{"id":2163,"date":"2013-03-13T00:00:00","date_gmt":"2013-03-13T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2163"},"modified":"2020-02-20T10:48:52","modified_gmt":"2020-02-20T09:48:52","slug":"eric-hobsbawn-1917-2012","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2163","title":{"rendered":"Eric Hobsbawn, 1917-2012"},"content":{"rendered":"<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Eric Hobsbawm sobrevivi\u00f3 al \u00abcorto siglo XX\u00bb de 1917-1991 en m\u00e1s de veinte a\u00f1os, y hasta el final sigui\u00f3 siendo objeto de esc\u00e1ndalo por haber sido comunista durante tanto tiempo. \u00abYa ves\u00bb, podr\u00eda haber dicho \u2013<i>you see <\/i>era uno de sus habituales tics verbales\u2013, \u00abya ves, ha habido muchos comunistas entre los principales historiadores, pero abandonaron. Algunos como Edward P. Thompson, permanecieron en la izquierda; algunos giraron a la derecha, como Annie Kriegel o Fran\u00e7ois Furet. Yo me qued\u00e9 hasta el final\u00bb. Habida cuenta de que incluso los medios de comunicaci\u00f3n dominantes est\u00e1n de acuerdo en que Hobsbawm fue un gran historiador \u2013algunos incluso le calificaron como el \u00abm\u00e1s grande de los historiadores actuales\u00bb, algo que \u00e9l encontraba poco convincente y ligeramente embarazoso\u2013, la pregunta era inevitable: \u00bfc\u00f3mo un comunista impenitente pod\u00eda ser un gran historiador?<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Siempre que Hobsbawm era entrevistado, especialmente en Gran Breta\u00f1a o en Estados Unidos, surg\u00eda la cuesti\u00f3n, algunas veces con el trasfondo impl\u00edcito: \u00abEl editor insisti\u00f3 en que deb\u00eda hacerle esta pregunta porque hubiera parecido extra\u00f1o no hacerlo\u00bb. \u00bfPor qu\u00e9 hab\u00eda apoyado a la URSS? \u00bfPor qu\u00e9 hab\u00eda permanecido tanto tiempo en el Partido Comunista? T\u00e1citamente, el entrevistador estar\u00eda lanzando un desaf\u00edo: \u00ab\u00a1Esta es la oportunidad para denunciar tu pasado! \u00a1Aprov\u00e9chala, adm\u00edtelo: estabas equivocado!\u00bb. Hobsbawm sistem\u00e1ticamente se negaba a abjurar, pero admit\u00eda con franqueza equivocaciones o interpretaciones err\u00f3neas y su tard\u00eda comprensi\u00f3n de la gravedad de los cr\u00edmenes de Stalin: el discurso de Jruschov fue para \u00e9l una revelaci\u00f3n. Sin embargo, en cuanto al fondo de la cuesti\u00f3n, \u00ab\u00bflamenta haber sido comunista?\u00bb, nunca lleg\u00f3 a arrepentirse.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\u00bfQu\u00e9 clase de comunista fue? En su autobiograf\u00eda, <i>Interesting Times<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\">1<\/a><\/i>, explicaba que \u00e9l pertenec\u00eda a la generaci\u00f3n para la cual la esperanza de una revoluci\u00f3n mundial era tan fuerte que abandonar el Partido hubiera supuesto entregarse a la desesperaci\u00f3n. Pero tuvo que sentir tentaciones.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><i>Despu\u00e9s de la invasi\u00f3n sovi\u00e9tica de Hungr\u00eda se envi\u00f3 una carta al Daily Worker, <\/i>el entonces peri\u00f3dico del Partido. Estaba firmada por Hobsbawm, as\u00ed como por otros intelectuales del PC como Christopher Hill, Edward Thompson, Ronald Meek, Rodney Hilton, Doris Lessing y el destacado poeta escoc\u00e9s Hugh MacDiarmid quien, de forma un tanto extravagante supuestamente se reintegr\u00f3 al PC tras Hungr\u00eda sobre la base de que uno no abandona a los amigos con problemas. La carta declaraba:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 1.25cm; margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Consideramos que el apoyo incondicional que ha dado el comit\u00e9 ejecutivo del Partido Comunista a la actuaci\u00f3n sovi\u00e9tica en Hungr\u00eda es la indeseada culminaci\u00f3n de a\u00f1os de distorsi\u00f3n de los hechos, as\u00ed como del fracaso de los comunistas brit\u00e1nicos para resolver por s\u00ed mismos los problemas pol\u00edticos [\u2026] La exposici\u00f3n de los graves cr\u00edmenes y abusos en la URSS, y la reciente rebeli\u00f3n de trabajadores e intelectuales contra las burocracias pseudocomunistas y los sistemas policiales de Polonia y Hungr\u00eda, han mostrado que en los \u00faltimos doce a\u00f1os hemos basado nuestros an\u00e1lisis pol\u00edticos en una falsa presentaci\u00f3n de los hechos.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Desde luego el Partido se neg\u00f3 a publicarla, de modo que apareci\u00f3 en <i>New Statesman. <\/i>Otras declaraciones realizadas en aquel momento sugieren que Hobsbawm, a diferencia quiz\u00e1 de la mayor\u00eda de los firmantes, pensaba que la intervenci\u00f3n era una lamentable necesidad, una cierta clase de intervenci\u00f3n humanitaria <i>ante litteram. <\/i>(Ya conocemos la f\u00f3rmula: si la URSS no hubiera intervenido, el fascismo se hubiera impuesto.)<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Para entonces Hobsbawm ya hab\u00eda perdido cualquier admiraci\u00f3n que pudiera haber tenido por la sociedad sovi\u00e9tica. En <i>Interesting Times <\/i>explicaba que su primer viaje al \u00abcampo socialista\u00bb, en 1954-1955, hab\u00eda resultado decepcionante. Encontr\u00f3 que tanto la URSS como el sistema eran deprimentes y, aunque continu\u00f3 defendiendo la l\u00ednea del Partido, su escepticismo fue en aumento, ya que a sus seguidores se les ped\u00eda cada vez m\u00e1s que creyeran en lo incre\u00edble. Como \u00e9l dijo, los comunistas de su generaci\u00f3n se consideraban a s\u00ed mismos \u00abcombatientes en una guerra omnipresente\u00bb. Como sus contrapartidas en el bando anticomunista, estaban preparados para ignorar los derechos humanos por luchar contra lo que consideraban un mal mayor. Pero \u00bfde qu\u00e9 otro modo se podr\u00eda tolerar el mal si no fuera creyendo que la alternativa ser\u00eda mucho peor? Esto no justifica nada, pero explica mucho, incluyendo la afici\u00f3n de Hobsbawm por el famoso poema de Brecht, escrito en la d\u00e9cada de 1930, <i>An die Nachgeborenen, <\/i>\u00abA los hombres futuros\u00bb:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 1.25cm; margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Desgraciadamente, nosotros<\/p>\n<p style=\"margin-left: 1.25cm; margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">que quer\u00edamos preparar el camino para la amabilidad<\/p>\n<p style=\"margin-left: 1.25cm; margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">no pudimos ser amables.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 1.25cm; margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Pero vosotros, cuando lleguen los tiempos<\/p>\n<p style=\"margin-left: 1.25cm; margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">en que el hombre pueda ser amigo del hombre,<\/p>\n<p style=\"margin-left: 1.25cm; margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">pensad en nosotros<\/p>\n<p style=\"margin-left: 1.25cm; margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">con indulgencia.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Sea como fuere, la cuesti\u00f3n de por qu\u00e9 decidi\u00f3 permanecer en el PC fue, en \u00faltima instancia, una cuesti\u00f3n de psicolog\u00eda personal. Quiz\u00e1 fuera un deseo de no rendirse, una afirmaci\u00f3n de que \u00e9l prefer\u00eda mantenerse leal a la elecci\u00f3n de sus d\u00edas de juventud, cuando la lucha internacional contra el fascismo era la motivaci\u00f3n principal. Despu\u00e9s de todo, se pod\u00eda haber unido f\u00e1cilmente al <i>establishment. <\/i>En cierto modo lo hizo: fue nombrado Companion of Honour en 1997, uni\u00e9ndose a tesoros nacionales como David Attenborough, Alec Guinness y David Hockney, y a tesoros menos valiosos como Norman Tebbit y Michael Heseltine.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En <i>Interesting Times, <\/i>Hobsbawm alud\u00eda al \u00aborgullo\u00bb de haber llegado tan lejos sin haber cedido un mil\u00edmetro; casi como diciendo, \u00absi he podido \u201chacerlo\u201d como un viejo comunista, \u00bfimaginas lo que podr\u00eda haber logrado como un excomunista?\u00bb. Despu\u00e9s de todo, no obten\u00eda la m\u00e1s ligera ventaja personal permaneciendo en el Partido Comunista de Gran Breta\u00f1a, una min\u00fascula agrupaci\u00f3n irrelevante en casi todas las facetas de la vida brit\u00e1nica, a diferencia de Francia o Italia, donde un partido comunista de masas ofrec\u00eda alguna forma de protecci\u00f3n colectiva para una comunidad sitiada. Aunque realmente no se implicara en la pol\u00edtica diaria del PCGB, excepto cuando era un estudiante en Cambridge, siempre estaba m\u00e1s que dispuesto a dar conferencias, a escribir en la prensa del Partido, especialmente en <i>Marxism Today, <\/i>y a estar por lo general disponible; siempre que nadie le dijera qu\u00e9 ten\u00eda que decir.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Gran Breta\u00f1a, en la d\u00e9cada de 1950, era abrumadoramente anticomunista. Incluso ser marxista constitu\u00eda un problema. Para que los lectores j\u00f3venes se hagan una idea de lo que estaba en juego, recuerdo que, en la d\u00e9cada de 1960, asist\u00ed a un curso sobre historia econ\u00f3mica de Gran Breta\u00f1a en el University College de Londres. El profesor (cuyo nombre he olvidado por lo mediocre que era) distribuy\u00f3 una extensa bibliograf\u00eda al comienzo del a\u00f1o acad\u00e9mico. Nos invit\u00f3 a abrir una p\u00e1gina en concreto y nos advirti\u00f3: \u00abNota en la p\u00e1gina X: E. J. Hobsbawm, <i>Industry and Empire. <\/i>Hobsbawm es un historiador excelente, pero cuidado: es marxista. Pasen ahora a la p\u00e1gina Y: E. P. Thompson, <i>The Making of the English Working Class<\/i>. Thompson tambi\u00e9n es un buen historiador, pero est\u00e9n prevenidos: tambi\u00e9n es marxista\u00bb. No mencion\u00f3 a nadie m\u00e1s. En la facultad yo no hab\u00eda o\u00eddo hablar nunca de ninguno de ellos. Naturalmente, cuando finaliz\u00f3 la clase, muchos de nosotros salimos corriendo hacia la librer\u00eda a comprar los libros de Hobsbawm y Thompson con la excitaci\u00f3n de adolescentes comprando libros obscenos.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">A partir de la d\u00e9cada de 1970, la lealtad m\u00e1s estrecha de Hobsbawm estaba con el Partido Comunista Italiano, probablemente el \u00fanico partido en el que pod\u00eda haber estado completamente a gusto, y del cual, como explicaba, se hab\u00eda convertido en un \u00abmiembro espiritual\u00bb. En la d\u00e9cada de 1980, en el apogeo del thatcherismo, se pudo haber unido al Partido Laborista cuando su l\u00edder, Neil Kinnock, dej\u00f3 claro que le encantar\u00eda tener un prestigioso gur\u00fa personal como Hobsbawm; todo el mundo en la izquierda, y no s\u00f3lo en la izquierda, hab\u00eda estado leyendo \u00ab\u00bfSe detiene la marcha hacia adelante del laborismo?\u00bb, la Marx Memorial Lecture de 1978. Pero Hobsbawm mantuvo su independencia.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Realmente no se hab\u00eda unido al Partido Comunista de Gran Breta\u00f1a m\u00e1s que en sentido t\u00e9cnico. El PCGB era la rama local de un movimiento internacional que, cuando Hobsbawm ingres\u00f3 en \u00e9l en la d\u00e9cada de 1930, estaba en su momento m\u00e1s centralizado. Pero tambi\u00e9n era la \u00e9poca en que la amenaza del fascismo estaba en su apogeo y los comunistas hab\u00edan abandonado la fase m\u00e1s sectaria del \u00abtercer periodo\u00bb para defender la pol\u00edtica del Frente Popular. Una vez me se\u00f1al\u00f3: \u00abEsa es la clase de comunista que soy yo, un comunista del Frente Popular\u00bb. A partir de 1945, el movimiento empez\u00f3 a desintegrarse cada vez con mayor velocidad en el mismo proceso casi de extenderse. Primero vino la gran negativa de Tito (1948), despu\u00e9s los levantamientos en Alemania del Este (1953), Polonia (1956) y Hungr\u00eda (1956); despu\u00e9s, la ruptura con Albania y el Gran Cisma con China (1960), la Primavera de Praga (1968), la declaraci\u00f3n nacionalista rumana de independencia de la URSS (1968) y el eurocomunismo (1976). Lejos de ser un movimiento monol\u00edtico, el comunismo mundial era cada vez menos y menos internacional una vez que Mosc\u00fa dej\u00f3 de ser la \u00abcasa\u00bb. Alguien como Hobsbawm pod\u00eda permanecer en el movimiento y tomar la posici\u00f3n que quisiera sin tener que abandonarlo.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><i><b>Pasado y presente<\/b><\/i><\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Ciertamente, sus obras no eran \u00abcomunistas\u00bb, cualquiera que sea el significado que se le d\u00e9 al t\u00e9rmino. <i>Industry and Empire <\/i>no era la llamada a la armas que yo esperaba como universitario. La contribuci\u00f3n de Hobsbawm al entonces enconado debate sobre si los niveles de vida de las clases trabajadoras declinaron o mejoraron durante la Revoluci\u00f3n Industrial realizada en las d\u00e9cadas de 1950 y 1960 en revistas como <i>Economic History Review<\/i>\u2013 era impecablemente acad\u00e9mica. La \u00fanica nota ligeramente ir\u00f3nica que se permit\u00eda era llamar persistentemente \u00ablos joviales\u00bb, <i>the cheerful ones, <\/i>a aquellos que defend\u00edan que las condiciones de vida de la clase trabajadora hab\u00edan mejorado durante el periodo de industrializaci\u00f3n. Esta era una <i>querelle <\/i>sumamente especializada que, de alg\u00fan modo, se encontraba fuera de la tendencia dominante en la historiograf\u00eda brit\u00e1nica, cuyo principal inter\u00e9s en aquel momento radicaba en la historia pol\u00edtica y diplom\u00e1tica m\u00e1s que en la social y econ\u00f3mica; en el corto plazo y lo coyuntural m\u00e1s que en las estructuras.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Esta era la raz\u00f3n por la que los historiadores marxistas y comunistas hicieron un frente com\u00fan con otros que estaban pr\u00f3ximos a la Escuela de los <i>Annales <\/i>francesa. El resultado fue la creaci\u00f3n de la revista <i>Past and Present. <\/i>Como <i>Annales, <\/i>el grupo alrededor de <i>Past and Present <\/i>estaba dedicado al estudio de estructuras, al an\u00e1lisis y a la s\u00edntesis. Les gustaban las comparaciones; les gustaba la <i>longue dur\u00e9e. <\/i>Al principio los historiadores no marxistas se mostraron reacios a trabajar con la revista o publicar en ella, pero finalmente destacados acad\u00e9micos como Moses Finley, Lawrence Stone y John Elliott se unieron en el consejo editorial a marxistas como Hill, Hilton, Thompson y otros. Hobsbawm apoy\u00f3 infatigablemente la revista, incluso arregl\u00e1ndoselas para asistir a una reuni\u00f3n del consejo en Oxford en un momento en que su movilidad estaba seriamente afectada.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Hobsbawm, por lo menos en su producci\u00f3n acad\u00e9mica, permaneci\u00f3 bastante distante de las preocupaciones de tantos intelectuales \u00aborg\u00e1nicos\u00bb de la izquierda. En su obra de historiador no escribi\u00f3 nada sobre la URSS hasta <i>Age of Extremes<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote2sym\" name=\"sdfootnote2anc\">2<\/a><\/i> (1994), y poco sobre la historia comunista. Cuando lo hizo fue extremadamente independiente. En 1969 escribi\u00f3 en <i>NLR <\/i>una mordaz cr\u00edtica del primer volumen de la historia \u00aboficial\u00bb del PCGB de James Klugmann, al que Hobsbawm acusaba de \u00abestar paralizado por la imposibilidad de ser al mismo tiempo un buen historiador y un leal funcionario\u00bb, mientras comparaba desfavorablemente el libro con la historia del PCI de Paolo Spriano: \u00abuna obra discutible, pero seria y acad\u00e9mica\u00bb.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">No estando dispuesto a defender el comunismo \u2013por lo menos cuando la integridad de la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica estaba en juego\u2013, s\u00ed defendi\u00f3 a Marx y al marxismo. Sin embargo, semejante defensa era pocas veces intransigente. Hobsbawm adquiri\u00f3 su primer renombre, y una voz distintiva como historiador, con un tema del que la historiograf\u00eda marxista tradicional \u2013y, de hecho, cualquier historiograf\u00eda\u2013 no se hab\u00eda ocupado: el bandolerismo social y las rebeliones precapitalistas. <i>Primitive Rebels <\/i>apareci\u00f3 en 1959, <i>Bandits <\/i>en 1969 y <i>Captain Swing<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote3sym\" name=\"sdfootnote3anc\">3<\/a><\/i>, escrito con George Rud\u00e9, en 1968. Desde entonces, el estudio de estos temas ha avanzado enormemente, si bien resulta dif\u00edcil encontrar un libro o un art\u00edculo sobre la agitaci\u00f3n social precapitalista, o sobre movimientos milenaristas, sin que haya alguna referencia a Hobsbawm, referencias obsequiosas inicialmente; despu\u00e9s, con el paso del tiempo, cada vez menos. Sin embargo, su obra no pod\u00eda ser ignorada, algo que \u00e9l recordaba con no poca satisfacci\u00f3n en la entrevista, una de las \u00faltimas, que concedi\u00f3 a Simon Schama para <i>Archive on 4 <\/i>de la BBC.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Habida cuenta del \u00e9xito obtenido con \u00abrebeldes primitivos\u00bb, otros, historiadores menores, continuaron excavando en ese surco particular; Hobsbawm estaba m\u00e1s interesado en sembrar ideas en un lienzo m\u00e1s amplio. Sus cuatro vol\u00famenes sobre la historia del capitalismo desde 1789 a 1991 permanecer\u00e1n como un monumento de <i>haute vulgarisation, <\/i>un t\u00e9rmino ocasionalmente utilizado de forma peyorativa pero del que Hobsbawm se mostraba orgulloso: significaba que no estaba escribiendo solamente para la instituci\u00f3n acad\u00e9mica. Su <i>Nations and Nationalism since 1780: Programme, Myth, Reality <\/i>(1990) articul\u00f3 su profundo desagrado por el nacionalismo y las pol\u00edticas de identidad. <i>Echoes of the Marseillaise <\/i>(1990) estaba dirigida contra Alfred Cobban, cuya revisionista <i>The Social Interpretation of the French Revolution <\/i>(1964) hab\u00eda precedido a la obra, m\u00e1s conocida, de Fran\u00e7ois Furet, <i>Penser la R\u00e9volution Fran\u00e7aise <\/i>(1978), libro que estuvo de moda cuando Francia se preparaba para celebrar el bicentenario de la Revoluci\u00f3n. Bendecidas con una facilidad de expresi\u00f3n poco com\u00fan, un estilo animado y una capacidad para sintetizar acontecimientos complejos, estas obras dieron a conocer a Hobsbawm en amplios c\u00edrculos de no especialistas.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Junto a ellas, Hobsbawm public\u00f3 millares de art\u00edculos sobre gran variedad de temas en revistas que iban desde <i>Marxism Today <\/i>a <i>NLR, <\/i>pasando por <i>New York Review of Books, Times Literary Supplement, New Statesman <\/i>y <i>London Review of Books, <\/i>por mencionar solamente revistas de lengua inglesa. Eran representativos de una destacada corriente de la tradici\u00f3n del marxismo europeo: un pesimismo de la inteligencia apenas atenuado por un optimismo de la voluntad. El propio Hobsbawm se\u00f1al\u00f3, seg\u00fan deca\u00edan las esperanzas de un futuro socialista y a medida que iba envejeciendo, que el pesimismo de la inteligencia era todo lo que uno hab\u00eda dejado. L\u00facido hasta el mismo final, estaba preparando un volumen sobre la decadencia de la cultura burguesa. El \u00faltimo libro publicado en vida, <i>How to Change the World: Tales of Marx and Marxism, <\/i>era una colecci\u00f3n de ensayos que inclu\u00eda muchos que hab\u00edan aparecido en italiano pero no en ingl\u00e9s. Algunos eran nuevos. Todos estaban centrados en Marx (y Engels), excepto dos sobre Gramsci.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El \u00faltimo Marx de Hobsbawm no era el te\u00f3rico de la revoluci\u00f3n mundial y del papel dirigente del proletariado, sino el te\u00f3rico de la globalizaci\u00f3n y de la crisis, un Marx finalmente emancipado de la URSS. Se trataba de un Marx para un mundo en que pocos partidos de importancia eran anticapitalistas, en que las esperanzas generadas por los acontecimientos de 1968 \u2013acontecimientos que hab\u00edan dejado a Hobsbawm realmente esc\u00e9ptico\u2013 no se hab\u00edan materializado; un mundo en el que muchos abogaban por una retirada de la Ilustraci\u00f3n y en el que la \u00faltima gran revoluci\u00f3n social estaba dirigida por un fundamentalista isl\u00e1mico, el ayatol\u00e1 Jomeini. El triunfo de las pol\u00edticas econ\u00f3micas neoliberales, especialmente en Occidente, tambi\u00e9n hab\u00eda constituido una derrota de la socialdemocracia tradicional, ya que esta requer\u00eda un Estado fuerte para la consecuci\u00f3n de su programa de \u00abm\u00ednimos\u00bb. Como se\u00f1ala Hobsbawm, el neoliberalismo no intentaba destruir al comunismo, cuyo estancamiento hab\u00eda quedado claro, sino el tipo de reformismo gradualista defendido por Eduard Bernstein y los fabianos.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Hobsbawm situaba la crisis del marxismo en las decisivas d\u00e9cadas posteriores a 1980. La crisis no era simplemente pol\u00edtica y econ\u00f3mica, sino tambi\u00e9n cultural. Cada vez m\u00e1s, la posibilidad de entender las estructuras de la sociedad humana estaba siendo desafiada por actitudes posmodernas; hab\u00eda un regreso a una historia meramente narrativa, un desd\u00e9n por las generalizaciones y por el estudio de la realidad, hab\u00eda un nuevo relativismo. Consider\u00f3 el retroceso del marxismo como parte de un cambio m\u00e1s amplio en las ciencias sociales, donde los intelectuales estaban renunciando a los intentos racionalistas de perfilar el panorama global de nuestros tiempos. En ello Hobsbawm atribu\u00eda una gran importancia a la rebeli\u00f3n de los intelectuales en la d\u00e9cada de 1960, con la que era muy cr\u00edtico. Le desagradaba su anticentralismo, su amor por la espontaneidad y el localismo, su tercermundismo.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Esto se pod\u00eda considerar la queja de un viejo marxista, generacionalmente separado de 1968. Pero tambi\u00e9n esa generaci\u00f3n es ahora mayor y quiz\u00e1 deber\u00eda empezar a ponerse de acuerdo consigo misma. Durante una de nuestras \u00faltimas conversaciones se\u00f1al\u00f3 que era bastante extra\u00f1o que esa generaci\u00f3n (la m\u00eda), con semejante compromiso con la actividad intelectual y la cultura, hubiera producido tan pocos an\u00e1lisis hist\u00f3ricos de su propio itinerario. Aunque probablemente sobreestimaba la importancia de la irracionalidad posmoderna en la crisis cultural de los \u00faltimos treinta a\u00f1os, es cierto que las explicaciones totalizadoras han quedado arrumbadas en el desv\u00e1n, junto a Marx; pero esto se aplica principalmente a la intelectualidad liberal. En otras partes, las explicaciones totalizadoras llevan la batuta. Los enemigos de Occidente se ven o bien en t\u00e9rminos de irracionalidad \u2013fundamentalismo isl\u00e1mico, fanatismo, sue\u00f1os terroristas de restaurar el Califato\u2013 o en t\u00e9rminos de una defensa de \u00abintereses creados\u00bb contra el individualismo del mercado. El fundamentalismo de mercado es simplemente tan omnicomprensivo como el estatismo de la vieja izquierda; afirma, con Hayek, que las decisiones de millones de consumidores son m\u00e1s \u00abracionales\u00bb que las que toman los planificadores.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Donde Hobsbawm ten\u00eda raz\u00f3n era cuando se\u00f1alaba que lo que hab\u00eda desaparecido, por ahora, era una creencia, compartida por todos los protagonistas de las grandes revoluciones de los siglos XVIII y XIX \u2013la Revoluci\u00f3n francesa, la americana y la industrial\u2013 de que era posible cambiar el orden social existente y sustituirlo por uno mejor. Puede que hayamos perdido, escrib\u00eda, pero los defensores del \u00abdejarse llevar por el mercado\u00bb, tan hegem\u00f3nicos en el periodo de 1973 a 2008, tambi\u00e9n hab\u00edan perdido. \u00bfHab\u00eda un elemento de consuelo en su creencia de que el escenario estaba dispuesto para un regreso a Marx, el te\u00f3rico del capitalismo? Posiblemente. Pero habr\u00eda que tomarse en serio el mandamiento de Hobsbawm de tomarse a Marx en serio y \u2013me gustar\u00eda a\u00f1adir\u2013 tomarse la historia en serio y rescatarla de aquellos que simplemente la tratan como si fuera un supermercado donde uno re\u00fane algunos hechos atractivos, los amontona en el carrito y los utiliza para justificar las pol\u00edticas que a uno le gustan.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">1<\/a>Ed. cast.: <i>A\u00f1os interesantes: una vida en el siglo XX, <\/i>Barcelona, Cr\u00edtica, 22006 <i>[N. del T.].<\/i><\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote2anc\" name=\"sdfootnote2sym\">2<\/a><i>Age of Extremes: The Short Twentieth Century, 1914-1991, <\/i>traducida como <i>Historia del siglo XX, 1914-1991 <\/i>y que, como la mayor parte de las obras de Hobsbawm (como las que se citan en este art\u00edculo), est\u00e1n en el cat\u00e1logo de la editorial Cr\u00edtica <i>[N. del E.].<\/i><\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\" align=\"JUSTIFY\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote3anc\" name=\"sdfootnote3sym\">3<\/a>Ed. cast.: <i>Revoluci\u00f3n industrial y revuelta agraria. El capit\u00e1n Swing, <\/i>Madrid, Siglo XXI de Espa\u00f1a, 1978, reeditado recientemente (2009) con un pertinente pr\u00f3logo de Juli\u00e1n Casanova, \u00abEl legado de los historiadores marxistas brit\u00e1nicos\u00bb. Otro libro citado en p\u00e1ginas anteriores, la obra magna de E. P. Thompson, tambi\u00e9n ha sido reeditada recientemente en castellano: <i>La formaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra, <\/i>Madrid, Capit\u00e1n Swing, 2012, con una \u00abPresentaci\u00f3n\u00bb a cargo de Antoni Dom\u00e8nech <i>[N. del E.].<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><p class='MsoBodyText' style='margin-top: 5.65pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;'>Habr\u00eda que tomarse en serio el mandamiento de Hobsbawm de tomarse a Marx en serio y de tomarse la historia en serio, rescat\u00e1ndola de aquellos que simplemente la tratan como si fuera un supermercado donde uno re\u00fane algunos hechos atractivos, los amontona en el carrito y los utiliza para justificar las pol\u00edticas que a uno le gustan.<\/p><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":2164,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13,28],"tags":[1131,1030],"class_list":["post-2163","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-la-izquierda-a-debate","category-siglo-xx","tag-eric-j-hobsbawm","tag-obituario"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2163","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2163"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2163\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2164"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2163"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2163"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2163"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}