{"id":2095,"date":"2013-01-07T00:00:00","date_gmt":"2013-01-07T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2095"},"modified":"2020-02-20T11:25:41","modified_gmt":"2020-02-20T10:25:41","slug":"la-filosofia-de-la-praxis-como-nueva-practica-de-la-filosofia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2095","title":{"rendered":"La filosof\u00eda de la praxis como nueva pr\u00e1ctica de la filosof\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>El marxismo representa una innovaci\u00f3n radical en la filosof\u00eda. Su novedad estriba en ser una nueva pr\u00e1ctica de la filosof\u00eda, pero lo es justamente por ser una filosof\u00eda de la praxis. Tal es la tesis que queremos sostener. Pero, para evitar ambig\u00fcedades y malentendidos, se requiere precisar previamente los conceptos fundamentales que hemos de utilizar, a saber: &#8216;filosof\u00eda de la praxis&#8217;, &#8216;praxis&#8217;, &#8216;pr\u00e1ctica&#8217;, &#8216;teor\u00eda&#8217; y &#8216;unidad y distinci\u00f3n de teor\u00eda y praxis&#8217;.<\/p>\n<p>Veamos, pues, estos conceptos. Filosof\u00eda de la praxis: el marxismo, en cuanto hace de la praxis su categor\u00eda central. As\u00ed entendido, rechaza las interpretaciones:<\/p>\n<p>a] ontologizante (seg\u00fan la cual el problema filos\u00f3fico fundamental es el de las relaciones entre el esp\u00edritu y la materia) ;<\/p>\n<p>b] epistemol\u00f3gica (seg\u00fan la cual el marxismo se reduce a una nueva pr\u00e1ctica te\u00f3rica);<\/p>\n<p>c] antropol\u00f3gico-humanista (seg\u00fan la cual el marxismo como proyecto de emancipaci\u00f3n se enra\u00edza en un concepto abstracto de hombre).<\/p>\n<p>A diferencia de estas interpretaciones, la filosof\u00eda de la praxis considera en unidad indisoluble el proyecto de emancipaci\u00f3n, la cr\u00edtica de lo existente y el conocimiento de la realidad a transformar. El gozne en que se articulan estos tres momentos es la praxis como actividad real orientada a un fin. Se trata de transformar el mundo (proyecto o fin) con base en una cr\u00edtica y un conocimiento de lo existente. El problema te\u00f3rico (filos\u00f3fico) fundamental es, por tanto, el problema pr\u00e1ctico de la transformaci\u00f3n del mundo humano, social; o sea: el de la autoproducci\u00f3n o cumplimiento del hombre, en un contexto hist\u00f3rico-social dado, en y por la praxis.<\/p>\n<p><strong>Praxis<\/strong>: en el sentido de la Tesis I sobre Feuerbach (de Marx): &#8216;Actividad humana como actividad objetiva&#8217;, es decir, real; &#8216;actividad revolucionaria&#8230; cr\u00edtico-pr\u00e1ctica&#8217;. Actividad, pues, orientada a la transformaci\u00f3n de un objeto (naturaleza o sociedad), como fin, trazado por la subjetividad consciente y actuante de los hombres y, por consiguiente, actividad \u2014en unidad indisoluble\u2014 objetiva y subjetiva a la vez. Lo determinante en este proceso pr\u00e1ctico no es la transformaci\u00f3n objetiva (separada de la subjetividad) ni la actividad subjetiva (separada de la objetividad) sino la unidad de ambos momentos. Este concepto de praxis se da cumplidamente en la forma ejemplar de ella que es el trabajo humano, tal como lo define Marx en El Capital, y no puede identificarse con el althusseriano de &#8216;pr\u00e1ctica&#8217; que ve lo determinante en el proceso de transformaci\u00f3n mismo haciendo abstracci\u00f3n del momento subjetivo.<\/p>\n<p><strong>Pr\u00e1ctica<\/strong>: si su significado se ampl\u00eda, hasta incluir todo proceso de transformaci\u00f3n, cualquiera que sea el material, los instrumentos de transformaci\u00f3n y el producto, cabe hablar entonces de &#8216;pr\u00e1ctica te\u00f3rica&#8217; o tambi\u00e9n de &#8216;pr\u00e1ctica on\u00edrica&#8217; o &#8216;alucinatoria&#8217;, pero en este caso el concepto de pr\u00e1ctica desborda (o m\u00e1s bien falsifica) el sentido originario de &#8216;praxis&#8217; (en la Tesis de Marx antes citada). La teor\u00eda pierde su especificidad al convertirse en una forma de praxis y se borra la distinci\u00f3n entre teor\u00eda y praxis.<\/p>\n<p>En el presente trabajo, &#8216;pr\u00e1ctica&#8217; tiene el sentido de actividad o ejercicio y de acuerdo con \u00e9l hablarnos de &#8216;pr\u00e1ctica filos\u00f3fica&#8217; (como forma de la &#8216;pr\u00e1ctica te\u00f3rica&#8217;) con el significado de modo de hacer, cultivar o ejercer la filosof\u00eda. Pero se trata de una pr\u00e1ctica que de por s\u00ed no es praxis.<\/p>\n<p><strong>Teor\u00eda<\/strong>: en su sentido originario y amplio es visi\u00f3n, contemplaci\u00f3n o descubrimiento; teor\u00eda de un objeto que, en cuanto tal, lo deja intacto. Incluso una teor\u00eda \u2014como la de Marx\u2014 que permita descubrir en una realidad presente sus contradicciones y el sentido de sus fuerzas potenciales contribuyendo as\u00ed a transformar esa realidad, la deja intacta. Cuando vemos, o teorizamos, no transformamos.<\/p>\n<p>Jugando con los dos conceptos anteriores (de &#8216;pr\u00e1ctica&#8217; como ejercicio o actividad y &#8216;praxis&#8217; como transformaci\u00f3n pr\u00e1ctica, efectiva, real) cabe decir que &#8216;la pr\u00e1ctica de la teor\u00eda no es de por s\u00ed pr\u00e1ctica&#8217;. Pero, sin dejar de ser contemplaci\u00f3n, puede ser calificada de pr\u00e1ctica en el sentido de que contribuye a la transformaci\u00f3n pr\u00e1ctica, efectiva, de la realidad.<\/p>\n<p>En esta acepci\u00f3n, no es pr\u00e1ctica por abolirse a s\u00ed misma, sino por el modo espec\u00edfico de hacerse o ejercerse; en suma, de practicarse como teor\u00eda.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, de la tesis de que la teor\u00eda por s\u00ed misma no es acci\u00f3n real, transformaci\u00f3n efectiva o praxis, no se desprende que haya de ser pura especulaci\u00f3n; o sea, que est\u00e9 desvinculada de la acci\u00f3n real.<\/p>\n<p><strong>Teor\u00eda y praxi<\/strong>s: hay una distinci\u00f3n ontol\u00f3gica de teor\u00eda y praxis, en el sentido de que la teor\u00eda de por s\u00ed no es pr\u00e1ctica. Ahora bien, esta distinci\u00f3n, o heterogeneidad ontol\u00f3gica, no significa que la teor\u00eda no tenga nada que ver con la praxis. Pero su relaci\u00f3n depender\u00e1 tanto del tipo de teor\u00eda como del tipo de praxis. Una teor\u00eda especulativa no por azar sino necesariamente se volver\u00e1 de espaldas a la praxis (lo que no quiere decir que no tenga consecuencias pr\u00e1cticas); una teor\u00eda revolucionaria, en cambio, s\u00f3lo podr\u00e1 serlo si se relaciona conscientemente con la praxis. A su vez, una praxis reformista alimentar\u00e1 y requerir\u00e1 una teor\u00eda objetivista separada de la acci\u00f3n real, en tanto que la praxis revolucionaria requerir\u00e1 y nutrir\u00e1 una teor\u00eda vinculada a la acci\u00f3n real.<\/p>\n<p>La distinci\u00f3n entre teor\u00eda y praxis no es nunca absoluta ni siquiera en las teor\u00edas especulativas que, por su propia naturaleza, se vuelven de espaldas a la praxis. El hecho de que la teor\u00eda sea contemplaci\u00f3n y no la acci\u00f3n real misma, no significa que no mantenga cierta relaci\u00f3n con la praxis, aunque s\u00f3lo sea por contribuir a que el mundo permanezca como est\u00e1. Desde el otro lado, el de la praxis, el elemento te\u00f3rico en sentido amplio no deja de estar presente. Cierto es que en nuestro hacer hay siempre un ver o prever lo que hacemos, el objeto de nuestra transformaci\u00f3n o el fin a que tiende nuestro hacer. Hacer implica por tanto un &#8216;saber hacer&#8217;. En consecuencia, la distinci\u00f3n de hacer y ver, de teor\u00eda y praxis, no s\u00f3lo no excluye sino que supone cierta relaci\u00f3n mutua en virtud de la cual la praxis funda a la teor\u00eda, la nutre e impulsa a la vez que la teor\u00eda se integra como un momento necesario de ella.<\/p>\n<p>Partiendo de estos conceptos previos podemos volver a nuestra tesis: la filosof\u00eda de la praxis como nueva pr\u00e1ctica de la filosof\u00eda.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda de la praxis, hemos dicho, es aquella que hace de la praxis su categor\u00eda central; por tanto, su objeto no es el ser en si sino el ser constituido por la actividad humana real. Su objeto para ella es la praxis misma como objeto. Hay, pues, ya una novedad radical al nivel mismo de su objeto, de su problem\u00e1tica, del campo de su visi\u00f3n, ya que se opera un desplazamiento de la realidad como objeto de la contemplaci\u00f3n a la realidad como actividad humana, sensible, real (Tesis 1 sobre Feuerbach, de Marx). Es la estructura misma del ser como objeto de la contemplaci\u00f3n (el ser ante nosotros) lo que deja atr\u00e1s, para captarlo como ser que se constituye en y por la praxis.<\/p>\n<p>Ahora bien, si la filosof\u00eda de la praxis se redujera a un cambio de objeto sin cambiar radicalmente su pr\u00e1ctica, ser\u00eda una m\u00e1s de las filosof\u00edas que &#8216;se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos&#8217; (Tesis XI sobre Feuerbach) y su supuesta revoluci\u00f3n no pasar\u00eda de ser una revoluci\u00f3n, por importante que fuera, en el campo de la teor\u00eda (de la filosof\u00eda como interpretaci\u00f3n del mundo).<\/p>\n<p>Pero tal situaci\u00f3n no puede darse en una verdadera filosof\u00eda de la praxis que, por serlo, reclama necesariamente una nueva pr\u00e1ctica de la filosof\u00eda.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, es justamente en la pr\u00e1ctica (en el modo de hacerla) donde est\u00e1 el locus de la novedad (o revoluci\u00f3n) en la filosof\u00eda. Pero si se considera esa pr\u00e1ctica separada de la praxis misma, la filosof\u00eda de la praxis quedar\u00eda reducida a un cambio de objeto y se eliminar\u00eda de ella lo que hay propiamente de nueva pr\u00e1ctica de la filosof\u00eda. Y eso es precisamente lo que hace Althusser. Ya instalado en este terreno no le queda otro camino que considerar ambas como excluyentes: &#8216;El marxismo no es una (nueva) filosof\u00eda de la praxis, sino una pr\u00e1ctica (nueva) de la filosof\u00eda&#8217; (Lenin y la filosof\u00eda, Ed. Era, M\u00e9xico, p. 78).<\/p>\n<p>No hay por qu\u00e9 asumir esa exclusi\u00f3n, pues si bien es cierto que el destino del marxismo corno filosof\u00eda se juega en el modo de hacerse, en su pr\u00e1ctica, ello no significa que haya que ignorar el nuevo objeto de esta nueva filosof\u00eda. Pero reducida a un cambio de objeto, no ser\u00eda en rigor una nueva filosof\u00eda sino una variante m\u00e1s de la filosof\u00eda que toma el mundo como objeto (aunque \u00e9ste sea la praxis). Cambiaria el objeto de la filosof\u00eda, pero su pr\u00e1ctica continuar\u00eda siendo la misma y la filosof\u00eda, sin alterar sustancialmente su pr\u00e1ctica, seguir\u00eda confinada en un terreno estrictamente te\u00f3rico. O sea: su funci\u00f3n fundamental (al limitarse a interpretar) no dejar\u00eda de ser te\u00f3rica y, por tanto, no obstante el cambio de objeto, quedar\u00eda del lado de ac\u00e1, de la filosof\u00eda tradicional, de acuerdo con la divisi\u00f3n que establece Marx en la Tesis XI sobre Feuerbach.<\/p>\n<p>Y no es que el problema del cambio de objeto (de ser en s\u00ed a ser constituido en la praxis) carezca de importancia. La tiene. S\u00f3lo que la revoluci\u00f3n te\u00f3rica tiene que ir m\u00e1s all\u00e1 para que la filosof\u00eda deje de moverse exclusivamente en el terreno te\u00f3rico y sea, bien entendida, lo que no ha sido nunca: filosof\u00eda de la praxis.<\/p>\n<p>\u00bfDonde encontrar, pues, el cambio radical, el punto en el que una verdadera filosof\u00eda de la praxis se separa de, y rompe con, toda la filosof\u00eda anterior? La Tesis XI, tantas veces citada y muchas otras mal asimilada, lo fija claramente al distinguir entre las filosof\u00edas que hasta ahora se han limitado a interpretar el mundo y la filosof\u00eda que se ve a s\u00ed misma en una relaci\u00f3n de transformaci\u00f3n con \u00e9l. Es \u00e9sta una filosof\u00eda que ve el mundo (insistimos: como teor\u00eda siempre es un ver) no s\u00f3lo como objeto a contemplar o incluso como objeto en transformaci\u00f3n (lo cual no cambiar\u00eda la relaci\u00f3n contemplativa con el objeto), sino como objeto en cuya transformaci\u00f3n se inserta \u2014como un momento necesario\u2014 la filosof\u00eda misma.<\/p>\n<p>Todas las filosof\u00edas anteriores caen bajo la caracterizaci\u00f3n de la primera parte de la Tesis XI, y ello independientemente de la conciencia que tengan de s\u00ed mismas: filosof\u00edas contemplativas, desinteresadas, o filosof\u00edas interesadas en la transformaci\u00f3n del mundo. Ahora bien, como toda filosof\u00eda aun que se presente as\u00e9pticamente como simple interpretaci\u00f3n del mundo, se halla tambi\u00e9n en cierta relaci\u00f3n con la praxis, aunque s\u00f3lo sea porque contribuye a dejar el mundo como est\u00e1, no basta remitirse a los efectos pr\u00e1cticos de la teor\u00eda para sostener que la pr\u00e1ctica de la filosof\u00eda corresponde a lo que se dice en la segunda parte de la Tesis XI: &#8216;de lo que se trata es de transformarlo&#8217; (el mundo).<\/p>\n<p>El problema no estriba, en este punto, en los efectos pr\u00e1cticos, pues toda filosof\u00eda los tiene, en mayor o menor grado; ni tampoco en mantener una relaci\u00f3n consciente con la praxis al convertir \u00e9sta en objeto de la filosof\u00eda, sino que radica ante todo en el modo de practicarla precisamente cuando de lo que se trata es de transformar el mundo. El problema afecta esencialmente el modo de hacer la filosof\u00eda y es ah\u00ed donde radica la novedad que introduce el marxismo como &#8216;filosof\u00eda de la praxis&#8217;.<\/p>\n<p>Para comprender esta novedad hay que partir del reconocimiento de que el motor de esa pr\u00e1ctica o lo que lleva a ejercitar la filosof\u00eda de un modo espec\u00edfico que rompe con toda la pr\u00e1ctica filos\u00f3fica anterior est\u00e1 fuera de la teor\u00eda misma: en la praxis y, m\u00e1s espec\u00edficamente, en la lucha de clases. La premisa fundamental de la verdadera filosof\u00eda de la praxis es verse as\u00ed misma no s\u00f3lo como una reflexi\u00f3n sobre la praxis sino como un momento de ella y, por tanto, con la conciencia de que siendo teor\u00eda s\u00f3lo existe por y para la praxis. O tambi\u00e9n: con la conciencia de que su pleno cumplimiento como teor\u00eda est\u00e1 fuera (o m\u00e1s all\u00e1) de la teor\u00eda misma.<\/p>\n<p>Su especificidad no est\u00e1, consecuentemente, en una nueva relaci\u00f3n te\u00f3rica determinada por un cambio de objeto (la praxis como objeto suyo) sino en una relaci\u00f3n con la praxis real ya no puramente te\u00f3rica sino pr\u00e1ctica. No se trata, pues, simplemente de la conciencia de la relaci\u00f3n teor\u00eda-praxis por los efectos pr\u00e1cticos que produce, sino de la inserci\u00f3n de la teor\u00eda misma en la transformaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>No puede negarse que el proponerse semejante pr\u00e1ctica de la filosof\u00eda, representa una opci\u00f3n ideol\u00f3gica, claramente expresada en la segunda parte de la Tesis XI sobre Feuerbach. Se opta por la filosof\u00eda de la praxis, como nueva pr\u00e1ctica de la filosof\u00eda, justamente porque &#8216;de lo que se trata es de transformarlo&#8217; (el mundo). Ahora bien, el optar ideol\u00f3gicamente no es exclusivo de esa filosof\u00eda. Se han registrado y se registran otras opciones ideol\u00f3gicas que determinan otras pr\u00e1cticas filos\u00f3ficas cuando &#8216;de lo que se trata&#8217; es de conservar el mundo, o de transformarlo limitadamente de acuerdo con los intereses particulares de una clase social. Marx ten\u00eda presente una opci\u00f3n ideol\u00f3gica semejante al calificar la filosof\u00eda idealista alemana de teor\u00eda de la Revoluci\u00f3n Francesa. Pero la transformaci\u00f3n a la que se vincula la &#8216;filosof\u00eda de la praxis&#8217; es una transformaci\u00f3n radical del mundo social, humano, que responde a los intereses de una clase \u2014el proletariado\u2014 interesada en una transformaci\u00f3n total.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, la &#8216;filosof\u00eda de la praxis&#8217; supone una opci\u00f3n ideol\u00f3gica, un punto de vista de clase. Y de acuerdo con esta opci\u00f3n, tiene que dejar de limitarse a contemplar o interpretar el mundo y contribuir a su transformaci\u00f3n. La teor\u00eda (la filosof\u00eda) arranca de esta opci\u00f3n, de la praxis misma y cumple una funci\u00f3n pr\u00e1ctica, y por esta inserci\u00f3n consciente, buscada, su pr\u00e1ctica como filosof\u00eda cambia radicalmente.<\/p>\n<p>En esta pr\u00e1ctica se conjugan diversas funciones, a saber:<\/p>\n<p><strong>Funci\u00f3n cr\u00edtica<\/strong>. La &#8216;filosof\u00eda de la praxis&#8217; es cr\u00edtica en un doble sentido: primero, como teor\u00eda de una realidad negativa cuya explicaci\u00f3n entra\u00f1a su negaci\u00f3n (&#8216;cr\u00edtica revolucionaria por esencia, enfoca todas las formas actuales en pleno movimiento, sin omitir, por tanto, lo que tiene de perecedero y sin dejarse intimidar por nada&#8217;, Marx, El Capital, postfacio a la 2a. edici\u00f3n); y, segundo, como cr\u00edtica de las ideolog\u00edas que tienden a conciliar el pensamiento con el estado de cosas existente.<\/p>\n<p><strong>Funci\u00f3n pol\u00edtica<\/strong> (deriva de las limitaciones de la funci\u00f3n cr\u00edtica anterior). La filosof\u00eda de la praxis, como cr\u00edtica de la ideolog\u00eda dominante, es consciente de sus l\u00edmites. Como las ideas que se combaten tienen su ra\u00edz en condiciones e intereses de clase reales, la filosof\u00eda de la praxis no puede dejarse encerrar en un simple debate ideol\u00f3gico. Tiene que cobrar conciencia de las ra\u00edces sociales, de clase, de esas ideas, de las condiciones reales que las engendran y de las soluciones pr\u00e1cticas que permitir\u00e1n dominarlas. De este modo, la filosof\u00eda de la praxis enlaza con la acci\u00f3n real, concreta (con la lucha de clases). En esto consiste propiamente su funci\u00f3n pol\u00edtica que no implica, por supuesto, la subordinaci\u00f3n de la filosof\u00eda a las exigencias inmediatas de la pol\u00edtica.<\/p>\n<p><strong>Funci\u00f3n gnoseol\u00f3gica<\/strong>. Funci\u00f3n de elaboraci\u00f3n y desarrollo de los conceptos y categor\u00edas que permiten los &#8216;an\u00e1lisis concretos de situaciones concretas&#8217; (Lenin) indispensables para trazar y aplicar una l\u00ednea justa en la transformaci\u00f3n efectiva de la realidad pol\u00edtica y social.<\/p>\n<p><strong>Funci\u00f3n de conciencia de la praxis<\/strong>. La filosof\u00eda de la praxis no es filosof\u00eda sobre la praxis (como si \u00e9sta fuera un objeto exterior a ella), sino que es la propia praxis tomando conciencia de s\u00ed misma. Pero la praxis s\u00f3lo existe en unidad con la teor\u00eda; por tanto, dicha conciencia lo es de la unidad de la teor\u00eda y la praxis (de la fusi\u00f3n del conocimiento de la realidad y de la experiencia del movimiento obrero, de la lucha de clases). Como conciencia de la praxis, as\u00ed entendida, contribuye as\u00ed a integrar en un nivel m\u00e1s alto la unidad del pensamiento y la acci\u00f3n, o sea: a elevar la racionalidad de la praxis.<\/p>\n<p><strong>Funci\u00f3n autocr\u00edtica<\/strong>. La conciencia de la praxis tiene que desembocar en una cr\u00edtica incesante de s\u00ed misma, de su capacidad de captaci\u00f3n de la praxis y de inserci\u00f3n en ella. Esta funci\u00f3n autocr\u00edtica tiende a evitar su propia desnaturalizaci\u00f3n como sucede cuando se reduce a una teor\u00eda del objeto (teoricismo), al dejar de ver la praxis como un proceso abierto (dogmatismo) o al sustraerla (en sus fines y fundamento) a la racionalidad (idealismo o voluntarismo).<\/p>\n<p>Todas estas funciones se hallan determinadas por una fundamental: la funci\u00f3n pr\u00e1ctica de la filosof\u00eda que, como teor\u00eda, se inserta necesariamente en la praxis. Esta funci\u00f3n es determinante y en ella arraigan, en definitiva, todas las dem\u00e1s. Justamente es la necesidad de que la filosof\u00eda de la praxis se integre en la praxis misma (o sea, cumpla la funci\u00f3n pr\u00e1ctica que le corresponde) la que determina el cumplimiento de las funciones anteriores: como cr\u00edtica de la realidad existente y de las ideolog\u00edas; como compromiso con las fuerzas sociales que ejercen la cr\u00edtica real; como laboratorio de los conceptos y categor\u00edas indispensables para trazar y aplicar una l\u00ednea de acci\u00f3n; como conciencia de s\u00ed misma para elevar la racionalidad de la praxis y finalmente como autocr\u00edtica que le impida alejarse de la acci\u00f3n real, paralizarse o arrojarse en la utop\u00eda o la aventura.<\/p>\n<p>Quien no vea esta funci\u00f3n pr\u00e1ctica radical no podr\u00e1 comprender la ruptura radical del marxismo con la filosof\u00eda anterior. El marxismo es la filosof\u00eda de la praxis no s\u00f3lo porque ve todo en proceso de transformaci\u00f3n, sino porque teoriza en funci\u00f3n de la praxis, tratando de contribuir a la transformaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>La praxis es central en un doble plano, \u00edntimamente relacionado. Te\u00f3ricamente: como objeto de la teor\u00eda; pr\u00e1cticamente: en cuanto que determina a la teor\u00eda.<\/p>\n<p>Pero la praxis no se limita a mostrarse a s\u00ed misma como objeto de la teor\u00eda, sino que determina a \u00e9sta hasta el punto de hacerla suya, de incorporarla a ella. Pero esa superaci\u00f3n de la propia filosof\u00eda como teor\u00eda del objeto provoca un cambio radical de la filosof\u00eda: el paso de la filosof\u00eda como simple teor\u00eda a la filosof\u00eda como elemento de la praxis, es decir, a una filosof\u00eda que cumple la funci\u00f3n pr\u00e1ctica de contribuir a la transformaci\u00f3n del mundo. Pero este cambio radical en la naturaleza de la filosof\u00eda (superaci\u00f3n de su funci\u00f3n tradicional puramente te\u00f3rica para cumplir una funci\u00f3n pr\u00e1ctica) se opera sin que la filosof\u00eda deje de ser teor\u00eda, y por tanto sin que pueda cumplir por s\u00ed sola dicha funci\u00f3n pr\u00e1ctica. No hay teor\u00eda \u2014incluyendo la filosof\u00eda de la praxis\u2014 que pueda saltar por s\u00ed sola de un plano a otro.<\/p>\n<p>Lo que Marx dijo en La Sagrada Familia: que las ideas por s\u00ed solas no transforman nada, es perfectamente aplicable a ese conjunto de ideas que es la filosof\u00eda.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda de la praxis por s\u00ed sola no transforma nada; no es acci\u00f3n real, pr\u00e1ctica, pero puede contribuir a la praxis. Ciertamente, como hemos venido sosteniendo, no reducida a la versi\u00f3n teoricista de ella: a simple filosof\u00eda acerca del objeto praxis, sino como elemento de la praxis misma.<\/p>\n<p>En suma no hay que dejar que sea acorralada en el dilema en que se pretende acorralarla: o bien es teor\u00eda y en este caso no transforma; o es transformaci\u00f3n, pero entonces queda fuera de la teor\u00eda.<\/p>\n<p>Falso dilema, pues no se trata de tener que decidir entre interpretaci\u00f3n y transformaci\u00f3n, o entre teor\u00eda y praxis, sino de optar por la teor\u00eda adecuada &#8216;cuando de lo que se trata es de transformar el mundo&#8217;. En este caso: la que sirve a esta transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La transformaci\u00f3n del mundo, de la realidad humana y social se presenta, pues, como un fin u objetivo \u00faltimo al que han de ajustarse tanto el pensamiento como la acci\u00f3n. Este fin es, en definitiva, la expresi\u00f3n del inter\u00e9s de una clase social \u2014el proletariado\u2014 que s\u00f3lo puede emanciparse \u2014y con ello toda la humanidad\u2014 transformando consecuentemente la realidad. Se trata de un fin que nace de la praxis hist\u00f3rica misma y que s\u00f3lo puede realizarse pr\u00e1cticamente, con una acci\u00f3n pr\u00e1ctica que requiere cierta teor\u00eda. La racionalidad de esta praxis no radica s\u00f3lo en el conocimiento del objeto sino tambi\u00e9n en su ajuste a ese fin \u00faltimo a trav\u00e9s de su inserci\u00f3n en la praxis que lo realiza. No cualquier acci\u00f3n real (cualquier movimiento obrero) resulta racional; se requiere que se ajuste al inter\u00e9s de clase fundamental que se expresa en ese fin \u00faltimo. Y para ello la praxis necesita de la teor\u00eda.<\/p>\n<p>Pero no de cualquier teor\u00eda, sino de aquella que implica una transformaci\u00f3n: radical en la filosof\u00eda misma: no s\u00f3lo por el objeto que capta (la praxis, o el ser que se constituye en la praxis), o por el modo de captarlo (objetivo, cient\u00edfico) sino muy especialmente por el modo de ejercerse esta filosof\u00eda: como teor\u00eda que se inserta en la praxis misma.<\/p>\n<p>Reducir la filosof\u00eda de la praxis a una filosof\u00eda del objeto (sobre la praxis); es seguir encerr\u00e1ndola en el marco de una filosof\u00eda de la interpretaci\u00f3n del mundo. En ambos casos se olvida lo que define, en \u00faltima instancia, su novedad como nueva pr\u00e1ctica de la filosof\u00eda: su relaci\u00f3n necesaria y racional con la praxis al insertarse en ella y cumplir la funci\u00f3n pr\u00e1ctica que hace de la filosof\u00eda de la praxis la filosof\u00eda de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Adolfo S\u00e1nchez V\u00e1zquez, &#8216;La filosof\u00eda de la praxis como nueva pr\u00e1ctica de la filosof\u00eda&#8217;, en: Cuadernos Pol\u00edticos, N\u00b0 12, M\u00e9xico, abril-junio, 1977, pp. 64-68.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0<\/p>\n<p style='margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;' lang='es-ES' align='JUSTIFY'>El marxismo representa una innovaci\u00f3n radical en la filosof\u00eda. 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