{"id":2356,"date":"2013-09-11T00:00:00","date_gmt":"2013-09-11T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2356"},"modified":"2020-02-19T12:30:53","modified_gmt":"2020-02-19T11:30:53","slug":"marxismo-y-mundo-agrario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2356","title":{"rendered":"Marxismo y mundo agrario"},"content":{"rendered":"<p><em>Introducci\u00f3n al Cuaderno Kovalevsky<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En septiembre de 1879, Kovalevsky, un historiador ruso, regal\u00f3 a Marx el libro que \u00e9l hab\u00eda escrito titulado Obshchinnoe Zemlevladenie. Marx, que por esos a\u00f1os ven\u00eda estudiando materiales sobre la existencia de las comunidades campesinas en particular y, en general, materiales sobre las relaciones agrarias para la redacci\u00f3n del volumen III de El capital, no tard\u00f3 mucho tiempo en incluir en sus lecturas esta obra de Kovalevsky. Como resultado de su lectura, Marx redact\u00f3, entre notas, comentarios y transcripciones, m\u00e1s de ochenta p\u00e1ginas de uno de sus cuadernos que despu\u00e9s de su muerte, junto con otros, fueron a parar al Instituto Internacional de Historia Social de Holanda24, con la numeraci\u00f3n B140.<\/p>\n<p>Al igual que otros materiales valios\u00edsimos de esos a\u00f1os, que contienen el enriquecimiento del pensamiento de Marx sobre las sociedades agrarias, el Cuaderno Kovalevsky hasta ahora no ha sido publicado en las obras completas de Marx y Engels en alem\u00e1n, y menos a\u00fan ha sido traducido al castellano. La primera publicaci\u00f3n parcial de estas notas de Marx se realiz\u00f3 en ruso, en revistas especializadas que solamente dieron a conocer algunos cap\u00edtulos . Posteriormente, en 1975, el antrop\u00f3logo Krader public\u00f3 la mayor parte de este cuaderno en ingl\u00e9s, pero aun as\u00ed esta publicaci\u00f3n es incompleta, porque faltan las notas de Marx a los cap\u00edtulos I y II del libro de Kovalevsky, que seg\u00fan Krader tampoco han sido publicadas, al menos hasta 1975, ni en alem\u00e1n ni en ruso.<\/p>\n<p><strong>Kovalevsky y Marx<\/strong><\/p>\n<p>La obra de Kovalevsky est\u00e1 dividida en tres partes. La primera trata acerca de la propiedad en las culturas de caza y pesca en el nuevo mundo y sobre las formas de control de la tierra por los espa\u00f1oles en las partes conquistadas de Am\u00e9rica. Lamentablemente esta parte, que quiz\u00e1s hubiera sido la de mayor inter\u00e9s para nosotros, no fue publicada por Krader.<\/p>\n<p>La segunda trata de la cuesti\u00f3n de la tierra en la India durante la invasi\u00f3n inglesa y, anteriormente, durante la invasi\u00f3n de otros pueblos asi\u00e1ticos. La tercera parte trata igualmente de las relaciones de propiedad de la tierra en Argelia bajo el dominio de los \u00e1rabes y luego de los franceses.<\/p>\n<p>De esta obra, Marx ha de tomar principalmente numerosos datos y referencias para comprender mejor la historia de esos pueblos, pero en particular ha de tomar nota favorablemente de una serie de argumentos desarrollados por Kovalevsky, que de alg\u00fan modo enlazan con posiciones anteriormente sostenidas por Marx. \u00c9ste es el caso de los argumentos desarrollados por Kovalevsky acerca de la existencia de la \u201cpropiedad\u201d comunal de la tierra en los momentos iniciales del surgimiento de la organizaci\u00f3n social de los hombres, la asociaci\u00f3n comunitaria del trabajo agr\u00edcola desde los momentos mismos en que los grupos humanos comenzaron a establecerse permanentemente en zonas fijas. Asimismo, Kovalevsky tambi\u00e9n desarroll\u00f3 y mostr\u00f3 claramente c\u00f3mo es que las acciones de Espa\u00f1a, Francia e Inglaterra durante la invasi\u00f3n y la colonizaci\u00f3n de los pueblos americanos, indios y argelinos destruyeron, o al menos hicieron los esfuerzos al alcance de su visi\u00f3n hist\u00f3rica, para desarticular las relaciones comunales ancestrales sobre la tierra a escala social. Estas ideas Marx ya las hab\u00eda anticipado con anterioridad, en particular respecto a la India, desde 1853, en sus art\u00edculos period\u00edsticos.<\/p>\n<p>Si bien Marx coincidi\u00f3 con estas apreciaciones de Kovalevsky \u2013y con otras como ser la posibilidad de la continuidad de la comunidad por caminos propios si no hubiera intervenido la colonizaci\u00f3n, etc\u00e9tera\u2013 en muchas otras partes somete a cr\u00edtica las posiciones de Kovalevsky y desarrolla por cuenta propia y en contraposici\u00f3n a \u00e9l sus ideas. As\u00ed, por ejemplo, Marx desarroll\u00f3 \u2013en contraposici\u00f3n a Kovalevsky, que ve\u00eda en la \u201cconciencia\u201d una de las causas de la divisi\u00f3n del clan\u2013 el estudio de las condiciones materiales objetivas que empujaron en realidad a tal divisi\u00f3n. Asimismo, Marx rechaza las apreciaciones de Kovalevsky sobre unas supuestas \u201ctendencias\u201d a la individualizaci\u00f3n de la propiedad de la tierra comunal y se\u00f1ala, por su parte, el surgimiento de las tendencias a la disoluci\u00f3n de la comunidad original, en t\u00e9rminos de la autonomizaci\u00f3n de la autoridad frente a la comunidad y a las diversas fuerzas de control de la posesi\u00f3n comunal sobre las tierras que van estableciendo e imponiendo.<\/p>\n<p>En sus notas, Marx a la vez contin\u00faa tratando, de una manera novedosa y sumamente enriquecedora, el problema de la distinci\u00f3n entre posesi\u00f3n y propiedad de la tierra. Ya en 1857-1858 ; intent\u00f3 precisar en sucesivas definiciones el significado de \u201cpropiedad\u201d comunal y estatal, y de posesi\u00f3n individual en sociedades agrarias donde no existe supuestamente propiedad privada de la tierra. En el Cuaderno Kovalevsky, esta distinci\u00f3n se hace m\u00e1s tajante, por cuanto Marx da cuenta de la imposibilidad de aplicar el mismo concepto de \u201cpropiedad\u201d usado para Europa, para estudiar sociedades en donde la tierra no puede ser alienada (vendida). Cambiando sistem\u00e1ticamente los t\u00edtulos de Kovalevsky donde se habla de \u201cpropiedad\u201d por el de \u201cposesi\u00f3n\u201d, Marx preferir\u00eda hablar de la comunidad como \u201cdue\u00f1a\u201d de las tierras y de los individuos trabajadores como \u201cposeedores\u201d de ella. Por \u00faltimo, otra de las cr\u00edticas m\u00e1s sustanciales e importantes de Marx a Kovalevsky ser\u00e1 el rechazo continuo del primero al intento de Kovalevsky de aplicar la teor\u00eda del feudalismo europeo al desarrollo hist\u00f3rico de la India. Marx no s\u00f3lo ironizar\u00e1 con el descubrimiento de supuestos \u201cfeudalismos\u201d que Kovalevsky querr\u00e1 ver tras la colonizaci\u00f3n inglesa y la invasi\u00f3n turca a la India, sino que tambi\u00e9n se opondr\u00e1 a sus intentos de aplicar f\u00e1cilmente los esquemas interpretativos v\u00e1lidos para Europa Occidental a una sociedad totalmente distinta y marcar\u00e1 la necesidad de entender, a partir de categor\u00edas \u201cindias\u201d, el desarrollo hist\u00f3rico de esa sociedad. Posteriormente trataremos este punto un poco m\u00e1s.<\/p>\n<p><strong>La importancia del Cuaderno Kovalevsky<\/strong><\/p>\n<p>Las notas de Marx a Kovalevsky, forjadas en el mismo \u00e1mbito de preocupaciones y enriquecimiento del pensamiento de Marx de los Cuadernos etnol\u00f3gicos, presentan la misma importancia que hab\u00edamos se\u00f1alado para ellos.<\/p>\n<p>En primer lugar, reafirman y desarrollan la concepci\u00f3n de Marx sobre el contenido \u201cmultilineal\u201d de la historia que precede al capitalismo, o mejor, semejante a la de un espacio continuo y orientado, en donde el devenir de los pueblos iniciado en un punto com\u00fan \u2013la comunidad primordial\u2013 ha avanzado por m\u00faltiples y distintos caminos hasta un momento en que el curso de uno de ellos, el desarrollo capitalista, comienza a subordinar al resto de cursos hist\u00f3ricos a sus fines, disgreg\u00e1ndolos, someti\u00e9ndolos e imponi\u00e9ndoles a su propio devenir. Diversos cursos no capitalistas de la historia, empujados y obligados ahora a ser parte integrante de un solo devenir hist\u00f3rico capitalista. Pero, en tanto se mantenga esta lucha contra la imposici\u00f3n capitalista, a\u00fan no realizada plenamente (existencia de trabajadores comunitarios del campo) y por las propias tendencias de su realizaci\u00f3n consumada (existencia del proletariado), abren la posibilidad de continuidad, en condiciones nuevas, de los cursos hist\u00f3ricos comunitarios no capitalistas, pero ahora como integrantes impulsores de un nuevo camino hist\u00f3rico: el comunismo, que representa, en parte, la continuidad con la antigua trayectoria no capitalista, pero tambi\u00e9n su superaci\u00f3n, porque la nueva comunidad estar\u00e1 marcada por las guerras anticapitalistas que ayudaron a derrotar, tanto a las fuerzas capitalistas, como a las antiguas fuerzas internas que la empujaban a su disoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Marx, en sus notas, al rechazar frontalmente los intentos de caracterizaci\u00f3n feudal de la historia socioecon\u00f3mica de India y Argelia, expl\u00edcitamente est\u00e1 rechazando, a la vez, no s\u00f3lo la concepci\u00f3n evolucionista de Kovalevsky \u2013 heredada de Maine\u2013 sino que tambi\u00e9n est\u00e1 enfrentando todo tipo de visi\u00f3n mec\u00e1nica y lineal de la Historia, seg\u00fan la cual todos los pueblos del mundo tendr\u00edan que recorrer caminos similares a los de Europa. Marx, al no aceptar esta concepci\u00f3n, al burlarse de ella y rechazar el uso de categor\u00edas propias para el conocimiento de Europa, pero err\u00f3neas para el entendimiento de otras sociedades cuyo curso hist\u00f3rico es distinto, nos est\u00e1 indicando la imposibilidad para el pensamiento revolucionario de encajar o rellenar a la fuerza la realidad en esquemas abstractos. Y nos muestra, en cambio, que todo conocimiento cient\u00edfico de la realidad debe hacer emerger del estudio de sus propias condiciones reales, las posibilidades de similitud con otras realidades o sus diferencias.<\/p>\n<p>Esta concepci\u00f3n marxista de la diversidad del desarrollo hist\u00f3rico de los pueblos del mundo y su oposici\u00f3n a trazar caminos progresivos y obligados de historia, ciertamente es ya una continuaci\u00f3n de las ideas expresadas por Marx en la redacci\u00f3n de El capital, sobre las sociedades agrarias antiguas y, en particular, de los razonamientos desarrollados en los Grundrisse sobre las diversas sociedades que se desarrollaron sobre la base de la comunidad originaria, como la formaci\u00f3n econ\u00f3mica social eslava, germ\u00e1nica, asi\u00e1tica, etc\u00e9tera. En conjunto vemos, pues, en Marx, una concepci\u00f3n del desarrollo hist\u00f3rico que difiere antag\u00f3nica- mente de los esquemas linealistas \u2013y en ocasiones con rasgos racistas\u2013 con que representantes de la Segunda Internacional caracterizaron el desarrollo hist\u00f3rico , y que luego fueron continuados por Stalin en su famoso texto Materialismo dial\u00e9ctico, materialismo hist\u00f3rico y por todos los manuales de \u201cdivulgaci\u00f3n\u201d marxista. Seg\u00fan \u00e9stos, la historia conoce cinco modos de producci\u00f3n progresivos que todos los pueblos habr\u00edan tenido que atravesar invariablemente: comunidad primitiva, esclavismo, feudalismo, capitalismo y socialismo . Diametralmente opuestos a estos esquematismos reaccionarios, el pensamiento revolucionario de Marx avanz\u00f3, en cambio, en la comprensi\u00f3n de que la historia social hab\u00eda continuado a partir de un punto com\u00fan inicial, la comunidad primordial, por m\u00faltiples v\u00edas de desarrollo, distintas de un pueblo a otro o de un continente a otro. As\u00ed, en su concepci\u00f3n, ya en los Grundrisse de 1857, Marx se\u00f1ala cuatro caminos distintos de transformaci\u00f3n y desarrollo de la antigua comunidad original: la comunidad eslava, la comunidad germ\u00e1nica, la comunidad asi\u00e1tica o peruana que luego dio lugar al modo de producci\u00f3n asi\u00e1tico, y la comunidad antigua de donde surgi\u00f3 la sociedad esclavista europea . Esta clasificaci\u00f3n es inicial, ya que est\u00e1 dada en funci\u00f3n del conocimiento restringido que para entonces ten\u00eda Marx sobre las sociedades no capitalistas ; y es parcial porque, por ejemplo, est\u00e1 ausente el tipo de sociedad que sigui\u00f3 a la comunidad primordial y antecedi\u00f3 al feudalismo en Jap\u00f3n ; o el car\u00e1cter de las similitudes y diferencias entre la comunidad asi\u00e1tica y la comunidad prevaleciente en las regiones andinas durante el imperio incaico. Aunque en los Grundrisse ambas est\u00e1n bajo el denominativo de \u201cPrimera forma de propiedad de la tierra\u201d, y algo similar aparece en el primer tomo de El capital ; en el tercer tomo redactado a\u00f1os despu\u00e9s, la comunidad asi\u00e1tica es calificada como \u201cforma artificial\u201d \u00a0por estar constituida, en parte, por disposiciones desde el poder central, cosa que no encontr\u00f3 Marx en la India, aunque s\u00ed un poco en la comunidad rural rusa. Por estas diferencias y otras que seguramente Krader encontr\u00f3 en las notas de Marx sobre Kovalevsky en relaci\u00f3n a Am\u00e9rica Latina (no publicadas hasta ahora) es que \u00e9l, al hacer un balance de la concepci\u00f3n sobre el desarrollo hist\u00f3rico, ve que para Marx la comunidad precolombina en Am\u00e9rica constituye una v\u00eda distinta del desarrollo del modo de producci\u00f3n asi\u00e1tico, diferente del de la India, China, Argelia, Rusia, Medio Oriente y otros pa\u00edses.<\/p>\n<p>Lo importante de todo esto, es la metodolog\u00eda usada por Marx al estudiar la historia de los pueblos bajo formas de producci\u00f3n no capitalistas comunitarias, que lejos de encajar \u2013 como hacen los seudomarxistas locales \u2013 la realidad en esquemas preestablecidos, lo que hace es desentra\u00f1ar de esa realidad, su conocimiento y su caracterizaci\u00f3n. Y es de esa riqueza desde donde Marx va desentra\u00f1ando la multilinealidad y diversidad de desarrollos hist\u00f3ricos diferentes de Europa, Am\u00e9rica, Asia y \u00c1frica, y ha de encontrar en ello las tendencias comunistas de esas sociedades antiguas, que junto con las tendencias comunistas dentro del capitalismo, y precisamente por ellas, abren la posibilidad y la necesidad de la Revoluci\u00f3n Comunista en el mundo.<\/p>\n<p><strong>El marxismo y la comunidad andina<\/strong><\/p>\n<p>La importancia de este pensamiento creativo de Marx para nosotros es fundamental. Y no \u00fanicamente para reconocer nuestra realidad y nuestro pasado, sino en primer lugar, para entender las fuerzas comunitarias que junto a las que ha creado el capitalismo para negarlo, empujan a nuestra sociedad a la posibilidad del socialismo. En este intento de conocimiento no s\u00f3lo emp\u00edrico de datos de la realidad precolonial, colonial y republicana, sino tambi\u00e9n en el entendimiento global de las estructuras sociales de estas \u00e9pocas, nada se le tiene que agradecer a los supuestos \u201cmarxistas\u201d oficiales que han poblado nuestras tierras todos estos a\u00f1os. Lo poco hallado y entendido hasta ahora, en cuanto a datos emp\u00edricos sobre la comunidad agr\u00edcola en los Andes, m\u00e1s se debe al trabajo de antrop\u00f3logos e investigadores liberales extranjeros que pese a su dudosa posici\u00f3n pol\u00edtica, han aportado elementos para la comprensi\u00f3n de la realidad.<\/p>\n<p>El supuesto marxismo, que en realidad no fue m\u00e1s que una caricatura de tercera de \u00e9l, que desde los a\u00f1os treinta comenz\u00f3 a aparecer por estas tierras, lo hizo sobre bases deformadas. En las dos vertientes en las que apareci\u00f3, trotskista y estalinista, y a pesar de su supuesto antagonismo, en realidad compartieron (y comparten) las mismas deformaciones, tergiversaciones y desconocimiento del marxismo revolucionario. Ambas corrientes, asentadas en la misma concepci\u00f3n tecnicista y est\u00e1tica del socialismo, que de marxista no tiene ni el nombre, en el terreno de la concepci\u00f3n de la Historia igual compartieron (y comparten) el mismo esquematismo lineal y gradualista canonizado por Stalin y popularizado por los famosos manuales de econom\u00eda y filosof\u00eda. As\u00ed por ejemplo, atrapados en el dilema de entender una realidad como la incaica, no encontrada en las recetas de los manuales, pero constre\u00f1idos a encajarla a como d\u00e9 lugar dentro de uno de los cinco moldecitos que esos manuales \u201cmarxistas\u201d les indicaban, J. Antonio Arze, el m\u00e1ximo representante del estalinismo local de los a\u00f1os cuarenta, opt\u00f3 por la definici\u00f3n de \u201csemi-socialismo\u201d , sin tomar en cuenta que el socialismo s\u00f3lo puede darse bajo los t\u00e9rminos del control de los trabajadores directos sobre sus condiciones de producci\u00f3n, de vida social y del producto de su trabajo, cosa que en el Imperio Inca no suced\u00eda ya, por la presencia de un estado burocratizado, por tanto de una clase social diferenciada del trabajador directo, que asumi\u00f3 para s\u00ed, tanto del control de parte del excedente producido, como de la relaci\u00f3n econ\u00f3mica pol\u00edtica entre las diversas comunidades, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Por su parte, el trotskista Liborio Justo, en el mismo l\u00edmite de sus cinco opciones a elegir, opt\u00f3 por una combinatoria confusa de dos de ellas: calific\u00f3 al incario como \u201cesclavismo basado en la propiedad com\u00fan de la tierra por la clase dominante\u201d (?) ; a su vez, Guillermo Lorca, del que se puede decir que hasta ahora no ha logrado conocer el marxismo \u00a0y mucho menos entenderlo, prefiere rechazar el t\u00e9rmino de \u201csocialista\u201d para las sociedades precolombinas, y se limita a usar \u201cprecapitalistas\u201d, lo que demuestra su ignorancia y total confusi\u00f3n al respecto, porque mete en un mismo saco a diversas formas de sociedad como la formaci\u00f3n econ\u00f3mica eslava, germ\u00e1nica, el modo de producci\u00f3n asi\u00e1tico, etc., con lo que el entendimiento del incario queda peor que antes de haber comenzado.<\/p>\n<p>En general, todos estos calificativos lo que se\u00f1alan es la incapacidad de este marxismo deformado de entender una realidad concreta. Marx, que jam\u00e1s intent\u00f3 sacralizar los cinco modos de producci\u00f3n se\u00f1alados en su introducci\u00f3n de 1859, en otros textos como los Grundrisse y luego en El capital, los Cuadernos Kovalevsky, los Cuadernos etnol\u00f3gicos, etc., se\u00f1al\u00f3 la existencia de otras posibles formas de producci\u00f3n distintas; tal es el caso de la comunidad incaica que para Marx, ni era esclavismo, ni feudalismo, ni es la comunidad primitiva, ni mucho menos un \u201csemi-socialismo\u201d, sino que fue se\u00f1alada como una forma de desarrollo-disoluci\u00f3n de la comunidad primordial que da paso a otra formaci\u00f3n econ\u00f3mico social basada en un nuevo tipo de comunidad en donde se conjugan una elevada divisi\u00f3n del trabajo, una forma de control comunal de la tierra, asociaci\u00f3n para el trabajo junto al trabajo individual, uni\u00f3n de la manufactura y el trabajo agr\u00edcola, la existencia de un estado como personificaci\u00f3n de la unidad de las comunidades, pero en cuyo seno han de manifestarse y desarrollarse diferencias sociales y relaciones de dominaci\u00f3n, etc\u00e9tera. Se trata entonces, de un modo de producci\u00f3n, estudiado por Marx en los Grundrisse, bajo el denominaci\u00f3n inicial de forma comunitaria incaica, y luego en su forma desarrollada, generalizada como modo de producci\u00f3n asi\u00e1tico, que tambi\u00e9n podr\u00eda haberse llamado inca, afro-asi\u00e1tico, etc\u00e9tera . Pero en todo caso se trata, para Marx, de un modo de producci\u00f3n diferente a las tonter\u00edas con que los pseudo- marxistas intentaron clasificarlo.<\/p>\n<p>Respecto a la caracterizaci\u00f3n de la colonia y la rep\u00fablica, la suerte de estos autores y otros herederos del esquematismo reaccionario de la II Internacional y de Stalin, no es distinta. El pirista J. A. Arze caracteriz\u00f3 a la colonia como sociedad feudal , de igual forma lo hizo T. Marof. Al estudiar los primeros a\u00f1os de la rep\u00fablica \u2013que, como bien sabemos, no cambi\u00f3 el fundamento de la estructura agr\u00edcola heredada de la colonia y que tan s\u00f3lo en t\u00e9rminos de la distribuci\u00f3n del excedente, \u00e9ste pas\u00f3 del control de la corona y sus representantes, al de los criollos\u2013 Roberto Alvarado, \u201csoci\u00f3logo\u201d del PCB, caracteriz\u00f3 a esta estructura eco- n\u00f3mica agr\u00edcola, en t\u00e9rminos feudales , al igual que J. A. Ovando S\u00e1enz . La tesis program\u00e1tica del PCB redactada en 1986, ratifica esta visi\u00f3n \u201cfeudal\u201d de las relaciones de producci\u00f3n en el campo hasta 1952. Por su parte, G. Lora, tambi\u00e9n incapaz de superar esta religiosa repetici\u00f3n de las \u201cleyes\u201d hist\u00f3ricas de manual, pero obligado a diferenciarse parcialmente de los primeros, soluciona el problema sencillamente no estudi\u00e1ndolo y por tanto, no entendiendo el r\u00e9gimen de la tierra (y en general de la econom\u00eda entera) en la colonia y en la rep\u00fablica; as\u00ed, s\u00f3lo habla de \u201cpa\u00eds capitalista atrasado\u201d donde se \u201ccombinan\u201d diversos modos de producci\u00f3n y predomina el capitalista , en otras partes hablar\u00e1 de la \u201cfeudal-burgues\u00eda\u201d aceptando expl\u00edcitamente la caracterizaci\u00f3n feudal de la econom\u00eda agraria al menos hasta 1952.<\/p>\n<p>Lamentablemente, la superaci\u00f3n de este burdo esquema (esclavismo-feudalismo-capitalismo) en el que se quiere arrinconar a la historia, tampoco ha sido superado por otros autores much\u00edsimo m\u00e1s creativos pero influenciados indirectamente por el esquematismo staliniano. Ramiro Condarco, al hablar de la vida econ\u00f3mica previa a la gran sublevaci\u00f3n aimara de 1898, se queda en medio de la caracterizaci\u00f3n feudal del campo. Hanz Dietrich, a pesar de su amplio conocimiento de Marx, queda preso de los prejuicios de los autores locales sobre los que basa su estudio sobre Bolivia y tambi\u00e9n se queda en la misma afirmaci\u00f3n que el anterior . Danilo Paz, que aporta en la comprensi\u00f3n de la diversidad de relaciones de producci\u00f3n prevalecientes en el campo hasta 1952, rescata la existencia de relaciones productivas comunales al interior de las comunidades en la hacienda, pero al estudiar la relaci\u00f3n entre estas dos, hacienda y comunidad, ve relaciones feudales entre ellas por la existencia de renta en trabajo \u00a0que, como veremos despu\u00e9s, seg\u00fan Marx no es una condici\u00f3n determinante para la caracterizaci\u00f3n de la producci\u00f3n feudal. Quiz\u00e1 uno de los autores marxistas que con mayor claridad vio el problema de la comunidad agraria para caracterizar el modo de caer en el falso dilema de feudalismo o semifeudalismo ha sido Zavaleta , que se\u00f1ala que el acto productivo primario, esto es, el acto fundante de la econom\u00eda durante la colonia, parte de la rep\u00fablica y parcialmente ahora, est\u00e1 caracterizado por relaciones comunitarias propias distintas a otras organizaciones econ\u00f3micas tradicionales (feudales, esclavistas, etc\u00e9tera). Ahora, esas relaciones comunitarias deben ser entendidas y estudiadas por s\u00ed mismas a partir de la caracterizaci\u00f3n general dada por Marx en los Grundrisse, El capital, los Etnol\u00f3gicos, etc., y sobre las cuales se han erigido formas de distribuci\u00f3n del excedente posiblemente similares a las feudales, pero sin alterar la estructura productiva esencial, y en tanto eso, esas relaciones distributivas pierden el car\u00e1cter de feudal para asumir una naturaleza distinta.<\/p>\n<p>Las notas de Marx a Kovalevsky, son ante esto, un riqu\u00edsimo aporte que echa por tierra las repeticiones mec\u00e1nicas, los acomodos inconsistentes con los que los supuestos marxistas han querido \u201centender\u201d las relaciones agrarias en el pa\u00eds. Y decimos que las notas de Marx son un valios\u00edsimo aporte porque nos muestran en vivo la metodolog\u00eda de Marx al estudiar una sociedad no capitalista comunitaria, en t\u00e9rminos generales, caracterizada por Marx en los Grundrisse, como muy parecidos a los de la comunidad en el incario y, por otro, porque Marx estudia aqu\u00ed las repercusiones y el papel de las invasiones y colonizaciones que esas formas comunitarias asi\u00e1ticas sufrieron en especial con los ingleses y que, bajo condiciones y resultados distintos, pero semejantes en su globalidad, tambi\u00e9n se dieron ac\u00e1, en este continente, con la dominaci\u00f3n espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>As\u00ed, una de las mayores ense\u00f1anzas que este texto da, es la forma marxista de abordar la interpretaci\u00f3n del desarrollo hist\u00f3rico de los pueblos comunitarios bajo procesos de colonizaci\u00f3n y dominio, no s\u00f3lo por naciones extranjeras, sino esencialmente por formas de producci\u00f3n distintas. En particular, Marx rechaza que el \u00fanico camino posible de salida, cuando un pueblo con una forma de producci\u00f3n distinta somete a otro, sea el de la imposici\u00f3n de la forma de producir de los dominantes sobre los dominados como en Irlanda . En sus notas muestra, como ya lo hizo antes (en los Grundrisse), que los sometedores bien pueden dejar subsistir el antiguo modo de producci\u00f3n, someti\u00e9ndolo a tributos y ciertos cambios en las relaciones de distribuci\u00f3n y control del excedente como hicieron los romanos, los turcos y los ingleses en sus colonias \u00a0y, como creemos nosotros, sucedi\u00f3 ac\u00e1, en las comunidades altipl\u00e1nicas al menos, en algunos casos, hasta el remate de las tierras comunales en los a\u00f1os ochenta del siglo XIX, y, en general, hasta la revoluci\u00f3n de 1952.<\/p>\n<p>En sus notas a Kovalesky, Marx aporta nuevas observaciones que nos ayudan a descalificar la aplicaci\u00f3n directa de la teor\u00eda del feudalismo, al menos en la regi\u00f3n altipl\u00e1nica con existencia de comunidades durante la colonia y parte de la rep\u00fablica. As\u00ed, Marx se\u00f1ala que la sola existencia de los beneficios en la entrega de tierras a personalidades o jefes militares de las fuerzas invasoras (Ikta en el caso de la India), para que \u00e9stos asuman el control de la producci\u00f3n y el cobro de impuestos a los originarios destinados al nuevo poder estatal, no prueba la existencia de feudalismo ya que esta forma tambi\u00e9n existi\u00f3 en Roma. Respecto al argumento de que la renta en trabajo ser\u00eda una condici\u00f3n suficiente para hablar de feudalismo, Marx, en sus extractos, toma nota de las diversas formas de pago de tributo o impuestos de los trabajadores indios a los colonizadores, que var\u00eda del pago en dinero, en especie e incluso en trabajo en tierras estatales y servicios en el caso de Argelia; y seguidamente descarta que al conjunto de esta forma de control de la tierra y el trabajo agr\u00edcola implantado en la India y Argelia pueda llam\u00e1rsele feudalismo. De hecho, ya en El capital, Marx se\u00f1al\u00f3 la existencia de ciertas formas de servidumbre e incluso de esclavitud restringida en las formaciones econ\u00f3micas asi\u00e1ticas. Engels se\u00f1ala tambi\u00e9n que la renta en trabajo no es una caracter\u00edstica fundante del feudalismo cuando escribe a Marx: \u201cme complace ver que en cuanto a la historia de la servidumbre de la gleba \u2018estamos de acuerdo\u2019, como se dice en la jerga de los negocios. Sin duda alguna, la servidumbre de la gleba y la servidumbre en general no son una forma espec\u00edficamente medieval y feudal; la tenemos en todas o casi todas las partes donde los conquistadores obligan a los antiguos habitantes a que cultiven para ellos la tierra: en Tesalia, para poner un ejemplo (&#8230;) \u201d. Por estas razones el repartimiento en la \u00e9poca colonial en el continente, en particular el mayorazgo, que hizo de las tierras cultivables propiedades indivisibles e inenajenables en manos de los espa\u00f1oles, y la propia encomienda, que impuso el trabajo forzado de la masa ind\u00edgena en tierras ya ahora ajenas y en servicios personales, no son pues pruebas irrefutables de feudalismo en Charcas y luego en la rep\u00fablica, sino que tienen que ser estudiados, como lo hizo Marx en la India colonial, como formas de apropiaci\u00f3n y organizaci\u00f3n, al menos en regiones con asentamientos comunitarios, de una forma productiva esencial asentada en la relaci\u00f3n comunitaria. En otras regiones como en los valles, ya durante la rep\u00fablica, ciertamente esto no tiene validez, pero ah\u00ed estamos ante formas de transici\u00f3n en la renta de la tierra como la aparcer\u00eda, los colonos y la peque\u00f1a propiedad individual que descarta de entrada su caracterizaci\u00f3n como feudalismo.<\/p>\n<p>Pero quiz\u00e1 lo m\u00e1s significativo que es mostrado por Marx a lo largo de todas sus notas, y que expresa claramente la situaci\u00f3n vivida ac\u00e1 es que, en otros modos de producci\u00f3n distintos a la forma asi\u00e1tica, como el feudalismo, la dependencia \u2013 esto es la sujeci\u00f3n a un se\u00f1or feudal, la p\u00e9rdida de libertad\u2013 es impuesta sobre las personas en forma individual. En cambio en el llamado asi\u00e1tico o semi-asi\u00e1tico, la no libertad o la relaci\u00f3n de dependencia ya sea con el poder estatal o con el poder colonial personificado en autoridades o en el terrateniente, es comunal . En el caso de la mita y el repartimiento, el pago de tributos, la prestaci\u00f3n de servicios o la renta en trabajo, es una relaci\u00f3n entablada entre el poder colonial y la comunidad, donde \u00e9sta \u00faltima se adecua y da respuesta a estas exigencias, ciertamente a trav\u00e9s de la individualidad de sus miembros, pero en tanto \u00e9stos pertenecen a la comunidad. Es cierto que tambi\u00e9n han de existir en la colonia formas de dependencia individual en el trabajo agr\u00edcola, como el yanaconazgo aplicable a los \u201cindios vagantes\u201d, que en realidad eran trabajadores que hu\u00edan de sus comunidades para escapar de las cargas coloniales que sobre ellos pesaban, pero es una relaci\u00f3n secundaria y peque\u00f1a en comparaci\u00f3n a la primera; en otros casos, hab\u00eda un pago monetario pero adem\u00e1s, a diferencia de lo se\u00f1alado por Marx en El capital, este tipo de trabajador no es un \u201cproductor independiente\u201d como lo fue en el caso de los siervos frente a los se\u00f1ores feudales en Europa \u00a0que no s\u00f3lo trabajaban para su se\u00f1or, sino tambi\u00e9n para s\u00ed mismos, lo que los \u201cimpulsar\u00e1 (a los siervos) a aplicar m\u00e1s intensamente\u201d su fuerza de trabajo abriendo as\u00ed \u201cla posibilidad de un cierto desarrollo econ\u00f3mico\u201d, que, como sabemos, no se dio ac\u00e1 en las haciendas con el empleo del yanaconazgo en la explotaci\u00f3n de la fuerza de trabajo ind\u00edgena.<\/p>\n<p>Aparte de estas observaciones, en sus notas Marx da otras ideas en su oposici\u00f3n para caracterizar como \u201cfeudal\u201d la econom\u00eda agraria en la India y Argelia colonizadas, que tambi\u00e9n pueden ser de mucha utilidad para la colonia. En general, muestran la intenci\u00f3n de Marx, por encontrar en el funcionamiento real de las relaciones econ\u00f3micas comunales, en sus formas de transformaci\u00f3n, resistencia y disoluci\u00f3n, la llave de la econom\u00eda agraria en formaciones econ\u00f3micas comunitarias sometidas a dominio colonial. Marx descarta el uso de la teor\u00eda feudal en las econom\u00edas sustentadas en formas transformadas y a\u00fan por disoluci\u00f3n de la comunidad agraria por efecto de la colonizaci\u00f3n. No da un nombre espec\u00edfico al resultado inicial ( hasta la completa disgregaci\u00f3n de la comunidad) del enfrentamiento entre comunidad-colonizaci\u00f3n, pero, por los resultados m\u00e1s o menos comunes que de ello surgen, como la existencia de un tipo espec\u00edfico de terratenientes, de burocracia estatal sometedora, imposici\u00f3n de cierta servidumbre y lenta disoluci\u00f3n de los lazos comunales, estas sociedades se asemejan a lo que Marx caracteriz\u00f3 como \u201csemiasi\u00e1tico\u201d , como es el caso de Rusia en los \u00faltimos siglos de su existencia.<\/p>\n<p>En todo caso un nuevo estudio a la luz de la totalidad de las observaciones marxistas de la realidad colonial y republicana se hace necesario, ya sea para asentar la validez de la categor\u00eda \u201csemiasi\u00e1tico\u201d o bien para proponer una nueva (colonial, por ejemplo), sin tener miedo a ello; tal como lo hizo Marx a medida que fue comprendiendo la amplitud de la realidad hist\u00f3rica de los pueblos y las supo aprehender desde un punto de vista cient\u00edfico, por tanto, de clase revolucionario.<\/p>\n<p>Y es que, en estas diferencias, en la clarificaci\u00f3n del car\u00e1cter feudal o semiasi\u00e1tico, comunal o capitalista de las relaciones agrarias en nuestros pa\u00edses, no existe s\u00f3lo un problema de nombre o de palabra, sino esencialmente un problema de lucha revolucionaria. Ah\u00ed se define el entendimiento, el impulso, el fortalecimiento y las tareas de las fuerzas sociales revolucionarias que se desarrollan dentro de la sociedad agraria; y el ataque y enfrentamiento hacia aquellas fuerzas que constituyen una oposici\u00f3n hacia la revolucionarizaci\u00f3n de la sociedad. La caracterizaci\u00f3n como \u201cfeudal\u201d de las relaciones comunitarias esenciales de la producci\u00f3n campesina, en el caso de Bolivia y de otros pa\u00edses del mundo en donde prevalecieron formas transformadas de comunitarismo, incluso en medio de relaciones capitalistas, siempre ha llevado a desconocer el papel y las tendencias revolucionarias de las masas comunarias que s\u00f3lo son vistas como residuos feudales que deben dar paso al \u201cpujante capitalismo\u201d; convirti\u00e9ndose as\u00ed, estos te\u00f3ricos del feudalismo, en pregoneros al servicio del capitalismo, que no s\u00f3lo niegan el papel revolucionario de la comunidad frente al capitalismo, sino que tambi\u00e9n le restan al proletariado la fuerza esencial: el campesino comunitario, sin el cual la revoluci\u00f3n en pa\u00edses agrarios como el nuestro es imposible . En particular lleva tambi\u00e9n a desconocer el significado real de la reforma agraria, el car\u00e1cter reaccionario de la parcelizaci\u00f3n de la tierra y la presencia de las actuales tendencias socialistas revolucionarias en el campo dadas por la pervivencia transformada de la comunidad.<\/p>\n<p>En contra de esta posici\u00f3n \u201cfeudalista\u201d, Marx se preocup\u00f3 por entender la naturaleza real de las sociedades con relaciones comunitarias extendidas, porque esa particularidad comunitaria a\u00fan sobreviviente en gran escala en medio de la colonizaci\u00f3n y el capitalismo industrial constituy\u00f3 para \u00e9l la clave y la posibilidad de la revoluci\u00f3n socialista en esos pa\u00edses , sin que tengan que pasar obligatoriamente por la completa proletarizaci\u00f3n de la sociedad que, en muchos casos, si bien acerc\u00f3 a la sociedad de una nueva forma, hacia la posibilidad del comunismo, tambi\u00e9n la alej\u00f3; como en Europa, donde la plena subordinaci\u00f3n de la sociedad, incluido el campo, al capital, ha creado sus propios mecanismos que tambi\u00e9n estrangulan ininterrumpidamente las luchas socialistas de las masas proletarias. La vigencia de relaciones comunitarias en formas transformadas a las originales, o en v\u00edas de disoluci\u00f3n, en escala nacional, son entonces para Marx una nueva fuerza revolucionaria que no s\u00f3lo da al proletariado industrial la posibilidad de contar con una fuerza revolucionaria en su lucha contra el capital, sino que tambi\u00e9n ella misma, la comunidad, le da ya de entrada una fuerza objetiva que, sumada a las que nacen antag\u00f3nicamente dentro del capitalismo, nos se\u00f1alan, la proximidad y la posibilidad de la revoluci\u00f3n comunista en nuestros pa\u00edses.<\/p>\n<p>Pero a la vez que Marx tom\u00f3 nota de esta caracter\u00edstica revolucionaria de la comunidad campesina, nos se\u00f1al\u00f3 tambi\u00e9n la existencia de fuerzas antag\u00f3nicas internas y externas que empujan a la disoluci\u00f3n de los lazos comunitarios reales: fuerzas externas como las relaciones capitalistas que en el ininterrumpido proceso de incorporaci\u00f3n del campo a sus leyes buscan estrangular la comunidad o en otros casos, subordinar formalmente el trabajo comunitario al capital, transformando las antiguas relaciones asociativas en una caricatura de ellas. Fuerzas internas como la tendencia al control individual de ciertas tierras, la desigualdad en el control del ganado, la posesi\u00f3n de \u201cindios de servicio\u201d, para el cultivo de las tierras de las autoridades comunitarias antes y en la colonia , el trabajo individual de parcelas o, finalmente, la propiedad privada, que empujan a la comunidad a su disoluci\u00f3n. Consciente de esto, Marx no se puso a glorificar la comunidad en su estado actual, ni mucho menos se puso a inventar medidas caritativas para pedir al estado burgu\u00e9s que \u201cresguarde\u201d la comunidad. Vio, en cambio, que la comunidad ancestral s\u00f3lo pod\u00eda desarrollarse y hacer prevalecer sus rasgos colectivistas en tanto fuera capaz de promover levantamientos generales en contra del r\u00e9gimen capitalista, esto es, en tanto las masas comunitarias llevaran a cabo una guerra revolucionaria como parte fundante de la Revoluci\u00f3n Socialista de trabajadores de la ciudad y el campo que pusiera fin tanto a las fuerzas individualistas al interior de la comunidad, como al r\u00e9gimen capitalista que la acosa por todas partes. Entonces, la comunidad no s\u00f3lo habr\u00e1 de conservarse, sino que habr\u00e1 de recuperar sus condiciones primarias de asociaci\u00f3n y control de los productores sobre la producci\u00f3n; y lo mejor de todo, lo har\u00e1 en condiciones nuevas y superiores por la existencia de nuevas fuerzas y riquezas productivas y por la presencia mundial del proletariado, que posibilita la incorporaci\u00f3n de esas riquezas y su control social, com\u00fan, comunitario por los trabajadores directos; por tanto, superaci\u00f3n de las antiguas condiciones que por siglos empujaron a la comunidad hacia su lenta disoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Estas condiciones revolucionarias previstas por Marx hace ya cien a\u00f1os, son las que en la actualidad comienzan a despuntar con gigantesca fuerza en la lucha y en los preparativos revolucionarios de comunarios y proletarios del pa\u00eds y el continente.<\/p>\n<p>La Paz, julio de 1989<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class='MsoNormal' style='margin-bottom: 12pt; text-align: justify;'>En septiembre de 1879, Kovalevsky, un historiador ruso, regal\u00f3 a Marx el libro que \u00e9l hab\u00eda escrito titulado\u00a0Obshchinnoe Zemlevladenie. Marx, que por esos a\u00f1os ven\u00eda estudiando materiales sobre la existencia de las comunidades campesinas en particular y, en general, materiales sobre las relaciones agrarias para la redacci\u00f3n del volumen III deEl capital, no tard\u00f3 mucho tiempo en incluir en sus lecturas esta obra de Kovalevsky. Como resultado de su lectura, Marx redact\u00f3, entre notas, comentarios y transcripciones, m\u00e1s de ochenta p\u00e1ginas de uno de sus cuadernos que despu\u00e9s de su muerte, junto con otros, fueron a parar al Instituto Internacional de Historia Social de Holanda24, con la numeraci\u00f3n B140.<\/p>\n<p class='MsoNormal' style='margin-bottom: 12pt; text-align: justify;'>Al igual que otros materiales valios\u00edsimos de esos a\u00f1os, que contienen el enriquecimiento del pensamiento de Marx sobre las sociedades agrarias, el\u00a0Cuaderno Kovalevsky hasta ahora no ha sido publicado en las obras completas de Marx y Engels en alem\u00e1n, y menos a\u00fan ha sido traducido al castellano. La primera publicaci\u00f3n parcial de estas notas de Marx se realiz\u00f3 en ruso, en revistas especializadas que solamente dieron a conocer algunos cap\u00edtulos. Posteriormente, en 1975, el antrop\u00f3logo Krader public\u00f3 la mayor parte de este cuaderno en ingl\u00e9s, pero aun as\u00ed esta publicaci\u00f3n es incompleta, porque faltan las notas de Marx a los cap\u00edtulos I y II del libro de Kovalevsky, que seg\u00fan Krader tampoco han sido publicadas, al menos hasta 1975, ni en alem\u00e1n ni en ruso.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":2357,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[33],"tags":[868],"class_list":["post-2356","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-america-latina-america-latina","tag-karl-marx"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2356","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2356"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2356\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2357"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2356"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2356"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2356"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}