{"id":20254,"date":"2026-07-30T05:00:28","date_gmt":"2026-07-30T04:00:28","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=20254"},"modified":"2026-07-30T03:36:07","modified_gmt":"2026-07-30T02:36:07","slug":"entre-dos-epocas-keynesianismo-privatizado-catastrofe-permanente-y-la-tarea-de-una-economia-de-produccion-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=20254","title":{"rendered":"Entre dos \u00e9pocas: keynesianismo privatizado, cat\u00e1strofe permanente y la tarea de una econom\u00eda de producci\u00f3n social"},"content":{"rendered":"<div dir=\"ltr\">\n<div>\n<p>En 1920, en medio del caos que sigui\u00f3 a la Primera Guerra Mundial, el te\u00f3logo protestante Friedrich Gogarten escribi\u00f3: \u00abEs el destino de nuestra generaci\u00f3n encontrarnos entre dos \u00e9pocas. Nunca pertenecimos al per\u00edodo que ahora llega a su fin; es dudoso que lleguemos a pertenecer alguna vez al per\u00edodo que est\u00e1 por venir\u2026 As\u00ed pues, nos encontramos en medio, en un espacio vac\u00edo\u00bb.<sup>1<\/sup> La frase no es solo una floritura ret\u00f3rica. Captura con precisi\u00f3n la condici\u00f3n hist\u00f3rica del capitalismo de los a\u00f1os en los que escribimos. El neoliberalismo a la antigua usanza ha muerto, o al menos est\u00e1 gravemente enfermo. El nuevo paradigma que podr\u00eda sustituirlo a\u00fan no ha nacido o a\u00fan no es reconocible. En medio, entre dos \u00e9pocas, se encuentra lo que nos hemos propuesto denominar la <i>cat\u00e1strofe permanente<\/i>: un r\u00e9gimen en el que las respuestas capitalistas en forma catastr\u00f3fica se han convertido en la norma, en el que las crisis ya no se superan sino que se acumulan, y en el que cada una de estas acumulaciones se convierte en el motivo de una nueva ronda de intervenci\u00f3n estatal, gasto p\u00fablico y transferencias al capital \u2014dentro de una l\u00f3gica que no ha cambiado.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p>No se trata exactamente de la \u00abpolicrisis\u00bb sobre la que ha escrito Adam Tooze.<sup>3<\/sup> La policrisis es el entrelazamiento de crisis heterog\u00e9neas que se refuerzan mutuamente sin fusionarse. La cat\u00e1strofe permanente es algo m\u00e1s exigente. La propia expresi\u00f3n est\u00e1 tomada de <i>Dial\u00e9ctica negativa<\/i>, de Theodor Adorno, donde el \u00abesp\u00edritu universal\u00bb se define como una cat\u00e1strofe permanente: la totalidad hist\u00f3rica se preserva a s\u00ed misma a trav\u00e9s de su propio antagonismo. <sup>4<\/sup> El giro que hemos dado a esta f\u00f3rmula adorniana es a\u00fan m\u00e1s dram\u00e1tico: la \u00abpermanencia\u00bb de la cat\u00e1strofe en el capitalismo de nuestro tiempo no se refiere a la mera repetici\u00f3n de crisis. Se refiere al hecho de que la forma de la respuesta \u2014la intervenci\u00f3n estatal de emergencia para preservar la acumulaci\u00f3n privada\u2014 se ha convertido ella misma en el r\u00e9gimen.<\/p>\n<p>Nos gustar\u00eda, en lo que sigue, intentar hacer que esta categor\u00eda sea anal\u00edticamente operativa. Nuestro argumento es que la crisis estructural global del capital que se ha desarrollado desde principios de la d\u00e9cada de 2000 puede interpretarse como el paso de una forma de primera generaci\u00f3n de <i>keynesianismo privatizado<\/i> (1987-2007) a una forma de segunda generaci\u00f3n (a partir de 2020), con un largo interludio \u00abzombi\u00bb entre ambas. Esta periodizaci\u00f3n, lejos de ser un mero esquema descriptivo, nos permite comprender tres cosas a la vez: por qu\u00e9 el neoliberalismo se derrumb\u00f3 en 2007-2008 y, sin embargo, sobrevivi\u00f3; por qu\u00e9 el retorno del Estado durante la pandemia no equivale a un giro progresista; y por qu\u00e9 la cuesti\u00f3n a la que nos enfrentamos no es, en definitiva, una cuesti\u00f3n de demanda y distribuci\u00f3n, sino de finanzas y producci\u00f3n \u2014de <i>qu\u00e9<\/i>, <i>c\u00f3mo<\/i>, <i>cu\u00e1nto<\/i>, <i>d\u00f3nde<\/i> y <i>para qui\u00e9n<\/i> producir\u2014.<\/p>\n<p>El neoliberalismo que tom\u00f3 forma en la d\u00e9cada de 1980 no era, contrariamente a lo que \u00e9l mismo afirmaba, un sistema totalmente antikeynesiano. Se trataba de un keynesianismo espec\u00edfico: uno privatizado. A partir de 1987 \u2014tras la primera gran intervenci\u00f3n de Alan Greenspan para rescatar el mercado burs\u00e1til en octubre de ese a\u00f1o \u2014, la demanda efectiva en las principales econom\u00edas capitalistas ya no se sustentaba en la redistribuci\u00f3n p\u00fablica ni en un crecimiento salarial estable, sino en la inflaci\u00f3n de los precios de los activos financieros e inmobiliarios, en el consumo impulsado por la deuda de los hogares y en la garant\u00eda impl\u00edcita de los bancos centrales a la especulaci\u00f3n. Este es el mundo que uno de nosotros ha descrito en otra ocasi\u00f3n a trav\u00e9s de la tr\u00edada del <i>trabajador traumatizado, el ahorrador man\u00edaco-depresivo y el consumidor endeudado<\/i>: salarios comprimidos, riqueza ficticia sustentada por el aumento de los precios de los activos y el cr\u00e9dito como sustituto del bienestar y del crecimiento salarial.<sup>5<\/sup><\/p>\n<p>El mecanismo se basaba en dos condiciones previas: que los precios de los activos siguieran subiendo indefinidamente y que los hogares pudieran endeudarse indefinidamente utilizando dichos activos como garant\u00eda. Ambas eran insostenibles. Los precios de los activos suben porque se espera que suban, hasta que las expectativas ya no pueden sustentarse en ninguna base real, momento en el que se desploman. Hyman Minsky hab\u00eda descrito esta din\u00e1mica con gran precisi\u00f3n: la estabilidad genera inestabilidad, ya que los agentes econ\u00f3micos pasan progresivamente de posiciones financieramente s\u00f3lidas a posiciones especulativas y de tipo Ponzi durante la larga fase alcista. Lo novedoso del keynesianismo privatizado fue el <i>lugar<\/i> en el que se produc\u00eda esta deriva hacia la fragilidad.<sup>6<\/sup> Ya no eran las empresas las que estaban pasando de la financiaci\u00f3n de cobertura a la financiaci\u00f3n de tipo Ponzi a principios de la d\u00e9cada de 2000 (las empresas ten\u00edan balances saneados y eran acreedoras netas); sino los hogares. Las hipotecas subprime que proliferaron entre 2003 y 2006 \u2014y que, en 2006, representaban el 40 % de los nuevos pr\u00e9stamos hipotecarios en EE. UU.\u2014 constitu\u00edan la forma m\u00e1s pura de posici\u00f3n de tipo Ponzi que se pueda imaginar: prestatarios que no pod\u00edan pagar ni el capital ni los intereses a los tipos de mercado, y que sobreviv\u00edan \u00fanicamente con la esperanza de que los precios de la vivienda siguieran subiendo lo suficientemente r\u00e1pido como para permitir la refinanciaci\u00f3n. Esto no era una anomal\u00eda. Era el sistema funcionando con normalidad, llevado a sus consecuencias extremas por la necesidad imperiosa de encontrar nuevos prestatarios cuando se hab\u00edan agotado los anteriores.<\/p>\n<p>Tres crisis en diez a\u00f1os \u2014la crisis financiera asi\u00e1tica de 1997-1998, el colapso de las puntocom de 2000-2001 y el colapso de las hipotecas subprime de 2007-2008\u2014 no fueron accidentes. Se trataba del mismo mecanismo autodestruy\u00e9ndose de formas sucesivas, cada burbuja mayor que la anterior y cada crisis m\u00e1s profunda que la anterior. En el verano de 2007 todo hab\u00eda llegado a su fin: BNP Paribas congel\u00f3 tres de sus fondos, Bear Stearns rescat\u00f3 dos de sus fondos de cobertura, los Landesbanken alemanes revelaron una enorme exposici\u00f3n a productos estructurados estadounidenses y el mercado interbancario se paraliz\u00f3. En septiembre, Northern Rock \u2014un banco brit\u00e1nico\u2014 sufri\u00f3 la primera retirada masiva de dep\u00f3sitos en Gran Breta\u00f1a en 140 a\u00f1os. En septiembre de 2008, con la quiebra de Lehman Brothers, el sistema financiero mundial se encontraba, en palabras de Ben Bernanke ante el Congreso de los Estados Unidos, a pocas horas de una situaci\u00f3n en la que \u00abel lunes por la ma\u00f1ana no habr\u00eda econom\u00eda\u00bb.<sup>7<\/sup><\/p>\n<p>Hay dos aspectos de esta crisis que merecen ser destacados, ya que las narrativas dominantes los ocultan. En primer lugar, la crisis fue <i>transatl\u00e1ntica<\/i>. Las primeras v\u00edctimas importantes, en el verano de 2007, no fueron los bancos estadounidenses, sino los europeos: BNP Paribas, IKB Deutsche Industriebank, los Landesbanken y Northern Rock. Los bancos europeos hab\u00edan sido actores activos en el mercado de productos estructurados estadounidenses, impulsados por la feroz competencia desatada por las normas del mercado \u00fanico. Tooze document\u00f3 esto exhaustivamente en <i>Crashed<\/i> (2018), confirmando lo que Joseph Halevi y uno de nosotros hab\u00edamos escrito en septiembre de 2007: los flujos brutos de capital entre Europa y Estados Unidos superaban con creces los flujos netos registrados en las balanzas por cuenta corriente, y revelaban un sistema financiero transatl\u00e1ntico integrado. Europa no fue una v\u00edctima externa de una crisis \u00abestadounidense\u00bb.<sup>8<\/sup> La crisis fue la implosi\u00f3n de una infraestructura financiera transatl\u00e1ntica integrada, de la que Europa formaba parte integrante. La tesis del \u00abexceso de ahorro\u00bb defendida por Bernanke \u2014seg\u00fan la cual el exceso de ahorro chino hab\u00eda provocado la crisis\u2014 es err\u00f3nea desde el punto de vista f\u00e1ctico y pol\u00edticamente conveniente: desplaza la culpa de las finanzas occidentales a la pol\u00edtica monetaria china y allana el terreno para una confrontaci\u00f3n geopol\u00edtica en lugar de una reforma estructural.<\/p>\n<p>En segundo lugar, la crisis no fue, en sentido estricto, una crisis marxista can\u00f3nica de ca\u00edda de la tasa de ganancia. Entre 1980 y 2007, la tasa de ganancia hab\u00eda aumentado de forma casi continua desde los m\u00ednimos de la d\u00e9cada de 1970. Se estaba produciendo plusval\u00eda. La crisis fue m\u00e1s bien una crisis de la <i>actualizaci\u00f3n<\/i> del valor: una crisis de realizaci\u00f3n de un tipo muy particular. Las finanzas no estaban drenando la producci\u00f3n \u00abreal\u00bb desde el exterior; las finanzas eran la forma misma a trav\u00e9s de la cual el capitalismo contempor\u00e1neo produc\u00eda y realizaba la plusval\u00eda. Plantear el contraste entre una \u00abbuena\u00bb econom\u00eda productiva y unas \u00abmalas\u00bb finanzas especulativas que la perjudican es malinterpretar la estructura de las econom\u00edas monetarias de producci\u00f3n, en las que las finanzas no son ajenas a la producci\u00f3n, sino su requisito previo.<\/p>\n<p>Durante unos meses, entre septiembre de 2008 y la primavera de 2009, se declar\u00f3 la muerte del neoliberalismo. Greenspan declar\u00f3 ante el Congreso que hab\u00eda encontrado \u00abuna falla\u00bb en su modelo \u2014un eufemismo para admitir que las premisas de treinta a\u00f1os de pol\u00edtica monetaria eran falsas\u2014. Las nacionalizaciones bancarias, el gasto deficitario masivo y los controles de capital volvieron a la agenda. La cumbre del G-20 celebrada en Londres en abril de 2009 supuso el punto \u00e1lgido de la cooperaci\u00f3n internacional. Se habl\u00f3 de un nuevo New Deal, de un Green New Deal.<\/p>\n<p>Tres factores impidieron que se repitiera la Gran Depresi\u00f3n de la d\u00e9cada de 1930. El primero fueron los estabilizadores autom\u00e1ticos \u2014las prestaciones por desempleo, las prestaciones sociales residuales y las transferencias que se activan cuando caen los ingresos\u2014, legado de las pol\u00edticas keynesianas de la posguerra que el neoliberalismo hab\u00eda erosionado, pero no destruido. El segundo fueron los rescates bancarios en Estados Unidos y Europa, que impidieron el colapso del sistema de pagos: una socializaci\u00f3n de las p\u00e9rdidas sin la correspondiente socializaci\u00f3n de los beneficios. El tercer factor decisivo fue el gasto deficitario de China. Entre finales de 2008 y principios de 2009, Pek\u00edn puso en marcha un plan de est\u00edmulo de 586 000 millones de d\u00f3lares, el mayor programa keynesiano de toda la crisis y el m\u00e1s eficaz. Merece la pena detenerse en la iron\u00eda, pues no se ha tenido debidamente en cuenta: el pa\u00eds que evit\u00f3 el colapso de la econom\u00eda mundial en 2008-2009 fue una econom\u00eda dirigida por el Estado ajena al n\u00facleo imperial. Dentro del propio n\u00facleo, el pa\u00eds que aplic\u00f3 la pol\u00edtica antic\u00edclica keynesiana con mayor vigor e inteligencia fue Alemania, la misma Alemania que, unos meses m\u00e1s tarde, impondr\u00eda medidas de austeridad punitivas a Grecia, Espa\u00f1a, Portugal e Italia.<\/p>\n<p>Sin embargo, en 2010, el breve cambio de paradigma ya hab\u00eda llegado a su fin. Con el estallido de la crisis griega en la primavera de ese a\u00f1o, el discurso volvi\u00f3 a la ortodoxia con una rapidez extraordinaria. El problema, una vez m\u00e1s, era la deuda p\u00fablica. La soluci\u00f3n, una vez m\u00e1s, era la austeridad. Este giro de 180 grados, hist\u00f3ricamente sin precedentes por su rapidez, fue posible gracias a una tergiversaci\u00f3n de los hechos que se consolid\u00f3 como sentido com\u00fan: que los pa\u00edses europeos en dificultades entre 2010 y 2011 hab\u00edan gastado en exceso. Grecia ten\u00eda problemas espec\u00edficos de cuentas manipuladas y gasto p\u00fablico mal orientado, pero Grecia era la excepci\u00f3n. Irlanda, Portugal y Espa\u00f1a ten\u00edan sus presupuestos p\u00fablicos en orden antes de la crisis. La explosi\u00f3n de la deuda soberana en la periferia europea fue la <i>consecuencia<\/i> de la crisis financiera \u2014la transferencia de las deudas de los bancos privados a los balances p\u00fablicos a trav\u00e9s de los rescates, sumada al aumento autom\u00e1tico de los ratios de deuda respecto al PIB cuando este se desploma\u2014, no su causa. Esta narrativa respond\u00eda a un objetivo concreto: desviar la culpa de la estructura del sistema financiero europeo \u2014en el que los bancos alemanes y franceses hab\u00edan financiado el gasto de los pa\u00edses perif\u00e9ricos a tipos de inter\u00e9s bajos\u2014 hacia los gobiernos supuestamente irresponsables de la periferia europea, e imponer medidas de ajuste exclusivamente a los pa\u00edses deudores, al tiempo que se exim\u00eda a los pa\u00edses acreedores de cualquier obligaci\u00f3n. Se trataba de la misma asimetr\u00eda que en el antiguo sistema de Bretton Woods, replicada a escala europea.<\/p>\n<p>La experiencia griega que sigui\u00f3 fue el laboratorio (en el peor sentido de la palabra) de la austeridad como proyecto de clase. El PIB griego se redujo en casi una cuarta parte en cinco a\u00f1os: una contracci\u00f3n sin precedentes en la Europa de la posguerra. El programa fracas\u00f3 seg\u00fan sus propios criterios declarados: la ratio deuda\/PIB aument\u00f3, ya que el denominador se desplom\u00f3 m\u00e1s r\u00e1pido que el numerador. El Fondo Monetario Internacional se vio obligado a admitir, en 2013, que hab\u00eda subestimado sistem\u00e1ticamente los multiplicadores fiscales. Las pol\u00edticas no cambiaron en absoluto. Lo que el caso griego demostr\u00f3, con extrema claridad, es que la austeridad no era una medida t\u00e9cnica neutra de consolidaci\u00f3n fiscal. Se trataba de una reestructuraci\u00f3n del equilibrio de poder social: las reformas del mercado laboral impuestas por la Troika \u2014el desmantelamiento de la negociaci\u00f3n colectiva, la reducci\u00f3n del salario m\u00ednimo y la simplificaci\u00f3n de los procedimientos de despido\u2014 eran precisamente aquellas que las clases dominantes griegas hab\u00edan deseado durante d\u00e9cadas, pero que no hab\u00edan podido imponer en condiciones pol\u00edticas normales. La crisis fue la ocasi\u00f3n para imponerlas \u00abcon las manos atadas\u00bb, presentando las decisiones de clase como necesidades t\u00e9cnicas.<\/p>\n<p>Esto es lo que podr\u00eda denominarse <i>\u00abneoliberalismo zombi\u00bb<\/i>: un sistema lo suficientemente muerto como para no poder seguir afirmando que es el \u00fanico orden posible, pero lo suficientemente vivo como para dictar las condiciones en las que se gestiona su propia crisis. Los mecanismos fundamentales de la acumulaci\u00f3n privada se preservaron con dinero p\u00fablico. Se rescat\u00f3 a los bancos; sus ejecutivos no sufrieron consecuencias penales significativas; las estructuras de incentivos que contribuyeron en gran medida a la crisis se mantuvieron intactas. Tan pronto como pas\u00f3 la fase aguda, regres\u00f3 la misma ideolog\u00eda que hab\u00eda provocado la crisis, presentada como la soluci\u00f3n a la misma crisis que hab\u00eda generado. La flexibilizaci\u00f3n cuantitativa, cuando finalmente lleg\u00f3 a Europa en 2015, fue la expresi\u00f3n m\u00e1s pura de esta l\u00f3gica: se intent\u00f3 la recuperaci\u00f3n reavivando precisamente el motor \u2014la inflaci\u00f3n de los precios de los activos financieros como impulsora de la demanda\u2014 que hab\u00eda estallado en 2007. Ante la ausencia de demanda real, con los salarios a\u00fan reprimidos y la inversi\u00f3n p\u00fablica recortada por la austeridad, la liquidez inyectada por los bancos centrales no ten\u00eda d\u00f3nde ir en la econom\u00eda productiva. Fluy\u00f3 hacia los mercados financieros, inflando los precios de los activos, agravando la desigualdad de riqueza y sentando las bases para la siguiente burbuja.<\/p>\n<p>Otra dimensi\u00f3n del neoliberalismo \u00abzombi\u00bb que los an\u00e1lisis habituales pasan por alto sistem\u00e1ticamente, y que el caso italiano pone de manifiesto con especial claridad: la austeridad no fue solo un proyecto de clase, sino un proyecto de clase y de g\u00e9nero. La dimensi\u00f3n de g\u00e9nero no es un eje independiente, sino que forma parte del funcionamiento real del proyecto de clase. Entre 2008 y 2015, la participaci\u00f3n de las mujeres italianas en la poblaci\u00f3n activa no se desplom\u00f3; al contrario, aument\u00f3, y lo hizo de forma m\u00e1s acusada precisamente durante la fase de austeridad. Esto no fue una emancipaci\u00f3n femenina. Se trat\u00f3 de un efecto de \u00abtrabajadores a\u00f1adidos\u00bb: a medida que los ingresos de los hombres se reduc\u00edan en la industria manufacturera y la construcci\u00f3n, las mujeres se vieron empujadas hacia un sector de servicios que necesitaba mano de obra flexible, irregular y mal remunerada. Entraron en el mercado laboral <i>en masa<\/i>, pero en las peores condiciones: en 2015, el 68,7 % de los trabajadores a tiempo parcial involuntario en Italia eran mujeres. Al mismo tiempo, la austeridad desmantel\u00f3 las infraestructuras p\u00fablicas de reproducci\u00f3n social \u2014sanidad, educaci\u00f3n y cuidados\u2014, trasladando los costes a los hogares y, dentro de estos, principalmente a las mujeres. Los datos italianos sobre el uso del tiempo completan el panorama: entre 2008 y 2013, el volumen total de trabajo dom\u00e9stico y de cuidados de las mujeres se redujo en menos de un punto porcentual, mientras que el de los hombres apenas vari\u00f3. Las mujeres se vieron obligadas a asumir m\u00e1s trabajo remunerado sin que se les eximiera del trabajo no remunerado. La entrada masiva de las mujeres en el mercado laboral les ha restado tiempo para la reproducci\u00f3n social. Las mujeres no pudieron absorber los recortes trabajando m\u00e1s en casa, porque ya trabajaban fuera de ella. El resultado no fue una reducci\u00f3n de las necesidades de cuidados, sino una reducci\u00f3n de la capacidad para satisfacerlas. Se trata de una crisis de la reproducci\u00f3n social, no de un alivio de su carga: el trabajo de cuidados no desaparece, se degrada, lo que significa menos tiempo para las comidas, para el cuidado de las personas mayores y para apoyar la escolarizaci\u00f3n de los ni\u00f1os. La calidad de la reproducci\u00f3n se est\u00e1 deteriorando silenciosamente, sin que ninguna estad\u00edstica la refleje.<sup>9<\/sup><\/p>\n<p>La pandemia de 2020 rompi\u00f3 el r\u00e9gimen \u00abzombi\u00bb. Con la econom\u00eda mundial paralizada, los gobiernos se vieron obligados a adoptar una postura fiscal activa que la d\u00e9cada anterior hab\u00eda descartado. El paquete de recuperaci\u00f3n \u00abNext Generation EU\u00bb supuso un cambio real: por primera vez, la Uni\u00f3n Europea se endeud\u00f3 colectivamente en los mercados para financiar el gasto de los Estados miembros. La Ley de Reducci\u00f3n de la Inflaci\u00f3n y la Ley CHIPS en Estados Unidos representaron una reorientaci\u00f3n an\u00e1loga. El Estado, al que la primera fase del neoliberalismo hab\u00eda intentado relegar a los m\u00e1rgenes de la econom\u00eda, volvi\u00f3 al centro \u2014a trav\u00e9s de d\u00e9ficits, rescates, garant\u00edas p\u00fablicas, pol\u00edtica industrial, infraestructuras para la digitalizaci\u00f3n y la transici\u00f3n energ\u00e9tica, y rearme\u2014.<\/p>\n<p>Ser\u00eda un grave error interpretar este retorno del Estado como un giro hacia la izquierda. Lo que ha surgido es un <i>keynesianismo privatizado de segunda generaci\u00f3n<\/i> que difiere del primero en su mecanismo, pero no en su esencia. Mientras que la primera forma sosten\u00eda la demanda mediante la deuda privada y la inflaci\u00f3n de activos, la segunda sostiene la demanda a trav\u00e9s del gasto p\u00fablico deficitario, sin intervenir directamente en el sistema, sino financiando a las empresas privadas con incentivos (o desincentivos). La demanda recibe apoyo p\u00fablico, mientras que la asignaci\u00f3n sigue privatizada; los riesgos se socializan, mientras que los beneficios se apropian de forma privada; el empleo puede crecer, pero en el marco de relaciones laborales fragmentadas y precarias; la pol\u00edtica industrial no socializa la orientaci\u00f3n de la producci\u00f3n, sino que refuerza el capital estrat\u00e9gico, las plataformas, los complejos militar-industriales y las cadenas de suministro nacionales o imperiales. El Estado ha regresado, pero como <i>garante<\/i> de la acumulaci\u00f3n privada, no como agente de una supuesta planificaci\u00f3n democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>El patr\u00f3n es inconfundible en los planes nacionales de recuperaci\u00f3n europeos, que funcionan en gran medida como transferencias de recursos p\u00fablicos al sector privado, presentadas ideol\u00f3gicamente como las transiciones verde y digital. <sup>10<\/sup> No es menos evidente en Estados Unidos, donde el plan de Joe Biden se enmarc\u00f3 en una ret\u00f3rica inusualmente radical \u2014\u00abqueremos que las empresas compitan para atraer a los trabajadores\u00bb, como afirm\u00f3 en Cleveland\u2014, pero donde las medidas sociales fueron bloqueadas sistem\u00e1ticamente, incluso por senadores conservadores dentro del propio Partido Dem\u00f3crata.<sup>11<\/sup> La ortodoxia fiscal se aplica en este r\u00e9gimen \u00fanicamente cuando afecta al mundo laboral y a los marginados; cuando se trata de subvenciones al capital, la ortodoxia fiscal queda suspendida sin m\u00e1s.<\/p>\n<p>Lo que la literatura sobre \u00abNext Generation EU\u00bb y la Ley de Reducci\u00f3n de la Inflaci\u00f3n apenas ha tenido en cuenta es la ignorancia sistem\u00e1tica de la cuesti\u00f3n de g\u00e9nero por parte del keynesianismo privatizado de segunda generaci\u00f3n. El Estado ha vuelto a una pol\u00edtica fiscal activa, pero su gasto se concentra en sectores con empleo predominantemente masculino \u2014la industria manufacturera, la construcci\u00f3n, la producci\u00f3n militar-industrial y las infraestructuras digitales\u2014, mientras que las infraestructuras p\u00fablicas de reproducci\u00f3n social (cuidado infantil universal, atenci\u00f3n a las personas mayores, salud p\u00fablica y educaci\u00f3n) siguen careciendo de recursos suficientes, quedan relegadas a un segundo plano y, en muchos casos, se comercializan. No se trata de un descuido. Se trata de una caracter\u00edstica estructural: tal y como sostiene desde hace tiempo la econom\u00eda pol\u00edtica feminista, la pol\u00edtica fiscal nunca es neutra en materia de g\u00e9nero, y considerar un est\u00edmulo expansionista que ignora la econom\u00eda del cuidado como un instrumento macroecon\u00f3mico \u00abneutro\u00bb es, en s\u00ed mismo, una elecci\u00f3n distributiva encubierta. La austeridad traslad\u00f3 los costes a los hogares y a las mujeres; la pol\u00edtica expansionista de segunda generaci\u00f3n sigue haciendo lo mismo, simplemente de una forma diferente. La esfera reproductiva sigue siendo el amortiguador impl\u00edcito de la gesti\u00f3n de crisis capitalista, el lugar donde el sistema descarga silenciosamente lo que no puede, o no quiere, financiar directamente.<\/p>\n<p>El repunte de la inflaci\u00f3n entre 2021 y 2023, un fen\u00f3meno que sorprendi\u00f3 a todos \u2014ortodoxos y heterodoxos, de derecha e izquierda\u2014, debe interpretarse en este contexto. El debate p\u00fablico ha planteado a menudo la inflaci\u00f3n como una lucha entre dos narrativas: la \u00abinflaci\u00f3n de beneficios\u00bb, defendida por Isabella Weber y otros, que sostiene que las grandes empresas con poder de mercado explotaron las perturbaciones de la oferta para ampliar sus m\u00e1rgenes; y la visi\u00f3n ortodoxa, que considera la inflaci\u00f3n como un fen\u00f3meno de exceso de demanda que debe abordarse mediante el aumento de los tipos de inter\u00e9s. La posici\u00f3n, desarrollada por Riccardo Bellofiore y Andrea Coveri, es la del \u00abEquipo Transitorio con matizaciones\u00bb: que la inflaci\u00f3n europea en 2021-2023 fue predominantemente un fen\u00f3meno de <i>beneficios derivados de la inflaci\u00f3n<\/i>, y no de <i>inflaci\u00f3n derivada de los beneficios<\/i>. <sup>12<\/sup> Cuando los costes de importaci\u00f3n aumentaron m\u00e1s r\u00e1pidamente que los costes laborales, la proporci\u00f3n de los beneficios en el valor a\u00f1adido se increment\u00f3 de forma mec\u00e1nica, sin que las empresas tomaran ninguna decisi\u00f3n activa para ampliar los m\u00e1rgenes (las aportaciones de Marc Lavoie han resultado especialmente \u00fatiles para abordar esta coyuntura).<sup>13<\/sup> Los aumentos reales de los m\u00e1rgenes se concentraron en sectores espec\u00edficos \u2014concretamente, la energ\u00eda, el sector agroalimentario y la distribuci\u00f3n\u2014, con estructuras oligopol\u00edsticas, pero amplificaron el impulso inflacionista en lugar de causarlo. El estudio emp\u00edrico de Nadia Romaniello y Antonella Stirati sobre el caso italiano, por ejemplo, no encuentra ning\u00fan aumento generalizado de los m\u00e1rgenes, sino solo uno en el sector de la distribuci\u00f3n energ\u00e9tica.<sup>14<\/sup><\/p>\n<p>La respuesta de los bancos centrales \u2014la Reserva Federal de EE. UU. subiendo los tipos de inter\u00e9s de casi cero al 5,5 % a mediados de 2023 y el Banco Central Europeo al 4,5 % en septiembre de ese a\u00f1o\u2014 fue err\u00f3nea; no solo ineficaz, sino activamente contraproducente. Si la inflaci\u00f3n se debi\u00f3 predominantemente a perturbaciones de la oferta, las subidas de los tipos de inter\u00e9s no sirven para abordar la causa. Reprimen la demanda de forma indirecta, generando desempleo hasta que la ca\u00edda de la demanda hace bajar los precios. Se trata de un remedio que \u00abfunciona\u00bb \u00fanicamente infligiendo una recesi\u00f3n a los trabajadores y a los deudores. Y lo que es m\u00e1s importante, en un contexto de <i>trabajadores traumatizados<\/i>, en el que d\u00e9cadas de precariedad y el desmantelamiento de la negociaci\u00f3n colectiva han aplanado estructuralmente la curva de Phillips, no exist\u00eda ninguna espiral de salarios y precios que fuera necesario controlar. Los salarios reales en Europa cayeron dr\u00e1sticamente entre 2021 y 2023; los trabajadores no persegu\u00edan los precios, sino que absorb\u00edan una reducci\u00f3n de su poder adquisitivo. Subir los tipos de inter\u00e9s frente a una inflaci\u00f3n impulsada predominantemente por perturbaciones externas supuso diagnosticar err\u00f3neamente al paciente y redistribuir la renta del sector empresarial al sector financiero, y del trabajo al capital en general. Como ya hab\u00eda argumentado Augusto Graziani en 1980, siguiendo la l\u00ednea her\u00e9tica de la teor\u00eda monetaria que incluye a Knut Wicksell, Joseph Schumpeter, Dennis Robertson y el John Maynard Keynes del <i>Tratado sobre el dinero<\/i>, en una econom\u00eda de cr\u00e9dito el inter\u00e9s no es el precio del ahorro, sino un tributo que el capitalista productivo paga al capitalista financiero que proporciona financiaci\u00f3n a la producci\u00f3n. El dinero, como t\u00edtulo de cr\u00e9dito \u2014y no solo como comprobante de pago\u2014, es siempre un instrumento de redistribuci\u00f3n dentro del propio capital, al igual que lo es entre el capital y el trabajo.<sup>15<\/sup><\/p>\n<p>Paul Sweezy dijo algo que no deber\u00edamos olvidar: el estancamiento permanente es una imposibilidad para el capital. El capital siempre encuentra tendencias contrarias. Sin embargo, tambi\u00e9n advirti\u00f3 que esas tendencias contrarias suelen ser destructivas. Su obra <i>\u00bfPor qu\u00e9 el estancamiento?<\/i> (1982), un texto que debe leerse no como una nota al margen, sino como un punto de inflexi\u00f3n decisivo en su pensamiento, sostiene precisamente esto: que el capitalismo posee la capacidad de superar el estancamiento, pero normalmente a trav\u00e9s de formas que producen contradicciones de orden superior.<sup>16<\/sup> En la \u00faltima etapa de su vida, junto con Harry Magdoff, Sweezy identific\u00f3 una de esas contratendencias en la expansi\u00f3n financiera que lleg\u00f3 a dominar el sistema a partir de la d\u00e9cada de 1980.<sup>17<\/sup> El estancamiento en la esfera de la acumulaci\u00f3n genera las finanzas, y estas contrarrestan temporalmente el estancamiento; pero, al hacerlo, reorganizan el sistema en una nueva configuraci\u00f3n, m\u00e1s inestable. Sweezy y Magdoff no predijeron la crisis de 2007-2008 \u2014las profec\u00edas en econom\u00eda suelen ser malas teor\u00edas a posteriori\u2014, pero comprendieron, mucho antes de la crisis, que las finanzas no eran un epifen\u00f3meno. El \u00abcapitalismo de los gestores de fondos\u00bb de Minsky supon\u00eda una verdadera subsunci\u00f3n del trabajo bajo las finanzas: la deuda de los hogares, el cr\u00e9dito al consumo, las hipotecas, las pensiones privadas, la regulaci\u00f3n de las empresas por parte de los mercados de capitales, las cadenas de valor globales y las plataformas.<sup>18<\/sup> Las finanzas no se limitan a extraer renta. Reorganizan comportamientos, tiempos, expectativas y formas de vida.<\/p>\n<p>Si la lecci\u00f3n de Sweezy sigue siendo v\u00e1lida \u2014y creemos que as\u00ed es\u2014, entonces la pregunta que deber\u00edamos plantearnos sobre el presente no es si el sistema se ha estancado, sino m\u00e1s bien: <i>\u00bfqu\u00e9 contratendencias est\u00e1 activando y qu\u00e9 nuevas contradicciones est\u00e1n generando?<\/i> A t\u00edtulo provisional, observamos al menos tres.<\/p>\n<p>La primera es el <i>keynesianismo militar<\/i>, en el sentido preciso que Micha\u0142 Kalecki identific\u00f3 en su ensayo de 1943 sobre los aspectos pol\u00edticos del pleno empleo.<sup>19<\/sup> Para el capital, el gasto militar es la forma m\u00e1s aceptable de intervenci\u00f3n p\u00fablica, ya que no compite con la producci\u00f3n privada de bienes de consumo, no mejora el poder de negociaci\u00f3n de los trabajadores y no cuestiona el sobre la <i>direcci\u00f3n<\/i> de la producci\u00f3n. El militarismo cumple ambas condiciones de Kalecki para una forma de pleno empleo permanente que el capital pueda tolerar. No amenaza ni la composici\u00f3n del gasto ni la disciplina en el lugar de trabajo. La pregunta que no se est\u00e1 planteando \u2014y que Kalecki habr\u00eda planteado\u2014 es por qu\u00e9 esos mismos recursos no se destinan a la transici\u00f3n ecol\u00f3gica, a un sistema de bienestar universal en especie o a la reducci\u00f3n de la jornada laboral. La respuesta es pol\u00edtica, no t\u00e9cnica. El rearme resulta aceptable para el capital; un \u00abNew Deal verde\u00bb que transformara genuinamente las relaciones de producci\u00f3n no lo ser\u00eda. Pero no se equivoquen en este punto: el rearme lo impulsan Estados Unidos y Rusia, no Europa.<\/p>\n<p>La segunda contratendencia es aquella a la que C\u00e9dric Durand ha dado el nombre de <i>tecnofeudalismo<\/i> (formulando el diagn\u00f3stico mucho antes de que Yanis Varoufakis o Jodi Dean adoptaran el t\u00e9rmino).<sup>20<\/sup> Nos mostramos cautelosos con respecto al t\u00e9rmino, ya que puede sugerir una ruptura demasiado brusca con el capitalismo. Pero Durand ha identificado algo real: la construcci\u00f3n, por parte de las grandes plataformas, de territorios privados, infraestructuras obligatorias, dependencias estables, rentas derivadas del acceso y formas de control que ya no se pueden atribuir f\u00e1cilmente a la competencia entre capitales en el mercado. Lo que estamos presenciando no es una desviaci\u00f3n del capitalismo, sino una <i>metamorfosis interna <\/i>del capitalismo monopol\u00edstico, financiero y respaldado por el Estado \u2014una metamorfosis en la que el monopolio y el Estado, lejos de oponerse entre s\u00ed, se fusionan. Aqu\u00ed vuelve a cobrar relevancia la intuici\u00f3n m\u00e1s inquietante de Kalecki: la conjunci\u00f3n del monopolio y el estatismo, incluso en condiciones de pleno empleo, no conduce al socialismo. Puede generar formas de dominaci\u00f3n industrial o digital que el lenguaje del capitalismo liberal ya no es capaz de describir adecuadamente. La fotograf\u00eda de la toma de posesi\u00f3n del segundo mandato de Donald Trump, con Elon Musk, Jeff Bezos y Mark Zuckerberg en primera fila, es el documento visual de este punto de inflexi\u00f3n. No se trata de se\u00f1ores feudales en conflicto mutuo, como en el feudalismo hist\u00f3rico, sino de magnates tecnol\u00f3gicos aliados con el poder ejecutivo del Estado m\u00e1s poderoso del mundo.<sup>21<\/sup> Es la forma m\u00e1s completa de lo que Colin Crouch ha denominado <i>posdemocracia<\/i>: instituciones democr\u00e1ticas que sobreviven como un cascar\u00f3n vac\u00edo, mientras que, en la pr\u00e1ctica, gobierna una \u00e9lite pol\u00edtico-econ\u00f3mica.<sup>22<\/sup><\/p>\n<p>La tercera contratendencia es lo que Arnaud Orain, en <i>Le monde confisqu\u00e9<\/i> (2025), ha denominado el <i>capitalismo de la finitud<\/i>.<sup>23<\/sup> La expresi\u00f3n designa una racionalidad hist\u00f3rico-pol\u00edtica m\u00e1s que una mera teor\u00eda de la escasez material. Describe c\u00f3mo se comportan los actores econ\u00f3micos y pol\u00edticos cuando el mundo se percibe como cerrado, saturado y ya no abierto a una expansi\u00f3n indefinida: el mercado se reorganiza en torno al acceso selectivo \u2014barreras, autorizaciones, sanciones, \u00abfriendshoring\u00bb, bloqueos, silos imperiales y cadenas de suministro militarizadas\u2014. El diagn\u00f3stico de Orain, asimismo, debe manejarse con cautela. Corre el riesgo de naturalizar la escasez y borrar el antagonismo de clases tras un vocabulario de recursos finitos; adem\u00e1s, no aborda adecuadamente la dimensi\u00f3n monetaria y financiera. No obstante, s\u00ed identifica algo genuino. Estamos asistiendo, a escala global, al retorno de una racionalidad del capital propiamente mercantilista, en la que los Estados, las empresas dominantes y el poder geopol\u00edtico se entrelazan en la gesti\u00f3n del acceso a los recursos, las rutas, las tecnolog\u00edas, las normas, los datos y los espacios estrat\u00e9gicos.<\/p>\n<p>Estas tres contratendencias \u2014el rearme, el monopolio tecnofeudal y el capitalismo de la finitud\u2014 no suponen una desviaci\u00f3n respecto a la estructura analizada por Sweezy y podr\u00edan articularse dentro de su marco. El monopolio hoy en d\u00eda no es solo la gran corporaci\u00f3n integrada del capitalismo fordista; es tambi\u00e9n la plataforma que organiza los mercados, extrae datos, regula a proveedores y consumidores, y controla las infraestructuras. Las finanzas ya no son solo mercados burs\u00e1tiles y deuda; son una forma de gobernanza sobre empresas, familias y Estados. El despilfarro ya no es solo publicidad y gasto militar; es tambi\u00e9n obsolescencia digital, la extracci\u00f3n de atenci\u00f3n, el consumo de energ\u00eda y la devastaci\u00f3n ecol\u00f3gica. El subdesarrollo ya no se limita a la periferia exterior; se reproduce <i>dentro<\/i> de los centros imperiales como segmentaci\u00f3n del trabajo y degradaci\u00f3n de la infraestructura social.<\/p>\n<p>En 1972, Joan Robinson pronunci\u00f3 su discurso presidencial ante la Asociaci\u00f3n Econ\u00f3mica Americana sobre lo que denomin\u00f3 \u00abla segunda crisis de la teor\u00eda econ\u00f3mica\u00bb.<sup>24<\/sup> La primera crisis, en la d\u00e9cada de 1930, hab\u00eda sido la de Keynes: una crisis sobre el <i>nivel<\/i> de empleo. La segunda crisis, argument\u00f3 Robinson, versaba sobre la <i>composici\u00f3n<\/i> del empleo. Una vez que las pol\u00edticas keynesianas hab\u00edan demostrado que el Estado pod\u00eda, en principio, generar pleno empleo, la pregunta que se planteaba \u2014y a la que la econom\u00eda dominante no ten\u00eda recursos para responder\u2014 era: \u00bfpleno empleo <i>para qu\u00e9<\/i>? \u00bfPara producir qu\u00e9? \u00bfDistribuido c\u00f3mo? La respuesta que el capitalismo hab\u00eda dado en la pr\u00e1ctica, desde la econom\u00eda de guerra en adelante, fue la del keynesianismo militar, la publicidad, la obsolescencia programada y el despilfarro organizado, precisamente la respuesta a la que hab\u00edan llegado Sweezy y Baran en <i>Monopoly Capital<\/i>.<sup>25<\/sup> Era una respuesta real. Funcion\u00f3. Y fue destructiva.<\/p>\n<p>La pregunta de Robinson, planteada hace m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os, no ha perdido nada de su fuerza. Es, de hecho, la pregunta que la crisis estructural global del capital hace inevitable. La pandemia de 2020 \u2014cuando la econom\u00eda mundial qued\u00f3, durante varios meses, voluntariamente suspendida\u2014 puso de manifiesto hasta qu\u00e9 punto el trabajo es no esencial en sentido estricto y hasta qu\u00e9 punto la producci\u00f3n es producci\u00f3n por la producci\u00f3n misma, lo que genera consumo inducido y despilfarro organizado. La crisis ecol\u00f3gica es, en el fondo, la misma cuesti\u00f3n a escala planetaria: el capitalismo empuja estructuralmente a convertir todo el \u00abtiempo libre\u00bb creado por el aumento de la productividad en m\u00e1s producci\u00f3n con el fin de crecer indefinidamente, lo cual es incompatible con un planeta finito.<\/p>\n<p>A esta cuesti\u00f3n, el keynesianismo gen\u00e9rico no tiene respuesta. Por muy crucial que sea el est\u00edmulo fiscal keynesiano a corto plazo \u2014y la respuesta de los gobiernos a la pandemia ha reivindicado el keynesianismo como herramienta contra el colapso\u2014, el est\u00edmulo keynesiano por s\u00ed solo deja sin abordar la cuesti\u00f3n de la composici\u00f3n. Un aumento gen\u00e9rico del gasto p\u00fablico sin una pol\u00edtica industrial, sin un plan de empleo o sin una redefinici\u00f3n de <i>lo que<\/i> se produce se reduce f\u00e1cilmente a la \u00abposdemocracia\u00bb de Crouch: forma democr\u00e1tica sin contenido democr\u00e1tico. Esto es, de hecho, en gran medida lo que son el plan \u00abNext Generation EU\u00bb y la Ley de Reducci\u00f3n de la Inflaci\u00f3n. Cuando la exigencia del pleno empleo no va acompa\u00f1ada de la exigencia de controlar la composici\u00f3n de la producci\u00f3n, la advertencia de Kalecki de 1943 se aplica plenamente: el capital puede aceptarla mientras le convenga y resistirse a ella tan pronto como el pleno empleo amenace la disciplina laboral o el control del capital sobre la direcci\u00f3n de la inversi\u00f3n.<\/p>\n<p>Por ello consideramos que la radicalizaci\u00f3n adecuada de la \u00absocializaci\u00f3n de la inversi\u00f3n\u00bb de Keynes \u2014que Minsky ya llev\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de la versi\u00f3n conservadora de la <i>Teor\u00eda general<\/i>\u2014 debe llevarse a\u00fan m\u00e1s lejos.<sup>26<\/sup> Lo que se necesita es lo que podr\u00eda denominarse una <i>econom\u00eda de la producci\u00f3n social<\/i>: la producci\u00f3n de valores de uso sociales inmediatos por parte de trabajadores inmediatamente socializados. La expresi\u00f3n no es ni un eslogan ni un plan detallado. Se trata de un <i>concepto l\u00edmite<\/i>. Indica una direcci\u00f3n: alejarse de las actividades no esenciales y perjudiciales; invertir masivamente en sanidad, educaci\u00f3n, cuidados y transici\u00f3n ecol\u00f3gica; reducir la jornada laboral y bajar la edad de jubilaci\u00f3n; financiar todo ello mediante una fiscalidad progresiva y un gasto deficitario cualificado; y, sobre todo, hacer que la <i>composici\u00f3n<\/i> de la producci\u00f3n sea una cuesti\u00f3n de decisi\u00f3n democr\u00e1tica y no de discreci\u00f3n del capital. Implica alejarse del capitalismo cuantitativo y orientado al crecimiento para avanzar hacia un desarrollo cualitativo alternativo que, seg\u00fan los criterios capitalistas, podr\u00eda incluso parecer un \u00abestancamiento alternativo\u00bb \u2014alternativo porque no se trata de un estancamiento, sino de una redefinici\u00f3n de lo que se produce y para qui\u00e9n. Una vez m\u00e1s, no se equivoquen en este punto. Desde el punto de vista de una cr\u00edtica marxista de la econom\u00eda pol\u00edtica, la cuesti\u00f3n de <i>para qu\u00e9<\/i> se produce no puede separarse de la cuesti\u00f3n de <i>c\u00f3mo<\/i> se produce. Una composici\u00f3n democr\u00e1tica de la producci\u00f3n es inseparable de una liberaci\u00f3n del trabajo en la propia producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una econom\u00eda de producci\u00f3n social tiene, en su n\u00facleo, la socializaci\u00f3n de la <i>infraestructura del cuidado<\/i>. Esto no es un ap\u00e9ndice de un programa productivista; es la prueba de si el programa es genuinamente transformador. La reproducci\u00f3n de la fuerza de trabajo no es ajena al modo de producci\u00f3n capitalista, sino su presuposici\u00f3n \u2014y la forma en que se organiza, distribuye y genderiza dicha reproducci\u00f3n es uno de los principales \u00e1mbitos en los que la forma social del capital se reproduce a s\u00ed misma. Convertir la composici\u00f3n de la producci\u00f3n en una cuesti\u00f3n democr\u00e1tica es, por lo tanto, inseparable de convertir la composici\u00f3n de la reproducci\u00f3n en una cuesti\u00f3n democr\u00e1tica: el cuidado infantil p\u00fablico universal, el cuidado de las personas mayores y de las personas con discapacidad, la salud, la educaci\u00f3n, la vivienda y el tiempo mismo mediante una reducci\u00f3n significativa de la jornada laboral sin merma salarial. A\u00f1adimos este punto con una advertencia: la esfera de la reproducci\u00f3n social no puede recuperarse mediante transferencias monetarias individualizadas, ni a trav\u00e9s de la renta b\u00e1sica universal en el registro pos-obrerista, ni mediante la propuesta feminista m\u00e1s reciente de una \u00abrenta de autodeterminaci\u00f3n\u00bb que remunerar\u00eda directamente el trabajo dom\u00e9stico y de cuidados (siguiendo la misma l\u00f3gica de la campa\u00f1a por \u00abSalario por el trabajo dom\u00e9stico\u00bb de la d\u00e9cada de 1970). Ambas propuestas, sean cuales sean sus intenciones, corren el riesgo de cristalizar la divisi\u00f3n sexual del trabajo que pretenden superar: monetizan el orden existente en lugar de transformarlo. La infraestructura de los cuidados debe socializarse, no subvencionarse. En este sentido convergen la pregunta de Robinson y la cuesti\u00f3n de la econom\u00eda pol\u00edtica feminista.<\/p>\n<p>Somos plenamente conscientes de que el actual equilibrio de poder hace que cualquier transformaci\u00f3n de este tipo parezca lejana. La fragmentaci\u00f3n del trabajo \u2014una aut\u00e9ntica <i>centralizaci\u00f3n sin concentraci\u00f3n<\/i>, la precariedad universal y la dispersi\u00f3n de las unidades productivas\u2014 ha demolido los cimientos organizativos del movimiento obrero tradicional. Los nuevos movimientos (clim\u00e1tico, feminista y de los trabajadores de plataformas) son reales, pero a\u00fan no se han articulado en un proyecto pol\u00edtico com\u00fan. La izquierda pol\u00edtica en todo el n\u00facleo imperial sigue siendo, en gran medida, incapaz de aunar la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica con la construcci\u00f3n de alternativas concretas. El \u00e9xito de los partidos populistas, el Brexit, las dos elecciones de Trump y el auge de las fuerzas neofascistas en toda Europa son la expresi\u00f3n pol\u00edtica de la crisis de legitimidad que ha generado la crisis estructural global, una crisis que la izquierda, con muy pocas excepciones, ha sido incapaz de traducir en un proyecto alternativo cre\u00edble. La pregunta que plante\u00f3 Robinson en 1972 es hoy m\u00e1s dif\u00edcil de responder pol\u00edticamente que entonces.<\/p>\n<p>Concluyamos sin concluir, pues poner punto y final a lo que hemos escrito equivaldr\u00eda a afirmar m\u00e1s de lo que sabemos. Lo que podemos afirmar con relativa certeza, tras esta reconstrucci\u00f3n exploratoria, es que el capitalismo ha demostrado ser mucho m\u00e1s resistente de lo que los marxistas ortodoxos han cre\u00eddo a menudo, y mucho m\u00e1s inestable de lo que los liberales del libre mercado siempre han sostenido. Es resistente porque incorpora sus propias crisis como momentos de su propio desarrollo, transforma la protesta en innovaci\u00f3n y se adapta sin verse nunca obligado a cuestionar sus mecanismos fundamentales. Es inestable porque esas mismas capacidades de adaptaci\u00f3n generan contradicciones cada vez m\u00e1s profundas entre el capitalismo y la naturaleza, entre la producci\u00f3n y la reproducci\u00f3n, entre el capitalismo y la democracia, y entre la l\u00f3gica de la acumulaci\u00f3n y las necesidades reales de los seres humanos. La crisis de 2007-2009 y la larga d\u00e9cada \u00abzombi\u00bb que le sigui\u00f3; la pandemia y el keynesianismo privatizado de segunda generaci\u00f3n que surgi\u00f3 de ella; la guerra en Ucrania y el nuevo keynesianismo militar; la crisis ecol\u00f3gica y el capitalismo de la finitud; y la metamorfosis tecnofeudal del monopolio: todo ello constituye <i>el mismo r\u00e9gimen<\/i> \u2014el r\u00e9gimen de la cat\u00e1strofe permanente\u2014 en sucesivas modulaciones.<\/p>\n<p>Sweezy, hacia el final de su vida, afirm\u00f3 que la integraci\u00f3n de la producci\u00f3n y las finanzas en una teor\u00eda general del proceso capitalista a\u00fan se encontraba en sus inicios.<sup>27<\/sup> Ten\u00eda raz\u00f3n entonces y la tiene ahora. La tarea te\u00f3rica que nos espera consiste en integrar la producci\u00f3n, las finanzas y el trabajo abstracto \u2014es decir, construir una teor\u00eda del valor capitalista propiamente <i>monetaria<\/i>, capaz de comprender c\u00f3mo se explota el trabajo vivo -potencia es explotado, c\u00f3mo se valida monetariamente la plusval\u00eda y c\u00f3mo las finanzas no son ajenas a ninguno de estos procesos, sino su forma estructural. John Bellamy Foster, en su interpretaci\u00f3n del debate entre Sweezy y Schumpeter, ha subrayado acertadamente que la postura posterior de Sweezy va m\u00e1s all\u00e1 de una cr\u00edtica del despilfarro y apunta hacia una cr\u00edtica de las relaciones sociales de producci\u00f3n. Esa es la direcci\u00f3n en la que debemos avanzar.<sup>28<\/sup><\/p>\n<p>\u00abSocialismo o barbarie\u00bb es la f\u00f3rmula de Rosa Luxemburg .<sup>29<\/sup> No como una profec\u00eda, ni como una inevitabilidad hist\u00f3rica, sino como una elecci\u00f3n. La barbarie ya est\u00e1 aqu\u00ed, en formas m\u00e1s sofisticadas de lo que Luxemburg podr\u00eda haber imaginado: la barbarie ecol\u00f3gica, la barbarie digital, la barbarie militar y la barbarie de la desigualdad que separa los mundos de los ricos y los pobres. La posibilidad del socialismo \u2014entendido no como un modelo ya hecho realidad en alg\u00fan lugar, sino como un proceso de transformaci\u00f3n de las relaciones sociales de producci\u00f3n hacia una econom\u00eda de producci\u00f3n social\u2014 no est\u00e1 garantizada por la fuerza de las contradicciones del sistema. Depende de lo que los movimientos sociales logren construir, de la claridad con la que interpreten la realidad y de la voluntad con la que act\u00faen sobre ella. Hace m\u00e1s de cuatro d\u00e9cadas, Sweezy hizo un llamamiento a una alianza para impulsar unos niveles de vida m\u00e1s elevados y mejoras en el consumo colectivo y la calidad de vida. Ese llamamiento debe evolucionar ahora hacia un nuevo movimiento de base en favor del desarrollo humano sostenible a escala planetaria, capaz de aunar la cr\u00edtica al capitalismo monopolista, la cuesti\u00f3n de la naturaleza, la cuesti\u00f3n feminista y la cuesti\u00f3n de la democracia.<\/p>\n<p>Las predicciones sobre el futuro, en este contexto, carecen de sentido. Lo que se necesita, frente al sentido de la realidad que siempre pregunta \u00abqu\u00e9 es\u00bb y trata lo existente como lo \u00fanico que puede existir, es lo que Robert Musil denomin\u00f3 el sentido de la posibilidad: la capacidad de pensar que las cosas tambi\u00e9n podr\u00edan ser de otra manera, y que esa otra manera no es menos real que lo existente. <sup>30<\/sup> El sentido de la realidad ha guiado en exceso la imaginaci\u00f3n estrat\u00e9gica de la izquierda, reduciendo la pol\u00edtica a la administraci\u00f3n del statu quo. El sentido de la posibilidad es la condici\u00f3n previa de cualquier pol\u00edtica que no sea mera gesti\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>Friedrich Gogarten, \u00abBetween the Times\u00bb (1920), en <cite class=\"journal-book\">The Beginnings of Dialectic Theology<\/cite>,\u00a0vol. 1, ed. James M. Robinson, trad. Keith R. Crim y Louis De Grazia (Richmond, Virginia: John Knox Press, 1968), 277\u201380; original en alem\u00e1n \u00abZwischen den Zeiten\u00bb, <cite>Die Christliche Welt<\/cite> 34 (1920): 374\u201378. La expresi\u00f3n tambi\u00e9n dio t\u00edtulo a la revista teol\u00f3gica protestante fundada en 1923 por Gogarten, Karl Barth y Eduard Thurneysen.<\/li>\n<li>Riccardo Bellofiore y Giovanna Vertova, \u00abMacroeconomic Theory and Policy in the Capitalism of \u201cPermanent Catastrophe\u201d\u00bb, en <cite>Post Keynesian Economics<\/cite>, eds. Therese Jefferson y John E. King (Cheltenham: Edward Elgar, 2024), 145\u201365. La categor\u00eda de \u00abcat\u00e1strofe permanente\u00bb pretende ser complementaria \u2014y no alternativa\u2014 a la noci\u00f3n de la <cite>acumulaci\u00f3n de cat\u00e1strofes<\/cite> desarrollada de forma independiente por John Bellamy Foster, \u00abCapitalism and the Accumulation of Catastrophe\u00bb, <cite>Monthly Review<\/cite> 63, n.\u00ba 7 (diciembre de 2011): 1\u201317, con su enfoque principalmente ecol\u00f3gico.<\/li>\n<li>Adam Tooze, \u00abPolycrisis and the Critique of Capitalocentrism\u00bb, Chartbook 343, Substack, 6 de enero de 2025, <a href=\"http:\/\/adamtooze.substack.com\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">adamtooze.substack.com<\/a>; Adam Tooze, \u00abDefining Polycrisis: From Crisis Pictures to the Crisis Matrix\u00bb, Chartbook 130, Substack, 24 de junio de 2022, <a href=\"http:\/\/adamtooze.substack.com\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">adamtooze.substack.com<\/a>.<\/li>\n<li>Theodor W. Adorno, <cite class=\"journal-book\">Negative Dialectics<\/cite>, trad. E. B. Ashton (Nueva York: Continuum, 1973), 320 (original en alem\u00e1n en <cite>Gesammelte Schriften<\/cite>, vol. 6, 314).<\/li>\n<li>Se trata de una perspectiva que uno de nosotros ha desarrollado desde principios de la d\u00e9cada de 2000: v\u00e9ase Riccardo Bellofiore, \u00abThe Great Recession and the Contradictions of Contemporary Capitalism\u00bb, en <cite class=\"journal-book\">The Great Recession and the Contradictions of Contemporary Capitalism<\/cite>, eds. Riccardo Bellofiore y Giovanna Vertova (Cheltenham: Edward Elgar, 2014), 7\u201325.<\/li>\n<li>Hyman P. Minsky, <cite>John Maynard Keynes<\/cite> (Nueva York: Columbia University Press, 1975; reimpreso por McGraw-Hill, 2008); Hyman P. Minsky, <cite class=\"journal-book\">Can \u201cIt\u201d Happen Again? Essays on Instability and Finance<\/cite> (Armonk, Nueva York: M. E. Sharpe, 1982; reimpreso por Routledge, 2016); Hyman P. Minsky, <cite>Stabilizing an Unstable Economy<\/cite> (New Haven: Yale University Press, 1986; reimpreso por McGraw-Hill, 2008).<\/li>\n<li>Seg\u00fan se informa, Bernanke advirti\u00f3 a los l\u00edderes del Congreso el 18 de septiembre de 2008: \u00abSi no hacemos esto, es posible que el lunes ya no tengamos econom\u00eda\u00bb. V\u00e9ase Andrew Ross Sorkin, Diana B. Henriques, Edmund L. Andrews y Joe Nocera, \u00abA medida que la crisis crediticia se agravaba, la alarma llev\u00f3 a la acci\u00f3n\u00bb, <cite>New York Times<\/cite>, 1 de octubre de 2008; v\u00e9ase tambi\u00e9n Evan Thomas, \u00abHank Paulson en invierno\u00bb, <cite>Newsweek<\/cite>, 15 de mayo de 2009.<\/li>\n<li>Adam Tooze, <cite>Crashed: How a Decade of Financial Crises Changed the World<\/cite> (Nueva York: Viking, 2018); para consultar una rese\u00f1a de la obra de Tooze realizada por uno de nosotros, v\u00e9ase Riccardo Bellofiore y Francesco Garibaldo, \u00abA Very Political Macro-Financial Interpretation of the Crash of Neoliberalism\u00bb, <cite>Annali della Fondazione Luigi Einaudi<\/cite> 54, n.\u00ba 1 (2020): 245-255. Sobre la crisis financiera de 2007-2009, inmediatamente posterior al inicio de la crisis de las hipotecas subprime, v\u00e9ase Riccardo Bellofiore y Joseph Halevi, \u00ab\u00bfUn momento Minsky? La crisis de las hipotecas subprime y el \u201cnuevo\u201d capitalismo\u00bb, en <cite class=\"journal-book\">Credit, Money and Macroeconomic Policy: A Post-Keynesian Approach<\/cite>, eds. Claude Gnos y Louis-Philippe Rochon (Cheltenham: Edward Elgar, 2011), 13-32 (escrito originalmente en italiano en septiembre de 2007); y, tras el pleno desarrollo de la crisis, Riccardo Bellofiore, \u00ab\u201cDos o tres cosas que s\u00e9 de ella\u201d: Europa en la crisis global y la econom\u00eda heterodoxa\u00bb, <cite>Cambridge Journal of Economics<\/cite> 37, n.\u00ba 3 (2013): 497-512.<\/li>\n<li>Riccardo Bellofiore y Giovanna Vertova, \u00abCrisis del bienestar y crisis del empleo, del fordismo a la Gran Recesi\u00f3n: una perspectiva de clase y de g\u00e9nero\u00bb, <cite>La Rivista delle Politiche Sociali<\/cite> 1 (2014): 103\u201322; Giovanna Vertova, \u00ab\u00bfQu\u00e9 tiene que ver el g\u00e9nero con la Gran Recesi\u00f3n? El caso italiano\u00bb, en eds. Bellofiore y Vertova, <cite class=\"journal-book\">The Great Regression and the Contradictions of Contemporary Capitalism<\/cite>, 189\u2013207. Los datos sobre la participaci\u00f3n femenina en la poblaci\u00f3n activa italiana y la Encuesta sobre el uso del tiempo proceden del ISTAT, <cite>Rilevazione sulle forze di lavoro<\/cite> e <cite>Indagine sull\u2019uso del tempo<\/cite>, diversos a\u00f1os.<\/li>\n<li>Nadia Garbellini, \u00abEl plan de recuperaci\u00f3n de Italia demuestra por qu\u00e9 el gasto p\u00fablico no siempre es \u201cde izquierdas\u201d\u00bb, <cite>Jacobin<\/cite>, 25 de enero de 2022, <a href=\"http:\/\/jacobin.com\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">jacobin.com<\/a>.<\/li>\n<li>Joseph R. Biden, \u00abDeclaraciones del presidente Biden sobre la econom\u00eda\u00bb, Instituto Max S. Hayes, Cleveland, Ohio, 6 de julio de 2022, <cite>Recopilaci\u00f3n diaria de documentos presidenciales<\/cite>, Oficina del Registro Federal, <a href=\"http:\/\/govinfo.gov\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">govinfo.gov<\/a>.<\/li>\n<li>Riccardo Bellofiore y Andrea Coveri, \u00abZwischen den Zeiten. Problemi e contraddizioni del capitalismo negli anni del ritorno dell\u2019inflazione\u00bb, <cite>Officina Primo Maggio<\/cite>, 20 de diciembre de 2023, <a href=\"http:\/\/officinaprimomaggio.eu\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">officinaprimomaggio.eu<\/a>.<\/li>\n<li>Marc Lavoie, \u00abConflictual Inflation and the Phillips Curve\u00bb, <cite>Review of Political Economy<\/cite> 36, n.\u00ba 4 (2024): 1397\u2013419.<\/li>\n<li>Nadia Romaniello y Antonella Stirati, \u00abCost-Push and Conflict Inflation: A Discussion of the Italian Case\u00bb, <cite>Review of Political Economy<\/cite> 36, n.\u00ba 4 (2024): 1351\u201380.<\/li>\n<li>Augusto Graziani, \u00abL\u2019inflazione capitalistica\u00bb, en <cite>Crisi delle politiche e politiche nella crisi<\/cite> (N\u00e1poles: Pironti, 1980), 49\u201365.<\/li>\n<li>Paul M. Sweezy, \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 el estancamiento?\u00bb, <cite>Monthly Review<\/cite> 34, n.\u00ba 2 (junio de 1982): 1\u201310.<\/li>\n<li>Harry Magdoff y Paul M. Sweezy, <a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/9780853457152\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\"><cite><cite class=\"journal-book\"><a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/9780853457152\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Stagnation and the Financial Explosion<\/a><\/cite><\/cite><\/a> (Nueva York: Monthly Review Press, 1987); Harry Magdoff y Paul M. Sweezy, <cite class=\"journal-book\"><a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/9780853457763\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">The Irreversible Crisis<\/a><\/cite> (Nueva York: Monthly Review Press, 1988); Paul M. Sweezy, \u00abEl triunfo del capital financiero\u00bb, <cite>Monthly Review<\/cite> 46, n.\u00ba 2 (junio de 1994): 1-11.<\/li>\n<li>Hyman P. Minsky, \u00abLas crisis financieras y la evoluci\u00f3n del capitalismo: la ca\u00edda de 1987 \u2014\u00bfqu\u00e9 significa?\u00bb, en <cite class=\"journal-book\">Capitalist Development and Crisis Theory<\/cite>, eds. Mark Gottdiener y Nicos Komninos (Londres: Macmillan, 1989), 391-403.<\/li>\n<li>Micha\u0142 Kalecki, \u00abAspectos pol\u00edticos del pleno empleo\u00bb (1943), en <cite>Selected Essays on the Dynamics of the Capitalist Economy<\/cite> (Cambridge: Cambridge University Press, 1971), 138\u201345. V\u00e9ase Riccardo Bellofiore, \u00abLos \u201caspectos pol\u00edticos del pleno empleo\u201d y la \u201creforma crucial\u201d del capitalismo: un debate con Jan Toporowski sobre Kalecki y Kowalik\u00bb, en <cite>Exploring the Ideas of Tadeusz Kowalik: Crises, Transformations and Beyond<\/cite>, eds. Grzegorz Konat y Gavin Rae (Londres: Palgrave, 2026).<\/li>\n<li>C\u00e9dric Durand, <cite class=\"journal-book\">How Silicon Valley Unleashed Techno-feudalism: The Making of the Digital Economy<\/cite> (Londres: Verso, 2025) . Sobre la cuesti\u00f3n m\u00e1s amplia de si la financiarizaci\u00f3n refuerza el monopolio o, por el contrario, restablece la competencia, v\u00e9ase el reciente debate entre, por un lado, Stephen Maher y Scott Aquanno, <cite class=\"journal-book\">The Fall and Rise of American Finance: From J. P. Morgan to BlackRock<\/cite> (Londres: Verso, 2024), y, por otro, John Bellamy Foster, \u00abNotas de los editores\u00bb, <cite>Monthly Review<\/cite> 77, n.\u00ba 2 (junio de 2026).<\/li>\n<li>La categor\u00eda de <cite>tecnofeudalismo<\/cite> tambi\u00e9n debe contrastarse con la tradici\u00f3n m\u00e1s antigua, pero rigurosamente articulada, del <cite>feudalismo industrial<\/cite> desarrollada por los marxistas polacos Ludwik Krzywicki (ya en 1890) y Oskar Lange (1929, 1941-1944), y recuperada por Tadeusz Kowalik. Hanna Szymborska y Jan Toporowski han reformulado recientemente esta tradici\u00f3n para el capitalismo tard\u00edo: v\u00e9ase Hanna Szymborska y Jan Toporowski, \u00abFeudalismo industrial y desigualdades de riqueza\u00bb, Documento de trabajo n.\u00ba 174, Institute for New Economic Thinking, Nueva York, enero de 2022; Jan Toporowski, \u00ab Feudalismo industrial y marxismo polaco\u00bb, en <cite class=\"journal-book\">Polish Marxism after Luxemburg<\/cite>, ed. Jan Toporowski (Bingley: Emerald, 2022); y Hanna Szymborska y Jan Toporowski, \u00abPor qu\u00e9 importa la distribuci\u00f3n de la riqueza: El feudalismo industrial y la socialdemocracia\u00bb, <cite>PSL Quarterly Review<\/cite> 75, n.\u00ba 302 (septiembre de 2022): 227-40. Dos caracter\u00edsticas de esta tradici\u00f3n refuerzan el diagn\u00f3stico aqu\u00ed presentado. En primer lugar, Krzywicki y Lange vincularon el monopolio directamente con un endurecimiento de la estratificaci\u00f3n social y con el cierre de la movilidad social, mucho antes de que se acu\u00f1aran t\u00e9rminos como \u00abposdemocracia\u00bb o \u00abcapitalismo de plataforma\u00bb. En segundo lugar, en la reformulaci\u00f3n m\u00e1s reciente, la distribuci\u00f3n desigual de la riqueza y la erosi\u00f3n del Estado del bienestar se interpretan como los mecanismos institucionales a trav\u00e9s de los cuales opera hoy en d\u00eda ese cierre. La convergencia con Durand es real, pero el diagn\u00f3stico tambi\u00e9n se replantea: lo que est\u00e1 en juego no es una salida feudal del capitalismo, sino, como ya hab\u00eda comprendido Krzywicki en 1890, una tendencia <cite>interna<\/cite> al propio capital monopolista.<\/li>\n<li>Colin Crouch, <cite>Post-Democracy<\/cite> (Cambridge: Polity, 2004); v\u00e9ase tambi\u00e9n Colin Crouch, <cite>Post-Democracy After the Crises<\/cite> (Cambridge: Polity, 2020).<\/li>\n<li>Arnaud Orain, <cite>Le monde confisqu\u00e9: essai sur le capitalisme de la finitude (XVIe\u2013XXIe si\u00e8cle)<\/cite> (Par\u00eds: Flammarion, 2025).<\/li>\n<li>Joan Robinson, \u00abThe Second Crisis of Economic Theory\u00bb (1972), en <cite>Contributions to Modern Economics<\/cite> (Oxford: Basil Blackwell, 1978), 1\u201313.<\/li>\n<li>Paul A. Baran y Paul M. Sweezy, <a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/9780853450733\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\"><cite>Monopoly Capital<\/cite><\/a> (Nueva York: Monthly Review Press, 1966).<\/li>\n<li>John Maynard Keynes, \u00abLa teor\u00eda general del empleo, el inter\u00e9s y el dinero\u00bb (1936), en John Maynard Keynes, <cite class=\"journal-book\">Collected Writings<\/cite>, vol. 7 (Cambridge: Cambridge University Press, 1973), 378; sobre la radicalizaci\u00f3n de la \u00absocializaci\u00f3n de la inversi\u00f3n\u00bb, v\u00e9ase Hyman P. Minsky, <cite>John Maynard Keynes<\/cite> (Nueva York: Columbia University Press, 1975). V\u00e9ase tambi\u00e9n: Riccardo Bellofiore, \u00abLa socializaci\u00f3n de la inversi\u00f3n, de Keynes a Minsky y m\u00e1s all\u00e1\u00bb, Documento de trabajo n.\u00ba 822, Levy Economics Institute, Bard College, 16 de diciembre de 2014.<\/li>\n<li>Paul M. Sweezy, \u00abEl triunfo del capital financiero\u00bb, <cite>Monthly Review<\/cite> 46, n.\u00ba 2 (junio de 1994): 1-11.<\/li>\n<li>John Bellamy Foster, \u00abSobre las leyes del capitalismo: reflexiones a partir del debate entre Sweezy y Schumpeter\u00bb, <cite>Monthly Review<\/cite> 63, n.\u00ba 1 (mayo de 2011): 1-16.<\/li>\n<li>Rosa Luxemburg, \u00abEl folleto de Junius: La crisis en la socialdemocracia alemana\u00bb (1916), en <cite class=\"journal-book\">Selected Political Writings<\/cite>, ed. Dick Howard (Nueva York: Monthly Review Press, 1971), 367-368.<\/li>\n<li>Robert Musil, \u00abSi existe algo as\u00ed como un sentido de la realidad, tambi\u00e9n debe existir un sentido de la posibilidad\u00bb (cap\u00edtulo 4), en Musil, <cite class=\"journal-book\">The Man Without Qualities<\/cite>, trad. Sophie Wilkins y Burton Pike (Nueva York: Alfred A. Knopf, 1995), vol. 1, 10\u201313.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Riccardo Bellofiore fue catedr\u00e1tico de econom\u00eda pol\u00edtica en la Universidad de B\u00e9rgamo (Italia). Giovanna Vertova es profesora adjunta de econom\u00eda pol\u00edtica en la Universidad de B\u00e9rgamo, Italia.<\/span><\/p>\n<p>Fuente: <em>Monthly Review<\/em>, Vol. 78, n.\u00ba 03 (julio-agosto de 2026) (<a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/articles\/between-the-times\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/monthlyreview.org\/articles\/between-the-times\/<\/a>)<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1920, en medio del caos que sigui\u00f3 a la Primera Guerra Mundial, el te\u00f3logo protestante Friedrich Gogarten escribi\u00f3: \u00abEs<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":20256,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[44,1548],"tags":[],"class_list":["post-20254","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-economia","category-politica"],"aioseo_notices":[],"aioseo_head":"\n\t\t<!-- All in One SEO 4.9.10 - aioseo.com -->\n\t<meta name=\"description\" content=\"En 1920, en medio del caos que sigui\u00f3 a la Primera Guerra Mundial, el te\u00f3logo protestante Friedrich Gogarten escribi\u00f3: \u00abEs el destino de nuestra generaci\u00f3n encontrarnos entre dos \u00e9pocas. Nunca pertenecimos al per\u00edodo que ahora llega a su fin; es dudoso que lleguemos a pertenecer alguna vez al per\u00edodo que est\u00e1 por venir\u2026 As\u00ed pues,\" \/>\n\t<meta name=\"robots\" content=\"max-image-preview:large\" \/>\n\t<meta name=\"author\" content=\"Carlos Valmaseda\"\/>\n\t<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/espai-marx.net\/?p=20254\" \/>\n\t<meta name=\"generator\" content=\"All in One SEO (AIOSEO) 4.9.10\" \/>\n\t\t<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n\t\t<meta property=\"og:site_name\" content=\"- Un punto de encuentro para las alternativas sociales\" \/>\n\t\t<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n\t\t<meta property=\"og:title\" content=\"Entre dos \u00e9pocas: keynesianismo privatizado, cat\u00e1strofe permanente y la tarea de una econom\u00eda de producci\u00f3n social -\" \/>\n\t\t<meta property=\"og:description\" content=\"En 1920, en medio del caos que sigui\u00f3 a la Primera Guerra Mundial, el te\u00f3logo protestante Friedrich Gogarten escribi\u00f3: \u00abEs el destino de nuestra generaci\u00f3n encontrarnos entre dos \u00e9pocas. Nunca pertenecimos al per\u00edodo que ahora llega a su fin; es dudoso que lleguemos a pertenecer alguna vez al per\u00edodo que est\u00e1 por venir\u2026 As\u00ed pues,\" \/>\n\t\t<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/espai-marx.net\/?p=20254\" \/>\n\t\t<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/cropped-cropped-cropped-logoEspai-6-1.png\" \/>\n\t\t<meta property=\"og:image:secure_url\" content=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/cropped-cropped-cropped-logoEspai-6-1.png\" \/>\n\t\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"243\" \/>\n\t\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"49\" \/>\n\t\t<meta property=\"article:published_time\" content=\"2026-07-30T04:00:28+00:00\" \/>\n\t\t<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2026-07-30T02:36:07+00:00\" \/>\n\t\t<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/facebook.com\/espaiMarx\" \/>\n\t\t<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n\t\t<meta name=\"twitter:site\" content=\"@espaiMarx\" \/>\n\t\t<meta name=\"twitter:title\" content=\"Entre dos \u00e9pocas: keynesianismo privatizado, cat\u00e1strofe permanente y la tarea de una econom\u00eda de producci\u00f3n social -\" \/>\n\t\t<meta name=\"twitter:description\" content=\"En 1920, en medio del caos que sigui\u00f3 a la Primera Guerra Mundial, el te\u00f3logo protestante Friedrich Gogarten escribi\u00f3: \u00abEs el destino de nuestra generaci\u00f3n encontrarnos entre dos \u00e9pocas. Nunca pertenecimos al per\u00edodo que ahora llega a su fin; es dudoso que lleguemos a pertenecer alguna vez al per\u00edodo que est\u00e1 por venir\u2026 As\u00ed pues,\" \/>\n\t\t<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@espaiMarx\" \/>\n\t\t<meta name=\"twitter:image\" content=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/cropped-cropped-cropped-logoEspai-6-1.png\" \/>\n\t\t<script type=\"application\/ld+json\" class=\"aioseo-schema\">\n\t\t\t{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"BlogPosting\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/?p=20254#blogposting\",\"name\":\"Entre dos \\u00e9pocas: keynesianismo privatizado, cat\\u00e1strofe permanente y la tarea de una econom\\u00eda de producci\\u00f3n social -\",\"headline\":\"Entre dos \\u00e9pocas: keynesianismo privatizado, cat\\u00e1strofe permanente y la tarea de una econom\\u00eda de producci\\u00f3n social\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/?author=5#author\"},\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/#organization\"},\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"url\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2026\\\/07\\\/no-es-crisis-es-capitalisme-750.jpg\",\"width\":750,\"height\":447},\"datePublished\":\"2026-07-30T05:00:28+01:00\",\"dateModified\":\"2026-07-30T03:36:07+01:00\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/?p=20254#webpage\"},\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/?p=20254#webpage\"},\"articleSection\":\"Econom\\u00eda, Pol\\u00edtica\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/?p=20254#breadcrumblist\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net#listItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\",\"nextItem\":{\"@type\":\"ListItem\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/?cat=44#listItem\",\"name\":\"Econom\\u00eda\"}},{\"@type\":\"ListItem\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/?cat=44#listItem\",\"position\":2,\"name\":\"Econom\\u00eda\",\"item\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/?cat=44\",\"nextItem\":{\"@type\":\"ListItem\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/?p=20254#listItem\",\"name\":\"Entre dos \\u00e9pocas: keynesianismo privatizado, cat\\u00e1strofe permanente y la tarea de una econom\\u00eda de producci\\u00f3n social\"},\"previousItem\":{\"@type\":\"ListItem\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net#listItem\",\"name\":\"Home\"}},{\"@type\":\"ListItem\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/?p=20254#listItem\",\"position\":3,\"name\":\"Entre dos \\u00e9pocas: keynesianismo privatizado, cat\\u00e1strofe permanente y la tarea de una econom\\u00eda de producci\\u00f3n social\",\"previousItem\":{\"@type\":\"ListItem\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/?cat=44#listItem\",\"name\":\"Econom\\u00eda\"}}]},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/#organization\",\"name\":\"EspaiMarx\",\"description\":\"Un punto de encuentro para las alternativas sociales\",\"url\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/\",\"telephone\":\"+34663765276\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"url\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2019\\\/03\\\/cropped-cropped-cropped-logoEspai-6.png\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/?p=20254\\\/#organizationLogo\",\"width\":243,\"height\":49},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/?p=20254\\\/#organizationLogo\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/facebook.com\\\/espaiMarx\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/espaiMarx\",\"https:\\\/\\\/youtube.com\\\/espaiMarx\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/?author=5#author\",\"url\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/?author=5\",\"name\":\"Carlos Valmaseda\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/?p=20254#authorImage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/a1d16d135a3c477a39609b66eb48b0cfcd828f1f8d2dce3ce4c1c5e3490f9085?s=96&d=mm&r=g\",\"width\":96,\"height\":96,\"caption\":\"Carlos Valmaseda\"}},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/?p=20254#webpage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/?p=20254\",\"name\":\"Entre dos \\u00e9pocas: keynesianismo privatizado, cat\\u00e1strofe permanente y la tarea de una econom\\u00eda de producci\\u00f3n social -\",\"description\":\"En 1920, en medio del caos que sigui\\u00f3 a la Primera Guerra Mundial, el te\\u00f3logo protestante Friedrich Gogarten escribi\\u00f3: \\u00abEs el destino de nuestra generaci\\u00f3n encontrarnos entre dos \\u00e9pocas. Nunca pertenecimos al per\\u00edodo que ahora llega a su fin; es dudoso que lleguemos a pertenecer alguna vez al per\\u00edodo que est\\u00e1 por venir\\u2026 As\\u00ed pues,\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/#website\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/?p=20254#breadcrumblist\"},\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/?author=5#author\"},\"creator\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/?author=5#author\"},\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"url\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2026\\\/07\\\/no-es-crisis-es-capitalisme-750.jpg\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/?p=20254\\\/#mainImage\",\"width\":750,\"height\":447},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/?p=20254#mainImage\"},\"datePublished\":\"2026-07-30T05:00:28+01:00\",\"dateModified\":\"2026-07-30T03:36:07+01:00\"},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/\",\"description\":\"Un punto de encuentro para las alternativas sociales\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/espai-marx.net\\\/#organization\"}}]}\n\t\t<\/script>\n\t\t<!-- All in One SEO -->\n\n","aioseo_head_json":{"title":"Entre dos \u00e9pocas: keynesianismo privatizado, cat\u00e1strofe permanente y la tarea de una econom\u00eda de producci\u00f3n social -","description":"En 1920, en medio del caos que sigui\u00f3 a la Primera Guerra Mundial, el te\u00f3logo protestante Friedrich Gogarten escribi\u00f3: \u00abEs el destino de nuestra generaci\u00f3n encontrarnos entre dos \u00e9pocas. Nunca pertenecimos al per\u00edodo que ahora llega a su fin; es dudoso que lleguemos a pertenecer alguna vez al per\u00edodo que est\u00e1 por venir\u2026 As\u00ed pues,","canonical_url":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=20254","robots":"max-image-preview:large","keywords":"","webmasterTools":{"miscellaneous":""},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"BlogPosting","@id":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=20254#blogposting","name":"Entre dos \u00e9pocas: keynesianismo privatizado, cat\u00e1strofe permanente y la tarea de una econom\u00eda de producci\u00f3n social -","headline":"Entre dos \u00e9pocas: keynesianismo privatizado, cat\u00e1strofe permanente y la tarea de una econom\u00eda de producci\u00f3n social","author":{"@id":"https:\/\/espai-marx.net\/?author=5#author"},"publisher":{"@id":"https:\/\/espai-marx.net\/#organization"},"image":{"@type":"ImageObject","url":"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/no-es-crisis-es-capitalisme-750.jpg","width":750,"height":447},"datePublished":"2026-07-30T05:00:28+01:00","dateModified":"2026-07-30T03:36:07+01:00","inLanguage":"es-ES","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=20254#webpage"},"isPartOf":{"@id":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=20254#webpage"},"articleSection":"Econom\u00eda, Pol\u00edtica"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=20254#breadcrumblist","itemListElement":[{"@type":"ListItem","@id":"https:\/\/espai-marx.net#listItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/espai-marx.net","nextItem":{"@type":"ListItem","@id":"https:\/\/espai-marx.net\/?cat=44#listItem","name":"Econom\u00eda"}},{"@type":"ListItem","@id":"https:\/\/espai-marx.net\/?cat=44#listItem","position":2,"name":"Econom\u00eda","item":"https:\/\/espai-marx.net\/?cat=44","nextItem":{"@type":"ListItem","@id":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=20254#listItem","name":"Entre dos \u00e9pocas: keynesianismo privatizado, cat\u00e1strofe permanente y la tarea de una econom\u00eda de producci\u00f3n social"},"previousItem":{"@type":"ListItem","@id":"https:\/\/espai-marx.net#listItem","name":"Home"}},{"@type":"ListItem","@id":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=20254#listItem","position":3,"name":"Entre dos \u00e9pocas: keynesianismo privatizado, cat\u00e1strofe permanente y la tarea de una econom\u00eda de producci\u00f3n social","previousItem":{"@type":"ListItem","@id":"https:\/\/espai-marx.net\/?cat=44#listItem","name":"Econom\u00eda"}}]},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/espai-marx.net\/#organization","name":"EspaiMarx","description":"Un punto de encuentro para las alternativas sociales","url":"https:\/\/espai-marx.net\/","telephone":"+34663765276","logo":{"@type":"ImageObject","url":"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/cropped-cropped-cropped-logoEspai-6.png","@id":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=20254\/#organizationLogo","width":243,"height":49},"image":{"@id":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=20254\/#organizationLogo"},"sameAs":["https:\/\/facebook.com\/espaiMarx","https:\/\/x.com\/espaiMarx","https:\/\/youtube.com\/espaiMarx"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/espai-marx.net\/?author=5#author","url":"https:\/\/espai-marx.net\/?author=5","name":"Carlos Valmaseda","image":{"@type":"ImageObject","@id":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=20254#authorImage","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/a1d16d135a3c477a39609b66eb48b0cfcd828f1f8d2dce3ce4c1c5e3490f9085?s=96&d=mm&r=g","width":96,"height":96,"caption":"Carlos Valmaseda"}},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=20254#webpage","url":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=20254","name":"Entre dos \u00e9pocas: keynesianismo privatizado, cat\u00e1strofe permanente y la tarea de una econom\u00eda de producci\u00f3n social -","description":"En 1920, en medio del caos que sigui\u00f3 a la Primera Guerra Mundial, el te\u00f3logo protestante Friedrich Gogarten escribi\u00f3: \u00abEs el destino de nuestra generaci\u00f3n encontrarnos entre dos \u00e9pocas. Nunca pertenecimos al per\u00edodo que ahora llega a su fin; es dudoso que lleguemos a pertenecer alguna vez al per\u00edodo que est\u00e1 por venir\u2026 As\u00ed pues,","inLanguage":"es-ES","isPartOf":{"@id":"https:\/\/espai-marx.net\/#website"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=20254#breadcrumblist"},"author":{"@id":"https:\/\/espai-marx.net\/?author=5#author"},"creator":{"@id":"https:\/\/espai-marx.net\/?author=5#author"},"image":{"@type":"ImageObject","url":"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/no-es-crisis-es-capitalisme-750.jpg","@id":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=20254\/#mainImage","width":750,"height":447},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=20254#mainImage"},"datePublished":"2026-07-30T05:00:28+01:00","dateModified":"2026-07-30T03:36:07+01:00"},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/espai-marx.net\/#website","url":"https:\/\/espai-marx.net\/","description":"Un punto de encuentro para las alternativas sociales","inLanguage":"es-ES","publisher":{"@id":"https:\/\/espai-marx.net\/#organization"}}]},"og:locale":"es_ES","og:site_name":"- Un punto de encuentro para las alternativas sociales","og:type":"article","og:title":"Entre dos \u00e9pocas: keynesianismo privatizado, cat\u00e1strofe permanente y la tarea de una econom\u00eda de producci\u00f3n social -","og:description":"En 1920, en medio del caos que sigui\u00f3 a la Primera Guerra Mundial, el te\u00f3logo protestante Friedrich Gogarten escribi\u00f3: \u00abEs el destino de nuestra generaci\u00f3n encontrarnos entre dos \u00e9pocas. Nunca pertenecimos al per\u00edodo que ahora llega a su fin; es dudoso que lleguemos a pertenecer alguna vez al per\u00edodo que est\u00e1 por venir\u2026 As\u00ed pues,","og:url":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=20254","og:image":"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/cropped-cropped-cropped-logoEspai-6-1.png","og:image:secure_url":"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/cropped-cropped-cropped-logoEspai-6-1.png","og:image:width":243,"og:image:height":49,"article:published_time":"2026-07-30T04:00:28+00:00","article:modified_time":"2026-07-30T02:36:07+00:00","article:publisher":"https:\/\/facebook.com\/espaiMarx","twitter:card":"summary_large_image","twitter:site":"@espaiMarx","twitter:title":"Entre dos \u00e9pocas: keynesianismo privatizado, cat\u00e1strofe permanente y la tarea de una econom\u00eda de producci\u00f3n social -","twitter:description":"En 1920, en medio del caos que sigui\u00f3 a la Primera Guerra Mundial, el te\u00f3logo protestante Friedrich Gogarten escribi\u00f3: \u00abEs el destino de nuestra generaci\u00f3n encontrarnos entre dos \u00e9pocas. Nunca pertenecimos al per\u00edodo que ahora llega a su fin; es dudoso que lleguemos a pertenecer alguna vez al per\u00edodo que est\u00e1 por venir\u2026 As\u00ed pues,","twitter:creator":"@espaiMarx","twitter:image":"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/cropped-cropped-cropped-logoEspai-6-1.png"},"aioseo_meta_data":{"post_id":"20254","title":null,"description":null,"keywords":null,"keyphrases":{"focus":{"keyphrase":"","score":0,"analysis":{"keyphraseInTitle":{"score":0,"maxScore":9,"error":1}}},"additional":[]},"primary_term":null,"canonical_url":null,"og_title":null,"og_description":null,"og_object_type":"default","og_image_type":"default","og_image_url":null,"og_image_width":null,"og_image_height":null,"og_image_custom_url":null,"og_image_custom_fields":null,"og_video":"","og_custom_url":null,"og_article_section":null,"og_article_tags":null,"twitter_use_og":false,"twitter_card":"default","twitter_image_type":"default","twitter_image_url":null,"twitter_image_custom_url":null,"twitter_image_custom_fields":null,"twitter_title":null,"twitter_description":null,"schema":{"blockGraphs":[],"customGraphs":[],"default":{"data":{"Article":[],"Course":[],"Dataset":[],"FAQPage":[],"Movie":[],"Person":[],"Product":[],"ProductReview":[],"Car":[],"Recipe":[],"Service":[],"SoftwareApplication":[],"WebPage":[]},"graphName":"BlogPosting","isEnabled":true},"graphs":[]},"schema_type":"default","schema_type_options":null,"pillar_content":false,"robots_default":true,"robots_noindex":false,"robots_noarchive":false,"robots_nosnippet":false,"robots_nofollow":false,"robots_noimageindex":false,"robots_noodp":false,"robots_notranslate":false,"robots_max_snippet":"-1","robots_max_videopreview":"-1","robots_max_imagepreview":"large","priority":null,"frequency":"default","local_seo":null,"breadcrumb_settings":null,"limit_modified_date":false,"ai":{"faqs":[],"keyPoints":[],"schemas":[],"titles":[],"descriptions":[],"socialPosts":{"email":{"subject":"","preview":"","content":""},"linkedin":[],"twitter":[],"facebook":[],"instagram":[]}},"created":"2026-07-29 16:51:26","updated":"2026-07-30 04:03:26","seo_analyzer_scan_date":null},"aioseo_breadcrumb":"<div class=\"aioseo-breadcrumbs\"><span class=\"aioseo-breadcrumb\">\n\t\t\t<a href=\"https:\/\/espai-marx.net\" title=\"Home\">Home<\/a>\n\t\t<\/span><span class=\"aioseo-breadcrumb-separator\">&raquo;<\/span><span class=\"aioseo-breadcrumb\">\n\t\t\t<a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/?cat=44\" title=\"Econom\u00eda\">Econom\u00eda<\/a>\n\t\t<\/span><span class=\"aioseo-breadcrumb-separator\">&raquo;<\/span><span class=\"aioseo-breadcrumb\">\n\t\t\tEntre dos \u00e9pocas: keynesianismo privatizado, cat\u00e1strofe permanente y la tarea de una econom\u00eda de producci\u00f3n social\n\t\t<\/span><\/div>","aioseo_breadcrumb_json":[{"label":"Home","link":"https:\/\/espai-marx.net"},{"label":"Econom\u00eda","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?cat=44"},{"label":"Entre dos \u00e9pocas: keynesianismo privatizado, cat\u00e1strofe permanente y la tarea de una econom\u00eda de producci\u00f3n social","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=20254"}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/20254","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=20254"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/20254\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":20257,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/20254\/revisions\/20257"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/20256"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=20254"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=20254"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=20254"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}