{"id":2478,"date":"2013-12-15T00:00:00","date_gmt":"2013-12-15T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2478"},"modified":"2020-02-19T10:35:19","modified_gmt":"2020-02-19T09:35:19","slug":"reflexiones-sobre-politica-historia-y-el-papel-de-los-intelectuales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2478","title":{"rendered":"Reflexiones sobre pol\u00edtica, historia y el papel de los intelectuales"},"content":{"rendered":"<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><i><b>Se reproduce a continuaci\u00f3n la versi\u00f3n castellana de un breve texto in\u00e9dito de Edward P. Thompson escrito en el marco del Programa Historia y Sociedad de la Universidad de Minessota en el a\u00f1o acad\u00e9mico 1987-88 con el t\u00edtulo informal de \u201cReflexiones sobre Jacoby y todo eso\u201d. El working paper circul\u00f3 fotocopiado entre los estudiantes del Programa y parece solicitado como comentario al entonces reciente bestseller de Russell Jacoby The Last Intellectuals: American Culture in the Age of Academe [Los \u00faltimos intelectuales: la cultura norteamericana en la edad de la academia].<\/b><\/i><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Se me ha invitado a decir algo sobre las relaciones entre la escritura, la historia y la pol\u00edtica conforme a mi propia experiencia. <b>[1] <\/b>En cierto sentido, hay poco que decir que no resulte obvio. O eso me parece a m\u00ed. Uno escribe historia como historiador y se embarca en la pol\u00e9mica pol\u00edtica como ciudadano, y una cosa no excluye a la otra. En efecto, los dos papeles pueden solaparse o aun confundirse a veces, pero tampoco significa eso que se precise de llegar a grandes compromisos. Los modos de salir airoso del asunto son menos un problema te\u00f3rico que un problema pr\u00e1ctico. Yo estoy resueltamente en contra de mezclar la docencia con cualquier variante de proselitismo pol\u00edtico, porque eso es aprovecharse injustamente de una posici\u00f3n de ventaja sobre los estudiantes. Mi impresi\u00f3n, de todas, todas, es que ese abuso lo suele cometer de manera flagrante, mucho m\u00e1s que la izquierda, una derecha incautamente habituada a suponer que sus puntos de vista constituyen la \u00fanica ortodoxia posible. Pero eso no debe ser excusa para que la izquierda se ponga a emular abusos de la derecha.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><a name=\"more-7804\"><\/a> Tal vez parto de este simple punto de vista porque mi padre fue un escritor: un historiador y un polemista en asuntos que ten\u00edan que ver con la independencia de la India. De manera que la forma \u201cnormal\u201d de ir a trabajar que yo observ\u00e9 en mi infancia consist\u00eda en bajar en pantuflas al estudio con una humeante taza de caf\u00e9 en mano. <b>[2] <\/b>El ruido de la m\u00e1quina de escribir era \u201ctrabajo\u201d. Mi padre ten\u00eda tambi\u00e9n cierta relaci\u00f3n contractual a tiempo parcial con la Universidad de Oxford, como Lector de bengal\u00ed y, luego, como investigador asociado en Historia de la India; pero sus tareas no eran demasiado exigentes, de manera que pasar\u00eda probablemente por el filtro de la severa definici\u00f3n de \u201cintelectual\u201d de Russell Jacoby. \u00c9l, sin embargo, se entend\u00eda a s\u00ed mismo como \u201cescritor\u201d: como poeta, novelista, historiador, periodista y hombre de letras. Y cuando abr\u00eda el correo, rebosante de interminables peticiones para escribir sobre esto, hablar sobre esto, leer tal manuscrito o asesorar sobre tal otro (casi siempre de balde), se entend\u00eda tambi\u00e9n a s\u00ed mismo como <i>servus servorum <\/i>[siervo de los siervos].<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Los a\u00f1os en que yo he venido desempe\u00f1ando un papel prominente en el movimiento por la paz me han permitido comprender demasiado bien esa forma de entenderse a s\u00ed propio. El mundo est\u00e1 lleno de gente encantadora y meritoria que, por alguna raz\u00f3n, suponen que un escritor es un servidor p\u00fablico sin goce de sueldo. A veces, la mitad o m\u00e1s de mi vida laboral se destina a responder el correo, y la pila de cartas todav\u00eda sin respuesta gravita permanentemente sobre mi mente. Una parte de esa correspondencia hace al mantenimiento de una buena relaci\u00f3n con un p\u00fablico, pero ese p\u00fablico tambi\u00e9n puede ser irreflexivamente exigente. La <i><a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Trampa-22_%28libro%29\">Trampa-22<\/a> <\/i>del asunto es que uno nunca llega a conocer a los corresponsales delicados, precisamente porque tienen demasiado tacto como para inundarte con cartas.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Baste eso como pr\u00f3logo. Quedan por a\u00f1adir tan s\u00f3lo algunos breves detalles biogr\u00e1ficos. Cuando era joven, yo supon\u00eda que podr\u00eda llegar a ser un Escritor (con may\u00fascula). Mi primer empleo fue de tutor extramuros, cargo que desempe\u00f1\u00e9 17 a\u00f1os en West Yorkshire para la Universidad de Leeds: se trataba de tutor\u00edas externas en la educaci\u00f3n de adultos. Volver\u00e9 sobre eso. Yo me hice historiador en esa \u00e9poca escribiendo mis libros sobre <i>William Morris <\/i>y sobre <i>La formaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra<\/i>. <b>[3] <\/b>Dorothy (mi mujer) y yo and\u00e1bamos muy metidos en el activismo pol\u00edtico: el momento culminante fue el feroz conflicto dentro (y, luego, fuera) del Partido Comunista (1956) y la formaci\u00f3n y el trabajo editorial para <i>The New Reasoner <\/i>y la <i>New Left Review. <\/i>Mi siguiente puesto de trabajo fue ya dentro de una universidad, la recientemente fundada Universidad de Warwick: s\u00f3lo me dur\u00f3 seis a\u00f1os, pero una de sus recompensas fue la formaci\u00f3n de un excelente centro de graduados, especialmente fuerte en el estudio de la historia social inglesa del siglo XVIII. Luego dimit\u00ed (1971) para poder escribir, oportunidad que me brindaba Dorothy, quien (con los chicos ya un poco crecidos) logr\u00f3 tard\u00edamente entrar en la ense\u00f1anza universitaria, lo que significaba el ingreso de un salario acad\u00e9mico regular en la familia. Mi libertad para ser un intelectual depend\u00eda de eso, y tal vez Jacoby presta poca atenci\u00f3n a este tipo de asuntos materiales garbanceros. Escribir seriamente por cuenta propia no proporciona un sustento. De vez en cuando, en las dos \u00faltimas d\u00e9cadas, hemos recargado nuestra cuenta bancaria y tambi\u00e9n nuestros recursos intelectuales aceptando la amable hospitalidad de universidades norteamericanas, canadienses y otras para ense\u00f1ar ocasionalmente o durante cursos enteros. De modo que yo soy medio intelectual y medio acad\u00e9mico. Mi vida de escritor acad\u00e9mico se ha visto interferida \u2013y repetidamente aplazada\u2014 por las exigencias de la public\u00edstica pol\u00edtica pol\u00e9mica: primero, en defensa de libertades civiles como la integridad del sistema de jurados populares y en oposici\u00f3n al autoritarismo creciente en Gran Breta\u00f1a; y luego, en representaci\u00f3n del movimiento por la paz. Si hay que distinguir entre el escritor de historia y el escritor pol\u00edtico, entonces el historiador que hay en m\u00ed lamenta mucho los a\u00f1os desperdiciados en pol\u00edtica: y nunca m\u00e1s que ahora, cuando me hallo rodeado de obra inacabada y demasiado poco tiempo por delante. Pero, como ciudadano, no tengo por qu\u00e9 disculparme con el historiador.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Volvamos a Russell Jacoby, aunque supongo que ya os hab\u00e9is hecho una idea suficiente de su posici\u00f3n durante el seminario. A m\u00ed, en general, me gusta su libro. Con una prosa viva y abundancia de ejemplos, presenta a la cultura acad\u00e9mica, no como una soluci\u00f3n, sino como un problema. Tal vez me gusta el libro porque yo mismo he venido sosteniendo tesis parecidas durante a\u00f1os. En una discusi\u00f3n sobre el papel de la universidad en la educaci\u00f3n de adultos, escrib\u00ed (en 1968) lo que sigue:<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\u201cLa cultura educada superior no est\u00e1 ya aislada de la cultura popular conforme a las viejas fronteras de clase: pero sigue estando aislada dentro de sus propios muros de autoestima intelectual y soberbia espiritual. Hay, huelga decirlo, m\u00e1s gentes que nunca que atraviesan los muros y entran. Pero es un grav\u00edsimo error \u2013en el que s\u00f3lo pueden caer quienes miran la universidad desde fuera\u2014 suponer que, dentro de los muros, se hallan ardientes protagonistas (\u2026) de valores intelectuales y culturales. En la buena clase de adultos, la cr\u00edtica de la vida se lleva al trabajo o al objeto de estudio. Es natural que esto resulte menos com\u00fan entre los estudiantes universitarios corrientes; y buena parte del trabajo del profesor universitario es del tipo de un charcutero intelectual: pesar y medir programas de estudio, listas de lecturas o temas de ensayo en pos del entrenamiento profesional que se pretende. El peligro es que ese tipo de necesaria tecnolog\u00eda profesional se confunda con la autoridad intelectual: y que las universidades \u2013present\u00e1ndose a s\u00ed mismas como sindicato de todos los \u2018expertos\u2019 en todas las ramas del conocimiento\u2014 expropien al pueblo su identidad intelectual. Y en eso se ven secundadas por los grandes medios centralizados de comunicaci\u00f3n \u2013se\u00f1aladamente, por la televisi\u00f3n\u2014, que suelen presentar al acad\u00e9mico (\u00bfo tal vez deber\u00eda hablar de ciertos acad\u00e9micos fotog\u00e9nicos?), no como un profesional especializado, sino, precisamente en ese sentido, como un verdadero \u2018experto\u201d en la Vida.\u201d (\u201cEducation and Experience,\u201d p\u00e1gs. 21-22)<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Esta no es exactamente la misma queja que la de Jacoby, porque lo que a \u00e9l le preocupa es la incapacidad de los acad\u00e9micos para proyectarse como intelectuales p\u00fablicos, mientras que lo que a m\u00ed me preocupaba era la expropiaci\u00f3n de la vida intelectual de la naci\u00f3n por parte de las universidades. Pero ambos estamos radicalmente interesados en el intercambio, en el di\u00e1logo entre la academia y el p\u00fablico. Sin embargo, Jacoby presenta el problema de manera demasiado f\u00e1cil. A pesar de las salvedades, su libro parece presentar un autoaislamiento voluntario en el que los intelectuales comprometidos han terminado optando por el progreso profesional en el cuadro de los mef\u00edticos vocabularios de las carreras acad\u00e9micas. Es verdad que eso se da ahora, como se dio en el pasado. En momentos materialistas y horros de hero\u00edsmo eso se dio ya antes. Pero seguramente no es sino la mitad del proceso. Jacoby no se molesta en inquirir m\u00e1s all\u00e1, en indagar en las razones \u201cestructurales\u201d del autoaislamiento de una categor\u00eda de intelectuales: no se pregunta si ese aislamiento y ese autoencarcelamiento con jerga autopromocional es consecuencia no menos que causa. \u00bfNo ser\u00e1 que las relaciones pol\u00edticas e intelectuales entre los intelectuales y el gran p\u00fablico se han visto interrumpidas por cambios en las tecnolog\u00edas de la comunicaci\u00f3n, o tal vez que, como consecuencia de ulteriores cambios pol\u00edticos e ideol\u00f3gicos, los intelectuales se han quedado hablando consigo mismos o sin tener mucho que decir que sea de inter\u00e9s general?<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Llegados a este punto, yo les invitar\u00eda a ustedes a echar un vistazo a dos art\u00edculos m\u00edos que entraban en ese problema desde distintos \u00e1ngulos. El primero, \u201cThe Segregation of Dissent\u201d [La segregaci\u00f3n del disenso], fue escrito para la BBC y finalmente rechazado por ella en 1961; termin\u00f3 public\u00e1ndose en un peque\u00f1o peri\u00f3dico estudiantil publicado en Oxford, <i>The New University<\/i>. <b>[6] <\/b>El destino final de su publicaci\u00f3n parec\u00eda la ilustraci\u00f3n de su argumento. El segundo, \u201cThe Heavy Dancers\u201d [Los bailarines gr\u00e1vidos] ven\u00eda a ser, en cierto modo, una reelaboraci\u00f3n del argumento del primero, pero en el contexto harto m\u00e1s autoritario que se daba veinte a\u00f1os despu\u00e9s. <b>[7] <\/b>Fue un encargo de una unidad de producci\u00f3n algo osada de una TV comercial que trabajaba para el ocasionalmente intelectual Chanel Four. Pero la iniciativa no era tan osada, ni mucho menos, porque el nervio sensible de mi charla \u2013que ten\u00eda que ver con la Guerra de las Malvinas\u2014 ya hab\u00eda sido ampliamente enervado por la victoria de la Se\u00f1ora Thatcher. Durante esa guerra, aun cuando todos los sondeos de opini\u00f3n arrojaban entre un 20% y un 25% de la poblaci\u00f3n contraria a la guerra, la presentaci\u00f3n televisiva o radiof\u00f3nica de argumentaci\u00f3n antib\u00e9lica habr\u00eda resultado imposible. Me limito a subrayar ante ustedes la obviedad de que hay razones estructurales y pol\u00edticas para el aislamiento de los intelectuales (si son disidentes). Lo que resulta especialmente obvio en la Gran Breta\u00f1a de las pasadas d\u00e9cadas, con el constantemente creciente autoritarismo, la absurda obsesi\u00f3n gubernamental con la pseudoseguridad, la complicidad del poder judicial y la prensa popular decadente. Hay, desde luego, y lo digo complacido, cierto movimiento de resistencia entre los propios profesionales de los medios de comunicaci\u00f3n \u2013se\u00f1aladamente, en la televisi\u00f3n\u2014, pero la Se\u00f1ora Thatcher ya se est\u00e1 ocupando de eso.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">A m\u00ed me parece que algo similar ha venido ocurriendo en los EEUU desde el final de la II Guerra Mundial. En la revista <i>Tri-Quaterly <\/i>(n\u00ba 70) he esbozado una especie de biograf\u00eda intelectual de vuestro distinguido compatriota de Mine\u00e1polis, el poeta Thomas MGrath, compar\u00e1ndolo con un movimiento de resistencia desarrollado a trav\u00e9s de \u201c<i>samizdat<\/i>\u201d compuestos con peque\u00f1as rese\u00f1as. <b>[8] <\/b>Ahora mismo, este distinguido intelectual se encuentra marginado de la vida acad\u00e9mica norteamericana: su obra no figura en los programas de estudio, ni se discute en la <i>New York Review of Books. <\/i>\u00bfNo ser\u00e1 que los argumentos de Jacoby son circulares y autoconfirmatorios? No menciona a McGrath, presumiblemente porque no ha o\u00eddo hablar de \u00e9l. \u00bfY cu\u00e1ntos intelectuales habr\u00e1 que resulten invisibles por las mismas razones? Envi\u00e9 un manuscrito de mi estudio sobre McGrath a ese fino historiador literario que fue el \u00faltimo Warren Susman. Su respuesta me resulta\u00f3 estimulante. Pero en una cuesti\u00f3n disent\u00eda vigorosamente. La cultura de resistencia de los peque\u00f1os peri\u00f3dicos <i>samizdat <\/i>por todos los EEUU deber\u00eda considerarse tan \u201ct\u00edpica\u201d de las d\u00e9cadas recientes como la cultura \u201coficial\u201d de la academia y la <i>New York Review of Books<\/i>. \u201cPara el historiador cultural\u201d, sosten\u00eda Susman, \u201clos hechos culturales importantes son tanto la tipicidad como la especificidad \u00fanica de McGrath\u201d.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Yo no s\u00e9 c\u00f3mo lidiar con este problema. Doy todo mi apoyo a la labor de las revistas minoritarias, y no sabr\u00eda ni contar las horas, d\u00edas, semanas, meses y a\u00f1os de mi vida dedicados a la edici\u00f3n de, a la colaboraci\u00f3n con y a la financiaci\u00f3n de ese tipo de publicaciones, desde <i>Our Time <\/i>hasta el <i>New Reasoner<\/i>, desde la <i>New Left Review <\/i>hasta, hoy mismo, el <i>END Journal. <\/i>Pero por importantes que sean estas publicaciones, no resuelven por s\u00ed propias el problema de la comunicaci\u00f3n con un p\u00fablico m\u00e1s amplio. Se necesitan ciertos mecanismos de transmisi\u00f3n o de mediaci\u00f3n. Cuando conoc\u00ed a Wright Mills en los primeros d\u00edas de la <i>New Left Review<\/i>, andaba muy preocupado por este problema. Cre\u00eda poder encontrar una soluci\u00f3n con el peque\u00f1o libro de bolsillo, y construy\u00f3 una particular alianza amistosa con Ian Ballantine, de Ballantine Books, quien plane\u00f3 poner esa idea por obra sirvi\u00e9ndose de m\u00e1quinas expendedoras de libritos de bolsillo en las grandes superficies comerciales a lo largo de los EEUU: podr\u00eda llegar a vender hasta 20.000 ejemplares de cada libro, aun si se limitara a ofrecer una cubierta sobre un cuaderno de p\u00e1ginas en blanco. (Yo sospecho que si hubiera llegado a poner eso en pr\u00e1ctica con demasiada frecuencia, sus m\u00e1quinas habr\u00edan sido saboteadas.) [El libro de Wright Mills] <i>Escucha Yanky <\/i>fue escrito para ese tipo de audiencia de Ballantine, y (la primera versi\u00f3n de) <i>La imaginaci\u00f3n sociol\u00f3gica<\/i>, as\u00ed como <i>Las causas de la III Guerra Mundial<\/i>, pensaban en una audiencia similar. <b>[9] <\/b>Recuerdo claramente haber discutido sobre todo eso con Mills y Ballantine en una finca rural de una monta\u00f1a galesa, y yo, desde luego, ve\u00eda la edici\u00f3n del libro de bolsillo como un medio \u201cde masas\u201d, como una respuesta a la TV y a la prensa popular. El problema no es s\u00f3lo que los productos intelectuales o pol\u00edticos compiten pobremente cuando comparten salida comercial con el sensacionalismo, la pornograf\u00eda ligera, la novelita de ocasi\u00f3n o aun las gu\u00edas para computadores, sino que, en el intento de convertirlos en competidores efectivos, pueden diluirse sus cualidades intelectuales. Admir\u00e9 mucho \u2013y sigo admirando\u2014 el ejemplo de Wright Mills. Pero pensaba que <i>Escucha Yanky <\/i>habr\u00eda resultado m\u00e1s eficaz, si no hubiera sido escrito en telegraf\u00e9s; que <i>La imaginaci\u00f3n sociol\u00f3gica <\/i>presentaba un argumento demasiado facil\u00f3n; y que <i>Las causas de la III Guerra Mundial \u2013<\/i>que he rele\u00eddo recientemente\u2014 arruinaba los efectos de algunas visiones de notable penetraci\u00f3n (que han resistido el paso del tiempo) al envolverlas en un formato argumentativo pobremente servido por una prosa asertiva y exclamatoria. La popularizaci\u00f3n es un tipo especializado de escritura para el que pocos est\u00e1n dotados, y si un pensador populariza sus propias ideas, puede terminar sin otro resultado que el de su devaluaci\u00f3n.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Lo que pueda suministrar un medio de transmisi\u00f3n de las ideas disidentes acaso no sea una soluci\u00f3n t\u00e9cnica \u2013un peri\u00f3dico popular o una m\u00e1quina expendedora de libritos de bolsillo\u2014, sino un movimiento pol\u00edtico, religioso, nacionalista o del tipo que sea. S\u00ed, ser\u00e1 gallina o ser\u00e1 huevo, pero a menudo gallina y huevo aparecen juntos: las ideas se popularizan y se difunden r\u00e1pidamente, porque: a) la opini\u00f3n p\u00fablica ya est\u00e1 preparada para recibirlas; y b) cierta excitaci\u00f3n p\u00fablica junta a las gentes en asociaciones, clubs, ej\u00e9rcitos o entusiasmos religiosos, en los que las ideas se debaten r\u00e1pidamente. Las ideas radicales pueden mantenerse dormidas por d\u00e9cadas, derrotadas por la aniquiladora propaganda del <i>statu quo<\/i>; pero si pueden cambiar las circunstancias de modo que apunten a una nueva oportunidad, si aparecen razones para la esperanza, entonces las ideas radicales pueden florecer al instante y por doquiera. (Aun cuando los primeros 18 meses de reformas del Sr. Gorbachov se vieron con sospecha y cautela, yo creo que en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica puede apreciarse ahora en acci\u00f3n esa esperanza que es siempre una potente fuerza hist\u00f3rica.)<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">[<i>Esta l\u00ednea falta en la copia mimeografiada del manuscrito de Thompson que se est\u00e1 usando para la traducci\u00f3n<\/i>] \u2026 durante el <i>New Deal, <\/i>las preocupaciones del com\u00fan y el discurso del com\u00fan se difundieron por todos los EEUU; en Gran Breta\u00f1a, una parte del p\u00fablico lleg\u00f3 a organizar en clubs de pr\u00e9stamo de libros. A fines de los 50, fen\u00f3menos similares llevaron a la fundaci\u00f3n de la <i>New Left Review <\/i>(NLR). Durante un breve per\u00edodo (tal vez entre 1961 y 1963) tuvimos 20 o m\u00e1s clubs de la NLR en los grandes centros urbanos: serv\u00edan como estafetas de entrada y salida de la revista y como lugares de irradiaci\u00f3n para iniciativas pol\u00edticas locales. Se trataba tanto de una correa de transmisi\u00f3n como de una audiencia con una identidad conocida: la secci\u00f3n final del libro de Raymond Williams <i>The Long Revolution <\/i><b>[10] <\/b>se dirig\u00eda tal vez a esa audiencia, lo mismo que (ciertas partes de) mi libro <i>La formaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra<\/i>. Pero prestar servicio a esos clubs representaba una pesada carga para nuestro desbordado comit\u00e9 editorial, que funcionaba en parte como asesor y en parte como organizador de un nuevo movimiento de izquierda. Algunos miembros del comit\u00e9 sent\u00edan que su intervenci\u00f3n en el movimiento resultaba incompatible con una actividad intelectualmente congruente de la revista, y varios j\u00f3venes y brillantes colegas terminaron (a resultas de otras dificultades) por hacerse con el control de la revista y cortaron de todos los v\u00ednculos con los (deteriorados) clubs, dejando incluso de mencionarles en los cr\u00e9ditos de la revista y purgando al comit\u00e9 editorial de todos los miembros conectados con el movimiento (\u00a1incluido el minero que luego terminar\u00eda siendo secretario general de la Uni\u00f3n Nacional de Trabajadores Mineros!).<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Menciono todo esto, no por echar g\u00e1rrulamente la lengua a pacer, sino porque guarda relaci\u00f3n con la cuesti\u00f3n de las audiencias y los cambios registrados en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Porque si en vuestras estanter\u00edas conserv\u00e1is la colecci\u00f3n de la <i>New Left Review <\/i>(NLR), pod\u00e9is examinar todos los n\u00fameros. El estilo de la revista cambi\u00f3 al cabo de dos o tres n\u00fameros. En vez de dirigirse a una audiencia activista, con su correspondiente ret\u00f3rica y, a veces, sensibler\u00eda, la NLR empez\u00f3 a afectar un tono y un formato de rigor, claramente dirigido a la academia. Su circulaci\u00f3n probablemente cay\u00f3, pero se convirti\u00f3 en una publicaci\u00f3n internacional y las bibliotecas universitarias llegaron a considerarla de tan obligatoria presencia como <i>Past&amp;Present <\/i>o la <i>Economic History Review. <\/i>Consigui\u00f3 evitar el colapso y consolidarse con una notable consistencia durante veinticinco a\u00f1os, desarrollando y definiendo una teor\u00eda socialista de la academia. Su audiencia \u2013y su sentido de las relaciones con la audiencia\u2014 es de todo punto diferente de la de vuestra <i>New Masses <\/i>y de la de nuestra <i>Left Review <\/i>de fines de los 30. Su trayectoria parecer\u00eda confirmar e ilustrar, en ciertos respectos, la tesis de Jacoby. Pero deber\u00edamos a\u00f1adir tambi\u00e9n que la historia todav\u00eda continua. Si la NLR ha sido un laboratorio acad\u00e9mico, a\u00fan es posible que sus innovaciones y su influencia lleguen a ser potentes en la d\u00e9cada venidera. Yo no estoy seguro de que eso termine de gustarme. Como tantas otras cosas que nos circundan por todas partes, la NLR es el producto de una era excesivamente cerebral y poco creativa. <b>[11]<\/b><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El movimiento feminista y el movimiento por la paz tambi\u00e9n han proporcionado sus propias correas de transmisi\u00f3n para libros e ideas. El primero parece haber conseguido una audiencia substantiva y permanente. El segundo ha sido m\u00e1s vol\u00e1til y se va visto sometido a los vientos de la moda. Muy notablemente en los EEUU, con las subit\u00e1neas alzas y bajas de la audiencia del <i>Freeze, <\/i>que se pueden ilustrar con el sensacional \u00e9xito del libro de Schell <i>Fate of the Earth.<\/i><b>[12] <\/b>(Dicho sea de paso: \u00bfpor qu\u00e9 no cuenta Jonathan Schell entre los \u201cintelectuales\u201d de Jacoby?) Yo he observado oscilaciones parecidas en Gran Breta\u00f1a. La formaci\u00f3n de nuestro movimiento constituy\u00f3 un ejemplo notable del uso de instrumentos y medios de comunicaci\u00f3n premodernos para irrumpir en un \u201cconsenso\u201d manipulado o indiferente u hostil. Nos servimos del panfleto, de la hoja volandera semanal, de la reuni\u00f3n en la parroquia o en la escuela, de la manifestaci\u00f3n callejera o del piquete, y con efectos tales, que, hacia 1981, nuestras manifestaciones llegaron a ser lo bastante numerosas y coloridas como para que los medios de comunicaci\u00f3n mayoritarios no pudieran seguir ignor\u00e1ndolas como si no existieran. Los esfuerzos y las horas de trabajo voluntario fueron un prodigio dif\u00edcilmente mantenible durante m\u00e1s de dos o tres a\u00f1os con ese grado de intensidad. Llegamos a irrumpir en la TV y (con feas distorsiones) en la peor prensa sensacionalista popular. Ni que decir tiene que al precio de perder el control directo en la forma de presentar nuestros argumentos cuando parec\u00eda que \u00e9stos triunfaban: nuestras voces pasaron a otros (comentaristas pol\u00edticos, animadores medi\u00e1ticos, locutores) que planteaban sus cuestiones, no las nuestras. Como es caracter\u00edstico en la Gran Breta\u00f1a, toda la complejidad de nuestras propuestas quedaba reducida a s\u00f3lo dos cuestiones: a favor o en contra del \u201cunilateralismo\u201d, y \u201cunilateralismo\u201d al modo en que ellos, no nosotros, lo defin\u00edan; y \u2013prescindiendo directamente de nuestra pol\u00edtica de no alineamiento y de nuestros m\u00faltiples contactos con los \u201cdisidentes\u201d del otro lado\u2014 a favor o en contra de las pol\u00edticas sovi\u00e9ticas. Dada la capacidad de los medios de comunicaci\u00f3n mayoritarios para falsificar y manipular, uno se pregunta si no habr\u00edamos hecho mejor siguiendo ignorados.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">A todo eso, he dicho m\u00e1s bien poco sobre mi propia pr\u00e1ctica como escritor pol\u00edtico e histori\u00f3grafo. Como solt\u00e9 al comienzo, tengo poco que decir que no resulte evidente; y si he pasado por alto cuestiones significativas, preguntadme. Una cosa ha sido importante para m\u00ed y para algunos de mis colegas. Mi primer empleo \u2013que dur\u00f3 17 a\u00f1os\u2014 fue en la educaci\u00f3n para adultos. Eran tiempos \u2013inmediatamente despu\u00e9s de la Guerra\u2014 en los que el movimiento era vigoroso y contaba con un amplio apoyo popular. Las clases estaban organizadas por la Asociaci\u00f3n de Trabajadores de la Educaci\u00f3n, pero los cursos m\u00e1s largos y formales los conduc\u00edan tutores extramuros de la universidad o extensiones de los departamentos universitarios. Esas clases duraban normalmente tres inviernos de 14 sesiones cada uno, complementadas con escuelas de verano; los estudiantes se embarcaban en esta considerable tarea (y la mayor\u00eda, a plena satisfacci\u00f3n) con el \u00fanico prop\u00f3sito de la instrucci\u00f3n propia: no hab\u00eda grado o diploma al final, y raramente un incentivo vocacional directo. El grueso de los cursos versaba sobre humanidades o ciencias sociales (teor\u00eda econ\u00f3mica, asuntos internacionales, historia, literatura, m\u00fasica). En una buena clase tutorial de educaci\u00f3n para adultos hab\u00eda un di\u00e1logo real entre el tutor y los estudiantes, y un joven tutor como yo mismo ten\u00eda que afrontar esa clase con humildad antes de adquirir experiencia. (En mi primera clase en una aldea minera del Yorkshire meridional me result\u00f3 evidente desde las primeras semanas que no podr\u00eda ganarme el respeto de la clase hasta que no hubiera bajado con ellos al pozo local de la mina.)<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Eso era muy distinto de la ense\u00f1anza universitaria externa. Por un lado, los estudiantes ten\u00edan poco tiempo para leer lo suficiente, y lo que alcanzaban a leer eran libros, m\u00e1s que art\u00edculos acad\u00e9micos especializados. (La era de la fotocopia barata todav\u00eda no hab\u00eda llegado, y no dispon\u00edamos de revistas acad\u00e9micas encuadernadas en vol\u00famenes en nuestras estanter\u00edas.) Pocos eran capaces de escribir ensayos serios. Pero, por otro lado, el tutor se esforzaba para exponer ante la clase, tan clara y ecu\u00e1nimemente como le fuera posible, el estado de los conocimientos, exposici\u00f3n a la que sol\u00eda seguir un tiempo de discusi\u00f3n de otra hora en la que los miembros de la clase interrogaban al tutor, introduc\u00edan su propia experiencia \u2013a menudo, pertinentemente\u2014, y bajo esa luz, avanzaban sus propios juicios. A veces, en una clase de historia, esos juicios estaban insuficientemente informados, pero en la clase de literatura \u2013yo ense\u00f1aba ambas cosas por igual: otra ventaja de la educaci\u00f3n para adultos\u2014 la experiencia del estudiante resultaba superior a la del tutor, lo que resultaba francamente gratificante.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Esta experiencia de la educaci\u00f3n para adultos ha influido desde luego en una tradici\u00f3n de la historia social en Inglaterra. R.H. Tawney fue un pionero de las clases de educaci\u00f3n tutorial. No s\u00e9 si los Hammond participaron en eso tambi\u00e9n, pero sus libros suenan como si lo hubieran hecho. <b>[13] <\/b>La cosa no ofrece duda: esa experiencia influy\u00f3 en mi sentido de la audiencia al escribir historia. Mi <i>William Morris <\/i>y <i>La formaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra <\/i>se escribieron con una audiencia en la cabeza compuesta por una clase para adultos o por activistas pol\u00edticos. Poco que ver con una audiencia universitaria interna. De aqu\u00ed mi descuido del protocolo acad\u00e9mico (del que apenas conoc\u00eda la etiqueta). He llegado a apreciar la diferencia luego. La buena recepci\u00f3n de <i>La formaci\u00f3n <\/i>me convirti\u00f3 en blanco de la cr\u00edtica acad\u00e9mica, de manera que en mi actividad literaria de las dos ultimas d\u00e9cadas he tenido en mente tambi\u00e9n a esa audiencia cr\u00edtica. Eso ha hecho mi obra m\u00e1s lenta y m\u00e1s autoconsciente; m\u00e1s cautelosa en el juicio; m\u00e1s puntillosa en relaci\u00f3n con el aparato acad\u00e9mico. Tal vez la obra ha ganado en pericia profesional, pero tambi\u00e9n ha perdido en otros respectos.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Ha perdido, sobre todo, el sentido del di\u00e1logo con un p\u00fablico. Y puede que eso sea inevitable, debido al aislamiento estructural y al autoaislamiento de la academia. Se ha hecho m\u00e1s dif\u00edcil conjugar academia y p\u00fablico general no especializado. Y en eso todas las partes pierden: los escritores, la audiencia del p\u00fablico y la academia. Porque la educaci\u00f3n de adultos ofrec\u00eda no s\u00f3lo una salida a la universidad, sino tambi\u00e9n un ingreso de experiencia y de cr\u00edtica. En ese di\u00e1logo, aparec\u00edan nuevas disciplinas y se ensayaban experimentos: por ejemplo, determinada historia econ\u00f3mica y social local, determinados temas sociol\u00f3gicos y culturales. Y los profesores se ve\u00edan obligados a evitar la jerga profesional introvertida y a dar prioridad a la dif\u00edcil tarea de la comunicaci\u00f3n. Este di\u00e1logo y este \u201cingreso\u201d de experiencia es profundamente necesario para la salud intelectual de la propia academia. En su ausencia, proliferan los escolasticismos y la vida intelectual del p\u00fablico se ve confiscada por quienes tienen una disposici\u00f3n profesional a teorizar que los miembros de la elite intelectual (es decir, ellos mismos) son los \u00fanicos agentes libres de la historia, siendo todos los dem\u00e1s meros prisioneros de estructuras o de determinaciones (conceptuales, o de otro tipo) que les reducen a no ser otra cosa que enemigos de la intelectualidad o c\u00f3mplices de sus victimarios. No es s\u00f3lo que eso sea falso; es que es un error cargado de consecuencias. Acepta, en nombre de una teor\u00eda supuestamente elevada, nuestra fracturada vida intelectual; y reproduce las alienaciones. Pero esa es ya otra historia.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Publicado en Marxismo Cr\u00edtico:<\/b> <a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2013\/12\/02\/reflexiones-ineditas-edward-p-thompson\/\">http:\/\/marxismocritico.com\/2013\/12\/02\/reflexiones-ineditas-edward-p-thompson\/<\/a><\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><i><b>NOTAS:<\/b><\/i><\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>[1] <\/b>Se ha mantenido la ortograf\u00eda original del manuscrito. Las palabras y los t\u00edtulos subrayados se han convertido en cursiva. Todas las notas a pie de p\u00e1gina son de Carlos Aguirre.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>[2] <\/b>Sobre Edward John Thompson (1886-1946), v\u00e9ase E.P. Thompson, <i>Alien Homage. Edward Thompson and Rabindranath Tagore <\/i>(Delhi: Oxford University Press, 1993) y Mary Lago, \u201c<i>India\u2019s Prisoner.\u201d A Biography of Edward John Thompson, 1886-1946 <\/i>(Columbia: University of Missouri Press, 2001), as\u00ed como Scott Hamilton, <i>The Crisis of Theory. E.P. Thompson, the new left and postwar British politics <\/i>(Manchester: Manchester University Press, 2012), p\u00e1gs. 11-21<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>[3] <\/b><i>William Morris: Romantic to Revolutionary <\/i>(London: Lawrence &amp; Wishart, 1955) [Traducci\u00f3n castellana en Editorial Destino de Barcelona]; <i>The Making of the English Working Class <\/i>(London: Victor Gollancz, 1963) [Nueva edici\u00f3n castellana reciente, conmemorativa del cincuentenario, en la editorial madrile\u00f1a Capit\u00e1n Swing, con <a href=\"http:\/\/www.sinpermiso.info\/textos\/index.php?id=5310\">pr\u00f3logo de Antoni Dom\u00e8nech<\/a>.]<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>[4] <\/b>Dorothy Thompson (1923-2011), la mujer de Edward, fue una historiadora sociasl, autora, entre otras obras, de: <i>TheChartists: Popular Politics in the Industrial Revolution <\/i>(New York: Pantheon Books, 1984). Sobre la relaci\u00f3n de Thompson (y otros historiadores) con el Partido Comunista brit\u00e1nico, v\u00e9ase: Harvey J. Kaye, <i>The British Marxist Historians. An Introductory Analysis<\/i>( New York:Polity Press, 1984).<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>[5] <\/b>E.P. Thompson, \u201cEducation and Experience: Fifth Mansbridge Memorial Lecture\u201d (Leeds 1968), p\u00e1gs. 21-22. Este textito se incluy\u00f3 en su libro p\u00f3stumo <i>The Romantics: England in a Revolutionary Age <\/i>(New York: The New Press, 1997), 4-32.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>[6]<\/b> <i>New University<\/i>, 6, 1961, 13-16, reproducido en <i>Writing by Candlelight <\/i>(London: The Merlin Press, 1980), 1-10<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>[7] <\/b>\u201cThe Heavy Dancers of the Air\u201d, <i>New Society<\/i>, 11, Noviembre 1982, 243-7, reproducido en <i>The Heavy Dancers<\/i> (London: The Merlin Press, 1985), 1-11<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>[8] <\/b>E.P. Thompson, \u201cHomage to Thomas McGrath,\u201d <i>TriQuarterly<\/i>, 70 (Primavera 1987), 116-17.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>[9] <\/b>C. Wright Mills, <i>Listen Yankee: The Revolution in Cuba <\/i>(New York: Ballantine Books, 1960); <i>The Sociological Imagination <\/i>(New York: Oxford University Press, 1959); <i>The Causes of World War Three <\/i>(London: Secker &amp; Warburg, 1958).<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>[10] <\/b>Raymond Williams, <i>The Long Revolution <\/i>(London: Chato and Windus, 1961).<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>[11] <\/b>La historia de la <i>New Left Review <\/i>ha sido estudiada por Duncan Thompson en: <i>Pessimism of the Intellect?: A History of the New Left Review <\/i>(London: Merlin Press, 2006).<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>[12] <\/b>Jonathan Schell, <i>The Fate of the Earth <\/i>(New York: Knopf, 1982). EPT se refiere aqu\u00ed al movimiento \u201cFreeze\u201d contra las armas nucleares. V\u00e9ase al respecto: Alexander Cockburn y James Ridgeway, \u201cThe Freeze Movement versus Reagan,\u201d <i>New Left Review<\/i>, 137, Enero-Febrero 1983.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>[13] <\/b>Thompson se refiere a John Lawrence y Barbara Hammond, autores de numerosos y muy influyentes libros de historia social durante las tres primeras d\u00e9cadas del siglo XX. V\u00e9ase al respecto: Stewart Angas Weaver, <i>The Hammonds: A Marriage in History <\/i>(Stanford: Stanford University Press, 1998).<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><strong>Ver tambi\u00e9n<\/strong>: <a href=\"http:\/\/marxismocritico.com\/2013\/11\/27\/reflections-on-jacoby-and-all-that\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">\u201cReflections on Jacoby and All That\u2019: An Unpublished Essay by E. P. Thompson\u201d: Carlos Aguirre<\/a><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0<\/p>\n<p style='margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%;' lang='es-ES' align='JUSTIFY'>Se reproduce la versi\u00f3n castellana de un breve texto in\u00e9dito de E. P. Thompson escrito en el marco del Programa Historia y Sociedad de la Universidad de Minessota en el a\u00f1o acad\u00e9mico 1987-88 con el t\u00edtulo informal de \u201cReflexiones sobre Jacoby y todo eso\u201d. El working paper circul\u00f3 fotocopiado entre los estudiantes del Programa y parece solicitado como comentario al entonces reciente bestseller de Russell Jacoby The Last Intellectuals: American Culture in the Age of Academe [Los \u00faltimos intelectuales: la cultura norteamericana en la edad de la academia].<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":2479,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[19],"tags":[],"class_list":["post-2478","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2478","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2478"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2478\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2479"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2478"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2478"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2478"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}