{"id":271,"date":"2006-04-10T00:00:00","date_gmt":"2006-04-10T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=271"},"modified":"2020-02-14T12:25:03","modified_gmt":"2020-02-14T11:25:03","slug":"los-nuevos-espacios-de-lucha-el-movimiento-obrero-y-sus-posibilidades-para-el-siglo-xxi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=271","title":{"rendered":"Los nuevos espacios de lucha. El movimiento obrero y sus posibilidades para el siglo XXI"},"content":{"rendered":"<p>(Corriente Roja\/Espai Marx)<\/p>\n<p>No cabe ninguna duda de que nos encontramos, al menos en los pa\u00edses\u00a0 centrales del sistema capitalista, en plena transici\u00f3n entre el sistema de\u00a0 organizaci\u00f3n de la\u00a0 producci\u00f3n fordista y uno nuevo\u00a0 al que podemos\u00a0 calificar de post-fordista. Este hecho no excluye la convivencia del nuevo\u00a0 sistema, en las mismas metr\u00f3polis urbanas de los pa\u00edses desarrollados, con\u00a0 otros modelos como a\u00fan el fordista, y en algunos casos con formas de trabajo\u00a0 m\u00e1s similares a la semi-esclavitud. Utilizando t\u00e9rminos gramscianos\u00a0 podr\u00edamos decir que\u00a0 nos encontramos ante una segunda \u00abrevoluci\u00f3n pasiva\u00bb\u00a0 del capital -considerando como primera revoluci\u00f3n pasiva la implantaci\u00f3n del\u00a0 sistema taylor-fordista-.<\/p>\n<p>Si la primera de estas revoluciones llevadas a cabo por el capital ten\u00eda\u00a0 como claro objetivo evitar el peligro que para el propio sistema supon\u00eda que\u00a0 los nuevos trabajadores industriales -en su mayor\u00eda herederos del tipo de\u00a0 trabajo artesanal y deudos de un espec\u00edfico modelo de cultura proletaria-\u00a0 fueran capaces de controlar completamente el proceso productivo, esta\u00a0 segunda va directamente dirigida a acabar con toda la serie de casamatas\u00a0 defensivas conquistadas por el movimiento obrero durante largos a\u00f1os de\u00a0 lucha. Un movimiento obrero que hab\u00eda sabido responder a la ofensiva del\u00a0 modelo fordista: separaci\u00f3n entre ideaci\u00f3n, ejecuci\u00f3n y control,\u00a0 verticalidad, concentraci\u00f3n, extrema especializaci\u00f3n, gigantismo, etc., y\u00a0 que hab\u00eda hecho de el mismo lugar de la explotaci\u00f3n, la f\u00e1brica fordista,\u00a0 lugar privilegiado para la socializaci\u00f3n de experiencias y organizaci\u00f3n de\u00a0 las luchas.<\/p>\n<p>Si hay una ense\u00f1anza que el movimiento obrero debe tener clara a trav\u00e9s de\u00a0 su larga experiencia de lucha es la capacidad del capitalismo para adaptarse\u00a0 y para tratar de neutralizar al propio movimiento, bien con la cooptaci\u00f3n de\u00a0 las distintas direcciones, bien abordando distintos cambios en los modelos\u00a0 organizativos y en los procesos de producci\u00f3n. El objetivo \u00faltimo de todos\u00a0 estos cambios es siempre \u00abdisciplinar\u00bb al proletariado y moldear una clase\u00a0 obrera -d\u00f3cil y fragmentada a poder ser- que resulte id\u00f3nea para los planes\u00a0 de los explotadores. Ya en los albores de la organizaci\u00f3n fordista del\u00a0 trabajo se realizaban estudios, por parte de los capitalistas, sobre las\u00a0 costumbres y la vida cotidiana -incluso sexual- de los trabajadores, para\u00a0 tratar de adecuarlas al tipo de trabajo simple y repetitivo propio de la\u00a0 \u00e9poca.<\/p>\n<p>Partiendo del reconocimiento de la centralidad de la contradicci\u00f3n\u00a0 capital-trabajo, no debemos en ning\u00fan momento caer en la tentaci\u00f3n de\u00a0 descalificar, o de calificar de revisionistas, aquellos an\u00e1lisis que\u00a0 intentan describir cuales son los cambios que han ocurrido en la morfolog\u00eda\u00a0 del capitalismo y su correspondiente correlato en el movimiento obrero.\u00a0 Deberemos, al contrario, ser muy cr\u00edticos con aquellos que pretenden\u00a0 convencernos de que, obviando el uso de una herramienta tan fundamental como\u00a0 el materialismo hist\u00f3rico y cayendo en una suerte de \u00abpresentismo\u00bb,\u00a0 nada ha\u00a0 cambiado y nos encontramos ante un capitalismo y una clase obrera que\u00a0 contienen las mismas caracter\u00edsticas y posibilidades que las existentes a\u00a0 principios del siglo XX. En esta falta de comprensi\u00f3n de la ofensiva\u00a0 capitalista, m\u00e1s que en la traici\u00f3n de las direcciones, que la habido, y en\u00a0 la falta de an\u00e1lisis y de alternativas ante ella, se halla la base gen\u00e9tica\u00a0 de la profunda crisis en la que se encuentra sumido el movimiento obrero y\u00a0 la izquierda en general.<\/p>\n<p>Solo sabiendo valorar cuales son las nuevas reglas y el nuevo terreno de\u00a0 juego que ha construido el capitalismo, y la composici\u00f3n y necesidades de la\u00a0 nueva clase obrera, seremos capaces de encontrar respuestas adecuadas y\u00a0 eficaces.<\/p>\n<p>Debemos comprender, tambi\u00e9n, que el viejo modelo de grandes f\u00e1bricas -y de\u00a0 grandes ciudades industriales- est\u00e1 en pleno proceso de liquidaci\u00f3n y que\u00a0 -seguramente- este proceso ser\u00e1 inevitable. En esta nueva ofensiva\u00a0 capitalista nos encontramos con un cambio cualitativo fundamental que marca\u00a0 tanto su propia existencia como la posibilidad de enfrentarlo. Mientras que\u00a0 en la \u00e9poca taylor-fordista hab\u00eda una separaci\u00f3n notablemente impermeable\u00a0 entre trabajo y vida cotidiana; el trabajo quedaba fundamentalmente\u00a0 encerrado en los l\u00edmites de la f\u00e1brica, que quedaba as\u00ed constituida en\u00a0 territorio preferente para la lucha, en la nueva fase, en esta segunda\u00a0 \u00abrevoluci\u00f3n pasiva\u00bb del capitalismo, la explotaci\u00f3n se extiende a todos los\u00a0 \u00e1mbitos de la vida de los trabajadores.<\/p>\n<p>Esta percepci\u00f3n de una explotaci\u00f3n m\u00e1s global y asfixiante, junto a\u00a0 fen\u00f3menos m\u00e1s recientes como un proceso cada vez m\u00e1s intenso de\u00a0 proletarizaci\u00f3n\u00a0 de una gran parte de la aristocracia salarial y de sectores\u00a0 cada vez m\u00e1s amplios ocupados en el uso de las nuevas tecnolog\u00edas, y el\u00a0 consiguiente proceso de polarizaci\u00f3n social que hace cada vez m\u00e1s evidente\u00a0 el car\u00e1cter regresivo del sistema capitalista, parecen presentarnos unas\u00a0 condiciones objetivas m\u00e1s que optimistas para la labor de las organizaciones\u00a0 de izquierda. Es en el plano subjetivo\u00a0 en el que las cosas parecen estar\u00a0 m\u00e1s complicadas. En este campo el proceso intenso de deconstrucci\u00f3n llevado\u00a0 a cabo por el capitalismo parece haber tenido un \u00e9xito notable y podemos\u00a0 afirmar que nos encontramos con un proletariado que tiene por delante un\u00a0 largo proceso constituyente, con un proletariado que\u00a0 presenta m\u00e1s\u00a0 semejanzas, por ejemplo, con el que pod\u00edamos contemplar en los a\u00f1os 40 del\u00a0 siglo XIX\u00a0 que con el de la misma d\u00e9cada del pasado siglo.<\/p>\n<p>La tarea\u00a0\u00a0 posible y necesaria desde el viejo movimiento obrero debe estar\u00a0 centrada en la transmisi\u00f3n de todas las buenas experiencias acumuladas, esta\u00a0 ser\u00e1 la clave para la construcci\u00f3n de una nueva cultura proletaria. Esta\u00a0 cultura no podr\u00e1 ser de ning\u00fan modo\u00a0 una creaci\u00f3n ex\u00ad-novo, o una mera\u00a0 copia, sin actualizar, de formas de resistencia y lucha que se muestran en\u00a0 nuestros d\u00edas ineficaces para enfrentar la m\u00e1quina global capitalista. Este\u00a0 conocimiento y bagaje de experiencia, pueden servir, fundamentalmente, entre\u00a0 otras cosas, para evitar fen\u00f3menos como la naturalizaci\u00f3n en la mente de los\u00a0 j\u00f3venes de la actual estructura del mercado de trabajo. Trabajadores que no\u00a0 han conocido otro modelo que el que actualmente les explota, no deben de\u00a0 ning\u00fan modo aceptar las condiciones laborales a\u00a0 las que se ven sometidos\u00a0 como las \u00fanicas posibles. Es necesario que entiendan que la basura que les\u00a0 ofrecen no es trabajo. El trabajo es otra cosa.<\/p>\n<p>La posibilidad de un movimiento obrero que intent\u00e9 recuperar una hegemon\u00eda\u00a0 que pudiera parecer de manera definitiva del lado del capital, solo ser\u00e1\u00a0 factible a trav\u00e9s de un largo proceso de toma de conciencia de los j\u00f3venes\u00a0 trabajadores que son los que sufren de una manera m\u00e1s cruda la explotaci\u00f3n.\u00a0 Una revoluci\u00f3n del capitalismo que ha conseguido instaurar la incertidumbre\u00a0 y la zozobra en un mercado de trabajo en el que la anterior fase todo era\u00a0 estabilidad y seguridad, solo podr\u00e1 ser contestada\u00a0 a partir de la no\u00a0 aceptaci\u00f3n,\u00a0 como algo normal, de los contratos temporales y precarios, de\u00a0 la movilidad geogr\u00e1fica y, en definitiva, de la explotaci\u00f3n misma. En suma,\u00a0 el rechazo del modelo antropol\u00f3gico que pretende el capitalismo que los\u00a0 j\u00f3venes trabajadores asuman podr\u00e1 solo ser el elemento constituyente en el\u00a0 proceso de toma de conciencia hacia la recomposici\u00f3n de clase.<\/p>\n<p>La necesidad de la defensa de las conquistas de la verdadera especie en\u00a0 extinci\u00f3n que constituyen los trabajadores fijos y con derechos, no puede\u00a0 confundirnos y hacernos pensar que alg\u00fan puntual triunfo en estas luchas\u00a0 puede suponer el punto de inflexi\u00f3n que haga pasar al movimiento a la\u00a0 ofensiva.\u00a0 El plan de \u00abhomogeneizaci\u00f3n\u00bb del mercado laboral por parte del\u00a0 capital se nos muestra bien evidente. De un modo \u00abduro\u00bb,\u00a0 por medio de\u00a0 cierres patronales o deslocalizaciones, o de un\u00a0 modo m\u00e1s \u00abblando\u00bb a trav\u00e9s\u00a0 de prejubilaciones e incentivos. El objetivo esta bien claro: terminar con\u00a0 el obrero con derechos y sustituirlo, en todos los sectores, por\u00a0 trabajadores precarios y adaptables. No nos enga\u00f1emos, este proceso ser\u00e1\u00a0 irreversible y en muchos sectores est\u00e1 a punto de ser completado.<\/p>\n<p>Nos encontramos ante unas nuevas condiciones que tienden a hacer al\u00a0 \u00abejercito de reserva\u00bb como la parte m\u00e1s importante cuantitativamente del\u00a0 proletariado y que tienden a difuminar cada vez m\u00e1s la diferencia entre\u00a0 activos y parados: la movilidad entre ambas categor\u00edas se hace cada vez m\u00e1s\u00a0 din\u00e1mica e imposibilita el autoreconocimiento en alguna de las dos\u00a0 situaciones. Unas condiciones que implican, tambi\u00e9n, una degradaci\u00f3n cada\u00a0 vez mayor del espacio urbano y medioambiental y que suponen la\u00a0 mercantilizaci\u00f3n de todos los aspectos de la vida y el desmantelamiento de\u00a0 todos los servicios sociales.<\/p>\n<p>Frente a todo esto nos hallamos con una acuciante necesidad de\u00a0 representaci\u00f3n pol\u00edtica del trabajo, una necesidad de representaci\u00f3n que es,\u00a0 desgraciadamente, inversamente proporcional a la percepci\u00f3n del comunismo\u00a0 como elemento liberador por parte de las masas proletarias. Nos enfrentamos\u00a0 a un largo camino que debemos abordar procurando, en primer t\u00e9rmino,\u00a0 reanudar el nexo entre pol\u00edtica y clase, hacerlo pacientemente y aprendiendo\u00a0 de las propias experiencias que vaya inventando y reinventando el propio\u00a0 movimiento. No podemos constre\u00f1ir la capacidad de respuesta a los \u00e1mbitos\u00a0 correspondientes a la anterior fase de luchas. No podemos tampoco\u00a0 descalificar las luchas que tildemos como \u00abciudadanas\u00bb. Nuestra tarea deber\u00e1\u00a0 ser, bien al contrario, la de ligar estas luchas con las puramente obreras.\u00a0 La extensi\u00f3n de la explotaci\u00f3n a todas los \u00e1mbitos de la vida permite la\u00a0 respuesta, tambi\u00e9n, en cada vez unos escenarios m\u00e1s amplios y diversos.<\/p>\n<p>Seamos optimistas, en el camino de la recomposici\u00f3n del bloque social\u00a0 antagonista nos encontramos con se\u00f1ales que nos muestran que la resistencia\u00a0 al capitalismo es posible y que ante un escenario de agresi\u00f3n global, la\u00a0 resistencia\u00a0 y la lucha del movimiento obrero deben asumir el cambio y\u00a0 aprender de las nuevas formas de organizaci\u00f3n. Las cada vez m\u00e1s intensas\u00a0 luchas de los precarios y otras muchas luchas sociales expresadas de un modo\u00a0 que no podemos calificar \u00abortodoxamente\u00bb de obrero, como las ocupaciones de\u00a0 casas, por un salario social garantizado, la lucha contra las antenas de\u00a0 telefon\u00eda m\u00f3vil, contra las empresas contaminantes o la reciente y pujante\u00a0 lucha social contra los parqu\u00edmetros en Madrid, se\u00f1alan un camino para la\u00a0 reflexi\u00f3n y la acci\u00f3n para las organizaciones tanto sindicales como\u00a0 pol\u00edticas de la izquierda revolucionaria. En todas estas luchas el escenario\u00a0 ideal ser\u00eda en el que cada una de ellas proporcionase la constituci\u00f3n de un\u00a0 espacio estable que les diese continuidad. Por desgracia, parece que este\u00a0 hecho, por el momento, solo se da en contadas excepciones. De todos modos,\u00a0 no olvidemos que,\u00a0 cada lucha, aunque no se traduzca en una victoria o en la\u00a0 organizaci\u00f3n estable de los y las que han participado en ella, crea un poso\u00a0 de subjetividad que en un momento dado puede producir un cambio cualitativo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Corriente Roja\/Espai Marx) <\/p>\n<p>No cabe ninguna duda de que nos encontramos, al menos en los pa\u00edses  centrales del sistema capitalista, en plena transici\u00f3n entre el sistema de  organizaci\u00f3n de la  producci\u00f3n fordista y uno nuevo  al que podemos  calificar de post-fordista. Este hecho no excluye la convivencia del nuevo  sistema, en las mismas metr\u00f3polis urbanas de los pa\u00edses desarrollados, con  otros modelos como a\u00fan el fordista, y en algunos casos con formas de trabajo  m\u00e1s similares a la semi-esclavitud. 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