{"id":2017,"date":"2012-10-02T00:00:00","date_gmt":"2012-10-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2017"},"modified":"2020-02-20T12:33:29","modified_gmt":"2020-02-20T11:33:29","slug":"tiempo-y-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2017","title":{"rendered":"Tiempo y vida"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><i>\u00abCr\u00e9eme, el tiempo es la cosa m\u00e1s importante: es un simple pseud\u00f3nimo de la misma vida\u00bb.(Antonio Gramsci)<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Eric Hobsbawm fue el \u00faltimo gran representante de una de aquellas raras generaciones de historiadores que tuvo la habilidad y la genialidad de cambiar nuestra visi\u00f3n del pasado, para poder pensar hist\u00f3ricamente el presente y abrir nuevas v\u00edas imposibles hacia el futuro. Una habilidad como historiadores que fue inseparable de su compromiso pol\u00edtico. Fue precisamente este compromiso el que los llev\u00f3 a juntarse en su etapa formativa, momento clave para entender todo su desarrollo posterior, en lo que se conoci\u00f3 como el grupo de historiadores del Partido Comunista de la Gran Breta\u00f1a (1946 &#8211; 1956). Bajo la influencia de Maurice Dobb y la inspiraci\u00f3n de Dona Torr se encontraron durante diez a\u00f1os un grupo heterog\u00e9neo de estudiantes, j\u00f3venes profesores y militantes de diversas causas para hablar del pasado. Cre\u00edan as\u00ed estar hablando tambi\u00e9n del futuro. Lo hac\u00edan en s\u00f3rdidos bares, con nombres tan resonantes como Garibaldi, armados, en palabras de Hobsbawm, \u00abcon papeles ciclostilados, res\u00famenes de tesis (&#8230;) llenos de austeridad f\u00edsica, excitaci\u00f3n intelectual, pasi\u00f3n pol\u00edtica y amistad\u00bb. En aquellos bares, con aquellos papeles y aquella pasi\u00f3n, se encontraron personas como Cristopher Hill, Rodney Hilton, John Saville, George Rud\u00e9 o E.P. Thompson. Todos ellos igualmente singulares, todos ellos, igualmente comprometidos. Pero quiz\u00e1s, en cierto sentido, Hobsbawm ten\u00eda una singularidad que la hac\u00eda \u00fanico.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Nacido en Alejandr\u00eda pas\u00f3 su infancia y adolescencia en Viena, entremedio de los restos de lo que hab\u00eda sido el gran imperio Austro-H\u00fangaro, y el Berl\u00edn que vio llegar a Hitler al poder, antes de que \u00e9l mismo, de origen jud\u00edo, emigrara hacia Inglaterra. Experiencia que, como al resto de la generaci\u00f3n de historiadores marxistas brit\u00e1nicos, lo llev\u00f3 a la filas del comunismo, de un comunismo marcado por el frentepopulismo de los a\u00f1os treinta y la resistencia antifascista de la Segunda Guerra Mundial. Un momento en la que Hobsbawm se reconoc\u00eda a si mismo en los versos de Brecht: \u00abDesgraciadamente, nosotros, que quer\u00edamos preparar el camino para la amabilidad, no pudimos ser amables\u00bb. Pero tambi\u00e9n, una vida que le dio una orientaci\u00f3n \u00fanica respecto a sus compa\u00f1eros. En efecto, \u00e9l que se declaraba heredero de los movimientos culturales de la Europa central nacidos con el siglo, fue quiz\u00e1s el menos ingl\u00e9s de toda esa generaci\u00f3n de historiadores. En su obra, su magna obra, las dos vertientes -la del comunismo formado en los a\u00f1os treinta y la de una vocaci\u00f3n internacional- est\u00e1n indudablemente presentes.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Hobsbawm, que contaba entre sus m\u00faltiples facetas incluso la de ser cr\u00edtico de Jazz, nos rescat\u00f3 una infinidad de historias a partir de esta doble vocaci\u00f3n. Un rescate que se hac\u00eda frente la \u00abenorme prepotencia de la posteridad\u00bb ya que \u00abal fin y al cabo, nosotros mismos no estamos al final de la evoluci\u00f3n social.\u00bb, como le gustaba decir a su amigo E.P. Thompson. En sus manos, por ejemplo, el movimiento ludita se integr\u00f3 como una experiencia fundacional de la clase obrera, liber\u00e1ndolo de las garras de la visi\u00f3n que lo condenaba como una muestra de su barbarie; o nos habl\u00f3, y en ese hablar casi fund\u00f3 por si solo una nueva corriente de estudios, del campesinado, de sus bandoleros sociales y de sus revueltas enfrent\u00e1ndose al nuevo desarrollo del capitalismo. Molde\u00f3 as\u00ed una nueva forma de entender la historia de los de abajo, mucho m\u00e1s all\u00e1 de la historia de sus organizaciones, instituciones y l\u00edderes donde hab\u00eda estado recluida pr\u00e1cticamente hasta la llegada de su generaci\u00f3n. Una historia que, en sus trabajos, dej\u00f3 de ser s\u00f3lo la de los de abajo, para pasar a ser una historia desde abajo, transformando la narrativa global de nuestra pasado a partir de la \u00e1spera mano de los trabajadores y las trabajadoras. Pero tambi\u00e9n fue m\u00e1s all\u00e1 de ello, cuando se centr\u00f3 en la historia del despliegue del capitalismo, entendido no como un proceso de modernizaci\u00f3n, sino de conflictos y luchas de clases, en sus magnas obras <i>Las revoluciones burguesas<\/i>, <i>La era del capitalismo<\/i> y <i>La era del Imperio<\/i>. Finalmente, adem\u00e1s, cruz\u00f3 una frontera, la que llevaba del XIX al XX, que ninguno de sus iguales hab\u00eda atravesado tan claramente y tan inmensamente como lo hizo \u00e9l con su <i>Historia del siglo XX<\/i>. Contaba entonces ya con 77 a\u00f1os, se hab\u00eda jubilado en 1982 y desde entonces hasta hoy su obra fue tan prolija que s\u00f3lo cabe en ella misma. Y en esta etapa final de su vida tambi\u00e9n se encontraban los principios nunca abandonados, hechos de pol\u00edtica e historia, de tiempo y vida, ya que como conclu\u00eda en su historia del siglo que \u00e9l vivi\u00f3 tan apasionadamente: \u00abLas propias estructuras de las sociedades humanas, incluyendo algunos de los fundamentos sociales de la econom\u00eda capitalista, est\u00e1n en situaci\u00f3n de ser destruidas por la erosi\u00f3n de nuestra herencia del pasado. Nuestro mundo corre riesgo a la vez de explosi\u00f3n y de implosi\u00f3n, y debe cambiar (&#8230;) Sin embargo, una cosa est\u00e1 clara: si la humanidad ha de tener un futuro, no ser\u00e1 prolongando el pasado o el presente. Si intentamos construir el tercer milenio sobre estas bases, fracasaremos. Y el precio del fracaso, esto es, la alternativa a una sociedad transformada, es la oscuridad.\u00bb Su mirada cr\u00edtica al pasado, incluso a aquella parte del pasado que \u00e9l consideraba como suyo, le llevaba as\u00ed a defender, en su <i>Una vida en el siglo XX<\/i>, un principio sin el que no hay posibildad ni de tiempo ni de vida. A pesar de todo \u00abNo abandonemos las armas, ni siquiera en los momentos m\u00e1s dif\u00edciles. La injusticia social debe seguir siendo denunciada i combatida. El mundo no mejorar\u00e1 por s\u00ed solo.\u00bb<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><i><b>(*) Profesor de historia de la UAB<\/b><\/i><\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><i>Art\u00edculo publicado en P\u00fablico: <\/i><a href=\"http:\/\/www.publico.es\/culturas\/443257\/tiempo-y-vida\"><i><u>http:\/\/www.publico.es\/culturas\/443257\/tiempo-y-vida<\/u><\/i><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Eric Hobsbawm fue el \u00faltimo gran representante de una de aquellas raras generaciones de historiadores que tuvo la habilidad y la genialidad de cambiar nuestra visi\u00f3n del pasado, para poder pensar hist\u00f3ricamente el presente y abrir nuevas v\u00edas imposibles hacia el futuro.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":2018,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17],"tags":[1131,1030],"class_list":["post-2017","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia","tag-eric-j-hobsbawm","tag-obituario"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2017","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2017"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2017\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2018"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2017"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2017"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2017"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}