{"id":26,"date":"2006-10-22T00:00:00","date_gmt":"2006-10-22T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=26"},"modified":"2020-02-28T10:52:43","modified_gmt":"2020-02-28T09:52:43","slug":"entrevista-politico-filosofica-a-antoni-domenech","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=26","title":{"rendered":"Entrevista pol\u00edtico-filos\u00f3fica a Antoni Dom\u00e9nech"},"content":{"rendered":"<p>Junio-Julio de 2003<\/p>\n<p><b>Pregunta 1.- <\/b><i>Est\u00e1 a punto de publicarse un estudio tuyo, largamente esperado, cuyo t\u00edtulo, no s\u00e9 si provisional, es <b>El eclipse de la fraternidad: una revisi\u00f3n republicana de la tradici\u00f3n socialista<\/b> (Barcelona, Cr\u00edtica, en prensa)<b>. <\/b>Hasta donde s\u00e9, el libro es, en buena medida, una larga reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica, centrada sobre todo en el per\u00edodo 1848-1936, con calas hacia atr\u00e1s (hasta las Rep\u00fablicas del mediterr\u00e1neo antiguo) y hacia delante (hasta nuestros mismso d\u00edas). \u00bfQu\u00e9 motivos te han llevado a dar tanta importancia a la historia, en vez de limitarte a escribir un libro m\u00e1s bien filos\u00f3fico-sistem\u00e1tico sobre la \u201cfraternidad?\u00bfY c\u00f3mo definir\u00edas el concepto de fraternidad\u201d?<\/i><\/p>\n<p><b>Respuesta a la P1.-\u00a0 <\/b>No se puede definir el concepto de \u201cfraternidad\u201d en t\u00e9rminos de condiciones necesarias y suficientes. Y no \u2013o\u00a0 no s\u00f3lo\u2014 porque se trate de un concepto vago, o nebuloso, o particularmente amorfo. Sino porque, como todos los conceptos filos\u00f3fico-pol\u00edticos \u2013tambi\u00e9n los de \u201clibertad\u201d o \u201cigualdad\u201d\u2014,\u00a0 es un concepto esencialmente hist\u00f3rico. Fue la cabal comprensi\u00f3n de eso, y mi vieja insatisfacci\u00f3n con el modo con que se hace ahora filosof\u00eda pol\u00edtica en la vida acad\u00e9mica, lo que me llev\u00f3, al comienzo, a planear una larga introducci\u00f3n hist\u00f3rica a un libro concebido inicialmente, en efecto, de manera m\u00e1s filos\u00f3fico-sistem\u00e1tica. Luego, con el paso de los a\u00f1os \u2013este libro ha sido gestado, con algunas interrupciones,\u00a0 durante m\u00e1s de una d\u00e9cada\u2014, la \u201cintroducci\u00f3n\u201d fue creciendo hasta convertirse en un enorme material con vida propia, del que el libro presente no es sino una parte.<\/p>\n<p><b>Pregunta 2.- <\/b><i>Por las partes del manuscrito que he visto, el libro tiene una punta muy visible de actualidad pol\u00edtica. \u00bfC\u00f3mo encajas la \u201cRevisi\u00f3n republicana de la tradici\u00f3n socialista\u201d, esa larga mirada hist\u00f3rica y retrospectiva al pasado, con las cuestiones candentes para la izquierda de hoy?<\/i><\/p>\n<p><b>Respuesta a la P2.- <\/b>\u00a0Creo que el pasado, visto cr\u00edtica y autocr\u00edticamente, contiene lecciones pol\u00edticas que la izquierda viva de hoy no puede permitirse seguir ignorando. Porque lo cierto es que el pasado ha sido sistem\u00e1ticamente falseado u ocultado, tanto por una izquierda derrotada y desnortada, como por el tradicional partido del olvido y la sepultura de la memoria que son las fuerzas de la conservaci\u00f3n. Sea como fuere, yo he tratado modestamente de seguir en mi libro el consejo de Walter Benjamin: \u201cencender en el pasado la chispa de la esperanza presente\u201d. Consejo, dicho sea paso, que Benjamin reservaba s\u00f3lo para los historiadores \u201cpenetrados de la idea de que tampoco los muertos est\u00e1n a salvo del enemigo victorioso\u201d.<\/p>\n<p><b>Pregunta 3.-<\/b><i> La vindicaci\u00f3n de igualdad y libertad, \u00bfno conlleva, de hecho, la aceptaci\u00f3n de la fraternidad?<\/i><\/p>\n<p><b>Respuesta a la P3.-<\/b> Lo primero sobre lo que vale la pena llamar la atenci\u00f3n es que la \u201cfraternidad\u201d es un concepto metaf\u00f3rico. Es una met\u00e1fora conceptual cuyo dominio de partida es la vida familiar, privada, dom\u00e9stica, y cuyo dominio-t\u00e9rmino es la sociedad civil y su esfera p\u00fablica. Esto es en cierto sentido an\u00f3malo. En la tradici\u00f3n escrita recibida de la filosof\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica esos dos \u00e1mbitos (la vida p\u00fablica civil y la vida privada dom\u00e9stica) sol\u00edan relacionarse con met\u00e1foras conceptuales, ciertamente, pero de sentido inverso: el dominio de partida era la esfera civil, la comunidad pol\u00edtica, y el dominio de llegada, el \u00e1mbito de la privacidad. Son c\u00e9lebres, por reducirnos a un ejemplo, las met\u00e1foras de Arist\u00f3teles proponiendo un orden dom\u00e9stico en el que el padre de familia gobierna a la mujer republicanamente, a los hijos, mon\u00e1rquicamente, y a los esclavos, desp\u00f3ticamente. Si queremos buscar en el mundo cl\u00e1sico met\u00e1foras excepcionales de sentido inverso, cuyo dominio de partida sea el \u00e1mbito dom\u00e9stico o familiar, apenas hallamos otro ejemplo que el de Aspasia.<\/p>\n<p>Fue Aspasia \u2013si hay que creer a Plat\u00f3n en la burla que de ella hace en el <b>Men\u00e9xeno<\/b>\u2014 quien por vez\u00a0 primera us\u00f3 la met\u00e1fora pol\u00edtica de la fraternidad. Y la us\u00f3, adem\u00e1s, en un sentido radicalmente democr\u00e1tico-plebeyo (de aqu\u00ed el encono de Plat\u00f3n), es decir, como universalizaci\u00f3n de la libertad republicana y de la igualdad \u2013entendida \u00e9sta como reciprocidad de ricos y pobres en la libertad\u2014. Aspasia es un ejemplo supremamente revelador. En primer lugar, por tratarse de una mujer: las mujeres libres estaban inveteradamente excluidas en Atenas de la participaci\u00f3n pol\u00edtica; y es natural que, para ellas, el \u00e1mbito de experiencias cognitivas metaf\u00f3ricamente f\u00e9rtiles fuera el <i>oikos, <\/i>el espacio dom\u00e9stico. En segundo lugar, por tratarse de una dirigente del partido democr\u00e1tico de los <i>thetes<\/i>, de los pobres libres:\u00a0 nada menos que \u201cmaestra y concubina\u201d de Pericles, al decir de quienes pretend\u00edan degradar a la democracia plebeya \u00e1tica difamando a ambos. Y aunque la democracia radical no otorg\u00f3 plena libertad pol\u00edtica a las mujeres en Atenas, s\u00ed les dio \u2013para indignaci\u00f3n de todos los grandes\u00a0 fil\u00f3sofos pol\u00edticos y de enemigos encarnizados de la democracia como el comediante Arist\u00f3fanes\u2014 plena e igual libertad de palabra pol\u00edtica (<i>isegor\u00eda<\/i>) en el \u00e1gora.<\/p>\n<p>En el mundo postcl\u00e1sico, y particularmente en las monarqu\u00edas helen\u00edsticas postalejandrinas, encontramos tambi\u00e9n la met\u00e1fora pol\u00edtica de la <i>philadelf\u00eda<\/i>, de la fraternidad. Pero con un contenido muy distinto, que pas\u00f3 al jud\u00edo helenizado Pablo, y a trav\u00e9s de \u00e9l, a un\u00a0 cristianismo que se difundi\u00f3 muy r\u00e1pidamente por todos los territorios del Imperio romano, colonizando cognitivamente a velocidad de v\u00e9rtigo las mentes de las \u201cclases domesticas\u201d subalternas: se trata de un mundo, el postcl\u00e1sico, en el que han desaparecido casi por completo las experiencias de la libertad republicana antigua, y la \u201cfraternidad\u201d expresa en \u00e9l, no el ideal republicano-democr\u00e1tico aspasiano de universalizaci\u00f3n de la libertad republicana, sino, al rev\u00e9s, el imperativo mon\u00e1rquico-imperial de una vida civil p\u00fablica \u2013pol\u00edtica\u2014 regida patriarcal y desp\u00f3ticamente, como un <i>oikos<\/i> o como un <i>domus<\/i>, y en la que todos \u2013amos y esclavos, tiranos y s\u00fabditos\u2014 deben, encima, quererse \u201cfraternalmente\u201d en tanto que miembros de una misma familia (\u201cfamilia\u201d viene de f\u00e1mulo, esclavo).<\/p>\n<p><b>Pregunta 4.- <\/b><i>Pero \u00bfno fue Robespierre quien acu\u00f1\u00f3 la trinitaria consigan de libertad, igualdad, fraternidad?<\/i><\/p>\n<p><b>Respuesta a P4.- <\/b>Ya casi nadie se acuerda de que la divisa republicano-revolucionaria\u00a0 francesa \u201cLibertad, Igualdad, Fraternidad\u201d la acu\u00f1\u00f3 el diputado Robespierre en un c\u00e9lebre discurso parlamentario de 1790. Y su sentido era inequ\u00edvoco: \u00e9l, que se hab\u00eda opuesto desde el principio a la divisi\u00f3n de los ciudadanos en \u201cactivos\u201d y \u201cpasivos\u201d; \u00e9l, el enemigo del sufragio censitario con el que trataba de reservarse una ciudadan\u00eda exclusiva para los ricos; \u00e9l quer\u00eda, como Aspasia, la democracia revolucionaria, es decir, la universalizaci\u00f3n de la libertad y de la igualdad republicanas: una vida civil que hiciera pol\u00edticamente irrelevantes las distinciones entre ricos y pobres; una vida social y econ\u00f3mica en la que los pobres no tuvieran que pedir permiso a los propietarios ricos para poder existir. Porque eso es lo que significaba en 1790 \u201cfraternidad\u201d en Europa: afloramiento, plena incorporaci\u00f3n de los pobres y de todas las antiguas clases dom\u00e9sticas a la igual libertad civil. Con la consigna de \u201cfraternidad\u201d, el ala democr\u00e1tico-plebeya de la Revoluci\u00f3n francesa concretaba en programa pol\u00edtico de combate para el pueblo trabajador \u2013que era su base social\u2014 el ideal ilustrado de \u201cemancipaci\u00f3n\u201d (\u00a1otra met\u00e1fora procedente del \u00e1mbito familiar!): que todos los hombres sean hermanos \u2013la exigencia del gran poema de Schiller parcialmente musicado luego por Beethoven en la novena sinfon\u00eda\u2014 quiere decir que todos se \u201cemancipan\u201d de las tutelas se\u00f1oriales en que secularmente viv\u00eda segmentado el grueso de las poblaciones trabajadoras del antiguo r\u00e9gimen europeo; quiere decir que todos \u2013por formularlo conforme a la c\u00e9lebre divisa de Kant, ese admirador de Robespierre\u2014 se hagan mayores de edad. Cuando Marat desaf\u00eda los \u201cfalsos conceptos de igualdad y libertad\u201d porque tratan de enmascarar el hecho de que quienes los proponen \u201cnos siguen viendo como la canalla\u201d, est\u00e1 exigiendo que la \u201ccanalla\u201d (los despose\u00eddos, los campesinos acasillados, los criados, los dom\u00e9sticos, los trabajadores asalariados sometidos a un \u201cpatr\u00f3n\u201d, los artesanos pobres, las mujeres, todos quienes, para vivir, necesitan depender de otro, pedirle permiso) no sea excluida de la nueva vida civil libre que prometi\u00f3 la Revoluci\u00f3n en 1789: que nadie domine a nadie, que nadie necesite \u201cdepender de otro particular\u201d para poder subsistir.<\/p>\n<p><b>Pregunta 5.- <\/b><i>Entonces, en tu opini\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 papel juega la consigna de fraternidad a partir de la revoluci\u00f3n francesa?<\/i><\/p>\n<p><b>Respuesta a P5.- <\/b>La \u201cfraternidad\u201d es a partir de 1790 la consigna que unifica program\u00e1ticamente las exigencias de libertad e igualdad de las poblaciones trabajadoras, esa \u201cbestia horizontal\u201d \u2013como la llam\u00f3 el historiador E.P. Thompson en su gran estudio sobre la cultura popular en la Inglaterra del XVIII\u2014 secularmente semiadormilada que, gracias al programa democr\u00e1tico-fraternal robespierriano, vivi\u00f3 por unos a\u00f1os la experiencia de una horizontalidad conscientemente pol\u00edtica, conscientemente emancipada de los yugos se\u00f1oriales y patriarcales que la ven\u00edan segmentando verticalmente. \u201cEmanciparse\u201d era \u201chermanarse\u201d horizontalmente, sin barreras verticalmente dispuestas: emancipado de la tutela del se\u00f1or o del patr\u00f3n, no s\u00f3lo se puede ser hermano de todos los \u201cmenores\u201d que comparten cotidianidad bajo la misma dominaci\u00f3n patriarcal-patrimonial; se puede ser tambi\u00e9n hermano emancipado de todos quienes estaban bajo la tutela y la dominaci\u00f3n (dominaci\u00f3n viene de <i>domus<\/i>:<i> <\/i>\u00a1otra met\u00e1fora familiar!) de otros patronos. La segmentante parcelaci\u00f3n se\u00f1orial de la vida social europea en el antiguo r\u00e9gimen (transplantada a la Am\u00e9rica espa\u00f1ola y portuguesa) estorbaba al contacto horizontal del pueblo llano; ca\u00eddo ese r\u00e9gimen \u2013tal era el ideal\u2014, todas las clases dom\u00e9sticas y subalternas, antes fragmentadas en jurisdicciones, dominios y protectorados se\u00f1oriales, se unir\u00edan, se fundir\u00edan como hermanas emancipadas que s\u00f3lo reconocer\u00edan un progenitor: la naci\u00f3n, la patria. Y la ola de hermanamiento tampoco se deten\u00eda aqu\u00ed: destruidas no s\u00f3lo las sociedades civiles se\u00f1oriales, sino las desp\u00f3ticas monarqu\u00edas absolutas ense\u00f1oreadas de las distintas naciones \u2013dom\u00e9sticas de sus reyes\u2014, tambi\u00e9n los distintos pueblos de la tierra, emancipados de esa tutela din\u00e1stica segmentante de los pueblos, se hermanar\u00edan alegres: eso fue la <i>Weltb\u00fcrgertum <\/i>ilustrada, la Rep\u00fablica cosmopolita (que nada tiene que ver con el cosmopolitismo liberal del XIX)<i>.<\/i><\/p>\n<p><b>Pregunta 6.-<\/b><i> \u00bfPor qu\u00e9 razones crees que\u00a0 se ha eclipsado o desdibujado la fraternidad, este elemento de la tr\u00edada ilustrada? <\/i><\/p>\n<p><b>Respuesta la P6.- <\/b>La derrota del programa democr\u00e1tico-fraternal tras el golpe de estado de Termidor, y la substituci\u00f3n en 1795 de una rep\u00fablica de ciudadanos por una \u2013ef\u00edmera\u2014 rep\u00fablica \u201cde gentes honestas\u201d (es decir, de propietarios), no signific\u00f3 su final como ideario vivo entre las poblaciones trabajadoras europeas. Democracia, hasta 1848, quer\u00eda decir en Europa y en toda Am\u00e9rica lo mismo que en el mundo antiguo: gobierno de los pobres. Y eso (en Europa, y en cierto modo, tambi\u00e9n en Iberoam\u00e9rica) se asociaba a la \u201cfraternidad\u201d, y \u00e9sta a las t\u00e1cticas revolucionarias insurreccionales de las poblaciones trabajadoras, es decir, al odiado y difamado Robespierre: <i>gegen Demokraten helfen nur Soldaten, <\/i>\u201ccontra dem\u00f3cratas, no valen sino soldados\u201d, seg\u00fan el c\u00e9lebre dicho alem\u00e1n de la primera mitad del XIX. La primera asociaci\u00f3n pol\u00edtica de car\u00e1cter internacional a la que pertenecieron Marx y Engels se llamaba todav\u00eda <i>Fraternal Democrats<\/i>. Es interesante darse cuenta de que el eclipse de la fraternidad coincide con el eclipse de la milenaria tradici\u00f3n republicana, que se hace definitivamente invisible a partir de entonces: con el fracaso de la II Rep\u00fablica francesa \u2013la \u201crep\u00fablica fraternal\u201d\u2014, salida de la revoluci\u00f3n de febrero de 1848, no s\u00f3lo desaparece como consigna program\u00e1tica de combate la \u201cfraternidad\u201d, sino que los mismos conceptos de \u201clibertad\u201d e \u201cigualdad\u201d cambian dr\u00e1sticamente de significado. En 1848 aparece el socialismo como fen\u00f3meno pol\u00edtico. En cierto sentido, el marxismo originario es la fusi\u00f3n de la tradici\u00f3n republicana democr\u00e1tico-revolucionaria con un viejo ideario ut\u00f3pico, pol\u00edticamente inocuo hasta entonces, que aspiraba tan cort\u00e9s como librescamente a la abolici\u00f3n de la propiedad privada de los medios de producir y de los sustratos materiales de la autonom\u00eda. El socialismo pol\u00edtico posterior al 48 hereda los valores b\u00e1sicos del republicanismo democr\u00e1tico, y hereda tambi\u00e9n buena parte de su base social, el \u201ccuarto estado\u201d, enormemente crecido en cuatro d\u00e9cadas de industrializaci\u00f3n a toda m\u00e1quina: pero la consigna de la fraternidad ha quedado desacreditada con el estrepitoso fracaso de los socialistas fraternales de Louis Blanc y de la democracia social-republicana de Ledru Rollin en la II Rep\u00fablica francesa. Lo que para el incipiente socialismo marxista estaba a la orden del d\u00eda no era ya la plena incorporaci\u00f3n de las clases dom\u00e9sticas a la vida pol\u00edtico-civil, sino la superaci\u00f3n de toda sociedad civil fundada en la apropiaci\u00f3n privada de los medios de existencia social: pues el avance incontenible de la industrializaci\u00f3n y de las tecnolog\u00edas productivas que iban con ella, la destrucci\u00f3n de las econom\u00edas campesinas \u201cnaturales\u201d \u2013y en general, del grueso de la \u201ceconom\u00eda moral\u201d popular\u2014, la desaparici\u00f3n de las bases de existencia econ\u00f3mica del peque\u00f1o artesanado urbano y rural, la creciente importancia de las econom\u00edas de escala, etc., etc., tornaban imposible o problem\u00e1tico el tradicional programa democr\u00e1tico-revolucionario de universalizaci\u00f3n de la propiedad privada, base de la libertad republicana cl\u00e1sica.\u00a0 Y eso parec\u00eda poner en cuesti\u00f3n, no el valor intr\u00ednseco de la \u201cfraternidad\u201d (Marx sigui\u00f3 despidi\u00e9ndose hasta el final de sus d\u00edas en muchas de sus cartas anteponiendo el adverbio \u201cfraternalmente\u201d a la firma), pero s\u00ed su utilidad como consigna program\u00e1tica. La divisa \u201cfraternidad\u201d fue considerada a partir de entonces por los socialistas pol\u00edticos como un l\u00e1baro confundente y obnubilador del problema de base de la propiedad.<\/p>\n<p>Paralelamente, del otro lado de la barricada, la noci\u00f3n de libertad ven\u00eda experimentando desde comienzos del XIX un cambio significativo: a la pretensi\u00f3n democr\u00e1tico-fraternal de universalizar la libertad republicana se respondi\u00f3 con lo que Burckhardt \u2013resumiendo genialmente el programa del liberalismo doctrinario europeo de la primera mitad del XIX\u2014 llam\u00f3 una \u201coligarqu\u00eda ison\u00f3mica\u201d: la universalizaci\u00f3n no de la igual libertad republicana, sino de una igual \u201clibertad\u201d de contrato civil que dejaba en buena medida intacta la dependencia de otro particular: en los c\u00f3digos napole\u00f3nicos se violaba la vieja m\u00e1xima del derecho romano republicano que consideraba que los contratos forzados \u2013por el hambre, por ejemplo\u2014,\u00a0 no eran contratos entre hombres igualmente libres. Tal vez se pueda decir que el precio que, con el tiempo, acab\u00f3 pagando el socialismo pol\u00edtico por su abandono de la consigna de fraternidad fue la de ir perdiendo tambi\u00e9n consciencia de que, como movimiento social y pol\u00edtico, era el gran heredero de las nociones republicanas cl\u00e1sicas \u2013rehabilitadas por la Ilustraci\u00f3n\u2014 de libertad y de igualdad, nociones mucho m\u00e1s exigentes que las que invent\u00f3 y puso por obra, para frenar la democracia, el liberalismo decimon\u00f3nico, enmendador de la Ilustraci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Pregunta 7.-<\/b> \u00a0\u00bfQu\u00e9 te parece m\u00e1s vindicable hoy del ideario ilustrado? \u00bfQu\u00e9 opini\u00f3n te merecen las lecturas postmodernas de ese legado?<\/p>\n<p><b>Respuesta a P7.-<i>\u00a0 <\/i><\/b>Si algo aport\u00f3 Marx a la milenaria lucha de los dominados contra el mal social es un firme realismo de la inteligencia, es decir, la decisi\u00f3n moral e intelectual de fundar la emancipaci\u00f3n de los desheredados de la tierra en buen conocimiento emp\u00edrico objetivo del mal que se combate, en una estimaci\u00f3n sin ilusiones de las circunstancias en que se desenvuelve la acci\u00f3n pol\u00edtica. En eso, en su amor a la verdad y en su nunca recatado desprecio de los delirantes, los falsarios y los obscurantistas, fue un ilustrado <i>sans phrase<\/i>. En mi opini\u00f3n, el en\u00e9miso regreso de un fren\u00e9tico relativismo epistemol\u00f3gico, est\u00e9tico y moral en la vida acad\u00e9mica reciente; la vuelta, por segunda vez en el siglo XX, de una poderosa corriente cr\u00edtico-cultural que se presenta a s\u00ed misma como un desaf\u00edo al culto ilustrado de la tr\u00edada de lo Verdadero, lo Bello y lo Bueno (si as\u00ed puede entenderse el fen\u00f3meno acad\u00e9mico \u201cpostmoderno\u201d), tiene dos dimensiones pol\u00edticamente interesantes, una c\u00f3mica y otra tr\u00e1gica.<\/p>\n<p>Por un lado, ese nihilismo de c\u00e1tedra, como lo ha bautizado John Searle, tiene un curioso parentesco con el llamado socialismo de c\u00e1tedra de la segunda mitad del siglo XIX. Refiri\u00e9ndose a este tipo de gentes\u00a0 que, hoy como ayer, se insertan m\u00e1s o menos c\u00f3modamente en el aparato institucional de la educaci\u00f3n superior sin dejar de maldecir de la academia ni de hacer escarnio de todos los c\u00f3digos deontol\u00f3gicos de la vida intelectual, el viejo Marx dijo una vez que se limitaban a construir <i>pro domo sua <\/i>una tan in\u00fatil como incompetente \u00abciencia privada\u00bb que s\u00f3lo serv\u00eda para afianzamiento de s\u00ed mismos en la vida acad\u00e9mica alemana (a la que Marx y Engels, dicho sea de paso, despreciaban con bastante raz\u00f3n). Realismo de la inteligencia es exploraci\u00f3n racional de la factibilidad de nuestros programas pol\u00edticos, y esa exploraci\u00f3n racional va siempre de la mano de la ciencia emp\u00edrica p\u00fablica, la cual, por lo mismo que es p\u00fablica, no es sino democr\u00e1tico sentido com\u00fan refinado, accesible a todos, hombres y mujeres, burgueses y proletarios, jud\u00edos y gentiles, fieles e infieles, cristianos y paganos, liberales y socialistas. Eso, la suplantaci\u00f3n de la probidad intelectual por la impropiedad peregrina, en cuanto al lado c\u00f3mico del postmodernismo, tan jocundamente desenmascarado por Alan Sokal en su <i>best seller<\/i> sobre las <b>Imposturas intelectuales<\/b>.<a name=\"_ftnref1\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn1\"> [1] <\/a><\/p>\n<p>El lado tr\u00e1gico de este tipo de irracionalismo relativista del postmodernismo y el antiiluminismo acad\u00e9mico militante lo anticip\u00f3 Dante en el <strong>Inferno<\/strong>:<\/p>\n<p>Per\u00f2 comprender puoi che tutta morta<\/p>\n<p>sia nostra conoscenza da quel punto<\/p>\n<p>che del futuro sia chiusa la porta<a name=\"_ftnref2\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn2\"><i> [2] <\/i><\/a><\/p>\n<p>(<strong>Canto X, C\u00edrculo VI<\/strong>)<\/p>\n<p>Las actitudes filos\u00f3ficas antiilustradas, lo mismo la de los acad\u00e9micos europeos fascistas y nazis de los a\u00f1os treinta que la de nuestros acad\u00e9micos postmodernistas sedicentemente izquierdistas, han tenido que ver siempre en el siglo XX con la percepci\u00f3n de que del futuro sia chiusa la porta. Aquellos porque la quer\u00edan cerrar por su propia mano; \u00e9stos porque la consideraron inopinadamente cerrada para siempre en la amarga y aleccionadora derrota que sigui\u00f3 a 1968. Con la n\u00f3mina segura a fin de mes, perdida toda esperanza pol\u00edtica de futuro, tiene por fuerza que resultar m\u00e1s entretenido deconstruir a los colegas de departamento que molestarse en averiguar cu\u00e1l es el salario m\u00ednimo interprofesional del pa\u00eds en que uno ense\u00f1a o dicta sus conferencias.<\/p>\n<p><b>Pregunta 8.-<\/b> <i>Fuiste militante del PSUC-PCE hasta finales de los setenta. \u00bfTe sigues reconociendo en esa tradici\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 balance haces de la herencia de la III Internacional? \u00bfQu\u00e9 ha significado el estalinismo en la Historia, y en la historia de los movimientos emancipatorios, del siglo XX?<\/i><\/p>\n<p><b>Respuesta a P8.- <\/b>La creaci\u00f3n de la III Internacional fue un gran y audaz experimento pol\u00edtico a la desesperada de Lenin y Trostky, un experimento que sali\u00f3 mal. El gran error de estos dos gigantes de la <i>Realpolitik<\/i>\u00a0 revolucionaria del siglo XX fue no haber sabido sacar a tiempo todas las consecuencias de los fracasos de la revoluci\u00f3n en Austria, Hungr\u00eda, Baviera y, sobre todo, Alemania e Italia en 1918\/21. La III Internacional fue creada a toda prisa, seg\u00fan el modelo jer\u00e1rquico y centralizado del partido bolchevique ruso, a fin de aprovechar inmediatamente el potencial revolucionario de la Europa central y occidental de postguerra: trataban con ello de salvar <i>in angustiis<\/i> a la joven e industrialmente atrasada democracia consejista sovi\u00e9tica, a la que con raz\u00f3n reputaban incapaz de sobrevivir siquiera unos pocos a\u00f1os como tal democracia sin el auxilio de las revoluciones triunfantes en las potencias industriales europeas. Una vez se vio que ni la chispa de la revoluci\u00f3n socialista prend\u00eda con la velocidad necesaria en occidente, ni el modelo bolchevique de partido \u2013tan eficaz en la Rusia absolutista de los Rom\u00e1nov\u2014 pod\u00eda arraigar f\u00e9rtilmente en una clase obrera mal que bien educada por la socialdemocracia y por el anarquismo de anteguerra en la experiencia de la autoorganizaci\u00f3n democr\u00e1tica, la persistencia de la III Internacional y el enquistamiento de la escisi\u00f3n del movimiento obrero socialista a escala mundial no pod\u00edan sino considerarse un mal de consecuencias previsiblemente catastr\u00f3ficas. En el III Congreso de la IC (1922), Lenin y Trostky tendr\u00edan que haber sacado ya esa consecuencia, sirvi\u00e9ndose de su enorme autoridad moral entre las poblaciones trabajadoras europeas y americanas y entre los pueblos coloniales del mundo entero para replantear a fondo tanto su pol\u00edtica internacional (ofreciendo a la izquierda y al centro socialdem\u00f3cratas la reunificaci\u00f3n pol\u00edtica y sindical del movimiento obrero mundial sobre bases enteramente nuevas), como su pol\u00edtica nacional (buscando un gobierno de coalici\u00f3n democr\u00e1tico-radical con los socialrevolucionarios de izquierda y con los mencheviques, sostenido en una ancha y robusta mayor\u00eda parlamentaria). Creo que ese fue su error capital, pero cada qui\u00e9n tiene que cargar s\u00f3lo con los suyos propios. Del grueso de los cr\u00edmenes y las tarascadas que vinieron despu\u00e9s no puede hac\u00e9rseles responsables en ning\u00fan sentido pol\u00edticamente honrado de la palabra.<\/p>\n<p><b>Pregunta 9.- <\/b><i>\u00bfQu\u00e9 signific\u00f3 el triunfo del estalinismo?<\/i><\/p>\n<p><b>Respuesta a P9.- <\/b>El triunfo del estalinismo, hist\u00f3rico-objetivamente considerado, signific\u00f3 el abrupto final del per\u00edodo revolucionario que se hab\u00eda abierto en el mundo, y se\u00f1aladamente en Europa, tras la revoluci\u00f3n rusa de octubre de 1917. Ya desde antes, pero de forma irreversible despu\u00e9s de 1927, se puede decir que la III Internacional se convirti\u00f3 en instrumento legitimador de un criminal despotismo industrializador de nuevo tipo, dentro de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, y en un largo tent\u00e1culo internacional al servicio de las arcanas razones de estado y de los espurios intereses de la camarilla burocr\u00e1tica dominante aferrada all\u00ed al poder. En este sentido, acaso pueda hablarse con cierta propiedad de un Termidor ruso: pues el precio m\u00e1s visible que hubo que pagar para esa transformaci\u00f3n fue, junto a la de millones de trabajadores sovi\u00e9ticos, la vida de toda la vieja guardia revolucionaria del partido bolchevique, desde la derecha de Bujarin hasta la izquierda de Trotsky.<\/p>\n<p>Pero el estalinismo tiene tambi\u00e9n una dimensi\u00f3n pol\u00edtico-cultural subjetiva, harto m\u00e1s complicada de despachar en unas pocas l\u00edneas.\u00a0 Por un lado, est\u00e1 el hecho, innegable, de que centenares de millones de personas en todo el mundo creyeron sinceramente durante d\u00e9cadas que seguir a pies juntillas la err\u00e1tica y enigm\u00e1tica pol\u00edtica dictada desde Mosc\u00fa por Stalin y sus sucesores significaba seguir trabajando y luchando por los ideales de Octubre, de la democracia consejista y del socialismo. Por el otro, est\u00e1 el no menos innegable hecho de que, al tiempo que el mito de la \u201cpatria socialista sovi\u00e9tica\u201d fortalec\u00eda la fe de los despose\u00eddos y los oprimidos del mundo en un futuro social distinto y mejor y reforzaba el ardimiento combativo de los esforzados y a menudo heroicos militantes y simpatizantes comunistas, les destru\u00eda tambi\u00e9n, como todas las fes en todos los mitos, la facultad cr\u00edtica y autocr\u00edtica, la autonom\u00eda de juicio, y hasta, no pocas veces, la m\u00e1s elemental capacidad de discernimiento pol\u00edtico, moral y aun psicol\u00f3gico. Cualquiera que, como t\u00fa y como yo, haya luchado contra el fascismo encuadrado en partidos que m\u00e1s o menos lejanamente ven\u00edan de esa tradici\u00f3n conoce por experiencia propia estas dos caras, tan distintas, de la misma moneda: el hero\u00edsmo, la combatividad, la disciplina, la solidaridad y la enorme capacidad de sacrificio, por un lado; y por el otro, eso que los ingleses llaman, tan expresivamente, <i>dirty togetherness<\/i> o \u201ccercan\u00eda sucia\u201d (es decir, la camarader\u00eda desconfiada, la reserva hip\u00f3crita como forma habitual de relaci\u00f3n cotidiana), el obscurantismo fide\u00edsta, el obtuso sentido de la jerarqu\u00eda, y por supuesto, el implacable aislamiento excluyente que sigue inexorablemente al amedrentante <i>Rufmord<\/i>, al p\u00e9rfido asesinato de la fama de quien se atreve a arriesgar juicio propio.<\/p>\n<p><b>Pregunta 10.-<\/b> <i>\u00a0Si te parece, podemos empezar a hablar de la globalizaci\u00f3n y las perspectivas de la izquierda hoy.<\/i><\/p>\n<p><b>Respuesta a P10.-<\/b> Para enlazar en alg\u00fan punto con la respuesta anterior, tal vez convenga empezar diciendo algo sobre \u201cglobalizaci\u00f3n\u201d e izquierdas tradicionales. Sobre todo en los medios acad\u00e9micos \u2013ya se presenten como terriblemente \u201calternativos\u201d\u2014, hay cierto papanatismo extasiado ante la supuesta radical novedad de la \u201cglobalizaci\u00f3n\u201d. Mundializaci\u00f3n de la econom\u00eda y de la vida social y pol\u00edtica la hay desde hace m\u00e1s de dos siglos: no hace falta haber le\u00eddo el gran libro de Larry Neal sobre el origen de los mercados financieros internacionales<a name=\"_ftnref3\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn3\"> [3] <\/a>para saberlo. Y si m\u00e1s all\u00e1 de la conexi\u00f3n a internet (que abarca, ciertamente a todos los acad\u00e9micos y a todos los periodistas, pero a no m\u00e1s del 6% de la poblaci\u00f3n mundial) y de la universal propagaci\u00f3n de <i>slogans<\/i> publicitarios y h\u00e1bitos de consumo, escarbamos un poco en algunos \u00edndices serios, seguramente se puede decir que los \u00faltimos 25 o 30 a\u00f1os de indudable di\u00e1stole mundializadora de la vida econ\u00f3mica todav\u00eda no pueden compararse en varios aspectos importantes con la tremenda ola mundializadora que se vivi\u00f3 entre 1871 y 1914. Al final de ese excepcional per\u00edodo (la \u201cera de la seguridad\u201d, como se la llam\u00f3 en Europa, o la \u201cedad de oro de las oligarqu\u00edas\u201d, como se la conoce en Iberoam\u00e9rica), en 1914, por ejemplo, Inglaterra estaba exportando un 7% de capital en relaci\u00f3n con su PIB,\u00a0 \u00edndice que jam\u00e1s ha vuelto a ser igualado. Ese per\u00edodo coincidi\u00f3 con una expansi\u00f3n sin precedentes de la cultura econ\u00f3mica y social capitalista a casi todos los rincones del planeta: con un aguerrido colonialismo y la consiguiente destrucci\u00f3n a fondo de muchas econom\u00edas \u201cnaturales\u201d y \u201cmorales\u201d del planeta, y en las metr\u00f3polis, con la seria amenaza de las fuentes tradicionales de la existencia social de las clases medias y menestrales de viejo tipo (artesanado, campesinado peque\u00f1o y medio, industrias urbanas de propiedad familiar). Y el final fue espasm\u00f3dico: primera revoluci\u00f3n rusa de 1905; el per\u00edodo de grandes huelgas pol\u00edticas revolucionarias en toda Europa entre 1905 y 1907 (huelgas, dicho sea de paso, a las que la mayor\u00eda de pa\u00edses europeos debe la introducci\u00f3n del sufragio universal masculino); revoluci\u00f3n mexicana en 1910; primera revoluci\u00f3n china en 1911; la Gran Guerra de 1914-18; la Revoluci\u00f3n rusa de Octubre de 1917; la gran ola de revoluciones en Europa entre 1918-1923; la contrarrevoluci\u00f3n fascista en Italia, Alemania, Hungr\u00eda y Austria; el\u00a0 <i>crash<\/i> burs\u00e1til de 1929 y la terrible depresi\u00f3n econ\u00f3mica mundial consiguiente; revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n en Espa\u00f1a entre 1931 y 1939; y finalmente, la hecatombe de la segunda Gran Guerra.<\/p>\n<p>Al acabar la II Guerra Mundial, los economistas acad\u00e9micos m\u00e1s l\u00facidos de la generaci\u00f3n de Keynes, Kalecki, etc., que hab\u00edan vivido intensamente todas esas amargas experiencias, no quer\u00edan saber nada del tipo de econom\u00eda mundializada \u2013con patr\u00f3n oro r\u00edgido, mercados financieros y de capitales internacionalizados sin restricciones ni regulaciones, etc., etc.\u2014 del per\u00edodo de la \u201cseguridad\u201d, ni con los desesperados intentos entre 1920 y 1930 por restaurar los flujos internacionales de capital y el orden monetario anterior a 1914. Ellos no esperaban ya nada de eso, salvo especulaci\u00f3n desestabilizante, fugas caprichosas e injustificadas de capitales, burbujas financieras peores y m\u00e1s impredecibles que las bombas de tiempo, revoluciones, contrarrevoluciones y devastadoras guerras mundiales. Y de esas convicciones surgi\u00f3, en parte, el llamado \u201cconsenso de 1945\u201d: tipos estables de cambio (que permitieran el desarrollo sin turbulencias del comercio internacional), estricta regulaci\u00f3n de los flujos internacionales de capitales, gobiernos firmemente comprometidos en la prevenci\u00f3n de depresiones dentro de cada pa\u00eds. Y naturalmente, para evitar un rimero de revoluciones como las que sacudieron Europa tras la primera Guerra Mundial, un nuevo \u201cconsenso social\u201d, del que salieron cosas como el llamado \u201cEstado de Bienestar\u201d.<\/p>\n<p>Las dos principales corrientes de izquierda que sobrevivieron al fascismo, a la II Guerra Mundial y al inicio de la guerra fr\u00eda, y que prosperaron pol\u00edticamente en la s\u00edstole \u201cdesmundializadora\u201d de la posguerra \u2013socialdem\u00f3cratas de derecha y comunistas de tradici\u00f3n estalinista\u2014, se acostumbraron entonces a pensar cada vez m\u00e1s en t\u00e9rminos \u201cnacionales\u201d. Es natural que la nueva di\u00e1stole mundializadora y \u201creliberalizadora\u201d, que se inici\u00f3 con decisiones de todo punto pol\u00edticas a finales de los 70, les cogiera a contrapi\u00e9.<\/p>\n<p><b>Pregunta 11.- <\/b><i>\u00bfQu\u00e9 queda del consenso de 1945 en la actual fase de gobalizaci\u00f3n, o como tu tal vez preferir\u00edas, de \u201cremundializaci\u00f3n\u201do \u201creliberalizaci\u00f3n\u201d de la econom\u00eda? Y reitero mi anterior pregunta: \u00bfqu\u00e9 perspectivas tiene la izquierda hoy? \u00bfC\u00f3mo ves el actual movimiento antiglobalizaci\u00f3n u otromundista? \u00bfSon estos movimientos los sujetos (no sujetados) portadores de los actuales ideales emancipatorios? \u00bfCrees que en el conjunto de esos movimientos hay s\u00f3lo diversidad o bien hay tambi\u00e9n contradicciones internas?<\/i><\/p>\n<p><b>Respuesta a P11.- <\/b>Para empezar por lo \u00faltimo, creo que en esos movimientos hay diversidad, y adem\u00e1s, contradicciones internas, como no pod\u00eda ser de otra manera en un movimiento que es ya, a la vez que incipiente,\u00a0 grande y prometedor, y que aparece tras dos d\u00e9cadas largas de desorientaci\u00f3n y derrota. En ese movimiento hay de todo, y me parece bueno que haya de todo: desde quienes parecen pol\u00edticamente \u201cnacidos ayer\u201d hasta los resabiados de siempre que creen sab\u00e9rselas todas; desde acad\u00e9micos reci\u00e9n desencantados con \u201cterceras v\u00edas\u201d social-liberales <i>\u00e0 la <\/i>Blair-Giddens y politicastros fracasados en busca de publicidad hasta neoanarquistas partidarios de la acci\u00f3n directa y la propaganda por los hechos, pasando, claro est\u00e1, por paleoestalinistas, bur\u00f3cratas sindicales insegurizados por la ofensiva desmanteladora de los \u201cEstados sociales\u201d,\u00a0 trotskystas empecinadamente anclados en el \u201cPrograma de Transici\u00f3n\u201d de 1938 y una pl\u00e9tora de turistas pol\u00edticos asiduos de esa especie de nost\u00e1lgicos parques tem\u00e1ticos de la nueva izquierda en que hasta hace poco \u2013hasta el triunfo de Lula en las elecciones presidenciales brasile\u00f1as y hasta las grandes manifestaciones antiimperialistas y antib\u00e9licas del pasado 15 de febrero\u2014 amenazaban con convertirse las asambleas municipales participativas de Porto Alegre o la selva lacandona del subcomandante Marcos.<\/p>\n<p>No se puede predecir qu\u00e9 saldr\u00e1 de todo este movimiento, huelga decirlo. Cada qui\u00e9n ingresa en \u00e9l con sus propias tradiciones intelectuales y pol\u00edticas, con su espec\u00edfica trayectoria biogr\u00e1fica, y todos deben ser bienvenidos: en el gran debate pr\u00e1ctico que est\u00e1 en v\u00edas de realizarse, todos debemos entrar limpios de coraz\u00f3n, con la idea de aprender, m\u00e1s que de ense\u00f1ar, y no digamos pontificar. Las izquierdas tradicionales, tambi\u00e9n, y quiz\u00e1 ellas sobre todo. Un error que deben evitar \u00e9stas de entrada, ahora que es evidente para tanta gente el fracaso del llamado consenso de Washington y de las pol\u00edticas neoliberales a ultranza, es creer \u2013ya sea t\u00e1citamente\u2014 que puede volverse a algo as\u00ed como el consenso de 1945.<\/p>\n<p><b>Pregunta 12.- <\/b><i>\u00bfPor qu\u00e9? Si no me equivoco, est\u00e1s proyectando\u00a0 un librito sobre eso.<\/i><\/p>\n<p><b>Respuesta a P12.-<\/b>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 He hablado de esa idea con algunos amigos, como Daniel Ravent\u00f3s, Carlos Su\u00e1rez o t\u00fa mismo.\u00a0 La idea viene de mi total insatisfacci\u00f3n con los enfoques acad\u00e9micos corrientes, a derecha e izquierda, de cosas como la llamada \u201ccrisis del Estado de Bienestar\u201d o la supuesta distinci\u00f3n entre derechos negativos y positivos, entre libertad \u201cnegativa\u201d y libertad \u201cpositiva\u201d, entre \u201cderechos civiles\u201d, \u201cderechos pol\u00edticos\u201d y \u201cderechos socioecon\u00f3micos\u201d, etc., etc. Pero para lo que aqu\u00ed importa, puede resumirse el consenso de 1945 en 5 puntos:<\/p>\n<p>En primer lugar, regulaci\u00f3n monetaria y financiera internacional, seg\u00fan lo ya apuntado.<\/p>\n<p>En segundo lugar, \u201cconstitucionalizaci\u00f3n\u201d de la empresa capitalista&#8230;<\/p>\n<p><b>Pregunta 13.- <\/b><i>\u00bfQu\u00e9 hay que entender por eso?<\/i><\/p>\n<p><b>Respuesta a P13.- <\/b>Por mucho que la teor\u00eda econ\u00f3mica tradicional haya fingido ignorarlo, dentro de una empresa hay poder, poder de todo punto pol\u00edtico, que nada tiene que ver con puras relaciones de mercados idealmente competitivos, en las que los agentes se mover\u00edan s\u00f3lo por diferencias de precios. En la empresa capitalista decimon\u00f3nica cl\u00e1sica, el patr\u00f3n ejerc\u00eda un poder absoluto, era un monarca absoluto, no embridado \u201cconstitucionalmente\u201d: el trabajador, una vez cruzado el umbral de la f\u00e1brica, no ten\u00eda, cuando lo ten\u00eda, otro derecho que el de irse (y morirse de hambre). A ese absolutismo de la patronal se le llamaba en el siglo XIX \u201clibertad industrial\u201d: el trabajador pod\u00eda ser despedido en cualquier momento a discreci\u00f3n del patrono o de sus agentes, sin indemnizaci\u00f3n ni explicaci\u00f3n de tipo alguno; no ten\u00eda cobertura de paro; no ten\u00eda vacaciones pagadas; los mecanismos de promoci\u00f3n laboral dentro de la f\u00e1brica estaban enteramente al arbitrio del patrono o de sus agentes; tampoco estaban reconocidos dentro de la empresa el derecho de asociaci\u00f3n (sindical), ni la libertad de expresi\u00f3n, ni la de reuni\u00f3n; la huelga estaba penalizada, y cuando se despenaliz\u00f3, todav\u00eda por mucho tiempo se mantuvo la responsabilidad civil del huelguista; etc., etc. Cuatro generaciones de luchadores obreros socialistas y anarquistas lograron mejorar esa situaci\u00f3n en algunos pa\u00edses, forzando una especie de paso de la monarqu\u00eda empresarial absoluta a la monarqu\u00eda empresarial constitucional, si se permite la met\u00e1fora. Pero con grandes dificultades y enormes sacrificios y sin lograr traducir plenamente esos logros a s\u00f3lida legislaci\u00f3n parlamentaria, ni siquiera tras el desplome de las grandes monarqu\u00edas continentales que sigui\u00f3 a la Gran Guerra: as\u00ed, por ejemplo, la primera legislaci\u00f3n firme en el mundo a favor de las vacaciones pagadas de los trabajadores asalariados la aprob\u00f3 \u2013ef\u00edmeramente\u2014 el gobierno franc\u00e9s de Frente Popular en fecha tan tard\u00eda como 1936; en cambio, las por lo dem\u00e1s interesantes iniciativas de legislaci\u00f3n social de la Rep\u00fablica de Weimar no lograron consolidar nada parecido a eso.<\/p>\n<p>Pues bien; el consenso de 1945 blind\u00f3 constitucionalmente, si se permite el retru\u00e9cano, la \u201cconstitucionalizaci\u00f3n\u201d de la empresa capitalista: por eso, ahora que el gobierno roji-verde alem\u00e1n habla de desmantelar parcialmente el Estado social, se dejan o\u00edr tantas voces que exigen, consecuentemente, una revisi\u00f3n de la mism\u00edsima Constituci\u00f3n Federal de 1949; y por eso, por ir a un ejemplo de la otra punta del mundo, se menciona ahora tanto en la Argentina el famoso art\u00edculo 14 bis de su Constituci\u00f3n republicana, un art\u00edculo con el que se busc\u00f3 en los 40 anclar en la Ley Fundamental del pa\u00eds austral la \u201cconstitucionalizaci\u00f3n\u201d de la empresa capitalista. Ese fue el lado, digamos, \u201cbueno\u201d del consenso social de 1945. (Bueno entre comillas: porque el control del poder que ofrece una monarqu\u00eda constitucional es bueno s\u00f3lo en relaci\u00f3n con la caprichosa arbitrariedad de una monarqu\u00eda absoluta, pero malo en relaci\u00f3n con el que ofrece una monarqu\u00eda parlamentaria, y aun mal\u00edsimo en relaci\u00f3n con el de un r\u00e9gimen de democracia republicana. Ahora, una empresa o una unidad productiva democr\u00e1tico-republicanamente regida dejar\u00eda de ser \u201ccapitalista\u201d en cualquier sentido serio de esa palabra.)<\/p>\n<p><b>Pregunta 14.- <\/b><i>\u00bfY\u00a0 el lado peor?<\/i><\/p>\n<p><b>Respuesta a P14.- <\/b>En tercer lugar, y ese es el peor lado del consenso de 1945, se mantuvo la estructura oligopol\u00edstica de los mercados. Conviene recordar que, por un momento, pareci\u00f3 que eso no iba a ser as\u00ed. En la administraci\u00f3n del Presidente Roosevelt hab\u00eda gente, como el secretario de Estado Morgenthau, completamente convencida de que el fen\u00f3meno nazi \u2013y el desencadenamiento de la II Guerra Mundial\u2014 hincaba sus ra\u00edces en la estructura oligop\u00f3lica de la banca y de la gran industria pesada y electroqu\u00edmica alemana; y completamente convencida, adem\u00e1s \u2013como el propio Presidente Roosevelt\u2014, del peligro que para la propia rep\u00fablica representaban los c\u00e1rtels y las colusiones oligop\u00f3licas, nacionales <i>e internacionales<\/i>, de las grandes dinast\u00edas empresariales norteamericanas. (El abuelo Bush, Prescott, por ejemplo, era propietario de una empresa que, exactamente igual que, por ejemplo, la farmac\u00e9utica alemana Bayer, se benefici\u00f3 no poco del trabajo esclavo en Auschwitz.) Se ha olvidado interesadamente que Roosevelt nombr\u00f3 como fiscal general para el juicio de Nuremberg a Robert Jackson, el mismo que hab\u00eda venido batallando con gran energ\u00eda y talento \u2013aunque sin demasiado \u00e9xito\u2014 por aplicar antes de la guerra en los EEUU la ley antimonopolios de 1937. Se ha olvidado interesadamente que, adem\u00e1s de unos cuantos mamarrachos del partido nazi, en los juicios de Nuremberg fue juzgada \u2013y condenada\u2014 como responsable \u00faltima y beneficiaria principal de los cr\u00edmenes nacionalsocialistas la crema y la nata de la oligarqu\u00eda industrial y financiera alemana: los Flick, los Siemens, los von Thyssen, los Krupp, etc., etc. Y se ha olvidado interesadamente tambi\u00e9n que el senador MacCarthy empez\u00f3 su lamentable carrera pol\u00edtica de cazador de brujas con una feroz campa\u00f1a \u2013coronada con el \u00e9xito de tempranos indultos\u2014 contra las condenas a los empresarios alemanes, sirvi\u00e9ndose del revelador \u201cargumento\u201d, conforme al cual Nuremberg hab\u00eda significado tanto como \u201cjuzgar y condenar a Rockefeller\u201d. El consenso de 1945 acab\u00f3, pues, respetando plenamente la estructura oligop\u00f3lica de los mercados: las condenas de Nuremberg quedaron en nada; en nada qued\u00f3 la ley antimonopolios de Roosevelt; y el <i>Kartellamt<\/i>, la instituci\u00f3n p\u00fablica creada en la RFA para combatir la concentraci\u00f3n del poder econ\u00f3mico privado que hab\u00eda acabado con la Rep\u00fablica de Weimar, pronto qued\u00f3 reducida a poco menos que un inocuo instituto de estad\u00edstica.<\/p>\n<p><b>Pregunta 15.- <\/b><i>La socialdemocracia, \u00bfse adapt\u00f3 bien a eso?<\/i><\/p>\n<p><b>Respuesta a P15.- <\/b>A la socialdemocracia de la inmediata postguerra le cost\u00f3 mucho m\u00e1s de lo que se recuerda ahora adaptarse a eso. Hubo que esperar al encapsulamiento pol\u00edtico de los partidos comunistas que trajo consigo la guerra fr\u00eda y a la derrota de la izquierda socialdem\u00f3crata o laborista (de un Schumacher en Alemania, de un Nenni en Italia), progresivamente desplazada por una derecha socialdem\u00f3crata o laborista abiertamente presionada y sostenida por la administraci\u00f3n Truman (un Gaitskell en Inglaterra, un Wehner en Alemania o un Saragat en Italia). Y a la consiguiente aparici\u00f3n de un sindicalismo que se concibi\u00f3 a s\u00ed mismo, de forma harto consciente, no ya como embri\u00f3n de una sociedad libre futura \u2013al modo de la ret\u00f3rica socialista tradicional antes de la guerra\u2014, sino como una organizaci\u00f3n oligop\u00f3lica m\u00e1s, parcialmente monopolizadora de la oferta de fuerza de trabajo, y relativamente capaz, como cualquier organizaci\u00f3n oligop\u00f3lica, de imponer y dictar precios. Uno de los que mejor lleg\u00f3 a categorizar la situaci\u00f3n fue, en mi opini\u00f3n, el economista laborista brit\u00e1nico John Strachey, quien sostuvo brillantemente en su famoso libro de finales de los 50 (<b>Contemporary Capitalism)<\/b> que, en el per\u00edodo del \u201cEstado de Bienestar\u201d, los sindicatos se hab\u00edan hecho lo bastante fuertes como para captar para sus miembros parte de los incrementos de los beneficios empresariales oligop\u00f3licos resultantes de la combinaci\u00f3n de la reducci\u00f3n de costes en el proceso productivo con la imposici\u00f3n de precios al consumidor. S\u00f3lo a comienzos de los a\u00f1os ochenta pudo la se\u00f1ora Thatcher empezar a demostrar que las <i>Trade Unions<\/i> brit\u00e1nicas no eran tan fuertes como para seguir manteniendo su porci\u00f3n del pastel indefinidamente, y ese fue el principio del fin no tanto del \u201cEstado de bienestar\u201d, cuanto de algo m\u00e1s profundo y de fondo, uno de cuyos epifen\u00f3menos hab\u00edan sido los distintos \u201cEstados de bienestar\u201d: lo que hasta aqu\u00ed hemos venido llamando el consenso de 1945.<\/p>\n<p><b>Pregunta 16.- <\/b><i>Parece que te resulta inc\u00f3moda la terminolog\u00eda del \u201cEstado de bienestar\u201d<\/i><\/p>\n<p><b>Respuesta a P16.- <\/b>Es un t\u00e9rmino demasiado gen\u00e9rico y demasiado confundente para caracterizar las muy distintas institucionalizaciones pol\u00edticas en que en cada pa\u00eds cristaliz\u00f3 el consenso de 1945 (otro nombre gen\u00e9rico, ciertamente, pero con menores pretensiones \u201canal\u00edticas\u201d, y por lo mismo, menos confundente: si no se aclara lo que quiere decir, la mera palabra no \u201cexplica\u201d ni describe por s\u00ed sola, milagreramente, nada). En general, los estudios acad\u00e9micos m\u00e1s corrientes y vulgarones sobre el llamado \u201cEstado de bienestar\u201d suelen combinar proped\u00e9uticamente dos cosas que me parecen desastrosas: tipolog\u00edas ahist\u00f3ricas m\u00e1s o menos caprichosas de los mismos (modelo escandinavo, modelo cat\u00f3lico, modelo anglosaj\u00f3n, etc.), por un lado, y por el otro, la necia idea \u2013\u00a1tan <i>whig<\/i>!\u2014 <i>\u00e0 la<\/i> Marshall, seg\u00fan la cual habr\u00eda habido una especie de marcha ascendente, progresiva e inexorablemente ampliadora de derechos: derechos civiles, derechos pol\u00edticos, derechos sociales y econ\u00f3micos. (Una especie de hegelianismo para analfabetos acad\u00e9micos, vamos). La combinaci\u00f3n de ambas cosas deshistoriza y despolitiza el problema hasta tornarlo ininteligible: hace imposible entender los \u201cEstados de bienestar\u201d como proteicos, complicados \u2013y precarios\u2014 resultados de tenaces luchas sociales y de decisiones y contradecisiones de todo punto pol\u00edticas, diversamente concretadas seg\u00fan las muy distintas tradiciones y trayectorias institucionales de cada uno de los pa\u00edses y de la peculiar inserci\u00f3n de \u00e9stos en un contexto hist\u00f3rico-mundial determinado e irrepetible.<\/p>\n<p>Y as\u00ed se pierde ya de entrada de vista tanto el hecho de que el origen y la evoluci\u00f3n de los estados de bienestar fue el resultado de arduas decisiones pol\u00edticas que respond\u00edan a complejas relaciones de fuerzas sociales, como que su crisis actual resulta tambi\u00e9n de otra relaci\u00f3n de fuerzas sociales, completamente distinta, y de las consiguientes decisiones\u00a0 pol\u00edticas. Bien es verdad que la tendencia del consenso de 1945 a optar por la t\u00e9cnica jur\u00eddica de un blindaje constitucional del car\u00e1cter \u201csocial\u201d del Estado pudo contribuir lo suyo a propiciar este tipo de ingenuas visiones ahist\u00f3ricas y apol\u00edticas de los \u201cEstados de bienestar\u201d de la postguerra&#8230;<\/p>\n<p><b>Pregunta 17.- <\/b><i>\u00bfQu\u00e9 quieres decir?<\/i><\/p>\n<p><b>Respuesta a P17.- <\/b>Si tu comparas la Constituci\u00f3n de la Rep\u00fablica de Weimar de 1919 con la Constituci\u00f3n de la Rep\u00fablica Federal alemana de 1949, o si comparas la Constituci\u00f3n de la II Rep\u00fablica espa\u00f1ola de 1931 con la Constituci\u00f3n mon\u00e1rquica de 1978, o la Constituci\u00f3n de la I Rep\u00fablica austr\u00edaca de 1919 con la Constituci\u00f3n de la II Rep\u00fablica de 1949, puedes observar, entre otros muchos, un interesante cambio. En su famoso art\u00edculo 153 \u2013el m\u00e1s odiado por las fuerzas sociales y econ\u00f3micas que llevaron a Hitler al poder\u2014, la Constituci\u00f3n de Weimar, redactada por juristas socialistas y filosocialistas como Hugo Preuss, pon\u00eda la propiedad privada y su regulaci\u00f3n bajo la voluntad del legislador, es decir, del Parlamento. (El compentent\u00edsimo jurista socialista Jim\u00e9nez de Ass\u00faa, para redactar su equivalente en la Constituci\u00f3n republicana espa\u00f1ola, se inspir\u00f3 en ese art\u00edculo 153 y en otros dos parecidos de la Constituci\u00f3n mexicana de 1917 y de la Constituci\u00f3n de la I Rep\u00fablica austr\u00edaca de 1919 \u2013escrita, dicho sea de paso, por el socialista reformista Renner y por el gran Kelsen, un dem\u00f3crata radical\u2014.) Eso abr\u00eda la puerta a un amplio \u2013<i>y constitucionalmente indeterminado<\/i>\u2014 espectro de reformas sociales parlamentariamente inducidas, incluida, claro es, la de una m\u00e1s o menos\u00a0 modesta \u201cconstitucionalizaci\u00f3n\u201d de la empresa capitalista.<\/p>\n<p>Sin embargo, el grueso de los intentos importantes de legislaci\u00f3n social, promovidos por mayor\u00edas parlamentarias de izquierda, se estrellaron en Weimar contra el muro infranqueable de un politizad\u00edsmo poder judicial ultraconservador, heredado, intacto, de la monarqu\u00eda Guillermina. Todos los juristas dem\u00f3cratas de los a\u00f1os treinta, incluidos Jim\u00e9nez de Ass\u00faa y Kelsen, y desde luego, los juristas rooseveltianos, sacaron de la experiencia alemana \u2013y de las oprobiosas zancadillas puestas por la Corte Suprema norteamericana al <i>New Deal<\/i>\u2014 la conclusi\u00f3n de que la divisi\u00f3n constitucional de poderes, entendida anacr\u00f3nicamente <i>\u00e0 la<\/i> Montesquieu, con un poder judicial incontrolable, socialmente sesgado en su reclutamiento y dotado de una capacidad pr\u00e1cticamente ilimitada para la revisi\u00f3n judicial de las decisiones del legislativo, era incompatible con una democracia republicana seria.<\/p>\n<p><b>Pregunta 18.- <\/b><i>Y el consenso de 1945 \u00bfvio las cosas de manera muy diferente?<\/i><\/p>\n<p><b>Respuesta a P18.-<\/b> En efecto. El consenso de 1945 forz\u00f3 otra visi\u00f3n, muy distinta, de las cosas, en los ant\u00edpodas de la de los juristas democr\u00e1ticos de los a\u00f1os 30. De acuerdo con esa visi\u00f3n que acab\u00f3 imponi\u00e9ndose, el mal de las constituciones y de la vida pol\u00edtica de entreguerras habr\u00eda sido una excesiva \u201cpolitizaci\u00f3n\u201d de todos los poderes. Un art\u00edculo como el 153 de la Constituci\u00f3n de Weimar habr\u00eda dado a la izquierda la posibilidad, no s\u00f3lo de regular parlamentariamente a su buen placer la propiedad privada, sino, en el l\u00edmite, hasta la posibilidad de pr\u00e1cticamente disolverla (democratizando radicalmente el mundo de la empresa, por ejemplo); y a la derecha parlamentaria, motivos para insubordinarse contra eso, propiciando el golpe de Estado, o, caso de lograr ganar a su turno las elecciones, revertir completamente la situaci\u00f3n; y habr\u00eda incentivado, finalmente, al poder judicial\u00a0 para inmiscuirse cotidianamente en asuntos pol\u00edticos. As\u00ed, la nueva Rep\u00fablica Federal Alemana dej\u00f3 pr\u00e1cticamente intacto el aparato judicial del III <i>Reich<\/i> (como la Monarqu\u00eda restaurada en Espa\u00f1a, el poder judicial franquista), y su Constituci\u00f3n de 1949 (como la espa\u00f1ola de 1978) restaur\u00f3 una anacr\u00f3nica concepci\u00f3n de la divisi\u00f3n de poderes y retir\u00f3 al legislativo la capacidad para regular a voluntad la propiedad privada, pero, en cambio, blind\u00f3 constitucionalmente el car\u00e1cter \u201csocial\u201d del nuevo Estado, es decir, inscribi\u00f3 en la misma Ley Fundamental una (mera) \u201cconstitucionalizaci\u00f3n\u201d de la empresa capitalista. Lo mismo vale <i>mutatis mutandis <\/i>para la Austria o \u2013a pesar de Togliatti\u2014 para la Italia republicanas de postguerra.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed, en cierta medida, el car\u00e1cter aparentemente \u201capol\u00edtico\u201d \u2013puramente \u201cmoral\u201d, dir\u00e1n los cursis\u2014 de los \u201cEstados de bienestar\u201d, as\u00ed como el fen\u00f3meno, progresivamente afianzado en la Europa de la postguerra, de la despolitizaci\u00f3n y la decadencia de las discusiones y de la elocuencia parlamentarias, de la desaparici\u00f3n del debate pol\u00edtico y de la pr\u00e1ctica extinci\u00f3n de la dial\u00e9ctica gobierno\/oposici\u00f3n (grandes temas todos ellos de la ciencia pol\u00edtica acad\u00e9mica de los a\u00f1os 50 y 60; a la de los 70, eso ya le parec\u00eda lo m\u00e1s natural del mundo). En Austria, el caso tal vez m\u00e1s espectacular, llegaron a gobernar juntos por d\u00e9cadas los dos grandes partidos, el socialdem\u00f3crata y el cristianosocial, que se hab\u00edan enfrentado literalmente a muerte bajo la I Rep\u00fablica. Los socialdem\u00f3cratas alemanes de la postguerra accedieron por vez primera al gobierno federal en los a\u00f1os 60, ingresando en una coalici\u00f3n, llamada sarc\u00e1sticamente por la prensa \u201ccoalici\u00f3n de elefantes\u201d, \u00a1compuesta por los cuatro partidos parlamentarios: liberales, cristianosociales, cristianodem\u00f3cratas y socialdem\u00f3cratas! \u00a1Eso s\u00ed que era \u201cpensamiento \u00fanico\u201d! El estallido pol\u00edtico del 68 fue en buena medida una rebeli\u00f3n contra esa dimensi\u00f3n antiparlamentaria y neocorporativa de los \u201cEstados de bienestar\u201d, por la que las grandes decisiones se tomaban, de manera aparentemente apol\u00edtica, al margen del Parlamento y al margen de los mercados competitivos (acu\u00e9rdate de los tan celebrados \u201cpactos de la Moncloa\u201d en Espa\u00f1a). En cualquier caso, esa dimensi\u00f3n no debe ser olvidada hoy por ninguna izquierda que pretenda afrontar seria y honradamente \u2013es decir, cr\u00edtica y autocr\u00edticamente\u2014 la crisis de esos reg\u00edmenes pol\u00edtico-sociales y la feroz embestida de una nueva\/vieja derecha recrecida contra ellos no bien comprendi\u00f3 cabalmente \u2013\u00a1mucho antes que la izquierda!\u2014 que el consenso de 1945 era cosa definitivamente pasada.<\/p>\n<p><b>Pregunta 19.- <\/b><i>Te faltaban dos puntos para caracterizar el consenso de 1945<\/i><\/p>\n<p><b>Respuesta a P19.- <\/b>\u00a0Uno \u2013el cuarto\u2014 es positivo, y se pasa a menudo por alto: la conservaci\u00f3n del sufragio universal masculino y su extensi\u00f3n generalizada a las mujeres. Alemania, Inglaterra y Espa\u00f1a, por ejemplo, ya conocieron el sufragio femenino entre las dos guerras; pero Italia o Francia (o la Argentina) tuvieron que esperar a la segunda postguerra para obtenerlo por vez primera.<\/p>\n<p>Otro \u2013el quinto y \u00faltimo\u2014, claramente negativo: la partici\u00f3n del mundo en esferas de influencia, seg\u00fan las l\u00edneas trazadas en Yalta por Roosevelt, Churchill y Stalin poco antes de finalizar la II Guerra. As\u00ed, los EEUU pudieron intervenir impunemente \u2013junto con el Vaticano\u2014 en Italia para evitar la victoria del PCI en las elecciones de 1948, o, en 1953, para destruir el r\u00e9gimen laico republicano de Mosadeq en Ir\u00e1n, o, en 1954, para derribar al presidente Jacobo Arbenz en Guatemala; la Gran Breta\u00f1a, en Grecia, para evitar con las armas la toma del poder de la guerrilla antifascista en la inmediata postguerra; Francia y Gran Breta\u00f1a, juntas, en la crisis del canal de Suez en 1956 contra el Egipto soberanista de Nasser; o la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en Checoslovaquia en 1948 para destruir la vida pol\u00edtica democr\u00e1tica, y luego, en Berl\u00edn en 1954 y en Hungr\u00eda en 1956, para aplastar con tanques sendas insurrecciones obreras.<\/p>\n<p>Con todo y con eso, este \u00faltimo punto de la partici\u00f3n geoestrat\u00e9gica del mundo en zonas de influencia, aunque el m\u00e1s peligroso \u2013porque basado durante d\u00e9cadas en el l\u00e1bil equilibrio del terror at\u00f3mico\u2014, fue el menos firme del consenso de 1945. Permiti\u00f3 desde el comienzo bloqueos y golpes contra causas populares y democr\u00e1ticas como los que se acaban de mencionar m\u00e1s arriba, es cierto. (Y otros posteriores, tan o m\u00e1s dolorosos: los golpes norteamericanos contra Goulart en Brasil y contra Sukharto en Indonesia a mediados de los 60; el fracaso de las primaveras revolucionarias de Praga y de Par\u00eds en 1968, y tal vez tambi\u00e9n el fracaso del oto\u00f1o caliente italiano de 1969; la destrucci\u00f3n, orquestada criminalmente por Kissinger, del experimento chileno de Allende en 1973; etc., etc.) Pero no hay que olvidar China en 1949, y la India de Ghandi, y Cuba en 1959, y Vietnam luego, y en general, el \u00e9xito apabullante, inimaginable en 1945, que signific\u00f3 la descolonizaci\u00f3n a marchas forzadas del continente africano y del sur y el sureste asi\u00e1ticos. Ni el final, en los 70, de las dictaduras escandalosamente consentidas en Portugal, Grecia y Espa\u00f1a. Ni el final del odiosamente tolerado r\u00e9gimen del <i>apartheid<\/i> sudafricano. Ni menos hay que olvidar el incruento derrocamiento de los reg\u00edmenes pol\u00edticos del <i>glacis <\/i>sovi\u00e9tico en 1989, no por efecto, directo o\u00a0 indirecto, de los m\u00edsiles nucleares de contrafuerza que los norteamericanos apostaron temerariamente en la Europa central a comienzos de los 80, ni porque se forzara grotescamente al Reino de Espa\u00f1a a entrar en la OTAN en 1986, sino como consecuencia directa de un imparable movimiento masivo de protesta e insubordinaci\u00f3n popular, que sorprendi\u00f3 a los propios servicios de inteligencia occidentales.<\/p>\n<p><b>Pregunta 20.- <\/b><i>Seg\u00fan ese esquema de an\u00e1lisis pol\u00edtico, \u00bfc\u00f3mo hay que entender la \u201cglobalizaci\u00f3n\u201d, o la mundializaci\u00f3n reliberalizadora actual?<\/i><\/p>\n<p><b>Respuesta a P20.- <\/b>El proceso de \u201cglobalizaci\u00f3n\u201d de los \u00faltimos 25-30 a\u00f1os se puede interpretar pol\u00edticamente, en efecto, como una r\u00e9plica punto por punto a los 5 puntos con que hemos caracterizado el consenso de 1945. <i>Primero<\/i>: la decisi\u00f3n <i>pol\u00edtica<\/i> de reliberalizar los mercados financieros y los flujos internacionales de capital: el punto de partida fue la revisi\u00f3n, a comienzos de los 70, de los viejos acuerdos de regulaci\u00f3n y estabilidad monetaria y financiera de Breton Woods. <i>Segundo<\/i>: una clara tendencia a la reabsolutizaci\u00f3n, a la \u201cdesconstitucionalizaci\u00f3n\u201d <i>pol\u00edtica<\/i> de la empresa capitalista: el tiro de salida lo dio tal vez Margaret Thatcher cuando consigui\u00f3 quebrar la resistencia de las poderosas <i>Trade Unions<\/i> brit\u00e1nicas a comienzos de los 80. <i>Tercero:<\/i> un enloquecido nuevo impulso, conscientemente <i>pol\u00edtico<\/i>, a la oligopolizaci\u00f3n de los mercados, a la concentraci\u00f3n del poder econ\u00f3mico privado, impulso del que ha formado parte nada despreciable la decidida pol\u00edtica de privatizaciones de las grandes empresas p\u00fablicas tradicionales: de las 100 mayores organizaciones econ\u00f3micas del mundo, hoy s\u00f3lo 49 son Estados nacionales, y 51, empresas transnacionales privadamente regidas; s\u00f3lo hay ya en el mundo 21 Estados cuyo PIB supere la cifra de negocios de cada una de las 6 corporaciones transnacionales m\u00e1s grandes. <i>Cuarto:<\/i> una espectacular contracci\u00f3n de hecho (m\u00e1s que de derecho) de la extensi\u00f3n del sufragio: la abstenci\u00f3n y falta de participaci\u00f3n pol\u00edtica no paran de crecer a\u00f1o tras a\u00f1o por doquier, y pa\u00edses como Italia, en los que la emisi\u00f3n del sufragio era obligatoria, han modificado sus leyes electorales, para hacerla voluntaria. <i>Quinto:<\/i> la consolidaci\u00f3n de los EEUU, desde finales de los 80, como \u00fanica gran potencia militar con capacidad para intervenir a su antojo en cualquier lugar del planeta, y la patente, obscena manifestaci\u00f3n, con la administraci\u00f3n de Bush j\u00fanior, de una secular tendencia de fondo que, hace ahora exactamente un siglo, en plena \u201cera de la seguridad\u201d, el economista del partido liberal brit\u00e1nico Hobson consider\u00f3 como protot\u00edpica de lo que \u00e9l mismo hab\u00eda contribuido a caracterizar como \u201cimperialismo\u201d: \u201cel deseo de poderosos intereses industriales y financieros de asegurarse y desarrollar, a expensas p\u00fablicas y mediante el uso de la fuerza p\u00fablica, mercados privados para sus bienes excedentes y para sus capitales excedentes. La guerra, el militarismo y una llamada \u2018pol\u00edtica exterior audaz\u2019 son los medios necesarios para subvenir a ese fin.\u201d<a name=\"_ftnref4\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftn4\"> [4] <\/a><\/p>\n<p><b>Pregunta 21.- <\/b><i>Pero, en la pr\u00e1ctica, todo est\u00e1 relacionado&#8230;<\/i><\/p>\n<p><b>Respuesta a P21.- <\/b>Por supuesto. F\u00edjate: es la reliberalizaci\u00f3n de los mercados financierios internacionales \u2013junto a las nuevas posibilidades tecnol\u00f3gicas en inform\u00e1tica y telecomunicaciones\u2014 lo que en primera instancia permiti\u00f3 a las grandes empresas romper el viejo consenso oligop\u00f3lico \u2013neocorporativamente tutelado por los gobiernos\u2014 con los sindicatos, amenazando cre\u00edblemente a \u00e9stos, en las negociaciones colectivas, con trasladar sus inversiones a otros pa\u00edses con mano de obra menos exigente. Y la que les permite tambi\u00e9n amenazar cre\u00edblemente a sus gobiernos con migrar a pa\u00edses m\u00e1s \u201clibres\u201d, si no rebajan la presi\u00f3n fiscal o les ofrecen todo tipo de condiciones favorables \u2013verbigracia: subvenciones p\u00fablicas\u2014 para sus inversiones: as\u00ed lo hizo a finales de los 90 el presidente de Mercedes Benz, que advirti\u00f3 expresamente a Schr\u00f6der que trasladar\u00eda toda su producci\u00f3n a los EEUU, de concierto con el gigante automovil\u00edstico Chrysler, para conseguir del canciller la destituci\u00f3n fulminante de su ministro de hacienda, Oskar Lafontaine (quien narra el episodio en sus \u00e1cidas e instructivas memorias). En la Alemania de los \u00faltimos 20 a\u00f1os, a pesar del aumento en un 90% de los beneficios de las empresas, los impuestos empresariales han descendido en un 50%, y el gobierno roji-verde no ha logrado corregir la tendencia.<\/p>\n<p>A partir de todo eso, empieza una seria presi\u00f3n por desconstitucionalizar la empresa capitalista: \u201cflexibilizaci\u00f3n\u201d del mercado de trabajo, precarizaci\u00f3n del empleo, contratos temporales, contratos basura, fin de las carreras profesionales y de los empleos de por vida, etc., etc. Las patronales y sus amigos pol\u00edticos y sus <i>valets de plume<\/i> acad\u00e9micos pueden entonces presentarse a s\u00ed mismos como adalides de un mercado competitivo, presentando a un tiempo a los sindicatos y a sus desconcertados \u2013pero supuestamente hiperrealistas\u2014 amigos pol\u00edticos de izquierda ultramoderada como partidarios de pactos y acuerdos irresponsablemente corporativos, como parasitarios buscadores de renta, como meros conservadores de derechos espuriamente adquiridos a trav\u00e9s de intervenciones ileg\u00edtimas, ineficientes y burocr\u00e1ticas del Estado en la \u201clibertad de contrato\u201d de los agentes econ\u00f3micos privados, etc., etc. Cuando no ignorancia de publicistas gacetilleros <i>\u00e0 la<\/i> Vargas Llosa, eso es \u2013en el caso de los verdaderos peritos acad\u00e9micos en legitimaci\u00f3n, como dir\u00eda Gramsci\u2014 puro cinismo, claro est\u00e1; pero ese tipo de argumentaciones lograron un \u00e9xito propag\u00e1ndistico rotundo a partir de los 80&#8230;<\/p>\n<p><b>Pregunta 22.- <\/b><i>\u00bfC\u00f3mo te lo explicas?<\/i><\/p>\n<p><b>Respuesta a P22.- <\/b>Por lo pronto, porque s\u00f3lo 10 grandes corporaciones \u201cmedi\u00e1ticas\u201d controlan hoy pr\u00e1cticamente toda la informaci\u00f3n que circula por el mundo; pocos sectores hay tan oligopolizados y concentrados como el de los medios de comunicaci\u00f3n. S\u00f3lo hay que recordar el papel que desempe\u00f1\u00f3 el magnate australiano de la prensa Rupert Murdoch en la victoria electoral del \u201cnuevo laborismo\u201d terceravi\u00edsta de Blair; o el papel que ha desempe\u00f1ado ahora ese mismo siniestro personaje, a trav\u00e9s de su cadena televisiva en los EEUU \u2013la Fox\u2014, en la publicidad a favor de la guerra de Irak.<\/p>\n<p>Pero se pueden \u2013y se deben\u2014 buscar explicaciones complementarias menos truculentas. Por ejemplo: mientras la feroz actividad oligop\u00f3lica de las grandes empresas capitalistas transcurre, salvo en el caso \u2013cada vez m\u00e1s frecuente, dicho sea de pasada\u2014 de graves esc\u00e1ndalos como el de Enron, completamente fuera de la mirada y del escrutinio de la opini\u00f3n p\u00fablica, la m\u00e1s o menos modesta actividad oligop\u00f3lica de los sindicatos es, en cambio, palmariamente visible y tangible en todos sus trechos: desde la incipiente preparaci\u00f3n hasta la cumplida ejecuci\u00f3n de una huelga de controladores a\u00e9reos, pongamos por caso, todo queda a la vista del p\u00fablico, molestias finales incluidas. Pero que las elevad\u00edsimas barreras de entrada en el mercado aeron\u00e1utico, y la fuerte concentraci\u00f3n econ\u00f3mica all\u00ed existente, determinen unos precios oligop\u00f3licos abusivos de los pasajes de avi\u00f3n, y otras externalidades negativas para el conjunto de la econom\u00eda, es algo que ni nota el p\u00fablico, ni, obvio es decirlo, apenas mueve a indignaci\u00f3n al pasajero.<\/p>\n<p>Fortalecidas en la negociaci\u00f3n laboral las patronales por la nueva capacidad para mover a su gusto los capitales y deslocalizar y trasladar la producci\u00f3n, la posici\u00f3n de los sindicatos se hizo cada vez m\u00e1s desesperada, comenzando una desafiliaci\u00f3n masiva y la b\u00fasqueda de la salvaci\u00f3n individual por parte de sus miembros: en Gran Breta\u00f1a, en 1979, el n\u00famero de afiliados sindicales cuadruplicaba el n\u00famero de accionistas en bolsa; en 1989, hab\u00eda ya m\u00e1s accionistas que sindicalistas. Al mismo tiempo, a contrapelo de la est\u00f3lida ret\u00f3rica a favor de mercados supuestamente competitivos, los gobiernos favorec\u00edan con todo tipo de iniciativas e intervenciones el proceso de concentraci\u00f3n empresarial y de oligopolizaci\u00f3n de la interdependencia econ\u00f3mica: Reagan pr\u00e1cticamente derog\u00f3 toda la legislaci\u00f3n antimonopolios, y el tipo m\u00e1s elevado de impuesto pas\u00f3 del 70% al 20%. Las subvenciones estatales norteamericanas directas a las grandes empresas suman hoy m\u00e1s de 75.000 millones de d\u00f3lares anuales, pero el 20% de los trabajadores norteamericanos trabaja por salarios inferiores al nivel de la pobreza (los malhadados <i>working poors<\/i>) y el salario real de los varones norteamericanos con estudios medios ha descendido desde 1973 en un 28%&#8230;<\/p>\n<p><b>Pregunta 23.- <\/b><i>\u00bfCu\u00e1les deber\u00edan ser hoy las ideas-fuerza y las l\u00edneas program\u00e1ticas de una izquierda no trasnochada ni asimilada?<\/i><\/p>\n<p><b>Respuesta a P23.- <\/b>Bueno, yo podr\u00eda decirte: <i>Primera<\/i>, la reregulaci\u00f3n de los mercados financieros internacionales (con propuestas como la de la tasa Tobin y otras mucho m\u00e1s ambiciosas, como democratizar el FMI, etc.). <i>Segunda:<\/i> la democratizaci\u00f3n radical de la empresa; no basta con conservar la constitucionalizaci\u00f3n de la empresa capitalista; el mundo del trabajo deber ser pol\u00edticamente libre, las funciones empresarial denen ser democr\u00e1tico-republicanamente controladas (eso ser\u00eda el fin de la empresa capitalista). <i>Tercera: <\/i>la desoligopolizaci\u00f3n de los mercados, con una legislaci\u00f3n que creara mercados que de verdad compitieran eficientemente por precios (con lo que, dicho sea de paso, desaparecer\u00eda la despilfarradora publicidad, porque, como cualquier estudiante de teor\u00eda econ\u00f3mica de primero de carrera tiene obligaci\u00f3n de saber, en un mercado eficiente competitivo, toda la informaci\u00f3n que necesitan los agentes econ\u00f3micos est\u00e1 contenida en los precios), con una legislaci\u00f3n que erradicara los monopolios y los protectorados econ\u00f3micos privados, que suprimiera los sistemas de patentes (creadores de monopolios), etc., etc. La combinaci\u00f3n de los puntos 3 y 4 ser\u00eda pr\u00e1cticamente el final del capitalismo, y algo muy parecido a lo que Marx o Engels pudieron entender por socialismo.\u00a0 <i>Cuarta:<\/i> un robustecimiento de las bases materiales de existencia de la participaci\u00f3n ciudadana (por ejemplo, mediante la introducci\u00f3n de una m\u00e1s o menos generosa Renta B\u00e1sica de ciudadan\u00eda tan universal e incondicional como lo es el derecho de sufragio). <i>\u00a0Y quinta: <\/i>dar cumplimiento a la idea fundatriz de la ONU de disolver todos los ej\u00e9rcitos del mundo, substituy\u00e9ndolos por una fuerza disuasoria democr\u00e1tico-internacionalmente controlada (con s\u00f3lo el ahorro de los 350.000 millones de d\u00f3lares del actual presupuesto militar norteamericano en unos pocos a\u00f1os no s\u00f3lo acabas con el hambre en el mundo, sino que erradicas de paso el analfabetismo en el todo el mundo).<\/p>\n<p>Yo podr\u00eda arg\u00fcir filos\u00f3ficamente un buen rato a favor de todo eso. Pero creo que lo primero que hay que evitar es el \u201cutopismo intelectualista\u201d, la idea, esto es, de que esas ideas-fuerza pueden ser dise\u00f1adas o excogitadas, seg\u00fan preceptos morales o pol\u00edtico-normativos, independientemente de la situaci\u00f3n hist\u00f3rico-real y de los elementos realmente existentes de contestaci\u00f3n pol\u00edtica o social de la misma.<\/p>\n<p><b>Pregunta 24.- <\/b><i>\u00bfCu\u00e1les son los rasgos que te parecen m\u00e1s salientes de la situaci\u00f3n actual?<\/i><\/p>\n<p><b>Respuesta a P24.- <\/b>\u00a0<i>Primero: <\/i>los \u00faltimos 25 a\u00f1os de \u201cglobalizaci\u00f3n\u201d han resultado, en buena medida, de decisiones de todo punto pol\u00edticas, y es necio y confundente caracterizar la situaci\u00f3n s\u00f3lo como una etapa (\u201csociedad de la informaci\u00f3n\u201d, \u201cera postmoderna\u201d, \u201cnueva econom\u00eda\u201d, etc.) autom\u00e1ticamente producida por el desarrollo o la acci\u00f3n inevitable de fuerzas apol\u00edticas y an\u00f3nimas, ll\u00e1mense \u201cfuerzas productivas\u201d, \u201crevoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica\u201d, \u201cesp\u00edritu absoluto\u201d o como se quiera.<\/p>\n<p><i>Segundo: <\/i>esas decisiones y contradecisiones de todo punto pol\u00edticas han tenido, hasta ahora, ganadores y perdedores clar\u00edsimos: estos \u00faltimos lustros han significado, con contadas excepciones, y de manera inocultable estad\u00edsticamente, una redistribuci\u00f3n masiva de recursos del futuro al presente (con el cada vez m\u00e1s alarmante deterioro del patrimonio natural planetario), de los pa\u00edses pobres a los pa\u00edses ricos, y dentro de cada pa\u00eds, de los estratos pobres y medios a los ricos, y sobre todo, a los riqu\u00edsimos. El economista Robert Frank ha calculado, por ejemplo, que m\u00e1s del 70% de la riqueza creada en los EEUU en las tres \u00faltimas d\u00e9cadas ha sido captada por el 1% m\u00e1s rico de la poblaci\u00f3n norteamericana.<\/p>\n<p><i>Tercero<\/i>: instituciones creadas por el consenso de 1945 para regular la econom\u00eda internacional en un determinado sentido, como el FMI y el Banco Mundial (completamente en manos de los EEUU y de los grandes intereses empresariales transnacionales, como no se cansa de repetir con excelente conocimiento de causa el Premio Nobel Stigliz, antiguo vicepresidente del Banco Mundial), no han dejado de intervenir y de presionar pol\u00edticamente, s\u00f3lo que ahora en un sentido muy distinto, que se ha revelado desastroso (valga, por todos, el ejemplo de la Argentina), con sus recetas de \u201cterapia de choque\u201d, \u201cestabilizaci\u00f3n\u201d, \u201cajuste estructural\u201d, \u201cliberalizaci\u00f3n financiera internacional\u201d, \u201cdesregulaci\u00f3n a cualquier precio\u201d, \u201cprivatizaci\u00f3n\u201d a precios de saldo, etc., etc.<\/p>\n<p><i>Cuarto: <\/i>todo ello ha tra\u00eddo consigo la aparici\u00f3n de grandes poderes econ\u00f3micos privados transnacionales crecientemente capaces de disputar pol\u00edticamente con \u00e9xito a las rep\u00fablicas su derecho soberano e inalienable a definir la utilidad y el bien p\u00fablicos. El mundo contempor\u00e1neo ha conocido ya al menos dos ejemplos extremos de esa situaci\u00f3n, digamos, de \u201crefeudalizaci\u00f3n\u201d de la vida civil y pol\u00edtica (quiero decir, de feudalismo del dinero): la \u201cAm\u00e9rica de la codicia\u201d, secuestrada pol\u00edticamente por los<i> robber barons <\/i>del \u00faltimo tercio del XIX, en la que el Presidente Rudolph Hayes lleg\u00f3 a declarar con toda avilantez (1876) que \u201ceste gobierno es de las empresas, por las empresas y para las empresas\u201d; y los \u00faltimos a\u00f1os de la Rep\u00fablica de Weimar, que acabaron del modo por todos conocido. La Rep\u00fablica norteamericana pudo sobreponerse a comienzos del siglo XX, mal que bien, al asalto pol\u00edtico de los <i>robber barons<\/i> (los \u201cbarones ladrones\u201d, los grandes magnates al estilo de Stanford, Rockefeller o Prescott Bush); pero la Rep\u00fablica de Weimar pereci\u00f3 en el intento de someter a los Flick, a los von Thyssen o a los Krupp a comienzos de los 30.<\/p>\n<p>Y hay que saber que las rep\u00fablicas y las democracias actuales en el mundo tienen que enfrentarse, para sobrevivir, a poderes privados neofeudales mucho m\u00e1s grandes a\u00fan, mucho m\u00e1s poderosos y mucho m\u00e1s ramificados planetariamente, que lo que llegaron a so\u00f1ar jam\u00e1s las m\u00e1s codiciosas dinast\u00edas empresariales norteamericanas, francesas, brit\u00e1nicas o alemanas de la generaci\u00f3n de nuestros abuelos y bisabuelos.<\/p>\n<p>Esa es, sumariamente presentada, la situaci\u00f3n. En cuanto a los elementos de contestaci\u00f3n presentes&#8230;<\/p>\n<p><b>Pregunta 25.- <\/b><i>&#8230; o realistamente conjeturables&#8230;, porque el panorama que dibujas es bastante sombr\u00edo&#8230;<\/i><\/p>\n<p><b>Respuesta a P25.- <\/b>Bueno, si hay que ser saludablemente realistas, yo puedo decir algo sobre lo que veo en Europa occidental y en Iberoam\u00e9rica. No puedo hablar de otros sitios con tanto conocimiento directo de causa&#8230;<\/p>\n<p><b>Pregunta 26.- <\/b><i>Empecemos por Europa, pues.<\/i><\/p>\n<p><b>Respuesta a P26.- <\/b>A m\u00ed me parece que el elemento de m\u00e1s notoria estabilidad contestataria es el de los trabajadores y de sus representantes sindicales, digamos, tradicionales contra el ataque al Estado \u201csocial\u201d y contra los proyectos de reabsolutizaci\u00f3n de la empresa capitalista. Mientras en Italia la izquierda pol\u00edtica parlamentaria se ha suicidado del modo m\u00e1s grotesco (s\u00f3lo eso explica el retorno de Berlusconi y de la coalici\u00f3n de extrema derecha que gobierna ahora la pen\u00ednsula transalpina), aparece la interesante figura pol\u00edtica del sindicalista Coferatti, y consigue una huelga general masiva contra la contrarreforma laboral pretendida por el ministro de trabajo. En una Austria en la que el veterano partido socialdem\u00f3crata apenas consigue levantar pol\u00edticamente cabeza, acabamos de asistir a la primera huelga general desde el final de la II Guerra Mundial. En Francia, despu\u00e9s del estrepitoso fracaso electoral de la \u201cizquierda plural\u201d, acabamos de ver una en\u00e9rgica huelga general contra los proyectos laborales y de r\u00e9gimen de pensiones del nuevo gobierno conservador. La desnortada izquierda pol\u00edtica espa\u00f1ola (y se\u00f1aladamente, la imperita, irresoluta, y me temo que irredenta, direcci\u00f3n actual del PSOE) acaba de desperdiciar electoralmente el enorme capital pol\u00edtico acumulado en la protesta social y pol\u00edtica generalizada contra un chapucero gobierno conservador que, tres meses ha, se hallaba pol\u00edticamente contra las cuerdas; pero el a\u00f1o pasado asistimos a una gran huelga general convocada por las organizaciones sindicales espa\u00f1olas \u2013tan d\u00e9biles comparativamente, por otro lado, en n\u00famero de afiliados\u2014 y coronada con un \u00e9xito pol\u00edtico completo: el gobierno de mayor\u00eda absoluta de Aznar no s\u00f3lo acab\u00f3 retirando en su pr\u00e1ctica totalidad el \u201cdecretazo\u201d de contrarreforma laboral, sino que\u00a0 cayeron el ministro de trabajo y el ministro portavoz, ese mentecato empelucado que se hab\u00eda puesto en rid\u00edculo restando toda importancia y transcendencia a la huelga. Veremos qu\u00e9 pasa ahora en Alemania, c\u00f3mo van a acabar reaccionando los sindicatos socialdem\u00f3cratas m\u00e1s fuertes \u2013como la <i>IG Metall<\/i>, que, a pesar de estar dirigida por una de las burocracias sindicales m\u00e1s odiosamente codiciosas de Europa, mantiene un impresionante 70% de afiliaci\u00f3n sindical\u2014 a las pretensiones de Schr\u00f6der y de los Verdes de proceder a una voladura controlada del Estado \u201csocial\u201d de la RFA. (Que tipos como Blair o Mendelson u otros zascandiles terceravi\u00edstas se hayan apoderado de la direcci\u00f3n del <i>Labour Party<\/i> y puedan seguir gobernando la Gran Breta\u00f1a sin apenas contestaci\u00f3n sindical s\u00f3lo se explica por la amarga derrota \u2013tal vez irreparable\u2014 sufrida, a manos de la Sra. Thatcher, por las <i>Trade Unions<\/i>. Pero el gran triunfo del laborista de izquierda independiente Ken Livingston en las elecciones para la alcald\u00eda de Londres, en contra del aparato oficial blairista, da all\u00ed otros motivos de esperanza.) Se trata de luchas defensivas, demasiado poco conscientes tal vez de todo lo que est\u00e1 en juego en la crisis del Estado \u201csocial\u201d, pero han demostrado que pueden ser capaces de movilizar de nuevo a millones, de paralizar por completo la vida econ\u00f3mica y social de un pa\u00eds, y de hacer retroceder decisivamente, y hasta casi tumbar, a gobiernos tan autoritarios y de tan s\u00f3lida mayor\u00eda parlamentaria como el del PP en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Menos estable, como es natural, aunque ya importante y crecido, se est\u00e1 revelando un inmenso movimiento ciudadano democr\u00e1tico, m\u00e1s o menos abiertamente dirigido contra lo que podr\u00edamos llamar la \u201cimpotencia democr\u00e1tica\u201d, es decir, contra el escandaloso secuestro neofeudal de la pol\u00edtica democr\u00e1tica por parte de los grandes poderes privados transnacionales y contra el m\u00e1s temible reh\u00e9n, hoy por hoy, de ese secuestro: el gobierno de empresarios y agentes granempresariales <i>\u00e0 la<\/i> Cheney de los Estados Unidos de Am\u00e9rica. Las gigantescas manifestaciones contra la guerra de Irak en Barcelona \u2013que fue la capital mundial de la democracia el pasado 15 de febrero\u2014, Madrid, Roma, Berl\u00edn, Par\u00eds o Londres muestran que ante declaraciones como la del banquero Hans Tietmayer de que \u201clos pol\u00edticos ya no dependen de los debates nacionales, sino de los mercados financieros\u201d, la ciudadan\u00eda no s\u00f3lo puede reaccionar, como en los \u00faltimos lustros, aumentando a\u00f1o tras a\u00f1o la cifra de abstencionistas y llevando a su r\u00e9cord hist\u00f3rico la enconada desconfianza y hasta el desprecio hacia los pol\u00edticos profesionales y los parlamentos, sino buscando formas m\u00e1s razonablemente pol\u00edticas de canalizar su descontento y de empezar a desafiar democr\u00e1ticamente a los desafiadores novofeudales de las democracias.<\/p>\n<p>Yo espero que esos dos grandes elementos de contestaci\u00f3n europeos acaben confluyendo y aconsonant\u00e1ndose. Se perdi\u00f3 una gran oportunidad en Espa\u00f1a, recientemente, con la timorata negativa de la direcci\u00f3n de CCOO a secundar la protesta antib\u00e9lica y antiimperialista ciudadana con una huelga general. Pero se presentar\u00e1n otras, y a no tardar. Porque, a juzgar por lo que se ve ahora mismo en Alemania, o lo que se ve desde hace unos a\u00f1os en Italia \u2013o lo que tal vez empezar\u00eda ya a verse en Espa\u00f1a, si el cerril nacionalismo centr\u00edpeto del PP no se sintiera urgido a usar banderizamente la lealtad constitucional contra los nacionalismos centr\u00edfugos\u2014, la pr\u00f3xima golosina que querr\u00e1n tragarse las derechas pol\u00edticas europeas ser\u00e1n las Constituciones mismas de postguerra: el ataque a fondo al Estado \u201csocial\u201d de los pa\u00edses de la vieja Europa continental precisar\u00e1 veros\u00edmilmente de la reforma de unas Leyes Fundamentales concebidas y redactadas en el esp\u00edritu del consenso de 1945, con un blindaje relativamente eficaz todav\u00eda (si se mantiene, como parece, un poder judicial independiente bastante dispuesto a defender su n\u00facleo esencial) de la \u201cconstitucionalizaci\u00f3n\u201d de la empresa capitalista.<\/p>\n<p><b>Pregunta 27.- <\/b>\u00a0<i>Y respecto de Iberoam\u00e9rica&#8230;<\/i><\/p>\n<p><b>Respuesta a P27.- <\/b>Bueno, habr\u00eda que empezar diciendo algo sobre las formas que asumi\u00f3 all\u00ed el consenso del 45 y el final del mismo en los a\u00f1os 70. Se trata de un continente entero, y muy diverso&#8230; es verdaderamente complicado con un par de brochazos&#8230;<\/p>\n<p><b>Pregunta 28.- <\/b><i>Bien, aunque sea con un par de brochazos&#8230;<\/i><\/p>\n<p><b>Respuesta a P28.- <\/b>Chile y Argentina se configuraron pol\u00edticamente en la era de la seguridad de un modo muy similar a los pa\u00edses europeos, con izquierdas pol\u00edticas y movimientos sindicales homologables. Incluso despu\u00e9s de la Gran Guerra, en los a\u00f1os veinte, se dotaron de constituciones republicanas nuevas, semejantes en esp\u00edritu a las de la mayor\u00eda de los pa\u00edses europeo-continentales postmon\u00e1rquicos. La Constituci\u00f3n mexicana de 1917, por su parte, tuvo incluso una gran influencia en la Constituci\u00f3n republicana espa\u00f1ola de 1931. Sin embargo, en la medida en que quedaron intocados por la cat\u00e1strofe europea de 1940-45, a diferencia de Francia, Alemania, Italia o Austria, no modificaron sus constituciones de los a\u00f1os veinte. Chile es un caso particularmente ejemplar: es en cierta medida el mantenimiento de su Constituci\u00f3n de 1925 lo que explica cosas como la particular vitalidad de su vida parlamentaria en los a\u00f1os 50 y 60, o el mantenimiento de una poderosa \u2013en realidad dominante\u2014 ala izquierda en el partido socialista chileno (Altamirano), o, finalmente, la posibilidad de que se repitiera en Chile, como en la Europa de entreguerras, un experimento pol\u00edtico de gobierno frentepopulista como el de la Unidad Popular de Salvador Allende en 1971. El golpe de Pinochet, propiciado por el gobierno de Nixon-Kissinger, abort\u00f3 ese experimento, como es harto sabido. En lo que tal vez se insiste menos es en el hecho de que la vuelta de las libertades pol\u00edticas en Chile no vino de la mano de una restauraci\u00f3n de la Constituci\u00f3n de 1925, sino de otra Constituci\u00f3n nueva, inspirada en 1980 por los colaboradores del General Pinochet. Y esa nueva Constituci\u00f3n, a diferencia, por ejemplo, de la Constituci\u00f3n mon\u00e1rquica espa\u00f1ola de 1978, no se inspiraba ya para nada en el consenso de 1945, sino que, rompiendo con \u00e9l, anticipaba el venidero \u201cconsenso de Washington\u201d: consagraba pr\u00e1cticamente la reabsolutizaci\u00f3n de la empresa capitalista, blindando constitucionalmente, por decirlo as\u00ed, los esquemas neoliberales que hab\u00edan venido aplicando los <i>Chicago boys<\/i> de los gobiernos de la dictadura militar. Algo pionero en el mundo, vamos.<\/p>\n<p>El caso argentino es muy distinto. El interesante partido socialista argentino y su movimiento sindical fueron literalmente destrozados desde el gobierno por el General Per\u00f3n, y substituidos en la segunda mitad de los a\u00f1os 40 por un complejo movimiento \u201cperonista\u201d, en parte inspirado en doctrinas fascistas corporativistas europeas (el asesor econ\u00f3mico-social de Per\u00f3n fue un viejo primorriverista catal\u00e1n, Figuerola, y el General siempre fue un admirador de Mussolini y de su <i>Codigo del Lavoro<\/i>), y en parte en populismos caudillistas con vocaci\u00f3n progresista y antiimperialista espec\u00edficamente iberoamericanos, tipo APRA en el Per\u00fa o tipo C\u00e1rdenas en M\u00e9xico. Sea como fuere, lo cierto es que el sindicalismo argentino tradicional, educado en los patrones de autoorganizaci\u00f3n democr\u00e1tica de la socialdemocracia europea, fue substituido en los 40 por un tipo de sindicalismo fundado en relaciones de clientelismo y patronazgo, algo cuyos efectos desastrosos duran hasta hoy, a pesar de la incipiente y prometedora Central de Trabajadores Argentinos del inteligente Claudio Lozano. La cruel Junta Militar que dio el golpe de Estado en 1976 tuvo tambi\u00e9n, como la chilena, sus ministros y altos funcionarios ultraliberales de econom\u00eda (el infame Mart\u00ednez de la Hoz y su secretario de estado, Cavallo, por ejemplo, responsables \u00faltimos de la actual deuda argentina), el resultado de cuya gesti\u00f3n, a diferencia de lo que ocurri\u00f3 en el Chile de Pinochet, fue la completa destrucci\u00f3n de la industria nacional y la conversi\u00f3n de la econom\u00eda argentina en una especie de econom\u00eda de casino. Con la vuelta de las libertades en 1983, la Argentina mantuvo su Constituci\u00f3n de 1923 (incluidas las <i>addenda<\/i> peronistas de finales de los 40, en el esp\u00edritu del consenso de 1945, como el ya mencionado art\u00edculo 14 bis). Pero hered\u00f3 y no s\u00f3lo no supo corregir, con el radical Alfons\u00edn \u2013quien, con un poco de audacia de estadista, habr\u00eda perfectamente podido empezar denunciando como ileg\u00edtima le deuda contra\u00edda por la dictadura\u2014, los grav\u00edsimos da\u00f1os que infligi\u00f3 a la econom\u00eda nacional la gesti\u00f3n ultraliberal de la Junta, sino que, con el neoperonista de ultraderecha Menem, alumno aventajado del FMI, los agrav\u00f3 hasta la cat\u00e1strofe con el comprado asentimiento del sindicalismo mafioso peronista.<\/p>\n<p>El consenso de 1945 se expres\u00f3 en M\u00e9xico, como en muchos otros pa\u00edses iberoamericanos, en la forma de pol\u00edticas populistas y clientelares, pero en el caso del PRI mexicano, pervirtiendo de un modo asombroso la gran herencia democr\u00e1tica de la Constituci\u00f3n de 1917 y del mandato de L\u00e1zaro C\u00e1rdenas en los a\u00f1os 30. En los 80, M\u00e9xico tuvo su Menem: Salinas de Gortari, un corrupto ultraliberal aupado al poder mediante pr\u00e1cticas electorales popul\u00edstico-clientelares (y mediante un golpe de estado t\u00e9cnico contra el real ganador de las elecciones de 1986, el ingeniero Cuahut\u00e9moc C\u00e1rdenas, fundador del nuevo partido de izquierda PRD). El \u00e9xito del partido clerical de derecha PAN en las \u00faltimas elecciones presidenciales pareci\u00f3, por un momento, la v\u00eda con que se acabar\u00eda rompiendo, por la derecha, la peculiar versi\u00f3n mexicana del consenso de 1945. Pero, a juzgar por los resultados de las elecciones legislativas del pasado 6 de julio, todo indica que esa v\u00eda va a fracasar&#8230; Yo no he perdido todav\u00eda la esperanza en un ulterior desarrollo interesante del PRD.<\/p>\n<p>Dos grandes novedades del mayor inter\u00e9s en la pol\u00edtica iberoamericana son hoy mismo: una, como si se empezara a corregir lo que Mari\u00e1tegui llam\u00f3 la \u201cfalsedad\u201d de las rep\u00fablicas iberoamericanas (su radical exclusi\u00f3n, desde la Independencia, de las poblaciones ind\u00edgenas), la incorporaci\u00f3n a la protesta pol\u00edtica de grandes sectores de la poblaci\u00f3n indoamericana: as\u00ed el movimiento zapatista en M\u00e9xico, as\u00ed los movimientos campesinos en Ecuador, que encabezaron en los \u00faltimos a\u00f1os la protesta contra los desaguisados econ\u00f3mico-sociales de las pol\u00edticas inspiradas en las recetas del fondo, o as\u00ed, m\u00e1s recientemente, en el Per\u00fa post Fujimori.<\/p>\n<p>Y otra, la aparici\u00f3n de un gran partido de izquierda de nuevo tipo, el Partido de los Trabajadores en Brasil, que acaba de ganar las elecciones presidenciales contra los vientos y mareas de los mercados financieros, del gobierno de los EEUU y del grueso de los medios de comunicaci\u00f3n brasile\u00f1os e internacionales. Lula es el primer obrero industrial que llega a la Presidencia de una naci\u00f3n americana. Es tan obvia la importancia para Iberoam\u00e9rica, y para el mundo entero, del triunfo de Lula que podemos ahorrarnos aqu\u00ed m\u00e1s comentarios&#8230; Del \u00e9xito o del fracaso de su labor de gobierno depende el futuro a medio plazo de toda la izquierda iberoamericana. Tiene un gran partido detr\u00e1s, relativamente joven, pero ya experimentado y curtido en mil batallas, con experiencia de gobierno municipal y en los Estados. Tiene tambi\u00e9n un gran pueblo detr\u00e1s, esperanzado, ciertamente, pero no embobado o seducido carism\u00e1ticamente, sino cr\u00edtico y alerta, dispuesto a censurar cuando convenga al nuevo gobierno y a empujarle hacia delante. Lula es el fruto de un gran movimiento sindical de nuevo tipo de la clase obrera industrial paulina, pero cuenta ahora tambi\u00e9n con el apoyo cr\u00edtico de otros grandes movimientos sociales, como el importante Movimiento de los Sin Tierra, que abarca a m\u00e1s de cuatro millones de campesinos pobres, y que sin duda presionar\u00e1 a favor de una reforma agraria en serio. Y cuenta con grandes asesores; algunos, veteranos, como Marco Aurelio \u2013el actual presidente de Petrobras y antiguo asesor de Allende\u2014, con largas y probadas biograf\u00edas de lucha y de gesti\u00f3n; otros, m\u00e1s j\u00f3venes, como el senador Eduardo Suplicy, dispuestos a asimilar y a traducir a la realidad brasile\u00f1a ideas de izquierda radicalmente nuevas como la de la Renta B\u00e1sica universal garantizada para todos los ciudadanos. Augur\u00e9mosles \u2013augur\u00e9monos\u2014 lo mejor.<\/p>\n<p>Nota despu\u00e9s de la P5:<\/p>\n<p>Notas SLA:<\/p>\n<p>a) No deber\u00edas a\u00f1adir alg\u00fan atributo a John Searle? Por ejemplo, el interesante fil\u00f3sofo John Searle.<\/p>\n<p>b) S\u00f3lo Sokal? No citas a Jean Bricmont?<\/p>\n<p>c) \u00bfNo deber\u00edas traducir los versos de Dante?<\/p>\n<p>P6: Antes del El triunfo del estalinismo&#8230;<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 signific\u00f3 el triunfo del estalinismo?<\/p>\n<p>Al final P6: Nota SLA:<\/p>\n<p>a) &#8216;ferazmente&#8217; es t\u00e9rmino no muy usado. \u00bfPor qu\u00e9 no f\u00e9rtilmente?<\/p>\n<p>P 14:<\/p>\n<p>\u00bfY\u00a0 cu\u00e1l fue entonces el modo de ver las cosas en el consenso de 1945?, antes de:<\/p>\n<p>Pero el consenso de 1945 impuso otra visi\u00f3n, muy distinta, de las cosas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a name=\"_ftn1\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\">[1] <\/a>A.Sokal y J.Bricmont, <b>Imposturas intelectuales<\/b>, trad. Miguel Candel, Barcelona, Piados, 1999.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn2\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref2\"> [2] <\/a>Traducci\u00f3n: \u201cYa puedes comprender que muerto\/ est\u00e1 nuestro conocimiento, desde el momento\/ en que del futuro cerrada est\u00e1 la puerta\u201d.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn3\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref3\"> [3] <\/a><b>The Rise of Financial Capitalism. International Capital Markets in the Age of Reason<\/b>, Cambridge, 1990.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn4\"><\/a><a title=\"\" href=\"#_ftnref4\"> [4] <\/a>J.A.Hobson, <b>Imperialism: A Study<\/b>, Londres, Allen&amp;Unwin, 1902.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Junio-Julio de 2003      <\/p>\n<p>Pregunta 1.- Est\u00e1 a punto de publicarse un estudio tuyo, largamente esperado, cuyo t\u00edtulo, no s\u00e9 si provisional, es El eclipse de la fraternidad: una revisi\u00f3n republicana de la tradici\u00f3n socialista (Barcelona, Cr\u00edtica, en prensa). Hasta donde s\u00e9, el libro es, en buena medida, una larga reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica, centrada sobre todo en el per\u00edodo 1848-1936, con calas hacia atr\u00e1s (hasta las Rep\u00fablicas del mediterr\u00e1neo antiguo) y hacia delante (hasta nuestros mismso d\u00edas). \u00bfQu\u00e9 motivos te han llevado a dar tanta importancia a la historia, en vez de limitarte a escribir un libro m\u00e1s bien filos\u00f3fico-sistem\u00e1tico sobre la &#8220;fraternidad?\u00bfY c\u00f3mo definir\u00edas el concepto de fraternidad&#8221;?<\/p>\n<p>Respuesta a la P1.-  No se puede definir el concepto de &#8220;fraternidad&#8221; en t\u00e9rminos de condiciones necesarias y suficientes. Y no &#8211;o  no s\u00f3lo&#8212; porque se trate de un concepto vago, o nebuloso, o particularmente amorfo. Sino porque, como todos los conceptos filos\u00f3fico-pol\u00edticos &#8211;tambi\u00e9n los de &#8220;libertad&#8221; o &#8220;igualdad&#8221;&#8212;,  es un concepto esencialmente hist\u00f3rico. Fue la cabal comprensi\u00f3n de eso, y mi vieja insatisfacci\u00f3n con el modo con que se hace ahora filosof\u00eda pol\u00edtica en la vida acad\u00e9mica, lo que me llev\u00f3, al comienzo, a planear una larga introducci\u00f3n hist\u00f3rica a un libro concebido inicialmente, en efecto, de manera m\u00e1s filos\u00f3fico-sistem\u00e1tica. Luego, con el paso de los a\u00f1os &#8211;este libro ha sido gestado, con algunas interrupciones,  durante m\u00e1s de una d\u00e9cada&#8212;, la &#8220;introducci\u00f3n&#8221; fue creciendo hasta convertirse en un enorme material con vida propia, del que el libro presente no es sino una parte.<\/p>\n<p>Pregunta 2.- Por las partes del manuscrito que he visto, el libro tiene una punta muy visible de actualidad pol\u00edtica. \u00bfC\u00f3mo encajas la &#8220;Revisi\u00f3n republicana de la tradici\u00f3n socialista&#8221;, esa larga mirada hist\u00f3rica y retrospectiva al pasado, con las cuestiones candentes para la izquierda de hoy?<\/p>\n<p>Respuesta a la P2.-  Creo que el pasado, visto cr\u00edtica y autocr\u00edticamente, contiene lecciones pol\u00edticas que la izquierda viva de hoy no puede permitirse seguir ignorando. Porque lo cierto es que el pasado ha sido sistem\u00e1ticamente falseado u ocultado, tanto por una izquierda derrotada y desnortada, como por el tradicional partido del olvido y la sepultura de la memoria que son las fuerzas de la conservaci\u00f3n. Sea como fuere, yo he tratado modestamente de seguir en mi libro el consejo de Walter Benjamin: &#8220;encender en el pasado la chispa de la esperanza presente&#8221;. Consejo, dicho sea paso, que Benjamin reservaba s\u00f3lo para los historiadores &#8220;penetrados de la idea de que tampoco los muertos est\u00e1n a salvo del enemigo victorioso&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[1388,1452,920],"class_list":["post-26","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-la-izquierda-a-debate","tag-antoni-domenech","tag-el-eclipse-de-la-fraternidad-una-revision-republicana-de-la-tradicion-socialista","tag-entrevista-a-autor"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/26","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=26"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/26\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=26"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=26"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=26"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}