{"id":20358,"date":"2026-09-12T05:00:42","date_gmt":"2026-09-12T04:00:42","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=20358"},"modified":"2026-09-12T01:34:20","modified_gmt":"2026-09-12T00:34:20","slug":"las-raices-del-capitalismo-la-esclavitud-y-el-comercio-del-azucar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=20358","title":{"rendered":"Las ra\u00edces del capitalismo: la esclavitud y el comercio del az\u00facar"},"content":{"rendered":"<section class=\"single-post--content--section\">\n<div class=\"single-post--content--acknowledgments\"><em>Las ra\u00edces del capitalismo<\/em> es el primer texto de Estudios sobre Materialismo Hist\u00f3rico, una nueva serie del Instituto Tricontinental de Investigaci\u00f3n Social. Esta serie analiza el pasado del mundo moderno desde la perspectiva del materialismo hist\u00f3rico, un m\u00e9todo que explica la historia a trav\u00e9s de las condiciones materiales y la lucha de clases e insiste en que la dial\u00e9ctica entre el imperialismo y las luchas anticoloniales es fundamental para comprender c\u00f3mo se construy\u00f3 el mundo moderno.<\/div>\n<\/section>\n<section class=\"single-post--content--section single-post--toc--section\">\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">Pr\u00f3logo<\/span><\/h2>\n<p class=\"single-post--content--section-author\">Vijay Prashad<\/p>\n<p>Hay cierto consuelo en las historias que los imperios cuentan sobre s\u00ed mismos. Son historias de ingenio, de descubrimiento, del avance constante de la raz\u00f3n y la ciencia. En ellas, el capitalismo aparece casi como una inevitabilidad, como el florecimiento natural del progreso humano en Europa occidental, impulsado por la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica y la llamada Ilustraci\u00f3n. Lo que estos relatos omiten no es accesorio, sino fundamental: la violencia que forj\u00f3 el mundo moderno.<\/p>\n<p><em>Las ra\u00edces del capitalismo: la esclavitud y el comercio del az\u00facar<\/em>, de Prabir Purkayastha, es una intervenci\u00f3n en esta amnesia cultivada. Insiste en que miremos directamente el registro hist\u00f3rico y reconozcamos que el capitalismo no surgi\u00f3 del despliegue apacible de los mercados y las m\u00e1quinas, sino de la brutal reorganizaci\u00f3n del mundo mediante la conquista, la esclavizaci\u00f3n y la extracci\u00f3n. Buena parte de este estudio fue escrito en pedazos de papel que iban y ven\u00edan durante los 225 d\u00edas de encarcelamiento de Prabir Purkayastha en la c\u00e1rcel central de Rohini, en Delhi (India) y que discut\u00edamos con quienes lo visit\u00e1bamos. Nos obliga a repensar qu\u00e9 queremos decir cuando hablamos de los or\u00edgenes del capitalismo y a preguntarnos: \u00bfde qui\u00e9n es la historia que se cuenta?, \u00bfqu\u00e9 sufrimiento se oculta? y \u00bfcu\u00e1l fue el costo?<\/p>\n<p>En el coraz\u00f3n de este estudio est\u00e1 el az\u00facar, no solo como mercanc\u00eda, sino como relaci\u00f3n social. El az\u00facar fue una de las primeras mercanc\u00edas verdaderamente mundiales, que un\u00eda continentes en circuitos de producci\u00f3n, intercambio y finanzas. Su cultivo exigi\u00f3 vastas extensiones de tierra, enajenadas mediante el genocidio en las Am\u00e9ricas, e inmensas cantidades de trabajo, aportadas por la trata transatl\u00e1ntica de personas africanas esclavizadas<sup>1<\/sup>. El az\u00facar, en este sentido, no solo se produc\u00eda: su producci\u00f3n era posible gracias a un sistema que trataba a los propios seres humanos como mercanc\u00edas.<\/p>\n<p>Lo que Purkayastha demuestra con claridad es que la plantaci\u00f3n no era una instituci\u00f3n arcaica ni precapitalista. Al contrario, fue uno de los primeros espacios de organizaci\u00f3n capitalista moderna. All\u00ed vemos la integraci\u00f3n de la agricultura y la industria, la contabilidad minuciosa de costos y ganancias, el c\u00e1lculo de la productividad laboral y la despiadada l\u00f3gica del reemplazo. Las personas esclavizadas quedaban reducidas a unidades de capital, y sus vidas se med\u00edan seg\u00fan su precio de mercado. La plantaci\u00f3n, como se\u00f1al\u00f3 Sidney Mintz, era a la vez campo y f\u00e1brica. Las inmensas ganancias generadas por la esclavitud y la agricultura de plantaci\u00f3n no fueron perif\u00e9ricas para el desarrollo europeo: fueron centrales. La producci\u00f3n de az\u00facar, la trata de personas esclavizadas y las industrias asociadas (transporte mar\u00edtimo, seguros, refinado y finanzas) formaron un sistema interconectado que aliment\u00f3 la acumulaci\u00f3n de capital a escala global. La riqueza generada en el Caribe y las Am\u00e9ricas fluy\u00f3 hacia las ciudades europeas y financi\u00f3 el crecimiento de industrias e instituciones financieras. Las refiner\u00edas de az\u00facar de Londres, Bristol y Liverpool estuvieron entre los primeros centros de trabajo industriales. Procesaban el az\u00facar crudo producido con trabajo esclavo y lo transformaban en mercanc\u00edas para el consumo masivo y la reexportaci\u00f3n por todo el mundo.<\/p>\n<p>Hablar del capitalismo sin aludir a la esclavitud es, por tanto, contar solo la mitad de la historia. Es aceptar un relato que limpia el pasado y oculta la violencia estructural sobre la que se edific\u00f3 el mundo moderno. La obra de Purkayastha se inscribe en una larga tradici\u00f3n de pensamiento radical, de Eric Williams a Walter Rodney, que ha buscado restituir esta historia ausente. Pero adem\u00e1s hace avanzar la discusi\u00f3n al centrarse de cerca en el az\u00facar como clave para comprender las din\u00e1micas m\u00e1s amplias del desarrollo capitalista. Lo que emerge es una imagen del capitalismo no como un simple sistema econ\u00f3mico, sino como un proyecto global de dominaci\u00f3n que implic\u00f3 la reorganizaci\u00f3n de la tierra, el trabajo y los recursos a lo largo de los continentes; la destrucci\u00f3n de las sociedades existentes; y la creaci\u00f3n de nuevas jerarqu\u00edas de raza y de poder. La interdependencia entre el az\u00facar y las personas esclavizadas como mercanc\u00edas lo ilustra con nitidez: no se puede comprender el uno sin las otras. Esta historia no es solo de inter\u00e9s acad\u00e9mico. Los legados de este sistema persisten en las desigualdades que estructuran nuestro mundo actual. La riqueza acumulada mediante la esclavitud y el colonialismo no desapareci\u00f3: se institucionaliz\u00f3 en los sistemas financieros, las relaciones de propiedad y las divisiones globales del trabajo que siguen moldeando nuestro presente. Comprender los or\u00edgenes del capitalismo es, por tanto, entender mejor sus formas contempor\u00e1neas y sus injusticias persistentes.<\/p>\n<p>Hay tambi\u00e9n, en esta obra, un desaf\u00edo impl\u00edcito a la forma en que pensamos la resistencia. El sistema que aqu\u00ed se describe se sostuvo mediante la violencia, pero tambi\u00e9n fue disputado en cada etapa por las personas esclavizadas que resistieron su cautiverio, por quienes denunciaron la brutalidad de la trata y por los movimientos que buscaron desmantelarlo. Recuperar esta historia no es solo enfrentar los cr\u00edmenes del pasado, sino tambi\u00e9n reconocer las luchas que buscaron superarlos.<\/p>\n<\/section>\n<section class=\"single-post--content--section single-post--toc--section\">\n<div class=\"single-post--content--media-block p150592--poem\">\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">El poema sat\u00edrico y antiesclavista de William Cowper \u00abPity for Poor Africans\u00bb [Compasi\u00f3n por los pobres africanos], impreso y distribuido en 1788 por la Sociedad para la Abolici\u00f3n de la Trata de Esclavos y utilizado como parte de su campa\u00f1a, comienza con una declaraci\u00f3n inequ\u00edvoca:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Confieso que me espanta la compra de esclavizados,<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">y temo que quienes con ellos trafican son malvados;<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">cuanto oigo de sus males, torturas y miserias,<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">casi basta para arrancar piedad de las piedras.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Los compadezco mucho, m\u00e1s guardo mi opini\u00f3n,<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">pues \u00bfc\u00f3mo pasar\u00edamos sin az\u00facar ni ron?<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">Sobre todo el az\u00facar, tan necesaria, ya se ve:<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">\u00bfqu\u00e9?, \u00bfdejar nuestros postres, el caf\u00e9 y el t\u00e9?<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Adem\u00e1s, si lo hacemos, franceses, holandeses y daneses<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">nos lo agradecer\u00e1n de coraz\u00f3n, sin duda, con creces:<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">si no compramos nosotros a esas pobres criaturas, ellos lo har\u00e1n,<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">y torturas y gemidos a\u00fan m\u00e1s se multiplicar\u00e1n.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/section>\n<section class=\"single-post--content--section single-post--toc--section\">\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">El relato convencional: una visi\u00f3n general<\/span><\/h2>\n<p>La explicaci\u00f3n convencional del ascenso de Occidente, la versi\u00f3n simplista y euroc\u00e9ntrica de la civilizaci\u00f3n, sostiene que unos pocos pa\u00edses de Europa occidental llegaron a dominar el mundo gracias a una serie de acontecimientos ocurridos \u00fanicamente all\u00ed (Wolf, 1982). Seg\u00fan esta visi\u00f3n euroc\u00e9ntrica, los acontecimientos clave de este per\u00edodo son la Era de los Descubrimientos (de fines del siglo XV al XVII), la Ilustraci\u00f3n (de fines del siglo XVII al XVIII) y la Revoluci\u00f3n Industrial (de mediados del siglo XVIII a mediados del XIX). Desde esta perspectiva, la Ilustraci\u00f3n aceler\u00f3 el desarrollo cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico, y contribuy\u00f3 a poner en marcha la primera ola de industrializaci\u00f3n. As\u00ed, el impulso central del progreso en Occidente se presenta como el cambio tecnol\u00f3gico, guiado por la ciencia y la racionalidad capitalista, que se sacudi\u00f3 las cadenas de la producci\u00f3n precapitalista y cre\u00f3 un nuevo sistema econ\u00f3mico basado en el trabajo asalariado \u00ablibre\u00bb. El papel del saqueo, el genocidio y la esclavitud que precedieron y acompa\u00f1aron a la Revoluci\u00f3n Industrial queda borrado de esta historia (Angus, 2023; Berg y Hudson, 2011: 259-281). Si se menciona, aparece a lo sumo como un ap\u00e9ndice desafortunado o un subproducto de esta historia, pero en absoluto como algo central.<\/p>\n<p>Los hechos hist\u00f3ricos no respaldan en modo alguno esta explicaci\u00f3n m\u00edtica del desarrollo capitalista de Occidente. La narrativa convencional tambi\u00e9n omite tres hechos significativos en la historia del capitalismo: primero, que la econom\u00eda de plantaci\u00f3n en el Caribe y en la Am\u00e9rica continental (tanto del Norte como del Sur) consolid\u00f3 el az\u00facar como una mercanc\u00eda de producci\u00f3n a gran escala y cre\u00f3 un mercado mundial; segundo, que los cimientos del capital brit\u00e1nico eran anteriores a la Revoluci\u00f3n Industrial; y tercero, que fue el algod\u00f3n, producido por personas africanas esclavizadas en el Sur de Estados Unidos, lo que convirti\u00f3 a este pa\u00eds en una potencia en ascenso y financi\u00f3 la revoluci\u00f3n textil de Inglaterra (Baptist, 2014).<\/p>\n<p>No es nuestra intenci\u00f3n repetir aqu\u00ed lo que acad\u00e9micos como C. L. R. James (1938), Eric Williams (1944), Walter Rodney (1970), Joseph Inikori (2009) y muchos otros ya han escrito sobre este tema. En este estudio nos centraremos en un cultivo (la ca\u00f1a de az\u00facar) y sus productos (como el az\u00facar, la melaza y el ron) como mercanc\u00edas para el mercado mundial. El az\u00facar fue la primera mercanc\u00eda mundial: cre\u00f3 el mercado capitalista y sent\u00f3 las bases del sistema financiero global. Estuvo acompa\u00f1ada por una segunda \u00abmercanc\u00eda\u00bb: personas esclavizadas capturadas en \u00c1frica y vendidas en el Caribe y las Am\u00e9ricas. El desarrollo del capital brit\u00e1nico, holand\u00e9s y franc\u00e9s, y m\u00e1s tarde del capital estadounidense, es tanto la historia de esta pr\u00e1ctica atroz de tratar a los seres humanos como mercanc\u00edas para el mercado como la del producto de su trabajo.<\/p>\n<p>La idea dominante en la academia y la historiograf\u00eda occidentales sobre la econom\u00eda mundial moderna es que sus cimientos se sentaron con la Era de los Descubrimientos: el \u00abdescubrimiento\u00bb europeo del llamado Nuevo Mundo por figuras como Hernando de Magallanes (1480-1521) y Crist\u00f3bal Col\u00f3n (1451-1506), y el descubrimiento de la ruta mar\u00edtima a Asia por Vasco da Gama (c. 1460-1524) al rodear \u00c1frica. La Era de los Descubrimientos suele vincularse con la Ilustraci\u00f3n, pese a la brutalidad de figuras como Col\u00f3n y da Gama.<sup>2<\/sup> Luego, seg\u00fan el relato, la Revoluci\u00f3n Cient\u00edfica, que acompa\u00f1\u00f3 a la Ilustraci\u00f3n, condujo a la Revoluci\u00f3n Industrial en Gran Breta\u00f1a, seguida r\u00e1pidamente por otras partes de Europa occidental. Fue la expansi\u00f3n de la Revoluci\u00f3n Industrial hacia el \u00abNuevo Mundo\u00bb, principalmente hacia Am\u00e9rica del Norte, con el aumento del trabajo asalariado \u00ablibre\u00bb y el despojo territorial colonial mediante el genocidio, lo que llev\u00f3 a los Estados Unidos a convertirse en la principal potencia econ\u00f3mica del siglo XX.<\/p>\n<p>En otras palabras, la esclavitud, el genocidio, la expropiaci\u00f3n de las tierras de los pueblos ind\u00edgenas y el saqueo colonial no forman parte de esta imagen edulcorada del desarrollo del capitalismo salvo como aberraciones menores (Beckert, 2015: 83-97). \u00bfC\u00f3mo se \u00abproduc\u00eda\u00bb, entonces, el suministro de personas esclavizadas procedentes de \u00c1frica?<\/p>\n<p>El punto de partida de la trata transatl\u00e1ntica suele situarse en el momento en que los mercaderes occidentales \u2013portugueses, brit\u00e1nicos, holandeses y franceses\u2013 compraban seres humanos esclavizados en los puertos africanos.<sup>3<\/sup> As\u00ed como el genocidio de los pueblos ind\u00edgenas de las Am\u00e9ricas y el Caribe se encubre con el falso relato de que sus tierras estaban vac\u00edas, a la espera de que los europeos llegaran a reclamarlas, algunos historiadores han sostenido que, dado que la esclavitud ya exist\u00eda en \u00c1frica, lo \u00fanico que hicieron los europeos fue aprovechar los mercados de personas esclavizadas ya existentes (Rodney, 1972: 95; Meillassoux, 1991). Este relato ignora la <em>escala<\/em> de la trata de personas esclavizadas que Occidente introdujo en \u00c1frica, que transform\u00f3 cualitativamente lo que era en gran medida una esclavitud dom\u00e9stica en una \u00abproducci\u00f3n\u00bb a escala industrial de personas esclavizadas destinadas a las plantaciones del otro lado del Atl\u00e1ntico. Claude Meillassoux describe este proceso como la producci\u00f3n de personas esclavizadas en el \u00abvientre de hierro y oro\u00bb, es decir, mediante el nexo armas-personas esclavizadas-oro, en el que las armas de fuego y la p\u00f3lvora se intercambiaban por personas esclavizadas cuya venta generaba ganancias. El \u00abhierro\u00bb de esta f\u00f3rmula alude al uso de las armas de fuego y la p\u00f3lvora como mercanc\u00edas de intercambio por personas esclavizadas y como instrumentos de captura, mientras que el \u00aboro\u00bb remite a las ganancias y el capital que esta trata generaba. Esto se sustenta en los registros comerciales, que muestran exportaciones sustanciales de p\u00f3lvora desde Europa hacia \u00c1frica durante este per\u00edodo (Whatley, 2018: 80-104).<\/p>\n<p>Uno de los resultados de esta trata impulsada por la violencia, al igual que el genocidio en las Am\u00e9ricas, fue una cat\u00e1strofe demogr\u00e1fica. Mientras que la poblaci\u00f3n de Asia y Europa creci\u00f3 un 300% o m\u00e1s entre los siglos XVII y XIX, en marcado contraste, la poblaci\u00f3n africana se mantuvo casi igual y en muchas regiones disminuy\u00f3.<sup>4<\/sup> Esto fue consecuencia de la violencia ejercida sobre las estructuras sociales existentes y de la destrucci\u00f3n de las econom\u00edas locales mediante la captura y venta forzadas de seres humanos. El impacto de la esclavitud sobre la poblaci\u00f3n africana suele pasarse por alto cuando se considera \u00fanicamente el n\u00famero de personas esclavizadas transportadas a las Am\u00e9ricas y el Caribe, estimado en al menos diez millones. Sin embargo, como escribe Walter Rodney, esta cifra se refiere solo a las personas que desembarcaron en las Am\u00e9ricas y el Caribe. No toma en cuenta la actividad de los traficantes ilegales ni la cantidad de personas africanas que murieron al cruzar el Atl\u00e1ntico y durante el proceso de su \u00abadquisici\u00f3n\u00bb, o secuestro, en sus lugares de origen. En conjunto, estas p\u00e9rdidas sugieren que el n\u00famero total de personas africanas capturadas para la trata transatl\u00e1ntica \u2013tanto quienes sobrevivieron hasta llegar a las Am\u00e9ricas como quienes murieron durante la captura, las marchas, la detenci\u00f3n y el Pasaje del Medio\u2013 fue considerablemente mayor, probablemente en un rango de 14 a 20 millones (1972: 96). No fue sino hasta la abolici\u00f3n de la esclavitud cuando la poblaci\u00f3n y la econom\u00eda del continente comenzaron a recuperarse, y un crecimiento m\u00e1s sostenido no se produjo hasta que los pa\u00edses africanos alcanzaron la independencia.<\/p>\n<p>Esta devastaci\u00f3n en \u00c1frica fue intr\u00ednseca al auge de la producci\u00f3n de az\u00facar en las plantaciones de trabajo esclavo de las Am\u00e9ricas y el Caribe. Comercializada a escala global desde el siglo XVI en adelante, el az\u00facar sustent\u00f3 el crecimiento del colonialismo europeo y el desarrollo del mercado mundial de mercanc\u00edas. De hecho, fue para expandir la producci\u00f3n de az\u00facar que se estableci\u00f3 el brutal y complejo sistema nuevo para adquirir y comerciar con personas africanas esclavizadas, distinto del sistema preexistente, que consist\u00eda en gran medida en la esclavitud dom\u00e9stica (Rodney, 1972: 60; Inikori, 1982: 24-25).\u00a0Juntos, el az\u00facar y las personas esclavizadas se convirtieron en mercanc\u00edas emparejadas, y los circuitos de producci\u00f3n, cr\u00e9dito y comercio construidos en torno a ellos contribuyeron a sentar las bases del capitalismo moderno. Esta din\u00e1mica se aprecia con especial claridad en el complejo de plantaci\u00f3n del Caribe<sup>5<\/sup> que result\u00f3 central para el desarrollo capitalista de Gran Breta\u00f1a y constituye una dimensi\u00f3n de lo que Sven Beckert y Seth Rockman llaman \u00abel capitalismo de la esclavitud\u00bb (Williams, 1944; Mintz, 1985; Eltis y Richardson, 1997; Eltis y Richardson, 2015; Beckert, 2015).<\/p>\n<p>Impulsados por el comercio extremadamente lucrativo de personas esclavizadas, los productos derivados de la ca\u00f1a de az\u00facar (az\u00facar, melaza y ron) estuvieron entre las primeras mercanc\u00edas producidas para los mercados mundiales. Antes de que la producci\u00f3n de algod\u00f3n se convirtiera en el emblema tanto de la Revoluci\u00f3n Industrial como de los horrores de la esclavitud en el Sur de Estados Unidos, el az\u00facar fue el eje de un sistema transatl\u00e1ntico de extracci\u00f3n e intercambio de trabajo, que vinculaba la producci\u00f3n de plantaci\u00f3n con el comercio a larga distancia y la reexportaci\u00f3n. Desde el siglo XVI hasta la abolici\u00f3n de la esclavitud en el siglo XIX, el az\u00facar y sus subproductos circularon a trav\u00e9s de mercados entrelazados y generaron ganancias en el transporte mar\u00edtimo, los seguros, el almacenamiento y las finanzas, a medida que las mercanc\u00edas se exportaban, refinaban y reexportaban.<\/p>\n<p>El relato dominante del comercio triangular, el intercambio a tres bandas de personas esclavizadas, materias primas y bienes manufacturados entre Europa, \u00c1frica y el \u00abNuevo Mundo\u00bb, suele pasar por alto otras mercanc\u00edas esenciales para este sistema, entre ellas los textiles y el salitre (nitrato de potasio, un ingrediente clave de la p\u00f3lvora).<sup>6<\/sup> Por ejemplo, durante buena parte de los siglos XVIII y XIX (1750-1850, seg\u00fan Kazuo Kobayashi), los textiles producidos en la India fueron enviados por las Compa\u00f1\u00edas de las Indias Orientales brit\u00e1nica y francesa a la costa occidental de \u00c1frica, donde eran intercambiados por personas esclavizadas (2019). De manera similar, los europeos usaban el salitre exportado desde la India para fabricar p\u00f3lvora, que luego intercambiaban por personas africanas esclavizadas. En sus evaluaciones de la importancia del comercio triangular, Ronald Findlay y Kazuo Kobayashi sostienen que, en el tercer cuarto del siglo XVIII, un porcentaje significativo de las exportaciones brit\u00e1nicas a \u00c1frica eran reexportaciones desde la India, no bienes manufacturados europeos.<sup>7<\/sup> Fue el bot\u00edn colonial de la India, los ingresos por tierras extra\u00eddos del campesinado indio, lo que financi\u00f3 la \u00abexportaci\u00f3n\u00bb de textiles y salitre desde la India (Patnaik y Moyo, 2011).<\/p>\n<p>Los economistas pol\u00edticos como Adam Smith, por ejemplo, ven este per\u00edodo o bien como mercantilista y, por ende, ineficiente, o bien como una fuente de acumulaci\u00f3n originaria: un precursor de la acumulaci\u00f3n capitalista que le sigui\u00f3. Sin embargo, Marx deja en claro que esta \u00absupuesta acumulaci\u00f3n originaria\u00bb fue expropiaci\u00f3n, <em>no<\/em> acumulaci\u00f3n (Angus, 2023). Fue saqueo, lisa y llanamente, no ahorro ni la formaci\u00f3n de un fondo de emergencia.<\/p>\n<p>En la producci\u00f3n de az\u00facar, la esclavitud y sus procesos de trabajo asociados fueron una fuente importante tanto de expropiaci\u00f3n como de acumulaci\u00f3n de capital. Esta forma de acumulaci\u00f3n de capital, arraigada en las plantaciones, sent\u00f3 las bases de la Revoluci\u00f3n Industrial. Resulta enga\u00f1oso afirmar que el impacto del colonialismo sobre las colonias (en t\u00e9rminos de desindustrializaci\u00f3n y drenaje de riqueza, por ejemplo) fue un fen\u00f3meno separado de la econom\u00eda de las plantaciones basada en el trabajo esclavo, y de la din\u00e1mica m\u00e1s amplia del \u00abNuevo Mundo\u00bb, o que estos factores no fueron importantes para determinar el desarrollo del capitalismo en las metr\u00f3polis. Tal afirmaci\u00f3n oscurece los cimientos coloniales del capitalismo moderno (Inikori, 1992: 151-157; Inikori, 2002).<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, consideremos c\u00f3mo se desarroll\u00f3 el sistema de plantaci\u00f3n para producir az\u00facar, principalmente por medio del trabajo esclavo. Esto exige rastrear el desarrollo del cultivo y el comercio del az\u00facar en la regi\u00f3n mediterr\u00e1nea como precursor del desarrollo de la producci\u00f3n basada en las plantaciones en el mundo atl\u00e1ntico. \u00bfC\u00f3mo moldearon la producci\u00f3n, la exportaci\u00f3n y la reexportaci\u00f3n de az\u00facar el capital financiero europeo y el desarrollo industrial? Dado que la producci\u00f3n de az\u00facar se basaba en el trabajo esclavo, para responder a esta pregunta debemos examinar las din\u00e1micas de la esclavitud y la producci\u00f3n de az\u00facar en la econom\u00eda azucarera americano-caribe\u00f1a, con mayor \u00e9nfasis en el sistema de plantaci\u00f3n caribe\u00f1o bajo dominio holand\u00e9s, franc\u00e9s y brit\u00e1nico. Esta discusi\u00f3n ilustra que tanto el az\u00facar como las personas africanas esclavizadas, producidas y vendidas como productos de mercado, fueron cruciales para la expansi\u00f3n mundial del capitalismo temprano y sus estructuras de producci\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-mapa.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-20363\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-mapa.jpg\" alt=\"\" width=\"1080\" height=\"764\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-mapa.jpg 1080w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-mapa-300x212.jpg 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-mapa-1024x724.jpg 1024w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-mapa-768x543.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px\" \/><\/a><\/p>\n<\/section>\n<section class=\"single-post--content--section single-post--toc--section\">\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">La producci\u00f3n de az\u00facar en el Mediterr\u00e1neo: de la agricultura campesina al capitalismo de plantaci\u00f3n<\/span><\/h2>\n<p>Antes de las Cruzadas, Europa Occidental (salvo su \u00e9lite) no conoc\u00eda el az\u00facar.<sup>8<\/sup> Luego ocurrieron dos transformaciones. Primero, el uso del az\u00facar, importado del Mediterr\u00e1neo oriental, sigui\u00f3 aumentando, incluso despu\u00e9s de que las Cruzadas no lograran conquistar la \u00abTierra Santa\u00bb. Segundo, el cultivo del az\u00facar se expandi\u00f3 hacia el oeste, desde el Mediterr\u00e1neo oriental hacia el Mediterr\u00e1neo occidental y la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica: en primer lugar a islas mediterr\u00e1neas como Sicilia, Chipre, Rodas y Creta; luego a partes de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica y el norte de \u00c1frica; y m\u00e1s tarde a islas atl\u00e1nticas como Madeira y las Canarias. Esta geograf\u00eda estuvo determinada en parte por el clima: la ca\u00f1a de az\u00facar requiere una temporada de crecimiento larga y c\u00e1lida, y un per\u00edodo de maduraci\u00f3n y cosecha fresco, pero sin heladas. Las heladas pueden matar la ca\u00f1a y da\u00f1ar sus ra\u00edces, lo que signific\u00f3 que el cultivo se limitara en gran medida a las zonas m\u00e1s c\u00e1lidas del Mediterr\u00e1neo, el sur de la pen\u00ednsula ib\u00e9rica, el norte de \u00c1frica y las islas atl\u00e1nticas, en lugar del norte y gran parte del oeste de Europa.<\/p>\n<p>A diferencia de la agricultura de base campesina de las llanuras costeras del Mediterr\u00e1neo oriental y meridional, la agricultura en Europa occidental se basaba en una combinaci\u00f3n de trabajo campesino y la corvea (el trabajo no remunerado que los campesinos estaban obligados a realizar en las tierras del se\u00f1or\u00edo feudal, o en las tierras de reserva se\u00f1orial). En las islas mediterr\u00e1neas de Sicilia, Chipre, Rodas y Creta, asentar o importar campesinado de Italia o Grecia no era una opci\u00f3n viable, porque la peste negra (1347-1351) hab\u00eda reducido dr\u00e1sticamente la oferta de trabajo campesino en Europa y el Mediterr\u00e1neo. En su lugar, los gobernantes de Europa occidental de estas islas importaron personas esclavizadas del norte de \u00c1frica para sustituir el trabajo \u00ablibre\u00bb que proporcionaba la corvea en Europa occidental.<sup>9<\/sup> Esto tuvo una enorme relevancia: la producci\u00f3n de az\u00facar se transform\u00f3 de la producci\u00f3n mayormente campesina del mundo \u00e1rabe a la econom\u00eda de plantaci\u00f3n \u00abmoderna\u00bb basada en la esclavitud en el Caribe.<\/p>\n<p>Otra caracter\u00edstica importante de las plantaciones en las islas del Mediterr\u00e1neo fue la inversi\u00f3n de capital de las grandes familias mercantiles de Venecia y G\u00e9nova: fue en estas islas donde comenz\u00f3 el matrimonio entre el capital mercantil y la esclavitud moderna. Portugal extendi\u00f3 este modelo de plantaci\u00f3n azucarera basada en la esclavitud desde las islas atl\u00e1nticas m\u00e1s cercanas a la pen\u00ednsula ib\u00e9rica \u2014Madeira, las Canarias y las Azores\u2014 hasta Cabo Verde, frente a la costa de \u00c1frica occidental, y m\u00e1s tarde a Santo Tom\u00e9, en el Golfo de Guinea (cerca de la actual Ghana). El paso final en la transformaci\u00f3n de la agricultura campesina a las plantaciones azucareras basadas en la esclavitud tuvo lugar en Santo Tom\u00e9. Los due\u00f1os de las plantaciones, por lo general de la aristocracia, obten\u00edan tierras del rey portugu\u00e9s, capital de Venecia o G\u00e9nova y personas esclavizadas de \u00c1frica. Los portugueses transportaron este sistema a Brasil. Desde all\u00ed, se extendi\u00f3 al Caribe y m\u00e1s tarde a partes de Am\u00e9rica del Norte.<\/p>\n<p>\u00bfIntrodujeron estas islas del Mediterr\u00e1neo y del Atl\u00e1ntico alg\u00fan cambio tecnol\u00f3gico importante en la producci\u00f3n de az\u00facar? Seg\u00fan Ulbe Bosma, la respuesta es no. El error inicial que cometieron los historiadores fue oscurecer la similitud tecnol\u00f3gica de las t\u00e9cnicas de molienda y procesamiento del az\u00facar en el Mediterr\u00e1neo oriental y occidental, la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, las islas del Atl\u00e1ntico y, finalmente, el \u00abNuevo Mundo\u00bb (2023:349). En su extraordinaria obra <em>The World of Sugar<\/em> [El mundo del az\u00facar], Bosma resume este recorrido:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Los productores de az\u00facar viajaron desde Egipto y Siria hasta Chipre y Sicilia, desde donde sus conocimientos y destrezas pasaron a Valencia y llegaron a Madeira. Los maestros azucareros portugueses aprendieron su arte de los musulmanes de Andaluc\u00eda, que la gobernaron durante 800 a\u00f1os, y lo llevaron a Madeira y las Canarias.<sup>10<\/sup><\/p>\n<p>El modelo de plantaci\u00f3n que se trasplantar\u00eda a las Am\u00e9ricas pr\u00e1cticamente sin cambios, sobre todo a Brasil y el Caribe, comenz\u00f3 en Santo Tom\u00e9. La ca\u00f1a cultivada en las Am\u00e9ricas y el Caribe proven\u00eda de las islas del Atl\u00e1ntico, donde a su vez hab\u00eda sido introducida desde el Levante y Egipto. En cuanto al cultivo de la ca\u00f1a de az\u00facar, hubo pocos cambios importantes. El modelo sigui\u00f3 bas\u00e1ndose en la t\u00e9cnica largamente establecida de dejar parte del tallo de la ca\u00f1a en el suelo tras la cosecha para que produjera una nueva cosecha (un proceso conocido como reproducci\u00f3n vegetativa, o \u00absoca\u00bb, que a\u00fan se utiliza hoy). Incluso cuando se plantaban nuevos cultivos, los brotes de los tallos viejos segu\u00edan creciendo.<\/p>\n<p>Las islas del Mediterr\u00e1neo remodelaron la relaci\u00f3n existente entre el campesinado productor de ca\u00f1a de az\u00facar y quienes participaban en los procesos secundarios y terciarios de moler la ca\u00f1a, producir az\u00facar a partir del jugo y comerciar con el az\u00facar. En el nuevo modelo de plantaci\u00f3n, la producci\u00f3n de ca\u00f1a de az\u00facar se integr\u00f3 con los procesos de molienda, cocci\u00f3n y refinaci\u00f3n en un solo sitio. Esto cre\u00f3 el nuevo \u00abflujo de trabajo\u00bb de emplear trabajo esclavo a lo largo de todo el proceso, desde el cultivo de la ca\u00f1a de az\u00facar hasta el producto final, ya fuera az\u00facar morena o az\u00facar blanca cristalina, que se refinaba en Europa.<\/p>\n<p>As\u00ed funcionaba el flujo en las plantaciones de az\u00facar: durante la temporada de molienda, la ca\u00f1a madura deb\u00eda cortarse y molerse, y el jugo deb\u00eda concentrarse antes de cristalizar en az\u00facar (v\u00e9ase el diagrama 1). Una vez extra\u00eddo el jugo al moler la ca\u00f1a, se herv\u00eda en una serie de grandes tinas o calderas que requer\u00edan una gran cantidad de combustible para concentrar el jugo en un jarabe espeso, que luego se enfriaba en conos de barro invertidos. Esto permit\u00eda su separaci\u00f3n en panes de az\u00facar y melaza. Tambi\u00e9n se adoptaron procesos de cristalizaci\u00f3n, o de refinado adicional, para producir cristales de az\u00facar en lugar de panes.<\/p>\n<figure id=\"attachment_20362\" aria-describedby=\"caption-attachment-20362\" style=\"width: 1316px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-produccion.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20362\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-produccion.jpg\" alt=\"\" width=\"1316\" height=\"2048\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-produccion.jpg 1316w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-produccion-193x300.jpg 193w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-produccion-658x1024.jpg 658w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-produccion-768x1195.jpg 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-produccion-987x1536.jpg 987w\" sizes=\"auto, (max-width: 1316px) 100vw, 1316px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-20362\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Diagrama 1. El r\u00e9gimen de trabajo de la producci\u00f3n de az\u00facar.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<section class=\"single-post--content--section single-post--toc--section\">\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">El az\u00facar cruza el Atl\u00e1ntico: el complejo de plantaci\u00f3n y la trata<\/span><\/h2>\n<p>Cuando la producci\u00f3n azucarera se expandi\u00f3 desde el Mediterr\u00e1neo hacia las islas del Atl\u00e1ntico, Brasil y el Caribe entre los siglos XV y XVII, las t\u00e9cnicas centrales de procesamiento permanecieron relativamente sin cambios, pero la creciente escala de las operaciones de plantaci\u00f3n y la expansi\u00f3n de los circuitos de exportaci\u00f3n y reexportaci\u00f3n transformaron gradualmente los patrones tanto de producci\u00f3n como de comercio. Este sistema de producci\u00f3n y comercio de mercanc\u00edas, arraigado en la esclavitud, el cultivo de az\u00facar y los ciclos mundiales de exportaci\u00f3n y reexportaci\u00f3n, contribuy\u00f3 a sentar las bases de la econom\u00eda capitalista moderna. Como veremos, la \u00abinnovaci\u00f3n\u00bb clave consisti\u00f3 en c\u00f3mo extraer la m\u00e1xima producci\u00f3n al m\u00ednimo costo de las personas esclavizadas antes de que pudieran ser \u00abreemplazadas\u00bb, es decir, generar suficiente excedente del trabajo esclavo para cubrir tanto las ganancias como los costos de reemplazo.<\/p>\n<p>Fue la promesa de inmensas ganancias lo que impuls\u00f3 a los portugueses a llevar el monocultivo del az\u00facar desde la regi\u00f3n mediterr\u00e1nea, primero a las islas atl\u00e1nticas frente a la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica y \u00c1frica occidental en el siglo XV. La incursi\u00f3n portuguesa en la producci\u00f3n de az\u00facar con trabajo esclavo tuvo lugar en las islas de Madeira, las Azores, Cabo Verde, Santo Tom\u00e9 y Pr\u00edncipe (Greenfield, 1979: 85-119). Hacia fines del siglo XVI y comienzos del XVII, el sistema colonial de plantaci\u00f3n basado en la esclavitud surgi\u00f3 en Brasil bajo la \u00e9gida de los portugueses. De 1624 a 1654, los holandeses obtuvieron el control de las plantaciones portuguesas en el norte de Brasil y aprendieron las t\u00e9cnicas de la producci\u00f3n azucarera de plantaci\u00f3n, mientras controlaron el territorio. Durante este per\u00edodo, y tras su expulsi\u00f3n por los portugueses, el capital y la pericia holandesa ayudaron a difundir la producci\u00f3n de az\u00facar hacia sus colonias del Caribe. En el siglo XVII, los brit\u00e1nicos y franceses aprendieron de la pr\u00e1ctica holandesa e introdujeron el az\u00facar en sus colonias.<\/p>\n<p>La producci\u00f3n de az\u00facar en el Caribe supuso una concentraci\u00f3n de capital y una intensificaci\u00f3n del trabajo esclavo sin parang\u00f3n en ning\u00fan otro monocultivo de una sola regi\u00f3n. Las plantaciones de algod\u00f3n del Sur de Estados Unidos usaron m\u00e1s tarde un modelo similar de trabajo esclavo, pero este surgi\u00f3 al menos 150 a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Sidney Mintz, que ha escrito extensamente sobre el az\u00facar como mercanc\u00eda y sobre la econom\u00eda de plantaci\u00f3n, sostiene que la producci\u00f3n de az\u00facar fue profundamente industrial y \u00abmoderna\u00bb en cuanto al proceso de trabajo, la productividad del capital y los sistemas de gesti\u00f3n empleados (1985). La producci\u00f3n de az\u00facar era esencialmente industrial y capitalista por naturaleza, salvo que trataba a los seres humanos como capital fijo, es decir, como m\u00e1quinas, y, por tanto, como reemplazables.<\/p>\n<p class=\"single-post--content--image-title\"><strong>Producci\u00f3n de az\u00facar en el Caribe, siglos XVII-XIX<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-grafico0.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-20367\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-grafico0.png\" alt=\"\" width=\"1470\" height=\"1070\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-grafico0.png 1470w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-grafico0-300x218.png 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-grafico0-1024x745.png 1024w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-grafico0-768x559.png 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-grafico0-1320x961.png 1320w\" sizes=\"auto, (max-width: 1470px) 100vw, 1470px\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-grafico2.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-20368\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-grafico2.png\" alt=\"\" width=\"1470\" height=\"1070\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-grafico2.png 1470w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-grafico2-300x218.png 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-grafico2-1024x745.png 1024w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-grafico2-768x559.png 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-grafico2-1320x961.png 1320w\" sizes=\"auto, (max-width: 1470px) 100vw, 1470px\" \/><\/a><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-grafico1.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20361\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-grafico1.png\" alt=\"\" width=\"1470\" height=\"1070\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-grafico1.png 1470w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-grafico1-300x218.png 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-grafico1-1024x745.png 1024w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-grafico1-768x559.png 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-grafico1-1320x961.png 1320w\" sizes=\"auto, (max-width: 1470px) 100vw, 1470px\" \/><\/a><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Datos recopilados a partir de Deer, 1949, 1950.<\/span><\/p>\n<\/section>\n<section class=\"single-post--content--section single-post--toc--section\">\n<h2><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-mapa2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-20360\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-mapa2.jpg\" alt=\"\" width=\"1080\" height=\"881\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-mapa2.jpg 1080w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-mapa2-300x245.jpg 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-mapa2-1024x835.jpg 1024w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/esclavismo-azucar-mapa2-768x626.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1080px) 100vw, 1080px\" \/><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\">Las islas del Caribe: plantaciones, az\u00facar y personas esclavizadas<\/span><\/h2>\n<p>Para rastrear c\u00f3mo se expandieron las plantaciones azucareras y c\u00f3mo se organiz\u00f3 la trata de personas esclavizadas entre imperios rivales, esbozaremos el cambiante control colonial de territorios clave del Caribe. Las cinco principales potencias coloniales en el Caribe fueron Espa\u00f1a, Portugal, los Pa\u00edses Bajos, Francia e Inglaterra. Los primeros colonizadores fueron los espa\u00f1oles, que se apoderaron de Jamaica, Trinidad, Puerto Rico y La Espa\u00f1ola entre la d\u00e9cada de 1490 y comienzos del siglo XVII. Inglaterra reclam\u00f3 Barbados en 1625 y comenz\u00f3 su colonizaci\u00f3n en 1627. En 1655, Inglaterra le arrebat\u00f3 Jamaica a Espa\u00f1a. Francia estableci\u00f3 colonias en Guadalupe (1635) y Martinica (1635) y, en virtud del Tratado de Rijswijk (1697), obtuvo el tercio occidental de La Espa\u00f1ola, que rebautiz\u00f3 como Saint-Domingue (el actual Hait\u00ed). En la cercana costa de las Guayanas, los holandeses establecieron colonias, entre ellas Esequibo, desde 1616; Surinam, que adquirieron m\u00e1s tarde, pas\u00f3 a conocerse como Guayana Holandesa. Hacia la segunda mitad del siglo XVIII, Gran Breta\u00f1a y Francia se hab\u00edan convertido en la principal presencia colonial en el Caribe.<\/p>\n<p>Pero el az\u00facar no lleg\u00f3 primero a las Am\u00e9ricas a trav\u00e9s del Caribe. Lleg\u00f3 a trav\u00e9s de Brasil, donde los portugueses importaron el modelo de Santo Tom\u00e9 de producci\u00f3n de az\u00facar basada en la esclavitud a las regiones de Pernambuco y Bah\u00eda (Coben, 2015: 142-162). Estas regiones ten\u00edan un clima adecuado para producir az\u00facar y tierras que no estaban densamente boscosas y pod\u00edan despejarse para desarrollar plantaciones de az\u00facar. Los portugueses necesitaban presencia sobre el terreno para reforzar su reclamo sobre una tierra que, por lo dem\u00e1s, no era m\u00e1s que una l\u00ednea trazada en un mapa en el tristemente c\u00e9lebre Tratado de Tordesillas (1494), de modo que otorgaron concesiones de tierras a colonos que luego labrar\u00edan la tierra con trabajo esclavo. A diferencia de las plantaciones del Caribe, las parcelas de tierra en estas regiones de Brasil eran m\u00e1s peque\u00f1as. Tanto en Brasil como en el Caribe, la producci\u00f3n de az\u00facar dependi\u00f3 en gran medida de personas africanas esclavizadas, junto con el trabajo de algunas ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>La ventaja de las tierras \u00abgratuitas\u00bb que la Corona portuguesa conced\u00eda a colonos y hacendados en Brasil, tras la violencia genocida empleada contra los ind\u00edgenas, era que las plantaciones pod\u00edan ampliarse sin ning\u00fan l\u00edmite f\u00edsico significativo. La desventaja de este sistema era que no ofrec\u00eda ning\u00fan incentivo para mejorar el cultivo. Resultaba m\u00e1s barato ampliar las tierras de plantaci\u00f3n que esforzarse por mejorar los rendimientos o la eficiencia de la producci\u00f3n de az\u00facar, sujeto, por supuesto, a la disponibilidad de personas africanas esclavizadas. En las plantaciones insulares, en cambio, la tierra impon\u00eda un l\u00edmite f\u00edsico. Por ejemplo, en Barbados, una isla relativamente diminuta y con muy pocos bosques, los hacendados tuvieron que adoptar diversas pr\u00e1cticas para adaptarse a estas limitaciones, como emplear el bagazo (los tallos secos de la ca\u00f1a tras la molienda) a modo de combustible para hervir el jugo y producir az\u00facar, junto con diversas pr\u00e1cticas para preservar la fertilidad del suelo.<sup>11<\/sup><\/p>\n<p>En Brasil, por el contrario, hab\u00eda tierra en abundancia. Esto posibilit\u00f3 m\u00e9todos que agotan la productividad del suelo, ya que el cultivo pod\u00eda desplazarse a nuevos campos, y una deforestaci\u00f3n impulsada por la expansi\u00f3n. Aunque los holandeses, franceses y brit\u00e1nicos s\u00ed mejoraron ciertas pr\u00e1cticas \u2014por ejemplo, al introducir molinos m\u00e1s eficientes y estrategias de uso del combustible, y al optimizar la log\u00edstica de las plantaciones\u2014, tambi\u00e9n ten\u00edan una ventaja importante sobre los portugueses: el acceso a poderosas redes de financiamiento mercantil, seguros y refinaci\u00f3n en Europa, capaces de financiar la producci\u00f3n, asegurar los cargamentos, refinar el az\u00facar y comercializarla a gran escala. Mientras los comerciantes de las ciudades italianas antes hab\u00edan proporcionado capital y comercializaci\u00f3n para el az\u00facar del Mediterr\u00e1neo, los portugueses no contaban con una comunidad financiera semejante, pues hab\u00edan expulsado a los jud\u00edos sefard\u00edes y a los \u00e1rabes que anta\u00f1o desempe\u00f1aban ese papel, entre otras cosas mediante las expulsiones de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica bajo el rey Manuel I en 1496. Incluso durante la guerra que los Pa\u00edses Bajos hist\u00f3ricos (los actuales Pa\u00edses Bajos y B\u00e9lgica) libraron contra la Espa\u00f1a de los Habsburgo (cuyo rey hab\u00eda sido declarado por el Papa cabeza del Sacro Imperio Romano Germ\u00e1nico), Amberes y \u00c1msterdam siguieron siendo las ciudades que refinaban el az\u00facar para el mercado europeo.<\/p>\n<p>Los holandeses ocuparon el coraz\u00f3n de la econom\u00eda azucarera de Brasil, Pernambuco, entre 1630 y 1654, cuando los portugueses recuperaron el control. En ese per\u00edodo, los mercaderes holandeses desarrollaron v\u00ednculos comerciales con los hacendados portugueses y canalizaron el az\u00facar brasile\u00f1o hacia las refiner\u00edas de Amberes y \u00c1msterdam. Esto continu\u00f3 despu\u00e9s de que los portugueses recuperaran la posesi\u00f3n de Pernambuco y Bah\u00eda. Sin embargo, los holandeses se apoderaron de algo m\u00e1s que las plantaciones de az\u00facar: tambi\u00e9n les arrebataron a los portugueses el comercio de personas esclavizadas y, en 1637, tomaron el castillo de Elmina (en la actual Ghana), un importante centro de compra, confinamiento y embarque de personas africanas esclavizadas.<\/p>\n<p>Los holandeses, que combat\u00edan al rey espa\u00f1ol y se consideraban \u00abm\u00e1s ilustrados\u00bb, ten\u00edan pocos reparos en entrar en el comercio de personas esclavizadas. Aparecen en las cr\u00f3nicas del az\u00facar tanto como quienes llevaron las plantaciones de az\u00facar al Caribe como en calidad de grandes transportistas de personas africanas esclavizadas desde la costa africana hasta las Am\u00e9ricas. El modelo de plantaci\u00f3n azucarera que los holandeses llevaron a Guyana y a las islas del Caribe fue luego adoptado por los hacendados brit\u00e1nicos en Barbados y los hacendados franceses en Saint-Domingue y Martinica. Los holandeses actuaron no solo en funci\u00f3n de sus intereses estatales como Rep\u00fablica Holandesa, sino tambi\u00e9n como expertos que pod\u00edan ser contratados por hacendados de otras potencias coloniales.<\/p>\n<p>Los holandeses, franceses y brit\u00e1nicos unieron el capital a la pr\u00e1ctica de la esclavitud en las plantaciones de az\u00facar y a la moderna divisi\u00f3n del trabajo. Cultivaban la ca\u00f1a de az\u00facar, la procesaban hasta la etapa del pan moreno en las colonias con trabajo esclavo y la transportaban para su procesamiento final, hasta convertirla en az\u00facar blanco y m\u00e1s refinado, en las ciudades europeas. Los capitalistas brit\u00e1nicos, franceses y holandeses ganaban dinero vendiendo az\u00facar a la clase trabajadora y a la clase media de sus pa\u00edses de origen, y lo convirtieron en un producto de consumo masivo. Tambi\u00e9n lo reexportaban al mercado mundial, con lo que consolidaron el az\u00facar como una mercanc\u00eda mundial.<\/p>\n<p>El modelo de plantaci\u00f3n para la producci\u00f3n de az\u00facar, surgido en el Mediterr\u00e1neo de fines del siglo XV, se adapt\u00f3 a la organizaci\u00f3n capitalista de la producci\u00f3n y al comercio colonial en el \u00abNuevo Mundo\u00bb, en particular en las islas del Caribe. La producci\u00f3n capitalista de az\u00facar se consolid\u00f3 en las plantaciones tanto mediante el cultivo de la ca\u00f1a de az\u00facar como a trav\u00e9s de la organizaci\u00f3n de su procesamiento para convertirla en az\u00facar. En la base tanto de la producci\u00f3n de ca\u00f1a de az\u00facar como de su conversi\u00f3n en az\u00facar estaba el trabajo esclavo: un matrimonio imp\u00edo del capital con la esclavitud atl\u00e1ntica. Esto difer\u00eda de la producci\u00f3n de az\u00facar en gran parte de Asia y \u00c1frica, donde el campesinado cultivaba la ca\u00f1a y los peque\u00f1os due\u00f1os de molinos la mol\u00edan y convert\u00edan el jugo en az\u00facar.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Chapter-Header.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-20359\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Chapter-Header.png\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"218\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Chapter-Header.png 1024w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Chapter-Header-300x64.png 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Chapter-Header-768x164.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/p>\n<\/section>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">La producci\u00f3n de az\u00facar en las plantaciones<\/span><\/h2>\n<p>La producci\u00f3n de ca\u00f1a de az\u00facar en las plantaciones coloniales era brutal e intensiva en mano de obra, y se apoyaba en una combinaci\u00f3n de oficios especializados y labores de campo, organizada mediante lo que se conoc\u00eda como el \u00absistema de cuadrillas\u00bb. Bajo este sistema, se hac\u00eda trabajar a las personas esclavizadas en cuadrillas supervisadas durante jornadas largas e ininterrumpidas. Contrariamente, el \u00absistema de tareas\u00bb, m\u00e1s com\u00fan en las regiones productoras de arroz e \u00edndigo, como las zonas costeras de Carolina del Sur y Georgia, asignaba una cuota diaria de trabajo, tras la cual pod\u00eda quedar algo de tiempo, dentro de estrictas restricciones coercitivas, para otras actividades (Cartwright, 2021; Pargas y Ro\u015fu, 2017).\u00a0Los hacendados adoptaron diversos m\u00e9todos para aumentar la rentabilidad de la econom\u00eda azucarera basada en el trabajo esclavo, desde la preparaci\u00f3n de los campos para el cultivo hasta el riego y la siembra, el corte y la cosecha de la ca\u00f1a, su transporte a los sitios de molienda, su procesamiento, y la producci\u00f3n y refinado del az\u00facar.<\/p>\n<p>En el cultivo de la ca\u00f1a de az\u00facar, tanto en el Caribe como en Luisiana, se prefer\u00eda el sistema de cuadrillas por la naturaleza de las plantaciones azucareras. Sidney Mintz explica en qu\u00e9 sentido la producci\u00f3n en las plantaciones de az\u00facar era singular: \u00abSe trataba, por supuesto, de empresas agr\u00edcolas, pero, dado que buena parte del procesamiento industrial de la ca\u00f1a se realizaba tambi\u00e9n en las plantaciones, tiene sentido ver las plantaciones como una s\u00edntesis de campo y f\u00e1brica\u00bb (1985: 83). Tanto la producci\u00f3n agr\u00edcola como el procesamiento inicial de la cosecha hasta convertirla en \u00abproducto industrial\u00bb se realizaban en la propia plantaci\u00f3n. En consecuencia, las mismas personas esclavizadas eran asignadas a distintas tareas a lo largo del ciclo de producci\u00f3n, desde plantar y cuidar la ca\u00f1a de az\u00facar hasta cosecharla, molerla para extraer el jugo y hervir ese jugo hasta obtener az\u00facar moreno y melaza. Esto difiere del sistema en las plantaciones de algod\u00f3n, donde el cultivo solo se procesaba en parte in situ y luego se enviaba a las f\u00e1bricas textiles, sobre todo en Gran Breta\u00f1a y m\u00e1s tarde en Nueva Inglaterra, para su manufactura posterior.<\/p>\n<p>Aunque arraigado en la esclavitud, el sistema de cuadrillas extra\u00eda excedente mediante formas de c\u00e1lculo que se asemejan a la gesti\u00f3n capitalista moderna. Las personas esclavizadas eran concebidas como activos de capital, y su mantenimiento se calculaba para minimizar los costos de subsistencia teniendo en cuenta, a la vez, su reemplazo. Se llevaban libros de contabilidad detallados de las plantaciones, que se compilaban en informes, muy parecidos a las hojas de c\u00e1lculo actuales, con los que los due\u00f1os, a menudo en la lejana Gran Breta\u00f1a, pod\u00edan examinar el rendimiento financiero de su inversi\u00f3n. Los estudios de tiempos y movimientos, tan apreciados por los modelos tayloristas de gesti\u00f3n fabril, estuvieron precedidos por estudios similares en las plantaciones trabajadas con trabajo esclavo en el Caribe y, m\u00e1s tarde, en el Sur anterior a la guerra de Secesi\u00f3n (Rosenthal, 2018). El valor de reemplazo de las personas africanas esclavizadas estaba determinado por el mercado: si su precio sub\u00eda, aumentaba la necesidad de mantenerlas con vida. Si el precio bajaba, se incrementaba la intensidad de su explotaci\u00f3n, y con ella el riesgo de muerte. Por eso, los c\u00e1lculos del administrador de la plantaci\u00f3n sobre la vida \u00fatil tomaban en cuenta el precio de reemplazo de una nueva persona esclavizada y estaban tan determinados por el mercado como las consideraciones del capital moderno en la actualidad.<\/p>\n<p>En la pr\u00e1ctica, el sistema de cuadrillas divid\u00eda a las personas esclavizadas seg\u00fan la edad y la capacidad f\u00edsica. La primera \u00abcuadrilla\u00bb estaba compuesta por hombres y mujeres j\u00f3venes, a finales de la adolescencia, que realizaban el trabajo f\u00edsicamente m\u00e1s agotador durante 10 a 12 a\u00f1os, tras lo cual eran relegados a la segunda cuadrilla. Despu\u00e9s de unos 20 a\u00f1os en la segunda cuadrilla, una persona que para entonces ten\u00eda cerca de 40 a\u00f1os, si sobreviv\u00eda, estar\u00eda exhausta y pasar\u00eda a integrar, junto con otras personas ancianas y ni\u00f1os peque\u00f1os, la tercera cuadrilla (conocida tambi\u00e9n como \u00abcuadrilla de la hierba\u00bb), que desyerbaba los cultivos y recog\u00eda hierba para alimentar a los animales (Cartwright, 2021).<\/p>\n<p>A comienzos del verano, la primera y la segunda cuadrilla preparaban los campos para la siembra despej\u00e1ndolos, quem\u00e1ndolos y removiendo la tierra con azadas. Las cuadrillas tambi\u00e9n deb\u00edan construir y mantener las redes de riego. Luego, a fines del verano y comienzos del oto\u00f1o, la primera cuadrilla plantaba la ca\u00f1a de az\u00facar, a menudo mediante el extenuante \u00abahoyado\u00bb (<em>cane-holing<\/em>): cavar a mano los hoyos de siembra por todo el campo. Se esperaba que una persona esclavizada de la primera cuadrilla cavara entre 60 y 100 hoyos al d\u00eda, con dos plantas de ca\u00f1a sembradas en cada uno. Las personas esclavizadas de la primera y la segunda cuadrilla llevaban luego sobre la cabeza enormes y pesados cestos de esti\u00e9rcol animal hasta los hoyos y lo colocaban alrededor de cada planta. Un hect\u00e1rea de plantas de ca\u00f1a de az\u00facar requer\u00eda hasta 3 toneladas de esti\u00e9rcol.<\/p>\n<p>Una vez cosechada, cinco o seis meses despu\u00e9s de la siembra en el caso de las plantaciones m\u00e1s f\u00e9rtiles, la ca\u00f1a deb\u00eda procesarse con rapidez para evitar que disminuyera su contenido de az\u00facar. Por eso, durante la temporada de zafra, cuando se trituraba y herv\u00eda la ca\u00f1a, las personas esclavizadas en los molinos y las casas de calderas trabajaban turnos de 18 a 20 horas, seis d\u00edas a la semana. En Brasil, la observancia religiosa exig\u00eda formalmente que los ingenios<sup>12<\/sup> suspendieran el trabajo los domingos y d\u00edas festivos. No obstante, esta exigencia no se cumpl\u00eda de manera generalizada. A menudo se obligaba a las personas esclavizadas a seguir trabajando los domingos y los d\u00edas festivos. Quedaban tan exhaustas que \u00abtan so\u00f1oliento como un ingenio\u00bb se convirti\u00f3 en un dicho extendido, y perder miembros por las m\u00e1quinas se volvi\u00f3 rutinario (Schwartz, 2011: 177). Otras actividades importantes inclu\u00edan transportar la ca\u00f1a a los molinos, acarrear la pesada madera para los hornos con que se herv\u00eda el jugo, y enviar a los puertos el az\u00facar y otros productos, incluido el ron.<\/p>\n<p>En el Caribe, los domingos no eran d\u00edas de descanso para las personas esclavizadas. Los pasaban trabajando sus propias parcelas, conocidas como \u00abparcelas de subsistencia\u00bb. Sin los alimentos que cultivaban en estas peque\u00f1as parcelas, habr\u00edan sucumbido a la dieta sumamente deficiente que proporcionaba la cocina de la plantaci\u00f3n. William Taylor, un cr\u00edtico de la esclavitud, testimoni\u00f3 que, si una persona esclavizada dedicaba \u00abtodos los domingos al descanso, no podr\u00eda mantenerse a s\u00ed misma ni a su familia trabajando los 26 d\u00edas [al mes] que la ley le permit\u00eda\u00bb (Schwartz, 2011; Sheridan, 1985: 166).<\/p>\n<p>Cada a\u00f1o, un plantador compraba en \u00c1frica personas esclavizadas reci\u00e9n importadas para reemplazar a las que hab\u00edan muerto. Un plantador de Barbados llamado Edward Littleton calcul\u00f3 que un plantador de az\u00facar que poseyera 100 personas esclavizadas y las pusiera a cultivar y procesar ca\u00f1a de az\u00facar las matar\u00eda a todas en 19 a\u00f1os. Bosma, citando al cl\u00e9rigo anglicano reverendo Robert Robertson, calcul\u00f3 que dos quintas partes de las personas esclavizadas reci\u00e9n llegadas morir\u00edan en el plazo de un a\u00f1o desde su llegada (Cartwright, 2021; Bosma, 2023: 38).<\/p>\n<p>Hay suficientes pruebas para demostrar que la tasa de mortalidad entre las personas esclavizadas en las plantaciones de az\u00facar era m\u00e1s alta que la de otras plantaciones de trabajo esclavo, ya fueran de algod\u00f3n, caf\u00e9 o tabaco (Bosma, 2023: 63). La esclavitud desincentivaba reemplazar el trabajo por m\u00e1quinas tanto en las plantaciones de algod\u00f3n como en las de az\u00facar, donde las condiciones de vida eran brutales. Aun as\u00ed, la poblaci\u00f3n esclavizada en las plantaciones de algod\u00f3n aument\u00f3 a pesar de ello (mientras que en las plantaciones de az\u00facar de Luisiana disminuy\u00f3).<\/p>\n<p>Esto se debe en parte a los m\u00faltiples procesos de producci\u00f3n integrados en el cultivo de la ca\u00f1a de az\u00facar, en los que la molienda, la concentraci\u00f3n del jugo de la ca\u00f1a y la cristalizaci\u00f3n del az\u00facar implicaban trabajo esclavo. Otra raz\u00f3n era la mala alimentaci\u00f3n de las personas esclavizadas, ya que los due\u00f1os sopesaban el costo de alimentarlas frente a su costo de reemplazo: el costo de comprar nuevas personas esclavizadas. Con la prohibici\u00f3n de la trata de personas esclavizadas a comienzos del siglo XIX, las plantaciones de algod\u00f3n consideraban a los ni\u00f1os nacidos en la esclavitud como un \u00abproducto\u00bb econ\u00f3mico, es decir, como una forma de reproducir internamente su fuerza de trabajo y su propiedad. Las plantaciones de az\u00facar de Luisiana buscaban el mismo resultado, pero, como la mortalidad all\u00ed era tan alta, los nacimientos no compensaban las muertes (Aronson y Budhos, 2017).<\/p>\n<p>Se requer\u00edan equipos no solo para moler la ca\u00f1a de az\u00facar, sino tambi\u00e9n para procesarla, y todos ellos deb\u00edan construirse, operarse y mantenerse con regularidad. Las primeras plantaciones usaban prensas manuales para extraer el jugo de la ca\u00f1a, pero con el tiempo se reemplazaron por prensas de tres cilindros m\u00e1s eficientes, impulsadas por animales y, m\u00e1s tarde, por el viento o, m\u00e1s com\u00fanmente, por el agua. Por eso, las plantaciones sol\u00edan establecerse cerca de r\u00edos o arroyos para aprovechar la energ\u00eda hidr\u00e1ulica.<sup>13<\/sup> El viento o el agua mov\u00edan grandes rodillos a trav\u00e9s de los cuales las personas esclavizadas introduc\u00edan la ca\u00f1a en los molinos. Era un trabajo peligroso, pues estas personas esclavizadas a menudo estaban exhaustas y, a veces, no soltaban la ca\u00f1a a tiempo y sus brazos eran arrastrados hacia los rodillos. Cuando esto ocurr\u00eda, se usaba un hacha para cortar el brazo triturado. En algunas plantaciones azucareras, los hombres y las mujeres con un solo brazo eran una imagen habitual.<sup>14<\/sup><\/p>\n<p>La proximidad a los puertos y r\u00edos era esencial, ya que reduc\u00eda el costo de transportar el az\u00facar y otros productos de la plantaci\u00f3n. Seg\u00fan el tama\u00f1o de la plantaci\u00f3n, los ingenios necesitaban entre 60 y 200 personas trabajando, la mayor\u00eda de ellas esclavizadas, para funcionar (Cartwright, 2021). El pico de demanda de trabajo durante la temporada de zafra determinaba la cantidad de personas esclavizadas que se necesitaban en una plantaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las personas esclavizadas tambi\u00e9n cargaban con la agotadora tarea de recoger la madera necesaria para alimentar los hornos de la refiner\u00eda. En la mayor\u00eda de las plantaciones caribe\u00f1as, la le\u00f1a estaba disponible con facilidad. La excepci\u00f3n era Barbados, que ten\u00eda una disponibilidad limitada de madera. All\u00ed, el bagazo, el residuo fibroso que quedaba tras moler la ca\u00f1a de az\u00facar, se usaba como combustible, una pr\u00e1ctica muy probablemente importada de Egipto.<\/p>\n<p>Quienes ten\u00edan las habilidades para operar y mantener la maquinaria de los ingenios azucareros eran muy solicitados. Algunos trabajadores calificados de los molinos proven\u00edan de la fuerza de trabajo esclavizada, pero solo su supervisor principal, el \u00abmaestro azucarero\u00bb, gozaba de un salario generoso. Con el tiempo, a medida que evolucionaban las poblaciones de las colonias, personas locales mestizas de ascendencia europea, as\u00ed como personas libertas y, a veces, incluso esclavizadas, con las habilidades t\u00e9cnicas requeridas, fueron puestas a trabajar en estos puestos en la mayor\u00eda de las plantaciones caribe\u00f1as.<\/p>\n<p>Las mujeres esclavizadas ten\u00edan que realizar trabajos extenuantes en los campos, algunas con sus hijos reci\u00e9n nacidos a la espalda. Tambi\u00e9n sufr\u00edan una desnutrici\u00f3n extrema, que provocaba altas tasas de aborto espont\u00e1neo y de mortalidad infantil. La temporada de zafra era la peor. La ca\u00f1a en pie deb\u00eda cortarse y procesarse con rapidez, lo que significaba que las personas africanas esclavizadas eran sometidas a una explotaci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s intensa. Cortar la ca\u00f1a, llevarla a los trapiches, triturarla para extraer el jugo y hervirla deb\u00eda hacerse de manera simult\u00e1nea: las personas esclavizadas apenas ten\u00edan tiempo de comer (Bosma, 2023: 57). Las mujeres participaban plenamente en la molienda de la ca\u00f1a junto con los hombres, donde perder la concentraci\u00f3n significaba arriesgar desde los dedos hasta un brazo, o la vida, en el trapiche.<\/p>\n<p>Podemos identificar las siguientes caracter\u00edsticas de la tecnolog\u00eda empleada para sostener las plantaciones de az\u00facar basadas en la esclavitud:<\/p>\n<ul>\n<li>La introducci\u00f3n de m\u00e1quinas, como los molinos de viento, los molinos de agua y las m\u00e1quinas de vapor, a menudo intensificaba la explotaci\u00f3n de las personas esclavizadas.<\/li>\n<li>La tecnolog\u00eda pod\u00eda ahorrar trabajo o conducir a una explotaci\u00f3n m\u00e1s intensa del trabajo, ya que las mejoras tecnol\u00f3gicas estaban determinadas por las relaciones sociales.<\/li>\n<li>Las personas esclavizadas eran vistas como prescindibles, ya frecuentemente a los hacendados les resultaba m\u00e1s barato reemplazar a quienes mor\u00edan que mantenerlas con vida. Las plantaciones de az\u00facar a menudo ten\u00edan que adquirir nuevas personas esclavizadas porque las brutales exigencias de la producci\u00f3n de az\u00facar mataban a las y los trabajadores a un ritmo muy alto. A diferencia de las plantaciones de algod\u00f3n y tabaco, donde el procesamiento estaba menos integrado en el trabajo de la plantaci\u00f3n, las fincas azucareras requer\u00edan que el cultivo se procesara in situ casi de inmediato tras la recolecci\u00f3n (Aronson y Budhos, 2017).<\/li>\n<\/ul>\n<p>Tras ser cosechada, la ca\u00f1a de az\u00facar se pasaba por rodillos hacia un trapiche (dispositivo de molienda) para extraer su jugo. Este l\u00edquido se herv\u00eda luego en grandes calderas y, mediante un proceso llamado curado, se separaba en melaza y az\u00facar cristalizado. La mezcla resultante se vert\u00eda en grandes ollas o moldes de barro, donde se endurec\u00eda hasta formar panes de az\u00facar con forma de cono.<\/p>\n<p>Muchos consumidores en Europa llegaron a preferir el az\u00facar blanco al az\u00facar moreno que se forma de manera natural. Para crear un producto m\u00e1s blanco, se colocaba una mezcla espesa de arcilla y agua sobre la parte ancha de un molde de az\u00facar con forma de cono, a medida que la melaza goteaba hacia afuera. El agua bajaba desde la arcilla, atravesaba el cono y lavaba la melaza u otros materiales del az\u00facar. Una vez completamente escurridos, los panes de az\u00facar se retiraban de los moldes, se secaban en rejillas en una sala amplia, se recortaban hasta darles su forma final y se envolv\u00edan en papel. El procesamiento final para blanquear el az\u00facar se llevaba a cabo en localidades brit\u00e1nicas o holandesas. Los consumidores europeos percib\u00edan el az\u00facar blanco como m\u00e1s puro y deseable, sobre todo a medida que el discurso racial vinculaba cada vez m\u00e1s la blancura con el valor durante la consolidaci\u00f3n de la esclavitud moderna en las plantaciones.<sup>15<\/sup> En una planta azucarera moderna, el az\u00facar se \u00abblanquea\u00bb para quitarle su tono pardusco natural.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 el paso final del refinado no se realizaba en las plantaciones ni en el Caribe brit\u00e1nico? La respuesta reside en gran medida en la pol\u00edtica colonial brit\u00e1nica. La pol\u00edtica tributaria, en particular despu\u00e9s de que la India se convirtiera en colonia brit\u00e1nica, ayud\u00f3 a eliminar cualquier incentivo para refinar m\u00e1s az\u00facar en el Caribe. Como se\u00f1ala Bosma, los altos aranceles sobre el az\u00facar refinado penalizaban la modernizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica y hac\u00edan de la exportaci\u00f3n de mascabado la opci\u00f3n m\u00e1s rentable (Bosma, 2023: 111).<\/p>\n<p>La industria azucarera se adapt\u00f3 a la demanda generalizada de muchos tipos de az\u00facar. El az\u00facar se vend\u00eda a los consumidores en todas las etapas de refinado, incluidos el mascabado, el az\u00facar blanco refinado y el doblemente refinado. Cuanta m\u00e1s refinaci\u00f3n requer\u00eda el az\u00facar, m\u00e1s caro se volv\u00eda. En el siglo XVII, la melaza, subproducto del az\u00facar, tambi\u00e9n se volvi\u00f3 rentable: no solo era un edulcorante, sino un ingrediente del ron, un licor cada vez m\u00e1s popular.<\/p>\n<p>Se produjeron innovaciones tanto en el cultivo de la ca\u00f1a de az\u00facar como en los m\u00e9todos empleados para procesarla y convertirla en az\u00facar, entre ellas la aplicaci\u00f3n de la energ\u00eda de vapor y el uso de mejores cilindros (como el molino horizontal de dos rodillos), que se adaptaron adem\u00e1s con barras de hierro salientes para aumentar la capacidad de molienda, as\u00ed como tachos al vac\u00edo, centr\u00edfugas y evaporaci\u00f3n de m\u00faltiple efecto, de doble a qu\u00edntuple.<sup>16<\/sup> Tambi\u00e9n hubo avances importantes en los sistemas de transporte que vinculaban el cultivo con el procesamiento. Entre ellos el uso de rieles m\u00f3viles y fijos, a menudo impulsados por motores de vapor, adem\u00e1s de cintas transportadoras. Hubo asimismo varias modificaciones en el \u00e1mbito agr\u00edcola, como el desarrollo de nuevas variedades de ca\u00f1a, la modificaci\u00f3n de las distancias de siembra y de los arados, la mejora del drenaje y el riego, y la aplicaci\u00f3n de esti\u00e9rcol y fertilizantes (Oostindie y Boomgaard, 1989: 3-22).<\/p>\n<p>Los tachos al vac\u00edo, recipientes sellados que se usaban para hervir y concentrar el jugo o el jarabe de ca\u00f1a a temperaturas m\u00e1s bajas reduciendo la presi\u00f3n del aire, se desarrollaron primero en Gran Breta\u00f1a para refinar el az\u00facar de ca\u00f1a en bruto importado, y solo m\u00e1s tarde se adoptaron de manera m\u00e1s amplia en la producci\u00f3n colonial de az\u00facar de ca\u00f1a. Entretanto, la producci\u00f3n de az\u00facar de remolacha en Europa, sobre todo en Francia, se expandi\u00f3 despu\u00e9s de que los bloqueos brit\u00e1nicos cortaran el acceso al az\u00facar de ca\u00f1a en bruto de las Indias Occidentales. En las plantaciones de las Indias Occidentales trabajadas con trabajo esclavo, los hacendados ten\u00edan muy pocos incentivos para introducir ese equipamiento intensivo en capital: ampliar las plantaciones con m\u00e1s personas esclavizadas era la opci\u00f3n a la vez \u00abm\u00e1s barata\u00bb y \u00abm\u00e1s eficiente\u00bb para el capital, entendida la eficiencia bajo el capitalismo como la eficiencia del dinero para generar un producto requerido, no la eficiencia del proceso en s\u00ed.<\/p>\n<p>En el Caribe, dado que la tierra era \u00abgratis\u00bb \u2014consecuencia de la violencia genocida contra la poblaci\u00f3n ind\u00edgena\u2014 y el trabajo esclavo era barato, no hab\u00eda incentivo para mejorar la eficiencia de la producci\u00f3n de az\u00facar. La \u00fanica excepci\u00f3n era mejorar la eficiencia de la molienda, ya que, de lo contrario, la ca\u00f1a no pod\u00eda procesarse dentro de la breve temporada de maduraci\u00f3n. Por eso, a comienzos del siglo XIX se introdujeron mejores molinos: de tracci\u00f3n e\u00f3lica en Barbados y de vapor en la Guayana Brit\u00e1nica (la actual Guyana) y Jamaica. Esto ayuda a explicar las distintas trayectorias de los tachos al vac\u00edo y las centr\u00edfugas. Aunque los tachos al vac\u00edo se abrieron paso en Java, Indonesia, durante este per\u00edodo, no se consideraban necesarios en las plantaciones de trabajo esclavo ni del Caribe brit\u00e1nico ni de Luisiana. La pol\u00edtica tributaria colonial brit\u00e1nica lo reforzaba: el az\u00facar refinado pagaba aranceles m\u00e1s altos que el az\u00facar en bruto, lo que hac\u00eda menos rentable seguir refinando en el Caribe (Bosma, 2023: 101-107). Las centr\u00edfugas, en cambio, redujeron el tiempo necesario para separar la melaza del az\u00facar, de meses en los conos de barro a unas pocas horas. Introducidas en la d\u00e9cada de 1830, se convirtieron r\u00e1pidamente en pr\u00e1ctica habitual incluso en las plantaciones de trabajo esclavo (Bosma, 2023: 111).<\/p>\n<p>La tecnolog\u00eda importaba, pero por s\u00ed sola no explica la rentabilidad del az\u00facar del Caribe. Para entender esa rentabilidad, debemos pasar de la maquinaria de la plantaci\u00f3n al sistema colonial en su conjunto: los mercados interrelacionados del az\u00facar y las personas esclavizadas, la organizaci\u00f3n del refinado y la reexportaci\u00f3n en Europa, y las pol\u00edticas que vinculaban las colonias a la \u00abmetr\u00f3poli\u00bb.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Chapter-Header.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-20359\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Chapter-Header.png\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"218\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Chapter-Header.png 1024w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Chapter-Header-300x64.png 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Chapter-Header-768x164.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/p>\n<div class=\"single-post--content--media-block\"><\/div>\n<section class=\"single-post--content--section single-post--toc--section\">\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">Esclavitud y az\u00facar: mercados, exportaciones, reexportaciones y ganancias<\/span><\/h2>\n<p>Sidney Mintz sostuvo que la producci\u00f3n de az\u00facar, aunque se basaba en el trabajo esclavo, era profundamente industrial y moderna, y que los hacendados y los propietarios de personas esclavizadas empleaban m\u00e9todos capitalistas modernos para organizar la producci\u00f3n, medir la productividad y calcular las ganancias (1985). Hacia los siglos XVI y XVII, el az\u00facar se hab\u00eda convertido en una de las mercanc\u00edas m\u00e1s importantes y rentables del \u00abNuevo Mundo\u00bb.<\/p>\n<p>Hab\u00eda tres mercados distintos para el az\u00facar del Caribe. En un principio, solo se produc\u00eda para el mercado internacional, centrado en la \u00abmetr\u00f3poli\u00bb europea. M\u00e1s tarde, se desarrollaron mercados locales y regionales en el Caribe y sus alrededores. Los mercados locales eran peque\u00f1os, aut\u00f3nomos y por lo general estaban ubicados en el interior, mientras que los mercados regionales giraban en torno a grandes ciudades como Lima y Ciudad de M\u00e9xico, as\u00ed como ciudades de toda Nueva Inglaterra. El mercado internacional del az\u00facar del Caribe era el m\u00e1s competitivo, con el mercado de refinado y reexportaci\u00f3n radicado en Lisboa, Amberes, \u00c1msterdam y varias localidades de Inglaterra y Francia.<\/p>\n<p>En un principio, con Brasil bajo dominio portugu\u00e9s como principal productor de az\u00facar en bruto de las Am\u00e9ricas, Lisboa se erigi\u00f3 en el mayor mercado para reexportar az\u00facar en bruto a los centros de refinado, y as\u00ed se mantuvo durante mucho tiempo. Desde Lisboa, los holandeses transportaban el az\u00facar primero a Amberes y \u00c1msterdam para refinarlo y luego al mercado mundial. Amberes alberg\u00f3 la mayor refiner\u00eda de az\u00facar del siglo XVI, pero, hacia el siglo XVII, hab\u00eda perdido la batalla del az\u00facar, primero frente a \u00c1msterdam y luego frente a varias localidades de Inglaterra. Hacia el siglo XVIII, las refiner\u00edas de az\u00facar proliferaron en Gran Breta\u00f1a, desde Plymouth hasta Glasgow y desde Londres hasta Liverpool. Estas refiner\u00edas usaban grandes calderas de cobre al aire libre y una gran cantidad de carb\u00f3n para generar calor, y fueron precursoras de las f\u00e1bricas de la Revoluci\u00f3n Industrial. Estuvieron entre los primeros centros de trabajo de tipo fabril en Gran Breta\u00f1a y constitu\u00edan un v\u00ednculo directo entre el az\u00facar de la esclavitud y la gran divergencia entre Asia y Europa.<\/p>\n<p>Las f\u00e1bricas azucareras de Gran Breta\u00f1a exist\u00edan mucho antes que las f\u00e1bricas textiles asociadas con la Revoluci\u00f3n Industrial. No es de extra\u00f1ar que tambi\u00e9n fueran centros importantes del comercio de personas esclavizadas. Durante la gran peste de 1665, varias refiner\u00edas de az\u00facar se trasladaron de Londres, entonces asolada por la peste, a otros puertos ingleses. Los barcos de las Indias Occidentales que transportaban az\u00facar usaban los muelles de otros puertos de Inglaterra para evitar el contagio. Esto contribuy\u00f3 a expandir el refinado de az\u00facar por toda Gran Breta\u00f1a. Esta expansi\u00f3n ayud\u00f3 a ampliar el acceso al az\u00facar refinado m\u00e1s all\u00e1 del consumo de las \u00e9lites.<\/p>\n<p>Aunque a quienes refinaban az\u00facar se los llamaba panaderos, el proceso de \u00abhorneado\u00bb del az\u00facar implicaba lo que hoy se considerar\u00eda trabajo de f\u00e1brica. El t\u00e9rmino ingl\u00e9s <em>factory<\/em> [f\u00e1brica] alud\u00eda en su origen a un lugar de actividad comercial ligado a la labor del agente<sup>17<\/sup> de un comerciante \u2013el <em>factor<\/em>\u2013, como un puesto comercial o un centro de acopio, incluidos los sitios donde se compraban y vend\u00edan personas esclavizadas. Solo m\u00e1s tarde pas\u00f3 a designar un lugar de manufactura. El refinado de az\u00facar ya ten\u00eda las caracter\u00edsticas asociadas a la industria: espacios de trabajo concentrados, procesamiento intensivo en calor, equipos especializados y trabajo disciplinado. Sin embargo, como era inseparable de la esclavitud, rara vez aparece como punto de partida de la Revoluci\u00f3n Industrial en el propio relato hist\u00f3rico de Europa.<\/p>\n<p>La escala y la direcci\u00f3n de las exportaciones de az\u00facar del Caribe muestran cu\u00e1n estrechamente ligadas estaban las plantaciones a la industria de refinado brit\u00e1nica. Los datos de David Eltis sobre Barbados entre 1665 y 1701 muestran que los productos del az\u00facar representaron el 91,2% de las exportaciones totales de la isla en 1665-1666, el 91,6% en 1688 y 1690-1691, y el 95,6% en 1699-1701. Tambi\u00e9n calcula que, entre 1682 y 1701, Gran Breta\u00f1a fue el destino de m\u00e1s del 95% de las exportaciones de az\u00facar de Jamaica (Eltis, 1995: 642, 644). Impulsado en parte por su combinaci\u00f3n con el t\u00e9 y el caf\u00e9, el consumo de az\u00facar en Gran Breta\u00f1a aument\u00f3 considerablemente a lo largo del siglo XVIII, mientras que la reexportaci\u00f3n de az\u00facar refinado a las Am\u00e9ricas, incluido el Caribe, result\u00f3 muy rentable. Las tasas arancelarias variables ofrec\u00edan el nivel de protecci\u00f3n necesario para sostener el funcionamiento de numerosas refiner\u00edas de az\u00facar en ciudades como Bristol, Glasgow y Londres. Esto significaba que la pol\u00edtica colonial funcionaba de modo que la producci\u00f3n de az\u00facar refinado en Gran Breta\u00f1a quedaba protegida por aranceles m\u00e1s altos frente a las importaciones de az\u00facar refinado, mientras que no se brindaba tal protecci\u00f3n para el refinado de az\u00facar en las colonias del Caribe. Tras su conquista de la India, por ejemplo, Gran Breta\u00f1a a\u00f1adi\u00f3 un arancel adicional del 25% para proteger a sus refiner\u00edas y a sus plantaciones de az\u00facar del Caribe de la competencia de la India (Bosma, 2010: 58).<\/p>\n<p>Esto formaba parte de la pol\u00edtica colonial brit\u00e1nica m\u00e1s amplia seg\u00fan la cual las colonias solo pod\u00edan producir materias primas para la \u00abpotencia colonial\u00bb, y los bienes terminados solo se fabricaban en el centro colonial. La famosa directriz era que en las colonias no deb\u00eda fabricarse ni un clavo (una excepci\u00f3n, curiosamente dado el ejemplo, era el hierro, porque enviar mineral de hierro a Inglaterra era voluminoso y, por tanto, costoso). En otras palabras, la pol\u00edtica brit\u00e1nica consist\u00eda en garantizar que la producci\u00f3n industrial no se desarrollara en las colonias, para que estas siguieran dependiendo de la metr\u00f3poli. En cambio, las colonias deb\u00edan proporcionar materias primas o productos para facilitar las industrias de Gran Breta\u00f1a.<sup>18<\/sup><\/p>\n<p>Eltis y otros sostienen que las econom\u00edas de plantaci\u00f3n impulsadas por la esclavitud se expandieron a tasas equiparables a las de la Gran Breta\u00f1a y los Estados Unidos en plena industrializaci\u00f3n, pese a sus fundamentos contrastantes (Eltis et al., 2005: 673-700). El comparar los precios del az\u00facar y de las personas esclavizadas, para calcular la productividad media de una persona esclavizada, demuestra que la producci\u00f3n de az\u00facar con trabajo esclavo era muy rentable. El an\u00e1lisis se realiz\u00f3 a partir de registros de aproximadamente 230.000 personas africanas esclavizadas transportadas a las Am\u00e9ricas entre 1674 y 1807, alrededor del 6% del n\u00famero total de personas esclavizadas desembarcadas en las Am\u00e9ricas mediante traves\u00edas transatl\u00e1nticas durante esa \u00e9poca.<sup>19<\/sup> Para evaluar los cambios tanto en la demanda de trabajo esclavo como en la productividad total de los factores en la agricultura caribe\u00f1a basada en la esclavitud a partir de 1674, los investigadores combinaron estimaciones de las poblaciones esclavizadas y las cifras de importaci\u00f3n con datos sobre los precios de venta de las personas esclavizadas.<sup>20<\/sup> Junto con esto, el aumento del precio del az\u00facar produjo un incremento considerable en la demanda de trabajo esclavo, lo que hizo el comercio de personas esclavizadas cada vez m\u00e1s lucrativo.<\/p>\n<p>En Jamaica, por ejemplo, el crecimiento de la poblaci\u00f3n esclavizada estuvo estrechamente correlacionado con el \u00e9xito de la producci\u00f3n de az\u00facar. Entre la d\u00e9cada de 1720 y 1788, la poblaci\u00f3n esclavizada en las cinco principales parroquias productoras de az\u00facar aument\u00f3 m\u00e1s de seis veces.<sup>21<\/sup> Esta expansi\u00f3n fue impulsada por el aumento de la producci\u00f3n de az\u00facar y las altas ganancias que obten\u00edan los hacendados y comerciantes, sobre todo en zonas reci\u00e9n colonizadas como la costa noroeste, y el n\u00famero de personas africanas esclavizadas transportadas a Jamaica alcanz\u00f3 su punto m\u00e1ximo en los pr\u00f3speros primeros a\u00f1os de la d\u00e9cada de 1790.<\/p>\n<p>Los debates posteriores en torno a la tesis de Eric Williams a menudo redujeron su argumento m\u00e1s amplio a una pregunta espec\u00edfica: si la riqueza obtenida mediante el comercio de personas esclavizadas y el sistema de plantaci\u00f3n se reinvirti\u00f3 en las f\u00e1bricas de algod\u00f3n de Lancashire y otras industrias centrales de la Revoluci\u00f3n Industrial.<\/p>\n<p>Incluso cuando los estudiosos reconocen el sustancial crecimiento de la producci\u00f3n de las econom\u00edas de plantaci\u00f3n, a menudo se contrasta con argumentos seg\u00fan los cuales los sistemas basados en el trabajo esclavo experimentaron mejoras de productividad escasas o nulas a largo plazo, que la esclavitud y la agricultura de plantaci\u00f3n ten\u00edan perspectivas de futuro sombr\u00edas, y que la decisi\u00f3n de Gran Breta\u00f1a de poner fin a la trata de personas esclavizadas se debi\u00f3 a la recesi\u00f3n econ\u00f3mica de la industria azucarera.<sup>22<\/sup> El impulso detr\u00e1s de este argumento parece ser una necesidad ideol\u00f3gica de demostrar que el capitalismo con trabajo asalariado \u00ablibre\u00bb es una forma de producci\u00f3n m\u00e1s eficiente que la esclavitud. Seg\u00fan esta l\u00f3gica, hay que refutar la idea de que la esclavitud de plantaci\u00f3n funcionaba conforme a una econom\u00eda capitalista \u00abs\u00f3lida\u00bb, con las personas esclavizadas tratadas como m\u00e1quinas.<\/p>\n<p>Findlay se apoya en la tesis de Williams al citar al historiador econ\u00f3mico Stanley Engerman, quien calcul\u00f3 que, en 1770, cerca del 40% del capital utilizado para la expansi\u00f3n comercial e industrial de Gran Breta\u00f1a proven\u00eda de las ganancias de la trata de personas esclavizadas (Findlay, 1990: 25). Las ganancias combinadas del comercio de personas esclavizadas y del az\u00facar constitu\u00edan hasta el 5% del ingreso nacional brit\u00e1nico. Sin embargo, esta cifra subestima enormemente el total de ganancias que Gran Breta\u00f1a usurp\u00f3 a partir de la trata de personas esclavizadas y del comercio de az\u00facar. A ello hay que sumar las ganancias del refinado del az\u00facar y de su reexportaci\u00f3n desde Gran Breta\u00f1a al mercado mundial. Otra forma de evaluar los rendimientos es comparar las ganancias en las plantaciones azucareras con las de la metr\u00f3poli. Las inversiones en las colonias eran <em>de cuatro a siete veces<\/em> m\u00e1s rentables que las de Inglaterra (Bosma, 2023: 69).<\/p>\n<p>En un estudio reciente sobre la importancia de la esclavitud y la agricultura de plantaci\u00f3n para la econom\u00eda brit\u00e1nica, Klas R\u00f6nnb\u00e4ck calcula el valor agregado total generado por la producci\u00f3n y el comercio de az\u00facar de Gran Breta\u00f1a. Este enfoque de valor agregado capta el excedente apropiado en cada etapa de la cadena de valor del az\u00facar, desde su cultivo en las plantaciones caribe\u00f1as hasta el refinado, la reexportaci\u00f3n y la venta final del az\u00facar en Gran Breta\u00f1a. Sobre esta base, R\u00f6nnb\u00e4ck estima que el valor agregado total a la econom\u00eda brit\u00e1nica aument\u00f3 dr\u00e1sticamente de 500.000 libras<sup>23<\/sup> durante la primera d\u00e9cada del siglo XVIII a 5.500.000 libras un siglo despu\u00e9s. El valor de este comercio tambi\u00e9n depend\u00eda de lo que los economistas llaman \u00abbienes intermedios\u00bb: en este caso, las personas africanas esclavizadas transportadas desde \u00c1frica hasta el Caribe y tratadas como insumos en la producci\u00f3n de az\u00facar.<\/p>\n<p>El enfoque de R\u00f6nnb\u00e4ck muestra que el excedente apropiado por los hacendados jamaicanos que pose\u00edan personas esclavizadas pas\u00f3 del 40% de los costos de subsistencia en 1750 al 100% en 1790, lo que significa que, para el final de este per\u00edodo, el excedente que extra\u00edan equival\u00eda a lo que gastaban en la subsistencia de las personas esclavizadas. Al observar las tendencias de los precios de las distintas calidades de az\u00facar durante el mismo per\u00edodo, R\u00f6nnb\u00e4ck muestra tambi\u00e9n que hab\u00eda una diferencia de cuatro veces entre el precio del az\u00facar mascabado en Jamaica y el del az\u00facar refinado en Inglaterra, completamente desproporcionada respecto del costo de transporte y refinado. Esto indica que el diferencial de precios era muy probablemente consecuencia de una forma de precios de transferencia, es decir, la fijaci\u00f3n de precios internos para desplazar ganancias entre las colonias e Inglaterra. En pocas palabras, hab\u00eda un enorme margen sobre el az\u00facar refinado, lo que permit\u00eda a los refinadores brit\u00e1nicos retener las ganancias de la producci\u00f3n de az\u00facar en Gran Breta\u00f1a. Esto se aprecia en los altos aranceles de importaci\u00f3n sobre el az\u00facar terminado, que afectaban las importaciones de az\u00facar de la India a Gran Breta\u00f1a, y en los bajos aranceles de importaci\u00f3n sobre el az\u00facar en bruto de las plantaciones, que desincentivaban el refinado en las colonias.<\/p>\n<p>Findlay tambi\u00e9n ha demostrado que las innovaciones en las t\u00e9cnicas de producci\u00f3n y la tecnolog\u00eda aumentaron considerablemente la producci\u00f3n en las plantaciones (1990). Entre ellas se cuentan el desarrollo de nuevas variedades de ca\u00f1a de az\u00facar con mayores rendimientos, como la variedad Otaheite, introducida desde las islas del Pac\u00edfico (como Tahit\u00ed) a fines del siglo XVIII, junto con avances en la tecnolog\u00eda de molienda, una mejor gesti\u00f3n del agua y una tendencia creciente hacia la especializaci\u00f3n agr\u00edcola. En algunas partes del Caribe, las colonias azucareras se orientaron cada vez m\u00e1s hacia el monocultivo, y depend\u00edan de alimentos importados en lugar de cultivarlos localmente. En general, la infraestructura tambi\u00e9n mejor\u00f3 en muchas de las colonias que depend\u00edan del trabajo esclavo, lo que facilit\u00f3 y agiliz\u00f3 el traslado de los bienes de exportaci\u00f3n a los puertos. Estas mejoras tambi\u00e9n favorecieron el desarrollo de sistemas financieros que ampliaron el acceso al cr\u00e9dito para los propietarios de plantaciones. As\u00ed, muchas de las caracter\u00edsticas asociadas a la expansi\u00f3n capitalista y al aumento de la productividad ya estaban presentes en el sistema de plantaci\u00f3n azucarera basado en la esclavitud.<\/p>\n<p>Estos aumentos de productividad se tradujeron en altos rendimientos no solo para los hacendados, sino tambi\u00e9n para Gran Breta\u00f1a. De 1713 a 1775, los ingresos brutos de los hacendados caribe\u00f1os por las exportaciones de az\u00facar a Gran Breta\u00f1a aumentaron en un factor de 3,2, impulsados por la creciente demanda de az\u00facar en Inglaterra y por la rentable reexportaci\u00f3n de az\u00facar refinado a otras partes del mundo, lo que dio al az\u00facar del Caribe un mercado enorme (Richardson, 1987: 747). Para 1774, el az\u00facar en bruto representaba una quinta parte de todas las importaciones brit\u00e1nicas, superando por amplio margen a todos los dem\u00e1s bienes importados. En el mismo per\u00edodo, la producci\u00f3n de az\u00facar en las Am\u00e9ricas pas\u00f3 de aproximadamente 50.000 toneladas en 1700 a alrededor de 200.000 toneladas hacia el final de la Revoluci\u00f3n estadounidense. Entre 1700 y 1800, las importaciones brit\u00e1nicas de az\u00facar aumentaron <em>siete veces<\/em>, de 430.000 quintales (unas 21.845 toneladas m\u00e9tricas) a 3 millones de quintales (unas 152.407 toneladas m\u00e9tricas), lo que ayud\u00f3 a convertir a Gran Breta\u00f1a en un centro importante, si no <em>el<\/em> centro, del comercio mundial de az\u00facar (Morgan, 1993: 184-185).<\/p>\n<\/section>\n<section class=\"single-post--content--section single-post--toc--section\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Chapter-Header.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-20359\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Chapter-Header.png\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"218\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Chapter-Header.png 1024w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Chapter-Header-300x64.png 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Chapter-Header-768x164.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/p>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">La trata de personas esclavizadas y el auge de la construcci\u00f3n naval en Gran Breta\u00f1a<\/span><\/h2>\n<p>La mayor parte del az\u00facar importado a Gran Breta\u00f1a proven\u00eda de plantaciones caribe\u00f1as en las que trabajaban personas esclavizadas. A medida que estas plantaciones se expandieron considerablemente entre los siglos XVII y XIX, requirieron un n\u00famero creciente de personas esclavizadas. Portugal y Gran Breta\u00f1a concentraron cerca del 70% de todas las personas africanas esclavizadas transportadas a las Am\u00e9ricas. Entre 1640 y 1807, los barcos brit\u00e1nicos transportaron por la fuerza a unos 3,1 millones de personas de \u00c1frica, de las cuales alrededor de 2,7 millones sobrevivieron a la traves\u00eda atl\u00e1ntica y fueron llevadas a las colonias brit\u00e1nicas del Caribe, Am\u00e9rica del Norte, Am\u00e9rica del Sur y otros lugares (The National Archives, s\/f).\u00a0Los principales centros del comercio de personas esclavizadas en Gran Breta\u00f1a eran Glasgow, Bristol, Manchester y Londres. Todas estas ciudades eran tambi\u00e9n importantes centros de construcci\u00f3n naval, ya que la demanda de barcos para transportar personas esclavizadas fue la principal fuerza motriz de la industria naviera de Gran Breta\u00f1a.<\/p>\n<p>Una dimensi\u00f3n importante en cuanto a la naturaleza lucrativa y fundamentalmente capitalista del comercio de personas esclavizadas, y del sistema de producci\u00f3n bajo la esclavitud, es lo que los economistas denominan los mercados internos de personas esclavizadas. Es decir, el comercio interno de personas esclavizadas dentro de las colonias o dentro de las Am\u00e9ricas. Al igual que la exportaci\u00f3n y la reexportaci\u00f3n de az\u00facar, este comercio se organizaba en etapas diferenciadas, cada una moldeada por c\u00e1lculos de ganancia. Los puertos mar\u00edtimos no solo eran importantes como destinos de las personas esclavizadas, sino tambi\u00e9n como centros comerciales donde estas se compraban, vend\u00edan y revend\u00edan como cualquier otra mercanc\u00eda. As\u00ed, la rentabilidad del sistema de trabajo esclavo proven\u00eda no solo de la producci\u00f3n de las plantaciones, sino tambi\u00e9n de estas transacciones sucesivas de personas esclavizadas.<\/p>\n<p>Kingston, en Jamaica, es un caso ilustrativo. El comercio de personas esclavizadas transform\u00f3 la ciudad de un simple puerto en un centro neur\u00e1lgico de \u00abprocesamiento\u00bb, donde las personas cautivas se desembarcaban inicialmente para luego ser vendidas y distribuidas por toda la isla. Se entend\u00eda ampliamente que, para los comerciantes brit\u00e1nicos que buscaban fortuna en ultramar, intercambiar mercanc\u00edas por personas africanas esclavizadas y, despu\u00e9s, venderlas en las Am\u00e9ricas ofrec\u00eda mejores perspectivas financieras que las inversiones m\u00e1s seguras en su pa\u00eds. Con base en un precio medio estimado de 30 libras por persona esclavizada durante el siglo XVIII, el valor total de la poblaci\u00f3n esclavizada podr\u00eda haber alcanzado casi 25 millones de libras, una cantidad que coincid\u00eda estrechamente con la riqueza total registrada de Jamaica en 1774 (Burnard y Morgan, 2001: 209). Una din\u00e1mica similar exist\u00eda en las plantaciones de algod\u00f3n de los Estados Unidos. Como muestran los datos bancarios, el valor de la plantaci\u00f3n se fijaba seg\u00fan el n\u00famero de personas esclavizadas que trabajaban en ella. Los due\u00f1os de las plantaciones obten\u00edan pr\u00e9stamos y capital de los bancos ofreciendo a las personas esclavizadas como garant\u00eda.<\/p>\n<p>Para reducir la posibilidad de un desastre financiero una vez desembarcadas las personas africanas esclavizadas, los comerciantes brit\u00e1nicos empleaban a los llamados \u00abfactores\u00bb (agentes mercantiles que gestionaban la venta y distribuci\u00f3n de las personas esclavizadas). Uno de esos factores en la Jamaica del siglo XVIII fue Thomas Hibbert, cuya familia era prominente en la industria del algod\u00f3n. Lleg\u00f3 a Kingston, Jamaica, en 1734, estableci\u00f3 un negocio especializado en la venta de personas esclavizadas y m\u00e1s tarde cofund\u00f3 la firma comercial de las Indias Occidentales Hibbert, Purrier and Horton, con sede en Londres. Entre 1764 y 1774, la operaci\u00f3n de Hibbert gestion\u00f3 la carga de 61 barcos y particip\u00f3 en la venta de 16.254 personas africanas esclavizadas (Burnard y Morgan, 2001: 213).<\/p>\n<p>En el Caribe, los factores radicados en las ciudades portuarias no solo comerciaban con personas esclavizadas como mercanc\u00edas. Tambi\u00e9n las compraban y reten\u00edan, las evaluaban y clasificaban, gestionaban el \u00abacondicionamiento\u00bb, el proceso de restablecer su salud tras la brutal traves\u00eda oce\u00e1nica, y organizaban su venta y reventa para maximizar su precio. El factoraje era un negocio especializado y arriesgado, porque las ganancias depend\u00edan de sincronizar las ventas con la demanda de los hacendados, de conceder y cobrar cr\u00e9dito, y de gestionar la enfermedad y la muerte en cautiverio, todo ello conservando bajos los costos de manutenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las econom\u00edas de escala hac\u00edan que buena parte del comercio de personas esclavizadas se concentrara en relativamente pocas manos y estuviera dominada por un peque\u00f1o n\u00famero de casas mercantiles. Entre el 28 de septiembre de 1751 y el 27 de mayo de 1752, 31 barcos que transportaban personas esclavizadas llegaron a Jamaica con 7.123 personas africanas esclavizadas que hab\u00edan sobrevivido a la traves\u00eda atl\u00e1ntica. Estos cautivos fueron entregados a 9 firmas de factoraje, pero su comercio de venta estaba muy concentrado: 3 firmas gestionaron el 83% de esas llegadas (Burnard y Morgan, 2001: 212). Los factores estaban ansiosos por vender a las personas esclavizadas con rapidez y al precio m\u00e1s alto posible, ya que las demoras significaban mayores gastos de alimentaci\u00f3n y mantenimiento. Por ello, procuraban sincronizar las ventas con los per\u00edodos de fuerte inter\u00e9s de los compradores y con los momentos en que se pod\u00eda asegurar el pago completo sin demora. El momento m\u00e1s favorable para vender personas esclavizadas sol\u00eda ser al comienzo de la zafra y a lo largo de esta, cuando la demanda de los hacendados era mayor.<\/p>\n<p>Como otras mercanc\u00edas, el comercio de personas esclavizadas inclu\u00eda una dimensi\u00f3n minorista, con lotes o patios mercantiles que operaban en paralelo con las ventas al por mayor realizadas directamente desde los barcos. Entre su llegada y su puesta a trabajar, la mayor\u00eda de las personas esclavizadas pasaban un tiempo en las ciudades portuarias como propiedad de comerciantes (los factores del comercio de personas esclavizadas), que las aclimataban a la esclavitud y a las islas espec\u00edficas a las que hab\u00edan sido llevadas. El comprador inicial tambi\u00e9n era responsable de tratar a las personas enfermas con el fin de revenderlas con ganancia. El desplazamiento de las personas africanas esclavizadas, desde el desembarco en los puertos hasta los patios de retenci\u00f3n en las ciudades y, con el tiempo, hacia los pueblos o las plantaciones, intensificaba su sufrimiento, sobre todo por la frecuente y a menudo irreversible separaci\u00f3n de los miembros de la familia.<\/p>\n<p>A lo largo de los siglos XVII y XVIII, el mercado de personas esclavizadas cambi\u00f3 de varias maneras: una proporci\u00f3n creciente de personas cautivas se vend\u00eda a trav\u00e9s de asociaciones mercantiles en lugar de directamente por los capitanes de los barcos. Las personas esclavizadas eran retenidas frecuentemente durante per\u00edodos m\u00e1s largos en las ciudades portuarias o en los patios de factoraje antes de ser vendidas. Las ventas se alejaron cada vez m\u00e1s del antiguo sistema de <em>scramble<\/em><sup>24<\/sup>, un m\u00e9todo brutal en el que los compradores se abalanzaban para reclamar a las personas esclavizadas a precios preestablecidos, hacia transacciones m\u00e1s negociadas (Radburn, 2015: 243-286). Hacia finales del siglo XVIII, como se\u00f1alan Trevor Burnard y Kenneth Morgan:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Las personas esclavizadas no se vend\u00edan ni por subasta ni por <em>scramble<\/em>, sino mediante cuidadosas negociaciones entre compradores astutos, experimentados y bien informados, y vendedores bien enterados que evaluaban con detenimiento los riesgos que deb\u00edan asumir para obtener las ganancias que los hab\u00edan impulsado a entrar en el negocio. El mercado de personas esclavizadas era competitivo, complejo y sofisticado: una instituci\u00f3n muy moderna que se ocupaba de un comercio antiqu\u00edsimo y particularmente siniestro (2001: 224).<\/p>\n<p>A medida que la demanda de personas esclavizadas se expandi\u00f3 por el mundo atl\u00e1ntico, los precios subieron considerablemente. Tanto los factores como los Estados de \u00c1frica implicados en la exportaci\u00f3n de personas esclavizadas fijaban los precios en respuesta a la demanda siempre creciente. El precio de las personas esclavizadas se cotizaba frente a las mercanc\u00edas exportadas a \u00c1frica, entre ellas armas, p\u00f3lvora y textiles de algod\u00f3n de la India. Eltis y Jennings mostraron que, entre 1701 y 1750, el valor de los t\u00e9rminos de intercambio brutos de Gran Breta\u00f1a con \u00c1frica \u2014que miden el valor relativo de las exportaciones brit\u00e1nicas a \u00c1frica frente a las exportaciones africanas a Gran Breta\u00f1a\u2014 aument\u00f3 de un \u00edndice base de 100 a 112, antes de caer abruptamente a 40 en 1800. Seg\u00fan Eltis y Jennings, mientras a comienzos del siglo XVIII una sola persona esclavizada pod\u00eda intercambiarse por apenas dos mosquetes, hacia finales de siglo esa cifra hab\u00eda ascendido a al menos 15 (1988: 936-959). Estas cifras sugieren que las ganancias compensaban con creces el aumento de los precios de las personas esclavizadas.<\/p>\n<p>Esta misma l\u00f3gica aparece tambi\u00e9n en la obra de Ronald Findlay. Sostiene que las armas de fuego, una importaci\u00f3n clave en \u00c1frica en este per\u00edodo, podr\u00edan considerarse un \u00abinsumo\u00bb en la \u00abproducci\u00f3n\u00bb de personas esclavizadas, es decir, el intercambio de personas esclavizadas por armas de fuego estaba moldeado por c\u00e1lculos econ\u00f3micos rigurosos (1990). A medida que los Estados de \u00c1frica comenzaron a enfrentar deseconom\u00edas de escala (el acceso decreciente a cautivos debido a la brutalidad implicada en las incursiones para capturar personas esclavizadas y a la destrucci\u00f3n de las sociedades que atacaban), el precio de las personas esclavizadas subi\u00f3. Para quienes las suministraban, la creciente demanda de personas esclavizadas generaba precios m\u00e1s altos y mayores ganancias, a pesar de la brutalidad de su captura. El punto que se quiere subrayar aqu\u00ed es que el mercado de personas esclavizadas, tanto en el lado de la demanda como en el de la oferta, se caracterizaba por claros c\u00e1lculos econ\u00f3micos capitalistas. Por tanto, el comercio de personas esclavizadas solo puede describirse como \u00abprimitivo\u00bb en su brutalidad, dada la \u00absofisticaci\u00f3n\u00bb de su econom\u00eda.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Chapter-Header.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-20359\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Chapter-Header.png\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"218\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Chapter-Header.png 1024w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Chapter-Header-300x64.png 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Chapter-Header-768x164.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/p>\n<\/section>\n<section class=\"single-post--content--section single-post--toc--section\">\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\">Colonialismo, trata, az\u00facar y sistema financiero<\/span><\/h2>\n<p>Como hemos discutido, el auge del capitalismo moderno est\u00e1 intr\u00ednsecamente ligado a las econom\u00edas de plantaci\u00f3n basadas en el trabajo esclavo, y las plantaciones azucareras figuran entre las m\u00e1s importantes por su impacto en la econom\u00eda mundial. En las secciones anteriores, discutimos la naturaleza de la econom\u00eda azucarera que surgi\u00f3 en el Nuevo Mundo. Aqu\u00ed nos centraremos en las din\u00e1micas globales m\u00e1s amplias del ascenso de Europa occidental y su surgimiento como motor del capitalismo mundial.<\/p>\n<p>Se han propuesto muchas teor\u00edas para explicar este ascenso de Occidente y el declive del resto. La mayor\u00eda de los te\u00f3ricos euroc\u00e9ntricos han sostenido que el capitalismo como sistema-mundo comenz\u00f3 en Europa occidental y que su integraci\u00f3n de la ciencia en la producci\u00f3n fue la fuerza din\u00e1mica que le permiti\u00f3 conquistar el mundo. Dentro de la tradici\u00f3n marxista, la teor\u00eda de los sistemas-mundo de Immanuel Wallerstein y la teor\u00eda de la dependencia de Andre Gunder Frank han sido influyentes, aunque ambas se apartan de los enfoques marxistas que subrayan la centralidad del Estado en el desarrollo del capitalismo, incluida su fase imperial.<\/p>\n<p>En este estudio no nos centramos directamente en ese debate. M\u00e1s bien, subrayamos que la configuraci\u00f3n actual del poder y el surgimiento del capitalismo moderno se remontan al menos a unos 500 a\u00f1os atr\u00e1s. Tres puntos son centrales aqu\u00ed:<\/p>\n<ol>\n<li>El auge del capital mercantil, el poder\u00edo naval, las armas y la p\u00f3lvora solo importa en relaci\u00f3n con el poder estatal y su uso en el comercio y la expansi\u00f3n colonial.<\/li>\n<li>Los encuentros entre el n\u00facleo de Europa occidental y los otros tres continentes (las Am\u00e9ricas, \u00c1frica y Asia) fueron profundamente distintos, sobre todo entre 1500 y 1800, cuando un pu\u00f1ado de pa\u00edses de Europa occidental emergi\u00f3 como las principales potencias imperiales. En las Am\u00e9ricas, este encuentro fue primordialmente genocida: se destruyeron civilizaciones y estructuras sociales enteras. Las Am\u00e9ricas tambi\u00e9n suministraron la plata, en particular de Bolivia y M\u00e9xico, que financi\u00f3 el comercio de Europa occidental con Asia, especialmente con la India y China, las mayores econom\u00edas de Asia en aquel momento.<\/li>\n<li>La trata de personas esclavizadas procedentes del \u00c1frica subsahariana proporcion\u00f3 a las potencias imperiales occidentales no solo mano de obra para las colonias, sino tambi\u00e9n una \u00abmercanc\u00eda\u00bb que contribuy\u00f3 al auge del capital en Gran Breta\u00f1a, los Pa\u00edses Bajos y Francia. Las personas esclavizadas eran llevadas a las Am\u00e9ricas y el Caribe para producir cultivos de plantaci\u00f3n, de los cuales el az\u00facar era a la vez el m\u00e1s importante y la primera mercanc\u00eda mundial. Si a\u00f1adimos la plata como una forma de dinero-mercanc\u00eda, entonces el papel del trabajo esclavo en las minas de plata y las plantaciones de las Am\u00e9ricas convierte la trata de personas esclavizadas en un pilar central del auge del capitalismo moderno.<\/li>\n<\/ol>\n<p>El surgimiento de un sistema financiero capitalista fue intr\u00ednseco a la trata de personas esclavizadas, a sus v\u00ednculos con las potencias coloniales emergentes y al auge del az\u00facar como mercanc\u00eda mundial. Un instrumento que vincul\u00f3 la trata de personas esclavizadas con el crecimiento del sistema financiero fue el <em>asiento<\/em>, una licencia de la Corona espa\u00f1ola que autorizaba a los comerciantes a participar en la venta de personas africanas esclavizadas a las colonias espa\u00f1olas. Emitido por primera vez en 1513, el asiento se concedi\u00f3, hasta 1595, a un individuo o grupo de cualquier nacionalidad un contrato para importar un n\u00famero determinado de personas esclavizadas a cambio del pago de una regal\u00eda. Para Espa\u00f1a, los principales destinos de las personas esclavizadas eran inicialmente las minas de plata de Bolivia y M\u00e9xico. Los asientos se otorgaron m\u00e1s tarde a sociedades an\u00f3nimas extranjeras: primero a empresas portuguesas; luego, en 1685, a las holandesas; en 1702, a las francesas; y de 1713 a 1739, a la Compa\u00f1\u00eda Brit\u00e1nica de los Mares del Sur. Esta se asoci\u00f3 con la Real Compa\u00f1\u00eda Africana, propiedad de la Corona brit\u00e1nica. La obtenci\u00f3n del asiento permiti\u00f3 a Gran Breta\u00f1a dominar la trata de personas esclavizadas desde la d\u00e9cada de 1740 en adelante (Newman, 2026).<\/p>\n<p>El asiento fue uno de los elementos para el ascenso de una moneda de reserva mundial. Espa\u00f1a tambi\u00e9n introdujo una moneda com\u00fan llamada real de a ocho a mediados del siglo XVI. Conocida tambi\u00e9n como peso de ocho o d\u00f3lar de plata espa\u00f1ol, esta moneda era esencialmente dinero-mercanc\u00eda y lleg\u00f3 a aceptarse en transacciones comerciales en toda Asia, las Am\u00e9ricas y buena parte de Europa. El comercio internacional entre los siglos XV y XVIII se realizaba en gran medida en plata, lo que hac\u00eda que el d\u00f3lar espa\u00f1ol fuera demandado en todo el mundo. A trav\u00e9s del sistema del asiento, la Corona espa\u00f1ola ayud\u00f3 a organizar el suministro de trabajo esclavo a sus colonias americanas, sobre todo a las zonas mineras de plata como las de Potos\u00ed, en Bolivia. La plata extra\u00edda all\u00ed se acu\u00f1aba luego en reales de a ocho, que se convirtieron en un medio de intercambio internacional ampliamente aceptado. Fue la plata espa\u00f1ola la que expandi\u00f3 significativamente el mercado mundial de mercanc\u00edas. Espa\u00f1a us\u00f3 esta plata para comerciar con China a trav\u00e9s de la ruta de los galeones de Manila, la ruta comercial transpac\u00edfica que un\u00eda Acapulco, en la Am\u00e9rica espa\u00f1ola, con Manila, en las Filipinas espa\u00f1olas, as\u00ed como a trav\u00e9s de otros pa\u00edses europeos que comerciaban con Asia occidental y meridional. Como escriben Dennis O. Flynn y Arturo Gir\u00e1ldez: \u00abEl producto individual m\u00e1s responsable del nacimiento del comercio mundial fue la plata\u00bb que sustent\u00f3 el comercio mundial de mercanc\u00edas y permiti\u00f3 a Europa, y a Espa\u00f1a en particular, acceder a los mercados de China, las Indias Orientales y la India (Flynn y Gir\u00e1ldez, 2010).<\/p>\n<p>La plata extra\u00edda de la Am\u00e9rica espa\u00f1ola, especialmente de M\u00e9xico y Potos\u00ed (Bolivia), \u00a0represent\u00f3 el 80% del suministro mundial de plata entre 1494 y 1850. El d\u00f3lar de plata espa\u00f1ol era principalmente dinero-mercanc\u00eda, con un valor equivalente a su peso en plata. La libra esterlina brit\u00e1nica y el d\u00f3lar estadounidense eran, y son, principalmente monedas de reserva m\u00e1s que dinero-mercanc\u00eda. Dado que el costo de producir plata era bajo en comparaci\u00f3n con su valor de mercado, y que hab\u00eda dep\u00f3sitos de plata muy grandes en Potos\u00ed, la plata espa\u00f1ola funcionaba del mismo modo en que lo har\u00edan despu\u00e9s la libra brit\u00e1nica o el d\u00f3lar estadounidense (Quinn y Roberds, 2016: 63-103).<\/p>\n<p>China ten\u00eda una fuerte demanda de plata, que recib\u00eda en grandes cantidades al exportar seda y t\u00e9 a los pa\u00edses europeos. Al mismo tiempo, China importaba textiles de algod\u00f3n de la India, que financiaba con la plata que flu\u00eda desde Europa. Tras la victoria brit\u00e1nica en la Batalla de Plassey en 1757, Gran Breta\u00f1a ya no tuvo que enviar plata a la India para pagar los textiles importados. En cambio, financi\u00f3 esos bienes con los impuestos sobre la tierra recaudados de los campesinos indios, lo que invirti\u00f3 efectivamente el anterior flujo de plata de Gran Breta\u00f1a a la India. Sin embargo, el d\u00e9ficit de Gran Breta\u00f1a con China continu\u00f3, ya que sus cuantiosas importaciones de bienes chinos segu\u00edan pag\u00e1ndose con plata. Ese flujo solo se invirti\u00f3 m\u00e1s tarde, cuando Gran Breta\u00f1a comenz\u00f3 a vender a los chinos opio cultivado por la fuerza en la India, un comercio tambi\u00e9n impulsado a punta de fusil durante las guerras del Opio de 1839 a 1860.<\/p>\n<p>Al dejar Espa\u00f1a de dominar la trata atl\u00e1ntica de personas esclavizadas, el flor\u00edn holand\u00e9s se convirti\u00f3 en la moneda de reserva del mundo atl\u00e1ntico en el siglo XVII.<sup>25<\/sup> El casi monopolio de \u00c1msterdam sobre el refinado de az\u00facar en Europa, primero con az\u00facar de Brasil y m\u00e1s tarde con az\u00facar del Saint-Domingue franc\u00e9s (el actual Hait\u00ed) y su papel central en la trata transatl\u00e1ntica de personas esclavizadas \u2013con hasta el 20% de la trata de personas esclavizadas hacia las Am\u00e9ricas y el Caribe\u2013 se consolidaron despu\u00e9s de que los holandeses aseguraran el asiento en 1675, con Elmina, en la actual Ghana, como un centro importante. En otras palabras, el flor\u00edn holand\u00e9s ascendi\u00f3 a esta posici\u00f3n porque los Pa\u00edses Bajos controlaban una parte importante del comercio mundial de dos grandes mercanc\u00edas: las personas esclavizadas y el az\u00facar, y las islas azucareras del Caribe y Brasil las que impulsaban la demanda de ambas mercanc\u00edas.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, la Real Compa\u00f1\u00eda Africana y Gran Breta\u00f1a les arrebataron a los holandeses la trata de personas esclavizadas en el Atl\u00e1ntico y se convirtieron en los principales proveedores de az\u00facar. Con la expansi\u00f3n de las plantaciones de az\u00facar del Caribe brit\u00e1nico y la creciente participaci\u00f3n de Gran Breta\u00f1a en la trata de personas esclavizadas, la libra esterlina brit\u00e1nica emergi\u00f3 como la moneda de reserva mundial y Londres se convirti\u00f3 en el principal centro financiero del mundo.<\/p>\n<p>Los or\u00edgenes del sistema financiero mundial residieron no solo en el az\u00facar y la esclavitud, sino tambi\u00e9n en la manera en que el asiento vincul\u00f3 la trata de personas esclavizadas con la extracci\u00f3n de plata y el comercio asi\u00e1tico. Los asientos expandieron la trata de personas esclavizadas y el suministro de plata espa\u00f1ola al mercado mundial, y crearon un sistema financiero mundial que entrelaz\u00f3 la trata de personas esclavizadas en \u00c1frica, la extracci\u00f3n de plata en las Am\u00e9ricas y el comercio con Asia, en particular con China, la India y el Sudeste Asi\u00e1tico.<\/p>\n<p>Hemos considerado algunas de las implicaciones para el comercio mundial de los dos grandes \u00abmercanc\u00edas\u00bb que llegaron a definir el naciente mercado mundial desde el siglo XVI en adelante: las personas esclavizadas y el az\u00facar. Este per\u00edodo tambi\u00e9n vio un gran aumento de la circulaci\u00f3n de oro y plata, extra\u00eddos en las Am\u00e9ricas bajo el dominio espa\u00f1ol. Fue la sed de oro y plata la que impuls\u00f3 el imperio de Espa\u00f1a en las Am\u00e9ricas. No nos hemos centrado en el genocidio cometido por los espa\u00f1oles y otros pa\u00edses europeos, ni en su destrucci\u00f3n de los sistemas de producci\u00f3n existentes, ya que esa historia exige un tratamiento m\u00e1s detallado del que es posible aqu\u00ed. En cambio, nos hemos centrado en el impacto de la trata de personas esclavizadas, el az\u00facar y el surgimiento de las monedas de reserva: el flor\u00edn holand\u00e9s en los siglos XVII y XVIII, seguido de la libra esterlina brit\u00e1nica. Estos desarrollos fueron anteriores a la Revoluci\u00f3n Industrial y muestran la vacuidad de la tesis de que fue el liderazgo de Occidente en la Revoluci\u00f3n Industrial lo que cre\u00f3 su hegemon\u00eda sobre el mundo. Examinar un arco m\u00e1s largo de la historia muestra que el ascenso de Occidente se bas\u00f3, en realidad, en el genocidio, la esclavitud y el saqueo colonial. El sistema financiero moderno debe entenderse como inseparable del genocidio en las Am\u00e9ricas, la trata de personas esclavizadas y el sistema de plantaci\u00f3n construido sobre el trabajo esclavo por las grandes potencias europeas.<\/p>\n<\/section>\n<section class=\"single-post--content--section single-post--toc--section\">\n<h3 class=\"single-post--content--citations-title\"><span style=\"font-size: 12pt;\">Notas<\/span><\/h3>\n<div class=\"single-post--content--citations-block\">\n<p><sup>1<\/sup> En este estudio empleamos el t\u00e9rmino persona (s) <em>esclavizada<\/em> (s) en lugar de <em>esclavo\/a<\/em>. Este \u00faltimo puede leerse como una identidad fija y, as\u00ed, normalizar una condici\u00f3n impuesta mediante la violencia, ocultando la captura, la mercantilizaci\u00f3n y la deshumanizaci\u00f3n de millones de personas africanas sometidas a trabajo forzado para construir la riqueza de los imperios europeos. El primero, en cambio, conlleva la comprensi\u00f3n de que la esclavitud no defin\u00eda a las personas esclavizadas, sino que era una condici\u00f3n de su sometimiento. Describe lo que se les hizo a las personas y, de ese modo, restituye su humanidad y pone de relieve las estructuras de colonialismo, racismo y capitalismo que produjeron esas condiciones. El lenguaje no es neutral: o refuerza el poder o lo resiste.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> En su Historia de las Indias (1561; publicada en 1875), Bartolom\u00e9 de las Casas, un misionero que naveg\u00f3 con Col\u00f3n en su tercer viaje, describe a Col\u00f3n como un asesino y un violador. Subrahmanyam (1997) relata los actos de pillaje y matanza masiva de Vasco da Gama.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> Para los fines de este estudio, definimos la esclavitud en sentido estricto como propiedad enajenable. Otras formas de trabajo forzado, como los sistemas de encomienda y mita impuestos a las comunidades ind\u00edgenas bajo el dominio colonial espa\u00f1ol, quedan fuera del alcance de esta discusi\u00f3n, aunque forman parte de una historia conexa de genocidio y trabajo coercitivo en las Am\u00e9ricas (Res\u00e9ndez, 2016).<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> Nuestros c\u00e1lculos se basan en las cifras de poblaci\u00f3n de A. M. Carr-Saunders, John D. Durand y Patrick Manning (1936; 1967: 136-159; 2014: 131-149)<\/p>\n<p><sup>5<\/sup> V\u00e9anse, por ejemplo, Eric Williams, Sidney Mintz, David Richardson y David Eltis sobre el complejo de plantaci\u00f3n del Caribe y su papel en el desarrollo capitalista de Gran Breta\u00f1a.<\/p>\n<p><sup>6<\/sup> El salitre representaba el 75% de la composici\u00f3n de la p\u00f3lvora, y el 75% del costo de la p\u00f3lvora correspond\u00eda al salitre. La regi\u00f3n de Bengala, en la India, era la mayor proveedora y productora de salitre de la m\u00e1s alta calidad, que constitu\u00eda m\u00e1s del 90% del consumo europeo de salitre para producir p\u00f3lvora destinada a la guerra y el comercio (East India Company, 1793 (1976); Whatley, 2018: 80-104)<\/p>\n<p><sup>7<\/sup>\u00a0Findlay cita datos de Eltis y Jennings que muestran que \u00ablos textiles constitu\u00edan el 56% de las importaciones africanas en la d\u00e9cada de 1780\u00bb, mientras que \u00ablas armas y la p\u00f3lvora [representaban] el 8%, cifra que ascendi\u00f3 a casi el 15% hacia la d\u00e9cada de 1820\u00bb (1990; 1988: 939-959; Kobayashi, 2019).<\/p>\n<p><sup>8<\/sup> Existe una conocida an\u00e9cdota sobre el rey Enrique III de Inglaterra, quien, en 1226, estaba dispuesto a pagar lo que hoy equivaldr\u00eda a unos US$ 450 por tres libras de az\u00facar (Aronson y Budhos, 2017: 24).<\/p>\n<p><sup>9<\/sup> Galloway comenta que la corvea era mucho m\u00e1s importante en Creta y Chipre que en los pa\u00edses musulmanes, donde la tierra dominical, es decir, la tierra pose\u00edda y trabajada directamente para el gobernante o el se\u00f1or, era mucho m\u00e1s extensa (1977: 177-194).<\/p>\n<p><sup>10<\/sup> Si bien en todos estos lugares se emple\u00f3 trabajo servil y prestaciones de corvea en los ca\u00f1averales, no se emple\u00f3 trabajo esclavo. Bosma escribe: \u00abSolo en Santo Tom\u00e9, la isla deshabitada frente a la costa de \u00c1frica occidental, se utiliz\u00f3 trabajo africano esclavo en las plantaciones azucareras del siglo XVI de un modo comparable al de las Am\u00e9ricas\u00bb (2023: 28-29). Por otra parte, Bosma menciona una rebeli\u00f3n del siglo IX, durante el califato abas\u00ed, de miles de personas africanas orientales esclavizadas que trabajaban en los ca\u00f1averales del delta del \u00c9ufrates. El caso abas\u00ed del siglo IX puede entenderse como una excepci\u00f3n que confirma la regla. Sugiere que la esclavitud de plantaci\u00f3n era m\u00e1s dif\u00edcil de estabilizar all\u00ed donde las personas esclavizadas ten\u00edan alg\u00fan conocimiento de la geograf\u00eda circundante, de posibles rutas de escape o de la cercan\u00eda de las comunidades de las que hab\u00edan sido arrancadas. En cambio, el sistema de plantaciones del Atl\u00e1ntico intensific\u00f3 el poder coercitivo de la esclavitud al transportar a las personas africanas esclavizadas a trav\u00e9s del oc\u00e9ano hacia las islas del Atl\u00e1ntico, el Caribe y las Am\u00e9ricas, donde el terreno desconocido y la separaci\u00f3n forzada de su hogar hac\u00edan mucho m\u00e1s dif\u00edciles la fuga y la revuelta sostenida.<\/p>\n<p><sup>11<\/sup> La pr\u00e1ctica de usar bagazo era habitual en Egipto durante el per\u00edodo mameluco (1250-1517), cuando los bosques hab\u00edan menguado considerablemente y estaban protegidos por el Estado.<\/p>\n<p><sup>12<\/sup> El t\u00e9rmino ingenio designa tanto el molino como las personas esclavizadas que trabajan en \u00e9l.<\/p>\n<p><sup>13<\/sup> Como escribi\u00f3 Bosma en <em>The World of Sugar<\/em> (p\u00e1gina 53): \u00abHacia 1670, unos 400 pares de aspas mov\u00edan los rodillos trituradores de Barbados, lo que permit\u00eda prescindir en gran medida de la extensa cr\u00eda de ganado, para la cual la isla ten\u00eda poco espacio. Los molinos de viento sobrevivir\u00edan a la Revoluci\u00f3n Industrial, que vio extenderse por todo el planeta los trituradores de ca\u00f1a impulsados por vapor. Todav\u00eda en v\u00edsperas de la Primera Guerra Mundial, 219 haciendas azucareras de Barbados segu\u00edan funcionando con energ\u00eda e\u00f3lica\u00bb.<\/p>\n<p><sup>14<\/sup> Una ilustraci\u00f3n de <em>The Illustrated London News<\/em> (9 de junio de 1849, vol. 14, p. 388) muestra a mujeres y hombres introduciendo ca\u00f1a en un molino de az\u00facar de rodillos verticales, con un cuchillo ca\u00f1ero o machete en primer plano (Aronson y Budhos, 2017: 388).<\/p>\n<p><sup>15<\/sup> Sobre c\u00f3mo el az\u00facar blanco se convirti\u00f3 en un s\u00edmbolo aglutinador de la pol\u00edtica de la \u00abAustralia Blanca\u00bb, v\u00e9ase Stefanie Affeldt (2014).<\/p>\n<p><sup>16<\/sup> El molino horizontal de dos rodillos surgi\u00f3 en el oeste de la India en los siglos XIII y XIV. Se ha sugerido que los portugueses introdujeron esta tecnolog\u00eda, cuya capacidad de molienda era el doble que la del antiguo molino <em>trappeto<\/em>, en el \u00abNuevo Mundo\u00bb, pero Bosma considera m\u00e1s probable que llegara al Caribe por una ruta indirecta, desde el oeste de la India hasta Madeira y de all\u00ed, v\u00eda las Canarias, hasta La Espa\u00f1ola (Bosma, 2023:45).<\/p>\n<p><sup>17<\/sup> N. de la t. Esa labor se denominaba factor\u00eda o factoraje en espa\u00f1ol.<\/p>\n<p><sup>18<\/sup> Las colonias americanas, por ejemplo, estaban obligadas a vender ciertos productos, \u00abenumerados\u00bb por ley, solo a comerciantes brit\u00e1nicos. Entre estos productos estaban el az\u00facar, el tabaco, el algod\u00f3n y el \u00edndigo. Hab\u00eda algunos productos que a los colonos no se les permit\u00eda comerciar ni siquiera entre ellos o con regiones vecinas. Para una breve ilustraci\u00f3n de las restricciones coloniales en el otro extremo del mundo v\u00e9ase Mukherjee, 2010: 73-82.<\/p>\n<p><sup>19<\/sup> Las estimaciones de las poblaciones esclavizadas y de las importaciones de personas esclavizadas se combinan con los precios a los que se vend\u00edan las personas esclavizadas para estimar los cambios en la demanda de trabajo esclavo y la variaci\u00f3n de la productividad total de los factores en la agricultura de trabajo esclavo, para todo el Caribe, a partir de 1674 (Eltis et al., 2005: 676).<\/p>\n<p><sup>20<\/sup> Al analizar el aumento de la productividad en las plantaciones de algod\u00f3n del Sur anterior a la Guerra Civil, Edward E. Baptist se\u00f1ala que incrementos similares en dichas plantaciones se basaron casi por completo en una explotaci\u00f3n m\u00e1s intensa de la mano de obra esclava (2014).<\/p>\n<p><sup>21<\/sup> Entre 1734 y 1788, la poblaci\u00f3n esclavizada aument\u00f3 un 206% en aquellas parroquias en las que el 65% o m\u00e1s de todas las personas esclavizadas se empleaban en la producci\u00f3n de az\u00facar, frente al 46% en los interiores de Kingston y St. Jago de la Vega, donde la producci\u00f3n de az\u00facar era relativamente poco importante, (Ryden, 2001: 504-507).<\/p>\n<p><sup>22<\/sup> Un argumento al estilo de Adam Smith que hoy en d\u00eda muy pocos defender\u00edan.<\/p>\n<p><sup>23<\/sup> Todos los valores monetarios est\u00e1n en libras esterlinas, salvo indicaci\u00f3n en contrario.<\/p>\n<p><sup>24<\/sup> N. de la t. <em>Scramble<\/em> quiere decir rebati\u00f1a, revuelo, disputa.<\/p>\n<p><sup>25<\/sup> A diferencia de las otras dos monedas de reserva que surgieron m\u00e1s tarde, la libra esterlina brit\u00e1nica y el d\u00f3lar estadounidense, el flor\u00edn no estaba respaldado por el Estado holand\u00e9s, sino por el Banco de \u00c1msterdam. Como \u00c1msterdam era el principal centro comercial de Europa occidental, se lo reconoc\u00eda dentro de las potencias emergentes de Europa occidental como una moneda de reserva, aunque los comerciantes del resto del mundo solo aceptaban oro o plata.<\/p>\n<\/div>\n<\/section>\n<section class=\"single-post--content--section single-post--toc--section\">\n<h3 class=\"single-post--content--citations-title\">Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/h3>\n<div class=\"single-post--content--citations-block\">\n<p>Affeldt, Stefanie. <em>Consuming Whiteness: Australian Racism and the \u2018White Sugar\u2019 Campaign<\/em>. Berl\u00edn: LIT Verlag M\u00fcnster, 2014.<\/p>\n<p>Angus, Ian. \u00abThe Meaning of \u2018So-Called Primitive Accumulation\u2019\u00bb. <em>Monthly Review<\/em>, 1 de abril de 2023. 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