{"id":2629,"date":"2014-04-15T00:00:00","date_gmt":"2014-04-15T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2629"},"modified":"2020-02-18T10:57:55","modified_gmt":"2020-02-18T09:57:55","slug":"remember-the-alamo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2629","title":{"rendered":"Remember The \u00c1lamo"},"content":{"rendered":"<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La mentira sistem\u00e1tica con que Estados Unidos justifica sus guerras de agresi\u00f3n y la imposici\u00f3n de sus modelos econ\u00f3micos al mundo, de la que hablamos hace quince d\u00edas (<a href=\"http:\/\/www.jornada.unam.mx\/2014\/02\/25\/opinion\/021a2pol\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">http:\/\/www.jornada.unam.mx\/2014\/02\/ 25\/opinion\/021a2pol<\/a>), tiene en El \u00c1lamo una de sus piedras de toque. El museo de El \u00c1lamo, en San Antonio, Texas, que acabo de conocer, es un monumento a la mentira hist\u00f3rica que les encantar\u00eda a algunos de los falsificadores que he denunciado, sobre todo a aquellos que hablan del David estadunidense que venci\u00f3 al Goliat mexicano en 1847 (<a href=\"http:\/\/www.jornada.unam.mx\/2012\/05\/12\/opinion\/017a1pol\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">http:\/\/www.jornada.unam.mx\/2012\/05\/ 12\/opinion\/017a1pol<\/a>).<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">No s\u00f3lo en el museo de El \u00c1lamo: la mentira se encuentra en todos lados. Conviv\u00ed con profesores de historia texanos que consideran ejemplos heroicos a Travis, Bowie y Crocket (los jefes de la defensa de El \u00c1lamo), que saben todo sobre el tema en su versi\u00f3n imperial-estadunidense y que de Santa Anna, por ejemplo, no saben ni siquiera que volvi\u00f3 a ser presidente de la Rep\u00fablica durante la guerra de 1846-1848. De M\u00e9xico, en general, tambi\u00e9n lo ignoran todo, salvo los clich\u00e9s y los estereotipos.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 en El \u00c1lamo? Un cerco de nueve d\u00edas y un combate que dur\u00f3 una hora (el 6 de marzo de 1836), en el que unos mil 500 soldados mexicanos masacraron a aproximadamente 250 texanos, que en realidad no lo eran: de los 58 firmantes de la independencia de Texas s\u00f3lo dos hab\u00edan nacido ah\u00ed y 50 en los estados esclavistas de Estados Unidos. Entre los defensores de El \u00c1lamo la proporci\u00f3n era similar.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Ese hecho se ha convertido, como se\u00f1ala Paco Ignacio Taibo II (El \u00c1lamo: una historia no apta para Hollywood), en la piedra de toque de la historia de Estados Unidos, la que se ense\u00f1a en la escuela y en la televisi\u00f3n y el cine. En sus versiones de El \u00c1lamo se condensan las tres grandes mentiras que se\u00f1alamos en el art\u00edculo anterior: la excepcionalidad, el destino manifiesto y la conquista del oeste.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\u00bfPor qu\u00e9 El \u00c1lamo? Los amigos argentinos con los que viajo en estos d\u00edas por el antiguo norte de M\u00e9xico, actual suroeste estadunidense, sugirieron que quiz\u00e1 por similitud con los mitos de la sublimaci\u00f3n de la derrota, tan comunes en M\u00e9xico. Lo pens\u00e9, pero encuentro que no: pienso que se trata de otra cosa. Perm\u00edtanme (por una vez en las p\u00e1ginas de La Jornada) especular al respecto:<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Las sagas y mitos heroicos brit\u00e1nicos suelen tener una estructura com\u00fan: unos pocos buenos que defienden una isla frente a muchos malos, que adem\u00e1s son monstruosos (orcos, trasgos y cosas peores en la espl\u00e9ndida recreaci\u00f3n moderna de las sagas n\u00f3rdicas hecha por J.R.R. Tolkien), que pierden a los mejores (los m\u00e1rtires), pero al final se imponen, vencen casi milagrosamente, por su valor y sus virtudes.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Es que el mito de El \u00c1lamo no termina en El \u00c1lamo, sino en San Jacinto, donde Santa Anna fue sorprendido el 21 de abril. La frasecita Remember The Alamo se pronuncia ah\u00ed, y ah\u00ed empieza la canonizaci\u00f3n heroica de los defensores de El \u00c1lamo. Ah\u00ed tambi\u00e9n perdi\u00f3 M\u00e9xico la posibilidad de recuperar Texas, por la combinaci\u00f3n de cobard\u00eda, ineptitud, estulticia y muy probablemente traici\u00f3n del prisionero Santa Anna y quien por su captura qued\u00f3 al frente del ej\u00e9rcito, Vicente Filisola (y de casi todos los mandos mexicanos, con la honrosa excepci\u00f3n del general Urrea).<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Y as\u00ed se ha contado El \u00c1lamo, sobre todo, as\u00ed lo ha contado Hollywood: los 250 h\u00e9roes encabezados por los m\u00edticos y heroicos Bowie, Travis, Crocket&#8230; enfrentan a una horda de orcos encabezados por una rencarnaci\u00f3n del maligno (don Antonio L\u00f3pez de Santa Anna) y sacrifican sus vidas en aras de la libertad y el honor. Una interpretaci\u00f3n que no resiste la menor cr\u00edtica hist\u00f3rica y que elude sistem\u00e1ticamente asuntos fundamentales, como la esclavitud que los colonos anglosajones trajeron consigo y que las leyes mexicanas prohib\u00edan; como el hecho que por donde pasaban las tropas mexicanas iban liberando a los esclavos. Curiosa libertad la que defendieron los 250 de El \u00c1lamo.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Pero algo aprend\u00ed, adem\u00e1s de la eficacia de la mentira. Sin duda hay algo heroico en la decisi\u00f3n de aquellos aventureros esclavistas, aquellos canallas, al decidir plantarse frente a la fuerza y defender lo que consideraban su derecho; hay algo heroico en aquella decisi\u00f3n de no ceder. Y hay mucho de heroico en los soldados mexicanos reclutados a la fuerza en su mayor\u00eda, que caminaron cientos de kil\u00f3metros por el desierto, con hambre y sed, un fr\u00edo que mat\u00f3 a muchos, para defender a la patria.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;\" align=\"JUSTIFY\"><i>Fuente: <\/i><a href=\"http:\/\/www.jornada.unam.mx\/2014\/03\/11\/opinion\/021a2pol\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><i>http:\/\/www.jornada.unam.mx\/2014\/03\/11\/opinion\/021a2pol<\/i><\/a><i> <\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class='MsoNormal' style='text-align: justify;'>La mentira sistem\u00e1tica con que Estados Unidos justifica sus guerras de agresi\u00f3n y la imposici\u00f3n de sus modelos econ\u00f3micos al mundo tiene en El \u00c1lamo una de sus piedras de toque. Ese hecho se ha convertido, como se\u00f1ala Paco Ignacio Taibo II (El \u00c1lamo: una historia no apta para Hollywood), en la piedra de toque de la historia de Estados Unidos, la que se ense\u00f1a en la escuela y en la televisi\u00f3n y el cine. En sus versiones de El \u00c1lamo se condensan tres grandes mentiras: la excepcionalidad, el destino manifiesto y la conquista del oeste.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":2630,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[31,17],"tags":[],"class_list":["post-2629","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-eeuu","category-historia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2629","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2629"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2629\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2630"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2629"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2629"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2629"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}