{"id":2504,"date":"2014-01-05T00:00:00","date_gmt":"2014-01-05T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2504"},"modified":"2020-02-18T13:21:11","modified_gmt":"2020-02-18T12:21:11","slug":"salir-de-la-pesadilla-del-euro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2504","title":{"rendered":"Salir de la pesadilla del euro"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>I<\/strong><\/p>\n<p>Pasan los meses, se convierten en a\u00f1os y las posibilidades de que los pa\u00edses perif\u00e9ricos de la Eurozona superen esta crisis por una v\u00eda que no sea una soluci\u00f3n de ruptura se alejan cada vez m\u00e1s del horizonte.<\/p>\n<p>Frente a quienes mantienen que existen v\u00edas de reforma capaces de enfrentar la actual situaci\u00f3n de deterioro econ\u00f3mico y social, la realidad se empe\u00f1a en demostrar que la viabilidad de esas propuestas requiere de una condici\u00f3n previa inexcusable: la modificaci\u00f3n radical de la estructura institucional, de las reglas de funcionamiento y de la l\u00ednea ideol\u00f3gica que gu\u00eda el funcionamiento de la Eurozona.<\/p>\n<p>El problema de fondo es que ese marco resulta funcional y esencial para el proceso de acumulaci\u00f3n del gran capital europeo; pero, tambi\u00e9n, y es algo que debemos mantener permanentemente presente, para que Alemania consolide tanto su papel protag\u00f3nico en Europa como al que aspira en la nueva geopol\u00edtica multipolar en construcci\u00f3n. En este sentido, pueden plantearse al menos dos argumentos b\u00e1sicos que refuerzan la tesis de la necesidad de la ruptura del marco restrictivo impuesto por el euro si se desea abrir el abanico de posibilidades para optar a una salida de esta crisis que permita una m\u00ednima posibilidad emancipatoria para el conjunto de los pueblos europeos.<\/p>\n<p>El primer argumento es que la soluci\u00f3n que se est\u00e1 imponiendo frente a esta crisis desde las \u00e9lites dominantes a nivel europeo es, en s\u00ed misma, una soluci\u00f3n de ruptura por su parte y a su favor. Las pol\u00edticas de austeridad constituyen la expresi\u00f3n palmaria de que esas \u00e9lites se encuentran en tal posici\u00f3n de fuerza con respecto al mundo del trabajo que pueden permitirse romper unilateral y definitivamente el pacto impl\u00edcito sobre el que se hab\u00edan creado, crecido y mantenido los Estados de bienestar europeos. Esas \u00e9lites saben perfectamente que una clase trabajadora precarizada, desideologizada, desestructurada y que ha perdido ampliamente su conciencia de clase es una clase trabajadora indefensa y sin capacidad de resistencia real para preservar las estructuras de bienestar que la proteg\u00edan de las inclemencias de la mercantilizaci\u00f3n de los satisfactores de necesidades econ\u00f3micas y sociales b\u00e1sicas. Las concesiones hechas durante el capitalismo fordista de posguerra est\u00e1n en trance de ser revertidas porque, adem\u00e1s, en la privatizaci\u00f3n de esas estructuras de bienestar existe un nicho de negocio capaz de facilitar la recuperaci\u00f3n de la ca\u00edda en la tasa de ganancia.<\/p>\n<p>El segundo argumento es que no puede olvidarse, como parece que se hace, la naturaleza adquirida por el proyecto de integraci\u00f3n monetaria europeo desde que se cre\u00f3 y comenzaron a actuar las din\u00e1micas econ\u00f3micas que el mismo promov\u00eda a su interior. El problema esencial es que la Eurozona es un h\u00edbrido que no avanza en lo federal, con y por todas las consecuencias que ello tendr\u00eda en materia de cesi\u00f3n de soberan\u00eda, y se mantiene exclusivamente en el terreno de lo monetario porque esa dimensi\u00f3n, junto a la libertad de movimientos de capitales y bienes y servicios, basta para configurar un mercado de grandes dimensiones que permite una mayor escala de reproducci\u00f3n de los capitales, que elimina los riesgos de devaluaciones monetarias competitivas por parte de los Estados y que facilita la dominaci\u00f3n de unos Estados sobre otros sobre la base de la aparente neutralidad que se le atribuye a los mercados.<\/p>\n<p>Por lo tanto, Europa \u2014y, con ella, su expresi\u00f3n de \u201cintegraci\u00f3n\u201d m\u00e1s avanzada que es el euro\u2014 se ha convertido en un proyecto exclusivamente econ\u00f3mico puesto al servicio de la oligarqu\u00edas industriales y financieras europeas con el agravante de que, en el proceso, han cooptado a la clase pol\u00edtica, tanto nacional como supranacional, secuestrando con ello los mecanismos de intervenci\u00f3n pol\u00edtica sobre la din\u00e1mica econ\u00f3mica y restringiendo los m\u00e1rgenes para cualquier tipo de reforma que no act\u00fae en su beneficio. En consecuencia, este espacio dif\u00edcilmente puede ser identificado y defendido por las clases populares europeas como la Europa de los Ciudadanos a la que en alg\u00fan momento aspir\u00f3 la izquierda.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>II<\/strong><\/p>\n<p>De hecho, existe una serie de elementos que explican por qu\u00e9 el euro haya sido, desde la perspectiva de los pueblos europeos, un proyecto fallido desde su mismo inicio: por un lado, tanto las pol\u00edticas de ajuste permanente que se articularon durante el proceso de convergencia previo a la introducci\u00f3n del euro como las pol\u00edticas que se han mantenido desde su entrada en vigor han restringido las tasas de crecimiento econ\u00f3mico con el consecuente impacto sobre la creaci\u00f3n de empleo; por otro lado, la ausencia de una estructura fiscal de redistribuci\u00f3n de la renta y la riqueza o de cualquier mecanismo de solidaridad que realmente responda a ese principio ha dificultado la reducci\u00f3n de los desequilibrios de las condiciones de bienestar entre los ciudadanos de los Estados miembros; y, finalmente, tambi\u00e9n debe resaltarse que las asimetr\u00edas estructurales existentes entre las distintas econom\u00edas al inicio del proyecto se han ido agravando durante estos a\u00f1os, reforzando la estructura centro-periferia al interior de la Eurozona y apuntalando la dimensi\u00f3n productiva de la crisis actual.<\/p>\n<p>Si a todo ello se le a\u00f1ade el que las pol\u00edticas encaminadas a salvar el euro son pol\u00edticas dirigidas a preservar los intereses de la \u00e9lite econ\u00f3mica europea en contra del bienestar de las clases populares, la resultante es que se reafirma la idea del distanciamiento acelerado de la posibilidad de identificar a la Eurozona con un proceso de integraci\u00f3n que los pueblos europeos puedan reconocer como propio y construido a la medida de sus aspiraciones.<\/p>\n<p>Puede concluirse, entonces, que el euro \u2014y enti\u00e9ndaselo no s\u00f3lo como una moneda en s\u00ed misma, sino como todo un sistema institucional y una din\u00e1mica funcional puesta al servicio de la reproducci\u00f3n ampliada del capital a escala europea\u2014 es la s\u00edntesis m\u00e1s cruda y acabada del capitalismo neoliberal. Un tipo de capitalismo que se desarrolla en el marco de un mercado \u00fanico dominado por el imperativo de la competitividad y en el que, adem\u00e1s, se ha producido un vaciado de las soberan\u00edas nacionales \u2014y no digamos de las populares\u2014, en beneficio de una tecnocracia que act\u00faa pol\u00edticamente a favor de las \u00e9lites europeas y en menoscabo de las condiciones de bienestar de las clases populares.\u00a0Y si coincidimos en que para \u00e9stas \u00faltimas la creaci\u00f3n del euro se trata de un proyecto fallido, la cuesti\u00f3n que inmediatamente se plantea es qu\u00e9 pueden hacer, al menos las de los pa\u00edses perif\u00e9ricos sobre los que est\u00e1 recayendo con mayor intensidad el peso del ajuste, frente a un futuro tan poco esperanzador y en el que las opciones de reforma en un sentido solidario se van bloqueando con candados cada vez m\u00e1s f\u00e9rreos.<\/p>\n<p>La respuesta a esta cuesti\u00f3n va a depender de cu\u00e1l sea la concepci\u00f3n que se tenga de la crisis actual, de las din\u00e1micas que la mantienen activa y de las perspectivas de evoluci\u00f3n de las relaciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas al interior de la Eurozona que pudieran revertir la situaci\u00f3n actual o, en sentido contrario, consolidarla.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>III<\/strong><\/p>\n<p>A mi modo de ver, la crisis presenta en estos momentos dos dimensiones dif\u00edcilmente reconciliables y que facilitan la consolidaci\u00f3n del status quo actual.<\/p>\n<p>La primera dimensi\u00f3n es financiera y se centra en el problema del endeudamiento generalizado que, en el caso de la mayor parte de los pa\u00edses perif\u00e9ricos, se inici\u00f3 como un problema de deuda privada y se convirti\u00f3 en uno de deuda p\u00fablica cuando se rescat\u00f3 \u2014y, por tanto, se socializ\u00f3\u2014 la deuda del sistema financiero. Los niveles que ha alcanzado el endeudamiento, tanto privado como p\u00fablico, son tan elevados que es imposible que esa deuda pueda reembolsarse completa, y eso es algo de lo que se debe ser plenamente consciente por sus consecuencias pr\u00e1cticas. De eso, y del hecho de que, privados de moneda nacional y con unas tasas de crecimiento de la ratio deuda\/PIB muy superiores a las de la tasa de crecimiento econ\u00f3mico, la carga de la deuda se hace insostenible y se convierte en una bomba de relojer\u00eda que en alg\u00fan momento estallar\u00e1 sin remedio.<\/p>\n<p>La segunda dimensi\u00f3n es real y se concreta en las diferencias de competitividad entre las econom\u00edas centrales y las econom\u00edas perif\u00e9ricas. Esas diferencias se encuentran, entre otros factores, en el origen de la crisis y el problema de fondo es que no s\u00f3lo no est\u00e1n disminuyendo sino que se est\u00e1n ampliando. Es m\u00e1s, la lectura de la reducci\u00f3n de los desequilibrios externos de las econom\u00edas perif\u00e9ricas al interior de la Eurozona como un s\u00edntoma de que estamos en tr\u00e1nsito de superaci\u00f3n de la crisis es manifiestamente perversa porque desconsidera la tremenda repercusi\u00f3n del estancamiento econ\u00f3mico sobre las importaciones.<\/p>\n<p>El v\u00ednculo de conexi\u00f3n entre ambas dimensiones de la crisis lo constituye la posici\u00f3n dominante alcanzada por los pa\u00edses centrales frente a los perif\u00e9ricos y, en concreto, la posici\u00f3n alcanzada por Alemania en el conjunto de la Eurozona, no s\u00f3lo relevante por su peso econ\u00f3mico sino tambi\u00e9n por su control pol\u00edtico de las din\u00e1micas de reconfiguraci\u00f3n de la Eurozona que se est\u00e1n desarrollando con la excusa de ser soluciones frente a la crisis pero que act\u00faan, de hecho, reforzando su hegemon\u00eda.<\/p>\n<p>Si a ello se le a\u00f1aden las peculiaridades de su estructura productiva, caracterizada por la debilidad cr\u00f3nica de su demanda interna \u2014y, por tanto, por la existencia recurrente de exceso de ahorro nacional\u2014 y la potencia de su demanda externa \u2014fundamento de sus super\u00e1vits comerciales continuos\u2014, comprobaremos c\u00f3mo lo que parec\u00eda un c\u00edrculo virtuoso de crecimiento para toda la Eurozona se ha acabado convirtiendo en un yugo sobre las econom\u00edas perif\u00e9ricas, principal destino de los flujos financieros a trav\u00e9s de los que Alemania rentabilizaba sus excedentes de ahorro interno y comerciales recicl\u00e1ndolos en forma de deuda externa que colocaba en dichas econom\u00edas.<\/p>\n<p>De esa forma, Alemania ha reconvertido su posici\u00f3n acreedora en una posici\u00f3n de dominaci\u00f3n cuasi hegem\u00f3nica que le permite imponer las pol\u00edticas necesarias a sus intereses. Esto implica, en la pr\u00e1ctica, que cualquier soluci\u00f3n de naturaleza cooperativa para resolver la crisis es autom\u00e1ticamente rechazada mientras que se refuerzan, por el contrario, los planteamientos de naturaleza competitiva entre econom\u00edas cuyas desigualdades en t\u00e9rminos de competitividad ya se han demostrado insostenibles en un marco tan dis\u00edmil y asim\u00e9trico como el de la Eurozona.<\/p>\n<p>Y, as\u00ed, resulta tan tr\u00e1gico como desolador asistir a la aquiescencia con la que los gobiernos de la Eurozona perif\u00e9rica asumen y aplican pol\u00edticas que est\u00e1n agravando las diferencias estructurales preexistentes y que, por lo tanto, no hacen sino acentuar las diferencias en t\u00e9rminos productivos y de bienestar entre el centro y la periferia sin que pueda existir ning\u00fan viso de soluci\u00f3n a trav\u00e9s de las mismas: los procesos de deflaci\u00f3n interna no s\u00f3lo merman la capacidad adquisitiva de las clases populares sino que, adem\u00e1s, elevan la carga real de la deuda a nivel interno tanto de la deuda privada (por la v\u00eda de la deflaci\u00f3n salarial) como de la deuda p\u00fablica (por el diferencial entre las tasas de crecimiento del producto interior bruto y de la deuda p\u00fablica), con el agravante a\u00f1adido de que cualquier apreciaci\u00f3n del tipo de cambio del euro se traduce en una erosi\u00f3n de las ganancias de competitividad espurias conseguidas por la v\u00eda de la deflaci\u00f3n salarial. Se trata, por tanto, de un camino hacia el abismo del subdesarrollo.<\/p>\n<p>Es por ello por lo que, si no se producen cambios estructurales radicales (que pasan todos ellos por mecanismos de transferencias fiscales redistributivas), la Eurozona se consolidar\u00e1 como un espacio asim\u00e9trico de acumulaci\u00f3n de capitales en el que las econom\u00edas perif\u00e9ricas se ver\u00e1n condenadas a desenvolverse en alguna de las soluciones de equilibrio sin crecimiento posibles, por utilizar un eufemismo economicista, o, en el peor de los casos, aqu\u00e9lla acabar\u00e1 saltando parcial o totalmente por los aires.<\/p>\n<p>El problema es que esas reformas radicales no s\u00f3lo no aparecen en la agenda europea, sino que son sistem\u00e1ticamente vetadas por Alemania. De hecho, creo que es f\u00e1cilmente constatable c\u00f3mo en estos momentos, en el seno de la Eurozona, existen tensiones entre los intereses de las \u00e9lites econ\u00f3micas y financieras europeas y los de las clases populares del conjunto de la Eurozona, m\u00e1s intensas en el caso de las de los Estados perif\u00e9ricos; entre los intereses de Alemania y otros Estados del centro y los de los Estados de la periferia; y entre las propuestas de soluci\u00f3n de la crisis impuestas por dichas \u00e9lites y Estados y la l\u00f3gica econ\u00f3mica m\u00e1s elemental, la que queda expresada en las principales identidades macroecon\u00f3micas que recogen las interrelaciones entre los balances de los sectores privado, p\u00fablico y externo de las econom\u00edas de la Eurozona. Todas esas tensiones, debidamente gestionadas por quienes detentan el poder en los diferentes \u00e1mbitos de expresi\u00f3n del mismo, son funcionales a la consolidaci\u00f3n de una Eurozona asim\u00e9trica, en el sentido ya se\u00f1alado, y dominada por Alemania.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>IV<\/strong><\/p>\n<p>Pero, adem\u00e1s, esas tensiones ciegan la posibilidad de una salida a la crisis para las clases populares que no sea de ruptura, tal y como se apunt\u00f3 al inicio de este texto. El problema se presenta cuando quienes \u00fanicamente est\u00e1n planteando esa posibilidad de ruptura unilateral, de salida del euro, son los partidos nacionalistas de extrema derecha, apropi\u00e1ndose de un sentimiento de insatisfacci\u00f3n popular creciente contra el euro, frente a una izquierda que sigue invocando la opci\u00f3n por unas reformas que confrontan directamente con los intereses de quienes han puesto a su servicio las potencialidades de dominaci\u00f3n imperial por la v\u00eda econ\u00f3mica que facilita el euro. Desde ese punto de vista, ser\u00eda oportuno dejar de visualizar al euro meramente como una moneda y pasar a asimilarlo a un arma de destrucci\u00f3n masiva que est\u00e1 destruyendo no s\u00f3lo el bienestar de los pueblos europeos sino, tambi\u00e9n, el sentimiento europe\u00edsta basado en la fraternidad entre esos pueblos que tanto trabajo cost\u00f3 construir.<\/p>\n<p>El problema de credibilidad se agrava para la izquierda cuando, para promover las reformas necesarias, se apela a la activaci\u00f3n de un sujeto, la \u201cclase trabajadora europea\u201d, que act\u00fae como vanguardia en la transformaci\u00f3n de la naturaleza de la Eurozona. Y es que la situaci\u00f3n de la clase trabajadora en Europa nunca se ha encontrado m\u00e1s deteriorada en lo que a conciencia e identidad de clase se refiere, sin que ello merme un \u00e1pice el hecho incontestable de que la relaci\u00f3n salarial sigue siendo la piedra de toque esencial del sistema capitalista. Como escrib\u00eda recientemente Ulhrich Beck, vivimos la tragedia de estar en momentos revolucionarios sin revoluci\u00f3n y sin sujeto revolucionario. Ah\u00ed es nada.<\/p>\n<p>En todo caso, el horizonte se clarificar\u00eda si la izquierda fuera capaz de dar una respuesta cre\u00edble a una cuesti\u00f3n que se niega a considerar y que, sin embargo, puede manifestarse m\u00e1s pronto que tarde en el escenario europeo y, concretamente, en Grecia: \u00bfqu\u00e9 podr\u00eda hacer un gobierno de izquierdas que alcanzara el poder en un \u00fanico pa\u00eds de la periferia? \u00bfDeber\u00eda esperar a que estuvieran dadas las condiciones objetivas en el resto de la Eurozona para proceder a su reforma, siendo conscientes de que eso exige el voto un\u00e1nime de 27 Estados, o deber\u00eda aprovechar la ventana de oportunidad que la historia le ha permitido abrir y promover la salida de ese Estado del euro?<\/p>\n<p>Evidentemente, la respuesta no es f\u00e1cil pero tampoco cabe hacerse trampas al solitario. Para ello es necesario reconocer de partida que, en el marco del euro, no hay margen alguno para pol\u00edticas realmente transformadoras que act\u00faen en beneficio de las clases populares. Es m\u00e1s, me atrever\u00eda a afirmar que en ese marco no hay margen alguno para la pol\u00edtica porque \u00e9sta ha sido secuestrada por el tipo de institucionalidad desarrollada para dar carta de naturaleza a una moneda que carece detr\u00e1s de cualquier tipo de proyecto de construcci\u00f3n de una comunidad pol\u00edtica integradora de los pueblos de Europa. Resulta, pues, un contrasentido reclamar procesos constituyentes cuando la condici\u00f3n de posibilidad previa para que ese proceso pueda realizarse con plenitud es la ruptura con el marco institucional, pol\u00edtico, econ\u00f3mico y legal que impone el euro. Una comunidad s\u00f3lo puede refundarse a trav\u00e9s de un proceso constituyente si lo hace sin restricciones de partida previas, impuestas desde fuera y que act\u00faan, para m\u00e1s inri, en detrimento de los intereses de las mismas clases populares que reclaman ese proceso constituyente.<\/p>\n<p>O, por decirlo en otros t\u00e9rminos,\u00a0<strong>la ruptura con el euro no es condici\u00f3n suficiente pero s\u00ed necesaria<\/strong>\u00a0para cualquier proyecto de transformaci\u00f3n social emancipatorio al que pueda aspirar la izquierda. Por lo tanto, reivindicar la revoluci\u00f3n en abstracto y, simult\u00e1neamente, tratar de preservar la moneda europea y las instituciones y pol\u00edticas que le son consustanciales en esta Europa del Capital hasta que se den las condiciones europeas para su reforma, constituye una contradicci\u00f3n en los t\u00e9rminos que resta credibilidad ante unas clases populares que parecen haber identificado al enemigo con mayor claridad que los dirigentes de la izquierda.<\/p>\n<p>Es por ello que hasta que esa contradicci\u00f3n no sea asumida y superada y los discursos pol\u00edticos y econ\u00f3micos sean ambos de ruptura y corran en paralelo; hasta que la salida del euro sea percibida no s\u00f3lo como un problema, sino tambi\u00e9n como parte de la soluci\u00f3n a la situaci\u00f3n dependiente de las econom\u00edas perif\u00e9ricas al abrir el horizonte de posibilidades para recomponerse como econom\u00edas y buscar su senda de desarrollo en la producci\u00f3n y provisi\u00f3n de bienestar de una forma m\u00e1s autocentrada y menos dependiente de su inserci\u00f3n en la econom\u00eda mundial; hasta que deje de atenazarnos el miedo a romper las cadenas del euro por carecer de certezas absolutas sobre c\u00f3mo podr\u00eda ser la vida fuera del mismo, de la misma forma que atenazaba a quienes se negaban a romper con el patr\u00f3n oro tras la Gran Depresi\u00f3n de los a\u00f1os treinta del siglo pasado; hasta que todo eso no ocurra s\u00f3lo me queda pronosticar, con pesar, un largo periodo de sufrimiento social y econ\u00f3mico para los pueblos y trabajadores de la periferia europea.<\/p>\n<p><strong>[Alberto Montero Soler es profesor de Econom\u00eda Aplicada de la Universidad de M\u00e1laga]<\/strong><\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"http:\/\/mientrastanto.org\/boletin-120\/notas\/salir-de-la-pesadilla-del-euro\">mientras tanto<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Frente a quienes mantienen que existen v\u00edas de reforma capaces de enfrentar la actual situaci\u00f3n de deterioro econ\u00f3mico y social, la realidad se empe\u00f1a en demostrar que la viabilidad de esas propuestas requiere de una condici\u00f3n previa inexcusable: la modificaci\u00f3n radical de la estructura institucional, de las reglas de funcionamiento y de la l\u00ednea ideol\u00f3gica que gu\u00eda el funcionamiento de la Eurozona.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":2505,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-2504","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-democracia-republica"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2504","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2504"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2504\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2505"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2504"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2504"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2504"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}