{"id":2037,"date":"2012-10-22T00:00:00","date_gmt":"2012-10-22T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2037"},"modified":"2020-02-20T12:19:52","modified_gmt":"2020-02-20T11:19:52","slug":"segunda-transicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2037","title":{"rendered":"Segunda transici\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Espa\u00f1a se form\u00f3 como estado moderno en condiciones de ausencia de libertad. Los pocos periodos de libertad que tuvimos fueron breves, se echaron a perder y fueron sucedidos por los \u201cgrandes retrocesos\u201d que, en palabras de Ram\u00f3n Carande, caracterizan a nuestra historia nacional. Los \u00faltimos 37 a\u00f1os han permitido por primera vez \u201crespirar\u201d al cuerpo social espa\u00f1ol. Por eso la Espa\u00f1a de 1978 ya no existe, precisamente porque recibi\u00f3 ox\u00edgeno y lo utiliz\u00f3 para desarrollarse y evolucionar. Y por eso la Espa\u00f1a real de ahora exige profundas reformas. Una segunda transici\u00f3n, como se ha dicho.<\/p>\n<p>Ya no es viable un nacionalismo espa\u00f1ol que se entienda como antag\u00f3nico hacia los otros nacionalismos que el pa\u00eds contiene. En 1978 ese antagonismo se resolvi\u00f3 con el disimulo auton\u00f3mico del \u201ccaf\u00e9 para todos\u201d. Pero hoy el pa\u00eds se ha liberado de algunos de los factores \u201cdisuasorios\u201d que determinaron aquel consenso, entre ellos el miedo a una reacci\u00f3n militar consagrada en el art\u00edculo octavo de la Constituci\u00f3n. Por eso es imperativo dejar de aferrarse a aquel consenso, basado en la antigua Espa\u00f1a de 1978, para impedir un debate de tipo federal y abrirse a ello \u00bfEst\u00e1 dispuesto el nacionalismo espa\u00f1ol? Pascual Maragall, seguramente el pol\u00edtico catalanista m\u00e1s abierto y universalista, intent\u00f3 abrir ese debate pero choc\u00f3 con la oposici\u00f3n del propio PSOE entonces gobernante \u00bfSer\u00e1 el PP capaz de hacer lo que el PSOE neg\u00f3?<\/p>\n<p>Pero el tema nacional es s\u00f3lo uno entre los temas de la agenda de esa \u201csegunda transici\u00f3n\u201d. Est\u00e1 el tema de la historia, es decir de la justicia hacia el holocausto espa\u00f1ol de los a\u00f1os treinta y cuarenta, lo que se conoce como \u201cmemoria hist\u00f3rica\u201d, y est\u00e1 la idea de una amplia regeneraci\u00f3n democr\u00e1tica surgida en el 15-M, que incluya una pol\u00edtica anticrisis razonable y desmarcada de la actual estafa social.<\/p>\n<p>Por desgracia no se ven grandes posibilidades, ni disposici\u00f3n ni capacidad institucional favorable, para un proceso as\u00ed. A menos que el terreno de juego sea dinamizado por alg\u00fan tipo de potente \u201crevoluci\u00f3n civil de terciopelo\u201d desde abajo, escenario que no puede descartarse en absoluto en la actual Europa y particularmente en Espa\u00f1a, que es el eslab\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil y vulnerable de la crisis europea.<\/p>\n<p>El debate separatista, irredentista, independentista, soberanista, como se quiera llamar, catal\u00e1n, es completamente leg\u00edtimo desde el punto de vista de la historia. Tan leg\u00edtimo es hablar de la Espa\u00f1a de los 500 a\u00f1os, como de la Catalunya del milenio, con su lengua y tradici\u00f3n cultural diferenciada e incluso anterior a la espa\u00f1ola-castellana. Hist\u00f3ricamente el sentimiento catal\u00e1n hacia Espa\u00f1a ha conocido de todo; desde una profunda hostilidad y una alianza antiespa\u00f1ola con el rey de Francia en el XVII, hasta el exacerbado patriotismo espa\u00f1ol de la Catalunya pr\u00f3spera de finales del XVIII. Lo que hay que comprender es que el actual irredentismo catal\u00e1n es un hijo de la libertad de los \u00faltimos treinta a\u00f1os.<\/p>\n<p>A diferencia del catalanismo de los a\u00f1os setenta, que era pura sociedad civil, el actual incluye factores institucionales que hoy est\u00e1n en manos de una clase pol\u00edtica muy desacreditada. Est\u00e1 tambi\u00e9n mediatizado por el filtro de toda una generaci\u00f3n educada en cierto esp\u00edritu pujolista provinciano, y tambi\u00e9n por los intereses electorales cortoplacistas del partido neoliberal y catalanista que gobierna Catalunya. Pero con todos esos defectos, ese catalanismo es un hijo completamente leg\u00edtimo de la libertad, de la rara libertad espa\u00f1ola de los \u00faltimos 37 a\u00f1os. Siempre que Catalunya ha tenido un poco de esa breve libertad ha asomado ese impulso que tanto desagrada a algunos en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Hay que comprender que la historia es una obra en construcci\u00f3n, que los amores y desamores de una sociedad son cambiantes, y que en un matrimonio libre y moderno \u2013 aunque tenga hijos y un abultado patrimonio com\u00fan- se incluye el derecho al divorcio. \u00a0Ese derecho es v\u00e1lido incluso si una clase pol\u00edtica desprestigiada como la catalana, no menos corrupta e inepta que la espa\u00f1ola, intenta utilizarlo como sustituto y alternativa a la posibilidad de una marea civil de terciopelo que reclame un orden social menos injusto y m\u00e1s decente.<\/p>\n<p>As\u00ed, la segunda transici\u00f3n no solo representa retos para el nacionalismo espa\u00f1ol, sino tambi\u00e9n para el catal\u00e1n. Si la primera transici\u00f3n expres\u00f3 nuestro nivel como pa\u00eds y sociedad, con la segunda pasar\u00e1 lo mismo: obtendremos aquello que seamos capaces de pelear, negociar y consensuar.<\/p>\n<p>Los tres grandes temas de la agenda de la segunda transici\u00f3n (social, hist\u00f3rico y territorial) no son incompatibles sino complementarios, pero sus adversarios, en Catalunya y en Espa\u00f1a, intentar\u00e1n enfrentar a unos contra otros. Su objetivo ser\u00eda que en lugar de debatir la ley electoral, la memoria hist\u00f3rica, el refer\u00e9ndum sobre la deuda, las responsabilidades por el ladrillo, los pufos de la banca, la corrupci\u00f3n pol\u00edtica, el paro y los desahucios, junto a las mayores ansias soberanistas de Catalunya, Euskadi, Galicia y los que se puedan apuntar, se invite a la gente a una pelea identitaria bajo diversas banderas. Eso canaliza los malos humores sociales hacia un callej\u00f3n sin salida muy a la conveniencia de la oligarqu\u00eda internacional que gobierna la crisis europea.<\/p>\n<p>Lo peor que se puede hacer ante los independentismos es precisamente lo que tiene m\u00e1s posibilidades de ocurrir: que se insulte, descalifique o deslegitimice el deseo de cambios de la poblaci\u00f3n, expresado en elecciones, resoluciones parlamentarias y presiones c\u00edvicas mayoritarias. Nada ser\u00e1 m\u00e1s contraproducente que la amenaza porque alimentar\u00e1 la pelea. Si eso ocurre asistiremos a un divorcio desagradable, porque la posibilidad de meternos en un improductivo charco de mutuo desgaste de la mano de nuestra fallida clase pol\u00edtica hispano-catalana, es muy grande.<\/p>\n<p>Espa\u00f1a es un pa\u00eds que puede permitirse ciertos m\u00e1rgenes de demagogia identitaria en su periferia. Lo que es letal para su integridad es ese mismo discurso y actitud en su matriz castellano-espa\u00f1ola. La situaci\u00f3n no es comparable en muchos aspectos, pero la URSS se muri\u00f3, no a causa de Lituania o Georgia, sino cuando su matriz rusa se apunt\u00f3 a la disoluci\u00f3n afirmando un discurso nacional ruso. Tal como se est\u00e1n poniendo las cosas en Europa, pronto al gobierno del PP no le quedar\u00e1 m\u00e1s recurso \u201cmacho\u201d que exhibir que la defensa nacionalista espa\u00f1ola del centro contra la periferia. Por eso, cualquier reinvenci\u00f3n de Espa\u00f1a en direcci\u00f3n a una mayor democracia, equidad y federalismo precisa un fuerte vector popular desde abajo. Sin ese movimiento, tendremos una doble quiebra. Quiebra social y quiebra nacional. Espa\u00f1a padece la misma enfermedad que la Uni\u00f3n Europea, aunque en una dosis m\u00e1s concentrada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0<\/p>\n<p style='margin-top: 0.42cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;' align='JUSTIFY'>Los tres grandes temas de la agenda espa\u00f1ola, social, hist\u00f3rico y territorial, no son incompatibles sino complementarios. 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