{"id":2118,"date":"2013-02-05T00:00:00","date_gmt":"2013-02-05T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2118"},"modified":"2020-02-20T11:16:09","modified_gmt":"2020-02-20T10:16:09","slug":"sobre-la-gran-transicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2118","title":{"rendered":"Sobre la gran transici\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Rafael Poch de Feliu. <em>La gran transici\u00f3n<\/em>. Rusia, 1985-2002.Barcelona: Editorial Cr\u00edtica, 2003.<\/p>\n<p>La gran transici\u00f3n es el libro m\u00e1s completo, documentado y sugerente que se ha publicado hasta ahora en castellano sobre los cambios ocurridos en Rusia desde la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn y la desaparici\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Su autor, Rafael Poch de Feliu, corresponsal de La Vanguardia en Mosc\u00fa precisamente durante los a\u00f1os de esta transici\u00f3n, aporta aqu\u00ed informaciones, an\u00e1lisis y reflexiones que con toda seguridad ser\u00e1n de consulta obligada para toda persona que quiera conocer bien lo que ha sido aquella historia singular, sus causas y sus derivaciones m\u00e1s importantes. Quienes hayan seguido las corresponsal\u00edas de Poch de Feliu desde Mosc\u00fa y sus ensayos anteriores sobre Rusia encontrar\u00e1n en La gran transici\u00f3n la confirmaci\u00f3n del excelente trabajo period\u00edstico que all\u00ed apuntaba. Pero este libro es bastante m\u00e1s que una cr\u00f3nica inteligente de los hechos m\u00e1s relevantes de una transici\u00f3n de la que se ha dicho que adelant\u00f3 el comienzo del siglo XXI. Es una memoria en la que los buenos reflejos del periodista ante los acontecimientos inmediatos y sobre las actuaciones en curso de los protagonistas se juntan con la ambici\u00f3n del historiador que tiene ya una hip\u00f3tesis explicativa de lo ocurrido all\u00ed. Hace tres a\u00f1os, en Tres preguntas sobre Rusia, Poch de Feliu ofrec\u00eda explicaciones para entender por qu\u00e9 los resultados de la reforma capitalista en curso estaban siendo tan catastr\u00f3ficos, analizaba el papel de los nacionalismos en el hundimiento de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y propon\u00eda un balance acerca de lo que en aquel mundo quedaba de lo que se llam\u00f3 socialismo. Ahora, En la gran transici\u00f3n, ampl\u00eda los interrogantes y aborda pr\u00e1cticamente todos los asuntos relevantes que han sido objeto de debate en Rusia durante los \u00faltimos veinte a\u00f1os: desde las causas del fracaso de los primeros proyectos de reforma econ\u00f3mica hasta las guerras en Chechenia y desde el significado de laperestroika hasta los motivos de la desintegraci\u00f3n de la federaci\u00f3n de rep\u00fablicas sovi\u00e9ticas pasando por efectos de la cat\u00e1strofe de Chernobyl y la valoraci\u00f3n de lo que han representando personalidades como Gorbachov, Yeltsin y Putin. En su an\u00e1lisis de la gran transici\u00f3n Poch de Feliu se ha basado en documentos de primera mano, en memorias publicadas en Rusia durante estos \u00faltimos a\u00f1os, en testimonios recogidos por \u00e9l mismo entre los protagonistas y en opiniones, conjeturas e investigaciones aparecidos en diarios y revistas rusos al hilo de los acontecimientos. Ha hecho su trabajo con muy pocas concesiones al discurso ideol\u00f3gico y con un talante fresco, cr\u00edtico, distanciado y comparatista que diferencia su libro de la mayor\u00eda de las aportaciones recientes procedentes de la sovietolog\u00eda occidental reciclada y de la antigua disidencia resentida o finalmente reconvertida al orgullo gran ruso. Para empezar Poch de Feliu pasa revista, en treinta apretadas p\u00e1ginas, a lo que ha sido la evoluci\u00f3n de la URSS. Sit\u00faa en los a\u00f1os sesenta su momento de apogeo; describe los principales problemas econ\u00f3micos, sociales, pol\u00edticos y culturales con que aquel pa\u00eds de pa\u00edses se encontraba entonces; y explica por qu\u00e9, despu\u00e9s de aquel apogeo, fracasaron sucesivamente las principales reformas econ\u00f3micas propuestas desde la \u00e9poca de Brezhnev hasta los d\u00edas de la perestroika. Al analizar las causas de estos fracasos el autor de La gran transici\u00f3n ha puesto el acento en la ineptitud y miop\u00eda de los administradores del pa\u00eds, lo cual condujo a una primera crisis social, ya en los setenta, sintom\u00e1ticamente percibida en dos chistes que entonces se hicieron populares. Uno de estos chistes habla de los siete milagros del socialismo: \u201cNo hay paro, pero nadie trabaja. Nadie trabaja, pero los planes se cumplen. Los planes se cumplen, pero en las tiendas no hay nada. En las tiendas no hay nada, pero las despensas de la gente est\u00e1n llenas. Las despensas est\u00e1n llenas, pero todos est\u00e1n descontentos. Todos est\u00e1n descontentos, pero votan a favor\u201d [p\u00e1g.14]. El otro chiste apunta a la sustancia de una situaci\u00f3n que siempre se defini\u00f3 oficialmente en t\u00e9rminos ideol\u00f3gicos: Brezhnev invita a su anciana madre, que apenas hab\u00eda salido de su provinciana ciudad de Ucrania, le ense\u00f1a orgulloso su apartamento de doscientos metros cuadrados en el centro de Mosc\u00fa, luego su dacha en las afueras, su Rolls Royce y su Cadillac, su pabell\u00f3n de caza y la dacha de Crimea; visto lo cual, la madre, alarmada, pregunta: \u201cPero hijo, \u00bfqu\u00e9 pasar\u00e1 si de repente toman el poder los comunistas?\u201d [p\u00e1g. 20]. Poch de Feliu no se limita a documentar con cifras c\u00f3mo hacia 1975 la econom\u00eda de la URSS estaba ya en n\u00fameros rojos. Va m\u00e1s all\u00e1: subraya que los analistas occidentales coincid\u00edan entonces con la propaganda sovi\u00e9tica en la sobrevaloraci\u00f3n de un crecimiento econ\u00f3mico ficticio. Y cierra este apartado dedicado a los fracasos econ\u00f3micos con una reflexi\u00f3n sobre las previsiones occidentales de aquellos a\u00f1os. Ahora, con el paso del tiempo, aquellas previsiones pueden sonar a sarcasmo, pero traerlas a la memoria o record\u00e1rselas a los m\u00e1s j\u00f3venes permite explicar por qu\u00e9 varios de los desastres nada naturales ocurridos luego en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica pudieron ser considerados sorprendentes o ins\u00f3litos por tanta gente. Cuando la crisis social era ya evidente en la calle y los chistes sobre la econom\u00eda ficticia pan de cada d\u00eda entre los de abajo, un informe de cuatrocientas p\u00e1ginas, redactado por la CIA en 1982, o sea, ya en la era Reagan, conclu\u00eda as\u00ed:\u201cLa econom\u00eda sovi\u00e9tica est\u00e1 en buena forma, ser\u00e1 capaz de mantener la carrera de armamentos sin recortes del nivel de vida y se desarrollar\u00e1 m\u00e1s r\u00e1pidamente que la econom\u00eda de Estados Unidos\u201d [p\u00e1g. 30]. El segundo cap\u00edtulo del libro, que lleva por t\u00edtulo \u201cEl precio de la libertad\u201d, est\u00e1 dedicado a explicar el fracaso de las reformas, ya no s\u00f3lo econ\u00f3micas, conocidas con el nombre de\u00a0perestroika, as\u00ed como la llamativa discrepancia entre lo que por entonces se pensaba de Gorbachov en Occidente y lo que se pensaba en la URSS. Otro de los \u201cmisterios\u201d generalmente abordados por la sovietolog\u00eda. Poch de Feliu desarrolla ah\u00ed un diagn\u00f3stico de la situaci\u00f3n que ya hab\u00eda avanzado en 1987 como corresponsal de La Vanguardia en Mosc\u00fa. Subraya que, en varias cuestiones, y particularmente en su manera de enfocar uno de los grandes problemas del momento &#8211; la dimensi\u00f3n que hab\u00eda alcanzado la carrera armamentista \u2013 la perestroika se inspir\u00f3 en ideas occidentales que formaban parte de la subcultura disidente sovi\u00e9tica [p\u00e1g. 33]. Ocurri\u00f3 como si la utop\u00eda \u201ceurocomunista\u201d, que tan pronto se vino abajo en Occidente, donde hab\u00eda sido formulada, se abriera paso, tarde y a destiempo, en el locus para el que en realidad hab\u00eda sido pensada sin decirlo. Solo que, a diferencia de lo que se pensaba en los ambientes socialdemocr\u00e1ticos de Occidente, en aquella URSS era demasiado patente el desfase entre los aspectos ideol\u00f3gicos de la\u00a0perestroika, cuyos te\u00f3ricos segu\u00edan hablando casi mec\u00e1nicamente de socialismo, remont\u00e1ndose a Lenin, y la realidad percibida por la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, para la cual si algo hab\u00eda caracterizado la historia de la URSS fue, en \u00faltima instancia, el estatuto de potencia mundial alcanzado precisamente bajo la fachada del \u201csocialismo\u201d. La consecuencia del desfase entre ideolog\u00eda y realidad fue doble: en un lado, deslumbramiento por el talante \u00e9tico de Gorbachov al exponer con valent\u00eda su pol\u00edtica de desarme en el concierto internacional; en el otro, decepci\u00f3n creciente ante la falta de ideas nuevas en pol\u00edtica interior y por las incongruencias manifiestas de los te\u00f3ricos de la perestroika en asuntos que afectaban directamente a las necesidades de las gentes. As\u00ed y todo, al entrar en las causas del fracaso de la perestroika, Poch de Feliu no ha puesto el acento en los errores o en las \u201ctraiciones\u201d de Gorbachov, como se ha hecho habitual en la Rusia de los \u00faltimos a\u00f1os, sino en el distanciamiento o la incomprensi\u00f3n de las gentes, dirigidos y dirigentes, respecto de su proyecto. La forma en que expone esto Poch de Feliu coincide en gran parte con una inquietante idea varias veces expresada, mientras la perestroika estaba en curso, por el historiador ruso Kiva Maidanik, quien muchos a\u00f1os antes hab\u00eda dado ya a Fernando Claud\u00edn no pocas pistas para su an\u00e1lisis de la crisis del comunismo. La idea es esta: en el fondo de aquel fracaso no s\u00f3lo hay que ver la degeneraci\u00f3n burocr\u00e1tica del aparato del partido (aquella degeneraci\u00f3n que lleva a aplaudir casi simult\u00e1neamente el proyecto gorbachoviano y su cr\u00edtica radical), sino tambi\u00e9n, y es duro decirlo as\u00ed, \u201cla impronta servil de la cultura popular, con su manifiesto d\u00e9ficit de dignidad\u201d [p\u00e1g. 44]. Traducido a otros t\u00e9rminos m\u00e1s comprensibles en estos pagos, eso quiere decir: insensibilidad general respecto de los derechos pol\u00edticos y respecto de la tarea de democratizar la sociedad. El an\u00e1lisis del desconcierto que produjo la glasnost y la estimaci\u00f3n de la fulgurante aparici\u00f3n del fen\u00f3meno Yeltsin confirma hasta niveles casi esperp\u00e9nticos lo dicho sobre la degeneraci\u00f3n burocr\u00e1tica. En los cap\u00edtulos dedicados a estos asuntos Poch de Feliu documenta suficientemente la metamorfosis experimentada por varios de los personajes principales de la nomenclatura que, en unos pocos a\u00f1os, y en algunos casos en cuesti\u00f3n de meses, acabaron convirti\u00e9ndose en te\u00f3ricos de las reformas neoliberales. Se explica as\u00ed c\u00f3mo lo que en un principio se llam\u00f3 \u201crevoluci\u00f3n cultural\u201d, de acuerdo con la terminolog\u00eda establecida en la antigua URSS, se fue acercando a los presupuestos m\u00e1s primitivos de la derecha occidental. Al llegar a este punto el autor hace de cronista y fundamenta su juicio atendiendo al transformismo camale\u00f3nico de personajes como Aleksandr Yakovlev, Yegor Gaidar, Pavel Bunich, Larisa Piyasheva, Yuri Cernichensko, Anatoli Sobchak, Dimitri Volkogonov y Stanilav Govorujin. La lista de las rectificaciones oportunistas que Poch de Feliu aporta es larga, y de ella, Gorbachov aparte, s\u00f3lo sale limpio, por contraste, Yogor Ligachov, \u201cel \u00fanico de los altos dirigentes del politbur\u00f3 lo suficientemente en\u00e9rgico y honesto como para formular en voz alta sus contrapuntos a los resultados de la pol\u00edtica emprendida\u201d [p\u00e1g. 81]. Notables, por lo que aportan al conocimiento de un personaje alabado en las canciller\u00edas de Occidente, son tambi\u00e9n las p\u00e1ginas dedicadas a Boris Yeltsin, en las que Poch de Feliu pone de relieve no s\u00f3lo la ambig\u00fcedad y las depresiones que estuvieron a punto de llevar al suicidio al hombre que ser\u00eda presentado por los mandamases del mundo occidental como \u201csalvador de la democracia en Rusia\u201d, sino tambi\u00e9n su habilidad para captar e instrumentalizar el pulso de la calle. De un pa\u00eds de extremos, como se ha dicho tantas veces que era la vieja Rusia, extremo oriental de Europa ella misma, se esperar\u00eda en tales circunstancias rigor moral y coherencia pol\u00edtica, pero fue la ambig\u00fcedad lo que acabar\u00eda convirti\u00e9ndose en \u201cvirtud\u201d pol\u00edtica esencial de la transici\u00f3n, alabada por unos y otros. Tal vez fue as\u00ed &#8211; y esto lo a\u00f1ado yo &#8211; porque la ambig\u00fcedad ha sido all\u00ed tradicionalmente met\u00e1fora pol\u00edtica del pantano. Y, como se sabe por su literatura rusa cl\u00e1sica, siempre hubo, en la vieja y nueva Rusia, mucho pantano, adem\u00e1s de extremos. Un cap\u00edtulo, en mi opini\u00f3n, central de este libro es el dedicado a la quiebra, optimistamente percibida, del orden europeo. En \u00e9l Poch de Feliu retoma el an\u00e1lisis de la pol\u00edtica exterior gorbachoviana en aquellas fechas decisivas que cambiaron el mundo del siglo XX, tanto que pareci\u00f3 como si se hubiera acabado el siglo (con el fin de la pesadilla de un guerra termonuclear en ciernes). Algunas de las cosas que ah\u00ed aporta Poch de Feliu sobre el papel de Mijail Gorbachov y su ministro de Exteriores, Eduard Shevardnadze, son muy esclarecedoras. Se basa Poch de Feliu en distintas fuentes igualmente solventes. Aduce las memorias del mariscal Sergei Ajromeyev, sugiriendo que, entre 1986 y 1988, Gorbachov nunca examin\u00f3 con detalle la situaci\u00f3n militar y pol\u00edtica en Europa ni las perspectivas de su desarrollo con los responsables militares. Aporta fuentes occidentales para mostrar que, en las decisivas conversaciones sobre desarme de aquellos a\u00f1os decisivos, los dirigentes pol\u00edticos de esta parte del mundo siempre supieron de antemano que Gorbachov y Shevardnadze acabar\u00edan siendo m\u00e1s flexibles que las personas responsables de los grupos negociadores. Trae a colaci\u00f3n el testimonio de James Baker para mostrar que el s\u00ed de Gorbachov a la propuesta occidental de reducci\u00f3n de tropas sovi\u00e9ticas en la zona central de Europa, en 1990, dej\u00f3 \u201cestupefacto\u201d al secretario de estado norteamericano. Usa las propias notas tomadas en sus entrevistas para probar que ninguno de los dirigentes pol\u00edticos de la Europa del Este esperaba, ni de lejos, unos meses antes, el tipo de concesiones que iba a hacer Gorbachov a este respecto. Muestra que, contra las especulaciones habituales sobre los planes expansionistas de la pol\u00edtica sovi\u00e9tica, Gorbachov no ten\u00eda en realidad pol\u00edtica para Alemania y que en el momento inmediatamente anterior a la ca\u00edda del Muro su actitud era \u201cuna err\u00e1tica improvisaci\u00f3n basada, adem\u00e1s, en c\u00e1lculos fallidos\u201d. Sugiere, a partir de las conversaciones mantenidas con otros protagonistas implicados en los hechos, que Gorbachov ni siquiera aprovech\u00f3 la tendencia entonces existente en la opini\u00f3n p\u00fablica mundial en favor de la neutralizaci\u00f3n de Alemania y su salida de la OTAN a cambio de la reunificaci\u00f3n. Recuerda que la actitud de Gorbachov y de Shevardnadze ante la cuesti\u00f3n de la reunificaci\u00f3n alemana sorprendi\u00f3 a todo el mundo, empezando por los propios negociadores occidentales. Aduce que aquellas concesiones inesperadas, en tan decisivo momento, se basaron en consideraciones del tipo \u201cGensher ha insistido mucho en ello y es una buena persona\u201d. Y, finalmente, vuelve a aportar el testimonio de Baker para recordar que \u201cvarios ayudantes de Gorbachov parecieron genuinamente asombrados de que \u00e9ste hubiera accedido a lo que, de hecho, equival\u00eda al acuerdo de una Alemania unificada en la OTAN\u201d [p\u00e1gs. 108-120]. La microhistoria de la alta pol\u00edtica confirma la impresi\u00f3n que se saca al leer las actas del encuentro conmemorativo, celebrado en EE.UU una d\u00e9cada despu\u00e9s, entre los jefes de estado de las cuatro grandes potencias que se vieron implicadas en decisiones tan transcendentales como el acuerdo sobre las armas nucleares, la apertura del muro de Berl\u00edn, la reunificaci\u00f3n de Alemania y la disoluci\u00f3n del Pacto de Varsovia: de los cuatro Gorbachov segu\u00eda siendo, pol\u00edticamente, el m\u00e1s ingenuo; los otros tres todav\u00eda se mov\u00edan, diez a\u00f1os despu\u00e9s, entre la glorificaci\u00f3n de la prepotencia occidental y el estupor ante un comportamiento que no se correspond\u00eda en absoluto con el estereotipo sobre sovi\u00e9ticos y rusos que hab\u00edan difundido durante d\u00e9cadas. Se comprende desde ah\u00ed, y comparando lo que han dicho en sus memorias varios de los implicados, el tono irritado con que Gorbachov evita en 1996 una pregunta de Poch de Feliu sobre por qu\u00e9 no plante\u00f3 en su momento la neutralidad alemana y la salida de la OTAN como condici\u00f3n para la reunificaci\u00f3n [p\u00e1g. 126]. Por lo dem\u00e1s, los detalles que Poch de Feliu aporta a esta microhistoria de la alta pol\u00edtica seguramente har\u00e1n sonreir a los acad\u00e9micos disidentes que a\u00fan recuerden la gran importancia que en aquellos a\u00f1os dram\u00e1ticos de la segunda guerra fr\u00eda se estaba dando a la aplicaci\u00f3n de la teor\u00eda de juegos de estrategia para la resoluci\u00f3n (no precisamente pac\u00edfica, por cierto) del Gran Conflicto. Esclarecedoras igualmente son las p\u00e1ginas que Poch de Feliu dedica en su libro al despertar de las nacionalidades en aquel oc\u00e9ano de la diversidad, al proceso que condujo a la disoluci\u00f3n de la Federaci\u00f3n, a los conflictos de Armenia, Azerbaidjan y Georgia, a la separaci\u00f3n de las rep\u00fablicas b\u00e1lticas (Lituania, Estonia y Letonia) y a la evoluci\u00f3n de las guerras en Chechenia. En estas p\u00e1ginas nos traslada desde un escenario de comedia felliniana al lugar de la tragedia y al conocimiento directo de sus principales protagonistas. Poch de Feliu contrasta la hip\u00f3tesis formulada en su d\u00eda por Helene Carrere d\u00b4Encause (una de las pocas personas que en Occidente hab\u00edan formulado con cierta anticipaci\u00f3n la posibilidad del estallido del imperio por desmembraci\u00f3n de las nacionalidades) con lo que en realidad ocurri\u00f3 desde finales de la d\u00e9cada de los ochenta. Que no fue inicialmente la revuelta anti-rusa de los pueblos y regiones de tradici\u00f3n isl\u00e1mica, como esperaba Helene Carrere, sino una sucesi\u00f3n de querellas en las que se fueron mezclando irremisiblemente el independentismo hist\u00f3rico de unos, los nuevos nacionalismos de otros, los conflictos con las minor\u00edas en las mismas nacionalidades que despertaban y la lucha por la redistribuci\u00f3n de los poderes en el seno de la vieja nomenclatura. Tal es el transfondo del desplazamiento de Gorbachov por Yeltsin, de las varias intentonas golpistas, de las elecciones en que el viejo partido comunista, transformado tambi\u00e9n, se convierte en la primera fuerza de la Duma, de la dimisi\u00f3n de Yeltsin y de su sustituci\u00f3n por Putin, todo ello bajo la mirada atenta y la intervenci\u00f3n (sorda, violenta o impositiva) de dos fuerzas que han condicionado todo el proceso: los restos del antiguo Ej\u00e9rcito Rojo, de donde han salido varias de las personalidades decisivas para los nuevos conflictos, y el capital transnacional que, curado ya del asombro, ha decidido qui\u00e9n es all\u00ed dem\u00f3crata y qui\u00e9n no. Seguramente es la atenci\u00f3n prestada al detalle, en el que Poch de Feliu se demora, lo que hace felliniana la segunda parte de esta tragedia. En alg\u00fan momento, cuando la historia se convierte en cr\u00f3nica, le vienen a uno a la memoria las palabras de Luces de bohemia, escritas en el otro extremo de Europa, en otro pa\u00eds de extremos: aqu\u00ed la tragedia no es tragedia; es esperpento. En el ep\u00edlogo, Poch de Feliu, ya desde Pek\u00edn, donde trabaja ahora como corresponsal, vuelve a hacerse preguntas transcendentes, alguna de las cuales est\u00e1 condicionada por la comparaci\u00f3n entre lo que ha sido la evoluci\u00f3n de Rusia y de China en las \u00faltimas d\u00e9cadas. En ellas reaparece la dimensi\u00f3n mundial, cosmopolita, de la gran transici\u00f3n. Al fin y al cabo, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, el pa\u00eds de pa\u00edses, la pensi\u00f3n felliniana, era un mundo, pero parte activa del mundo. Est\u00e1, pues, justificado preguntarse si lo que se hundi\u00f3 no fue, en \u00faltima instancia, un modelo de la misma civilizaci\u00f3n industrial en la que se encuentran quienes festejaron el acontecimiento [p\u00e1g. 377], si lo que se hundi\u00f3 no fue tanto una ideolog\u00eda como una v\u00eda de desarrollo caduca [p\u00e1g. 381], si la gran transici\u00f3n no habr\u00e1 sido s\u00f3lo un puente por el que regresa el fantasma del atraso o la puerta abierta a la genuina \u201coccidentalizaci\u00f3n popular\u201d de Rusia [p\u00e1g. 388]. Poch de Feliu termina su libro recordando lo que escribi\u00f3 Diderot a finales del siglo XVIII despu\u00e9s de su visita a San Petersburgo y con dos notas optimistas, si es que se puede hablar as\u00ed. La primera sobre la ventaja potencial que para la Rusia del siglo XXI puede representar lo que ha vivido como una p\u00e9rdida: la disoluci\u00f3n imperial. Visto con una perspectiva amplia y comparatista, resulta que la retirada rusa de Asia central, Transcaucasia, el B\u00e1ltico y Ucrania, con tantas muertes y desastres, \u201chasta sale ganando por su car\u00e1cter esencialmente pac\u00edfico\u201d en comparaci\u00f3n con los horrores que ha supuesto el proceso de descolonizaci\u00f3n europeo en la segunda mitad del siglo XX [p\u00e1g. 389]. La segunda nota se refiere a la posibilidad de creaci\u00f3n de una uni\u00f3n de pagos entre Rusia y los pa\u00edses que formaron la Uni\u00f3n para restablecer un gran mercado que podr\u00eda parecerse a los primeros pasos de la integraci\u00f3n europea de los a\u00f1os sesenta. Al fin y al cabo, ha sido el propio Putin quien no hace mucho declaraba que, manteniendo un crecimiento adecuado, dentro de quince a\u00f1os se alcanzar\u00eda all\u00ed el nivel de pa\u00edses como Portugal y Espa\u00f1a. Y \u00bfqui\u00e9n iba a decirnos a nosotros?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0<\/p>\n<p>  La gran transici\u00f3n es el \tlibro m\u00e1s completo, documentado y sugerente que se ha publicado \thasta ahora en castellano sobre los cambios ocurridos en Rusia desde \tla ca\u00edda del muro de Berl\u00edn y la desaparici\u00f3n de la Uni\u00f3n \tSovi\u00e9tica.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":2119,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[1144,1000,917],"class_list":["post-2118","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-siglo-xx","tag-la-gran-transicion","tag-rafael-poch","tag-resenas"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2118","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2118"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2118\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2119"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2118"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2118"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2118"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}