{"id":212,"date":"2006-04-02T00:00:00","date_gmt":"2006-04-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=212"},"modified":"2020-02-12T12:30:03","modified_gmt":"2020-02-12T11:30:03","slug":"la-reproduccion-ampliada-del-poder-mafioso-la-segunda-etapa-del-gobierno-de-kirchner","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=212","title":{"rendered":"La reproducci\u00f3n ampliada del poder mafioso. La segunda etapa del gobierno de Kirchner."},"content":{"rendered":"<p>Gradualmente el gobierno argentino se va desprendiendo de la m\u00e1scara progresista y comienza a mostrar su verdadero rostro mafioso. Una sucesi\u00f3n de acontecimientos aparentemente sin vinculaci\u00f3n entre si se\u00f1alan el despegue de la nueva etapa oficial. Las denuncias p\u00f3stumas del ex ministro de interior Gustavo Beliz daban pistas muy claras sobre los v\u00ednculos entre el Poder Ejecutivo y funcionarios de la SIDE (Secretar\u00eda de Informaciones del Estado) cuya trama se remonta a la \u00faltima dictadura militar. Luego se precipitaron hechos como la acusaci\u00f3n de Arslani\u00e1n (ministro de seguridad de la Provincia de Buenos Aires) acerca del apoyo presidencial al brote neofascista encabezado por el empresario Blumberg o la impunidad judicial establecida en el caso AMIA (dif\u00edcil de ser concretada sin alg\u00fan tipo de gui\u00f1o desde el poder). Y luego una seguidilla represiva sincronizada con una abrumadora campa\u00f1a medi\u00e1tica digitada desde la Casa Rosada.<\/p>\n<p>Esto forma parte de una realidad m\u00e1s amplia que incluye el fracaso de la operaci\u00f3n transversal que pretend\u00eda dotar a Kirchner de un movimiento pol\u00edtico propio, y su consecuencia l\u00f3gica: la recomposici\u00f3n de la alianza con las camarillas pol\u00edticas tradicionales. Pero principalmente el fin de la endeble recuperaci\u00f3n de la econom\u00eda atravesada por la l\u00f3gica depredadora del sistema que exige nuevas transferencias de ingresos hacia arriba lo que requiere en primer lugar la eliminaci\u00f3n de las protestas sociales y su radicalizaci\u00f3n pol\u00edtica. La descalificaci\u00f3n medi\u00e1tica de los piqueteros y la movilizaci\u00f3n fascista de las clases altas son dos componentes imprescindibles de la estrategia represiva en curso.<\/p>\n<p>Es un momento decisivo para el gobierno que deber\u00e1 enfrentar a una oposici\u00f3n de izquierda cuya onda ascendente puede ser muy grande a mediano plazo si la situamos en un contexto socioecon\u00f3mico marcado por la extensi\u00f3n de la miseria.<\/p>\n<p>La profundizaci\u00f3n de este modelo de ajuste perpetuo obliga al r\u00e9gimen a arrojar lastre progresista, el preservativo rosado ya cumpli\u00f3 su cometido principal, fue muy \u00fatil para el restablecimiento de la gobernabilidad, ha llegado la hora de arrojarlo al basurero (el presidente preferir\u00eda hacerlo en c\u00f3modas cuotas).<\/p>\n<p>En s\u00edntesis; Kirchner con un juego propio cada vez m\u00e1s restringido debe cogobernar con camarillas pol\u00edticas repudiadas por el grueso de la poblaci\u00f3n. Y articuladas con tramas mafiosas que se extienden al conjunto del sistema bajo el monitoreo del FMI.<\/p>\n<p>La nueva Argentina<\/p>\n<p>Este cambio de imagen de la era k no es m\u00e1s que un instante en la larga marcha de la decadencia nacional, de la que emergen mutaciones, algunas de dif\u00edcil visualizaci\u00f3n, que van conformando una nueva realidad social imponiendo su presencia m\u00e1s all\u00e1 de la din\u00e1mica confusa de los interminables embrollos en la superficie del tembladeral.<\/p>\n<p>Un observador perspicaz hubiera percibido a comienzos de la d\u00e9cada de 1940 que en nuestro pa\u00eds se estaban produciendo transformaciones destinadas a repercutir tarde o temprano en el escenario pol\u00edtico. Un abanico de grupos sociales nuevos asociados a la industrializaci\u00f3n irrump\u00edan desbordando a la vieja sociedad olig\u00e1rquica: obreros y burgueses industriales, capas medias urbanas ascendentes, se superpon\u00edan, desplazaban o se combinaban con un conjunto no menos complejo proveniente del anterior ascenso econ\u00f3mico de signo agroexportador. Se trataba de un proceso de integraci\u00f3n al capitalismo local en crecimiento. Ahora nos encontramos ante un fen\u00f3meno de signo opuesto iniciado hace cerca de medio siglo con la Revoluci\u00f3n Libertadora (1955), acelerado desde 1976 y dando un salto decisivo en el colapso de 2001.<\/p>\n<p>Lo ocurrido aqu\u00ed en los a\u00f1os 40 empalm\u00f3 con (termin\u00f3 formando parte de) un gigantesco movimiento de regeneraci\u00f3n y expansi\u00f3n de la econom\u00eda mundial que se prolong\u00f3 durante varias d\u00e9cadas. Uno de cuyos rasgos distintivos fue el liderazgo estatal, tanto en Occidente que devino keynesiano como en la mayor parte de la periferia; desde el estatismo nacionalista burgu\u00e9s de Per\u00f3n o Nasser hasta el socialismo de estado de la URSS, Europa del Este o China. El mundo actual es otro, luego de casi treinta a\u00f1os de ascenso del parasitismo financiero y desaceleraci\u00f3n productiva global, con numerosos estados perif\u00e9ricos colapsados, la desaparici\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, la exclusi\u00f3n creciente de poblaciones en las \u00e1reas subdesarrolladas. Atravesado por el fracaso ideol\u00f3gico del neoliberalismo y la irrupci\u00f3n de formas embrionarias de re-autonomizaci\u00f3n perif\u00e9rica.<\/p>\n<p>Mientras nuestra (lumpen) burgues\u00eda local sobrevive como mafia, es posible detectar algunos fen\u00f3menos que pueden ayudarnos a construir un cuadro de situaci\u00f3n medianamente racional del pa\u00eds, entre ellos me parece importante se\u00f1alar cinco:<\/p>\n<p>Primero: agon\u00eda del peronismo<\/p>\n<p>Convertido en el principal sost\u00e9n pol\u00edtico del sistema, completamente vaciado de su vieja m\u00edstica, reducido a su ra\u00edz burguesa en el peor sentido del t\u00e9rmino. Refugio de camarillas cada vez m\u00e1s alejadas del pueblo. Diciembre de 2001 las incluy\u00f3 en el lapidario que-se-vayan-todos, Kirchner intent\u00f3 torpemente superar el problema fabricando desde arriba una suerte de renovaci\u00f3n transversal (m\u00e1s all\u00e1 del Partido Justicialista que lo engendr\u00f3) con n\u00e1ufragos de la segunda l\u00ednea del sistema pol\u00edtico. Fracas\u00f3 porque los desechos humanos reclutados, sin base social significativa y aplicando la estrategia del FMI, se limitaron a entonar melod\u00edas setentistas y reproducir las pr\u00e1cticas mafiosas de sus viejos jefes. Que concluida la modesta aventura del presidente volvieron al estrado; Duhalde dando su visto bueno a la represi\u00f3n antipiquetera y Alfons\u00edn, como de costumbre, denunciando un futuro golpe de estado de derecha contra un gobierno tambi\u00e9n de derecha.<\/p>\n<p>Los politic\u00f3logos suelen llamar a esto crisis de representatividad , pero es mucho m\u00e1s que eso, se trata de la desintegraci\u00f3n de la pol\u00edtica burguesa en un proceso de largo plazo, con idas y venidas, renovaciones frustradas, grandes vac\u00edos duraderos (fen\u00f3meno institucional profundo vinculado a la declinaci\u00f3n del estado).<\/p>\n<p>Segundo: ilegitimidad del poder<\/p>\n<p>Que incluye al fen\u00f3meno anterior extendi\u00e9ndose al conjunto del r\u00e9gimen (jueces, polic\u00edas, medios de comunicaci\u00f3n, grandes empresarios&#8230;); el sistema de poder es visto por los de abajo como un conjunto de bandas de ladrones.<\/p>\n<p>Se trata de la agudizaci\u00f3n de lo ocurrido luego de 1955 cuando fue impuesto un esquema pol\u00edtico restringido (proscripci\u00f3n del peronismo), que gener\u00f3 formas extra institucionales de oposici\u00f3n popular (entre ellas la lucha armada contra dictaduras militares y gobiernos civiles de escasa representatividad). La brecha fue aparentemente cerrada en 1983, pero la democracia elitista que se instaur\u00f3 form\u00f3 parte del proceso de concentraci\u00f3n de ingresos, degradaci\u00f3n del estado y del tejido productivo, desnacionalizaci\u00f3n econ\u00f3mica y desintegraci\u00f3n social. Lo que desat\u00f3 a comienzos de la d\u00e9cada actual el repudio masivo de los mecanismos institucionales en su forma colonial concreta, degradada.<\/p>\n<p>La breve era progre del gobierno de K no consigui\u00f3 mejorar la situaci\u00f3n, por el contrario su fracaso y sinceramiento mafioso profundiza la ilegitimidad del Poder, su separaci\u00f3n respecto del grueso de la poblaci\u00f3n, al mismo tiempo que relegitima las m\u00e1s diversas formas de oposici\u00f3n, en especial las que se colocan fuera del sistema.<\/p>\n<p>Tercero: debilidad cultural de las clases altas<\/p>\n<p>Luego del fin del triunfalismo neoliberal (privatista, individualista, pronorteamericano), la elitizaci\u00f3n social no encuentra un discurso ideol\u00f3gico que la justifique. El neoliberalismo de los a\u00f1os 90 promet\u00eda prosperidad para todos aunque con sacrificios iniciales ineludibles (Menem: &#8216;estamos mal pero vamos bien&#8217;), el sistema actual donde se acelera la desigualdad y la miseria de millones de personas carece de ilusiones. Solo le queda el exabrupto neofascista, el manotazo defensivo de los privilegios fundado en la cultura del apartheid. Los medios de comunicaci\u00f3n pueden producir golpes de efecto eficaces, pero al poco tiempo pierden influencia bajo el peso de la realidad. El caso Blumberg es ilustrativo, la campa\u00f1a medi\u00e1tica exigiendo mano dura contra el delito amalgam\u00e1ndolo con la delincuencia social y desde all\u00ed con la rebeld\u00eda de los pobres, termin\u00f3 por chocar contra hechos evidentes como la asociaci\u00f3n entre crimen organizado y mafia policial-judicial o la trama delictiva de pol\u00edticos y empresarios exitosos. Adem\u00e1s las clases altas movilizadas (incluido Blumberg) no pueden evitar sus exaltaciones reaccionarias ahuyentando a numerosos seguidores, finalmente la cruzada apareci\u00f3 como le que realmente era: un ensayo de consenso social para el disciplinamiento represivo de los de abajo.<\/p>\n<p>La instauraci\u00f3n de una cultura de apartheid, de segregaci\u00f3n policial-judicial de los excluidos, que eventualmente podr\u00eda reemplazar al neoliberalismo como discurso legitimador del sistema, enfrenta problemas de dif\u00edcil soluci\u00f3n. El principal de ellos es la crisis desarticuladora de la vieja integraci\u00f3n social cuya din\u00e1mica no se ha detenido empujando a crecientes sectores medios y bajos hacia la oposici\u00f3n al r\u00e9gimen. Otro escollo no menos importante es la podredumbre del Estado a la que es necesario agregar el caos gansteril de las \u00e9lites econ\u00f3micas. Distinta ha sido la situaci\u00f3n en Europa occidental luego de la crisis de los a\u00f1os 1970 donde un amplio espectro de clases privilegiadas relativamente estables constituyeron la base del neofascismo de apartheid contra trabajadores provenientes de la periferia y otros grupos reprimidos.<\/p>\n<p>Cuarto: presencia de la izquierda<\/p>\n<p>Aparece desafiante, por primera vez luego de un largo ostracismo, con cada vez m\u00e1s extendida inserci\u00f3n en los sectores sumergidos (hasta hace poco coto cerrado del peronismo) y tambi\u00e9n creciendo en ciertos segmentos las capas medias empobrecidas. La irrupci\u00f3n piquetera ha sido hasta ahora su expresi\u00f3n m\u00e1s destacada ganando la calle y en el centro de los conflictos sociales, relegando a las burocracias sindicales. En un primer momento el fen\u00f3meno fue subestimado, sobre todo por la dirigencia peronista que hab\u00eda congelado la vieja imagen de la izquierda marginal implantada en la peque\u00f1a burgues\u00eda. Pero tambi\u00e9n fue mal interpretado por el progresismo que compart\u00eda los prejuicios peronistas a los que agregaba teorizaciones perversas acerca de la inevitable fascistizaci\u00f3n del conjunto de las clases medias arruinadas y otras predicciones derrotistas por el estilo. Para sorpresa del establishment la izquierda protagoniza el descontento popular pasando a constituir un aut\u00e9ntico hecho maldito: no se institucionaliza como lo desear\u00edan los manipuladores del sistema, volcando toda su energ\u00eda en una interminable carrera desde el llano hasta su banalizaci\u00f3n burguesa. Carece de capacidad para institucionalizarse porque emerge como un movimiento de rechazo al capitalismo subdesarrollado, realmente existente, y no como la pretensi\u00f3n hist\u00f3ricamente imposible de integraci\u00f3n al mismo. Es inepta para competir en el terreno de la politiquer\u00eda del r\u00e9gimen pero (recientemente) demostr\u00f3 su habilidad para echar ra\u00edces entre los de abajo a trav\u00e9s de una multiplicaci\u00f3n incesante de organizaciones, tendencias y facciones de todo tama\u00f1o y de muy variadas orientaciones te\u00f3ricas. Es su forma espec\u00edfica, plural, de crecer y consolidarse. Detr\u00e1s de esa apariencia ca\u00f3tica se van gestando de manera irregular embriones de articulaci\u00f3n estrat\u00e9gica. Los pol\u00edticos tradicionales deber\u00edan recordar la definici\u00f3n de Hip\u00f3lito Irigoyen:&#8217;todo taller de forja se parece a un mundo que se derrumba&#8217;.<\/p>\n<p>Quinto: extrema fragilidad econ\u00f3mica<\/p>\n<p>Componente esencial del sistema, superendeudado, dependiente de super\u00e1vits comerciales inciertos basados en el aplastamiento de las importaciones (es decir del mercado interno) y de la obtenci\u00f3n de grandes super\u00e1vits fiscales gracias a fuertes presiones tributarias directas o indirectas contra las clases medias y bajas, devaluaciones, y sobre todo salarios superbajos y masas crecientes de excluidos. Con un contexto regional turbulento y formando parte de un imperio acosado por sus fracasos militares y econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>Con ese horizonte a la vista no es posible estabilizar el esquema de superexplotaci\u00f3n impuesto desde 2002, los pagos de deuda externa y los superbeneficios de las empresas privatizadas, los bancos y los grandes exportadores reducen a cero la perspectiva de un crecimiento durable y por consiguiente de bloqueo o reversi\u00f3n de la desintegraci\u00f3n social. Ello torna ilusorios los proyectos de gobernabilidad en el largo plazo incluidos los de car\u00e1cter elitista-autoritario porque todos ellos carecen entre otras cosas de una retaguardia econ\u00f3mica m\u00ednimamente estable, lo que anticipa la reproducci\u00f3n al infinito de peleas salvajes por el reparto del bot\u00edn al interior de las clases dominantes y el rebrote inevitable de rebeld\u00edas en las masas sumergidas.<\/p>\n<p>La historia contin\u00faa<\/p>\n<p>En \u00faltima instancia el futuro de la decadencia (es decir de la continuidad del r\u00e9gimen) depende del desarrollo del antisistema, de la izquierda pensada como desarrollo insurgente, como catalizador de una posible avalancha de los pobres. Esa eventualidad le quita el sue\u00f1o al poder, que oscila entre la disuasi\u00f3n m\u00e1s o menos legal (judicializaci\u00f3n y aislamiento medi\u00e1tico de las organizaciones populares) y la represi\u00f3n salvaje. Sabiendo que la ruptura cultural de diciembre de 2001 esta viva, se reproduce (misteriosamente) y aguarda una nueva oportunidad para expresarse.<\/p>\n<p>Esto lleva a la reflexi\u00f3n sobre los caminos de la revoluci\u00f3n necesaria, de la liquidaci\u00f3n de un r\u00e9gimen que no admite reformas, cuyo nivel de podredumbre hace descartar cualquier ilusi\u00f3n de cambio desde el interior de la institucionalidad colonial.<\/p>\n<p>Por ahora el gobierno se dedica a hacer buena letra represiva y a garantizar la rapi\u00f1a, aunque tratando de reducir al m\u00e1ximo el costo pol\u00edtico de sus decisiones. Kirchner sabe (o deber\u00eda saber) que su margen de maniobra se va agotando, si no endurece su pol\u00edtica tal como lo exigen el FMI, los grandes grupos econ\u00f3micos, la derecha can\u00edbal; ser\u00e1 descartado por la mafia que lo engendr\u00f3, aunque si lo hace desatar\u00e1 la bronca del pueblo, lo que a su vez lo convertir\u00e1 en un objeto inservible en el juego de las clases dominantes que no dudar\u00e1 ni un instante en arrojarlo a las fieras (su amigo Alfonsin le puede contar experiencias muy esclarecedoras). Un verdadero c\u00edrculo vicioso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gradualmente el gobierno argentino se va desprendiendo de la m\u00e1scara progresista y comienza a mostrar su verdadero rostro mafioso. Una sucesi\u00f3n de acontecimientos aparentemente sin vinculaci\u00f3n entre si se\u00f1alan el despegue de la nueva etapa oficial. Las denuncias p\u00f3stumas del ex ministro de interior Gustavo Beliz daban pistas muy claras sobre los v\u00ednculos entre el Poder Ejecutivo y funcionarios de la SIDE (Secretar\u00eda de Informaciones del Estado) cuya trama se remonta a la \u00faltima dictadura militar. Luego se precipitaron hechos como la acusaci\u00f3n de Arslani\u00e1n (ministro de seguridad de la Provincia de Buenos Aires) acerca del apoyo presidencial al brote neofascista encabezado por el empresario Blumberg o la impunidad judicial establecida en el caso AMIA (dif\u00edcil de ser concretada sin alg\u00fan tipo de gui\u00f1o desde el poder). Y luego una seguidilla represiva sincronizada con una abrumadora campa\u00f1a medi\u00e1tica digitada desde la Casa Rosada.  Esto forma parte de una realidad m\u00e1s amplia que incluye el fracaso de la operaci\u00f3n transversal que pretend\u00eda dotar a Kirchner de un movimiento pol\u00edtico propio, y su consecuencia l\u00f3gica: la recomposici\u00f3n de la alianza con las camarillas pol\u00edticas tradicionales. Pero principalmente el fin de la endeble recuperaci\u00f3n de la econom\u00eda atravesada por la l\u00f3gica depredadora del sistema que exige nuevas transferencias de ingresos hacia arriba lo que requiere en primer lugar la eliminaci\u00f3n de las protestas sociales y su radicalizaci\u00f3n pol\u00edtica. La descalificaci\u00f3n medi\u00e1tica de los piqueteros y la movilizaci\u00f3n fascista de las clases altas son dos componentes imprescindibles de la estrategia represiva en curso.   Es un momento decisivo para el gobierno que deber\u00e1 enfrentar a una oposici\u00f3n de izquierda cuya onda ascendente puede ser muy grande a mediano plazo si la situamos en un contexto socioecon\u00f3mico marcado por la extensi\u00f3n de la miseria.  La profundizaci\u00f3n de este modelo de ajuste perpetuo obliga al r\u00e9gimen a arrojar lastre progresista, el preservativo rosado ya cumpli\u00f3 su cometido principal, fue muy \u00fatil para el restablecimiento de la gobernabilidad, ha llegado la hora de arrojarlo al basurero (el presidente preferir\u00eda hacerlo en c\u00f3modas cuotas).  En s\u00edntesis; Kirchner con un juego propio cada vez m\u00e1s restringido debe cogobernar con camarillas pol\u00edticas repudiadas por el grueso de la poblaci\u00f3n. Y articuladas con tramas mafiosas que se extienden al conjunto del sistema bajo el monitoreo del FMI.   La nueva Argentina  Este cambio de imagen de la era k no es m\u00e1s que un instante en la larga marcha de la decadencia nacional, de la que emergen mutaciones, algunas de dif\u00edcil visualizaci\u00f3n, que van conformando una nueva realidad social imponiendo su presencia m\u00e1s all\u00e1 de la din\u00e1mica confusa de los interminables embrollos en la superficie del tembladeral.   Un observador perspicaz hubiera percibido a comienzos de la d\u00e9cada de 1940 que en nuestro pa\u00eds se estaban produciendo transformaciones destinadas a repercutir tarde o temprano en el escenario pol\u00edtico. Un abanico de grupos sociales nuevos asociados a la industrializaci\u00f3n irrump\u00edan desbordando a la vieja sociedad olig\u00e1rquica: obreros y burgueses industriales, capas medias urbanas ascendentes, se superpon\u00edan, desplazaban o se combinaban con un conjunto no menos complejo proveniente del anterior ascenso econ\u00f3mico de signo agroexportador. Se trataba de un proceso de integraci\u00f3n al capitalismo local en crecimiento. Ahora nos encontramos ante un fen\u00f3meno de signo opuesto iniciado hace cerca de medio siglo con la Revoluci\u00f3n Libertadora (1955), acelerado desde 1976 y dando un salto decisivo en el colapso de 2001.   Lo ocurrido aqu\u00ed en los a\u00f1os 40 empalm\u00f3 con (termin\u00f3 formando parte de) un gigantesco movimiento de regeneraci\u00f3n y expansi\u00f3n de la econom\u00eda mundial que se prolong\u00f3 durante varias d\u00e9cadas. Uno de cuyos rasgos distintivos fue el liderazgo estatal, tanto en Occidente que devino keynesiano como en la mayor parte de la periferia; desde el estatismo nacionalista burgu\u00e9s de Per\u00f3n o Nasser hasta el socialismo de estado de la URSS, Europa del Este o China. El mundo actual es otro, luego de casi treinta a\u00f1os de ascenso del parasitismo financiero y desaceleraci\u00f3n productiva global, con numerosos estados perif\u00e9ricos colapsados, la desaparici\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, la exclusi\u00f3n creciente de poblaciones en las \u00e1reas subdesarrolladas. Atravesado por el fracaso ideol\u00f3gico del neoliberalismo y la irrupci\u00f3n de formas embrionarias de re-autonomizaci\u00f3n perif\u00e9rica.   Mientras nuestra (lumpen) burgues\u00eda local sobrevive como mafia, es posible detectar algunos fen\u00f3menos que pueden ayudarnos a construir un cuadro de situaci\u00f3n medianamente racional del pa\u00eds, entre ellos me parece importante se\u00f1alar cinco:   Primero: agon\u00eda del peronismo  Convertido en el principal sost\u00e9n pol\u00edtico del sistema, completamente vaciado de su vieja m\u00edstica, reducido a su ra\u00edz burguesa en el peor sentido del t\u00e9rmino. Refugio de camarillas cada vez m\u00e1s alejadas del pueblo. Diciembre de 2001 las incluy\u00f3 en el lapidario que-se-vayan-todos, Kirchner intent\u00f3 torpemente superar el problema fabricando desde arriba una suerte de renovaci\u00f3n transversal (m\u00e1s all\u00e1 del Partido Justicialista que lo engendr\u00f3) con n\u00e1ufragos de la segunda l\u00ednea del sistema pol\u00edtico. Fracas\u00f3 porque los desechos humanos reclutados, sin base social significativa y aplicando la estrategia del FMI, se limitaron a entonar melod\u00edas setentistas y reproducir las pr\u00e1cticas mafiosas de sus viejos jefes. Que concluida la modesta aventura del presidente volvieron al estrado; Duhalde dando su visto bueno a la represi\u00f3n antipiquetera y Alfons\u00edn, como de costumbre, denunciando un futuro golpe de estado de derecha contra un gobierno tambi\u00e9n de derecha.  Los politic\u00f3logos suelen llamar a esto crisis de representatividad , pero es mucho m\u00e1s que eso, se trata de la desintegraci\u00f3n de la pol\u00edtica burguesa en un proceso de largo plazo, con idas y venidas, renovaciones frustradas, grandes vac\u00edos duraderos (fen\u00f3meno institucional profundo vinculado a la declinaci\u00f3n del estado).  Segundo: ilegitimidad del poder   Que incluye al fen\u00f3meno anterior extendi\u00e9ndose al conjunto del r\u00e9gimen (jueces, polic\u00edas, medios de comunicaci\u00f3n, grandes empresarios&#8230;); el sistema de poder es visto por los de abajo como un conjunto de bandas de ladrones.  Se trata de la agudizaci\u00f3n de lo ocurrido luego de 1955 cuando fue impuesto un esquema pol\u00edtico restringido (proscripci\u00f3n del peronismo), que gener\u00f3 formas extra institucionales de oposici\u00f3n popular (entre ellas la lucha armada contra dictaduras militares y gobiernos civiles de escasa representatividad). La brecha fue aparentemente cerrada en 1983, pero la democracia elitista que se instaur\u00f3 form\u00f3 parte del proceso de concentraci\u00f3n de ingresos, degradaci\u00f3n del estado y del tejido productivo, desnacionalizaci\u00f3n econ\u00f3mica y desintegraci\u00f3n social. Lo que desat\u00f3 a comienzos de la d\u00e9cada actual el repudio masivo de los mecanismos institucionales en su forma colonial concreta, degradada.  La breve era progre del gobierno de K no consigui\u00f3 mejorar la situaci\u00f3n, por el contrario su fracaso y sinceramiento mafioso profundiza la ilegitimidad del Poder, su separaci\u00f3n respecto del grueso de la poblaci\u00f3n, al mismo tiempo que relegitima las m\u00e1s diversas formas de oposici\u00f3n, en especial las que se colocan fuera del sistema.  Tercero: debilidad cultural de las clases altas  Luego del fin del triunfalismo neoliberal (privatista, individualista, pronorteamericano), la elitizaci\u00f3n social no encuentra un discurso ideol\u00f3gico que la justifique. El neoliberalismo de los a\u00f1os 90 promet\u00eda prosperidad para todos aunque con sacrificios iniciales ineludibles (Menem: &#8216;estamos mal pero vamos bien&#8217;), el sistema actual donde se acelera la desigualdad y la miseria de millones de personas carece de ilusiones. Solo le queda el exabrupto neofascista, el manotazo defensivo de los privilegios fundado en la cultura del apartheid. Los medios de comunicaci\u00f3n pueden producir golpes de efecto eficaces, pero al poco tiempo pierden influencia bajo el peso de la realidad. El caso Blumberg es ilustrativo, la campa\u00f1a medi\u00e1tica exigiendo mano dura contra el delito amalgam\u00e1ndolo con la delincuencia social y desde all\u00ed con la rebeld\u00eda de los pobres, termin\u00f3 por chocar contra hechos evidentes como la asociaci\u00f3n entre crimen organizado y mafia policial-judicial o la trama delictiva de pol\u00edticos y empresarios exitosos. Adem\u00e1s las clases altas movilizadas (incluido Blumberg) no pueden evitar sus exaltaciones reaccionarias ahuyentando a numerosos seguidores, finalmente la cruzada apareci\u00f3 como le que realmente era: un ensayo de consenso social para el disciplinamiento represivo de los de abajo.  La instauraci\u00f3n de una cultura de apartheid, de segregaci\u00f3n policial-judicial de los excluidos, que eventualmente podr\u00eda reemplazar al neoliberalismo como discurso legitimador del sistema, enfrenta problemas de dif\u00edcil soluci\u00f3n. El principal de ellos es la crisis desarticuladora de la vieja integraci\u00f3n social cuya din\u00e1mica no se ha detenido empujando a crecientes sectores medios y bajos hacia la oposici\u00f3n al r\u00e9gimen. Otro escollo no menos importante es la podredumbre del Estado a la que es necesario agregar el caos gansteril de las \u00e9lites econ\u00f3micas. Distinta ha sido la situaci\u00f3n en Europa occidental luego de la crisis de los a\u00f1os 1970 donde un amplio espectro de clases privilegiadas relativamente estables constituyeron la base del neofascismo de apartheid contra trabajadores provenientes de la periferia y otros grupos reprimidos.   Cuarto: presencia de la izquierda  Aparece desafiante, por primera vez luego de un largo ostracismo, con cada vez m\u00e1s extendida inserci\u00f3n en los sectores sumergidos (hasta hace poco coto cerrado del peronismo) y tambi\u00e9n creciendo en ciertos segmentos las capas medias empobrecidas. La irrupci\u00f3n piquetera ha sido hasta ahora su expresi\u00f3n m\u00e1s destacada ganando la calle y en el centro de los conflictos sociales, relegando a las burocracias sindicales. En un primer momento el fen\u00f3meno fue subestimado, sobre todo por la dirigencia peronista que hab\u00eda congelado la vieja imagen de la izquierda marginal implantada en la peque\u00f1a burgues\u00eda. Pero tambi\u00e9n fue mal interpretado por el progresismo que compart\u00eda los prejuicios peronistas a los que agregaba teorizaciones perversas acerca de la inevitable fascistizaci\u00f3n del conjunto de las clases medias arruinadas y otras predicciones derrotistas por el estilo. Para sorpresa del establishment la izquierda protagoniza el descontento popular pasando a constituir un aut\u00e9ntico hecho maldito: no se institucionaliza como lo desear\u00edan los manipuladores del sistema, volcando toda su energ\u00eda en una interminable carrera desde el llano hasta su banalizaci\u00f3n burguesa. Carece de capacidad para institucionalizarse porque emerge como un movimiento de rechazo al capitalismo subdesarrollado, realmente existente, y no como la pretensi\u00f3n hist\u00f3ricamente imposible de integraci\u00f3n al mismo. Es inepta para competir en el terreno de la politiquer\u00eda del r\u00e9gimen pero (recientemente) demostr\u00f3 su habilidad para echar ra\u00edces entre los de abajo a trav\u00e9s de una multiplicaci\u00f3n incesante de organizaciones, tendencias y facciones de todo tama\u00f1o y de muy variadas orientaciones te\u00f3ricas. Es su forma espec\u00edfica, plural, de crecer y consolidarse. Detr\u00e1s de esa apariencia ca\u00f3tica se van gestando de manera irregular embriones de articulaci\u00f3n estrat\u00e9gica. Los pol\u00edticos tradicionales deber\u00edan recordar la definici\u00f3n de Hip\u00f3lito Irigoyen:&#8217;todo taller de forja se parece a un mundo que se derrumba&#8217;.   Quinto: extrema fragilidad econ\u00f3mica   Componente esencial del sistema, superendeudado, dependiente de super\u00e1vits comerciales inciertos basados en el aplastamiento de las importaciones (es decir del mercado interno) y de la obtenci\u00f3n de grandes super\u00e1vits fiscales gracias a fuertes presiones tributarias directas o indirectas contra las clases medias y bajas, devaluaciones, y sobre todo salarios superbajos y masas crecientes de excluidos. Con un contexto regional turbulento y formando parte de un imperio acosado por sus fracasos militares y econ\u00f3micos.  Con ese horizonte a la vista no es posible estabilizar el esquema de superexplotaci\u00f3n impuesto desde 2002, los pagos de deuda externa y los superbeneficios de las empresas privatizadas, los bancos y los grandes exportadores reducen a cero la perspectiva de un crecimiento durable y por consiguiente de bloqueo o reversi\u00f3n de la desintegraci\u00f3n social. Ello torna ilusorios los proyectos de gobernabilidad en el largo plazo incluidos los de car\u00e1cter elitista-autoritario porque todos ellos carecen entre otras cosas de una retaguardia econ\u00f3mica m\u00ednimamente estable, lo que anticipa la reproducci\u00f3n al infinito de peleas salvajes por el reparto del bot\u00edn al interior de las clases dominantes y el rebrote inevitable de rebeld\u00edas en las masas sumergidas.  La historia contin\u00faa  En \u00faltima instancia el futuro de la decadencia (es decir de la continuidad del r\u00e9gimen) depende del desarrollo del antisistema, de la izquierda pensada como desarrollo insurgente, como catalizador de una posible avalancha de los pobres. Esa eventualidad le quita el sue\u00f1o al poder, que oscila entre la disuasi\u00f3n m\u00e1s o menos legal (judicializaci\u00f3n y aislamiento medi\u00e1tico de las organizaciones populares) y la represi\u00f3n salvaje. Sabiendo que la ruptura cultural de diciembre de 2001 esta viva, se reproduce (misteriosamente) y aguarda una nueva oportunidad para expresarse.   Esto lleva a la reflexi\u00f3n sobre los caminos de la revoluci\u00f3n necesaria, de la liquidaci\u00f3n de un r\u00e9gimen que no admite reformas, cuyo nivel de podredumbre hace descartar cualquier ilusi\u00f3n de cambio desde el interior de la institucionalidad colonial.  Por ahora el gobierno se dedica a hacer buena letra represiva y a garantizar la rapi\u00f1a, aunque tratando de reducir al m\u00e1ximo el costo pol\u00edtico de sus decisiones. Kirchner sabe (o deber\u00eda saber) que su margen de maniobra se va agotando, si no endurece su pol\u00edtica tal como lo exigen el FMI, los grandes grupos econ\u00f3micos, la derecha can\u00edbal; ser\u00e1 descartado por la mafia que lo engendr\u00f3, aunque si lo hace desatar\u00e1 la bronca del pueblo, lo que a su vez lo convertir\u00e1 en un objeto inservible en el juego de las clases dominantes que no dudar\u00e1 ni un instante en arrojarlo a las fieras (su amigo Alfonsin le puede contar experiencias muy esclarecedoras). Un verdadero c\u00edrculo vicioso.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[],"class_list":["post-212","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-america-latina"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/212","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=212"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/212\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=212"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=212"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=212"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}