{"id":19946,"date":"2026-06-07T05:00:30","date_gmt":"2026-06-07T04:00:30","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19946"},"modified":"2026-06-07T00:58:53","modified_gmt":"2026-06-06T23:58:53","slug":"consecuencia-de-los-acuerdos-eisenhower-franco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19946","title":{"rendered":"Consecuencia de los acuerdos Eisenhower-Franco"},"content":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de Jos\u00e9 Herrera Plaza, <i>El a\u00f1o de las bombas. Historias de Palomares<\/i>, Almer\u00eda: Edual (Editorial Universidad de Almer\u00eda), 2025, 224 p\u00e1ginas.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/el-ano-de-las-bombas-scaled.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-19947\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/el-ano-de-las-bombas-scaled.jpg\" alt=\"\" width=\"208\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/el-ano-de-las-bombas-scaled.jpg 1776w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/el-ano-de-las-bombas-208x300.jpg 208w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/el-ano-de-las-bombas-710x1024.jpg 710w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/el-ano-de-las-bombas-768x1107.jpg 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/el-ano-de-las-bombas-1065x1536.jpg 1065w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/el-ano-de-las-bombas-1421x2048.jpg 1421w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/el-ano-de-las-bombas-1320x1903.jpg 1320w\" sizes=\"auto, (max-width: 208px) 100vw, 208px\" \/><\/a>Lo que aqu\u00ed se muestra, as\u00ed abre su ensayo Jos\u00e9 Herrera Plaza [JHP], \u00abson los testimonios de veintiocho personas de nacionalidad espa\u00f1ola y norteamericana que fueron coprotagonistas del accidente nuclear de Palomares (Almer\u00eda, 1966) [muy parecido al que ocurri\u00f3 dos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1968, en Thule (Groenlandia)], que intervinieron en los labores de remedio, la b\u00fasqueda de la bomba perdida o quien alguna relaci\u00f3n tuvo con los damnificados\u00bb. Salvo excepciones, prosigue JHP, el caso de Luisa Isabel \u00c1lvarez de Toledo, duquesa de Medina Sidonia por ejemplo, \u00abno son personajes hist\u00f3ricos ni ostentan relevancia alguna en pol\u00edtica o cultura. Lo notable son sus avatares, el relato de aquello que les toc\u00f3 vivir, marcado por la excepcionalidad y el drama.\u00bb<\/p>\n<p>Lo aqu\u00ed recogido, observa JHP m\u00e1s adelante, \u00abes un peque\u00f1o bot\u00f3n de muestra. Veintiocho historias, veintiocho voces de casi medio centenar que fueron registradas para el largometraje documental [por \u00e9l dirigido, es autor tambi\u00e9n del gui\u00f3n] \u00abOperaci\u00f3n Flecha Rota\u00bb y en publicaciones posteriores. La grabaci\u00f3n de algo m\u00e1s de cincuenta horas, incluidas las im\u00e1genes de archivos, supuso el doloroso descarte del 90% de un material que ahora vez a la luz\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, 28 voces recogidas que fueron grabadas antes de 2007, el a\u00f1o del documental. Cai veinte a\u00f1os despu\u00e9s no han perdido ni un \u00e1tomo de actualidad e inter\u00e9s.<\/p>\n<p>Forman <i>El a\u00f1o de las bombas<\/i> la introducci\u00f3n, el pr\u00f3logo del gran cient\u00edfico franco-barcelon\u00e9s Eduardo Rodr\u00edguez Farr\u00e9, y veinticuatro cap\u00edtulos. Hubiera sido adecuado, tal vez, la inclusi\u00f3n de un \u00edndice onom\u00e1stica e incluso de una breve cronolog\u00eda.<\/p>\n<p>El t\u00edtulo de algunos de los cap\u00edtulos: 1. Aqu\u00ed en Palomares, el dinero antes que la salud. 4. El emigrante de Palomares. 8. Transport\u00e1bamos regularmente bombas at\u00f3micas. 11. Hice lo que ten\u00eda que hacer. 13. Fue un acto de encubrimiento por parte de EEUU y Espa\u00f1a. 16. No les deb\u00eda importar nada lo que les pudiera pasar; por supuesto todos hispanos o negros. 18. Lo que pudo ocurrir y no ocurri\u00f3. 20. Un tratado internacional es violado en Espa\u00f1a por los Estados Unidos. 22. Me encarg\u00f3 que cogiera trozos de bomba. 24. Estaban m\u00e1s o menos en un campo de concentraci\u00f3n. \u00bfAlguno que merezca ser destacado? Todos ellos. Mi preferido, por el calado y profundidad de la lucha antifranquista-comunista: el cuarto.<\/p>\n<p>Un apunte sobre el autor: Jos\u00e9 Herrera Plaza (Almer\u00eda, 1955), la persona que m\u00e1s sabe (y m\u00e1s comprometido est\u00e1) en el mundo-mundial sobre lo sucedido en Palomares en 1966 y la historia posterior, ha seguido una vida profesional relacionada con la imagen: fotograf\u00eda, cine y televisi\u00f3n. Desde 1985, \u00a1hace m\u00e1s de 40 a\u00f1os!, ha seguido muy de cerca las consecuencias del accidente (\u00a1sigue en pie de lucha, informaci\u00f3n, escritura cr\u00edtica y resistencia!).<\/p>\n<p>En 2007 escribi\u00f3 y dirigi\u00f3 el largometraje \u00abOperaci\u00f3n Flecha Rota. Accidente nuclear en Palomares\u00bb [<i>Broken Arrow<\/i>, Flecha Rota; llaman as\u00ed a todo incidente de seguridad grave que involucre armas nucleares], el primer documental realizado sobre el accidente at\u00f3mico almeriense. La pel\u00edcula fue fruto de una exposici\u00f3n hom\u00f3nima de 2003 organizada en el Centro Andaluz de Fotograf\u00eda (CAF), ampliada y renovada en el 50\u00ba aniversario del accidente en 2016.<\/p>\n<p>JHP ha sido tambi\u00e9n asesor hist\u00f3rico (como el prologuista del libro, Eduard Rodr\u00edguez Farr\u00e9) de la miniserie de 2021 \u00abPalomares. D\u00edas de playa y plutonio\u00bb. (Si no la han visto, v\u00e9anla, vale la pena. Cuatro cap\u00edtulos en total).<\/p>\n<p>Entre sus libros, adem\u00e1s de sus numerosos art\u00edculos relacionados con el tema y asuntos afines publicados en diarios y revistas acad\u00e9micas (<i>Llull<\/i>, por ejemplo), cabe citar, <i>Accidente Nuclear de<\/i> <i>Palomares. Consecuencias (1966-2016); Silencios y deslealtades. El accidente militar de Palomares: desde la guerra fr\u00eda hasta el presente <\/i>(2019, coautor principal). Conferenciante siempre dispuesto, en la UAL ha sido ponente en el Curso de Verano de 2009 y en las actividades relacionadas con \u00abLa Guerra Fr\u00eda en 1966. Palomares y Villaricos\u00bb, con la exposici\u00f3n de la Facultad de Humanidades en la primavera de 2022 y la del CAF en la sala Bioclim\u00e1tica, de las que ha sido comisario.<\/p>\n<p>M\u00e1s sucintamente: JHP es un ciudadano e investigador comprometido que merece el reconocimiento p\u00fablico, el reconocimiento de todos nosotros y el doctorado <i>honoris causa<\/i> de toda universidad que intente estar a la altura de las circunstancias. JHP ha hehco suya, ha tomado muy buena nota de aquel dicho orteguiano: \u00absaber a qu\u00e9 atenerse\u00bb. Por eso, sin duda, JHP es un imprescindible. De los de Bertolt Brecht.<\/p>\n<p>Pero \u00bfqu\u00e9 pas\u00f3 en enero de 1966? Un resumen para situarnos (El lector informado se lo puede saltar; tomo pie en un libro sobre los peligros para la salud humana de la industria at\u00f3mica publicado por el Viejo Topo y con autor\u00eda de Eduard Rodr\u00edguez Farr\u00e9):<\/p>\n<p>El accidente se produjo el 16 de enero de 1966, durante una operaci\u00f3n de abastecimiento de combustible en vuelo. La colisi\u00f3n, que tuvo lugar en el espacio a\u00e9reo de Palomares, ocasion\u00f3 la destrucci\u00f3n y ca\u00edda de un octoreactor B-52 y de un avi\u00f3n nodriza KC-135 de la base militar usamericana de Mor\u00f3n de la Frontera (Sevilla). Murieron en el acto los cuatro tripulantes del KC-135 y tres de los siete tripulantes del B-52. Los otros militares salvaron la vida saltando en paraca\u00eddas. Entre ellos, Larry Messinger, el piloto del B-52 en aquellos momentos (Luego tomo pie en sus declaraciones).<\/p>\n<p>En 1966, en plena guerra fr\u00eda-muy-caliente, 340 aviones superbombaderos B-52 (tambi\u00e9n llamados por aquel entonces <i>estratofortalezas) <\/i>de las fuerzas a\u00e9reas de los Estados Unidos, concretamente de su Comando A\u00e9reo Estrat\u00e9gico (SAC: <i>Strategic Air Command<\/i>), se manten\u00edan <i>permanentemente<\/i> en el aire, sobrevolando el planeta. Cada uno de ellos transportaba una carga de cuatro bombas termonucleares de 1,5 megatones (cada una ten\u00eda un poder destructor 75 veces superior a la bomba lanzada sobre Hiroshima; las cuatro bombas de cada uno de los B-52, con una potencia conjunta de 6 megatones, equival\u00edan a m\u00e1s de 300 bombas de Hiroshima). Esta estrategia militar, que llevaba, y de hecho llev\u00f3, en algunas ocasiones a la Humanidad al borde del abismo, estaba basada en la supuesta necesidad de estar lo m\u00e1s cerca posible del objetivo del hipot\u00e9tico enemigo (l\u00e9ase la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica) en caso de urgencia en el ataque o contraataque nuclear.<\/p>\n<p>Este punto de vista estrat\u00e9gico comportaba una estructura militar anexa, de apoyo a la aviaci\u00f3n norteamericana, en todo el planeta. La Espa\u00f1a franquista formaba parte de ella. Recordemos los acuerdos entre el dictador golpista Franco y el presidente-general Eisenhower de 1953, el llamado Pacto de Madrid, y las bases militares en Espa\u00f1a de utilizaci\u00f3n \u00abconjunta\u00bb. El gobierno norteamericano, por supuesto, no tuvo problemas pol\u00edticos ni de ning\u00fan otro tipo para llegar a alianzas con un r\u00e9gimen que hab\u00eda sido aliado, y hab\u00eda sido apoyado, por la Italia de Mussolini y la Alemania hitleriana.<\/p>\n<p>De hecho, en los los tratados firmados con Estados Unidos en 1953 y en 1963 no se mencionaba, en sus cl\u00e1usulas conocidas, que aviones norteamericanos, cargados con explosivos nucleares, sobrevolasen el espacio a\u00e9reo y pudieran utilizar las bases en territorio espa\u00f1ol para dar soporte log\u00edstico y repostar combustible en vuelo. Pero, de hecho (\u00a1quien le pone pegas al Imperio!), los B-52 sal\u00edan cada ma\u00f1ana de la base de las fuerzas a\u00e9reas usamericanas de Seymour Johnson, en Goldsboro, Carolina del Norte, y se dirig\u00edan hacia el Este del Mediterr\u00e1neo, hacia la frontera turco-sovi\u00e9tica. Al sobrevolar Espa\u00f1a en direcci\u00f3n este repostaban combustible en vuelo suministrado por aviones-nodriza de la base a\u00e9rea de Zaragoza (clausurada hace d\u00e9cadas), en un punto situado entre la ciudad aragonesa y la costa mediterr\u00e1nea. Al regresar a Estados Unidos, los B-52 volv\u00edan a repostar. En este caso, el avi\u00f3n nodriza proven\u00eda de la base de Mor\u00f3n de la Frontera y la maniobra se realizaba sobre la costa mediterr\u00e1nea de Almer\u00eda.<\/p>\n<p>(JHP se\u00f1ala en nota, p. 91, que en realidad los B-52 se aproximaban a la costa del sur de Italia, sin llegar a la frontera turco-sovi\u00e9tica, y retornaban a su lugar de despegue. Por tanto, el \u00fanico pa\u00eds, aparte de Estados Unidos, que sobrevolaban cargados de bombas at\u00f3micas era Espa\u00f1a. Sea como fuere, est\u00e1 claro qu\u00e9 pa\u00eds en los a\u00f1os de la guerra fr\u00eda tuvo en general una actitud m\u00e1s ofensiva, una estrategia militar que impulsaba y abonaba una pol\u00edtica del abismo).<\/p>\n<p>El accidente se produjo cuando el B-52 n\u00ba 256, al que la tripulaci\u00f3n denominaba Tea-16, repostaba de regreso a la base de Carolina del Norte. Como consecuencia de un fallo en la maniobra de acoplamiento para el suministro de combustible colisionaron las aeronaves; se produjo la destrucci\u00f3n y ca\u00edda del superbombardero y del avi\u00f3n nodriza, y se desprendieron las cuatro bombas termonucleares tipo Mark 28 (modelo B28RI) de 1,5 megatones cada una que transportaba el B-52. Tres de ellas cayeron en tierra y fueron localizadas r\u00e1pidamente, pero una cay\u00f3 al mar y se tard\u00f3<b> \u00a1cerca de 80 d\u00edas!<\/b> en localizarla, apareciendo finalmente a 5 millas de la costa.<\/p>\n<p>Dos de las bombas, que cayeron con sus respectivos paraca\u00eddas, se recogieron intactas; una cerca de la desembocadura del r\u00edo Almanzora y la otra en el mar. Las otras dos cayeron sin paraca\u00eddas, ya que la colisi\u00f3n origin\u00f3 el derrame del combustible del KC-135 (unos 12.000 litros de keroseno) y su ignici\u00f3n, quemando los paraca\u00eddas de estas bombas al pasar por la nube de fuego. Una de ellas cay\u00f3 en un solar de Palomares; la otra en una sierra cercana.<\/p>\n<p>A causa del choque violento con el suelo y la detonaci\u00f3n del explosivo convencional que llevan estas armas como iniciador, se produjo la fragmentaci\u00f3n de las dos bombas, la ignici\u00f3n de parte de su n\u00facleo fundamental y la formaci\u00f3n de un aerosol, de una potente nube de finas part\u00edculas compuesta por los \u00f3xidos de los elementos transur\u00e1nicos constitutivos del n\u00facleo fundamental de la bomba. Asimismo, al romperse estas, se liber\u00f3, vaporiz\u00e1ndose, el tritio (hidrogeno-3, radiactivo beta d\u00e9bil), elemento esencial para la reacci\u00f3n de fusi\u00f3n termonuclear definitoria de ese infernal y criminal ingenio militar.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n del viento que soplaba en aquellos momentos en la zona dispers\u00f3 el aerosol que se hab\u00eda formado en los dos puntos de contacto e hizo que sus componentes se depositaran posteriormente en una zona de unas 226 Ha, que abarcaba, monte bajo, campos de cultivo e incluso zonas urbanas. Como consecuencia de ello, se produjo la contaminaci\u00f3n de la zona por diversos is\u00f3topos del plutonio \u2014principalmente Pu-239 y cantidades menores de Pu-240\u2014 y, en menor proporci\u00f3n, americio 241. La contaminaci\u00f3n alcanz\u00f3 valores superiores a 7.400 Bq de radiaci\u00f3n alfa por m<sup>2<\/sup> en la superficie indicada, si bien con notables diferencias seg\u00fan los suelos considerados. En alrededor de 17 Ha se determinaron actividades del orden de 117.000 Bq\/m<sup>2<\/sup> (117 KBq\/ m<sup>2<\/sup>) que eran superadas con mucho en otras 2,2 Ha. Algunas \u00e1reas pr\u00f3ximas a los puntos de impacto alcanzaron valores extremadamente superiores, de 3,7 x 10<sup>7<\/sup> Bq\/m<sup>2<\/sup> (\u00a137 millones de Bq por m<sup>2!<\/sup>). Incluso en algunas zonas las cantidades eran tan elevadas que saturaron los detectores. Es pertinente mencionar que el nivel real de contaminaci\u00f3n alfa ha sido controvertido y var\u00eda seg\u00fan las fuentes consultadas. Las cifras indicadas son las m\u00ednimas reconocidas en su momento por la JEN.<\/p>\n<p>La contaminaci\u00f3n alcanz\u00f3 sus valores m\u00e1ximos, como es l\u00f3gico, en las proximidades de los puntos de contacto de las bombas con el suelo, disminuyendo con la distancia a dichos puntos. No obstante, la direcci\u00f3n del viento determin\u00f3 que en \u00e1reas ubicadas a unos 1.400 metros del impacto se registrasen actividades de 420.000 Bq\/m<sup>2<\/sup>. La mayor parte de las viviendas, que constitu\u00edan una zona urbana muy dispersa, quedaron situadas en la zona que no result\u00f3 contaminada directamente o que result\u00f3 afectada en menor medida. La zona que ten\u00eda mayor contaminaci\u00f3n, y en mayor extensi\u00f3n, fue la correspondiente a los eriales situados entre colinas al suroeste de Palomares, y que distaban un kil\u00f3metro y medio de la zona urbana. Todo esto est\u00e1 descrito con cierto detalle en un informe del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).<\/p>\n<p>(A d\u00eda de hoy siguen sin descontaminar unas <strong>40 Ha. Aunque Estados Unidos y Espa\u00f1a firmaron preacuerdos en 2017 hace para limpiar las 50.000 metros c\u00fabicos de tierra contaminada, especialmente en la zona de Sierra Almagrera, el proceso de traslado de los residuos radiactivos a territorio estadounidense sigue dilat\u00e1ndose.)<\/strong><\/p>\n<p>El piloto del B-52 en el momento del accidente, Larry Messinger, que no parece muy arrepentido de su dilatada y peligrosa trayectoria militar, explica as\u00ed lo sucedido en el libro: \u00abEl accidente en cuesti\u00f3n se produjo cuando nos aproximamos a la nave nodriza. Previamente hab\u00edamos descendido [la altura media de vuelo era de 11.200 m] hasta la altura indicada. Creo que eran a unos 7.620 m. Despu\u00e9s de establecer contacto con la nave, nos acercamos a ella. La velocidad normal de aproximaci\u00f3n [que no indica] es relativamente lenta y los aviones se aproximaron por detr\u00e1s de la nave nodriza despacio y se colocan ligeramente por debajo de esta.\u00bb En la parte trasera de la nave nodriza hay un operador de manguera que indica visualmente la cercan\u00eda o lejan\u00eda del avi\u00f3n que va a repostar, \u00abde sus movimientos de ascenso o descenso y dirige la manguera. La manguera es por donde sale el combustible de la nave nodriza y por donde se llena el B-52. Probablemente tuviera tres metros de largo y una extensi\u00f3n en el extremo de otros tres metros. Cuando el avi\u00f3n se aproxima a la distancia adecuada, el operador puede controlar la manguera y colocarla dentro de la toma del B-52\u00bb.<\/p>\n<p>En esta ocasi\u00f3n, se\u00f1ala el piloto, se acercaron a la nave nodriza un poco m\u00e1s r\u00e1pido de lo normal. No da cifras. \u00abCuando los aviones se aproximan demasiado a la nave nodriza existe un procedimiento mediante el cual el operador de la manguera, si el avi\u00f3n se coloca en una posici\u00f3n peligrosa, alerta: \u00abInterrumpir, interrumpir\u00bb, corta la v\u00e1lvula de admisi\u00f3n y lo deja atr\u00e1s.\u00bb Pero en realidad, prosigue Messinger, no se emiti\u00f3 esta vez ning\u00fan aviso. No apareci\u00f3 el \u00abInterrumpir\u00bb. Descendieron detr\u00e1s de la nave nodriza \u00aby de repente ocurri\u00f3 algo. Se produjo una especie de explosi\u00f3n. Parec\u00eda como si nuestro avi\u00f3n cayese en picado. Al parecer, golpe\u00f3 la nave nodriza, aunque desde luego yo no lo vi. Todo pas\u00f3 tan r\u00e1pido que en ese momento nadie pudo hacer nada. Procedimos a levantar la manivela y a accionar el disparador para salir despedidos al aire en lo que se denomina eyecci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed la explicaci\u00f3n del accidente. Voy cerrando.<\/p>\n<p>Del compromiso c\u00edvico-pol\u00edtico y cient\u00edfico del prologuista (y amigos) son muestra estas palabras: \u00abVeinte a\u00f1os despu\u00e9s del accidente, conociendo ya los efectos de las radiaciones ionizantes y el significado de curios, becquerelios, rads, rems, sieverts y dem\u00e1s medidas de dosimetr\u00eda, tuve la oportunidad de ir a Palomares en varias ocasiones, tanto con Jordi Bigas de Greenpeace o como miembro del Centro de An\u00e1lisis y Programas Sanitarios (CAPS, una especie de fundaci\u00f3n sin \u00e1nimo de lucro) de Barcelona, a quien la alcaldesa ped\u00e1nea de Palomares, Antonia Flores, hab\u00eda pedido asesoramiento sobre la situaci\u00f3n de la zona. Aquellas visitas dieron lugar a un informe el CAPS muy cr\u00edtico con la falta de informaci\u00f3n y el proceder de la Junta de Energ\u00eda Nuclear (JEN) con los vecinos\u00bb. No es la \u00fanica actividad del CAPS que merece nuestro mayor reconocimiento.<\/p>\n<p>Cierro con otras palabras, tambi\u00e9n del prologuista, que no deber\u00edan pasar desapercibidas y que muestran muy a las claras las tendencias poli\u00e9ticas generales de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica realmente existente: \u00abConsultada la base de publicaciones internacionales revisadas por pares m\u00e1s importantes del mundo (PubMed of US National Library of Medicine) solo aparecen 14 art\u00edculos: uno de 1987 y trece entre 1997 y 2019. Todos ellos se refieren a la contaminaci\u00f3n radiactiva del suelo y e la biota. <i>Ning\u00fan estudio riguroso se ha publicado sobre la salud de los vecinos de Palomares-Villaricos ni tampoco sobre los aspectos relativos a la epidemiolog\u00eda de la poblaci\u00f3n expuesta. Seguimos pues desconociendo la realidad del impacto sobre la poblaci\u00f3n de un \u00e1rea contaminada por plutonio, uranio y americio<\/i>\u00bb [en \u00e9nfasis es m\u00edo]. En esas estamos. Debemos a personas tan admirables como Jos\u00e9 Herrera Plaza (y Eduard Rodr\u00edguez Farr\u00e9) que no estemos cegados por la desinformaci\u00f3n interesada. <i>El a\u00f1o de las bombas. Historias de Palomares<\/i> es un libro necesario. Nos hace menos ciegos.<\/p>\n<p>PS: La vida y la historia, eso s\u00ed, suelen dar sorpresas. Una que nos recuerda JHP. Cuando se celebr\u00f3 el refer\u00e9ndum de 1986 sobre la permanencia o no de nuestro pa\u00eds en la OTAN, el s\u00ed a la permanencia en Palomares fue del 75% y el no del 21% (La media nacional fue respectivamente del 52% y el 40%).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de Jos\u00e9 Herrera Plaza, El a\u00f1o de las bombas. 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