{"id":2330,"date":"2013-08-25T00:00:00","date_gmt":"2013-08-25T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2330"},"modified":"2020-02-19T12:48:44","modified_gmt":"2020-02-19T11:48:44","slug":"de-pulsiones-y-autodeterminaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2330","title":{"rendered":"De pulsiones y autodeterminaciones: algunas reflexiones sobre Sigmund Freud y El malestar en la cultura[1]"},"content":{"rendered":"<p>Dos cuestiones constituyen el eje de la reflexi\u00f3n de Sigmund Freud en este libro. La primera, que existen poderosas pulsiones que est\u00e1n en el origen de la conducta de los seres humanos: instintos sexuales y agresivos, que el propio Freud resum\u00eda en la imagen de una lucha sin tregua entre Eros y Tanatos en la mente de los individuos. La segunda, que la civilizaci\u00f3n, su desarrollo ha significado el control y represi\u00f3n de dichas pulsiones, y que un resultado de esa actividad normativa hab\u00eda sido, por una parte, la desviaci\u00f3n de las mismas en forma de sublimaci\u00f3n \u2013la que a su vez contribuye al desarrollo de la civilizaci\u00f3n-, y por otra, cuando la presi\u00f3n normativa resulta intolerable al desarrollo de conductas neur\u00f3ticas en los individuos. Seg\u00fan Peter Watson, Freud \u201c\u2026 sosten\u00eda que la civilizaci\u00f3n, la represi\u00f3n y la neurosis est\u00e1n entrelazados irremisiblemente\u201d.<a style=\"mso-footnote-id: ftn2;\" href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> La civilizaci\u00f3n ha tra\u00eddo seguridad a los hombres a cambio de una, creciente infelicidad y desasosiego que se expresa en el consumo de estupefacientes y en el alcoholismo, pero tambi\u00e9n en el crecimiento del pensamiento de tipo irracional y en el refugio creciente en la religi\u00f3n. No son cuestiones nuevas ya que pueden encontrarse en otras obras suyas, pero el \u00e9nfasis con que las propone es posiblemente el mejor indicador de sus preocupaciones en el momento \u2013 noviembre de 1929- en que El malestar en la civilizaci\u00f3n se publica, al mes siguiente del inicio de la gran crisis que parec\u00eda desestabilizar definitivamente al capitalismo. Esas preocupaciones revelan las caracter\u00edsticas espec\u00edficas de la sociedad a la que pertenece que motivan su inter\u00e9s, mientras que la coyuntura en la que vive queda oculta tras esa amplia s\u00edntesis de su teor\u00eda y debe ser sospechada a trav\u00e9s del propio t\u00edtulo de la obra. Es por lo tanto necesario hacer u ligero repaso de la coyuntura hist\u00f3rica para conectarla con algunas de las claves que ofrece su pensamiento. Especialmente en la referencia a la omnipresencia de la irracionalidad y de la religi\u00f3n est\u00e1 registrando las caracter\u00edsticas de esa larga posguerra, esa d\u00e9cada de desesperaci\u00f3n provocada por la carnicer\u00eda de la Gran Guerra, el fin de la vieja Europa de los imperios continentales y la convulsi\u00f3n que provoca en el mundo burgu\u00e9s la revoluci\u00f3n rusa. Una conmoci\u00f3n provocada por la aceleraci\u00f3n del tiempo tecnol\u00f3gico sin el concomitante progreso moral. Expresionismo, cubismo y futurismo sustituyen a la revoluci\u00f3n impresionista, el surrealismo y dada\u00edsmo al naturalismo social. La eugenesia se confabulaba definitivamente con el racismo para justificar una sociedad naturalmente basada en las jerarqu\u00edas. Posiblemente pueda suponerse en Freud una cierta premonici\u00f3n de la barbarie inmediatamente venidera, ya que menos de un a\u00f1o despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de El malestar\u2026, se producir\u00eda el salto al bloque parlamentario en Alemania de un partido hasta entonces muy minoritario: el NSDAP consegu\u00eda en septiembre de 1930 107 esca\u00f1os y el 18% de los votos, iniciando as\u00ed el curso ascendente que conducir\u00eda a la designaci\u00f3n de Hitler como canciller el 30 de enero de 1933. Los malos presagios se acumulaban. Con el comienzo de la d\u00e9cada de 1920, el ej\u00e9rcito brit\u00e1nico ametrallaba a miles de manifestantes pac\u00edficamente concentrados en la ciudad india de Amritsar, se consolidaba la dictadura de Mussolini, luego del asesinato de Matteotti, y en los Estados Unidos se linchaba al anarquismo con la ejecuci\u00f3n de Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti mientras se desataba la violencia racista con el Ku Klux Klan. Parec\u00eda asomar ese asalto a la raz\u00f3n que a\u00f1os despu\u00e9s Luk\u00e1cs describir\u00eda en un libro memorable.<a style=\"mso-footnote-id: ftn3;\" href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a><\/p>\n<p>Freud se refiere a la acusaci\u00f3n lanzada contra la civilizaci\u00f3n moderna-occidental como causa de la infelicidad humana o al menos, como impedimento para alcanzarla y se propone analizar \u201cla esencia de esta civilizaci\u00f3n\u201d.<a style=\"mso-footnote-id: ftn4;\" href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a> Equipara los t\u00e9rminos Civilizaci\u00f3n y Kultur.<a style=\"mso-footnote-id: ftn5;\" href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a> Es una cuesti\u00f3n que merece ser destacada ya que en esa \u00e9poca para una parte de la intelectualidad de lengua alemana civilizaci\u00f3n significa no s\u00f3lo algo diferente a Kultur, sino que es justamente lo que se le opone. El idealismo alem\u00e1n de posguerra \u2013especialmente el grupo de intelectuales que forman parte de la denominada \u201crevoluci\u00f3n conservadora\u201d proponen la oposici\u00f3n entre cultura (Kultur) y civilizaci\u00f3n: la primera ser\u00eda la expresi\u00f3n del \u201cesp\u00edritu\u201d inmortal y m\u00edtico de un pueblo, un impulso vital que expresar\u00eda su idiosincrasia, la segunda, en cambio, significar\u00eda la estandardizaci\u00f3n, la homogenizaci\u00f3n sin alma que transforma a miembros de la sociedad en masa mec\u00e1nicamente encuadrada en un marco de mediocridad. Sus representantes principales son Moeller van den Bruck y Oswald Spengler ( La decadencia de Occidente), pero un planteo similar puede hallarse en el Thomas Mann de Consideraciones de un apol\u00edtico (Betrachtungen eines Unpolitischen, 1915-18).<a style=\"mso-footnote-id: ftn6;\" href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a><\/p>\n<p>Es por ello que una de las primeras proposiciones que Freud nos ofrece es una reflexi\u00f3n sobre el sentido de la vida humana. Afirma que es una pregunta s\u00f3lo pertinente en el \u00e1mbito de la religi\u00f3n. En cambio considera que s\u00ed tiene sentido preguntarse qu\u00e9 es lo que los seres humanos hacen, mediante su comportamiento, para que la vida tenga una finalidad, y la respuesta es que la finalidad es la de aspirar a la felicidad.<a style=\"mso-footnote-id: ftn7;\" href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a> Por tanto Freud est\u00e1 indicando que el sentido de la vida es inmanente a la propia existencia humana, que lejos de estar fuera de s\u00ed (al servicio de un dios o de un poder terrenal al que se halla sometido) est\u00e1 dentro de s\u00ed, es en s\u00ed y para s\u00ed, ya que lograr la felicidad es alcanzar la autosatisfacci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se interponen en el camino hacia esa meta los que denomina como los obst\u00e1culos fundamentales que se oponen a la realizaci\u00f3n de la felicidad, identificando las tres fuentes del sufrimiento humano: la supremac\u00eda de la naturaleza, la debilidad de nuestro cuerpo y la insuficiencia de las estructuras que regulan las relaciones humanas, en la familia, el estado y la sociedad. <a style=\"mso-footnote-id: ftn8;\" href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a> Los dos primeros son dif\u00edcilmente superables, la naturaleza no se puede dominar por completo, en tanto y en cuanto formamos parte de la misma, y nuestro cuerpo tiene una irremisible fecha de caducidad, pero s\u00ed son abordables los \u00faltimos.<\/p>\n<p>En ese sentido sit\u00faa uno de los aspectos de mayor significaci\u00f3n operantes en la articulaci\u00f3n social de la modernidad, destacando la importancia del trabajo para la sublimaci\u00f3n de pulsiones, desplazando esos impulsos libidinales -la econom\u00eda de la libido- hacia la actividad profesional y las relaciones humanas vinculadas al mismo, como la denomina Freud, pero al mismo tiempo reconoce que ese trabajo debe derivarse de la libre disposici\u00f3n e inter\u00e9s en realizarlo en quien lo afronta, y no como producto de la necesidad \u2013que es la que impulsa a \u201cla gran mayor\u00eda de los seres humanos\u201d- con lo cual Freud est\u00e1 tocando uno de los aspectos principales de la modernidad, el car\u00e1cter contradictorio del trabajo, veh\u00edculo de una disposici\u00f3n fundamental del ser humano, que es la de su propio autodesarrollo, y al mismo tiempo de su frustraci\u00f3n como veh\u00edculo de alienaci\u00f3n bajo la explotaci\u00f3n del trabajo humano a la manera en que la lleva a cabo el capitalismo.<a style=\"mso-footnote-id: ftn9;\" href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a><\/p>\n<p>Sin embargo, Freud reconoce esa cualidad y al mismo tiempo dificultad que ofrece el trabajo humano sin hacer ninguna referencia espec\u00edfica a la sociedad de la cual describe el malestar, que es la sociedad occidental de la que \u00e9l forma parte. Por lo tanto sus observaciones tienen una generalidad que les priva de se\u00f1alar los aspectos m\u00e1s precisos que contribuyen a producir esa doble faz del trabajo. Es lo que, en cambio, har\u00e1 una disc\u00edpula suya, Karen Horney, que sin suprimir los aspectos psicoanal\u00edticos, consideraba que las neurosis eran atribuibles a la organizaci\u00f3n capitalista de la sociedad. Adem\u00e1s Horney reprochaba a Freud haberse centrado en lo biol\u00f3gico, mientras ignoraba los aportes de la antropolog\u00eda y la sociolog\u00eda modernas.<a style=\"mso-footnote-id: ftn10;\" href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a> El componente determinista en el pensamiento de Freud es dif\u00edcilmente soslayable porque en ellos encuentra la raz\u00f3n \u00faltima que explica el comportamiento humano. Aunque podamos reconocer que su postulaci\u00f3n de determinismos que operan desde el inconsciente no es una reivindicaci\u00f3n del irracionalismo, ya que como \u201cmaestro de la sospecha\u201d, como bien dice Josep Maria Terricabras, duda de la ecuanimidad de nuestro sistema psicol\u00f3gico, y como digno heredero del pensamiento ilustrado intenta descubrir los entresijos m\u00e1s \u00edntimos de la naturaleza humana mediante la raz\u00f3n, aunque de sus planteamientos se desprenda un \u201c\u2026 temor elitista a las masas insensatas\u201d, como considera Terry Eagleton.<a style=\"mso-footnote-id: ftn11;\" href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a> As\u00ed mismo cree que la raz\u00f3n y con ella la civilizaci\u00f3n que es su producto son capaces de, al menos, desplazar o atenuar las determinaciones a las que obligan los instintos que en forma de pulsiones parten de la mayor profundidad de nuestro psiquismo: el inconsciente.<\/p>\n<p>La civilizaci\u00f3n aparece como el tributo que debe pagar el ser humano para contrarrestar esas pulsiones agresivas del ser humano que est\u00e1n en la ra\u00edz de su conducta entendida en sentido hobbesiano como \u201cHomo homini lupus\u201d, que amenaza la integridad comunitaria. Por ello la evoluci\u00f3n de la civilizaci\u00f3n limita la libertad individual \u2013al producir una \u201crenuncia pulsional\u201d.<a style=\"mso-footnote-id: ftn12;\" href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a> El anhelo de libertad en la sociedad civilizada podr\u00eda manifestarse como rebeld\u00eda ante lo que se considera injusto, cuya reparaci\u00f3n puede conducir a un grado m\u00e1s elevado de civilizaci\u00f3n, o por el contrario como expresi\u00f3n de la necesidad de responder a las pulsiones reprimidas, y por ello rechazar o cuestionar la civilizaci\u00f3n.<a style=\"mso-footnote-id: ftn13;\" href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a> De ello resultar\u00eda una tensi\u00f3n constante entre libertad individual y construcci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Pero la misma civilizaci\u00f3n ser\u00eda producto de la otra pulsaci\u00f3n innata, la libidinal, Eros, que impulsa a los humanos a unirse a vincularse, manteni\u00e9ndose unidos no s\u00f3lo por la necesidad del trabajo cooperativo, de la comunidad de trabajo. Por ello la pulsi\u00f3n de agresi\u00f3n, de muerte es el obst\u00e1culo principal que se le presenta a la civilizaci\u00f3n, porque representa la disoluci\u00f3n de la cooperaci\u00f3n y la vinculaci\u00f3n humana a trav\u00e9s de la hostilidad mutua.<a style=\"mso-footnote-id: ftn14;\" href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a> Esta lucha entre Eros y Tanatos nos se\u00f1ala \u201cel sentido de la evoluci\u00f3n de la civilizaci\u00f3n\u201d.<a style=\"mso-footnote-id: ftn15;\" href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a> El contenido de esta y su capacidad de control sobre cada individuo est\u00e1n concentrados en el supery\u00f3, y su instauraci\u00f3n conducir\u00eda a la formaci\u00f3n de la conciencia.<a style=\"mso-footnote-id: ftn16;\" href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a> El supery\u00f3 recuerda al pan\u00f3ptico de Bentham. Tambi\u00e9n puede ser considerado como el mecanismo que interioriza la ley de la sociedad, lo que en un sentido gramsciano consideramos como hegemon\u00eda.<a style=\"mso-footnote-id: ftn17;\" href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a> Esta surgir\u00eda y se reforzar\u00eda con la renuncia a la pulsi\u00f3n de agresi\u00f3n y la trasferencia al supery\u00f3 de la agresi\u00f3n as\u00ed inhibida que se ejercer\u00eda sobre el mismo sujeto en la forma de rigor que suprime pulsiones ulteriores. \u201cLa consciencia rigurosa surge de la acci\u00f3n conjunta de dos influencias vitales: la negaci\u00f3n pulsional que desencadena la agresi\u00f3n y la experiencia de amor que vuelve esta agresi\u00f3n hacia adentro y la traspasa al super-yo\u201d.<a style=\"mso-footnote-id: ftn18;\" href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a> \u00c9ste operar\u00eda sobre el yo mediante el sentimiento de culpa, que se transforma en arrepentimiento al trasgredir las normas mediante la agresi\u00f3n.<a style=\"mso-footnote-id: ftn19;\" href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a><a name=\"correccion\"><\/a> De ello concluye Freud que se comprende \u201c\u2026 la participaci\u00f3n del amor en el surgimiento de la consciencia y la funesta inevitabilidad del sentimiento de culpa\u201d, ya que el sentimiento de culpa es el resultado es la expresi\u00f3n del conflicto permanente entre Eros y Tanatos (pulsi\u00f3n de destrucci\u00f3n y\/o muerte).<a style=\"mso-footnote-id: ftn20;\" href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a> Considera a dicho sentimiento de culpa como el problema m\u00e1s importante de la evoluci\u00f3n de la civilizaci\u00f3n, cuyo progreso significa menos felicidad para los hombres, con lo cual la civilizaci\u00f3n act\u00faa de manera ambivalente, facilitando y bloqueando al mismo tiempo la consecuci\u00f3n de la satisfacci\u00f3n de los objetivos de autosatisfacci\u00f3n.<a style=\"mso-footnote-id: ftn21;\" href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a> Ello se explicar\u00eda porque el proceso por el cual se produce la civilizaci\u00f3n humana y la evoluci\u00f3n de cada individuo son similares en cuanto el primero implica la reuni\u00f3n de una multitud de individuos vinculados por lazos libidinales, mientras que el segundo es el alineamiento de cada individuo con el resto de los humanos, por acci\u00f3n Eros y Anank\u00e9 (la necesidad) con el objetivo individual y comunitario \u2013 social de alcanzar y mantener la felicidad (satisfacci\u00f3n del principio de placer), de la que esta \u00faltima \u2013la configuraci\u00f3n social- es condici\u00f3n necesaria. Ser\u00eda una combinaci\u00f3n de ego\u00edsmo y altruismo.<a style=\"mso-footnote-id: ftn22;\" href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a> Por lo tanto, \u00bfCu\u00e1l es la cuesti\u00f3n decisiva de la especie humana para Freud?: \u201c\u2026 si su evoluci\u00f3n civilizadora conseguir\u00e1 dominar, y en qu\u00e9 medida, el trastorno de la vida en com\u00fan provocado por la pulsi\u00f3n humana de agresi\u00f3n y autodestrucci\u00f3n\u201d. Reconoce que el dominio alcanzado por el ser humano sobre la naturaleza le ha procurado la posibilidad de su auto-exterminio (y esto antes de la aparici\u00f3n del armamento nuclear).<a style=\"mso-footnote-id: ftn23;\" href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a><\/p>\n<p>Estos conceptos aparecen esbozados en otros textos de Freud. En un trabajo sobre la guerra publicado en 1915, plantea la cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n entre la civilizaci\u00f3n y la esencia humana en relaci\u00f3n con el conflicto iniciado en 1914. Comienza considerando a la guerra como un hecho inconcebible entre naciones civilizadas, s\u00f3lo esperable en el enfrentamiento entre en el mundo europeo \u2013el ep\u00edtome de la civilizaci\u00f3n- y el mundo primitivo \u2013un componente del cual, aunque no lo menciones expl\u00edcitamente es el mundo colonial cuyo reparto y control por las potencias europeas es, entre otros, motivo del estallido de la Gran Guerra. Concluye por ello que lo que se ha producido, adem\u00e1s de inesperado, demuestra que la civilizaci\u00f3n reprime o amortigua pero no elimina los instintos m\u00e1s agresivos que forman la base de la naturaleza humana. La guerra es consecuencia de la imposici\u00f3n de la anti-civilizaci\u00f3n, de la regresi\u00f3n de los seres humanos civilizados a un estadio primitivo.<a style=\"mso-footnote-id: ftn24;\" href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a><\/p>\n<p>Debe tenerse en cuenta que el contexto de la \u00e9poca la idea de regresi\u00f3n, de la posibilidad de que los seres humanos estuvieran expuestos a retornar a un estadio anterior de la evoluci\u00f3n, o a la existencia de seres humanos que se encontraban en ese estadio previo, era muy popular en los medios cient\u00edficos y se resum\u00eda en el t\u00e9rmino \u201cdegeneraci\u00f3n\u201d, tambi\u00e9n hab\u00eda quienes lo consideraban la demostraci\u00f3n de la existencia de tendencias at\u00e1vicas, en las que el hombre se asemejaba a animales inferiores en la escala zool\u00f3gica, que se alejaba de la condici\u00f3n humana. Ello explicaba la importancia del componente irracional, antecesor en la filogenia al desarrollo intelectual pleno del homo sapiens, que persist\u00eda bajo este \u00faltimo. Se hablaba de comportamiento extrapiramidal que se expresaba cuando por alg\u00fan motivo se inhib\u00edan las funciones superiores cerebrales \u2013como suced\u00eda por ejemplo con la violencia de los individuos alcoholizados. En esos principios hab\u00eda basado Gustave Le Bon sus consideraciones sobre la multitud, y escrib\u00eda: \u201cla vida consciente de la mente tiene poca importancia comparada con su vida inconsciente\u201d.<a style=\"mso-footnote-id: ftn25;\" href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a> La diferencia, seg\u00fan John Burrow es que el inconsciente freudiano desestabilizaba al yo consciente, el inconsciente \u201ccolectivo decimon\u00f3nico\u201d lo estabilizaba, ya que portaba en s\u00ed los elementos ancestrales de la raza que determinaban el comportamiento colectivo, era la objetivaci\u00f3n de la tradici\u00f3n a nivel psicol\u00f3gico.<a style=\"mso-footnote-id: ftn26;\" href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a><\/p>\n<p>Sin embargo, desde una perspectiva hist\u00f3rica, la guerra con todo su potencial destructivo surge de esa misma civilizaci\u00f3n cuya supervivencia parece amenazada por el conflicto mundial. La guerra no s\u00f3lo realiza los grandes avances de la ciencia de la \u00e9poca \u2013recordar s\u00f3lo la s\u00edntesis de amonio que le vali\u00f3 el premio Nobel a Fritz Haber, sin la cual Alemania no podr\u00eda haber sostenido una guerra tan brutal durante cuatro a\u00f1os a pesar del bloqueo instituido por la Royal Navy- o el uso de los gases, sino que adem\u00e1s introduce correcciones en la gesti\u00f3n de una econom\u00eda capitalista que hab\u00eda adquirido dimensiones gigantescas con las grandes corporaciones, antecesoras de las actuales multinacionales, introduciendo una pr\u00e1ctica de coordinaci\u00f3n estatal-empresarial que merecer\u00e1 de te\u00f3ricos como Rudolf Hilferding el nombre de \u201ccapitalismo organizado\u201d (o incluso capitalismo de estado). Por lo tanto es una guerra que se produce y se desenvuelve dentro de los par\u00e1metros y la cultura de esa civilizaci\u00f3n, que Freud ve amenazada, en el seno de la misma, no fuera de ella. Casi me atrever\u00eda a decir que es inmanente a la misma, a riesgo de parecer c\u00ednico. Quien expresa la cr\u00edtica m\u00e1s aguda al \u201csentido\u201d de la civilizaci\u00f3n moderna, sigue siendo Walter Benjamin quien es su Tesis IX de filosof\u00eda de la historia describe al \u00c1ngel de la Historia, con el rostro dirigido al pasado observando el c\u00famulo incesante de destrucci\u00f3n que provoca el furioso hurac\u00e1n que lo arrastra, y agrega, a \u201c\u2026 ese hurac\u00e1n es lo que nosotros llamamos progreso\u201d.<a style=\"mso-footnote-id: ftn27;\" href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a><\/p>\n<p>De cualquier modo, m\u00e1s all\u00e1 del fuerte determinismo que a veces parece presidir la concepci\u00f3n de Freud de las condiciones de la conducta humana, sus aportaciones, al obligarnos a reflexionar sobre aquellas manifestaciones y necesidades de nuestra naturaleza, que los sistemas normativos, tanto laicos como religiosos han intentado reprimir y desviar, nos permite tambi\u00e9n reflexionar sobre esos mismos sistemas de coerci\u00f3n y sobre la importancia de esas pulsiones en la vida individual y social, de tal modo que esas nociones legadas por Freud pueden formar parte del bagaje de la cr\u00edtica emancipatoria de la habla Habermas, o sea del tipo de reflexi\u00f3n sobre la condiciones que coartan o modulan nuestra capacidad humana de auto-creaci\u00f3n.<a style=\"mso-footnote-id: ftn28;\" href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a> En todo caso la referencia de Freud a las represiones que la civilizaci\u00f3n impone a los seres humanos nos obliga a investigar y detectar cuales aspectos de la civilizaci\u00f3n act\u00faan en ese sentido, cuales son neurotizantes en el sentido en que Freud lo plante\u00f3, y si el problema es de correcci\u00f3n de aspectos funcionales parciales de la misma o su detecci\u00f3n lleva a la impugnaci\u00f3n de la totalidad del fen\u00f3meno civilizatorio, siempre y cuando lo situemos hist\u00f3ricamente y no nos refiramos a la \u201ccivilizaci\u00f3n\u201d como una entidad abstracta y ahist\u00f3rica.<\/p>\n<p>En concreto, para el tiempo y contexto en que Freud nos habla, se est\u00e1 refiriendo, aunque no lo mencione, y al menos en primer t\u00e9rmino a la civilizaci\u00f3n que mejor conoce y que es la del capitalismo. Lo hace de una forma indirecta y parad\u00f3jica, planteando la insuficiencia del socialismo y el comunismo para suprimir los padecimientos humanos, ya que niega que las relaciones de propiedad jueguen ning\u00fan papel en los mecanismos de poder y dominaci\u00f3n, mientras afirma la imposibilidad biol\u00f3gica de la igualdad humana. Pensemos que en el momento en que Freud escribe su ensayo, 1929, el experimento iniciado en Rusia en octubre de 1917 todav\u00eda goza de credibilidad y legitimidad como v\u00eda alternativa para resolver problemas modernos y sempiternos de la humanidad. Para los c\u00edrculos intelectuales que no han sucumbido a la fascinaci\u00f3n del fascismo, \u00e9ste significa en ese momento la amenaza a la civilizaci\u00f3n. Todav\u00eda no hay contexto para el discurso que se har\u00e1 habitual en la Guerra Fr\u00eda. La opini\u00f3n de Freud no puede equipararse a las virulentas diatribas que ser\u00e1n las herramientas habituales del macartismo. Se limita a considerar a las propuestas de socialistas y comunistas insuficientes para resolver los problemas de la civilizaci\u00f3n que significa para Freud la hip\u00f3stasis del capitalismo. Considera ilusoria la pretensi\u00f3n del movimiento comunista de solucionar los problemas humanos mediante al supresi\u00f3n de la propiedad privada, ya que no suprime el af\u00e1n de poder e influencia que son los instrumentos con los que se realiza la pulsi\u00f3n de agresi\u00f3n. Adem\u00e1s considera que su af\u00e1n igualitario no se compadece con la acci\u00f3n de la naturaleza que al dotar \u201c\u2026 a cada individuo de una disposici\u00f3n f\u00edsica y capacitaci\u00f3n intelectual sumamente desiguales, ha instituido injusticias contra las cuales no hay ning\u00fan remedio\u201d.<a style=\"mso-footnote-id: ftn29;\" href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a><\/p>\n<p>En este sentido es inevitable reconocer que se aparta de herencia iluminista para coincidir con posiciones similares a las que defienden los sostenedores del \u201cmodernismo reaccionario\u201d o \u201crevoluci\u00f3n conservadora\u201d al vincular la cuesti\u00f3n de la igualdad a las caracter\u00edsticas biol\u00f3gicas de los individuos en lugar de calibrarla desde una valoraci\u00f3n pol\u00edtica y de abolici\u00f3n de las clases sociales. Con ello afirma indirectamente la irreversibilidad del capitalismo como organizaci\u00f3n social, que queda de este modo naturalizado y que Freud considera como el marco necesario en el que deba desarrollarse la cr\u00edtica de los problemas contempor\u00e1neos y la soluci\u00f3n de aquellos aspectos de la civilizaci\u00f3n \u2013ahora identificada- que los producen. Tampoco se salvan los socialistas, por la misma raz\u00f3n, su \u201c\u2026 desconocimiento idealista de la naturaleza humana\u201d. Aunque acaba reconociendo que un factor facilitador de la realizaci\u00f3n no neur\u00f3tica del altruismo ser\u00eda \u201c\u2026 la transformaci\u00f3n real de las relaciones de los humanos respecto a la propiedad\u201d, le niega esa capacidad al movimiento y partidos obreros.<a style=\"mso-footnote-id: ftn30;\" href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a><\/p>\n<p>Es evidente que el ser humano es un ser social, capaz de establecer relaciones con sus semejantes, pero en condiciones distintas a las que han sido hasta ahora. Por ello la mejor demostraci\u00f3n de la plasticidad humana es la diversidad cultural que presenta la especie, pero a\u00fan m\u00e1s la variaci\u00f3n, la transformaci\u00f3n, el cambio que cada una de esas culturas pueden sufrir a lo largo del tiempo y que son sin\u00f3nimo de historicidad, la otra caracter\u00edstica que fundamenta la suposici\u00f3n en la plasticidad humana.<a style=\"mso-footnote-id: ftn31;\" href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">[31]<\/a><\/p>\n<p>Las instituciones que ha ido creando bajo determinadas condiciones que son de car\u00e1cter hist\u00f3rico, no s\u00f3lo apuntan a garantizar la cohesi\u00f3n social. Esas instituciones han tendido a fijar la distinta distribuci\u00f3n de autonom\u00edas y heteronom\u00edas, unos gradientes de poder entre los seres humanos, individual y grupalmente considerados, los que pueden ser fuente de displacer, de infelicidad, y no s\u00f3lo de afecto, protecci\u00f3n y refugio. Y en esas relaciones socializantes pueden hallarse, a lo mejor, las claves de muchos de los sufrimientos que luego se traducen en signo y s\u00edntomas cl\u00ednicos. Estas habr\u00edan de ser las razones por las que tener en cuenta los efectos de la interacci\u00f3n humana, de las relaciones sociales, en la configuraci\u00f3n de significados y por lo tanto en la explicaci\u00f3n de conductas, desde una perspectiva psicol\u00f3gica o incluso psicoanal\u00edtica. La unilateralidad de las acciones o actitudes provocadas por factores determinantes \u2013por ejemplo pulsiones sexuales o vitales- deben quedar, al menos, condicionadas o matizadas por la interacci\u00f3n humana, que puede favorecerlos u obstaculizarlos.<a style=\"mso-footnote-id: ftn32;\" href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\">[32]<\/a><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 balance podemos hacer de esta obra de Freud, que de alguna manera recapitula su obra previa? Creo que aporta iluminaciones pero al mismo tiempo tambi\u00e9n problemas<\/p>\n<p>\u00b7 Un problema que nos plantea la lectura actual de esta obra de Freud es su falta de historicidad, falta de reconocimiento del car\u00e1cter hist\u00f3rico de la especie humana, lo cual implica necesariamente capacidad de cambio y de autorrealizaci\u00f3n, no arbitraria ni caprichosa, sino bajo condiciones contextuales (la afirmaci\u00f3n de Marx en la introducci\u00f3n a El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte sigue conservando, al menos para m\u00ed, todo su potencial heur\u00edstico: \u201c&#8230; Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado\u201d).<\/p>\n<p>\u00b7 Sin embargo, debe reconocerse a Freud el aporte de aspectos del ser humano, las referidas pulsiones, que deben ser tenidos en cuenta, junto a los dem\u00e1s a la hora, o mejor dicho en di\u00e1logo o conflicto con la por otra parte reconocible plasticidad humana, y la naturaleza cultural que ha producido la evoluci\u00f3n, del an\u00e1lisis del funcionamiento de las sociedades en coyuntura determinadas, de determinados procesos y \u00e9pocas hist\u00f3ricas, as\u00ed como las mentalidades que las han caracterizado. En ese sentido Freud, aunque no habla directamente de la ideolog\u00eda, ofrece en su obra claves para la cr\u00edtica de la conciencia ideol\u00f3gica, ya que los mecanismos que describe en el juego entre impulso y su represi\u00f3n: proyecci\u00f3n, desplazamiento, sublimaci\u00f3n, condensaci\u00f3n, represi\u00f3n, idealizaci\u00f3n, sustituci\u00f3n, racionalizaci\u00f3n, negaci\u00f3n, operan tambi\u00e9n en el \u00e1mbito de lo ideol\u00f3gico \u201c\u2026 al igual que en el sue\u00f1o y la fantas\u00eda\u201d, tal como afirma Terry Eagleton.<a style=\"mso-footnote-id: ftn33;\" href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\">[33]<\/a><\/p>\n<p>\u00b7 Por eso estoy de acuerdo con las conclusiones que propone Mar\u00eda Jes\u00fas Izquierdo en su art\u00edculo \u201cUna lectura d\u2019El malestar de la cultura\u201d<a style=\"mso-footnote-id: ftn34;\" href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\">[34]<\/a>, aunque considero al menos discutible la \u00faltima, la que hace referencia a que la necesidad de explotar y agredir forma parte de la naturaleza humana. En relaci\u00f3n con ello podemos prestar atenci\u00f3n a Kropotkin, quien se preocup\u00f3 en demostrar en su libro El apoyo mutuo que las tendencias a la cooperaci\u00f3n y el altruismo son m\u00e1s frecuentes en la historia humana que las referidas a la agresi\u00f3n y el af\u00e1n de dominaci\u00f3n a nuestros semejantes. O tambi\u00e9n seguir a Tzvetan Todorov cuando afirma que no es posible hablar de una agresividad o sadismo innato y cita a Michael Balint: \u201c\u2026 nunca hemos observado, a decir verdad, una persona cong\u00e9nitamente malvada o mala, ni s\u00e1dica [\u2026] el sufrimiento nos vuelve malvados\u201d.<a style=\"mso-footnote-id: ftn35;\" href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\">[35]<\/a><\/p>\n<p>El texto de Freud nos obliga tambi\u00e9n a entrar en un debate, para m\u00ed sinceramente apasionante, que es al mismo tiempo ontol\u00f3gico y epist\u00e9mico, ya que cualquier investigaci\u00f3n sobre el ser humano debe partir o al menos tener en cuenta esta cuesti\u00f3n: si existe una naturaleza humana espec\u00edfica y cuales son sus caracter\u00edsticas:<\/p>\n<p>\u00b7 Freud nos propone una naturaleza humana dominada por una agencia de base biol\u00f3gica, los instintos o pulsiones, que determinan la conducta y la estructura ps\u00edquica de cada individuo, que es considerado como una unidad autosuficiente, que se relaciona con otros seres humanos exclusivamente para satisfacer las necesidades que dictan esas pulsiones.<\/p>\n<p>\u00b7 Para los antrop\u00f3logos, como Michael Carrithers, la naturaleza humana es algo m\u00e1s complejo, que estar\u00eda integrado por un conjunto de facultades que conforman la sociabilidad y que ser\u00edan la inteligencia social, intensa conciencia de s\u00ed mismo y del otro, creatividad y pensamiento narrativo; los que ser\u00edan responsables de la variabilidad social y cultural y por ende de la plasticidad humana, su capacidad de autocreaci\u00f3n, de autoconstituci\u00f3n.<a style=\"mso-footnote-id: ftn36;\" href=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\">[36]<\/a> Dice Carrithers \u201c\u2026 N\u00f3tese que la idea clave, la de la inteligencia social como la gu\u00eda definidora de la evoluci\u00f3n de los primates sociales y de los hom\u00ednidos es sorprendentemente distinta de los conocimientos recibidos [\u2026 que] supon\u00edan un mayor tama\u00f1o del cerebro del hombre, un dedo pulgar oponible, la invenci\u00f3n del hacha de piedra y el fuego, para llevar luego triunfalmente hacia el ordenador personal a trav\u00e9s de la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica [\u2026] lo que debiera impresionarnos [\u2026] no es la enorme cantidad de hardware sino la red infinitamente compleja de relaciones sociales, pol\u00edticas y econ\u00f3micas entre las personas que crearon el ordenador y lo llevaron a las mesas de trabajo\u201d.<a style=\"mso-footnote-id: ftn37;\" href=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\">[37]<\/a><\/p>\n<p>\u00b7 Si adoptamos una concepci\u00f3n lata de la cultura, o sea el conjunto de sistemas de valores, creencias, aspiraciones, costumbres, conocimiento te\u00f3ricos \u2013pr\u00e1cticos, t\u00e9cnicas y procedimientos de mantenimiento y reproducci\u00f3n de la vida, es imposible concebir la enorme variedad de estos sistemas culturales a partir del estrecho determinismo del juego de dos pulsiones.<\/p>\n<p>\u00b7 Freud considera que en el amor al pr\u00f3jimo \u201cno hay nada tan opuesto a la naturaleza humana originaria\u201d<a style=\"mso-footnote-id: ftn38;\" href=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\">[38]<\/a>, pero Marshall Sahlins considera que es dif\u00edcil aceptar esa proposici\u00f3n freudiana si se observan los ejemplos que ofrece la historia y la antropolog\u00eda.<a style=\"mso-footnote-id: ftn39;\" href=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\">[39]<\/a> Carrithers asume que esas pulsiones puedan formar parte de la \u201cnaturaleza humana\u201d, pero junto a muchas otras caracter\u00edsticas, y adem\u00e1s expresadas bajo muy diversas formas culturales que de cualquier modo modulan e interact\u00faan con esas \u201ctendencias\u201d que no pueden determinar por s\u00ed solas la conducta humana.<a style=\"mso-footnote-id: ftn40;\" href=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\">[40]<\/a> Da la impresi\u00f3n de que las facultades o capacidades innatas de los seres humanos lejos de determinarlos o limitarlos permiten que estos las trasciendan, que en su despliegue lleguen a generar formas y conductas que no estaban para nada predestinadas o predeterminadas a manifestarse seg\u00fan la condici\u00f3n o naturaleza reconocible. Las necesidades biol\u00f3gicas humanas (alimentaci\u00f3n, sexo, vivienda) no ci\u00f1en al ser humano a un \u201cprograma\u201d predefinido que debe cumplir como ser viviente, sino que su satisfacci\u00f3n plena (en el sentido de mantenerlo en buenas condiciones de salud tanto f\u00edsica como ps\u00edquica) permiten el despliegue indeterminado de sus posibilidades de autodesarrollo y autocreaci\u00f3n.<a style=\"mso-footnote-id: ftn41;\" href=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\">[41]<\/a> M\u00e1s que como \u201ct\u00e1bula rasa\u201d deber\u00edamos considerar al ser humano como provisto de potencialidades que pueden desarrollarse m\u00e1s all\u00e1 de los que sus condiciones iniciales prev\u00e9n. Esto queda muy lejos del determinismo de las pulsiones. Por ejemplo refiri\u00e9ndose a la capacidad epist\u00e9mica de los seres humanos, Michael Carrithers afirma que \u201cLa clave de la tesis de Richard Hofstadter sobre la habilidad humana para reconocer temas o patrones y variaciones es que se trata simplemente -a efectos pr\u00e1cticos- de una habilidad infinitamente extensible\u201d.<a style=\"mso-footnote-id: ftn42;\" href=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\">[42]<\/a><\/p>\n<p>\u00b7 En este sentido se revela una vez m\u00e1s la agudeza de la intuici\u00f3n de Rousseau sobre la naturaleza pl\u00e1stica del hombre y su capacidad de autoconstituci\u00f3n, tal cual la expone en su Discours sur l\u2019origine et les fondements de l\u2019in\u00e9galit\u00e9 parmi les hommes:<\/p>\n<p>\u00b7 \u201c&#8230; no es pues tanto el entendimiento que distingue espec\u00edficamente al hombre de entre los animales, como su calidad de agente libre. La naturaleza dirige a todo animal y la bestia obedece. El hombre experimenta la misma impresi\u00f3n, pero se reconoce libre de asentir, o de resistir; y es sobre todo en la conciencia de esta libertad donde se muestra la espiritualidad de su alma [&#8230;] y en el sentimiento de este poder, uno no encuentra m\u00e1s que actos puramente espirituales, de los que nada se explica mediante las leyes de la mec\u00e1nica [&#8230;] hay otra cualidad muy espec\u00edfica que los distingue [&#8230;] es la facultad de perfeccionarse; facultad que con la ayuda de las circunstancias, desarrolla sucesivamente todas las dem\u00e1s, y reside entre nosotros tanto en la especie como en el individuo, mientras que un animal es, al cabo de unos meses, lo que ser\u00e1 toda su vida, y su especie, al cabo de mil a\u00f1os lo que era el primero de esos mil a\u00f1os. Esa libertad, esa capacidad de autodeterminarse le proveen al ho0mbre de una historia cultural, y le permiten ser un ser moral, porque se le pueden imputar malas o buenas acciones porque puede decidir\u201d.<a style=\"mso-footnote-id: ftn43;\" href=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\">[43]<\/a><\/p>\n<p>\u00b7 Asumiendo que somos seres finitos, pero al mismo tiempo, capaces de modificarnos y modificar nuestro entorno y condiciones de vida y su reproducci\u00f3n, podemos hablar de naturaleza humana sin caer en determinismos, ya que, a diferencia del resto de animales, los seres humanos estamos naturalmente dotados de las condiciones de probabilidad de ser libres y aut\u00f3nomos. Posiblemente en el reconocimiento de ello se encuentre la conciliaci\u00f3n entre derecho natural y \u201cnaturaleza\u201d pl\u00e1stica de los hombres, posibilidad de autodeterminaci\u00f3n. Por tanto, el derecho natural no ser\u00eda m\u00e1s que el reconocimiento de esas caracter\u00edsticas de la naturaleza humana.<a style=\"mso-footnote-id: ftn44;\" href=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\">[44]<\/a> Existen unas necesidades b\u00e1sicas y comunes a todas las situaciones hist\u00f3ricas (sexuales, alimentarias, de abrigo y descanso, etc.)<a style=\"mso-footnote-id: ftn45;\" href=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\">[45]<\/a> y otras generadas por las diferentes situaciones hist\u00f3ricas: de car\u00e1cter cultural, y por lo tanto artificial.<a style=\"mso-footnote-id: ftn46;\" href=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\">[46]<\/a> El ser humano ser\u00eda as\u00ed un ser individual que necesita actuar en sociedad con otros seres humanos. Afirma Norman Geras: \u201cel ser humano es un ser social, &#8216;no un animal meramente gregario, sino un animal que puede individuarse solo en el seno de la sociedad&#8217;\u201d.<a style=\"mso-footnote-id: ftn47;\" href=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\">[47]<\/a> Podemos hablar de indeterminaci\u00f3n, sin negar la existencia de una naturaleza humana. Es la caracter\u00edstica de esta la que ofrece la condici\u00f3n de posibilidad de aquella. Es su objetivaci\u00f3n.<a style=\"mso-footnote-id: ftn48;\" href=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\">[48]<\/a> Y contin\u00faa diciendo: \u201clas caracter\u00edsticas naturales de los seres humanos no se encuentran en un estado puro, sino socialmente mediadas; no forman una realidad separada, ontol\u00f3gicamente distinta de las cualidades que son inducidas culturalmente \u2013esto no est\u00e1 relacionado con la validez del concepto de naturaleza humana. No hay argumento contra la realidad o existencia de lo que la \u00faltima denota\u201d.<a style=\"mso-footnote-id: ftn49;\" href=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\">[49]<\/a><\/p>\n<p>\u00b7 Para Tzvetan Todorov \u201c\u2026hay dos niveles de organizaci\u00f3n de las pulsiones de vida: el que compartimos con todos los organismos vivos (satisfacci\u00f3n del hambre y la sed, etc.); el otro espec\u00edficamente humano, que se funda en nuestra incompl\u00e9tude originaria y en nuestra naturaleza social\u201d. Esa falta de \u201cacabado\u201d, ese car\u00e1cter incompleto de nuestra naturaleza es el que permite, la condici\u00f3n de posibilidad, de un autodesarrollo, de la autoconstituci\u00f3n humana sin direcci\u00f3n o final predeterminado, en un contexto de interrelaci\u00f3n con sus semejantes, en sociedad, porque necesitamos de los otros, somos \u201cincompletos\u201d en dos sentidos: porque tenemos una potencialidad de autodesarrollo que trasciende nuestras disposiciones b\u00e1sicas y porque no estamos completos sino en relaci\u00f3n con los otros, con nuestros semejantes en la interacci\u00f3n que teje a la sociedad.<a style=\"mso-footnote-id: ftn50;\" href=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\">[50]<\/a> Es su reconocimiento, y por tanto su relaci\u00f3n con ellos lo que buscamos y que constituye un impulsor de nuestra conducta. Todorov citando a otro autor dice \u201cEl gran m\u00e9rito de Fairbairn es haber declarado que el deseo no busca el placer sino la relaci\u00f3n [\u2026] el placer puede llegar a ser el medio en aras de establecer una relaci\u00f3n\u201d. <a style=\"mso-footnote-id: ftn51;\" href=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\">[51]<\/a><\/p>\n<p>\u00b7 No existe una relaci\u00f3n necesaria entre las disposiciones biol\u00f3gicas de una persona y su conducta, y a\u00fan menos entre aquella y las manifestaciones culturales \u2013que se manifiestan mediante una estructura simb\u00f3lica espont\u00e1nea o pautada, un sistema significativo- y que entran de lleno en la estructuraci\u00f3n de lo social.<a style=\"mso-footnote-id: ftn52;\" href=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\">[52]<\/a> Dice Sahlins: \u201c\u2026 mientras el mundo de los humanos depende de los sentidos, y de la completa panoplia de caracter\u00edsticas org\u00e1nicas provistas por la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica, su libertad de la biolog\u00eda consiste justamente en la capacidad de darle a ese mundo su propio sentido\u201d.<a style=\"mso-footnote-id: ftn53;\" href=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\">[53]<\/a> Actuar significativamente es actuar generando un contenido referencial inteligible s\u00f3lo para el que lo realiza sino tambi\u00e9n para el que se relaciona con el agente o el que lo observa. La inteligibilidad es necesariamente \u00ednter-subjetiva: \u201c\u2026 a la luz de la visi\u00f3n de la naturaleza humana que hemos desarrollado, m\u00e1s radical, esencialmente social e interactiva, los estados mentales no lo son tanto personales cuanto interpersonales\u201d.<a style=\"mso-footnote-id: ftn54;\" href=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\">[54]<\/a><\/p>\n<p>\u00b7 De cualquier modo, aunque acept\u00e1ramos que existen esas caracter\u00edsticas innatas que nos propone Freud y que determinan la conducta humana; deber\u00edamos reconocer tambi\u00e9n la posibilidad de existencia de otras que son capaces de neutralizarlas, como la necesidad de reconocimiento, para Hegel el factor que marca el umbral donde comienza lo humano y deja de funcionar lo exclusivamente biol\u00f3gico, o los impulsos de satisfacci\u00f3n de lo exclusivamente biol\u00f3gico. Pero no es s\u00f3lo Hegel, antes que \u00e9l proponen su existencia Rousseau y Adam Smith. Lo proponen como el sustrato que sostiene la existencia social de los seres humanos. El reconocimiento, la mirada del otro es la confirmaci\u00f3n de la existencia del individuo que es as\u00ed reconocido.<a style=\"mso-footnote-id: ftn55;\" href=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\">[55]<\/a> Es constituyente de sociedad y es s\u00f3lo a partir de ella que la existencia es realmente humana. Si aceptamos la realidad de la necesidad de reconocimiento como aceptamos las de las otras pulsiones o necesidades, porque tambi\u00e9n nos parece evidente, y nuestra propia experiencia relacional nos hace reconocerla, ya que las otras pulsiones no explican las conductas que puede promover la necesidad de reconocimiento \u2013el instinto sexual no es fundante de sociedad como lo es el de reconocimiento, en su satisfacci\u00f3n el otro s\u00f3lo deviene objeto- (\u201cs\u00f3lo conciernen a los intereses del sujeto mismo\u201d)<a style=\"mso-footnote-id: ftn56;\" href=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\">[56]<\/a>, en los hechos estamos hablando de presiones o impulsos que, al menos parcialmente se neutralizan al oponerse entre s\u00ed. Por lo tanto, la conducta resultante no puede ser m\u00e1s que la de la decisi\u00f3n arbitral del sujeto que elije someterse a uno u otro impulso, con lo cual el determinismo queda de nuevo cuestionado.<a style=\"mso-footnote-id: ftn57;\" href=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\">[57]<\/a> De ello deriva la idea de la condici\u00f3n \u201cincompleta\u201d del ser humano (incompl\u00e9tude): la necesidad de los otros para existir, que nos propone Todorov.<a style=\"mso-footnote-id: ftn58;\" href=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\">[58]<\/a><\/p>\n<p>\u00b7 Otra implicaci\u00f3n que dificulta la exclusiva explicaci\u00f3n determinista de la conducta humana, por ejemplo por medio de la influencia de pulsiones, es que elimina irremisiblemente nuestra posibilidad de ser seres morales. La \u00e9tica desaparece al desaparecer la posibilidad de elegir, de optar.<\/p>\n<p>\u00b7 Freud reconoce como uno de los mecanismos de la persistencia de la asociaci\u00f3n humana, de la sociedad, la necesidad de los d\u00e9biles de unirse para enfrentar primero y m\u00e1s tarde disuadir a quienes siendo m\u00e1s poderosos pretenden obtener ventajas mediante al violencia. Esa comunidad de intereses para enfrentar la violencia es la que genera los v\u00ednculos afectivos, las relaciones que denominamos como sociabilidad. El mecanismo por el cual se organiza esa comunidad es caracter\u00edsticamente hobbesiano, aunque modulada, matizada ya que no es s\u00f3lo fruto del temor y la b\u00fasqueda de seguridad, sino tambi\u00e9n de la empat\u00eda entre los que constituyen esa comunidad que instaura derecho, ya que como afirma Freud, se produce: \u201c\u2026 la superaci\u00f3n de la violencia por la cesi\u00f3n del poder a una unidad m\u00e1s amplia, mantenida por los v\u00ednculos afectivos que se establecen entre sus miembros\u201d.<a style=\"mso-footnote-id: ftn59;\" href=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\">[59]<\/a> Si bien en la respuesta a Einstein sobre las causas de la guerra y como impedirla, reconoce que una parte de la persistencia de la violencia se debe a la relaci\u00f3n desigual de fuerza entre los miembros de la sociedad de tal modo que la ley es elaborada por quien individual o grupalmente detenta el mayor poder en detrimento de quienes est\u00e1n dominados, lo que es causa de un inacabable conflicto, de cuyo resultado puede surgir un nuevo orden legal, y por lo tanto concede un origen hist\u00f3rico derivado de las din\u00e1micas sociales<a style=\"mso-footnote-id: ftn60;\" href=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\">[60]<\/a>, m\u00e1s adelante se desdice al considerar que la desigualdad entre los humanos es de car\u00e1cter innato y de ah\u00ed deriva la persistente divisi\u00f3n entre dirigentes y dirigidos.<a style=\"mso-footnote-id: ftn61;\" href=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\">[61]<\/a> El problema radica en que sigue atribuyendo la fuente principal de la violencia en general y de la guerra en particular al conflicto entre pulsiones que anidan en el psiquismo humano, al punto que niega la posibilidad de que existan pueblos en la tierra que vivan en una plenitud material suficiente como para que no exista entre ellos la violencia, esas pulsiones son \u201cm\u00e1s afines a la naturaleza que nuestra resistencia contra ellas\u201d.<a style=\"mso-footnote-id: ftn62;\" href=\"#_ftn62\" name=\"_ftnref62\">[62]<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn1;\" href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> He utilizado tanto la edici\u00f3n catalana como la castellana del libro, Sigmund Freud, (trad. Josep M\u00aa Terricabras), El malestar en la civilitzaci\u00f3, Girona, Editorial Accent, 2008 y (trad. Ram\u00f3n Rey Ardid), El malestar en la cultura, Madrid, Alianza, 2006.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn2;\" href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Peter Watson, Historia Intelectual Del Siglo XX (Editorial Cr\u00edtica, n.d.), 297.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn3;\" href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Georg Luk\u00e1cs, Die Zerst\u00f6rung Der Vernunft (Darmstadt: Hermann Luchterhand Verlag, 1974).<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn4;\" href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Sigmund Freud, El Malestar En La Civilitzaci\u00f3 (Accent Editorial, 2008), 57.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn5;\" href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Ibid., 58.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn6;\" href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Fritz Stern, The Politics of Cultural Despair\u202f: a Study in the Rise of the Germanic Ideology (Berkeley: University of California Press, 1974), 196\u2013197.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn7;\" href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Freud, El Malestar En La Civilitzaci\u00f3, 39.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn8;\" href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Ibid., 53.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn9;\" href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Ibid., n. 45, 12.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn10;\" href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Watson, Historia Intelectual Del Siglo XX, 298. En este punto podr\u00edamos buscar un v\u00ednculo entre el trabajo de Horney y las consideraciones de George Luk\u00e1cs sobre la alienaci\u00f3n y el trabajo alienado, que en esa misma d\u00e9cada constitu\u00edan un n\u00facleo central de su trabajo Historia y consciencia de clase (publicado por primera vez en 1923).<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn11;\" href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Terry Eagleton, Ideolog\u00eda: Una Introducci\u00f3n (Barcelona [etc.]: Paid\u00f3s, 1997), 225.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn12;\" href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Freud, El Malestar En La Civilitzaci\u00f3, 68.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn13;\" href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Ibid., 65\u201366.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn14;\" href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Ibid., 97.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn15;\" href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Ibid., 98.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn16;\" href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Ibid., 105.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn17;\" href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Eagleton, Ideolog\u00eda, 227\u2013228.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn18;\" href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Freud, El Malestar En La Civilitzaci\u00f3, 108, nota 45.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn19;\" href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Ibid., 109\u2013110.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn20;\" href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Ibid., 110.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn21;\" href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Ibid., 113.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn22;\" href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Ibid., 120.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn23;\" href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Ibid., 127.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn24;\" href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> \u201cConsideraciones de actualidad sobre la guerra y la muerte\u201d, Sigmund Freud, El Malestar En La Cultura (Alianza Editorial, S.A., 2006), 146\u2013168.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn25;\" href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Citado por J. W. Burrow, La Crisis de La Raz\u00f3n: El Pensamiento Europeo, 1848-1914 (Barcelona: Cr\u00edtica, 2001), 224.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn26;\" href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> Ibid., 227.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn27;\" href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> Walter Benjamin, Tesis de Filosof\u00eda de La Historia (Madrid: Taurus, 1973), 6.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn28;\" href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> Eagleton, Ideolog\u00eda, 171\u2013172 Este autor escribe: \u201c&#8230; En este tipo de discurso, los hechos (conocimiento) y los valores (o intereses) en realidad no son separables. por ejemplo, el paciente del psicoan\u00e1lisis tiene inter\u00e9s en iniciar un proceso de autorreflexi\u00f3n porque sin este estilo de conocimiento quedar\u00e1 preso de la neurosis o de la psicosis. De forma paralela, un grupo o clase oprimida, como henos visto en el pensamiento de Luk\u00e1cs, tiene inter\u00e9s en llegar a comprender su situaci\u00f3n social, pues sin este autoconocimiento seguir\u00e1 siendo v\u00edctima de ella\u201d. .<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn29;\" href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> Freud, El Malestar En La Civilitzaci\u00f3, 85\u201386 y nota 31.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn30;\" href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> Ibid., 125.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn31;\" href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> Michael Carrithers, \u00bfPor Qu\u00e9 Los Humanos Tenemos Culturas?: Una Aproximaci\u00f3n a La Antropolog\u00eda y La Diversidad Social (Alianza Editorial, S.A., 2009).<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn32;\" href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> Ibid., 162\u2013163.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn33;\" href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> Eagleton, Ideolog\u00eda, 234.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn34;\" href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> Mar\u00eda Jes\u00fas Izquierdo, \u201cUna lectura d\u2019El malestar de la cultura\u201d, <a href=\"http:\/\/ddd.uab.cat\/pub\/estudis\/2013\/105930\/lecmalcul_a2013.pdf\">http:\/\/ddd.uab.cat\/pub\/estudis\/2013\/105930\/lecmalcul_a2013.pdf<\/a> (3\/5\/2013)<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn35;\" href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> Tzvetan Todorov, La Vida En Com\u00fan (Taurus Ediciones, 1995), 104.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn36;\" href=\"#_ftnref36\" name=\"_ftn36\">[36]<\/a> Carrithers, \u00bfPor Qu\u00e9 Los Humanos Tenemos Culturas?, 218.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn37;\" href=\"#_ftnref37\" name=\"_ftn37\">[37]<\/a> Ibid., 73.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn38;\" href=\"#_ftnref38\" name=\"_ftn38\">[38]<\/a> Freud, El Malestar En La Civilitzaci\u00f3, 84\u201385.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn39;\" href=\"#_ftnref39\" name=\"_ftn39\">[39]<\/a> Marshall Sahlins, La Nature Humaine, Une Illusion Occidentale\u202f: R\u00e9flexions Sur L\u2019histoire Des Concepts de Hi\u00e9rarchie et D\u2019\u00e9galit\u00e9, Sur La Sublimation de L\u2019anarchie En Occident, et Essais de Comparaison Avec ([Paris]: \u00c9ditions de l\u2019\u00e9clat, 2009), 98\u201399.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn40;\" href=\"#_ftnref40\" name=\"_ftn40\">[40]<\/a> Carrithers, \u00bfPor Qu\u00e9 Los Humanos Tenemos Culturas?, 240\u2013241.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn41;\" href=\"#_ftnref41\" name=\"_ftn41\">[41]<\/a> Norman Geras, Marx &amp; Human Nature (Verso, 1985), 108\u2013109.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn42;\" href=\"#_ftnref42\" name=\"_ftn42\">[42]<\/a> Carrithers, \u00bfPor Qu\u00e9 Los Humanos Tenemos Culturas?, 246.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn43;\" href=\"#_ftnref43\" name=\"_ftn43\">[43]<\/a> Jean-Jacques Rousseau, Discours sur l\u2019origine et les fondements de l\u2019in\u00e9galit\u00e9 parmi les hommes, par Jean-Jacques Rousseau,&#8230; (M. M. Rey (Dresde), 1755), 23\u201324, http:\/\/gallica.bnf.fr\/ark:\/12148\/bpt6k6294419w.r=.langES.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn44;\" href=\"#_ftnref44\" name=\"_ftn44\">[44]<\/a> Geras, Marx &amp; Human Nature, 66\u201367.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn45;\" href=\"#_ftnref45\" name=\"_ftn45\">[45]<\/a> Ibid., 72.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn46;\" href=\"#_ftnref46\" name=\"_ftn46\">[46]<\/a> Ibid., 70.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn47;\" href=\"#_ftnref47\" name=\"_ftn47\">[47]<\/a> Ibid., 77.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn48;\" href=\"#_ftnref48\" name=\"_ftn48\">[48]<\/a> Ibid., 111\u2013116.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn49;\" href=\"#_ftnref49\" name=\"_ftn49\">[49]<\/a> Ibid., 114.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn50;\" href=\"#_ftnref50\" name=\"_ftn50\">[50]<\/a> Todorov, La Vida En Com\u00fan, 83.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn51;\" href=\"#_ftnref51\" name=\"_ftn51\">[51]<\/a> Ibid., 87.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn52;\" href=\"#_ftnref52\" name=\"_ftn52\">[52]<\/a> Marshall Sahlins, The Use and Abuse of Biology: An Anthropological Critique of Sociobiology (Ann Arbor, Mich: Univ. of Michigan Press, 2003), 10\u201311.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn53;\" href=\"#_ftnref53\" name=\"_ftn53\">[53]<\/a> Ibid., 12.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn54;\" href=\"#_ftnref54\" name=\"_ftn54\">[54]<\/a> Carrithers, \u00bfPor Qu\u00e9 Los Humanos Tenemos Culturas?, 250\u2013251.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn55;\" href=\"#_ftnref55\" name=\"_ftn55\">[55]<\/a> Todorov, La Vida En Com\u00fan, 47\u201348.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn56;\" href=\"#_ftnref56\" name=\"_ftn56\">[56]<\/a> Ibid., 51.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn57;\" href=\"#_ftnref57\" name=\"_ftn57\">[57]<\/a> Ibid., 41\u201342.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn58;\" href=\"#_ftnref58\" name=\"_ftn58\">[58]<\/a> Ibid., 59.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn59;\" href=\"#_ftnref59\" name=\"_ftn59\">[59]<\/a> Albert Einstein and Sigmund Freud, \u00bfPor Qu\u00e9 La Guerra? (Editorial Min\u00fascula, S.L., n.d.), 74\u201376.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn60;\" href=\"#_ftnref60\" name=\"_ftn60\">[60]<\/a> Ibid., 77\u201378.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn61;\" href=\"#_ftnref61\" name=\"_ftn61\">[61]<\/a> Ibid., 89.<\/p>\n<p><a style=\"mso-footnote-id: ftn62;\" href=\"#_ftnref62\" name=\"_ftn62\">[62]<\/a> Ibid., 87.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class='MsoNormal' style='text-align: justify;'>Freud se refiere a la acusaci\u00f3n lanzada contra la civilizaci\u00f3n moderna-occidental como causa de la infelicidad humana o al menos, como impedimento para alcanzarla y se propone analizar \u201cla esencia de esta civilizaci\u00f3n\u201d.\u00a0Equipara los t\u00e9rminos Civilizaci\u00f3n y Kultur. Es una cuesti\u00f3n que merece ser destacada ya que en esa \u00e9poca para una parte de la intelectualidad de lengua alemana civilizaci\u00f3n significa no s\u00f3lo algo diferente a Kultur, sino que es justamente lo que se le opone. El idealismo alem\u00e1n de posguerra \u2013especialmente el grupo de intelectuales que forman parte de la denominada \u201crevoluci\u00f3n conservadora\u201d proponen la oposici\u00f3n entre cultura (Kultur) y civilizaci\u00f3n: la primera ser\u00eda la expresi\u00f3n del \u201cesp\u00edritu\u201d inmortal y m\u00edtico de un pueblo, un impulso vital que expresar\u00eda su idiosincrasia, la segunda, en cambio, significar\u00eda la estandardizaci\u00f3n, la homogenizaci\u00f3n sin alma que transforma a miembros de la sociedad en masa mec\u00e1nicamente encuadrada en un marco de mediocridad.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":2331,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[1115,943,1114],"class_list":["post-2330","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-condiciones-de-vida","tag-el-malestar-en-la-cultura","tag-estudios","tag-sigmund-freud"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2330","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2330"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2330\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2331"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2330"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2330"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2330"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}