{"id":2588,"date":"2014-03-03T00:00:00","date_gmt":"2014-03-02T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2588"},"modified":"2020-02-19T10:09:03","modified_gmt":"2020-02-19T09:09:03","slug":"maquiavelo-y-la-concepcion-ciclica-de-la-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2588","title":{"rendered":"Maquiavelo y la concepci\u00f3n c\u00edclica de la historia"},"content":{"rendered":"<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"CENTER\">\n<p style=\"margin-top: 0.1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"RIGHT\"><i>Ay, serva Italia, di dolore ostello,<\/i><\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"RIGHT\"><i>nave senza cocchiere in gran tempesta,<\/i><\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"RIGHT\"><i>non donna di province, ma bordello!<\/i><\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.1cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"RIGHT\"><i>Dante, Canto VI del Purgatorio<\/i><\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Si en los primeros a\u00f1os del siglo XVI la revoluci\u00f3n helioc\u00e9ntrica del polaco Cop\u00e9rnico trasform\u00f3 la imago mundi y la cosmogon\u00eda tradicional, provocando una transformaci\u00f3n antropol\u00f3gica ab imis (una crisis de identidad que siglos m\u00e1s tarde registrar\u00e1n Luigi Pirandello en El difunto Mat\u00edas Pascal y Jorge Luis Borges en \u201cLa esfera de Pascal\u201d), no menos importante y sobrecogedora fue la que Maquiavelo introdujo en el campo de la pol\u00edtica y que estremeci\u00f3 a toda Europa: la pol\u00edtica como actividad aut\u00f3noma m\u00e1s all\u00e1 del bien y del mal, la \u00e9tica pol\u00edtica diferente de la \u00e9tica personal; en fin, la demarcaci\u00f3n definitiva entre la esfera p\u00fablica y la esfera privada. La visi\u00f3n pol\u00edtica del florentino, al romper la unidad, aunque te\u00f3rica y de pantalla, entre la \u00e9tica y la pol\u00edtica, desenmascara definitivamente la realidad del quehacer pol\u00edtico y el drama del poder que Shakespeare llevar\u00e1 a su teatro.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El Pr\u00edncipe abre el paso a la primac\u00eda de la \u201craz\u00f3n de Estado\u201d, t\u00e9rmino que Maquiavelo no us\u00f3 y fue utilizado por Giovanni Botero en 1589, en sentido antimaquiaveliano. Botero, como buen cat\u00f3lico acostumbrado a las sutilezas leguleyas de la Iglesia y a la casu\u00edstica de la Contrarreforma, hace una distinci\u00f3n entre buena raz\u00f3n de Estado y mala raz\u00f3n de Estado (seg\u00fan las conveniencias). A partir del siglo XVI, la problem\u00e1tica de la raz\u00f3n de Estado estar\u00e1 en el centro de todas las discusiones en Europa y penetrar\u00e1 tambi\u00e9n en la literatura. Vemos a Don Quijote, convaleciente, razonar con el cura y el barbero de \u201clo que llaman raz\u00f3n de estado\u201d. El conflicto entre raz\u00f3n y sentimientos entrar\u00e1 tambi\u00e9n en el teatro y ser\u00e1, por ejemplo, el gran tema de la tragedia moral de Pierre Corneille, cuyo inter\u00e9s por el mundo de la pol\u00edtica lo orientar\u00e1 a escoger como protagonistas a hombres de Estado, magistrados, de preferencia romanos de la Rep\u00fablica porque, como \u00e9l dice, la romana es la m\u00e1s pol\u00edtica de todas las historias (juicio que Hannah Arendt compartir\u00e1 siglos despu\u00e9s en La condici\u00f3n humana). El conflicto y la lucha entre la raz\u00f3n, la voluntad y el amor es el tema de las tragedias de El Cid y de El Poliecto: \u201cSobre mis pasiones, mi raz\u00f3n es soberana\u201d, afirma Paulina.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Este ser anfibio, dice del Estado F. Meinecke (La idea de la raz\u00f3n de Estado en la edad moderna), que vive en el mundo \u00e9tico y en el mundo de la naturaleza, da inicio a la bipolaridad de naturaleza y esp\u00edritu en la cultura moderna, as\u00ed como a un conflicto entre \u00e9tica y pol\u00edtica todav\u00eda no resuelto. La constataci\u00f3n del florentino fue, sostiene el pensador alem\u00e1n, \u201ccomo una espada que se clav\u00f3 en el cuerpo de la humanidad haci\u00e9ndola gritar y rebelarse\u201d.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El mal \u2013dice Meinecke\u2013 conquistaba un lugar junto al bien, al menos como un mal imprescindible para el mantenimiento de otro bien. Las potencias del pecado, dominadas fundamentalmente por la \u00e9tica cristiana, alcanzan ahora un triunfo parcial y el demonio penetra en el reino de Dios.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La obra de Maquiavelo, privada de toda preocupaci\u00f3n metaf\u00edsica y concentrada totalmente en la realidad humana, la \u201crealidad efectiva\u201d en la que el florentino insiste siempre, refleja el pensamiento renacentista que sustituye el m\u00e9todo deductivo propio del pensamiento medieval por el m\u00e9todo inductivo, que trata de descubrir las leyes de la naturaleza en la indagaci\u00f3n de los mismos fen\u00f3menos de la realidad. Al servicio de la Rep\u00fablica florentina, Maquiavelo atesora aquella \u201clarga experiencia de las cosas modernas\u201d que, m\u00e1s tarde, en el exilio de San Casciano, conjugar\u00e1 con la \u201clecci\u00f3n de las cosas antiguas\u201d: la historia.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">De su experiencia en Florencia como secretario de la Rep\u00fablica, y del atento estudio de la historia, nace la primera de sus grandes obras, los Discursos sobre la primera d\u00e9cada de Tito Livio, en la que celebra la grandeza de la Roma republicana, exalta la lucha de clases que manten\u00eda vivo su organismo estatal y manifiesta de manera clara sus ideales republicanos y democr\u00e1ticos.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><b>Fruto de la realidad efectiva<\/b><\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En 1513, una \u201cocasi\u00f3n\u201d concreta, estrictamente ligada con la situaci\u00f3n italiana \u2013la ca\u00edda de la Rep\u00fablica florentina y el regreso de los Medici a Florencia\u2013, le hace interrumpir moment\u00e1neamente los Discursos para escribir, de un tir\u00f3n y en pocos meses, El Pr\u00edncipe, la obra m\u00e1s discutida, celebrada y al mismo tiempo execrada de la literatura pol\u00edtica de todos los tiempos. Este breve y denso libro de veintis\u00e9is cap\u00edtulos derrumba el mito de la pol\u00edtica subordinada a la \u00e9tica, y las separa definitivamente.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El Pr\u00edncipe es el primer libro que tiene como objeto la pol\u00edtica como ciencia aut\u00f3noma, con sus leyes y sus necesidades m\u00e1s all\u00e1 del bien y del mal, no subordinada a la religi\u00f3n, a la \u00e9tica privada ni a la metaf\u00edsica. Nacido \u201ccon los ojos abiertos\u201d, como dice de s\u00ed, Maquiavelo va tras la \u201cverdad efectiva de las cosas\u201d y no la \u201cimaginaci\u00f3n de ella\u201d:<\/p>\n<p style=\"line-height: 150%; margin: 0.2cm 1cm 0cm 1cm;\" align=\"JUSTIFY\">Juzgo m\u00e1s conveniente decir la verdad tal cual es, m\u00e1s que como se imagina; porque muchos han visto en su imaginaci\u00f3n rep\u00fablicas y principados que jam\u00e1s existieron en la realidad. Tanta es la distancia entre c\u00f3mo se vive y c\u00f3mo se deber\u00eda vivir, que quien prefiere a lo que se hace a lo que deber\u00eda hacerse, camina m\u00e1s a su ruina que a su consolidaci\u00f3n, y el hombre que quiere portarse bien en todo, por necesidad fracasa entre tantos que no son buenos, y el pr\u00edncipe que quiere conservar el poder necesita estar dispuesto a ser bueno, o no, seg\u00fan las circunstancias (Cap\u00edtulo XV).<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La ley moral, afirmada por los gobernantes siempre y s\u00f3lo con palabras, queda siempre en \u201cdeber ser\u201d y \u00e9sta, por desgracia, no es la \u201crealidad efectiva\u201d. La virtud pol\u00edtica no es la virtud moral que tiene que dirigir las acciones del individuo en su vida privada, del ciudadano. Maquiavelo no niega esa ley moral, la desliga de la moral pol\u00edtica que debe dirigir las acciones del Pr\u00edncipe para lograr el poder y asegurar su estabilidad, en beneficio del \u201cbien com\u00fan\u201d. Exactamente lo que hab\u00eda afirmado el tr\u00e1gico griego Eur\u00edpides en Las fenicias, y cito de Meinecke: \u201cSi hay que cometer injusticia, es hermoso cometerla al servicio del poder; de otra manera hay que actuar moralmente.\u201d Estas l\u00edneas podr\u00edan ser el ep\u00edgrafe a la vida de Maquiavelo, hombre \u00edntegro en su vida privada y p\u00fablica, bueno y leal a sus amigos, probo funcionario de la Rep\u00fablica florentina.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Sobre el \u201cbien com\u00fan\u201d se detiene Maquiavelo a lo largo de El Pr\u00edncipe, y el bien com\u00fan es, para \u00e9l, el bien de \u201clos muchos\u201d, es decir, del pueblo que s\u00f3lo quiere no ser oprimido por \u201clos pocos\u201d, los magnates, que ambicionan el poder y s\u00f3lo quieren oprimir. La de Maquiavelo es una afirmaci\u00f3n sin sentimentalismos, sin pat\u00e9ticos llamados a la justicia social, expresada fr\u00edamente. Benedetto Croce se sorprende de que a nadie se le haya ocurrido acercar a Maquiavelo con Marx, y a \u00e9ste le llama \u201cel Maquiavelo del proletariado\u201d.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Al romper el equilibrio entre ser y deber ser, entre libertad y necesidad, El Pr\u00edncipe revela lo que Ritter llama el \u201crostro demon\u00edaco del poder\u201d. La moral, dice no sin amargura el florentino, es posible en un mundo perfecto, es decir, inexistente. Es as\u00ed como Maquiavelo sustituye, como fin del Estado, el bien por lo \u00fatil; sin embargo, su concepto de lo \u00fatil se ennoblece y se purifica en lo \u00fatil sublimado de la patria, que trasciende al pr\u00e1ctico y limitado del individuo.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Maquiavelo dio a Europa una teor\u00eda pol\u00edtica que nace de un presupuesto pesimista sobre la naturaleza del hombre. Para el florentino, el hombre no es el \u201canimal pol\u00edtico\u201d de Arist\u00f3teles, sino un \u201canimal malvado\u201d, dominado por un ciego e insaciable ego\u00edsmo, sin ninguna grandeza ni en el bien ni en el mal: \u201cPorque de los hombres en general se puede afirmar esto: que son desagradecidos, veleidosos, falsos, cobardes, codiciosos, y en la medida que te vaya bien, son completamente tuyos.\u201d Es exactamente lo que hab\u00eda dicho siglos antes T\u00e1cito, que influy\u00f3 en Tito Livio y, por ende, en Maquiavelo: \u201cHabr\u00e1 vicios mientras haya seres humanos.\u201d Sobre esta tenebrosa premisa, Maquiavelo construye su ciencia pol\u00edtica y alecciona a su pr\u00edncipe: \u201cQuien gobierna a un Estado debe suponer malvados a todos sus s\u00fabditos.\u201d<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Este pesimismo no es s\u00f3lo de Maquiavelo, pertenece tanto al Renacimiento como a la Reforma de Mart\u00edn Lutero. Cuando el Renacimiento concluye y con \u00e9l desaparecen la medida, la serenidad y el equilibrio que supuestamente lo hab\u00edan caracterizado, el hombre no es ya el magnum milagrum ni el animal adorandum at que honorandum celebrado por los humanistas. Empieza entonces la reflexi\u00f3n \u201cobjetiva\u201d de los grandes moralistas sobre la naturaleza humana, y la indagaci\u00f3n moral concreta y sin velos da inicio exactamente con Nicol\u00e1s Maquiavelo, luego con Francesco Guicciardini, Stefano Guazzo, seguidos por Montaigne, que encabeza la lista de los moralistas franceses del siglo sucesivo (La Rochefoucauld, La Bruy\u00e8re, Pascal\u2026), a los que se unir\u00e1n los ingleses y los espa\u00f1oles. Objeto central de sus obras es la psicolog\u00eda del ser humano, sus virtudes y sus vicios, sus debilidades m\u00e1s que su grandeza y, no menos importante, el sondeo de s\u00ed mismos, la b\u00fasqueda de su yo (sobre todo Montaigne, quien dice: \u201cYo no s\u00e9 bien qui\u00e9n soy\u201d). En fin, un descenso sin misericordia a los abismos del alma humana.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Sin embargo, el pesimismo maquiaveliano, que no maquiav\u00e9lico, no es pasiva aceptaci\u00f3n de la realidad; se traduce en el campo de la pol\u00edtica en un llamado a los hombres dotados de \u201cvirtud\u201d. La necesidad de reforma, de \u201credenci\u00f3n\u201d, palabra que recurre en el \u00faltimo cap\u00edtulo de El Pr\u00edncipe, es propia del moralista.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Sobre ese pesimismo Maquiavelo construye su doctrina, que nace, como se dijo, de la \u201cexperiencia de las cosas modernas\u201d y la \u201clecci\u00f3n de las cosas antiguas\u201d \u2013la historia\u2013, sin lograr la finalidad que su pr\u00edncipe se propon\u00eda: la liberaci\u00f3n de las invasiones extranjeras y la unidad de Italia, que es el \u201cfin\u201d de su \u201cop\u00fasculo\u201d. Sin embargo, logr\u00f3 lo que no se propon\u00eda: una corriente de feroz antimaquiavelismo que acompa\u00f1\u00f3 por siglos su nombre y su pensamiento, tergiversado seg\u00fan los intereses de los pol\u00edticos. Hasta la fecha somos incapaces de distinguir lo que es maquiaveliano de lo que es maquiav\u00e9lico. Empieza, adem\u00e1s, el maquiavelismo de los antimaquiav\u00e9licos que combaten a Maquiavelo con palabras, utiliz\u00e1ndolo en la pr\u00e1ctica. Para dar un solo ejemplo, Walter Raleigh, el gentleman ingl\u00e9s cuyo modelo fue El Cortesano, de B. Castiglione, se sirve de las sugerencias de El Pr\u00edncipe para conquistar Irlanda y, m\u00e1s tarde, para congraciarse con el rey Jaime, escribe en la c\u00e1rcel un tratado en contra de Maquiavelo, The Prince or Maxims of State. El puritano rey, m\u00e1s maquiav\u00e9lico que \u00e9l, lo har\u00e1 caer en una trampa y hallar\u00e1 las suficientes justificaciones para hacerlo decapitar.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><strong><b>La concepci\u00f3n c\u00edclica de la historia<\/b><\/strong><\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El Pr\u00edncipe ha suscitado las m\u00e1s innumerables y discordes interpretaciones sobre su autor, quien, en los Discursos sobre la primera d\u00e9cada de Tito Livio, habr\u00eda manifestado ideales republicanos, para traicionarlos luego en El Pr\u00edncipe, un tratado de la tiran\u00eda, un breviario que quiere ense\u00f1ar a los pr\u00edncipes la manera de \u201coprimir al pueblo\u201d (y que, sin embargo, instruye, como dice Antonio Gramsci, al pueblo sobre c\u00f3mo lo gobiernan los pr\u00edncipes). Nada m\u00e1s falso. Para entender que entre las dos obras, El Pr\u00edncipe y los Discursos, no hay ninguna contradicci\u00f3n, sino complementariedad y relaci\u00f3n dial\u00e9ctica, hay que leer El Pr\u00edncipe a la luz de la concepci\u00f3n c\u00edclica de la historia que el florentino sostiene, inspirada en la historiograf\u00eda cl\u00e1sica y, precisamente, bajo la influencia del griego Polibio. A esa visi\u00f3n c\u00edclica (que encontraremos con variantes en la doctrina de los cursos y recursos de G.B. Vico), Maquiavelo dedica algunos cap\u00edtulos de sus Discursos. Un estudioso de Maquiavelo, el italiano Pasquale Villari, llega a decir que si se hubiera perdido El Pr\u00edncipe, se hubiera podido reconstruir sobre la base de los Discursos.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Siempre bajo la influencia de Polibio, en sus Discursos Maquiavelo sostiene que existen tres instituciones pol\u00edticas sencillas e inicialmente buenas: monarqu\u00eda, aristocracia y democracia, susceptibles de degenerar c\u00edclicamente en otros tantos gobiernos negativos: la monarqu\u00eda, de electiva y hereditaria, en tiran\u00eda; la aristocracia en oligarqu\u00eda; la democracia en oclocracia (anarqu\u00eda). Maquiavelo optar\u00e1 por el gobierno mixto, que representar\u00eda el Estado m\u00e1s perfecto porque, al coexistir las tres clases en el gobierno, podr\u00edan vigilarse y contrarrestar los abusos de una y otra (y ofrece el ejemplo de Esparta, donde Licurgo distribu\u00eda el poder entre el rey, los magnates y el pueblo, fundando un r\u00e9gimen que dur\u00f3 m\u00e1s de 800 a\u00f1os, con perfecta tranquilidad). Sin embargo, m\u00e1s tarde el florentino se dar\u00e1 cuenta de que tambi\u00e9n la constituci\u00f3n mixta est\u00e1 destinada a degenerar (lo que hab\u00eda observado tambi\u00e9n Polibio en la gran crisis de Roma durante las guerras con An\u00edbal).<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En las Historias florentinas (1525), Maquiavelo escribe:<\/p>\n<p style=\"line-height: 150%; margin: 0.2cm 1cm 0cm 1cm;\" align=\"JUSTIFY\">Las provincias que acostumbran, en su variar del orden al desorden, y del desorden al orden, cuando llegan a su mayor perfecci\u00f3n, no pudiendo subir m\u00e1s, es preciso que desciendan a su m\u00e1s bajo nivel, y luego necesariamente asciendan; y as\u00ed siempre: del bien se deriva el mal, y del mal se deriva el bien.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En el momento final del colapso, sostiene el florentino, cuando el gobierno llega a la fase de degeneraci\u00f3n y muerte, hay necesidad de una vuelta atr\u00e1s, es decir, de una riduzione ai princ\u00edpi (retorno a los inicios, al momento sacro de la fundaci\u00f3n); en el caso de una rep\u00fablica en descomposici\u00f3n, se debe regresar a la monarqu\u00eda bajo el gobierno de un pr\u00edncipe dotado de plenos poderes que reconduzca al pueblo a la antigua virtud, cuando las costumbres eran sanas, austeras, y respetadas las leyes, ferviente el amor a la patria y la religi\u00f3n un sentimiento unificador. La monarqu\u00eda, una vez cumplida su obra de regeneraci\u00f3n, dar\u00e1 paso a la rep\u00fablica. Es importante se\u00f1alar que en la constituci\u00f3n de la Rep\u00fablica romana, tan admirada por el florentino, estaba contemplada la figura de un Dictator, un ciudadano benem\u00e9rito que, en momentos dif\u00edciles y de urgencia, era elegido para asumir el cargo con poderes absolutos hasta que el peligro fuese superado, en cuyo caso el dictador regresaba a su cargo ordinario o a su condici\u00f3n de ciudadano privado. El ejemplo ser\u00eda la figura del romano Cincinato, general y pol\u00edtico, mitificado por la leyenda.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Al estado de decadencia al que hab\u00eda llegado Italia, s\u00f3lo una gran individualidad soberana y organizadora, un pr\u00edncipe lleno de \u201cvirtud\u201d (y se sabe qu\u00e9 carga polis\u00e9mica tiene esta palabra en la obra maquiaveliana), que renunciara a las pasiones de su vida privada para dedicarse al \u201cbien com\u00fan\u201d, pod\u00eda actuar sobre un pueblo disperso como el italiano, desintegrado \u2013polverizzato\u2013, para suscitar y organizar su voluntad colectiva, reconducirlo a los \u201cprincipios antiguos\u201d y hacer de la pen\u00ednsula it\u00e1lica, fragmentada en un mosaico de peque\u00f1os Estados expuestos a la amenaza de los poderosos Estados vecinos, una Italia unida. Como dice Antonio Gramsci, El Pr\u00edncipe es un \u201cmanifiesto pol\u00edtico\u201d, el libro de un hombre de acci\u00f3n pol\u00edtica inmediata cuyo fin es educar a \u201cquien no sabe\u201d, es decir, al pueblo, contra la organizaci\u00f3n corporativa de la burgues\u00eda italiana, para la constituci\u00f3n de un nuevo Estado centralizado, como los Estados allende los Alpes.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En su ensayo sobre Maquiavelo, Frederich Meinecke sostiene que s\u00f3lo un \u201cpagano\u201d como Maquiavelo pod\u00eda realizar la revoluci\u00f3n que hizo. En \u00e9l, dice, no existen claroscuros que puedan connotar conflictos individuales; es decir, un dilema entre la \u00e9tica y la pol\u00edtica. El pensador alem\u00e1n insiste en que para la mentalidad de Maquiavelo y su \u00e9poca, el conflicto no era todav\u00eda posible: \u201cEl pensar en conflictos internos y refracciones presupone una mentalidad refinada m\u00e1s moderna que tal vez no comienza hasta con Shakespeare.\u201d Se puede cuestionar un juicio tan tajante como \u00e9ste. Nicol\u00e1s Maquiavelo, que ten\u00eda a sus espaldas la tradici\u00f3n secular del cristianismo, no realiz\u00f3 la separaci\u00f3n entre la \u00e9tica y la pol\u00edtica con el coraz\u00f3n ligero, sino que vivi\u00f3 en su conciencia el tr\u00e1gico conflicto de la pol\u00edtica entre ser y deber ser. Hay que tomar a la letra la firma que el florentino pone en una carta de 1525 a Francesco Guicciardini: \u201cMaquiavelo, historiador, c\u00f3mico y tr\u00e1gico\u201d, que podr\u00eda ser un ep\u00edgrafe, conciso y lapidario, a su vida y a su obra. En su espl\u00e9ndida correspondencia, Maquiavelo no esconde sus sentimientos, que pueden enaltecerlo pero tambi\u00e9n rebajarlo, con ese tono de befa t\u00edpicamente florentino, bajo el cual esconde su amargura por su tiempo \u201ccarente de virtud\u201d. En un ensayo sobre lo tr\u00e1gico moderno, Remo Bodei justamente sostiene:<\/p>\n<p style=\"line-height: 150%; margin: 0.2cm 1cm 0cm 1cm;\" align=\"JUSTIFY\">Toda la gran \u00e9tica moderna parece caracterizarse por la importancia atribuida a las acciones en contra de s\u00ed misma (desde Maquiavelo a los jacobinos, desde Marx a Sartre). Se trata de una \u00e9tica en cuyo interior adquieren valor paradigm\u00e1tico las acciones mixtas, es decir, en las que un hombre bueno y coherente se ve obligado a actuar en contra de s\u00ed mismo, como cuando un tirano obliga a alguien a hacer algo infame, si no, mata a su hijo.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Y el pr\u00edncipe nuevo dotado de virtud de Maquiavelo es, tambi\u00e9n, una figura tr\u00e1gica que debe renunciar a su vida privada, anularse como individuo para ponerse exclusivamente al servicio del Estado y del bien com\u00fan, por encima de sus intereses y pasiones personales, cuando entran en conflicto con los p\u00fablicos. M\u00e1s a\u00fan, el pr\u00edncipe debe actuar fr\u00edamente, mudar de m\u00e1scara seg\u00fan lo exijan las circunstancias y las exigencias del bien com\u00fan y de los intereses del Estado, y jugar como un gran actor su papel, sin caer nunca en la red de los sentimientos que podr\u00edan ofuscar su inteligencia, y por lo tanto, malograr su acci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><strong><b>La inalcanzable <\/b><\/strong><b>virtud<\/b><\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">No se puede decir que la figura del pr\u00edncipe sea t\u00edpica de la media de los hombres comunes. Es impensable que un ser humano pueda reunir todas las cualidades contenidas en la \u201cvirtud\u201d que Maquiavelo exige del pr\u00edncipe. Adem\u00e1s, \u00bfc\u00f3mo conciliar la figura ideal del pr\u00edncipe con la visi\u00f3n pesimista del florentino respecto a la naturaleza malvada del ser humano? Sin embargo, el pr\u00edncipe debe redimir a esa naturaleza humana de la corrupci\u00f3n, asumiendo sobre s\u00ed el mal que la raz\u00f3n de Estado exige del gobernante. Es dif\u00edcil encontrar en la realidad una figura tan \u201cimpecable\u201d como la del pr\u00edncipe: sobrehumana, ut\u00f3pica, salvo las excepciones de algunos romanos ejemplares de la monarqu\u00eda que ajusticiaron a sus hijos por traici\u00f3n a la patria. Hay, creo, una identificaci\u00f3n de Maquiavelo con el pr\u00edncipe, ya que estar\u00eda dispuesto, como escribe en su c\u00e9lebre carta del 10 de diciembre 1513 a Francesco Vettori, a \u201cperder su alma\u201d por el bien de la patria.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Para entender de lleno el contenido de la virtud maquiaveliana, hay que remontarse a una experiencia de los albores de nuestra cultura occidental, a la <i>metis<\/i>, la inteligencia de nuestra madre Grecia. Seg\u00fan los franceses D\u00e9tienne y Vernant, la metis griega es una forma de inteligencia y pensamiento, un \u201cmodo de conocer\u201d dirigido a la acci\u00f3n, que corresponde exactamente a la \u201cvirtud\u201d de Maquiavelo:<\/p>\n<p style=\"line-height: 150%; margin: 0.2cm 1cm 0cm 1cm;\" align=\"JUSTIFY\">Implica un conjunto complejo, pero muy coherente, de aptitudes mentales y de comportamientos intelectuales que combinen la sagacidad, la previsi\u00f3n, la flexibilidad del esp\u00edritu y la simulaci\u00f3n, la destreza para zafarse de los problemas, la atenci\u00f3n vigilante, el sentido de la oportunidad, habilidades diferentes y una experiencia adquirida. Todo ello se aplica a realidades fugaces, movedizas, desconcertantes y ambiguas que no se prestan a una medida precisa, sino al c\u00e1lculo exacto [el subrayado es m\u00edo] o al razonamiento riguroso (Les ruses de l\u2019intelligence. La m\u00e8tis des Grecs).<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Ahora bien, el prototipo del hombre que encarna la metis griega es Ulises, el polimorfo y polifac\u00e9tico h\u00e9roe hom\u00e9rico de las mil caras, que asume un rostro diverso para cada situaci\u00f3n, que desaf\u00eda cualquier circunstancia adversa hasta llegar a su \u00cdtaca y, una vez all\u00ed, destruir con astucia y valor a sus adversarios. La fuente del pr\u00edncipe no hay que buscarla en una u otra figura de la realidad del tiempo de Maquiavelo , sino en el imaginario europeo, precisamente en el astuto Ulises, arquetipo del hombre occidental que persiste en la literatura m\u00e1s cercana, como en Joyce y en Canetti. Por supuesto, al contrario del Ulises que lucha por su propia sobrevivencia, el Pr\u00edncipe debe luchar por la sobrevivencia y el bienestar del Estado, por encima de sus intereses personales y pasiones personales y, dado el caso, en la renuncia a sus propios intereses.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La visi\u00f3n tr\u00e1gica de un mundo que ha perdido la antigua virtud no quiebra ni debilita en Maquiavelo su voluntad hacia una renovatio de la sociedad italiana. Como dice Antonio Gramsci, el florentino opone al pesimismo de la realidad el optimismo de la voluntad. Sin embargo, su voluntad optimista, su llamado a grandes empresas, ad capessendam Italiam in libertatem a barbaris vindicandam, no tuvo eco. Prevaleci\u00f3, al contrario, la \u201cconciencia petrificada\u201d de Guicciardini, en quien Francesco de Sanctis vio el retrato de la esc\u00e9ptica y gaudente (sibarita), indiferente y materialista burgues\u00eda italiana: un Guicciardini cr\u00edtico de su tiempo pero resignado ante la decadencia moral y pol\u00edtica de la pen\u00ednsula, que termin\u00f3 proponiendo como regla de vida el inter\u00e9s de cada quien, el refugio en su particolare.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Despu\u00e9s de veinticinco cap\u00edtulos concisos, Maquiavelo concluye su op\u00fasculo en el \u00faltimo apasionado y convulso cap\u00edtulo 26, con la invocaci\u00f3n a los italianos para que liberaran a su patria de los b\u00e1rbaros, a esa Italia \u201cm\u00e1s esclavizada que los jud\u00edos, m\u00e1s oprimida que los persas, y m\u00e1s desorganizada que los atenienses\u201d, desgarrada, saqueada, humillada. Se dirige tambi\u00e9n a un pr\u00edncipe virtuoso, una especie de Veltro dantesco (el lebrel que aparece en el primer canto del Infierno de Dante), para que gu\u00ede al pueblo a su \u201credenci\u00f3n\u201d. El Pr\u00edncipe culmina y encuentra su justificaci\u00f3n en cuatro versos de la Canzone a Italia, de Francesco Petrarca:<\/p>\n<p style=\"line-height: 150%; margin: 0.1cm 1cm 0cm 1cm;\" align=\"JUSTIFY\">Virt\u00f9 contro furor<\/p>\n<p style=\"line-height: 150%; margin: 0.1cm 1cm 0cm 1cm;\" align=\"JUSTIFY\">prender\u00e1 l\u2019arme, e fia el combater corto<\/p>\n<p style=\"line-height: 150%; margin: 0.1cm 1cm 0cm 1cm;\" align=\"JUSTIFY\">che l\u2019antico valor<\/p>\n<p style=\"line-height: 150%; margin: 0.1cm 1cm 0cm 1cm;\" align=\"JUSTIFY\">negli italiaci cor non \u00e8 ancor morto.<\/p>\n<p style=\"line-height: 150%; margin: 0.2cm 1cm 0cm 1cm;\" align=\"JUSTIFY\">\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Fuente: <a href=\"http:\/\/www.jornada.unam.mx\/2014\/02\/09\/sem-annunziata.html\">http:\/\/www.jornada.unam.mx\/2014\/02\/09\/sem-annunziata.html<\/a><\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p style='margin-top: 0.2cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;' align='JUSTIFY'>Si en los primeros a\u00f1os del siglo XVI la revoluci\u00f3n de Cop\u00e9rnico trasform\u00f3 la imago mundi y la cosmogon\u00eda tradicional, provocando una transformaci\u00f3n antropol\u00f3gica, no menos importante y sobrecogedora fue la que Maquiavelo introdujo en el campo de la pol\u00edtica y que estremeci\u00f3 a toda Europa: la pol\u00edtica como actividad aut\u00f3noma m\u00e1s all\u00e1 del bien y del mal, la \u00e9tica pol\u00edtica diferente de la \u00e9tica personal; en fin, la demarcaci\u00f3n definitiva entre la esfera p\u00fablica y la esfera privada. La visi\u00f3n pol\u00edtica del florentino, al romper la unidad, entre la \u00e9tica y la pol\u00edtica, desenmascara definitivamente la realidad del quehacer pol\u00edtico y el drama del poder que Shakespeare llevar\u00e1 a su teatro.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":2589,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[1008],"class_list":["post-2588","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-democracia-republica","tag-nicolas-maquiavelo"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2588","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2588"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2588\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2589"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2588"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2588"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2588"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}