{"id":2207,"date":"2013-04-23T00:00:00","date_gmt":"2013-04-23T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2207"},"modified":"2020-02-19T17:27:44","modified_gmt":"2020-02-19T16:27:44","slug":"e-h-hobsbawm-tiempos-fracturados-obra-postuma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2207","title":{"rendered":"E.H. Hobsbawm: Tiempos fracturados (obra p\u00f3stuma)"},"content":{"rendered":"<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; background: #f9f9f9; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Entre los blogs hispanos dedicados a la historia, uno que merece visitarse de vez en cuando es <a href=\"http:\/\/historiaglobalonline.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Historia Global Online<\/a>. Al frente est\u00e1 <a href=\"http:\/\/historiaglobalonline.com\/editor\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Jos\u00e9 Ragas<\/a>, historiador de m\u00e9rito que ahora prepara su doctorado en la Universidad de California-Davis. <a href=\"http:\/\/historiaglobalonline.com\/2013\/03\/fractured-times-culture-and-society-in-the-20th-century-2013-el-nuevo-libro-de-eric-hobsbawm\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Una de sus entradas<\/a> se dedica a ofrecernos, traducido, el prefacio del \u00faltimo libro de Eric Hobsbawm: Fractured Times. Culture and Society in the 20th Century. Pueden leerlo all\u00ed, y casi es preferible que as\u00ed sea, o seguir lo que aqu\u00ed es mera reproducci\u00f3n. Antes, no obstante, las palabras finales de la elogiosa rese\u00f1a que <a href=\"http:\/\/www.ft.com\/intl\/cms\/s\/2\/196ac13e-9562-11e2-a151-00144feabdc0.html#axzz2PVeqCQV5\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">le dedica Mark Mazower en el FT<\/a>:<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0.74cm; background: #f9f9f9; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\u201c(\u2026) El menos insular de los hombres, Hobsbawm encontr\u00f3 la prosa que necesitaba. No hay flash, ni aires de grandeza, ni nada del minimalismo autoconsciente de un T\u00e1cito o un AJP Taylor. El estilo es vigoroso, sin adornos, un autob\u00fas Routemaster que te lleva a donde quieres ir, democr\u00e1tica y eficientemente. Los n\u00fameros no aplastan, pero tampoco se los evita. Y Hobsbawm siempre est\u00e1 pensando en voz alta \u2013 \u201cesto nos deja con una pregunta\u201d, \u201cel problema es\u201d. Las listas son un dispositivo t\u00edpico \u2013 proporcionan autoridad, pero tambi\u00e9n un desaf\u00edo, una invitaci\u00f3n impl\u00edcita a hacer nuestra propia lista en respuesta. Me gustaron las que muestran c\u00f3mo los a\u00f1os 1901-14 fueron buenos para las mujeres que consiguieron un premio Nobel, pero malos para las novelistas inglesas.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; background: #f9f9f9; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La forma argumentativa de Hobsbawm, juguetona a su manera, es mucho m\u00e1s evidente aqu\u00ed y uno tiene que pellizcarse para recordar que algunas de estas piezas fueron escritas por un hombre que sobrepasaba los noventa a\u00f1os. \u00bfPor qu\u00e9 los multimillonarios prefieren comprar clubes de f\u00fatbol en lugar de teatros de \u00f3pera? \u00bfQu\u00e9 nos dicen los Juegos Ol\u00edmpicos de Londres de 2012 sobre el futuro de los monumentos nacionales? \u00bfPor qu\u00e9 no hay un equivalente chino del dude ranch? Las preguntas y las respuestas siguen llegando hasta el final.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0.74cm; background: #f9f9f9; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Y ahora s\u00ed, el prefacio que nos traduce Jos\u00e9 Ragas:<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; background: #f9f9f9; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Este es un libro que aborda lo que le ocurri\u00f3 al arte y la cultura de la sociedad burguesa luego de que aquella sociedad se desvaneciera, para no regresar, luego de 1914. Aborda un solo aspecto de dicho cambio en el que la humanidad ha estado viviendo desde la Edad Media y que termin\u00f3 abruptamente en la d\u00e9cada de 1950 para el 80% del planeta, y sobre los a\u00f1os 1960s, cuando las reglas y convenciones que hab\u00edan gobernado las relaciones humanas se fueron destejiendo. Por ello es un libro sobre una \u00e9poca en la historia que ha perdido su orientaci\u00f3n, y en la que durante los primeros a\u00f1os del nuevo milenio mira hacia delante de un modo m\u00e1s problem\u00e1tico de lo que yo recuerde durante mi propia vida, sin ning\u00fan tipo de gu\u00eda ni mapa, hacia un futuro irreconocible. Habiendo escrito de cuando en cuando como un historiador sobre la curiosa intersecci\u00f3n entre la realidad social y el arte, me encontr\u00e9 hacia el fin del siglo pasado siendo interrogado para hablar acerca del tema por el organizador del Festival Salzburgo que se realiza cada a\u00f1o, un notable sobreviviente de El mundo de ayer, de Stefan Zweig, con quien compart\u00eda m\u00e1s v\u00ednculos. Las conferencias en Salzburgo conforman el punto de partida del presente libro, escrito entre 1964 y 2012. M\u00e1s de la mitad de su contenido es in\u00e9dito, al menos en ingl\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; background: #f9f9f9; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Comienza con una incre\u00edble algarab\u00eda (fanfare) por los manifiestos del siglo XX. Los cap\u00edtulos 2 al 5 son reflexiones realistas sobre la eh_fractured_timessituaci\u00f3n del arte al iniciar el nuevo milenio. Estos no pueden ser comprendidos a menos que nos sumerjamos de vuelta en el mundo del ayer. Los cap\u00edtulos 6 al 12 tratan precisamente sobre este mundo, moldeado principalmente en el siglo XIX europeo, que cre\u00f3 los c\u00e1nones de los \u201ccl\u00e1sicos\u201d, en m\u00fasica, \u00f3pera, ballet y drama, pero que se extendi\u00f3 a otros pa\u00edses con el lenguaje b\u00e1sico de una literatura moderna. Mis casos han sido tomados de aquellas regiones que conforman mi propio background cultural \u2013geogr\u00e1ficamente, Europa central; ling\u00fc\u00edsticamente, Alemania\u2013 pero tambi\u00e9n prestan atenci\u00f3n al importante \u201cverano indio\u201d (Indian summer) o la belle \u00e9poque de la cultura previa a 1914. La secci\u00f3n concluye con una consideraci\u00f3n sobre su legado.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0.74cm; background: #f9f9f9; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Pocas p\u00e1ginas son m\u00e1s cercanas hoy que la descripci\u00f3n prof\u00e9tica de Karl Marx acerca de las consecuencias sociales y econ\u00f3micas de la industrializaci\u00f3n capitalista en Occidente. Pero a medida que el capitalismo europeo establec\u00eda su dominio en el siglo XIX sobre el planeta, destinado a transformarlo por medio de la conquista, la superioridad t\u00e9cnica y la globalizaci\u00f3n de su econom\u00eda, tambi\u00e9n llevaba consigo un valioso cargamento de creencias y valores, que lo hac\u00eda asumirse como superior a otros. Llamemos a esta la \u201ccivilizaci\u00f3n burguesa europea\u201d que nunca se recuper\u00f3 de la Primera Guerra Mundial. Las artes y ciencias constituyeron el centro de estas creencias en tanto progreso y educaci\u00f3n esta confiada forma de ver el mundo, as\u00ed como el n\u00facleo espiritual que reemplazar\u00eda a la religi\u00f3n tradicional. Nac\u00ed y me cri\u00e9 en esta \u201ccivilizaci\u00f3n burguesa\u201d, dram\u00e1ticamente simbolizada por el gran anillo de edificios p\u00fablicos de mediados de siglo que rodeaban el imperial y medieval centro de Viena: la Bolsa de Valores, la universidad, el Burtheater, el monumental City Hall, el Parlamento, los tit\u00e1nicos museos de historia del arte e historia natural mir\u00e1ndose uno al otro y, por supuesto, el centro de toda ciudad burguesa que se respete a s\u00ed misma: la \u00f3pera. Estos eran los lugares donde la \u201cgente cultivada\u201d rend\u00eda culto ante los altares de la cultura y el arte. Una iglesia decimon\u00f3nica se a\u00f1ad\u00eda al paisaje solo como una concesi\u00f3n tard\u00eda al v\u00ednculo entre la Iglesia y el emperador.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0.74cm; background: #f9f9f9; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Novedosa como era en s\u00ed, esta escena cultural estaba fuertemente enraizada en la antigua cultura real, principesca y eclesi\u00e1stica previa a la Revoluci\u00f3n Francesa, es decir, en un mundo de poder y extrema riqueza, los mecenas por excelencia de las bellas artes y las exposiciones. Esta aun sobrevive en gran medida a trav\u00e9s de la asociaci\u00f3n entre prestigio tradicional y poder financiero, exhibida de manera p\u00fablica, pero no respaldada por su socialmente aceptada aura de nacimiento o autoridad espiritual. Ello podr\u00eda explicar por qu\u00e9 ha sobrevivido al relativo declive de Europa para permanecer como la expresi\u00f3n m\u00e1s visible en el mundo de una cultura que combina poder y libre gasto con prestigio social. En este sentido, las bellas artes, como la champagne, mantienen su eurocentrismo incluso en un mundo globalizado.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0.74cm; background: #f9f9f9; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Esta secci\u00f3n del libro concluye con algunas reflexiones sobre la herencia de este periodo y los problemas que enfrenta.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0.74cm; background: #f9f9f9; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\u00bfC\u00f3mo pudo el siglo XX enfrentar la ruptura de la sociedad burguesa tradicional y los valores que la manten\u00edan unida? Este es el tema de los ocho cap\u00edtulos de la tercera secci\u00f3n del libro, un conjunto de reacciones intelectuales y contra-intelectuales al final de una era. Entre otros temas, se incluye el impacto de las ciencias en el siglo XX en una civilizaci\u00f3n que, aun devota del progreso, no las entend\u00eda y estaba debilitada por aquellas; la curiosa dial\u00e9ctica de la religi\u00f3n p\u00fablica en una era de acelerada secularizaci\u00f3n, y de artes que hab\u00edan perdido sus viejas direcciones y que hab\u00eda fallado en encontrar nuevas, ya sea mediante su propia b\u00fasqueda \u201cmodernista\u201d o \u201cavant-garde\u201d o mediante la alianza con el poder o, finalmente, por medio de una sumisi\u00f3n con resentimiento y desilusionada al mercado.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; background: #f9f9f9; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\u00bfQu\u00e9 le sali\u00f3 mal a la civilizaci\u00f3n burguesa? Esta se basaba en un modo de producci\u00f3n que buscaba transformarlo todo, incluso si ello implicaba destruir, mientras que sus operaciones, instituciones, y valores pol\u00edticos estaban dise\u00f1ados para una minor\u00eda, que pod\u00eda y quer\u00eda expandirse, sin embargo. Era (y lo sigue siendo) meritocr\u00e1tica, lo que significa que no era ni igualitaria ni democr\u00e1tica. Hasta fines del siglo XIX la \u201cburgues\u00eda\u201d o la clase alta todav\u00eda hac\u00eda referencia a grupos reducidos de personas. En 1875 solo 100,000 ni\u00f1os iban a la escuela secundaria en Alemania y muy pocos llegaban al examen final, el Abitur. Un n\u00famero no mayor de 16,000 estudiaba en las universidades. Incluso en la v\u00edspera de la Segunda Guerra Mundial, Alemania, Francia y Gran Breta\u00f1a, tres de los pa\u00edses m\u00e1s extensos, desarrollados y con un mayor \u00edndice de educaci\u00f3n, con un total de 150 millones de personas, ten\u00edan apenas 150,000 estudiantes universitarios, el equivalente al 1% de la suma de sus poblaciones. La formidable expansi\u00f3n de la educaci\u00f3n secundaria y, sobre todo, de la educaci\u00f3n universitaria despu\u00e9s de 1945 multiplic\u00f3 el n\u00famero de las personas educadas.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0.74cm; background: #f9f9f9; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Es obvio que el sistema ha sido amenazado por la gran mayor\u00eda que se encontraba al exterior de estas elites. Estas podr\u00edan mirar adelante a una sociedad progresista pero igualitaria y democr\u00e1tica sin o posterior al capitalismo como los socialistas, pero adoptaron muchos de los valores de la modernidad \u201cburguesa\u201d y no brindaron ninguna alternativa espec\u00edfica. En realidad, el objeto de los militantes social-dem\u00f3cratas \u201cpol\u00edticamente concientes\u201d fue de brindar al trabajador acceso libre a estos valores mientras las autoridades socialistas se los brindaban. Parad\u00f3jicamente el desarrollo genuino de una cultura subalterna, como el mundo del f\u00fatbol profesional y su audiencia, eran aptos para ser vistos como pol\u00edticamente irrelevantes y una diversi\u00f3n inmadura. Hasta donde s\u00e9, la inusual pasi\u00f3n por el f\u00fatbol del proletariado vien\u00e9s en la Viena de mi ni\u00f1ez era asumida como algo natural, pero no ten\u00eda ninguna relaci\u00f3n alguna con el v\u00ednculo pasional de los que votaban por el Partido Social Dem\u00f3crata.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0.74cm; background: #f9f9f9; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El argumento b\u00e1sico de los ensayos reunidos en este libro es que la l\u00f3gica de que el desarrollo capitalista y la civilizaci\u00f3n burguesa estaban condenadas a destruir sus propios cimientos, una sociedad e instituciones manejadas por una \u00e9lite minoritaria progresista, tolerada o quiz\u00e1s aprobada por una mayor\u00eda, que dur\u00f3 tanto como pudo garantizar la estabilidad, paz y orden p\u00fablico del sistema, as\u00ed como satisfacer las modestas expectativas de los pobres. Pero estas \u00e9lites no pudieron resistir la triple embestida de la revoluci\u00f3n del siglo XX en ciencia y tecnolog\u00eda, que transform\u00f3 viejos h\u00e1bitos de consumo antes de destruirlas, de la sociedad de consumo generada por la explosi\u00f3n en el potencia de las econom\u00edas occidentales, y la decisiva entrada de las masas en la escena pol\u00edtica como clientes pero tambi\u00e9n como votantes. El siglo XX, o m\u00e1s precisamente su segunda mitad, fue la del hombre com\u00fan occidental y, en menor medida, de la mujer. El siglo XXI ha globalizado dicho fen\u00f3meno. Y ha demostrado los defectos del sistema pol\u00edtico identificando democracia con sufragio universal y gobierno representativo, especialmente porque la pol\u00edtica y la estructura de gobierno ha permanecido inmune a la globalizaci\u00f3n y ha sido reforzada por la casi transformaci\u00f3n universal del planeta en una colecci\u00f3n de \u201cEstados-naci\u00f3n\u201d soberanos. Asimismo, las clases dirigentes (o al menos hegem\u00f3nicas), viejas y nuevas, no tienen idea de qu\u00e9 hacer o, de saberlo, carecen del poder necesario para actuar.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0.74cm; background: #f9f9f9; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En el plano cultural, el siglo del hombre y mujer com\u00fan ha sido m\u00e1s que positivo, aun cuando el p\u00fablico para la cultura refinada de la burgues\u00eda cl\u00e1sica se haya reducido a un nicho para los m\u00e1s ancianos, los esnobs o los cazafortunas. Hacia 1960 la m\u00fasica cl\u00e1sica apenas prove\u00eda el 2% de las grabaciones, principalmente de obras grabados antes del siglo XX, y que nunca alcanz\u00f3 un p\u00fablico significativo. De hecho, la combinaci\u00f3n de nueva tecnolog\u00eda y consumo de masas no solo cre\u00f3 el paisaje cultural en el que vivimos sino que permiti\u00f3 su m\u00e1s grande logro art\u00edstico: las pel\u00edculas. De ah\u00ed la hegemon\u00eda de un democratizado Estados Unidos en la aldea global del siglo XX, su originalidad en nuevas formas de creaci\u00f3n art\u00edstica \u2013en el estilo de escritura, m\u00fasica, teatro, combinando las tradiciones educadas y subalternas\u2013 pero tambi\u00e9n la escala de su poder para corromper. El desarrollo de sociedades en las cuales una econom\u00eda tecno-industrial ha impregnado nuestras vidas de una producci\u00f3n cultural y experiencias de informaci\u00f3n que son universales, constantes y omnipresentes, de sonido, imagen, memoria, palabra, memoria y s\u00edmbolos, en algo sin precedentes en nuestra historia. Ha transformado por completo nuestras formas de capturar la realidad y la producci\u00f3n art\u00edstica, al derribar el status privilegiado del \u201carte\u201d en la vieja sociedad burguesa, lo que significaba servir como medida del bien y el mal, y mensajeros de valores: lo verdadero, la belleza y la catarsis.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0.74cm; background: #f9f9f9; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Ello puede seguir siendo v\u00e1lido para el p\u00fablico de Wigmore Hall, pero es incompatible con una sociedad de mercado dislocada, donde \u201cmi satisfacci\u00f3n\u201d es el \u00fanico objeto de experiencia, incluso alcanzado, en la frase de Jeremy Bentham (o quiz\u00e1s John Stuart Mill), \u201cuna tachuela es tan buena como la poes\u00eda\u201d. Evidentemente no lo es, tan solo porque no considera el alcance en el cual el solipsismo de una sociedad de consumo ha sido fundida con los rituales de una participaci\u00f3n colectiva, tanto de manera oficial como no, y que han pasado a caracterizar nuestros estados-espect\u00e1culos y sociedad civil. Excepto que mientras la burgues\u00eda cre\u00eda saber qu\u00e9 era la cultura (como lo se\u00f1al\u00f3 T.S. Eliot, \u201cEn la habitaci\u00f3n la mujer entra y sale\/hablando sobre Miguel \u00c1ngel\u201d), nosotros carecemos de las palabras o conceptos para la naturaleza de la dimensi\u00f3n de nuestra experiencia. Incluso la pregunta: \u201c\u00bfEs esto arte?\u201d es planteada por quienes se niegan a aceptar que los conceptos cl\u00e1sicos de la burgues\u00eda, cuidadosamente preservados en mausoleos, han dejado de existir. Esta alcanz\u00f3 el final de su camino casi de la mano con la Primera Guerra Mundial, con Dada, el urinario de Marcel Duchamp y el cuadrado negro de Malevich. Por supuesto que el arte no termin\u00f3 ah\u00ed, como se esperaba. Como tampoco lleg\u00f3 a su fin la sociedad en que \u201clas artes\u201d eran su parte integral. No obstante, no entenderemos o sabremos c\u00f3mo lidiar con la presente marea creativa inundando el planeta con im\u00e1genes, sonidos y palabras, lo cual se ha vuelto incontrolable en el espacio y el ciberespacio.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0.74cm; background: #f9f9f9; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Espero que el presente libro contribuya a dar claridad a esta discusi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0.74cm; background: #f9f9f9; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Fuente: <u><a href=\"http:\/\/clionauta.wordpress.com\/2013\/04\/05\/e-h-hobsbawm-tiempos-fracturados-obra-postuma\/\">http:\/\/clionauta.wordpress.com\/2013\/04\/05\/e-h-hobsbawm-tiempos-fracturados-obra-postuma\/<\/a><\/u><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><p class='MsoNormal' style='text-align: justify;'>El libro aborda lo que le ocurri\u00f3 al arte y la cultura de la sociedad burguesa luego de que aquella sociedad se desvaneciera, para no regresar, luego de 1914. Aborda un solo aspecto de dicho cambio en el que la humanidad ha estado viviendo desde la Edad Media y que termin\u00f3 abruptamente en la d\u00e9cada de 1950 para el 80% del planeta, y sobre los a\u00f1os 1960s, cuando las reglas y convenciones que hab\u00edan gobernado las relaciones humanas se fueron destejiendo.<\/p><\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":2208,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17],"tags":[1131,923,1130],"class_list":["post-2207","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia","tag-eric-j-hobsbawm","tag-fragmentos","tag-tiempos-fracturados"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2207","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2207"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2207\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2208"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2207"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2207"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2207"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}