{"id":2634,"date":"2014-04-16T00:00:00","date_gmt":"2014-04-16T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2634"},"modified":"2020-02-19T10:06:24","modified_gmt":"2020-02-19T09:06:24","slug":"mi-padre-el-cartagines","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2634","title":{"rendered":"Mi padre, el cartagin\u00e9s"},"content":{"rendered":"<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><i>En un ensayo imperdible, el escritor mexicano Juan Villoro habla por primera vez del fil\u00f3sofo mexicano que aconseja al Subcomandante Marcos: Luis Villoro, su padre.<\/i><\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">A principios de 2006 mi padre asombr\u00f3 a todo mundo preguntando por precios de motocicletas. A los dieciocho a\u00f1os yo le hab\u00eda pedido un pr\u00e9stamo para comprar la m\u00e1s modesta de las motos. Aunque mi fantas\u00eda aconsejaba una Harley Davidson \u2014digna de la pel\u00edcula <i>Easy Rider<\/i> y sus melenas al viento\u2014, me conform\u00e9 con codiciar una Islo, de fabricaci\u00f3n local.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Jam\u00e1s hubiera convencido a mi padre de adquirir un poderoso talism\u00e1n norteamericano. En cambio, confiaba en su apoyo a la industria vern\u00e1cula. La moto Islo deb\u00eda su nombre al empresario mexicano Isidro L\u00f3pez.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La Revoluci\u00f3n y la Independencia, gestas que cumplen cien y doscientos a\u00f1os, marcaban la agenda familiar. Mi padre hab\u00eda escrito <i>Los grandes momentos del indigenismo en M\u00e9xico<\/i> y <i>La revoluci\u00f3n de independencia<\/i>, versi\u00f3n dom\u00e9stica del Antiguo y del Nuevo Testamento: lo que hac\u00edamos derivaba de ese intangible sistema de creencias.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Miembro del grupo Hiperi\u00f3n, mi padre pertenec\u00eda a una corriente que combin\u00f3 los su\u00e9teres de cuello de tortuga del existencialismo con las artesan\u00edas de barro de la antropolog\u00eda nacionalista. Siguiendo a Samuel Ramos, precursor de la filosof\u00eda del mexicano, los hiperiones hablaron de las esencias nacionales. Su empe\u00f1o fue paralelo al de Octavio Paz en el ensayo literario (<i>El laberinto de la soledad<\/i>), Rodolfo Usigli en el teatro (<i>El gesticulador<\/i>), Santiago Ram\u00edrez en el psicoan\u00e1lisis (<i>El mexicano: psicolog\u00eda de sus motivaciones<\/i>) y Carlos Fuentes en la novela (<i>La regi\u00f3n m\u00e1s transparente<\/i>). Todas las expresiones art\u00edsticas, del muralismo a la fotograf\u00eda, pasando por la m\u00fasica, la danza y la pintura de caballete, participaron de ese fervor nacionalista.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La identidad fue precisada por los nuevos fil\u00f3sofos: Jorge Portilla se ocup\u00f3 de la \u201cfenomenolog\u00eda del relajo\u201d, Emilio Uranga de la ontolog\u00eda del ser local y mi padre de la mentalidad prehisp\u00e1nica y las ideas de independencia. Un at\u00e1vico complejo de aislamiento se romp\u00eda al fin para aceptar nuestra diferencia, encarar a los otros sin remilgos y ser, como ped\u00eda Paz en la \u00faltima l\u00ednea de <i>El laberinto de la soledad<\/i>, \u201ccontempor\u00e1neos de todos los hombres\u201d.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Cuando tu padre se compromete tan en serio con las esencias nacionales no puedes pedirle una Harley Davidson. Mi moto ser\u00eda mexicana o no ser\u00eda.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Pero \u00e9l no apoy\u00f3 la iniciativa. En los a\u00f1os setenta del siglo pasado, las motocicletas le parec\u00edan aparatos para hippies con demasiada prisa para llegar a la sobredosis.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Treinta a\u00f1os despu\u00e9s mostraba una rara curiosidad por ese tema. La causa solo pod\u00eda ser pol\u00edtica y de preferencia ind\u00edgena. En efecto: el subcomandante Marcos hab\u00eda decidido salir de la selva chiapaneca para recorrer el pa\u00eds en un itinerario que llamaba \u201cla otra campa\u00f1a\u201d y pretend\u00eda demostrar que ninguno de los candidatos a la presidencia val\u00edan la pena. Su repudio a los pol\u00edticos conservadores se daba por sentado. M\u00e1s compleja era su oposici\u00f3n a Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador, candidato de la izquierda con francas posibilidades de ganar. Antes de subir a una moto de aspecto sub-Isidro L\u00f3pez, es decir, de repartidor de pizzas, declar\u00f3 al peri\u00f3dico <i>La Jornada<\/i>: \u201cL\u00f3pez Obrador nos va a partir la madre\u201d.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Ignoro si mi padre particip\u00f3 en la compra del veh\u00edculo. Lo cierto es que recibi\u00f3 la puntual visita de un mensajero del EZLN con nombre de personaje de Garc\u00eda M\u00e1rquez (Arcadio Babilonia, digamos), don\u00f3 fondos para la \u201cotra campa\u00f1a\u201d, hizo su en\u00e9simo viaje a Chiapas y sumi\u00f3 a sus hijos en las repartidas cuotas de admiraci\u00f3n y desvelo que nos despiertan sus causas sociales.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Interesado en la democracia participativa que se fragua en los Caracoles (formas de gobierno ind\u00edgena), que considera superior a la democracia representativa y corruptible del resto del pa\u00eds, mi padre desaparece de tanto en tanto rumbo a Chiapas, vestido como para participar en una mesa redonda. Una semana transcurre sin que podamos localizarlo. Regresa con fiebre y se recupera con una terapia que ha perfeccionado a sus ochenta y ocho a\u00f1os: se acuesta durante tres d\u00edas y mastica aspirinas.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Marcos consideraba que su recorrido por el pa\u00eds lo emparentar\u00eda con el Che de <i>Diarios de motocicleta<\/i>. Los s\u00edmbolos han sido la parte m\u00e1s resistente de su lucha. Se levant\u00f3 en armas el 1 de enero de 1994, cuando el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canad\u00e1 entraba en vigor. El pa\u00eds se acost\u00f3 con un sue\u00f1o de primer mundo, pero los zapatistas pusieron un despertador que mezcl\u00f3 los tiempos: nuestro aut\u00e9ntico presente quedaba en el pasado. Diez millones de ind\u00edgenas viv\u00edan en condiciones cercanas al neol\u00edtico.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Desde entonces, la guerrilla del EZLN ha dependido de las palabras, no de las armas. Las pl\u00e1ticas para llegar a los Acuerdos de San Andr\u00e9s se celebraron en una cancha de b\u00e1squetbol, versi\u00f3n contempor\u00e1nea del juego de pelota prehisp\u00e1nico. En ese espacio cargado de simbolismo, el gobierno de Ernesto Zedillo acept\u00f3 la propuesta de crear una nueva legislaci\u00f3n para garantizar las autonom\u00edas ind\u00edgenas, pero los acuerdos nunca se transformaron en ley.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En 2001 los zapatistas salieron de su encierro en las monta\u00f1as chiapanecas y viajaron a la capital para pedir que el Congreso promulgara la nueva legislaci\u00f3n. El pa\u00eds celebr\u00f3 la caravana multicolor que propon\u00eda un nuevo contrato social. Locke y Rousseau regresaban con pasamonta\u00f1as. Los comandantes Mois\u00e9s y Zebedeo alternaron con Marcos en las tribunas del \u201czapa-tour\u201d y fue la comandante Ramona quien habl\u00f3 ante el Congreso para pedir la inclusi\u00f3n del mundo ind\u00edgena en la \u201ccasa de la palabra\u201d.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Como en tantas ocasiones de la vida mexicana, los gestos fueron m\u00e1s importantes que los hechos. La peregrinaci\u00f3n zapatista produjo numerosas emociones, pero no llev\u00f3 a nuevas leyes. Los peregrinos que ven\u00edan de Chiapas llenaron de esperanzas la Plaza de la Constituci\u00f3n. Luego, volvieron a las monta\u00f1as y las ca\u00f1adas donde legislan los mosquitos.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En 2006, Marcos no buscaba asociarse con el Che de l\u00ednea dura, sino con Ernesto el Rom\u00e1ntico, el m\u00e9dico asm\u00e1tico y apuesto, aficionado a la literatura, que recorri\u00f3 Sudam\u00e9rica para explorar la injusticia, el pr\u00f3cer sin errores, solo responsable de sus sue\u00f1os, no de sus consecuencias.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La gira zapatista de 2001 tuvo una escala singular en Nurio, Michoac\u00e1n. Ah\u00ed se celebr\u00f3 el Congreso Nacional Ind\u00edgena. Asist\u00ed con mi padre porque quer\u00eda verlo en acci\u00f3n ante las sesenta y dos etnias que presentaban proyectos muy diversos. Entre otros asuntos, se discuti\u00f3 la necesidad de extender el mundo ind\u00edgena a la realidad virtual con programas operativos en maya, n\u00e1huatl y otras lenguas, y la lucha feminista al interior de las comunidades.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Durante d\u00e9cadas, mi padre ha sido saludado por ex alumnos cuyos nombres no ha podido retener. A todos les responde con una sonrisa y los ojos abrillantados por una abstracci\u00f3n feliz. Su cara encarna el concepto de \u201creconocimiento\u201d en forma tan lograda que ser\u00eda decepcionante que lo vulgarizara volvi\u00e9ndolo concreto y recordando un apellido.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Esta actitud se repiti\u00f3 mil veces en el Congreso Nacional Ind\u00edgena. Para las sesenta y dos comunidades era \u201cel profesor\u201d, \u201cel fil\u00f3sofo\u201d, \u201cdon Luis\u201d, \u201cel anciano venerable\u201d. Iba con el aire levemente distra\u00eddo de quien enfrenta personas que son signos. El estudioso de fray Bartolom\u00e9 de Las Casas, Vasco de Quiroga y Francisco Xavier Clavijero encontraba en los hechos un mundo que durante d\u00e9cadas solo hab\u00eda formado parte de sus libros.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Los indios lo rodearon. Ten\u00edan los pies abiertos y endurecidos por el trabajo en los barbechos. Se produjo un momento de condensaci\u00f3n. Record\u00e9 el primer contacto de mi padre con el mundo campesino, la historia que tantas veces nos hab\u00eda repetido, \u00e9l, que detesta las historias.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Cartago no ha ca\u00eddo<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Cuando el cr\u00edtico Christopher Dom\u00ednguez Michael reclam\u00f3 a Octavio Paz que hubiera dedicado m\u00e1s atenci\u00f3n a las proclamas del subcomandante Marcos que a todos los escritores j\u00f3venes de M\u00e9xico, el poeta contest\u00f3 con iron\u00eda: \u201c\u00a1Es que ustedes no se han levantado en armas!\u201d.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La ret\u00f3rica de Marcos combina el realismo m\u00e1gico, la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, las leyendas del Popol-Vuh, la vulgata sociol\u00f3gica y la iron\u00eda desmitificadora. \u201cSu triunfo es un triunfo del lenguaje\u201d, escribi\u00f3 Paz, que en pol\u00edtica se situaba en sus ant\u00edpodas. Adem\u00e1s de un discurso novedoso, mi padre encontr\u00f3 ah\u00ed una \u201cpuesta en vida\u201d de sus preocupaciones.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En su ensayo <i>\u00bfQu\u00e9 es lo contempor\u00e1neo?<\/i>, Giorgio Agamben repara en la paradoja que define a los mejores testigos de una \u00e9poca: inmersos en su realidad, le descubren un error, una fisura; adquieren distancia para entender lo actual \u201cen una desconexi\u00f3n y en un desfase\u201d.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En 1874 Nietzsche, que proven\u00eda de la filolog\u00eda, public\u00f3 sus <i>Consideraciones intempestivas<\/i>. En espa\u00f1ol, lo \u201cintempestivo\u201d alude a lo repentino, lo imprevisto. La palabra alemana sit\u00faa este impulso en un contexto temporal: Unzeitgem\u00e4ss. Se es repentino respecto a la \u00e9poca. En palabras de Nietzsche, el pensamiento intempestivo \u201cintenta entender como un mal, un inconveniente y un defecto algo de lo cual la \u00e9poca, con justicia, se siente orgullosa, esto es, su cultura hist\u00f3rica\u201d. Lo contempor\u00e1neo solo se entiende de manera genuina si escapa a la norma, la costumbre, la moda, la opini\u00f3n generalizada. Alguien es \u201cde su tiempo\u201d cuando se aparta lo suficiente para advertir el pliegue oculto de la \u00e9poca, su l\u00ednea de sombra. Agamben: \u201cEs en verdad contempor\u00e1neo aquel que no coincide a la perfecci\u00f3n con su tiempo ni se adecua a sus pretensiones y es, por ende, en este sentido, inactual; pero justamente por eso, a partir de ese alejamiento y ese anacronismo, es m\u00e1s capaz que los otros de percibir y aprehender su tiempo\u201d.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Esta distancia no es la del nost\u00e1lgico que se evade en un pasado de su elecci\u00f3n ni la del visionario que considera el entorno como un borrador del porvenir. El contempor\u00e1neo se aleja solo en la medida en que descarta el discurso com\u00fan de la \u00e9poca.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Un anacronismo, un desfase, permiti\u00f3 a mi padre situarse \u201cfuera de \u00e9poca\u201d, ver el presente a partir de pasados sucesivos. Los zapatistas quebraron para \u00e9l los c\u00e1ntaros del tiempo, del mismo modo en que los bacabs \u2014jinetes celestiales mayas\u2014 quebraban los c\u00e1ntaros del agua.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Mi padre naci\u00f3 en Barcelona en 1922 y a los nueve a\u00f1os se qued\u00f3 sin su pa\u00eds. No fue un exiliado pol\u00edtico sino accidental. Su madre era mexicana. La repentina muerte del padre (un aragon\u00e9s de la Franja) desmembr\u00f3 a la familia. Mi abuela decidi\u00f3 volver a su pa\u00eds y envi\u00f3 a sus tres hijos a internados de jesuitas en B\u00e9lgica. Mi padre creci\u00f3 ah\u00ed hasta que la Segunda Guerra Mundial lo oblig\u00f3 a partir.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Su hermano Miguel, que ser\u00eda abogado y sacerdote jesuita, detestaba el internado de Saint Paul, en Godinne sur Meusse. \u201cNos faltaron afectos\u201d, dec\u00eda. La Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas no sustituy\u00f3 a la familia, pero le brind\u00f3 un lugar de pertenencia. Mi padre actu\u00f3 de otra manera. Se invent\u00f3 un pa\u00eds. Lo que m\u00e1s le gustaba del internado eran las competencias acad\u00e9micas. El sal\u00f3n se divid\u00eda en romanos y cartagineses. En esos pupitres, Cartago no hab\u00eda ca\u00eddo. El pa\u00eds de An\u00edbal, Asdr\u00fabal y sus desmesurados elefantes a\u00fan ten\u00eda una oportunidad. Mi padre creci\u00f3 como cartagin\u00e9s, resistiendo contra el imperio, posponiendo el holocausto de la ciudad sitiada. Estudiar, saber lat\u00edn, significaba vencer a Roma. Aprender\u00eda a no tener familia, ciudad, pa\u00eds concreto. Su guerra p\u00fanica ser\u00eda abstracta, intensa, sostenida.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Muchos a\u00f1os despu\u00e9s conocer\u00eda a Marcos, otro disc\u00edpulo de los jesuitas. Ante la consigna del EZLN, \u201cZapata vive: la lucha sigue\u201d, \u00e9l pod\u00eda recuperar otros fantasmas, sentir, asombrosamente, que Cartago existe.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Cuando se embarc\u00f3 a M\u00e9xico porque comenzaba la Segunda Guerra, sab\u00eda muy poco de su patria de adopci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Es casi imposible hablar con \u00e9l de las claves que han orientado su biograf\u00eda. Detesta la vida privada con una entereza que me llev\u00f3 a pensar, desde muy ni\u00f1o, que un mundo tan rigurosamente prohibido solo pod\u00eda ser fascinante.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Mi padre es incapaz no solo de contar un chisme, sino de darse cuenta de que est\u00e1 en posibilidad de contarlo. Los nombres propios le interesan si respaldan una cita bibliogr\u00e1fica. A pesar de esto, no ha dejado de relatar el d\u00eda atroz en que fue a la hacienda de su familia materna, en la remota aldea de Cerro Prieto, zona des\u00e9rtica de San Luis Potos\u00ed. La econom\u00eda familiar hab\u00eda dependido de la fabricaci\u00f3n de mezcal. Mi padre fue recibido por peones formados en una respetuosa hilera. Personas con el rostro acuchillado por el sol y suficiente edad para ser sus abuelos besaron la mano del reci\u00e9n llegado. Ah\u00ed entendi\u00f3 por qu\u00e9 Humboldt se hab\u00eda referido a M\u00e9xico como \u201cel pa\u00eds de la desigualdad\u201d. Se avergonz\u00f3 de pertenecer a la parte agraviante del ultraje, los due\u00f1os de las tierras. Pens\u00f3 en huir, pero Espa\u00f1a se hab\u00eda sumido en la Guerra Civil y en el resto de Europa comenzaba otra contienda.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Curiosamente, su vida mexicana se volvi\u00f3 llevadera gracias a los republicanos espa\u00f1oles. El camino a M\u00e9xico dependi\u00f3 del trasvase cultural que ofrec\u00eda la Espa\u00f1a peregrina.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Se apart\u00f3 de su familia y de la comunidad leal al Caudillo, y conoci\u00f3 a los radicales de la Casa de Espa\u00f1a, que fumaban los lentos puros del exilio, hablaban de la Tercera Rep\u00fablica, recitaban a Machado, ejerc\u00edan una resistencia que con los a\u00f1os se volv\u00eda fantasmag\u00f3rica.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En la Facultad de Filosof\u00eda y Letras, encontr\u00f3 a un maestro absoluto, el \u00fanico que tendr\u00eda: Jos\u00e9 Gaos. Gaos hab\u00eda traducido a Heidegger, impulsaba a conocer la tradici\u00f3n con nuevos ojos y se refer\u00eda a la Espa\u00f1a franquista como \u201cla \u00faltima provincia de s\u00ed misma\u201d.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El dilatado exilio espa\u00f1ol en M\u00e9xico signific\u00f3 la construcci\u00f3n imaginaria de un tercer pa\u00eds, sin ubicaci\u00f3n precisa. Su talism\u00e1n tutelar podr\u00eda ser el pegaso, s\u00edmbolo olvidado de la Nueva Espa\u00f1a. Ni caballo ni ave, bestia h\u00edbrida, el pegaso era la ilocalizable criatura que mezclaba dos realidades. Los libros de Carlos de Sig\u00fcenza y G\u00f3ngora y sor Juana In\u00e9s de la Cruz sol\u00edan tener un pegaso en la portada para anunciar su procedencia. Este talism\u00e1n del virreinato podr\u00eda ser la mascota del exilio espa\u00f1ol. La residencia en tierra extra\u00f1a dur\u00f3 demasiado para significar una etapa en tr\u00e1nsito. Ricardo Cayuela Gally, bisniento de Lluis Companys, lo ha dicho perfectamente: \u201cCon el tiempo, ser exiliado espa\u00f1ol en M\u00e9xico no ser\u00eda una forma de ser espa\u00f1ol sino de ser mexicano\u201d. El pa\u00eds de los republicanos espa\u00f1oles: los movedizos campos de pegaso.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Lo cort\u00e9s no quita lo Cuauht\u00e9moc<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">M\u00e9xico lleg\u00f3 al bicentenario de su independencia sin una reconciliaci\u00f3n esencial. Hern\u00e1n Cort\u00e9s ocupa una tumba sin nombre en el Hospital de Jes\u00fas de la ciudad de M\u00e9xico. Aunque fue una empresa del despojo y de la sangre, la Conquista se ha simplificado para evadir el presente. Entenderla como mero acto de dominio sirve para endosar a Espa\u00f1a las costosas facturas del M\u00e9xico actual. Los maestros de escuela primaria repiten sin cesar un guion de simplicidad mao\u00edsta: M\u00e9xico es corrupto, atrasado y desigual porque Espa\u00f1a se llev\u00f3 nuestro oro. No se repara en el hecho, en apariencia balad\u00ed, de que hemos desaprovechado doscientos a\u00f1os para remediar las cosas.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Lo azteca goza entre nosotros de prestigio pop. Se trata no solo de la parte derrotada, sino de la parte original. La p\u00e9rdida de contacto con esa cultura permite atribuirle m\u00e9ritos que acaso no existieron. La selecci\u00f3n nacional asume con orgullo el mote de \u201cequipo azteca\u201d, las fondas ofrecen bud\u00edn azteca y las empresas se bautizan con corporativo integrismo como Banco Azteca o televisi\u00f3n Azteca. Un \u201cCanal Mestizo\u201d tendr\u00eda muy poco rating.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Los m\u00e9ritos aztecas suelen ser herm\u00e9ticos. No aluden a los sacrificios humanos, el castigo de mutilaci\u00f3n por faltas menores ni a la tiran\u00eda que extermin\u00f3 a otros pueblos, sino a algo venturosamente indemostrable.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El escudo nacional depende de esta apropiaci\u00f3n m\u00edtica del pasado. El pueblo de Aztl\u00e1n, predecesor de los aztecas, lleg\u00f3 al valle donde ahora se alza la ciudad de M\u00e9xico en busca de una imagen anunciada por la profec\u00eda: un \u00e1guila devorando una serpiente. La escena fue avistada en un islote del lago de Texcoco. Cierta o falsa, la imagen fundacional adquiri\u00f3 rango de anunciaci\u00f3n. En plan pol\u00edticamente correcto se puede pensar que representa una mezcla de culturas (un animal del cielo encuentra a uno terrestre). Tambi\u00e9n representa un acto de depredaci\u00f3n. Seguramente, nuestro escudo es el \u00fanico que entiende la identidad como un pleito a muerte.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Esto recuerda lo que William S. Burroughs le contest\u00f3 a Jack Kerouac cuando le pregunt\u00f3 si M\u00e9xico era un pa\u00eds violento: \u201cNo te preocupes, los mexicanos solo matan a sus amigos\u201d. El asesinato naturaliza. Aunque el escritor beat exageraba, en cada una de nuestras monedas un animal trata de matar a otro.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En el Museo Nacional de Antropolog\u00eda, el poeta Jaime Torres Bodet inscribi\u00f3 una consigna para reconciliar los or\u00edgenes que recuerdo de este modo: \u201cAqu\u00ed se libr\u00f3 una lucha en la que no hubo vencidos ni vencedores sino el doloroso nacimiento de una naci\u00f3n: los mexicanos\u201d. Y sin embargo, a\u00fan no se pacifica el recelo por la parte dominadora de la Conquista. \u201cLo Cort\u00e9s no quita lo Cuauht\u00e9moc\u201d, dice el dicho. La paradoja de alguien que pertenece a la tradici\u00f3n de mi padre es que, en forma inadvertida, se prepar\u00f3 para entender a los ind\u00edgenas de Chiapas leyendo a los misioneros erasmistas y a los republicanos espa\u00f1oles.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La biograf\u00eda de todo mexicano incluye un momento en que se comporta como azteca ejemplar. En el museo donde Torres Bodet escribi\u00f3 su frase ecum\u00e9nica, ocurri\u00f3 una escena que me apresuro a consignar. Mis primos por v\u00eda materna nacieron en Le\u00f3n, Espa\u00f1a. Fueron de visita a M\u00e9xico y los llev\u00e9 a conocer el pasado prehisp\u00e1nico. A los veintid\u00f3s a\u00f1os me sent\u00eda con conocimientos suficientes para guiarlos a los dominios del dios Huitzilopochtli. Ante una maqueta que representaba la batalla de Otumba, exclam\u00e9: \u201c\u00a1Aqu\u00ed estuvimos a punto de vencer a los espa\u00f1oles, pero los conquistadores mataron al portador del estandarte, que ten\u00eda un mandato m\u00e1gico; nuestras tropas se retiraron por superstici\u00f3n!\u201d. Mis primos se ofendieron. No pon\u00edan en duda los datos, pero les molest\u00f3 que yo actuara como azteca. Despu\u00e9s de todo, mi nombre no era Ilhuicamina ni me expresaba en n\u00e1huatl. Hab\u00eda recitado el gui\u00f3n oficial de la historia de M\u00e9xico: \u00e9ramos aztecas y luego nos invadieron; cuando nos independizamos, volvimos a ser aztecas.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">De haber sufrido este adoctrinamiento mi padre dif\u00edcilmente habr\u00eda llegado al mundo prehisp\u00e1nico. Gracias a sus incursiones filos\u00f3ficas, lo ind\u00edgena se present\u00f3 como desfase estimulante, una oportunidad para comprender en forma cr\u00edtica el entorno. Si pudo ser cartagin\u00e9s en el internado de B\u00e9lgica, se dispon\u00eda en sus lecturas a ser algo m\u00e1s raro: mexicano.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Identidades l\u00edquidas<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El escritor catal\u00e1n Pere Calders pas\u00f3 largos a\u00f1os de exilio en M\u00e9xico sin renunciar a su lengua, registrando con fascinada perplejidad el malentendido que significa asumir identidades.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El protagonista de su novela <i>L\u2019ombra de l\u2019atzavara<\/i> (La sombra del maguey) es un catal\u00e1n que se casa por inter\u00e9s econ\u00f3mico con una mexicana r\u00fastica, propietaria de una buena cantidad de cocoteros. En su absurdo pa\u00eds de adopci\u00f3n, lucha por preservar su catalanidad. Le pone a su hijo Jordi y descubre con horror que los mexicanos no pueden pronunciarlo. Le dicen \u201cChordi\u201d. Para colmo, con su incontenible gusto por los apodos, acaban por decirle \u201cEl Chor\u201d.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Cuando el protagonista decide presentar a su hijo ante la selecta comunidad del Orfeo Catal\u00e0 en M\u00e9xico, Jordi llega vestido como el Cabo Rosty, personaje de la serie de televisi\u00f3n <i>Rintint\u00edn<\/i>. A su esposa esto le parece normal: a fin de cuentas, el ideal secreto de los mexicanos es ser gringos. El ideal manifiesto del protagonista es volver a su pa\u00eds para olvidarse de la tierra salvaje que le brind\u00f3 asilo. Una noche tiene un sue\u00f1o de esplendor: ha regresado a Barcelona y vive en un se\u00f1orial piso de la Diagonal. Es un catal\u00e1n pr\u00f3spero y feliz. La luz mediterr\u00e1nea se filtra por un vitral ambarino. Todo est\u00e1 en su sitio. De pronto oye un ruido excesivo, seguido de carcajadas. Un olor condimentado llega a su habitaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 pasa en la avenida? El personaje se asoma a la Diagonal y descubre que est\u00e1 llena de mexicanos con sombreros. El olor de los tamales revela que se han apoderado del lugar. El sue\u00f1o se ha transformado en pesadilla: el catal\u00e1n export\u00f3 mexicanos a su para\u00edso.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Primo Levi estudi\u00f3 uno de los dramas del superviviente: la culpa de no haber corrido la misma suerte de los otros. El tema lo desvel\u00f3 al punto de suicidarse muchos a\u00f1os despu\u00e9s de haber sobrevivido al campo de concentraci\u00f3n. En otros casos, la amnesia llega como un recurso para borrar el horror. Hay, en verdad, desplazados que no recuerdan nada. En <i>L\u2019ombra de l\u2019atzavara<\/i>, Calders pone en juego la condici\u00f3n abrupta del recuerdo y su capacidad de filtrarse en el inconsciente. El protagonista se encuentra simult\u00e1neamente en dos lugares. Ambos le resultan inc\u00f3modos. Barcelona no deja de ser un inalcanzable espacio del deseo y M\u00e9xico es una realidad inasumible. La identidad parece disolverse en esa mezcla exasperante. La paradoja es que de esos inc\u00f3modos contrastes surge la autodefinici\u00f3n: se es de un sitio en relaci\u00f3n con otro. El sue\u00f1o presenta identidades en estado l\u00edquido, capaces de fundirse. Aunque se trata de una pesadilla, sirve de borrador para entender el mundo s\u00f3lido que se recuperar\u00e1 en la vigilia.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><i>L\u2019ombra de l\u2019atzavara<\/i> no ha tenido la lectura que merece. Calders coment\u00f3 que lamentaba haber ofendido a ciertos amigos mexicanos. En forma paralela, algunos catalanes se molestaron por ser representados como personas que solo se ocupaban de los dem\u00e1s en los entierros o en las fiestas del Orfeo. Obra par\u00f3dica, la novela confronta identidades que se juzgan intachables. El cruce es, en el sentido de Nietzsche, intempestivo: la \u00e9poca registrada desde un desacuerdo.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El exilio supone una p\u00e9rdida esencial. Por terrible que sea el sitio que se ha dejado, forma parte de la memoria. Al mismo tiempo, el lugar de llegada no siempre es perfecto. Calders decidi\u00f3 protegerse de la avasallante otredad de lo mexicano conservando su lengua como un tenaz acto de resistencia y arrojando una mirada oblicua y reveladora a su misterioso pa\u00eds de adopci\u00f3n. Su no estar del todo fue su ejemplar manera de ser contempor\u00e1neo. Mi padre recurri\u00f3 a otra operaci\u00f3n intelectual: el repudio del presente lo llev\u00f3 a la b\u00fasqueda de una arcadia anterior. M\u00e9xico le pareci\u00f3 tan oprobioso que solo pudo soportarlo volvi\u00e9ndose nacionalista. Lentamente construy\u00f3 una representaci\u00f3n del pasado: lo que pudo ser, la extraviada civilizaci\u00f3n prehisp\u00e1nica. Esta tard\u00eda captaci\u00f3n de sentido lo llev\u00f3 a una curiosa asimilaci\u00f3n. Inviable como realidad, M\u00e9xico fascinaba como posibilidad.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Cuando recibe las visitas del hombre que he decidido llamar Arcadio Babiliona y que suele traerle alg\u00fan dibujo del Subcomandante, un disco con canciones que no oye pero imagina con satisfacci\u00f3n o una carta para una reuni\u00f3n en las Juntas de Buen Gobierno de la zona zapatista, cumple la \u00faltima fase de un itinerario que comenz\u00f3 con lejanas lecturas.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Su camino es menos dram\u00e1tico pero no muy distinto al de fray Diego de Landa, obispo de Man\u00ed, que quem\u00f3 los c\u00f3dices mayas durante la Colonia. Ese auto de fe obedeci\u00f3 a sus creencias y, seguramente, al rechazo inicial que le produjo una cultura extra\u00f1a. Posteriormente lament\u00f3 la b\u00e1rbara destrucci\u00f3n de un patrimonio y pas\u00f3 el resto de sus d\u00edas tratando de restituir la escritura maya. Ese doble gesto \u2014repudio y reparaci\u00f3n\u2014 delimit\u00f3 un antes y un despu\u00e9s, un rito de paso. Conquistar una civilizaci\u00f3n que desconoc\u00eda la p\u00f3lvora no era empresa demasiado dif\u00edcil. Entenderla, era un inacabable desaf\u00edo.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Poco a poco, el obispo de Man\u00ed se educ\u00f3 en lo que hab\u00eda aniquilado; entendi\u00f3, dolorosamente, que se trataba de un orden sofisticado, inextricable, tal vez superior. Marcos, formado en el guevarismo y en la sociolog\u00eda gramsciana, fue a las ca\u00f1adas de Chiapas a hacer el mismo aprendizaje. Las siglas del EZLN aluden a una guerrilla al uso de la izquierda armada de los a\u00f1os sesenta y setenta del siglo pasado. Sin embargo, luego del levantamiento inicial, ocurri\u00f3 una conversi\u00f3n simb\u00f3lica: la guerrilla no buscaba tomar el poder sino hacer un gesto contra la injusticia (\u201cay\u00fadennos a desaparecer\u201d, \u201cay\u00fadennos a no ser posibles\u201d). La asonada fue la invitaci\u00f3n a un teatro pol\u00edtico que no ha dejado de ocurrir. Como observ\u00f3 Gabriel Zaid, no es una guerrilla que combate sino que se representa a s\u00ed misma a trav\u00e9s de signos y proclamas.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La identidad de Diego de Landa se disolvi\u00f3 en el auto de fe. Lo que \u00e9l era ante el fuego no pudo ser conservado en las cenizas. Toda conquista ofrece una posibilidad intelectual de contraconquista.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Algo similar se puede decir del impulso neozapatista: el levantamiento armado y las consignas guevaristas de la primera hora se desvanecieron a favor de un discurso que ven\u00eda de m\u00e1s lejos, de la Biblia, Tom\u00e1s Moro y Macondo.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Sin poder preverlo, mi padre aguard\u00f3 el momento de llegar a una educaci\u00f3n definitiva, en la m\u00e1s castigada de las realidades. La escena inicial de <i>Cabeza de Vaca<\/i>, pel\u00edcula de Nicol\u00e1s Echeverr\u00eda con gui\u00f3n de Guillermo Sheridan, muestra a unos conquistadores que naufragan en una desconocida lengua de arena. Un sacerdote los acompa\u00f1a, alzando un crucifijo como escudo. Cuando se saben a salvo en la playa desierta, uno de ellos dice: \u201cEsto es Espa\u00f1a\u201d. El origen, a veces, queda demasiado lejos.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La integraci\u00f3n intelectual a un entorno ajeno tiene algo de naufragio. Al aceptarlo, \u00bfse recusa todo lo anterior? No necesariamente. Fray Diego de Landa vivi\u00f3 con desvelo la aproximaci\u00f3n minuciosa a una meta inalcanzable, rumbo a una lengua pictogr\u00e1fica sin clave de acceso. Ante esa otredad, entender significaba intuir. Enemigo de las supercher\u00edas, el obispo busc\u00f3 un entendimiento que en cierta forma era un acto adivinatorio.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Disc\u00edpulo de Las Casas y Jos\u00e9 Gaos, mi padre fue a Chiapas guiado por el af\u00e1n de pertenencia que solo puede tener quien viene de sitios apartados. En su b\u00fasqueda de identidades no es exagerado hablar de conversi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Una an\u00e9cdota ilustra ese empe\u00f1o. Al promediar la d\u00e9cada de los noventa, Espa\u00f1a ofreci\u00f3 una nacionalizaci\u00f3n expr\u00e9s para nietos e hijos de espa\u00f1oles. Mis hermanos viven fuera del D. F. y me llamaron para pedir que hablara con mi padre. De inmediato supe que obtener su acta de nacimiento iba a ser m\u00e1s dif\u00edcil que conseguir una moto Islo. Lo revelador no fue eso, sino la explicaci\u00f3n que me dio al respecto.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Habl\u00e9 con \u00e9l en tono precavido, pero en los asuntos que le interesan se enciende con rapidez: \u201c\u00bfNo te da verg\u00fcenza?\u201d, me dijo: \u201c\u00bfPara qu\u00e9 quieres ser espa\u00f1ol?\u201d. \u201cNo se trata de ser espa\u00f1ol, sino de tener otra nacionalidad, adem\u00e1s de la mexicana\u201d, matic\u00e9. \u201c\u00bfPara qu\u00e9? \u00bfQu\u00e9 cosas no te ha dado M\u00e9xico?\u201d, pregunt\u00f3 con ojos encendidos. Me limit\u00e9 a decir que las ventajas de tener otro pasaporte eran burocr\u00e1ticas, algo nada desde\u00f1able en un mundo de tr\u00e1mites y oficinas. \u201c\u00a1\u00bfQu\u00e9 oficinas son esas?! \u00bfA qu\u00e9 oficina quieres ir?\u201d, exclam\u00f3. El di\u00e1logo aument\u00f3 rumbo al absurdo hasta que \u00e9l dijo, en forma inolvidable: \u201c\u00bfTe das cuenta del trabajo que nos ha costado ser mexicanos? \u00bfVas a tirar todo eso por la borda?\u201d. Entend\u00ed al fin: \u00e9l lleg\u00f3 a un pa\u00eds que repudi\u00f3 en el acto, pero se qued\u00f3 ah\u00ed para interpretarlo y quererlo con esfuerzo. A m\u00ed no me hab\u00eda costado nada ser mexicano; no pod\u00eda ser otra cosa; para \u00e9l, se trataba de una conquista espiritual. Decid\u00ed que su acta de nacimiento se mantuviera como un patrimonio intangible. Por mera curiosidad le pregunt\u00e9 d\u00f3nde la guardaba. \u201cEn el Instituto de Investigaciones Filos\u00f3ficas\u201d, fue su elocuente respuesta.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Una tumba frente al mar<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El pasado tiene muchas formas de volver. Giordano Bruno aconsejaba organizar la memoria como un escenario. Si a cada recuerdo se le asigna una rec\u00e1mara, pensar en ese \u201clugar\u201d significa ir a ese pasado.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Pero el teatro de la memoria tambi\u00e9n admite efectos de distanciamiento. El proceso es opuesto al d\u00e9j\u00e0 vu, que implica un retorno integral, vivir algo por segunda vez. En <i>Pir\u00e1mides de tiempo<\/i>, Remo Bodei comenta que el d\u00e9j\u00e0 vu es un sue\u00f1o al rev\u00e9s: \u201cMientras que al so\u00f1ar se confunde una alucinaci\u00f3n con la realidad, en este \u00faltimo caso [el del d\u00e9j\u00e0 vu] se confunde la realidad con una alucinaci\u00f3n\u201d. En rigor, este tipo de recuerdo no est\u00e1 en el pasado porque la repetici\u00f3n sucede, trae su propio presente.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El Verfremdungseffekt (efecto de distanciamiento) de Brecht propone la cr\u00edtica de la ilusi\u00f3n teatral: ver una obra sin perder conciencia de que se trata de una representaci\u00f3n. En este caso, el actor debe mostrar que est\u00e1 mostrando. De manera equivalente, en el teatro de la memoria es posible recordar que se recuerda.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Elijo un efecto de distanciamiento para la historia familiar, una foto de grupo presidida, nada m\u00e1s y nada menos, que por el propio Bertolt Brecht. El poeta y dramaturgo est\u00e1 al centro de varios parientes que posan con apropiada rigidez. Hubo \u00e9pocas en que fue elegante estar tieso.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En la foto en cuesti\u00f3n mi padre aparece, como siempre, al margen del grupo. Un cartagin\u00e9s entre romanos. Mira hacia fuera de la c\u00e1mara, quiere irse. Est\u00e1 demasiado flaco, demasiado nervioso. Un asocial en traje de etiqueta. Al centro, Brecht preside al grupo. Su cara redonda, sus ojos negros, perspicaces, su nariz levemente femenina, sus mofletes redondeados sin llegar a la gordura, su palidez insana, sus manos entrelazadas con rigor, expresan, como todo en \u00e9l, un temperamento superior. El semblante transmite la seguridad de quien sabe que los dem\u00e1s son sus personajes (modificable dramaturgia). La ropa remata esta actitud. Brecht es el \u00fanico que no est\u00e1 de etiqueta. Lleva un bast\u00f3n gastado, los hombros protegidos por una manta ra\u00edda, unas babuchas toscas, proletarias. Pero no hay duda de que est\u00e1 al mando. Su vestimenta confirma que no tiene que vestirse para la ocasi\u00f3n. Los disfraces son para los otros. \u00bfQu\u00e9 hace Bert Brecht en mi familia? Sobre sus labios finos se alza el leve bigote del descuido; la boca se tuerce apenas en una sonrisa. Ese Bertolt Brecht es mi abuela. Mar\u00eda Luisa Toranzo viuda de Villoro se le parec\u00eda mucho.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">No era atractiva, pero lo fue para dos hombres armados. Hija natural, creci\u00f3 en un entorno enrarecido: estudiaba idiomas y tocaba el arpa en un desierto donde los dem\u00e1s se divert\u00edan matando coyotes. Sab\u00eda de la existencia de su madre y la vio en algunas ocasiones. No convivi\u00f3 con ella porque se trataba de una descastada, alguien pobre, soslayable. Mi bisabuelo ha perdurado en la memoria familiar como un solter\u00f3n m\u00e1s o menos chiflado. Afecto a la pintura, combinaba el dispendio del coleccionista con la austeridad monacal en los muebles y las ropas.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En la adolescencia, Mar\u00eda Luisa se mud\u00f3 con \u00e9l a la ciudad de M\u00e9xico. Se instalaron en una casa frente a la Alameda. Dos hechos criminales marcaron esa estancia en la capital.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">A principios del siglo veinte, el ochenta por ciento de los mexicanos viv\u00eda en el campo. La delincuencia carec\u00eda de signos espec\u00edficamente urbanos. Todo cambi\u00f3 en 1915, con la llegada de la \u201cBanda del Autom\u00f3vil Gris\u201d. Aquellos asaltantes que parec\u00edan venir de Chicago encandilaron la imaginaci\u00f3n de la ciudad. Fueron detenidos y fusilados. Su ca\u00edda se volvi\u00f3 leyenda: M\u00e9xico ya estaba listo para g\u00e1ngsters. No es casual que el gran \u00e9xito cinematogr\u00e1fico en tiempos de la Revoluci\u00f3n fuera, precisamente, <i>La Banda del Autom\u00f3vil Gris<\/i> (filmado por Enrique Rosas en 1919). La cinta reproduce las escenas en el sitio donde ocurrieron e incluye una filmaci\u00f3n del fusilamiento real de los asaltantes. En una escena aparece la Casa Toranzo. Mi abuela es representada como una chica coqueta, nada indiferente a los avances de un apuesto ladr\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">El asalto fue una desgracia que aport\u00f3 el placer compensatorio del miedo que se supera al volverse an\u00e9cdota. El segundo episodio fue m\u00e1s grave. Durante diez a\u00f1os la Revoluci\u00f3n mexicana transform\u00f3 el pa\u00eds en un campo de emboscadas. Como otras familias, la de mi abuela se refugi\u00f3 en la capital, esperando que la desgracia fuera contenida en la sede del poder. Cien a\u00f1os despu\u00e9s, los capitalinos tenemos la misma percepci\u00f3n ante la amenaza del narcotr\u00e1fico. La metr\u00f3poli que en tiempos normales es el sitio m\u00e1s inseguro, se convierte en \u00faltimo refugio en la tragedia.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La Revoluci\u00f3n lleg\u00f3 a la casa de la Alameda en la persona de un general que plante\u00f3, sin muchos rodeos, su deseo de quedarse con mi abuela.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La salvaci\u00f3n vino con un nombre fabuloso: Celestino Bustindui, vasco de legendaria corpulencia y amigo de la familia. \u00c9l arregl\u00f3 la huida de mi abuela a San Sebasti\u00e1n. Fue ah\u00ed donde conoci\u00f3 a Miguel Villoro Villoro, joven m\u00e9dico afincado en Barcelona.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Conservadora, elocuente proselitista de ideas comunes, mi abuela escribi\u00f3 libros de autoayuda que fueron best-sellers en escuelas cat\u00f3licas: <i>Azahares, espinas y rosas<\/i>, <i>Pl\u00e1ticas con mi hija<\/i>, <i>\u00c1tomos tontos<\/i> y otros m\u00e1s. El dato es significativo para entender la importancia de la rebeld\u00eda de su hijo Luis.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Mar\u00eda Luisa Toranzo fue una educadora impositiva, confi\u00f3 a sus hijos a los jesuitas, se desentendi\u00f3 de ellos y luego envejeci\u00f3 con arrepentimiento, se visti\u00f3 mal, pero domin\u00f3 al clan con minuciosa dramaturgia: la madre ausente representaba ahora a una ocurrente abuela ben\u00e9vola, y se parec\u00eda cada vez m\u00e1s a Brecht para que entendi\u00e9ramos su efecto de distanciamiento.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Mi padre ten\u00eda nueve a\u00f1os cuando el doctor Villoro Villoro fue operado de emergencia. No resisti\u00f3 el esfuerzo al que fue sometido en el quir\u00f3fano. Efectos de distanciamiento en la memoria, recordar que se recuerda: el m\u00e9dico espa\u00f1ol que muri\u00f3 en manos de sus colegas se convirti\u00f3 en el gran ausente, la causa de todo lo dem\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Escoger una patria es una forma de buscar un padre. El m\u00edo opt\u00f3 por An\u00edbal y las huestes de Cartago hasta que en 1994 encontr\u00f3 en el zapatismo a su tribu demorada.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Solo lo he visto llorar en una ocasi\u00f3n. En 1969 me llev\u00f3 por primera vez a Espa\u00f1a. Una ma\u00f1ana fuimos al cementerio de Montjuic, a visitar la tumba de mi abuelo. Terminaba el verano y la brisa agitaba los cipreses. Las criptas estaban dispuestas de manera vertical, como los cajones de una estanter\u00eda, de cara al mar. El sitio era hermoso, hasta donde puede serlo un cementerio. Junto a la tumba de mi abuelo estaba la de mi t\u00eda abuela Isabel, que muri\u00f3 soltera y loca, o quiz\u00e1 solo haya sido una solitaria ejemplar.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Mi padre no es gente de ritos ni supersticiones, pero un d\u00eda llev\u00f3 a su hijo a la tumba de su padre y llor\u00f3, en forma rara, con una torpeza esencial. Se limpi\u00f3 las l\u00e1grimas con el dorso de la mano, como si el llanto lo obligara a actuar al rev\u00e9s. Yo no sab\u00eda que los pap\u00e1s lloraban. No dijo nada. Supe que nunca hablar\u00edamos de eso. Dir\u00edamos \u201cMontjuic\u201d, dir\u00edamos \u201cel abuelo\u201d. No hablar\u00edamos del llanto.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En <i>Tirant lo Blanc<\/i>, un hijo es abofeteado repentinamente por su padre. No hay causa aparente para ello. El hijo pregunta por qu\u00e9 ha sido golpeado. \u201cPara que no olvides este momento\u201d, responde, pedag\u00f3gico, el agresor. Las heridas fijan la memoria. Mi padre no recurri\u00f3 a un m\u00e9todo violento. No tuvo que hacerlo. Sus reacciones emocionales son tan escasas que no puedo olvidar su \u00fanico llanto.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En 1997 volvimos a encontrarnos en Barcelona. Por causalidad, tambi\u00e9n mi primo Ernesto Cabrera estaba en la ciudad. Cada familia tiene un custodio de noticias que los dem\u00e1s dejan pasar y de pronto se vuelven necesarias. Ernesto es nuestro archivo. Fuimos a comer al Agut d\u2019Avignon. En la sobremesa, record\u00e9 la visita de 1969 al cementerio de Montjuic y propuse que fu\u00e9ramos de nuevo. Mi padre se entusiasm\u00f3 con la idea, pero mi primo explic\u00f3 que eso era ya imposible. Durante a\u00f1os dejamos de pagar por nuestros muertos. Miguel Villoro Villoro y su hermana Isabel hab\u00edan sido enviados a la fosa com\u00fan. Alg\u00fan aviso se hab\u00eda publicado en <i>La Vanguardia<\/i> pero en M\u00e9xico le\u00edamos <i>La Jornada<\/i>. \u201c\u00a1Mejor as\u00ed!\u201d, exclam\u00f3 mi padre: \u201c\u00a1La fosa com\u00fan es la democracia de los muertos, el comunismo primitivo! \u00a1Es m\u00e1s divertido estar con los dem\u00e1s!\u201d. Despu\u00e9s de esta expansi\u00f3n euf\u00f3rica guard\u00f3 silencio, vio las migajas y las manchas de vino en el mantel, y sin soluci\u00f3n de continuidad dijo: \u201cQuisiera volver a vivir en Barcelona\u201d. La fantas\u00eda del regreso que hab\u00eda suprimido celosamente se expres\u00f3 de golpe. \u00bfA qu\u00e9 deseaba regresar? Supongo que no a lo que hab\u00eda perdido sino a lo que nunca tuvo.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Su iniciativa nos pareci\u00f3 estupenda, pero entonces \u00e9l argument\u00f3 que estaba demasiado viejo. Se dio as\u00ed un curioso desplazamiento: yo me ir\u00eda a Barcelona para que \u00e9l regresara de visita. Kierkegaard habla de la reanudaci\u00f3n como de un \u201crecuerdo hacia delante\u201d. Lo mismo puede decirse de la filiaci\u00f3n. Lo que ah\u00ed se transmite es un pasado con deseo de ser futuro, un recuerdo que recuerda.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Escribir significa desorganizar sistem\u00e1ticamente una serie, el alfabeto. Del mismo modo, evocar significa desorganizar sistem\u00e1ticamente el tiempo. \u00bfHasta d\u00f3nde debemos hacerlo? Vivir en estado de retentiva absoluta, como el Funes de Borges, es un idiotismo de la conciencia. El olvido sana y reconforta. Sobrellevamos el peso del mundo porque podemos borrar las moscas, los escupitajos, las verg\u00fcenzas. La difuminaci\u00f3n selectiva descarga la mente. Pero algunas cosas desaparecen al margen de la voluntad.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">En el ep\u00edlogo a <i>Kriegsfibel<\/i>, libro de Bertolt Brecht sobre la guerra, Ruth Berlau comenta: \u201cNo escapa al pasado quien lo olvida\u201d. La frase tiene una carga poderosa: el pasado existe por s\u00ed mismo. Tarde o temprano tendr\u00e1 su hora.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">La sentencia de Berlau no apela a un rigor neurol\u00f3gico sino moral: hay pasados que no deben olvidarse.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\u00bfHasta d\u00f3nde podemos recuperar una memoria ajena? \u00bfEs posible entender lo que un padre ha sido sin nosotros? Ser hijo significa descender, alterar el tiempo, crear un desarreglo, un desajuste que exige pedagog\u00eda, autoridad, transmisi\u00f3n de conocimientos. \u00bfPodemos entendernos como contempor\u00e1neos de nuestros padres, ser intempestivos a su lado?<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\"><a name=\"_GoBack\"><\/a> Cuando me encuentro con el m\u00edo hay un momento en que la conversaci\u00f3n se inclina a un tema inevitable: \u201cChiapas\u201d, dice \u00e9l y comienza a hablar de lo que en verdad le interesa. El resto, el territorio de lo anecd\u00f3tico, la molesta realidad complementaria, se derrumba en escombros. He buscado la historia que lleva a ese nombre, \u201cChiapas\u201d, entre otras cosas porque a \u00e9l no le interesa que las ideas tengan historia, vida privada, un padre perdido y enviado a una fosa com\u00fan, el paso por un internado de jesuitas, el exilio, una patria conquistada con esfuerzo, un pasado que pudo ser, un presente que actualiza ese pasado.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Para el hijo de un profesor, entender es una forma de amar. Cuando mi padre se despide a sus ochenta y ocho a\u00f1os para ir a la selva a asesorar al movimiento ind\u00edgena rebelde, sabemos a d\u00f3nde se dirige.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">Contempor\u00e1neo, intempestivo, mi padre encuentra en Chiapas su Cartago.<\/p>\n<p style=\"margin-top: 0.64cm; margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;\" align=\"JUSTIFY\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class='MsoNormal' style='margin-top: 18.0pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 0cm; text-align: justify; line-height: 150%; vertical-align: baseline;'>Para el hijo de un profesor, entender es una forma de amar. Cuando mi padre se despide a sus ochenta y ocho a\u00f1os para ir a la selva a asesorar al movimiento ind\u00edgena rebelde, sabemos a d\u00f3nde se dirige. 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