{"id":2233,"date":"2013-05-12T00:00:00","date_gmt":"2013-05-12T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2233"},"modified":"2020-02-20T03:36:17","modified_gmt":"2020-02-20T02:36:17","slug":"alternativas-a-la-crisis-como-afrontar-la-futura-escasez-de-energia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2233","title":{"rendered":"Alternativas a la crisis. \u00bfC\u00f3mo afrontar la futura escasez de energ\u00eda?"},"content":{"rendered":"<p>Vivimos en Occidente varias crisis superpuestas. La m\u00e1s visible y con efectos m\u00e1s tangibles es la financiera. A \u00e9sta sigue una crisis econ\u00f3mica productiva por falta de liquidez derivada de la crisis financiera. Los ataques de la oligarqu\u00eda del dinero a los derechos laborales y ciudadanos configuran una crisis sociopol\u00edtica marcada por la ruptura agresiva por esa oligarqu\u00eda del pacto social que hab\u00eda imperado durante cerca de medio siglo. A \u00e9sta puede a\u00f1adirse una crisis \u00e9tica marcada por el deterioro del clima moral visible especialmente con la corrupci\u00f3n. Por \u00faltimo, tenemos una crisis ecol\u00f3gica, de recursos naturales, que es ahora mismo la menos visible (y que tiende a infravalorarse frente a las anteriores, m\u00e1s visibles) pero la m\u00e1s profunda y a medio y largo plazo la m\u00e1s grave, sobre todo por combinarse con un capitalismo neoliberal desmadrado. Voy a centrarme en \u00e9sta \u00faltima.<\/p>\n<p>La crisis ecol\u00f3gica se nos presenta con enormes incertidumbres. De hecho, todas las crisis reci\u00e9n mencionadas tienen numerosas incertidumbres. De ah\u00ed que las izquierdas se planteen a menudo cuestiones insolubles o demasiado plagadas de interrogantes y de riesgos. \u00bfS\u00ed o no a la UE? \u00bfS\u00ed o no al euro? \u00bfC\u00f3mo combatir el fraude fiscal y la fiscalidad regresiva en un contexto globalizado dominado por los due\u00f1os del mundo? \u00bfEs posible, y c\u00f3mo, acabar con los para\u00edsos fiscales? \u00bfC\u00f3mo revertir la tendencia a desigualdades crecientes? Y tantas otras cuestiones. Ante incertidumbres como \u00e9stas, creo que lo mejor es no enzarzarse en debates est\u00e9riles. Opino que valdr\u00eda m\u00e1s consensuar y aferrarse a unos pocos principios \u00e9tico-pol\u00edticos \u2013como dec\u00eda Gramsci\u2014 que nos orienten y nos ayuden a tomar decisiones en las situaciones a que debamos enfrentarnos en cada momento.<\/p>\n<p>Volvamos a la crisis ecol\u00f3gica y sus incertidumbres. Observemos que, aunque el deterioro ecol\u00f3gico se viene denunciado y estudiando desde hace medio siglo, la conciencia de su existencia y gravedad ha avanzado muy poco. Incluso si aceptamos que en los \u00faltimos veinte a\u00f1os la conciencia del problema ha crecido, debemos admitir que lo ha hecho superficialmente. Por tomar un aspecto crucial: hay escasa conciencia de que nos estamos acercando peligrosamente a los l\u00edmites de la biosfera y de los recursos naturales, y de que esto va a provocar situaciones de escasez y\/o de colapso que obligar\u00e1n, tarde o temprano, a cambios radicales en las maneras de producir y consumir y en los estilos de vida, y que agudizar\u00e1n las tensiones sociales dentro de los pa\u00edses y en las relaciones internacionales. Por eso los avisos de esos peligros se reciben con escepticismo y rechazo; se acusa a sus autores de apocal\u00edpticos y catastrofistas; desde la izquierda se ignoran ol\u00edmpicamente alegando que lo importante y urgente hoy son el paro y los desahucios masivos. Adem\u00e1s, los efectos de la crisis ecol\u00f3gica no se perciben claramente en Occidente, y las hambrunas y sequ\u00edas agravadas en los \u00faltimos tiempos en ciertas regiones del mundo pobre no se relacionan con el cambio clim\u00e1tico, por ejemplo.<\/p>\n<p>Como la crisis ecol\u00f3gica tiene muchos aspectos, voy a concentrarme en el que, a mi parecer, es m\u00e1s inminente y con efectos m\u00e1s dr\u00e1sticos en nuestras vidas o en las de las generaciones que nos siguen: la <strong>escasez de energ\u00eda<\/strong>. Descarto el cambio clim\u00e1tico, aunque puede ser m\u00e1s grave, porque est\u00e1 rodeado de muchas m\u00e1s incertidumbres debido a su evoluci\u00f3n no lineal.<\/p>\n<p>Para calibrar la gravedad social de la escasez de energ\u00eda, antes conviene evaluar la dependencia de nuestras sociedades respecto de los flujos de energ\u00eda exosom\u00e1tica. Hasta 1800 aproximadamente todas las sociedades humanas se basaban en energ\u00edas renovables de matriz solar y en econom\u00edas de proximidad. El aprovechamiento del carb\u00f3n mineral, el petr\u00f3leo y el gas \u2013y luego del uranio\u2014 con la ayuda de las correspondientes innovaciones t\u00e9cnicas fue transformando el modelo energ\u00e9tico hasta el que tenemos hoy, que, a escala mundial, depende en un 75% de las fuentes f\u00f3siles, un 6% del uranio y menos de un 20% de fuentes renovables, sobre todo la hidroel\u00e9ctrica. Podemos hablar justificadamente de un <strong>modelo energ\u00e9tico fosilista<\/strong> con un <strong>\u201cap\u00e9ndice\u201d nuclear<\/strong>.<\/p>\n<p>Veamos, en algunos sectores decisivos, los detalles de la extrema dependencia de nuestras econom\u00edas respecto de la energ\u00eda exosom\u00e1tica.<\/p>\n<p><strong>Agricultura<\/strong>. La agricultura moderna logra alimentar una poblaci\u00f3n mundial de m\u00e1s de 7.000 millones de personas (casi 9 veces la de 1800) gracias a su elevada productividad por hora de trabajo y a su elevado rendimiento por hect\u00e1rea. Algunos estudios se\u00f1alan factores multiplicadores de 30 en el primer caso y de 6 en el segundo. \u00bfCu\u00e1l es el secreto de este incremento? Aparte de la mejora gen\u00e9tica (no me refiero s\u00f3lo ni principalmente a los transg\u00e9nicos), estos elevados rendimientos tienen que ver con la aplicaci\u00f3n intensiva de fertilizantes qu\u00edmico-minerales, productos fitosanitarios, plaguicidas, herbicidas, agua de riego, tractores y maquinaria. Todos estos inputs proceden de fuera del agroecosistema, de la miner\u00eda, la metalurgia y la industria qu\u00edmica principalmente, y consumen b\u00e1sicamente recursos no renovables, incluidos los energ\u00e9ticos, b\u00e1sicamente petr\u00f3leo. He mencionado el riego, factor importante del alto rendimiento en muchos casos, que requiere energ\u00eda para perforar pozos y bombear el agua. Los balances energ\u00e9ticos de esta agricultura \u201cindustrial\u201d muestran una eficiencia energ\u00e9tica mucho peor que la agricultura org\u00e1nica (tradicional o moderna) y adem\u00e1s dependen de recursos materiales y energ\u00e9ticos no renovables. En una agricultura org\u00e1nica, cada unidad de input energ\u00e9tico pod\u00eda generar varias unidades de energ\u00eda alimentaria, mientras que en la agricultura industrial, el rendimiento se acerca a la unidad y a veces est\u00e1 incluso por debajo. Empleamos muchas kilocalor\u00edas en los procesos de producci\u00f3n agroganadera para obtener una cantidad muy baja de kilocalor\u00edas alimentarias. Como suele decirse, la agricultura industrial moderna es un procedimiento que convierte energ\u00eda f\u00f3sil no comestible en energ\u00eda comestible. Nos estamos alimentando, pues, de una manera insostenible, y cualquier episodio de escasez de energ\u00eda \u2013sobre todo si no es coyuntural sino que responde a situaciones b\u00e1sicas\u2014 puede llevarnos al hambre.<\/p>\n<p><strong>Industria<\/strong>. Gran parte de la industria actual est\u00e1 altamente automatizada, de modo que depende de la miner\u00eda y de un sector metal-mec\u00e1nico muy exigente en materiales y en energ\u00eda, por no hablar de la industria qu\u00edmica. Este razonamiento es extensible a todos los ramos de industria, donde abundan los esclavos mec\u00e1nicos que suplen el esfuerzo f\u00edsico humano y despliegan una rapidez, precisi\u00f3n y eficacia que no estaban al alcance del trabajador manual tradicional.<\/p>\n<p><strong>Salud<\/strong>. Los altos est\u00e1ndares de salud obtenidos, bien reflejados en las altas esperanzas de vida de que gozamos, derivan de una buena alimentaci\u00f3n, de una buena higiene (que a su vez depende de la suficiente disponibilidad de agua) y de la industria qu\u00edmico-farmac\u00e9utica. Todos estos ingredientes de la buena salud dependen tambi\u00e9n de la abundancia energ\u00e9tica.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos seguir con otras actividades humanas, todas ellas hoy muy petrodependientes. Los hogares dom\u00e9sticos gastan, en los pa\u00edses ricos, en torno al 15% de toda la energ\u00eda consumida: pensemos que tambi\u00e9n las viviendas disponen de ej\u00e9rcitos de esclavos mec\u00e1nicos, de un sobreequipamiento de electrodom\u00e9sticos, pensemos en la electrificaci\u00f3n extrema de los hogares y en el gran consumo energ\u00e9tico para calentar o climatizar los interiores de las casas.<\/p>\n<p>Pero el cuadro no es completo sin el <strong>transporte<\/strong>, que gasta en torno a la mitad de toda la energ\u00eda comercial exosom\u00e1tica. Y el transporte est\u00e1 sumamente hipertrofiado debido a la <strong>divisi\u00f3n territorial del trabajo a escala mundial<\/strong>, que genera una enorme necesidad de transporte de bienes y mercanc\u00edas. Este es un punto importante en el que conviene fijarse. Esta divisi\u00f3n territorial del trabajo ha dado lugar a interdependencias intensas y generalizadas. Simplificando y generalizando, cabe decir que las materias primas se obtienen en un lugar del planeta, los productos semielaborados se producen en otro, el ensamblaje en otro y el consumo final en otro. Esto significa que la superficie del planeta est\u00e1 incesantemente recorrida por buques, trenes, camiones y aeronaves que transportan, adem\u00e1s de viajeros, bienes y mercanc\u00edas acabadas o semiacabadas. Y esto vale para cualquier cosa, incluidos los alimentos. Cualquier situaci\u00f3n de escasez energ\u00e9tica resulta, pues, un peligro sist\u00e9mico de colapso, m\u00e1s o menos generalizado.<\/p>\n<p>Un sencillo ejercicio de imaginaci\u00f3n nos permite visualizar este peligro. Desde nuestra comida cotidiana, que suele haber recorrido cientos o miles de kil\u00f3metros, hasta las actividades industriales y comerciales que dan de comer a millones de trabajadores, que se pueden paralizar si no llega la materia prima, el producto semielaborado o la mercanc\u00eda final, todo depende de la disponibilidad fluida de energ\u00eda, y, hoy, concretamente, de petr\u00f3leo. Ante la inminencia del pico de las energ\u00edas f\u00f3siles, el peligro est\u00e1 a la vuelta de la esquina.<\/p>\n<p>Hay dos maneras principales de abordar el problema. (1) Una, buscar alternativas no agotables para mover los veh\u00edculos. Pero en este momento no hay alternativas energ\u00e9ticas para mover la enorme cantidad de transporte. Las que hay son insuficientes, muy costosas y ecol\u00f3gicamente da\u00f1inas. (Uno de los aspectos del da\u00f1o es algo de lo que se habla mucho \u00faltimamente: el peligro de destinar tierras y trabajo a mover veh\u00edculos en vez de alimentar personas si la soluci\u00f3n se busca por el lado de los agrocarburantes.)<\/p>\n<p>(2) Otra, transformar la divisi\u00f3n internacional del trabajo fomentando la proximidad entre producci\u00f3n y consumo, y entre consumo intermedio y final, es decir, desarrollar econom\u00edas locales, de proximidad, que no requieran demasiado transporte. Como se dice ahora, <strong>relocalizar<\/strong> frente a la deslocalizaci\u00f3n que ha promovido la mundializaci\u00f3n capitalista. Esta segunda manera de abordar el problema es la \u00fanica eficaz porque ataca el problema de ra\u00edz: es la que debe priorizarse.<\/p>\n<p>Lo grave es que hoy nadie, ni gobiernos, ni grandes empresas ni formaciones pol\u00edticas (ni siquiera las de izquierda), parece darse cuenta de la inminencia de la amenaza. Cuando digo inminencia me refiero a lapsos de 15 o 20 a\u00f1os, que son los a\u00f1os que se necesitan para reorganizar la econom\u00eda de un pa\u00eds, no a lapsos de pocos a\u00f1os. As\u00ed, pues, no se toman medidas. Al contrario, se malgastan enormes cantidades de recursos para explotar, por ejemplo, el fracking, alargando artificialmente la agon\u00eda del modelo fosilista, en lugar de destinar esas ingentes inversiones en el modelo renovable (aqu\u00ed dejo de lado los efectos ecol\u00f3gicos nefastos del fracking). Todas las iniciativas econ\u00f3micas, o su inmensa mayor\u00eda, consisten en m\u00e1s de lo mismo, en seguir con las mismas infraestructuras, sistema de transporte, organizaci\u00f3n del territorio, etc. El <strong>aterrizaje suave a una sociedad de la escasez<\/strong> no se prepara. No se invierte en ello.<\/p>\n<p>A falta de un aterrizaje suave, \u00bfqu\u00e9 cabe esperar? Podemos enumerar los resultados m\u00e1s f\u00e1cilmente previsibles:<\/p>\n<p>1.<strong>Escasez y empobrecimiento material de los m\u00e1s pobres<\/strong>. Si los mecanismos de producci\u00f3n y distribuci\u00f3n siguen siendo los mismos que ahora (mercantilizaci\u00f3n general de las actividades y desigualdades brutales en el reparto de la riqueza), los m\u00e1s desfavorecidos se ver\u00e1n arrojados a una vida de privaciones y a una lucha elemental por el sustento.<\/p>\n<p>2. <strong>Acaparamiento<\/strong> de recursos escasos. Las desigualdades se traducir\u00e1n en esfuerzos de los ricos para conservar sus estilos de vida acaparando energ\u00eda y recursos y empujando al resto a niveles m\u00e1s graves de pobreza. Esto acrecentar\u00e1 la conflictividad social y la lucha de clases, que, en el mejor de los casos, puede tener salidas constructivas, aunque no es seguro si no hay proyectos socialistas adecuados a esas nuevas situaciones que puedan generar consensos y frentes de lucha potentes de los trabajadores.<\/p>\n<p>3. <strong>Militarismo<\/strong>. Los Estados m\u00e1s poderosos tratar\u00e1n de controlar las \u00faltimas bolsas de recursos naturales, empezando por las reservas de energ\u00eda f\u00f3sil, por la v\u00eda armada. Se intentar\u00e1 proseguir el crecimiento econ\u00f3mico consubstancial al capitalismo prolongando el modelo fosilista, tal vez con formas nuevas, in\u00e9ditas. Una esperanza insegura es que la escasez de petr\u00f3leo tambi\u00e9n repercutir\u00e1 en el encarecimiento de las aventuras b\u00e9licas y en la incapacidad de las potencias militares para librar todas las guerras que desear\u00edan librar, pero esto puede desembocar en sistemas m\u00e1s baratos de hacer la guerra (los drones nos dan una pista) y en reclutar ej\u00e9rcitos en los pa\u00edses pobres que hagan la guerra de los ricos a costa de sus vidas.<\/p>\n<p>4. <strong>Hambrunas<\/strong>. En los pa\u00edses pobres hay regiones donde no ha penetrado la agricultura industrial. Pero tambi\u00e9n hay muchas regiones que se han especializado en cultivos de exportaci\u00f3n, sacrificando la agricultura de subsistencia, de modo que dependen de las importaciones para comer. Se habla de un centenar de pa\u00edses del Sur con \u201cd\u00e9ficit alimentario\u201d (PDA). Con el colapso de los sistemas de producci\u00f3n barata y transporte transoce\u00e1nico de los alimentos b\u00e1sicos, estos pa\u00edses pueden sufrir graves hambrunas, al menos durante los a\u00f1os que tarden en reconvertir su agricultura hacia la autosuficiencia. Los acaparamientos de cientos de miles de hect\u00e1reas por grandes multinacionales o por gobiernos lejanos a que hoy estamos asistiendo con estupor pueden agravar el problema.<\/p>\n<p>5. <strong>Peligro de refeudalizaci\u00f3n de la vida social<\/strong>. En el posible caos socioecon\u00f3mico resultante de estos factores, habr\u00e1 retornos espont\u00e1neos a la autosuficiencia territorial local. Si el Estado no resiste y se hunde, se puede propagar el desorden y pueden surgir formas de organizaci\u00f3n mafiosa, que aseguren en estos territorios autosuficientes, m\u00e1s o menos aislados, un orden armado a cambio de sumisi\u00f3n. Una especie de hundimiento de un rasgo central de lo p\u00fablico en las sociedades modernas, que es el monopolio estatal de la violencia leg\u00edtima. Se puede hablar del riesgo de una refeudalizaci\u00f3n de la vida social.<\/p>\n<p>Seguramente se puede seguir imaginando otros escenarios posibles e incluso probables. Pero los mencionados bastan para dibujar l\u00edneas alternativas que permitan oponerse a una deriva catastr\u00f3fica de esta \u00edndole, bajo el principio siguiente: <strong>debemos trabajar hoy para evitar caer ma\u00f1ana en este tipo de colapsos sociales<\/strong>. \u00bfC\u00f3mo? Apunto algunas propuestas.<\/p>\n<p>Ante todo, conviene hacerse cargo de que es pr\u00e1cticamente imposible que una masa suficiente de ciudadanos acepte adaptarse preventivamente a las nuevas situaciones de escasez de manera voluntaria. La austeridad voluntaria es muy dif\u00edcil. Cuesta mucho m\u00e1s pasar de la abundancia a la frugalidad que a la inversa. Lo m\u00e1s probable es que sea \u201cla fuerza de los hechos\u201d lo que obligue a las grandes mayor\u00edas a asumir la austeridad, y en tal caso, la tarea m\u00e1s razonable de la izquierda ser\u00eda anticiparla y prepararse. No con f\u00f3rmulas cerradas, sino con <strong>principios \u00e9tico-pol\u00edticos<\/strong> \u2013seg\u00fan expresi\u00f3n de Gramsci\u2014 que gu\u00eden la acci\u00f3n y ayuden a tomar decisiones acertadas sobre la marcha, en respuesta a unas situaciones demasiado complejas para ser previstas en detalle con antelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A. <strong>Principio de autosuficiencia<\/strong>. Crear estructuras sociales y pol\u00edticas para acoger a la gente que se ver\u00e1 empujada a confiar en los medios y recursos locales. Fomentar la agricultura ecol\u00f3gica de proximidad, que pueda prescindir al m\u00e1ximo de los inputs industriales. Mejora del medio rural para facilitar la vuelta a la tierra. Adoptar un modelo energ\u00e9tico renovable distribuido, que no dependa de grandes centrales energ\u00e9ticas: esto empieza a ser hoy ya posible con las tecnolog\u00edas disponibles, y permite la autosuficiencia energ\u00e9tica. Pol\u00edticas de planificaci\u00f3n territorial para organizar las actividades humanas seg\u00fan esquemas de proximidad.<\/p>\n<p>B. <strong>Principio de ahorro y frugalidad<\/strong>. La mejor gesti\u00f3n de los recursos es ahorrarlos y consumirlos con parsimonia. Esto implicar\u00e1 cambios substanciales en los estilos de vida, pero tambi\u00e9n en las maneras de trabajar, producir y consumir. Por ejemplo, hacer artefactos m\u00e1s duraderos, m\u00e1s aptos para ser reparados (para alargar su vida \u00fatil), recircular, reciclar, etc. Compartir bienes de uso no habitual (alquiler o copropiedad en lugar de propiedad individual).<\/p>\n<p>C. <strong>Estructuras estatales y supraestatales<\/strong>. Aunque la autosuficiencia puede dar mucha autonom\u00eda a las unidades territoriales peque\u00f1as, habr\u00e1 que mantener estructuras estatales para ciertas funciones ligadas al mantenimiento de la civilizaci\u00f3n. Unas estructuras estatales democr\u00e1ticas y solidarias pueden servir para reequilibrar y redistribuir, para reprimir la violencia de los poderosos y de las bandas armadas delictivas o mafiosas, mantener servicios p\u00fablicos esenciales (como la sanidad, la educaci\u00f3n y la protecci\u00f3n social \u2013al menos en ciertos aspectos). Hay producciones sofisticadas que, si no se desea renunciar a ellas, tal vez requieran medios que superan las posibilidades de las comunidades locales autosuficientes. Las redes de transporte y comunicaciones tambi\u00e9n entran en este apartado. En el \u00e1mbito mundial ser\u00eda bueno disponer de estructuras para hacer efectivo el reparto equitativo de los recursos no renovables escasos (es decir, de aquellos que se decida consumir) a trav\u00e9s de consensos internacionales sobre cuotas por pa\u00edses en el uso de minerales, por ejemplo, o de los remanentes de combustibles f\u00f3siles; y tambi\u00e9n ser\u00eda bueno disponer de instituciones para resolver cat\u00e1strofes o hambrunas con medidas solidarias, y para evitar conflictos.<\/p>\n<p>D.<strong>Principios de regulaci\u00f3n y solidaridad<\/strong>. Es suicida para la humanidad continuar celebrando los dogmas ultraliberales del mercado autorregulado y de la sociedad individualista de mercado, y continuar gui\u00e1ndose por estos dogmas. Es absolutamente indispensable recuperar los principios de regulaci\u00f3n y planificaci\u00f3n econ\u00f3mica y social, y la defensa de lo p\u00fablico frente al privatismo descarnado.<\/p>\n<p>E.<strong>Igualitarismo y poder democr\u00e1tico<\/strong>. En situaciones de conflicto por recursos cada vez m\u00e1s escasos, el socialismo puede recuperar su atractivo. El ideal de igualdad, adem\u00e1s, aparecer\u00e1 no s\u00f3lo como un ideal de justicia, sino tambi\u00e9n como un factor de supervivencia civilizada. Por otra parte, sin derribar el poder omn\u00edmodo de la oligarqu\u00eda del dinero e implantar una democracia radical, cualquier proyecto en esa l\u00ednea es inviable.<\/p>\n<p>Para terminar: habr\u00eda que combinar tres l\u00edneas de trabajo: (1) las iniciativas pr\u00e1cticas (volver a la tierra, crear cooperativas, promover redes solidarias) son importantes para ir demostrando que es posible vivir de otra manera, y que esta otra manera puede ser incluso m\u00e1s satisfactoria que la actualmente dominante; y lo son tambi\u00e9n como embriones de la sociedad futura. (2) Pero esta acci\u00f3n pr\u00e1ctica por abajo no basta: hace falta combinarla con intervenci\u00f3n pol\u00edtica para disputar el poder a la oligarqu\u00eda en todos los terrenos y consolidar los avances que puedan tener lugar. (3) Una y otra cosa van asociadas a un combate cultural para someter a cr\u00edtica el presente, para promover otra visi\u00f3n de las cosas y para consolidar el bloque social popular capaz de imponer la alternativa.<\/p>\n<p>Barcelona, 20 de abril de 2013<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vivimos en Occidente varias crisis superpuestas. 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