{"id":2645,"date":"2014-05-12T00:00:00","date_gmt":"2014-05-11T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2645"},"modified":"2020-02-19T10:05:41","modified_gmt":"2020-02-19T09:05:41","slug":"los-derechos-del-pasado-y-la-memoria-otra-visita-a-walter-benjamin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2645","title":{"rendered":"Los derechos del pasado y la memoria: otra visita a Walter Benjamin"},"content":{"rendered":"<p>(abril, 2014)<\/p>\n<p>En su Tesis de filosof\u00eda de la historia dice Benjamin, cr\u00edpticamente, que \u201cexiste una cita secreta entre las generaciones que fueron y la nuestra\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\">1<\/a> \u00a1Una cita secreta! Los conspiradores \u2013aunque tambi\u00e9n los amantes- se citan en secreto. Pero en este pensamiento de Benjamin, me temo, no hay lugar para la intriga. No es una cita pol\u00edtica ni estrat\u00e9gica ni diplom\u00e1tica. En rigor, tampoco es una cita er\u00f3tica. No es amor intergeneracional lo que se ventila aqu\u00ed. Es otro tipo de cita, como veremos; pero, en cualquier caso, \u00bfpor qu\u00e9 secreta? Creo que porque hay un punto de encuentro entre los dos tiempos \u2013el de los vivos y el de los muertos- que tiene que ser desvelado. El pasado encierra algo que nos oculta un velo de indiferencia (e ignorancia): una pretensi\u00f3n, una reclamaci\u00f3n, una advertencia tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>De ser as\u00ed, \u00bfd\u00f3nde ha de sernos desvelado todo ello? S\u00f3lo hay un lugar posible: en la conciencia moral del presente, en nuestra responsabilidad para con los que nos precedieron. Se trata, pues, de una cita a la que nos obliga no el deseo ni la utilidad ni el inter\u00e9s, sino otra cosa m\u00e1s honda y menos epid\u00e9rmica, y a veces hasta incomprensible: un cierto sentido del deber. Cuando uno debe hacer algo, puede que no lo haga, puede no hacerlo. No siempre hacemos lo que debemos; a veces, demasiadas veces incluso, nos desentendemos sencillamente. Es entonces cuando nos volvemos irresponsables. Si por tanto tenemos un deber para con el pasado es que somos, de alg\u00fan modo, responsables del pasado.<\/p>\n<p>Mas, \u00bfc\u00f3mo es ello posible?, \u00bfc\u00f3mo podemos ser responsables de lo que ocurri\u00f3 antes de nuestra propia existencia, de aquello en lo que no participamos, de lo que no tenemos culpa alguna? S\u00ed: tenemos una responsabilidad. Esta \u2013piensa Benjamin- no es otra que la de redimir el pasado.<\/p>\n<p>\u00a1Redimir el pasado! \u00bfAcaso no basta con conocerlo, estudiarlo, consignarlo? \u00bfNo es la historia \u2013descubierta, investigada, contada- suficiente tributo al pasado? No, no basta. Y Benjamin \u2013creo- tiene toda la raz\u00f3n. No basta con estudiar la historia. La ciencia de la historia \u2013o la historia como ciencia- objetiva el pasado, lo analiza, lo disecciona, pero lo trata como cosa muerta. Cuanto m\u00e1s, puede extraer ense\u00f1anzas para el presente o entender mejor el presente desentra\u00f1ando su g\u00e9nesis hist\u00f3rica. Ah\u00ed se acaban los lazos entre el pasado y el presente que establece la historiograf\u00eda. Benjamin no se conforma con eso, y a la perspectiva cient\u00edfica a\u00f1ade una profund\u00edsima mirada cosmopolita del mundo como realidad hist\u00f3rica. Desde esta posici\u00f3n, como ciudadano del mundo, dice que es preciso, adem\u00e1s, redimir el pasado. Pues bien, \u00bfde qu\u00e9 ha de ser redimido? S\u00f3lo queda una, y enseguida dir\u00e9 por qu\u00e9, a saber: de la injusticia. Y la injusticia ensancha el mundo y liga a la humanidad en un todo \u00fanico: el de las v\u00edctimas; v\u00edctimas que, en rigor, no conocen patria ni frontera. Por eso, la mirada redentora de Benjamin no puede ser s\u00f3lo pol\u00edtica, ni meramente patri\u00f3tica, sino cosmopolita. Redimir el pasado es redimir al hombre; es de alguna forma salvarlo \u2013liberarlo- de su propio pasado. La cita secreta entre las generaciones que fueron y la nuestra es \u2013y no puede dejar de ser- una cita moral.<\/p>\n<p>El pasado puede ser redimido de la injusticia porque \u00e9sta no debi\u00f3 ocurrir. La injusticia \u2013y esto es crucial- pudo no haber ocurrido, porque no fue necesaria. Por eso el pasado abre un horizonte de redenci\u00f3n al presente. La necesidad no puede redimirse, por mucha desgracia que provoque; lo arbitrario s\u00ed. Las leyes de la naturaleza golpean con mano de hierro y a menudo destruyen y arruinan vidas e ilusiones. Pero no agravian ni envilecen. La injusticia s\u00ed, porque es fruto de la libertad (o no es injusticia), enti\u00e9ndase: de la libertad de los que tienen poder para cometerla, a saber: un poder arbitrario. Un poder sin el freno correspondiente, sin el l\u00edmite preciso, sin contrapeso. Y sin castigo previsible: impune. Por eso su uso y abuso es cosa de quien lo ostenta, est\u00e1 a su arbitrio. Y puede, arbitraria y libremente, cometer injusticia. Aqu\u00ed est\u00e1 el problema: el pasado, en efecto, est\u00e1 lleno de v\u00edctimas del poder arbitrario, de pobres vencidos, oprimidos, explotados, humillados, cuando no muertos, por minor\u00edas privilegiadas y dominadoras. Las mismas que gobernaron el Estado y lo convirtieron tantas veces en una terrible maquinaria de coerci\u00f3n: el Estado de clase, pero tambi\u00e9n los Estados identitarios -el racista, el nazionalista, el confesional-, casi siempre con vocaciones imperialistas y\/o totalitarias. Si todo eso tambi\u00e9n fue necesario, si todo fue necesario, entonces Nietzsche tendr\u00eda raz\u00f3n y s\u00f3lo nos quedar\u00eda el amor fati y la aceptaci\u00f3n del destino.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote2sym\" name=\"sdfootnote2anc\">2<\/a> Pero la injusticia no est\u00e1 en la naturaleza de las cosas, no pertenece a la tierra sino a la libertad. Por lo tanto, pudo de hecho no haber sido lo que fue. Hay pues culpables e inocentes, verdugos y v\u00edctimas.<\/p>\n<p>Hacer justicia es redimir de todo ese sufrimiento. Y es un deber que nos reclama aqu\u00ed y ahora. Por eso \u2013sigue diciendo Benjamin-, a cada generaci\u00f3n presente, nos ha sido dada una \u201cfuerza mesi\u00e1nica sobre la que el pasado exige derechos\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote3sym\" name=\"sdfootnote3anc\">3<\/a> \u00a1Qu\u00e9 maravilloso pensamiento!: \u00a1los derechos del pasado! Y esos derechos \u00a1nos confieren una fuerza mesi\u00e1nica! Los vivos solemos hablar de los derechos en presente continuo: tenemos derechos ahora, y \u00e9stos siempre miran al futuro. La libertad de hacer, decir, poseer, es libertad de seguir haciendo, diciendo y poseyendo en el futuro. En un alarde proyectivo hemos llegado a concebir derechos de las generaciones futuras. Benjamin cambia la perspectiva y habla de una fuerza mesi\u00e1nica del presente sobre la que el pasado exige derechos:<\/p>\n<p>\u201cIgual que flores que tornan al sol su corola \u2013dice-, as\u00ed se empe\u00f1a lo que ha sido, por virtud de un secreto heliotropismo, en volverse hacia el sol que se levanta en el cielo de la historia\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote4sym\" name=\"sdfootnote4anc\">4<\/a><\/p>\n<p>Este cambio de perspectiva es, a mi entender, fundamental porque permite ligar pasado y futuro haciendo del presente un flujo bidireccional de aguas profundas, un Jetztseit cargado de compromiso y tambi\u00e9n de esperanza de transformaci\u00f3n: precisa y parad\u00f3jicamente, los derechos del pasado son el deber de nuestro tiempo por la sencilla raz\u00f3n de que nosotros \u2013aqu\u00ed y ahora- estamos ya exigiendo derechos de redenci\u00f3n a las generaciones futuras, pues tambi\u00e9n estamos sufriendo injusticia cuando esos derechos son violados. Exigimos al futuro lo mismo que el pasado nos exige a nosotros ahora. Todos miramos al mismo sol. La continuidad de la injusticia une a la humanidad en el tiempo, es una permanente apelaci\u00f3n a la conciencia de los vivos. Nos permite un reencuentro permanente y un permanente reconocimiento entre el pasado y el presente. Y nos los exige.<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>Pero Benjamin tiene tambi\u00e9n raz\u00f3n cuando dice que esa fuerza mesi\u00e1nica que nos ha sido dada es flaca. \u00bfPor qu\u00e9? Por muchas razones, sin duda, pero entre ellas porque depende de la memoria, y la memoria es flaca. Es preciso ejercitarla y mantenerla viva.<\/p>\n<p>Para ejercitar la memoria hist\u00f3rica y mantener vivo el recuerdo necesitamos, ante todo, superar el conformismo. Olvidar es una forma de aceptar el statu quo, de conformarse con lo dado, es una forma de resignaci\u00f3n. Y al contrario, mantener el recuerdo exige disciplina, trabajo. Y coraje tambi\u00e9n, por supuesto. Coraje para combatir, sobre todo, a los enterradores del pasado y a los expertos en legitimaci\u00f3n retrospectiva, empe\u00f1ados ambos en que las flores del pasado no tornen al sol su corola, en cubrir de nubes el cielo de la historia para que no brille su sol. La verdadera memoria hist\u00f3rica tiene que superar el olvido, pero tambi\u00e9n una determinada concepci\u00f3n del pasado. Enseguida lo veremos.<\/p>\n<p>Gramsci diferenci\u00f3 entre dos tipos de conformismo. Habl\u00f3, por un lado, de un conformismo racional propuesto \u201cdesde abajo\u201d. \u00c9ste era un conformismo compatible con la espontaneidad, la libertad y la individualidad, pues incorporaba una disciplina autoimpuesta: era un conformismo contra-hegem\u00f3nico, cr\u00edtico y revolucionario, el de un nuevo \u201chombre colectivo\u201d: el partido. Interesante idea \u2013la del conformismo militante- que ahora no toca discutir. En la presente argumentaci\u00f3n me importa m\u00e1s el conformismo contrario, el \u201cjesu\u00edtico\u201d, impuesto y autoritario. Gramsci lo define como un conformismo \u201cartificioso, ficticio, creado artificialmente para los intereses de un peque\u00f1o grupo o camarilla, no de una vanguardia\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote5sym\" name=\"sdfootnote5anc\">5<\/a> Pues bien, y a eso quer\u00eda llegar: curiosamente, este otro tipo de conformismo es compatible con la memoria. Pero con una memoria que fija el pasado y concluye: \u201cen realidad, siempre fue as\u00ed, siempre hubo dominadores y dominados\u201d. Como dir\u00eda Benjamin, este conformismo hace de la historia un \u201ctiempo homog\u00e9neo y vac\u00edo\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote6sym\" name=\"sdfootnote6anc\">6<\/a> Y su jesuitismo puede llegar incluso al refinamiento \u2013y a la crueldad disfrazada de realismo- cuando remata la primera conclusi\u00f3n con \u00e9sta otra: \u201ctodos los intentos de cambiar las cosas \u2013de redimir el pasado- fracasaron\u201d. Es un conformismo doblemente inmovilista: naturaliza el pasado inmortalizando las leyes de la dominaci\u00f3n y mata toda esperanza de transformaci\u00f3n social. O convierte la esperanza revolucionaria en ilusi\u00f3n. Claro que esta visi\u00f3n c\u00ednica de la historia tiene d\u00f3nde agarrarse, a saber: en la constancia y tenacidad de la propia dominaci\u00f3n: \u201cLos respectivos dominadores \u2013dice Benjamin- son los herederos de todos los que han vencido una vez\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote7sym\" name=\"sdfootnote7anc\">7<\/a> Las \u00e9lites rotan, se traspasan su herencia, se mantienen en el poder. Vencen una y otra vez. De hecho, concluye Benjamin, \u201ceste enemigo no ha cesado de vencer\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote8sym\" name=\"sdfootnote8anc\">8<\/a> Por eso no est\u00e1 de m\u00e1s recordar lo siguiente:<\/p>\n<p>\u201cLa empat\u00eda con el vencedor resulta siempre ventajosa para los dominadores de cada momento\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote9sym\" name=\"sdfootnote9anc\">9<\/a>.<\/p>\n<p>III<\/p>\n<p>Empatizar significa ponerse en el lugar del otro y, as\u00ed, poderlo comprender mejor. Empatizar con el vencedor significa, pues, adoptar la perspectiva de la victoria y la forma de sentir del vencedor, compartir su visi\u00f3n del mundo. Desde ese momento, el empatizador le est\u00e1 prestando un gran servicio al vencedor: legitimarlo. No s\u00f3lo consiente pasivamente con su victoria, sino que activamente la convierte en un bien, la hace buena. Obviamente, el servicio de legitimaci\u00f3n prestado es recompensado por el poder. A toda victoria de clase le acompa\u00f1a un peque\u00f1o ej\u00e9rcito de empatizadores consiguiendo su miserable prebenda, una corte de aduladores sacando partido, su peque\u00f1o partido, de la dominaci\u00f3n ajena. No son la \u00e9lite, pero comparten algunos de sus privilegios. Gramsci y Benjamin afilaron sus dardos contra la figura del intelectual como gran empatizador. Y no les faltaba raz\u00f3n: los intelectuales est\u00e1n en el centro del problema de la hegemon\u00eda. Pues es en el terreno de las ideas, en el de los bienes de cultura, donde se reproduce la lucha de clases entre dos formas de empatizaci\u00f3n: la hegem\u00f3nica (con el vencedor) y la contrahegem\u00f3nica (con el vencido). El intelectual no sabe \u2013ni en rigor puede- quedarse al margen. En la lucha de clases, no hay espacio para la neutralidad intelectual. Y esto afecta tambi\u00e9n a la concepci\u00f3n del pasado y la historia. Por eso dice Benjamin:<\/p>\n<p>\u201cArticular hist\u00f3ricamente lo pasado no significa conocerlo \u00abtal y como verdaderamente ha sido\u00bb. Significa adue\u00f1arse de un recuerdo tal y como relumbra en el instante de un peligro\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote10sym\" name=\"sdfootnote10anc\">10<\/a><\/p>\n<p>El mayor peligro, el que Benjamin y su generaci\u00f3n ten\u00edan encima, era el fascismo. Es la victoria total del vencedor y la derrota total del vencido. Es una victoria sin concesiones al vencido, sin piedad. Quiere su negaci\u00f3n absoluta: su inhabilitaci\u00f3n social, su exilio, si cabe: su exterminio. Pero toda victoria, sin llegar al paroxismo fascista, pone cadenas m\u00e1s o menos f\u00e9rreas a los derrotados y la historia est\u00e1 llena de ca\u00eddos en m\u00faltiples batallas. El peligro, mayor o menor, siempre est\u00e1 ah\u00ed. No hay m\u00e1s que mirar atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Es justamente lo que hace el \u00e1ngel de la historia. Como el Angelus Novus de Paul Klee, no cierra los ojos y mira hacia atr\u00e1s, hacia esa \u201ccat\u00e1strofe \u00fanica que amontona incansablemente ruina sobre ruina, arroj\u00e1ndolas a sus pies\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote11sym\" name=\"sdfootnote11anc\">11<\/a> Mira hacia atr\u00e1s porque no le interesa el para\u00edso que promete el hurac\u00e1n del progreso. Por eso \u201cle da la espalda\u201d al futuro mientras \u201clos montones de ruinas crecen ante \u00e9l hasta el cielo\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote12sym\" name=\"sdfootnote12anc\">12<\/a> No hay para\u00edso posible \u2013ni progreso real- sin redenci\u00f3n del pasado. Esta es la idea clave. El \u00e1ngel de la historia toma partido por los vencidos, por las v\u00edctimas. Los culpables, los verdugos, tienen que ser castigados. Fiat iustitia ne pereat mundus. Un mundo sin justicia es en realidad un infierno. De ah\u00ed tal vez el lenguaje religioso de Benjamin, el Angelus Novus, la redenci\u00f3n del pasado y el para\u00edso. Sin esa redenci\u00f3n, estamos condenados. Condenados al autoenga\u00f1o, a la frivolidad, al cinismo. Pero tambi\u00e9n a la condici\u00f3n servil \u2013conformista- y a la condici\u00f3n de v\u00edctimas. Tal vez sea esa la reflexi\u00f3n suspendida en la mirada perpleja y extraviada del \u00e1ngel nuevo de Klee.<\/p>\n<p>IV<\/p>\n<p>Pero mirar s\u00f3lo hacia atr\u00e1s nos hunde en el pesimismo y la nostalgia. El \u00e1ngel de la historia est\u00e1 paralizado, sobrecogido por la ruina acumulada ante sus ojos. Al darle tan radicalmente la espalda al futuro, carece tambi\u00e9n del \u201cdon de encender en lo pasado la chispa de la esperanza\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote13sym\" name=\"sdfootnote13anc\">13<\/a> La historia tiene su \u00e1ngel, su cielo y su sol. Pero para que \u00e9ste brille y las flores tornen hacia \u00e9l su corola, no basta con la mirada perpleja y paralizante del Angelus Novus. Porque \u2013y Benjamin mantiene su l\u00e9xico b\u00edblico-:<\/p>\n<p>\u201cEl Mes\u00edas no viene \u00fanicamente como redentor; viene como vencedor del Anticristo\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote14sym\" name=\"sdfootnote14anc\">14<\/a><\/p>\n<p>Y para ello, para vencer al mal, en el pasado hay que encontrar algo m\u00e1s que la ruina y la cat\u00e1strofe. Hay que buscar las cosas \u201cfinas y espirituales\u201d que est\u00e1n vivas en la historia de la lucha de clases. Pese a la acumulaci\u00f3n de derrotas, esas cosas siguen vivas, y el \u00e1ngel de la historia no parece tenerlas en cuenta. Est\u00e1n vivas \u2013escribe Benjamin- \u201ccomo confianza, como coraje, como humor, como astucia, como denuedo, y act\u00faan retroactivamente en la lejan\u00eda de los tiempos\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote15sym\" name=\"sdfootnote15anc\">15<\/a> Es preciso reapropiarse todo ese capital revolucionario, hacerlo presente, y romper el continuum de la historia. Como hizo Robespierre con Roma en el gran instante de peligro que fue la Revoluci\u00f3n francesa, convirti\u00e9ndola en \u201cuna Roma que retorna\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote16sym\" name=\"sdfootnote16anc\">16<\/a>.<\/p>\n<p>Esa \u201ctradici\u00f3n de los oprimidos\u201d que Benjamin quiere mantener viva contiene, en efecto, cosas espirituales; pero no todas son finas. Hay una que seguramente est\u00e1 en la base de esas otras cosas \u201cfinas y espirituales\u201d, del coraje y la astucia, del humor y el denuedo. Y Benjamin quiere rescatarla tambi\u00e9n, junto con el esp\u00edritu de sacrificio. Esa otra cosa espiritual es el odio. Una emoci\u00f3n que la clase obrera \u2013dice Benjamin- parece haber desaprendido en la escuela socialdem\u00f3crata a fuerza de aceptar el papel parcial de \u201credentora de generaciones futuras\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote17sym\" name=\"sdfootnote17anc\">17<\/a> La socialdemocracia de la II Internacional pareci\u00f3 haber negociado con la historia un pacto servil: ganar el bienestar futuro a cambio del olvido de la opresi\u00f3n pasada. Pareci\u00f3 haber cambiado lo material por lo espiritual. Mutatis mutandis, dicho sea al paso, es lo que ocurre con las llamadas transiciones pactadas desde reg\u00edmenes dictatoriales, sin exceptuar la celebrada transici\u00f3n espa\u00f1ola tras la muerte de Franco. Mas cuando las clases subalternas renuncian a su memoria de clase, sin la adecuada educaci\u00f3n sentimental, ocurre que se quedan hu\u00e9rfanas, pierden su identidad. La historia se vuelve entonces muda porque ya no es interpelada para que retorne. Se rompen los lazos entre el pasado y el futuro. El presente ya no es un Jetztzeit sino un tiempo homog\u00e9neo y vac\u00edo: est\u00e9ril. Y cuando llegue un nuevo \u201cinstante de peligro\u201d y los oprimidos \u2013es decir: los m\u00e1s vulnerables, los m\u00e1s castigados, los m\u00e1s desapoderados- vuelvan a odiar, porque lo har\u00e1n, porque la opresi\u00f3n y el privilegio son odiosos, se encontrar\u00e1n sin el repertorio hist\u00f3rico de clase que articulaba pol\u00edticamente los odios \u2013y el coraje, la astucia, el humor y el denuedo- de sus antepasados. Y ser\u00e1n nuevamente derrotados. Entre ese repertorio estaban sin duda el sindicato y el partido, que acabaron desle\u00eddos y paniaguados. Tal vez la bonanza pasajera les borr\u00f3 a dirigencia y militancia el recuerdo de las miserias pasadas.<\/p>\n<p>La vulnerabilidad y la injusticia han crecido en Espa\u00f1a de manera espantosa desde la crisis de 2008. Es evidente el nuevo \u201cinstante de peligro\u201d al que se enfrenta la sociedad espa\u00f1ola: un cambio de modelo social \u2013un nuevo r\u00e9gimen de explotaci\u00f3n- basado en la precariedad y la dualizaci\u00f3n, esto es: subempleo m\u00e1s desempleo masivo con recortes sociales dr\u00e1sticos, una fiscalidad antidemocr\u00e1tica y elevados niveles de desigualdad de renta y riqueza. Y nada parece poder parar este tsunami reaccionario. \u00bfTendr\u00e1 que ver con ello nuestra desmemoria?<\/p>\n<p>V<\/p>\n<p>Reivindicar el odio no parece muy bonito ni pol\u00edticamente muy correcto. A m\u00ed mismo me produce cierta incomodidad. Pero creo que hay que entender a Benjamin. Para empezar, el odio existe y ha estado siempre en el coraz\u00f3n de la lucha de clases. Muy especialmente han odiado y odian las clases dominantes, sobre todo cuando ven a sus s\u00fabditos sublevarse o amenazar con ello. El juramento olig\u00e1rquico en el mundo antiguo, que recuerda Arist\u00f3teles, rezaba as\u00ed: \u201cser\u00e9 hostil al pueblo [demos] y maquinar\u00e9 contra \u00e9l todo el mal [kak\u00f3n] que pueda\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote18sym\" name=\"sdfootnote18anc\">18<\/a> Y con odio clasista se reprimieron los intentos de las clases subalternas de escapar a la dominaci\u00f3n. El esclavo Espartaco crucific\u00f3 a un romano para mostrar a sus hombres lo que les esperaba. El romano Craso, en la victoria, crucific\u00f3 a seis mil esclavos, para que el mundo recordara. Es verdad que no s\u00f3lo hubo odio olig\u00e1rquico. Tambi\u00e9n hubo desprecio, a menudo asco, negaci\u00f3n siempre. A los ojos de las \u00e9lites, los pobres de abajo han sido siempre la plebecula, el populace imb\u00e9cile o la canalla. En esto ha habido una sorprendente continuidad hist\u00f3rica.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote19sym\" name=\"sdfootnote19anc\">19<\/a> Pero el odio ha tenido a la vez una dimensi\u00f3n emancipadora incuestionable. El odio a la opresi\u00f3n y la explotaci\u00f3n es en realidad una pasi\u00f3n muy democr\u00e1tica y muy plebeya, y los avances democr\u00e1ticos en la historia fueron alimentados por ese combustible emocional. El odio, aunque tambi\u00e9n la esperanza, es la pasi\u00f3n que respalda hist\u00f3ricamente el esp\u00edritu de rebeld\u00eda y la lucha por el derecho de los pueblos oprimidos. El demos ateniense, la plebs romana, el popolo medieval, la burgues\u00eda revolucionaria, el proletariado moderno\u2026, todos esos pueblos lucharon por su libertad combatiendo contra sus clases dominantes. En su c\u00e9lebre cap\u00edtulo IX de El pr\u00edncipe \u2013Del Principato Civile- Maquiavelo distingue entre los dos umori diversi de toda ciudad, el del pueblo, que \u201cdesea no ser dominado ni oprimido por los grandes\u201d y el de los grandes, cuyo deseo es \u201coprimir y dominar al pueblo\u201d. Dicho de otra forma, todo pueblo quiere vivir en libertad. Si hay pues clase dominante, siempre hay un pueblo que quiere escapar a la opresi\u00f3n, que lucha por el derecho y est\u00e1 en potencial disposici\u00f3n de rebelarse.<\/p>\n<p>A diferencia del resentimiento \u2013que es siempre resentimiento contra uno mismo- la rebeld\u00eda tiene esa dimensi\u00f3n universal y nos arranca de la soledad. Es pues solidaria, abierta, generosa. Es el \u201cmovimiento que subleva al individuo por la defensa de una dignidad com\u00fan a todos los hombres\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote20sym\" name=\"sdfootnote20anc\">20<\/a> En la rebeli\u00f3n el sujeto se trasciende a s\u00ed mismo en un movimiento colectivo, y la lucha se convierte en la \u201caventura de todos\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote21sym\" name=\"sdfootnote21anc\">21<\/a> Por eso puede firmar Camus su expresivo silogismo: \u201cJe me r\u00e9volte, donc nous sommes\u201d.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote22sym\" name=\"sdfootnote22anc\">22<\/a> La ira es particularista: nos enfurecemos con este individuo concreto por lo que quiera reprobable que haya hecho. Pero el odio puede dirigirse tambi\u00e9n contra lo gen\u00e9rico, contra la opresi\u00f3n en general y no s\u00f3lo contra este tirano en particular, contra la corrupci\u00f3n y no s\u00f3lo contra ese corrupto en particular, contra el privilegio y no s\u00f3lo contra este se\u00f1orito concreto.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote23sym\" name=\"sdfootnote23anc\">23<\/a> Por eso hay un odio republicano-democr\u00e1tico que es potencialmente emancipador y fraternal, porque es un odio a la opresi\u00f3n san phrase. Es, a mi entender, el que Benjamin quer\u00eda mantener vivo. Y el Mes\u00edas, desde luego, no ama al Anticristo que viene a vencer.<\/p>\n<p>Obviamente, todos queremos una sociedad arm\u00f3nica y reconciliada; y todos sabemos que la semilla del odio da un \u00e1rbol retorcido, f\u00e9rtil y con frutos amargos. La duda es si puede haber concordia sin justicia. Y justicia sin redenci\u00f3n del pasado.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> W. Benjamin, \u201cTesis de filosof\u00eda de la historia\u201d, ep\u00edgrafe 2; en W. Benjamin (1989), Discursos interrumpidos, I, trad. de J. Aguirre, Buenos Aires: Taurus, p. 178.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote2anc\" name=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Cfr. la magn\u00edfica lectura que hace Camus de esta consecuencia fundamental del nihilismo nietzscheano, en A. Camus (1951), L\u2019homme revolt\u00e9, Paris: Gallimard, pp. 99-102.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote3anc\" name=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Ibid.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote4anc\" name=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Op. cit., ep\u00edgrafe 4, p\u00e1g. 179.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote5anc\" name=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> A. Gramsci, Cuadernos de la C\u00e1rcel (1999), trad. Ana M. Palos, Tomo V, Tomo V, Cuaderno 14, $61, p. 148, M\u00e9xico: Era.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote6anc\" name=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> Op. cit., ep\u00edgrafe 14, p\u00e1g. 188.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote7anc\" name=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> Op. cit., ep\u00edgrafe 7, p\u00e1g. 181.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote8anc\" name=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> Op. cit., ep\u00edgrafe 6, p\u00e1g. 181.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote9anc\" name=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> Op. cit., ep\u00edgrafe 7, p\u00e1g. 181.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote10anc\" name=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> Op. cit., ep\u00edgrafe 6, p\u00e1g. 180.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote11anc\" name=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> Op. cit., ep\u00edgrafe 9, p\u00e1g. 183.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote12anc\" name=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> Ibid.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote13anc\" name=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> Op. cit., ep\u00edgrafe 6, pp. 180-1.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote14anc\" name=\"sdfootnote14sym\">14<\/a> Op. cit., ep\u00edgrafe 6, p\u00e1g. 180.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote15anc\" name=\"sdfootnote15sym\">15<\/a> Op. cit., ep\u00edgrafe 4, p\u00e1g. 179.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote16anc\" name=\"sdfootnote16sym\">16<\/a> Op. cit., ep\u00edgrafe 14, p\u00e1g. 188.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote17anc\" name=\"sdfootnote17sym\">17<\/a> Op. cit., ep\u00edgrafe 12, p\u00e1g. 186.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote18anc\" name=\"sdfootnote18sym\">18<\/a> Pol\u00edtica, 1310a.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote19anc\" name=\"sdfootnote19sym\">19<\/a> Cfr. A. de Francisco (2012), La mirada republicana, Madrid: La Catarata, pp. 154-162.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote20anc\" name=\"sdfootnote20sym\">20<\/a> Albert Camus (1951), L\u2019homme r\u00e9volt\u00e9, op. cit., p\u00e1g. 37.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote21anc\" name=\"sdfootnote21sym\">21<\/a> Albert Camus (1951), op. cit., p\u00e1g. 38.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote22anc\" name=\"sdfootnote22sym\">22<\/a> Ibid.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote23anc\" name=\"sdfootnote23sym\">23<\/a> Este matiz diferenciador entre ira y odio lo tomo de Arist\u00f3teles, Ret\u00f3rica, II, 4, 1382a.<\/p>\n<p>11<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p style='margin-bottom: 0cm;' align='JUSTIFY'>Para ejercitar la memoria hist\u00f3rica y mantener vivo el recuerdo necesitamos, ante todo, superar el conformismo. Olvidar es una forma de aceptar el statu quo, de conformarse con lo dado, es una forma de resignaci\u00f3n. Y al contrario, mantener el recuerdo exige disciplina, trabajo. Y coraje tambi\u00e9n, por supuesto. Coraje para combatir, sobre todo, a los enterradores del pasado y a los expertos en legitimaci\u00f3n retrospectiva, empe\u00f1ados ambos en que las flores del pasado no tornen al sol su corola, en cubrir de nubes el cielo de la historia para que no brille su sol. 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