{"id":214,"date":"2006-04-02T00:00:00","date_gmt":"2006-04-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=214"},"modified":"2020-02-12T12:29:06","modified_gmt":"2020-02-12T11:29:06","slug":"se-puede-ser-marxista-hoy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=214","title":{"rendered":"\u00bfSe puede ser marxista hoy?"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfTiene sentido en el alba del siglo XXI pensar y actuar remiti\u00e9ndose a un pensamiento que surgi\u00f3 en la\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 sociedad capitalista de mediados del siglo<br \/>\nXIX?<br \/>\n*****************************************<\/p>\n<p>Discurso de Investidura pronunciado por el fil\u00f3sofo y escritor mexicano Adolfo S\u00e1nchez V\u00e1squez, al recibir el Doctorado Honoris Causa en la<br \/>\nUniversidad de La Habana, el pasado 16 de septiembre de 2004<\/p>\n<p>Distinguidos miembros del Consejo Universitario de la Universidad de La Habana. Doctor Juan Vela Vald\u00e9s, rector de esta universidad, Profesores y<br \/>\nestudiantes, Compa\u00f1eros y amigos:<\/p>\n<p>La decisi\u00f3n del Consejo Universitario de la Universidad de La Habana de otorgarme el grado de doctor honoris causa, me ha conmovido tan profundamente que la expresi\u00f3n de mi agradecimiento resultar\u00eda pobre e insuficiente. Pero no puedo dejar de decir que tan alta y honrosa distinci\u00f3n la aprecio, sobe todo, por provenir de una instituci\u00f3n universitaria que, junto a sus elevadas contribuciones acad\u00e9micas, tanto ha dado al realce y a la realizaci\u00f3n de los valores que m\u00e1s podemos estimar: la verdad, la justicia, la dignidad humana, as\u00ed como la soberan\u00eda nacional, la solidaridad, la convivencia pac\u00edfica y el respeto mutuo entre los pueblos. Pero a este agradecimiento institucional, quisiera agregar el personal por la fraternal, l\u00facida y bella laudatio de quien -Roberto Fern\u00e1ndez Retamar- me siento, desde hace ya casi 40 a\u00f1os, no s\u00f3lo compa\u00f1ero de ideas y esperanzas y admirado lector de su admirable obra po\u00e9tica, sino tambi\u00e9n persistente seguidor de su conducta intelectual y pol\u00edtica al frente de una instituci\u00f3n tan consecuente con la digna e inquebrantable pol\u00edtica antimperialista de la Revoluci\u00f3n Cubana como La Casa de las Am\u00e9ricas, a la que tanto debemos los intelectuales de este continente y del Caribe por su defensa ejemplar y constante enriquecimiento de la cultura latinoamericana.<\/p>\n<p>La Habana (Cuba) &#8211; 21 de septiembre de 2004<\/p>\n<p>I<br \/>\nA continuaci\u00f3n voy a dedicar mi discurso de investidura a la obra que tan generosamente se reconoce con el grado de doctor honoris causa. Y, por supuesto, no para juzgarla, pues yo ser\u00eda el menos indicado para ello, sino para reivindicar el eje filos\u00f3fico, pol\u00edtico y moral en torno al cual ha girado toda ella: o sea, el marxismo. Pero no s\u00f3lo el marxismo como conjunto de ideas, sino como parte de la vida misma, o m\u00e1s exactamente: de ideas y valores que han alentado la lucha de millones de hombres que han sacrificado en ella su tranquilidad y, en muchos casos, su libertad e incluso la vida.<\/p>\n<p>Ahora bien, \u00bfpor qu\u00e9 volver, en estos momentos, sobre este eje, fuente o manantial te\u00f3rico y vital? Porque hoy, m\u00e1s que en otros tiempos, se pone en cuesti\u00f3n la vinculaci\u00f3n entre sus ideas y la realidad, entre su pensamiento y la acci\u00f3n. Cierto es que el marxismo siempre ha sido no s\u00f3lo cuestionado, sino negado por quienes, dados su inter\u00e9s de clase o su privilegiada posici\u00f3n social, no pueden soportar una teor\u00eda cr\u00edtica y una pr\u00e1ctica encaminadas a transformar radicalmente el sistema econ\u00f3mico-social en el que ejercen su dominio y sus privilegios. Pero no es \u00e9ste el cuestionamiento que ahora tenemos en la mira, sino el que cala en individuos o grupos sociales, ciertamente perplejos o desorientados, aunque no est\u00e1n vinculados necesariamente con ese inter\u00e9s de clase o privilegiada posici\u00f3n social. Esta perplejidad y desorientaci\u00f3n, que se intensifica y ampl\u00eda bajo el martilleo ideol\u00f3gico de los medios masivos de comunicaci\u00f3n, sobre todo desde el hundimiento del llamado &#8216;socialismo real&#8217;, constituye el caldo de cultivo del cuestionamiento del marxismo, que puede condensarse en esta lac\u00f3nica pregunta: \u00bfse puede ser marxista hoy? O con otras palabras: \u00bftiene sentido en el alba del siglo XXI pensar y actuar remiti \u00e9ndose a un pensamiento que surgi\u00f3 en la sociedad capitalista de mediados del siglo XIX?<\/p>\n<p>Ahora bien, para responder a esta pregunta habr\u00eda que tener una idea, por m\u00ednima que sea, de lo que entendemos por marxismo, dada la pluralidad de sus interpretaciones. Pues bien, teniendo esto presente, y sin pretender extender certificados de &#8216;pureza&#8217;, se puede entender por \u00e9l -con base en el propio Marx- un proyecto de transformaci\u00f3n del mundo realmente existente, a partir de su cr\u00edtica y de su interpretaci\u00f3n o conocimiento. O sea: una teor\u00eda y una pr\u00e1ctica en su unidad indisoluble. Por tanto, el cuestionamiento que se hace del marxismo y se cifra en la pregunta de si se puede ser marxista hoy, afecta tanto a su teor\u00eda como a su pr\u00e1ctica, pero -como trataremos de ver- m\u00e1s a \u00e9sta que a aqu\u00e9lla.<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>En cuanto teor\u00eda de vocaci\u00f3n cient\u00edfica, el marxismo pone al descubierto la estructura del capitalismo, as\u00ed como las posibilidades de su transformaci\u00f3n inscritas en ella, y, como tal, tiene que asumir el reto de toda teor\u00eda que aspire a la verdad: el de poner a prueba sus tesis fundamentales contrast\u00e1ndolas con la realidad y con la pr\u00e1ctica. De este reto el marxismo tiene que salir manteniendo las tesis que resisten esa prueba, revisando las que han de ajustarse al movimiento de lo real o bien abandonando aquellas que han sido invalidadas por la realidad. Pues bien, veamos, aunque sea muy sucintamente, la situaci\u00f3n de algunas de sus tesis b\u00e1sicas con respecto a esa triple exigencia.<br \/>\nPor lo que toca a las primeras, encontramos tesis que no s\u00f3lo se mantienen, sino que hoy son m\u00e1s s\u00f3lidas que nunca, ya que la realidad no ha hecho m\u00e1s que acentuar, ahondar o extender lo que en ellas se pon\u00eda al descubierto. Tales son, para dar s\u00f3lo unos cuantos ejemplos, las relativas a la naturaleza explotadora, depredadora, del capitalismo; a los conceptos de clase, divisi\u00f3n social clasista y lucha de clases; a la expansi\u00f3n creciente e ilimitada del capital que, en nuestros d\u00edas, prueba fehacientemente la globalizaci\u00f3n del capital financiero; al car\u00e1cter de clase del Estado; a la mercantilizaci\u00f3n avasallante de toda forma de producci\u00f3n material y espiritual; a la enajenaci\u00f3n que alcanza hoy a todas las formas de relaci\u00f3n humana: en la producci\u00f3n, en el consumo, en los medios masivos de comunicaci\u00f3n, etc\u00e9tera, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>En cuanto a las tesis o concepciones que habr\u00eda que revisar para ajustarlas al movimiento de lo real, est\u00e1 la relativa a las contradicciones de clase que, sin dejar de ser fundamentales, tienen que conjugarse con otras importantes contradicciones en la sociedad actual: nacionales, \u00e9tnicas, religiosas, ambientales, de g\u00e9nero, etc\u00e9tera. Y por lo que toca a la concepci\u00f3n de la historia hay que superar el dualismo que se da en los textos de Marx, entre una interpretaci\u00f3n determinista e incluso teleol\u00f3gica, de ra\u00edz hegeliana, y la concepci\u00f3n abierta seg\u00fan la cual &#8216;la historia la hacen los hombres en condiciones determinadas&#8217;. Y que, por tanto, depende de ellos, de su conciencia, organizaci\u00f3n y acci\u00f3n, que la historia conduzca al socialismo o a una nueva barbarie. Y est\u00e1n tambi\u00e9n las tesis, que han de ser puestas al d\u00eda acerca de las funciones del Estado, as\u00ed como las del acceso al poder, cuestiones sobre las cuales ya Gramsci proporcion\u00f3 importantes indicaciones.<\/p>\n<p>Finalmente entre las tesis o concepciones de Marx y del marxismo cl\u00e1sico que hay que abandonar, al ser desmentidas por el movimiento de la realidad, est\u00e1 la relativa al sujeto de la historia. Hoy no puede sostenerse que la clase obrera sea el sujeto central y exclusivo de la historia, cuando la realidad muestra y exige un sujeto plural, cuya composici\u00f3n no puede ser inalterable o establecerse a priori. Tampoco cabe sostener la tesis cl\u00e1sica de la positividad del desarrollo ilimitado de las fuerzas productivas, ya que este desarrollo minar\u00eda la base natural de la existencia humana. Lo que vuelve, a su vez, ut\u00f3pica la justicia distributiva, propuesta por Marx en la fase superior de la sociedad comunista con su principio de distribuci\u00f3n de los bienes conforme a las necesidades de cada individuo, ya que ese principio de justicia presupone una producci\u00f3n ilimitada de bienes, &#8216;a manos llenas&#8217;.<\/p>\n<p>En suma, el marxismo como teor\u00eda sigue en pie, pero a condici\u00f3n de que, de acuerdo con el movimiento de lo real, mantenga sus tesis b\u00e1sicas -aunque no todas-, revise o ajuste otras y abandone aqu\u00e9llas que tienen que dejar paso a otras nuevas para no quedar a la zaga de la realidad. O sea, en la marcha para la necesaria transformaci\u00f3n del mundo existente, hay que partir de Marx para desarrollar y enriquecer su teor\u00eda, aunque en el camino haya que dejar, a veces, al propio Marx.<\/p>\n<p>III<\/p>\n<p>Ahora bien, reafirmada esta salud te\u00f3rica del marxismo, hay que subrayar que \u00e9ste no es s\u00f3lo, ni ante todo una teor\u00eda, sino fundamental y prioritariamente, una pr\u00e1ctica, pues recordemos, una vez m\u00e1s, que &#8216;de lo que se trata es de transformar el mundo&#8217; (Tesis XI sobre Feuerbach de Marx). Pues bien, si de eso se trata, es ah\u00ed, en su pr\u00e1ctica, donde la cuesti\u00f3n de si tiene sentido ser marxista hoy, ha de plantearse en toda su profundidad.<\/p>\n<p>Pues bien, considerando el papel que el marxismo ha desempe\u00f1ado hist\u00f3ricamente, desde sus or\u00edgenes, al elevar la conciencia de los trabajadores de la necesidad y posibilidad de su emancipaci\u00f3n, y al inspirar con ello tanto sus acciones reivindicativas como revolucionarias, no podr\u00eda negarse fundamentalmente su influencia y significado hist\u00f3rico-universal. Ciertamente, puede afirmarse sin exagerar, que ning\u00fan pensamiento filos\u00f3fico, pol\u00edtico o social ha influido, a lo largo de la historia de la humanidad, tanto como el marxismo en la conciencia y conducta de los hombres y de los pueblos.<\/p>\n<p>Para encontrar algo semejante habr\u00eda que buscarlo fuera de ese pensamiento, no en el campo de la raz\u00f3n, sino en el de la fe, propio de las religiones como budismo, cristianismo o islamismo, que ofrecen una salvaci\u00f3n ilusoria de los sufrimientos terrenales en un mundo supraterreno. Para el marxismo, la liberaci\u00f3n social, humana, hay que buscarla aqu\u00ed y desde ahora con la raz\u00f3n y la pr\u00e1ctica que han de conducir a ella.<\/p>\n<p>Aunque s\u00f3lo fuera por esto, y el &#8216;esto&#8217; tiene aqu\u00ed una enorme dimensi\u00f3n, el marxismo puede afrontar venturosamente su cuestionamiento en el plano de pr\u00e1ctica encaminada a mejorar las condiciones de existencia de los trabajadores, as\u00ed como en las luchas contra los reg\u00edmenes autoritarios o nazifascistas o por la destrucci\u00f3n del poder econ\u00f3mico y pol\u00edtico burgu\u00e9s. Los m\u00faltiples testimonios que, con este motivo, podr\u00edan aportarse favorecen esta apreciaci\u00f3n positiva de su papel hist\u00f3rico-pr\u00e1ctico, sin que \u00e9ste signifique, en modo alguno, ignorar sus debilidades, sombras o desv\u00edos en este terreno, ni tampoco las aportaciones de otras corrientes pol\u00edticas o sociales: dem\u00f3cratas radicales, socialistas de izquierda, diferentes movimientos sociales, o de liberaci\u00f3n nacional, anarquistas, teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>IV<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n se plantea, sobre todo, con respecto a la pr\u00e1ctica que, en nombre del marxismo, se ejerci\u00f3 despu\u00e9s de haberse abolido las relaciones capitalistas de producci\u00f3n y el poder burgu\u00e9s, para construir una alternativa al capitalismo: el socialismo. Ciertamente, nos referimos a la experiencia hist\u00f3rica, que se inaugura con la Revoluci\u00f3n Rusa de 1917, que desemboc\u00f3 en la construcci\u00f3n de la sociedad que posteriormente se llam\u00f3 el &#8216;socialismo real&#8217;. Un &#8216;socialismo&#8217; que se ve\u00eda a s\u00ed mismo, en la ex Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, como la base, ya construida, del comunismo dise\u00f1ado por Marx en su Cr\u00edtica del programa de Gotha.<\/p>\n<p>Sin entrar ahora en las causas que determinaron el fracaso hist\u00f3rico de un proyecto originario de emancipaci\u00f3n, al pretender realizarse, puede afirmarse: \u00a0Primero, que, no obstante los logros econ\u00f3micos, sociales y culturales alcanzados, condujo a un r\u00e9gimen econ\u00f3mico, social y pol\u00edtico at\u00edpico -ni capitalista ni socialista-, que represent\u00f3 una nueva forma de dominio y explotaci\u00f3n. \u00a0Segundo: que ese &#8216;socialismo&#8217; signific\u00f3, no obstante, un dique a la expansi\u00f3n mundial del capitalismo, aunque es evidente tambi\u00e9n que con su derrumbe la bipolaridad en la hegemon\u00eda mundial dej\u00f3 paso a la unipolaridad del capitalismo m\u00e1s depredador, concentrada en el imperio de Estados Unidos. Y tercero: que la opci\u00f3n por, y las esperanzas, en la alternativa social del socialismo quedaron sumamente reducidas o cegadas, as\u00ed como las del marxismo que la inspir\u00f3 y fundament\u00f3. A ello contribuy\u00f3 decisivamente la identificaci\u00f3n falsa e interesada del &#8216;socialismo real&#8217; con todo socialismo posible y la del marxismo con la ideolog\u00eda sovi\u00e9tica que lo justific\u00f3.<\/p>\n<p>V<\/p>\n<p>Puesto que no es tan f\u00e1cil negar el car\u00e1cter liberador, emancipatorio, del pensamiento de Marx y del marxismo cl\u00e1sico, los ide\u00f3logos m\u00e1s reaccionarios, pero tambi\u00e9n m\u00e1s perspicaces del capitalismo, tratan de sostener la imposibilidad de la realizaci\u00f3n del socialismo. Y para ello recurren a diversas concepciones idealistas del hombre, la historia y la sociedad. Unas veces apelan a una supuesta naturaleza humana inmutable -ego\u00edsta, competitiva-, propia en verdad del homo economicus capitalista, incompatible con la fraternidad, solidaridad y cooperaci\u00f3n indispensable en una sociedad socialista. Otras veces se valen de la concepci\u00f3n teleol\u00f3gica de la historia que decreta -muy hegelianamente- la inviabilidad del socialismo al llegar aqu\u00e9lla a su fin con el triunfo del capitalismo liberal, o m\u00e1s exactamente neoliberal.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se recurre a la idea fatalista de que todo proyecto emancipatorio, al realizarse se degrada o desnaturaliza inevitablemente. Y, por \u00faltimo, se echa mano del &#8216;pensamiento d\u00e9bil&#8217; o posmoderno para el cual la falta de fundamento o raz\u00f3n de lo existente invalida toda causa o proyecto humano de emancipaci\u00f3n. Como es f\u00e1cil advertir, en todos estos casos se persigue o alimenta el mismo fin: confundir las conciencias, desmovilizarlas y cerrar as\u00ed el paso a la organizaci\u00f3n y la acci\u00f3n necesarias para construir una alternativa social al capitalismo y, por tanto, a todo pensamiento que -como el marxista- contribuya a ella.<\/p>\n<p>VI<\/p>\n<p>Ahora bien, aun reconociendo la falsedad de los supuestos ideol\u00f3gicos en que se apoyan estos intentos descalificadores, as\u00ed como los intereses de clase que los promueven, es innegable que, a ra\u00edz del hundimiento del &#8216;socialismo real&#8217;, se da un descr\u00e9dito de la idea de socialismo y un declive de la recepci\u00f3n y adhesi\u00f3n al marxismo. Y ello cuando la alternativa al capitalismo, en su fase globalizadora, se ha vuelto m\u00e1s imperiosa no s\u00f3lo porque sus males estructurales se han agravado, sino tambi\u00e9n porque al poner el desarrollo cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico bajo el signo del lucro y la ganancia, amenaza a la humanidad con sumirla en la nueva barbarie de un holocausto nuclear, de un cataclismo geol\u00f3gico o de la supeditaci\u00f3n de los logros gen\u00e9ticos al mercado.<\/p>\n<p>De tal manera que, en nuestros d\u00edas, el agresivo capitalismo globalizador hegemonizado por Estados Unidos, al avasallar, con sus guerras preventivas, la soberan\u00eda y la independencia de los pueblos, al hacer a\u00f1icos la legalidad internacional, al volver las conquistas de la ciencia y la t\u00e9cnica contra el hombre y al globalizar los sufrimientos, humillaciones y la enajenaci\u00f3n de los seres humanos, atenta no s\u00f3lo contra las clases m\u00e1s explotadas y oprimidas y contra los m\u00e1s amplios sectores sociales, sino tambi\u00e9n contra la humanidad misma, lo que explica el signo anticapitalista de las recientes movilizaciones contra la guerra y de los crecientes movimientos sociales altermundistas en los que participan los m\u00e1s diversos actores sociales.<\/p>\n<p>La emancipaci\u00f3n social y humana que el marxismo se ha propuesto siempre pasa hoy necesariamente por la construcci\u00f3n del dique que detenga esta agresiva y antihumana pol\u00edtica imperial estadunidense. Pues bien, en la construcci\u00f3n de ese dique al imperialismo que tantos sufrimientos ha infligido al pueblo cubano, est\u00e1 hoy sin desmayo, como siempre, y fiel a sus or\u00edgenes martianos, la Revoluci\u00f3n Cubana.<\/p>\n<p>VII<\/p>\n<p>Llegamos al final de nuestro discurso con el que pretend\u00edamos responder a la cuesti\u00f3n de si se puede ser marxista hoy. Y nuestra firme respuesta al concluir, es \u00e9sta: puesto que una alternativa social al capitalismo -como el socialismo- es ahora m\u00e1s necesaria y deseable que nunca, tambi\u00e9n lo es, por consiguiente, el marxismo que contribuye -te\u00f3rica y pr\u00e1cticamente- a su realizaci\u00f3n. Lo cual quiere decir, a su vez, que ser marxista hoy significa no s\u00f3lo poner en juego la inteligencia para fundamentar la necesidad y posibilidad de esa alternativa, sino tambi\u00e9n tensar la voluntad para responder al imperativo pol\u00edtico-moral de contribuir a realizarla.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, reitero mi m\u00e1s profundo agradecimiento a la Universidad de La Habana, porque con la alta distinci\u00f3n que me otorga, me da un vigoroso impulso para continuar, en su tramo final, la obra que ha tenido y tiene como eje te\u00f3rico y vital al marxismo.<\/p>\n<p>* Adolfo S\u00e1nchez V\u00e1squez<\/p>\n<p>S\u00e1nchez V\u00e1squez -nacido en Algeciras, C\u00e1diz, y exiliado en M\u00e9xico desde los 14 a\u00f1os y recibido en la UNAM de Doctor en Filosof\u00eda- ha escrito numerosas obras sobre \u00e9tica, est\u00e9tica y marxismo, entre ellas: &#8216;Ciencia y Revoluci\u00f3n, el marxismo de Althusser&#8217; (1978), &#8216;Ensayos marxistas sobre historia y pol\u00edtica'(1985), &#8216;Filosof\u00eda y circunstancias&#8217; (1997) y otros ensayos que han contribuido a la formaci\u00f3n de investigadores latinoamericanos y al modo de aplicar el materialismo hist\u00f3rico a nuestra espec\u00edfica realidad, por aquello que expuse en una ponencia en un Seminario de la UNAM en 1985: &#8216;\u00bfAm\u00e9rica Latina desde Marx o Marx desde Am\u00e9rica Latina&#8217;?. El Sistema Nacional de Investigadores de M\u00e9xico reconoci\u00f3 la labor de S\u00e1nchez V\u00e1squez nombr\u00e1ndolo Dr. Em\u00e9rito.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfTiene sentido en el alba del siglo XXI pensar y actuar remiti\u00e9ndose a un pensamiento que surgi\u00f3 en la\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 sociedad capitalista de mediados del siglo XIX?  *****************************************  Discurso de Investidura pronunciado por el fil\u00f3sofo y escritor mexicano Adolfo S\u00e1nchez V\u00e1squez, al recibir el Doctorado Honoris Causa en la Universidad de La Habana, el pasado 16 de septiembre de 2004  Distinguidos miembros del Consejo Universitario de la Universidad de La Habana. Doctor Juan Vela Vald\u00e9s, rector de esta universidad, Profesores y estudiantes, Compa\u00f1eros y amigos:  La decisi\u00f3n del Consejo Universitario de la Universidad de La Habana de otorgarme el grado de doctor honoris causa, me ha conmovido tan profundamente que la expresi\u00f3n de mi agradecimiento resultar\u00eda pobre e insuficiente. Pero no puedo dejar de decir que tan alta y honrosa distinci\u00f3n la aprecio, sobe todo, por provenir de una instituci\u00f3n universitaria que, junto a sus elevadas contribuciones acad\u00e9micas, tanto ha dado al realce y a la realizaci\u00f3n de los valores que m\u00e1s podemos estimar: la verdad, la justicia, la dignidad humana, as\u00ed como la soberan\u00eda nacional, la solidaridad, la convivencia pac\u00edfica y el respeto mutuo entre los pueblos. Pero a este agradecimiento institucional, quisiera agregar el personal por la fraternal, l\u00facida y bella laudatio de quien -Roberto Fern\u00e1ndez Retamar- me siento, desde hace ya casi 40 a\u00f1os, no s\u00f3lo compa\u00f1ero de ideas y esperanzas y admirado lector de su admirable obra po\u00e9tica, sino tambi\u00e9n persistente seguidor de su conducta intelectual y pol\u00edtica al frente de una instituci\u00f3n tan consecuente con la digna e inquebrantable pol\u00edtica antimperialista de la Revoluci\u00f3n Cubana como La Casa de las Am\u00e9ricas, a la que tanto debemos los intelectuales de este continente y del Caribe por su defensa ejemplar y constante enriquecimiento de la cultura latinoamericana.  La Habana (Cuba) &#8211; 21 de septiembre de 2004  I  \u00a0A continuaci\u00f3n voy a dedicar mi discurso de investidura a la obra que tan generosamente se reconoce con el grado de doctor honoris causa. Y, por supuesto, no para juzgarla, pues yo ser\u00eda el menos indicado para ello, sino para reivindicar el eje filos\u00f3fico, pol\u00edtico y moral en torno al cual ha girado toda ella: o sea, el marxismo. Pero no s\u00f3lo el marxismo como conjunto de ideas, sino como parte de la vida misma, o m\u00e1s exactamente: de ideas y valores que han alentado la lucha de millones de hombres que han sacrificado en ella su tranquilidad y, en muchos casos, su libertad e incluso la vida.  Ahora bien, \u00bfpor qu\u00e9 volver, en estos momentos, sobre este eje, fuente o manantial te\u00f3rico y vital? Porque hoy, m\u00e1s que en otros tiempos, se pone en cuesti\u00f3n la vinculaci\u00f3n entre sus ideas y la realidad, entre su pensamiento y la acci\u00f3n. Cierto es que el marxismo siempre ha sido no s\u00f3lo cuestionado, sino negado por quienes, dados su inter\u00e9s de clase o su privilegiada posici\u00f3n social, no pueden soportar una teor\u00eda cr\u00edtica y una pr\u00e1ctica encaminadas a transformar radicalmente el sistema econ\u00f3mico-social en el que ejercen su dominio y sus privilegios. Pero no es \u00e9ste el cuestionamiento que ahora tenemos en la mira, sino el que cala en individuos o grupos sociales, ciertamente perplejos o desorientados, aunque no est\u00e1n vinculados necesariamente con ese inter\u00e9s de clase o privilegiada posici\u00f3n social. Esta perplejidad y desorientaci\u00f3n, que se intensifica y ampl\u00eda bajo el martilleo ideol\u00f3gico de los medios masivos de comunicaci\u00f3n, sobre todo desde el hundimiento del llamado &#8216;socialismo real&#8217;, constituye el caldo de cultivo del cuestionamiento del marxismo, que puede condensarse en esta lac\u00f3nica pregunta: \u00bfse puede ser marxista hoy? O con otras palabras: \u00bftiene sentido en el alba del siglo XXI pensar y actuar remiti \u00e9ndose a un pensamiento que surgi\u00f3 en la sociedad capitalista de mediados del siglo XIX?  Ahora bien, para responder a esta pregunta habr\u00eda que tener una idea, por m\u00ednima que sea, de lo que entendemos por marxismo, dada la pluralidad de sus interpretaciones. Pues bien, teniendo esto presente, y sin pretender extender certificados de &#8216;pureza&#8217;, se puede entender por \u00e9l -con base en el propio Marx- un proyecto de transformaci\u00f3n del mundo realmente existente, a partir de su cr\u00edtica y de su interpretaci\u00f3n o conocimiento. O sea: una teor\u00eda y una pr\u00e1ctica en su unidad indisoluble. Por tanto, el cuestionamiento que se hace del marxismo y se cifra en la pregunta de si se puede ser marxista hoy, afecta tanto a su teor\u00eda como a su pr\u00e1ctica, pero -como trataremos de ver- m\u00e1s a \u00e9sta que a aqu\u00e9lla.  II   En cuanto teor\u00eda de vocaci\u00f3n cient\u00edfica, el marxismo pone al descubierto la estructura del capitalismo, as\u00ed como las posibilidades de su transformaci\u00f3n inscritas en ella, y, como tal, tiene que asumir el reto de toda teor\u00eda que aspire a la verdad: el de poner a prueba sus tesis fundamentales contrast\u00e1ndolas con la realidad y con la pr\u00e1ctica. De este reto el marxismo tiene que salir manteniendo las tesis que resisten esa prueba, revisando las que han de ajustarse al movimiento de lo real o bien abandonando aquellas que han sido invalidadas por la realidad. Pues bien, veamos, aunque sea muy sucintamente, la situaci\u00f3n de algunas de sus tesis b\u00e1sicas con respecto a esa triple exigencia.  Por lo que toca a las primeras, encontramos tesis que no s\u00f3lo se mantienen, sino que hoy son m\u00e1s s\u00f3lidas que nunca, ya que la realidad no ha hecho m\u00e1s que acentuar, ahondar o extender lo que en ellas se pon\u00eda al descubierto. Tales son, para dar s\u00f3lo unos cuantos ejemplos, las relativas a la naturaleza explotadora, depredadora, del capitalismo; a los conceptos de clase, divisi\u00f3n social clasista y lucha de clases; a la expansi\u00f3n creciente e ilimitada del capital que, en nuestros d\u00edas, prueba fehacientemente la globalizaci\u00f3n del capital financiero; al car\u00e1cter de clase del Estado; a la mercantilizaci\u00f3n avasallante de toda forma de producci\u00f3n material y espiritual; a la enajenaci\u00f3n que alcanza hoy a todas las formas de relaci\u00f3n humana: en la producci\u00f3n, en el consumo, en los medios masivos de comunicaci\u00f3n, etc\u00e9tera, etc\u00e9tera.  En cuanto a las tesis o concepciones que habr\u00eda que revisar para ajustarlas al movimiento de lo real, est\u00e1 la relativa a las contradicciones de clase que, sin dejar de ser fundamentales, tienen que conjugarse con otras importantes contradicciones en la sociedad actual: nacionales, \u00e9tnicas, religiosas, ambientales, de g\u00e9nero, etc\u00e9tera. Y por lo que toca a la concepci\u00f3n de la historia hay que superar el dualismo que se da en los textos de Marx, entre una interpretaci\u00f3n determinista e incluso teleol\u00f3gica, de ra\u00edz hegeliana, y la concepci\u00f3n abierta seg\u00fan la cual &#8216;la historia la hacen los hombres en condiciones determinadas&#8217;. Y que, por tanto, depende de ellos, de su conciencia, organizaci\u00f3n y acci\u00f3n, que la historia conduzca al socialismo o a una nueva barbarie. Y est\u00e1n tambi\u00e9n las tesis, que han de ser puestas al d\u00eda acerca de las funciones del Estado, as\u00ed como las del acceso al poder, cuestiones sobre las cuales ya Gramsci proporcion\u00f3 importantes indicaciones.   Finalmente entre las tesis o concepciones de Marx y del marxismo cl\u00e1sico que hay que abandonar, al ser desmentidas por el movimiento de la realidad, est\u00e1 la relativa al sujeto de la historia. Hoy no puede sostenerse que la clase obrera sea el sujeto central y exclusivo de la historia, cuando la realidad muestra y exige un sujeto plural, cuya composici\u00f3n no puede ser inalterable o establecerse a priori. Tampoco cabe sostener la tesis cl\u00e1sica de la positividad del desarrollo ilimitado de las fuerzas productivas, ya que este desarrollo minar\u00eda la base natural de la existencia humana. Lo que vuelve, a su vez, ut\u00f3pica la justicia distributiva, propuesta por Marx en la fase superior de la sociedad comunista con su principio de distribuci\u00f3n de los bienes conforme a las necesidades de cada individuo, ya que ese principio de justicia presupone una producci\u00f3n ilimitada de bienes, &#8216;a manos llenas&#8217;.  En suma, el marxismo como teor\u00eda sigue en pie, pero a condici\u00f3n de que, de acuerdo con el movimiento de lo real, mantenga sus tesis b\u00e1sicas -aunque no todas-, revise o ajuste otras y abandone aqu\u00e9llas que tienen que dejar paso a otras nuevas para no quedar a la zaga de la realidad. O sea, en la marcha para la necesaria transformaci\u00f3n del mundo existente, hay que partir de Marx para desarrollar y enriquecer su teor\u00eda, aunque en el camino haya que dejar, a veces, al propio Marx.  III   Ahora bien, reafirmada esta salud te\u00f3rica del marxismo, hay que subrayar que \u00e9ste no es s\u00f3lo, ni ante todo una teor\u00eda, sino fundamental y prioritariamente, una pr\u00e1ctica, pues recordemos, una vez m\u00e1s, que &#8216;de lo que se trata es de transformar el mundo&#8217; (Tesis XI sobre Feuerbach de Marx). Pues bien, si de eso se trata, es ah\u00ed, en su pr\u00e1ctica, donde la cuesti\u00f3n de si tiene sentido ser marxista hoy, ha de plantearse en toda su profundidad.  Pues bien, considerando el papel que el marxismo ha desempe\u00f1ado hist\u00f3ricamente, desde sus or\u00edgenes, al elevar la conciencia de los trabajadores de la necesidad y posibilidad de su emancipaci\u00f3n, y al inspirar con ello tanto sus acciones reivindicativas como revolucionarias, no podr\u00eda negarse fundamentalmente su influencia y significado hist\u00f3rico-universal. Ciertamente, puede afirmarse sin exagerar, que ning\u00fan pensamiento filos\u00f3fico, pol\u00edtico o social ha influido, a lo largo de la historia de la humanidad, tanto como el marxismo en la conciencia y conducta de los hombres y de los pueblos.   Para encontrar algo semejante habr\u00eda que buscarlo fuera de ese pensamiento, no en el campo de la raz\u00f3n, sino en el de la fe, propio de las religiones como budismo, cristianismo o islamismo, que ofrecen una salvaci\u00f3n ilusoria de los sufrimientos terrenales en un mundo supraterreno. Para el marxismo, la liberaci\u00f3n social, humana, hay que buscarla aqu\u00ed y desde ahora con la raz\u00f3n y la pr\u00e1ctica que han de conducir a ella.  Aunque s\u00f3lo fuera por esto, y el &#8216;esto&#8217; tiene aqu\u00ed una enorme dimensi\u00f3n, el marxismo puede afrontar venturosamente su cuestionamiento en el plano de pr\u00e1ctica encaminada a mejorar las condiciones de existencia de los trabajadores, as\u00ed como en las luchas contra los reg\u00edmenes autoritarios o nazifascistas o por la destrucci\u00f3n del poder econ\u00f3mico y pol\u00edtico burgu\u00e9s. Los m\u00faltiples testimonios que, con este motivo, podr\u00edan aportarse favorecen esta apreciaci\u00f3n positiva de su papel hist\u00f3rico-pr\u00e1ctico, sin que \u00e9ste signifique, en modo alguno, ignorar sus debilidades, sombras o desv\u00edos en este terreno, ni tampoco las aportaciones de otras corrientes pol\u00edticas o sociales: dem\u00f3cratas radicales, socialistas de izquierda, diferentes movimientos sociales, o de liberaci\u00f3n nacional, anarquistas, teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, etc\u00e9tera.  IV   La cuesti\u00f3n se plantea, sobre todo, con respecto a la pr\u00e1ctica que, en nombre del marxismo, se ejerci\u00f3 despu\u00e9s de haberse abolido las relaciones capitalistas de producci\u00f3n y el poder burgu\u00e9s, para construir una alternativa al capitalismo: el socialismo. Ciertamente, nos referimos a la experiencia hist\u00f3rica, que se inaugura con la Revoluci\u00f3n Rusa de 1917, que desemboc\u00f3 en la construcci\u00f3n de la sociedad que posteriormente se llam\u00f3 el &#8216;socialismo real&#8217;. Un &#8216;socialismo&#8217; que se ve\u00eda a s\u00ed mismo, en la ex Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, como la base, ya construida, del comunismo dise\u00f1ado por Marx en su Cr\u00edtica del programa de Gotha.  Sin entrar ahora en las causas que determinaron el fracaso hist\u00f3rico de un proyecto originario de emancipaci\u00f3n, al pretender realizarse, puede afirmarse: \u00a0Primero, que, no obstante los logros econ\u00f3micos, sociales y culturales alcanzados, condujo a un r\u00e9gimen econ\u00f3mico, social y pol\u00edtico at\u00edpico -ni capitalista ni socialista-, que represent\u00f3 una nueva forma de dominio y explotaci\u00f3n. \u00a0Segundo: que ese &#8216;socialismo&#8217; signific\u00f3, no obstante, un dique a la expansi\u00f3n mundial del capitalismo, aunque es evidente tambi\u00e9n que con su derrumbe la bipolaridad en la hegemon\u00eda mundial dej\u00f3 paso a la unipolaridad del capitalismo m\u00e1s depredador, concentrada en el imperio de Estados Unidos. Y tercero: que la opci\u00f3n por, y las esperanzas, en la alternativa social del socialismo quedaron sumamente reducidas o cegadas, as\u00ed como las del marxismo que la inspir\u00f3 y fundament\u00f3. A ello contribuy\u00f3 decisivamente la identificaci\u00f3n falsa e interesada del &#8216;socialismo real&#8217; con todo socialismo posible y la del marxismo con la ideolog\u00eda sovi\u00e9tica que lo justific\u00f3.  V   Puesto que no es tan f\u00e1cil negar el car\u00e1cter liberador, emancipatorio, del pensamiento de Marx y del marxismo cl\u00e1sico, los ide\u00f3logos m\u00e1s reaccionarios, pero tambi\u00e9n m\u00e1s perspicaces del capitalismo, tratan de sostener la imposibilidad de la realizaci\u00f3n del socialismo. Y para ello recurren a diversas concepciones idealistas del hombre, la historia y la sociedad. Unas veces apelan a una supuesta naturaleza humana inmutable -ego\u00edsta, competitiva-, propia en verdad del homo economicus capitalista, incompatible con la fraternidad, solidaridad y cooperaci\u00f3n indispensable en una sociedad socialista. Otras veces se valen de la concepci\u00f3n teleol\u00f3gica de la historia que decreta -muy hegelianamente- la inviabilidad del socialismo al llegar aqu\u00e9lla a su fin con el triunfo del capitalismo liberal, o m\u00e1s exactamente neoliberal.   Tambi\u00e9n se recurre a la idea fatalista de que todo proyecto emancipatorio, al realizarse se degrada o desnaturaliza inevitablemente. Y, por \u00faltimo, se echa mano del &#8216;pensamiento d\u00e9bil&#8217; o posmoderno para el cual la falta de fundamento o raz\u00f3n de lo existente invalida toda causa o proyecto humano de emancipaci\u00f3n. Como es f\u00e1cil advertir, en todos estos casos se persigue o alimenta el mismo fin: confundir las conciencias, desmovilizarlas y cerrar as\u00ed el paso a la organizaci\u00f3n y la acci\u00f3n necesarias para construir una alternativa social al capitalismo y, por tanto, a todo pensamiento que -como el marxista- contribuya a ella.  VI   Ahora bien, aun reconociendo la falsedad de los supuestos ideol\u00f3gicos en que se apoyan estos intentos descalificadores, as\u00ed como los intereses de clase que los promueven, es innegable que, a ra\u00edz del hundimiento del &#8216;socialismo real&#8217;, se da un descr\u00e9dito de la idea de socialismo y un declive de la recepci\u00f3n y adhesi\u00f3n al marxismo. Y ello cuando la alternativa al capitalismo, en su fase globalizadora, se ha vuelto m\u00e1s imperiosa no s\u00f3lo porque sus males estructurales se han agravado, sino tambi\u00e9n porque al poner el desarrollo cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico bajo el signo del lucro y la ganancia, amenaza a la humanidad con sumirla en la nueva barbarie de un holocausto nuclear, de un cataclismo geol\u00f3gico o de la supeditaci\u00f3n de los logros gen\u00e9ticos al mercado.  De tal manera que, en nuestros d\u00edas, el agresivo capitalismo globalizador hegemonizado por Estados Unidos, al avasallar, con sus guerras preventivas, la soberan\u00eda y la independencia de los pueblos, al hacer a\u00f1icos la legalidad internacional, al volver las conquistas de la ciencia y la t\u00e9cnica contra el hombre y al globalizar los sufrimientos, humillaciones y la enajenaci\u00f3n de los seres humanos, atenta no s\u00f3lo contra las clases m\u00e1s explotadas y oprimidas y contra los m\u00e1s amplios sectores sociales, sino tambi\u00e9n contra la humanidad misma, lo que explica el signo anticapitalista de las recientes movilizaciones contra la guerra y de los crecientes movimientos sociales altermundistas en los que participan los m\u00e1s diversos actores sociales.  La emancipaci\u00f3n social y humana que el marxismo se ha propuesto siempre pasa hoy necesariamente por la construcci\u00f3n del dique que detenga esta agresiva y antihumana pol\u00edtica imperial estadunidense. Pues bien, en la construcci\u00f3n de ese dique al imperialismo que tantos sufrimientos ha infligido al pueblo cubano, est\u00e1 hoy sin desmayo, como siempre, y fiel a sus or\u00edgenes martianos, la Revoluci\u00f3n Cubana.  VII   Llegamos al final de nuestro discurso con el que pretend\u00edamos responder a la cuesti\u00f3n de si se puede ser marxista hoy. Y nuestra firme respuesta al concluir, es \u00e9sta: puesto que una alternativa social al capitalismo -como el socialismo- es ahora m\u00e1s necesaria y deseable que nunca, tambi\u00e9n lo es, por consiguiente, el marxismo que contribuye -te\u00f3rica y pr\u00e1cticamente- a su realizaci\u00f3n. Lo cual quiere decir, a su vez, que ser marxista hoy significa no s\u00f3lo poner en juego la inteligencia para fundamentar la necesidad y posibilidad de esa alternativa, sino tambi\u00e9n tensar la voluntad para responder al imperativo pol\u00edtico-moral de contribuir a realizarla.  Por \u00faltimo, reitero mi m\u00e1s profundo agradecimiento a la Universidad de La Habana, porque con la alta distinci\u00f3n que me otorga, me da un vigoroso impulso para continuar, en su tramo final, la obra que ha tenido y tiene como eje te\u00f3rico y vital al marxismo.  * Adolfo S\u00e1nchez V\u00e1squez  S\u00e1nchez V\u00e1squez -nacido en Algeciras, C\u00e1diz, y exiliado en M\u00e9xico desde los 14 a\u00f1os y recibido en la UNAM de Doctor en Filosof\u00eda- ha escrito numerosas obras sobre \u00e9tica, est\u00e9tica y marxismo, entre ellas: &#8216;Ciencia y Revoluci\u00f3n, el marxismo de Althusser&#8217; (1978), &#8216;Ensayos marxistas sobre historia y pol\u00edtica'(1985), &#8216;Filosof\u00eda y circunstancias&#8217; (1997) y otros ensayos que han contribuido a la formaci\u00f3n de investigadores latinoamericanos y al modo de aplicar el materialismo hist\u00f3rico a nuestra espec\u00edfica realidad, por aquello que expuse en una ponencia en un Seminario de la UNAM en 1985: &#8216;\u00bfAm\u00e9rica Latina desde Marx o Marx desde Am\u00e9rica Latina&#8217;?. El Sistema Nacional de Investigadores de M\u00e9xico reconoci\u00f3 la labor de S\u00e1nchez V\u00e1squez nombr\u00e1ndolo Dr. Em\u00e9rito.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-214","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-materiales-para-la-refundacion-comunista"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/214","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=214"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/214\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=214"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=214"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=214"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}