{"id":20538,"date":"2026-10-10T05:00:51","date_gmt":"2026-10-10T04:00:51","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=20538"},"modified":"2026-10-10T00:59:35","modified_gmt":"2026-10-09T23:59:35","slug":"puntos-de-partida-para-un-debate-sobre-el-pensamiento-de-domenico-losurdo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=20538","title":{"rendered":"Puntos de partida para un debate sobre el pensamiento de Domenico Losurdo"},"content":{"rendered":"<p>Desde finales de los a\u00f1os setenta del siglo pasado, la cultura de la izquierda europea ha experimentado un proceso de \u00abamericanizaci\u00f3n\u00bb, debido al cual las teor\u00edas, la ideolog\u00eda y los valores de la Nueva Izquierda de ultramar han ido sustituyendo progresivamente la tradici\u00f3n del pensamiento revolucionario de Lenin, Mao y otros l\u00edderes revolucionarios, basada en las experiencias de octubre de 1917 y de la victoria del Partido Comunista Chino en 1949. En t\u00e9rminos hist\u00f3ricos, este proceso ha sido relativamente r\u00e1pido. Si bien en la primera mitad de los a\u00f1os setenta gran parte de los grup\u00fasculos surgidos de la oleada de luchas iniciada en 1968 se declaraban \u00abmarxistas-leninistas\u00bb y los grandes partidos comunistas occidentales, empezando por el italiano, aunque condenaban el extremismo de dichos movimientos, a\u00fan no hab\u00edan repudiado sus ra\u00edces hist\u00f3ricas, en la segunda mitad de la d\u00e9cada las etapas de la transformaci\u00f3n se sucedieron a un ritmo vertiginoso: desde las declaraciones de Berlinguer, que proclamaba el agotamiento del \u00abimpulso propulsor\u00bb de la Revoluci\u00f3n de Octubre y afirmaba sentirse seguro de la adhesi\u00f3n de Italia a la OTAN, hasta el desvanecimiento de las simpat\u00edas de la izquierda radical hacia la Rep\u00fablica Popular China, a la que se acus\u00f3 precipitadamente de haber iniciado un proceso de restauraci\u00f3n del capitalismo tras las reformas de 1978; desde la separaci\u00f3n entre la cr\u00edtica social y la \u00abcr\u00edtica art\u00edstica\u00bb \u2014por utilizar la f\u00f3rmula con la que dos soci\u00f3logos franceses<sup>1<\/sup> bautizan la separaci\u00f3n entre las luchas por los derechos sociales y las luchas por los derechos individuales y civiles que caracteriza a los nuevos movimientos \u00abde tema \u00fanico\u00bb, como el feminismo y el ecologismo, hasta la celebraci\u00f3n triunfal de la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn, que une a la derecha liberal y a los militantes de la izquierda \u00abradical\u00bb; desde la transformaci\u00f3n del PCI en un clon de los Dem\u00f3cratas de EE. UU. hasta el rechazo de las luchas antiimperialistas de los pueblos del Sur del mundo, tachadas de nacionalismo \u00abtercermundista\u00bb.<\/p>\n<p>Se podr\u00eda objetar que, antes de colonizar Europa, la cultura de la Nueva Izquierda hab\u00eda sido a su vez moldeada por la \u00abFrench Theory\u00bb<sup>2<\/sup> y por un pensamiento marxista occidental reducido a un virtuosismo verbal, arte del que Antonio Negri<sup>3<\/sup> fue el m\u00e1ximo int\u00e9rprete. Sin olvidar la influencia que la Escuela de Fr\u00e1ncfort<sup>4<\/sup> hab\u00eda ejercido sobre las universidades angloamericanas en las d\u00e9cadas anteriores. La observaci\u00f3n no carece de fundamento, aunque hay que precisar que, como demuestra un excelente libro de Gabriel Rockhill<sup>5<\/sup>, la influencia de esas corrientes intelectuales en el mundo acad\u00e9mico angloamericano fue utilizada sistem\u00e1ticamente por las \u00e9lites liberales para construir la narrativa medi\u00e1tica de una izquierda \u00abdemocr\u00e1tica\u00bb duramente cr\u00edtica con el \u00absocialismo real\u00bb, que resultaba funcional para la propaganda anticomunista y la guerra fr\u00eda cultural.<\/p>\n<p>Aunque no han faltado voces autorizadas que han criticado el proceso de americanizaci\u00f3n del marxismo occidental y denunciado su impacto negativo en la lucha de clases a nivel mundial, se ha tratado de casos relativamente raros que se ha hecho todo lo posible por aislar o condenar como expresi\u00f3n de dogmatismos anacr\u00f3nicos. Pensemos, por ejemplo, a la irritaci\u00f3n \u2014y al sabotaje editorial<sup>6<\/sup>\u2014 que suscit\u00f3 la publicaci\u00f3n de la \u00faltima y formidable obra de Gy\u00f6rgy Luk\u00e1cs, esa<i> Ontolog\u00eda del ser social<\/i><i><sup>7<\/sup><\/i><i> <\/i>que pon\u00eda patas arriba toda la tradici\u00f3n de la \u00abmarxolog\u00eda\u00bb acad\u00e9mica; pensemos en la larga y obstinada oposici\u00f3n al pensamiento de la izquierda dominante por parte de un Costanzo Preve<sup>8<\/sup>, castigado con la infamante acusaci\u00f3n de \u00abrojopardismo\u00bb; pensemos en el esfuerzo, objeto de burlas, de Domenico Losurdo por nadar a contracorriente, que es el tema central de este art\u00edculo. Afortunadamente, hoy comienzan a surgir t\u00edmidos indicios de una tendencia contraria, desde la toma de conciencia, aunque sea embrionaria, de los desastres provocados por d\u00e9cadas de cultura \u00abwoke\u00bb, hasta los destellos pacifistas, antisionistas y antiimperialistas que parecen sacudir incluso a los j\u00f3venes dem\u00f3cratas. Uno de estos indicios est\u00e1 precisamente asociado al nombre de Losurdo: me refiero a la pr\u00f3xima publicaci\u00f3n de una edici\u00f3n estadounidense de su \u00faltimo libro, <i>La questione comunista<\/i>, publicado p\u00f3stumamente en 2021 por la editorial Carocci. Espero que pueda ser el primer paso hacia un cambio de rumbo en el flujo de las ideas: desde la colonizaci\u00f3n de Europa por parte de la Nueva Izquierda hasta la influencia de un pensamiento marxista cr\u00edtico \u2014que ha sabido resistir a la esa invasi\u00f3n. Celebro este \u00faltimo acontecimiento con esta entrada, que repasa algunos de los puntos clave del pensamiento de Losurdo a partir de <i>La questione comunista<\/i> e <i>Il marxismo occidentale<\/i><sup>9<\/sup>, dos libros que, como se\u00f1ala el editor Giorgio Grimaldi en la <i>Introducci\u00f3n<\/i> del primero, deben considerarse etapas de un mismo proyecto.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">I.<\/p>\n<p>Los adjetivos \u00aboriental\u00bb y \u00aboccidental\u00bb \u2014que connotan la divisi\u00f3n entre las dos grandes corrientes del marxismo del siglo XX\u2014 corren el riesgo de privilegiar la dimensi\u00f3n geogr\u00e1fica de la oposici\u00f3n. Esta tendencia se ha cultivado sobre todo en el \u00e1mbito occidental: quien acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino \u00abmarxismo occidental\u00bb fue el trotskista ingl\u00e9s Perry Anderson<sup>10<\/sup> y, durante la Guerra Fr\u00eda, la Rusia sovi\u00e9tica era descrita por la propaganda occidental como una potencia \u00abasi\u00e1tica\u00bb, ajena a la cultura y la civilizaci\u00f3n euroamericanas, lo que influy\u00f3 considerablemente en los juicios cr\u00edticos de la izquierda respecto a los \u00absocialismos reales\u00bb de Europa del Este. Losurdo, por el contrario, hace hincapi\u00e9 en las ra\u00edces <i>hist\u00f3ricas<\/i> de la divisi\u00f3n: los a\u00f1os que van desde 1914 (inicio de la Primera Guerra Mundial) hasta 1917 (Revoluci\u00f3n de Octubre) y los primeros a\u00f1os de la d\u00e9cada de 1920, caracterizados por el inicio de la construcci\u00f3n del Estado sovi\u00e9tico, marcan una ruptura que afecta tanto a la teor\u00eda como a la pr\u00e1ctica pol\u00edtica. Lo que marca la diferencia es, en primer lugar, el an\u00e1lisis leninista del imperialismo como fase suprema del capitalismo. Lenin ve en la Primera Guerra Mundial el resultado inevitable de las contradicciones del sistema imperialista y condena sin posibilidad de apelaci\u00f3n a los partidos socialistas miembros de la Segunda Internacional que votaron a favor de los cr\u00e9ditos de guerra, aline\u00e1ndose con sus respectivos gobiernos nacionales. La decisi\u00f3n de cambiar el nombre del Partido Socialdem\u00f3crata Ruso por el de Partido Comunista, as\u00ed como la de apoyar la escisi\u00f3n de las alas de izquierda de los partidos socialistas europeos y su constituci\u00f3n en partidos comunistas afiliados a la Tercera Internacional, son el resultado l\u00f3gico de esta condena del chovinismo nacionalista de los partidos afiliados a la Segunda Internacional. La incomprensi\u00f3n de la esencia del fen\u00f3meno imperialista por parte de los socialismos europeos tiene como consecuencia la subestimaci\u00f3n, si no la propia negaci\u00f3n, de la cuesti\u00f3n colonial: mientras que Lenin reconoce en los pueblos oprimidos por las potencias coloniales a sujetos revolucionarios de pleno derecho, destinados a desempe\u00f1ar un papel estrat\u00e9gico en la lucha contra el sistema capitalista mundial, los partidos de la II Internacional se entretienen so\u00f1ando con una revoluci\u00f3n \u00abpuramente\u00bb proletaria, confinada a los pa\u00edses capitalistas avanzados, ignorando el hecho de que la explotaci\u00f3n de las colonias permite a las metr\u00f3polis imperiales repartir las migajas de las plusval\u00edas as\u00ed obtenidas entre sus propias aristocracias obreras y, de este modo, mantener la paz social en su seno. Es cierto que el concepto leninista de imperialismo y sus implicaciones pol\u00edticas fueron \u00abimportados\u00bb a Europa occidental por los principales partidos comunistas surgidos en las primeras d\u00e9cadas del siglo XX y, tras el par\u00e9ntesis impuesto por el afianzamiento de los reg\u00edmenes nazi-fascistas, volvieron a cobrar actualidad tras la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, salvo por las grandes movilizaciones en apoyo a la guerra de liberaci\u00f3n vietnamita contra la agresi\u00f3n estadounidense, la conciencia de la importancia de las luchas de los pueblos coloniales nunca ha alcanzado en Europa los niveles de pa\u00edses como China, Cuba, el propio Vietnam y otros pa\u00edses del Sur del mundo, donde el objetivo de la transformaci\u00f3n socialista de la sociedad se ha asociado desde el principio al de la consecuci\u00f3n de la autonom\u00eda y la soberan\u00eda nacionales (v\u00e9ase la actitud ambigua del Partido Comunista Franc\u00e9s respecto a la lucha de liberaci\u00f3n del pueblo argelino). La guerra nazi tuvo claramente el car\u00e1cter de una conquista colonial frente a los dem\u00e1s pa\u00edses europeos \u2014Losurdo no deja de subrayar que esto resulta especialmente evidente en el caso de la agresi\u00f3n a la Rusia sovi\u00e9tica, que, en los planes del Tercer Reich, era el preludio de un colonialismo de asentamiento, con el exterminio del pueblo eslavo y su sustituci\u00f3n por colonos alemanes \u2014, de lo que se deduce que las guerras de resistencia a la ocupaci\u00f3n nazi pueden considerarse, a todos los efectos, luchas contra el colonialismo. Sin embargo, esto solo influy\u00f3 en parte en el apoyo de las izquierdas occidentales a las luchas de liberaci\u00f3n de otros pueblos del mundo, que siempre ha sido menos firme que el de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y los dem\u00e1s gobiernos del bloque socialista. Esta subestimaci\u00f3n, se\u00f1ala Losurdo, es el resultado, por un lado, de un prejuicio euroc\u00e9ntrico, si no de una forma de aut\u00e9ntico chovinismo prooccidental, y, por otro, de la idea de que una revoluci\u00f3n socialista es dif\u00edcilmente realizable en pa\u00edses \u00abatrasados\u00bb<sup>11<\/sup>, por lo que incluso las reivindicaciones socialistas de las revoluciones del Sur del mundo se contemplan con recelo, al considerarlas \u00abcontaminadas\u00bb por ideolog\u00edas nacionalistas. En resumen: el eurocentrismo y el internacionalismo abstracto \u2014que corren constantemente el riesgo de convertirse en cosmopolitismo burgu\u00e9s\u2014 son el lastre que frena la toma de conciencia sobre el papel estrat\u00e9gico de las luchas de liberaci\u00f3n nacional en la guerra mundial contra el sistema capitalista.<\/p>\n<p>Ni siquiera el surgimiento, a partir de finales de los a\u00f1os sesenta, de formaciones de izquierda radical cr\u00edticas con los partidos comunistas tradicionales ha corregido esta actitud. Por el contrario, los trotskistas y los operaistas han vuelto a actualizar las cr\u00edticas que Bordiga y otros exponentes de las alas \u00abde izquierda\u00bb de los reci\u00e9n nacidos partidos comunistas de Europa occidental hab\u00edan dirigido en los a\u00f1os veinte al giro de la NEP impulsado por Lenin, retomando las acusaciones de restauraci\u00f3n del capitalismo y\/o de instauraci\u00f3n de un r\u00e9gimen de \u00abcapitalismo de Estado\u00bb<sup>12<\/sup>. En cuanto a las corrientes mao\u00edstas, tras el fracaso de la Revoluci\u00f3n Cultural, aplicaron el mismo criterio de juicio a la Rep\u00fablica Popular China. Lo que une a estos cr\u00edticos de izquierda de los socialismos reales es una visi\u00f3n extremista-ut\u00f3pica del proceso de construcci\u00f3n del socialismo, basada en ciertas afirmaciones de Marx y Engels que asociaban el socialismo con el fin de la econom\u00eda mercantil, as\u00ed como con la extinci\u00f3n del Estado y de toda forma de conflicto social<sup>13<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">II.<\/p>\n<p>Mesianismo, utopismo, antiestatalismo, rebeld\u00eda, internacionalismo abstracto (cosmopolitismo): estos son los principales cargos que Losurdo enumera en su contundente cr\u00edtica al marxismo occidental, centrando su atenci\u00f3n, en particular, en los intelectuales de las corrientes m\u00e1s \u00abradicales\u00bb de la izquierda europea. Losurdo no niega que tambi\u00e9n en Marx y Engels estuviera presente una tendencia mesi\u00e1nica. Lo que cuestiona es la incapacidad de <i>contextualizar hist\u00f3ricamente<\/i> dicha tendencia, es decir, de ponerla en relaci\u00f3n con el hecho de que las teor\u00edas \u00abcl\u00e1sicas\u00bb sobre las caracter\u00edsticas de una futura sociedad socialista se formularon mucho antes de cualquier intento de evaluar su aplicabilidad en la realidad hist\u00f3rica concreta. Por el contrario, la mayor\u00eda de los intelectuales que han criticado los socialismos reales lo han hecho desde un punto de vista idealista que asume esas teor\u00edas como un modelo abstracto, un ideal v\u00e1lido para cualquier lugar y cualquier \u00e9poca. Los ejemplos de esta postura idealista son innumerables. El mesianismo de autores como Ernst Bloch<sup>14<\/sup> y Walter Benjamin<sup>15<\/sup> remite, por ejemplo, a la tradici\u00f3n judeocristiana (aunque con matices diferentes: en el primero se percibe la evocaci\u00f3n de un futuro luminoso que presupone una visi\u00f3n unilineal del tiempo, mientras que en el segundo hay claras resonancias apocal\u00edpticas). En las cr\u00edticas contra la NEP planteadas a principios de la d\u00e9cada de 1920 por la izquierda bolchevique y por algunos dirigentes de los reci\u00e9n creados partidos comunistas europeos se expresa el resentimiento hacia la \u00abtraici\u00f3n\u00bb a la visi\u00f3n dogm\u00e1tica del socialismo canonizada por Marx y Engels (v\u00e9ase m\u00e1s arriba). Lo mismo ocurre con las formaciones marxistas-leninistas de los a\u00f1os sesenta y setenta que, tras haber ensalzado la ortodoxia mao\u00edsta frente al revisionismo sovi\u00e9tico, unir\u00e1n a Rusia y China en la condena tras el fracaso de la Revoluci\u00f3n Cultural. Los trotskistas atacan sobre todo la teor\u00eda estalinista de la construcci\u00f3n del socialismo en un solo pa\u00eds, que consideran una desviaci\u00f3n de la ideolog\u00eda internacionalista (con la paradoja de que el socialismo se vuelve inviable por definici\u00f3n, dada la imposibilidad de llevar a cabo simult\u00e1neamente la revoluci\u00f3n en todo el mundo).<\/p>\n<p>El foco de las cr\u00edticas var\u00eda, por tanto, centr\u00e1ndose, seg\u00fan el caso, en el incumplimiento de la promesa de la extinci\u00f3n del Estado, en la no abolici\u00f3n del dinero y del mercado y\/o en la no consecuci\u00f3n del control obrero sobre la producci\u00f3n. Las cr\u00edticas al poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico tienden a converger en la demonizaci\u00f3n del poder como tal. Este esp\u00edritu \u00abrebelde\u00bb no es patrimonio exclusivo de los movimientos anarquistas, sino que lo comparten tanto los seguidores occidentales de la Revoluci\u00f3n Cultural como los ide\u00f3logos obreristas. En la obra de Antonio Negri, m\u00e1ximo exponente de esta \u00faltima corriente, la demonizaci\u00f3n del poder en s\u00ed mismo alcanza su punto \u00e1lgido, hasta el punto de menospreciar las luchas de liberaci\u00f3n nacional, ya que el Estado es su \u00abregalo envenenado\u00bb. En Negri y en los movimientos que se inspiran en su pensamiento, encontramos tambi\u00e9n la reivindicaci\u00f3n de la abolici\u00f3n inmediata, no solo del Estado, sino tambi\u00e9n de la forma de partido y del trabajo asalariado. Tampoco faltan las profec\u00edas religiosas sobre el comunismo como fin de toda forma de conflicto y como advenimiento del amor universal. Ante estas divagaciones, Losurdo vuelve a partir del Lenin de 1923, quien, dejando de lado las utop\u00edas mesi\u00e1nicas de la realizaci\u00f3n inmediata del reino de la utop\u00eda, invita al partido y al pueblo sovi\u00e9ticos a comprometerse con la construcci\u00f3n del Estado socialista. El legado del leninismo, escribe Losurdo, consiste en la conciencia de que los elementos de car\u00e1cter ut\u00f3pico y mesi\u00e1nico pueden desempe\u00f1ar una funci\u00f3n positiva en las fases iniciales de la lucha revolucionaria, pero deben dar paso posteriormente a las tareas concretas de la gesti\u00f3n del poder pol\u00edtico, sin el cual nunca podr\u00e1 construirse ninguna sociedad poscapitalista. El antiestatismo y el rebeld\u00eda incapaces de reconocerse en una realidad pol\u00edtica concreta y determinada son caracter\u00edsticas t\u00edpicas de la peque\u00f1a burgues\u00eda intelectual, que no solo carece de experiencia en la gesti\u00f3n del poder, sino que tampoco muestra gran inter\u00e9s en adquirirla. Pero la escasa comprensi\u00f3n del Estado, como nos han ense\u00f1ado Gramsci \u2014y no solo \u00e9l<sup>16<\/sup>\u2014, significa escasa conciencia de clase; significa ignorar que el Estado no es el mal absoluto, sino que es, al mismo tiempo, el terreno en el que se libra la lucha entre las clases sociales y lo que est\u00e1 en juego en dicha lucha, que decidir\u00e1 la victoria de una u otra parte. Para reiterar el concepto, Losurdo cita el juicio de Gramsci, en el que este afirma que las frases ultrarrevolucionarias, subversivas y antiestatistas son expresi\u00f3n de apoliticismo, de evasi\u00f3n del conflicto social y de una renuncia sustancial a modificar lo existente. Losurdo dedica luego especial atenci\u00f3n al tema de la relaci\u00f3n entre la lucha de liberaci\u00f3n nacional y la lucha contra el imperialismo. El concepto de imperialismo ha desaparecido pr\u00e1cticamente del vocabulario de la izquierda occidental tras el fin de la guerra de Vietnam y despu\u00e9s de que la casi totalidad de los pa\u00edses del Sur del mundo obtuvieran la independencia pol\u00edtica. A partir de ese momento ha prevalecido un internacionalismo abstracto que condena el patriotismo de las antiguas naciones coloniales. El hecho de que en Rusia y en China la cuesti\u00f3n de la construcci\u00f3n del socialismo haya pasado a un segundo plano frente a la lucha nacional contra el imperialismo, el hecho de que Ho Chi Minh y otros l\u00edderes se acercaran a la III Internacional impulsados por razones patri\u00f3ticas, m\u00e1s que por la adhesi\u00f3n a la ideolog\u00eda comunista, la tard\u00eda conversi\u00f3n de Castro al socialismo y su autocr\u00edtica por haber subestimado en el pasado la fuerza del sentimiento nacional, se descartan como manifestaciones de \u00abatraso\u00bb y\/o de \u00abtercermundismo\u00bb. Para los te\u00f3ricos de la revoluci\u00f3n \u00abpura\u00bb, el escenario de la \u00abverdadera\u00bb lucha de clases solo puede ser el de las metr\u00f3polis del capitalismo avanzado; todo lo dem\u00e1s es, en el mejor de los casos, una ocasi\u00f3n para alianzas t\u00e1cticas y, en el peor, un retroceso hacia ideolog\u00edas nacionalistas y, por tanto, por definici\u00f3n, \u00abde derechas\u00bb. La eliminaci\u00f3n de la categor\u00eda de imperialismo, que Negri y Hardt sustituyen por la de imperio<sup>17<\/sup>, hace que estos dos autores no duden en legitimar la agresi\u00f3n occidental contra Yugoslavia en nombre de la defensa de los \u00abderechos humanos\u00bb y en ensalzar el \u00absocialismo\u00bb sionista de los kibutz, ignorando que se trata del fruto del colonialismo de asentamiento del Estado de Israel contra el pueblo palestino. Es m\u00e1s: Losurdo demuestra c\u00f3mo la cr\u00edtica al socialismo real tiende a derivar en una criminalizaci\u00f3n del comunismo sin m\u00e1s. Esta deriva se basa en el uso del concepto de totalitarismo canonizado, entre otros, por Hannah Arendt<sup>18<\/sup>. Al agrupar bajo la etiqueta de totalitarismo a los reg\u00edmenes nazifascistas y comunistas, estos autores han sentado las bases para el afianzamiento de una doctrina de Estado que, en algunos casos, ha obtenido respaldo jur\u00eddico: basta pensar en los antiguos pa\u00edses socialistas en los que el comunismo se sanciona como delito de opini\u00f3n, violando las normas de la democracia, o en la resoluci\u00f3n del Parlamento de la UE que ha equiparado (con el respaldo de buena parte de la \u00abizquierda\u00bb) el comunismo y el nazismo, una repugnante operaci\u00f3n de revisionismo hist\u00f3rico que, parafraseando una frase de Bertinotti, ha convertido \u00abimpronunciable\u00bb la palabra \u00abcomunismo\u00bb.<\/p>\n<p>Para concluir, merece la pena se\u00f1alar otras dos cuestiones, interrelacionadas entre s\u00ed, en las que Losurdo se distancia del marxismo occidental; me refiero a la cr\u00edtica de la raz\u00f3n cient\u00edfica y tecnol\u00f3gica y a la del crecimiento econ\u00f3mico en s\u00ed mismo. La cr\u00edtica a la raz\u00f3n tecnocient\u00edfica tiene dos ilustres predecesores en los gur\u00fas de la Escuela de Fr\u00e1ncfort, Adorno y Horkheimer<sup>19<\/sup>, pero ha sido en \u00e9pocas m\u00e1s recientes cuando ha recibido un fuerte impulso, a trav\u00e9s de la difusi\u00f3n de ideolog\u00edas como el feminismo y el ecologismo, que han elaborado versiones menos sofisticadas en el plano filos\u00f3fico pero m\u00e1s \u00abpopulares\u00bb, como la identificaci\u00f3n entre machismo, voluntad de poder y dominio sobre la naturaleza, y ha cobrado gran impulso con el \u00e9xito de las teor\u00edas del decrecimiento, que atribuyen el colapso medioambiental a la uni\u00f3n entre la t\u00e9cnica y el mercado, que en la sociedad capitalista act\u00faa como motor del proceso de acumulaci\u00f3n ilimitada, por lo que proponen la transici\u00f3n a un modelo econ\u00f3mico y social caracterizado por el crecimiento cero. Si bien es cierto que, en sus ataques a los \u00abdecrecentistas\u00bb, Losurdo resulta a veces poco generoso, simplificando y ridiculizando sus argumentos, me parece que el quid de la cuesti\u00f3n gira en torno a la distinci\u00f3n entre crecimiento y desarrollo capitalistas y crecimiento y desarrollo en general. Con raz\u00f3n, Losurdo se propone distinguir entre ambos niveles y considera absurdo atribuir validez universal al paradigma del decrecimiento aplic\u00e1ndolo indistintamente tanto a las metr\u00f3polis como a los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo. El caso de China resulta especialmente \u00fatil para comprender los t\u00e9rminos de la controversia. Hoy en d\u00eda, China est\u00e1 a la vanguardia no solo en el sector de las tecnolog\u00edas para la producci\u00f3n de energ\u00edas \u00ablimpias\u00bb, sino tambi\u00e9n en el esfuerzo por rehabilitar el medio ambiente del pa\u00eds, que hab\u00eda sufrido un fuerte impacto negativo debido al proceso de industrializaci\u00f3n masiva y acelerada; sin embargo, hasta hace poco, su fren\u00e9tico ritmo de crecimiento econ\u00f3mico no solo era objeto de cr\u00edticas, sino que tambi\u00e9n se se\u00f1alaba como prueba de su car\u00e1cter capitalista, id\u00e9ntico al de los pa\u00edses occidentales. Tambi\u00e9n en Losurdo \u2014aunque no tuvo tiempo de escribir una parte dedicada \u00edntegramente al tema, tal y como preve\u00eda el plan original de su \u00faltimo libro\u2014, el an\u00e1lisis de la historia reciente de China es fundamental para el tema que estamos debatiendo aqu\u00ed. En concreto, cita a Mao cuando este afirma que es necesario superar el capitalismo sin comprometer la capacidad de desarrollar las fuerzas productivas, y se\u00f1ala que la historia ha demostrado que China ha logrado asimilar la ciencia y la t\u00e9cnica de los pa\u00edses que le hab\u00edan impuesto el yugo colonial, hasta el punto de superarlos en muchos sectores estrat\u00e9gicos de la producci\u00f3n y de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica y tecnol\u00f3gica (queda abierto el debate sobre si dicha asimilaci\u00f3n se produjo, como sostienen los intelectuales comunistas chinos, de forma cr\u00edtica, o si se trat\u00f3, en cambio, como acusan los cr\u00edticos, de \u00abcopiar\u00bb los conocimientos occidentales). Adem\u00e1s, al polemizar con aquellos marxistas que consideran que las reformas de Deng traicionaron el socialismo, replica que no se trat\u00f3 de una traici\u00f3n, sino de reconocer que el socialismo no puede ser sin\u00f3nimo de miseria y que la apertura al mercado (parcial y bajo el estricto control del Estado-partido) ha permitido sacar de la pobreza extrema a cientos de millones de personas. Sin desarrollo cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico y sin el crecimiento de las fuerzas productivas, esto no habr\u00eda sido posible. En estos \u00faltimos p\u00e1rrafos ya he esbozado el nudo te\u00f3rico que ocupa el centro del siguiente apartado, dedicado a la compleja relaci\u00f3n entre comunismo y liberalismo en el pensamiento de Losurdo: hasta qu\u00e9 punto la visi\u00f3n hist\u00f3rica de este autor adolece de \u00abcontinuismo\u00bb, es decir, hasta qu\u00e9 punto su punto de vista, aunque cr\u00edtico con el marxismo occidental, permanece encorsetado en un paradigma historicista \u00abcl\u00e1sico\u00bb (no exento de matices euroc\u00e9ntricos), seg\u00fan el cual los pasos de una fase a otra nunca implican una discontinuidad radical, sino una superaci\u00f3n del pasado que, sin embargo, conlleva una conservaci\u00f3n m\u00e1s o menos amplia del mismo (v\u00e9ase el concepto hegeliano de <i>aufhebung<\/i>)?<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">III.<\/p>\n<p>No es mi intenci\u00f3n aqu\u00ed profundizar cr\u00edticamente en el pensamiento de Losurdo sobre el liberalismo, entre otras cosas porque ello requerir\u00eda tener debidamente en cuenta su <i>Controstoria<\/i><sup>20<\/sup>, lo cual exigir\u00eda m\u00e1s espacio del que me permite este p\u00e1rrafo. Sin embargo, en las dos obras que estamos analizando aqu\u00ed, no faltan abundantes referencias al tema, ni tampoco faltan puntos de partida para abordar la cuesti\u00f3n que mencionaba al final del p\u00e1rrafo anterior, es decir, la relaci\u00f3n entre continuidad y ruptura en la concepci\u00f3n del tiempo hist\u00f3rico de Losurdo.<\/p>\n<p>Tanto en <i>La questione comunista<\/i> como en <i>Comunismo occidentale<\/i>, Losurdo describe dos aspectos de la ideolog\u00eda liberal, bien sintetizados en su an\u00e1lisis cr\u00edtico del pensamiento pol\u00edtico de Norberto Bobbio: por un lado, comparte el punto de vista de este autor sobre la necesidad de que los comunistas defiendan la causa de la libertad formal garantizada por los sistemas occidentales; por otro lado, le reprocha que ignore la negaci\u00f3n de la libertad formal a los pueblos de los pa\u00edses colonizados. Por el momento, dejo entre par\u00e9ntesis el primer juicio para centrarme en el segundo. Al describir hasta qu\u00e9 punto los derechos formales proclamados por las constituciones liberales han sido ignorados y pisoteados en los pa\u00edses sometidos al dominio colonial (hoy es obligatorio a\u00f1adir \u00abneo\u00bb y \u00abposcolonial\u00bb) por las potencias occidentales, Losurdo parece consciente de que no se trata de una simple \u00abcontradicci\u00f3n\u00bb, sino de una l\u00f3gica estructural inherente al sistema imperialista mundial. Cita las opiniones de los intelectuales negros que han denunciado la naturaleza liberal-fascista del sistema de poder imperial<sup>21<\/sup>; recuerda que la doctrina pol\u00edtica de Hitler se inspiraba expl\u00edcitamente en los m\u00e9todos del imperialismo brit\u00e1nico (al igual que en el estadounidense); admite que siglos de desarrollo del capitalismo mundial, hegemonizado por pa\u00edses de consolidada tradici\u00f3n liberal, no han logrado la plenitud de la emancipaci\u00f3n pol\u00edtica, y que la supuesta tendencia hacia dicha emancipaci\u00f3n ha sido sistem\u00e1ticamente neutralizada por la expansi\u00f3n colonial, que ha generado formas monstruosas de desigualdad y falta de libertad <i>tanto en las colonias como en las metr\u00f3polis<\/i> (el subrayado es m\u00edo); por \u00faltimo, escribe que el militarismo imperialista <i>acaba por comprometer la democracia en la propia metr\u00f3poli capitalista<\/i> (el subrayado es m\u00edo).<\/p>\n<p>Parecer\u00eda que existen los requisitos para reconocer que la \u00ablibertad\u00bb liberal es una narrativa ideol\u00f3gica tras la cual se ocultan las relaciones de poder entre dominantes (\u00fanicos destinatarios de los \u00abderechos\u00bb liberales democr\u00e1ticos) y dominados (sistem\u00e1ticamente excluidos de dichos derechos). Sin embargo, estas no son las conclusiones de Losurdo. De hecho, tacha de \u00abmarxista vulgar\u00bb la oposici\u00f3n \u2014teorizada, entre otros, por Della Volpe \u2014 entre <i>libertas maior<\/i> (libertad frente a la necesidad) y <i>libertas minor<\/i> (la libertad consagrada por el Estado de derecho occidental), a la que se opone el primer Bobbio, cuando este autor reconoc\u00eda que no hay libertad aut\u00e9ntica sin libertad frente a la necesidad, pero a\u00f1ad\u00eda que los reg\u00edmenes socialistas no habr\u00edan podido llevar a cabo la emancipaci\u00f3n sin adoptar las libertades formales del r\u00e9gimen occidental. Y aqu\u00ed resulta evidente la influencia de Togliatti y de su concepci\u00f3n de la democracia progresiva y de la v\u00eda italiana hacia el socialismo (por lo dem\u00e1s, Losurdo lo cita expl\u00edcitamente cuando invita a los comunistas a reivindicar la herencia \u00abde los puntos \u00e1lgidos de la tradici\u00f3n liberal\u00bb). Me atrevo a afirmar que Losurdo solo pudo mantener esta postura ignorando las pruebas del fracaso hist\u00f3rico irreversible y total del proyecto liberal, del que ya dispon\u00eda de innumerables ejemplos, desde la degeneraci\u00f3n posdemocr\u00e1tica de todos los sistemas liberales occidentales (desde Estados Unidos hasta la UE), hasta la renovada agresi\u00f3n colonialista contra el Sur del mundo (el genocidio en Palestina y las agresiones a Venezuela e Ir\u00e1n son posteriores a su muerte, pero ya se hab\u00edan anticipado con acontecimientos an\u00e1logos).<\/p>\n<p>Ni siquiera retrocediendo en el tiempo resulta f\u00e1cil rescatar un esp\u00edritu \u00abprogresista\u00bb originario de la revoluci\u00f3n liberal. Por ejemplo, Losurdo cita la revuelta de los esclavos de Hait\u00ed, contempor\u00e1nea a la Revoluci\u00f3n Francesa, y la abolici\u00f3n de la esclavitud por parte del gobierno revolucionario de Par\u00eds, pero olvida el hecho de que la abolici\u00f3n solo se produjo <i>despu\u00e9s<\/i> de la derrota militar de las expediciones que los \u00abrevolucionarios\u00bb de Par\u00eds (condicionados por intereses econ\u00f3micos basados en la explotaci\u00f3n del trabajo de los esclavos) hab\u00edan organizado para sofocar la revuelta<sup>22<\/sup>. Adem\u00e1s. Nunca sabremos qu\u00e9 habr\u00eda escrito Losurdo en el cap\u00edtulo sobre China que deb\u00eda completar el libro sobre la <i>Questione comunista. <\/i>Sin embargo, sabemos que el Partido Comunista Chino rechaza sin reservas la idea de incorporar a su sistema institucional las normas del liberalismo occidental. Losurdo escribe que Deng, tras el fin de la Revoluci\u00f3n Cultural, impuso el \u00abretorno de la ley\u00bb, pero esa ley no es, ni ser\u00e1 jam\u00e1s (a menos que se produzca un colapso del r\u00e9gimen), \u00abnuestra\u00bb ley. El camino chino hacia la libertad y la democracia es fruto de una evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de la tradici\u00f3n y los valores de una civilizaci\u00f3n milenaria que, solo adoptando un universalismo abstracto y euroc\u00e9ntrico, podemos imaginar que llegue a resultados comparables a los nuestros<sup>23<\/sup>. Es en este contexto donde se inscribe la cuesti\u00f3n de la continuidad o discontinuidad del proceso hist\u00f3rico. La visi\u00f3n predominante en el pensamiento revolucionario europeo, de la que Losurdo no se aleja del todo \u2014a pesar de las duras cr\u00edticas dirigidas al marxismo occidental mencionadas anteriormente\u2014, se basa en la premisa de que la revoluci\u00f3n socialista supera a la revoluci\u00f3n burguesa, trascendiendo sus l\u00edmites pero conservando (aufhebung) sus principios progresistas. Esta visi\u00f3n pasa por alto el hecho de que el sujeto de la revoluci\u00f3n burguesa es una clase que <i>ya ostenta <\/i>la hegemon\u00eda econ\u00f3mica y cultural, mientras que la socialista tiene como protagonistas a clases desprovistas de todo poder econ\u00f3mico y pol\u00edtico, por lo que implica una discontinuidad mucho m\u00e1s radical del proceso hist\u00f3rico. Losurdo teme que este punto de vista pueda inspirar \u00abuna espera mesi\u00e1nica del acontecimiento\u00bb. Pero la verdad es que, sin esta discontinuidad radical \u2014que condujo a la ruptura entre Lenin y los partidos de la II Internacional\u2014, no habr\u00eda habido, como argumenta Luciano Canfora en su \u00faltimo libro<sup>24<\/sup>, la Revoluci\u00f3n de 1917 (ni, a\u00f1ado yo, la Revoluci\u00f3n china de 1949).<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p><sup>1 <\/sup>V\u00e9ase, L. Boltanski, L. Chiapello, <i>Il nuovo spirito del capitalismo, <\/i>Mimesis, Mil\u00e1n-Udine 2014.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> As\u00ed definen los acad\u00e9micos angl\u00f3fonos el pensamiento de Deleuze,\u00a0Guattari, Foucault, Derrida y otros fil\u00f3sofos franceses que han dominado el panorama filos\u00f3fico mundial en las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XX.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> De la amplia producci\u00f3n editorial de este autor, me limito aqu\u00ed a citar su obra m\u00e1s famosa, escrita en colaboraci\u00f3n con Michael Hardt, <i>Impero, <\/i>Rizzoli, Mil\u00e1n 2001.<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> Quien influy\u00f3 en la ideolog\u00eda de las nuevas izquierdas a ambos lados del Atl\u00e1ntico, m\u00e1s que los dos exponentes m\u00e1s c\u00e9lebres de esta escuela filos\u00f3fica, Adorno y Horkheimer, fue Herbert Marcuse.<\/p>\n<p><sup>5<\/sup> G. Rockhill, <i>Who Paid the Pipers of Western Marxism?<\/i>, Monthly Review Press, Nueva York, 2025.<\/p>\n<p><sup>6<\/sup> Quienes frenaron su difusi\u00f3n y desacreditaron su valor ante el p\u00fablico occidental fueron, sobre todo, los disc\u00edpulos del fil\u00f3sofo h\u00fangaro, que se convirtieron en bloque al neoliberalismo tras el colapso del socialismo en Europa del Este.<\/p>\n<p><sup>7<\/sup> G. Luk\u00e1cs, <i>Ontologia dell\u2019essere sociale<\/i>, 4 vols., Meltemi, Mil\u00e1n 2023.<\/p>\n<p><sup>8<\/sup> V\u00e9ase, en particular, <i>La filosofia imperfetta, <\/i>Franco Angeli, Mil\u00e1n 1984 (las <i>Obras <\/i>de este autor est\u00e1n en proceso de publicaci\u00f3n por la editorial Inschibboleth)<\/p>\n<p><sup>9<\/sup> D. Losurdo, <i>Il marxismo occidentale, <\/i>Laterza, Roma-Bari 2017.<\/p>\n<p><sup>10<\/sup> V\u00e9ase <i>Considerations on Western Marxism<\/i>, Verso Books 1976.<\/p>\n<p><sup>11<\/sup> El concepto de atraso surge de la concepci\u00f3n euroc\u00e9ntrica de la historia, que considera la civilizaci\u00f3n europea como el punto de llegada de un ascenso hacia el progreso que todos los dem\u00e1s pueblos est\u00e1n destinados a recorrer tarde o temprano. Esta visi\u00f3n, junto con la que opone a los pa\u00edses desarrollados de los subdesarrollados, ha sido desmontada por los te\u00f3ricos de la escuela de la dependencia, como Giovanni Arrighi, Samir Amin, Gunder Frank y Wallerstein. V\u00e9ase A. Visalli,<i> Dipendenza,<\/i> Meltemi, Mil\u00e1n 2020.<\/p>\n<p><sup>12<\/sup> Sobre las respuestas de Lenin a estas acusaciones, v\u00e9ase V. Giacch\u00e9 (ed.), \u00a0<i>Economia della rivoluzione<\/i>, Il Saggiatore, Mil\u00e1n 2017.<\/p>\n<p><sup>13<\/sup> V\u00e9ase K. Marx, <i>Critica al programma di Gotha<\/i>, Editori Riuniti, Roma 2021 y F. Engels, <i>Antiduhring<\/i>, Editori Riuniti, Roma 1971.<\/p>\n<p><sup>14<\/sup> V\u00e9ase E. Bloch, <i>Spirito dell\u2019utopia<\/i>, Sansoni, Florencia 2004.<\/p>\n<p><sup>15<\/sup> V\u00e9ase W. Benjamin, <i>Tesi di filosofia della storia, <\/i>Mimesis, Mil\u00e1n 2012.<\/p>\n<p><sup>16<\/sup> V\u00e9ase, entre otros ejemplos, la pol\u00e9mica del exvicepresidente boliviano Linera contra la izquierda radical de su pa\u00eds (en<i> Democrazia, stato, rivoluzione,<\/i> Meltemi 2020).<\/p>\n<p><sup>17<\/sup> V\u00e9ase la nota 3.<\/p>\n<p><sup>18<\/sup> V\u00e9ase H. Arendt, <i>Le origini del totalitarismo, <\/i>Einaudi, Tur\u00edn 2009.<\/p>\n<p><sup>19<\/sup> V\u00e9ase de estos autores, <i>Dialettica dell\u2019illuminismo, <\/i>Einaudi, Tur\u00edn 2010.<\/p>\n<p><sup>20<\/sup> D. Losurdo, <i>Controstoria del liberalismo, <\/i>Laterza, Roma-Bari 2005.<\/p>\n<p><sup>21<\/sup> Pensemos en autores como Padmore, Fanon, Rodney, Williams, C\u00e9saire, Cabral y Robinson, por citar solo algunos.<\/p>\n<p><sup>22<\/sup> Sobre la historia de la revoluci\u00f3n haitiana, v\u00e9ase C. L. R. James, <i>I giacobini neri<\/i>, DeriveApprodi, Roma 2025, y S. Hhazareesingh, <i>Spartaco nero<\/i>, Rizzoli, Mil\u00e1n 2023,<\/p>\n<p><sup>23<\/sup> Sobre la crisis del universalismo occidental y las alternativas que surgen de otras experiencias hist\u00f3ricas (en primer lugar la china, pero no solo esa), v\u00e9ase lo que escribimos Alessandro Visalli y yo en el doble volumen<i> Oltre l\u2019Occidente, <\/i>recientemente publicado por la editorial Meltemi (el primer volumen, obra de Visalli, lleva por subt\u00edtulo <i>A la sombra de un atardecer trascendental<\/i>; el segundo, obra del autor de estas l\u00edneas, <i>El amanecer de una nueva historia<\/i>).<\/p>\n<p><sup>24<\/sup> L. Canfora, <i>Comunismo un\u2019altra storia<\/i>, Feltrinelli, Mil\u00e1n 2026.<\/p>\n<p>Fuente: <em>Socialismo del secolo XXI<\/em>, blog del autor, 29 de septiembre de 2026 (<a href=\"https:\/\/socialismodelsecoloxxi.blogspot.com\/2026\/09\/spunti-per-una-discussione-del-pensiero.html\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/socialismodelsecoloxxi.blogspot.com\/2026\/09\/spunti-per-una-discussione-del-pensiero.html<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde finales de los a\u00f1os setenta del siglo pasado, la cultura de la izquierda europea ha experimentado un proceso 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