{"id":2558,"date":"2014-01-27T00:00:00","date_gmt":"2014-01-26T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2558"},"modified":"2020-02-19T10:12:15","modified_gmt":"2020-02-19T09:12:15","slug":"con-gramsci-mas-alla-de-marx-y-mas-alla-de-gramsci","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2558","title":{"rendered":"Con Gramsci, m\u00e1s all\u00e1 de Marx y m\u00e1s all\u00e1 de Gramsci"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; background: transparent; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">1. \u00bfPor qu\u00e9, no obstante la derrota del \u201csocialismo real\u201d y la conclusi\u00f3n del ciclo hist\u00f3rico en el \u00e1mbito del cual debemos tambi\u00e9n colocar a Gramsci, \u00e9ste contin\u00faa revelando gran vitalidad y fuerza sugestiva, tanto como para ser le\u00eddo y discutido tambi\u00e9n en ambientes pol\u00edticos muy distantes del marxismo y del comunismo y en contextos culturales y geogr\u00e1ficos igualmente remotos en relaci\u00f3n con Italia?<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Muchas veces se busca separar a este extraordinario autor de la historia tr\u00e1gica del comunismo del siglo XX. Ese tipo de enfoque es equ\u00edvoco. Como pensador, Gramsci muestra claramente haberse enriquecido con la lecci\u00f3n de Hegel y de Marx: filosofar significa pensar conceptualmente su propio tiempo; elaborar un pensamiento y un proyecto de emancipaci\u00f3n significa trazar un balance hist\u00f3rico de los movimientos de emancipaci\u00f3n concretamente surgidos y desarrollados. Pero adem\u00e1s de pensador, Gramsci ha sido tambi\u00e9n dirigente comunista de primer plano: no puede ser transformado en una suerte de Horkheimer o de Adorno italiano, empe\u00f1ado en construir una teor\u00eda cr\u00edtica sin relaci\u00f3n o con una relaci\u00f3n exclusivamente pol\u00e9mica con el movimiento comunista y el \u201cmovimiento real\u201d de transformaci\u00f3n de la sociedad. El problema de la unidad entre intelectuales y conciencia com\u00fan est\u00e1 ausente de la Escuela de Frankfurt. \u00c9sta asume idealmente las posiciones de Erasmo, a quien, repetida y positivamente, los Cuadernos de la c\u00e1rcel contraponen con Lutero. Muy lejos de tener la fineza y la cultura del gran humanista, la tosca figura campestre del reformador pone incluso en movimiento un proceso de tumultuosa transformaci\u00f3n: dentro de su rudeza expresa el trabajo de parto de una sociedad nueva; el viejo mundo se presenta ciertamente m\u00e1s luminoso o m\u00e1s brillante, pero es el esplendor de una civilizaci\u00f3n decadente fundada sobre la exclusi\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La Reforma es tambi\u00e9n \u2013m\u00e1s que un advenimiento hist\u00f3rico concreto\u2013, una met\u00e1fora de la Revoluci\u00f3n de Octubre y del proceso revolucionario en cuanto tal. Por su tenaz defensa del \u201cnuevo orden\u201d, con las caracter\u00edsticas que \u00e9ste va asumiendo en el curso de la historia, Gramsci podr\u00eda ser considerado el antagonista de Nietzsche. As\u00ed, al perseguir desde sus m\u00e1s remotos or\u00edgenes la modernidad y la revoluci\u00f3n, contrapone a cada etapa de tal ruinosa par\u00e1bola la mayor riqueza cultural y el mayor equilibrio del antiguo r\u00e9gimen en v\u00edas de ser desplazado. Parangonado con Voltaire o Montaigne, Rousseau queda en una p\u00e9sima situaci\u00f3n y lo mismo vale para Lutero comparado con Erasmo y con el Renacimiento; Jes\u00fas y los \u201cagitadores cristianos [&#8230;] llamados Padres de la Iglesia\u201d en relaci\u00f3n con los autores de la antig\u00fcedad cl\u00e1sica, quedan como \u201cel Ej\u00e9rcito de Salvaci\u00f3n ingl\u00e9s\u201d confrontados con Shakespeare y con los \u201cotros \u2018paganos\u2019\u201d a los que pretende combatir. No s\u00f3lo en el terreno propiamente cultural, sino tambi\u00e9n en lo relacionado con la moral, los exponentes del viejo r\u00e9gimen se revelan superiores a los representantes del nuevo, infaliblemente rudos y fan\u00e1ticos. Tiene un valor paradigm\u00e1tico y ejemplar el modo en el que Nietzsche describe el contraste entre romanidad y cristianismo: por una parte Pilatos que declara no saber qu\u00e9 es la verdad, y por otro lado Jes\u00fas que pretende identificarse con ella; por una parte la \u201cnoble y fr\u00edvola tolerancia\u201d de Roma que tiene en su centro \u201cya no la fe sino la libertad que da la fe\u201d, por otra parte \u201cel esclavo\u201d que \u201cquiere lo no condicionado, comprende s\u00f3lo lo tir\u00e1nico, incluso en su moral\u201d. Poco propenso a distinciones o justificaciones, Nietzsche traza una l\u00ednea de continuidad entre el fan\u00e1tico Credo quia absurdum de Tertuliano y los cristianos que esperan el juicio universal y la fe igualmente fan\u00e1tica del movimiento socialista en la paling\u00e9nesis social.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Gramsci es plenamente consciente del hecho de que el viejo orden puede expresar \u201cun canto del cisne\u201d lleno de \u201cadmirable esplendor\u201d. Es como si todas las diferentes caracter\u00edsticas del antiguo r\u00e9gimen desplazado por las sucesivas olas de la modernidad y de la revoluci\u00f3n hubieran resonado en Nietzsche como un canto del cisne extraordinariamente seductor. No sucede lo mismo con Gramsci, que sigue estando con el \u201cnuevo orden\u201d, inclusive sin subestimar y sin ocultar sus terribles dificultades y asperezas. Al saludar a la Revoluci\u00f3n de Octubre, subraya que \u00e9sta inicialmente s\u00f3lo producir\u00e1 \u201cel colectivismo de la miseria, del sufrimiento\u201d. Pero ni siquiera \u00e9ste es el aspecto m\u00e1s importante. Gramsci se vuelca en un esfuerzo de comprensi\u00f3n simpat\u00e9tica de lo nuevo, aun cuando, a los ojos de un observador superficial o ignorante de la terrible complejidad del proceso hist\u00f3rico y revolucionario, \u00e9ste parezca traicionar las razones mismas de su nacimiento. Extraordinaria es la p\u00e1gina dedicada, en 1926, al an\u00e1lisis de la URSS y de un fen\u00f3meno \u201cjam\u00e1s visto en la historia\u201d: una clase pol\u00edticamente \u201cdominante\u201d se encuentra \u201cen su conjunto [&#8230;] en condiciones de vida inferiores a determinados elementos y sectores de la clase dominada y sometida\u201d. Las masas populares que contin\u00faan sufriendo una vida de privaciones est\u00e1n desorientadas frente al espect\u00e1culo de \u201cel nepman abrigado con pieles y que tiene a su disposici\u00f3n todos los bienes de la tierra\u201d; y, todav\u00eda, eso no debe constituir motivo de esc\u00e1ndalo o de repudio, visto que el proletariado, as\u00ed como no puede conquistar el poder, tampoco puede siquiera mantenerlo si no es capaz de sacrificar intereses particulares e inmediatos a los \u201cintereses generales y permanentes de la clase\u201d.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">2. Sin embargo, la conciencia de la extraordinaria complejidad del proceso de construcci\u00f3n de lo nuevo no significa achatamiento acr\u00edtico y \u201cjustificacionista\u201d en la configuraci\u00f3n en un determinado contexto hist\u00f3rico por \u00e9ste asumido. Si, por un lado comprende las razones del estado de excepci\u00f3n que pesa sobre la Rusia sovi\u00e9tica, por el otro Gramsci no pierde nunca de vista la herencia que el socialismo debe saber asumir, es decir, de la precedente tradici\u00f3n cultural y pol\u00edtica de las conquistas del liberalismo y de la democracia. El tema de la herencia se salda estrechamente con el tema de la democracia socialista.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Damos as\u00ed un paso adelante en el camino de la comprensi\u00f3n de la permanente vitalidad de nuestro autor, que incluso no es ciertamente el \u00fanico en plantearse el problema de la relaci\u00f3n entre socialismo y democracia. Por lo tanto, queda todav\u00eda para explicar sustancialmente la colocaci\u00f3n privilegiada de Gramsci en el \u00e1mbito del marxismo del siglo XX. En tanto, conviene tener presente que la Italia de entonces era un punto culminante en el debate filos\u00f3fico y pol\u00edtico, y no s\u00f3lo por la presencia de Croce y Gentile. Basta pensar a Gaetano Mosca, Vilfredo Pareto y Roberto Michels, es decir, a los miembros de la elite que han elaborado o contribuido en modo considerable a la elaboraci\u00f3n de la teor\u00eda de la democracia dominante en la actualidad. Son \u00e9stos los autores que Schumpeter tiene a sus espaldas cuando define la democracia como una dirigencia competitiva garantizada por el mercado pol\u00edtico. Queda eliminada de la definici\u00f3n de este r\u00e9gimen pol\u00edtico cualquier idea de emancipaci\u00f3n y de participaci\u00f3n popular en el poder. Como el mercado econ\u00f3mico consiente a los clientes elegir libremente entre diferentes productos, as\u00ed el mercado pol\u00edtico consiente a los clientes-electores elegir libremente entre diferentes dirigentes y elites. Queda fuera de discusi\u00f3n el alternarse de las elites, respecto de las cuales las masas populares contin\u00faan siendo una \u201cmultitud infantil\u201d que ahora es posible controlar y gobernar a trav\u00e9s de los instrumentos de comunicaci\u00f3n y de la manipulaci\u00f3n siempre m\u00e1s potentes e irresistibles.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Se podr\u00eda decir que en Gramsci toda la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica y pol\u00edtica es un intento de responder al desaf\u00edo constituido por el elitismo y por la teor\u00eda elitista de la democracia. Es una teor\u00eda que celebra sus triunfos en ocasi\u00f3n de la primera guerra mundial. Frente a la actitud hostil o de extrema desconfianza de las masas populares en relaci\u00f3n con la intervenci\u00f3n, exponentes de primer plano del liberalismo italiano de entonces invocaron abiertamente \u201cuna minor\u00eda audaz y genial\u201d capaz de arrastrar \u201cpor el cuello esta turba de mulos y bellacos para morir como h\u00e9roes o vencer como triunfadores\u201d, al decir de Guido Dorso. M\u00e1s tarde, en 1920, Pareto traza un balance bastante significativo. Antes de la conflagraci\u00f3n \u2013observa\u2013, se dec\u00eda que \u201cel proletariado y especialmente los socialistas la habr\u00edan impedido con la huelga general o de otro modo. Despu\u00e9s de los hermosos discursos, vino la guerra mundial. La huelga general no se realiz\u00f3; al contrario, en varios parlamentos los socialistas aprobaron los gastos de guerra o no presentaron demasiada oposici\u00f3n contra ellos\u201d, as\u00ed que \u201cel precepto del maestro [Marx]: \u2018\u00a1Proletarios de todo el mundo, un\u00edos!\u2019 se transform\u00f3 impl\u00edcitamente en: \u00a1Proletarios de todo el mundo, asesin\u00e1os!\u201d La ca\u00edda casi total de la \u201cdiscriminaci\u00f3n censal\u201d y la llegada de la democracia no hab\u00edan significado la conquista de una subjetividad pol\u00edtica aut\u00f3noma por parte de las masas populares; las \u00e9lites eran las que decid\u00edan. Su \u201ccirculaci\u00f3n\u201d y su alternancia constitu\u00edan la trama eterna del proceso hist\u00f3rico. Diametralmente contrapuesto es el balance que Gramsci extrae de la tragedia de la primera guerra mundial: se trata de lograr que el \u201cpueblo trabajador\u201d no permanezca en la condici\u00f3n de \u201ctrofeo de caza para todos\u201d, simple \u201cmaterial humano\u201d, o \u201cmaterial en bruto para la historia de las clases privilegiadas\u201d. Tal condici\u00f3n resulta insuperable hasta que las clases subalternas contin\u00faen siendo \u201cuna masa amorfa que fluct\u00faa perennemente fuera de toda organizaci\u00f3n espiritual\u201d.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">3. Igualmente, esta \u201corganizaci\u00f3n espiritual\u201d y pol\u00edtica se configura como un proceso que puede ser interrumpido y quebrado por la iniciativa de la \u00e9lite dominante, que puede cooptar para s\u00ed los elementos m\u00e1s capaces y peligrosos de las clases subalternas. Se explica as\u00ed, seg\u00fan Pareto, la evoluci\u00f3n del \u201csocialista \u2018intelectual\u2019 y \u2018transformista\u2019\u201d Bissolati que, en ocasi\u00f3n de la guerra en Libia y luego del primer conflicto mundial, hace suyas las consignas colonialistas e intervencionistas de la burgues\u00eda. Se comprende entonces el problema en torno al cual giran particularmente los Cuadernos de la c\u00e1rcel: \u00bfC\u00f3mo impedir a la \u00e9lite dominante que decapite, ideol\u00f3gica y pol\u00edticamente, al movimiento de emancipaci\u00f3n de las clases y de los pueblos retenidos en condiciones subalternas por el sistema dominante? Tales decapitaciones resultan factibles tambi\u00e9n por el hecho de que \u201cgeneralmente\u201d \u2013observa Pareto\u2013, los movimientos revolucionarios de los \u201cestratos inferiores\u201d son \u201ccapitaneados por individuos de los estratos superiores\u201d. De nuevo vemos c\u00f3mo Gramsci se cimienta, en modo riguroso y apasionado al mismo tiempo, con los problemas puestos de relieve por el genial te\u00f3rico del elitismo: \u00bfC\u00f3mo evitar que, durante los \u201cgrandes \u2018cambios\u2019 hist\u00f3ricos\u201d los intelectuales \u201cformados\u201d sobre el \u201cterreno\u201d del movimiento obrero retornen a las \u201cclases intermedias tradicionales\u201d de las que ellos provienen?<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Seg\u00fan Pareto, adem\u00e1s de cooptar de las clases subalternas a los elementos acomodaticios que tengan controladas a las masas por medio de la astucia y las promesas, a fin de consolidar ulteriormente su poder, la \u00e9lite dominante, tambi\u00e9n deber\u00eda lograr reclutar elementos dotados de \u201cinstintos belicosos\u201d: en el fondo, \u201cla sociedad romana fue salvada de la ruina por las legiones de C\u00e9sar y de Octavio\u201d (de extracci\u00f3n popular) y hasta por los mismos \u201cb\u00e1rbaros\u201d. Y, por lo tanto \u2013concluye el te\u00f3rico del elitismo\u2013, \u201ctambi\u00e9n podr\u00eda darse que, en el futuro, nuestra sociedad sea salvada de la decadencia por los que entonces ser\u00e1n los herederos de nuestros sindicalistas y anarquistas\u201d; estos tr\u00e1nsfugas de la izquierda y del movimiento obrero ser\u00e1n llamados a la defensa del orden existente tambi\u00e9n mediante \u201cactos en\u00e9rgicos\u201d, a intervenir a guisa de \u201csoldados\u201d, de \u201cagentes de polic\u00eda\u201d, de \u201csiervos armados de los siglos pasados\u201d.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Ahora el pensamiento no corre m\u00e1s hacia Bissolati sino hacia Mussolini y los anarcosindicalistas que se pasan al nacionalismo y al fascismo, un fen\u00f3meno al que tambi\u00e9n los Cuadernos de la c\u00e1rcel dedican una notable atenci\u00f3n como demostraci\u00f3n de la extrema dificultad para el proletariado de [conservar] un sector de intelectuales y dirigentes ligados a ellos en modo estable y org\u00e1nico. Por otra parte, es el mismo Mussolini que se vanagloria, en 1919 y en 1924, de su par\u00e1bola ideol\u00f3gica y pol\u00edtica, de ser un \u201chereje\u201d expulsado de la \u201ciglesia ortodoxa\u201d del socialismo, en el que, cuando joven, hab\u00eda introducido la lecci\u00f3n de Blanqui. Gramsci no s\u00f3lo condena el \u201cblanquismo de este epil\u00e9ptico\u201d, sino que expresa tambi\u00e9n un juicio abarcador: \u201cEl blanquismo, en su materialidad, puede ser hoy subversivo, ma\u00f1ana reaccionario, pero jam\u00e1s revolucionario\u201d. El art\u00edculo, publicado en el Ordine Nuovo del 22 de junio de 1921, ten\u00eda por t\u00edtulo: Subversionismo reaccionario.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">4. El subversionismo no es en s\u00ed mismo sin\u00f3nimo de revoluci\u00f3n o de renovaci\u00f3n. Los Cuadernos de la c\u00e1rcel resaltan el hecho de que \u201clas frases relacionadas con \u2018rebeli\u00f3n\u2019, \u2018subversionismo\u2019, \u2018antiestatalismo\u2019 primitivo y elemental\u201d son expresiones de \u201capoliticismo\u201d y, por lo tanto, de renuncia, de aceptaci\u00f3n o de interiorizaci\u00f3n de una situaci\u00f3n de subalternidad. En realidad, la \u201cescasa comprensi\u00f3n del Estado significa escasa conciencia de clase\u201d. Una clase subalterna demuestra ser madura para la conquista del poder s\u00f3lo cuando se revela de acuerdo con construir concretamente un \u201cnuevo orden\u201d. Comienza a emerger el car\u00e1cter original del pensamiento de Gramsci y de su colocaci\u00f3n en el \u00e1mbito de la tradici\u00f3n marxista. En la definici\u00f3n de tal originalidad no est\u00e1 s\u00f3lo la atenci\u00f3n al problema de la democracia, ciertamente no ajena a Marx, Engels y Lenin. Hay que considerar que, en estos autores el problema de la democracia se asoma, se presenta a veces tambi\u00e9n con fuerza, pero para diluirse inmediatamente. Con la superaci\u00f3n de los antagonismos de clase y de las clases sociales, el Estado est\u00e1 destinado a extinguirse y por lo tanto tambi\u00e9n la democracia, ella misma una forma de Estado.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Detr\u00e1s de esta tesis (o de la ilusi\u00f3n) de Marx y Engels hay un dram\u00e1tico balance hist\u00f3rico. En Francia, la Primera Rep\u00fablica, nacida sobre la ola de la revoluci\u00f3n de 1789, se transforma en dictadura y, luego, en el imperio de Napole\u00f3n I; la Segunda Rep\u00fablica, surgida de la revoluci\u00f3n de 1848, cede su puesto a la dictadura bonapartista de Napole\u00f3n III. Con respecto a Inglaterra, en situaci\u00f3n de crisis la clase dominante procede sin dificultad a suspender el <i>habeas corpus<\/i> y las garant\u00edas constitucionales y somete a una especie de estado de asedio permanente a Irlanda, tercamente opuesta al dominio imperial brit\u00e1nico. Por lo tanto, con el verificarse o el perfilarse de una situaci\u00f3n de crisis el Estado liberal y democr\u00e1tico no tiene dificultades en transformarse en una dictadura abierta e incluso terrorista. Con mayor raz\u00f3n se impone esta conclusi\u00f3n para Lenin. Con el estallido de la primera guerra mundial, el dirigente bolchevique ve tambi\u00e9n a los Estados de m\u00e1s consolidada tradici\u00f3n liberal proceder a una total militarizaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n y transformarse en Moloc sanguinarios que, con el recurso a la ley marcial, a los pelotones de ejecuci\u00f3n y, a veces, a la pr\u00e1ctica del exterminio masivo, imponen el sacrificio en masa de sus ciudadanos en el altar de la voluntad de potencia y dominio imperialista.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Si bien es comprensible en su g\u00e9nesis hist\u00f3rica y psicol\u00f3gica, la tesis de la extinci\u00f3n del Estado parece culminar en la visi\u00f3n escatol\u00f3gica de una sociedad sin conflictos y, consecuentemente, no necesitada de normas jur\u00eddicas capaces de limitarlos y reglamentarlos. Del car\u00e1cter abstractamente ut\u00f3pico de su consigna parecen en determinados momentos darse cuenta Marx y Engels que, con una llamativa vacilaci\u00f3n, a veces hablan de abolici\u00f3n o extinci\u00f3n del Estado en cuanto tal y otras del \u201cEstado en el actual sentido pol\u00edtico\u201d o tambi\u00e9n del \u201cpoder pol\u00edtico propiamente dicho\u201d. De todas maneras, seg\u00fan su mismo an\u00e1lisis, adem\u00e1s de ser un instrumento del dominio de clase, el Estado es tambi\u00e9n una forma de \u201cgarant\u00eda rec\u00edproca\u201d, de \u201caseguraci\u00f3n rec\u00edproca\u201d entre los individuos de la clase dominante. No se comprende entonces por qu\u00e9, despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n de las clases y de la lucha de clases, deber\u00eda tornarse superflua la \u201cgarant\u00eda\u201d o la \u201caseguraci\u00f3n\u201d de proveer a todos y cada uno de los miembros de una comunidad unificada.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En todo caso, la espera de la disoluci\u00f3n de todo conflicto y de la extinci\u00f3n del Estado y del poder pol\u00edtico en cuanto tal, hace imposible la soluci\u00f3n del problema de la transformaci\u00f3n en sentido democr\u00e1tico del Estado surgido de la revoluci\u00f3n socialista; esta espera favorece el surgimiento o la permanencia de una actitud hecha de \u201csubversionismo\u201d banal e inacabado incapaz de conferir concreci\u00f3n y estabilidad a la emancipaci\u00f3n de las clases subalternas.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Gramsci se demuestra bastante cr\u00edtico en relaci\u00f3n con las tendencias anarquistas y mesi\u00e1nicas. El socialismo es considerado por Ordine Nuovo no como el inicio del proceso de extinci\u00f3n sino como la construcci\u00f3n del \u201cEstado social del trabajo y de la solidaridad\u201d; y no puede ser de otro modo, dado que \u201cno existe sociedad sino en un Estado\u201d. Se trata de encontrar, seg\u00fan los Cuadernos, una forma de organizaci\u00f3n de la sociedad que, superando todo antagonismo de clase, sepa prescindir del aparato de represi\u00f3n, construido en vista de la lucha de clases en el interior y del conflicto armado con otras clases explotadoras competidoras en el \u00e1mbito internacional. Pero tal forma de organizaci\u00f3n de la sociedad comunista es ella misma una forma de Estado: \u201cEl elemento Estado-coerci\u00f3n se puede imaginar extingui\u00e9ndose en la medida que se afirman elementos siempre m\u00e1s conspicuos de la sociedad regulada (o Estado \u00e9tico o sociedad civil)\u201d. Naturalmente, no faltan declaraciones que apuntan a una direcci\u00f3n diferente y contrastante, es decir, que proyectan una \u201cdesaparici\u00f3n\u201d del Estado y una \u201creabsorci\u00f3n de la sociedad pol\u00edtica en la sociedad civil\u201d; todav\u00eda, hay que tener presente que para Gramsci la \u201csociedad civil [&#8230;] es tambi\u00e9n ella \u2018Estado\u2019, es m\u00e1s, es el Estado mismo\u201d, y por lo tanto queda para ver hasta qu\u00e9 punto la \u201creabsorci\u00f3n de la sociedad pol\u00edtica en la sociedad civil\u201d conlleva el advenimiento de una sociedad realmente sin Estado. Los Cuadernos de la c\u00e1rcel ponen expl\u00edcitamente en guardia contra el \u201cerror te\u00f3rico\u201d que, en la investigaci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre sociedad civil y Estado, transforma una \u201cdistinci\u00f3n met\u00f3dica\u201d en \u201cdistinci\u00f3n org\u00e1nica\u201d, olvidando que \u201cen la realidad f\u00e1ctica, sociedad civil y Estado se identifican\u201d. \u00bfNo es, justamente, este error en el que incurre la tesis de la extinci\u00f3n del Estado?<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">5. En un sentido, la toma de distancia de este mito es la condici\u00f3n preliminar para pensar realmente en la negaci\u00f3n determinada (no la indeterminada que se expresa en el mesianismo y en el anarquismo) del ordenamiento existente, en el proyecto y en el proceso de construcci\u00f3n de una sociedad poscapitalista: por otro lado, tal toma de distancia consiente una comprensi\u00f3n m\u00e1s completa y m\u00e1s profunda de la misma sociedad capitalista, que ahora es posible indagar a la luz de una fenomenolog\u00eda del poder m\u00e1s rica y m\u00e1s concreta. Ciertamente, en cuanto a este \u00faltimo punto, Gramsci se coloca en el camino de Marx y de Engels que, con ese prop\u00f3sito, se diferencian netamente de la tradici\u00f3n liberal. \u00c9sta ubica el lugar del dominio y la opresi\u00f3n exclusivamente en el Estado, de tal forma que la emancipaci\u00f3n no puede consistir sino en la progresiva reducci\u00f3n de la presencia del Estado. A su vez, el Manifiesto del Partido Comunista se\u00f1ala en el seno de la f\u00e1brica capitalista un \u201cdespotismo\u201d de car\u00e1cter militar, en relaci\u00f3n con el que la intervenci\u00f3n del Estado e incluso del Estado burgu\u00e9s, puede constituir un obst\u00e1culo y un contrapeso. Sin embargo, en repetidas ocasiones, Engels celebra en los Estados Unidos al pa\u00eds en el que la \u201cabolici\u00f3n del Estado\u201d ya se ha realizado, al menos en el sentido \u201cburgu\u00e9s\u201d del t\u00e9rmino. Ninguna atenci\u00f3n parece que se reserva al destino de los ind\u00edgenas y de los negros, primero sometidos a la esclavitud y, en los a\u00f1os sucesivos a la guerra de secesi\u00f3n, obligados a un r\u00e9gimen de <i>apartheid<\/i> y de supremac\u00eda blanca (<i>white supremacy<\/i>) que llega incluso a las formas m\u00e1s crueles del linchamiento. En los Estados Unidos de fin del siglo XIX, es tal vez d\u00e9bil el Estado (central), pero de la misma manera es m\u00e1s fuerte el Ku Klux Klan, expresi\u00f3n clara de la sociedad civil, que igualmente es ella misma el lugar del ejercicio del poder, de un poder demasiado brutal. En 1883, la Corte Suprema declara inconstitucional una ley federal que pretende prohibir la segregaci\u00f3n de los negros en los lugares de trabajo o en los servicios (los ferrocarriles) administrados por compa\u00f1\u00edas privadas, que, por definici\u00f3n est\u00e1n exentos de cualquier interferencia estatal. En la medida en que subsiste un l\u00edmite a la opresi\u00f3n de los negros e ind\u00edgenas, \u00e9ste reside en el poder pol\u00edtico central, \u00a1el mismo cuya extinci\u00f3n o disoluci\u00f3n celebra Engels! El hecho est\u00e1 en que en los textos anteriormente citados, el lugar de la violencia y del dominio se identifica exclusivamente en el Estado, y el lugar de la libertad en la sociedad civil, tal como en la fenomenolog\u00eda del poder, tan ligada a la tradici\u00f3n liberal.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">M\u00e1s fecunda, a los fines de la comprensi\u00f3n de la historia de los Estados Unidos y del mundo contempor\u00e1neo en general, se revela la tesis de Gramsci seg\u00fan la cual la sociedad civil es ella misma una forma de Estado. En este punto, el problema de la emancipaci\u00f3n se torna m\u00e1s complejo y m\u00e1s dram\u00e1tico. Incluso si fuese posible, la extinci\u00f3n del Estado no ser\u00eda por s\u00ed misma sin\u00f3nimo de emancipaci\u00f3n, dado que la sociedad civil puede expresar cabalmente una carga de violencia y opresi\u00f3n no menor que la desplegada por el Estado pol\u00edtico, aun m\u00e1s acentuada ya que carece de cualquier tipo de escr\u00fapulos, sin ni siquiera tener la preocupaci\u00f3n de mantener la forma o la apariencia de imparcialidad.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">6. A la espera de la extinci\u00f3n del Estado, en el \u00e1mbito de la tradici\u00f3n marxista, se perge\u00f1a frecuentemente la reivindicaci\u00f3n de la democracia directa. Este tema, por un lado est\u00e1 en contradicci\u00f3n estridente con el primero (por directa que ella sea, la democracia no deja de ser igualmente una forma de Estado), por otra parte, es un resonar m\u00e1s sordo e incierto (de esta forma directa es la autoexpresi\u00f3n del pueblo, que torna irrelevantes hasta diluir totalmente a los organismos representativos, a las instituciones estatales y por lo tanto, parad\u00f3jicamente, a la misma democracia). La contraposici\u00f3n de la democracia directa con la democracia representativa emana igualmente del rechazo de una \u201cdemocracia\u201d que no consigue desplegar ninguna eficacia en los lugares de producci\u00f3n, en las f\u00e1bricas, donde, seg\u00fan el an\u00e1lisis del Manifiesto del Partido Comunista, los obreros, \u201corganizados militarmente\u201d y \u201ccomo soldados simples de la industria [&#8230;] sometidos a la vigilancia de toda una jerarqu\u00eda de suboficiales y de oficiales\u201d, contin\u00faan siendo subyugados a un \u201cdespotismo\u201d que, en la pr\u00e1ctica, los priva de la misma libertad negativa que tambi\u00e9n la tradici\u00f3n liberal dice reivindicar. Por otra parte, sin embargo, la contraposici\u00f3n en cuesti\u00f3n parece derivar de la ilusi\u00f3n de que, con la desaparici\u00f3n de la mediaci\u00f3n constituida por la representatividad, el pueblo lograr\u00eda expresar su carga aut\u00e9ntica de emancipaci\u00f3n sin m\u00e1s obst\u00e1culos o distorsiones. Es una ilusi\u00f3n clara que se comprende a partir de los presupuestos, incluso epistemol\u00f3gicos, del anarquismo que a veces asume tonos irracionales, con Bakunin constantemente comprometido en celebrar el \u201cinstinto\u201d y la \u201cvida\u201d en contraposici\u00f3n al \u201cpensamiento\u201d y a su pretensi\u00f3n de \u201cprescribir reglas a la vida\u201d: como violencia y opresi\u00f3n se configura entonces la idea de representaci\u00f3n en cuanto tal, que al dirigente anarquista le hace pensar en Saturno, que \u201crepresentaba a sus propios hijos a medida que los devoraba\u201d<a href=\"http:\/\/www.herramienta.com.ar\/print\/revista-herramienta-n-13\/print\/revista-herramienta-n-13\/con-gramsci-mas-alla-de-marx-y-mas-alla-de-gramsci#_ftn3\">[1]<\/a>. No obstante, esta fe en una espontaneidad m\u00edtica, sin mediaciones y sin historia, dif\u00edcilmente puede ser conciliable con la tesis de Marx seg\u00fan la cual las ideas dominantes son las ideas de la clase dominante, la que monopoliza los medios de producci\u00f3n material y espiritual.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\u00bfLa representaci\u00f3n se volver\u00eda superflua despu\u00e9s de la ca\u00edda del poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico de la burgues\u00eda? Estado y revoluci\u00f3n sale en el momento en el cual era m\u00e1s \u00e1spera, y no pod\u00eda ser de otra manera, la denuncia a los reg\u00edmenes representativos liberales o liberal democr\u00e1ticos: en el curso de la primera guerra mundial, ellos efectivamente funcionan de la forma descrita por el dirigente anarquista, dado que tranquilamente inmolan millones de hombres y de \u201crepresentados\u201d en un gigantesco sacrificio ritual. Sin embargo, hasta en ese escrito podemos leer que tambi\u00e9n la democracia m\u00e1s desarrollada no puede ignorar las \u201cinstituciones representativas\u201d. M\u00e1s a\u00fan, el mito de la extinci\u00f3n del Estado contin\u00faa alimentando la difidencia con relaci\u00f3n a la idea de representaci\u00f3n en el mismo momento en el que la Rusia surgida de la Revoluci\u00f3n de Octubre ve multiplicarse los soviets, organismos representativos que no rehuyen ni siquiera a una representaci\u00f3n multifac\u00e9tica. Por otra parte, a la cabeza del nuevo Estado est\u00e1 un partido que, lejos de abandonarse al culto del presente inmediato y a la espontaneidad, se organiza y articula mediante una compleja red de mediaci\u00f3n y de amplia representaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En nuestros d\u00edas vivimos una paradoja: los que agitan la consigna de la \u201cdemocracia directa\u201d (es decir, no aquella que interviene en las f\u00e1bricas y los lugares de trabajo, sino la que prescinde de la mediaci\u00f3n de los partidos y del Parlamento), son justamente los autores del bonapartismo soft, los que se vanaglorian de querer la designaci\u00f3n del dirigente de la naci\u00f3n (en el \u00e1mbito del r\u00e9gimen presidencial) o del dirigente de un determinado colegio electoral (en base al sistema electoral uninominal) directamente por el pueblo. Ese pueblo, atomizado, incluso privado de sus modestos medios de aut\u00f3noma producci\u00f3n espiritual y pol\u00edtica y, por lo tanto, entregado inerme al arbitrario poder totalitario de los medios de comunicaci\u00f3n monopolizados por la gran burgues\u00eda. Consignas an\u00e1logas agitan los movimientos \u201cfederalistas\u201d-secesionistas que, a semejanza del Ku Klux Klan, indiferentes a los obst\u00e1culos presentados por el poder central a la imposici\u00f3n de la supremac\u00eda blanca, reivindican el dominio \u201cdirecto\u201d y sin contrastes de una sociedad civil \u201cdel norte\u201d y fanatizada en nombre de los valores \u201cdel norte\u201d.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Protagonista de la experiencia de los <i>consejos<\/i> fundados, como los soviets, en el principio de la representaci\u00f3n y hasta de la representaci\u00f3n en distintos grados, Gramsci no atribuye ninguna importancia especial al tema de la democracia directa; tal vez, en los Cuadernos hasta est\u00e9 ausente esta expresi\u00f3n. Esto tiene una explicaci\u00f3n comprensible. Si la sociedad civil es una forma de Estado y ella misma es el lugar del poder y del dominio, demandarle el nombramiento directo de un l\u00edder pol\u00edtico o de un grupo dirigente no es para nada sin\u00f3nimo de emancipaci\u00f3n. Gramsci es el pensador marxista que provee los instrumentos te\u00f3ricos m\u00e1s adecuados para la lucha contra el bonapartismo soft, es decir, para la lucha contra la reducci\u00f3n de la democracia al nivel de un nombramiento directo y plebiscitario de un dirigente m\u00e1s o menos carism\u00e1tico y dotado de ampl\u00edsimos poderes. Tambi\u00e9n es el pensador que mejor puede ayudar a comprender en Italia el car\u00e1cter ultra reaccionario de la Lega Nord, un movimiento que hoy, mucho m\u00e1s que la Alleanza Nazionale, representa el verdadero peligro de la extrema derecha y que, incluso gracias a su \u201csubversionismo\u201d y \u201cantiestatalismo\u201d puede contar en alg\u00fan caso con la simpat\u00eda de tr\u00e1nsfugas del \u201968 y de anarquistas (seg\u00fan informaciones period\u00edsticas, Valpreda est\u00e1 entre la audiencia impactada favorablemente por los sermones de Bossi).<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">7. En conclusi\u00f3n, podr\u00edamos decir que en Marx y Engels, despu\u00e9s de haber desempe\u00f1ado un rol fundamental en la conquista del poder, la pol\u00edtica parece luego disolverse junto al Estado y al poder pol\u00edtico. Tanto m\u00e1s que, adem\u00e1s de las clases, del Estado y del poder pol\u00edtico, se diluyen tambi\u00e9n la divisi\u00f3n del trabajo, las naciones, las religiones, el mercado, toda posible fuente de conflicto. En Lenin, esta plataforma te\u00f3rica permanece sustancialmente inmutable; pero, contradictoriamente, hemos visto al dirigente bolchevique empe\u00f1ado en la construcci\u00f3n concreta del nuevo Estado y de sus organismos representativos. Pero es s\u00f3lo con Gramsci que el mesianismo comienza a caer en crisis tambi\u00e9n en el plano te\u00f3rico: si resulta muy dif\u00edcil o imposible separar netamente la sociedad civil del Estado, se revelan de una extraordinaria vitalidad los organismos nacionales (en cuya identidad est\u00e1 frecuentemente presente una fuerte componente religiosa); en cuanto al mercado, convendr\u00eda hablar de \u201cmercado determinado\u201d en lugar de mercado a secas. Asistimos al esfuerzo de dotar de un cuerpo pol\u00edtico, es decir, un cuerpo pol\u00edtico m\u00e1s robusto, al pensamiento marxista.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Emerge ahora con claridad el lugar original ocupado por Gramsci en el \u00e1mbito del marxismo del siglo XX. \u00c9ste act\u00faa en una situaci\u00f3n relativamente privilegiada. Italia interviene m\u00e1s tarde en el primer conflicto mundial, con un impacto catastr\u00f3fico sobre todo en Rusia y en Alemania, con un n\u00famero particularmente elevado de v\u00edctimas y donde la guerra propiamente dicha se entrelaza con la revoluci\u00f3n y con una guerra civil expl\u00edcita o latente, con un cambio radical de r\u00e9gimen, con la crisis econ\u00f3mica, pol\u00edtica e ideal de car\u00e1cter hist\u00f3rico. Todo esto favorece la lectura en clave apocal\u00edptica del marxismo, tanto m\u00e1s si se considera el peso de la gran intelectualidad jud\u00eda que la alimenta ulteriormente. Por otro lado, el peso de la tradici\u00f3n religiosa y cultural tiende a conferir a tal rebeli\u00f3n un valor mesi\u00e1nico. La referencia a la tradici\u00f3n religiosa jud\u00eda es muchas veces expl\u00edcita y declarada. Este es el caso de Benjamin y de otros autores, en un modo m\u00e1s diluido y mediado. El joven Bloch es descrito por sus testimonios contempor\u00e1neos como \u201cun nuevo fil\u00f3sofo jud\u00edo\u201d que se cree \u201cmanifiestamente, el precursor de un nuevo Mes\u00edas\u201d. Y, en efecto, \u00e9ste hace pensar m\u00e1s a Isa\u00edas que a Marx cuando en la primera versi\u00f3n del Esp\u00edritu de la utop\u00eda, convoca a la Rusia sovi\u00e9tica y al comunismo a realizar la \u201ctransformaci\u00f3n del poder en amor\u201d.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Por el contrario, en Gramsci la revoluci\u00f3n comunista representa ciertamente un momento de ruptura, pero no es la negaci\u00f3n pura y simple del pasado y el logro de un <i>novum<\/i> transformado por la utop\u00eda. La experiencia traum\u00e1tica de la carnicer\u00eda realizada durante la primera guerra mundial y del sucesivo advenimiento del fascismo estimula en el marxismo del siglo XX una actitud de pretender liquidar la historia de la burgues\u00eda \u2013incluso toda la historia previa\u2013, como un c\u00famulo de errores y horrores. Contra tal \u201cantihistoricismo\u201d, sin\u00f3nimo de \u201cmetaf\u00edsica\u201d, polemizan los Cuadernos de la c\u00e1rcel: no tiene sentido liquidar \u201cel pasado como \u2018irracional\u2019 y \u2018monstruoso\u2019\u201d, reduciendo as\u00ed la historia pol\u00edtica y de las ideas a un \u201ctratado hist\u00f3rico de teratolog\u00eda\u201d, a una grotesca historia de monstruos.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">8. Tomar las distancias del mesianismo y del anarquismo y esforzarse para dotar de un cuerpo pol\u00edtico, es decir, de un cuerpo pol\u00edtico m\u00e1s robusto al marxismo significa tambi\u00e9n romper con la lectura en clave economicista de esta tradici\u00f3n del pensamiento. En Italia, el lorianismo no s\u00f3lo reduc\u00eda lo material a lo econ\u00f3mico sino que pretend\u00eda instituir una suerte de correspondencia biun\u00edvoca entre el particular hecho econ\u00f3mico y la particular expresi\u00f3n ideol\u00f3gica y pol\u00edtica. Y es as\u00ed que, para confutarlos, Max Weber lee Marx y Engels. El gran soci\u00f3logo alem\u00e1n parece haber tenido una cierta simpat\u00eda por Aquiles Loria. Tal vez tambi\u00e9n por esto considera imprecisa la expresi\u00f3n \u201cmaterialismo hist\u00f3rico\u201d y opina que se deber\u00eda m\u00e1s bien hablar de \u201cinterpretaci\u00f3n econ\u00f3mica del desarrollo hist\u00f3rico\u201d, es decir, \u201cde la realidad\u201d. De la misma forma, argumentan en Alemania otros grandes intelectuales, como Scheler y Sombart.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Lenin toma distancia de este tipo de lectura: \u201c\u00bfD\u00f3nde hab\u00e9is le\u00eddo en Marx y en Engels que ellos hablasen necesariamente de materialismo econ\u00f3mico? Cuando definieron su concepci\u00f3n del mundo, la llamaron simplemente materialismo\u201d<a href=\"http:\/\/www.herramienta.com.ar\/print\/revista-herramienta-n-13\/print\/revista-herramienta-n-13\/con-gramsci-mas-alla-de-marx-y-mas-alla-de-gramsci#_ftn4\">[2]<\/a>. De todas maneras, incluso con alguna reserva, en el <i>\u00bfQu\u00e9 hacer?<\/i> parece aceptar \u201cla denominaci\u00f3n de \u2018economicismo\u2019 (a la que no tenemos ninguna intenci\u00f3n de renunciar visto que, de un modo u otro, ya ha adquirido su derecho de ciudadan\u00eda)\u201d<a href=\"http:\/\/www.herramienta.com.ar\/print\/revista-herramienta-n-13\/print\/revista-herramienta-n-13\/con-gramsci-mas-alla-de-marx-y-mas-alla-de-gramsci#_ftn5\">[3]<\/a>. Si en su m\u00e9todo de an\u00e1lisis concreto de la situaci\u00f3n concreta el revolucionario ruso se mantiene generalmente distante del economicismo, sobre el plano te\u00f3rico parece rehuir a una condena neta y sin ambig\u00fcedades.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Diferente es el caso de Gramsci, sobre cuyas espaldas pesa la lecci\u00f3n de Croce, y que pone de relieve el hecho de que \u201clas dos f\u00f3rmulas\u201d de \u201cconcepci\u00f3n econ\u00f3mica de la historia\u201d y de \u201cmaterialismo hist\u00f3rico\u201d no son \u201csin\u00f3nimos\u201d. Despu\u00e9s de haber ubicado en Loria la misma expresi\u00f3n de \u201ceconomicismo hist\u00f3rico\u201d (caracterizado como un conjunto de \u201cconcepciones m\u00e1s o menos desordenadas\u201d), los <i>Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/i> subrayan: \u201cFrecuentemente sucede que se combate el economicismo hist\u00f3rico, creyendo combatir el materialismo hist\u00f3rico\u201d<a href=\"http:\/\/www.herramienta.com.ar\/print\/revista-herramienta-n-13\/print\/revista-herramienta-n-13\/con-gramsci-mas-alla-de-marx-y-mas-alla-de-gramsci#_ftn6\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Gramsci va m\u00e1s all\u00e1. No s\u00f3lo distingue netamente la visi\u00f3n del proceso hist\u00f3rico propia de Marx y Engels de sus interpretaciones o de las malas imitaciones en clave economicista sino que, si bien t\u00edmidamente, critica los residuos de economicismo y de mecanicismo presentes en esa misma visi\u00f3n. En los textos de los dos fundadores del materialismo hist\u00f3rico es posible encontrar dos diferentes y contrastantes versiones de la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n, si bien el punto de partida est\u00e1 siempre constituido por la agudizaci\u00f3n de la contradicci\u00f3n entre las fuerzas productivas y las relaciones de producci\u00f3n. Vulgarmente mecanicista es la versi\u00f3n que figura en la celeb\u00e9rrima p\u00e1gina de <i>El capital<\/i> que presenta a la revoluci\u00f3n socialista como consecuencia inmediata y autom\u00e1tica del cumplimiento del proceso de acumulaci\u00f3n capitalista que avanza implacablemente expropiando a los peque\u00f1os productores hasta el momento en el que \u201csuena la \u00faltima hora de la propiedad privada capitalista\u201d y \u201clos expropiadores son expropiados\u201d. La pol\u00edtica, las peculiaridades nacionales, los factores ideol\u00f3gicos, la misma conciencia revolucionaria, todo esto parece no desempe\u00f1ar ning\u00fan papel, y es claro que tal teor\u00eda es inservible para explicar cualquier revoluci\u00f3n concretamente determinada. Al contrario, en el Manifiesto del Partido Comunista se prev\u00e9 la posibilidad de una revoluci\u00f3n socialista en un pa\u00eds como Alemania que, en el plano del desarrollo capitalista se encontraba todav\u00eda m\u00e1s atrasada en relaci\u00f3n con Inglaterra y que incluso, considerando el aspecto propiamente pol\u00edtico, estaba en una situaci\u00f3n previa a la revoluci\u00f3n burguesa.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En Gramsci no hay resabios de la primera versi\u00f3n \u2013la economicista\u2013, de la revoluci\u00f3n. \u00c9sta deviene de una multiplicidad y de un tramado de contradicciones diferentes. Para usar el lenguaje de Althusser, podr\u00edamos decir que la ruptura revolucionaria est\u00e1, por definici\u00f3n, sobredeterminada: ella presenta una ineludible dimensi\u00f3n nacional, y por lo tanto se coloca en un contexto hist\u00f3rico y cultural determinado y con caracter\u00edsticas peculiares. Consideraciones an\u00e1logas podr\u00edan obviamente ser hechas valer tambi\u00e9n para Lenin, pero Gramsci es el \u00fanico en avanzar hasta la cr\u00edtica de Marx y Engels. El c\u00e9lebre art\u00edculo que saluda a la Revoluci\u00f3n de Octubre, que se desencaden\u00f3 \u201ccontra El capital\u201d (positivistamente interpretado por la Segunda Internacional), subraya que ni siquiera los fundadores del materialismo hist\u00f3rico son inmunes a las \u201cincrustaciones positivistas y naturalistas\u201d (y economicistas).<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Es en este contexto en el que se deber\u00e1 enfocar particularmente la atenci\u00f3n sobre el tema de la hegemon\u00eda. Para comprender adecuadamente este punto, no podemos limitarnos a la dicotom\u00eda hegemon\u00eda\/dictadura o consenso\/coerci\u00f3n. Gramsci subraya repetidamente que todo Estado conlleva ambos momentos, aunque, en los pa\u00edses de fuerte tradici\u00f3n liberal, el segundo se evidencia sobre todo en situaciones de crisis aguda; por otra parte, estos dos momentos est\u00e1n presentes en el seno de la misma sociedad civil. Si tambi\u00e9n proyecta un orden en el que es reducido al m\u00ednimo el momento de la coerci\u00f3n, el te\u00f3rico de la hegemon\u00eda no es el profeta desarmado o el alma pura que escapa del terreno de las contradicciones reales. El tema de la hegemon\u00eda instituye en primer lugar una pol\u00e9mica contra cualquier visi\u00f3n mecanicista y economicista de la historia, del proceso revolucionario y del propio proceso de formaci\u00f3n de la conciencia revolucionaria. El Manifiesto del Partido Comunista insiste en el hecho de que la organizaci\u00f3n del proletariado como clase est\u00e1 continuamente puesta en discusi\u00f3n por la competencia econ\u00f3mica que el capital suscita entre los miembros de la clase obrera. Sin ignorar este aspecto, Gramsci remarca los aspectos pol\u00edticos e incluso morales de la transformaci\u00f3n de la clase <i>en s\u00ed<\/i> a la clase <i>para s\u00ed<\/i>. Para lograr conquistar una aut\u00f3noma subjetividad pol\u00edtica, las clases subalternas deben saber realizar una \u201creforma intelectual y moral\u201d, deben lograr despegarse del aislamiento corporativista y saber actuar en una \u201ccatarsis\u201d cultural y pol\u00edtica (emerge aqu\u00ed una problem\u00e1tica y una terminolog\u00eda en ruptura definitiva con la interpretaci\u00f3n en clave economicista del materialismo hist\u00f3rico):<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\u201cEl metal\u00fargico, el carpintero, el alba\u00f1il, etc., no s\u00f3lo deben pensar como proletarios y no m\u00e1s como metal\u00fargico, carpintero, alba\u00f1il, etc., sino que deben adelantarse todav\u00eda un paso m\u00e1s: deben pensar como obreros miembros de una clase que tiende a dirigir a los campesinos y a los intelectuales, una clase que puede vencer y construir el socialismo s\u00f3lo si es apoyada y seguida por la gran mayor\u00eda de estos sectores sociales. Si esto no se obtiene, el proletariado no se transforma en clase dirigente.\u201d<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Toda una tradici\u00f3n del pensamiento, liberal o reaccionaria, pretende reconocer en la envidia o en el resentimiento el resorte hacia el socialismo: tal es el caso de Nietzsche y, para dar un ejemplo en Italia, Pareto. La reflexi\u00f3n de Gramsci en la c\u00e1rcel se desarrolla mientras en Alemania el nazismo atiza el resentimiento y la envidia de los estratos populares m\u00e1s atrasados en relaci\u00f3n con los intelectuales, sobre todo revolucionarios, y dirige contra los jud\u00edos la frustraci\u00f3n de las masas empobrecidas por la guerra y la crisis econ\u00f3mica. Contrariamente al lugar com\u00fan de la tradici\u00f3n del pensamiento liberal o reaccionaria, el resentimiento se revela como instrumento de la reacci\u00f3n para desviar la protesta social hacia falsos enemigos, para dividir las clases subalternas en numerosos canales corporativos y quebrar y liquidar el movimiento obrero y comunista. A la luz de todo esto, adquiere particular relieve la reflexi\u00f3n de los Cuadernos que, significativamente, focalizan en el \u201cmomento \u2018cat\u00e1rtico\u2019 el punto de partida de toda la filosof\u00eda de la praxis\u201d.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">9. Con Gramsci estamos frente a la presencia de un autor y de un dirigente pol\u00edtico que ha vivido la tragedia de la derrota del movimiento obrero y de la victoria del fascismo y, justamente por ello, se ha visto obligado a abandonar la esperanza de una r\u00e1pida y definitiva paling\u00e9nesis revolucionaria, para profundizar a su vez el an\u00e1lisis del car\u00e1cter complejo y contradictorio del proceso de transformaci\u00f3n pol\u00edtica y social. Con relaci\u00f3n a Francia, el ciclo de la revoluci\u00f3n burguesa abarca un per\u00edodo que se extiende desde 1789 a 1871; la transformaci\u00f3n desde el capitalismo a la \u201csociedad regulada\u201d, es decir, al comunismo, \u201cdurar\u00e1 probablemente siglos\u201d. Tal aproximaci\u00f3n te\u00f3rica no puede sino resultar particularmente estimulante y fecunda en un momento hist\u00f3rico como el actual, en el que el movimiento de emancipaci\u00f3n de las clases y de los pueblos en condiciones subalternas est\u00e1 obligado a registrar una nueva y desastrosa derrota. No se trata de un motivo consolador. Recapitulemos el camino hasta aqu\u00ed recorrido. Gramsci hace eje sobre las amplias posibilidades que se ofrecen a la clase dominante para decapitar pol\u00edtica e ideol\u00f3gicamente a las clases subalternas; con su fenomenolog\u00eda del poder ubica el lugar del dominio no s\u00f3lo en el Estado pol\u00edtico propiamente dicho sino en la misma sociedad civil: insiste sobre la dimensi\u00f3n no s\u00f3lo econ\u00f3mica y pol\u00edtica sino tambi\u00e9n ideol\u00f3gica y hasta moral del proceso de formaci\u00f3n de la conciencia revolucionaria. Por todas estas razones, Gramsci no s\u00f3lo est\u00e1 muy lejos de cualquier teor\u00eda del desastre, sino que desarrolla una visi\u00f3n de la historia basada sobre la complejidad del proceso de transformaci\u00f3n, sobre tiempos largos en la transformaci\u00f3n del antiguo r\u00e9gimen a un \u201cnuevo orden\u201d.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Este mismo \u201cnuevo orden\u201d comienza a ser pensado como una aproximaci\u00f3n m\u00e1s realista en relaci\u00f3n con la tradici\u00f3n que retoma las fuentes de Marx. En la Miseria de la filosof\u00eda, \u00e9ste les reprocha a los economistas burgueses el hecho de adherir a una visi\u00f3n en la que \u201cla historia ha existido, pero no existe m\u00e1s\u201d. Parad\u00f3jicamente, tal visi\u00f3n ha terminado por ser heredada por el \u201csocialismo real\u201d: despu\u00e9s del brusco despertar de sus ide\u00f3logos impuesto por la historia, la consigna del \u201cfin de la historia\u201d ha sido retomada por los apologistas de la sociedad burguesa. Criticar a esta \u00faltima, confutar a los ingenuos ide\u00f3logos de su eternidad y de su trascendibilidad, no significa retomar acr\u00edticamente, como si nada hubiese sucedido, una utop\u00eda abstracta. Heri dicebamus: esto puede ser la actitud de los idealistas dispuestos a reducir la situaci\u00f3n hist\u00f3rica concreta a una especie de par\u00e9ntesis que puede ser tranquilamente ignorada, pero nunca la actitud de los que hacen profesi\u00f3n de materialismo hist\u00f3rico.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Con su \u2013incluso t\u00edmida\u2013, toma de distancia de toda visi\u00f3n anarquista y m\u00e1s o menos apocal\u00edptica de la transformaci\u00f3n sociopol\u00edtica, Gramsci ha indicado un camino que todav\u00eda debe ser recorrido hasta el final: pensar un incisivo proyecto de emancipaci\u00f3n que no pretenda ser el fin de la historia. Se trata de renunciar a las utop\u00edas abstractas, explicando al mismo tiempo las razones hist\u00f3ricas de su emergencia. Podemos aqu\u00ed enriquecernos con una reflexi\u00f3n de Engels, quien, al hacer el balance de las revoluciones inglesa y francesa, observa: \u201cCon el objetivo de que pudiesen ser aseguradas al menos las conquistas burguesas que estaban maduras y listas para ser cosechadas, era necesario que la revoluci\u00f3n sobrepasase su objetivo [&#8230;]. Parece que \u00e9sta debiera ser una de las leyes de la evoluci\u00f3n de la sociedad burguesa\u201d. No hay motivo para quitarle a la metodolog\u00eda materialista elaborada por Marx y Engels el movimiento hist\u00f3rico real y la revoluci\u00f3n que se han inspirado en ellos. En el fondo, cada revoluci\u00f3n tiende a presentarse como la \u00faltima, es m\u00e1s, como la soluci\u00f3n de toda contradicci\u00f3n y, por lo tanto, como el fin de la historia<a href=\"http:\/\/www.herramienta.com.ar\/print\/revista-herramienta-n-13\/print\/revista-herramienta-n-13\/con-gramsci-mas-alla-de-marx-y-mas-alla-de-gramsci#_ftn7\">[5]<\/a>.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Un incisivo proyecto de emancipaci\u00f3n que no pretende ser el fin de la historia y de cada conflicto debe ser pensado en una situaci\u00f3n radicalmente diferente respecto del pasado, el que todav\u00eda no puede ser sumariamente liquidado. No obstante los horrores de la primera guerra mundial y del fascismo, hemos visto que los Cuadernos de la c\u00e1rcel reh\u00fasan leer la historia moderna como un tratado de \u201cteratolog\u00eda\u201d; no hay motivo para leer de este modo la historia del \u201csocialismo real\u201d, no obstante los errores, las colosales mistificaciones y los horrores que la atraviesan. El autor que ha convocado al movimiento obrero y comunista a heredar los aspectos m\u00e1s desarrollados de la revoluci\u00f3n francesa, tambi\u00e9n puede servir en la actualidad de ayuda para comprender el problema relacionado con la herencia de la Revoluci\u00f3n de Octubre.-<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><a href=\"http:\/\/www.herramienta.com.ar\/print\/revista-herramienta-n-13\/print\/revista-herramienta-n-13\/con-gramsci-mas-alla-de-marx-y-mas-alla-de-gramsci#_ftnref1\">*<\/a> Los temas gramscianos aqu\u00ed tratados est\u00e1n m\u00e1s ampliamente desarrollados en Antonio Gramsci dal liberalismo al \u201ccomunismo critico\u201d (Gamberetti, Roma, 1997), material de referencia para la correspondiente documentaci\u00f3n. La traducci\u00f3n estuvo a cargo de Carlos Cu\u00e9llar.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\">\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><a href=\"http:\/\/www.herramienta.com.ar\/print\/revista-herramienta-n-13\/print\/revista-herramienta-n-13\/con-gramsci-mas-alla-de-marx-y-mas-alla-de-gramsci#_ftnref3\">[1]<\/a> Cf. D. Losurdo, Democrazia o bonapartismo. Trionfo e decadenza del suffragio universale, Bollati Boringhieri, Tur\u00edn, 1993, p\u00e1gs. 311 y ss.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><u><a href=\"http:\/\/www.herramienta.com.ar\/print\/revista-herramienta-n-13\/print\/revista-herramienta-n-13\/con-gramsci-mas-alla-de-marx-y-mas-alla-de-gramsci#_ftnref4\">[2]<\/a><\/u> V.I. Lenin, \u00bfQui\u00e9nes son los \u201cAmigos del Pueblo\u201d y c\u00f3mo luchan contra la socialdemocracia? (1894), en Obras escogidas, Editori Riuniti, Roma, 1968 (segunda edici\u00f3n), p\u00e1g. 18.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><u><a href=\"http:\/\/www.herramienta.com.ar\/print\/revista-herramienta-n-13\/print\/revista-herramienta-n-13\/con-gramsci-mas-alla-de-marx-y-mas-alla-de-gramsci#_ftnref5\">[3]<\/a><\/u> V.I. Lenin, \u00bfQu\u00e9 hacer? (1902), en Obras escogidas, op. cit. P\u00e1g. 115.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><u><a href=\"http:\/\/www.herramienta.com.ar\/print\/revista-herramienta-n-13\/print\/revista-herramienta-n-13\/con-gramsci-mas-alla-de-marx-y-mas-alla-de-gramsci#_ftnref6\">[4]<\/a><\/u> Cf. D. Losurdo \u00bfEconomisme histor\u00edque ou mat\u00e9rialisme histor\u00edque? Pour une relecture de Marx et Engels, en Archives de Philosophie N\u00ba 57, enero-marzo de 1994, p\u00e1gs. 141 a 155.<\/p>\n<p class=\"western\" style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><u><a href=\"http:\/\/www.herramienta.com.ar\/print\/revista-herramienta-n-13\/print\/revista-herramienta-n-13\/con-gramsci-mas-alla-de-marx-y-mas-alla-de-gramsci#_ftnref7\">[5]<\/a><\/u> Se retoman aqu\u00ed algunas consideraciones desarrolladas m\u00e1s ampliamente enUtopia e stato d\u2019eccezione. Sull\u2019esperienza storica del \u2018socialismo reale\u2019, Laboratorio pol\u00edtico, N\u00e1poles, 1997, p\u00e1g. 107 y ss.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0<\/p>\n<p style='margin-bottom: 0cm; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 0.48cm;' align='JUSTIFY'>Con Gramsci estamos frente a la presencia de un autor y de un dirigente pol\u00edtico que ha vivido la tragedia de la derrota del movimiento obrero y de la victoria del fascismo y, justamente por ello, se ha visto obligado a abandonar la esperanza de una r\u00e1pida y definitiva paling\u00e9nesis revolucionaria, para profundizar a su vez el an\u00e1lisis del car\u00e1cter complejo y contradictorio del proceso de transformaci\u00f3n pol\u00edtica y social. <\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":2559,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13,15],"tags":[865],"class_list":["post-2558","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-la-izquierda-a-debate","category-materiales-para-la-refundacion-comunista","tag-antonio-gramsci"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2558","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2558"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2558\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2559"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2558"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2558"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2558"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}