{"id":20009,"date":"2026-06-25T05:00:44","date_gmt":"2026-06-25T04:00:44","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=20009"},"modified":"2026-06-25T01:14:14","modified_gmt":"2026-06-25T00:14:14","slug":"el-marxismo-ecologico-y-la-cuestion-del-estado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=20009","title":{"rendered":"El marxismo ecol\u00f3gico y la cuesti\u00f3n del Estado"},"content":{"rendered":"<div dir=\"ltr\">\n<div class=\"yiv5346557305gmail-ydpf1200591yiv2857335073ydpd1258c26pasted-link\">\n<p><em>Marius Bickhardt, Gauthier Delozi\u00e8re y Cannelle Gignoux acaban de publicar <\/em>Le marxisme \u00e9cologique<em>\u00a0en la famosa colecci\u00f3n \u00abRep\u00e8res\u00bb de la editorial La D\u00e9couverte. En este texto, los autores analizan las formas en que el ecomarxismo ha renovado el debate en torno al Estado dentro del marxismo.<\/em><\/p>\n<p><em>Partiendo de las aportaciones de uno de los pioneros del marxismo ecol\u00f3gico, James O\u2019Connor, se trata de redefinir el Estado como interfaz entre el capital y la naturaleza y de explicar la forma en que la segunda contradicci\u00f3n del capitalismo atraviesa el Estado. Esto permite replantear, desde una perspectiva ecomarxista, los t\u00e9rminos del debate estrat\u00e9gico sobre el futuro y la funci\u00f3n del Estado en la revoluci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">Reinterpretar la teor\u00eda marxista de la emancipaci\u00f3n<\/span><\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/le-marxisme-ecologique.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-20011\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/le-marxisme-ecologique.jpg\" alt=\"\" width=\"189\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/le-marxisme-ecologique.jpg 800w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/le-marxisme-ecologique-189x300.jpg 189w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/le-marxisme-ecologique-647x1024.jpg 647w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/le-marxisme-ecologique-768x1216.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 189px) 100vw, 189px\" \/><\/a>En respuesta a los desequilibrios planetarios, los climat\u00f3logos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim\u00e1tico (IPCC) abogan por una \u00abplanificaci\u00f3n a largo plazo\u00bb, una \u00abtransformaci\u00f3n de los procesos de producci\u00f3n\u00bb, as\u00ed como una \u00abjusticia clim\u00e1tica y social\u00bb<sup>1<\/sup>. Si bien estas recomendaciones pueden sugerir que el IPCC cuestiona la maximizaci\u00f3n del beneficio a corto plazo propia del capital, su horizonte pol\u00edtico se limita, en realidad, a la reorientaci\u00f3n de la sociedad capitalista hacia una trayectoria de neutralidad en carbono para el a\u00f1o 2050<sup>2<\/sup>. Por su objetivo emancipador frente al capitalismo f\u00f3sil, el programa ecomarxista reivindica un alcance m\u00e1s radical. Determinar en qu\u00e9 condiciones es posible heredar la concepci\u00f3n marxista cl\u00e1sica de la emancipaci\u00f3n supone, por tanto, reevaluar los fundamentos del comunismo y de la estrategia revolucionaria.<\/p>\n<p>Recordemos lo esencial. El comunismo marxista no designa un \u00abideal\u00bb abstracto, sino un \u00abmovimiento <i>efectivo<\/i>\u00bb arraigado en las contradicciones inmanentes del modo de producci\u00f3n capitalista<sup>3<\/sup>. Seg\u00fan la interpretaci\u00f3n, ciertamente controvertida, del fil\u00f3sofo G. A. Cohen, Marx concibe el advenimiento del socialismo siguiendo el modelo de la \u00abatadura\u00bb (<i>fettering<\/i>)<sup>4<\/sup>. La superaci\u00f3n de la escasez natural que permite el desarrollo de las fuerzas productivas \u2014lo que el autor denomina la \u00abgran influencia civilizadora del capital\u00bb\u2014 se ve obstaculizada por las relaciones sociales capitalistas<sup>5<\/sup>.<\/p>\n<p>La tarea del socialismo consiste, pues, en liberar las <i>potencialidades de abundancia material<\/i> que el modo de producci\u00f3n ha engendrado sin ser capaz de realizarlas. Esta tarea recae en el proletariado, constituido como sujeto revolucionario por su concentraci\u00f3n en los lugares de producci\u00f3n donde se opera una \u00absimplificaci\u00f3n de las relaciones de clase\u00bb entre la burgues\u00eda y la clase obrera<sup>6<\/sup>. La transici\u00f3n socialista culmina en la dictadura revolucionaria del proletariado<sup>7<\/sup>, concebida inicialmente como estrategia para la conquista del aparato de Estado<sup>8<\/sup> antes de ser revisada en 1871 bajo la influencia de la Comuna de Par\u00eds. Esta \u00faltima cristaliza entonces la \u00abforma pol\u00edtica finalmente encontrada\u00bb del \u00abgobierno de la clase obrera\u00bb, que pone de manifiesto la necesidad de destruir el aparato de Estado burgu\u00e9s para sustituirlo por formas pol\u00edticas alternativas: \u00abLa clase obrera no puede contentarse con tomar la maquinaria del Estado ya preparada y hacerla funcionar en su propio beneficio\u00bb<sup>9<\/sup>.<\/p>\n<p>La socializaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n en manos de los productores asociados pone en marcha un \u00abplan deliberado\u00bb orientado a la producci\u00f3n de valores de uso y a la satisfacci\u00f3n de las necesidades sociales<sup>10<\/sup>. La abolici\u00f3n del salario elimina al mismo tiempo toda divisi\u00f3n en clases sociales y abre as\u00ed el camino a una libre asociaci\u00f3n comunista en la que la emancipaci\u00f3n colectiva se basa en la autonom\u00eda individual: \u00abEl libre desarrollo de cada uno es la condici\u00f3n del libre desarrollo de todos\u00bb<sup>11<\/sup>. La emancipaci\u00f3n <i>del trabajo<\/i>, que, una vez liberado de la explotaci\u00f3n capitalista, deja de ser solo un \u00abmedio de vida\u00bb para convertirse en una actividad aut\u00f3noma (la famosa \u00abprimera necesidad vital\u00bb del hombre), va acompa\u00f1ada de una emancipaci\u00f3n <i>respecto al trabajo<\/i> mediante la reducci\u00f3n de la jornada laboral<sup>12<\/sup>.<\/p>\n<p>Estos son, en resumen, los principales elementos de la teor\u00eda marxista de la emancipaci\u00f3n respecto a la cual el marxismo ecol\u00f3gico opera una desviaci\u00f3n cr\u00edtica. La crisis ecol\u00f3gica obliga, por tanto, a repensar el Estado, la estrategia de toma del poder, las modalidades de la planificaci\u00f3n y la figura del sujeto revolucionario.<\/p>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">El debate sobre el Estado ecol\u00f3gico en el seno del marxismo<\/span><\/h2>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">Estado y marxismo<\/span><\/h3>\n<p>Para comprender la redefinici\u00f3n ecol\u00f3gica del Estado es necesario volver primero sobre las numerosas controversias de las que ha sido objeto en la historia del marxismo desde Marx y Engels. En <i>La ideolog\u00eda alemana<\/i>, estos \u00faltimos describen el Estado como la \u00abforma mediante la cual los individuos de una clase dominante hacen valer sus intereses comunes\u00bb<sup>13<\/sup>\u00a0[Marx y Engels, 1932, reed. 2012, p. 74]. Seg\u00fan el plan inicial de <i>El Capital<\/i>, Marx ten\u00eda la intenci\u00f3n de redactar un cuarto libro dedicado al Estado capitalista que, finalmente, nunca vio la luz. Sin embargo, el Estado dista mucho de estar ausente del marxismo cl\u00e1sico, donde su an\u00e1lisis siempre se ha desarrollado a partir de problem\u00e1ticas espec\u00edficas: la hegemon\u00eda en Gramsci, el imperialismo en Luxemburg, la revoluci\u00f3n en Lenin o incluso el derecho en Pashukanis<sup>14<\/sup>.<\/p>\n<p>No fue hasta la d\u00e9cada de 1960 cuando se produjo una verdadera sistematizaci\u00f3n de la teor\u00eda marxista del Estado, que se inici\u00f3 con una cr\u00edtica a las concepciones entonces dominantes en la izquierda occidental de la posguerra. Por un lado, la teor\u00eda del capitalismo monopolista de Estado promovida por los partidos comunistas y el bloque sovi\u00e9tico minimiza la autonom\u00eda del Estado al reducirlo a un mero instrumento en manos de la clase dominante<sup>15<\/sup>. Por otro lado, la concepci\u00f3n del Estado como garante del inter\u00e9s general defendida por los partidos socialdem\u00f3cratas presupone una neutralidad del Estado que subestima sus l\u00edmites. El objetivo del debate consiste, por tanto, en elaborar una \u00abteor\u00eda m\u00e1s adecuada de la esencia y los l\u00edmites del poder del Estado capitalista\u00bb<sup>16<\/sup>.<\/p>\n<p>El callej\u00f3n sin salida en que se encuentran tanto el instrumentalismo como el neutralismo ha dado lugar a una reelaboraci\u00f3n de la cuesti\u00f3n estatal en el seno del marxismo, donde se enfrentan ahora dos modelos<sup>17<\/sup>\u00a0[Das, 1996].<\/p>\n<p>El primer modelo, denominado \u00abestructuralista\u00bb, se asocia sobre todo a la obra de juventud de Nicos Poulantzas<sup>18<\/sup> y a los trabajos de los te\u00f3ricos alemanes de la \u00abderivaci\u00f3n del Estado\u00bb<sup>19<\/sup>. Mientras que Poulantzas<sup>20<\/sup>\u00a0se enfrenta en la <i>New Left Review<\/i> al enfoque instrumental de Ralph Miliband, que reduce la esencia capitalista del Estado \u00fanicamente a los or\u00edgenes de clase de sus gobernantes, el soci\u00f3logo alem\u00e1n Claus Offe<sup>21<\/sup> pone de manifiesto una contradicci\u00f3n creciente en el seno del Estado entre su funci\u00f3n de acumulaci\u00f3n (garantizar la rentabilidad del capital) y su funci\u00f3n de legitimaci\u00f3n (consolidar el Estado social mediante la tributaci\u00f3n del capital). El economista James O\u2019Connor, te\u00f3rico de las crisis y del Estado antes de orientarse hacia el marxismo ecol\u00f3gico, ve en este doble imperativo la fuente de una crisis fiscal del Estado<sup>22<\/sup>.<\/p>\n<p>Desarrollado en la obra tard\u00eda de Poulantzas, el segundo modelo, denominado de la \u00ablucha de clases\u00bb, define el Estado capitalista como la \u00abcondensaci\u00f3n <i>material y espec\u00edfica<\/i> de una relaci\u00f3n de fuerzas entre clases y fracciones de clase\u00bb<sup>23<\/sup>. En consonancia con el fil\u00f3sofo italiano Antonio Gramsci, sostiene que todo \u00abbloque en el poder\u00bb debe imponer su \u00abhegemon\u00eda\u00bb en el sentido de un doble juego de coacci\u00f3n y consentimiento a trav\u00e9s de los diferentes aparatos ideol\u00f3gicos y represivos del Estado<sup>24<\/sup>.<\/p>\n<p>La tensi\u00f3n entre los distintos aparatos proporciona entonces una palanca para la transformaci\u00f3n socialista que se ejerce tanto dentro como contra el Estado. Mientras que la teor\u00eda de la derivaci\u00f3n de la forma capitalista del Estado va acompa\u00f1ada del rechazo estrat\u00e9gico de su conquista por parte de los nuevos movimientos sociales, Poulantzas sustituye la imagen de un \u00abbloque monol\u00edtico\u00bb por la de un \u00abcampo estrat\u00e9gico\u00bb con el fin de reubicar la estrategia de la lucha de clases en el seno del Estado<sup>25<\/sup>. Aboga por una transici\u00f3n democr\u00e1tica hacia el socialismo que articule la acci\u00f3n dentro del Estado y la lucha de clases llevada a cabo en el exterior.<\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">El Estado como interfaz entre el capital y la naturaleza<\/span><\/h3>\n<p>Desde finales de la d\u00e9cada de 1980, el marxismo ecol\u00f3gico recurre a este legado te\u00f3rico para conceptualizar lo que la sociolog\u00eda denomina ahora \u00abEstado ambiental\u00bb (<i>environmental state<\/i>)<sup>26<\/sup>. En la revista estadounidense <i>CNS<\/i> se inicia entonces un <i>ecological state debate<\/i> que se prolonga hasta nuestros d\u00edas<sup>27<\/sup>. Este esfuerzo te\u00f3rico es consecuencia de las primeras movilizaciones ecologistas de finales de la d\u00e9cada de 1960, que condujeron a la creaci\u00f3n de la Agencia de Protecci\u00f3n Ambiental (EPA) bajo la presidencia de Richard Nixon en 1970.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n del Estado se sit\u00faa en el centro del ecomarxismo desde su fundaci\u00f3n por James O\u2019Connor<sup>28<\/sup>. En su famoso art\u00edculo, el economista estadounidense establece un paralelismo entre la definici\u00f3n polanyiana de las mercanc\u00edas ficticias que son el trabajo, la tierra y el dinero<sup>29<\/sup> con el concepto marxista de condiciones de producci\u00f3n (fuerza de trabajo, recursos naturales e infraestructuras). Estas se compran y venden en el mercado como simples mercanc\u00edas, cuando en realidad no se (re)producen de manera capitalista. O\u2019Connor deduce de ello la necesidad imperiosa de una \u00abpolitizaci\u00f3n\u00bb de las condiciones de producci\u00f3n: \u00abEl Estado se interpone entre el capital y la naturaleza o las mediatiza\u00bb, es decir, constituye su \u00abinterfaz \u00bb<sup>30<\/sup>. La funci\u00f3n medioambiental del Estado designa as\u00ed la \u00abregulaci\u00f3n p\u00fablica del suministro de las condiciones de producci\u00f3n\u00bb<sup>31<\/sup>.<\/p>\n<p>O\u2019Connor recurre a una analog\u00eda con la cr\u00edtica marxista del agotamiento de la fuerza de trabajo en la producci\u00f3n capitalista, en la medida en que la crisis ecol\u00f3gica encarna tambi\u00e9n una tendencia autodestructiva del capital que amenaza su existencia a largo plazo. Esta \u00faltima es designada por el autor como una \u00absegunda contradicci\u00f3n\u00bb causada por el \u00ab(mal)uso (<i>use and abuse<\/i>) de la naturaleza por parte del capital\u00bb<sup>32<\/sup>. El calentamiento de la atm\u00f3sfera, la lluvia \u00e1cida, la salinizaci\u00f3n de las capas fre\u00e1ticas, los residuos t\u00f3xicos y la erosi\u00f3n del suelo son fen\u00f3menos que comprometen \u00abtanto los beneficios como los ecosistemas\u00bb<sup>33<\/sup>.<\/p>\n<p>Por lo tanto, la crisis ecol\u00f3gica \u00abobliga al capital y al Estado a ejercer un mayor control y planificaci\u00f3n sobre las condiciones de producci\u00f3n\u00bb, lo que se manifiesta en la puesta en marcha de pol\u00edticas medioambientales como la gesti\u00f3n integrada de plagas, la planificaci\u00f3n regional del uso del suelo o la eliminaci\u00f3n de residuos t\u00f3xicos<sup>34<\/sup>. Las cat\u00e1strofes medioambientales dan lugar as\u00ed a un \u00abcapitalismo m\u00e1s administrado\u00bb que confiere al Estado una doble funci\u00f3n: proporcionar las condiciones naturales necesarias para la producci\u00f3n de las empresas privadas, al tiempo que socializa los costes ecol\u00f3gicos generados por el capital<sup>35<\/sup>.<\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">Segunda contradicci\u00f3n y luchas de clases ecol\u00f3gicas en el seno del Estado<\/span><\/h3>\n<p>En contra de las hip\u00f3tesis que anuncian el colapso inminente del capitalismo o, por el contrario, tranquilizan sobre su adaptabilidad ilimitada, O\u2019Connor se abstiene de emitir un juicio <i>a priori<\/i> sobre su destino ecol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Por un lado, las movilizaciones ecologistas pueden contribuir a frenar las tendencias autodestructivas del capital en la medida en que \u00abla protecci\u00f3n de la naturaleza es susceptible de restaurar los beneficios\u00bb<sup>36<\/sup>. La degradaci\u00f3n del medio ambiente puede, adem\u00e1s, dar lugar al auge de \u00abnuevas industrias destinadas a restaurarlo\u00bb<sup>37<\/sup>, como lo ilustran los equipos de dragado de lagos, las m\u00e1quinas de limpieza de bosques, los revitalizadores de suelos, los purificadores de aire o incluso los dispositivos contra la lluvia \u00e1cida. Las \u00absoluciones supertecnol\u00f3gicas\u00bb<sup>38<\/sup>\u00a0implementadas para compensar la segunda contradicci\u00f3n abren as\u00ed nuevas oportunidades de inversi\u00f3n para absorber el capital excedente en busca de valorizaci\u00f3n. Esta causalidad rec\u00edproca entre crisis econ\u00f3mica y crisis ecol\u00f3gica se manifiesta hoy en d\u00eda en la aparici\u00f3n de fracciones de \u00abcapital verde\u00bb dentro de las industrias bajas en carbono (v\u00e9ase <i>infra<\/i>).<\/p>\n<p>Por otra parte, el autor ve en la crisis ecol\u00f3gica un catalizador de las contradicciones en el seno del Estado. Las \u00abcolosales sumas de dinero de cr\u00e9dito necesarias [\u2026] para la reconstrucci\u00f3n del medio ambiente\u00bb corren as\u00ed el riesgo de acentuar la crisis fiscal del Estado<sup>39<\/sup>. En definitiva, aunque el desenlace de la gesti\u00f3n estatal de la crisis ecol\u00f3gica sigue abierto (\u00abpuede o no resultar funcional para el capital en su conjunto, o para determinados capitales individuales, a corto o largo plazo\u00bb), las estrategias de resoluci\u00f3n enfrentan al Estado capitalista a una aut\u00e9ntica \u00abcrisis de la gesti\u00f3n de crisis\u00bb<sup>40<\/sup>, en la medida en que su papel medioambiental obstaculiza sus funciones de acumulaci\u00f3n y legitimaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El factor decisivo para el desenlace de la crisis reside, por tanto, en la intensidad de las luchas ecosociales. Para reflexionar sobre el surgimiento del movimiento ecologista, O\u2019Connor recurre de nuevo a los an\u00e1lisis de Marx sobre la reducci\u00f3n de la jornada laboral. Del mismo modo que la resistencia a la explotaci\u00f3n del trabajo gener\u00f3 un movimiento obrero que constituy\u00f3 una \u00abbarrera social\u00bb frente al capital, la lucha contra la tendencia autodestructiva de la \u00abexplotaci\u00f3n ecol\u00f3gica\u00bb debe constituirse tambi\u00e9n en una fuerza pol\u00edtica<sup>41<\/sup>. Ahora bien, en la medida en que el Estado desempe\u00f1\u00f3 un papel decisivo en la regulaci\u00f3n legal de la jornada laboral en el siglo XIX, esta analog\u00eda plantea la cuesti\u00f3n de su estatus estrat\u00e9gico para el movimiento ecologista.<\/p>\n<p>Al sostener que \u00ablas estructuras del Estado mediatizan o reflejan los conflictos en torno a la definici\u00f3n y el uso de las condiciones de producci\u00f3n\u00bb, O\u2019Connor concibe al Estado como un campo estrat\u00e9gico para las luchas ecosociales<sup>42<\/sup>. Mientras que las clases dominantes, respaldadas por el Estado, promueven una politizaci\u00f3n <i>funcional<\/i> (o <i>capitalista<\/i>) de las condiciones naturales con el fin de maximizar la rentabilidad del capital, el movimiento ecologista reivindica una politizaci\u00f3n <i>antag\u00f3nica<\/i> (o <i>socialista<\/i>) de las condiciones naturales como \u00abmedios de vida\u00bb. El Estado condensa as\u00ed una relaci\u00f3n de fuerzas entre el \u00abpoder del capital\u00bb y el \u00abpoder de los movimientos sociales que cuestionan las formas capitalistas de las condiciones de producci\u00f3n\u00bb<sup>43<\/sup>.<\/p>\n<p>Esta concepci\u00f3n refleja la influencia decisiva de la obra de la madurez de Poulantzas, quien defin\u00eda al Estado como una condensaci\u00f3n material de una relaci\u00f3n de fuerzas entre las clases<sup>44<\/sup>. Al adoptar la consigna poulantziana de la \u00abdemocratizaci\u00f3n del Estado\u00bb, O\u2019Connor se desmarca tanto de la \u00abestrategia anarquista\u00bb de abolici\u00f3n defendida por el ecoanarquista Murray Bookchin, como del proyecto de \u00abreformar el Estado liberal-democr\u00e1tico\u00bb impulsado por la ecolog\u00eda dominante<sup>45<\/sup>.<\/p>\n<p>Mientras que el renacimiento del debate marxista sobre el Estado a finales de la d\u00e9cada de 1960 ignoraba en gran medida esta problem\u00e1tica, la originalidad de O\u2019Connor reside en poner de manifiesto la contradicci\u00f3n ecol\u00f3gica que atraviesa el Estado capitalista. El autor concibe su teor\u00eda de una lucha de clases ecol\u00f3gica en el seno del Estado como una superaci\u00f3n tanto de las lecturas puramente funcionalistas, que a veces se encuentran entre los te\u00f3ricos de la derivaci\u00f3n del Estado, como de los enfoques neomarxistas de inspiraci\u00f3n weberiana, que privilegian el an\u00e1lisis de los procedimientos de legitimaci\u00f3n en detrimento de la dimensi\u00f3n material del Estado<sup>46<\/sup>.<\/p>\n<p>Al aplicar la matriz o\u2019connoriana al ciclo de luchas ecologistas de principios de la d\u00e9cada de 1970, un n\u00famero de <i>CNS<\/i> profundiza en el an\u00e1lisis del papel hist\u00f3rico del Estado medioambiental en Estados Unidos<sup>47<\/sup>. El surgimiento de un intervencionismo federal en materia medioambiental, simbolizado por la creaci\u00f3n de la EPA en 1970, se explicar\u00eda, por un lado, por las movilizaciones en favor de los derechos civiles y del medio ambiente a principios de la d\u00e9cada de 1960 y, por otro, por el agravamiento de la degradaci\u00f3n ecol\u00f3gica vinculada al auge de las industrias petroqu\u00edmicas y militares desde la d\u00e9cada de 1950.<\/p>\n<p>La adopci\u00f3n de la <i>Resource Conservation and Recovery Act<\/i> en 1976 se interpreta entonces como un nuevo arbitraje estatal entre el poder del capital y el de las luchas ecosociales. Para mantener sus funciones acumulativas y legitimadoras, el Estado consolida entonces una racionalidad neocl\u00e1sica basada en la evaluaci\u00f3n de costes y beneficios que tiene por objeto no tanto extinguir las fuentes de contaminaci\u00f3n, como exig\u00eda el movimiento ecologista, como controlar sus efectos m\u00e1s perversos. Por \u00faltimo, el Estado franc\u00e9s constituye tambi\u00e9n una interfaz entre el capital y la naturaleza. Ya se trate de la zona a defender (ZAD) de Notre-Dame-des-Landes o de las movilizaciones contra los megabalsas, el movimiento ecologista franc\u00e9s cuestiona la mercantilizaci\u00f3n de las condiciones de producci\u00f3n y la forma en que el Estado administra la \u00absegunda contradicci\u00f3n\u00bb<sup>48<\/sup>.<\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00bf\u00abRomper la m\u00e1quina estatal\u00bb f\u00f3sil o ecoleninismo?<\/span><\/h3>\n<p>El marco ideol\u00f3gico de la crisis clim\u00e1tica invita a replantear las cuestiones estrat\u00e9gicas del marxismo. \u00bfDebemos \u00abromper la maquinaria estatal\u00bb f\u00f3sil, seg\u00fan la f\u00f3rmula con la que Marx caracteriza la acci\u00f3n de los comuneros, o conviene, por el contrario, invertir en el Estado aprovechando las contradicciones internas del capitalismo verde? La primera opci\u00f3n remite a la cr\u00edtica ecoanarquista del Estado formulada por Bookchin, as\u00ed como al \u00abcomunismo de la cat\u00e1strofe\u00bb defendido por el colectivo Out of the Woods<sup>49<\/sup>\u00a0[2022]. La segunda se basa en una relectura ecol\u00f3gica de la estrategia propuesta por Poulantzas, que inspira tanto los proyectos del <i>Green New Deal<\/i> como el programa del \u00ableninismo ecol\u00f3gico\u00bb promovido por Malm.<\/p>\n<p>Alejado en realidad del \u00edmpetu revolucionario de Lenin, Malm adopta la concepci\u00f3n del Estado como \u00abcondensaci\u00f3n\u00bb de una relaci\u00f3n de fuerzas<sup>50<\/sup> [2020, pp. 151-152]. Por lo tanto, aboga por una estrategia de conquista electoral del poder combinada con la \u00abpresi\u00f3n popular sobre el Estado\u00bb ejercida mediante la desobediencia civil y el sabotaje, con el fin de \u00abobligar a sus aparatos a romper amarras\u00bb con el capital f\u00f3sil<sup>51<\/sup> [2016b; 2020] . La urgencia clim\u00e1tica justifica as\u00ed el compromiso con el Estado capitalista en un contexto en el que el advenimiento de un \u00abEstado obrero basado en los soviets\u00bb parece improbable debido al declive del movimiento obrero hist\u00f3rico. Mientras que el te\u00f3rico del ecolenismo rompe, parad\u00f3jicamente, con el \u00abprograma cl\u00e1sico consistente en demoler el Estado\u00bb, Guillibert mantiene la pertinencia de la estrategia leninista del doble poder, que se resume en la f\u00f3rmula de una lucha de los \u00absoviets en y contra el Estado\u00bb<sup>52<\/sup> [Guillibert, 2021, p. 241]. Este \u00abcontrapoder\u00bb se manifiesta en las luchas territoriales, como las ZAD o las movilizaciones ind\u00edgenas, que se conciben como \u00abcolectivos de autoorganizaci\u00f3n de lo vivo\u00bb. Su autonom\u00eda constituye una palanca \u00abpara obligar al Estado y organizar su declive\u00bb<sup>53<\/sup>\u00a0[p. 242].<\/p>\n<p>Ejercidas desde dentro mediante el juego electoral eco-leninista o desde fuera por los soviets ecologistas, las presiones sobre el Estado ofrecen una respuesta inmediata a la urgencia de un desmantelamiento r\u00e1pido de las industrias f\u00f3siles. Sin embargo, en la medida en que estas estrategias se inscriben en los \u00e1mbitos electorales nacionales, entran en conflicto con la escala planetaria del Antropoceno. Toda transformaci\u00f3n centrada en el Estado-naci\u00f3n choca con la contradicci\u00f3n estructural entre \u00abla unidad del mercado mundial y la fragmentaci\u00f3n del mundo en Estados territorializados\u00bb<sup>54<\/sup>\u00a0[Hunter, 2021], que ofrece al capital f\u00f3sil la posibilidad de eludir las medidas coercitivas mediante la deslocalizaci\u00f3n de sus actividades. Este callej\u00f3n sin salida pone de manifiesto la necesidad de concebir formas planetarias de coordinaci\u00f3n econ\u00f3mica y la constituci\u00f3n de un sujeto ecologista decididamente internacionalista.<\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">Notas<\/span><\/h3>\n<p>1 IPCC [2023], \u00abResumen para responsables de pol\u00edticas\u00bb, <i>en<\/i> <em>Cambio clim\u00e1tico 2023: Informe de s\u00edntesis<\/em>, Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim\u00e1tico, Ginebra, pp. 19-31.<\/p>\n<p>2 Buck H. J. [2021], <i>Ending Fossil Fuels. Why Net Zero Is Not Enough<\/i>, Verso, Londres.<\/p>\n<p>3 Marx y Engels [1932], <em>L\u2019Id\u00e9ologie allemande<\/em>, \u00c9ditions sociales, \u00abLes essentielles\u00bb, Par\u00eds, 2012, p. 64<\/p>\n<p>4 Cohen G. A. [1978], <em>Karl Marx\u2019s Theory of History. A Defence<\/em>, Princeton University Press, Princeton, 2000, pp. 326-340.<\/p>\n<p>5 Marx, [1939], <em>Manuscrits de 1857-1858, dits \u00abGrundrisse\u00bb<\/em>, \u00c9ditions sociales, \u00abLes essentielles\u00bb, Par\u00eds, 2011, p. 371<\/p>\n<p>6 Balibar \u00c9. y Wallerstein I. [1988], <em>Race, nation, classe. Les identit\u00e9s ambigu\u00ebs<\/em>, La D\u00e9couverte, \u00abPoche\/SHS\u00bb, Par\u00eds, 2007, p. 207-246.<\/p>\n<p>7 Marx [1875], <em>Critique du programme de Gotha<\/em>, \u00c9ditions sociales, \u00abLes poches\u00bb, Par\u00eds, 2008, p. 73.<\/p>\n<p>8 Marx K. y Engels F. [1848], <em>Manifeste du Parti communiste<\/em>, \u00c9ditions sociales, Par\u00eds, 2023.<\/p>\n<p>9 Marx [1871], <em>Sur la Commune de Paris<\/em>, \u00c9ditions sociales, Par\u00eds, 2021; Balibar \u00c9. [1974], <em>Cinq \u00c9tudes du mat\u00e9rialisme historique<\/em>, Maspero, Par\u00eds, p. 97.<\/p>\n<p>10 \u2014 [1867], <i><em>Le <\/em>Capital<\/i>, Libro I, \u00c9ditions sociales, \u00abLes essentielles\u00bb, Par\u00eds, 2016, p. 81<\/p>\n<p>11 Marx K. y Engels F. [1848], <em>Manifeste du Parti communiste<\/em>, \u00c9ditions sociales, Par\u00eds, 2023, p. 78.<\/p>\n<p>12 1875], <em>Critique du programme de Gotha<\/em>, \u00c9ditions sociales, \u00abLes poches\u00bb, Par\u00eds, 2008, p. 60<\/p>\n<p>13 Marx y Engels [1932], <em>L\u2019Id\u00e9ologie allemande<\/em>, \u00c9ditions sociales, \u00abLes essentielles\u00bb, Par\u00eds, 2012, p. 74<\/p>\n<p>14 Keucheyan [2015], \u00abEl estado de la utop\u00eda: la cuesti\u00f3n del Estado en el pensamiento cr\u00edtico contempor\u00e1neo\u00bb, <i>Revue fran\u00e7aise de socio-\u00e9conomie<\/i>, n.\u00ba 15, pp. 65-80.<\/p>\n<p>15 Jessop B. [1982], <i>The Capitalist State. Marxist Theories and Methods<\/i>, New York University Press, Nueva York, pp. 32-77.<\/p>\n<p>16 Clarke S. [1991], \u00abThe state debate\u00bb, <i>en<\/i> Clarke S. (dir.), <i>The State Debate<\/i>, Macmillan, Londres, p. 4.<\/p>\n<p>17 Das R. [1996], \u00abState theories: a critical analysis\u00bb, <i>Science and Society<\/i>, vol. 60, p. 27-5<\/p>\n<p>18 Poulantzas N. [1968], <em>Pouvoir politique et classes sociales de l\u2019\u00c9tat capitaliste<\/em>, Maspero, Par\u00eds.<\/p>\n<p>19 Vincent J.-M. <i>et al<\/i>. [1975], <em>L\u2019\u00c9tat contemporain et le marxisme<\/em>, Maspero, Par\u00eds; Hirsch [2005], <em>La Th\u00e9orie mat\u00e9rialiste de l\u2019\u00c9tat. <\/em><em>Les transformations du syst\u00e8me capitaliste des \u00c9tats<\/em>, Syllepse, Par\u00eds, 2025.<\/p>\n<p>20 Poulantzas [1969], \u00abThe problem of the capitalist state\u00bb, <i>New Left Review<\/i>, vol. I, n.\u00ba 58, pp. 67-78.<\/p>\n<p>21 Offe C. [1972], <i>Strukturprobleme des kapitalistischen Staates. Aufs\u00e4tze zur politischen Soziologie<\/i>, Suhrkamp, Fr\u00e1ncfort; [1984], <i>Contradictions of the Welfare State<\/i>, Hutchinson, Londres<\/p>\n<p>22 O\u2019Connor [1973], <i>The Fiscal Crisis of the State<\/i>, Transaction Publishers, New Brunswick, 2009.<\/p>\n<p>23 Poulantzas [1978], <em>L\u2019\u00c9tat, le pouvoir, le socialisme<\/em>, Les Prairies ordinaires, Par\u00eds, 2013, p. 192.<\/p>\n<p>24 Douet Y. [2019], \u00abAlthusser, Poulantzas y el problema de la autonom\u00eda de la pol\u00edtica\u00bb, <i>L\u2019Homme et la Soci\u00e9t\u00e9<\/i>, vol. 87, n.\u00ba 1, pp. 157-181; Ducange J.-N. y Keucheyan R. (eds.) [2016], <em>La Fin de l\u2019\u00c9tat d\u00e9mocratique. Nicos Poulantzas, un marxisme pour le <\/em><em>xxi<\/em><em><sup>e<\/sup><\/em>\u00a0<em>si\u00e8cle<\/em>, PUF, \u00abActuel Marx Confrontation\u00bb, Par\u00eds.<\/p>\n<p>25 Poulantzas [1978], <em>L\u2019\u00c9tat, le pouvoir, le socialisme<\/em>, Les Prairies ordinaires, Par\u00eds, 2013, p. 205<\/p>\n<p>26 Hausknost D. [2025], \u00abThe state in the Anthropocene\u00bb, <i>en<\/i> Machin A. y Wissenburg M. (eds.), <i>Handbook of Environmental Political Theory in the Anthropocene<\/i>, Edward Elgar Publishing, Cheltenham.<\/p>\n<p>27 Liodakis G. [2023], \u00ab\u00bfSuperar la crisis socioecol\u00f3gica mediante el Estado o la revoluci\u00f3n?\u00bb, <i>Capitalism, Nature, Socialism<\/i>, vol. 34, pp. 58-77.<\/p>\n<p>28 O\u2019Connor [1988], \u00abCapitalismo, naturaleza, socialismo: una introducci\u00f3n te\u00f3rica\u00bb, <i>Capitalism, Nature, Socialism<\/i>, vol. 1, n.\u00ba 1, pp. 11-38.<\/p>\n<p>29 Polanyi K. [1944], <em>La Grande Transformation. Aux origines politiques et \u00e9conomiques de notre temps<\/em>, Gallimard, Par\u00eds, 2009, pp. 117-127<\/p>\n<p>30 O\u2019Connor [1988], \u00abCapitalismo, naturaleza, socialismo: una introducci\u00f3n te\u00f3rica\u00bb, <i>Capitalism, Nature, Socialism<\/i>, vol. 1, n.\u00ba 1, p. 23<\/p>\n<p>31 O\u2019Connor [1988], \u00abCapitalismo, naturaleza, socialismo: una introducci\u00f3n te\u00f3rica\u00bb, <i>Capitalism, Nature, Socialism<\/i>, vol. 1, n.\u00ba 1, p. 23; Parenti C. [2014], \u00abThe environment making state: territory, nature and value\u00bb, <i>Antipode<\/i>, vol. 47, n.\u00ba 4, pp. 829-848.<\/p>\n<p>32 O\u2019Connor [1988], \u00abCapitalismo, naturaleza, socialismo: una introducci\u00f3n te\u00f3rica\u00bb, <i>Capitalism, Nature, Socialism<\/i>, vol. 1, n.\u00ba 1, p. 25<\/p>\n<p>33 P. 25<\/p>\n<p>34 P. 22<\/p>\n<p>35 P. 32.<\/p>\n<p>36 P. 31.<\/p>\n<p>37 p. 32<\/p>\n<p>38 p. 32.<\/p>\n<p>39 p. 32<\/p>\n<p>40 Offe [1973], \u00abKrisen des Krisenmanagements: Elemente einer politischen Krisentheorie\u00bb, <i>en<\/i> J\u00e4nicke M. (dir.), <i>Herrschaft und Krise<\/i>, Westdeutscher Verlag, Opladen, pp. 197-223.<\/p>\n<p>41 O\u2019Connor [1988], \u00abCapitalism, nature, socialism: a theoretical introduction\u00bb, <i>Capitalism, Nature, Socialism<\/i>, vol. 1, n.\u00ba 1, p. 32.<\/p>\n<p>42 P. 24<\/p>\n<p>43 p. 24<\/p>\n<p>44 O\u2019Connor [1984], <i>Accumulation Crisis<\/i>, Basil Blackwell, Oxford, pp. 191-198.<\/p>\n<p>45 O\u2019Connor [1998], <i>Natural Causes. Essays in Ecological Marxism<\/i>, Guilford Press, \u00abDemocracy and ecology\u00bb, Nueva York, p. 306<\/p>\n<p>46 Offe [1973], \u00abKrisen des Krisenmanagements: Elemente einer politischen Krisentheorie\u00bb, <i>en<\/i> J\u00e4nicke M. (dir.), <i>Herrschaft und Krise<\/i>, Westdeutscher Verlag, Opladen, pp. 197-223;\u00a0Habermas J. [1973], <em>Crise de l\u00e9gitimation dans le capitalisme avanc\u00e9<\/em>, Payot, \u00abCr\u00edtica de la pol\u00edtica\u00bb, Par\u00eds, 1978; O\u2019Connor [1988], \u00abCapitalismo, naturaleza, socialismo: una introducci\u00f3n te\u00f3rica\u00bb, <i>Capitalism, Nature, Socialism<\/i>, vol. 1, n.\u00ba 1, p. 24.<\/p>\n<p>47 FitzSimmons, M. <i>et al.<\/i> [1991], \u00abEnvironmentalism and the liberal state\u00bb, <i>Capitalism, Nature, Socialism<\/i>, vol. 2, n.\u00ba 1, pp. 2-3<\/p>\n<p>48 Carton y Malm [2025], <i>The Long Heat. Climate Politics When It\u2019s Too Late<\/i>, Verso, Londres, pp. 3-7.<\/p>\n<p>49 Out of the Woods Collective [2022], <i>Hope Against Hope. Writings on Ecological Crisis<\/i>, Common Notions, Nueva York.<\/p>\n<p>50 Malm [2020], <i>Corona, Climate, Chronic Emergency. War Communism in the Twenty-First Century<\/i>, Verso, Londres, pp. 151-152<\/p>\n<p>51 <i>Ibid.<\/i><\/p>\n<p>52] Guillibert P. [2021], <i>Terre et Capital. Pour un communisme du vivant<\/i>, \u00c9ditions\u202fAmsterdam, Par\u00eds, p. 241. s<\/p>\n<p>53 P. 242<\/p>\n<p>54 Hunter R. [2021], \u00abCapitalism, depoliticization, and climate politics\u00bb, <i>Science &amp; Society<\/i>, vol. 85, n.\u00ba 2.<\/p>\n<p>Fuente: <em>Contretemps<\/em>, 12 de junio de 2026, <a href=\"https:\/\/www.contretemps.eu\/marxisme-ecologique-question-etat\/\">https:\/\/www.contretemps.eu\/marxisme-ecologique-question-etat\/<\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marius Bickhardt, Gauthier Delozi\u00e8re y Cannelle Gignoux acaban de publicar Le marxisme \u00e9cologique\u00a0en la famosa colecci\u00f3n \u00abRep\u00e8res\u00bb de la editorial<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":20010,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1563,44,1548],"tags":[],"class_list":["post-20009","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-crisis-ecosocial","category-economia","category-politica"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/20009","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=20009"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/20009\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":20012,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/20009\/revisions\/20012"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/20010"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=20009"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=20009"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=20009"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}