{"id":228,"date":"2006-04-02T00:00:00","date_gmt":"2006-04-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=228"},"modified":"2020-02-12T12:19:41","modified_gmt":"2020-02-12T11:19:41","slug":"discurso-populista-y-defensa-de-privilegios-los-estadounidenses-que-votan-a-george-w-bush","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=228","title":{"rendered":"Discurso \u00abpopulista\u00bb y defensa de privilegios. Los estadounidenses que votan a George W. Bush"},"content":{"rendered":"<p>LE MONDE <i>diplomatique <\/i>| 21 febrero 2004<\/p>\n<p><b>Los estadounidenses conocer\u00e1n en las pr\u00f3ximas semanas el nombre del adversario <\/b><b>dem\u00f3crata que se enfrentar\u00e1 a George W. Bush. La aversi\u00f3n que suscita el presidente de <\/b><b>Estados Unidos en su pa\u00eds y en el extranjero hace olvidar que conserva, a pesar de ello, <\/b><b>numerosos partidarios que saben sacar el m\u00e1ximo de r\u00e9ditos electorales del papel que <\/b><b>despreciativamente se les atribuye de portavoces de una Am\u00e9rica profunda. Ni intelectual ni europea pero segura de su superioridad y de sus valores.<\/b><\/p>\n<p>Cuando los candidatos dem\u00f3\u00adcratas a la elecci\u00f3n presiden\u00adcial de noviembre de 2004 se enfrentaban en el Estado de Iowa. una publicidad televisiva atacaba al favo\u00adrito en las encuestas, Howard Dean. Lo presentaba como el preferido de la \u00ab\u00e9lite cultural\u00bb, dado a \u00absubir los im\u00adpuestos y a aumentar el poder del Estado, al caf\u00e9 a la italiana, a comer sushis, a los autos Volvo, a leer el New York Times, al body piercing y a Hollywood; un monstruo de feria del ala izquierda\u00bb, que no sabe tratar con el pueblo llano del Medio Oeste.<\/p>\n<p>La publicidad es auspiciada por el Club para el Crecimiento, una organi\u00adzaci\u00f3n con sede en Washington, cuya finalidad es reunir a los ricos que ve\u00adneran el mundo de los negocios con los pol\u00edticos que comparten la misma inclinaci\u00f3n y que est\u00e1n en condiciones de transformarla en leyes contantes y sonantes. Los miembros del Club son economistas neoliberales, celebrida\u00addes millonadas, y grandes pensadores de la difunta Nueva Econom\u00eda que consagraron toda una d\u00e9cada a presen\u00adtar la desregulaci\u00f3n y la reducci\u00f3n de impuestos como si se tratara del se\u00adgundo advenimiento de Cristo. En otras palabras, quienes creyeron ver a Jes\u00fas en la siempre ascendente cotiza\u00adci\u00f3n del Nasdaq, los economistas que vivieron de insistir p\u00fablicamente en que la privatizaci\u00f3n y las desregula\u00adciones eran el mandato de la historia. ahora difunden anuncios televisivos que denuncian a la \u00ab\u00e9lite\u00bb.<\/p>\n<p>En esa paradoja reside el misterio estadounidense de 2004. Gracias al desplazamiento a la derecha de los \u00fal\u00adtimos treinta a\u00f1os, la concentraci\u00f3n de riqueza en Estados Unidos es la m\u00e1s grande registrada desde la d\u00e9cada de 1920, mientras que los trabajadores ven reducidos sus derechos laborales y las empresas se han convertido en el elemento m\u00e1s poderoso del mundo. Y esa corriente conservadora -que si\u00adgue fortaleci\u00e9ndose- se vende como una guerra contra las \u00ab\u00e9lites\u00bb, la rebe\u00adli\u00f3n virtuosa del hombre com\u00fan con\u00adtra una detestable clase dirigente.<\/p>\n<p>Domina este fen\u00f3meno el presiden\u00adte de Estados Unidos, George W. Bush, ex industrial del petr\u00f3leo, gra\u00adduado en Yale, hijo de un ex presiden\u00adte de la Naci\u00f3n, nieto de un senador, y que ha gozado en cada etapa de su vi\u00adda de todos los privilegios que los po\u00adderosos de Estados Unidos reservan a su descendencia. Un hombre que de\u00adclara tener una \u00abveta populista\u00bb debido al desprecio que los exquisitos de la costa Este alientan contra \u00e9l y sus co\u00adlegas tejanos.<\/p>\n<p>Pero el populismo del presidente es rea!. Su resentimiento hacia los esnobs de la Costa Este, objetivamente rid\u00edcu\u00adlo, es sincero. Es indiscutible que el hombre sintoniza con el estadouniden\u00adse medio; su capacidad para hablar con la gente llana como si fuera uno de ellos es reconocida por todos. Y a esa gente llana le gusta Bush. Todo indica que en el pr\u00f3ximo mes de noviembre se bene\u00adficiar\u00e1 del voto de buena parte de los lores blancos, lo mismo que hace cuatro a\u00f1os, cuando el 90% de los negros votaron al partido dem\u00f3crata.<\/p>\n<p>En otro tiempo, el populismo era el lenguaje de la izquierda estadou\u00adnidense (I). Era la \u00e9poca en que los trabajadores votaban por el fortaleci\u00admiento de los sindicatos, por la regula\u00adci\u00f3n de la econom\u00eda y la generalizaci\u00f3n de la seguridad social. Frente a ellos, los republicanos se identificaban ine\u00adqu\u00edvocamente como el partido de los administradores de empresas, los por\u00adtavoces de la \u00e9lite social.<\/p>\n<p>Lo siguen siendo, pero han pasado a\u00f1os perfeccionando una forma pro\u00adpia de populismo, que mezcla el anti-intelectualismo con la presencia invasora de Dios, homil\u00edas nost\u00e1lgicas de las ra\u00edces estadounidenses y de las cosas sencillas de la vida. Richard Ni-xon fue el primero en comprender el poder de esa combinaci\u00f3n. Desde en\u00adtonces, todos los presidentes republi\u00adcanos se han vestido de populistas. George W. Bush es el \u00faltimo, pero tambi\u00e9n uno de los m\u00e1s eficaces, en esa lista de pol\u00edticos pro empresariales que se expresan en el lenguaje de los oprimidos.<\/p>\n<p>Esta f\u00f3rmula funciona, y tiene gran \u00e9xito. La han adoptado los represen\u00adtantes\u00a0\u00a0 pol\u00edticos,\u00a0\u00a0 los\u00a0 editorialistas,<\/p>\n<p>agentes de relaciones p\u00fablicas, los agentes de Bolsa, los publicitarios y los periodistas econ\u00f3micos. Incluso Hollywood, imagen de todo lo que la derecha dice detestar. la ha adoptado.<\/p>\n<p>El populismo de derecha cobra dos formas. En la d\u00e9cada de 1990 se impuso un \u00bbpopulismo de mercado\u00bb, inspirado en las estrategias de comu\u00adnicaci\u00f3n de Wall Street. La idea b\u00e1si\u00adca era simple: el mercado es la esencia de la democracia, que no puede fun\u00adcionar sin \u00e9l. Y dado que todos parti\u00adcipamos del mercado -al comprar acciones, elegir entre dos marcas de dent\u00edfrico, u optar por una pel\u00edcula en lugar de otra- el mercado encarna la elecci\u00f3n del pueblo. Nos da lo que pe\u00addimos, acaba con los viejos sistemas, y otorga todo el poder al consumidor. Por lo tanto, tratar de reglamentarlo o de compensar sus efectos es pura arro\u00adgancia, una tentaci\u00f3n tir\u00e1nica de las \u00e9lites educadas, que quieren seguir conservando sus privilegios (2).<\/p>\n<p>En tiempos de prosperidad, el populismo de mercado vincula siste\u00adm\u00e1ticamente el destino del estadouni\u00addense medio con la prosperidad de los accionistas de la empresa en que tra\u00adbaja. As\u00ed, durante los a\u00f1os noventa los telespectadores pudieron ver mini-se\u00adries publicitarias donde la Bolsa anti\u00adcipaba una \u00abrevoluci\u00f3n\u00bb y en las cuales las abuelas se intercambiaban consejos para invertir, mientras que los ni\u00f1os se emancipaban gracias a las marcas de ropa que usaban. Durante el boom del populismo de mercado, un canal de televisi\u00f3n informaba cada tarde sobre la evoluci\u00f3n de la fortuna de los estadounidenses m\u00e1s ricos. As\u00ed, la gente pod\u00eda venerar a los nuevos millonarios consagrados por las inver\u00adsiones del pueblo. Incluso la muy re\u00adpublicana Enron, vincul\u00f3 su campa\u00f1a por la desregulaci\u00f3n del sector el\u00e9ctri\u00adco con el movimiento de los derechos c\u00edvicos de la d\u00e9cada de 1960 (3). La firma realiz\u00f3 un paralelismo entre la desregulaci\u00f3n y la privatizaci\u00f3n por una parte, y el poder popular por otra. Ante el fracaso de cada huelga y el consiguiente desastre para el sindicato que la hab\u00eda lanzado, los editorialistas imaginaban la alegr\u00eda de los trabaja\u00addores que as\u00ed quedaban liberados de todo tipo de servidumbre.<\/p>\n<p>En \u00e9pocas dif\u00edciles, la comercializa\u00adci\u00f3n del populismo de mercado es m\u00e1s dif\u00edcil. Entonces cede el lugar -como ocurre actualmente- al viejo \u00abpopulis\u00admo\u00bb de contragolpe, compuesto por recriminaciones contra los \u00abizquierdis\u00adtas\u00bb, no debido a su falta de fe en el mercado -y por lo tanto en la demo\u00adcracia- sino por las monstruosidades culturales que han impuesto a la bue\u00adna gente del interior de Estados Uni\u00addos. Despu\u00e9s de haber legalizado el aborto, y prohibido las plegarias en las escuelas p\u00fablicas, esos generadores de disturbios amenazan actualmente con legalizar el matrimonio homosexual. Una vez m\u00e1s, el enemigo del pueblo es esa maldita \u00ab\u00e9lite progresista\u00bb identifi\u00adcada con intelectuales que llevan la arrogancia como indeleble marca de f\u00e1brica. Y tambi\u00e9n en ese caso el Par\u00adtido Republicano encarnar\u00eda a los pe\u00adque\u00f1os, a los oscuros y sin t\u00edtulos, que se alzan contra una clase dirigente que desprecia sus \u00abvalores\u00bb.<\/p>\n<p>Omnipresente en la radio y en Fox News (4). ese \u00abpopulismo\u00bb rancio y re\u00adaccionario est\u00e1 obsesionado por los s\u00edmbolos de la cultura de! consumo. En lugar de atacar directamente a los poderosos -a menudo republicanos-vitupera los objetos refinados y esnobs que poseer\u00edan esos poderosos: el tipo de caf\u00e9 especial que consumen, los buenos restaurantes que frecuentan, sus estudios en las grandes universida\u00addes, sus vacaciones en Europa, y sobre todo sus autom\u00f3viles importados.<\/p>\n<p>Molesto por esos gustos \u00abafemina\u00addos\u00bb, el populismo rancio exhibe los supuestos gustos del pa\u00eds tradicional (en noviembre de 2000 los dem\u00f3cra\u00adtas fueron derrotados en casi todos los Estados mediterr\u00e1neos, mientras que triunfaban en California, Nueva York, Massachusetts, s\u00edmbolos del maldito cosmopolitismo). \u00bfCu\u00e1les son esos gustos? Los verdaderos estadouniden\u00adses aprecian los grandes bistecs teja-nos, el mundo rural (Bush posee un rancho, como tambi\u00e9n lo ten\u00eda Rea\u00adgan), beben cerveza com\u00fan (no im\u00adportada), trabajan con sus manos, y poseen autom\u00f3viles de industria na\u00adcional. La idea de que los multimillo\u00adnarios industriales petroleros de Houston y de Wichita tambi\u00e9n pasan sus vacaciones en Europa, prefieren el aroma de los caf\u00e9s m\u00e1s finos y mane\u00adjan autom\u00f3viles marca Jaguar, parece inveros\u00edmil.<\/p>\n<p>La ventaja de insistir en esa guerra sobre el tipo de consumo, es que per\u00admite a la derecha capitalizar la din\u00e1\u00admica del resentimiento de clase. En efecto, los objetos identificados con la \u00ab\u00e9lite\u00bb son m\u00e1s habitual mente utiliza\u00addos por las personas con estudios superiores y que se consideran a s\u00ed mismas como progresistas. A ellos se les aplica la etiqueta de \u00abesnobs\u00bb, mientras que se asocia a los republica\u00adnos con millones de personas sencillas. Pues los buenos estadouni\u00addenses detestan las \u00ab\u00e9lites\u00bb y sus gus\u00adtos, lo que explica que hayan votado por hombres que hablan un lenguaje sencillo, como el actual presidente, su padre. Ronald Reagan, y tambi\u00e9n Ri\u00adchard Nixon, quien supo aprovechar a fondo el odio contra los intelectuales<\/p>\n<p>de la Costa Este (la m\u00e1s \u00abeuropea\u00bb de las dos) y contra el clan Kennedy. Una vez en la Casa Blanca, todos esos \u00abhombres sencillos\u00bb se dedicaron a inundar de favores a los m\u00e1s privile\u00adgiados&#8230;<\/p>\n<p>Las distorsiones de esta representa\u00adci\u00f3n republicana de la \u00e9lite deber\u00edan ser evidentes hasta para un ciego. En primer lugar, est\u00e1 ese absurdo postula\u00addo de base, seg\u00fan el cual el \u00abestablish-ment\u00bb estar\u00eda compuesto por hombres de izquierda. En segundo lugar, los partidarios de Bush reprochan a los \u00abprogresistas\u00bb su gusto por el sushi y por el uso de pendientes, pero no du\u00addan en aplaudir a quienes hacen lo mismo, si ven que se trata de \u00abempre\u00adsarios\u00bb intr\u00e9pidos y consumidores su\u00adficientemente liberados como para elegir por s\u00ed mismos. Tanto desprecian a Hollywood por estar pudriendo la cultura nacional con sus valores trafi\u00adcados, como alaban su creatividad, sus ganancias, y su olfato para descubrir lo que al pueblo le gusta ver. Sin olvi\u00addar a Ronald Reagan y al gobernador Schwarzenegger, que vienen precisa\u00admente de Hollywood. Poco importan las incoherencias. Los estrategas repu\u00adblicanos navegan indiferentemente en\u00adtre ambos polos, y manipulan a su conveniencia tanto los mecanismos de uno como de otro.<\/p>\n<p>La derecha estadounidense logra superar las contradicciones de su dis\u00adcurso, en parte, gracias a la izquierda. Incapaces de comprender el \u00abpopulis\u00admo\u00bb cultural, muchos progresistas estadounidenses (mimados por los medios europeos) s\u00f3lo ven en \u00e9l un ra\u00adcismo camuflado, que a su entender es el s\u00edmbolo de una epidemia nacional. La m\u00e1s m\u00ednima manifestaci\u00f3n de ese populismo les evoca inmediatamente a Timothy McVeigh y las milicias de extrema derecha. Tuve una experien\u00adcia de esa patolog\u00eda \u00abbienpensante\u00bb durante una reciente reuni\u00f3n de mili\u00adtantes de izquierda en Chicago.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber o\u00eddo una cr\u00edtica devastadoramente acertada del uni\u00adverso medi\u00e1tico, me puse de pie para se\u00f1alar que millones de estadouniden\u00adses \u00abcomunes\u00bb, a menudo religiosos practicantes, compart\u00edan esa cr\u00edtica de los medios sin saberlo, pero comet\u00edan el error de adjudicar a los \u00abprogresis\u00adtas\u00bb el poder econ\u00f3mico y financiero que domina el pa\u00eds y su sistema infor\u00admativo. Suger\u00ed entonces al orador que hiciera un esfuerzo por establecer contacto con ese sector del pa\u00eds, y tra\u00adtara de reorientar el resentimiento de clase que \u00e9l mismo experimentaba, en favor de la izquierda. Inmediatamen\u00adte, una mujer all\u00ed presente me refut\u00f3 enfurecida diciendo que ella no pen\u00adsaba hacer el menor esfuerzo por ha\u00adcer contacto con el Ku Klux Klan.<\/p>\n<p>Y esto apunta a un problema m\u00e1s amplio. Hay algo de verdad en el es\u00adtereotipo resentido del liberalismo. Ciertos \u00abprogresistas\u00bb pasan sus vaca\u00adciones en Europa, beben caf\u00e9 a la ita\u00adliana y tienen coches Volvo. Pero sobre todo desprecian a la clase traba\u00adjadora estadounidense. Ir a una reu\u00adni\u00f3n de defensores de los derechos de los animales o deambular por un cam-pus universitario permite descubrir r\u00e1\u00adpidamente que ciertas formas de acci\u00f3n pol\u00edtica de izquierda son exclu\u00adsivas de las clases medias altas educa\u00addas, de la \u00abminor\u00eda civilizada\u00bb que criticaba el historiador Christopher Lasch. Es decir, personas para las cua\u00adles, generalmente la pol\u00edtica es m\u00e1s un ejercicio de terapia individual, de rea\u00adlizaci\u00f3n personal, que un esfuerzo des\u00adtinado a construir un movimiento (5). Para ellas, la izquierda es una espiritua\u00adlidad tranquilizadora, un sentimiento de empatia respecto de la \u00abautenticidad\u00bb de los pobres y de los inmigrantes, una manera de expresarles que de tanto en<\/p>\n<p>tanto piensan en ellos. Los distintivos que lucen y las calcoman\u00edas que colo\u00adcan en sus coches proclaman ante el mundo la bondad de los progresistas, igual que su decisi\u00f3n de consumo \u00ab\u00e9ti\u00adco\u00bb y su preocupaci\u00f3n por reciclar las botellas de vidrio. Para ciertas revistas de izquierda, la cr\u00edtica de oposici\u00f3n se ha convertido en una actividad vistosa, que tiene sus estrellas. \u00bfAcaso no hay un perfume de marca \u00abActiviste\u00bb?<\/p>\n<p>A veces se es de izquierdas porque se nace de izquierdas: una nobleza he\u00adredada que autoriza a exhibir con orgu\u00adllo, el pedigree. En tal caso, la catastr\u00f3fica decadencia de la izquierda estadounidense en tanto que movi\u00admiento social, su raquitismo, no llama demasiado la atenci\u00f3n. Muy a menudo, la izquierda encama la simpat\u00eda que los que est\u00e1n por arriba sienten por los po\u00adbres, y no su activismo para transfor\u00admar la sociedad. Una merma en las filas de la izquierda -lo que implica una mayor dificultad para obtener una cobertura m\u00e9dico-social o un derecho de representaci\u00f3n sindical- para una parte de la izquierda estadounidense, al contrario, refuerza el plus de inconfor-mismo al que se aferra y la \u00abcreativi\u00addad\u00bb de las ideas \u00abrebeldes\u00bb que defiende.<\/p>\n<p>Criticar a esos individuos r\u00fasticos que agitan banderas estrelladas se vuelve entonces m\u00e1s importante que convencerles para que se unan a un combate pol\u00edtico con vocaci\u00f3n mayo-ritaria. Pues muy a menudo ser de iz\u00adquierdas no significa hacer causa com\u00fan con el pueblo, sino sermonear\u00adlo, corregirlo y se\u00f1alar con insistencia todos sus defectos.<\/p>\n<p>Durante el debate en las Naciones Unidas que precedi\u00f3 a la guerra en Irak, el canciller franc\u00e9s, Dominique de Villepin, seguramente crey\u00f3 haber convencido a los partidarios de Bush al demostrar las falsas afirmaciones hechas por Estados Unidos. Bien ves\u00adtido, refinado, pol\u00edglota, aplaudido por los embajadores de todo el mun\u00addo, reprend\u00eda con la condescendencia de un arist\u00f3crata seguro de la realidad que describ\u00eda a un secretario de Esta\u00addo estoico e inm\u00f3vil en su asiento. Lo que Dominique de Villepin no evalu\u00f3 es que a millones de estadounidenses les importa poco la realidad, pues se nutren de s\u00edmbolos. Y en ese plano, Bush no pod\u00eda esperar una dramatur\u00adgia m\u00e1s adaptada a su populismo que el enfrentamiento entre un pobre esta\u00addounidense algo torpe y un franc\u00e9s se\u00adguro de lo que dice y que hasta cita a los poetas.<\/p>\n<p>Cada cuatro a\u00f1os, casi siempre se producen oleadas electorales en los lugares menos esperados: electores de derechas surgen donde se esperaban votos de izquierda, o estalla la crispaci\u00f3n donde deber\u00eda reinar la satisfacci\u00f3n. Mientras los progresistas estadounidenses no analicen mejor los resortes culturales de esa din\u00e1mica, se seguir\u00e1 condenando -no s\u00f3lo a ellos mismos, sino a lodo el mundo- a pade\u00adcer pol\u00edticos y guerras decididas por un pa\u00eds al que ya no hacen ning\u00fan es\u00ad fuerzo por comprender.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u25a0<\/p>\n<p>(1) Sobre el populismo estadounidense, ver Serge Halimi, \u00abLe populisme, voil\u00e1 l&#8217;ennemi\u00bb, Le Monde di\u00adplomatique, abril de 1996. Ver tambi\u00e9n el dossier \u00abCri\u00adsis de la democracia representativa\u00bb Le Monde diplomatique, Edici\u00f3n Cono Sur, noviembre de 2003.<\/p>\n<p>(2) Ver Thomas Frank, One Market under God, Bantam Doubleday Dell, 2001.<\/p>\n<p>(3) Cf. \u00abLas mil y una estafas de Enron\u00bb, Le Monde diplomatique, Edici\u00f3n espa\u00f1ola, febrero de 2002.<\/p>\n<p>(4) Ver Eric Alterman, \u00ab\u00bfLiberales, los medios de comunicaci\u00f3n de los Estados Unidos?\u00bb Le Monde di\u00adplomatique, Edici\u00f3n espa\u00f1ola, marzo de 2003 y \u00abLa droite \u00e0la radio, la gauche dans son ghetto\u00bb, Le Mon\u00adde diplomatique, Paris, marzo 2003 y octubre 1994, respectivamente.<\/p>\n<p>(5) Ver Christopher Lasch, Le Seul et vrai paradis, Editions Climats, Castelnau-le-Lez, 2002.<\/p>\n<p>*<b><i> <\/i><\/b><b><i>Tom Frank:<\/i><\/b> Director de la revista The Baffler (Chicago), autor de One Market under God. Extreme capitalism. market populism and the end of economic Democracy. Ban-tam Doubleday Dell September 2001<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p> LE MONDE diplomatique | 21 febrero 2004<\/p>\n<p>Los estadounidenses conocer\u00e1n en las pr\u00f3ximas semanas el nombre del adversario dem\u00f3crata que se enfrentar\u00e1 a George W. Bush. La aversi\u00f3n que suscita el presidente de Estados Unidos en su pa\u00eds y en el extranjero hace olvidar que conserva, a pesar de ello, numerosos partidarios que saben sacar el m\u00e1ximo de r\u00e9ditos electorales del papel que despreciativamente se les atribuye de portavoces de una Am\u00e9rica profunda. Ni intelectual ni europea pero segura de su superioridad y de sus valores.<\/p>\n<p>Cuando los candidatos dem\u00f3\u00adcratas a la elecci\u00f3n presiden\u00adcial de noviembre de 2004 se enfrentaban en el Estado de Iowa. una publicidad televisiva atacaba al favo\u00adrito en las encuestas, Howard Dean. Lo presentaba como el preferido de la &quot;\u00e9lite cultural&quot;, dado a &quot;subir los im\u00adpuestos y a aumentar el poder del Estado, al caf\u00e9 a la italiana, a comer sushis, a los autos Volvo, a leer el New York Times, al body piercing y a Hollywood; un monstruo de feria del ala izquierda&quot;, que no sabe tratar con el pueblo llano del Medio Oeste.<\/p>\n<p>La publicidad es auspiciada por el Club para el Crecimiento, una organi\u00adzaci\u00f3n con sede en Washington, cuya finalidad es reunir a los ricos que ve\u00adneran el mundo de los negocios con los pol\u00edticos que comparten la misma inclinaci\u00f3n y que est\u00e1n en condiciones de transformarla en leyes contantes y sonantes. Los miembros del Club son economistas neoliberales, celebrida\u00addes millonadas, y grandes pensadores de la difunta Nueva Econom\u00eda que consagraron toda una d\u00e9cada a presen\u00adtar la desregulaci\u00f3n y la reducci\u00f3n de impuestos como si se tratara del se\u00adgundo advenimiento de Cristo. En otras palabras, quienes creyeron ver a Jes\u00fas en la siempre ascendente cotiza\u00adci\u00f3n del Nasdaq, los economistas que vivieron de insistir p\u00fablicamente en que la privatizaci\u00f3n y las desregula\u00adciones eran el mandato de la historia. ahora difunden anuncios televisivos que denuncian a la &quot;\u00e9lite&quot;.<\/p>\n<p>En esa paradoja reside el misterio estadounidense de 2004. Gracias al desplazamiento a la derecha de los \u00fal\u00adtimos treinta a\u00f1os, la concentraci\u00f3n de riqueza en Estados Unidos es la m\u00e1s grande registrada desde la d\u00e9cada de 1920, mientras que los trabajadores ven reducidos sus derechos laborales y las empresas se han convertido en el elemento m\u00e1s poderoso del mundo. Y esa corriente conservadora -que si\u00adgue fortaleci\u00e9ndose- se vende como una guerra contra las &quot;\u00e9lites&quot;, la rebe\u00adli\u00f3n virtuosa del hombre com\u00fan con\u00adtra una detestable clase dirigente.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[31],"tags":[],"class_list":["post-228","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-eeuu"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/228","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=228"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/228\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=228"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=228"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=228"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}