{"id":274,"date":"2006-04-10T00:00:00","date_gmt":"2006-04-10T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=274"},"modified":"2020-02-14T12:22:14","modified_gmt":"2020-02-14T11:22:14","slug":"la-pregunta-como-queda-el-imperio-despues-de-la-invasion-en-irak","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=274","title":{"rendered":"La Pregunta: \u00bfC\u00f3mo queda el Imperio despu\u00e9s de la invasi\u00f3n en Irak?"},"content":{"rendered":"<p>Antes de nada, nos interesa aqu\u00ed definir el cuadro geopol\u00edtico que se ha venido presentando en esta primera d\u00e9cada del siglo XXI. Para proceder a esta definici\u00f3n, t\u00f3mese como clave los eventos de Seattle, int\u00e9ntese comprender c\u00f3mo de aquellas luchas contra la mundializaci\u00f3n neoliberal (puesta en acto por un capitalismo que hab\u00eda triunfado sobre la gesti\u00f3n sovi\u00e9tica del capital y, consecuentemente, unificado el mundo bajo el propio mando) se llega hasta el 15 de febrero de 2003, cuando 110 millones de personas, una multitud por la paz, se oponen al diktat de las potencias occidentales imperiales contra Irak: el cuadro geopol\u00edtico no podr\u00e1 ser definido aqu\u00ed m\u00e1s que a partir de la crisis (es decir, del enfrentamiento) de las superpotencias que act\u00faan en la globalidad, es decir, el imperio y las multitudes. Desde esta perspectiva, est\u00e1 claro que el sistema soberano del Imperio es dual, y que solamente podr\u00e1 ser definido considerando la dial\u00e9ctica que pone en una relaci\u00f3n destructiva y\/o constructiva a las multitudes y al soberano: comencemos entonces por definir al soberano y c\u00f3mo acosa su acci\u00f3n.<\/p>\n<p>El soberano ha declarado su estrategia. Su t\u00e1ctica es discutida todos los d\u00edas por la denominada opini\u00f3n p\u00fablica, propagada y contrastada, pero a\u00fan as\u00ed est\u00e1 bien atada. El primer objetivo estrat\u00e9gico ha consistido en hacer madurar la crisis de las instituciones del viejo orden internacional. Si el soberano imperial quiere gobernar la globalizaci\u00f3n, debe de hecho privar a la Organizaci\u00f3n de Naciones Unidas de toda capacidad pol\u00edtica y jur\u00eddica efectiva. Cuando al final de la segunda guerra mundial se cre\u00f3 la ONU, conflu\u00edan en ella la aspiracion ilumin\u00edstica a un gobierno cosmopolita y al dise\u00f1o democr\u00e1tico de los Estados que hab\u00edan liderado y ganado la guerra antifascista. Las Naciones Unidas parecieron poder constituir tanto el n\u00facleo de un futuro Estado mundial como el dispositivo gobernativo que preparase su realizaci\u00f3n. Todo esto ha terminado en el \u00faltimo medio siglo aproximadamente. Implicadas en la Guerra Fr\u00eda y neutralizadas por su incapacidad de romper con los mecanismos burocr\u00e1ticos que se hab\u00edan afirmado en su interior, bloqueando toda exigencia de renovaci\u00f3n, con la ca\u00edda del orden bipolar las Naciones Unidas han ca\u00eddo a su vez bajo el dominio de la \u00fanica superpotencia imperial residual. La hegemon\u00eda estadounidense en la ONU se ha hecho pesad\u00edsima. La ONU se ha convertido en el lugar donde la hegemon\u00eda unilateral de Estados Unidos ha podido jugar mejor su juego. Y es tambi\u00e9n, parad\u00f3jicamente, el lugar donde menos se ha podido expresar una imaginaci\u00f3n de poder adecuada a la globalizaci\u00f3n. Actualmente es clara y violentamente activa la voluntad estadounidense de liquidar a la ONU despu\u00e9s de la imprevista derrota diplom\u00e1tica sufrida en el momento de la declaraci\u00f3n de la segunda guerra iraqu\u00ed. Ahora se trata de comprender cu\u00e1les ser\u00e1n las formas en que se organizar\u00e1 esta voluntad.<\/p>\n<p>Pero para considerar el cuadro actual pos-guerra contra Irak es preciso, tras haber subrayado la crisis de la ONU, recordar en segundo lugar que, a partir del final de la Guerra Fr\u00eda, el soberano capitalista estadounidense de todos modos comenz\u00f3 a penetrar en las tierras del ex-enemigo, a desplazar y redefinir los l\u00edmites, a organizar una gran red de control, \u00fanica en el mundo. Las pol\u00edticas de contenci\u00f3n del mundo occidental respecto a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica han sido ahora rele\u00eddas en t\u00e9rminos de un roll back que no ten\u00eda nada de abstracto, sino que consist\u00eda m\u00e1s bien en la construcci\u00f3n de bases militares en territorios de la ex-Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, un proceso de infiltraci\u00f3n militar antes que ideol\u00f3gica y humanitaria. Por lo tanto, la misi\u00f3n civilizatoria se hab\u00eda agotado muy r\u00e1pido\u2026 la penetraci\u00f3n imperial de Estados Unidos se presentaba en t\u00e9rminos precisos, no equ\u00edvocos: ahora, en una d\u00e9cada, es como una gran media luna del mando imperial la que se extiende de Medio Oriente a Corea del Norte atravesando los territorios ex-sovi\u00e9ticos de Asia central, con un ahondamiento austral de bases estrat\u00e9gicas (Filipinas y Australia).<\/p>\n<p>De este modo, se ha configurado un horizonte pol\u00edtico nuevo y global. El soberano ha asumido un papel imperial. Un enorme poder militar se despliega por el mundo. La operaci\u00f3n est\u00e1, sin embargo, todav\u00eda inconclusa. Existen zonas con relevancia estatal y aspiraciones globales que ni est\u00e1n ni podr\u00e1n estar nunca incluidas en el r\u00e9gimen imperial. Por consiguiente se tratar\u00e1, por parte del poder imperial, de volver fr\u00e1giles estas potencias, de encerrarlas en su \u201cdisposici\u00f3n zonal\u201d y\/o \u201ccontinental\u201d, as\u00ed como de integrarlas eventualmente en una estructura jer\u00e1rquica con el fin de controlarlas de forma segura y eficaz. Se trata sobre todo de las tres grandes potencias que, en el flujo geopol\u00edtico imperial, no pueden ser anuladas y que, antes o despu\u00e9s, podr\u00edan constituir un peligro: Europa, Rusia y China. Obviamente, la voluntad hegem\u00f3nica y el proyecto estrat\u00e9gico del soberano imperial estadounidense preven bajo presi\u00f3n a estas tres potencias: as\u00ed, la guerra iraqu\u00ed ha atacado directamente la posibilidad de existencia de la potencia industrial europea, arrebat\u00e1ndole todav\u00eda m\u00e1s el control de las fuentes energ\u00e9ticas; la designaci\u00f3n de Ir\u00e1n como \u201cEstado canalla\u201d expande la amenaza imperial en el bajo vientre asi\u00e1tico de Rusia; el aislamiento y la represi\u00f3n de una eventual amenaza nuclear proveniente de Corea del Norte debilita el flanco de toda pol\u00edtica de la potencia china. Las perspectivas geopol\u00edticas y los instrumentos del poder imperial se definen as\u00ed de forma plena: el proyecto de guerra preventiva, cuya concepci\u00f3n precede al 11 de septiembre, se ve aqu\u00ed acelerado; los procesos de jerarquizaci\u00f3n, segmentaci\u00f3n y de aislamiento eventual de mundos continentales alternativos se ven aqu\u00ed afirmados definitivamente. Tras la guerra iraqu\u00ed ya no existe la posibilidad de considerar el programa imperial como un programa aleatorio en las formas y particularmente intenso en el tiempo. El poder mundial no se comparte con nadie y la Am\u00e9rica posterior al 11 de septiembre parece haber elegido definitivamente la v\u00eda de la organizaci\u00f3n unilateral del orden global, liquidando de esta forma a sus partners, subordinando y articulando la alianza con ellos siempre dentro de \u201ccooperaciones voluntariosas\u201d diversas y contingentes. La OTAN y las otras organizaciones\/alianzas militares ya no resultan \u00fatiles al soberano imperial \u2014pues podr\u00edan influir en la toma de decisiones, aportando as\u00ed sus exigencias aleatorias a la perspectiva hegem\u00f3nica en el choque contra los globalistas.<\/p>\n<p>Tras el 11 de septiembre, con la preparaci\u00f3n y el desarrollo de las guerras afgana e iraqu\u00ed se afirm\u00f3 el unilateralismo norteamericano. Como hemos visto, este nuevo dispositivo ha generado consecuencias geopol\u00edticas y ha producido un reordenamiento geoestrat\u00e9gico fundamental. Este reordenamiento, confirmado con el final de la guerra iraqu\u00ed, se ha dise\u00f1ado en torno a tres elementos, que intentaremos describir a continuaci\u00f3n. Se trata de dispositivos en s\u00ed mismos cr\u00edticos: en el momento en que se configuran nuevas posibilidades de ruptura, al mismo tiempo \u00e9stas cubren y mistifican viejas fracturas no resueltas.<\/p>\n<p>Un primer elemento del reordenamiento geoestrat\u00e9gico consiste en la reorganizaci\u00f3n regional y jer\u00e1rquica de las potencias mundiales. El Grupo de los 8 (G8) ya no se configura como un encuentro entre pares, sino como una corte con un primus inter pares. El orden imperial apuesta a gobernar mediante unidades y filtros regionales. Su mando se despliega en una relaci\u00f3n jer\u00e1rquica. La situaci\u00f3n sigue estando ciertamente abierta: as\u00ed al menos resulta oportuno considerarla si, en nuestra aproximaci\u00f3n, tenemos en cuenta el car\u00e1cter intempestivo a menudo presente en las relaciones de fuerza geopol\u00edticas y en la realizaci\u00f3n efectiva de las tensiones normativas de la pol\u00edtica internacional. Las unidades regionales pueden constituir de hecho elementos de contradicci\u00f3n respecto a la unidad jer\u00e1rquica del orden geopol\u00edtico y del mando soberano imperial. Que coincidan el nuevo orden geopol\u00edtico y el imperial es puesto en duda de hecho por algunos protagonistas pol\u00edticos y econ\u00f3micos del proceso. Es en esta perspectiva en la que, por ejemplo, se valoran las oscilaciones de la voluntad pol\u00edtica contradictoria de la Uni\u00f3n Europea, unas veces abierta a la alianza atl\u00e1ntica hacia los Estados Unidos y otras a la perspectiva de la unificaci\u00f3n continental con Rusia. Es aqu\u00ed donde el mundo ex-sovi\u00e9tico en ocasiones se dispone al acuerdo con el v\u00e9rtice imperial mientras que en otras intenta compactaciones internas y alianzas europeas, siguiendo viejas l\u00edneas geopol\u00edticas que parecen mantener su fuerza propulsiva. Y en este cuadro es donde se desarrollan, como se ha dicho, los extra\u00f1os experimentos chinos de \u201cdemocracia de las clases medias\u201d y las curiosas experimentaciones de una \u201cglobalizaci\u00f3n autocentrada\u201d. Pero este impulso regional en el marco del reordenamiento estrat\u00e9gico del orden imperial no se afirma solamente en las pol\u00edticas y en la acci\u00f3n econ\u00f3mica de los grandes centros continentales sino que encuentra tambi\u00e9n correspondencias en Am\u00e9rica Latina, all\u00ed donde se producen experimentos de autonom\u00eda regional, sobre todo en torno a Brasil. Y adem\u00e1s, \u00bfse puede imaginar un reordenamiento estrat\u00e9gico de las zonas mediorientales fuera de la organizaci\u00f3n de un poder regional?<\/p>\n<p>Un segundo elemento hace referencia a la crisis que ha golpeado y sigue golpeando a las aristocracias multinacionales del orden imperial. Cuando hablamos de aristocracias queremos decir las \u00e9lites o bien las agencias capitalistas que gestionan empresas multinacionales o administraciones de Estados nacionales. No se trata por lo tanto de rupturas que impliquen s\u00f3lo a figuras estatales, como en el primer caso considerado. Se trata de fracturas debidas a conflictos (de inter\u00e9s econ\u00f3mico-pol\u00edtico) entre fracciones de la clase capitalista mundial y que, tras ciertos estremecimientos cada vez m\u00e1s frecuentes, han surgido sobre todo en torno al conflicto iraqu\u00ed. Vista desde esta perspectiva, la crisis aristocr\u00e1tica no se refiere por lo tanto s\u00f3lo a las clases pol\u00edticas, sino que atraviesa y afecta al cuadro global de las relaciones productivas en t\u00e9rminos a veces muy pesados. Se va de un desamor gen\u00e9rico respecto al soberano norteamericano al conflicto en materia comercial, de la competencia financiera al intento de afirmar una alternativa monetaria respecto al d\u00f3lar. Del 11 de septiembre a la segunda guerra del Golfo se ha puesto de manifiesto de forma dram\u00e1tica el relajarse, o bien el disolverse, de las relaciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas entre las aristocracias mundiales del capitalismo, de tal manera que la opini\u00f3n p\u00fablica ha podido reflexionar sobre la extensi\u00f3n y la intensidad de esta fractura. Pero la crisis aristocr\u00e1tica, que provoca mayores consecuencias en el horizonte geopol\u00edtico, es la que afecta a la convenci\u00f3n monetaria. El pasaje del Euro d\u00e9bil al Euro fuerte, la primera agresi\u00f3n del Euro contra el D\u00f3lar en el terreno de su cualificaci\u00f3n como moneda de reserva y de numerario del comercio internacional, representa una mina m\u00f3vil y constituye un problema que debe ser resuelto de alg\u00fan modo desde el punto de vista imperial.<\/p>\n<p>El tercer elemento hace referencia al telos mismo, es decir, a los fines y las formas en las que el orden imperial podr\u00e1 constituirse y legitimarse. Asistimos aqu\u00ed a un juego tan extra\u00f1o como feroz en torno al tema de la governanza global y de la seguridad mundial. El predominio norteamericano en el orden global se ha impuesto de hecho en t\u00e9rminos militares, pero el predominio militar no basta para garantizar el orden mundial. El dinero es al menos igualmente importante: Estados Unidos no conseguir\u00e1 nunca imponer su mando unilateral si no logra establecer un acuerdo con las otras potencias financieras del planeta. Pero este acuerdo resulta dif\u00edcil \u2014imposible mientras el unilateralismo norteamericano no sea atenuado o derrotado. Por otra parte, la seguridad mundial nunca ser\u00e1 posible sin que se asegure el desarrollo econ\u00f3mico de los pa\u00edses m\u00e1s pobres. Tambi\u00e9n \u00e9sta constituye una condici\u00f3n fundamental, no menos esencial que las otras propuestas por las aristocracias para el mantenimiento de la paz social. Debemos recordar aqu\u00ed que en la segunda mitad del siglo XX la globalizaci\u00f3n fue impuesta por las luchas obreras y las luchas anticoloniales: nadie est\u00e1 interesado ya en volver atr\u00e1s. Pero m\u00e1s all\u00e1 de este destino imposible, existen contradicciones que afectan al mismo tiempo a los puntos m\u00e1s altos y a los m\u00e1s bajos del reordenamiento geopol\u00edtico global en torno, como precisamente dec\u00edamos, a los temas de la seguridad y del desarrollo: Estados Unidos no puede continuar ejercitando la fuerza sin el dinero; los pueblos relegados al fondo de la escala mundial de la producci\u00f3n no pueden proporcionar seguridad al mundo sin desarrollo. Evidentemente, no son s\u00f3lo los factores econ\u00f3micos los que importan aqu\u00ed: son factores de equilibrio, son factores de desarrollo los \u00fanicos que pueden permitirnos evitar escenarios-cat\u00e1strofe tanto en los niveles m\u00e1s elevados como en los m\u00e1s bajos del orden global. Y si queda fuera de toda duda que los norteamericanos detentan las claves de la industria del futuro (la electr\u00f3nica y la biotecnolog\u00eda), no es menos cierto que su econom\u00eda sufre un d\u00e9ficit inmenso. Y si bien es verdad que los pa\u00edses m\u00e1s pobres se han visto embestidos por procesos de mayor desigualdad todav\u00eda, no es menos cierto que todos esos sufrimientos podr\u00edan ser transformados en potencia productiva s\u00f3lo con que les llegara un flujo adecuado de inversiones. Efectivamente los fines de la globalizaci\u00f3n y las formas de la geopol\u00edtica actual se ven sometidas a una discusi\u00f3n radical.<\/p>\n<p>La segunda guerra del Golfo ha desplazado completa y definitivamente el terreno de la legitimaci\u00f3n del Imperio: la legitimaci\u00f3n se proyecta hacia la guerra. Tras la segunda guerra del Golfo el Imperio se ha legitimado mediante la guerra preventiva. La pol\u00edtica se ha convertido en la continuaci\u00f3n de la guerra bajo otras formas. De ser un producto y una continuaci\u00f3n de la pol\u00edtica, la guerra ha comenzado a ser base legitimadora de la pol\u00edtica del Imperio. Consecuentemente, la forma de hacer la guerra que se ha impuesto definitivamente desde el 11 de septiembre ha homologado los instrumentos b\u00e9licos y los de polic\u00eda. El \u201carte de la guerra\u201d y la Polizeiwisseschaft (la \u201cciencia de polic\u00eda\u201d) se han convertido en flores de un mismo jard\u00edn. La reordenaci\u00f3n de los ej\u00e9rcitos sobre la escala de la movilidad y de la flexibilidad de sus funciones represivas, la radicalidad de la intervenci\u00f3n que no posee \u00fanicamente un car\u00e1cter punitivo o destructivo sino que debe construir la paz o incluso \u201cconstruir las naciones\u201d, bueno, todo esto nos muestra que guerra, polic\u00eda y pol\u00edtica imperiales se despliegan en el terreno biopol\u00edtico.<\/p>\n<p>Desde este punto de vista, la guerra de Irak resulta paradigm\u00e1tica. All\u00ed no hab\u00eda armas de destrucci\u00f3n masiva que descubrir y neutralizar, all\u00ed no hab\u00eda simplemente un dictador al que castigar: se trataba de hacer nacer un nuevo orden regional en torno a una victoriosa empresa militar. Injerencia humanitaria y jur\u00eddica, ej\u00e9rcitos sofisticados y Organizaciones No Gubernamentales organizan una guerra ordenadora destinada a la construcci\u00f3n de una nueva zona de control imperial y a un nuevo ordenamiento jer\u00e1rquico de Medio Oriente. Israel deber\u00eda convertirse en el polo tecnol\u00f3gico, Irak en el ejemplo de una democracia \u00e1rabe, Irak y los pa\u00edses del Golfo en los actores industriales m\u00e1s din\u00e1micos en tanto que Egipto, Siria, Jordania y Palestina se situar\u00edan en el orden jer\u00e1rquico de la producci\u00f3n de mercanc\u00edas y servicios. Por lo que respecta a Arabia Saudita, ya se ver\u00e1 despu\u00e9s c\u00f3mo modernizarla (siempre que esto no resulte una misi\u00f3n imposible).<\/p>\n<p>Sin embargo, es en este nivel biopol\u00edtico del ejercicio de la soberan\u00eda imperial donde podemos reconocer hasta ahora el fracaso de la iniciativa norteamericana. Como record\u00e1bamos m\u00e1s arriba, el predominio militar absoluto del ej\u00e9rcito norteamericano no consigue eliminar los elementos de conflicto, de oposici\u00f3n pol\u00edtica y, en este caso concreto, de renacimiento continuo de la guerrilla armada en la zona del Golfo. Nadie quiere aqu\u00ed infravalorar la importancia y la peligrosidad del terrorismo isl\u00e1mico: se trata de un fanatismo reaccionario, mantenido por las fuerzas m\u00e1s conservadoras de la organizaci\u00f3n imperial y puesto a su propio servicio. Sin embargo, la invocaci\u00f3n continua del terrorismo como base para legitimar la \u201cguerra justa\u201d no puede resultar suficiente, es m\u00e1s, resulta mistificador: el terrorismo de Medio Oriente no expresa de hecho un islamismo combatiente sino sobre todo lucha de clase de las poblaciones pobres, explotadas, a las que se han expropiado sus riquezas, a las que se ha desarraigado de su cultura. La resistencia aparece aqu\u00ed en t\u00e9rminos cada vez m\u00e1s radicales e irreductibles. Nadie piensa que la situaci\u00f3n iraqu\u00ed pueda convertirse en una guerra de Vietnam: sin embargo, da una idea de cu\u00e1nto ha avanzado, como comenta el Subcomandante Marcos, la cuarta guerra (civil) mundial.<\/p>\n<p>Tras la guerra iraqu\u00ed, el Imperio se presenta por lo tanto como un territorio abierto a nuevos conflictos que, horizontalmente, a trav\u00e9s de las \u00e9lites mundiales aparecen en escena cada vez m\u00e1s y siempre de forma diversa; verticalmente, de arriba a abajo de la organizaci\u00f3n del poder imperial, emergen siempre de nuevo y siempre de forma in\u00e9dita, nuevos conflictos como expresi\u00f3n de las necesidades y deseos de las multitudes de mujeres y hombres explotados. La oposici\u00f3n a la guerra imperial y la opci\u00f3n por la paz como momentos de construcci\u00f3n de una globalizaci\u00f3n cosmopolita verdadera y aut\u00e9ntica han extendido, por otro lado, la percepci\u00f3n de la unidad de las multitudes. En este momento, sobre todo tras haber medido la determinaci\u00f3n imperial de mantener y reproducir el orden capitalista mediante la guerra, resulta evidente que la construcci\u00f3n de un proyecto com\u00fan (y la afirmaci\u00f3n misma \u201cOtro mundo es posible\u201d) de las multitudes requiere otros pasos adelante bastante m\u00e1s eficaces. La demanda de paz debe saber defenderse, resistir, contraatacar; el \u00e9xodo de la organizaci\u00f3n capitalista de la producci\u00f3n, de la explotaci\u00f3n debe indicar pasajes realmente alternativos; la democracia de las multitudes debe tornarse participaci\u00f3n de todos en la vida pol\u00edtica y en la capacidad de decidir sobre lo com\u00fan. A la percepci\u00f3n de estos problemas debe seguirle un proceso organizativo a la altura de las tareas de liberaci\u00f3n. Tras la guerra iraqu\u00ed, el Imperio, considerado desde el punto de vista de las multitudes, pone con urgencia sobre la mesa el problema de la organizaci\u00f3n subversiva, global, de las multitudes.<\/p>\n<p>Para concluir, cabe decir que la geopol\u00edtica se parece m\u00e1s a la arqueolog\u00eda que a nuestra experiencia. El mundo actual es un mundo sin \u201cafueras\u201d que exige de una genealog\u00eda completamente abierta para ser comprendido. Si el Imperio constituye un orden que mira hacia s\u00ed mismo \u2014si \u00e9ste representa algo m\u00e1s que un orden internacional constitucional global (ha destruido la ONU y con ella el derecho internacional)\u2014 entonces el nuestro ser\u00e1 un proyecto constituyente a nivel global. Las multitudes no quieren ser mandadas sino mandar: la autonom\u00eda del trabajo intelectual e inmaterial incluye un deseo absoluto de democracia. Por lo tanto, si el Imperio aparece como un orden de polic\u00eda y de seguridad para lo privado, los movimientos representan la constituyente de lo com\u00fan (subordinadamente, del Imperio).<\/p>\n<p>Pero nos dicen que el Imperio est\u00e1 legitimado por la guerra, que la suya es una autoconciencia realista de la existencia. Sin embargo, nosotros somos el partido de la paz. La paz es realmente d\u00e9bil frente a la guerra, pero dejar\u00e1 de serlo en el momento en el que se confunda con lo com\u00fan, con el general intellect, precisamente cuando \u00e9stos desobedezcan\u2026 de hecho, no hay orden, y mucho menos el de la guerra, si las multitudes se plantan frente a la violencia del poder, sin participar, sin obedecer, sin soportar un dominio horrendo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la segunda guerra del Golfo, si queremos volver a hablar de la multitud, o bien de la subjetivaci\u00f3n del trabajo, no podemos hablar m\u00e1s que en t\u00e9rminos biopol\u00edticos. Es precisamente aqu\u00ed donde nos encontramos con los movimientos que se fugan de la miseria y se acompa\u00f1an en la rebeli\u00f3n: con las migraciones que abren espacios de mestizaje y nuevas dimensiones antropol\u00f3gicas y culturales. En esta nueva perspectiva las multitudes apoyan toda guerra de liberaci\u00f3n, denuncian los elementos del desorden mundial y, tras haber considerado la complejidad del orden capitalista actual y de las ideolog\u00edas que lo acompa\u00f1an, comprometen a todos los militantes en la uni\u00f3n con los impetuosos movimientos de los pobres que marchan hacia las metr\u00f3polis. Es aqu\u00ed donde la multilateralidad de los impulsos espont\u00e1neos se abre a los diversos niveles de la construcci\u00f3n de un orden que no posee ya la cara del mando capitalista, sino que se expresa a trav\u00e9s del ritmo de los procesos de emancipaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n: Carmen Valle y \u00c1ngel Luis Lara<\/p>\n<p>*En esta secci\u00f3n formulamos una pregunta a alg\u00fan intelectual, dirigente social o militante de izquierda. La pregunta la hacemos nosotros y la respuesta les pertenece. Nuestro invitado es Antonio Negri, intelectual italiano coautor del libro Imperio. Rebeld\u00eda<\/p>\n<p>( Publicado en Rebeld\u00eda, M\u00e9xico, julio 2003)<\/p>\n<p>\u00a9EspaiMarx 2003<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antes de nada, nos interesa aqu\u00ed definir el cuadro geopol\u00edtico que se ha venido presentando en esta primera d\u00e9cada del siglo XXI. Para proceder a esta definici\u00f3n, t\u00f3mese como clave los eventos de Seattle, int\u00e9ntese comprender c\u00f3mo de aquellas luchas contra la mundializaci\u00f3n neoliberal (puesta en acto por un capitalismo que hab\u00eda triunfado sobre la gesti\u00f3n sovi\u00e9tica del capital y, consecuentemente, unificado el mundo bajo el propio mando) se llega hasta el 15 de febrero de 2003, cuando 110 millones de personas, una multitud por la paz, se oponen al diktat de las potencias occidentales imperiales contra Irak: el cuadro geopol\u00edtico no podr\u00e1 ser definido aqu\u00ed m\u00e1s que a partir de la crisis (es decir, del enfrentamiento) de las superpotencias que act\u00faan en la globalidad, es decir, el imperio y las multitudes. Desde esta perspectiva, est\u00e1 claro que el sistema soberano del Imperio es dual, y que solamente podr\u00e1 ser definido considerando la dial\u00e9ctica que pone en una relaci\u00f3n destructiva y\/o constructiva a las multitudes y al soberano: comencemos entonces por definir al soberano y c\u00f3mo acosa su acci\u00f3n.<\/p>\n<p>El soberano ha declarado su estrategia. Su t\u00e1ctica es discutida todos los d\u00edas por la denominada opini\u00f3n p\u00fablica, propagada y contrastada, pero a\u00fan as\u00ed est\u00e1 bien atada. El primer objetivo estrat\u00e9gico ha consistido en hacer madurar la crisis de las instituciones del viejo orden internacional. Si el soberano imperial quiere gobernar la globalizaci\u00f3n, debe de hecho privar a la Organizaci\u00f3n de Naciones Unidas de toda capacidad pol\u00edtica y jur\u00eddica efectiva. Cuando al final de la segunda guerra mundial se cre\u00f3 la ONU, conflu\u00edan en ella la aspiracion ilumin\u00edstica a un gobierno cosmopolita y al dise\u00f1o democr\u00e1tico de los Estados que hab\u00edan liderado y ganado la guerra antifascista. Las Naciones Unidas parecieron poder constituir tanto el n\u00facleo de un futuro Estado mundial como el dispositivo gobernativo que preparase su realizaci\u00f3n. Todo esto ha terminado en el \u00faltimo medio siglo aproximadamente. Implicadas en la Guerra Fr\u00eda y neutralizadas por su incapacidad de romper con los mecanismos burocr\u00e1ticos que se hab\u00edan afirmado en su interior, bloqueando toda exigencia de renovaci\u00f3n, con la ca\u00edda del orden bipolar las Naciones Unidas han ca\u00eddo a su vez bajo el dominio de la \u00fanica superpotencia imperial residual. La hegemon\u00eda estadounidense en la ONU se ha hecho pesad\u00edsima. La ONU se ha convertido en el lugar donde la hegemon\u00eda unilateral de Estados Unidos ha podido jugar mejor su juego. Y es tambi\u00e9n, parad\u00f3jicamente, el lugar donde menos se ha podido expresar una imaginaci\u00f3n de poder adecuada a la globalizaci\u00f3n. Actualmente es clara y violentamente activa la voluntad estadounidense de liquidar a la ONU despu\u00e9s de la imprevista derrota diplom\u00e1tica sufrida en el momento de la declaraci\u00f3n de la segunda guerra iraqu\u00ed. Ahora se trata de comprender cu\u00e1les ser\u00e1n las formas en que se organizar\u00e1 esta voluntad.<\/p>\n<p>Pero para considerar el cuadro actual pos-guerra contra Irak es preciso, tras haber subrayado la crisis de la ONU, recordar en segundo lugar que, a partir del final de la Guerra Fr\u00eda, el soberano capitalista estadounidense de todos modos comenz\u00f3 a penetrar en las tierras del ex-enemigo, a desplazar y redefinir los l\u00edmites, a organizar una gran red de control, \u00fanica en el mundo. Las pol\u00edticas de contenci\u00f3n del mundo occidental respecto a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica han sido ahora rele\u00eddas en t\u00e9rminos de un roll back que no ten\u00eda nada de abstracto, sino que consist\u00eda m\u00e1s bien en la construcci\u00f3n de bases militares en territorios de la ex-Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, un proceso de infiltraci\u00f3n militar antes que ideol\u00f3gica y humanitaria. Por lo tanto, la misi\u00f3n civilizatoria se hab\u00eda agotado muy r\u00e1pido\u2026 la penetraci\u00f3n imperial de Estados Unidos se presentaba en t\u00e9rminos precisos, no equ\u00edvocos: ahora, en una d\u00e9cada, es como una gran media luna del mando imperial la que se extiende de Medio Oriente a Corea del Norte atravesando los territorios ex-sovi\u00e9ticos de Asia central, con un ahondamiento austral de bases estrat\u00e9gicas (Filipinas y Australia).<\/p>\n<p>De este modo, se ha configurado un horizonte pol\u00edtico nuevo y global. El soberano ha asumido un papel imperial. Un enorme poder militar se despliega por el mundo. La operaci\u00f3n est\u00e1, sin embargo, todav\u00eda inconclusa. Existen zonas con relevancia estatal y aspiraciones globales que ni est\u00e1n ni podr\u00e1n estar nunca incluidas en el r\u00e9gimen imperial. Por consiguiente se tratar\u00e1, por parte del poder imperial, de volver fr\u00e1giles estas potencias, de encerrarlas en su \u201cdisposici\u00f3n zonal\u201d y\/o \u201ccontinental\u201d, as\u00ed como de integrarlas eventualmente en una estructura jer\u00e1rquica con el fin de controlarlas de forma segura y eficaz. Se trata sobre todo de las tres grandes potencias que, en el flujo geopol\u00edtico imperial, no pueden ser anuladas y que, antes o despu\u00e9s, podr\u00edan constituir un peligro: Europa, Rusia y China. Obviamente, la voluntad hegem\u00f3nica y el proyecto estrat\u00e9gico del soberano imperial estadounidense preven bajo presi\u00f3n a estas tres potencias: as\u00ed, la guerra iraqu\u00ed ha atacado directamente la posibilidad de existencia de la potencia industrial europea, arrebat\u00e1ndole todav\u00eda m\u00e1s el control de las fuentes energ\u00e9ticas; la designaci\u00f3n de Ir\u00e1n como \u201cEstado canalla\u201d expande la amenaza imperial en el bajo vientre asi\u00e1tico de Rusia; el aislamiento y la represi\u00f3n de una eventual amenaza nuclear proveniente de Corea del Norte debilita el flanco de toda pol\u00edtica de la potencia china. Las perspectivas geopol\u00edticas y los instrumentos del poder imperial se definen as\u00ed de forma plena: el proyecto de guerra preventiva, cuya concepci\u00f3n precede al 11 de septiembre, se ve aqu\u00ed acelerado; los procesos de jerarquizaci\u00f3n, segmentaci\u00f3n y de aislamiento eventual de mundos continentales alternativos se ven aqu\u00ed afirmados definitivamente. Tras la guerra iraqu\u00ed ya no existe la posibilidad de considerar el programa imperial como un programa aleatorio en las formas y particularmente intenso en el tiempo. El poder mundial no se comparte con nadie y la Am\u00e9rica posterior al 11 de septiembre parece haber elegido definitivamente la v\u00eda de la organizaci\u00f3n unilateral del orden global, liquidando de esta forma a sus partners, subordinando y articulando la alianza con ellos siempre dentro de \u201ccooperaciones voluntariosas\u201d diversas y contingentes. La OTAN y las otras organizaciones\/alianzas militares ya no resultan \u00fatiles al soberano imperial \u2014pues podr\u00edan influir en la toma de decisiones, aportando as\u00ed sus exigencias aleatorias a la perspectiva hegem\u00f3nica en el choque contra los globalistas.<\/p>\n<p>Tras el 11 de septiembre, con la preparaci\u00f3n y el desarrollo de las guerras afgana e iraqu\u00ed se afirm\u00f3 el unilateralismo norteamericano. Como hemos visto, este nuevo dispositivo ha generado consecuencias geopol\u00edticas y ha producido un reordenamiento geoestrat\u00e9gico fundamental. Este reordenamiento, confirmado con el final de la guerra iraqu\u00ed, se ha dise\u00f1ado en torno a tres elementos, que intentaremos describir a continuaci\u00f3n. Se trata de dispositivos en s\u00ed mismos cr\u00edticos: en el momento en que se configuran nuevas posibilidades de ruptura, al mismo tiempo \u00e9stas cubren y mistifican viejas fracturas no resueltas.<\/p>\n<p>Un primer elemento del reordenamiento geoestrat\u00e9gico consiste en la reorganizaci\u00f3n regional y jer\u00e1rquica de las potencias mundiales. El Grupo de los 8 (G8) ya no se configura como un encuentro entre pares, sino como una corte con un primus inter pares. El orden imperial apuesta a gobernar mediante unidades y filtros regionales. Su mando se despliega en una relaci\u00f3n jer\u00e1rquica. La situaci\u00f3n sigue estando ciertamente abierta: as\u00ed al menos resulta oportuno considerarla si, en nuestra aproximaci\u00f3n, tenemos en cuenta el car\u00e1cter intempestivo a menudo presente en las relaciones de fuerza geopol\u00edticas y en la realizaci\u00f3n efectiva de las tensiones normativas de la pol\u00edtica internacional. Las unidades regionales pueden constituir de hecho elementos de contradicci\u00f3n respecto a la unidad jer\u00e1rquica del orden geopol\u00edtico y del mando soberano imperial. Que coincidan el nuevo orden geopol\u00edtico y el imperial es puesto en duda de hecho por algunos protagonistas pol\u00edticos y econ\u00f3micos del proceso. Es en esta perspectiva en la que, por ejemplo, se valoran las oscilaciones de la voluntad pol\u00edtica contradictoria de la Uni\u00f3n Europea, unas veces abierta a la alianza atl\u00e1ntica hacia los Estados Unidos y otras a la perspectiva de la unificaci\u00f3n continental con Rusia. Es aqu\u00ed donde el mundo ex-sovi\u00e9tico en ocasiones se dispone al acuerdo con el v\u00e9rtice imperial mientras que en otras intenta compactaciones internas y alianzas europeas, siguiendo viejas l\u00edneas geopol\u00edticas que parecen mantener su fuerza propulsiva. Y en este cuadro es donde se desarrollan, como se ha dicho, los extra\u00f1os experimentos chinos de \u201cdemocracia de las clases medias\u201d y las curiosas experimentaciones de una \u201cglobalizaci\u00f3n autocentrada\u201d. Pero este impulso regional en el marco del reordenamiento estrat\u00e9gico del orden imperial no se afirma solamente en las pol\u00edticas y en la acci\u00f3n econ\u00f3mica de los grandes centros continentales sino que encuentra tambi\u00e9n correspondencias en Am\u00e9rica Latina, all\u00ed donde se producen experimentos de autonom\u00eda regional, sobre todo en torno a Brasil. Y adem\u00e1s, \u00bfse puede imaginar un reordenamiento estrat\u00e9gico de las zonas mediorientales fuera de la organizaci\u00f3n de un poder regional?<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"class_list":["post-274","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-imperio-imperialismo"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/274","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=274"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/274\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=274"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=274"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=274"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}