{"id":2386,"date":"2013-10-10T00:00:00","date_gmt":"2013-10-10T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2386"},"modified":"2020-02-19T12:13:00","modified_gmt":"2020-02-19T11:13:00","slug":"campamentos-dignidad-el-si-se-puede-de-los-parados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2386","title":{"rendered":"Campamentos Dignidad: El S\u00ed se puede de los parados"},"content":{"rendered":"<p>Muchas camisetas de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas llevan inscrito el siguiente lema: Rescatan al banquero, desahucian al obrero. Un reciente informe de la PAH corrobora la precisi\u00f3n del eslogan: el paro es el motivo de impago de las hipotecas en el 70% de los casos y el 25% del total de los afectados son desempleados sin subsidio. Pero, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n las camisetas contra el paro? \u00bfQu\u00e9 explica que el obrero sea capaz de movilizarse en tanto que desahuciado de la vivienda pero no en tanto que desahuciado del trabajo?<\/p>\n<p>El trabajo manual es la pornograf\u00eda contempor\u00e1nea, escribi\u00f3 el burl\u00f3n Zizek. Pero si la representaci\u00f3n del trabajo manual est\u00e1 clandestinizada o, a lo sumo, constituye un objeto de comedia costumbrista, el paro es a\u00fan m\u00e1s invisible, m\u00e1s irrepresentable. El paro se vive como fracaso individual, entre la ocultaci\u00f3n y la culpa. El poder es muy consciente de ello y atornilla cada d\u00eda el acoso contra los parados, sembrando machaconamente la sospecha de fraude, induciendo a la delaci\u00f3n an\u00f3nima, amurallando el apartheid social.<\/p>\n<p>Mientras tanto, por todos lados se escucha la misma cantinela \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n los parados, por qu\u00e9 no salen a la calle? \u00bfPor qu\u00e9 no se lucha? Y entonando esta letan\u00eda de la impotencia, muchos integrantes del coro se sacuden su responsabilidad. No se recuerda cu\u00e1ndo fue la \u00faltima vez que un sindicalista pis\u00f3 una oficina de empleo y tampoco hay demasiado rastro de los movimientos posmodernos, m\u00e1s interesados, seg\u00fan parece, en los \u00faltimos rizos te\u00f3ricos sobre las nuevas subjetividades contempor\u00e1neas, el trabajo cognitivo y la multitud deseante&#8230;<\/p>\n<p>Pero los tiempos de la tontuna se est\u00e1n acabando. La movilizaci\u00f3n de la PAH, del SAT o de los Campamentos Dignidad, sin propon\u00e9rselo, est\u00e1 revelando la complicidad de los aparatos sindicales o la impostura de determinadas jergas militantes. Ya no podemos repetir gratuitamente aquello de \u201cla exclusi\u00f3n social es m\u00e1s que la simple pobreza\u201d o pontificar sobre el car\u00e1cter \u201cpost-materialista\u201d de los nuevos movimientos sociales. Lo que hasta ahora se presentaba con el aura de la complejidad se muestra descarnadamente ante el personal como velo, como conjunto de coartadas del nuevo higienismo social o del ciudadanismo abstracto, que constituyen hoy dos de las grandes vetas ideol\u00f3gicas de las clases dominantes.<\/p>\n<p>\u201dLa claridad es una cuesti\u00f3n moral\u201d, dej\u00f3 escrito Carlos Castilla del Pino<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote1sym\" name=\"sdendnote1anc\">1<\/a>. Ha llegado el momento de llamar a las cosas por su nombre: paro, precariedad, pobreza, explotaci\u00f3n, dominio de clase. Con 6 millones de personas en la trituradora de los desechos y con casi un 10% de la poblaci\u00f3n dependiendo para comer de los bancos de alimentos y de la caridad institucional, no podemos prolongar el carnaval de excusas y adulteraciones.<\/p>\n<p>La PAH naci\u00f3 en Catalu\u00f1a y Murcia pero su medicina se extendi\u00f3 -aunque al principio muy lentamente- y demostr\u00f3 que tiene efectos sanadores en cualquier rinc\u00f3n del Estado. 50 personas gritando en la puerta de una oficina bancaria \u201cTenemos la soluci\u00f3n: los banqueros a prisi\u00f3n\u201d es un lenguaje que entiende hasta el director de sucursal m\u00e1s obtuso. Aquel que no encontraba un hueco en su agenda para recibir al torturado afectado, r\u00e1pidamente alivia sus compromisos. Y al monstruo an\u00f3nimo, como llamaba Steinbeck a los bancos, le brotan con singular diligencia, los interlocutores, licenciados en lenguaje sutil e inteligencia emocional. Por fin, la injusticia tiene nombre, direcci\u00f3n y portavoces. El escrache y las acciones que erosionan la imagen de los bancos, son eficaces en todos sitios. En Barcelona y en Arroyo de San Serv\u00e1n. Ante el BBVA y ante Caja Badajoz.<\/p>\n<p>Organizar el S\u00ed Se Puede de los parados y precarios en las oficinas de empleo tambi\u00e9n es generalizable. Lo que ocurre es que, como en el caso de la PAH, hablamos de camino pedregoso y no de atajo medi\u00e1tico o electoral. Hablamos de v\u00ednculo intenso, de comunidad y no de \u201crepresentaci\u00f3n de los sin voz\u201d ni de fugaces \u201cme gusta\u201d en el facebook.<\/p>\n<p>Con toda la humildad que se quiera, en los Campamentos Dignidad se ha puesto en pie un peque\u00f1o S\u00ed Se Puede de los parados y precarios. Y, a lo mejor, algunas de las modestas ense\u00f1anzas de esta lucha pueden ser \u00fatiles en otros lugares. Los parados y precarios de Extremadura no est\u00e1n hechos de una pasta especial ni las condiciones sociales o pol\u00edticas en las que viven difieren, en lo sustancial, de las circunstancias de cualquier otro territorio del Estado Espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>Los Campamentos Dignidad de Extremadura se inscriben en la onda larga de lucha que abri\u00f3 el 15M y ha prolongado la lucha de las mareas, del SAT o de la PAH. En las manifestaciones de los acampados se funden el \u201cNo hay pan para tanto chorizo\u201d con el \u201cViva la lucha de la clase obrera\u201d; tan pronto se corea \u201cNi un desahucio m\u00e1s en esta ciudad\u201d como brota el \u201cQu\u00e9 barbaridad que el hijo del obrero no pueda estudiar\u201d. Los campamentos han ido configurando una especie de 15M obrero que, m\u00e1s all\u00e1 de las reivindicaciones espec\u00edficas que los hicieron nacer, apuntan a preocupaciones y desaf\u00edos comunes. \u00bfLas personas paradas y precarias pueden constituirse en sujeto social y pol\u00edtico? \u00bfEs la renta b\u00e1sica un instrumento real de lucha y unidad o, por el contrario, un producto \u201cut\u00f3pico\u201d de auto-consumo militante? Somos o podr\u00edamos ser el 99%, afirmamos con alegr\u00eda, pero \u00bfc\u00f3mo y desde d\u00f3nde se construye la mayor\u00eda? \u00bfEs posible la transformaci\u00f3n social sin el protagonismo de las gentes de abajo? \u00bfClase obrera, precariado, \u201cchunguitud\u201d\u2026c\u00f3mo se crea hoy el cacareado contrapoder, el poder popular?<\/p>\n<p><strong>Campamentos Dignidad: una comunidad de lucha<\/strong><\/p>\n<p>Un rel\u00e1mpago ha estremecido el cielo pl\u00e1cido de Extremadura. Desde el suelo, durante 80 d\u00edas, se ha alzado ante las oficinas de empleo un movimiento popular que ha sacudido la parsimonia del veterano cortijo. Los Campamentos Dignidad han puesto en pie una comunidad de lucha, uniendo a parados de todas las edades y gremios, dando la voz a los barrios mudos de la miseria, congregando a la juventud precaria y a la clase obrera.<\/p>\n<p>El 20 de febrero, frente a las puertas del INEM en M\u00e9rida, se alzaban las primeras tiendas de campa\u00f1a. Una semana m\u00e1s tarde, otro grupo de parados acampa en Plasencia y, tras el desmantelamiento alevoso por parte de la polic\u00eda, se instala en el interior de la catedral, donde permanecer\u00e1 hasta el final la nueva colectividad rebelde. Un mes m\u00e1s tarde, la chispa se extiende a Almendralejo y Badajoz. Frente a las oficinas de empleo, se levantan dos nuevos campamentos, al tiempo que se multiplica la solidaridad por toda Extremadura.<\/p>\n<p>En el origen de la protesta se encuentra el desprecio del poder pol\u00edtico a la ILP por la Renta B\u00e1sica que la Plataforma ha presentado, avalada por 27.000 personas, el equivalente estatal del casi mill\u00f3n y medio de firmas que ha conseguido la PAH a favor de la ILP de daci\u00f3n en pago. \u201cHubiera merecido mejor final\u201d, sentencia uno de los pol\u00edticos extreme\u00f1os, dando por muerta y enterrada la iniciativa popular. Pero el acontecimiento siempre llega con pies de paloma.<\/p>\n<p>Durante meses, los Campamentos Dignidad consiguen desplazar la centralidad pol\u00edtica de Extremadura hacia las oficinas de empleo, hacen escuchar como discurso lo que no era percibido m\u00e1s que como ruido. Los campamentos se yerguen como comunidad disidente pero, al mismo tiempo, como vivero de lucha, lugar de encuentro de los movimientos alternativos y escuela diaria de desobediencia. Un hervidero donde la generosidad, la fraternidad y la reivindicaci\u00f3n se dan la mano; donde el reparto de alimentos se alterna con el escrache; donde el intempestivo refugio de acogida se transforma en centro organizador de la movilizaci\u00f3n para reclamar la tarifa social del agua o la paralizaci\u00f3n de los desahucios.<\/p>\n<p>Hay una comunidad en construcci\u00f3n. Y comunidad, aqu\u00ed, quiere decir organizar otra vida cotidiana, otras relaciones distintas a las establecidas, mediadas por el lucro y la competencia. Generosidad y solidaridad dejan de ser material de contrabando ideol\u00f3gico, ense\u00f1as de las nuevas franquicias de la caridad. La solidaridad es la ternura de los pueblos y la ternura de los pueblos es pan, le\u00f1a y mantas. Y complicidades para se\u00f1alar a los pol\u00edticos. Y aliento para la lucha, en sus infinitas formas posibles. Las trabajadoras del INEM traen caf\u00e9 y dulces. Uno de los panaderos de la barriada Nueva Ciudad nos obsequia todos los d\u00edas con su pan. El due\u00f1o del bar nos deja que enganchemos all\u00ed la luz. Un vecino nos facilita el wifi y otro nos trae los tr\u00e9bedes y los pucheros. Abel aporta la caravana para ubicar all\u00ed la oficina de agitaci\u00f3n y propaganda, y Francisco un cargamento de le\u00f1a. Son miles de personas en toda Extremadura las que colaboran con los campamentos, apuntalando la revuelta. El pueblo se vuelca a tal extremo que las acampadas han de organizar el reparto del excedente de comida generado, entre las familias m\u00e1s necesitadas en los barrios.<\/p>\n<p>\u201cLa vida es darse. Darse, no hay alegr\u00eda m\u00e1s alta\u201d, dice Eduardo Galeano. Y la honda verdad de ese pensamiento adquiere potencia en el estado naciente, en el momento creador de los movimientos populares. La comunidad se teje con mil hebras de generosidad, de ejemplos que no esperan medalla. Pedro y Yolanda cuelgan la bandera indeleble en el balc\u00f3n de la plaza: Sus beneficios, nuestras crisis. Myriam, Ra\u00fal, Diego o Izaskun duermen en el campamento y desde all\u00ed se van al trabajo o al estudio. Jes\u00fas, Rub\u00e9n y Jorge se han desplazado desde Almendralejo para asentar la semilla subversiva y despu\u00e9s constituir\u00e1n el embri\u00f3n de la acampada en su ciudad. \u00c1ngel o Jon aportan su saber jur\u00eddico a la tarea de convertir el campamento en oficina de derechos sociales a la intemperie. Teresa, 67 a\u00f1os contra la grama, multiplica las horas y las tareas de apoyo. Jose, a pesar de su enfermedad, defiende la cocina, va sacando de la nada guisos inveros\u00edmiles. Hero\u00edsmo cernido, desaf\u00edo de los an\u00f3nimos, levadura del pueblo. La comunidad va creciendo en los eriales del INEM. \u201cLas resistencias al capital y a la dominaci\u00f3n asumen la forma \u00e9tica y pol\u00edtica de comunidad\u201d, escribe con acierto Ra\u00fal Zibechi<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote2sym\" name=\"sdendnote2anc\">2<\/a>. Las soledades se organizan, los duelos ignorados encuentran el o\u00eddo atento. El afectado se hace militante y el militante se ba\u00f1a de humanidad. La revoluci\u00f3n se despoja de abstracciones, se hace carne y hueso. \u201cAs\u00ed, entra con los pies desnudos. Entra en el hervor, entra en la plaza\u201d. Y ah\u00ed, en el nosotros, se desvanece el duro individualismo, palidecen las egolatr\u00edas. El individuo se olvida de s\u00ed mismo, \u201carrastrado por la colectividad, se entrega por entero a los fines comunes\u201d. Emancipados del televisor, se hace posible la conversaci\u00f3n, la escucha mutua y cada uno, entre los dem\u00e1s, es \u201cimpelido, llevado, conducido, mezclado, rumorosamente arrastrado\u201d<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote3sym\" name=\"sdendnote3anc\">3<\/a> a la oficina de empleo que es plaza, a la catedral que es plaza, a la comunidad.<\/p>\n<p>Y el INEM, con su reguero de historias, va amasando la colectividad insurrecta. La gran neurosis colectiva del paro se desgrana en afrentas individuales. A \u00e9sta compa\u00f1era la quieren apa\u00f1ar con 90 euros de subsidio, porque trabajaba con contrato a tiempo parcial, y a aquel otro le quitan la RAI porque su mujer, \u00a1qu\u00e9 lujo!, trabaja de limpiadora. A uno le hacen venir a sellar a dos horas distintas de la ma\u00f1ana y a otro le deniegan la ayuda existente hasta ahora para mayores de 52 a\u00f1os. \u201cCursillos todos los que quieras, pero de curro nada de nada\u201d, dice un compa\u00f1ero; \u201chasta pal campo te piden entrevista de trabajo\u201d, lamenta otro. Una joven cuenta que en el flamante Decathlon les pagan en forma de salario hora y otro no tan joven relata c\u00f3mo le han robado un mes de subvenci\u00f3n al desempleo: \u201cSi no renuevas la cartilla del paro en el d\u00eda previsto, te quitan 30 d\u00edas de subsidio. \u00bfY de d\u00f3nde comes ese mes?\u201d.<\/p>\n<p>Es la Casa Grande, dicen con iron\u00eda los parados. La Casa del Dolor, le llama Marisa. Si se aguza el o\u00eddo, a cada rato se escucha la palabra depresi\u00f3n y, a corta distancia, con ella compite en frecuencia la palabra escopeta. Aqu\u00ed se aprende la declinaci\u00f3n del verbo \u201centrankimazarse\u201d y la angustia demuestra su versatilidad. Aqu\u00ed se conoce la proliferaci\u00f3n del tormento en los barrios, entre la gente obrera. A Antonia le han echado quince d\u00edas de arresto domiciliario por plantar cara a la trabajadora social; \u00c1lvaro cumple 10 d\u00edas de servicio a la comunidad por pintar en la pared una hoz y un martillo; Paula viene a que pidamos el indulto para su novio, condenado a la c\u00e1rcel a pesar de los s\u00f3lidos informes m\u00e9dicos sobre su esquizofrenia.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed comparece la verdad oculta detr\u00e1s de los titulares de los peri\u00f3dicos: los servicios sociales como polic\u00eda de las familias pobres, las agencias de la caridad como aparato de humillaci\u00f3n y control social. \u201c\u00bfT\u00fa sabes c\u00f3mo tratan los perros a las garrapatas? Pues as\u00ed nos tratan las trabajadoras sociales a nosotros, como si fu\u00e9ramos garrapatas\u201d, nos dice un compa\u00f1ero. \u201cLa buena planta que tienes y las buenas ropas que gastas\u201d, le ha espetado una monjita a otra de nuestras camaradas. \u201cParece que hay que llevar el mo\u00f1o recogido y los ni\u00f1os con los mocos colgando para que te den algo. C\u00e1mbiame el caf\u00e9 por huevos, le digo, que no tomo caf\u00e9, pero no hay manera\u201d.<\/p>\n<p>Y, a pesar de todo, por un inesperado camino, el dolor colectivo se transforma en lucha, y la lucha se trueca en alegr\u00eda. Porque \u00e9sta no es una comunidad cualquiera, es una comunidad de lucha. \u201cSomos pueblo\u201d, dice Petri, pueblo en lucha. Los Campamentos Dignidad van trazando el mapa de su audacia, convirti\u00e9ndose en semillero de la organizaci\u00f3n popular, en denuncia permanente contra los que nos arrastran a la miseria. Un d\u00eda marcamos la ruta de la estafa financiera, plant\u00e1ndonos frente a las oficinas bancarias en apoyo a las familias con amenaza de desahucio y, al otro, realizamos un escrache por la renta b\u00e1sica. Una ma\u00f1ana reclamamos ante el ayuntamiento que repongan el agua a las 600 familias a las que se la han cortado por impago y, a la siguiente, empapelamos las ciudades extreme\u00f1as con carteles de Se Busca a Monago.<\/p>\n<p>Como le gusta decir a Alfonso, \u201cel escrache es lo m\u00e1s democr\u00e1tico que tenemos\u201d y, a pesar de la hist\u00e9rica campa\u00f1a de criminalizaci\u00f3n, hacemos un uso intensivo de \u00e9l. Y as\u00ed, se suceden los se\u00f1alamientos p\u00fablicos a Monago, a Carr\u00f3n, consejero de Pol\u00edtica Social, a V\u00edctor del Moral, odiado consejero de Vivienda, a Carlos Floriano, a la Reina Sof\u00eda, e incluso aderezamos con chorizo el escrache ante el hotel de cinco estrellas en el que almuerzan las austeras se\u00f1or\u00edas del PP extreme\u00f1o.<\/p>\n<p><strong>Dignidad y emoci\u00f3n, organiz\u00e1ndose de la mano<\/strong><\/p>\n<p>Los acontecimientos dentro del acontecimiento van jalonando la construcci\u00f3n de la comunidad insurgente. Una tarde, en la asamblea de cada d\u00eda, se presenta Jes\u00fas y nos dice con voz rota: \u201cYo voy a ser el n\u00famero 20\u201d. Habla de la estremecedora contabilidad de los suicidios. Est\u00e1 en el paro, como casi todos, y el BBVA le ha comunicado el desahucio para el 9 de abril. Una corriente de rabia y fraternidad atraviesa el campamento. \u201cA ti no te va a echar nadie de tu casa, Jes\u00fas\u201d. A la ma\u00f1ana siguiente, un piquete del campamento arranca del banco el compromiso de paralizaci\u00f3n del desalojo. En cascada, empiezan a pararse desahucios de hipotecas en M\u00e9rida, Arroyo de San Serv\u00e1n, Aceuchal&#8230; y los directores de las entidades bancarias se re\u00fanen en secreto para pactar una estrategia com\u00fan ante la movilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo que empez\u00f3 siendo una plataforma por la renta b\u00e1sica toma forma como movimiento por los derechos sociales. Detr\u00e1s de la renta b\u00e1sica salen las otras cerezas de la cuesti\u00f3n social. La PAH se constituye dentro de los Campamentos en M\u00e9rida, Plasencia y Almendralejo. Tambi\u00e9n las movilizaciones de la Marea Ciudadana contra los recortes se convocan desde las acampadas. Y la Coordinadora Estudiantil se re\u00fane igualmente all\u00ed para preparar sus movilizaciones contra los atropellos de Wert y compa\u00f1\u00eda. De la renta b\u00e1sica a los desahucios de vivienda social. Del derecho al agua a los desahucios de hipotecas. De la exigencia de empleos p\u00fablicos a las mareas contra los recortes. Los Campamentos van trenzando las resistencias y arrimando su fuerza a cada convocatoria de lucha.<\/p>\n<p>Desobediencia y comunidad se hermanan, abriendo \u201cla fiesta de las posibilidades\u201d. Mientras la crisis capitalista \u201cdesorganiza el viejo sistema social y desclasa a grupos sociales ligados al viejo r\u00e9gimen y que cre\u00edan en \u00e9l\u201d<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote4sym\" name=\"sdendnote4anc\">4<\/a>, los campamentos apuntan a un nuevo comienzo, a la fundaci\u00f3n de v\u00ednculos in\u00e9ditos, de solidaridades alternativas. Es el tiempo dionisiaco, el momento de la exploraci\u00f3n de los posibles. Iv\u00e1n organiza un taller literario, Ram\u00f3n y Mari\u00e1ngeles fabulan corralas futuras, Rosendo monta un taller para dejar de fumar, un grupo de mujeres mayores inician una cadeneta, otro grupo pone en marcha el Coro del Campamento Dignidad de Plasencia, las compa\u00f1eras del Ateneo Libertario de M\u00e9rida preparan talleres dominicales de juegos para los ni\u00f1os, Eladio y Daniel movilizan a m\u00e1s de 70 escritores para colaborar en un libro solidario con la lucha. Rafa propone hincarle el diente a los huertos familiares y Abel plantea crear una red de g\u00fcifinet. \u201c\u00bfPero tambi\u00e9n nos vamos a meter con el Internet?\u201d, pregunta ir\u00f3nica Mar\u00eda, una de las activistas gitanas de la barriada Juan Canet.<\/p>\n<p>El aparato de poder se muestra desconcertado. La polic\u00eda de uniforme y la de bar no dan abasto. Pero ni las unidades de intervenci\u00f3n policial ni las brigadas capilares del alcucereo atinan a controlar y prever los movimientos de esta hidra insospechada que ha nacido en los p\u00e1ramos del SEXPE. Ni las visitas nocturnas de los guardias, ni las amenazas de desahucio contra algunos de los militantes m\u00e1s activos del Campamento como Agust\u00edn, Mari Carmen, Domingo, Lorena o Manoli, ni los ardides caciquiles de los intermediarios de la pol\u00edtica, intentando comprar a algunos de los miembros del campamento con la promesa de soluci\u00f3n personal a sus problemas de vivienda o trabajo, son capaces de sacar del paso al movimiento. Porque aqu\u00ed, el poder no se enfrenta a un conflicto reconducible a los par\u00e1metros habituales y conocidos de la pol\u00edtica como gesti\u00f3n o administraci\u00f3n, la que s\u00f3lo entiende de minimizaci\u00f3n del da\u00f1o y de clientela. Aqu\u00ed es la otra, la verdadera pol\u00edtica, la que cuestiona los fundamentos del dominio, la que pone encima de la mesa las palabras igualdad, pueblo y coraje.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, higo a higo, escrache a escrache, se va llenando el canasto del nuevo movimiento. La ley de renta b\u00e1sica entra en la recta final y para el 9 de mayo se anuncia su aprobaci\u00f3n. Los Campamentos preparan dos marchas, desde Plasencia y Almendralejo, que confluir\u00e1n ante el parlamento de Extremadura. Pero al final, para sorpresa de propios y extra\u00f1os, otras dos marchas imprevistas se suman desde Badajoz y Villafranca, en una nueva jornada de entusiasmo y explosi\u00f3n del s\u00ed se puede. Centenares de j\u00f3venes de Almendralejo, de Plasencia, de Badajoz, de toda Extremadura despiertan a la lucha social junto a veteranos luchadores como Teo, Agust\u00edn, Manolo, Carlos, Miguel, Pepe, Dani, Rafa, Maite, Abel, Torralbo o Puri. En M\u00e9rida, las columnas se funden en un abrazo colectivo. \u201cEl d\u00eda que nos tengamos que ir, lo vamos a hacer llorando\u201d, dice Bel\u00e9n. Dignidad y emoci\u00f3n, organiz\u00e1ndose de la mano.<\/p>\n<p>Las acampadas se mantienen hasta que el parlamento aprueba la ley de Renta B\u00e1sica. Ese d\u00eda, en las inmediaciones de la Asamblea de Extremadura, los numerosos polic\u00edas antidisturbios, prestos a intervenir, tan pronto se quitan como se ponen los cascos, atendiendo a las \u00f3rdenes contradictorias de los pol\u00edticos, desorientados por la presi\u00f3n sostenida del movimiento. Al final, el parlamento ratifica una ley que, en modo alguno, responde a lo que vienen exigiendo los acampados, quienes la bautizan como el timo de Monago. S\u00f3lo va a acoger a unas 8.000 personas; s\u00ed, son muchas m\u00e1s que las 1.500 iniciales que planeaba el gobierno del PP, pero aun as\u00ed muy lejos del m\u00ednimo que se reivindicaba: dar cobertura a las m\u00e1s de 70.000 personas paradas sin ingresos. Y a pesar de las modificaciones introducidas, el texto definitivo se mueve en la l\u00f3gica de las rentas m\u00ednimas de inserci\u00f3n social que el movimiento ha denunciado. Sin embargo, en la calle los manifestantes, que se han opuesto resueltamente a la ley, saltan de alegr\u00eda. \u00bfC\u00f3mo es posible que no prenda el des\u00e1nimo? \u00bfPor qu\u00e9 gritan S\u00ed Se Puede, si sus pretensiones han sido vencidas en el parlamento?<\/p>\n<p>Pero las apariencias de derrota enga\u00f1an. Todo el mundo intuye que, con ser importante, hay algo a\u00fan de mayor trascendencia que haber torcido los planes del gobierno extreme\u00f1o, m\u00e1s sustancial que el incremento de perceptores de la renta b\u00e1sica de inserci\u00f3n, o que las mejoras arrancadas en aspectos sustanciales como la cuant\u00eda, la duraci\u00f3n m\u00e1xima o los requisitos de empadronamiento y edad. Y ese algo es la construcci\u00f3n de un movimiento, la creaci\u00f3n de una fuente de poder popular. El acontecimiento, dice Alain Badiou, \u201cproduce una quiebra en el campo del saber de una situaci\u00f3n, porque con el acontecimiento emerge una verdad no considerada por el saber de la situaci\u00f3n misma\u201d<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote5sym\" name=\"sdendnote5anc\">5<\/a>. El acontecimiento irrumpe en el orden aparentemente inmutable, rasga el manto de las obviedades, descoloca el tablero previsible.<\/p>\n<p>El pueblo ni est\u00e1 ni se le espera, hab\u00edan sentenciado en los despachos del poder. Pero los Campamentos Dignidad liquidan el presagio y hacen aflorar las verdades escondidas, las certezas que se encuentran \u201cm\u00e1s all\u00e1 del sentido com\u00fan\u201d. En el acontecimiento estallan las verdades desterradas del S\u00ed Se Puede. Como antes en el 15M, la PAH o las movilizaciones del SAT, en las acampadas contra el paro y la precariedad se despierta la posibilidad de luchar y vencer. Frente a la repetici\u00f3n est\u00fapida del \u201cpara qu\u00e9 nos vamos a quejar, si nos va a dar igual\u201d, emerge la conciencia de la injusticia y la confianza en el nosotros. S\u00ed se puede luchar, s\u00ed se puede organizar la sociedad de otra forma, s\u00ed podemos hacerles retroceder, s\u00ed podemos alzar la voz por encima de la impotencia. Estas son algunas de esas posibles y provisionales ense\u00f1anzas del S\u00ed se puede de los Campamentos Dignidad.<\/p>\n<p><strong>Cinco peque\u00f1as tesis para una gran lucha<\/strong><\/p>\n<p>1. <strong>La verdad es concreta. Es el tiempo de lo evidente: Renta B\u00e1sica, curro y techo.<\/strong><\/p>\n<p>La verdad es concreta, dicen que escribi\u00f3 Bertold Brecht en las paredes de un generoso amigo que le acogi\u00f3 en el exilio. Es la hora de lo evidente: renta b\u00e1sica, trabajo, vivienda. Derecho de existencia, curro y fin de todos los desahucios. Esas son las tres demandas que han servido de nexo, la amalgama capaz de unir a los cuatro campamentos y, alrededor de ellos, a una parte muy significativa del pueblo precario de Extremadura. Por supuesto que cada una de estas reivindicaciones tiene su particular historia y encaje: las luchas populares no nacen en un think tank ni en un gabinete de estudios. La renta b\u00e1sica era el producto de una lenta maduraci\u00f3n, el cultivo de a\u00f1os que acababa dando sus frutos. En paralelo, la reivindicaci\u00f3n de 25.000 puestos de trabajo cortaba el paso a las cr\u00edticas m\u00e1s socorridas contra la renta b\u00e1sica, las de promover la haraganer\u00eda y una sociedad subsidiada, y para los m\u00e1s veteranos ligaba con la pelea provechosa por 5.000 contratos que tuvo lugar en el a\u00f1o 1998. En cuanto a la reivindicaci\u00f3n del final de todos los desahucios se conectaba as\u00ed con la ILP de daci\u00f3n en pago, tramit\u00e1ndose en ese momento, y, simult\u00e1neamente, con las resistencias a la ofensiva del gobierno extreme\u00f1o contra las barriadas de viviendas sociales. \u201cNadie puede empezar a pensar, a sentir, a actuar, a no ser que lo haga partiendo del punto inicial de su propia alienaci\u00f3n\u201d (R.D. Laing). La lucha, casi siempre, nace en las cercan\u00edas de la experiencia propia, arraiga en las zonas de transformaci\u00f3n potencial de cada individuo y cada grupo.<\/p>\n<p>Pero no se trataba ni se trata de una simple agregaci\u00f3n de reivindicaciones, sino de dotarlas de un aliento com\u00fan. Nada obrero nos es ajeno, nada precario nos es ajeno. Que no corten el agua a nadie por falta de ingresos, que haga frente al copago sanitario o que se reponga la gratuidad del transporte escolar para los chavales de los institutos\u2026 Cualquier problema colectivo de un grupo de personas paradas o precarias es integrable en nuestra lucha; s\u00f3lo hace falta un requisito: que haya afectados directos que est\u00e9n dispuestos a luchar por ello, y desde ese mismo momento reciben el apoyo y constituyen tambi\u00e9n Campamento Dignidad.<\/p>\n<p>Y, cabr\u00eda a\u00f1adir, adem\u00e1s \u201cuna reivindicaci\u00f3n nueva: dignidad, soberan\u00eda, poder\u201d. Ese es, tambi\u00e9n, el salto de los Campamentos. Porque para luchar hace falta ilusi\u00f3n, moral de victoria, \u201cdiscurso prof\u00e9tico\u201d. \u201cEl proletariado que no quiera dejarse tratar como canalla, necesita de su coraje y de su dignidad m\u00e1s todav\u00eda que de su pan\u201d, escribi\u00f3 Marx en 1847. La bandera de la dignidad como llamamiento de alerta a los iguales y, al tiempo, como se\u00f1al de inicio de la revuelta.<\/p>\n<p>2. <strong>La renta b\u00e1sica no es el nombre de un nuevo libro, sino una herramienta de lucha y alianza social. La renta b\u00e1sica es lucha de clases.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1ntos libros sobre la Renta B\u00e1sica y qu\u00e9 pocas luchas! La renta b\u00e1sica no puede seguir siendo un nicho editorial, ni una materia reservada a soci\u00f3logos y economistas y, a\u00fan mucho menos, la propiedad program\u00e1tica privada de ning\u00fan grupo, que vela por su incontaminaci\u00f3n social y la mantiene cuidadosamente metida en formol hasta que llegue el d\u00eda de la liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Que reclamemos una renta b\u00e1sica universal no quiere decir, obviamente, que todo el mundo la necesite por igual ni vaya a pelear por ella con la misma intensidad. Del mismo modo que la reducci\u00f3n de la jornada laboral s\u00f3lo se ha conseguido hist\u00f3ricamente por el batallar de la clase obrera (de quienes sufren la extenuaci\u00f3n de los tiempos de trabajo) o que las reformas agrarias han venido de la mano de los jornaleros sin tierra y de los peque\u00f1os campesinos, no se puede esperar el advenimiento de la renta b\u00e1sica por otra v\u00eda que no sea la movilizaci\u00f3n constante y consciente de aquellos a quienes se niega una existencia digna. Pobres, parados y precarios son los sujetos naturales de la Renta B\u00e1sica. Por supuesto que no s\u00f3lo ellos, por supuesto que tambi\u00e9n lo ser\u00e1n las miles de personas que, sin encontrarse en esa situaci\u00f3n, quieren salir del c\u00edrculo infernal del capitalismo o aspiran a ordenaci\u00f3n social m\u00e1s humana, racional, sostenible.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s la principal lecci\u00f3n de la lucha en los Campamentos Dignidad consiste justamente en haber demostrado que la renta b\u00e1sica puede ser un instrumento de lucha y de alianza social, un puente que una a personas en el paro, en la precariedad o en la pobreza. Ese sujeto escurridizo de la transformaci\u00f3n social que indagamos cuando mencionamos las palabras pueblo, precariado, proletariado, multitud, clase obrera o \u201clos de abajo\u201d, est\u00e1 convenientemente desmigajado. \u201cEl sistema capitalista incrementa la faena del sujeto, es un complejo sistema de cosificaci\u00f3n y de-subjetivaci\u00f3n\u201d (Miguel Mazzeo). El capital no s\u00f3lo desvaloriza todas las figuras del trabajo, adem\u00e1s levanta innumerables murallas de identidad y desconfianza entre las distintas fracciones del pueblo. El poder dedica sus principales esfuerzos a la creaci\u00f3n y reproducci\u00f3n de las divisiones entre los dominados y, a tal fin, subordina el sentido de las m\u00e1s variadas instancias de relaci\u00f3n social, desde la jerarqu\u00eda de las categor\u00edas profesionales, los diplomas y titulaciones, a las prebendas clientelares, la clasificaci\u00f3n de las tribus urbanas o la organizaci\u00f3n espacial de las ciudades. Los canis, los parados fraudulentos, los ni-nis, \u201clas barriadas conflictivas\u201d, \u201clos colectivos en riesgo de exclusi\u00f3n social\u201d, el sistema no para de supurar etiquetas y moldes de los m\u00e1s variados estilos que renueven el miedo al retorno de las clases peligrosas y que, por otro lado, garanticen la meticulosa segmentaci\u00f3n del pueblo obrero.<\/p>\n<p>Pero esa alianza de parados, precarios y pobres hay que construirla en la pr\u00e1ctica social. En una praxis social reflexiva y creadora, como dir\u00eda Adolfo S\u00e1nchez V\u00e1zquez. Unir a las gentes de las barriadas miseria y a la juventud precaria, \u201cla mejor preparada de la historia\u201d seg\u00fan rezaba la cr\u00f3nica aduladora de los \u00faltimos a\u00f1os; a los obreros en paro y a los nuevos \u201cexiliados econ\u00f3micos\u201d con titulaci\u00f3n universitaria, a aquellos a quienes se exaltaba como a los leales cachorros que vendr\u00edan a renovar el s\u00f3lido dominio de la clase media; a los que tienen que enganchar la luz o el agua para poder sobrevivir en las innumerables barriadas Malvinas o Kansas City de nuestras ciudades y a quienes sufren en sus carnes los desahucios de las hipotecas, la mentira del Dorado Inmobiliario. Ese es el aut\u00e9ntico terreno de experimentaci\u00f3n y construcci\u00f3n del \u201csujeto revolucionario\u201d. En los Campamentos Dignidad han fructificado destellos \u201cespont\u00e1neos\u201d de esa alianza posible. Pero como dec\u00eda el innombrable y silenciado Lenin, \u201cel elemento espont\u00e1neo no es sino la forma embrionaria de lo consciente\u201d.<\/p>\n<p>Para que la renta b\u00e1sica pueda cumplir esa funci\u00f3n, la de ser uno de los aglutinantes del nuevo sujeto popular, es preciso un planteamiento flexible. Para unas personas servir\u00e1 en tanto que renta de existencia o garant\u00eda de ingresos m\u00ednimos; otras gentes subrayar\u00e1n m\u00e1s su utilidad como fondo transitorio de resistencia frente a un capital voraz que desposee cada vez m\u00e1s de derechos a los trabajadores; y otras personas ver\u00e1n en la renta b\u00e1sica un cimiento de emancipaci\u00f3n individual o incluso la semilla de una alternativa austera al modelo de sociedad. Nuestra propuesta de renta b\u00e1sica ha de dar cabida tanto a visiones m\u00e1s \u201creformistas\u201d como a otras m\u00e1s \u201crevolucionarias\u201d. Y rehuir los tres sesgos que inutilizan o mellan la proposici\u00f3n como un instrumento de lucha: el asistencialismo, el laboralismo y las fantas\u00edas posmodernas.<\/p>\n<p>En primer lugar, combatir el gato por liebre de las rentas m\u00ednimas, con su discurso-camelo de la exclusi\u00f3n social y los proyectos individualizados de inserci\u00f3n. Cada vez est\u00e1 m\u00e1s claro que la idea de exclusi\u00f3n social es un concepto de ocultaci\u00f3n de clase. Como afirma Owen Jones, \u201cla exclusi\u00f3n social y \u201clos socialmente excluidos\u201d eran los sustitutivos de \u201cpobreza\u201d y \u201clos pobres. La clase social es algo que viene dado. La exclusi\u00f3n es algo que me sucede y en lo que de alguna manera soy un agente\u201d<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote6sym\" name=\"sdendnote6anc\">6<\/a>. Las rentas m\u00ednimas como dispositivo de culpabilizaci\u00f3n, control y disciplina de pobres son todav\u00eda un lugar com\u00fan aceptado acr\u00edticamente por la gran mayor\u00eda de los trabajadores sociales, del mundo sindical e incluso de gentes que se reclaman de la izquierda \u201canticapitalista\u201d.<\/p>\n<p>El segundo sesgo que impide el vuelo de la RB es \u201cel laboralismo\u201d. \u201cLo que tenemos que hacer es pedir empleo, no subsidio\u201d, te repiten hoy todav\u00eda muchas personas que confunden trabajo y empleo, dignidad y salario. El trabajo es consustancial al ser humano y fundamento de cualquier sociedad, pero el empleo o trabajo asalariado no es sino la cosificaci\u00f3n y mercantilizaci\u00f3n del trabajo propia del capitalismo. Adem\u00e1s, ya no es posible \u2013ni deseable- un trabajo de cuarenta horas semanales para todo el mundo. No hay planeta ni obsolescencia programada que lo aguante.<\/p>\n<p>Y, por \u00faltimo, hay que contrarrestar la visi\u00f3n posmoderna de la renta b\u00e1sica. Partiendo de la idea, en gran medida acertada, de que \u201clo com\u00fan se ha convertido en el locus de la plusval\u00eda\u201d y de que \u201cla explotaci\u00f3n es la apropiaci\u00f3n privada de una parte o de la totalidad del valor producido en com\u00fan\u201d (Negri), algunas teorizaciones de la RB han acabado soslayando la centralidad que ocupa el trabajo asalariado en el capitalismo. Pero \u201cel trabajo asalariado no s\u00f3lo produce mercanc\u00edas; se produce tambi\u00e9n a s\u00ed mismo y al obrero como mercanc\u00eda\u201d (Marx). Un trabajador, en el capitalismo, es una mercanc\u00eda a la busca de un comprador. Currar no es optativo en esta sociedad, salvo que tengas familia con posibles o conexiones que lo permitan. Y, por tanto, la condici\u00f3n del paro forzoso es la principal palanca desde donde puede y debe construirse la reivindicaci\u00f3n de la renta b\u00e1sica y la alianza que la haga posible.<\/p>\n<p>En ese equilibrio entre los \u201csujetos potenciales\u201d de la RB es d\u00f3nde prendi\u00f3 la Iniciativa Legislativa Popular de Extremadura, partiendo de una definici\u00f3n de la renta b\u00e1sica con tres caracter\u00edsticas de principio, universal, individual e incondicionada, pero proponiendo su implantaci\u00f3n por fases. Y eso supon\u00eda comenzar por las personas en paro, y m\u00e1s concretamente por los parados sin ninguna cobertura.<\/p>\n<p>3. <strong>Transformar las oficinas de empleo en un espacio de conflicto social y pol\u00edtico. Unir desde abajo y combatir el corporativismo<\/strong><\/p>\n<p>\u201cUna mirada desde la alcantarilla\/puede ser una visi\u00f3n del mundo\/ la rebeli\u00f3n consiste en mirar una rosa\/hasta pulverizarse los ojos\u201d<\/p>\n<p>(Alejandra Pizarnik)<\/p>\n<p>Una oficina de empleo es un lugar siniestro del que uno huye lo m\u00e1s r\u00e1pidamente que puede. En los meses de campamento hemos vivido all\u00ed varios casos de desmayo. Es como si lo real pudiera esquivarse en otro sitio, pero no en la oficina del INEM. All\u00ed se juntan los torbellinos del trauma y el absurdo de la m\u00e1quina burocr\u00e1tica: \u00bfA mi edad, volver\u00e9 a encontrar trabajo alguna vez? \u00bfSi no me conceden el subsidio, c\u00f3mo pago la pensi\u00f3n de alimentos? \u00bfHasta cu\u00e1ndo me tocar\u00e1 vivir en casa de mis padres? La angustia, el afecto que no enga\u00f1a, el afecto certero del que hablara Lacan, es inocultable all\u00ed. La realidad, que se hab\u00eda conseguido sortear, retorna con cara de cerco: fracaso, incertidumbre, ausencia de futuro.<\/p>\n<p>Sin embargo, a pesar de ser uno de los espacios donde m\u00e1s se adensa el dolor, est\u00e1 vaciado de conflictividad social y pol\u00edtica. S\u00ed, el vigilante de seguridad est\u00e1 all\u00ed, pero no porque se prevea mot\u00edn alguno, sino m\u00e1s bien por si se produce alguna explosi\u00f3n individual de ira, por si a alguien \u201cse le va la pinza\u201d. En este sitio, la noci\u00f3n del nosotros est\u00e1 totalmente ausente. Domina la rutina de la impotencia, la idea del fracaso individual, el autoenga\u00f1o generalizado de que se trata de una situaci\u00f3n transitoria. Y ah\u00ed es donde aparece el desaf\u00edo insensato de los Campamentos Dignidad, el corte de mangas a la vejaci\u00f3n hecha costumbre; aparece la pol\u00edtica en su sentido genuino. \u201cLa actividad pol\u00edtica es la que desplaza a un cuerpo del lugar que le estaba asignado o cambia el destino de un lugar\u201d, afirma Jacques Ranciere. Donde antes s\u00f3lo hab\u00eda miradas fugitivas comienza la creaci\u00f3n de una colectividad. \u201cLa pol\u00edtica es asunto de sujetos, o m\u00e1s bien de modos de subjetivaci\u00f3n\u201d. Un sujeto no es s\u00f3lo aquel grupo social que toma conciencia de s\u00ed mismo o se da una voz, sino el que es capaz de poner patas arriba las identificaciones dominantes, el que da un nuevo significado a los lugares de la resignaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cPolitizar\u201d la oficina de empleo, unir desde abajo, transformar a los parados en un sujeto social, ese ha sido el gran logro de los Campamentos Dignidad. El 15M volvi\u00f3 a convertir las plazas en \u00e1goras, en asambleas ciudadanas. Y los campamentos han trocado la plaza de contrataci\u00f3n en asamblea obrera, trasladando la lucha de clases al espacio urbano. \u201cMuchos de los nuevos movimientos tienen el foco en la ciudad, ya no en el lugar de trabajo. Esto desplaza algunas ideas de la izquierda sobre cu\u00e1l es la estrategia viable para la lucha anticapitalista, lo urbano est\u00e1 reemergiendo como una cuesti\u00f3n y un lugar para que esa lucha ocurra\u201d (David Harvey). Desde la oficina de empleo, las personas paradas y precarias organizan el movimiento, el litigio por la renta b\u00e1sica, contra los desahucios, por la garant\u00eda alimentaria para todas las familias o contra los cortes de agua, por los derechos sociales en definitiva.<\/p>\n<p>Y desde all\u00ed, desde aquella singularidad en lucha, se arma el plural. \u201cEst\u00e1 visto que un pueblo s\u00f3lo empieza a ser pueblo cuando\/cada singular necesita perentoriamente su plural\u201d, escribi\u00f3 Benedetti. J\u00f3venes y viejos, payos y gitanos, de las barriadas \u201cmarginales\u201d y del centro, de la construcci\u00f3n y de la ense\u00f1anza, una uni\u00f3n que atraviesa las generaciones, los barrios y los gremios, que consigue unir a parados y precarios de toda condici\u00f3n. Y a partir de ah\u00ed a otras muchas gentes, trabajadores con empleo fijo, estudiantes, aut\u00f3nomos, pensionistas\u2026 Un pueblo donde caben y proliferan muchos pueblos. Lo singular siendo capaz de representar lo universal, los de abajo interpretando los intereses populares en su conjunto.<\/p>\n<p>El corporativismo y la meritocracia son los aut\u00e9nticos mandamientos ideol\u00f3gicos de la clase media. Est\u00e1n tan naturalizados que, sin apenas encontrar resistencias, incluso empapan muchas de las luchas sindicales y contra los recortes. La meritocracia \u201cacaba convirti\u00e9ndose en una sanci\u00f3n oficial de las desigualdades existentes, redefini\u00e9ndolas como merecidas\u201d. Y, como recordaba Bourdieu, \u201cen el seno de las sociedades m\u00e1s ricas, el dualismo reposa en la distribuci\u00f3n desigual del capital cultural, generando un verdadero &#8216;racismo de la inteligencia&#8217;. Los pobres &#8216;ya no son oscuros, haraganes, sino imb\u00e9ciles, incultos\u2026\u201d. Es ese pesado fardo del corporativismo y de la meritocracia lo que se\u00f1ala el l\u00edmite de la movilizaci\u00f3n por parte de las diversas mareas en defensa de los servicios p\u00fablicos que, a pesar de haber sido conducidas con coherencia e inteligencia, son percibidas por una gran parte de la poblaci\u00f3n como demandas particulares, que exhiben reivindicaciones generales de modo oportunista, s\u00f3lo cu\u00e1ndo se ven afectados sus intereses propios.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda debe construirse desde abajo, confront\u00e1ndose con los valores del corporativismo y la meritocracia. De lo contrario, la partida est\u00e1 perdida de antemano. Los cascarotes de clase media que aspiran a salvarse del naufragio se aferran a lo que hasta ayer eran fiables asideros, mecanismos solventes de cooptaci\u00f3n y participaci\u00f3n en el bloque dominante.<\/p>\n<p>\u201cUn movimiento, grande o peque\u00f1o, es algo que interrumpe el curso com\u00fan de las cosas, y es algo que propone que vayamos hacia la igualdad. No podemos llamar movimiento a aquello que es una simple defensa ego\u00edsta de un inter\u00e9s. Para que haya movimiento tiene que haber una idea que nuclee a todos. Y esta idea, forzosamente, es algo que va hacia la igualdad\u201d<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote7sym\" name=\"sdendnote7anc\">7<\/a>.<\/p>\n<p>En la reivindicaci\u00f3n de peque\u00f1as reformas, en apariencia de corto alcance, pueden aparecer con fuerza los objetivos que apuntan a la condici\u00f3n humana m\u00e1s universal. En la reclamaci\u00f3n de la daci\u00f3n en pago emerge el derecho de cualquier persona a la vivienda y tambi\u00e9n el \u201cderecho a una segunda oportunidad\u201d. En la demanda de la renta b\u00e1sica asoma el derecho a la existencia y a participar de la riqueza colectiva. Nada hay m\u00e1s universal que los nadie. A pesar de su aspecto estrafalario, pocos personajes de la literatura o del cine nos resultan m\u00e1s cercanos y universales que el vagabundo Charlot y sus cuitas con los orfelinatos, las instituciones de caridad o la polic\u00eda. Porque cualquiera intuye que la l\u00ednea que separa a un trabajador de un indigente es, en muchas ocasiones, delgad\u00edsima, apenas un salario o un subsidio de desempleo. Los despojados de vivienda, trabajo o protecci\u00f3n social, los que sufren las restricciones en el acceso a la educaci\u00f3n o la sanidad, representan a la humanidad gen\u00e9rica, encarnan demandas comunes a toda la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El revolucionario Auguste Blanqui, juzgado en 1832, requerido por el presidente del tribunal para que indicara su profesi\u00f3n, respondi\u00f3 simplemente: \u201cproletario\u201d. \u201cEsa no es una profesi\u00f3n\u201d, objet\u00f3 de inmediato, al parecer, el juez. \u201cEs la profesi\u00f3n de treinta millones de franceses que viven de su trabajo y que est\u00e1n privados de derechos pol\u00edticos\u201d, respondi\u00f3 Blanqui. El proletariado, dice Ranciere, \u201cantes de la distorsi\u00f3n que expone su nombre, no tiene ninguna existencia como parte real de la sociedad\u201d. Es la clase de los invisibles, los incontados, los nadie encarnando la esperanza de otro mundo. Los nada de hoy todo han de ser.<\/p>\n<p><strong>4.<\/strong> <strong>Es el tiempo de los movimientos. Construir contrapoder, construir un movimiento por los derechos sociales<\/strong><\/p>\n<p>Los Campamentos Dignidad han conformado un movimiento por los derechos sociales, m\u00e1s all\u00e1 de lo que hab\u00edan supuesto las asambleas de parados o las Oficinas de Derechos Sociales (ODS). Aprenden tambi\u00e9n en esos antecedentes, se nutren de su experiencia, pero suponen un salto. Para empezar, nada de esperar en las sedes, sino ir y, sobre todo, estar d\u00f3nde est\u00e1n los iguales.<\/p>\n<p>Un movimiento, por decirlo con Miguel Benasayag, es \u201cuna singularidad que habla a todos\u201d<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote8sym\" name=\"sdendnote8anc\">8<\/a>. \u201cCuando las expectativas de un grupo minoritario aparecen como el fruto de una pura privaci\u00f3n, tal grupo no puede constituirse como minor\u00eda, no es una singularidad\u201d. No s\u00f3lo sufrimos la injusticia del paro o de la precariedad, adem\u00e1s somos portadores de una promesa extensible al conjunto de la poblaci\u00f3n, \u201chacemos mundo\u201d. \u201cLos \u201csin\u201d, lejos de definir una simple privaci\u00f3n, nos plantean un desaf\u00edo muy concreto, el de asumir la problem\u00e1tica de la \u00e9poca\u201d. Las personas paradas, precarias, pobres, se\u00f1alan los l\u00edmites y las contiendas del tiempo convulso en el que hemos entrado. Como antes otros sujetos -el proletariado, el feminismo o los pueblos colonizados- son portadores de un mundo y su lucha inaugura nuevos campos de posibilidades.<\/p>\n<p>Las asambleas de parados s\u00f3lo se\u00f1alaban una privaci\u00f3n, eran m\u00e1s vulnerables a las cooptaciones y coacciones del poder y, por otro lado, tend\u00edan a no cuestionar la idea de empleabilidad. En cuanto a las Oficinas de Derechos Sociales se situaban en la solidaridad externa. En un caso, s\u00f3lo privaci\u00f3n; en el otro, apoyo militante \u201cdesde fuera\u201d. Los Campamentos Dignidad consiguen integrar y trascender ambos formatos de organizaci\u00f3n, transformando intereses que aparec\u00edan como meramente corporativos en motivos solidarios. La mutaci\u00f3n se produce, sobre todo, a partir de una nueva relaci\u00f3n entre parados y militantes. O, quiz\u00e1s cabr\u00eda decir mejor, entre parados militantes y parados no militantes. Como en la PAH, los \u201cafectados\u201d son el constituyente principal, pero sin embargo tanto su composici\u00f3n como su estrategia van mucho m\u00e1s all\u00e1 de la defensa gremial. La PAH apunta a la estafa financiera como origen de los dramas de la vivienda, los Campamentos Dignidad se\u00f1alan a la planificaci\u00f3n de la precariedad y de la miseria por parte del poder.<\/p>\n<p>Se produce una simbiosis entre experiencia de vida y conocimiento del pa\u00f1o pol\u00edtico-econ\u00f3mico, una combinaci\u00f3n de saberes situacionales y saberes ideol\u00f3gicos, una mezcla de culturas de lucha. A veces, como es l\u00f3gico, se producen oscilaciones y roces, pero en todo momento se vela por mantener el equilibrio, la contaminaci\u00f3n mutua, la permeabilidad de los bagajes y subjetividades que all\u00ed conviven. Ni guetos militantes ni onege\u00edsmo. Por un lado hay que bregar con una concepci\u00f3n ampliamente mayoritaria en la izquierda pol\u00edtica, sindical e incluso en los movimientos: una militancia de clase media, con debates, preocupaciones e inercias de clase media, enrocada en lenguajes de jerga y acostumbrada a examinar de coherencia ideol\u00f3gica a cualquier viandante, \u201ccompa\u00f1eros cebados de consignas, si tan ricos de propaganda, de canci\u00f3n tan pobres\u201d. Pero por otro lado, hay que batallar contra el sustitucionismo: no luchamos por, sino con los dem\u00e1s parados, pobres y precarios, repetimos constantemente. Ni radicalidad de vidriera ni engolamiento en el testimonio.<\/p>\n<p>\u201cPensar la oposici\u00f3n al capitalismo simplemente en t\u00e9rminos de militancia manifiesta es ver s\u00f3lo el humo que se eleva desde el volc\u00e1n\u201d, dice John Holloway. Hay mucha lucha invisible, muchas resistencias sordas en la vida cotidiana, muchos peque\u00f1os conatos de confrontaci\u00f3n con el poder. En el movimiento se est\u00e1 muy atento a esas rebeld\u00edas capilares y cuaja con naturalidad la s\u00edntesis de experiencias diversas; la frecuencia de las asambleas y la creaci\u00f3n de instancias comunitarias acelera la articulaci\u00f3n de intereses y sensibilidades distintas. Tambi\u00e9n aqu\u00ed, el modelo de \u201cmilitante aparato\u201d, que siempre \u201cpiensa en otro sitio\u201d y tiene \u201cl\u00ednea para todo\u201d declina por su propio peso y, en su lugar, se afirma un nuevo activismo, m\u00e1s situacional, en el que tienen mayor relevancia los lazos afectivos y cotidianos, y con menos expectativas en las v\u00edas representativas de los cambios pol\u00edticos y sociales.<\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s, otra fusi\u00f3n explica la fructificaci\u00f3n de los Campamentos Dignidad. Manuel Rodr\u00edguez, compa\u00f1ero de Plasencia, los define como un movimiento social obrero. Esa s\u00edntesis, frente a la can\u00f3nica l\u00ednea divisoria entre movimiento obrero y nuevos movimientos sociales, est\u00e1 en la ra\u00edz del logro. Se trata de un movimiento que bebe de otros movimientos y que muestra una palmaria versatilidad. No es un sindicato, pero asume la defensa de los trabajadores parados y precarios en primer\u00edsimo t\u00e9rmino. No es un movimiento okupa, pero incorpora con naturalidad la ocupaci\u00f3n de viviendas y locales como una herramienta m\u00e1s de lucha. No es una ONG pero afronta las necesidades de alimentaci\u00f3n en los barrios, no s\u00f3lo como reivindicaci\u00f3n pol\u00edtica, sino adem\u00e1s como cometido inaplazable. No es un AMPA, pero da la batalla por la gratuidad efectiva de la ense\u00f1anza. No es una formaci\u00f3n pol\u00edtica, pero asume una clara orientaci\u00f3n anticapitalista. Incorpora el aprendizaje de las luchas veteranas y de las m\u00e1s recientes y consigue tanto la mestura generacional como la de culturas militantes con matrices ideol\u00f3gicas distintas.<\/p>\n<p>Parece que no s\u00f3lo en Am\u00e9rica Latina \u201clos oprimidos han optado por otro tipo de cultura organizativa, por recuperar y darle un rol protag\u00f3nico a modos de hacer desplazados por la centralidad de los sindicatos\u201d o de los partidos. Tambi\u00e9n entre nosotros hay una nueva generaci\u00f3n de luchas (15M, 25S, PAH) encabezadas por los movimientos sociales y se afianzan \u201cotros modos plebeyos de hacer\u201d. Y las caracter\u00edsticas que Zibechi apunta para los movimientos latinoamericanos son, en gran medida, comunes a los que est\u00e1n surgiendo en nuestros territorios y, en el caso que nos ocupa, a los Campamentos Dignidad: acci\u00f3n directa, arraigo territorial, \u00e9nfasis en la autonom\u00eda, destacado papel de las mujeres y las familias, capacidad de formar a sus propios dirigentes\u2026 Pero los movimientos no son autosuficientes. Y es preciso que inscriban sus luchas en una perspectiva m\u00e1s general, que constituyan entre s\u00ed una red m\u00e1s amplia de contrapoder, un movimiento de resistencia y desobediencia global que pueda enfrentarse a la estrategia articulada del capital y a la convergencia de crisis (econ\u00f3mica, ecol\u00f3gica y, en el caso espa\u00f1ol, del r\u00e9gimen del 78).<\/p>\n<p><strong>5.<\/strong> <strong>Fundir revuelta y comunidad, escrache y corrala. La acci\u00f3n une m\u00e1s que los discursos. Andar caminos y rehusar atajos<\/strong><\/p>\n<p>Si los Campamentos Dignidad se han enraizado como una herramienta \u00fatil y perdurable es por su capacidad para fundir revuelta y comunidad, desobediencia y hegemon\u00eda, escrache y corrala. Se trata de un movimiento que se sostiene al mismo tiempo sobre esas dos patas, la revuelta y la comunidad. Por un lado, mantiene la confrontaci\u00f3n directa con los poderes pol\u00edticos y econ\u00f3micos, las acciones de calle (ocupaciones del INEM, se\u00f1alamientos de responsables pol\u00edticos, marchas, expropiaciones de alimentos); por otro, busca la construcci\u00f3n de comunidad (corralas de vivienda, comedor social, red de intercambio de libros de texto o de ropa\u2026).<\/p>\n<p>De la capacidad para intervenir, de modo simult\u00e1neo, en los dos tableros, de sustentar ese equilibrio, depende la fortaleza y el futuro del movimiento. Si s\u00f3lo hay acciones de \u201crevuelta\u201d, se corre el riesgo de caer en la rutina de la manifestaci\u00f3n-procesi\u00f3n o en el fetichismo de lo espectacular, previsibles y amortizables por el poder. Si, por el contrario, s\u00f3lo hay af\u00e1n de construir comunidad, se acaba imponiendo la inercia de las islas impotentes, de los reductos militantes o de la ONG. Han de funcionar ambos planos de manera articulada, la guerra de movimientos y la guerra de posiciones, la vanguardia y la retaguardia, la \u00e9pica y la vida cotidiana. La organizaci\u00f3n de desayunos en los colegios como medio para exigir la apertura de los comedores escolares en verano o el inicio de la limpieza en las viviendas inacabadas de la barriada del Prado en M\u00e9rida como forma de exigir su terminaci\u00f3n, son dos ejemplos de la ductilidad del movimiento, de su perspicacia para desbordar desde dentro los l\u00edmites prefijados de lo posible. Revuelta y comunidad van y han de ir de la mano.<\/p>\n<p>Desde que naci\u00f3 el movimiento, son muchas las peque\u00f1as victorias que se han alcanzado. Adem\u00e1s de las mejoras relacionadas con la renta b\u00e1sica, en el haber de los campamentos figuran, entre otras sencillas conquistas, la paralizaci\u00f3n de los desahucios y la moratoria de los alquileres en el parque de viviendas sociales, la organizaci\u00f3n de la PAH en varias ciudades y la paralizaci\u00f3n de desahucios de hipotecas, el compromiso de una tarifa social del agua en M\u00e9rida, la apertura de los comedores escolares en verano o la organizaci\u00f3n de una red de libros y material escolar. Pero la importancia del S\u00ed se puede no reside exclusivamente en qu\u00e9 se consigue, adem\u00e1s es fundamental el c\u00f3mo se ha alcanzado. Esa es la trascendencia del proceso, del empoderamiento popular, de la pedagog\u00eda de la participaci\u00f3n directa. \u201cNadie libera a nadie. Nadie se libera solo. Los hombres se liberan en comuni\u00f3n\u201d (Paulo Freire).<\/p>\n<p>Y junto al relieve del proceso, los campamentos parten de la constataci\u00f3n de que, en las circunstancias actuales, une m\u00e1s la acci\u00f3n transparente que los discursos. \u201cLa PAH, con un alto grado de conflicto con el poder y tambi\u00e9n una elevada capacidad de resolver la situaci\u00f3n urgente de miles de ciudadanos\u201d (Madrilonia), suscita m\u00e1s unidad que la sopa de siglas m\u00e1s completa. Parad\u00f3jicamente, un escrache, una expropiaci\u00f3n de alimentos o la acampada ante la oficina de empleo, acciones \u201cminoritarias\u201d que en otro tiempo ser\u00edan percibidas como aventurerismo o \u201cradicalismo\u201d, generan m\u00e1s apoyo que las movilizaciones en las que todo est\u00e1 debidamente legalizado y milimetrado. Las formas de lucha \u201cque van en serio\u201d, que comportan el riesgo de que la m\u00e1quina burocr\u00e1tico-represiva caiga sobre los convocantes o participantes, produce m\u00e1s adhesi\u00f3n que aquellos otros enunciados inflados de ret\u00f3rica aparentemente muy revolucionaria pero ayunos del m\u00e1s elemental compromiso. Si no se pone el cuerpo, los discursos se desvanecen. Si no hablan los hechos, los alegatos decaen. La desobediencia, lejos de ser una pose o una invocaci\u00f3n a rebeld\u00edas futuras, se convierte en un componente ordinario del movimiento. Los Campamentos nacieron desobedientes, haciendo candela en la calle, cocinando en la calle, durmiendo en la calle. Y ah\u00ed continuamos, gastando \u201cnuestro poco de albedr\u00edo\u201d en incorporar la desobediencia a la vida cotidiana.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, la experiencia de los campamentos (como antes la de la PAH o el SAT) viene a demostrar que es posible crear las condiciones subjetivas de lucha, y que para ello no es imprescindible partir de un grupo muy numeroso. \u201cLas condiciones objetivas est\u00e1n hasta las narices de nosotros\u201d y el foco puede crear las condiciones subjetivas. Se puede y se debe organizar el S\u00ed se puede. Aunque parezca contradictorio, Gandhi y el Ch\u00e9 Guevara son los dos iconos que aparecen con m\u00e1s asiduidad en las conversaciones de los activistas. Esto revela la familiaridad del movimiento con distintas y aparentemente antag\u00f3nicas formas de lucha, y al mismo tiempo su inteligencia t\u00e1ctica. M\u00e1s all\u00e1 de las diferencias ideol\u00f3gicas o estrat\u00e9gicas que representan Gandhi y el Ch\u00e9, atraen de ellos la sinceridad, el tes\u00f3n as\u00ed como la significaci\u00f3n y capacidad de irradiaci\u00f3n del ejemplo y del foco. El foco es una fuerza m\u00f3vil estrat\u00e9gica, compuesta inicialmente por un peque\u00f1o grupo de guerrilleros que cumple la funci\u00f3n de agente catalizador, que \u201ccristaliza las condiciones subjetivas al suscitar la conciencia revolucionaria y el entusiasmo combativo. La guerrilla se vuelve popular y el pueblo revolucionario\u201d (Michael Lowy). Seguro que muchos activistas renegar\u00edan de emparentar las luchas de algunos de los movimientos sociales m\u00e1s arraigados en este momento con el guevarismo o con las pr\u00e1cticas de Gandhi. Pero si reparamos en aspectos tales como la adecuaci\u00f3n y elasticidad del foco urbano a la guerra asim\u00e9trica de nuestro tiempo, la operatividad del piquete ciudadano (escrache) que prolonga la eficacia y contundencia del piquete obrero de huelga, la simbiosis entre movimiento y pueblo, la estrategia de desborde\u2026 encontraremos que, tras la hojarasca de la apariencia, quiz\u00e1s las afinidades sean mayores de lo esperado.<\/p>\n<p>Volvamos al principio, detengamos los extrav\u00edos de la reflexi\u00f3n vanguardista. Estamos m\u00e1s acostumbrados a pensar en t\u00e9rminos de vanguardia que de hegemon\u00eda, nos parece m\u00e1s atractiva la \u00e9pica que la transformaci\u00f3n de la vida cotidiana. Pero dijimos que se trataba de intentar casar ambas almas. Compartimos la orientaci\u00f3n de Miras y Tafalla: \u201cEl centro de la pol\u00edtica debe ser constituir un movimiento de masas que trate de organizarse como poder capilar en la vida cotidiana. No reducimos la pol\u00edtica a la actividad estatal, porque nos negamos a aceptar la arbitraria separaci\u00f3n entre estado y sociedad civil. Estado es todo instrumento que crea un orden social y cultural y estado es por tanto la actividad producida por ese instrumental, esto es, la cultura material de vida organizada\u201d<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote9sym\" name=\"sdendnote9anc\">9<\/a>. La hegemon\u00eda es mucho m\u00e1s que una mayor\u00eda pol\u00edtico-electoral, es \u201cel cemento \u00edntimo\u201d que organiza la vida cotidiana y, en nuestros d\u00edas, el modo capitalista de entender la existencia convertido en sentido com\u00fan de la gente. La hegemon\u00eda afecta a la totalidad de la vida y \u201cdebe ser continuamente renovada, recreada, defendida y modificada\u201d.<\/p>\n<p>Si no organizamos vida cotidiana, si no nos injerimos en el sentido com\u00fan dominante, si despreciamos las peque\u00f1as acciones que parecen totalmente insignificantes, volver\u00e1n a deslumbrarnos los falsos atajos. Y aqu\u00ed se trata de caminos, no de atajos; de caminos trazados \u201ca lomos de mula vieja\u201d.<\/p>\n<p><strong>La lucha contin\u00faa: Poner en pie la ILP estatal por la renta b\u00e1sica y organizar las Marchas de la Dignidad a Madrid<\/strong><\/p>\n<p>Han pasado cuatro meses desde que se desmontaran las tiendas y, sin embargo, en este tiempo, los Campamentos Dignidad han arraigado como movimiento por los derechos sociales.<\/p>\n<p>La oficina de empleo sigue siendo el foco de organizaci\u00f3n e irradiaci\u00f3n del movimiento. All\u00ed contin\u00faan instaladas las mesas informativas y all\u00ed se celebran las asambleas de los Campamentos Dignidad. Desde ese eje, el movimiento no para de generar y sondear posibilidades de lucha. La exigencia de terminaci\u00f3n de 210 viviendas con el procedimiento de autoconstrucci\u00f3n en la barriada del Prado en M\u00e9rida y la posterior ocupaci\u00f3n de una decena de ellas por parte de un grupo de familias j\u00f3venes, la creaci\u00f3n del CSOA Dignidad en Almendralejo, la instalaci\u00f3n de puntos de informaci\u00f3n sobre la renta b\u00e1sica, el emplazamiento permanente en la oficina de Fomento para acompa\u00f1ar a personas con problemas de vivienda, el repudio al despilfarro de los Premios Ceres o el inicio de una movilizaci\u00f3n por la creaci\u00f3n de 25.000 puestos de trabajo con una primera marcha desde Fuente de Cantos a M\u00e9rida, son algunas muestras de ese dinamismo.<\/p>\n<p>Los Campamentos Dignidad contin\u00faan adentr\u00e1ndose en la espesura de pobres y precarios, trabajando en las consecuencias de lo nuevo, extendiendo el empuje de lucha a otras localidades y sectores de la poblaci\u00f3n. Pero \u201cun acontecimiento es la perturbaci\u00f3n del orden del mundo\u201d aunque, como en este caso, se trate del peque\u00f1o mundo de Extremadura. Y, como nos recuerda Alain Badiou, frente a la irrupci\u00f3n del acontecimiento se expresan y organizan tres tipos de sujetos: el fiel, el reactivo y el oscuro. El sujeto fiel es el que se incorpora a ese imprevisto aldabonazo y prolonga sus frutos. El sujeto reactivo es el que intenta que todo siga igual, hacer como si nada hubiera tenido lugar, negar la efectividad del acontecimiento, aislar localmente sus resultados. \u201cEs el presente de la disimulaci\u00f3n del presente\u201d, dice Badiou. Despu\u00e9s, est\u00e1 el sujeto hostil, el que \u201cconsidera al nuevo cuerpo como una irrupci\u00f3n extranjera, nociva, que debe ser destruida. En este odio de lo nuevo se reconoce el oscurantismo\u201d. Desde los poderes y podercitos que se han alarmado por la acometida del nuevo movimiento social se van inventando y combinando las artima\u00f1as de la indiferencia con las de la declarada animosidad. Los regateos en el reglamento de la Renta B\u00e1sica van acompa\u00f1ados de una sistem\u00e1tica potenciaci\u00f3n de las ONGs y del \u201ctercer sector\u201d, intentando abrir una nueva v\u00eda de confrontaci\u00f3n con los campamentos. Los aparatos de poder han pasado de la estupefacci\u00f3n a engrasar todos los mecanismos de la hegemon\u00eda incluidos los de las multas y el hostigamiento policial. Y sobre el movimiento, desde los palcos m\u00e1s variados, llueven las etiquetas para intentar agarrotarlo: defensores del lumpen, keynesianos, revolucionarios trasnochados\u2026<\/p>\n<p>Pero no hay tiempo para la endogamia ni para el solipsismo. El r\u00e9gimen del 78 cruje, s\u00ed, pero nosotros crujimos mucho m\u00e1s. La corrupci\u00f3n y la crisis de legitimidad pol\u00edtica parece que van a desbordar los sumideros de contenci\u00f3n, pero la minuciosa organizaci\u00f3n de la precariedad y la miseria contin\u00faa implacable, a plena luz del d\u00eda. Una ma\u00f1ana anuncian que nos robar\u00e1n 33.000 millones de euros en las pensiones y a la siguiente que implantan el copago en los medicamentos contra el c\u00e1ncer. \u201cEl pa\u00eds est\u00e1 al borde del estallido\u201d, repetimos, agarrotados tambi\u00e9n nosotros por el atentismo, esperando frente a la pantalla el desenlace de tanto crimen contra el pueblo. Pero el mecanismo de la justa ira no se activa, la p\u00f3lvora de la rebeld\u00eda parece mojada.<\/p>\n<p>El poder inocula impotencia a cada rato. Impotencia y divisi\u00f3n de clase. Sin ir m\u00e1s lejos, los \u00faltimos y escandalosos desahucios de la Empresa Municipal de la Vivienda en Madrid. Si se atreven a desahuciar a Isabel por 1000 euros de deuda, justo una semana despu\u00e9s del suicidio de Amparo, otra mujer amenazada del desahucio de su casa, que deb\u00eda la friolera de \u00a1900 euros! es porque saben que est\u00e1n metiendo la cu\u00f1a que duele, la que separa a unos pobres de otros; como le gusta decir a Monago: \u201cuna cosa son los desahuciados de hipoteca y otra los aprovechados de las viviendas sociales\u201d. El fascismo social es planificaci\u00f3n de la precariedad, totalitarismo financiero y apartheid social (Boaventura de Sousa). Pero ese nuevo fascismo no es una entelequia te\u00f3rica, necesita encarnarse en pol\u00edtica concreta. El registro de los morosos o la regulaci\u00f3n del desahucio expr\u00e9s para la vivienda de alquiler, que fueron aprobados sin apenas oposici\u00f3n, casi de tapadillo, o la insistencia en el fraude del desempleo, son algunas muestras de esa organizaci\u00f3n del rencor social entre y contra los de abajo. El capital s\u00ed tiene estrategia de clase y sabe que la libertad otra vez anda buscando amo, que otra vez el rencor de los que presum\u00edan no ser \u201cni chicha ni limon\u00e1\u201d husmea, como una hiena traicionera, a la propia clase.<\/p>\n<p>El inter\u00e9s que ha suscitado el reciente debate abierto entre Pablo Iglesias y el Nega es un s\u00edntoma m\u00e1s tanto de la descomposici\u00f3n de la clase media (\u201cel desvanecimiento del mito de la clase media como clase universal\u201d que dice John Brown) como de la necesidad que tenemos de una estrategia de clase. Pero los sujetos no se decretan, se construyen. Los estallidos no se esperan, se organizan. Y, tanto los unos como los otros, se engendran en la lucha social y en la vida cotidiana.<\/p>\n<p>A nivel estatal se han puesto en marcha dos iniciativas en las que los Campamentos Dignidad est\u00e1n comprometidos a fondo. Se trata del Movimiento contra el paro y la precariedad que aboga por una ILP por la Renta B\u00e1sica y de las Marchas de la Dignidad que llegar\u00e1n a Madrid el 22 de marzo de 2014. Pong\u00e1monos manos a la obra, a unir desde lo concreto, a construir un movimiento por los derechos sociales, a poner en pie desde abajo una alianza de todas las astillas de nuestra clase, a organizar estallido social y comunidad.<\/p>\n<p>Luchando, claro que se puede.<\/p>\n<p><strong>Las notas corresponden a los siguientes libros:<\/strong><\/p>\n<p><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote1anc\" name=\"sdendnote1sym\">1<\/a> Carlos Castilla del Pino: Aflorismos<\/p>\n<p><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote2anc\" name=\"sdendnote2sym\">2<\/a> Ra\u00fal Zibechi: Pol\u00edtica y miseria.<\/p>\n<p><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote3anc\" name=\"sdendnote3sym\">3<\/a> Vicente Aleixandre: Antolog\u00eda<\/p>\n<p><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote4anc\" name=\"sdendnote4sym\">4<\/a> Francesco Alberoni. Movimiento e instituciones<\/p>\n<p><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote5anc\" name=\"sdendnote5sym\">5<\/a> Alain Badiou: Segundo manifiesto por la filosof\u00eda<\/p>\n<p><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote6anc\" name=\"sdendnote6sym\">6<\/a> Owen Jones: Chavs. La demonizaci\u00f3n de la clase obrera<\/p>\n<p><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote7anc\" name=\"sdendnote7sym\">7<\/a> Alain Badiou: Movimiento social y representaci\u00f3n pol\u00edtica<\/p>\n<p><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote8anc\" name=\"sdendnote8sym\">8<\/a> Miguel Benasayag: Elogio del conflicto<\/p>\n<p><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote9anc\" name=\"sdendnote9sym\">9<\/a> Joan Tafalla y Joaqu\u00edn Miras: La izquierda, otra vez como problema<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p style='text-align: justify;'>Con toda la humildad que se quiera, en los Campamentos Dignidad se ha puesto en pie un peque\u00f1o S\u00ed Se Puede de los parados y precarios. Y, a lo mejor, algunas de las modestas ense\u00f1anzas de esta lucha pueden ser \u00fatiles en otros lugares. Los parados y precarios de Extremadura no est\u00e1n hechos de una pasta especial ni las condiciones sociales o pol\u00edticas en las que viven difieren, en lo sustancial, de las circunstancias de cualquier otro territorio del Estado Espa\u00f1ol.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":2387,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[45],"tags":[],"class_list":["post-2386","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-proletariado-demos-multidud"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2386","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2386"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2386\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2387"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2386"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2386"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2386"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}