{"id":2541,"date":"2014-01-21T00:00:00","date_gmt":"2014-01-20T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2541"},"modified":"2020-02-19T10:12:45","modified_gmt":"2020-02-19T09:12:45","slug":"henri-lefebvre-y-la-revolucion-de-la-vida-cotidiana-la-ciudad-y-el-estado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2541","title":{"rendered":"Henri Lefebvre y la revoluci\u00f3n de la vida cotidiana, la ciudad y el Estado"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00bfQu\u00e9 Derecho a la Ciudad?<\/strong><\/p>\n<p>Ahora somos todos seguidores de Lefebvre, si a esto se le puede llamar serlo. Porque se ha reivindicado a Lefebvre con distintos fines desde colectivos muy variados, incluyendo a marxistas, heideggarianos y nietscheanos, as\u00ed como anarquistas, postmodernos y liberales de variadas denominaciones. Su nombre es invocado de forma sistem\u00e1tica en los debates sobre la vida cotidiana, las pol\u00edticas urbanas y la teor\u00eda del Estado, a la vez que determinados aspectos de su obra aparecen en la vanguardia de distintas disciplinas acad\u00e9micas desde la sociolog\u00eda a la arquitectura, desde la geograf\u00eda a los estudios culturales \u2014 aunque curiosamente, no tanto en filosof\u00eda, la disciplina con la que estuvo m\u00e1s sistem\u00e1tica y cr\u00edticamente comprometido. Sin embargo es poco probable que esta enorme variedad de apropiaciones de su obra hubiera gustado mucho a Lefebvre. Un buen ejemplo es la reciente popularidad del concepto \u2018Derecho a la Ciudad\u2019, que actualmente es un lugar com\u00fan en el mundo de los estudios urbanos, el planeamiento y la arquitectura \u2014 invocado tanto por David Harvey como por el Banco Mundial, con intenciones radicalmente divergentes. Como es imposible estar de acuerdo simult\u00e1neamente con el Banco Mundial y David Harvey, nos debemos preguntar: \u00bfc\u00f3mo ha podido el Banco Mundial domesticar el Derecho a la Ciudad en un marco de democracia (neo) liberal, cuando de hecho el programa pol\u00edtico espec\u00edfico de Lefebvre, expresado en este eslogan hoy tan popular, era sencillamente cambiar la ciudad para cambiar el mundo (changer la ville, changer la vie!)? Ha sido posible despolitizar el Derecho a la Ciudad y olvidarse de cambiar el mundo \u2014al igual que ha sido posible dar una nueva imagen al concepto hegeliano-marxista de sociedad civil entendido en t\u00e9rminos de lucha social, transform\u00e1ndolo en instrumento t\u00e9cnico para la vanguardia del \u2018desarrollo\u2019 neoliberal (ONGs), o transformar la concepci\u00f3n anarco-socialista de democracia radical devenida en manual de formaci\u00f3n en \u2018participaci\u00f3n\u2019 y \u2018resoluci\u00f3n de conflictos\u2019\u2014 equiparando una noci\u00f3n descafeinada del \u2018derecho a la ciudad\u2019 con una respetable lista de derechos liberales que han coexistido con el capitalismo m\u00e1s o menos pac\u00edficamente desde las Guerras Mundiales. Si somos capaces de leer los trabajos que realiz\u00f3 Lefebvre sobre el espacio, relacion\u00e1ndolos con el resto de su obra \u2014especialmente con sus contribuciones a la comprensi\u00f3n de la vida cotidiana y \u2018lo global\u2019 (Estado y capital) como niveles de la realidad social condicionados por lo urbano\u2014 advertiremos el engreimiento y oportunismo del \u2018derecho a la ciudad\u2019 democr\u00e1tico-liberal como lo advertimos en otros derechos, incluyendo el derecho a bombardear ciudades en nombre de los \u2018derechos humanos\u2019. Aproxim\u00e1ndonos a Lefebvre de una forma hol\u00edstica, vemos, veinte a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, c\u00f3mo Lefebvre arg\u00fcir\u00eda que algunos m\u00e1s que usar sus ideas han abusado de ellas y dejar\u00eda claro por qu\u00e9 no es amigo de todos, ni puede justificar cualquier ideolog\u00eda.<\/p>\n<p><strong>La obra de Lefebvre<\/strong><\/p>\n<p>Para ser justos con los m\u00faltiples seguidores del Derecho a la Ciudad y con sus muy distintas interpretaciones de esta obra, se debe reconocer que comprender a su autor no es tarea f\u00e1cil. Durante un periodo de m\u00e1s de seis d\u00e9cadas Lefebvre escribi\u00f3 unos setenta libros y un n\u00famero incluso mayor de ensayos cortos sobre una impresionante variedad de temas. De hecho, se puede afirmar que estuvo profundamente comprometido en todos los grandes debates de la vida pol\u00edtica e intelectual francesa del siglo XX, y que hizo contribuciones originales a alguno de ellos \u2014 primero durante las tres d\u00e9cadas en las que form\u00f3 parte del Partido Comunista Franc\u00e9s (PCF) (1928-1958) y despu\u00e9s durante otras tres fuera de \u00e9l (1958-1990). En este empe\u00f1o Lefebvre podr\u00eda presumir de haber divulgado el marxismo en Francia, de haber desarrollado los conceptos de \u2018vida cotidiana\u2019 y Sociedad Burocr\u00e1tica del Consumo Controlado, de haber examinado la ling\u00fc\u00edstica, analizado el psicoan\u00e1lisis, dado clases de m\u00fasica, teorizado sobre el espacio, propuesto la autogesti\u00f3n y el Derecho a la Ciudad, y estudiado el tiempo \u2014 mientras tambi\u00e9n daba a conocer sus puntos de vista sobre los temas dominantes del pensamiento franc\u00e9s, a trav\u00e9s de pol\u00e9micos an\u00e1lisis del surrealismo, el existencialismo, el estructuralismo, el postestructuralismo y de los as\u00ed llamados finales de la ideolog\u00eda y de la historia. Lefebvre fue un pensador prol\u00edfico, ecl\u00e9ctico y original, sin duda, pero no siempre conciso o sistem\u00e1tico. Como escritor fue en algunos momentos brillante y l\u00facido, pero a menudo tambi\u00e9n peripat\u00e9tico e inc\u00f3modo de leer en la vertiente escrita de su conocimiento pol\u00edtico-filos\u00f3fico. Lefebvre requiere una prolongada capacidad de atenci\u00f3n, y una comprensi\u00f3n global, que no se encuentran en abundancia en la academia anglo-americana acostumbrada a la lectura de cap\u00edtulos y art\u00edculos m\u00e1s que de libros y obras completas. No es sorprendente que la mayor parte de lecturas de Lefebvre, en particular dentro de las disciplinas espaciales, sigan siendo parciales y que las apreciaciones hol\u00edsticas de su obra sean raras.<\/p>\n<p><strong>Pol\u00edtica Revolucionaria<\/strong><\/p>\n<p>Aqu\u00ed radica un problema, especialmente para los estudios urbanos, que no se deber\u00eda ni obviar ni atribuir \u00fanicamente al estilo idiosincr\u00e1sico de Lefebvre y al amplio alcance de sus obras. A lo largo de su vasta y voluminosa producci\u00f3n literaria, es posible percibir una notable consistencia, tanto metodol\u00f3gica como pol\u00edtica, en todos los temas sobre los que escribi\u00f3. Lo que permanece invariable en Lefebvre a trav\u00e9s de todas las vicisitudes pol\u00edticas del \u00faltimo siglo, es sobre todo su compromiso con un marxismo humanista y anarquista, severamente cr\u00edtico con las tendencias economicistas y burocr\u00e1ticas tanto del PCF, como de los socialismos reales de los pa\u00edses miembros del Consejo de Ayuda Mutua Econ\u00f3mica (CAME), y firmemente orientado hacia la revoluci\u00f3n. Sin embargo esta parte esencial de la obra de Lefebvre \u2014marxismo y revoluci\u00f3n\u2014 a\u00fan no se ha hecho constar con suficiente claridad en una academia anglo-americana deslumbrada por el postmodernismo de los a\u00f1os 80 y 90, coyuntura en la que los lectores de habla inglesa comenzaron a conocer algunas partes de su trabajo mediante traducciones y referencias. Con anterioridad a \u00e9sta, la atenci\u00f3n que la incipiente corriente de econom\u00eda pol\u00edtica urbana de los 70 dedic\u00f3 a Lefebvre tampoco ayud\u00f3 mucho en este sentido, dado su punto de vista pol\u00edtico-econ\u00f3mico, que en retrospectiva parece un marco de referencia m\u00e1s limitado que el que aporta la propia investigaci\u00f3n de Lefebvre sobre producci\u00f3n del espacio. Al igual que el marxismo no se puede reducir a la econom\u00eda pol\u00edtica precisamente porque incorpora una cr\u00edtica radical de la econom\u00eda pol\u00edtica, el concepto de producci\u00f3n del espacio de Lefebvre es m\u00e1s amplio que cualquier econom\u00eda pol\u00edtica del espacio, y a la vez incorpora una cr\u00edtica fundamental a \u00e9sta: una cr\u00edtica del papel que juegan tanto el capital como el Estado en la creaci\u00f3n del espacio. Sin embargo, gracias a los esfuerzos recientes por comprender la totalidad del pensamiento de Lefebvre, actualmente es posible no s\u00f3lo insistir en los temas recurrentes de su fascinante trayectoria intelectual y pol\u00edtica, sino tambi\u00e9n apreciar sus contribuciones a la comprensi\u00f3n del marxismo y la revoluci\u00f3n, sin los cuales cualquier intento de apropiarse de su pensamiento urbano quedar\u00eda empobrecido sustancialmente.<\/p>\n<p><strong>Marxismo heterodoxo<\/strong><\/p>\n<p>Adaptando una c\u00e9lebre frase de Jean-Paul Sartre, se puede decir que Lefebvre fue sin duda un fil\u00f3sofo marxista iconoclasta del siglo XX, pero tambi\u00e9n que no todos los fil\u00f3sofos marxistas iconoclastas del siglo XX fueron Lefebvre. De hecho, las diferencias y similitudes entre Lefebvre y otros exponentes destacados del marxismo en la Europa contempor\u00e1nea ayudan a ubicarle en la especificidad del contexto pol\u00edtico e intelectual franc\u00e9s, a la vez que muestran c\u00f3mo ensanch\u00f3 los l\u00edmites del marxismo en ese pa\u00eds, aderezando en ocasiones su herencia hegeliana con elementos de Schelling, Nietzsche y Heidegger. \u00bfQu\u00e9 es entonces lo que distingue la lectura que hace Lefebvre de Marx, y que constituye un n\u00facleo inalterable en toda su obra? En el prefacio de 1961 a la quinta edici\u00f3n francesa de Materialismo Dial\u00e9ctico Lefebvre identifica los conceptos clave de Marx que suscitaron por primera vez su atenci\u00f3n en los a\u00f1os 20 y 30, y que se estaban comenzando a suprimir en aquellos momentos del marxismo oficial de la URSS y del PCF: alienaci\u00f3n, praxis, el hombre total y totalidad social. El compromiso inquebrantable con estas categor\u00edas te\u00f3ricas que incorporan una fuerte carga pol\u00edtica alent\u00f3 no s\u00f3lo su identidad heterodoxa, en comparaci\u00f3n con los partidos de la Internacional Comunista durante el \u00faltimo siglo, sino tambi\u00e9n su palpable desagrado por las modas intelectuales dominantes en la izquierda francesa de postguerra, en particular el estructuralismo y el post-estructuralismo. La en\u00e9rgica oposici\u00f3n de Lefebvre al antihumanismo te\u00f3rico de estas \u00faltimas corrientes \u2014defendido por Louis Althusser, Michel Foucault y Jacques Derrida, con los que comparti\u00f3 intereses como ideolog\u00eda, poder y lenguaje\u2014 vuelve filol\u00f3gicamente insostenible la visi\u00f3n parcial que los angloamericanos tienen de \u00e9l como estudioso \u2018postmoderno\u2019 del espacio. Tambi\u00e9n pone en cuesti\u00f3n la coherencia de su apropiaci\u00f3n selectiva de Heidegger y Nietzsche, pensadores situados claramente para sus lectores m\u00e1s rigurosos dentro de una problem\u00e1tica anti-human\u00edstica, a la que \u00e9l se opon\u00eda firmemente. Lefebvre \u2014a diferencia de Derrida o Foucault\u2014 no parece haber recibido la famosa Carta sobre el humanismo de Heidegger.<\/p>\n<p><strong>Usos de la alineaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Si Lefebvre era una clase peculiar de marxista, esa peculiaridad ten\u00eda que ver por una parte con un cierto eclecticismo intelectual, marcado por su predilecci\u00f3n por asaltar las neveras filos\u00f3ficas de Nietzsche, Heidegger y diversos fil\u00f3sofos, con el fin de hacer acopio de alimento para su propio pensamiento rom\u00e1ntico-revolucionario; y por otra parte con una asombrosa originalidad en el estudio de la modernidad urbana como fen\u00f3meno global estimulado por el Estado y el capital, en todo ello vemos una serie de contribuciones novedosas al marxismo en particular y a la teor\u00eda cr\u00edtica en general. Las innovaciones conceptuales resultantes se centraron sobre todo en la vida cotidiana, la urbanizaci\u00f3n, el espacio, el tiempo, la diversidad, el Estado y la modernidad, convirtiendo diversos fen\u00f3menos situados hasta ese momento al margen de la corriente dominante del marxismo, en conceptos te\u00f3ricos sugerentes para la pol\u00edtica radical. Este prodigioso esfuerzo intelectual estaba respaldado evidentemente por la fidelidad de Lefebvre a aquellos conceptos fundacionales que encontr\u00f3 en Marx y Hegel y que ya hemos se\u00f1alado: alienaci\u00f3n, praxis, hombre total y totalidad social. Conviene recordar, a este respecto, la nota que escribi\u00f3 sobre \u00e9l Perry Anderson en Tras las huellas del materialismo hist\u00f3rico (1986) reflexionando sobre la conversi\u00f3n de una gran parte de la intelligentsia francesa de tendencias marxistas hacia variaciones de la Nouvelle Philosophie que sigui\u00f3 al Mayo del 68: \u00abHenri Lefebvre, el superviviente m\u00e1s anciano de la tradici\u00f3n ya comentada, ha continuado produciendo una obra imperturbable y original sobre temas normalmente ignorados por la izquierda sin doblegarse ni desviarse en su octava d\u00e9cada\u00bb. El \u00abprecio de dicha constancia\u00bb, sin embargo, \u00abfue el relativo aislamiento\u00bb, en particular en el coraz\u00f3n del existencialismo, el estructuralismo y el post-estructuralismo. Pero, al igual que \u00abning\u00fan cambio intelectual es universal\u00bb, tampoco ninguna coyuntura es eterna (Anderson, 1986:33). Cuatro d\u00e9cadas despu\u00e9s de Mayo del 68, tras la aparici\u00f3n lenta pero constante de sus reflexiones, que anteriormente resultaron prematuras, en las librer\u00edas de habla inglesa, Lefebvre ha pasado de un relativo aislamiento a un relativo estrellato. Pero hay un precio para esta popularidad actual: Lefebvre no s\u00f3lo ha sido resucitado sino tambi\u00e9n rehabilitado por la academia anglo-americana, de modo que ahora es presentable tambi\u00e9n ante el Banco Mundial y Naciones Unidas, eliminados demasiados rastros embarazosos de su ant\u00eddoto contra la alineaci\u00f3n, el comunismo anarquista.<\/p>\n<p><strong>Est\u00e9tica y pol\u00edtica<\/strong><\/p>\n<p>Cualquier juicio sobre este as\u00e9ptico renacimiento de Lefebvre requiere una mirada al contexto hist\u00f3rico de su nacimiento: el momento de modernismo delimitado por las dos Guerras Mundiales europeas, que estuvo cargado de una combinaci\u00f3n explosiva de pol\u00edtica revolucionaria, arte radical y nuevas tecnolog\u00edas. Lefebvre naci\u00f3 cerca de los Pirineos, en Hegetmau en el seno de una familia de clase media. En el momento de la Revoluci\u00f3n Bolchevique ten\u00eda 16 a\u00f1os y era estudiante de filosof\u00eda. Termin\u00f3 sus estudios universitarios de Filosof\u00eda en la Sorbona bajo la direcci\u00f3n de L\u00e9on Brunschvicg y Maurice Blondel, antes de unirse a principios de los a\u00f1os 20 a un peque\u00f1o pero influyente grupo de intelectuales con inclinaciones art\u00edsticas y filos\u00f3ficas radicales, entre los que se encontraban Paul Nizan, Georges Politzer, Norbert Guterman, Georges Friedmann y Pierre Morhange. Juntos realizaron una revista fundamental de ideas radicales llamada Philosophies, dedicada a la cr\u00edtica tanto del misticismo bergsoniano como de las formas del pensamiento racionalista positivista que entonces dominaban la vida intelectual francesa. En el desaf\u00edo a la ideolog\u00eda reinante lanzado por este grupo tambi\u00e9n conocido como los philosophes, el arte jugaba un papel protagonista, recurr\u00edan al dadaismo y especialmente al surrealismo, liderados respectivamente por Tristan Tzara y Andr\u00e9 Breton. Junto a sus incursiones en Rabelais, Pascal, Schelling, Nietzsche y Freud, el surrealismo les sirvi\u00f3 como arma contra las rigideces racionalistas tanto de la mente como del mundo, de las que los marxismos oficiales de la \u00e9poca tambi\u00e9n eran c\u00f3mplices, puesto que tend\u00edan a concebirse como expresiones de la econom\u00eda pol\u00edtica y no como cr\u00edticas de la misma. Sin embargo, Lefebvre encontr\u00f3 tambi\u00e9n una limitaci\u00f3n en el surrealismo a este respecto, a pesar de su fuerza cr\u00edtica-ut\u00f3pica proveniente en gran parte de una interpretaci\u00f3n radical del concepto freudiano de inconsciente, por mantenerse en el nivel de la cr\u00edtica y no estar a la altura de una praxis revolucionaria. Es en aras de esta \u00faltima que se uni\u00f3 al PCF en 1928 junto a sus compa\u00f1eros philosophes, pasando una temporada entre rejas por oponerse con un manifiesto al ataque franc\u00e9s al Rif marroqu\u00ed en 1925. Mantendr\u00eda el carnet del partido durante los siguientes treinta a\u00f1os, y, durante el resto de su vida como intelectual y activista, conservar\u00eda un enfoque dial\u00e9ctico human\u00edstico nutrido m\u00e1s por el arte de vanguardia y la filosof\u00eda radical que por el marxismo economicista u \u2018ortodoxo\u2019 en cualquiera de sus formas.<\/p>\n<p><strong>Humanismo<\/strong><\/p>\n<p>El evento te\u00f3rico decisivo para Lefebvre en el periodo de preguerra fue el descubrimiento tard\u00edo de los primeros trabajos filos\u00f3ficos de Marx, los manuscritos de Par\u00eds de 1844. David Ryazanov era el director del Instituto Marx-Engels de Mosc\u00fa cuando los descubri\u00f3 en sus archivos, tras lo cual fue destituido de su puesto y enviado a un campo de trabajo dos a\u00f1os antes de su publicaci\u00f3n en 1932. Muri\u00f3 en 1938, por orden de Stalin, pero los Manuscritos econ\u00f3micos y filos\u00f3ficos de 1844 de Marx, que salieron a la luz gracias a su esfuerzo ejemplar \u2014con la ayuda editorial de Luk\u00e1cs, exiliado en esos momentos en Mosc\u00fa\u2014 corrieron mejor suerte, debido fundamentalmente a tres pioneros del marxismo occidental, influidos profunda e independientemente por el joven Marx. Luk\u00e1cs recuerda v\u00edvidamente en su pr\u00f3logo de 1967 a Historia y conciencia de clase el \u00abefecto abrumador\u00bb que tuvieron los Manuscritos de Par\u00eds en su pensamiento, llev\u00e1ndole a revisar radicalmente su tesis de la \u2018reificaci\u00f3n\u2019 que deb\u00eda m\u00e1s a Hegel que a Marx, y a establecer una distinci\u00f3n entre los conceptos de objetivaci\u00f3n y enajenaci\u00f3n, oponi\u00e9ndose a Hegel y siguiendo a Marx en la idea de que mientras la primera categor\u00eda tiene que ver con un modo de existencia consustancial al ser humano, la \u00faltima denota una expresi\u00f3n particular de ella derivada de unas relaciones sociales opresivas. En 1932, la reacci\u00f3n de Herbert Marcuse, entonces en Berl\u00edn, a los manuscritos de Par\u00eds no fue menos sorprendente, cuando escribi\u00f3 en Die Gesellschaft que estos escritos filos\u00f3ficos daban \u00abuna nueva base a toda la teor\u00eda del \u2018socialismo cient\u00edfico\u2019\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\">1<\/a>. \u00abEn Par\u00eds\u00bb, como se\u00f1ala Anderson, \u00abLefebvre fue autor de las primeras traducciones de los Manuscritos a una lengua extranjera: su primera edici\u00f3n de ellos, preparada en colaboraci\u00f3n con Guterman, apareci\u00f3 en 1933; la primera obra te\u00f3rica importante que expuso una reconstrucci\u00f3n del pensamiento de Marx como un todo a la luz de sus Manuscritos de 1944 fue el Materialismo Dial\u00e9ctico de Lefebvre, escrito en 1934-35\u00bb (Anderson, 1979:66).<\/p>\n<p><strong>El hombre total<\/strong><\/p>\n<p>Para Lefebvre la \u2018praxis\u2019 es la esencia de la dial\u00e9ctica. En consecuencia, gran parte de la segunda mitad de Materialismo Dial\u00e9ctico (edici\u00f3n original 1939) presenta la elaboraci\u00f3n del concepto de praxis. Lefebvre se basa aqu\u00ed no s\u00f3lo en los manuscritos de Par\u00eds sino tambi\u00e9n en El Capital (1867), oponi\u00e9ndose a los campos tanto del estructuralismo como del humanismo en el \u00e1mbito del marxismo, al defender que no existe una \u2018brecha epistemol\u00f3gica\u2019 entre los trabajos \u2018tempranos\u2019 y \u2018tard\u00edos\u2019 de Marx. Por el contrario, encuentra en Marx una notable consistencia, entendiendo en particular las secciones sobre la mercanc\u00eda de El Capital como una aplicaci\u00f3n provechosa del concepto de enajenaci\u00f3n al modo de producci\u00f3n capitalista \u2014 que genera no s\u00f3lo una \u2018econom\u00eda pol\u00edtica\u2019 sino tambi\u00e9n una \u2018cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica\u2019. El Estado y el capital se presentan en esta visi\u00f3n como formas de enajenaci\u00f3n humana y actualizaciones del trabajo inhumano. Lefebvre interpreta aqu\u00ed la se\u00f1al dial\u00e9ctica de que \u00abel hombre no ha nacido a\u00fan\u00bb, que \u00abest\u00e1 todav\u00eda en los dolores de parto de su nacimiento\u00bb. Porque el \u2018hombre\u2019 \u00abno es a\u00fan m\u00e1s que en y por su contrario: lo inhumano\u00bb (Lefebvre, 1974a:112). En la \u2018producci\u00f3n del hombre por \u00e9l mismo\u2019 que Lefebvre toma como la base del humanismo, las formas inhumanas mediante las que la humanidad se realiza a s\u00ed misma est\u00e1n \u00abfundadas sobre una determinada praxis\u00bb que tiene su propia \u00abestructura econ\u00f3mica y social\u00bb \u2014 que hay que \u00absobrepasar para crear una praxis nueva\u2026\u00bb (Lefebvre, 1974a: 119). La praxis en este sentido incorpora lo que Hegel califica como Aufhebung (superaci\u00f3n) porque \u00abel humanismo total no se propone destruir\u00bb las relaciones sociales existentes, \u00absino por el contrario, liberarlas de sus l\u00edmites\u00bb. En esta lucha por el \u2018hombre total\u2019 Lefebvre sit\u00faa el \u00e9nfasis decisivo no tanto en la ciencia como en el arte, que \u00e9l no consideraba simplemente una expresi\u00f3n de \u00ablos m\u00e1s altos valores del pasado\u00bb, sino tambi\u00e9n un \u00abtrabajo productor liberado de los caracteres de la alienaci\u00f3n\u00bb (Lefebvre, 1974a:122). A\u00fan as\u00ed era muy consciente de que \u00abaquello que deber\u00eda ser \u2018fin en s\u00ed\u2019 (en t\u00e9rminos \u00e9ticos) no es a\u00fan m\u00e1s que medio: la actividad creadora, la esencia humana, la individualidad\u00bb (Lefebvre, 1974a:115). De ah\u00ed el \u00e9nfasis en \u00abla noci\u00f3n dial\u00e9ctica de la alienaci\u00f3n\u00bb que domina y resume la \u00abdescripci\u00f3n del hombre del devenir\u00bb, es decir, el \u00abdrama hist\u00f3rico de lo humano\u00bb y la \u00absignificaci\u00f3n \u00faltima de la praxis\u00bb en la creaci\u00f3n del \u2018hombre total\u2019 (Lefebvre, 1974a:119).<\/p>\n<p>El hombre total es el sujeto y el objeto del devenir. Es el sujeto viviente que se opone al objeto y supera esta oposici\u00f3n. Es el sujeto que est\u00e1 quebrado en actividades parciales y en determinaciones dispersas y que sobrepasa la dispersi\u00f3n. Es el sujeto de la acci\u00f3n, y al mismo tiempo el objeto \u00faltimo de la acci\u00f3n. [\u2026] El hombre total es el hombre \u2018desalienado\u2019. [\u2026] El fin de la alienaci\u00f3n humana ser\u00e1 \u2018la vuelta del hombre a s\u00ed mismo\u2019. [\u2026] Esta organizaci\u00f3n de la comunidad humana no terminar\u00e1 la historia sino m\u00e1s bien la \u2018prehistoria\u2019 del hombre, su \u2018historia natural\u2019. [\u2026] Inaugurar\u00e1 el per\u00edodo verdaderamente humano, en el cual el hombre dominado al destino intentar\u00e1 por fin resolver los problemas humanos: los problemas de la felicidad, del conocimiento, del amor y de la muerte. (Lefebvre, 1974a:119-120)<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 es la revoluci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n m\u00e1s recurrente en las contribuciones originales de Lefebvre al marxismo y a la teor\u00eda cr\u00edtica fue el concepto de vida cotidiana. Es el tema de su obra de tres vol\u00famenes Critique de la vie quotidienne (1947\/58, 1961, 1981 &#8211; fechas de los originales franceses), de La vie quotidienne dans le monde moderne (1968a), y de \u00c9l\u00e9ments de rythmanalyse (1992). Tambi\u00e9n juega un papel crucial en sus trabajos de postguerra sobre la modernidad, el espacio, la ciudad y el Estado. Lefebvre no oculta la centralidad de este concepto en su obra cuando define el \u00abmarxismo como conocimiento cr\u00edtico de la vida cotidiana\u00bb, en el primer volumen de Cr\u00edtica de la vida cotidiana al un\u00edsono con Debord y los Situacionistas, con los que colabor\u00f3 estrechamente sobre este tema y otros relacionados con el urbanismo a principios de los a\u00f1os 60 (Lefebvre, 1991:138). En Materialismo Dial\u00e9ctico ya es evidente que la continua fascinaci\u00f3n de Lefebvre con la vida cotidiana surge naturalmente de su compromiso creativo con los conceptos de alienaci\u00f3n y praxis:<\/p>\n<p>La praxis es el punto de partida y el de llegada del materialismo dial\u00e9ctico. Esta palabra designa filos\u00f3ficamente lo que el sentido com\u00fan llama: \u2018la vida real\u2019 esta vida que es a la vez m\u00e1s prosaica y m\u00e1s dram\u00e1tica que la del esp\u00edritu especulativo. La finalidad del materialismo dial\u00e9ctico no es otra que la expresi\u00f3n l\u00facida de la praxis, del contenido real de la vida, y correlativamente, la Transformaci\u00f3n de la praxis actual en una pr\u00e1ctica social consciente, coherente y libre. (Lefebvre, 1974:80)<\/p>\n<p>Esta formulaci\u00f3n anticipa c\u00f3mo dieron forma al pensamiento de Lefebvre algunos momentos reveladores de la praxis en la tradici\u00f3n revolucionaria socialista: la Comuna de Par\u00eds, la Revoluci\u00f3n Bolchevique y Mayo del 68. Tanto Lefebvre como los Situacionistas nos urgen a considerar la Comuna no simplemente como un evento pol\u00edtico en t\u00e9rminos de las categor\u00edas convencionales, sino m\u00e1s bien como una revoluci\u00f3n del espacio urbano y de la vida cotidiana. Su estrecha colaboraci\u00f3n en este asunto les conduce a la conclusi\u00f3n radical de que la prueba definitiva para la revoluci\u00f3n subyace en la vida cotidiana. De ah\u00ed la clara pregunta en el segundo volumen de la Cr\u00edtica de la vida cotidiana: \u00ab\u00bfQu\u00e9 quer\u00eda Marx?\u00bb Y su respuesta: \u00abMarx quer\u00eda cambiar la vida cotidiana\u00bb, porque, \u00abcambiar el mundo es sobre todo cambiar el modo en el que cotidianamente se vive la vida real\u00bb. De hecho, Lefebvre llega \u00abhasta el punto de decir que la cr\u00edtica de la vida cotidiana \u2014cr\u00edtica radical orientada a alcanzar la metamorfosis de la vida cotidiana\u2014 es la \u00fanica que ha retomado y continuado el aut\u00e9ntico proyecto marxista: reemplazar a la filosof\u00eda y realizarla\u00bb (Lefebvre, 2002:35).<\/p>\n<p><strong>Momentos y situaciones<\/strong><\/p>\n<p>Lefebvre desde su posici\u00f3n de profesor carism\u00e1tico de la Universidad de Nanterre estuvo muy implicado en los acontecimientos de Mayo del 68, al atraer multitudes a cursos como \u2018m\u00fasica y sociedad\u2019 y al contar entre sus alumnos con algunos de tendencias radicales como Daniel Cohn-Bendit. El magn\u00edfico relato de Kristin Ross Mayo del 68 y sus vidas posteriores (2002) expone la aguda percepci\u00f3n lefebvriana de este hito del capitalismo tard\u00edo, la interpretaci\u00f3n de lo que result\u00f3 ser campo de batalla para la teor\u00eda francesa post-1968 a favor y principalmente en contra de la revoluci\u00f3n. Por lo tanto Mayo del 68 ofrece una magn\u00edfica posici\u00f3n estrat\u00e9gica desde la que observar no s\u00f3lo la intervenci\u00f3n de Lefebvre en \u00e9l, sino tambi\u00e9n algunos rasgos innovadores de su pensamiento radical. Como apunta Ross:<\/p>\n<p>El campus funcionalista de Nanterre, inaugurado en 1964 y construido en las peores periferias de inmigrantes de las afueras de Par\u00eds, proporcion\u00f3 a los estudiantes una lecci\u00f3n directa \u2018en vivo\u2019 del desarrollo desigual \u2014una experiencia diaria que Henri Lefebvre, sin ir m\u00e1s lejos, nunca se cansa de remarcar que fue la principal \u2018causa\u2019 de Mayo del 68. Los estudiantes de Nanterre [\u2026] actuaron como catalizadores de formas de expresi\u00f3n, representaci\u00f3n y movilizaci\u00f3n de trabajadores inmigrantes, claramente nuevas; en 1970, las huelgas de alquiler, las huelgas de hambre, las okupaciones, y otras luchas colectivas desconocidas antes de Mayo del 68, comenzaron a llevar a los inmigrantes a una confrontaci\u00f3n directa con el aparato del Estado. (Ross, 2002:95-96)<\/p>\n<p>Ross muestra aqu\u00ed c\u00f3mo el espacio urbano y la vida cotidiana constituyen Mayo del 68, algo que Lefebvre fue el primero en examinar cr\u00edticamente desde una perspectiva revolucionaria en L\u2019Irruption de Nanterre au sommet (1968b). Esta \u2018irrupci\u00f3n\u2019 fue tambi\u00e9n el momento en el que pudo experimentar en primera persona sus teorizaciones sobre la vida cotidiana y el espacio urbano, apoyadas en el concepto de alienaci\u00f3n de Marx, con el fin de hacer una cr\u00edtica dial\u00e9ctica de las formas de vida ejemplares de la postguerra francesa, como formas espec\u00edficas de dominaci\u00f3n y como recursos para la liberaci\u00f3n. Adem\u00e1s de apuntar a la necesidad de incorporar estas nuevas realidades de la vida cotidiana y urbana en la praxis revolucionaria \u2014la investigaci\u00f3n sobre este tema incluye en su cr\u00edtica de la vida cotidiana y sus escritos sobre el Estado valiosos puntos de vista anticolonialistas (experiencias de inmigrantes) y proto-feministas (desglose por sexos del trabajo y el ocio) \u2014 este texto tambi\u00e9n presenta la definici\u00f3n te\u00f3rica de momento. Tambi\u00e9n esto se debe a la implicaci\u00f3n de Lefebvre en Mayo del 68, como \u00e9l mismo recuerda gr\u00e1ficamente en una entrevista con Ross:<\/p>\n<p>El viernes por la tarde, del 13 de mayo [\u2026] pod\u00eda haber setenta u ochenta mil estudiantes debatiendo qu\u00e9 hacer a continuaci\u00f3n. Los mao\u00edstas quer\u00edan ir a los barrios residenciales de las afueras [&#8230;]; los anarcos y los situacionistas quer\u00edan ir a hacer ruido a los barrios burgueses. Los trotskistas eran partidarios de tomar rumbo a los distritos proletarios [\u2026], mientras los estudiantes de Nanterre quer\u00edan ir al Barrio Latino. Entonces unos cuantos gritaron, \u2018tenemos amigos en la Prisi\u00f3n de la Sant\u00e9 \u2014 vamos a verles\u2019, y entonces la multitud comenz\u00f3 a moverse [\u2026] hacia la Prisi\u00f3n de la Sant\u00e9. Vimos manos saliendo de las ventanas, les gritamos, y despu\u00e9s nos dirigimos hacia el Barrio Latino. Fue una casualidad. O puede que no lo fuera en absoluto. Deb\u00eda de haber el deseo de volver al Barrio Latino, de no alejarse demasiado del centro de la vida estudiantil\u2026 Fue curioso, despu\u00e9s de una hora o dos dando vueltas, sin saber qu\u00e9 direcci\u00f3n tomar. Y entonces, en el Barrio Latino, estaba la televisi\u00f3n, estuvo hasta medianoche, eso es. Despu\u00e9s estuvo s\u00f3lo la radio, Europe No.1. Y sobre las tres de la ma\u00f1ana \u2014dentro de una confusi\u00f3n completa, hab\u00eda ruido por todas partes\u2014 un tipo de la radio le pas\u00f3 el micr\u00f3fono a Daniel Cohn-Bendit que tuvo la brillante idea de decir simplemente: \u2018huelga general, huelga general, huelga general\u2019. Y ese fue el momento decisivo; fue ah\u00ed cuando comenz\u00f3 la acci\u00f3n. Eso fue lo que cogi\u00f3 a la polic\u00eda desprevenida. Que los estudiantes causaran problemas, que hubiera un poco de violencia, algunos heridos, gases lacrim\u00f3genos, adoquines, barricadas y bombas: eso eran s\u00f3lo los ni\u00f1os de la burgues\u00eda pas\u00e1ndolo bien. Pero una huelga general, bueno, eso no era asunto de broma. (Lefebvre &amp; Ross, 1997:82-83)<\/p>\n<p><strong>La vida cotidiana<\/strong><\/p>\n<p>Considerando que \u00abla vida cotidiana es el terreno en que el momento germina y echa ra\u00edces\u00bb Lefebvre defini\u00f3 este \u00faltimo como \u00abel intento de alcanzar la realizaci\u00f3n total de una posibilidad\u00bb (Lefebvre, 2002:348-57). Estos conceptos \u2014momento y vida cotidiana\u2014 no son para \u00e9l s\u00f3lo filos\u00f3ficos sino tambi\u00e9n sociol\u00f3gicos, y se aproxima a ellos de una forma innovadora tras la guerra, como director de investigaci\u00f3n en el CNRS (Centre National de la Recherch\u00e9 Scientifique) y como profesor de las universidades de Estrasburgo y Nanterre. Fue en el transcurso de esta investigaci\u00f3n sociol\u00f3gica cuando Lefebvre tambi\u00e9n desarroll\u00f3 su novedosa interpretaci\u00f3n de la espacialidad de las relaciones sociales \u2014 defendiendo la transformaci\u00f3n revolucionaria tanto del espacio como de la sociedad. Su c\u00e9lebre teorizaci\u00f3n del espacio y los subsecuentes escritos sobre el Estado, existen como tales en una relaci\u00f3n indisoluble con la vida cotidiana, que defini\u00f3 en un famoso pasaje:<\/p>\n<p>La vida cotidiana, en un sentido residual, definida por \u2018lo que queda\u2019 cuando todas las actividades diferenciadas, superiores, especializadas, estructuradas, se han extra\u00eddo para su an\u00e1lisis, se debe definir como una totalidad. Consideradas desde su especializaci\u00f3n y su tecnicidad, las actividades superiores dejan un \u2018vac\u00edo t\u00e9cnico\u2019 entre ellas que se rellena con la vida cotidiana. La vida cotidiana est\u00e1 profundamente relacionada con todas las actividades, las engloba con todas sus diferencias y sus conflictos; es su punto de encuentro, su v\u00ednculo, su terreno com\u00fan. Y es en la vida cotidiana donde toma forma y se configura la suma total de las relaciones que hacen de lo humano \u2014y a cada ser humano\u2014 un todo. En ella se expresan y realizan esas relaciones que ponen en juego la totalidad de lo real, aunque de cierta manera que es siempre parcial e incompleta: amistad, camarader\u00eda, amor, la necesidad de comunicarse, el juego, etc. (Lefebvre, 1991:97)<\/p>\n<p>Esta perspectiva est\u00e1 claramente en deuda con la cr\u00edtica cl\u00e1sica del arte de vanguardia acerca de la separaci\u00f3n entre el arte (especializado) y la vida (cotidiana), que considera la revoluci\u00f3n como la deconstrucci\u00f3n de esta distinci\u00f3n con el fin de disolver el arte en la vida y la vida en el arte, transformando ambos. Pero de la misma manera que el arte de vanguardia identific\u00f3 una relaci\u00f3n entre el arte y la vida que deb\u00eda revolucionarse, tambi\u00e9n Lefebvre debe clarificar la posici\u00f3n de la vida cotidiana en relaci\u00f3n con esos fen\u00f3menos \u2018especializados\u2019 manejados por expertos: el Estado (el objeto de la ciencia pol\u00edtica), la econom\u00eda (el dominio de la econom\u00eda-pol\u00edtica) o la cultura (la regi\u00f3n de la antropolog\u00eda). Lo hace con una imagen sorprendente, defendiendo que todas las actividades no cotidianas (m\u00e1s elevadas) derivan de actividades cotidianas (residuales), cuando las primeras se convierten en expresiones alienadas de las \u00faltimas:<\/p>\n<p>Existe un clich\u00e9 que con cierto grado de justificaci\u00f3n compara los momentos creativos con las cimas de las monta\u00f1as y el tiempo cotidiano con la llanura, o con las marismas. La imagen que el lector encontrar\u00e1 en este libro difiere de esta met\u00e1fora generalmente aceptada. Aqu\u00ed la vida cotidiana se compara con el suelo f\u00e9rtil. Un paisaje sin flores o magn\u00edficos bosques puede ser deprimente para el paseante; pero las flores y los \u00e1rboles no deben hacernos olvidar la tierra que los sustenta. (Lefebvre, 1991:87)<\/p>\n<p><strong>La sociedad burocr\u00e1tica del consumo controlado<\/strong><\/p>\n<p>Lefebvre realiza un diagn\u00f3stico de la colonizaci\u00f3n de la vida cotidiana por parte del capital y el Estado mediante un concepto ya anunciado en La vida cotidiana en el mundo moderno (1968a) que rivaliza con el concepto m\u00e1s conocido de Adorno y Horkheimer de \u2018industria cultural\u2019: \u2018la sociedad burocr\u00e1tica del consumo controlado\u2019. Desde una perspectiva dial\u00e9ctica, lo cotidiano aparece como terreno de lucha, no como una causa perdida como lo presentar\u00eda Heidegger. La vida cotidiana no puede caracterizarse \u00fanicamente como las actividades \u2018residuales\u2019 en relaci\u00f3n a las \u2018especializadas\u2019, porque una parte vital cada vez mayor de ella tambi\u00e9n se encuentra a la sombra de esas actividades m\u00e1s \u2018elevadas\u2019. De ah\u00ed la necesidad de definir la vida cotidiana adem\u00e1s como \u2018doblemente determinada\u2019 \u2014 tanto a modo de \u2018dep\u00f3sito residual\u2019 como de \u2018producto\u2019 de todas las actividades \u2018elevadas\u2019. Seg\u00fan la penetrante interpretaci\u00f3n del fil\u00f3sofo Peter Osborne en The Politics of Time (1995), en el concepto de vida cotidiana de Lefebvre, \u00abencontramos la \u2018Buena\u2019, pero irrealizada universalidad de una esencia gen\u00e9rica producida hist\u00f3ricamente, y la \u2018Mala\u2019, abstracta pero realizada universalidad de sus formas alienadas (dinero, mercanc\u00eda, Estado\u2026)\u00bb (Osborne, 1995: 191). La propia explicaci\u00f3n de Lefebvre de \u2018vida cotidiana\u2019 (la vie quotidienne) en uno de sus \u00faltimos ensayos, \u201cQuotidien et Quotidiennet\u00e9\u201d (1987) vincula \u2018lo cotidiano\u2019 (le quotidien) con lo primero, lo incompleto, asediado por el ser gen\u00e9rico realmente existente utilizando el concepto de Marx, y \u2018la cotidianeidad\u2019 (la quotidiennet\u00e9) con lo \u00faltimo, las formas \u00abhomog\u00e9neas, repetitivas [y] fragmentarias\u00bb del ser cotidiano de la modernidad del capitalismo tard\u00edo. Esto hace que la vida cotidiana sea contradictoria en esencia: Lefebvre la ve como una lucha entre su aspecto \u2018humano\u2019 y su aspecto \u2018burgu\u00e9s\u2019. Del mismo modo, ninguna actividad especializada \u2014econom\u00eda fetichizada, Estado burocr\u00e1tico, cultura elevada, l\u00e1rt pour l\u00e1rt\u2014 puede romper su estrecho v\u00ednculo con la vida cotidiana. \u00abInnumerables seres humanos han sido torturados en innumerables conflictos\u00bb, escribe Lefebvre, \u00abdesde que los procesos sociales (racionales) se desvincularon\u00bb de la \u00abesfera\u00bb de las \u00abrelaciones inmediatas y directas entre individuos\u00bb una \u00abesfera\u00bb que est\u00e1 \u00absituada en la vida cotidiana\u00bb (Lefebvre, 2002:210). En la medida en que lo no-cotidiano no puede dejar atr\u00e1s del todo lo cotidiano, sin embargo, la lucha de lo \u2018humano\u2019 contra lo \u2018inhumano\u2019 que emana de la vida cotidiana se mantiene viva; y eso est\u00e1 en la naturaleza de la alienaci\u00f3n, tanto para el humanismo de Marx como para el de Lefebvre, que en lo inhumano vive lo humano:<\/p>\n<p>El ser humano [\u2026] estaba y sigue estando a merced de fuerzas que de hecho proceden de lo humano y no son otra cosa que humanas \u2014 pero desgarradas y deshumanizadas. Esta alienaci\u00f3n ha sido econ\u00f3mica (divisi\u00f3n del trabajo; \u2018propiedad\u2019 privada; creaci\u00f3n de fetiches econ\u00f3micos: dinero, mercanc\u00eda, capital); social (la formaci\u00f3n de clases); pol\u00edtica (la formaci\u00f3n del Estado); ideol\u00f3gica (religi\u00f3n, metaf\u00edsica, doctrina moral). Ha sido tambi\u00e9n filos\u00f3fica: el hombre primitivo, simple, que viv\u00eda al mismo nivel que la naturaleza, se divide en sujeto y objeto, forma y contenido, naturaleza y poder, realidad y posibilidad, verdad e ilusi\u00f3n, comunidad e individualidad, cuerpo y conciencia. [\u2026] Con su vocabulario especulativo (metaf\u00edsico), la filosof\u00eda es ella misma parte de la alienaci\u00f3n humana. Pero el ser humano s\u00f3lo se ha desarrollado a trav\u00e9s de la alienaci\u00f3n. (Lefebvre, 1991:249)<\/p>\n<p><strong>La revoluci\u00f3n urbana<\/strong><\/p>\n<p>El inter\u00e9s de Lefebvre por el espacio se desarrolla a la par que sus investigaciones sobre la modernidad y la vida cotidiana, especialmente a medida que es consciente de c\u00f3mo la urbanizaci\u00f3n constituye una mediaci\u00f3n decisiva de la sociedad del capitalismo tard\u00edo. Con esta constataci\u00f3n propone una atrevida tesis: la urbanizaci\u00f3n ha sustituido a la industrializaci\u00f3n como fuerza impulsora de la configuraci\u00f3n del capitalismo tard\u00edo. Por lo tanto es m\u00e1s adecuado llamar al mundo en que vivimos urbano, en vez de industrial, incidiendo en c\u00f3mo el espacio no es un mero \u2018contenedor\u2019 ni una simple \u2018expresi\u00f3n\u2019 de las relaciones sociales, sino un factor productivo y constitutivo de ellas. El espacio es un producto social; la sociedad se constituye espacialmente. Este punto de vista geogr\u00e1fico radical de la mediaci\u00f3n socio-espacial encierra un enorme significado para el marxismo, como tambi\u00e9n Debord subraya en La sociedad del espect\u00e1culo (1967): \u00abSi todas las fuerzas t\u00e9cnicas de la econom\u00eda capitalista deben ser comprendidas como operantes de separaciones, en el caso del urbanismo se trata del equipamiento de su base general, del tratamiento del suelo que conviene a su despliegue; de la tecnolog\u00eda misma de la separaci\u00f3n\u00bb (Debord, 1967:\u00a7171). Lo que Lefebvre llama \u2018el fen\u00f3meno urbano\u2019, en otras palabras, proporciona as\u00ed una condici\u00f3n esencial para la reproducci\u00f3n del capitalismo tard\u00edo \u2014 algo que no puede superarse sin revolucionar el espacio, reivindicando el \u2018derecho a la ciudad\u2019. Esa es la base para la lucha por una nueva ciudad, que para Lefebvre es tambi\u00e9n la lucha por una sociedad diferente caracterizada por la m\u00e1xima diferencia, que encontramos desarrollada en La revoluci\u00f3n urbana (1972). Es ah\u00ed donde Lefebvre subraya el rasgo formal supremo de \u2018lo urbano\u2019, la centralidad.<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 crea [la ciudad]? Nada. Centraliza las creaciones. Y, sin embargo, lo crea todo. Nada puede existir sin intercambio, sin aproximaci\u00f3n, sin proximidad, es decir, sin relaciones. La ciudad crea una situaci\u00f3n, la situaci\u00f3n urbana, en la cual las cosas diferentes influyen las unas en las otras y no existen distintamente, sino seg\u00fan las diferencias. Lo urbano, indiferente a cada diferencia que contiene es considerado a menudo como indiferencia confundida con la de la naturaleza, aunque se le a\u00f1ade cierta crueldad propia. Pero lo urbano no es indiferente a todas las diferencias, ya que precisamente las re\u00fane. En este sentido, la ciudad construye, libera, aporta la esencia de las relaciones sociales: la existencia rec\u00edproca y la manifestaci\u00f3n de las diferencias procedentes de los conflictos o que llevan a los conflictos. \u00bfNo ser\u00e1 \u00e9sta la raz\u00f3n y el sentido de este delirio racional que es la ciudad, lo urbano? (Lefebvre, 1972:123-124)<\/p>\n<p>Entendida como esencia de las relaciones sociales, la ciudad centraliza el poder y la riqueza, constituyendo el locus de la lucha social. Respecto al proceso socio-espacial de urbanizaci\u00f3n que constituye el terreno de esta lucha, La revoluci\u00f3n urbana expone la dial\u00e9ctica de la forma urbana como una \u2018implosi\u00f3n-explosi\u00f3n\u2019 de la ciudad, en la que distintas manifestaciones de la centralidad se crean y se destruyen. En este sentido, Lefebvre habla aqu\u00ed de dos revoluciones urbanas. La primera es la \u2018implosi\u00f3n\u2019 creativa-destructiva de la ciudad tradicional preindustrial y de su forma cl\u00e1sica de centralidad rodeada de murallas y experimentada en las plazas, combinada con la \u2018explosi\u00f3n\u2019 escalar de megal\u00f3polis polic\u00e9ntricas y fragmentadas en la periferia, salpicadas con centros comerciales y surcadas por autopistas. En pocas palabras: \u00abSon la burgues\u00eda comerciante, los intelectuales, los hombres de Estado, los que han modelado la ciudad. Los industriales ante todo la han derruido\u00bb (Lefebvre, 1972:134).<\/p>\n<p>La segunda revoluci\u00f3n urbana se refiere a la ciudad posible, a\u00fan por realizarse mediante una transformaci\u00f3n revolucionaria del espacio social del capitalismo tard\u00edo. Obviamente, esto no significa que haya que volver de las autopistas y los centros comerciales a las plazas y murallas, a pesar de los intentos del \u2018nuevo urbanismo\u2019 de apropiarse de Lefebvre, que era rom\u00e1ntico, pero no nost\u00e1lgico. Al igual que el comunismo era para Marx la superaci\u00f3n dial\u00e9ctica de la comuna primitiva que surgir\u00e1 mediante el paso por la lucha de clases, la ciudad revolucionaria para Lefebvre representa la re-realizaci\u00f3n de la centralidad de la ciudad cl\u00e1sica en una forma superior, que surgir\u00e1 como superaci\u00f3n del proceso de destrucci\u00f3n creativa del capitalismo tard\u00edo, hasta alcanzar un \u2018espacio de encuentro\u2019 radicalmente nuevo.<\/p>\n<p><strong>Espacio y dial\u00e9ctica<\/strong><\/p>\n<p>La Production de l\u2019espace (1974b) es la obra m\u00e1s citada de Lefebvre, pero no la mejor entendida. Christian Schmid, experto suizo en Lefebvre, y autor de Stadt, Raum, Gesellschaft: Henri Lefebvre und die Theorie der Produktion des Raumes (2005) tiene raz\u00f3n al indicar en su texto \u201cHenri Lefebvre\u2019s Theory of the Production of Space\u201d (2008) que la \u00abmonopolizaci\u00f3n y reformulaci\u00f3n postmoderna\u00bb de Lefebvre ocurrida en los a\u00f1os 80 y 90 en Estados Unidos \u00abha contribuido a crear una gran confusi\u00f3n\u00bb (Schmid, 2008:27-45).<\/p>\n<p>Al menos una parte de la dificultad de entender este inimitable libro subyace en la inmensa acumulaci\u00f3n de puntos de referencia te\u00f3ricos que proceden de pr\u00e1cticamente todos los \u00e1mbitos de la formidable erudici\u00f3n de Lefebvre. Su forma recuerda a la de lo urbano en s\u00ed, dada la verdadera \u2018implosi\u00f3n-explosi\u00f3n\u2019 de teor\u00edas que podemos atestiguar en \u00e9l: Hegel, Marx, Nietzsche, la fenomenolog\u00eda, la ling\u00fc\u00edstica, la semi\u00f3tica, el psicoan\u00e1lisis, la historia del arte, la econom\u00eda pol\u00edtica, la sociolog\u00eda, la antropolog\u00eda y muchas m\u00e1s disciplinas se refunden en el molde meta-filos\u00f3fico de la dial\u00e9ctica \u2018tridimensional\u2019 de Lefebvre. Por lo tanto La Production de l\u2019espace no es una introducci\u00f3n sencilla a Lefebvre; al contrario, es necesario conocer la totalidad de su obra para entender este libro. Schmid es de gran ayuda en este sentido, pues clarifica las \u2018tres fuentes y componentes\u2019 del libro que se despliegan en los terrenos espacial, social y simb\u00f3lico: en primer lugar, una concepci\u00f3n original de una dial\u00e9ctica tri\u00e1dica, err\u00f3neamente denominada \u2018dial\u00e9ctica espacial\u2019; en segundo lugar, una teor\u00eda del lenguaje fuertemente basada en Nietzsche, Roman Jacobson y otros, que enfatiza las relaciones entre las dimensiones sintagm\u00e1tica y simb\u00f3lica, como se explica en detalle en Le langage et la soci\u00e9t\u00e9 (1966a) de Lefebvre; y en tercer lugar, una apropiaci\u00f3n sustancial de la fenomenolog\u00eda francesa de Sartre, Maurice Mearleau-Ponty y Gaston Bachelard, adem\u00e1s de Heidegger. Estas son las fuentes de las que surgen los celebrados tres momentos de la producci\u00f3n del espacio de Lefebvre: \u2018pr\u00e1ctica espacial\u2019, \u2018representaci\u00f3n del espacio\u2019 y \u2018espacio de representaci\u00f3n\u2019 en el registro fenomenol\u00f3gico, o espacio \u2018percibido\u2019, \u2018concebido\u2019 y \u2018vivido\u2019 desde el punto de vista ling\u00fc\u00edstico y semi\u00f3tico.<\/p>\n<p>La mayor fuente de confusi\u00f3n al respecto tiene que ver, por supuesto, con la dial\u00e9ctica, y lo que se dice que Lefebvre hizo con o a ella. La mejor explicaci\u00f3n de este asunto la ofrece Schmid, exponiendo c\u00f3mo Lefebvre trat\u00f3 de llevar la dial\u00e9ctica m\u00e1s all\u00e1 de (la filosof\u00eda de) Hegel y (la praxis de) Marx, mezcl\u00e1ndola con (la poes\u00eda) de Nietzsche, una explicaci\u00f3n que el mismo Lefebvre ofrece con mayor detalle en Logique formelle, logique dialectique (1947), M\u00e9taphilosophie (1965) y Le retour de la dialectique (1986). La originalidad del enfoque de Lefebvre subyace aqu\u00ed en el abandono del modelo teleol\u00f3gico de las f\u00f3rmulas \u2018tesis-ant\u00edtesis-s\u00edntesis\u2019 de Hegel y \u2018afirmaci\u00f3n-negaci\u00f3n-negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n\u2019 de Marx en favor de una dial\u00e9ctica que tiene su base en tres momentos correlacionados simult\u00e1neamente y de forma muy diversa \u2014como los de percibido-concebido-vivido en el espacio; melod\u00eda-armon\u00eda-ritmo en la m\u00fasica; sint\u00e1ctico-paradigm\u00e1tico- simb\u00f3lico en el lenguaje; y as\u00ed sucesivamente\u2014 y que no son reconciliables. Contrariamente a la interpretaci\u00f3n postmoderna en realidad no hay nada especialmente espacial en esta dial\u00e9ctica, que podr\u00eda ser igualmente musical, ling\u00fc\u00edstica o incluso filos\u00f3fica (Hegel-Marx-Nietzsche). Por muy fascinante que sea, esta dial\u00e9ctica \u2018tridimensional\u2019 sigue planteando un interrogante, no tanto sobre la excelente ex\u00e9gesis que hace Schmid de ella, sino sobre el propio criterio de Lefebvre. Porque esta operaci\u00f3n tri\u00e1dica tiene sentido s\u00f3lo en la medida en que los m\u00e9todos dial\u00e9cticos de Hegel o Marx se puedan aprehender con f\u00f3rmulas tan simples, en vez de mediante tentativas m\u00e1s abiertas de teorizaci\u00f3n de la totalidad socio-hist\u00f3rica y sus diversas formas de mediaci\u00f3n. La f\u00f3rmula \u2018tesis-ant\u00edtesis-s\u00edntesis\u2019, ajena a Hegel, corresponde a una interpretaci\u00f3n generalizada pero limitada que suscita m\u00e1s el inter\u00e9s de los detractores de la dial\u00e9ctica desde Karl Popper a Gilles Deleuze; lo mismo se podr\u00eda decir sobre la \u2018afirmaci\u00f3n-negaci\u00f3n-negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n\u2019, que en cualquier caso es m\u00e1s sartreana que marxista. Como Lefebvre debe saber mejor que nadie, la dial\u00e9ctica deber\u00eda seguir f\u00f3rmulas s\u00f3lo en la medida en que lo haga la realidad de la que se ocupa; y quienes mejor la practican lo hacen de una manera no basada en f\u00f3rmulas sino por la b\u00fasqueda de una totalidad abierta mediante diversas mediaciones, como Adorno y Frederic Jameson, o incluso, como el propio Lefebvre en La Production de l\u2019espace. Para superar esta confusi\u00f3n dial\u00e9ctica puede ser preciso llegar hasta el punto de dar m\u00e1s importancia al trabajo global de Lefebvre que a sus palabras concretas.<\/p>\n<p><strong>Estado y revoluci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Un elemento b\u00e1sico para comprender el pensamiento espacial de Lefebvre gira en torno al papel del Estado en la reproducci\u00f3n de las relaciones de producci\u00f3n del capitalismo tard\u00edo a una escala expandida, a nivel mundial. Al abordar la cuesti\u00f3n de la \u2018supervivencia del capitalismo\u2019 como un proceso socio-espacial, Lefebvre ofrece otra asombrosa contribuci\u00f3n al pensamiento radical, proponiendo una nueva concepci\u00f3n del Estado, en particular en su obra de cuatro vol\u00famenes De l\u2019\u00c9tat (1976-1978); \u00e9sta sigue siendo el \u00e1rea menos estudiada de su obra. Este trabajo, revisando las teor\u00edas del Estado \u00abdesde Hegel a Mao a trav\u00e9s de Stalin\u00bb, demuestra la importancia del estudio del Estado como fuerza pol\u00edtica dominante que produce espacio social y que a la vez es producido por ese espacio. Al estudiar el Estado de esta manera, a\u00f1ade una dimensi\u00f3n espacial matizada a la teor\u00eda marxista del \u2018desarrollo desigual\u2019 m\u00e1s all\u00e1 de la concepci\u00f3n cl\u00e1sica de Lenin, Trotsky y Luxemburg; y urbaniza especialmente los conceptos de hegemon\u00eda y \u2018Estado integral\u2019 (Estado + sociedad civil) de Gramsci, hasta revelar la presencia del Estado tanto en lo urbano como en la vida cotidiana. \u2018El modo de producci\u00f3n estatal\u2019 (le Mode de production \u00c9tatique), \u2018el espacio-estado\u2019 (l\u2019espace \u00e9tatique) y la mondialisation (\u2018mundializaci\u00f3n\u2019) est\u00e1n entre los principales conceptos que Lefebvre utiliza para pensar el Estado como una condensaci\u00f3n relativamente aut\u00f3noma de poder y formas de racionalidad combinado con el capital en una voluntad implacable de producir y crecer, a la vez que anticipa los principales desarrollos geo-pol\u00edtico-econ\u00f3micos del capitalismo tard\u00edo. En estos \u00faltimos encontramos claramente una relaci\u00f3n socio-espacial opresiva, como indica Lefebvre en La Survie du capitalisme (1976):<\/p>\n<p>Al haberse convertido en pol\u00edtico, el espacio social se encuentra por una parte centralizado y fijado en una centralidad pol\u00edtica, y por otra especializado y parcelado. El Estado determina y solidifica los centros de decisi\u00f3n. Al mismo tiempo el espacio se distribuye en periferias jerarquizadas en relaci\u00f3n a los centros, se atomiza. La colonizaci\u00f3n, que como la producci\u00f3n industrial y el consumo estaba en otros tiempos localizada, se hace general. Alrededor de los centros s\u00f3lo hay espacios sometidos, explotados y dependientes: espacios neocoloniales. (Lefebvre, 1976:84-85)<\/p>\n<p>La centralidad es para Lefebvre la forma esencial tanto del Estado como de lo urbano. Entendida dial\u00e9cticamente, conduce a la cuesti\u00f3n de las relaciones centro-periferia; lo que a su vez arroja una nueva perspectiva sobre el colonialismo como modus operandi del poder socio-espacial en esta era de imperialismo postcolonial, en particular en la escala de la ciudad, que es utilizada como principal instrumento de globalizaci\u00f3n del desarrollo desigual. La concepci\u00f3n del socialismo que tiene Lefebvre tambi\u00e9n se desprende de este pron\u00f3stico sobre la centralidad, en relaci\u00f3n con el concepto marxista y leninista de \u2018decadencia del Estado\u2019, y se expresa en su apoyo a la autogesti\u00f3n. Este t\u00e9rmino reactiva, para utilizarla en la lucha contra el capitalismo tard\u00edo, la concepci\u00f3n cl\u00e1sica de democracia socialista radical de Marx elaborada en sus escritos pol\u00edticos \u2014desde la Cr\u00edtica a la Filosof\u00eda del Derecho de Hegel (1844) hasta la Cr\u00edtica al Programa de Gotha (1875)\u2014 pero abandonada por el socialismo de Estado, hecho que Lefebvre atribuye a Ferdinand Lassalle, defini\u00e9ndole como \u00abun hegeliano que crey\u00f3 que era marxista\u00bb. Advirtiendo en contra de la cooptaci\u00f3n, y resisti\u00e9ndose a las definiciones basadas en f\u00f3rmulas, Lefebvre considera la autogesti\u00f3n no como una condici\u00f3n, sino como el t\u00e9rmino para la lucha. En su ensayo \u201cProbl\u00e8mes th\u00e9oriques de l\u2019autogestion\u201d (1966b), Lefebvre ya hab\u00eda indicado las claves de esta lucha \u00abpara constituirse ella misma como un poder que no es el del Estado\u00bb.<\/p>\n<p>Nunca debemos olvidar que la sociedad constituye un todo y no la suma de unidades elementales. Incluso radicalizada, una autogesti\u00f3n que s\u00f3lo se organiza en unidades parciales, sin lograr la globalidad (le global), estar\u00e1 condenada al fracaso. [\u2026] El Estado de autogesti\u00f3n, que es el Estado en cuyo n\u00facleo la autogesti\u00f3n ha llegado al poder, s\u00f3lo puede ser un Estado que se desvanece. En consecuencia, el partido de la autogesti\u00f3n s\u00f3lo puede ser un partido que conduzca la pol\u00edtica hacia su conclusi\u00f3n y al fin de la pol\u00edtica, m\u00e1s all\u00e1 de la democracia pol\u00edtica. [\u2026] S\u00f3lo mediante la autogesti\u00f3n podr\u00e1n los miembros de una asociaci\u00f3n libre tomar el control de su propia vida, de modo tal que se convierta en su obra (oeuvre). Lo que tambi\u00e9n se conoce como apropiaci\u00f3n, des-alienaci\u00f3n. (Lefebvre, 1966b:150)<\/p>\n<p><strong>Totalidad<\/strong><\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n ser\u00e1 total, o no ser\u00e1. Esta convicci\u00f3n de Lefebvre explica su considerable dedicaci\u00f3n al concepto de totalidad. Y por la frecuencia con la que lo invoca podr\u00eda decirse que se\u00f1ala su m\u00e1s profunda y menospreciada aportaci\u00f3n al marxismo: una nueva teor\u00eda de la totalidad. El concepto de totalidad en Lefebvre surge de la totalidad de su obra, si consideramos la unidad de sus tres mayores innovaciones tem\u00e1ticas: lo cotidiano, lo urbano y el Estado. Cada una de ellas se relaciona con las otras dos con relaciones mediadas, de modo que juntas componen tres niveles de una totalidad tri\u00e1dica socio-espacial. Es decir, el concepto tradicional de mediaci\u00f3n en la teor\u00eda marxista de la totalidad implica una visi\u00f3n de la sociedad como todo sist\u00e9mico que consta de niveles anal\u00edticos definidos, al igual que en la de Lefebvre. Pero si la primera entiende esto en relaci\u00f3n a alguna variaci\u00f3n de la dial\u00e9ctica marxiana de \u2018base-superestructura\u2019, Lefebvre propone \u2014concretamente en el cap\u00edtulo \u2018Niveles y Dimensiones\u2019 de La revoluci\u00f3n urbana\u2014 una alternativa prometedora. Su totalidad tiene tres niveles de realidad socio-espacial: en la \u2018parte de arriba\u2019 reina el nivel global del Estado (neo-dirigismo) y del capital (neo-capitalismo), compuesto por las fuerzas m\u00e1s abstractas y universales del orden social; en el \u2018medio\u2019 se asienta el nivel urbano, que sirve de nivel \u2018mixto\u2019 y \u2018mediador\u2019 entre los niveles de arriba y abajo; \u2018en la parte de abajo\u2019 est\u00e1 el nivel de la vida cotidiana (a veces llamado nivel del \u2018habitar\u2019 o \u2018lo privado\u2019, cuando Lefebvre habla con el lenguaje de Heidegger). Cuando la racionalidad alienante de \u2018la sociedad burocr\u00e1tica del consumo controlado\u2019 gobierna el mundo, el nivel global de esta totalidad social proyecta su l\u00f3gica en el nivel urbano, que lo traslada y luego lo introduce en el nivel de la vida cotidiana. El nivel urbano mediador \u2014en el que las racionalidades opuestas de lo global y lo cotidiano chocan\u2014 adquiere as\u00ed una trascendencia pol\u00edtica decisiva. De hecho, la revoluci\u00f3n para Lefebvre se fundamenta precisamente en la posibilidad de que lo cotidiano act\u00fae sobre lo urbano, y lo urbano sobre lo global. Una revoluci\u00f3n es posible, entonces, s\u00f3lo si \u00abel nivel de lo cotidiano y el nivel de lo hist\u00f3rico pueden interactuar\u00bb (Lefebvre, 2002: 119-120). De ah\u00ed la contribuci\u00f3n fundamental de Lefebvre al pensamiento radical: no puede haber una revoluci\u00f3n socialista sin una revoluci\u00f3n urbana, ni una revoluci\u00f3n urbana sin una revoluci\u00f3n socialista, y ninguna de las dos sin una revoluci\u00f3n de la vida cotidiana.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 va a pasar ahora con Lefebvre?<\/strong><\/p>\n<p>Citando a Hegel de memoria en alem\u00e1n, una vez Lefebvre afirm\u00f3 que lo \u00abconocido no es necesariamente reconocido\u00bb, \u00abWas ist bekannt ist nicht erkannt [sic])\u00bb (Lefebvre, 1991:15). El fragmento que Lefebvre estaba recordando del Pr\u00f3logo de Hegel a su Fenomenolog\u00eda dice: \u00abDas Bekannte \u00fcberhaupt ist darum, weil es bekannt ist, nicht erkannt\u00bb, \u00ablo conocido en t\u00e9rminos generales, precisamente por ser conocido, no es reconocido\u00bb (Hegel, 2000:23). La cuesti\u00f3n es muy oportuna, aunque Lefebvre no se podr\u00eda haber dado cuenta de lo prof\u00e9ticamente que estaba describiendo con estas palabras su propio destino en la academia anglo-americana. \u00bfC\u00f3mo puede ser a la vez popular y desconocido? Hay diversas explicaciones, algunas tienen que ver con el estilo idiosincr\u00e1sico y la amplia variedad de sus escritos. Los h\u00e1bitos de lectura de la academia anglo-americana, que se circunscriben normalmente a una muestra de elementos diversos de distintos autores, y no a un estudio prolongado de obras completas, impiden un conocimiento hol\u00edstico, en particular con un autor de tan amplio alcance como Lefebvre. En el mundo angloparlante, donde Lefebvre es entendido principalmente como un estudioso del espacio, las lecturas iniciales de su obra fueron sesgadas por las dos orientaciones te\u00f3ricas dominantes en los estudios urbanos posteriores a Mayo del 68: la econom\u00eda pol\u00edtica de los 70 y el postmodernismo de los 90.<\/p>\n<p>Ninguno de ellos estaba predispuesto para apreciar el alcance y la naturaleza de la intervenci\u00f3n radical de Lefebvre. En la teor\u00eda cr\u00edtica por lo general, su cr\u00edtica de la vida cotidiana es citada respetuosamente, pero aparece eclipsada por la Escuela de Frankfurt deconstruida, el Gramsci descomunizado y el Benjamin mistificado de los estudios culturales postmodernos. Las primeras obras sobre Hegel, Marx y la dial\u00e9ctica tambi\u00e9n fueron eficazmente eclipsadas por la presencia destacada de los aportes de Luk\u00e1cs y Sartre en la concepci\u00f3n del mundo que tiene el marxismo occidental, antes de ser superado en los 60 por Althusser. El temerario eclecticismo filos\u00f3fico de Lefebvre tambi\u00e9n contribuy\u00f3 a su injusta marginaci\u00f3n en una tradici\u00f3n pol\u00edtica que \u00e9l estuvo empe\u00f1ado en rejuvenecer: el marxismo. Su estatus en el campo del conocimiento de Nietzsche o Heidegger es virtual y justificadamente inexistente, como Geoffrey Waite indica acertadamente en su p\u00f3lemico \u201cLefebvre without Heidegger\u201d, \u00abLefebvre fue un lector de Heidegger a veces \u00e1vido y siempre mediocre y descuidado\u00bb, al que \u00abno le hac\u00eda falta ser un lector atento para realizar sus apropiaciones productivas\u00bb (Waite, 2008:95). Nietzsche y Heidegger aparecen en la obra de Lefebvre de manera provocativa, s\u00ed, pero en gran parte para proporcionar una dimensi\u00f3n po\u00e9tica a su cr\u00edtica de la racionalidad estatista y capitalista, como una adici\u00f3n eventual m\u00e1s que como una alternativa a su humanismo hegeliano-marxista. \u00bfCu\u00e1les son entonces las perspectivas actuales de su cr\u00edtica de la alienaci\u00f3n, y de su llamamiento al derecho a la ciudad y la autogesti\u00f3n? Lefebvre no protestar\u00eda si dejamos la \u00faltima palabra de esta cuesti\u00f3n a aquellos que est\u00e1n comprometidos en una praxis radical \u2014la lucha por arrancar un mundo verdaderamente humano del inhumano Planeta de Ciudades Miseria de la Era del Imperio\u2014, que a\u00fan pueden ampliar los l\u00edmites del trabajo de Lefebvre, igual que \u00e9l hizo con el de Marx.<\/p>\n<p><strong>Kanishka Goonewardena: <\/strong>Associate Professor &amp; Director, Program in Planning, Department of Geography. University of Toronto<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n: Nerea Mor\u00e1n Alonso<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>ANDERSON, Perry (1986) Tras las huellas del materialismo hist\u00f3rico, Madrid: Siglo XXI [edici\u00f3n original (1984) In the Tracks of Historical Materialism, Chicago: University of Chicago Press].<\/p>\n<p>\u2014 (1979) Consideraciones sobre el marxismo occidental, Madrid: Siglo XXI [edici\u00f3n original (1976) Considerations on Western Marxism, London: Verso].<\/p>\n<p>DAVIS, Mike (2006) Planet of Slums, New York: Verso.<\/p>\n<p>DEBORD, Guy (1967) La Soci\u00e9t\u00e9 du spectacle, Paris: Buchet-Chastel.<\/p>\n<p>GOONEWARDENA, Kanishka (2005) \u201cThe Urban Sensorium\u201d, Antipode 37 (1), pp: 46-71.<\/p>\n<p>\u2014 (2011) \u201cHenri Lefebvre\u201d. En RITZER, George &amp; STEPNISKY, Jeffrey (eds.) Wiley-Blackwell Companion to Contemporary Social Theory, Oxford, forthcoming.<\/p>\n<p>HEGEL, Georg Wilhelm Friedrich (2000) Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu, M\u00e9xico D.F.: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>HEIDEGGER, Martin (1947) Platons lehre von der Warheit, Berne: Franke.<\/p>\n<p>LEFEBVRE, Henri (1947) Logique formelle, logique dialectique, Paris: \u00c9ditions Sociales (3\u00aa ed., Paris: Messidor-\u00c9ditions, 1982) [traducci\u00f3n castellano: (1975) L\u00f3gica formal, l\u00f3gica dial\u00e9ctica, Madrid: Siglo XXI].<\/p>\n<p>\u2014 (1965) M\u00e9taphilosophie, Paris: Editions de Minuit<\/p>\n<p>\u2014 (1966a) Le Langage et la soci\u00e9t\u00e9, Paris: Presses Universitaires de France.<\/p>\n<p>\u2014 (1966b) \u201cProbl\u00e8mes th\u00e9oriques de l\u2019autogestion\u201d, Autogestion 1. [Traducci\u00f3n inglesa (2009) \u201cTheorectical Problems of Autogestion\u201d. En: BRENNER, Neil &amp; ELDEN, Stuart (eds.) State, Space, World, Minneapolis: University of Minnesota Press].<\/p>\n<p>\u2014 (1968a) La vie quotidienne dans le monde moderne, Paris: Gallimard, Collection Id\u00e9es [traducci\u00f3n castellano: (1972) La vida cotidiana en el mundo moderno, Madrid: Alianza].<\/p>\n<p>\u2014 (1968b) L\u2019Irruption de Nanterre au sommet, Paris: Anthropos.<\/p>\n<p>\u2014 (1972) La revoluci\u00f3n urbana, Madrid: Alianza [edici\u00f3n original (1970) La R\u00e9volution urbaine, Paris: Gallimard].<\/p>\n<p>\u2014 (1974a) El materialismo dial\u00e9ctico, Buenos Aires: La Pleyade [edici\u00f3n original: (1939) Le mat\u00e9rialisme dialectique, Paris: Alcan].<\/p>\n<p>\u2014 (1974b) La Production de l\u2019espace, Paris: Anthropos<\/p>\n<p>\u2014 (1976) The Survival of Capitalism, London: Allison &amp; Busby [edici\u00f3n original (1973) La Survie du capitalisme, la reproduction des rapports de production, Paris: Anthropos].<\/p>\n<p>\u2014 (1978) De l\u2019\u00c9tat (4), Paris: UGE.<\/p>\n<p>\u2014 (1986) Le Retour de la dialectique. Douze mots clefs pour le monde moderne, Paris: Messidor\/Editions Sociales.<\/p>\n<p>\u2014 (1987) \u201cQuotidien et Quotidiennet\u00e9\u201d. En: Encyclopedia Universalis vol. 13, Paris: Claude Gr\u00e9gory.<\/p>\n<p>\u2014 (1991) Critique of Everyday Life Volume I: Introduction, London: Verso [edici\u00f3n original (1947) Critique de la vie quotidienne I: Introduction, Paris: Grasset].<\/p>\n<p>\u2014 (1992) \u00c9l\u00e9ments de rythmanalyse. Introduction \u00e0 la connaisance des rythmes, Paris: Syllepse.<\/p>\n<p>\u2014 (2002) Critique of Everyday Life, Volume II: Foundations for a Sociology of the Everyday, London: Verso [edici\u00f3n original (1962) Critique de la vie quotidienne (II): Fondements d\u2019une sociologie de la quotidiennet\u00e9, Paris: L\u2019Arche].<\/p>\n<p>LEFEBVRE, Henri &amp; ROSS, Kristin (1997) \u201cLefebvre on the Situationists: An Interview\u201d, October 79, pp: 69-83.<\/p>\n<p>LUK\u00c1CS, Georg (1967) Geschichte und Klassenbewusstsein. Studien \u00dcber Marxistishce Dialektik, Amterdam:<\/p>\n<p>Thomas Munter [edici\u00f3n original: (1923) Geschichte und Klassenbewusstsein. Studien Ubre Marxistishce Dialektik, Berlin: Malilk] [traducci\u00f3n castellano: (1969) Historia y conciencia marxista, Barcelona: Grijalbo].<\/p>\n<p>OSBORNE, Peter (1995) The Politics of Time, London: Verso.<\/p>\n<p>ROSS, Kristin (2002) May \u201968 and its Afterlives, Chicago: University of Chicago Press [traducci\u00f3n castellano (2008) Mayo del 68 y sus vidas posteriores, Madrid: Acuarela].<\/p>\n<p>SCHMID, Christian (2005) Stadt, Raum, Gesellschaft: Henri Lefebvre und die Theorie der Produktion des Raumes, Stuttgart: Franz Steiner Verlag.<\/p>\n<p>\u2014 (2008) \u201cHenry Lefebvre\u2019s Theory of the Production of Space\u201d. En GOONEWARDENA, Kanishka;<\/p>\n<p>KIPFER, Stefan; MILGROM, Richard &amp; SCHMID, Christian (eds.) Space, Difference, Everyday Life: Reading Henri Lefebvre, New York: Routledge.<\/p>\n<p>WAITE, Geoffrey (2008) \u201cLefebvre without Heidegger\u201d. En GOONEWARDENA, Kanishka, KIPFER,<\/p>\n<p>Stefan, MILGROM, Richard &amp; SCHMID, Christian (eds.) Space, Difference, Everyday Life, Reading Henri Lefebvre, New York &amp; London: Routledge.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Cit. en Anderson (1976)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class='MsoNormal' style='text-align: justify;'>Ahora somos todos seguidores de Lefebvre. Se le ha reivindicado con distintos fines desde colectivos muy variados, su nombre es invocado de forma sistem\u00e1tica en los debates sobre la vida cotidiana, las pol\u00edticas urbanas y la teor\u00eda del Estado y determinados aspectos de su obra aparecen en la vanguardia de distintas disciplinas acad\u00e9micas. Sin embargo es poco probable que esta enorme variedad de apropiaciones de su obra hubiera gustado mucho a Lefebvre. Un buen ejemplo es la reciente popularidad del concepto \u2018Derecho a la Ciudad\u2019, invocado tanto por David Harvey como por el Banco Mundial, con intenciones radicalmente divergentes. <\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":2542,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,13],"tags":[1078],"class_list":["post-2541","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-la-izquierda-a-debate","tag-henri-lefebvre"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2541","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2541"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2541\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2542"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2541"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2541"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2541"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}