{"id":2181,"date":"2013-03-29T00:00:00","date_gmt":"2013-03-29T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2181"},"modified":"2020-02-20T03:15:14","modified_gmt":"2020-02-20T02:15:14","slug":"vale-la-pena-el-socialismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2181","title":{"rendered":"\u00bfVale la pena el socialismo?"},"content":{"rendered":"<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Una pregunta que desazona a quienes han entregado muchos de sus esfuerzos, sus mejores energ\u00edas f\u00edsicas y espirituales -y en ocasiones con enormes sacrificios-, es lisa y llanamente \u00e9sta: \u00bfvale la pena hoy el objetivo, la meta, el ideal o la utop\u00eda -los nombres no importan- del socialismo, a los que se encaminaban esos esfuerzos, energ\u00edas y sacrificios? \u00bfVale la pena, asimismo, proponer esa alternativa hoy a quienes no conocieron ni vivieron esa experiencia de lucha, a las generaciones que, sin haberlas sufrido, siguen sufriendo los males del capitalismo, exacerbados en su fase neoliberal? \u00bfHa valido la pena la alternativa social a la que se asocia -con raz\u00f3n o sin ella- el fracaso de la experiencia hist\u00f3rica que tantos sacrificios y sufrimientos cost\u00f3? La inmensa mayor\u00eda de los que aportaron esa dolorosa cuota, lo hicieron convencidos de que esa meta constitu\u00eda un nuevo tipo de relaciones humanas, libres de la dominaci\u00f3n y la explotaci\u00f3n del hombre por el hombre; una sociedad o alternativa real a un sistema que, por esencia, convert\u00eda a los hombres en simples medios o mercanc\u00edas; un sistema que, al someter todas las formas de producci\u00f3n -incluso las m\u00e1s espirituales-, a la f\u00e9rrea ley de la obtenci\u00f3n de beneficios, exig\u00eda -para cumplirla- la explotaci\u00f3n del trabajo, la competencia desenfrenada, la transformaci\u00f3n del hombre en lobo para el hombre, la dominaci\u00f3n de unos pa\u00edses por otros. Ciertamente, esos males eran y son inherentes a la naturaleza misma, estructural, del capitalismo, pues s\u00f3lo as\u00ed pod\u00eda mantenerse su ley fundamental de la acumulaci\u00f3n de beneficios. La necesidad de desarraigar esos males era, y es, la raz\u00f3n de ser del socialismo, la misma raz\u00f3n de que, desde hace siglo y medio, tantos hombres hayan so\u00f1ado con esa utop\u00eda y dado lo mejor de su vida, sin reparar en sacrificios.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Ahora bien, si descartamos la breve -hist\u00f3ricamente fugaz- experiencia de la Comuna de Par\u00eds de 1871, disuelta en un mar de sangre, la historia no conoce m\u00e1s alternativa real o desaf\u00edo al capitalismo que la que se gener\u00f3 con la toma del poder por los bolcheviques rusos en 1917. Pues bien, la pregunta anterior, sobre si tiene sentido o valor -o sea, si vale la pena- seguir aspirando a alcanzar el objetivo socialista, por incierto o lejano que hoy pueda parecer y, en consecuencia, si tiene sentido realizar y sumar esfuerzos, energ\u00edas y sacrificios necesarios para establecerlo, s\u00f3lo puede tener una respuesta, la afirmativa, si se tiene presente que la raz\u00f3n de ser del socialismo, o sea, el capitalismo, est\u00e1 ah\u00ed, y con un peso a\u00fan mayor en la balanza de los sufrimientos de los hombres y de los pueblos. Pero, nuestra pregunta tiene otra cara, pues no s\u00f3lo ha de atender a la raz\u00f3n de ser del objetivo socialista, que es -como dec\u00edamos- la existencia del propio capitalismo, sino tambi\u00e9n a la posibilidad de realizarlo y a su realizaci\u00f3n misma. Por ello, la pregunta tiene que formularse tambi\u00e9n as\u00ed: \u00bftiene sentido el socialismo a la vista del destino final de la experiencia hist\u00f3rica que arranca de la Revoluci\u00f3n Rusa de octubre de 1917, experiencia que surge, se desarrolla y consolida como una alternativa al capitalismo en nombre del socialismo? Se trata de la alternativa que conocemos con la expresi\u00f3n que le dieron sus propios dirigentes e ide\u00f3logos: \u00absocialismo real\u00bb. Partidarios y adversarios de ayer, no pueden dejar de reconocer hoy que el intento de construir esa nueva sociedad, como una alternativa al capitalismo, despu\u00e9s de haber destruido las bases econ\u00f3micas del sistema: propiedad privada sobre los medios de producci\u00f3n y generalizaci\u00f3n ilimitada del mercado, ha llegado a su fin. Y, adem\u00e1s, contra todas las previsiones, en forma inesperada, imprevista.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Dejemos a un lado en este momento, el problema important\u00edsimo de cu\u00e1les fueron los factores objetivos y subjetivos que hicieron posible el surgimiento y desarrollo de esa sociedad con los rasgos at\u00edpicos que present\u00f3, as\u00ed como las causas que determinaron su sorprendente derrumbe. Subrayemos, sin embargo, que se trataba de un sistema que se presentaba a s\u00ed mismo como la realizaci\u00f3n de la idea, proyecto o utop\u00eda socialista de Marx y Engels. Incluso en sus \u00faltimos a\u00f1os, este \u00absocialismo realmente existente\u00bb lo hac\u00edan pasar sus dirigentes, para distinguirlo de otras \u00absociedades socialistas inferiores\u00bb como el \u00absocialismo desarrollado\u00bb que se planteaba ya la construcci\u00f3n de las bases econ\u00f3micas de la sociedad superior, comunista. Y como tal fue aceptado en general, en su inmensa mayor\u00eda, por la izquierda revolucionaria y, sobre todo, por el movimiento comunista mundial que convirti\u00f3 en piedra de toque de la calidad comunista su defensa incondicional de la patria del \u00absocialismo\u00bb: la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Los efectos del derrumbe de la alternativa en que, en realidad, se transform\u00f3 el proyecto originario de emancipaci\u00f3n de Marx, asumido con la Revoluci\u00f3n de Octubre por Lenin y los bolcheviques, son innegables ya que est\u00e1n a la vista de todos. Subrayemos, sin agotarlos, los siguientes:<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">1) Descr\u00e9dito del socialismo como idea, proyecto o utop\u00eda, ya que, la experiencia hist\u00f3rica ha invalidado al \u00absocialismo real\u00bb.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">2) Inexistencia en la actualidad de una alternativa efectiva al capitalismo y, por tanto, de barreras estructurales o l\u00edmites a su expansi\u00f3n econ\u00f3mica y hegemon\u00eda pol\u00edtica. O dicho en otros t\u00e9rminos m\u00e1s actuales: irresistible globalizaci\u00f3n econ\u00f3mica y pol\u00edtica ante la que caen mercados y soberan\u00edas nacionales.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">3) Reforzamiento de la explotaci\u00f3n de los trabajadores y agravaci\u00f3n de sus condiciones de vida (desempleo creciente y tendencia a transformarse en estructural, recorte de sus prestaciones sociales, etc.) y extensi\u00f3n de las relaciones de dependencia y dominaci\u00f3n, por la v\u00eda financiera, entre los pa\u00edses ricos y pobres, lo que se expresa, a su vez, en el desplazamiento de la bipolaridad por la unipolaridad encarnada por la mayor potencia capitalista, de la que se vuelve instrumento la propia Organizaci\u00f3n de Naciones Unidas.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">4) Vac\u00edo ideol\u00f3gico en el cielo de las utop\u00edas o esperanzas que es ocupado por las viejas ideolog\u00edas que parec\u00edan estar sepultadas: el integrismo religioso, el nacionalismo exacerbado y excluyente y los fundamentalismos \u00e9tnicos y raciales de diverso tipo.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Y, finalmente, 5) desconcierto y desencanto de la izquierda, tanto mayor cuanto m\u00e1s dogm\u00e1tica y acr\u00edticamente se hab\u00eda comportado. Ciertamente, algunos signos alentadores comienzan a dibujarse en este oscuro panorama con los triunfos electorales de la izquierda moderada en Inglaterra y Francia, y con las repercusiones de los movimientos sociales radicales de Am\u00e9rica Latina, como el zapatista en M\u00e9xico y el de los Sin Tierra, en Brasil.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Cuando se habla de los efectos sociales e ideol\u00f3gicos del \u00abderrumbe\u00bb del \u00absocialismo real\u00bb, se trata de hechos o de una realidad indeseable a la que hay que enfrentar. Y, a su vez, de hechos -imprevisibles, ciertamente, pero no casuales. Y, naturalmente, si hay que encararlos, la izquierda tiene que empu\u00f1ar las armas de la cr\u00edtica y la autocr\u00edtica, durante tanto tiempo oxidadas. No vamos a fijar ahora nuestra atenci\u00f3n en todos los efectos del \u00abderrumbe\u00bb antes apuntados. Nos detendremos en el primero: el descr\u00e9dito de la idea de socialismo. No se trata de una simple cuesti\u00f3n te\u00f3rica o acad\u00e9mica, sino pr\u00e1ctica y vital, porque del rescate de esta idea depende en gran parte un logro esencial: la superaci\u00f3n del desconcierto y la pasividad de la izquierda, pues s\u00f3lo manteniendo viva la idea, el proyecto, que durante m\u00e1s de un siglo ha constituido para millones de hombres la raz\u00f3n misma de su existencia, se puede plantear la necesidad y posibilidad de su realizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Al descr\u00e9dito del socialismo, y a su consecuente renuncia en la pr\u00e1ctica pol\u00edtica, se llega por v\u00edas distintas. Veamos brevemente tres de ellas.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">1.- Al identificarse lo ideal con lo real; o sea: el proyecto con sus resultados. Lo que cuenta, entonces, no es el punto de partida, sino el de llegada. Ahora bien, esta realidad a la que se llega, cualesquiera que sean las intenciones emancipatorias originarias que estaban en su punto de partida, no es -de acuerdo con la posici\u00f3n que hemos venido sosteniendo ya antes de que se produjera el \u00abderrumbe\u00bb- una sociedad socialista, si por socialismo entendemos una sociedad o sistema social en el que los hombres, liberados de la dominaci\u00f3n y explotaci\u00f3n capitalistas, dominan sus condiciones de existencia y establecen relaciones mutuas bajo principios de libertad, igualdad y justicia social. Ciertamente, esa sociedad requiere como premisa necesaria -premisa que cumpli\u00f3 la Revoluci\u00f3n de Octubre y en ello reside un significado hist\u00f3rico-universal que no puede ignorarse la abolici\u00f3n de las relaciones sociales capitalistas con sus dos pilares: la propiedad privada sobre los medios de producci\u00f3n y el poder omn\u00edmodo y absoluto del mercado. Condici\u00f3n necesaria, hay que subrayarlo ya que hoy se tiende a borrarla, pero -como demuestra la experiencia hist\u00f3rica en cierto modo atisbada por Marx y Engels- necesaria pero no suficiente.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Ahora bien, si importa el resultado, aunque esto es lo \u00fanico que importa hoy a los detractores de la idea del socialismo, importa tambi\u00e9n -al menos a los que pretendemos mantener viva esa idea- tratar de explicar por qu\u00e9 se disoci\u00f3 de esta realidad, al tratar de realizarse. S\u00f3lo as\u00ed la idea puede rescatarse, sobreviviendo a la encarnaci\u00f3n hist\u00f3rica-concreta que acab\u00f3 por contraponerse a ella. Para esto, hay que empezar por reconocer que el \u00absocialismo real\u00bb se desarroll\u00f3 en determinadas condiciones hist\u00f3ricas y que \u00e9stas eran adversas, o m\u00e1s bien que ese desarrollo tuvo lugar en ausencia de las condiciones que Marx consideraba necesarias, ausencia que, en definitiva, impidi\u00f3 construir una sociedad propiamente socialista. Pero, a esas condiciones adversas -o inexistentes- habr\u00eda que agregar el reto poderoso que, durante toda su existencia represent\u00f3 la agresi\u00f3n -en sus m\u00e1s diversas formas- del capitalismo. Pero, ciertamente, el resultado del proyecto originario, o sociedad construida en esas condiciones hist\u00f3ricas, no fue una sociedad socialista (tampoco capitalista, es cierto), sino una nueva forma -estatista, burocratizada- de dominaci\u00f3n y explotaci\u00f3n, opuesta a la naturaleza emancipatoria, justa y libertaria del socialismo. Sin embargo, millones y millones de hombres creyeron sinceramente que eso que constru\u00edan era socialismo y muchos no s\u00f3lo sacrificaron su libertad, sino incluso su vida por defender -dentro y fuera de la ex Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica- la \u00abpatria del socialismo\u00bb. Y \u00bfpor qu\u00e9 lo cre\u00edan y eran fieles -en muchos casos hasta ese grado- a sus creencias, o m\u00e1s bien fe, en ese \u00absocialismo\u00bb? En primer lugar, porque el capitalismo -el sistema a vencer- lo combat\u00eda como tal sin concesiones ni tregua alguna. Ciertamente, no lo combat\u00eda porque el \u00absocialismo real\u00bb negara o degenerara el verdadero socialismo, sino porque -aunque no fuera tal- representaba para \u00e9l un desaf\u00edo, un reto a la expansi\u00f3n ilimitada, propia del sistema capitalista. En segundo lugar, la fe en ese \u00absocialismo\u00bb se sustentaba en las afirmaciones dogm\u00e1ticas de los ide\u00f3logos y dirigentes sovi\u00e9ticos, que as\u00ed caracterizaban la sociedad surgida de la Revoluci\u00f3n de Octubre, seguidos acr\u00edticamente -como exige toda afirmaci\u00f3n dogm\u00e1tica-, por el movimiento comunista mundial, con excepci\u00f3n de algunos desprendimientos de \u00e9l, sobre todo a partir de los a\u00f1os 60. El ocultamiento de la verdadera realidad y los logros alcanzados en ciertos periodos en diversos campos -sanidad, educaci\u00f3n, condiciones de vida, y en la guerra contra el nazismo- contribuyeron a afirmar y afianzar cada vez m\u00e1s -en la medida en que se asfixiaba la conciencia cr\u00edtica dentro del Partido y de la sociedad- la aceptaci\u00f3n de esa identificaci\u00f3n entre socialismo y \u00absocialismo real\u00bb. Ahora bien, esos millones y millones de hombres que, durante toda su vida, vivieron en los pa\u00edses del Este europeo esa experiencia, esa realidad, como socialismo, hoy ni siquiera se permiten pronunciar su nombre. Dentro de esas sociedades, el terror generalizado que hab\u00eda disuelto toda cr\u00edtica y uniformado el pensamiento, hab\u00eda hecho imposible que se pudiera plantear siquiera el problema de la naturaleza verdadera del sistema sovi\u00e9tico y de las sociedades que lo calcaban en otros pa\u00edses y, por tanto, que se planteara la necesidad de una alternativa socialista. Menos a\u00fan pod\u00eda plantearse la necesidad de organizarse y actuar -como marxistas y socialistas- en favor de esa alternativa. A su vez, la inexistencia de esa conciencia, organizaci\u00f3n y acci\u00f3n determinaron que las posibilidades que se abrieron desde 1985 con la perestroika no se realizaran en direcci\u00f3n a un verdadero socialismo y que, por el contrario, se tradujeran en la restauraci\u00f3n de un capitalismo salvaje, o incluso mafioso en la ex Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Fuera de los pa\u00edses del Este europeo, la izquierda socialista, revolucionaria, nunca se deslind\u00f3 de ese modelo, aunque no faltaron las voces de marxistas cr\u00edticos, como las de Rosa Luxemburgo en los albores mismos de la Revoluci\u00f3n de Octubre, las de la \u00aboposici\u00f3n obrera\u00bb, Panneokoek y Korsh y el troskysmo m\u00e1s tarde, aunque no tuvieron la influencia necesaria para cambiar el curso estalinista de la III Internacional. Las cr\u00edticas se acentuaron y ampliaron en los a\u00f1os 60 y 70, a ra\u00edz sobre todo de la invasi\u00f3n de Checoslovaquia por las tropas del Pacto de Varsovia, e incluso en algunos partidos comunistas, como el italiano y el espa\u00f1ol en Europa y el mexicano, en Am\u00e9rica Latina aunque sin cuestionar todav\u00eda la supuesta naturaleza socialista de las sociedades del \u00absocialismo real\u00bb. Pero, hoy m\u00e1s que nunca, cuando la identificaci\u00f3n antes se\u00f1alada proviene de los adversarios del verdadero socialismo, se vuelve imperiosa la necesidad de salir al paso de esa identificaci\u00f3n para rescatar, de la niebla ideol\u00f3gica tendida por esos adversarios, la necesidad y validez del proyecto socialista. Pero, esto siendo absolutamente necesario, no basta -pues la idea de socialismo se degrada tambi\u00e9n- aun reconoci\u00e9ndose que lo construido en su nombre no era socialismo, cuando se plantea que este resultado era inevitable. Se declara, con este motivo, que el proyecto originario, socialista, de Marx, estaba condenado de antemano por su propia naturaleza, a saber: por su concepci\u00f3n de la historia, del sujeto revolucionario y de la dictadura del proletariado, a desembocar inexorablemente en el resultado que tuvo. En verdad, no se puede dejar de reconocer la necesidad de reexaminar el pensamiento de Marx, en \u00e9stos como en otros puntos, para poner el reloj marxiano en la hora que marca la realidad, al finalizar el siglo XX. Con mayor raz\u00f3n a\u00fan, no se puede ignorar que la interpretaci\u00f3n leninista del pensamiento de Marx con su teor\u00eda de la importaci\u00f3n de la conciencia de clase, socialista; del Partido como encarnaci\u00f3n de ella y depositario del sentido de la historia, as\u00ed como su visi\u00f3n antidemocr\u00e1tica de la dictadura del proletariado y del papel omnipotente del Estado, crearon posibilidades que se realizaron efectivamente con el \u00absocialismo real\u00bb. Pero, de esto no se puede deducir que a una idea, o a una posibilidad corresponda forzosamente, inevitablemente, cierta realidad y s\u00f3lo una. No se puede deducir as\u00ed la realidad de una idea sin caer -como cay\u00f3 Hegel- en el m\u00e1s absoluto idealismo. Que la negatividad de la realidad sovi\u00e9tica estaba ya inscrita en lo negativo del proyecto de Marx, es una tesis inadmisible por dos razones fundamentales. Primera: la negatividad que se invoca del proyecto marxiano es pura fantas\u00eda, pues \u00bfqui\u00e9n podr\u00eda poner en duda su car\u00e1cter liberador, emancipatorio? Segunda: ninguna idea puede realizarse como pura idea; es decir, sin las mediaciones y condiciones necesarias, lo que forzosamente se traduce -en un sentido u otro- en una realizaci\u00f3n que no es un simple calco o duplicaci\u00f3n de la idea.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Ahora bien, la idea de socialismo se degrada tambi\u00e9n cuando -acept\u00e1ndose su car\u00e1cter emancipatorio, liberador- se la condena inexorable, fatalmente, a su fracaso o a su desnaturalizaci\u00f3n. Y a ello se llega por dos v\u00edas falsas: 1) al proclamar que su impulso solidario contradice una supuesta \u00abnaturaleza humana\u00bb ego\u00edsta, invariable a trav\u00e9s del tiempo; y 2) cuando se cree que lo ideal -concebido plat\u00f3nicamente- est\u00e1 condenado forzosamente a la imperfecci\u00f3n o corrupci\u00f3n al poner el pie en lo real. Y como prueba de ello se arguye el fracaso o la negaci\u00f3n del proyecto emancipatorio al bajar de su nube como ideal y tocar tierra como \u00absocialismo real\u00bb. Ciertamente, como hemos se\u00f1alado antes, siempre hay una distancia o distinci\u00f3n entre la idea que aspira a realizarse y su realizaci\u00f3n. Y, en verdad, el proyecto socialista de emancipaci\u00f3n, o punto de partida, al pretender realizarse en unas condiciones hist\u00f3ricas determinadas, es decir, al tocar tierra, dio como resultado esa sociedad at\u00edpica -ni capitalista ni socialista- que se ha dado en llamar \u00absocialismo real\u00bb. Pero, lo que hay que comprender es por qu\u00e9 en esas condiciones hist\u00f3ricas determinadas, la realizaci\u00f3n del proyecto originario, socialista se volvi\u00f3 imposible.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">A mi modo de ver, hay que reconocer lo que Lenin reconoci\u00f3 sin rodeos: que, despu\u00e9s de la toma del poder por los bolcheviques en 1917, no se daban las condiciones para construir el socialismo, a saber, la necesaria base econ\u00f3mica. Pero fue tambi\u00e9n Lenin quien dijo que, una vez conquistado el poder, se pod\u00eda crear esas condiciones que a\u00fan no exist\u00edan. Y aqu\u00ed est\u00e1 la clave de la explicaci\u00f3n de lo que suceder\u00eda despu\u00e9s, pues una necesidad engendraba otra. La necesidad de construir el socialismo en esas condiciones, ten\u00eda que conducir a la necesidad de un Estado fuerte, a una planificaci\u00f3n centralizada de la econom\u00eda, a una desaparici\u00f3n de la d\u00e9bil sociedad civil, a la exclusi\u00f3n primero de la democracia representativa, con la disoluci\u00f3n de la Asamblea Constituyente, y m\u00e1s tarde a la nueva forma de democracia que significaban los Soviets y, finalmente, a la exclusi\u00f3n de toda forma de democracia. En suma, conduc\u00eda a la omnipotencia del Estado y del Partido \u00fanico y a la supeditaci\u00f3n de toda la vida econ\u00f3mica, social y cultural al dominio incompartido de la nueva clase: la burocracia estatal y del Partido. A estos males hay que agregar el terror generalizado bajo el estalinismo que acab\u00f3 con todo disenso y cr\u00edtica. Todo esto condujo finalmente al estancamiento y sucesiva descomposici\u00f3n del sistema y, por \u00faltimo, al no poder resistir al desaf\u00edo econ\u00f3mico, tecnol\u00f3gico y militar del capitalismo, a su derrumbe.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Pero, el fracaso hist\u00f3rico de esta experiencia hist\u00f3rica, originariamente emancipadora que, por un conjunto de factores objetivos y subjetivos, se transform\u00f3 en su opuesto, no puede significar, en modo alguno que, en otras condiciones hist\u00f3ricas y con otros factores objetivos y subjetivos, el proyecto socialista haya de conducir inexorablemente a los mismos resultados. Afirmar esto supondr\u00eda aferrarse a una concepci\u00f3n determinista y fatalista de la historia. De este modo, a la falsa concepci\u00f3n del car\u00e1cter inevitable del socialismo, suceder\u00eda ahora la concepci\u00f3n no menos falsa del fracaso inevitable, fatal, de todo intento de sustituir el capitalismo por el socialismo. Esta concepci\u00f3n se hermanar\u00eda, a su vez, con la vocingler\u00eda burguesa del \u00abfin de la historia\u00bb ante la imaginaria eternidad del capitalismo liberal. Ciertamente, el destino inexorable que, con base en esa ideolog\u00eda, se atribuye a la alternativa socialista, cumple la funci\u00f3n de desmovilizar las conciencias y paralizar la organizaci\u00f3n y acci\u00f3n necesarias, pues \u00bfqu\u00e9 sentido tendr\u00eda -pol\u00edticamente- pugnar por una alternativa que se halla condenada al fracaso? E, incluso moralmente, \u00bfqu\u00e9 sentido tendr\u00eda exhortar a luchar contra las injusticias del capitalismo si con ello s\u00f3lo se lograra elevar la cuota de dolores y sufrimientos?<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Estamos, pues, ante la cuesti\u00f3n medular que hemos planteado desde el principio: \u00bfvale la pena reivindicar el socialismo como sociedad m\u00e1s libre, justa e igualitaria y luchar por \u00e9l? No valdr\u00eda la pena, si lo posible se redujera a lo real; o sea, si todo socialismo posible se identificara con el \u00absocialismo real\u00bb, como pretenden los ide\u00f3logos triunfalistas de la \u00abeternidad\u00bb capitalista, con lo cual no quedar\u00eda m\u00e1s alternativa que la del capitalismo, m\u00e1s o menos maquillado o liberado de su salvajismo. En verdad, tampoco valdr\u00eda la pena si se pensara -como lo ha pensado cierto marxismo o seudomarxismo- lo opuesto: lo inevitable no es el capitalismo, sino el socialismo. Ciertamente, el derrumbe de lo que era originariamente un proyecto socialista, demuestra que el socialismo no es inevitable. Pero, a este respecto, hay que se\u00f1alar que a Marx y Engels no se les escap\u00f3 que, si en el futuro no se daba la alternativa del socialismo, se dar\u00eda otra: la barbarie. Tal es el sentido de su dilema: \u00absocialismo o barbarie\u00bb, con el que se pone de manifiesto el destino incierto e imprevisible del socialismo. Tampoco puede garantizarse cient\u00edficamente su llegada, inscrita al parecer en ciertas leyes hist\u00f3ricas inexorables que tocar\u00eda a la ciencia de la historia conocer. La realizaci\u00f3n del socialismo como alternativa necesaria, no puede estar garantizada cient\u00edficamente. De ah\u00ed la falacia del llamado \u00absocialismo cient\u00edfico\u00bb. Aunque la ciencia de la sociedad, de la realidad a transformar, es indispensable para transformarla, no puede garantizar la inevitabilidad de esa transformaci\u00f3n. Ciertamente, los errores te\u00f3ricos se pagan pr\u00e1cticamente y, a veces, con un enorme costo humano, y de ah\u00ed la importancia del conocimiento para la acci\u00f3n. Si el marxismo fue certero al descubrir que el capitalismo, por su propia naturaleza, tiende a la expansi\u00f3n constante, fue un grave error considerar que, ya en el siglo pasado, hab\u00eda alcanzado un l\u00edmite infranqueable (Marx), o que ya en los albores de este siglo era un capitalismo \u00abagonizante\u00bb (Lenin). Por otro lado, y en relaci\u00f3n con la lucha que ha de librarse por el socialismo, subrayemos que hay que librarla justamente porque no es inevitable. Nadie se incorporar\u00eda a esa lucha porque la meta que se persigue est\u00e9 garantizada cient\u00edficamente, sino porque dicha meta, ideal o utop\u00eda es un valor, o un conjunto de valores (libertad, igualdad, justicia, fraternidad) que deben regir las relaciones entre los individuos y entre los pueblos. Lo que entra\u00f1a, a su vez, el rechazo de los principios que rigen en la sociedad capitalista: desigualdad, explotaci\u00f3n, injusticia, insolidaridad, ego\u00edsmo, etc\u00e9tera. Vale la pena luchar por el socialismo porque lo consideramos valioso y deseable. As\u00ed pues, el concepto de socialismo entra\u00f1a, no s\u00f3lo la conciencia de su necesidad y posibilidad, sino su deseabilidad, ya que se trata de valores por los que se considera digno luchar. Y, sin embargo, esto no basta. Los sacrificios y esfuerzos que exige el contribuir a esta meta valiosa, no s\u00f3lo se justifican por su naturaleza axiol\u00f3gica, por la superioridad de sus valores sobre los de un sistema por esencia opresor y explotador, sino tambi\u00e9n por la convicci\u00f3n de que esa meta puede ser alcanzada si se recurre a la organizaci\u00f3n y acci\u00f3n consciente cuando se dan las condiciones necesarias para ello. Como dec\u00edamos anteriormente, no valdr\u00edan la pena esos sacrificios y esos esfuerzos si estuvieran destinados -independientemente de sus intenciones y aspiraciones emancipatorias- a fracasar inevitablemente, como advierten enga\u00f1osamente los que se arropan con una concepci\u00f3n determinista o fatalista de la historia, o con una concepci\u00f3n abstracta, metaf\u00edsica, de la naturaleza humana: aquella que identifica dicha naturaleza con la ego\u00edsta, competitiva, insolidaria del hombre burgu\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El socialismo es hoy m\u00e1s necesario que nunca porque el capitalismo, en su fase neoliberal, no hace m\u00e1s que agravar los males que los pueblos padecen por las exigencias estructurales del sistema. Cierto es que la alternativa social del \u00absocialismo real\u00bb no ha resuelto esos problemas, pero como demuestra claramente la experiencia de estos \u00faltimos a\u00f1os despu\u00e9s de su \u00abderrumbe\u00bb en esos pa\u00edses, no los resolver\u00e1, en modo alguno, el retorno al capitalismo, y menos a\u00fan en sus fases -no tan distanciadas entre s\u00ed- neoliberal o salvaje. La humanidad necesita, adem\u00e1s, al socialismo para no desaparecer bajo la otra alternativa: la barbarie, pero ahora en la forma extrema, absoluta, de la barbarie ecol\u00f3gica o nuclear. Ciertamente, no ha valido la pena la experiencia hist\u00f3rica del \u00absocialismo real\u00bb porque, en definitiva, en ella no se han dado los valores socialistas. Pero, puesto que la historia no est\u00e1 predestinada, ya que la hacen los hombres, y puesto que ninguna fase de ella y, por supuesto, la capitalista, puede considerarse eterna, sin fin, la perspectiva de un socialismo necesario, deseable y posible, aunque incierta y no inmediata, sigue abierta para la izquierda que siempre ha luchado por la igualdad y la justicia. Es una perspectiva, sin embargo, no s\u00f3lo para el futuro, para el \u00abgran d\u00eda\u00bb en que habr\u00e1 de realizarse la utop\u00eda socialista, sino que ha de abrirse desde el presente en la medida en que se lucha por la democracia efectiva, por ampliar las libertades reales y conquistar espacios de igualdad y justicia social; en la medida en que se defienden los derechos humanos, la soberan\u00eda nacional y relaciones arm\u00f3nicas del hombre con la naturaleza. Sin renunciar a la reivindicaci\u00f3n de sus sacrificios y logros del pasado, la izquierda debe asumir este pasado cr\u00edticamente, sacando de \u00e9l las lecciones que sean necesarias. Debe desechar por ello el subjetivismo y el practicismo y comprender que, s\u00f3lo sobre la base del conocimiento de la realidad pueden trazarse, en pol\u00edtica, la estrategia y la t\u00e1ctica adecuadas. Esta izquierda sin renunciar, en ning\u00fan momento a la cr\u00edtica externa y a la autocr\u00edtica en su seno, debe asumir la necesidad del di\u00e1logo, de la tolerancia, de la argumentaci\u00f3n racional en la defensa y propagaci\u00f3n de las posiciones propias sin confundir al disidente o discrepante con el enemigo. Esta izquierda debe desechar, asimismo, el principio jesu\u00edtico de que el fin justifica los medios y comprender que hay medios que no puede justificar. Esta izquierda no puede reducir la pol\u00edtica a su lado puramente instrumental, pragm\u00e1tico, olvidando que tiene que estar impregnada de sus fines y valores socialistas y, por ello, de un elevado contenido moral. Esta izquierda, en suma, debe liberarse de las ideas, actitudes y pr\u00e1cticas -como el autoritarismo, el caudillismo, el dogmatismo y el tacticismo- que, en el pasado, han contribuido a alejar a una mayor\u00eda social de la perspectiva del socialismo. Con mayor raz\u00f3n, esta izquierda no debe cerrarse a s\u00ed misma esa perspectiva, invocando el peso y la urgencia de reivindicaciones como la de la inaplazable democratizaci\u00f3n del pa\u00eds, olvidando que cuanto m\u00e1s efectiva y radical sea la democracia tanto m\u00e1s se acercar\u00e1 la perspectiva del socialismo, y que el socialismo, a su vez, es inconcebible sin la democracia en todos los aspectos de la vida social.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En conclusi\u00f3n, es necesaria una izquierda que herede lo mejor de su tradici\u00f3n, que supere las ideas, actitudes y pr\u00e1cticas del pasado que se han vuelto un obst\u00e1culo en el presente, y que se enfrente abiertamente, con una nueva mentalidad, ante las nuevas exigencias de la realidad. S\u00f3lo una izquierda como \u00e9sta podr\u00e1 contribuir efectivamente a la emancipaci\u00f3n que ciframos en el socialismo. Y esta contribuci\u00f3n de la izquierda que se justifica -a su vez- y con esto respondemos a la pregunta inicial -por qu\u00e9 el socialismo- como sociedad emancipada, sin explotaci\u00f3n ni dominaci\u00f3n de clase, raza, naci\u00f3n, etnia o g\u00e9nero, es hoy, m\u00e1s que nunca un valor -valga la redundancia- que vale la pena.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0<\/p>\n<p style='margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;' align='JUSTIFY'>El socialismo es hoy m\u00e1s necesario que nunca porque el capitalismo, en su fase neoliberal, no hace m\u00e1s que agravar los males que los pueblos padecen por las exigencias estructurales del sistema. 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