{"id":264,"date":"2006-04-14T00:00:00","date_gmt":"2006-04-14T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=264"},"modified":"2020-02-29T03:37:26","modified_gmt":"2020-02-29T02:37:26","slug":"dinero-y-fusiles-rehaciendo-a-la-sociedad-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=264","title":{"rendered":"Dinero y fusiles \u00abrehaciendo\u00bb a la sociedad argentina"},"content":{"rendered":"<p>ALAI AMLATINA, 23\/03\/2006, Buenos Aires.-\u00a0 A treinta a\u00f1os del golpe de estado del 24 de marzo de 1976, una de las preguntas que debe plantearse es acerca de las razones que impulsaron a las FF.AA y sus aliados, no s\u00f3lo a dar el golpe, sino a desarrollar el tipo de pol\u00edticas que pusieron en pr\u00e1ctica.\u00a0\u00a0 Sin duda una v\u00eda de comprensi\u00f3n se encuentra en el contexto mundial de la \u00e9poca. En los \u00faltimos a\u00f1os 60 y primeros 70, tocaba a su fin un cuarto de siglo signado en el mundo capitalista por el crecimiento econ\u00f3mico sostenido, por la v\u00eda del desarrollo del mercado interno y los altos salarios. Los empresarios ten\u00edan obst\u00e1culos crecientes para seguir incrementando la productividad frente a sindicatos unificados y poderosos; y masas trabajadoras que hab\u00edan aprendido a convertir los condicionamientos del \u00abfordismo\u00bb en medidas para la defensa de sus intereses. La universalizaci\u00f3n de las prestaciones sociales comenzaba a ser vista como una amenaza para la rentabilidad de las empresas&#8230;<\/p>\n<p>El incremento explosivo de los precios del petr\u00f3leo desencadenado por la \u00abcartelizaci\u00f3n\u00bb de los proveedores tercermundistas del fluido, y el d\u00e9ficit de la balanza comercial norteamericana contribuyeron a hacer m\u00e1s complejo el panorama.\u00a0\u00a0 La segunda posguerra hab\u00eda sido marcada por sucesivas victorias de movimientos de liberaci\u00f3n nacional, muchos de ellos definidos luego como socialistas; de China a Argelia, pasando por Cuba. Esa tendencia se hab\u00eda acentuado en los sesenta y primeros setenta (el que se sintetiza como el \u00abMayo Franc\u00e9s\u00bb), para culminar con un movimiento que si bien no desemboc\u00f3 en un proceso revolucionario triunfante, sacudi\u00f3 las bases pol\u00edticas y culturales del orden social tradicional en el mismo centro del poder capitalista, y alent\u00f3 una renovaci\u00f3n en el campo de la izquierda mundial.<\/p>\n<p>Las usinas de pensamiento del poder mundial comenzaron a movilizarse buscando el sendero para una contraofensiva que sacara al orden capitalista de su situaci\u00f3n de crisis cada vez m\u00e1s integral, de su p\u00e9rdida de prestigio en todos los \u00f3rdenes. Desde los te\u00f3ricos militares que delinearon la estrategia de \u00abguerra contrarrevolucionaria\u00bb poniendo \u00e9nfasis en las batallas en el terreno de la cultura, pasando por las doctrinas econ\u00f3micas que s\u00f3lo a\u00f1os despu\u00e9s comenzar\u00edan a llamarse \u00abneoliberalismo\u00bb, y las concepciones de Samuel Huntington en cuanto a la necesidad de \u00abrestringir\u00bb los l\u00edmites de la democracia de modo de socavar las bases de movimientos contestatarios, germinaba una respuesta que pretend\u00eda restaurar a pleno la vigencia de los postulados originales del capitalismo, al tiempo que infligir una derrota estrat\u00e9gica a quienes militaban por una revoluci\u00f3n socialista.<\/p>\n<p>En Am\u00e9rica Latina se viv\u00eda ese momento hist\u00f3rico con particularidades y tiempos diferentes. En Chile y Uruguay; dos procesos que parec\u00edan marcar la posibilidad de una transici\u00f3n socialista por v\u00eda pac\u00edfica dieron lugar a golpes militares que triunfaron, sin enfrentar resistencias eficaces, e impusieron dictaduras sanguinarias. Las guerrillas de los 60&#8242; hab\u00edan terminado casi todas en derrotas sangrientas.<\/p>\n<p>En Argentina el proceso de radicalizaci\u00f3n estaba vigente, pero dando s\u00edntomas tanto de debilidad propia, como de la decisi\u00f3n y carencia de l\u00edmites por parte de sus enemigos. La Doctrina de la Seguridad Nacional estaba alcanzando un nuevo estadio de aplicaci\u00f3n, con EE.UU alent\u00e1ndolo, consciente del riesgo de cat\u00e1strofe. El \u00abestado de bienestar\u00bb, las pol\u00edticas dirigistas de tipo keynesiano, y m\u00e1s en profundidad, toda la organizaci\u00f3n \u00abfondista\u00bb de la producci\u00f3n y el consumo empezaban a ser cuestionadas, a\u00fan en la versi\u00f3n precaria y perif\u00e9rica que habitaba a pa\u00edses como Argentina.<\/p>\n<p>Tampoco puede comprenderse la dictadura iniciada el 24 de marzo, sin tomar en cuenta sucesos desencadenados durante el gobierno anterior. Se marchaba a una confrontaci\u00f3n cada vez m\u00e1s abierta entre proyectos diferentes; que se simplifican y radicalizan en la medida que el encarnado en Jos\u00e9 Gelbard y el propio Per\u00f3n, de retomar la senda de crecimiento relativamente aut\u00f3nomo emparentada con el primer peronismo aparece como inviable y buena parte de sus sostenedores se pliegan a una perspectiva regresiva y represora. La \u00abmisi\u00f3n\u00bb Ivanissevich y el rectorado de Ottalagano en la UBA fueron, ya en 1974, el pre\u00e1mbulo de las pol\u00edticas educativas y culturales de la dictadura. Los planes econ\u00f3micos de Celestino Rodrigo y luego de Adolfo Mondelli, se\u00f1alaron el comienzo de los intentos de imponer la \u00abeconom\u00eda de mercado\u00bb, que Mart\u00ednez de Hoz llevar\u00eda a cabo poco despu\u00e9s, ya en dictadura. La Triple A y otras organizaciones paramilitares iniciaron una masacre de militantes populares que el decreto del presidente interino Luder disponiendo la \u00abaniquilaci\u00f3n\u00bb de los \u00absubversivos\u00bb convirti\u00f3 en pol\u00edtica p\u00fablica.<\/p>\n<p>El antes y el despu\u00e9s de 1976 vinieron a articularse como parte de una embestida contra los trabajadores y las clases populares, la que rebas\u00f3 lo coyuntural para proyectarse en una perspectiva estrat\u00e9gica, que pretend\u00eda atacar a la \u00absubversi\u00f3n\u00bb no en sus efectos sino en sus causas, incluyendo al frente de estas \u00faltimas la existencia de una clase obrera numerosa, concentrada espacialmente, y con altos niveles de organizaci\u00f3n; a la que se pretende dispersar, debilitar y neutralizar en t\u00e9rminos pol\u00edticos e ideol\u00f3gicos. La dictadura no se instaura s\u00f3lo para realizar el plan del ministro de Econom\u00eda Mart\u00ednez de Hoz, sino que pretende realizar una \u00abreestructuraci\u00f3n\u00bb de la sociedad argentina en la que la pol\u00edtica econ\u00f3mica, la represi\u00f3n y la expansi\u00f3n de una concepci\u00f3n del mundo reaccionaria y \u00abdespolitizadora\u00bb se articulaban complejamente. Lo que el plan econ\u00f3mico tiene de destrucci\u00f3n de presupuestos objetivos para el desarrollo del movimiento obrero y otros sectores contestatarios, contribuy\u00f3 decisivamente a cumplir los objetivos pol\u00edticos y culturales de la dictadura. La destrucci\u00f3n violenta de cualquier forma de resistencia prest\u00f3 un clima de \u00abpaz social\u00bb indispensable para que medidas que iban de forma evidente contra los intereses de la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n lograran imponerse.<\/p>\n<p>Los apoyos y los silencios frente a estas pol\u00edticas llegaron mucho mas all\u00e1 del n\u00facleo liberal-conservador predispuesto desde el vamos a acoger con benepl\u00e1cito a los golpes militares, sin excluir a ninguno de los partidos pol\u00edticos con alguna significaci\u00f3n electoral. La dictadura fue activa desde el primer d\u00eda en promover una suerte de \u00abderechizaci\u00f3n\u00bb radical en el conjunto social, ejerciendo a un tiempo una pedagog\u00eda del terror (\u00abEl silencio es salud\u00bb, \u00ab\u00bfusted sabe donde est\u00e1 su hijo?), y la b\u00fasqueda consciente de activar impulsos autoritarios; actitudes ultraindividualistas y elementos conservadores del sentido com\u00fan tradicional. As\u00ed se generaron amplias cadenas de complacencia e incluso complicidad en los m\u00e1s variados \u00e1mbitos sociales.\u00a0\u00a0 Adem\u00e1s del \u00ab\u00e9xito\u00bb de una desmovilizaci\u00f3n general que s\u00f3lo se ir\u00eda revirtiendo con mucha lentitud, la coalici\u00f3n que dio sustento a la dictadura logr\u00f3 implantar la desvalorizaci\u00f3n de las pol\u00edticas de tipo \u00abpopulista\u00bb y de \u00abestado benefactor\u00bb; am\u00e9n del aislamiento pol\u00edtico y cultural de corrientes de izquierda radical, con las organizaciones armadas en primer t\u00e9rmino. Pueden se\u00f1alarse fracasos de la dictadura en varios de sus objetivos m\u00e1s espec\u00edficos, pero el capital concentrado y diversificado que se reforz\u00f3 ampliamente durante la dictadura, pas\u00f3 a constituir un dato permanente, y fue factor de poder fundamental en la posterior \u00abtransici\u00f3n a la democracia\u00bb.<\/p>\n<p>La conciencia de las clases subalternas qued\u00f3 marcada en profundidad, no s\u00f3lo por el terror, sino tambi\u00e9n por la adopci\u00f3n, incluso inconsciente, de ciertos postulados ideol\u00f3gicos predicados durante el \u00abProceso\u00bb.<\/p>\n<p>La repulsa generalizada a las pr\u00e1cticas de la dictadura y el desprestigio ilevantable de los militares en funci\u00f3n pol\u00edtica que sobrevinieron sobre todo de 1983 en adelante, con todo el valor que poseen, albergaron una evaluaci\u00f3n parcial y sesgada del proceso dictatorial. Se criticaron los m\u00e9todos de la represi\u00f3n, pero no siempre se comprendieron sus prop\u00f3sitos estrat\u00e9gicos; los resultados de la pol\u00edtica de Mart\u00ednez de Hoz, pero no las bases del discurso neoliberal y antiestatista. La impronta individualista, desvalorizadota de la militancia y la acci\u00f3n colectiva, se demostrar\u00eda persistente hasta nuestros d\u00edas. Todo se integr\u00f3 en una \u00abvisi\u00f3n del mundo\u00bb que vendr\u00eda a ser luego fuente fundamental del apoyo que recogieron las pol\u00edticas de \u00abreformas estructurales\u00bb de los 90&#8242;, las que pueden ser interpretadas como un \u00e9xito post mortem de la dictadura, en tanto que expresi\u00f3n de una reacci\u00f3n del gran capital cuyos caminos fueron allanados por el poder destructivo y de cooptaci\u00f3n desplegados por los verdugos de 1976.<\/p>\n<p>La superaci\u00f3n completa de las herencias econ\u00f3micas, pol\u00edticas y culturales del golpe de 1976 est\u00e1 todav\u00eda pendiente para la sociedad argentina. Y constituye una invitaci\u00f3n a vincular el repudio de la masacre con las apuestas a futuro.\u00a0 _____________________________________________ Servicio Informativo \u00abAlai-amlatina\u00bb Agencia Latinoamericana de Informacion &#8211; ALAI <a href=\"mailto:info@alainet.org\">info@alainet.org<\/a> URL: <a href=\"http:\/\/alainet.org\">http:\/\/alainet.org<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ALAI AMLATINA, 23\/03\/2006, Buenos Aires.-\u00a0 A treinta a\u00f1os del golpe de estado del 24 de marzo de 1976, una de las preguntas que debe plantearse es acerca de las razones que impulsaron a las FF.AA y sus aliados, no s\u00f3lo a dar el golpe, sino a desarrollar el tipo de pol\u00edticas que pusieron en pr\u00e1ctica.\u00a0\u00a0 Sin duda una v\u00eda de comprensi\u00f3n se encuentra en el contexto mundial de la \u00e9poca. 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La &quot;misi\u00f3n&quot; Ivanissevich y el rectorado de Ottalagano en la UBA fueron, ya en 1974, el pre\u00e1mbulo de las pol\u00edticas educativas y culturales de la dictadura. Los planes econ\u00f3micos de Celestino Rodrigo y luego de Adolfo Mondelli, se\u00f1alaron el comienzo de los intentos de imponer la &quot;econom\u00eda de mercado&quot;, que Mart\u00ednez de Hoz llevar\u00eda a cabo poco despu\u00e9s, ya en dictadura. 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