{"id":2405,"date":"2013-10-24T00:00:00","date_gmt":"2013-10-24T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2405"},"modified":"2020-02-19T11:57:13","modified_gmt":"2020-02-19T10:57:13","slug":"mas-alla-de-los-derechos-del-hombre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2405","title":{"rendered":"M\u00e1s all\u00e1 de los derechos del hombre"},"content":{"rendered":"<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">1. En 1943 Harmah Arendt publicaba en una peque\u00f1a revista jud\u00eda en lengua inglesa, The Menorah Journal, un art\u00edculo titulado, \u00abWee refugees\u00bb, (\u00abNosotros los refugiados\u00bb). Al final de este escrito breve pero significativo, despu\u00e9s de haber perge\u00f1ado pol\u00e9micamente el retrato del Sr. Cohn, el jud\u00edo asimilado que, despu\u00e9s de haber sido alem\u00e1n al 150%, vien\u00e9s al 150%, franc\u00e9s al 150%, no puede dejar de advertir finalmente con amargura que \u00abon ne parvient pas deux foix\u00bb, la autora modifica por completo su visi\u00f3n de la condici\u00f3n de refugiado y sin patria, en que ella misma estaba viviendo, y pasa a proponerla como paradigma de una nueva conciencia hist\u00f3rica. El refugiado que ha perdido todo derecho y renuncia, no obstante, a querer asimilarse a cualquier precio a una nueva identidad nacional, para contemplar l\u00facidamente su situaci\u00f3n, recibe a cambio de una hostilidad cierta, un beneficio inestimable: la historia ya no es para \u00e9l un libro cerrado y la pol\u00edtica deja de ser el privilegio de los Gentiles.<i> <\/i>\u00abSabe que a la proscripci\u00f3n del pueblo jud\u00edo en Europa ha seguido inmediatamente la de la mayor parte de los pueblos europeos. Los refugiados perseguidos de pa\u00eds en pa\u00eds representan la vanguardia de sus pueblos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Es conveniente reflexionar sobre el sentido de este an\u00e1lisis que hoy, exactamente a cincuenta a\u00f1os de distancia, no ha perdido nada de su actualidad. No s\u00f3lo el problema se presenta en Europa y fuera de ella con la misma urgencia, sino que, en la ya imparable decadencia del Estado-naci\u00f3n y en la corrosi\u00f3n general de las categor\u00edas jur\u00eddico-pol\u00edticas tradicionales, el refugiado es quiz\u00e1 la \u00fanica figura pensable del pueblo en nuestro tiempo y, al menos mientras no llegue a t\u00e9rmino el proceso de disoluci\u00f3n del Estado naci\u00f3n y de su soberan\u00eda, la \u00fanica categor\u00eda en la que hoy nos es dado entrever las formas y los l\u00edmites de la comunidad pol\u00edtica porvenir. Es posible incluso que, si pretendemos estar a la altura de las tareas absolutamente nuevas que est\u00e1n ante nosotros, tengamos que decidirnos a abandonar sin reservas los conceptos fundamentales con los que hasta ahora hemos representado los sujetos de lo pol\u00edtico (el hombre y el ciudadano con sus derechos, pero tambi\u00e9n el pueblo soberano, el trabajador, etc.,) y a reconstruir nuestra filosof\u00eda pol\u00edtica a partir \u00fanicamente de esa figura.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">2. La primera aparici\u00f3n de los refugiados como fen\u00f3meno de masa tuvo lugar a finales de la Primera Guerra Mundial, cuando la ca\u00edda de los imperios ruso, austro-h\u00fangaro y otomano, y el nuevo orden creado por los tratados de paz alteraron con gran profundidad las bases demogr\u00e1ficas y territoriales de la Europa centro-oriental. En poco tiempo se desplazaron de sus pa\u00edses 1.500.000 rusos blancos, 700.000 armenios, 500.000 b\u00falgaros, 1.000.000 de griegos y centenares de millares de alemanes, h\u00fangaros y rumanos. A estas masas en movimiento hay que a\u00f1adir la situaci\u00f3n explosiva determinada por el hecho de que cerca del 30% de las poblaciones de los nuevos organismos estatales creados por los tratados de paz sobre el modelo del Estado-naci\u00f3n (por ejemplo, en Yugoslavia y en Checoslovaquia) constitu\u00edan minor\u00edas que tuvieron que ser tuteladas por medio de una serie de tratados internacionales (los llamados Minority Treaties), que fueron en muchos aspectos letra muerta. Algunos a\u00f1os despu\u00e9s, las leyes raciales en Alemania y la guerra civil en Espa\u00f1a diseminaron por Europa un nuevo e importante contingente de refugiados.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Estamos habituados a distinguir entre ap\u00e1tridas y refugiados, pero la distinci\u00f3n no era sencilla entonces ni lo es ahora, como puede parecer a primera vista. Desde el principio muchos refugiados que no eran t\u00e9cnicamente ap\u00e1tridas, prefirieron llegar a serlo antes que regresar a su pa\u00eds (es el caso de los jud\u00edos polacos y rumanos que se encontraban en Francia o en Alemania al final de la guerra y, en la actualidad, el de los perseguidos pol\u00edticos y el de aquellos para los que el retorno a la patria significa la imposibilidad de sobrevivir). Por otra parte, los refugiados rusos, armenios y h\u00fangaros fueron desnacionalizados con prontitud por los nuevos gobiernos sovi\u00e9tico, turco, etc. Es importante se\u00f1alar que a partir de la Primera Guerra Mundial, muchos Estados europeos empezaron a introducir leyes que permit\u00edan la desnaturalizaci\u00f3n y la desnacionalizaci\u00f3n de sus propios ciudadanos: Francia abri\u00f3 el camino en 1915 con respecto a los ciudadanos naturalizados de origen \u00abenemigo\u00bb; en 1922 el ejemplo fue seguido por B\u00e9lgica, que revoc\u00f3 la naturalizaci\u00f3n de los ciudadanos que hab\u00edan cometido actos \u00abantinacionales\u00bb durante la guerra; en 1926 el r\u00e9gimen fascista promulg\u00f3 una ley an\u00e1loga con respecto a los ciudadanos que se hab\u00edan mostrado \u00abindignos de la ciudadan\u00eda italiana\u00bb; en 1933 le lleg\u00f3 el turno a Austria, y as\u00ed sucesivamente hasta que en 1935 las Leyes de N\u00faremberg dividieron a los ciudadanos alemanes en ciudadanos de pleno derecho y ciudadanos sin derechos pol\u00edticos. Estas leyes \u2014y el apatridismo de masa derivado de ellas\u2014 marcan una transformaci\u00f3n decisiva en la vida del Estado-naci\u00f3n moderno y su emancipaci\u00f3n definitiva de las nociones ingenuas de pueblo y de ciudadano.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">No es \u00e9ste el lugar para rehacer la historia de los diversos comit\u00e9s internacionales a trav\u00e9s de los cuales los Estados, la Sociedad de Naciones y posteriormente la ONU trataron de hacer frente al problema de los refugiados, desde el Bureau Nansen para los refugiados rusos y armenios (1921), el Alto Comisariado para los pr\u00f3fugos de Alemania (1936), el Comit\u00e9 intergubernamental para los pr\u00f3fugos (1938) y la International Refugee Organisation de la ONU (1946), hasta el actual Alto Comisariado para los refugiados (1951), cuya actividad no tiene, seg\u00fan el estatuto, car\u00e1cter pol\u00edtico sino s\u00f3lo \u00abhumanitario y social\u00bb. Lo esencial es que cuando los refugiados no representan ya casos individuales sino un fen\u00f3meno de masas (como sucedi\u00f3 entre las dos guerras y nuevamente ahora), tanto las mencionadas organizaciones como los Estados individuales, a pesar de las solemnes invocaciones a los derechos individuales del hombre, se han mostrado absolutamente incapaces no s\u00f3lo de resolver el problema, sino incluso de afrontarlo de manera adecuada. Toda la cuesti\u00f3n qued\u00f3 transferida de esta forma a manos de la polic\u00eda y de las organizaciones humanitarias.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">3. Las razones de esta impotencia no residen s\u00f3lo en el ego\u00edsmo y en la ceguera de los aparatos burocr\u00e1ticos, sino en la ambig\u00fcedad de las propias nociones fundamentales que regulan la inscripci\u00f3n del nativo (es decir de la vida) en el ordenamiento jur\u00eddico del Estado-naci\u00f3n. H. Arendt titula el cap\u00edtulo quinto del libro sobre el Imperialismo, que est\u00e1 dedicado al problema de los refugiados, El ocaso del Estado-naci\u00f3n y el fin de los derechos del hombre. Es necesario esforzarse en tomar en serio esta formulaci\u00f3n, que liga indisolublemente la suerte de los derechos del hombre y la del Estado nacional moderno, de manera que el ocaso de este \u00faltimo implica necesariamente que aquellos se conviertan en obsoletos. La paradoja est\u00e1 aqu\u00ed en que precisamente la figura \u2014el refugiado\u2014 que habr\u00eda debido encarnar por excelencia los derechos del hombre, marca por el contrario la crisis radical de este concepto. \u00abLa concepci\u00f3n de los derechos del hombre\u00bb<i> <\/i>\u2014escribe H. Arendt\u2014 \u00abbasada en dar por supuesta la existencia de un ser humano como tal, cae en ruinas cuando los que la profesaban se encontraron por vez primera frente a unos hombres que hab\u00edan perdido verdaderamente toda cualidad y relaci\u00f3n espec\u00edficas, salvo el hecho de ser humanos.\u00bb<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En el sistema del Estado-naci\u00f3n, los denominados derechos sagrados e inalienables del hombre se muestran desprovistos de cualquier tutela desde el momento mismo en que ya no es posible configurarlos como derechos de los ciudadanos de un Estado. Esto es algo que, si bien se mira, est\u00e1 impl\u00edcito, en la ambig\u00fcedad del propio t\u00edtulo de la Declaraci\u00f3n de 1789: D\u00e9claration des droits de l\u2019homme et du citoyen donde no est\u00e1 claro si los dos t\u00e9rminos designan dos realidades distintas o forman una end\u00edadis, en la que el primer t\u00e9rmino est\u00e1, en realidad, contenido siempre en el segundo.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El orden pol\u00edtico del Estado-naci\u00f3n no reserva para algo como el puro hombre en s\u00ed ning\u00fan espacio aut\u00f3nomo, como se pone de manifiesto cuando menos por el hecho de que el estatuto de refugiado ha sido considerado siempre, incluso en el mejor de los casos, como una condici\u00f3n provisional, que debe conducir a la naturalizaci\u00f3n o a la repatriaci\u00f3n. Un estatuto estable del hombre en s\u00ed es inconcebible en el derecho del Estado-naci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Ha llegado el momento de dejar de considerar las Declaraciones de derechos desde 1789 hasta hoy como proclamaciones de valores meta jur\u00eddicos eternos orientados a vincular al legislador a su respeto, y de reconocerlas de acuerdo con lo que constituye su funci\u00f3n real en el Estado moderno. Los derechos del hombre representan sobre todo, en efecto, la figura originaria de la inscripci\u00f3n de la nuda vida natural en el orden jur\u00eddico-pol\u00edtico del Estado-naci\u00f3n. Esa nuda vida (la criatura humana) que en el Anc\u00eden R\u00e9gime pertenec\u00eda a Dios y en el mundo cl\u00e1sico se distingu\u00eda claramente (como zo\u00e9) de la vida pol\u00edtica (bios), pasa ahora a ocupar el primer plano en el cuidado del Estado y deviene, por as\u00ed decirlo, su fundamento terreno. Estado-naci\u00f3n significa: Estado que hace del hecho de nacer, del nacimiento (es decir de la vida humana) el fundamento de la propia soberan\u00eda. \u00c9ste es el sentido (no demasiado oculto) de los tres primeros art\u00edculos de la Declaraci\u00f3n del 89: s\u00f3lo porque ha inscrito (arts. 1 y 2) el elemento del nacimiento en el coraz\u00f3n de toda asociaci\u00f3n pol\u00edtica, puede \u00e9sta vincular firmemente (art. 3) el principio de soberan\u00eda a la naci\u00f3n (de conformidad con el t\u00e9rmino, natio significa en su origen simplemente \u00abnacimiento\u00bb).<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Las Declaraciones de derechos han de ser, pues, consideradas como el lugar en que se hace realidad el paso de la soberan\u00eda regia de origen divino a la soberan\u00eda nacional. Aseguran la inserci\u00f3n de la vida en el nuevo orden estatal que habr\u00e1 de suceder al derrumbe del Ancien R\u00e9gime. El que por mediaci\u00f3n suya el s\u00fabdito se transforme en ciudadano, significa que el nacimiento \u2014es decir, la nuda vida natural\u2014 se convierte aqu\u00ed por primera vez (a trav\u00e9s de una transformaci\u00f3n cuyas consecuencias biopol\u00edticas s\u00f3lo podemos empezar a valorar ahora) en el portador inmediato de la soberan\u00eda. El principio del nacimiento y el principio de soberan\u00eda, separados en el <i>Ancien R\u00e9gime<\/i>, se unen ahora de forma irrevocable para constituir el fundamento del nuevo Estado-naci\u00f3n. La ficci\u00f3n impl\u00edcita en este punto es que el nacimiento se hace inmediatamente naci\u00f3n, de un modo que impide que pueda existir separaci\u00f3n alguna entre los dos momentos. As\u00ed pues los derechos se atribuyen al hombre s\u00f3lo en la medida en que \u00e9ste es el presupuesto, que se disipa inmediatamente, (y que, por lo tanto, no debe nunca surgir a la luz como tal) del ciudadano.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">5. Si el refugiado representa, en el orden jur\u00eddico del Estado naci\u00f3n, un elemento tan inquietante es, sobre todo, porque al romper la identidad entre hombre y ciudadano, entre nacimiento y nacionalidad, pone en crisis la ficci\u00f3n originaria de la soberan\u00eda. Naturalmente hab\u00edan existido siempre excepciones singulares a este principio: la novedad de nuestro tiempo, que amenaza al Estado-naci\u00f3n en sus fundamentos mismos, es que cada vez son m\u00e1s las porciones de la humanidad que ya no son representables dentro de \u00e9l. Por esta raz\u00f3n, es decir, en cuanto quebranta la vieja trinidad Estado-naci\u00f3n-territorio, el refugiado \u2014esta figura aparentemente marginal\u2014 merece ser considerado como la figura central de nuestra historia pol\u00edtica. Conviene no olvidar que los primeros campos fueron construidos en Europa como espacios de control para los refugiados, y que la sucesi\u00f3n campos de internamiento-campos de concentraci\u00f3n-campos de exterminio representa una filiaci\u00f3n perfectamente real. Una de las pocas reglas a las que los nazis se atuvieron constantemente en el curso de la \u00absoluci\u00f3n final\u00bb era que los jud\u00edos y los gitanos s\u00f3lo pod\u00edan ser enviados a los campos de exterminio despu\u00e9s de haber sido completamente desnacionalizados (incluso en relaci\u00f3n con esa ciudadan\u00eda de segunda clase que les correspond\u00eda tras las leyes de N\u00faremberg). Cuando sus derechos ya no son derechos del ciudadano, el hombre se hace verdaderamente sagrado, en el sentido que tiene este t\u00e9rmino en el derecho romano arcaico: consagrado a la muerte.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">6. Es preciso separar resueltamente el concepto de refugiado del de derechos del hombre y dejar de considerar el derecho de asilo (por lo dem\u00e1s en v\u00eda de radical contracci\u00f3n en la legislaci\u00f3n de los Estados europeos) como la categor\u00eda fundamental en que inscribir el fen\u00f3meno (una ojeada a las recientes Tesis sobre el derecho de asilo de A. Heller, muestra que tal cosa s\u00f3lo puede conducir hoy a confusiones inoportunas). Hay que considerar al refugiado de acuerdo con lo que es, es decir, nada menos que un concepto-l\u00edmite que pone en crisis radical el principio del Estado-naci\u00f3n y que a la vez permite despejar este terreno para dar paso a una renovaci\u00f3n categorial que ya no admite demoras.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Mientras tanto, en el plano de los hechos, el fen\u00f3meno de la llamada emigraci\u00f3n ilegal en los pa\u00edses de la Comunidad Europea ha asumido (y va a asumir cada vez m\u00e1s en los pr\u00f3ximos a\u00f1os, con los 20 millones previstos de inmigrantes procedentes de los pa\u00edses de Europa oriental) caracteres y proporciones que justifican plenamente tal inversi\u00f3n de la perspectiva. Lo que los Estados industrializados tienen ahora frente a ellos es una masa residente estable de no-ciudadanos, que no pueden ni quieren ser naturalizados ni repatriados. Estos no ciudadanos tienen con frecuencia una nacionalidad de origen, pero, al preferir no disfrutar de la protecci\u00f3n de su Estado, se encuentran como los refugiados en la condici\u00f3n de \u00abap\u00e1tridas de hecho\u00bb. T. Harrimar ha propuesto utilizar para estos residentes no ciudadanos el t\u00e9rmino denizens, que tiene la virtud de mostrar que citizen es un concepto ya inadecuado para describir la realidad pol\u00edtico-social de los Estados modernos. Por otra parte, los ciudadanos de los Estados industriales avanzados (tanto en Estados Unidos como en Europa) manifiestan, por medio de su creciente deserci\u00f3n con respecto a las instancias codificadas de la participaci\u00f3n pol\u00edtica, una propensi\u00f3n evidente a transformarse en denizens, en residentes estables no-ciudadanos; de modo que ciudadanos y denizens est\u00e1n entrando, por lo menos en ciertos sectores sociales, en una zona de indiferenciaci\u00f3n potencial.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Paralelamente, de conformidad con el bien conocido principio seg\u00fan el cual una asimilaci\u00f3n sustancial exaspera el odio y la intolerancia cuando existen acusadas diferencias formales, crecen las reacciones xen\u00f3fobas y las movilizaciones defensivas.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">7. Si se quiere impedir que se reabran en Europa los campos de exterminio (lo que ya est\u00e1 empezando a suceder), es necesario que los Estados-naciones encuentren el coraje de poner en tela de juicio el propio principio de inscripci\u00f3n del nacimiento y la trinidad Estado-naci\u00f3n-territorio en que se funda. No es f\u00e1cil, por el momento, establecer las modalidades en que todo eso podr\u00eda llevarse a efecto concretamente. Aqu\u00ed nos contentarnos con sugerir una direcci\u00f3n posible. Es sabido que una de las opciones que se han tenido en cuenta para la soluci\u00f3n del problema de Jerusal\u00e9n es que la ciudad pase a ser, al mismo tiempo y sin reparto territorial, capital de dos organismos estatales diferentes. La parad\u00f3jica condici\u00f3n de extraterritorialidad rec\u00edproca (o, mejor dicho, de aterritorialidad) que lo anterior implicar\u00eda podr\u00eda generalizarse y ser elevada a modelo de nuevas relaciones internacionales. En lugar de dos Estados nacionales separados por fronteras inciertas y amenazadoras, ser\u00eda posible imaginar dos comunidades pol\u00edticas instaladas en una misma regi\u00f3n y en situaci\u00f3n de mutuo \u00e9xodo, articuladas entre ellas por una serie de extraterritorialidades rec\u00edprocas, en que el concepto-gu\u00eda no ser\u00eda ya el ius del ciudadano, sino el refugium del individuo.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En sentido an\u00e1logo podremos considerar a Europa no como una imposible \u00abEuropa de las naciones\u00bb, cuya cat\u00e1strofe a corto plazo ya entrevemos, sino como un espacio aterritorial o extraterritorial, en el que todos los residentes de los Estados europeos (ciudadanos y no ciudadanos) estar\u00edan en situaci\u00f3n de \u00e9xodo o de refugio y en el que el estatuto del europeo significar\u00eda el estar-en-\u00e9xodo (por supuesto tambi\u00e9n en la inmovilidad) del ciudadano. El espacio europeo establecer\u00eda as\u00ed una separaci\u00f3n irreductible entre el nacimiento y la naci\u00f3n, y el viejo concepto de pueblo (que, como sabemos, es siempre minor\u00eda) podr\u00eda volver a encontrar un sentido pol\u00edtico, contraponi\u00e9ndose decididamente al de naci\u00f3n (por el que hasta ahora ha sido indebidamente usurpado).<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Este espacio no coincidir\u00eda con ning\u00fan territorio nacional homog\u00e9neo ni con su suma topogr\u00e1fica, sino que actuar\u00eda sobre todos ellos, horad\u00e1ndolos y articul\u00e1ndolos topol\u00f3gicamente como en una botella de Leyden o una cinta de Moebius, donde interior y exterior se hacen indeterminados. En este nuevo espacio, las ciudades europeas, al entrar en unas relaciones de extraterritorialidad rec\u00edproca, volver\u00edan a encontrar su antigua Vocaci\u00f3n de ciudades del mundo.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En una suerte de tierra de nadie entre L\u00edbano e Israel, se encuentran hoy 425.000 palestinos expulsados del Estado de Israel. Estos hombres constituyen ciertamente, por seguir con la sugerencia de H. Arendt, \u00abla vanguardia de su pueblo\u00bb. Pero no s\u00f3lo o no necesariamente en el sentido de que formen el n\u00facleo originario de un Futuro Estado-nacional, que resolver\u00eda el problema palestino de una manera probablemente tan insuficiente como aquella en que Israel ha resuelto la cuesti\u00f3n jud\u00eda. M\u00e1s bien la tierra de nadie en que se han refugiado est\u00e1 retroactuando sobre el territorio del Estado de Israel al que est\u00e1 horadando y alterando de un modo tal que la imagen de ese nevado territorio monta\u00f1oso le es ahora m\u00e1s propia que cualquier otra regi\u00f3n de Heretz Israel. La supervivencia pol\u00edtica de los hombres s\u00f3lo es pensable hoy en una tierra donde los espacios de los Estados hayan sido perforados y topol\u00f3gicamente deformados de aquella manera y en que el ciudadano haya sabido reconocer al refugiado que \u00e9l mismo es.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class='MsoNormal' style='text-align: justify;'>El refugiado es quiz\u00e1 la \u00fanica figura pensable del pueblo en nuestro tiempo y, al menos mientras no llegue a t\u00e9rmino el proceso de disoluci\u00f3n del Estado-naci\u00f3n y de su soberan\u00eda, la \u00fanica categor\u00eda en la que hoy nos es dado entrever las formas y los l\u00edmites de la comunidad pol\u00edtica porvenir.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":2406,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[45],"tags":[],"class_list":["post-2405","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-proletariado-demos-multidud"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2405","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2405"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2405\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2406"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2405"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2405"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2405"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}