigentes en la mayor\u00eda de las universidades y disciplinas, as\u00ed como las de sus agentes (Bourdieu, 1984). Dichas l\u00f3gicas pueden ponerse de manifiesto relacionando mis propias observaciones con an\u00e1lisis m\u00e1s amplios realizados por un corpus de autores cl\u00e1sicos como Max Weber, Charles W. Mills, Erwin Chargaff, Pierre Bourdieu, Jacques Derrida, Noam Chomsky, as\u00ed como por otros m\u00e1s recientes como Geoffroy de Lagasnerie, Yves Dupont, Alain Deneaut, Fr\u00e9d\u00e9ric Lordon, Nicolas Chevassus-au-Louis o incluso Alain Barrau.<\/p>\n<p>Para llevar a cabo esta labor de desmitificaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n, comienzo describiendo a grandes rasgos la profesi\u00f3n de investigador y sus principales caracter\u00edsticas formales, como el hecho de disponer de tiempo y libertad para llevar a cabo sus investigaciones y su docencia. En realidad, resulta que ese tiempo y esa libertad son ilusorios y que son sobre todo la precariedad y la sumisi\u00f3n las que predominan. Para explicar esta discrepancia, recuerdo las etapas de la modernizaci\u00f3n de las universidades que han llevado, a lo largo de los \u00faltimos treinta a\u00f1os, a instaurar en ellas un modelo gerencial de la investigaci\u00f3n<sup>5<\/sup>. Esta modernizaci\u00f3n es reciente, como a menudo se cree, y no hace m\u00e1s que seguir l\u00f3gicas que ya hab\u00edan sido descritas a lo largo de todo el siglo XX por Max Weber, Charles W. Mills y Erwin Chargaff. Sobre todo, contra todo pron\u00f3stico, esta modernizaci\u00f3n se lleva a cabo con la complicidad de los investigadores.<\/p>\n<h2><strong>Una multitud de tareas<\/strong><\/h2>\n<p>Para poner de manifiesto la ilusi\u00f3n de una relaci\u00f3n apasionada y desinteresada con la actividad investigadora y la apariencia de libertad y tiempo de que dispone un investigador o investigadora, hay que empezar por recordar los principios formales que gu\u00edan su funci\u00f3n. Habitualmente, la condici\u00f3n de profesor-investigador en la universidad se divide en tres categor\u00edas de actividad: la investigaci\u00f3n, la docencia y la administraci\u00f3n. La investigaci\u00f3n se considera la actividad principal, aquella en la que se concentran todas las atenciones y evaluaciones. Puede adoptar diversas formas seg\u00fan las disciplinas (la experimentaci\u00f3n en laboratorio, el estudio de archivos hist\u00f3ricos, el an\u00e1lisis de bases de datos, la investigaci\u00f3n etnogr\u00e1fica, etc.). El objetivo com\u00fan a las diferentes disciplinas sigue siendo la publicaci\u00f3n en forma de art\u00edculos o libros, y posteriormente la difusi\u00f3n y la valorizaci\u00f3n de este conocimiento en diversos \u00e1mbitos (coloquios acad\u00e9micos, medios de comunicaci\u00f3n, conferencias p\u00fablicas, etc.). Cabe destacar que cada vez son m\u00e1s frecuentes las colaboraciones estrechas entre los laboratorios \u2014independientemente de la disciplina a la que pertenezcan\u2014 y organismos p\u00fablicos y privados con el fin de generar conocimientos especializados \u00abde utilidad inmediata\u00bb para estos \u00faltimos, o incluso todo tipo de innovaciones destinadas a ser comercializadas, lo cual es especialmente cierto en las denominadas \u00abciencias duras\u00bb<sup>6<\/sup>.<\/p>\n<p>Paralelamente a estas actividades de investigaci\u00f3n, ya sea como profesor o profesora titular o catedr\u00e1tico, un profesor-investigador debe impartir 192 horas lectivas a lo largo de un curso acad\u00e9mico. Oficialmente, los profesores-investigadores dedican la mitad de su tiempo de trabajo a la docencia y la otra mitad a la investigaci\u00f3n (Musselin, 2008). Cuando se explica esto a nuestro entorno \u00abajeno al \u00e1mbito universitario\u00bb, este tiene la impresi\u00f3n de que un profesor-investigador trabaja poco, es decir, \u00absolo\u00bb una media de entre 3 y 6 horas de clase a la semana. Sin embargo, en realidad, esta carga de trabajo no es insignificante. Impartir clases de calidad es agotador y exigente, ya que requiere preparar y actualizar los materiales did\u00e1cticos, as\u00ed como estar disponible para los estudiantes. Por no mencionar que, a menudo, por razones pr\u00e1cticas o econ\u00f3micas, nos vemos obligados a realizar horas extras, varias decenas, a veces incluso hasta el doble de nuestra carga lectiva, pasando de 200 a 400 horas anuales.<\/p>\n<p>Paralelamente a estos dos tipos de actividad, existen las denominadas tareas administrativas, que se desarrollan en los \u00e1mbitos pedag\u00f3gico y cient\u00edfico. Pedag\u00f3gicas porque, dentro de un departamento, la mayor\u00eda de los miembros asumen responsabilidades administrativas de los programas de estudios (es decir, de grado y m\u00e1ster), o incluso importantes de direcci\u00f3n (de la UFR, del laboratorio o del departamento). Estas \u00faltimas requieren mucho tiempo, pero al mismo tiempo se valoran m\u00e1s por su prestigio y, sobre todo, porque dan acceso a un mayor poder dentro de la instituci\u00f3n. En cuanto a las responsabilidades cient\u00edficas, se habla a menudo de dinamizaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n, lo que incluye la organizaci\u00f3n de encuentros (coloquios, seminarios, jornadas de estudio, etc.), la participaci\u00f3n en sociedades cient\u00edficas y redes de investigaci\u00f3n, las actividades editoriales en comit\u00e9s de redacci\u00f3n de revistas o colecciones de editoriales, lo que implica todo tipo de evaluaciones de trabajos, etc. Se trata, sin duda, de dinamizar la investigaci\u00f3n a nivel colectivo e institucional, pero tambi\u00e9n (y a veces sobre todo) crearse una red profesional y \u2014la guinda del pastel\u2014 lograr ejercer influencia sobre otros colegas, especialmente en materia de pr\u00e1cticas y orientaciones de investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Como prolongaci\u00f3n de estas responsabilidades administrativas, la funci\u00f3n que he comenzado a comprender mejor recientemente es la que consiste en formar parte de los distintos consejos de la universidad (CA, CR y CFVU<sup>7<\/sup>). Considerada oficialmente como una tarea de de inter\u00e9s general dentro de la universidad, posee, por tanto, una dimensi\u00f3n m\u00e1s pol\u00edtica. Se admite habitualmente que uno de los fines de la participaci\u00f3n en estos consejos es defender la propia disciplina mediante el acceso a los medios materiales y financieros proporcionados por la instituci\u00f3n. En t\u00e9rminos m\u00e1s generales, uno de los mantras de la universidad francesa consiste en reivindicar, a trav\u00e9s de la participaci\u00f3n en estos \u00f3rganos, una especie de autogesti\u00f3n y colegialidad sin una verdadera estructura jer\u00e1rquica como la que se encontrar\u00eda en las empresas. A menudo se habla de una democracia universitaria dotada de elecciones peri\u00f3dicas, como si la universidad fuera una especie de peque\u00f1a comunidad, con sus listas electorales y sus representantes pol\u00edticos. La decisi\u00f3n de un profesor-investigador de orientarse hacia este tipo de responsabilidad puede estar motivada por una reorientaci\u00f3n profesional, cuando se encuentra cansado de la investigaci\u00f3n y\/o la docencia y aspira m\u00e1s bien a administrar la vida universitaria, es decir, gestionar y distribuir los recursos, participar en las decisiones estrat\u00e9gicas de la universidad, impulsar actividades, etc. (Beaud, 2021).<\/p>\n<h2><b>\u00bfLibertad para ejercer el esp\u00edritu cr\u00edtico?<\/b><\/h2>\n<p>Una primera caracter\u00edstica importante de esta actividad de profesor-investigador la distingue de muchas otras y constituye, sin duda, todo su atractivo: aparte de las horas lectivas, el el profesor-investigador no est\u00e1 sujeto a un control de la duraci\u00f3n de su trabajo ni a una obligaci\u00f3n de presencia en la universidad<sup>8<\/sup>. En Francia, goza de una gran libertad formal para trabajar donde desee (en su terreno de investigaci\u00f3n, en la biblioteca, en el extranjero, etc. ) en funci\u00f3n de las investigaciones que haya decidido llevar a cabo, al menos por lo que yo s\u00e9 en el \u00e1mbito de las humanidades y las ciencias sociales<sup>9<\/sup>. Por lo tanto, es \u00absoberano\u00bb en su trabajo, como se suele decir, y tiene la capacidad de definir el contenido de sus clases, a menudo bas\u00e1ndose en sus propias investigaciones y no en el marco de un programa nacional como en el instituto. Lo mismo ocurre con los temas de investigaci\u00f3n, respecto a los cuales, formalmente, dispone de una gran libertad para elegir los temas. El profesor-investigador puede as\u00ed cambiar de objeto de investigaci\u00f3n a lo largo de su carrera, tal y como lo permiten los periodos en los que se suspenden las actividades docentes y administrativas<sup>10<\/sup>.<\/p>\n<p>Esta particularidad de la profesi\u00f3n resulta, evidentemente, atractiva. Por lo general, constituye la raz\u00f3n principal por la que se opta por una carrera de investigador en el sector p\u00fablico, como fue mi caso: disfrutar de una gran libertad para dedicarse al an\u00e1lisis cr\u00edtico, por temor a que ello no fuera posible en otro contexto institucional, como el que hab\u00eda barajado en su momento al plantearme convertirme en consultor en una consultor\u00eda privada. En t\u00e9rminos m\u00e1s generales, tambi\u00e9n hay que recordar que un puesto de profesor-investigador ofrece ventajas nada desde\u00f1ables en comparaci\u00f3n con otras profesiones: un empleo de funcionario garantizado de por vida, aumentos salariales \u2014no extraordinarios, pero s\u00ed regulares\u2014, que comienzan en torno a los 2000 euros al inicio de la carrera y pueden ascender hasta los 6000 al final. Y, sobre todo, el placer de crear conocimiento para luego transmitirlo y debatir sobre \u00e9l , lo que a menudo est\u00e1 en el origen de la vocaci\u00f3n por esta profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Gracias a ese famoso <i>otium<\/i>, ese \u00abamplio tiempo libre para el ocio\u00bb (Beaud, 2021: p. 178), la expresi\u00f3n de cierta cr\u00edtica se hac\u00eda, a mi juicio, posible. Este es todo el significado de la \u00ab universidad sin condiciones\u00bb defendida por Jacques Derrida, que se supone que ofrece una libertad incondicional de cuestionamiento y de propuesta. Seg\u00fan el fil\u00f3sofo, se supone que concede el derecho a decir p\u00fablicamente todo lo que exigen la investigaci\u00f3n, el saber y un pensamiento de \u00abverdad\u00bb (Derrida, 2001: pp. 11-12). M\u00e1s a\u00fan, para \u00e9l, en el seno de la universidad, las humanidades en particular encarnan el lugar por excelencia de la resistencia y la desobediencia sin l\u00edmites y sin condiciones<sup>11<\/sup>. Esta concepci\u00f3n la comparte tambi\u00e9n el ling\u00fcista estadounidense Noam Chomsky cuando recuerda que \u00aben sus relaciones con la sociedad, cabr\u00eda esperar de que una universidad libre sea, en cierto sentido, \u00absubversiva\u00bb\u00bb (2010: p. 45). Pero he aqu\u00ed que, al parecer, en la realidad cotidiana del trabajo de investigaci\u00f3n, las cosas no suceden exactamente as\u00ed.<\/p>\n<h2><b>De la precariedad a la imposibilidad de realizar bien su trabajo<\/b><\/h2>\n<p>En primer lugar, es imposible no mencionar con los doctorandos la primera de las desilusiones: el mero acceso a ese<i>otium<\/i> de forma duradera resulta extremadamente dif\u00edcil. En veinte a\u00f1os, solo en sociolog\u00eda, el n\u00famero de puestos de profesor-investigador que se han convocado se ha reducido a la mitad. No me extender\u00e9 sobre las complicadas modalidades de contrataci\u00f3n, ya que esto ya se ha hecho en otros lugares (Godechot y Louvet, 2008; Musselin, 2008; Willemez y Pudal, 2018; Bosvieux-Onyekwelu, 2022). En los \u00faltimos a\u00f1os he llegado a la convicci\u00f3n de que no se trataba de un concurso destinado a contratar al \u00ab mejor candidato\u00bb, algo que es muy relativo y subjetivo. Por supuesto, los determinismos sociales influyen de lleno en la atribuci\u00f3n de las condiciones necesarias para superar dicha prueba, favoreciendo m\u00e1s que nunca a los perfiles con mejores recursos sociales, como los antiguos estudiantes que han pasado por las clases preparatorias, los institutos de estudios pol\u00edticos y otras escuelas normales superiores. Dicho esto, como ya se\u00f1alaba Max Weber en su \u00e9poca, la situaci\u00f3n es tan dram\u00e1tica que casi se podr\u00eda afirmar que \u00abel azar, y no solo el m\u00e9rito, desempe\u00f1a un papel tan importante\u00bb (1959 [1917]: p. 76) en estos procedimientos de nombramiento. Es necesario ser identificado a menudo mucho antes del \u00abconcurso\u00bb para aspirar a quedar en primer lugar y, por lo tanto, encontrarse \u00aben el lugar adecuado en el momento adecuado\u00bb. Y todo ello sin que, posteriormente, ello desencadene ning\u00fan tipo de impugnaci\u00f3n o procedimiento de anulaci\u00f3n de la clasificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed, por haber participado en varias comisiones de selecci\u00f3n, la escasez de puestos ejerce una presi\u00f3n considerable sobre los candidatos. Siguiendo una l\u00f3gica de imitaci\u00f3n y de superaci\u00f3n, estos tienden a ajustarse a los est\u00e1ndares esperados en materia de temas, enfoques, referencias o m\u00e9todos. Dicha presi\u00f3n tambi\u00e9n se hace sentir sobre los miembros de estas comisiones, que se ven confrontados durante estos procesos a intrigas , tensiones o, sencillamente, conflictos. La otra consecuencia de esta situaci\u00f3n, que determina en gran medida la naturaleza de las relaciones sociales en la investigaci\u00f3n y que, a su vez, es ampliamente comentada y denunciada, es la precariedad (P.\u00c9.C.R.E.S. , 2011; Granger, 2015; Bosvieux-Onyekwelu, 2022; Porcher, 2025). Afecta a un gran n\u00famero de trabajadores y trabajadoras de la universidad, en particular a los j\u00f3venes doctores que acumulan posdoctorados a lo largo de varios a\u00f1os. Esta precariedad suele adoptar la forma del estatus que tanto cuenta para el funcionamiento de la instituci\u00f3n: el de profesor interino, que en ocasiones representa hasta el 70 % de la plantilla de un departamento, como ocurre en mi universidad y en muchas otras (Colectivo Nos services publics, 2024).<\/p>\n<p>Volviendo a la actividad concreta del profesor-investigador, cabe destacar que, en relaci\u00f3n con las tres categor\u00edas de actividad, existe una gran diversidad de perfiles (Musselin, 2008). As\u00ed, algunos dan prioridad a la docencia impartiendo un gran n\u00famero de horas lectivas. Otros se centran m\u00e1s bien en la investigaci\u00f3n en detrimento de la docencia. Otros, de nuevo, se lanzan a una carrera administrativa (rector de universidad, director de UFR, responsable de misi\u00f3n, etc.). Por \u00faltimo, otros intentan compaginarlo todo al mismo tiempo, aunque no sin dificultades. por lo tanto, no es f\u00e1cil definir un perfil tipo del profesor-investigador<sup>12<\/sup>. En cambio, el primer elemento llamativo, com\u00fan a estos diferentes perfiles \u2014pero tambi\u00e9n, en t\u00e9rminos m\u00e1s generales, a la mayor\u00eda de los entornos profesionales\u2014, es la falta de tiempo para llevar a cabo estas diferentes actividades. Se trata de una primera contradicci\u00f3n, ya que, formalmente, se supone que los profesores-investigadores disfrutan del famoso <i>otium <\/i>gracias a la ausencia de control jer\u00e1rquico sobre el tiempo de trabajo. En realidad, a menudo se quejan de no disponer de tiempo suficiente para realizar correctamente su trabajo, viviendo lo que Christophe Dejours denomina la \u00abobligaci\u00f3n de trabajar mal\u00bb (1998: p. 33) e Yves Clot \u00abla calidad impedida \u00bb (2010: p. 39) en el caso de los empleados de empresa.<\/p>\n<p>De hecho, resulta dif\u00edcil conciliar todas estas actividades que forman parte de la funci\u00f3n de profesor-investigador : la preparaci\u00f3n de clases interesantes, la disponibilidad ante las recurrentes solicitudes de la administraci\u00f3n y de los estudiantes, la supervisi\u00f3n de trabajos de fin de carrera y tesis, el trabajo de investigaci\u00f3n que tambi\u00e9n requiere tiempo y estabilidad para dedicarse a los experimentos y otras investigaciones, as\u00ed como a la lectura y la redacci\u00f3n, o incluso a los momentos de transmisi\u00f3n del conocimiento as\u00ed creado. A menudo, son los estudiantes quienes sufren en primer lugar esta situaci\u00f3n, al tener que asistir a clases descuidadas con poca interacci\u00f3n o al recibir una mala orientaci\u00f3n en la realizaci\u00f3n de sus tesis y trabajos de fin de carrera<sup>13<\/sup>. Por su parte, la mayor\u00eda de los colegas se quejan <i>en privado<\/i> de verse desbordados por la multiplicaci\u00f3n de seminarios, coloquios y, en general, por la gesti\u00f3n de la investigaci\u00f3n, que tambi\u00e9n requiere mucho tiempo. El verdadero trabajo de investigaci\u00f3n, el de la indagaci\u00f3n y el an\u00e1lisis, la lectura y la escritura, se lleva a cabo entonces de forma intermitente, ya que se ve interrumpido y desviado por otras actividades cada vez m\u00e1s urgentes. De tal manera que, a menudo, se aprovechan las vacaciones para disfrutar de esos momentos de tranquilidad y concentrarse en la investigaci\u00f3n o en la preparaci\u00f3n de la docencia. La mayor\u00eda de los colegas viven esta situaci\u00f3n como una especie de frustraci\u00f3n permanente.<\/p>\n<h2><strong>\u00abSeguir el juego\u00bb o el ethos de la sumisi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>La segunda observaci\u00f3n llamativa sobre la actividad del profesor-investigador se refiere a la ausencia de una libertad acad\u00e9mica efectiva. El propio Jacques Derrida era consciente de ello al reconocer que esta \u00abuniversidad sin condiciones no existe; <i>de hecho<\/i>, lo sabemos demasiado bien\u00bb (2001: p. 14) y, tras \u00e9l, observadores cr\u00edticos como Lindsay Waters (2008), Geoffroy de Lagasnerie (2011) o incluso Bill Readings (2014) se hicieron eco de esta realidad. De hecho, no existe una posibilidad real de expresi\u00f3n ni libertad para elegir los planteamientos y los enfoques, o bien solo dentro de los l\u00edmites definidos por el \u00e1mbito y, en particular, por los responsables que dirigen las unidades a las que se pertenece<sup>14<\/sup>.<\/p>\n<p>Ciertamente, puede que exista una cr\u00edtica aceptada y convencional que, en ocasiones, da la impresi\u00f3n de gozar plenamente de libertad acad\u00e9mica. As\u00ed, siempre se podr\u00e1 argumentar que la universidad acoge hoy en d\u00eda corrientes cr\u00edticas feministas, antirracistas o que estudian las nuevas formas de explotaci\u00f3n laboral. Pero a\u00fan as\u00ed es necesario, por un lado, valorar la importancia que estas corrientes representan dentro del \u00e1mbito y, por otro, discernir su car\u00e1cter realmente cr\u00edtico. Geoffroy de Lagasnerie advierte as\u00ed contra los falsos enfoques cr\u00edticos que denomina \u00ab cr\u00edticas sist\u00e9micas\u00bb, \u00abes decir, enunciados que, a pesar de las apariencias y de las intenciones de quienes los pronuncian, se inscriben en los sistemas que creen denunciar y, por lo tanto, los refuerzan. Hay discursos que, aunque sean cr\u00edticos y veraces, constituyen artima\u00f1as de la raz\u00f3n conservadora\u00bb (2017: p. 72) .<\/p>\n<p>Por otra parte, junto a lo que podr\u00edamos denominar \u00abcr\u00edticas autorizadas\u00bb, otras lo son mucho menos, o incluso en absoluto. En las ciencias sociales, por ejemplo, basta con intentar criticar el sistema electoral, la escuela, el trabajo, el dinero, el Estado, las ciencias o las tecnolog\u00edas, o incluso organizar seminarios y coloquios en los que se invite a ponentes que no se ajusten a las orientaciones tem\u00e1ticas y te\u00f3ricas del laboratorio al que se pertenece, para correr el riesgo de verse r\u00e1pidamente marginado, cuando no reprendido<sup>15<\/sup>. De hecho, yo mismo pude experimentar esta forma de censura encubierta al enviar este texto a una revista acad\u00e9mica que, sin embargo, se reivindica de una tradici\u00f3n cr\u00edtica. Mi texto fue rechazado por el comit\u00e9 de redacci\u00f3n con el argumento de que corr\u00eda el riesgo de ser percibido como un apoyo a las medidas de debilitamiento de la investigaci\u00f3n en un contexto de \u00abtrumpismo imperante \u00bb. \u00bfDeb\u00eda entenderse que, debido a la pol\u00edtica \u00abanticient\u00edfica\u00bb llevada a cabo por Trump en Estados Unidos, ya no era posible en Francia cuestionar su propio \u00e1mbito de trabajo cient\u00edfico? \u00bfO es que simplemente me enfrent\u00e9 a una en\u00e9sima reacci\u00f3n de protecci\u00f3n corporativista que no hace m\u00e1s que reforzar la constataci\u00f3n aqu\u00ed establecida de la presencia de censura en los c\u00edrculos acad\u00e9micos?<\/p>\n<p>Sin contar, adem\u00e1s, con la difusi\u00f3n en el seno de la comunidad cient\u00edfica de un doble discurso que contribuye en gran medida a enturbiar las aguas y a que ya no se sepa d\u00f3nde se est\u00e1. Por ejemplo, en algunos lugares, la gerencializaci\u00f3n de la universidad es denunciada por los mismos que, en otros, la ponen en pr\u00e1ctica en nombre del pragmatismo y de la imposibilidad de actuar de otra manera. As\u00ed, algunos colegas son -capaces de firmar una petici\u00f3n que insta a resistirse a la l\u00f3gica de las competencias profesionales en las instituciones escolares y universitarias y, al d\u00eda siguiente, se apresuran a enumerar las competencias profesionales que imparte su m\u00e1ster con el fin de plegarse a las exigencias de la HCERES<sup>16<\/sup>, sin ver en ello ninguna contradicci\u00f3n ni incoherencia.<\/p>\n<p>Este car\u00e1cter tan relativo de la libertad acad\u00e9mica es flagrante en las ciencias \u00abexactas\u00bb debido a los intereses econ\u00f3micos e industriales, a menudo indisociables de las investigaciones que all\u00ed se llevan a cabo, o bien a la forma en que se organiza el trabajo en un laboratorio, con una distribuci\u00f3n jer\u00e1rquica de las tareas en el seno de grandes programas de investigaci\u00f3n (Beaud, 2021)<sup>17<\/sup>. Si bien las ciencias sociales probablemente se ven algo menos afectadas por tal organizaci\u00f3n material, la libertad no es necesariamente mayor en ellas. Se ve minada por luchas pol\u00edticas y te\u00f3ricas entremezcladas con cuestiones de carrera y de poder que hacen que los colegas se muestren, en la mayor\u00eda de los casos, cautelosos y reservados (Barrau, 2025).<\/p>\n<p>En las ant\u00edpodas de la universidad sin condiciones que Derrida anhelaba, el mundo de la investigaci\u00f3n es, por tanto, un entorno delicado. Por el contrario, est\u00e1 plagado de numerosas condiciones a las que es indispensable someterse si no se quiere quedar marginado, y en el que no todo puede decirse ni cuestionarse libremente (Waters, 2008). A menudo, cuando uno se mueve en este \u00e1mbito, tiene la impresi\u00f3n de que no debe hacer olas, no herir tal o cual susceptibilidad y correr el riesgo de dejar de estar en gracia ante tal o cual responsable o tal o cual grupo de investigadoras e investigadores (Barrau, 2025). En este sentido, Yves Dupont (2014) compara la proscripci\u00f3n de las investigadoras e investigadores heterodoxos con los juicios por brujer\u00eda de la Edad Media. Ad\u00e8le Combes (2022), por su parte, habla de una \u00abley del silencio\u00bb vigente en la universidad.<\/p>\n<p>Se comprende entonces mejor por qu\u00e9, en un contexto tan delicado, Enzo Traverso (2013) y Fr\u00e9d\u00e9ric Lordon (2021) lamenten, sin por ello sacralizarla, el fin de la figura del intelectual. Aquel que, en torno a los a\u00f1os 1960, adoptaba posturas p\u00fablicas claras y firmes, ha sido destronado en favor de la funci\u00f3n de investigador. Este \u00faltimo se ha convertido entonces, ante todo, en un experto, un especialista en un \u00e1mbito concreto y cuya se\u00f1a de identidad es reivindicar la neutralidad cient\u00edfica. Las consecuencias de estos obst\u00e1culos a la libertad acad\u00e9mica \u2014o de la autocensura\u2014 son especialmente evidentes en luchas pol\u00edticas como las de los \u00abchalecos amarillos \u00bb. Durante este tipo de movimientos populares, al colectivo de investigadores les cuesta enormemente movilizarse, salvo cuando se trata de cuestiones corporativistas, como en 2009 con el decreto de modulaci\u00f3n del servicio \u2014movimiento que, por cierto, termin\u00f3 en un fracaso estrepitoso (Barot, 2009)\u2014 o en 2020 frente a la LPR. En t\u00e9rminos m\u00e1s generales, este comportamiento de sumisi\u00f3n queda bien resumido en la proverbial expresi\u00f3n \u00abhay que seguir las reglas del juego\u00bb, que se recuerda con frecuencia dentro de la instituci\u00f3n (Deneault, 2014). Significa que hay que ajustarse \u00aba un conjunto de reglas no escritas\u00bb (<i>Ibid.<\/i>, p. 67) y \u00abfacilitar\u00bb (<i>Ibid.<\/i>, p. 69) las relaciones con quienes establecen arbitrariamente este juego. Y si, por supuesto, la mayor\u00eda de nosotros seguimos las reglas, aunque solo sea porque nos movemos dentro de la instituci\u00f3n y resulta dif\u00edcil actuar de otra manera, la cuesti\u00f3n del alcance con el que lo hacemos y de sus l\u00edmites sigue planteada. \u00bfC\u00f3mo explicar, entonces, tal desajuste entre la imagen que se da de la investigaci\u00f3n y su realidad concreta? Para hacerlo comprensible, hay que partir de las transformaciones estructurales que han experimentado la ense\u00f1anza superior y la investigaci\u00f3n desde los a\u00f1os noventa y a las que he he podido presenciar.<\/p>\n<h2><b>Treinta a\u00f1os de reformas neoliberales<\/b><\/h2>\n<p>A escala internacional, la evoluci\u00f3n del mundo universitario ha estado marcada por diferentes fases hist\u00f3ricas seg\u00fan los pa\u00edses. As\u00ed, tras la Segunda Guerra Mundial, las universidades sufrieron cambios mucho m\u00e1s profundos que en los tres siglos anteriores. Menos elitistas que en el pasado, acogieron a un n\u00famero considerable de estudiantes, al tiempo que garantizaban un mayor equilibrio entre los sexos y se beneficiaban de ayudas p\u00fablicas sustanciales (Charles y Verger, 2012).<\/p>\n<p>Se trata de la \u00abtransici\u00f3n mundial hacia una universidad de masas\u00bb (<i>Ibid.<\/i>, p. 144), de la que yo mismo pude beneficiarme como estudiante durante la d\u00e9cada de 1990. Sin lugar a dudas, estas transformaciones del mundo universitario han dado lugar a \u00ab\u00e9xitos impresionantes\u00bb (<i>Ibid.<\/i>, p. 197). La ense\u00f1anza superior ha permitido a toda una generaci\u00f3n de j\u00f3venes a obtener t\u00edtulos. Ha favorecido el intercambio de conocimientos entre zonas geogr\u00e1ficas muy distantes. Tambi\u00e9n ha visto c\u00f3mo se desarrollaban nuevas disciplinas, como las ciencias humanas.<\/p>\n<p>Sin embargo, a partir de la d\u00e9cada de 1980, en un contexto de crisis econ\u00f3mica internacional, las universidades se enfrentar\u00e1n cada vez m\u00e1s a una concepci\u00f3n utilitarista y gerencial de su funci\u00f3n. Por ejemplo, durante los \u00faltimos 25 a\u00f1os , el importante desarrollo de la ense\u00f1anza superior privada en Francia es uno de los indicadores tangibles de tal transformaci\u00f3n, con un aumento del 300 % en el n\u00famero de estudiantes de los centros privados, que pasar\u00e1 de 224 000 en 2000 a 790 000 en 2025 (Poucet, 2025). En un contexto de explosi\u00f3n del n\u00famero de estudiantes y de reducci\u00f3n de los recursos asignados a las universidades p\u00fablicas, se impondr\u00e1 una concepci\u00f3n instrumental del conocimiento. Esta se materializar\u00e1 a trav\u00e9s de reformas institucionales decididas a nivel nacional y europeo con el fin de iniciar la \u00abmodernizaci\u00f3n de las universidades\u00bb (P.\u00c9.C.R.E.S., 2011). Estas reformas han encaminado a las instituciones de ense\u00f1anza e investigaci\u00f3n hacia \u00abla econom\u00eda del conocimiento\u00bb y la \u00abprofesionalizaci\u00f3n de los estudios\u00bb, recordando que la investigaci\u00f3n y la formaci\u00f3n no pueden carecer de fines econ\u00f3micos \u2014es decir, lo contrario de lo que a menudo se afirma en los recintos universitarios cuando se pretende \u00abinvestigar de forma desinteresada\u00bb y \u00abformar a los estudiantes para emanciparlos\u00bb. Dichas reformas han generado repercusiones nefastas e en las condiciones de estudio de los estudiantes y de trabajo del personal del sector, lo que explica en gran medida por qu\u00e9 estos \u00faltimos no disponen ni del tiempo ni de la libertad necesarios para ejercer correctamente su profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Los an\u00e1lisis sobre la cuesti\u00f3n suelen situar el punto de inflexi\u00f3n de la pol\u00edtica universitaria europea en 1998, con la puesta en marcha del proceso de Bolonia (Ab\u00e9lard, 2003; Charle, 2007; P.\u00c9.C.R.E.S., 2011; Granger, 2015). Este proceso ten\u00eda como objetivo crear una \u00abEuropa del conocimiento\u00bb al igual que una \u00abEuropa econ\u00f3mica y monetaria\u00bb (Charle, 2007). Se inscrib\u00eda, por tanto, en el proyecto de una Europa neoliberal que impon\u00eda a los Estados miembros la libre circulaci\u00f3n de bienes, servicios y capitales (Lordon, 2014). En 2000, la Estrategia de Lisboa retom\u00f3 los principios del Proceso de Bolonia con el fin de aumentar la competitividad de las universidades europeas, la movilidad de los estudiantes dentro de este espacio, as\u00ed como su \u00abempleabilidad\u00bb desde el punto de vista de las empresas (Ab\u00e9lard, 2003).<\/p>\n<p>Es en este contexto europeo de neoliberalizaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n donde la ley \u00abLibertades y Responsabilidades de las Universidades\u00bb (LRU) fue aprobada en Francia unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 2007, tras varios intentos infructuosos (Ab\u00e9lard, 2003) . El objetivo de esta ley era aumentar la visibilidad de las universidades a nivel internacional y hacerlas m\u00e1s atractivas para el p\u00fablico estudiantil. Para ello, la LRU instaur\u00f3 un nuevo modo de gesti\u00f3n de las universidades que las emancipa de su ministerio de tutela. En definitiva, a partir de entonces podr\u00edan gestionarse de manera descentralizada e independiente, un poco como las empresas. Esto tuvo como consecuencia acreditar un discurso sobre la autonom\u00eda, al tiempo que se transfer\u00edan las restricciones y las pol\u00edticas de austeridad a las propias instituciones, d\u00e1ndoles, por ejemplo, la posibilidad de aumentar las tasas de matr\u00edcula de los estudiantes. Las universidades tambi\u00e9n pueden decidir por s\u00ed mismas las pol\u00edticas de contrataci\u00f3n y remuneraci\u00f3n del personal, as\u00ed como los programas cient\u00edficos y educativos. Una de las consecuencias de la LRU consisti\u00f3 en otorgar un mayor poder a los rectores (P.\u00c9.C.R.E.S., 2011; Granger, 2015), convirti\u00e9ndolos ahora en una especie de gestores empresariales. En 2020, la adopci\u00f3n de la \u00abLey de Programaci\u00f3n de la Investigaci\u00f3n\u00bb (LPR) para la pr\u00f3xima d\u00e9cada pretende mejorar la financiaci\u00f3n, la evaluaci\u00f3n y el atractivo de la investigaci\u00f3n. En realidad, esta ley no hace m\u00e1s que acentuar la competencia cient\u00edfica mediante toda una serie de nuevos dispositivos de car\u00e1cter administrativo, tales como una oferta de carreras m\u00e1s atractivas, la reorganizaci\u00f3n de las estructuras cient\u00edficas o incluso el refuerzo de la evaluaci\u00f3n de las actividades de investigaci\u00f3n y docencia, sobre los que volver\u00e9 m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>Esta modernizaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n est\u00e1 lejos de haber concluido. En diciembre de 2023, el presidente Macron anunci\u00f3 ante una audiencia de cient\u00edficos su intenci\u00f3n de hacer que la investigaci\u00f3n francesa fuera a\u00fan m\u00e1s competitiva a escala internacional, al tiempo que reforzaba sus v\u00ednculos con la innovaci\u00f3n (Larousserie y Morin, 2023). En este contexto, el presidente asumi\u00f3 oficialmente que no puede existir una investigaci\u00f3n desinteresada, sino que, por el contrario, esta debe ponerse imperativamente al servicio de la econom\u00eda y el crecimiento, tal y como ya hab\u00eda hecho catorce a\u00f1os antes el presidente Sarkozy. Esto condujo a la creaci\u00f3n en 2023 de en 2023 de un en\u00e9simo dispositivo de racionalizaci\u00f3n de la ense\u00f1anza superior y la investigaci\u00f3n denominado \u00abCOMP100%\u00bb. Este tipo de contrato, establecido entre el Estado y las instituciones a partir de 2023, significa literalmente \u00abcontrato de objetivos, medios y rendimiento\u00bb. Su finalidad es condicionar la financiaci\u00f3n de las universidades al cumplimiento de objetivos cuantificados (Gossa, 2025), con un enfoque t\u00edpicamente gerencial. De hecho, estas sucesivas reformas que han experimentado las universidades a lo largo de los \u00faltimos treinta a\u00f1os han contribuido indudablemente a instaurar lo que algunos han denominado la \u00abNueva Gesti\u00f3n P\u00fablica\u00bb o el modelo gerencial de la investigaci\u00f3n, para describir un fen\u00f3meno que hunde sus ra\u00edces en los grandes grupos privados anglosajones (Gaulejac, 2012).<\/p>\n<h2><b>Herramientas de gesti\u00f3n en el centro de la investigaci\u00f3n<\/b><\/h2>\n<p>En este contexto de gesti\u00f3n, a partir de 2010 se ha asistido a la creaci\u00f3n de vastos polos universitarios, a trav\u00e9s de agrupaciones de centros como los PRES<sup>18<\/sup> y los COMue<sup>19<\/sup>, o incluso de estructuras como los Labex<sup>20<\/sup> y los Idex\/I-Site<sup>21<\/sup> (Glaymann, 2 025). Estos diferentes dispositivos tienen como objetivo com\u00fan aumentar la excelencia de la investigaci\u00f3n y su visibilidad a escala internacional. El polo Paris-Saclay se erige como el prototipo m\u00e1s logrado de Francia de este tipo de concepci\u00f3n de gesti\u00f3n de la ense\u00f1anza superior y la investigaci\u00f3n. Cuando el presidente Sarkozy anunci\u00f3 en 2010 la creaci\u00f3n de este nuevo entorno, el objetivo declarado era coordinar y concentrar mejor la asignaci\u00f3n de recursos a las actividades de ense\u00f1anza e investigaci\u00f3n. Se trataba tambi\u00e9n de poner en com\u00fan los distintos servicios con el fin de fomentar la innovaci\u00f3n y crear los \u00abmejores\u00bb laboratorios y universidades. As\u00ed, la que antes era una peque\u00f1a universidad de las afueras cercana a su p\u00fablico, la Universidad de \u00c9vry forma ahora parte de este megacentro universitario orientado prioritariamente hacia la b\u00fasqueda de la excelencia y la proyecci\u00f3n internacional. Extendi\u00e9ndose por un vasto territorio en el que no es f\u00e1cil desplazarse, tanto para los estudiantes como para el personal, Par\u00eds-Saclay difunde sus repetidas exhortaciones a integrarse en proyectos colectivos y a colaborar con colegas que, en ocasiones, comparten entre ellos escasas preocupaciones comunes en materia de investigaci\u00f3n. Detr\u00e1s de estas agrupaciones arbitrarias, que recuerdan a las fusiones y adquisiciones de empresas, se persigue la competencia y la evaluaci\u00f3n de estas mega instituciones, en particular mediante el famoso ranking de Shangh\u00e1i, cuya utilidad y pertinencia se cuestionan con frecuencia (Chamayou, 2009; Gaulejac, 2012; Harari-Kermadec, 2019).<\/p>\n<p>Una de las consecuencias directas de la creaci\u00f3n de estas grandes concentraciones universitarias y cient\u00edficas es la multiplicaci\u00f3n y el solapamiento de componentes e instancias (UFR, departamentos, <i>Graduate School<\/i>, escuelas de doctorado, Maisons des Sciences de l\u2019Homme, etc.). Estas estructuras ofrecen a los profesores-investigadores tantas oportunidades como ocupar puestos de responsabilidad y ejercer poder unos sobre otros, como en una empresa cl\u00e1sica (Beaud, 2021). En este contexto, a un nivel m\u00e1s micro, cada vez son m\u00e1s numerosas las financiaciones de investigaci\u00f3n mediante convocatorias de proyectos que ofrecen las m\u00faltiples unidades, lo que incita tanto a los investigadores como a los estudiantes a postularse. Estos mecanismos de gesti\u00f3n ponen en competencia a las personas, que dedican una cantidad considerable de energ\u00eda y tiempo a responder a ellas, al tiempo que se enfrentan a la incertidumbre de obtener los presupuestos solicitados.<\/p>\n<p>En un contexto as\u00ed, ya no reconozco realmente a mi laboratorio de investigaci\u00f3n, que se ha transformado a lo largo de los \u00faltimos 25 a\u00f1os. En particular, se ha adaptado a los criterios de excelencia y rendimiento cient\u00edficos en materia de organizaci\u00f3n de eventos cient\u00edficos, la respuesta a convocatorias de proyectos o, sencillamente, las publicaciones, lo que ejerce una mayor presi\u00f3n sobre los j\u00f3venes investigadores, como los doctorandos. Las modalidades de contrataci\u00f3n de estos \u00faltimos tambi\u00e9n se han vuelto m\u00e1s dr\u00e1sticas, seleccionando con mayor frecuencia a candidatos procedentes de formaciones selectivas. Inevitablemente, la creaci\u00f3n de estos grandes polos sit\u00faa a sus diferentes laboratorios en situaciones de competencia entre ellos. Parad\u00f3jicamente, en este contexto competitivo que se supone que debe aumentar el rendimiento de la investigaci\u00f3n, Francia pierde atractivo para los estudiantes extranjeros, pasando del 2<sup>\u00ba<\/sup> puesto en 1980 al 7<sup>\u00ba<\/sup> en 2022 (Tribunal de Cuentas, 2025). Adem\u00e1s, el n\u00famero de doctorandos internacionales ha disminuido un 12 % entre 2020 y 2025 (Campus France, 2025).<\/p>\n<p>Las nuevas tecnolog\u00edas tambi\u00e9n se han introducido de forma masiva en el mundo de la investigaci\u00f3n, empezando por el \u00abprograma de <i>E-learning<\/i>\u00bb de principios de la d\u00e9cada de 2000, cuyo objetivo era facilitar la creaci\u00f3n de redes entre las universidades europeas (Ab\u00e9lard, 2003). El proyecto de digitalizaci\u00f3n de la ense\u00f1anza superior y la investigaci\u00f3n fue posteriormente retomado en la d\u00e9cada de 2010 por los \u00ab<i>Massive Open Online Courses<\/i>\u00bb (MOOC). Los \u00abcursos en l\u00ednea\u00bb han continuado as\u00ed la desmaterializaci\u00f3n del conocimiento que ya hab\u00eda sido identificada, hace 25 a\u00f1os, por Jacques Derrida como un factor de desestabilizaci\u00f3n importante del trabajo de los profesores-investigadores (2001)<sup>22<\/sup>. Por ejemplo, esta desmaterializaci\u00f3n del conocimiento adopta la forma de soportes digitales de publicaciones destinados a reforzar la visibilidad de los investigadores \u2014otro mantra de la universidad actual\u2014 que, para ello, recurren cada vez m\u00e1s a las redes sociales (HAL, X, LinkedIn, Facebook, etc.). Algunos de estos soportes virtuales contabilizan las consultas de las publicaciones, llegando incluso a crear clasificaciones de los art\u00edculos o libros m\u00e1s \u00abvisitados\u00bb. No hace falta destacar, una vez m\u00e1s, el esp\u00edritu de competencia que esto puede fomentar entre los investigadores, desviando el objetivo inicialmente perseguido por el contenido de sus publicaciones. Por no hablar tambi\u00e9n del uso cada vez m\u00e1s extendido de la inteligencia artificial para procesar masas de datos cada vez m\u00e1s voluminosas, cuyo uso converge plenamente con las exigencias de rendimiento y productividad aplicadas a la investigaci\u00f3n (Colomb, Flocco y Guyonvarch, 2026).<\/p>\n<p>Paralelamente, siempre dentro de una l\u00f3gica de gesti\u00f3n, el sistema de primas por rendimiento se ha complicado y ampliado con la adopci\u00f3n de la LPR en 2020, dot\u00e1ndolo de importes m\u00e1s sustanciales. Este incentivo financiero constituye una poderosa palanca para la publicaci\u00f3n y la dispersi\u00f3n de los docentes -investigadores en m\u00faltiples actividades con el fin de maximizar sus posibilidades de obtenerla. En un contexto digital y de gesti\u00f3n como este, la carrera por las publicaciones se fomenta cada vez m\u00e1s, alimentada por esa otra herramienta de gesti\u00f3n de la investigaci\u00f3n, ya bien conocida, que es la bibliometr\u00eda. Al igual que muchas otras paradojas que caracterizan al mundo acad\u00e9mico, esta producci\u00f3n desenfrenada de textos es lamentada con frecuencia por los investigadores, pero al mismo tiempo aceptada e incluso justificada como si no existieran otros criterios de evaluaci\u00f3n posibles (Gingras, 2014). El \u00abpaquete\u00bb de la LPR contiene tambi\u00e9n un nuevo estatuto de profesor-investigador. Inspirado en el modelo anglosaj\u00f3n de <i>tenure track<\/i>, presagia el fin del empleo de investigador de por vida. Generosamente remunerado, este estatuto consiste en no conceder la titularidad a los j\u00f3venes contratados hasta que hayan transcurrido entre tres y seis a\u00f1os, siempre que hayan cumplido los objetivos de rendimiento, en t\u00e9rminos de respuestas a convocatorias de proyectos, publicaciones, organizaci\u00f3n de eventos cient\u00edficos o incluso preparaci\u00f3n de la habilitaci\u00f3n para dirigir investigaciones. Por \u00faltimo, la \u00faltima medida que ha conmovido a la comunidad de investigadores: los \u00ab<i>keys labs<\/i>\u00bb. A finales de 2024, el director general del CNRS, Antoine Petit, anunciaba sin consulta previa con la comunidad cient\u00edfica la creaci\u00f3n de esta categor\u00eda minoritaria (25 %) de \u00absuperlaboratorios \u00bb. Seleccionados minuciosamente para ser reconocidos como los \u00abmejores\u00bb, a cambio concentran m\u00e1s recursos y contribuyen a aumentar la competencia ya ampliamente presente en la investigaci\u00f3n cient\u00edfica (Larousserie, 2025).<\/p>\n<p>Este proceso de neoliberalizaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n est\u00e1 ahora claramente documentado por m\u00faltiples trabajos y reflexiones cr\u00edticas. Sin embargo, si queremos comprender bien lo que ocurre en el mundo acad\u00e9mico, y no quedarnos en una cr\u00edtica corporativista de un universo profesional incapaz de llevar a cabo su autocr\u00edtica, tal y como suger\u00edan en los a\u00f1os 1970 Alain Jaubert y Jean-Marc Levy-Leblond (1973) y como reafirma hoy con brillantez Aur\u00e9lien Barrau (2025), es necesario a\u00f1adir dos elementos de an\u00e1lisis indispensables. En primer lugar, estas reformas neoliberales y su corolario, que es la reciente introducci\u00f3n de herramientas de gesti\u00f3n en la universidad, no constituyen una ruptura radical con lo que las precedi\u00f3 (Louvel, 2011; Bosvieux-Onyekwelu, 2022; Le Lay y Chambard, 2023; Chevassus-au -Louis, 2025). De hecho, representan la continuaci\u00f3n de un fen\u00f3meno mucho m\u00e1s antiguo que algunos autores sol\u00edan denominar \u00abburocratizaci\u00f3n\u00bb. En segundo lugar, estas transformaciones de gesti\u00f3n de la investigaci\u00f3n no se imponen \u00fanicamente \u00abdesde fuera\u00bb o \u00abdesde arriba\u00bb, por un sistema que ser\u00eda ajeno a quienes las sufren, sino tambi\u00e9n con la complicidad de estos \u00faltimos, es es decir, los profesores-investigadores.<\/p>\n<h2><b>Una burocratizaci\u00f3n que no es cosa de hoy<\/b><\/h2>\n<p>Sobrecarga y dispersi\u00f3n de las actividades, multiplicaci\u00f3n de las evaluaciones, ritmos fren\u00e9ticos o incluso una competencia entre investigadores llevada al extremo: as\u00ed es como se ha degradado el trabajo cient\u00edfico en la actualidad (Chevassus-au-Louis, 2025; Glaymann, 2025). A menudo, cuando se conversa con los colegas m\u00e1s veteranos, estos afirman no recordar tales condiciones de trabajo, especialmente cuando se incorporaron a la carrera en los a\u00f1os 1970-1980. Para ellos, la neoliberalizaci\u00f3n de las universidades y la imposici\u00f3n de un modelo gerencial han transformado claramente el mundo de la investigaci\u00f3n tal y como lo conocieron en sus inicios, dando lugar a un nuevo entorno acad\u00e9mico parad\u00f3jicamente hostil a la reflexi\u00f3n y al pensamiento cr\u00edtico. Dicho esto, resulta llamativo observar que autores y autoras destacados del siglo XX ya hab\u00edan descrito estos modos de funcionamiento nocivos que conoce la investigaci\u00f3n hoy en d\u00eda, y ello mucho antes de la puesta en marcha de las reformas neoliberales, lo que ofrece una visi\u00f3n reveladora de lo que estamos viviendo actualmente. Por otra parte, \u00bfno recuerda Nicolas Chevassus -au-Louis no recuerda que \u00abla ideolog\u00eda acad\u00e9mica era competitiva incluso antes de la contrarrevoluci\u00f3n liberal de finales de los a\u00f1os setenta y principios de los ochenta a escala mundial, que lleg\u00f3 a Francia diez a\u00f1os m\u00e1s tarde\u00bb (2025: pp. 92-93) ?<\/p>\n<p>En primer lugar, esta tendencia ya estaba presente en las universidades estadounidenses, por supuesto. Hacia finales de la d\u00e9cada de 1950, en <i>Imagination sociologique<\/i>, Charles W. Mills relata \u00abla gran empresa universitaria capitalista\u00bb (1967 [1959], p. 75). El soci\u00f3logo estadounidense lamenta en ella \u00abel nacimiento de una ciencia social burocr\u00e1tica\u00bb: (<i>Ibid.<\/i>, p. 105) a trav\u00e9s del considerable aumento de los recursos financieros y materiales, de la plantilla y de la instauraci\u00f3n de una divisi\u00f3n exhaustiva del trabajo cient\u00edfico. Tal descripci\u00f3n, elaborada a mediados del siglo pasado, ofrece un anticipo de los megacampus universitarios a imagen y semejanza del actual Paris-Saclay, y de infraestructuras colosales dedicadas a las ciencias y las t\u00e9cnicas, a pesar de las quejas recurrentes de los acad\u00e9micos ante la falta real de los medios necesarios para el buen funcionamiento cotidiano de la instituci\u00f3n cient\u00edfica (locales dignos, horas lectivas, secretar\u00eda, etc.). Para Mills, en su \u00e9poca, ya se asist\u00eda al surgimiento de \u00abuna nueva especie de bur\u00f3cratas\u00bb, a los que denomina \u00abintelectuales administradores y directores de estudios\u00bb (<i>Ibid<\/i>., p. 108). Ahora bien, estos \u00abaltos cargos del intelecto\u00bb, cuya \u00abreputaci\u00f3n acad\u00e9mica se basa en su poder \u00bb (Idem), no encarnan m\u00e1s que la figura a la que aspira hoy en d\u00eda todo investigador que se precie, incluidos aquellos que acaban de incorporarse a la profesi\u00f3n, ya que tarde o temprano (y mejor pronto) habr\u00e1 que defender su disciplina y aspirar a puestos y recursos para tener peso dentro de la instituci\u00f3n y progresar en la carrera.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de 1970, Erwin Chargaff (2006 [1979]), bioqu\u00edmico de origen austriaco exiliado en Estados Unidos en la d\u00e9cada de 1930 y colaborador en el descubrimiento de la estructura de doble h\u00e9lice del ADN, tambi\u00e9n describe esta burocratizaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n, esta vez en su propio campo, el de la gen\u00e9tica. En ella lamenta el hecho de que, a partir de entonces, \u00abun avance persigue a otro, y siempre hay espacio para otros nuevos, siempre que los medios financieros sean suficientes\u00bb (<i>Ibid<\/i>., p. 187). El frenes\u00ed de los ritmos de investigaci\u00f3n va acompa\u00f1ado, seg\u00fan el investigador austriaco , de una \u00abfragmentaci\u00f3n cada vez mayor de nuestra representaci\u00f3n de la naturaleza\u00bb, de una \u00abespecializaci\u00f3n en r\u00e1pida progresi\u00f3n que aleja cada vez m\u00e1s las disciplinas cient\u00edficas unas de otras\u00bb y de un \u00abconsiderable aumento de las tareas necesarias para el mantenimiento y la ampliaci\u00f3n de los equipos cient\u00edficos\u00bb (<i>Ibid<\/i>., p. 192-193). \u00bfC\u00f3mo no ver en esta descripci\u00f3n de Chargaff las condiciones actuales que caracterizan al mundo cient\u00edfico? En ella se reconocen los ritmos de investigaci\u00f3n cada vez m\u00e1s r\u00e1pidos, guiados por la carrera por las publicaciones \u2014contra los que se alzan los llamamientos a la \u00ab<i>slow science<\/i>\u00bb (Stengers, 2013) y a la \u00abdecroiscience \u00bb (Chevassus-au-Louis, 2025)\u2014 o incluso las anteojeras de la ultraspecializaci\u00f3n disciplinaria de los investigadores actuales, encerrados en su \u00e1mbito para demostrar all\u00ed su excelencia y ocupar \u00abterritorios \u00bb.<\/p>\n<p>Ciertamente, cabe se\u00f1alar que estas dos descripciones se aplican a una universidad estadounidense en particular, la de Columbia en Nueva York. Sin embargo, mucho antes, Max Weber (1959 [1917]) lamentaba a principios del siglo XX la llegada a las universidades alemanas de este modelo burocr\u00e1tico procedente de los Estados Unidos. En \u00e9l evocaba la forma en que \u00ablos grandes institutos de ciencia y medicina se han convertido en empresas del \u00abcapitalismo de Estado\u00bb, ya que no pueden gestionarse \u00absin recurrir a medios considerables\u00bb (<i>Ibid<\/i>., p. 74) . Al leer los an\u00e1lisis convergentes de estos autores del siglo XX, se comprende entonces el significado que atribuyen al concepto de burocracia. No se trata de una sobreabundancia de reglas y normas complejas ligada a la injerencia del Estado en los asuntos econ\u00f3micos, tal y como lo entiende su acepci\u00f3n liberal<sup>23<\/sup>. Se trata m\u00e1s bien de la transformaci\u00f3n de una actividad en una vasta empresa capitalista, con sus jerarqu\u00edas de poderes y funciones, que multiplica los medios t\u00e9cnicos, financieros y humanos para llevarla a cabo a gran escala. Aplicada al mundo de la investigaci\u00f3n, la burocratizaci\u00f3n remite a lo que algunos han denominado la \u00abgran ciencia\u00bb. Surgida a mediados del siglo XIX, se basa hoy en \u00abgrandes inversiones y equipos pesados\u00bb (Bensaude-Vincent, 2009: p. 31) de varias decenas de millones de euros que sirven para financiar laboratorios de biolog\u00eda digital, grandes instrumentos de imagen cerebral, concentradores solares, microscop\u00eda electr\u00f3nica, l\u00e1seres de alta intensidad, telescopios gigantes y otros sincrotrones. Tal burocratizaci\u00f3n se ve \u00abalimentada tanto por las racionalidades del capitalismo y del Estado, como por nuestras propias racionalidades, por nuestras propias demandas, nuestras propias expectativas, a menudo contradictorias \u00bb (Hibou, 2010: pp. 15-16).<\/p>\n<p>Lo cual me lleva a mi segundo punto: la participaci\u00f3n voluntaria del profesorado-investigador en la instauraci\u00f3n de tal burocratizaci\u00f3n. Evidentemente, no se trata de individualizar los problemas a los que se enfrenta la investigaci\u00f3n, como advierte Charles Bosvieux-Onyekwelu (2022) en su propio testimonio cr\u00edtico sobre la precariedad devoradora del mundo acad\u00e9mico, sino de recordar, como he hecho anteriormente, que esta tambi\u00e9n est\u00e1 ligada a estructuras globales, que se materializan en las pol\u00edticas de empleo y en las instituciones de investigaci\u00f3n. De hecho, tal y como recuerda Alain Accardo, un sistema social existe siempre en una doble forma: \u00aba nuestro alrededor en una forma objetiva, en la profusi\u00f3n de instituciones, aparatos, organizaciones, t\u00e9cnicas, clasificaciones, jerarqu\u00edas, distribuciones, repartos, reglamentaciones, c\u00f3digos, etc. ; y en nosotros en forma de conjuntos estructurados, m\u00e1s o menos coherentes y compatibles, de disposiciones personales, inclinaciones, tendencias, motivaciones, competencias y aptitudes para funcionar en un entorno objetivo de este tipo\u00bb (2013 [2001]: p. 26-27). Bourdieu aplicaba entonces este razonamiento al propio funcionamiento del mundo de la investigaci\u00f3n al considerar que \u00abun cient\u00edfico es un campo cient\u00edfico hecho hombre, cuyas estructuras cognitivas son hom\u00f3logas a la estructura del campo y, por ello, se ajustan constantemente a las expectativas inscritas en el campo\u00bb (2001: p. 84).<\/p>\n<h2><b>Los cient\u00edficos c\u00f3mplices de la destrucci\u00f3n de su profesi\u00f3n<\/b><\/h2>\n<p>Hoy en d\u00eda, est\u00e1 de moda en los c\u00edrculos acad\u00e9micos denunciar la \u00abprivatizaci\u00f3n\u00bb o la \u00abgerencializaci\u00f3n\u00bb de la investigaci\u00f3n, como hemos visto. Sin embargo, resulta mucho m\u00e1s dif\u00edcil reconocer que, entre el profesorado investigador, hay quienes conciben el funcionamiento de las unidades de investigaci\u00f3n como una empresa de la que hay que tomar las riendas para poder dirigir a sus miembros y hacer que trabajen para uno mismo. Se convierten as\u00ed en los protagonistas de de tal privatizaci\u00f3n, entendida en el sentido de una apropiaci\u00f3n personal de los organismos de investigaci\u00f3n (Louvel, 2011)<sup>24<\/sup>. Y ello sin que siempre se diga expl\u00edcitamente, \u00ab pues el director de un instituto se imagina, de buena fe, que este es su instituto: por lo tanto, lo dirige a su antojo\u00bb (Weber, (1959) [1917]: p. 75), tal y como lo har\u00eda un empresario con su propia empresa. Por el contrario, esta concepci\u00f3n empresarial es alabada por quien la defiende en nombre de su dedicaci\u00f3n al inter\u00e9s colectivo. Alain Accardo califica, por su parte, de \u00abcretinismo distinguido\u00bb esta propensi\u00f3n a participar con entusiasmo en las instancias dirigentes del sistema imagin\u00e1ndose que se trabaja por el inter\u00e9s colectivo, cuando en realidad son, ante todo, mecanismos de dominaci\u00f3n los que se reproducen de manera inconsciente. Para ello, se refiere al \u00abcretinismo parlamentario\u00bb que ya ridiculizaba en su \u00e9poca Marx (Accardo, 2013 [2001]: pp. 100-101).<\/p>\n<p>Charles W. Mills ya ve\u00eda surgir esta \u00abnueva especie de carrera que no tiene nada que ver con la docencia de anta\u00f1o\u00bb: \u00ab la carrera del nuevo emprendedor\u00bb ((1967) [1959]: p. 102), mientras que el propio Bourdieu recordaba que \u00aben la competencia que los enfrenta, los investigadores deben luchar siempre por conquistar sus medios espec\u00edficos de producci\u00f3n en un campo\u00bb (2001: p. 115). En este universo cient\u00edfico burocratizado se instaura entonces una carrera por los puestos y los presupuestos a trav\u00e9s de la multiplicaci\u00f3n de convocatorias de proyectos y candidaturas. El profesorado -investigadores participan en ella al tiempo que se quejan del tiempo considerable que dedican a la apropiaci\u00f3n y gesti\u00f3n de dichos medios, pero sin mencionar los intereses personales, tanto simb\u00f3licos como econ\u00f3micos, que les llevan a hacerlo (Barrau, 2025). En esta desmesura de la ciencia moderna, en definitiva, Erwin Chargaff considera que son precisamente los intereses financieros y el empleo los que determinan las condiciones y las formas de hacer investigaci\u00f3n, y no al rev\u00e9s, como deber\u00eda ser el caso \u2014es es decir, las exigencias de la investigaci\u00f3n y sus interrogantes las que gu\u00edan la necesidad (o no) de recurrir a tal inversi\u00f3n o a tal empleo. El bioqu\u00edmico va incluso m\u00e1s all\u00e1 al afirmar que, en \u00faltima instancia, detr\u00e1s del hermoso proyecto de producci\u00f3n de conocimiento, es a menudo el inter\u00e9s financiero el que anima de manera trivial a los investigadores (Chargaff, 2006 [1979]).<\/p>\n<p>En el plano cient\u00edfico y disciplinario, el corolario de tal burocratizaci\u00f3n reside en la profesionalizaci\u00f3n de la actividad del cient\u00edfico, tal y como la han analizado Lindsay Waters (2008) y tambi\u00e9n Geoffroy de Lagasnerie (2011), y que, una vez m\u00e1s, se basa en la participaci\u00f3n activa de sus miembros. Los autores recuerdan c\u00f3mo, en nombre de una ciencia aut\u00f3noma e independiente, e incluso a veces cr\u00edtica, los docentes investigadores establecen toda una serie de normas profesionales destinadas a garantizar dicha autonom\u00eda, ya sea mediante la creaci\u00f3n de c\u00f3digos \u00e9ticos, normas de funcionamiento, comit\u00e9s editoriales de revistas, encuentros cient\u00edficos, asociaciones acad\u00e9micas o incluso la exigencia de publicar. Pensemos, por ejemplo, en los efectos de inhibici\u00f3n y la orientaci\u00f3n a la que se ven sometidos los autores de art\u00edculos sometidos a la evaluaci\u00f3n de los comit\u00e9s de redacci\u00f3n de las revistas acad\u00e9micas. Las m\u00faltiples revisiones de estos textos imponen efectos estil\u00edsticos propios de las disciplinas o escuelas, estructuras argumentativas convenidas, metodolog\u00edas o, sencillamente, formulaciones de t\u00edtulos est\u00e1ndar y, en \u00faltima instancia, el objetivo de responder a menudo a la misma pregunta: \u00ab\u00bfencaja bien este art\u00edculo en la disciplina de referencia de la revista?\u00bb, lo que contribuye a uniformizar el formato y la estructura de los textos publicados<sup>25<\/sup>. Parad\u00f3jicamente, son estas mismas normas profesionales las que, a su vez, coaccionar\u00e1n individualmente a los profesores-investigadores, desalentando cualquier forma de creatividad (<i>Ibid<\/i>.) e incluso de cr\u00edtica. Porque para existir, y en primer lugar para integrarse en el \u00e1mbito acad\u00e9mico, el investigador en formaci\u00f3n deber\u00e1 ante todo ajustarse a estas reglas profesionales que se hacen eco de la famosa \u00ablucha regulada\u00bb, esa lucha entre sabios que consiste en imponer como modelo de referencia su propia concepci\u00f3n de la ciencia (Bourdieu, 2001).<\/p>\n<p>En este sistema burocr\u00e1tico, y a pesar de un funcionamiento que se proclama colegiado y democr\u00e1tico, incluso autogestionado, las jerarqu\u00edas universitarias desempe\u00f1an un papel determinante<sup>26<\/sup>. Esta l\u00f3gica organizativa, poco visible, establece entonces una gran dependencia entre los docentes -investigadores, con pr\u00e1cticas de favores rec\u00edprocos generalizadas y banalizadas, que entremezclan v\u00ednculos de amistad y profesionales, contribuyendo as\u00ed a la formaci\u00f3n de bandos o clanes \u2014Mills evocaba las \u00abcoter\u00edas universitarias cuya funci\u00f3n es regular la competencia\u00bb ((1967) [1959]: p. 111), mientras que Alain Deneault cita a un profesor de econom\u00eda del King\u2019s College de Londres que llega incluso a compararlas con \u00abbandas mafiosas\u00bb (2016: p. 64). Evidentemente, en este sistema jer\u00e1rquico invisible que se basa en una sumisi\u00f3n voluntaria, el personal en situaci\u00f3n de precariedad, como los doctorandos y los j\u00f3venes doctores en busca de puestos de trabajo, es el m\u00e1s expuesto, al ser a la vez \u00abinvisibilizado y vulnerable\u00bb (P.E.C.R.E.S, 2011). Tal asimetr\u00eda puede propiciar los peores abusos de poder, como el acoso moral y sexual, as\u00ed como comportamientos poco dignos que entra\u00f1an duplicidad, intrigas, manipulaci\u00f3n o, sencillamente, mentira (Deneault, 2014).<\/p>\n<p>Sin embargo, los profesores-investigadores tampoco escapan a esta l\u00f3gica de dependencia y sumisi\u00f3n, en particular cuando se inscriben en una perspectiva de carrera y de evaluaci\u00f3n en la que se esperan ciertos favores de quienes poseen m\u00e1s poder que otros<sup>27<\/sup>. Como bien describe Jean-Marc Mandosio en relaci\u00f3n con la universidad, \u00abquienes forman parte de la instituci\u00f3n, en cada uno de sus niveles, se cuidan mucho de no ofender a nadie para no comprometer sus posibilidades de ascender al escal\u00f3n superior: el doctorando se adapta a su director de tesis, de quien espera a cambio benevolencia; el profesor asociado temporal solo desea lo mejor para los directores de conferencias que tal vez le permitan acceder a un puesto remunerado; el profesor titular se muestra muy servicial con los catedr\u00e1ticos que tal vez lo elijan entre ellos; el profesor del Coll\u00e8ge de France honra a los miembros del Instituto o de la Academia Francesa que tal vez quieran acogerlo en su seno, etc.\u00bb (2000: p. 99).<\/p>\n<h2><b>Conclusi\u00f3n<\/b><\/h2>\n<p>El objetivo de este texto era llevar a cabo una especie de desmitificaci\u00f3n de la profesi\u00f3n de investigador. Present\u00e1ndose a menudo bajo el manto de la pasi\u00f3n por el conocimiento y la investigaci\u00f3n colectiva, la profesi\u00f3n contar\u00eda con el tiempo y la libertad necesarios para expresar un esp\u00edritu cr\u00edtico. Sin embargo, en lugar de esta visi\u00f3n idealizada, son sobre todo la rivalidad, los intereses econ\u00f3micos, la precariedad, la imposibilidad de ejercer correctamente su trabajo y la sumisi\u00f3n las que reinan en el mundo de la investigaci\u00f3n. Para explicar tal constataci\u00f3n, frecuentemente reconocida de forma velada por los principales interesados, he querido poner de relieve dos factores que, por su parte, son m\u00e1s dif\u00edciles de admitir por parte de las comunidades acad\u00e9micas.<\/p>\n<p>En primer lugar, si bien las reformas neoliberales de finales de la d\u00e9cada de 1990 han desempe\u00f1ado un papel en el profundo deterioro de las condiciones de la investigaci\u00f3n en los \u00faltimos a\u00f1os, estas pol\u00edticas coyunturales no lo explican todo. As\u00ed, cuando nos remontamos a principios del siglo XX y examinamos los testimonios cr\u00edticos que algunos autores destacados hacen de sus universidades, se observa que las estructuras burocr\u00e1ticas de la investigaci\u00f3n ya est\u00e1n plenamente presentes. Es el caso de las grandes agrupaciones universitarias, de los colosales recursos destinados a las infraestructuras tecnol\u00f3gicas o incluso de la concepci\u00f3n empresarial de la actividad cient\u00edfica que describen, cada uno a su manera, Max Weber, Charles W. Mills y Erwin Chargaff. En resumen, la universidad capitalista no es algo nuevo. Por lo tanto, no existe necesariamente una demarcaci\u00f3n clara entre un antes y un despu\u00e9s, entre una edad de la universidad en la que la investigaci\u00f3n se habr\u00eda llevado a cabo de forma libre y artesanal <i>frente a<\/i> un per\u00edodo contempor\u00e1neo totalmente orientado hacia un modelo gerencial y neoliberal. M\u00e1s bien se perfila una especie de continuo entre estas diferentes \u00e9pocas. Esto significa que los problemas actuales de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica no son simplemente el resultado de reformas recientes que bastar\u00eda con abolir o revertir. Provienen de una tendencia m\u00e1s profunda y estructural, ligada a la propia forma de concebir y organizar la investigaci\u00f3n en las sociedades capitalistas, m\u00e1s all\u00e1 de sus diferentes configuraciones hist\u00f3ricas.<\/p>\n<p>El segundo punto, por su parte, tampoco pretende acusar unilateralmente a estas reformas neoliberales como si fueran ajenas a los investigadores, que se limitar\u00edan a sufrirlas pasivamente. De hecho, a menudo, estas medidas gubernamentales son cuestionadas por la acci\u00f3n colectiva de docentes-investigadores que se movilizan para \u00absalvar la investigaci\u00f3n y la universidad\u00bb y mejorar sus condiciones de trabajo. Sin embargo, parad\u00f3jicamente, en su trabajo cotidiano, estos \u00faltimos participan activamente en la puesta en marcha de la modernizaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n. Lo hacen de m\u00faltiples maneras, ya sea manteniendo la precariedad mediante la contrataci\u00f3n de personal temporal, asumiendo la responsabilidad de formaciones profesionalizantes o someti\u00e9ndose sin pesta\u00f1ear a las \u00f3rdenes de la direcci\u00f3n con el argumento de que no habr\u00eda otra opci\u00f3n posible que \u00abjugar el juego\u00bb, ya que redunda en el inter\u00e9s personal de todos y todas \u2014en particular, en el reconocimiento simb\u00f3lico, el avance profesional y la esperanza de obtener cada vez m\u00e1s recursos y poder dentro de la instituci\u00f3n\u2014. Por lo tanto, no se trata solo de limitarse a denunciar las reformas universitarias, sino de mostrar c\u00f3mo estas encuentran c\u00f3mplices activos entre quienes las sufren.<\/p>\n<p>Cabe a\u00f1adir que esta complicidad generalizada dentro de la profesi\u00f3n complica la tarea de la minor\u00eda de investigadoras e investigadores que, por su parte, no desean participar en ella \u2014al menos no en la misma medida. Esta fracci\u00f3n de rebeldes no solo debe luchar contra quienes los representan en el ministerio y en el Gobierno, sino tambi\u00e9n, en ocasiones, contra algunos de sus propios colegas que colaboran con celo en estas orientaciones (Barrau, 2025). A su vez, estos \u00faltimos no dudan en reprender a estos investigadores resistentes, reproch\u00e1ndoles, con una ret\u00f3rica totalmente empresarial, que \u00abden lecciones\u00bb de \u00abpureza y radicalidad\u00bb, que \u00abse aprovechen del sistema\u00bb o incluso que se comporten como \u00abpolizones\u00bb dentro de las instituciones de investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tras la lectura de este texto, se podr\u00eda sin duda matizar el discurso, en particular el de una sumisi\u00f3n generalizada, recordando que no son del todo inexistentes los ejemplos de luchas dentro de las instituciones de investigaci\u00f3n, como las que se han levantado recientemente contra el HCERES o los \u00ab<i>key labs<\/i>\u00bb. Sin embargo, hay que reconocer que tales contestaciones siguen siendo relativamente marginales, cuando no adolecen sencillamente de contradicciones o incoherencias evidentes, al concentrar al mismo tiempo una oposici\u00f3n y una adhesi\u00f3n a las transformaciones neoliberales. Tambi\u00e9n se objetar\u00e1 que no se puede reducir el mundo de la investigaci\u00f3n a sus aspectos m\u00e1s negativos, como los intereses financieros, la competencia y la precariedad. Cuando se tiene la suerte de disfrutar de un puesto de profesor-investigador funcionario, la posibilidad de pensar, leer, escribir y ense\u00f1ar sigue siendo, sin lugar a dudas, un inmenso privilegio en comparaci\u00f3n con muchas otras situaciones sociales y profesionales. Incluso la redacci\u00f3n de la tesis, un periodo en el que a menudo se experimenta mayor desilusi\u00f3n debido a la precariedad y la vulnerabilidad a las que expone, puede vivirse de forma positiva \u2014como fue en gran parte mi caso\u2014 como un periodo de aprendizaje, de libertad intelectual y de intensos descubrimientos. As\u00ed pues, es probablemente concebible disponer de tiempo y libertad para llevar a cabo la investigaci\u00f3n, pero bajo ciertas condiciones. Estas implican, en particular, que quien la realiza comience por tomar distancia \u2014\u00abretirarse\u00bb, escribir\u00eda Aur\u00e9lien Barrau, a partir de la experiencia del matem\u00e1tico Alexander Grothendieck (2025)\u2014 respecto al funcionamiento de la instituci\u00f3n cient\u00edfica y tal vez incluso \u00absaber ausentarse, desertar, desaparecer para poder estar plenamente presente en la actividad cient\u00edfica, exigente, que consume mucho tiempo y que no admite competencia alguna\u00bb (Lahire, 2023: p. 56).<\/p>\n<p>Esta es tambi\u00e9n la conclusi\u00f3n a la que llega Vincent de Gaulejac cuando lleva a cabo su an\u00e1lisis cr\u00edtico del modelo de gesti\u00f3n en la universidad. Ante la avalancha de herramientas de gesti\u00f3n y la hegemon\u00eda de la excelencia cient\u00edfica, hace un llamamiento sin ambages a la resistencia y al rechazo a someterse a ella para volver a centrarse en una aut\u00e9ntica actividad de investigaci\u00f3n y docencia que no est\u00e9 guiada ni instrumentalizada por otros intereses (Gaulejac, 2012). Esta resistencia dentro del sistema acad\u00e9mico constituye probablemente una etapa indispensable, aunque sea dif\u00edcil de llevar a cabo, como reconoce por otra parte el soci\u00f3logo, ya que se enfrenta a una mayor\u00eda activa y consentida. Oponerse a ella equivale, por tanto, a correr el riesgo de entrar en conflicto dentro de su propio colectivo de trabajo y, a la larga, verse marginado y aislado (Barrau, 2025). Dicha resistencia puede ejercerse de forma individual o colectiva, por ejemplo, a trav\u00e9s de los sindicatos. Pero para ello ser\u00eda necesario que estos \u00faltimos, en su mayor\u00eda, tambi\u00e9n cambiaran su perspectiva reivindicativa y dejaran de centrar su acci\u00f3n esencialmente en cuestiones de carrera, de , los recursos o incluso la gobernanza de las organizaciones cient\u00edficas desde una perspectiva corporativista. En definitiva, los sindicatos deber\u00edan ejercer una oposici\u00f3n real a las orientaciones estructurales \u2014y no solo coyunturales\u2014 de la pol\u00edtica interna.<\/p>\n<p>En respuesta a la constataci\u00f3n que se hace en este texto, \u00bfdebemos entonces conformarnos con reclamar m\u00e1s tiempo y libertad para llevar a cabo nuestras investigaciones? Esta reivindicaci\u00f3n parece, a primera vista, atractiva y evidente, ya que se corresponde, como se ha visto, a una concepci\u00f3n noble y antigua de la universidad. Parece deseable y leg\u00edtima, dadas las m\u00faltiples dificultades, como la falta de personal para atender adecuadamente a los estudiantes. Tiene a\u00fan m\u00e1s sentido en un momento en que el mundo de la investigaci\u00f3n sufre importantes ataques, ya sea en Estados Unidos, en Argentina o incluso en Francia. En cierto modo, se puede comprender un movimiento como <i>Stand Up for Science<\/i>, que se alz\u00f3 en marzo de 2025 contra estas ofensivas oscurantistas, denunciando la falta de medios y las amenazas que se ciernen sobre la libertad acad\u00e9mica de los investigadores. Pero, por otro lado, un movimiento de este tipo no debe impedir que se eche una mirada cr\u00edtica al funcionamiento nocivo de las instituciones de investigaci\u00f3n, a la responsabilidad de sus miembros ante esta situaci\u00f3n y a la forma en que su libertad ya se ve obstaculizada por las l\u00f3gicas que operan en ellas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, estas reivindicaciones corporativistas resultan insuficientes ante las evoluciones contempor\u00e1neas de la ciencia, en particular aquellas que conviene calificar de tecnocient\u00edficas (Bensaude-Vincent, 2009), ya que no cuestionan lo que producen los investigadores y las investigadoras en el seno de su instituci\u00f3n. El problema es que este tipo de causas, centradas en los recursos asignados a la investigaci\u00f3n, no cuestionan el contenido del trabajo de investigaci\u00f3n y, en particular, los fines que persigue. Ahora bien, gran parte de las ciencias modernas \u2014ya sean f\u00edsico-qu\u00edmicas, biol\u00f3gicas, econ\u00f3micas o sociales\u2014 contribuyen tambi\u00e9n a generar da\u00f1os que menosprecian la integridad de los seres vivos, de sus relaciones y de la naturaleza. Pensemos, por ejemplo, en el armamento militar, la edici\u00f3n del genoma y sus nuevas generaciones de OMG, la inteligencia artificial, el 5G, la energ\u00eda nuclear o, incluso, las teor\u00edas econ\u00f3micas liberales y los innumerables dispositivos sociales que sirven para \u00abcontrolar\u00bb a las poblaciones y obtener de ellas la \u00abpaz social\u00bb.<\/p>\n<p>Todo sucede como si hubi\u00e9ramos llegado a un punto en el que ya no resulta del todo evidente ni seguro que las ciencias aporten m\u00e1s beneficios que riesgos y perjuicios. Esta es la implacable constataci\u00f3n que establecen Bernadette Bensaude Vincent y Gabriel Dorthe (2024) en su \u00faltimo libro. Ambos autores animan, por tanto, a la poblaci\u00f3n a mostrarse recelosa ante la investigaci\u00f3n \u00aboficial\u00bb, y a los investigadores a \u00absalir de los laboratorios\u00bb y no conformarse con mejorar las condiciones de trabajo. As\u00ed, en lugar de lamentar las dificultades de acceso al mundo acad\u00e9mico denunciando su precariedad end\u00e9mica, \u00bfno habr\u00eda cuestionar tambi\u00e9n, y sobre todo, una dimensi\u00f3n que rara vez se aborda: la de la divisi\u00f3n del trabajo y la forma en que esta asigna arbitrariamente tareas y funciones a los individuos en nuestras sociedades (Lordon, 2021)? En el caso de la investigaci\u00f3n, \u00bfno confirma esta separaci\u00f3n el hecho de que a un pu\u00f1ado de individuos cuidadosamente seleccionados se les permite dedicar su vida a la producci\u00f3n de conocimiento de forma desconectada del resto de la poblaci\u00f3n? \u00bfEs normal y leg\u00edtima tal divisi\u00f3n del trabajo? M\u00e1s a\u00fan cuando sabemos que los conocimientos populares eran originalmente propiedad de el conjunto de la poblaci\u00f3n y que la ciencia moderna, como profesi\u00f3n, se ha desarrollado apropi\u00e1ndose de ellos (Conner, 2011 [2005]). No se trata aqu\u00ed de renunciar a la indispensable creaci\u00f3n y difusi\u00f3n de conocimientos, sobre todo de los cr\u00edticos. \u00bfC\u00f3mo cuestionar, entonces, la forma institucional que ha adoptado el actual sistema de producci\u00f3n del \u00e1mbito cient\u00edfico? \u00bfNo es acaso sobre todo esta gran divisi\u00f3n entre \u00abexpertos\u00bb y \u00abprofanos\u00bb lo que habr\u00eda que abolir radicalmente, en lugar de reclamar incansablemente m\u00e1s recursos que, por otra parte, no pondr\u00e1n necesariamente fin a las l\u00f3gicas de excelencia y selecci\u00f3n draconianas que determinan su asignaci\u00f3n?<\/p>\n<h3><b>Bibliograf\u00eda<\/b><\/h3>\n<p>Ab\u00e9lard (2003), Universitas calamitatum\u00a0: le livre noir des r\u00e9formes universitaires, Bellecombes-en-Bauges, Le Croquant.<br \/>\nAccardo Alain, (2013) [2001],\u00a0<em>De notre servitude involontaire<\/em>, Marseille, Agone.<br \/>\nBarot Emmanuel (2009), \u00ab\u00a0Sauver l\u2019universit\u00e9\u00a0?\u00a0\u00bb,\u00a0<em>Contretemps<\/em>, ao\u00fbt.<br \/>\nBarrau Aur\u00e9lien (2025),\u00a0<em>Trahir par fid\u00e9lit\u00e9. 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Suivies d\u2019un entretien in\u00e9dit<\/em>, Paris, Raisons d\u2019Agir.<br \/>\nChristin Pierre (2006),\u00a0<em>Petit crime contre les humanit\u00e9s<\/em>, Paris, M\u00e9taili\u00e9.<br \/>\nClot Yves (2010),\u00a0<em>Le travail \u00e0 c\u0153ur. Pour en finir avec les risques psychosociaux<\/em>, Paris, La D\u00e9couverte.<br \/>\nCollectif Nos services publics (2024), \u00ab\u00a0L\u2019explosion du recours aux vacataires, ou l\u2019ub\u00e9risation de l\u2019enseignement sup\u00e9rieur. L\u2019universit\u00e9, entre ill\u00e9galit\u00e9 et d\u00e9sorganisation\u00a0\u00bb, avril.<br \/>\nColomb Fabrice, Flocco Ga\u00ebtan et Guyonvarch M\u00e9lanie (2026), \u00ab\u00a0Ce que l\u2019IA fait \u00e0 la sociologie\u00a0\u00bb,\u00a0<em>Mouvements<\/em>, 12 f\u00e9vrier.<br \/>\nCombes Ad\u00e8le (2022),\u00a0<em>Comment l\u2019universit\u00e9 broie les jeunes chercheurs. Pr\u00e9carit\u00e9, harc\u00e8lement, loi du silence<\/em>, Paris, Autrement.<br \/>\nConner Clifford D. 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L\u2019universit\u00e9 marchandis\u00e9e<\/em>, Lormont, Le Bord de l\u2019eau.<br \/>\nHibou B\u00e9atrice (2012),\u00a0<em>La bureaucratisation du monde \u00e0 l\u2019\u00e8re n\u00e9olib\u00e9rale<\/em>, Paris, La D\u00e9couverte.<br \/>\nJaubert Alain et L\u00e9vy-Leblond Jean-Marc (1973),\u00a0<em>(Auto)-critique de la science<\/em>, Paris, Seuil.<br \/>\nJaveau Claude (2014),\u00a0<em>Des impostures sociologiques<\/em>, Lormont, Le Bord de l\u2019eau.<br \/>\nKlein \u00c9tienne (2020), \u00ab\u00a0Le go\u00fbt du vrai\u00a0\u00bb,\u00a0<em>Tracts<\/em>, n\u00b0 17, Paris Gallimard.<br \/>\nLagasnerie Geoffroy (de) (2007),\u00a0<em>L\u2019empire de l\u2019universit\u00e9. Sur Bourdieu, les intellectuels et le journalisme<\/em>, Paris, Amsterdam.<br \/>\nLagasnerie Geoffroy (de) (2011),\u00a0<em>Logique de la cr\u00e9ation<\/em>, Paris, Fayard.<br \/>\nLagasnerie Geoffroy (2017),\u00a0<em>Penser dans un monde mauvais<\/em>, Paris, Puf.<br \/>\nLahire Bernard (2023),\u00a0<em>Les structures fondamentales des soci\u00e9t\u00e9s humaines<\/em>, Paris, La D\u00e9couverte.<br \/>\nLarousserie David et Morin Herv\u00e9 (2023), \u00ab\u00a0Macron veut sortir la recherche de l\u2019orni\u00e8re\u00a0\u00bb,\u00a0<em>Le Monde<\/em>, 9 d\u00e9cembre, p. 6.<br \/>\nLarousserie David (2025), \u00ab\u00a0Le projet de labos d\u2019excellence au CNRS cr\u00e9e des remous\u00a0\u00bb,\u00a0<em>Le Monde<\/em>, 22 janvier, p. 3.<br \/>\nLazar Judith (2001),\u00a0<em>Les secrets de famille de l\u2019universit\u00e9<\/em>, Paris, Emp\u00eacheur de penser en rond.<br \/>\nLe Lay St\u00e9phane et Chambard Olivia (2023), \u00ab\u00a0Quand les violences du champ acad\u00e9mique rencontrent les violences n\u00e9olib\u00e9rales\u00a0\u00bb,\u00a0<em>Mouvements<\/em>, n\u00b0 113, p. 12-24.<br \/>\nLeclerc G\u00e9rard (2005). \u00ab\u00a0Qui sont les intellectuels ? Le cas des universitaires\u00a0\u00bb,\u00a0<em>Sciences Humaines<\/em>, n\u00b0 157, p. 24-24.<br \/>\nLinhart Dani\u00e8le (1994),\u00a0<em>La modernisation des entreprise<\/em>, Paris, La D\u00e9couverte.<br \/>\nLodge David (1991) [1984],\u00a0<em>Un tout petit monde<\/em>, Paris, Rivages.<br \/>\nLordon Fr\u00e9d\u00e9ric (2010),\u00a0<em>Capitalisme, d\u00e9sir et servitude. Marx et Spinoza<\/em>, Paris, La Fabrique.<br \/>\nLordon Fr\u00e9d\u00e9ric (2014),\u00a0<em>La malfa\u00e7on. Monnaie europ\u00e9enne et souverainet\u00e9 d\u00e9mocratique<\/em>, Paris, Les Liens qui Lib\u00e8rent.<br \/>\nLordon Fr\u00e9d\u00e9ric (2021),\u00a0<em>Figures du communisme<\/em>, Paris, La Fabrique.<br \/>\nLouvel S\u00e9verine (2011),\u00a0<em>Des patrons aux managers. Les laboratoires de la recherche publique depuis les ann\u00e9es 1970<\/em>, Rennes, PUR.<br \/>\nLurie Alison (1987) [1984],\u00a0<em>Liaisons \u00e9trang\u00e8res<\/em>, Paris, Payot &amp; Rivages.<br \/>\nMandosio Jean-Marc (2000),\u00a0<em>Apr\u00e8s l\u2019effondrement. Notes sur l\u2019utopie n\u00e9otechnologique<\/em>, Paris, Editions de l\u2019encyclop\u00e9die des nuisances.<br \/>\nMaris Bernard (1991),\u00a0<em>Les sept p\u00e9ch\u00e9s capitaux des universitaires<\/em>, Albin Michel.<br \/>\nMills Charles W. (1967) [1959],\u00a0<em>L\u2019imagination sociologique<\/em>, Paris, La D\u00e9couverte.<br \/>\nMusselin Christine (2008),\u00a0<em>Les universitaires<\/em>, Paris, La D\u00e9couverte.<br \/>\nCollectif Nos services publics (2024),\u00a0<em>L\u2019explosion du recours aux vacataires, ou l\u2019ub\u00e9risation de l\u2019enseignement sup\u00e9rieur<\/em>, avril.<br \/>\nP.\u00c9.C.R.E.S. (2011),\u00a0<em>Recherche pr\u00e9caris\u00e9e, recherche atomis\u00e9e. Production et transmission des savoirs \u00e0 l\u2019heure de la pr\u00e9carisation<\/em>, Paris, Raisons d\u2019Agir.<br \/>\nPestre Dominique (2013),\u00a0<em>\u00c0 contre-science. Politiques et savoirs des soci\u00e9t\u00e9s contemporaines<\/em>, Paris, Seuil.<br \/>\nPorcher Thomas (2025),\u00a0<em>Le vacataire. Exp\u00e9rience v\u00e9cue de la pr\u00e9carit\u00e9 \u00e0 l\u2019universit\u00e9<\/em>, Paris, Stock.<br \/>\nPoucet Bruno (2025), \u00ab\u00a0L\u2019enseignement priv\u00e9 en France\u00a0: des recherches en renouvellement\u00a0\u2013\u00a02000-2025\u00a0\u00bb,\u00a0<em>Revue fran\u00e7aise de p\u00e9dagogie<\/em>, n\u00b0 226, p.119-162.<br \/>\nReadings Bill (2013),\u00a0<em>Dans les ruines de l\u2019universit\u00e9<\/em>, Montr\u00e9al, Lux.<br \/>\nRivi\u00e8re Tiphaine (2015),\u00a0<em>Carnets de th\u00e8se<\/em>, Paris, Seuil.<br \/>\nStengers Isabelle (2013),\u00a0<em>Une autre science est possible\u00a0! Manifeste pour un ralentissement des sciences<\/em>, Paris, La D\u00e9couverte.<br \/>\nTestart Jacques (2024), \u00ab\u00a0Science et d\u00e9mocratie. Il faut se d\u00e9barrasser des influences d\u2019argent\u00a0!\u00a0\u00bb,\u00a0<em>Elucid<\/em>, entretien avec Olivier Berruyer, 6 janvier.<br \/>\nTraverso Enzo (2013),\u00a0<em>O\u00f9 sont pass\u00e9s les intellectuels\u00a0?<\/em>\u00a0Paris, Textuel.<br \/>\nViry Laurence (2006),\u00a0<em>Le monde v\u00e9cu des universitaires. Ou la r\u00e9publique des \u00e9gos<\/em>, Rennes, PUR.<br \/>\nWeber Max (1959) [1917],\u00a0<em>Le savant et le politique<\/em>, Paris, Plon.<br \/>\nWaters Lindsay (2008),\u00a0<em>L\u2019\u00e9clipse du savoir<\/em>, Paris, Allia.<br \/>\nWillemez Laurent et Pudal Bernard (2018), \u00ab\u00a0Les recrutements vus de l\u2019int\u00e9rieur\u00a0\u00bb,\u00a0<em>Socio-logos<\/em>, n\u00b0 13.<\/p>\n<h3>Notas<\/h3>\n<p>1 Agradezco a mis colegas Florent Bertinotti, Fabrice Colomb, Jennifer Deram, M\u00e9lanie Guyonvarch, J\u00e9r\u00e9mie Moualek y S\u00e9bastien Petit por sus atenta revisi\u00f3n. Este texto es tambi\u00e9n fruto de nuestras conversaciones a lo largo de muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p>2 En su defensa de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, \u00c9tienne Klein recuerda as\u00ed la \u00abprofunda alegr\u00eda, la alegr\u00eda singular que surge en la mente cuando por fin comprende lo que buscaba comprender\u00bb (Klein, 2020: p. 28).<\/p>\n<p>3 Y, por consiguiente, esto supone, en lo que a m\u00ed respecta, oponerme a ello. Geoffroy de Lagasnerie habla, por otra parte, de \u00absociolog\u00eda de oposici\u00f3n\u00bb precisamente para evitar las ambig\u00fcedades que conlleva el concepto de \u00absociolog\u00eda cr\u00edtica\u00bb (Lagasnerie, 2017).<\/p>\n<p>4 Describo la profesi\u00f3n de investigador a trav\u00e9s de la funci\u00f3n de profesor-investigador en la universidad. Si bien existen diferencias con respecto a la de investigador en el CNRS, muchos de los aspectos aqu\u00ed mencionados son comunes a ambas. Se puede hacer la misma observaci\u00f3n en el plano disciplinario. El an\u00e1lisis que presento se basa en mi experiencia de la instituci\u00f3n cient\u00edfica desde el \u00e1mbito de la sociolog\u00eda. A pesar de las diferencias importantes, esta experiencia, por lo tanto, situada, probablemente encontrar\u00e1 eco en la profesi\u00f3n de investigador tal y como se ejerce en otras disciplinas, tanto en las ciencias experimentales como en las humanidades en general.<\/p>\n<p>5 El concepto de modernizaci\u00f3n se emplea habitualmente para calificar las transformaciones que afectaron a las empresas durante la d\u00e9cada de 1980. Estas transformaciones consistieron en racionalizar los procesos de producci\u00f3n, con la aparici\u00f3n del modelo japon\u00e9s en la era neoliberal: flexibilidad, producci\u00f3n ajustada, reestructuraciones, gesti\u00f3n participativa, herramientas de gesti\u00f3n, automatizaci\u00f3n y digitalizaci\u00f3n, etc. (Linhart , 1994). El t\u00e9rmino puede aplicarse ahora tambi\u00e9n a los servicios p\u00fablicos, como la universidad y los laboratorios de investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>6 Como recuerda el historiador de la ciencia Dominique Pestre, \u00abla ciencia, sin embargo, no es solo conocimiento. Es producci\u00f3n t\u00e9cnica, generaci\u00f3n exponencial de \u201cartefactos\u201d, integraci\u00f3n en los sistemas t\u00e9cnicos e industriales\u00bb (2013: p. 7). M\u00e1s recientemente, Nicolas Chevassus -au-Louis subraya que \u00aben todo el mundo, las pol\u00edticas de investigaci\u00f3n se han orientado hacia el apoyo a la innovaci\u00f3n, supuesta garante del crecimiento econ\u00f3mico\u00bb (2025: p. 16).<\/p>\n<p>7 Consejo de Administraci\u00f3n (CA), Comisi\u00f3n de Investigaci\u00f3n (CR) y Comisi\u00f3n de Formaci\u00f3n y Vida Estudiantil (CFVU).<\/p>\n<p>8 Como pude observar hace unos a\u00f1os en una universidad mexicana con el control diario de asistencia del profesorado investigador.<\/p>\n<p>9 Esta libertad formal es probablemente algo diferente en las ciencias \u00abexactas\u00bb. En este caso, los profesores-investigadores trabajan a diario en un laboratorio cuyo director distribuye actividades que requieren importantes medios t\u00e9cnicos (Beaud, 2021).<\/p>\n<p>10 Denominado \u00abPermisos de Investigaci\u00f3n o Conversiones Tem\u00e1ticas\u00bb (CRCT), este periodo de entre 6 y 12 meses exime al profesor-investigador de su carga lectiva y de sus responsabilidades administrativas, al tiempo que sigue percibiendo su salario.<\/p>\n<p>11 De hecho, si bien es posible que un investigador practique las ciencias sociales de manera cr\u00edtica y disidenta, resulta mucho m\u00e1s dif\u00edcil hacerlo en las \u00abciencias duras\u00bb. \u00bfC\u00f3mo se puede, por ejemplo, desarrollar una perspectiva cr\u00edtica en ingenier\u00eda gen\u00e9tica o en inform\u00e1tica? La \u00fanica alternativa para estos cient\u00edficos \u00abdisidentes\u00bb consiste en abandonar su disciplina por otra perteneciente a las ciencias sociales, como la historia de la ciencia o la epistemolog\u00eda, o bien unirse a un movimiento militante, tal y como hicieron algunos de nuestros interlocutores y interlocutoras con quienes nos reunimos durante nuestra investigaci\u00f3n dedicada a la biolog\u00eda sint\u00e9tica (Flocco y Guyonvarch, 2019).<\/p>\n<p>12 En <i>Homo academicus<\/i>, Pierre Bourdieu cita a Alvin W. Gouldner, quien hab\u00eda identificado arquetipos de docentes-investigadores tales como los \u00ab<i>locals<\/i>\u00bb, \u00ab<i>dedicated<\/i>\u00bb, \u00ab<i>true bureaucrat<\/i>\u00bb, \u00ab<i>homeguard<\/i>\u00bb y \u00ab<i>elders<\/i>\u00bb, o incluso a Burton Clark, quien habla de \u00ab<i>teacher<\/i>\u00bb, \u00ab<i>scholar-researcher<\/i>\u00bb, \u00ab<i>demonstrator<\/i>\u00bb y \u00ab<i>consultant<\/i>\u00bb (1984: p. 24).<\/p>\n<p>13 Estas negligencias adoptan a veces la forma de actos de violencia que sufren los doctorandos por parte de su director o directora de tesis: abandono durante la tesis, humillaciones en seminarios y defensas, apropiaci\u00f3n indebida de trabajos, etc.<\/p>\n<p>14 Algunos objetar\u00e1n que la libertad total es una quimera y que esta siempre es limitada, o incluso socialmente determinada. Otros se ofender\u00e1n ante la referencia al concepto de libertad, viendo en ello una forma de ceder a su concepci\u00f3n liberal, la de un individuo que disfruta de libertad individual frente a toda forma de obst\u00e1culos y restricciones (Berlan, 2021). No se trata aqu\u00ed ni de una cosa ni de la otra, sino de la libertad acad\u00e9mica, es decir, el hecho de poder ejercer la profesi\u00f3n docente e investigadora de manera aut\u00f3noma, independientemente de cualquier forma de influencia o presi\u00f3n ideol\u00f3gica, pol\u00edtica o econ\u00f3mica externa (Beaud, 2021).<\/p>\n<p>15 Hace unos a\u00f1os, una colega confes\u00f3 antes de su intervenci\u00f3n en un seminario su temor a \u00absuicidarse profesionalmente \u00bb al presentar un texto que no se ajustaba a las referencias te\u00f3ricas de los colegas que la hab\u00edan contratado y que estaban presentes ese d\u00eda.<\/p>\n<p>16 El HCERES es el acr\u00f3nimo del Alto Consejo de Evaluaci\u00f3n de la Investigaci\u00f3n y la Ense\u00f1anza Superior.<\/p>\n<p>Se trata de un organismo p\u00fablico encargado de la evaluaci\u00f3n de las actividades de investigaci\u00f3n y docencia. Para llevar a cabo esta misi\u00f3n, se apoya en la experiencia de los profesores-investigadores, a quienes se les propone regularmente participar en estas comisiones de evaluaci\u00f3n del trabajo colectivo de sus pares. Por lo tanto, el HCERES es objeto de una valoraci\u00f3n ambigua: por un lado, muchos colegas lo condenan porque encarna el control y la evaluaci\u00f3n de sus actividades, lo que condujo en junio de 2025 a la votaci\u00f3n de su supresi\u00f3n por parte de los diputados. Pero, por otro lado, los mismos participan activamente en \u00e9l en nombre de un \u00abentrismo \u00bb que se supone que sabotea el organismo desde dentro y protege as\u00ed el trabajo de investigaci\u00f3n de los colegas de una evaluaci\u00f3n injusta.<\/p>\n<p>17 En una entrevista en l\u00ednea, Jacques Testart, el genetista cr\u00edtico con la ciencia que descubri\u00f3 al beb\u00e9 probeta, reconoce que \u00abel investigador no es libre en realidad, contrariamente a lo que imagina. Porque a menudo se jacta de ser libre para hacer ciencia, pero no es libre en absoluto. Es un brazo armado de la industria \u00bb (2024).<\/p>\n<p>18 Los polos de investigaci\u00f3n y de ense\u00f1anza superior, creados en 2006, agrupan las actividades de investigaci\u00f3n y sus recursos con el fin de llevar a cabo proyectos comunes.<\/p>\n<p>19 Las comunidades de centros, creadas en 2013, designan a grandes centros surgidos de agrupaciones de universidades.<\/p>\n<p>20 Los laboratorios de excelencia se crearon en 2011.<\/p>\n<p>21 Las iniciativas de excelencia \/ Iniciativas de Ciencia, Innovaci\u00f3n, Territorios y Econom\u00eda se crearon, por su parte, en 2014.<\/p>\n<p>22 El punto \u00e1lgido de esta digitalizaci\u00f3n se alcanz\u00f3 durante la crisis de la COVID-19, que provoc\u00f3 la explosi\u00f3n de las clases \u00aba distancia\u00bb durante ese periodo. Si bien las clases \u00abpresenciales\u00bb se han restablecido desde el final de la crisis, una serie de citas y reuniones se han mantenido y generalizado ahora a trav\u00e9s de videoconferencia.<\/p>\n<p>23 El presidente Macron ofreci\u00f3 un buen ejemplo de tal confusi\u00f3n durante su discurso de diciembre de 2023, en el que present\u00f3 su visi\u00f3n de la evoluci\u00f3n futura de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica. En \u00e9l expres\u00f3 su deseo de reactivar la inversi\u00f3n en el sector en nombre de la lucha contra una burocracia que considera \u00abuna p\u00e9rdida de tiempo de investigaci\u00f3n y de dinero p\u00fablico\u00bb (Larousserie y Morin, 2023) .<\/p>\n<p>24 Salvo contadas excepciones, autores como Charles W. Mills, Erwin Chargaff, Yves Dupont, Fr\u00e9d\u00e9ric Lordon, Claude Javeau y Aur\u00e9lien Barrau han lamentado la servidumbre voluntaria de los investigadores en sus an\u00e1lisis cr\u00edticos de la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>25 De hecho, los art\u00edculos de las revistas acad\u00e9micas a menudo no est\u00e1n destinados a ser le\u00eddos, sino que sirven principalmente como indicadores de evaluaci\u00f3n y reconocimiento al acumularse en un curr\u00edculum. As\u00ed lo recuerda Yves Gingras cuando destaca que el art\u00edculo cient\u00edfico \u00abha pasado en treinta a\u00f1os de ser una <i>unidad de conocimiento<\/i> a convertirse en una <i>unidad contable<\/i>\u00bb, que \u00abhoy en d\u00eda para evaluar a los investigadores y a los organismos de investigaci\u00f3n (departamentos, laboratorios y universidades)\u00bb (2018: p. 140).<\/p>\n<p>26 \u00bfNo se oye con frecuencia a algunos colegas \u00abprofesores titulares\u00bb decir que aspiran a ser ascendidos a \u00abcatedr\u00e1ticos\u00bb para ejercer m\u00e1s poder en la instituci\u00f3n? Sobre todo teniendo en cuenta que, junto a esta jerarqu\u00eda estatutaria oficial, existe tambi\u00e9n \u00abuna jerarqu\u00eda simb\u00f3lica (pero muy real) mucho m\u00e1s sofisticada. Esta \u00faltima permanece invisible para quienes no pertenecen al mundo de los intelectuales y no forman parte del c\u00edrculo \u00edntimo, para quienes quedan al margen de la red de connivencias, influencias y confluencias\u00bb (Leclerc, 2005: p. 24).<\/p>\n<p>27 Fr\u00e9d\u00e9ric Lordon recuerda c\u00f3mo funciona la \u00abestratificaci\u00f3n jer\u00e1rquica\u00bb en el seno de la gran empresa, estructurando la servidumbre pasional de la multitud asalariada en un gradiente de dependencia\u00bb (2010: p. 41). As\u00ed, para el fil\u00f3sofo spinozista, \u00abcada uno quiere, y lo que quiere est\u00e1 condicionado por la aprobaci\u00f3n de su superior jer\u00e1rquico, quien a su vez se esfuerza por su propio querer, al que subordina a su subordinado, cadena ascendente de dependencia a la que corresponde una cadena descendente de instrumentalizaci\u00f3n\u00bb (Idem).<\/p>\n<\/div>\n<p>Fuente: <em>Contretemps<\/em>, 22 de mayo de 2026 (<a href=\"https:\/\/www.contretemps.eu\/illusions-et-desillusions-du-metier-de-savant\/\">https:\/\/www.contretemps.eu\/illusions-et-desillusions-du-metier-de-savant\/<\/a>)<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A partir de su experiencia como profesor e investigador, Ga\u00ebtan Flocco analiza el auge de las l\u00f3gicas gerenciales, la competencia<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":19902,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-19901","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19901","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=19901"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19901\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19903,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19901\/revisions\/19903"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/19902"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=19901"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=19901"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=19901"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}