{"id":2103,"date":"2013-01-17T00:00:00","date_gmt":"2013-01-17T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2103"},"modified":"2020-02-20T11:23:28","modified_gmt":"2020-02-20T10:23:28","slug":"marxismos-contra-corriente-sopesando-la-decada-de-los-ochenta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2103","title":{"rendered":"Marxismos contra corriente: sopesando la d\u00e9cada de los ochenta"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Para especificar que se entiende por \u00abcrisis del marxismo\u00bb y qu\u00e9 marxismo es el que est\u00e1 en crisis hay que empezar con el importante cambio que ocurri\u00f3 hacia finales de los setenta: el desplazamiento del centro del marxismo acad\u00e9mico hacia los pa\u00edses de habla inglesa. De hecho, una parte importante del marxismo acad\u00e9mico de los ochenta proviene del mundo anglosaj\u00f3n. Inglaterra y Estados Unidos, este \u00faltimo en particular, han sido productivos como tambi\u00e9n lo han sido los pa\u00edses n\u00f3rdicos y los autores que han adoptado el ingl\u00e9s como su expresi\u00f3n acad\u00e9mica y cient\u00edfica. Este desplazamiento pudo haber sido previsto por Louis Althusser y Lucio Coletti quienes proclamaron la crisis general del marxismo en 1977. De todas formas, es claro que a finales de los 70 la hegemon\u00eda del marxismo -si es posible hablar en estos t\u00e9rminos- estaba pasando de Alemania y los pa\u00edses sure\u00f1os de Europa hacia los Estados Unidos e Inglaterra, tal como Perry Anderson ha mostrado en detalle en un corto pero sugerente ensayo titulado <i>\u201cTras la huella del materialismo hist\u00f3rico\u201d <\/i>(Siglo XXI, 1984). En forma simultanea al traslado del marxismo acad\u00e9mico hacia los pa\u00edses de habla inglesa tiene lugar un debilitamiento progresivo del nexo entre movimientos que est\u00e1n agitando el mundo actual, movimientos que expresan \u201cla ira del ciudadano humillado\u00bb, en palabras de Claude Julien.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El florecimiento del marxismo anglosaj\u00f3n, que ocurri\u00f3 simultaneamente al declinamiento del mismo en Europa, represent\u00f3 un cambio en el m\u00e9todo y en la focalizaci\u00f3n: las ciencias sociales en Inglaterra y los Estados Unidos se caraterizan, de manera general, por una mayor atenci\u00f3n a la investigaci\u00f3n emp\u00edrica y a la reflexi\u00f3n hist\u00f3rica contextualizada. Este es un agudo contraste con la pasi\u00f3n especulativa y, de manera especial, con los estilos literarios franc\u00e9s y germano que hab\u00edan predominado en la Europa continental. La proclamaci\u00f3n de la crisis del marxismo por Althusser y Coletti fue interpretada en ese tiempo como el agotamiento del marxismo estructuralista y cientificista que hab\u00eda predominado en a\u00f1os anteriores. Desde entonces \u00e9sto tambi\u00e9n podr\u00eda verse como una mayor demanda por los an\u00e1lisis emp\u00edricos de problemas de presi\u00f3n social, la mayor\u00eda de analistas consideran el desplazamiento del centro del marxismo hacia el mundo ingl\u00e9s-parlante como un desarrollo l\u00f3gico.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En la medida que el marxismo siempre ha estado estrechamente relacionado con los movimientos populares que intentan transformar al mundo capitalista de una manera radical e igualitaria, parece extra\u00f1o que el principal focus del marxismo acad\u00e9mico haya tenido que moverse hacia estos pa\u00edses donde pareciera que existen menos movimientos socialistas organizados. En consecuencia, la generalizaci\u00f3n de la sensaci\u00f3n de crisis general del marxismo en los pa\u00edses con gobiernos y partidos comunistas y socialistas estuvo asociada con un simult\u00e1neo florecimiento del marxismo en revistas, organizaciones y universidades ingleses y norteamericanos. M\u00e1s a\u00fan, es sorprendente que este nuevo y floreciente marxismo se centre en la explotaci\u00f3n, las clases sociales o en las condiciones necesarias para una transici\u00f3n hacia la sociedad socialista.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">As\u00ed, en tanto el marxismo acad\u00e9mico fue transformado o afectado por esta inserci\u00f3n en los pa\u00edses angloparlantes, la historiograf\u00eda marxista (incluyendo la antropolog\u00eda y la arqueolog\u00eda) no s\u00f3lo mantuvo su caracter sino que profundiz\u00f3 su cobertura e influencia. Un marginal, aunque muy significativo, desarrollo es el establecimiento del marxismo como un teor\u00eda de campo en la sociolog\u00eda anglosajona y, en menor grado, en la salud p\u00fablica. M\u00e1s a\u00fan, la inserci\u00f3n en el mundo anglosaj\u00f3n llev\u00f3, al menos, a dos desarrollos muy importantes: el marxismo anal\u00edtico y el marxismo sistema-mundo.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Sociolog\u00eda<\/b><b> <\/b><b><a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote1sym\" name=\"sdendnote1anc\">1<\/a><\/b><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Desde que el ahora famoso art\u00edculo de 1977 de los soci\u00f3logos Erick O. Wright (norteamericano) y Luca Perrone (italiano) sobre la estructura de clase y determinaci\u00f3n del ingreso, la respetabilidad y aceptaci\u00f3n de los investigadores marxistas ha estado creciendo en el campo (Ver Cappely Gueterbock, American Sociological Review, abril 1992). El impacto del trabajo de Wright no puede disociarse del producido por el actualmente conocido Marxismo Anal\u00edtico (Ver la secci\u00f3n sobre el Marxismo Anal\u00edtico). Este grupo est\u00e1 compuesto por varios cientistas sociales como el soci\u00f3logo Wright, los economistas Roemer y Elster, entre otros para analizar este movimiento. El \u00e9nfasis en la adopci\u00f3n de m\u00e9todos convencionales de prueba de teor\u00edas, el uso de m\u00e9todos hipot\u00e9tico-deductivos y las pruebas emp\u00edricas en di\u00e1logo cercano con la tradici\u00f3n weberiana sobre la estructura de clases (ver \u00abEl Debate sobre las Clases\u00bb, Wright et al., Verso 1989) han otorgado un status de respeto cient\u00edfico a Wright en las corrientes principales de la sociolog\u00eda e, incluso, en otros campos relacionados como la historia, econom\u00eda, ciencia pol\u00edtica y salud p\u00fablica; un fen\u00f3meno sin paralelo para los marxistas anteriores en los Estados Unidos.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Una segunda importante influencia entre los economistas marxistas es Michael Burawoy, quien se especializa en el estudio del proceso de trabajo y epistemolog\u00eda marxiana. Otros marxistas que han estudiado el proceso de trabajo son Rick Fantasia y James Zetka. Su trabajo sobre las huelgas y la solidaridad de los trabajadores es particularmente importante para los investigadores marxianos porque sus m\u00e9todos para el estudio de la conciencia de clase se han diferenciado de las alternativas weberianas. As\u00ed, mientras Wright aplic\u00f3 m\u00e9todos convencionales de la sociolog\u00eda de la \u00abencuesta de opini\u00f3n\u00bb al estudio de la conciencia de clase, Fantasia en \u00abCulturas de solidaridad\u00bb observa la emergencia del comportamiento colectivo en el momento de la producci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Un tercer paradigma en la sociolog\u00eda marxiana es el constituido por los macrosoci\u00f3logos marxianos. Un ejemplo de este tipo de trabajo es la prueba emp\u00edrica de diferentes hip\u00f3tesis alternativas sobre los determinantes econ\u00f3micos del ingreso del trabajo (p.e.: la desaceleraci\u00f3n salarial de Sweezy, el \u00abexprimir el beneficio\u00bb y las alternativas neocl\u00e1sicas (Ver Raffalovich et al., 1992). Estas contribuciones constituyen una alternativa macro econ\u00f3mica al \u00e9nfasis sobre el individualismo metodol\u00f3gico que ha caracterizado a casi todo el marxismo anal\u00edtico de los ochenta con quienes ellos comparten los m\u00e9todos cuantitativos y el di\u00e1logo con las tradiciones no-marxianas (p.e.: el keynesianismo).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Por \u00faltimo, los investigadores dedicados al estudio de la \u00abestructura global\u00bb desde una pespectiva marxiana (p.e.: Chase-Dumm) tambi\u00e9n constituyen una influencia adicional a la macrosociolog\u00eda y a la sociolog\u00eda hist\u00f3rica (Ver secci\u00f3n sobre el marxismo sistema-mundo).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Biolog\u00eda, <\/b><b>medicina <\/b><b>y <\/b><b>salud p\u00fablica<\/b><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La mercantilizaci\u00f3n del sistema de salud ha sido una tendencia creciente durante los ochenta en los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados (sistema privado de salud, fabricaci\u00f3n de equipo m\u00e9dico, gerencia, compa\u00f1\u00edas farmac\u00e9uticas, compa\u00f1\u00edas de seguros). Por consiguiente, la academia biom\u00e9dica est\u00e1 dominada por el pensamiento y las pr\u00e1cticas conservadoras.<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote2sym\" name=\"sdendnote2anc\">2<\/a><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En la arena de la salud p\u00fablica los investigadores marxistas son una influyente pero minoritaria escuela (p.e.: Vicente Navarro, Howard Waitzkin). Las presiones hacia la conformidad en este campo con frecuencia obligan a los investigadores a dividir sus esfuerzos entre la producci\u00f3n marxiana y no-marxiana para evitar una seria marginaci\u00f3n. Por ejemplo, en epidemiolog\u00eda el impacto expl\u00edcito del marxismo es m\u00ednimo debido a que hay una fuerte presi\u00f3n para adoptar conceptos convencionales weberianos. La sociolog\u00eda m\u00e9dica sigue la misma pauta.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Entre los m\u00e9dicos, Steffie Woodhandler y Daniel U. Himmelstein han criticado el reduccionismo de la medicina cl\u00ednica y han ilustrado como las relaciones sociales de producci\u00f3n determinan las manifestaciones cl\u00ednicas que constituyen las pr\u00e1cticas cotidianas de la medicina.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Finalmente, los bi\u00f3logos como R. Lewontin y R. Levins, entre otros, han hecho una enorme contribuci\u00f3n al analisis conceptual del sexismo, racismo y determinismo biol\u00f3gico y han proporcionado puntos de vista alternativos de la causalidad basada en la dial\u00e9ctica. Es de alguna manera parad\u00f3jico que mientras los bi\u00f3logos marxianos durante los ochenta han librado una batalla en contra de las tambaleantes fundaciones cient\u00edficas del individualismo para comprender la realidad, los marxistas de la opci\u00f3n racional hayan ido por el camino contrario (en vez de criticar los enfoques provenientes de la econom\u00eda neocl\u00e1sica, hacen un enorme esfuerzo para adecuar algunos de los elementos de la tradici\u00f3n marxiana a este modelo).<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote3sym\" name=\"sdendnote3anc\">3<\/a><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Historia, antropolog\u00eda <\/b><b>y <\/b><b>aqueolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El desplazamiento de la problem\u00e1tica del marxismo que domin\u00f3 los setenta y que perdur\u00f3 en la siguiente d\u00e9cada era ya evidente en el violento ensayo antialtusseriano del historiador E. P. Thompson, <i>La pobreza de la Teor\u00eda. <\/i>No obstante las exageraciones, el libro de Thompson indic\u00f3 el cambio de direcci\u00f3n que se producir\u00eda en el marxismo de los ochenta: mucha m\u00e1s atenci\u00f3n al an\u00e1lisis y a la historia; menos a las <i>lecturas selectivas <\/i>de Marx y a sus pretensiones cient\u00edficas.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Otros int\u00e9rpretes marxistas tales como Valentino Gerratana, los disc\u00edpulos de Luck\u00e1s (especialmente M\u00e1rkus y Heller) y, entre los espa\u00f1oles, Manuel Sacrist\u00e1n, tambi\u00e9n hicieron similares declaraciones pragm\u00e1ticas. Pero la lectura del ensayo de Thompson ofrece la mejor explicaci\u00f3n de por qu\u00e9 los historiadores han sido menos afectados por la presunta crisis del marxismo. Pierre Vilar se refiri\u00f3 a esto en su discurso inaugural de 1983 en las Universidades de Madrid conmemorando la muerte de Karl Marx (Cien a\u00f1os despu\u00e9s de Marx, Akal, 1985). A la pregunta \u00bfQui\u00e9n le teme hoy a Marx?, Vilar responde en forma jocosa pero plausible: \u00abtodos excepto los historiadores\u00bb. Mientras los soci\u00f3logos, fil\u00f3sofos, economistas y polit\u00f3logos insistieron en explicar los efectos de la crisis del marxismo en sus respectivas disciplinas, los historiadores continuaron descansando sobre las tesis principales del materialismo hist\u00f3rico como su instrumento metodol\u00f3gico principal.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Aunque las actuales tendencias conservadoras (no-marxistas) llegan a desafiar o, incluso, a negar la existencia de las clases sociales en la historia europea contemporanea, la historiograf\u00eda marxista, con su tradicional \u00e9nfasis en las clases sociales, permanece fuerte. Revistas muy conocidas tales como <i>Past and Present, Radical<\/i> <i>Histonj Review <\/i>o <i>Studi Storici, <\/i>con a\u00f1os de merecido respeto, contin\u00faan siendo apreciadas en los ambientes universitarios de todo el mundo. El grupo de historiadores marxistas asociados con el Partido Comunista Brit\u00e1nico en los cincuenta (C. Hill, E. Howsbawn, E. P. Thompson, J. Saville, V. Kiernan, G. Williams, R. Hilton, R. Williams) produjeron trabajos impresionantes que orientaron el <i>Times Literary Supplement <\/i>en los ochenta. Esto fue hecho a pesar del<i> <\/i>Thatcherismo, como observa Anderson en una revisi\u00f3n pol\u00e9mica,<i> <\/i>\u00abUna Cultura a Contra-corriente\u00bb, publicada en \u00abThe New Left<i> <\/i>Review\u00bb. Tres publicaciones confirman esta persistencia de la<i> <\/i>historiograf\u00eda marxista de los ochenta: <i>Prespect\u00edvas Cr\u00edticas <\/i>(un sumario<i> <\/i>de la contribuci\u00f3n histriogr\u00e1fica de E. P. Thompson) editada<i> <\/i>en el mismo a\u00f1o por H. J. Haye y K. McClelland; <i>Ecos de la Marsellesa: Dos siglos revisan la Revoluci\u00f3n francesa, <\/i>(Verso, 1990), una contribuci\u00f3n<i> <\/i>de E. Howsbawn en conmemoraci\u00f3n de la Revoluci\u00f3n<i> <\/i>Francesa de 1789; y <i>El Anticristo en el siglo diecisiete, <\/i>de C. Hill,<i> <\/i>tambi\u00e9n publicada por Verso.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Pero la vitalidad de la historiograf\u00eda marxista de la d\u00e9cada pasada no se limit\u00f3 a la contribuci\u00f3n de los m\u00e1s conocidos historiadores brit\u00e1nicos. Una b\u00fasqueda r\u00e1pida nos lleva a numerosos temas, ente ellos \u00abEstructura de clases agrarias y desarrollo econ\u00f3mico en la Europa Pre-industrial\u201d y el subsecuente debate editado por T.H. Aston y C. H. E. Philpin <i>(\u00abEl debate Brenner\u00bb. <\/i>Cambridge Up, 1985); la monumental contribuci\u00f3n de G. E. M. Ste Croix, <i>La<\/i> <i>lucha de clases en el mundo de la Grecia Antigua, <\/i>(Londres: Duckworth, 1981), que seguramente permanecer\u00e1 como uno de los m\u00e1s grandes estudios hist\u00f3ricos desde la perspectiva marxista; y, m\u00e1s recientemente, la discusi\u00f3n sobre la democracia y la esclavitud en Grecia en el ensayo de Ellen Meiksins, <i>Ciudadano-campesinos y esclavos:<\/i> <i>los fundamentos de la democracia ateniense <\/i>(Verso, 1990).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Las palabras con las cuales Ste. Croix finaliza la introducci\u00f3n de su libro son representativas de las nuevas actitudes que se formaban entre los historiadores marxistas: \u00abMe gustar\u00eda enfatizar que no reclamo estar produciendo la interpretaci\u00f3n marxista de la historia griega\u00bb: \u00e9sta es una interpretaci\u00f3n marxista. Despu\u00e9s de leer la mayor parte del trabajo publicado de Marx (mucho de \u00e9l, debo admitirlo, en traducci\u00f3n inglesa), creo que no hay nada en este libro que el mismo Marx (\u00a1despu\u00e9s de una buena discusi\u00f3n, claro est\u00e1!) estuviera en disposici\u00f3n de no aceptar. Pero, por supuesto, habr\u00edan otros marxistas que no estar\u00edan de acuerdo en varios puntos de mi posici\u00f3n te\u00f3rica b\u00e1sica o con las interpretaciones que he ofrecido sobre eventos espec\u00edficos, instituciones e ideas; espero que los errores o debilidades de este libro no sean tomados en forma tan directa como consecuencia de la aproximaci\u00f3n que he adoptado, a menos que se pueda demostrar que ese es el caso\u00bb.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Planteamientos como \u00e9ste, que son cada vez m\u00e1s frecuentes, corrigen una importante debilidad en los supuestos del marxismo especulativo y cientificista de las anteriores d\u00e9cadas. Primero, que existen, hubieron y probablemente habr\u00e1n marxismos, lecturas diferentes del trabajo de Marx dentro de la misma tradici\u00f3n cultural. Segundo, que puede hacerse una distinci\u00f3n entre la filolog\u00eda, o el trabajo cr\u00edtico-hist\u00f3rico, referente a la obra de Marx y la investigaci\u00f3n sustantiva (hist\u00f3rica, sociol\u00f3gica, econ\u00f3mica, etc.), llevada a cabo con las categor\u00edas marxistas.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La contribuci\u00f3n de la historiograf\u00eda marxista de los ochenta no termina aqu\u00ed, no obstante. Varias s\u00edntesis importantes ayudaron a clarificar conceptos ambiguos o debilmente definidos que han dado pie a incomprensiones y pol\u00e9micas interminables en la historiograf\u00eda y las ciencias sociales. Se destacan las siguientes contribuciones: <i>Ideolog\u00eda y protesta popular, <\/i>de George Rud\u00e9, un ejemplo concreto de como pueden resolverse las dificultades asociadas con el uso de t\u00e9rminos del marxismo y del gramscismo tales como <i>ideolog\u00eda <\/i>y <i>conciencia; Revoluci\u00f3n en la historia, <\/i>una antolog\u00eda compilada por Ropy Porter y Mikulas Teich (con contribuciones de Hosbawn, Finley, Needham, Kiernan, Klima y otros) que es especialmente instructiva para clarificar el concepto de \u00abrevoluci\u00f3n\u00bb, cuyo significado ha variado en las \u00faltimas d\u00e9cadas; y <i>Clase obrera e industrializaci\u00f3n,<\/i> una excelente s\u00edntesis de la revoluci\u00f3n industrial brit\u00e1nica, que focaliza sobre la siempre presente tendencia a interpretar el pasado con categor\u00edas desarrolladas a partir de la experiencia presente.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Otra \u00e1rea en donde el marxismo ha mostrado ser particularmente constructivo en los \u00faltimos a\u00f1os es el estudio comparado de las revoluciones. Este es un campo de particular importancia para el establecimiento de conceptos te\u00f3ricos y para terminar con el uso abstracto en exceso de los modelos revolucionarios &#8211; un uso con mucha frecuencia tan reductivo que pareciera que los historiadores s\u00f3lo fueran influenciados por los eventos de y en torno a Par\u00eds entre 1789 y 1830. Una notable contribuci\u00f3n a esta ya necesaria revisi\u00f3n es el volumen <i>Las revoluciones burguesas: problemas te\u00f3ricas<\/i> (Barcelona, Cr\u00edtica, 1988) de Joseph Fontana con contribuciones de K. Kossok y A. Saboul, entre otros.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La historiograf\u00eda marxista, que hab\u00eda estado por mucho tiempo limitado al estudio de la historia moderna y contemporanea, se est\u00e1 ahora consolidando en los campos de la historia medieval y antigua. Adem\u00e1s de los extraordinarios trabajos de Ste Croix y Ellen Woods antes mencionados, sobresalen otros dos: <i>Clases, conflicto<\/i> <i>y crisis del feudalismo <\/i>de Rodney Hilton, la bibliograf\u00eda de R. A. Padgug incluida en el volumen colectivo <i>El marxismo y los estudios<\/i> <i>cl\u00e1sicos <\/i>(Akal, 1981).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Al igual que la historiograf\u00eda marxista, los campos relacionados de la arqueolog\u00eda y la antropolog\u00eda han retenido su vigor y car\u00e0cter tradicional. La publicaci\u00f3n de los apuntes de Marx sobre libros de etn\u00f3logos y antrop\u00f3logos de su \u00e9poca (parte de los cuales sirvi\u00f3 a Engels para escribir <i>El origen de la familia), <\/i>hecha por L. Krader (Siglo XXI, 1987), ha renovado el inter\u00e9s en el desarrollo de las comunidades rurales en Europa. Otros contribuyentes a la antropolog\u00eda y la arqueolog\u00eda marxista son Godelier, Meillasoux, E. Terray, G. Dupr\u00e9, Pierre-Philippe y el antrop\u00f3logo catal\u00e1n J. R. Llobera. En los ochenta, Marvin Harris provoc\u00f3 una fruct\u00edfera controversia sobre las diferentes tesis del marxismo cl\u00e1sico con respecto a la cuesti\u00f3n del m\u00e9todo en la antropolog\u00eda. Todo esto confirma el desarrollo de una tendencia continua. La <i>Cr\u00edtica de la Antropolog\u00eda<\/i> de Jos\u00e9 Ram\u00f3n Llobera, a mitad de los setenta, proporciona un excelente ejemplo de las opiniones de Marx sobre estos problemas. Finalmente, Carolyn Fluehr-Lobban edit\u00f3 un \u00fatil resumen de los estudios realizados en este campo en el <i>International<\/i> <i>Perspectives on marxist anthropology <\/i>(UF Minnesota, 1990).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En el campo de la arqueolog\u00eda, el punto de vista marxista est\u00e1 presente en los libros de Lewis R. Binford, en <i>Interpretaciones en<\/i> <i>Arqueolog\u00eda. Corrientes actuales, <\/i>de Hodder, (Cr\u00edtica: Barcelona, 1990) y en <i>Perspectivas marxistas en Arqueolog\u00eda, <\/i>editado por M. Springss (Cambridge UF, 1984).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">De manera reciente, la fuerza de la historiograf\u00eda marxiana ha adquirido un renovado entusiasmo con el punto de vista establecido por Benedetto Croce hace casi un siglo, que puede decirse que el lado viviente del marxismo est\u00e1 en ciertas hip\u00f3tesis historiogr\u00e1ficas; todo lo dem\u00e1s (el an\u00e1lisis econ\u00f3mico, la idea de la polarizaci\u00f3n social, las previsiones sobre la sociedad socialista, etc.) ha colapsado con el paso del tiempo o es demasiado vago para ser \u00fatil. L. Kolakowski lleg\u00f3 a la misma conclusi\u00f3n en su monumental historia del marxismo. M\u00e1s reciente, \u00e9sta ha sido tambi\u00e9n la conclusi\u00f3n de M. Duverger en un notable ensayo cuyo t\u00edtulo con seguridad confundi\u00f3 a m\u00e1s de un lector: <i>Los narajos del lago Balat\u00f3n,<\/i> (Ariel, 1983).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">No obstante, reducir al marxismo s\u00f3lo a hip\u00f3tesis para interpretar nuestro pasado ser\u00eda una injusticia frente a las intenciones y prop\u00f3sitos originales de Marx. Podr\u00eda decirse, que al menos en dos elementos todos los diferentes marxismos, pasados y presentes, estar\u00edan de acuerdo en que son esenciales: comprender cr\u00edticamente las presentes sociedades donde la desigualdad y la explotaci\u00f3n contin\u00faan existiendo y la intenci\u00f3n de ir m\u00e1s all\u00e1 de la cr\u00edtica del presente para construir una nueva sociedad, una sociedad de iguales.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Dos desarrollos del marxismo en los ochenta -el marxismo anal\u00edtico y el marxismo sistema-mundo- han desafiado la idea que s\u00f3lo la historiograf\u00eda marxiana es v\u00e1lida. Estas contribuciones se centran sobre el uso de categor\u00edas marxistas no s\u00f3lo para interpretar el pasado hist\u00f3rico sino para intentar concentrarse sobre los problemas econ\u00f3micos, ecol\u00f3gicos, sociales y culturales del mundo de hoy.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El marxismo anal\u00edtico y el marxismo sistema-mundo representan dos modificaciones del marxismo cl\u00e1sico que fueron introducidos por Karl Korsch y Walter Benjamin, respectivamente. La primera modificaci\u00f3n consiste en abandonar la pretensiones de crear una concepci\u00f3n general del mundo, un s\u00f3lo sistema filos\u00f3fico o una filosof\u00eda de la historia -pretensiones que fueron muy importantes en ciertas \u00e1reas de la obra de Marx y Engels. En este sentido, el marxismo de los ochenta ha asumido una posici\u00f3n mucho m\u00e1s modesta: el marxismo es s\u00f3lo una de las corrientes que se movilizan hacia la emancipaci\u00f3n. El segundo cambio tiene que ver con la actual crisis ecol\u00f3gica y la consecuente radicalizaci\u00f3n forzada de la teor\u00eda de Marx sobre la alternativa entre el socialismo y la barbarie. La crisis ecol\u00f3gica ha comenzado a afectar la misma sostenibilidad humana. As\u00ed, la met\u00e1fora de la locomotora de Walter Benjamin adquiere un significado m\u00e1s literal: la revoluci\u00f3n no debe verse m\u00e1s como la locomotora que jala el tren de la humanidad en una l\u00ednea directa hacia una nueva fase superior sino como el freno de seguridad del tren que puede llevar al abismo si no es detenido.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Marxismo anal\u00edtico<\/b><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El marxismo anal\u00edtico (o marxismo de la acci\u00f3n racional) se caracteriza pr el intento de reconstruir algunas de las principales tesis de Marx. En este sentido, el marxismo anal\u00edtico trata sobre (o, como usualmente se dice, reconstruye) muchos de los temas econ\u00f3micos, sociol\u00f3gicos y \u00e9ticos del marxismo convencional o cl\u00e1sico usando los instrumentos conceptuales b\u00e1sicos de la teor\u00eda de la acci\u00f3n racional y la teor\u00eda de los juegos.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Aunque hay diferencias notables entre los autores que con frecuencia son clasificados como marxistas anal\u00edticos <a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote4sym\" name=\"sdendnote4anc\">4<\/a> (por ejemplo, en la aceptaci\u00f3n o rechazo de las explicaciones funcionales o en la defensa o ataque del individualismo metodol\u00f3gico), en general es aceptado que los or\u00edgenes del marxismo anal\u00edtico proviene del libro de G. A. Cohen <i>La teor\u00eda de la historia de Karl Marx. Una defensa,<\/i> publicado en 1978. La inspiraci\u00f3n inicial de Cohen para establecer una teor\u00eda de la historia marxiana anal\u00edtica fue seguida por el economista-matem\u00e1tico J. Roemer quien fue el primero en insistir sobre la necesidad de tratar los problemas marxianos con los instrumentos de la l\u00f3gica, las matem\u00e1ticas y la modelaci\u00f3n contempor\u00e1nea -en la actualidad usada en las ciencias sociales avanzadas. As\u00ed, por ejemplo, en la introducci\u00f3n al <i>Marxismo anal\u00edtico: estudios<\/i> <i>sobre la teor\u00eda econ\u00f3mica marxista <\/i>(Cambridge, 1986), Roemer plantea que el marxismo anal\u00edtico difiere esencialmente del marxismo convencional al considerar la b\u00fasqueda de micro-fundamentos para el conjunto de macro-problemas establecidos por el marxismo cl\u00e1sico.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El aspecto m\u00e1s distintivo del marxismo anal\u00edtico es una idea que recuerda las intenciones del an\u00e1lisis filos\u00f3fico cl\u00e1sico: eliminar las ambiguedades e irrelevancias ling\u00fc\u00edsticas para mejorar la precisi\u00f3n de las proposiciones y eliminar las contradicciones l\u00f3gicas que se cuelan por las met\u00e1foras. Tal programa hab\u00eda sido propuesto muchos a\u00f1os antes por John Robinson y cumplido de manera parcial en <i>Capital <\/i>de M. Morishima, pero el intento sistem\u00e1tico para limpiar y afilar la teor\u00eda marxista en los ochenta emergi\u00f3 principalmente, de los ensayos de R. Roemer y J. Elster.<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote5sym\" name=\"sdendnote5anc\">5<\/a><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><i>Una teor\u00eda general de la explotaci\u00f3n y de la clase <\/i>de Roemer ha sido una fuente de inspiraci\u00f3n para numerosos marxistas anal\u00edticos y para autores que comparten sus metas pero no necesariamente sus m\u00e9todos. Erik Olin Wright, por ejemplo, fundament\u00f3 su revisi\u00f3n de la teor\u00eda macrosociol\u00f3gica marxiana de las clases sociales <i>(Clases,<\/i> 1985 y 1990) en la reconstrucci\u00f3n de la teor\u00eda de la explotaci\u00f3n de Roemer. Los impulsores del marxismo anal\u00edtico citan, en lo regular, al menos a otros dos autores: J. Elster y su <i>Making sense of<\/i> <i>Marx, <\/i>el objetivo de una larga e interesante pol\u00e9mica en las revistas marxistas; y Adam Przworski, el autor de una notable aplicaci\u00f3n de la acci\u00f3n racional y de la teor\u00eda del juego al estudio de la conducta pol\u00edtica de las clases trabajadoras en las sociedades avanzadas <i>(Papel&#8217; stones: A History of Electoral Socialism, <\/i>escrita con John Sprague y publicada por la Chicago UP, 1986).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Muchas revistas norteamericanas e inglesas, tales como <i>New Left Review <\/i>(NLR), <i>Science and Society <\/i>(SS) y <i>Theory and Soc\u00edety <\/i>(TS), han<i> <\/i>dedicado bastante espacio en los \u00faltimos a\u00f1os a la discusi\u00f3n del<i> <\/i>marxismo anal\u00edtico y, de manera particular, a los planteamientos<i> <\/i>de Roemer y Elster. Valiosas contribuciones a este debate incluyen:<i> <\/i>\u00abEl Marxismo de elecci\u00f3n racional\u00bb de A. Carling en <i>NLR 177 <\/i>(Oct., 1988); \u00ab\u00bfDe la ilusi\u00f3n necesaria a la elecci\u00f3n racional? Una<i> <\/i>cr\u00edtica de la teor\u00eda marxista neo-elecci\u00f3n racional\u00bb, en <i>TS, <\/i>15 (1986);<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\u00ab\u00bfEs marxista el marxismo anal\u00edtico? de T.F. Mayer, en SS 52.4 (1984); \u00abMarxismo y elecci\u00f3n racional: es valioso el juego del candelero?\u00bb de E. M. Wood, en <i>NLR <\/i>177 (1988); \u00abEl marxismo y el individualismo metodol\u00f3gico: una cr\u00edtica\u00bb de J. Weldes, en <i>TS 18<\/i> (1988).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">A pesar de la buena aceptaci\u00f3n general de los intentos de los marxistas anal\u00edticos para usar los m\u00e9todos de la ciencia social para reconstruir las teor\u00edas de marxismo cl\u00e1sico, numerosas cr\u00edticas han levantado dudas con respecto a la aproximaci\u00f3n anal\u00edtica. Manuel Sacrist\u00e1n, al final de los setentas, fue uno de los primeros en se\u00f1alar los peligros del marxismo anal\u00edtico. Argument\u00f3, muy fuertemente, en contra de la focalizaci\u00f3n en el individuo del marxismo anal\u00edtico y en favor de un comunismo marxista que da prioridad a los factores pol\u00edticos, morales y pr\u00e1cticos.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Al menos tres tipos de cr\u00edticas espec\u00edficas han aparecido en los \u00faltimos a\u00f1os. La primera se refiere a la fetichizaci\u00f3n (Lebowitz y Mayer) de las t\u00e9cnicas ampliamente usadas por la teor\u00eda econ\u00f3mica neo-cl\u00e1sica, tales como la teor\u00eda de la elecci\u00f3n racional y la teor\u00eda de los juegos. En \u00e9sta, la teor\u00eda individualista modela los intentos para resolver los problemas sociales y pol\u00edticos establecidos por Marx en t\u00e9rminos macro-sociol\u00f3gicos. Esta cr\u00edtica plantea que la aplicaci\u00f3n inapropiada de la teor\u00eda de la elecci\u00f3n racional y la teor\u00eda de los juegos conducen al cientificismo o incluso a cuestiones peores.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La segunda cr\u00edtica dirigida al marxismo anal\u00edtico es sobre su insensibilidad con respecto a la historia (Wood, Weldes, Lebowitz) y al contexto de las ideas. En \u00e9sta, dice la cr\u00edtica, el marxismo anal\u00edtico de la elecci\u00f3n racional hereda o renueva los defectos principales del estructuralismo de las d\u00e9cadas pasada: no se involucra lo suficiente con los contextos hist\u00f3ricos; est\u00e1 demasiado emparentado con modelos abstractos y generalizaciones apresuradas; y no siempre llega a vencer la tendencia hacia la especulaci\u00f3n que se criticaba a la herencia hegeliana del marxismo. Para algunos cr\u00edticos, analizar no es m\u00e1s que una reconstrucci\u00f3n anal\u00edtica del estructuralismo m\u00e1s que un an\u00e1lisis concreto de situaciones concretas. (Una de las cr\u00edticas m\u00e1s duras de la teor\u00eda de la explotaci\u00f3n de Roemer puede encontrarse en Lebowitz, quien plantea que este modelo no distingue entre capitalismo y precapitalismo).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Esta segunda cr\u00edtica recuerda la prevenci\u00f3n de Albert Einstein sobre el riesgo del an\u00e1lisis filos\u00f3fico en las formas iniciales del neo-positivismo y atomismo l\u00f3gico. La propuesta de Einstein valoriza el trabajo anal\u00edtico sobre la simplicidad y claridad de las proposiciones pero llama la atenci\u00f3n sobre los peligros de caer en un formalismo escol\u00e1stico en la determinaci\u00f3n de evitar todo lo que suene a dial\u00e9ctico, metaf\u00f3rico o moralista. Al operar \u00abfetichistamente\u00bb con la teor\u00eda de los juegos y la teor\u00eda de la elecci\u00f3n racional, se termina creando una imagen de un Marx hiper-racional que nunca existi\u00f3. \u00bfCu\u00e1les son las ventajas, desde la perspectiva marxista, de tratar a la gente como actores racionales, es decir, como liberales benthamitas individualistas?<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Esto lleva a la tercera cr\u00edtica contra el marxismo anal\u00edtico. Aunque sus m\u00e9todos y t\u00e9cnicas de investigaci\u00f3n social puedan ser neutrales, el sello del pensamiento de la econom\u00eda neo-cl\u00e1sica est\u00e1 presente en la selecci\u00f3n de los problemas (p.e.: el papel de las diferencias individuales en el \u00abtalento\u00bb y en la relevancia de la dominaci\u00f3n en el proceso de producci\u00f3n). Esta influencia neo-cl\u00e1sica es vista como un resultado directo del contacto con el pensamiento reciente de liberales no marxistas (p.e.: James Buchanan, Anthony Downs, Mancur Olson, Gary Becker y otros). Jutta Weldes ha insistido correctamente en la compatibilidad entre el marxismo cl\u00e1sico y la adopci\u00f3n del individualismo metodol\u00f3gico por exponentes del marxismo anal\u00edtico. Otros autores, tales como Russell Jacoby y Carl Boggs dicen que aceptar la aproximaci\u00f3n de la elecci\u00f3n racional de Aaron, Becker, Olson y otros liberales es el \u00abpago de admisi\u00f3n\u00bb que el marxismo ha tenido que hacer para su academizaci\u00f3n e institucionalizaci\u00f3n en las universidades norteamericanas. Esto tambi\u00e9n puede ser cierto en relaci\u00f3n al marxismo anal\u00edtico que se comienza a practicar en las universidades europeas.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Esta cr\u00edtica al marxismo anal\u00edtico no rechaza la posibilidad de un marxismo liberal (aumentando la lista de marxismos de final del siglo veinte, gracias a la influencia de Aaron sobre Elster, por ejemplo), ni tampoco significa un desd\u00e9n a los m\u00e9todos o t\u00e9cnicas cuyo valor acad\u00e9mico-cient\u00edfico es independiente de las opciones pr\u00e1ctico-pol\u00edticas o de la moralidad de sus practicantes. Esta cr\u00edtica descansa unicamente sobre la base del rechazo justificado a etiquetar como marxista un individualismo metodol\u00f3gico que de manera muy evidente est\u00e1 en contra del caracter colectivista de la visi\u00f3n del mundo de Karl Marx.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Algunos marxistas anal\u00edticos tratan de solucionar este problema desde dos perspectivas. La primera consiste en plantear que los modelos metodol\u00f3gicos marxistas de elecci\u00f3n racional o de la teor\u00eda de los juegos son simplemente adaptaciones de la investici\u00f3n marxista a una metodolog\u00eda de la actual ciencia social \u2013 simplemente la sustituye por la metodolog\u00eda marxista tradicional de la dial\u00e9ctica. Pero esto no considera un punto esencial: para Marx, la dial\u00e9ctica no s\u00f3lo fue un \u00abm\u00e9todo\u00bb sino tambi\u00e9n una visi\u00f3n general, una aproximaci\u00f3n o un programa filos\u00f3fico (si no se quiere mencionar la visi\u00f3n). Marx no habr\u00eda planteado que la teor\u00eda de la elecci\u00f3n racional o la teor\u00eda de los juegos fuesen un \u00abesc\u00e1ndalo\u00bb y una \u00abatrocidad\u00bb para la burgues\u00eda &#8211; aunque s\u00ed lo dijo precisamente en relaci\u00f3n al materialismo dial\u00e9ctico en el ep\u00edlogo de la segunda edici\u00f3n de El Capital.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">No es nuestra intenci\u00f3n aqu\u00ed entrar en una interminable discusi\u00f3n sobre lo que Marx entender\u00eda ni plantear que Marx estar\u00eda en contra del marxismo anal\u00edtico de hoy. Lo que quisi\u00e9ramos decir -y as\u00ed evitar un monumental malentendido- es que el concepto marxiano y marxista de dial\u00e9ctica incluye un m\u00e9todo, una aproximaci\u00f3n general y una ontolog\u00eda: una concepci\u00f3n particular de la relaci\u00f3n entre el hombre y el mundo y entre los hombres y la sociedad. Los marxistas anal\u00edticos hacen bien en sustituir los filosofismos dial\u00e9cticos de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica con conceptos de mayor rigor y elaboraci\u00f3n, incluyendo t\u00e9cnicas formales de econom\u00eda matem\u00e1tica. Tales acciones son apropiadas para toda actividad cient\u00edfica donde la intenci\u00f3n sea mejorar una teor\u00eda ya formulada (o tomar ventaja de los remanentes pre-te\u00f3ricos para formular una teor\u00eda separada). Trabajando de esta manera, intentando aplicar las mejores t\u00e9cnicas y m\u00e9todos existentes en cualquier tiempo ayuda a terminar con malentendidos antiguos que hace varias d\u00e9cadas atr\u00e1s envenenaron el debate entre \u00abanal\u00edticos\u00bb y \u00abdial\u00e9cticos\u00bb. Esta manera de proceder lleva directamente a uno de los puntos de Karl Marx: usar la mejor metodolog\u00eda cient\u00edfica disponible (que, en su tiempo, \u00e9l consider\u00f3 dial\u00e9ctica \u00aben su forma racional\u00bb en comparaci\u00f3n con otros m\u00e9todos generales).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Esto, no obstante, s\u00f3lo se refiere a un nivel del tema en menci\u00f3n: \u00abla metodolog\u00eda\u00bb en el sentido reducido de la palabra. As\u00ed como Marx planteaba que hab\u00eda \u00abalgo m\u00e1s\u00bb en su concepto del m\u00e9todo que el proceso de comprensi\u00f3n de los datos y de interpretaci\u00f3n de los resultados, algunos marxistas anal\u00edticos plantean que tambi\u00e9n hay \u00abalgo m\u00e1s\u00bb en su m\u00e9todo. El \u00abalgo m\u00e1s\u00bb de Marx es una ontolog\u00eda que oscila entre la cr\u00edtica de la realidad social y el concepto de pr\u00e1ctica revolucionaria. Esta ontolog\u00eda tiene un prop\u00f3sito: la toma partido con los de abajo, con los explotados y los oprimidos e intenta racionalizar su visi\u00f3n y su pasi\u00f3n. Hubiese sido ideal para Marx pensar que se podr\u00eda pasar de la ciencia a la utop\u00eda, pero este intento de racionalizar los intereses, deseos y pasiones del proletariado industrial de su tiempo era exactamente lo que Marx pensaba ser\u00eda un esc\u00e1ndalo y una atrocidad para toda una clase social: la burgues\u00eda. Es importante rescatar en esta frase del ep\u00edlogo a la segunda edici\u00f3n de <i>El Capital <\/i>porque ilustra la diferencia entre un an\u00e1lisis filos\u00f3fico \u00abneutral\u00bb y abstracto y un an\u00e1lisis respetuoso de los contextos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En realidad, si damos al m\u00e9todo el significado limitante y t\u00e9cnico que en la actualidad se le asigna en las ciencias generales, los planteamientos de Marx acerca del esc\u00e1ndalo y la atrocidad que su m\u00e9todo producir\u00eda en toda una clase social ser\u00eda rid\u00edcula. Pero un analista que r\u00ede de lo rid\u00edculo y sugiere la sustituci\u00f3n de la dial\u00e9ctica por el individualismo metodol\u00f3gico y los m\u00e9todos contempor\u00e1neos de las ciencias sociales s\u00f3lo ha entendido la mitad del serm\u00f3n. Se ha perdido de la mejor parte. El mismo planteamiento que parece rid\u00edculo en un plano estrictamente metodol\u00f3gico tiene sentido al considerarse el conjunto de elementos aludidos en el m\u00e9todo racional dial\u00e9ctico. Esto es, tiene sentido cuando tenemos en mente que la dial\u00e9ctica como metodolog\u00eda incluye lo que hemos llamado la racionalizaci\u00f3n de las pasiones de los desheredados de la tierra m\u00e1s la decisi\u00f3n de actuar de una manera revolucionaria de acuerdo con los resultados del an\u00e1lisis socio-econ\u00f3mico del capitalismo. En forma clara, la frase tuvo sentido historicamente: muchos burgueses vivientes han temido durante a\u00f1os lo que ha sido llamado marxismo.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Hay mucho que discutir en relaci\u00f3n a la manera en que Marx y los marxistas a trav\u00e9s de los a\u00f1os han relacionado la \u00abteor\u00eda\u00bb y la \u00abdecisi\u00f3n\u00bb, el \u00abm\u00e9todo\u00bb y la \u00abpr\u00e1ctica\u00bb, el \u00aban\u00e1lisis de la realidad social\u00bb y la \u00abvoluntad de transformaci\u00f3n\u00bb. Para lo que aqu\u00ed interesa, es suficiente enfatizar que no hay duda con la intenci\u00f3n pol\u00edtico-moral y pr\u00e1ctico de Marx. Eso es el \u00abalgo m\u00e1s\u00bb encubierto por el concepto marxiano de m\u00e9todo. Por otro lado, los marxistas anal\u00edticos que han sustituido la dialectica por el individualismo metodol\u00f3gico est\u00e1n implicando o suponiendo con su \u00abalgo m\u00e1s\u00bb otra ontolog\u00eda o antropolog\u00eda cuyos aspectos esenciales son contrarios a los de Marx.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Para abreviar: una cosa es buscar explicaciones micro-fundamentales de los problemas macro-sociales y los conflictos que Marx contemplaba, y otro intentar reducir todas las explicaciones de los problemas sociales al campo de las acciones sociales individuales. Es importante distinguir entre conceder mayor importancia a los deseos e intereses individuales al mismo tiempo que se reconoce la emancipaci\u00f3n de los humanos y reducir la explicaci\u00f3n de todo conflicto socio-econ\u00f3mico a las preferencias particulares de los individuos que constituyen la sociedad. Una manera de subrayar las diferencias entre estas dos aproximaciones -que no son s\u00f3lo metodol\u00f3gicas sino sobre todo ontol\u00f3gicas y antropol\u00f3gicas- ser\u00eda por medio de su forma de ver la humanidad. Por una parte, Marx y la mayor\u00eda de marxismos cl\u00e1sicos tienden a ver al hombre como un <i>zoon politikon<\/i>, esto es un animal social que act\u00faa como un sujeto de la historia (aunque \u00e9l no escoja las condiciones de su conversi\u00f3n en sujeto) y que es realizada por medio de las relaciones con otros hombres en una vida colectiva, c\u00edvica y p\u00fablica. Como tal, adquiere la condici\u00f3n de ser un socialista al vivir y trabajar como un miembro del grupo de Epicuro quien aspira a la emancipaci\u00f3n y unificaci\u00f3n general colectivas. Por otra parte, los proponentes del marxismo de elecci\u00f3n racional, proponentes del individualismo metol\u00f3gico, tienen en mente una imagen de hombre que se comporta como un miembro perdido del mismo grupo epicureano. \u00c9l calcula individualmente los resultados de su acci\u00f3n de la misma manera que los \u00abtontos racionalistas\u00bb (expresi\u00f3n de Amartya Sen) de la teor\u00eda econ\u00f3mica neo-cl\u00e1sica hacen. Es decir, como si \u00e9l aspirara al socialismo en un juego de estrategias en el cual los mensajes del coraz\u00f3n fueran prohibidos (debido a que pueden estar en contra de su estrategias individual).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Esta otra antropolog\u00eda\/ontolog\u00eda del marxismo de elecci\u00f3n racional quiz\u00e1s se ha basado en una circunstancia real que es vitalmente importante para la lucha por el socialismo. Esta circunstancia consiste en el hecho de que la conducta solidaria y altruista en nuestra sociedad (y como consecuencia de la mercantilizaci\u00f3n de todas las cosas humanas y divinas que caracterizan al capitalismo) ha cesado de ser uno de los principios de conducta del Hombre Socialista. Lo que domina en la ciudad de hoy es, en realidad, la glorificaci\u00f3n de la conducta arriba (y renuncia o aceptaci\u00f3n connivente en el medio o algunas veces incluso abajo) de la bestia desatada del reba\u00f1o epic\u00fareo. Esta dominaci\u00f3n es tal que el Secretario de Estado espa\u00f1ol, Jos\u00e9 Borrel, recientemente propuso una inusual pero muy interesante definici\u00f3n de \u00absocialista\u00bb que por muy buenas razonas ha sido ignorada. \u00abSer socialista ahora en Espa\u00f1a\u00bb, dice Borrel, \u00abes ser capaz de volverse rico y de no serlo del todo\u00bb. Pero emancipaci\u00f3n, en el sentido marxiano, es un objetivo colectivo inalcanzable por medio del privilegio imdividual pero \u00edntimamente conectado a la conquista de la libertad por los condenados de la tierra. Y, si uno hace esta distinci\u00f3n, es crucial prestar atenci\u00f3n a la historia de las instituciones, los hecho e ideas econ\u00f3micas, lo cual la elecci\u00f3n racional marxista no hace.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En todo caso la controversia no puede estar en favor o en contra de los elementos hegelianos en Marx. La discusi\u00f3n del an\u00e0lisis y dial\u00e9ctica de finales de siglo en el marxismo no ha sido resuelta. Si el punto de vista anal\u00edtico es no caer en una declinaci\u00f3n unilateral, se tendr\u00e1 que comparar y repensar sugerencias de otros autores, marxistas o no, acerca de muchos temas: desde el uso de la met\u00e1fora en la ciencia, los l\u00edmites de todos los an\u00e1lisis reductivistas para comprender todos los aspectos cualitativos de la realidad, los l\u00edmites del formalismo en las ciencias sociales, los problemas motivados por la fragmentaci\u00f3n de aprender y la extensi\u00f3n del idioma de superespecialistas y la b\u00fasqueda de una tercera cultura como un puente o nuevas formulaciones de una ciencia unificada desde la perspectiva sist\u00e9mica. Existe una discusi\u00f3n en curso, abierta, de estos t\u00f3picos entre los fil\u00f3sofos de la ciencia y de cient\u00edficos que filosofan. Uno debe preguntar si no es demasiado prematuro o pretencioso declarar el caso resuelto en la medida en que el marxismo est\u00e1 interesado; que al final no es m\u00e1s que uno de muchos programas de investigaci\u00f3n o aproximaciones que compiten en este amplio campo, un campo que incluye las humanidades, las ciencias sociales y todos los puntos de intersecci\u00f3n entre las ciencias naturales y las ciencias de la sociedad.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>El marxismo del sistema-mundo<\/b><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Muchos de los m\u00e1s influyentes autores marxistas de los ochenta seguramente admitir\u00edan que la relaci\u00f3n entre el an\u00e1lisis, la orientaci\u00f3n sist\u00e9mica, y una voluntad de generalizar es un asunto irresuelto. Algunos de ellos a\u00f1adir\u00edan, no obstante, que el futuro del marxismo no depende de la resoluci\u00f3n de estos problemas. Tales autores incluyen a E. P. Thompson, R. Williams, G. Therborn, E. Fehner, J. OConor, V. Gerratana, P. Sweezy, E. Mandel, S. Am\u00edn, N. Geras y muchos otros. Representando un espectro de marxistas y del pensamiento marxista todos ellos se han referido a la dial\u00e9ctica hist\u00f3rica como un proceso real y han reiterado su desafecto por el colapso de la comprensi\u00f3n cuando se hacen a un lado los problemas m\u00e1s grandes de nuestro tiempo. Ellos se refieren en particular a la crisis global ecol\u00f3gica, las crecientes desigualdades en el mundo, la nueva dimensi\u00f3n tomada por la divisi\u00f3n internacional del trabajo o el uso de la automatizaci\u00f3n y robots en el proceso productivo de las sociedad m\u00e1s industrializadas. Todos estos autores tambi\u00e9n han manifestado, en una u otra forma, la ansiedad producida por la academizaci\u00f3n de los marxismos y la debilidad de los lazos entre estos marxismos y los movimientos sociales.<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote6sym\" name=\"sdendnote6anc\">6<\/a><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La d\u00e9cada de los ochenta ha presenciado un inusitado crecimiento del marxismo acad\u00e9mico en los pa\u00edses anglo-sajones mientras sus lazos con los movimientos pol\u00edticos se ha debilitado en Europa y tambi\u00e9n en las Am\u00e9ricas. Ganancias innegables en rigor formal y metodol\u00f3gico han acompa\u00f1ado a esta tendencia (p.e: la teor\u00eda de la explotaci\u00f3n y las clases de John Roemer). No obstante, al abrazar los m\u00e9todos m\u00e1s desarrollados en las ciencias sociales (teor\u00eda de los juegos, an\u00e1lisis de encuestas individuales) los investigadores han abrazado las teor\u00edas burguesas que soportan su desarrollo (p.e: elecci\u00f3n racional, diferencias individuales). Una m\u00e1s util aproximaci\u00f3n al marxismo debe originar m\u00e9todos que no desaf\u00eden su ontolog\u00eda colectiva y el emergentismo social y buscar las teor\u00edas de la conducta individual que desaf\u00edan los supuestos de la teor\u00eda liberal, cualquiera sea su nivel de desarrollo. En este sentido, argumentamos que la noci\u00f3n de dial\u00e9ctica ha sido incomprendida y sacada de su contexto hist\u00f3rico. Idealmente, los m\u00e9todos y teor\u00edas marxistas deben permanecer como \u00abesc\u00e1ndalo\u00bb y como \u00abatrocidad\u00bb para la burgues\u00eda y no como un ap\u00e9ndice brillante del dominante punto de vista liberal sobre la humanidad.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>BIBLIOGRAFIA<\/b><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Anderson, Perry<\/b>. <i>In the Tracks of Historical Materialism. <\/i>\u00abA Culture in Counterflow\u00bb in <i>New Left Review<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Aston, T.H<\/b>., and Philpin, CH.E., eds. <i>The Brenner Debate.<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Benton, Ted<\/b>. \u00abMarxism and Natural Limits: An Ecological Critique and Reconstructi\u00f3n\u00bb <i>New Left Review <\/i>(Nov.1989).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Brenner<\/b><i>, Agrarian Class Structure and Economic Development <\/i>in <i>Pre-Industrial Europe.<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Camrnett, J.M<\/b>., ed. <i>Clase obrera e industrializaci\u00f3n.<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Carling, A<\/b>. \u00abRational Choice Marxism\u00bb <i>NLR <\/i>177 (oct.1989). <i>Clase obrera e industrializaci\u00f3n.<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Chase-Dunn, C<\/b> <i>Global Formation. <\/i>New York: Blackwell, 1989.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Cohen, G.A<\/b>. <i>Karl Marx&#8217;s Theory of History: A Defense<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Duverger, M<\/b>. <i>Los naranjos del Lago Balat\u00f3n <\/i>(Ariel,1983)<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Elster, J<\/b>. <i>Making Sense of Marx<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Engels<\/b>, <i>The Origin of the Family<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Fantasia, <\/b><i><b>R<\/b><\/i><i>. Cultures of Solidarity. Consciousness, Action, and Contemporanj American Workers. <\/i>Berkeley, CA: University of California Press, 1988.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Fechner, <\/b><i><b>E<\/b><\/i><i>.Condiciones de supervivencia para la humanidad <\/i>(Alfa, 1988).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Fluehr-Lobban<\/b>, <i>Carolyn.International Perspectives <\/i>on <i>Marxist Anthropology <\/i>(UP Minnesota, 1990)<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Fontana, Josep<\/b>, ed. <i>Las revoluciones burguesas: problemas te\u00f3ricos <\/i>(Barcelona, Cr\u00edtica, 1988)<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Gramsci, Antonio<\/b>, <i>Quaderni del carcere<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Harich, W<\/b>. <i>\u00bfComunismo sin crecimiento?<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Haye, H.J<\/b>., and McClelland, K., eds. <i>Critical Perspectives<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Hecht, Susana, and Cockbum, A<\/b>. <i>The Fate of Forest: Developers, Destroyers and Defenders of the amazonia. <\/i>London: Verso, 1989.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Hill, C <\/b><i>Antichrist <\/i>in <i>Seventeenth-Century<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Hilton, Rodney<\/b>. <i>Class, Conflict and the Crisis of Feudalism<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Hobsbawn, <\/b><b>E<\/b>. <i>Echoes of the Marseillaise: Two Centuries Look Back on the French Revolution<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Hodder, <\/b><b>I<\/b>. <i>Interpretaciones en arqueolog\u00eda. Corrientes actuales. <\/i>(Cr\u00edtica: Barcelona, 1990).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Kieve, KA<\/b>. \u00abFrom Necessary lllusion to Rational choice\u201d A critique of Neo Marxist Rational Choice Theory\u00bb, <i>Theory and Society,<\/i> 15 (1986).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Lebowitz, M.A<\/b>. \u00abIs Analytical Marxism Marxism?\u00bb, <i>Science and Society <\/i>52.2 (1988)<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Llobera, Jos\u00e9 Ram\u00f3n<\/b>. <i>Critique of Anthropology<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Marx, Karl<\/b>. <i>Capital<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Mayer, T.F<\/b>. \u00abIn Defense of Analytical Marxism\u00bb, <i>Science and Society <\/i>52.4 (1989)<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Meiksins Wood, EUen<\/b>. \u00abMarxism and Rational Choice: Is the Game Worth the Candle?\u00bb in <i>New Left Review <\/i>177 (1989). <i>Peasant-Citizen<\/i> <i>and Slave: The Foundation of Athenium Democracy<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>OBRAS DE MARX Y ENGELS.<\/b><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Muntaner, C<\/b>. Class behavior: an altemative to rational microfoundations. in press.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Padgug, R.A<\/b>. <i>El Marxismo y los estudios Cl\u00e1sicos <\/i>(Akal, 1981)<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Porter, Ropy, and Teich, Mikilas. eds<\/b>. <i>Revolution in History<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Przeworski, Adam<\/b>. <i>Paper Stones: A History of Electoral <\/i>Socialism_(ChicagQ UP, 1986)<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Raffalovich, L.E., Leicht, K.T. and Wallace<\/b>, M. Macroeconomic structure and labor&#8217;s share of income: United states, 1950 to 1980. <i>American Sociological Review<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">199257:243-258<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Roemer, J<\/b>. <i>A General theory of Exploitation and Class Analytical Marxism: Studies in Marxian Economic Theory <\/i>(Cambridge, 1986)<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Roemer, J<\/b>. <i>Free to Lose: An Introduction to Marxist Economic Phi los <\/i>o <i>P h Y (Cambridge, 1988)<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Rubel, Maximilian<\/b>. <i>Marx critique du Marxisme<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Rud\u00e9, <\/b><i><b>George<\/b><\/i><i>. Jdeology and Popular Protest<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Ryle, <\/b><i><b>Martin<\/b><\/i><i>. Ecology and Socialism, London: <\/i>Verso, 1988.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Schaff, Adam<\/b>. <i>Perspectivas del Socialismo moderno <\/i>\u00bf<i>Qu\u00e9 futuro nos aguarda?<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Spriggs, M<\/b>., ed. <i>Marxist Perspectives in ArchaeologJj, <\/i>(Cambridge UP, 1984)<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Ste Croix, G.E.M.<\/b> <i>The Class Struggle in the Ancient Greek World <\/i>(London: Durkworth(1981)<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Thompson. E.P<\/b>. <i>Exterminism and Cold War.<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-left: 2.5cm; text-indent: 1.25cm; margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><i>Nuestras Libertades, nuestras vidas.<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-left: 3.75cm; margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><i>The Poverty of theory<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-left: 3.75cm; margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><i>Protest and Survive<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-left: 3.75cm; margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><i>Star Wars<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-left: 3.75cm; margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><i>Zero Option<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Vilar, Pierre<\/b>. <i>Cien a\u00f1os despu\u00e9s de Marx<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Weldes, J<\/b>. \u00abMarxism and Metjodological Individualism: A Critique\u00bb, in <i>Theory and Society <\/i>18 (1989)<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Willians, Raymond<\/b>. \u00abHacia muchos socialismos\u00bb in AA VV, <i>Propettive del 200. <\/i>Milan, 1986<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Woodhandler, S. amd Himmelstein, <\/b><b>D.U<\/b><i>. <\/i>Ideology in medical science: c1ass in the clinic. <i>Social Science and Medicine <\/i>1989 11:1205-1209<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Wright, Erick Olin<\/b>. <i>Classes.London: <\/i>Verso, 1989<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Wright, E. O. et al<\/b>. <i>The Debate on Classes. <\/i>London Verso, 1989<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Zetka, J.R. Work<\/b>, organization and wildcat strikes in they VS automobile industry, 1946 to 1963. <i>American Sociological Review <\/i>1992 57:214-226.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote1anc\" name=\"sdendnote1sym\">1<\/a> Aunque las escuelas de economistas marxistas que florecieron en d\u00e9cadas anteriores (p.e. Sweezy, Resnick, Sherman, Hunt) continuaron desarrollando sus trabajos, creemos que la d\u00e9cada de los ochenta fue dominada por la emergencia del marxismo anal\u00edtico al cual dedicamos un secci\u00f3n entera.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote2anc\" name=\"sdendnote2sym\">2<\/a> Una excepci\u00f3n, en la historia del activismo en la historia del sistema de salud, es la American Public Health Association la m\u00e1s de \u00abizquierda\u00bb de todas las organizaciones profesionales que los autores encontraron en <i>EVA. <\/i>Lo atestiguan su continua lucha por un programa nacional de salud y su rango de posiciones sobre temas sociales relacionados a la salud que pueden ser le\u00eddos en el \u00abThe Nation s Health\u00bb la publicaci\u00f3n oficial de la asociaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote3anc\" name=\"sdendnote3sym\">3<\/a> Esta situaci\u00f3n ha llevado a curiosas paradojas. Por ejemplo, el paradigma de la elecci\u00f3n racional que algunos marxistas anal\u00edticos han adoptado es considerado conservador entre los psic\u00f3logos y soci\u00f3logos liberales de <i>EVA, <\/i>entre ellos, el grupo en torno de E. Etzioni, tambi\u00e9n conocido como los \u00abcomunitarios\u00bb que es cercano al PresidenteClinton.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Otra paradoja es que algunos exponentes de la escuela weberiana en sociolog\u00eda han considerado inadecuada la informaci\u00f3n de las encuestas individuales para la afirmaci\u00f3n de la conciencia de clase (ver Culturas de Solidaridad de Fantasia) mientras, de nuevo, algunos soci\u00f3logos marxistas todav\u00eda utilizan la informaci\u00f3n de encuestas individuales para responder cuestiones sobre la conciencia de clase.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote4anc\" name=\"sdendnote4sym\">4<\/a> Las diferencias siempre surgen en el trabajo de un acad\u00e9mico: por ejemplo el desarrollo en los 90 del socialismo de mercado de Roemer tiene muy poca relaci\u00f3n con sus trabajos de elecci\u00f3n racional de los setenta y ochenta.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote5anc\" name=\"sdendnote5sym\">5<\/a> El ataque de Elster sobre Marx es particularmente relevante para nuestro se\u00f1alamiento. Su libro \u00abMaking sense of Marx\u00bb es, en lo fundamental, cr\u00edtico al colectivismo metodol\u00f3gico de Marx. Esto nos sorprende por ser injusto: los objetivos del ataque de Elster deber\u00edan ser los actuales macroeconomistas corno Sherman o Raffalivich, !no el trabajo de Marx del siglo XVIII! Atacar a Marx con sus perspectivas del siglo XVIII no tiene ning\u00fan sentido. Ser\u00eda corno \/ tearing apart\/ las met\u00e1foras de la \u00absobrevivencia de los m\u00e1s aptos\u00bb ignorando el contexto social de Darwin o criticar a los experimentos de Pavlov desde los conocimientos actuales sobre el aprendizaje asociativo. Elster est\u00e1 pronto a criticar el antroporfismo utilizado por Marx en los <i>Grundrisse <\/i>pero es acr\u00edtico ante la teor\u00eda de la conducta individual inherente en la elecci\u00f3n racional, una teor\u00eda m\u00e1s vieja y, con probabilidad, m\u00e1s emp\u00edricamente desacreditada que cualquier especulaci\u00f3n de Marx. As\u00ed, mientras Marx proporciona una visi\u00f3n general en la ontolog\u00eda colectiva, el individualismo metodol\u00f3gico de la elecci\u00f3n racional no ha sido capaz de parar el escrutinio conductual y permanece popular entre los economistas en gran parte por razones ideol\u00f3gicas.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Adem\u00e1s, Elster es acr\u00edtico de conceptos psicol\u00f3gicos de base tales corno \u00abdebilidad de voluntad\u00bb que usa sin restricciones (ver p.e. \u00abTuercas y tornillos\u00bb) y que son tan vagos corno teleol\u00f3gicos y faltos de apoyo emp\u00edrico y teor\u00e9tico corno cualquier secci\u00f3n de los <i>Grudrisse. <\/i>\u00abDebilidad de voluntad\u00bb, sin ninguna sorpresa, es utilizado por psicolgistas de derecha para justificar los cortes de beneficencia por medio de la noci\u00f3n de la responsabilidad individual para la acci\u00f3n humana que contiene esta expresi\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\">Las especulaciones y antropomorfismos de Marx fueron propios de ese tiempo. Lo mismo no puede ser dicho de la psicolog\u00eda conservadora actual que es mucho m\u00e1s dificil de justificar despu\u00e9s de un siglo de investigaci\u00f3n conductual.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"ca-ES\" style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote6anc\" name=\"sdendnote6sym\">6<\/a> Marxistas de elecci\u00f3n racional corno J. Roemer no son muy felices con esta tendencia. M\u00e1s a\u00fan, podr\u00eda argumentarse que algunos de los autores de este grupo tienden a especular de manera extensa y se benefician del rigor que caracteriza a los marxistas anal\u00edticos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0<\/p>\n<p style='margin-top: 0.21cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;' align='JUSTIFY'>La d\u00e9cada de los ochenta del pasado siglo presenci\u00f3 un inusitado crecimiento del marxismo acad\u00e9mico en los pa\u00edses anglo-sajones mientras sus lazos con los movimientos pol\u00edticos se debilitaban en Europa y tambi\u00e9n en las Am\u00e9ricas. Al abrazar los m\u00e9todos m\u00e1s desarrollados en las ciencias sociales, los investigadores  abrazaron las teor\u00edas burguesas que soportan su desarrollo. Los m\u00e9todos y teor\u00edas marxistas deben permanecer como &#8216;esc\u00e1ndalo&#8217; y como &#8216;atrocidad&#8217; para la burgues\u00eda y no como un ap\u00e9ndice brillante del dominante punto de vista liberal sobre la humanidad.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":2104,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13,28],"tags":[868],"class_list":["post-2103","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-la-izquierda-a-debate","category-siglo-xx","tag-karl-marx"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2103","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2103"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2103\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2104"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2103"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2103"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2103"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}