{"id":2767,"date":"2014-09-22T00:00:00","date_gmt":"2014-09-22T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2767"},"modified":"2020-02-18T08:09:24","modified_gmt":"2020-02-18T07:09:24","slug":"la-republica-de-la-virtud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2767","title":{"rendered":"La rep\u00fablica de la virtud"},"content":{"rendered":"<p>\u201c&#8230;l\u00b4essence de la r\u00e9publique ou de la d\u00e9mocratie est l\u00b4\u00e9galit\u00e9&#8230;\u201d<\/p>\n<p>Robespierre<\/p>\n<p><strong>Declaraci\u00f3n de intenciones<\/strong><\/p>\n<p>Durante las dos \u00faltimas d\u00e9cadas la derecha ha tratado de refutar el discurso historiogr\u00e1fico que data el origen de la democracia contempor\u00e1nea en la Revoluci\u00f3n francesa para poder apoderase tambi\u00e9n de esta palabra<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\">1<\/a>. Para ello ha dado publicidad a los trabajos de autores contrarios a la Revoluci\u00f3n, desde Burke a las elaboraciones de algunos partidarios de la posmodernidad, cuya intenci\u00f3n era la cancelaci\u00f3n de todos los relatos revolucionarios<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote2sym\" name=\"sdfootnote2anc\">2<\/a>. En esta maniobra la obra de Furet <a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote3sym\" name=\"sdfootnote3anc\">3<\/a> desempe\u00f1\u00f3 un papel primordial por su compromiso militante con este objetivo. Este autor volvi\u00f3 a ser relanzado desde Francia, por su eficacia ideol\u00f3gica, durante la celebraci\u00f3n del bicentenario de la Revoluci\u00f3n, por intervenci\u00f3n personal\u00edsima del entonces presidente socialdem\u00f3crata Mitterand, quien puso en manos de Furet los medios para sortear a la direcci\u00f3n oficial (Vovelle), y convirti\u00f3 as\u00ed el bicentenario en una plataforma al servicio de la revisi\u00f3n historiogr\u00e1fica.<\/p>\n<p>Estos intentos se vieron favorecidos por el cors\u00e9 intelectual impuesto por el movimiento obrero a las investigaciones sobre la Revoluci\u00f3n, ya desde la \u00e9poca de la Segunda Internacional, y que fue continuado por el estalinismo.<\/p>\n<p>Esta corriente impuso una interpretaci\u00f3n seg\u00fan la cual la Revoluci\u00f3n francesa hab\u00eda sido una revoluci\u00f3n burguesa, en la que las masas populares hab\u00edan carecido de capacidad para elaborar un proyecto pol\u00edtico propio, o, en los casos documentados de autonom\u00eda, hab\u00edan desempe\u00f1ado un papel contrario a la \u201cmarcha de la historia\u201d <a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote4sym\" name=\"sdfootnote4anc\">4<\/a>.<\/p>\n<p>Con todo, siempre ha existido un proyecto historiogr\u00e1fico y pro revolucionario distinto, que ha puesto de manifiesto el protagonismo de las masas populares, urbanas y rurales, en la historia del siglo XVlll y en la Revoluci\u00f3n francesa. Dentro de esa otra corriente, resulta fundamental la obra de A. Mathiez a\u00fan hoy en d\u00eda<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote5sym\" name=\"sdfootnote5anc\">5<\/a>. Este gran historiador filo revolucionario demostr\u00f3 que la Revoluci\u00f3n francesa no hab\u00eda sido una revoluci\u00f3n burguesa, sino una revoluci\u00f3n democr\u00e1tico popular en la que se hab\u00eda abierto un terrible proceso de lucha de clases entre la burgues\u00eda emergente, por una parte y el bloque popular constituido por la sans culotterie y el campesinado, por la otra. Adem\u00e1s, en un trabajo ingente, rescat\u00f3 la figura de Robespierre, que hab\u00eda sido infamado y calumniado, y le restituy\u00f3 ante la historia su talla moral, su capacidad intelectual y su creatividad pol\u00edtica revolucionaria. Gracias a Mathiez, y a la escuela de investigadores por \u00e9l creada, hemos podido conocer la importancia fundamental del papel que desempe\u00f1\u00f3 Robespierre durante todo el proceso revolucionario.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, durante la segunda mitad del siglo XX, G. Rud\u00e9 y E. P. Thompson desarrollaron sendas obras que transformar\u00edan la historiograf\u00eda de izquierdas, y que poseen particular importancia para el asunto que nos ocupa<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote6sym\" name=\"sdfootnote6anc\">6<\/a>. Tampoco se puede olvidar la aportaci\u00f3n historiogr\u00e1fica de G. Lefebvre y A. Soboul, quienes est\u00e1n entre los que se hicieron violencia y adoptaron la interpretaci\u00f3n can\u00f3nica del movimiento obrero, pero descubrieron y estudiaron la \u201cautonom\u00eda\u201d del movimiento campesino y sans culotte durante la Revoluci\u00f3n<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote7sym\" name=\"sdfootnote7anc\">7<\/a>. Por \u00faltimo hay que destacar la fundamental importancia de la generaci\u00f3n hoy madura de estudiosos sobre la Revoluci\u00f3n francesa, entre los que destaca con luz propia Florence Gauthier<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote8sym\" name=\"sdfootnote8anc\">8<\/a>, y tambi\u00e9n Fran\u00e7oise Brunel <a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote9sym\" name=\"sdfootnote9anc\">9<\/a> y otros, o de los agudos estudios sobre Robespierre de G. Labica <a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote10sym\" name=\"sdfootnote10anc\">10<\/a> y de H. Guillemin <a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote11sym\" name=\"sdfootnote11anc\">11<\/a>.<\/p>\n<p>El autor de esta ponencia se comprende dentro de esta otra corriente. La ponencia contribuye a establecer que en el transcurso de la Revoluci\u00f3n francesa, los de abajo, el demos, a partir de sus capacidades de control sobre la realidad material, de la experiencia de luchas anteriores y de la generada por el acontecer de la propia revoluci\u00f3n, se apropian creativamente el legado pol\u00edtico cl\u00e1sico y organizan un proyecto pol\u00edtico original a la altura de los problemas de su tiempo: la democracia jacobina.<\/p>\n<p><strong>C\u00f3mo pudo llegar a constituirse ese poder democr\u00e1tico masivo <\/strong><\/p>\n<p>La mejor respuesta a las infundadas y especiosas revisiones, que presentan la Revoluci\u00f3n como resultado de la voluntad de elites intelectuales minoritarias y brutales, es analizar cu\u00e1les fueron las condiciones de posibilidad que permitieron que los individuos del \u201ccuarto estado\u201d se constituyeran en movimiento pol\u00edtico masivo, estable y micro fundamentado, independiente del \u201ctercer estado\u201d, y optaran por la democracia.<\/p>\n<p>En una primera aproximaci\u00f3n, podemos destacar la vinculaci\u00f3n entre las masas y la intelectualidad, la cual asume verdaderamente un papel org\u00e1nico: elaborar ideas a partir de las experiencias de lucha del movimiento de masas y de los interrogantes que los acontecimientos suscitaban en la ciudadan\u00eda democr\u00e1tica, y proponerlas, en p\u00fablica deliberaci\u00f3n, a la consideraci\u00f3n del pueblo. En la Francia del siglo XVlll se ha desarrollado una original y \u00fanica apropiaci\u00f3n de la Ilustraci\u00f3n en defensa de los intereses de los de abajo, al menos desde la tercera generaci\u00f3n ilustrada \u2013Mably, Morelli, Rousseau&#8230;-.<\/p>\n<p>Pero, por detr\u00e1s de todo esto, para que un movimiento pueda llegar a organizarse establemente como tal, y adem\u00e1s, para que \u00e9ste pueda desarrollarse intelectualmente, desde su experiencia, hasta constituirse en una <strong>fuerza <\/strong>pol\u00edtica o movimiento dotado de proyecto pol\u00edtico aut\u00f3nomo, se necesita que exista, como condici\u00f3n de posibilidad de ese movimiento pol\u00edtico de masas y en \u00e9l mismo, el dominio de la realidad material que le concede la capacidad factual, en potencia \u2013dynamis-, de organizar una alternativa de sociedad.<\/p>\n<p>Este es el \u00e1mbito ontol\u00f3gicamente primario de la democracia, cuya radicalidad depende de la potencia de aquel movimiento.<\/p>\n<p><strong>Las condiciones gen\u00e9ticas: la econom\u00eda moral de la multitud<\/strong><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote12sym\" name=\"sdfootnote12anc\">12<\/a><\/p>\n<p>La sociedad europea que precede a la Revoluci\u00f3n era una sociedad fundamentalmente feudal y mayoritariamente agraria. La actividad econ\u00f3mica era desarrollada por peque\u00f1os productores directos que pose\u00edan los saberes t\u00e9cnicos que ordenan la producci\u00f3n, y que se organizaban conforme a sus propias tradiciones en gremios artesanos y en comunidades, tanto rurales como urbanas. Este mundo gobernaba sus propias culturas materiales mediante un potente entramado societario autoorganizado, desde el que se elaboraban los usos y costumbres que articulaban sus formas de vida y su actividad, y era sometido a exacci\u00f3n por las aristocracias se\u00f1oriales protegidas por el Estado absolutista<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote13sym\" name=\"sdfootnote13anc\">13<\/a>.<\/p>\n<p>Estas culturas pose\u00edan gran autonom\u00eda, y una fuerte dinamicidad y capacidad de evoluci\u00f3n. Ni las comunidades organizadas, ni las sociedades de las que dependen, ni las costumbres que las organizan son \u201cNaturales\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote14sym\" name=\"sdfootnote14anc\">14<\/a>. Las relaciones mercantiles se encontraban sumamente desarrolladas.<\/p>\n<p>Desde comienzos de siglo XVlll se produjo en Europa un auge de los precios agrarios, en particular, de los cereales. Se elev\u00f3 tambi\u00e9n la renta de la tierra. Se\u00f1ores feudales y grandes campesinos, seg\u00fan sus estilos, aumentaron su presi\u00f3n sobre la principal fuente de producci\u00f3n e ingresos: la tierra. A mediados del siglo XVlll se desat\u00f3 en Europa la carrera por el cercado o cierro de tierras, para la apropiaci\u00f3n y la explotaci\u00f3n particular de las mismas \u2013arriendos u organizaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n-. Por primera vez los terrenos comunales se vieron en peligro. En Francia el desarrollo de una nueva realidad econ\u00f3mica incluy\u00f3 a la aristocracia, cuyos se\u00f1or\u00edos fueron entregados en arriendo \u2013m\u00e9tayage- a grandes campesinos \u2013gros fermier-, los cuales a su vez subarrendaban a los explotadores directos de las tierras<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote15sym\" name=\"sdfootnote15anc\">15<\/a>.<\/p>\n<p>Esto recrudeci\u00f3 la conflictividad social. En torno a 1740 se puede comenzar a hablar de protocapitalismo.<\/p>\n<p>La nueva situaci\u00f3n moviliz\u00f3 a las comunidades rurales y urbanas e hizo que desde sus culturas desarrollasen nuevas estrategias de lucha frente a la novedosa agresi\u00f3n del bloque feudal capitalista contra los derechos, usos, y costumbres de las culturas de los productores.<\/p>\n<p>A esta renovaci\u00f3n de las culturas comunitarias, de sus usos y costumbres, de sus formas de reivindicaci\u00f3n y lucha, con el fin de adaptarse a la nueva conflictividad desarrollada por los poderosos, que se desarrolla durante el siglo XVlll, se le denomina \u201cEconom\u00eda Moral de la Multitud\u201d. La econom\u00eda moral se denomina \u201cde la multitud\u201d y no \u201ccampesina\u201d, porque las masas organizadas en lucha contra la nueva agresi\u00f3n proceden tanto de las comunidades ciudadanas como de las comunas rurales, que estaban compuestas a su vez tanto de campesinos como de hombres de los oficios y artes mec\u00e1nicas<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote16sym\" name=\"sdfootnote16anc\">16<\/a>.<\/p>\n<p>Las comunidades perd\u00edan el dominio de las tierras y bosques comunales, cercadas por campesinos poderosos y se\u00f1ores feudales, as\u00ed como los usos marginales de las tierras privadas \u2013espigueo, roza&#8230;-, y el derecho de imponer a los propietarios privados el cultivo m\u00e1s conveniente para la comunidad, y ve\u00edan desaparecer de sus mercados los bienes agr\u00edcolas de primera necesidad: los v\u00edveres, o \u201cexistencias\u201d \u2013denr\u00e9es-, que garantizaban la existencia de los pobres y de los trabajadores: el \u201csecreto de la acumulaci\u00f3n originaria del capital\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote17sym\" name=\"sdfootnote17anc\">17<\/a>.<\/p>\n<p>El conflicto se desarroll\u00f3 sobre tres objetivos: la defensa de los bienes comunales, el control p\u00fablico de los derechos de propiedad privada y el control p\u00fablico de las relaciones comerciales -controles p\u00fablicos de las actividades de los particulares-.<\/p>\n<p>Las comunidades defendieron siempre los bienes comunales y trataron de extender el car\u00e1cter de bien comunal a recursos depredados por la nueva econom\u00eda y que hasta entonces no hab\u00edan merecido el inter\u00e9s de las comunidades por parecer inagotables.<\/p>\n<p>Pero la conflictividad social m\u00e1s extendida adquiri\u00f3 un car\u00e1cter de defensa del consumo, y el objetivo era el control de los comestibles y de sus precios.<\/p>\n<p>Para impedir el monopolio y el acaparamiento de los bienes de primera necesidad por parte de los grandes propietarios o por los grandes comerciantes, se defendi\u00f3 el control p\u00fablico sobre la comercializaci\u00f3n en el mercado de los bienes de primera necesidad, &#8216;subsistencias&#8217; o &#8216;v\u00edveres&#8217;. Estos, en primer lugar, deb\u00edan ser vendidos p\u00fablicamente en el mercado de la comarca. Estaba prohibido realizar la venta a domicilio, de espaldas a la comunidad -publicidad de lo &#8216;privado&#8217;-. Los productos hab\u00edan de ser llevados y almacenados en el propio mercado a la vista de los compradores. Se prohib\u00eda que el productor acaparase bienes a su conveniencia y no los sacase a la venta si el precio no le conven\u00eda. Se daba derecho de prioridad a la venta al por menor sobre la venta al por mayor; la venta a los mayoristas -molineros, etc.- se permit\u00eda en los mercados s\u00f3lo a partir de una determinada hora, tras la venta a los consumidores directos. Los precios estaban controlados y exist\u00eda la costumbre de fijar al precio un m\u00e1ximun -retengamos la palabra- tasado por la colectividad, sobre todo en per\u00edodos de carest\u00eda. Se controlaba la salida de los productos o exportaci\u00f3n de los mismos fuera de la comarca y se imped\u00eda \u00e9sta cuando escaseaban.<\/p>\n<p>La forma convencional de lucha de la comunidad, estrictamente normada, fue el \u201cmot\u00edn de subsistencias\u201d, forma de lucha nueva que corresponde a un tipo de agresi\u00f3n inusitado.<\/p>\n<p>El mot\u00edn de subsistencias, con la requisa de los art\u00edculos de primera necesidad que se distribu\u00edan ordenadamente entre la multitud, la cual los pagaba a precio decidido por la misma y que se consideraba &#8216;justo&#8217;, eran pr\u00e1cticas de lucha habituales reglamentadas por las costumbres de la comunidad y a las que \u00e9sta recurr\u00eda para establecer su poder. La comunidad ten\u00eda derechos colectivos prioritarios sobre los individuales en lo que hace a los bienes que garantizan la existencia de los individuos.<\/p>\n<p>Estas normas \u2013\u201ccostumbres\u201d\/ moeurs- eran en gran parte nuevas, pues se hab\u00edan elaborado como respuesta a agresiones antes impensables<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote18sym\" name=\"sdfootnote18anc\">18<\/a>.<\/p>\n<p>El poder de esta cultura de control p\u00fablico se comprob\u00f3 en 1775, en lo que se denomin\u00f3 \u201cLa Guerra de las harinas\u201d. Por esas fechas, los fisi\u00f3cratas alcanzaron los puestos de gobierno y trataron de legislar la plena desregulaci\u00f3n del mercado de bienes de primera necesidad para asentar plenamente el capitalismo y acompa\u00f1aron la legislaci\u00f3n de la ley marcial, por primera vez en la historia. La consecuencia fue una explosi\u00f3n social, que desbord\u00f3 el marco tradicional de la comuna para alcanzar una dimensi\u00f3n nacional y un estadio de protesta de car\u00e1cter pol\u00edtico. La movilizaci\u00f3n hizo fracasar la reforma y logr\u00f3 la liquidaci\u00f3n del ministerio Turgot<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote19sym\" name=\"sdfootnote19anc\">19<\/a>.<\/p>\n<p>En resumen, para esas fechas exist\u00eda una cultura que organizaba los micro fundamentos para que los individuos ejerciesen el control capilar sobre la actividad que produce y reproduce la sociedad y les otorgaba, en potencia, el poder sobre la sociedad: poder es capacidad de control sobre la actividad. Estaban dadas las condiciones para que, desde esas culturas, los individuos organizados, alcanzasen a desarrollar, a trav\u00e9s del conflicto de clases, y la modificaci\u00f3n de la experiencia y de la pr\u00e1ctica cultural subsiguiente, una autoconstrucci\u00f3n como agente hist\u00f3rico colectivo, e inherentemente, una alternativa de sociedad: un proyecto pol\u00edtico propio. Las condiciones de posibilidad de la democracia estaban dadas.<\/p>\n<p><strong>La revoluci\u00f3n y la construcci\u00f3n del proyecto jacobino<\/strong><\/p>\n<p>El catorce de julio de 1789 el pueblo de Par\u00eds asaltaba la Bastilla con el fin de apoyar la auto proclamaci\u00f3n del tercer estado como Asamblea Constituyente \u201317 de junio-. La insurrecci\u00f3n de Paris hab\u00eda sido precedida por \u201cEl Gran Miedo\u201d, un levantamiento generalizado de los campesinos, o jacquerie, contra el r\u00e9gimen feudal. El Antiguo R\u00e9gimen se hund\u00eda<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote20sym\" name=\"sdfootnote20anc\">20<\/a>. Con objeto de apaciguar la revuelta, la Constituyente, cuyos miembros en su mayor\u00eda proced\u00edan del sector burgu\u00e9s, decid\u00eda elaborar una Declaraci\u00f3n de los derechos del hombre, y como los disturbios continuaban, el 4 de agosto abol\u00eda el r\u00e9gimen feudal y los privilegios.<\/p>\n<p>El 26 de agosto de 1789 se proclamaba la Declaraci\u00f3n de los derechos del hombre, en la cual se declaraba al ser humano dotado de derechos naturales imprescriptibles en la mejor tradici\u00f3n iusnaturalista ilustrada. El texto proclamaba derechos naturales universales la libertad y la igualdad de todos, y el derecho a la seguridad de cada individuo. Declaraba que la soberan\u00eda resid\u00eda en la naci\u00f3n y la ley era <strong>expresi\u00f3n<\/strong> de la \u201cvolont\u00e9 g\u00e9n\u00e9rale\u201d, as\u00ed como que todos los ciudadanos pose\u00edan por igual derechos pol\u00edticos. Y el derecho de resistencia a la opresi\u00f3n. Tambi\u00e9n reconoc\u00eda la propiedad como derecho natural, pero, si bien en esto se romp\u00eda la tradici\u00f3n lockeana, el documento carec\u00eda de la agresividad que los partidarios de la propiedad privada necesitaban. La Asamblea nacional quedaba escindida en derecha e izquierda por este texto.<\/p>\n<p>Paralelamente la constituyente promulg\u00f3 con toda celeridad un conjunto de leyes favorables a los grandes propietarios de tierras y grandes comerciantes de productos agrarios, cuya consecuencia era favorecer el desarrollo del capitalismo. La nueva legislaci\u00f3n atacaba directamente las pr\u00e1cticas de la Econom\u00eda Moral de la Multitud y trataba de desregular la econom\u00eda, instaurando el <strong>laissez faire<\/strong> econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>El 29 de agosto la Constituyente legislaba la libertad ilimitada de comercio de granos, no reconocida por la Declaraci\u00f3n de los derechos del hombre, es decir: la libertad econ\u00f3mica. Se prohib\u00eda el control p\u00fablico del mercado y la fijaci\u00f3n de precios, sin los cuales el derecho a la propiedad privada carec\u00eda de mordiente, pues la econom\u00eda segu\u00eda sometida, sin autonom\u00eda, al poder de la sociedad civil.<\/p>\n<p>La respuesta fue tan inmediata y clamorosa, que el 21 de octubre la Constituyente promulg\u00f3, contra los movimientos de tasadores, <strong>la Ley Marcial<\/strong>, que impon\u00eda la utilizaci\u00f3n del ej\u00e9rcito y la Guardia nacional para aplastar al movimiento tasador al que se consideraba sedicioso. Se desataba as\u00ed el <strong>terror blanco <\/strong>de forma masiva. A esta ley marcial le seguir\u00edan otras cuatro que mejoraban los aspectos represivos (23 ll 90; 14 Vl 91; 20 Vll 91, y 26 Vll 91, que las sintetizaba). Entre ellas, la ley Le Chapelier \u2013 14 Vl 91- prohib\u00eda el derecho de reuni\u00f3n a los ciudadanos de una misma profesi\u00f3n por ser \u201ccontra el libre ejercicio de la industria y el comercio\u201d, se rechazaba que trataran de fijar salarios y de presentar en grupo peticiones a la administraci\u00f3n, y todo ello era considerado <strong>\u201csedici\u00f3n\u201d<\/strong><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote21sym\" name=\"sdfootnote21anc\">21<\/a>. Adem\u00e1s, la Constituci\u00f3n de 3 de septiembre del 91, en contravenci\u00f3n con lo explicitado en la Declaraci\u00f3n de Derechos del Hombre, exclu\u00eda a la mayor\u00eda del pueblo del acceso a los derechos pol\u00edticos al considerar \u201cciudadanos activos\u201d tan s\u00f3lo a aquellos que pagaban impuestos por un valor no inferior a 3 d\u00edas de trabajo.<\/p>\n<p>La reiteraci\u00f3n de leyes expresa mejor que nada el nivel de la resistencia popular contra la instauraci\u00f3n del capitalismo. Pero para esas fechas el \u00fanico segmento del tercer estado que pose\u00eda un proyecto pol\u00edtico claro, como consecuencia de las elaboraciones org\u00e1nicas de los Fil\u00f3sofos Economistas \u2013la minor\u00eda ilustrada denominada hoy fisi\u00f3cratas-, eran los grandes hacendados y los grandes comerciantes.<\/p>\n<p>De inmediato, comenz\u00f3 a organizarse la movilizaci\u00f3n. Entre 1789 y 1792 se desataron cinco gigantescos movimientos de masas o jacqueries en las comunas y multitud de levantamientos estrictamente urbanos. Por fin, de enero a abril de 1792 se desat\u00f3 en todo el territorio un gigantesco movimiento de tasaci\u00f3n y contra la libertad ilimitada de la propiedad privada de bienes materiales, de amplitud inaudita, compuesto por cortejos que en la mitad norte de Francia alcanzaban, con frecuencia, las cuarenta mil personas<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote22sym\" name=\"sdfootnote22anc\">22<\/a>, a la par que se desataban jacqueries por el reparto de las tierras.<\/p>\n<p>En el \u00ednterin, las 36.000 comunas, sede del poder consuetudinario de la econom\u00eda Moral, mediante el debate pol\u00edtico, la elecci\u00f3n de diputados, y las nuevas experiencias de lucha contra el capitalismo, se convert\u00edan en nuevos poderes pol\u00edticos democr\u00e1ticos asamblearios locales, que utilizaban su capacidad de control sobre la sociedad civil para plantearse nuevos objetivos pol\u00edticos y de \u00e1mbito nacional. La coordinaci\u00f3n de las comunas se realizaba a trav\u00e9s de las asambleas primarias y los clubes pol\u00edticos, principalmente el jacobino. Se fraguaba un nuevo espacio p\u00fablico y una nueva opini\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p>Entre 1792 y 1794, el movimiento popular, desde su experiencia, elabora paulatinamente otro proyecto de sociedad: otra definici\u00f3n de derechos naturales, basada en el <strong>derecho a la existencia<\/strong>, concepto clave en las luchas pol\u00edticas, y, en palabras de Robespierre, otra <strong>econom\u00eda pol\u00edtica popular<\/strong> \u201310 V 93- cuyo fin es la igualdad.<\/p>\n<p>La tarea org\u00e1nica de desarrollo te\u00f3rico fue ejercida por Robespierre en primer lugar, y por el peque\u00f1o n\u00facleo de jacobinos robespierristas, cuya divisa \u201cLibertad, Igualdad, Fraternidad\u201d hab\u00eda sido inventada por Robespierre en diciembre de 1790<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote23sym\" name=\"sdfootnote23anc\">23<\/a>.<\/p>\n<p>Desde esa matriz iusnaturalista, y al calor del desarrollo del movimiento popular, Robespierre desarrolla la teor\u00eda del derecho natural a la existencia, a la vez que niega que la propiedad privada de bienes materiales sea un derecho natural y proclama que los bienes necesarios para la conservaci\u00f3n de la existencia son un bien com\u00fan.<\/p>\n<p>Por ejemplo, en abril de 1791 Robespierre, pronuncia un importante discurso contra \u201cEl marco de plata\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote24sym\" name=\"sdfootnote24anc\">24<\/a>, cuya l\u00ednea argumental es el rechazo de la instauraci\u00f3n de un r\u00e9gimen pol\u00edtico censitario en el que la mayor\u00eda de los ciudadanos no tendr\u00edan derechos pol\u00edticos. En este discurso, Robespierre, descosifica el concepto de propiedad y le devuelve el sentido propio como denominaci\u00f3n de toda capacidad o virtualidad inherente a una persona, que procede del \u00e9timo latino; e insiste en consecuencia que son propiedades naturales universales del individuo: la libertad, la igualdad y la ciudadan\u00eda, el derecho a la seguridad, el derecho a la existencia y a rechazar la opresi\u00f3n y el derecho a \u201cejercer libremente todas las <strong>facultades<\/strong> de mi esp\u00edritu y de mi coraz\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Pero, en un comienzo, las reclamaciones articuladas desde estos derechos naturales, y desde el principio de que el pueblo es soberano, eran que se respetasen los derechos del soberano y se estableciesen las condiciones para que los ciudadanos pobres no pasaran hambre, conforme a la tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>La experiencia de la voracidad de los grandes propietarios y de las terribles consecuencias del nuevo sistema, as\u00ed como de la b\u00e1rbara resoluci\u00f3n de los mismos, el ametrallamiento en masa en el Campo de Marte, o las traiciones militares, las hambrunas por desabastecimiento, etc., iba haciendo camino, y las r\u00e9plicas mejoraban.<\/p>\n<p>El 9 de agosto de 1792, la comuna insurreccional se instalaba en Par\u00eds y el 10 de agosto estallaba la revoluci\u00f3n. El movimiento popular y democr\u00e1tico creaba un nuevo derecho del hombre: el derecho a la existencia. En septiembre se eleg\u00eda la Convenci\u00f3n por sufragio universal, en la que segu\u00edan teniendo el peso los girondinos y el 21 de septiembre se proclamaba la rep\u00fablica. El 2 Xll 92 Robespierre pronuncia en la Convenci\u00f3n un importante discurso de enorme dureza<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote25sym\" name=\"sdfootnote25anc\">25<\/a>, en el que se ataca con gran energ\u00eda a los comerciantes por ejercer delito de lesa patria al monopolizar y acaparar los bienes de primera necesidad, condena la pol\u00edtica econ\u00f3mica general del \u201claissez faire\u201d \u2013as\u00ed citado- y exige, no ya que se permita al movimiento tasador ejercer sus acciones, sino la legislaci\u00f3n de una pol\u00edtica de dr\u00e1stica aplicaci\u00f3n de la tasaci\u00f3n y de m\u00e1ximum, que dejan de ser concebidas como pr\u00e1cticas locales consuetudinarias. Aparece un nuevo lenguaje pol\u00edtico. Se enuncia un principio general nuevo, que concierne a la democracia: los derechos sociales limitan los derechos privados, y la producci\u00f3n y comercializaci\u00f3n debe ser democr\u00e1ticamente controlada. Se enuncia una nueva ley contra el acaparamiento y el monopolio: que debe garantizarse el comercio, es decir, la circulaci\u00f3n de bienes de primera necesidad, con objeto de que los pobres puedan encontrar abastecido el mercado. A una interpretaci\u00f3n de la libertad de comercio se opone otra, original, que defiende la libertad del consumidor pobre a adquirir los bienes necesarios para su existencia.<\/p>\n<p>La Convenci\u00f3n girondina se mete en una aventura de guerra de conquista que lleva al desastre; se produce el inicio del levantamiento de la Vendee y en esa situaci\u00f3n, los girondinos tratan de reforzar la represi\u00f3n contra el emergente proyecto popular. El tres de abril Robespierre se declara en insurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el 24 de abril de 1793, presenta Robespierre su proyecto de declaraci\u00f3n de los derechos del hombre y del ciudadano a la Convenci\u00f3n<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote26sym\" name=\"sdfootnote26anc\">26<\/a>. En estos, de la consideraci\u00f3n de la propiedad como una \u201cinstituci\u00f3n social\u201d, y no como derecho natural concluye la idea de que la econom\u00eda debe estar subordinada al desarrollo previo de los derechos naturales imprescriptibles del individuo, y supedita la econom\u00eda al desarrollo de las \u201cfacultades\u201d de los individuos. Es una nueva pol\u00edtica la que se dise\u00f1a. Y el 10 V 93 pronuncia Robespierre en la Convenci\u00f3n uno de los m\u00e1s importantes discursos en el que desarrolla los principios de la nueva <strong>\u201ceconom\u00eda pol\u00edtica popular\u201d<\/strong><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote27sym\" name=\"sdfootnote27anc\">27<\/a>, constitutiva de la democracia.<\/p>\n<p>El 29 de mayo, la minor\u00eda girondina, aprovechando la ausencia de los diputados de la izquierda vota en contra del derecho natural.<\/p>\n<p>Del 31 de mayo al 2 de junio de 1793, la Revoluci\u00f3n se desarrolla triunfante contra el intento de golpe de estado desde la Convenci\u00f3n de los diputados girondinos, y consagra la fuerza \u201cmontagnarde\u201d en la Convenci\u00f3n. Los robespierristas proponen un conjunto de decretos que desarrollan la nueva \u201ceconom\u00eda pol\u00edtica popular\u201d. Ya el 4 de mayo del 93 la convenci\u00f3n hab\u00eda votado el primer m\u00e1ximum de precios \u2013tasaci\u00f3n-. El 10 de junio se reconoce definitivamente que los bienes comunales son propiedad colectiva de las comunas, y el 17 de julio es abolido el dominio \u00fatil de los se\u00f1ores feudales sobre la tierra, sin rescate, en beneficio de los campesinos que trabajan las tierras. El 26 de julio se tasa el precio m\u00e1ximo tanto de alimentos como de materias primas necesarias para los artesanos y el 27 de julio se proh\u00edbe el acaparamiento y se hace de \u00e9l un crimen capital: queda as\u00ed abolida la libertad de comercio de los bienes de primera necesidad, y se pone en pie un programa radical de reforma agraria. El 19 de diciembre el poder revolucionario instituye la escuela primaria gratuita y obligatoria. El 5 ll 94 en otro de los discursos claves de Robespierre <a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote28sym\" name=\"sdfootnote28anc\">28<\/a> declara que la igualdad es el fin inmediato y el fundamento de la democracia, y que el gobierno popular debe imponer el inter\u00e9s p\u00fablico sobre todos los intereses particulares.<\/p>\n<p>En ventoso de 1794 \u2013marzo- a instancias de Robespierre se aprueba un conjunto de decretos en los que se ordenaba la creaci\u00f3n de un censo de todos los patriotas que no poseyeran bienes, a los que se les entregar\u00eda gratis las tierras y bienes de todos los detenidos o huidos desde 1789: el grueso de los bienes de producci\u00f3n de la naci\u00f3n. La democracia trataba de imponer la igualdad. Se hab\u00eda definido un proyecto que hoy denominar\u00edamos socialista.<\/p>\n<p>En resumen, Robespierre rechaza la autonom\u00eda de la econom\u00eda respecto de la pol\u00edtica y propugna que debe estar subordinada a la Sociedad Civil, que debe ejercer su soberan\u00eda sobre ella para lograr la igualdad, y debe adoptar las medidas necesarias contra una <strong>facci\u00f3n<\/strong> de la misma Sociedad Civil que trata de realizar algo sin precedentes hist\u00f3ricos: romper la subordinaci\u00f3n p\u00fablica de la econom\u00eda a la Sociedad Civil. El principio robespierriano ser\u00e1 que la soberan\u00eda es la principal propiedad del pueblo, y a ella se debe subordinar la econom\u00eda; y que el ejercicio de la pol\u00edtica es un bien com\u00fan del pueblo.<\/p>\n<p><strong>El orden pol\u00edtico republicano <\/strong><\/p>\n<p>La<strong> democracia jacobina<\/strong>, no s\u00f3lo rechaz\u00f3 la independizaci\u00f3n o enajenaci\u00f3n de la econom\u00eda respecto de la sociedad civil, tambi\u00e9n rechaz\u00f3 la independizaci\u00f3n de la pol\u00edtica respecto de la ciudadan\u00eda. Cre\u00f3 para ello un poder pol\u00edtico o \u201cimperium\u201d que no se basaba en el modelo burocr\u00e1tico de estado, elaborado por el feudalismo del periodo absolutista, y recuperado posteriormente por Napole\u00f3n.<\/p>\n<p>El poder pol\u00edtico organizado en aparatos espec\u00edficos y desempe\u00f1ado por magistrados en los que hab\u00eda que delegar las funciones o por funcionarios era denominado por los jacobinos \u201cgobierno\u201d, y abarcaba tanto el poder legislativo como el poder ejecutivo.<\/p>\n<p>Como la historia de la modernidad ense\u00f1aba, los gobiernos y los magistrados que los componen devoraban la soberan\u00eda del pueblo. El gobierno era el agente del peor mal de la sociedad, al que se denominaba con una palabra pavorosa: <strong>despotismo<\/strong>. Gobierno y despotismo eran t\u00e9rminos sin\u00f3nimos. Como Rousseau hab\u00eda analizado, el despotismo era resultado del poder pol\u00edtico que el pueblo delegaba, y que se concentraba en pocas manos. Por tanto, por su propia naturaleza, el poder gubernativo, o delegado, era un poder corruptor. Surg\u00eda as\u00ed el peligro del \u201c<strong>despotismo representativo<\/strong>\u201d. La radicalidad con la que se expresaba Rousseau sirve como paradigma del pensamiento ilustrado: \u201cLos diputados del pueblo no son sus representantes, no son m\u00e1s que sus mandatarios; no pueden concluir nada definitivamente. Toda ley no ratificada por el pueblo en persona es nula; no es una ley. El pueblo ingl\u00e9s cree ser libre, y se enga\u00f1a mucho. No lo es sino durante la elecci\u00f3n de los miembros del parlamento; desde el momento en que estos son elegidos el pueblo es esclavo, no es nada. El uso que hace de los cortos momentos de su libertad merece bien que la pierda. La idea de los representantes es moderna: nos viene del gobierno feudal, de ese inicuo absurdo gobierno en el que la especie humana es degradada y en el que el nombre de hombre es deshonrado. En las antiguas rep\u00fablicas y hasta en las monarqu\u00edas, el pueblo nunca tuvo representantes; no se conoc\u00eda esta palabra. Es muy significativo que en Roma, donde los tribunos eran tan sagrados, no se les ocurriera siquiera que pod\u00edan usurpar las funciones del pueblo&#8230;\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote29sym\" name=\"sdfootnote29anc\">29<\/a>.<\/p>\n<p>En consonancia con esta tradici\u00f3n, que es la suya, el \u201cgobierno\u201d era un poder que causaba enorme temor a los jacobinos. Robespierre escribe: \u201cJam\u00e1s los males de la sociedad vienen del pueblo, sino del gobierno (.) la miseria de los ciudadanos no es otra cosa que el crimen de los gobernantes (.) el primer objetivo de toda constituci\u00f3n debe ser defender la libertad p\u00fablica e individual contra el gobierno mismo\u201d (10. V. 93)<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote30sym\" name=\"sdfootnote30anc\">30<\/a>, y Saint Just: \u201cUn pueblo no tiene m\u00e1s que un enemigo peligroso, su gobierno\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote31sym\" name=\"sdfootnote31anc\">31<\/a>.<\/p>\n<p>El poder pol\u00edtico democr\u00e1tico <strong>jacobino<\/strong> depend\u00eda de la centralidad del poder legislativo, constituido por la Convenci\u00f3n. De no haberse producido Termidor, los miembros de la Convenci\u00f3n hubiesen sido elegidos anualmente (Art. 32 de la Constituci\u00f3n jacobina del a\u00f1o l \u20131793-)<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote32sym\" name=\"sdfootnote32anc\">32<\/a>, y hubiesen sido controlados y fiscalizados por las asambleas de electores. El pueblo soberano, organizado en asambleas primarias nombraba sus diputados y <strong>deliberaba sobre las leyes. <\/strong>\u201cDe la soberan\u00eda del pueblo\u201d, Art. 7: El pueblo soberano es la universalidad de los ciudadanos franceses. Art. 8: Nombra inmediatamente a sus diputados. Art. 9: Delega en electores la elecci\u00f3n de administradores, \u00e1rbitros p\u00fablicos jueces criminales de casaci\u00f3n. Art. 10: Delibera sobre las leyes\u201d (Art. 7 a 10)<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote33sym\" name=\"sdfootnote33anc\">33<\/a>. El cuerpo legislativo tan s\u00f3lo propon\u00eda leyes (Art. 53\u201c&#8230; y dicta decretos\u201d). Los proyectos legislativos deb\u00edan ser impresos y enviados a todas las comunas de Francia para que fuesen discutidos: \u201cArt. 56: Los proyectos de ley son precedidos de un informe. Art. 57: La discusi\u00f3n no puede abrirse, y la ley no puede ser provisionalmente considerada firme m\u00e1s que quince d\u00edas despu\u00e9s del informe. Art. 58: El proyecto es impreso y enviado a todas las comunas de la Rep\u00fablica, bajo el t\u00edtulo: ley propuesta. Art. 59: Cuarenta d\u00edas despu\u00e9s del env\u00edo de la ley propuesta, si en la mitad de los departamentos, m\u00e1s uno, el d\u00e9cimo de las Asambleas primarias de cada uno de ellos regularmente formados, no ha reclamado, el proyecto es aceptado y se convierte en ley. Art. 60: Si hay reclamaci\u00f3n, el Cuerpo legislativo convoca a las Asambleas primarias\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote34sym\" name=\"sdfootnote34anc\">34<\/a>. Las elecciones eran anuales: \u201cArt. 32: El pueblo franc\u00e9s se re\u00fane todos los a\u00f1os, el primero de mayo, para las elecciones\u201d. Pero las asambleas primarias pueden reunirse, no s\u00f3lo una vez al a\u00f1o, para votar, o cuando las convoca la Convenci\u00f3n para discutir leyes. \u201cArt. 34: Las Asambleas primarias se forman extraordinariamente, a petici\u00f3n de un quinto de los ciudadanos que tienen derecho a votar\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote35sym\" name=\"sdfootnote35anc\">35<\/a><\/p>\n<p>Para evitar el despotismo generado por los aparatos pol\u00edticos especializados, los jacobinos instrumentaron la divisi\u00f3n de tareas entre el ejecutivo y el legislativo, y la desconcentraci\u00f3n de la acci\u00f3n ejecutiva en diversas ramas de funcionarios, pero no la divisi\u00f3n de poderes. El poder legislativo ten\u00eda sometido a su poder los \u00f3rganos ejecutivos del gobierno, el cual era un \u00f3rgano encargado de la gesti\u00f3n diaria de los asuntos, y no pose\u00eda capacidad de dictar decretos: \u201cDel Consejo ejecutivo\u201d. (.) Art.65: El consejo est\u00e1 encargado de la direcci\u00f3n y de la vigilancia de la administraci\u00f3n general; no puede actuar sino en ejecuci\u00f3n de las leyes y decretos del Cuerpo legislativo\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote36sym\" name=\"sdfootnote36anc\">36<\/a> Por ello, el poder legislativo ten\u00eda asumidas gran parte de las tareas que ejercen los gobiernos actuales. Los funcionarios del ejecutivo no pod\u00edan ser diputados para que resaltara m\u00e1s car\u00e1cter funcionarial y supeditado, y eran considerados administradores: \u201cArt. 66: \u00c9l (el legislativo) nombra fuera de su seno, los agentes en jefe de la administraci\u00f3n general de la rep\u00fablica\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote37sym\" name=\"sdfootnote37anc\">37<\/a>.<\/p>\n<p>Del gobierno no depend\u00eda la aplicaci\u00f3n de las decisiones y leyes de la Convenci\u00f3n a la Rep\u00fablica. El <strong>Bolet\u00edn de Leyes de la Rep\u00fablica<\/strong> las promulgaba public\u00e1ndolas en las diversas lenguas de uso de la Rep\u00fablica, y \u00e9stas eran interpretadas y ejecutadas por los poderes municipales, elegidos, dirigidos y controlados democr\u00e1ticamente por las asambleas de ciudadanos.<\/p>\n<p>Para garantizar el control permanente del ejecutivo, la Convenci\u00f3n cre\u00f3 un comit\u00e9 de diputados, elegidos por un mes y renovados cada mes, especializado en el control permanente de las actividades diarias del ejecutivo: el Comit\u00e9 de Salud P\u00fablica. Este calumniado comit\u00e9, al que se le atribuyen matanzas sin cuento, ten\u00eda como fin controlar que el aparato ejecutivo no boicotease la ejecuci\u00f3n de las leyes aprobadas. Y que se vigilase la sedici\u00f3n ejercida contra el poder revolucionario por los propios funcionarios<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote38sym\" name=\"sdfootnote38anc\">38<\/a>. Habr\u00e9 de volver sobre este asunto.<\/p>\n<p>Sobre la imperiosa necesidad de este control puede juzgarse: \u201cCiudadanos, todos los enemigos de la Rep\u00fablica est\u00e1n en su gobierno. En vano os consum\u00eds en este recinto (la Convenci\u00f3n) haciendo leyes; en vano vuestro comit\u00e9, en vano algunos ministros os secundan, todo conspira contra ellos y vosotros. Ha venido a nuestro conocimiento que agentes de la administraci\u00f3n de los hospitales vienen suministrando, desde hace seis meses, harina a los rebeldes de la Vend\u00e9e\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote39sym\" name=\"sdfootnote39anc\">39<\/a><\/p>\n<p>A su vez, la Constituci\u00f3n garantizaba por ley la publicidad completa de las decisiones del legislativo, y la Declaraci\u00f3n de Derechos del Hombre y de Ciudadano de 1793 reconoce al pueblo el ejercicio ilimitado del derecho de petici\u00f3n \u2013acudir a la barra del parlamento en masa, seg\u00fan la pr\u00e1ctica revolucionaria- (Art. 32) y el derecho de <strong>insurrecci\u00f3n <\/strong>contra la opresi\u00f3n. \u201cArt. 33: La resistencia a la opresi\u00f3n es la consecuencia de los otros Derechos del hombre\u201d. \u201cArt. 34: Hay opresi\u00f3n contra el cuerpo social cuando uno s\u00f3lo de sus miembros es oprimido. Hay opresi\u00f3n contra cada miembro cuando el cuerpo social es oprimido\u201d. \u201cArt. 35: Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrecci\u00f3n es, para el pueblo y para cada porci\u00f3n del pueblo, el m\u00e1s sagrado de los derechos y el m\u00e1s indispensable de los deberes\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote40sym\" name=\"sdfootnote40anc\">40<\/a>.<\/p>\n<p>Pero no todo poder pol\u00edtico es un poder gubernativo delegado y constituido en aparatos especializados: tambi\u00e9n la sociedad civil es sede de poder pol\u00edtico y los jacobinos pretend\u00edan que fuera \u00e9ste el que asumiera la mayor parte del protagonismo pol\u00edtico. Y sin la existencia real de un poder popular organizado en la sociedad civil, no hubiese sido posible el control del despotismo legislativo tantas veces presente durante la Revoluci\u00f3n, ni hubiese sido pensable la utilizaci\u00f3n efectiva de los derechos de insurrecci\u00f3n y petici\u00f3n.<\/p>\n<p>En el texto citado (10 V 93) Robespierre recomienda a los legisladores de la Constituci\u00f3n \u201cDejad en los departamentos, y bajo la mano del pueblo, la porci\u00f3n de los tributos p\u00fablicos que no sea necesario depositar en la caja general, y que los gastos sean pagados en las propias localidades, siempre que ello sea posible. Rehuid la man\u00eda antigua de los gobernantes de <strong>querer gobernar demasiado<\/strong>: dejad a los individuos, dejad a las familias el derecho de hacer lo que no molesta a otro, <strong>dejad a las comunas el poder de reglar ellas mismas sus propios asuntos, en todo aquello que no concierna muy esencialmente a la administraci\u00f3n general de la rep\u00fablica<\/strong>. (.) Respetad sobre todo la libertad del soberano en las asambleas primarias\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote41sym\" name=\"sdfootnote41anc\">41<\/a>.<\/p>\n<p>Comunas y asambleas son poderes pol\u00edticos reales, de enorme peso, pero no son considerados \u201cgubernativos\u201d, porque no son delegados. El poder pol\u00edtico ten\u00eda su sede, no en el estado, burocr\u00e1ticamente organizado y separado, sino en la sociedad civil democr\u00e1ticamente organizada, que pose\u00eda el poder pol\u00edtico real.<\/p>\n<p>Como ya he explicado, dentro del esquema del poder pol\u00edtico real que hab\u00eda desarrollado el movimiento popular a lo largo de la experiencia revolucionaria, las comunas constitu\u00edan el crisol en que se hab\u00eda creado la democracia. El proyecto de constituci\u00f3n presentado por el ponente Condorcet, propon\u00eda la supresi\u00f3n real de la democracia comunal, al diferenciar entre comuna y municipalidad. Los jacobinos, a trav\u00e9s de Saint Just, exigieron que se confiriese el car\u00e1cter jur\u00eddico de municipios a todas las comunas. Con gran radicalidad, Saint Just hab\u00eda escrito \u201cLa soberan\u00eda de la naci\u00f3n reside en las comunas\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote42sym\" name=\"sdfootnote42anc\">42<\/a>. La constituci\u00f3n recogi\u00f3 el principio de que cada comuna ser\u00eda un poder municipal (Art. 78)<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote43sym\" name=\"sdfootnote43anc\">43<\/a>. El poder pol\u00edtico municipal, estaba en continuidad con el poder comunal de la antigua econom\u00eda moral de la multitud y con la experiencia pol\u00edtica desarrollada desde aqu\u00e9lla durante la revoluci\u00f3n. El enorme poder de las municipalidades (soberan\u00eda local y aplicaci\u00f3n local de las decisiones de la Convenci\u00f3n) era entregado a la sociedad civil organizada en comunas.<\/p>\n<p><strong>De la \u201cvolont\u00e9 g\u00e9n\u00e9rale\u201d a la soberan\u00eda popular: el origen de la democracia jacobina<\/strong><\/p>\n<p>Como he explicado, el temor a la centralizaci\u00f3n gubernativa del poder, que implica la creaci\u00f3n de un cierto aparato de poder especializado, que concentra poder y lo pone a disposici\u00f3n de una minor\u00eda de magistrados, en quienes se delega y de quienes se recela que caigan en la tentaci\u00f3n de utilizarlo para sus intereses particulares y traten de sojuzgar al pueblo \u2013despotismo-, es consecuencia de la experiencia hist\u00f3rica que proporciona el despotismo del estado absolutista feudal a la modernidad.<\/p>\n<p>Este temor al ejercicio gubernativo podemos encontrarlo, a t\u00edtulo de ejemplo, en Locke, Montesquieu, Rousseau, Robespierre, Saint Just y Kant y es el rasgo que diferencia al iusnaturalismo moderno \u2013no s\u00f3lo el ilustrado, tambi\u00e9n el humanista- respecto del pensamiento pol\u00edtico republicano, iusnaturalista, antiguo.<\/p>\n<p>Esta argumentaci\u00f3n es una de las dos objeciones intelectuales que hacen que la palabra \u201cdemocracia\u201d sea tomada con cautela. El precursor intelectual de la democracia moderna, Rousseau, abunda en esta reflexi\u00f3n en El Contrato Social; considera que una democracia en la que el pueblo no s\u00f3lo ejerza el poder legislativo, sino tambi\u00e9n el poder ejecutivo e intervenga en la ejecuci\u00f3n de actos particulares, es decir, en la ejecuci\u00f3n de la ley, es un r\u00e9gimen muy peligroso, pues favorece la intrusi\u00f3n de los intereses particulares en la pol\u00edtica y abre la v\u00eda al despotismo. S\u00f3lo puede ser aceptable una democracia en la que el gobierno sea encomendado a un peque\u00f1o grupo<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote44sym\" name=\"sdfootnote44anc\">44<\/a>.<\/p>\n<p>Las reflexiones de Rousseau, que hacen \u00e9poca, se inspiran en las opiniones antidemocr\u00e1ticas de Arist\u00f3teles contra la democracia extrema, y por eso nos mueven a repulsa, pero el objetivo que el autor trata de aferrar y al que trata de dar salida es moderno: el despotismo del poder pol\u00edtico. La Ilustraci\u00f3n m\u00e1s radical pretende, a la luz de la experiencia del despotismo absolutista, y llena de sano escepticismo antropol\u00f3gico, que pueda crearse un r\u00e9gimen en el que hasta los demonios deban comportarse como \u00e1ngeles.<\/p>\n<p>El segundo reparo que se le hace a la democracia, silenciado por Rousseau, procede de la antig\u00fcedad cl\u00e1sica, cuyas obras eran conocidas al dedillo por todos los ilustrados y revolucionarios. Para la antig\u00fcedad, en la democracia la voluntad soberana se basa en un determinado bloque social constituido por los pobres, pues como escribe Arist\u00f3teles, hay \u201cdemocracia cuando son soberanos los que no poseen gran cantidad de bienes, sino que son pobres\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote45sym\" name=\"sdfootnote45anc\">45<\/a>. La democracia es un r\u00e9gimen que surge como consecuencia de que la ciudad est\u00e1 escindida entre pobres y ricos que se enfrentan en <strong>estasis<\/strong> o guerra civil. La democracia es el instrumento pol\u00edtico de un determinado bloque social popular para ejercer uno u otro tipo de dominio sobre los ricos. La aceptaci\u00f3n de la democracia implica la comprensi\u00f3n de la irremediabilidad de la ruptura social, la irreversibilidad consiguiente de las facciones y la necesidad de la lucha social.<\/p>\n<p>Este tipo de argumentaci\u00f3n era dif\u00edcil de ser asumido en un periodo en el que la sociedad civil pugnaba por liberarse del despotismo del Antiguo R\u00e9gimen. Hab\u00eda que experimentar en vivo hasta qu\u00e9 punto la antropolog\u00eda cl\u00e1sica era sabia; hasta qu\u00e9 punto era cierta la lecci\u00f3n de Arist\u00f3teles y del Laelio ciceroniano: la fylia o amicitia s\u00f3lo era posible entre los semejantes \u2013homoioi- en fortuna y virtudes<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote46sym\" name=\"sdfootnote46anc\">46<\/a>.<\/p>\n<p>Para que la democracia se abriera camino era preciso que las masas populares, partidarias de la igualdad de derechos, de la ciudadan\u00eda universal y de la soberan\u00eda, descubrieran que sus expectativas de proyecto econ\u00f3mico no eran suficientes ante la emergente nueva realidad que brotaba a pasos agigantados como consecuencia de la revoluci\u00f3n, y que carec\u00edan propiamente de proyecto pol\u00edtico.<\/p>\n<p>La propia experiencia revolucionaria fue mostrando a los jacobinos robespierristas, a la par que al movimiento popular, que los ricos trataban siempre y por todos los medios de constituir una <strong>facci\u00f3n<\/strong>, de liquidar el poder soberano del pueblo y de reinstaurar el despotismo; es decir, no dudaban en destruir la unidad y fraternidad de la Sociedad Civil con el fin de garantizar sus intereses ego\u00edstas; no hab\u00eda otra soluci\u00f3n para lograr la libertad y la igualdad que abordar la lucha pol\u00edtica contra los burgueses, contra los grandes hacendados y grandes comerciantes.<\/p>\n<p>Robespierre desempe\u00f1\u00f3 un papel capital en el desarrollo org\u00e1nico de la nueva teor\u00eda pol\u00edtica del movimiento popular, al que en puridad y ya desde el principio podemos considerar, sin asomo de dudas, un movimiento democr\u00e1tico.<\/p>\n<p>En el pensamiento de Robespierre encontramos desde el comienzo la defensa decidida de la soberan\u00eda popular y de la participaci\u00f3n activa en pol\u00edtica de todos ciudadanos, pero es tard\u00eda la aparici\u00f3n de la palabra democracia.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en \u00e9l esta opci\u00f3n pol\u00edtica se abre paso trabajosamente a trav\u00e9s de la experiencia propiciada por el curso de la Revoluci\u00f3n, precisamente porque s\u00ed sab\u00eda lo que implicaba asumirla. Podemos observar f\u00e1cilmente la evoluci\u00f3n ideol\u00f3gica del movimiento a trav\u00e9s del lenguaje y las ideas de Robespierre.<\/p>\n<p>Partamos, por ejemplo del discurso del 18 Xll 90, donde aparece por primera vez la triple divisa revolucionaria. Para esas fechas ya hace tiempo que Robespierre hab\u00eda registrado con sorpresa y perplejidad la aparici\u00f3n de una nueva aristocracia de ricos (p. e. la carta al ciudadano Buissart de fines de 1789); no se hace aqu\u00ed de nuevas al respecto. En el texto que someto a consideraci\u00f3n, Robespierre defiende el derecho de ciudadan\u00eda de los pobres. \u201cPobres\u201d aparece como sin\u00f3nimo de \u201cpueblo\u201d, y los \u201cricos\u201d y \u201cpoderosos\u201d quedan fuera de esta denominaci\u00f3n, a la usanza antigua. Robespierre critica la miseria a la que son sometidos los pobres por parte de los \u201cpartidarios de funestos sistemas\u201d. La cr\u00edtica es dur\u00edsima, pero las medidas alternativas son escasas: acabar con los \u201cabusos\u201d \u2013t\u00e9rmino de econom\u00eda moral- y defender el derecho del pueblo a su vida modesta tradicional. A pesar de todo, para Robespierre, pueblo \/pobres y ricos a\u00fan forman una entidad, no social pero s\u00ed pol\u00edtica, que debe ser preservada y cuya unidad social se trata de restituir: \u201cSe quiere dividir la naci\u00f3n en dos clases de las que la primera no parecer\u00eda armada m\u00e1s que para contener a la otra\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote47sym\" name=\"sdfootnote47anc\">47<\/a>.<\/p>\n<p>Como ya he indicado antes, en septiembre del 91 la constituyente votar\u00eda una constituci\u00f3n censitaria. Casi un a\u00f1o despu\u00e9s, estallaba la Revoluci\u00f3n de agosto del 92, que abr\u00eda paso a la Convenci\u00f3n y la Rep\u00fablica. La movilizaci\u00f3n popular se hab\u00eda organizado en torno al programa de la supresi\u00f3n de la pol\u00edtica de represi\u00f3n y de medidas concretas de Reforma agraria y de control del comercio y de la igualdad de los derechos pol\u00edticos. Una vez terminada la movilizaci\u00f3n, los girondinos reimpon\u00edan la ley marcial y la libertad de comercio. Quedaba puesto de manifiesto con estupor que los grandes propietarios y comerciantes ten\u00edan un proyecto pol\u00edtico aut\u00f3nomo definido y que no estaban dispuestos a aceptar las decisiones del pueblo.<\/p>\n<p>Robespierre sab\u00eda perfectamente cu\u00e1l era la meta que ten\u00eda propuesta la burgues\u00eda, y el 19 de octubre del 92, en su primera \u201cCarta\u201d, recuerda a los convencionales que su misi\u00f3n era dar a Francia una constituci\u00f3n nueva, verdaderamente republicana, no como la constituci\u00f3n americana, tramposamente republicana por estar \u201cfundada sobre la aristocracia de la riqueza\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote48sym\" name=\"sdfootnote48anc\">48<\/a>.<\/p>\n<p>En consecuencia con todo esto, Robespierre pronunciaba el discurso arriba citado de denuncia en la Convenci\u00f3n (2 Xll 92)<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote49sym\" name=\"sdfootnote49anc\">49<\/a>. En \u00e9l se agudiza la cr\u00edtica al nuevo sistema econ\u00f3mico de explotaci\u00f3n, que es comprendido como resultado de una \u201cteor\u00eda\u201d -laissez faire-. En ese sistema todo est\u00e1 contra la sociedad. Los explotadores son los comerciantes, los negociantes y propietarios, los grandes monopolistas y acaparadores, los especuladores, \u201cun peque\u00f1o n\u00famero de millonarios\u201d, ladrones y conspiradores, vampiros y asesinos, que se oponen a \u201clos intereses de la sociedad\u201d y especulan con la miseria p\u00fablica. Se abre ya un precipicio entre la sociedad, compuesta por el \u201cpueblo\u201d ciudadano, al que hay que darle \u201cpan, trabajo y costumbres\u201d, y los millonarios, minor\u00eda o \u201ccasta\u201d opuesta a ellos.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de Robespierre registra la radicalidad de los intereses enfrentados dentro de la sociedad civil, que escinden de la mayor\u00eda a una <strong>facci\u00f3n<\/strong>. Por primera vez se esboza un principio de proyecto econ\u00f3mico, como expuse antes, pero sigue sin haber una proyecto pol\u00edtico definido. Faltaba a\u00fan por experimentar hasta d\u00f3nde alcanzaba la protervidad de la nueva aristocracia de las riquezas.<\/p>\n<p>Durante los cuatro primeros meses del 93 los girondinos legislan contra el proyecto pol\u00edtico popular y contra la recuperada movilizaci\u00f3n, en un desarrollo sistem\u00e1tico de golpe de estado legislativo. Por ejemplo, en marzo, a propuesta de Cambon se aprobaba una ley que castigaba con pena de muerte a \u201ccualquiera\u201d que propusiera cualquier medida sobre la ley agraria o sobre tasaci\u00f3n de productos y bienes territoriales, comerciales o industriales. Se condenaba como delito de opini\u00f3n el programa popular que hab\u00eda derrocado a la monarqu\u00eda y hab\u00eda permitido la elecci\u00f3n de la Convenci\u00f3n. El girondino Dumoriez, ministro de la Guerra y general del ej\u00e9rcito del norte negociaba en secreto con el enemigo, en marzo, el aplastamiento militar de la revoluci\u00f3n<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote50sym\" name=\"sdfootnote50anc\">50<\/a>. Quedaba claro hasta d\u00f3nde era capaz de ir esta<strong> facci\u00f3n<\/strong> en contra de la mayor\u00eda: hasta el aplastamiento de la voluntad del soberano, hasta la <strong>estasis<\/strong>: hasta la guerra civil.<\/p>\n<p>El 3 de abril Robespierre lanzaba el llamamiento a la insurrecci\u00f3n general revolucionaria del pueblo para salvar la rep\u00fablica.<\/p>\n<p>El 10 de mayo, en el famoso discurso precitado Robespierre proclama que en estado de cosas presente promovido por el despotismo del gobierno, \u201chay reyes, curas, nobles, burgueses, canalla, pero en absoluto pueblo, en absoluto hombres\u201d. El an\u00e1lisis sociol\u00f3gico se ha enriquecido: por un lado \u201dburgueses\u201d, \u201ccomerciantes\u201d, \u201cnegociantes\u201d, \u201cabogados\u201d, \u201cricos\u201d; por el otro \u201csimple trabajador\u201d \u201cartesano\u201d \u201cpobre\u201d. El tercer estado carece de unidad; la sociedad civil \u2013la ciudad- est\u00e1 escindida. A pesar de todo, no aparece en este texto incendiario la palabra \u201cdemocracia\u201d, si no es de forma ambigua para definir el r\u00e9gimen que \u00e9l propugna como igualmente \u201calejado de las tempestades de la democracia absoluta\u201d que \u201cdel despotismo representativo\u201d. Sin embargo, como siempre hacen los jacobinos robespierrianos, se pronuncia por el poder popular asambleario, seccionario o comunal, exige que se financie la participaci\u00f3n pol\u00edtica del pueblo en las asambleas pagando salarios, medida democr\u00e1tica por excelencia, y declara que no existe otro tribuno pol\u00edtico del pueblo que el pueblo mismo.<\/p>\n<p>El 30 de mayo estalla la Revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>La democracia, proyecto pol\u00edtico del bloque social plebeyo<\/strong><\/p>\n<p>El 13 de julio del 93 Robespierre pronuncia el discurso de presentaci\u00f3n de la ley de educaci\u00f3n que hab\u00eda redactado su amigo el diputado Michel Lepeletier, asesinado por el terror blanco \u2013el mismo 13 de julio era asesinado Marat-. En este texto, el concepto de \u201cPueblo\u201d de Robespierre ha variado: ahora significa ya \u201cdemos\u201d, a la vez poder soberano y explotados, a los que denomina tambi\u00e9n \u201cproletarios\u201d: \u201c<strong>los ciudadanos proletarios cuya \u00fanica propiedad est\u00e1 en el trabajo<\/strong>&#8230;\u201d. La ley s\u00f3lo contempla a los ciudadanos proletarios, de entre los que saldr\u00e1n los intelectuales: \u201cA iniciativa de la instituci\u00f3n p\u00fablica, la agricultura y las artes mec\u00e1nicas van a atraer a la mayor parte de los alumnos, pues estas dos clases constituyen casi la totalidad de la naci\u00f3n. Una muy peque\u00f1a porci\u00f3n, pero elegida, ser\u00e1 destinada al cultivo de las artes agradables y a los estudios que versan sobre el esp\u00edritu\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote51sym\" name=\"sdfootnote51anc\">51<\/a>.<\/p>\n<p>El significado de todo esto est\u00e1 claro: Robespierre y el movimiento popular aceptan el envite: reconocen que no hay posibilidad de reconciliar los diversos intereses de la sociedad civil; reconocen la estasis civil, la lucha social de clases: es decir, la democracia. El proletariado estaba constituido por un bloque social que abarcaba nueve d\u00e9cimas partes de la sociedad francesa.<\/p>\n<p>Desde julio hasta septiembre se desarrolla una situaci\u00f3n de peligro extremo para la rep\u00fablica y las masas populares, que se zanja con el triunfo provisional del poder popular y que lleva a la revoluci\u00f3n del 4 y 5 de septiembre.<\/p>\n<p>A principios del 94 parece remitir el peligro, lo que hace creer pr\u00f3ximo el fin de la revoluci\u00f3n. El 5 ll 94, Robespierre pronuncia en el Comit\u00e9 de Salud P\u00fablica su c\u00e9lebre discurso sobre la democracia<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote52sym\" name=\"sdfootnote52anc\">52<\/a>.<\/p>\n<p>El discurso, de marcado car\u00e1cter te\u00f3rico, recupera el acervo de la tradici\u00f3n cl\u00e1sica. Tres veces se menciona la divisi\u00f3n tripartita de reg\u00edmenes pol\u00edticos: monarqu\u00eda, aristocracia \u2013\u201cnueva\u201d- y democracia. Y en cuatro ocasiones se explaya con erudici\u00f3n y conocimiento sobre los casos de Atenas, Esparta y Roma. La definici\u00f3n de \u201cpatria\u201d es, a mi juicio deudora del Discurso f\u00fanebre de Pericles<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote53sym\" name=\"sdfootnote53anc\">53<\/a>. El debate sobre los tres reg\u00edmenes es desarrollado por Robespierre en un sentido nuevo: s\u00f3lo una democracia puede ser Rep\u00fablica, pues s\u00f3lo en ella el inter\u00e9s p\u00fablico est\u00e1 por encima del privado, y por eso democracia y rep\u00fablica son t\u00e9rminos sin\u00f3nimos. El fin de la democracia es la libertad y la igualdad. La esencia de la democracia es la igualdad. Y el principio del gobierno democr\u00e1tico es el mantenimiento de la igualdad, porque esto es lo que provoca la virtud o inter\u00e9s por los asuntos p\u00fablicos.<\/p>\n<p>La democracia es la rep\u00fablica de la virtud, pues su principio es la igualdad, y esta igualdad es lo que mueve a los ciudadanos a interesarse y priorizar el bien p\u00fablico, cosa s\u00f3lo posible en la democracia.<\/p>\n<p>El pueblo es la \u00fanica fuerza capaz de instaurar y defender el r\u00e9gimen democr\u00e1tico en la sociedad civil. Robespierre sigue insistiendo en la necesidad de proteger el car\u00e1cter constitucional del r\u00e9gimen, y de evitar que se convierta en un poder desp\u00f3tico, seg\u00fan la preocupaci\u00f3n ilustrada moderna: el pueblo no puede estar constantemente reunido, como dice la tradici\u00f3n bas\u00e1ndose en Arist\u00f3teles. Pero esto no es ning\u00fan subterfugio para defender la politeia, la soberan\u00eda de una voluntad general mixta, que se ha revelado imposible. Menos a\u00fan un expediente fraudulento para garantizar el ejercicio del gobierno, en exclusiva, a los poderosos. La democracia no defiende la igualdad entre los iguales, sino la igualdad radical entre todos los ciudadanos. Y el car\u00e1cter legal constitucional de la democracia consagra la subsidiaridad radical del poder institucional respecto del pueblo: \u201dLa democracia es un estado donde el pueblo soberano, guiado por leyes que son su obra, hace por s\u00ed mismo todo lo que puede hacer bien y mediante sus delegados todo lo que no puede hacer \u00e9l mismo\u201d. El pueblo ejerce el poder legislativo y el gobierno local.<\/p>\n<p>La democracia no acepta la independencia del poder pol\u00edtico respecto del bloque social democr\u00e1tico que dirige la sociedad civil: recoge la experiencia de la modernidad y no tolera el despotismo, tal como lo analiza la modernidad.<\/p>\n<p>En 1828 escribe el revolucionario Ph. Buonarroti en su famosa protohistoria de la Revoluci\u00f3n francesa: \u201cDemocracia en Francia: lo que es. No hay que creer que los revolucionarios franceses hayan atribuido a la democracia que ellos exig\u00edan el sentido que le atribu\u00edan los antiguos. A nadie se le ocurr\u00eda en Francia convocar al pueblo entero a deliberar sobre los actos de gobierno. Para ellos la democracia es el orden p\u00fablico en el que la igualdad y las buenas costumbres ponen al pueblo en condici\u00f3n de ejercer \u00fatilmente el poder legislativo\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote54sym\" name=\"sdfootnote54anc\">54<\/a><\/p>\n<p>Seg\u00fan esta l\u00f3gica, pero siguiendo el saber antiguo, Robespierre, que conoce muy bien la tradici\u00f3n cl\u00e1sica, sabe que la democracia de Pericles diferencia entre legislaci\u00f3n y gobierno, y asume que tambi\u00e9n en la democracia jacobina el gobierno debe poseer especiales cualidades. As\u00ed, todas las magistraturas deben ser desempe\u00f1adas por individuos que est\u00e9n en posesi\u00f3n de fr\u00f3nesis y de capacidad de comprender el kair\u00f3s: \u201cla sabidur\u00eda del gobierno para consultar las circunstancias, para aferrar los momentos, para elegir los medios&#8230;\u201d Pero, para Robespierre, como en el texto de Tuc\u00eddides, estos m\u00e9ritos o virtudes est\u00e1n tambi\u00e9n en posesi\u00f3n del pueblo.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter constitucional de la democracia francesa cuya novedad sobre la antigua es que llama \u201ca todos los hombres\u201d, no olvida que la democracia es un r\u00e9gimen de lucha en que son los pobres los que gobiernan. La democracia llama a todos, pero: \u201cLa protecci\u00f3n social no es debida m\u00e1s que a los ciudadanos pac\u00edficos. No hay otros ciudadanos de la rep\u00fablica que los republicanos. Los realistas, los conspiradores no son para ella m\u00e1s que extranjeros, o m\u00e1s bien, enemigos\u201d. Por ello \u201cSi la energ\u00eda del gobierno popular en la paz es la virtud, la energ\u00eda del gobierno popular en revoluci\u00f3n es a la vez la virtud y el <strong>terror<\/strong>. El terror no es otra cosa que la justicia pronta, severa, inflexible;&#8230;\u201d. El terror, es decir, la guerra civil, es inherente a la propia idea de democracia, porque la democracia tiene su origen en la lucha social de clases, y en tanto que poder constituido sobre la sociedad civil es el poder de los pobres contra los ricos.<\/p>\n<p>Dice Robespierre: \u201cElla (el terror) es menos un principio particular que una consecuencia del principio general de la democracia aplicado a las m\u00e1s acuciantes necesidades de la patria\u201d. Recordemos que lo \u201cparticular\u201d es propio de decisiones gubernativas, lo \u201cgeneral\u201d es propio del legislador soberano y por lo tanto inherente al principio legislado. Si el legislador, el demos, proclama la democracia, inherentemente proclama el terror.<\/p>\n<p>Robespierre denomina terror, no a la destrucci\u00f3n de la legalidad democr\u00e1tica vigente, sino a la defensa sin cuartel de la propia legalidad agredida por el terror ajeno, obediente a su propia legalidad. Tampoco es terror, en este sentido, el atentado indiscriminado ejercido arbitrariamente contra desconocidos an\u00f3nimos, con el fin de sembrar el miedo, sino la persecuci\u00f3n de los individuos responsables de la destrucci\u00f3n del orden democr\u00e1tico. Es la coerci\u00f3n que acoraza la hegemon\u00eda.<\/p>\n<p>No agotan estas breves notas aqu\u00ed redactadas el importante contenido y gran calado de ese discurso fundamental para el republicanismo democr\u00e1tico, que debiera poseer un reconocimiento an\u00e1logo, para la contemporaneidad, al del discurso f\u00fanebre de Pericles para la antig\u00fcedad.<\/p>\n<p><strong>La difamaci\u00f3n contra Rodespierre <\/strong><\/p>\n<p>Ha aparecido en el texto la palabra \u201cTerror\u201d. Llegados a este asunto, conviene extenderse sobre \u00e9l, para salir al paso de las calumniosas difamaciones que se vierten constantemente contra Robespierre.<\/p>\n<p>La difamaci\u00f3n contra Robespierre se desarrolla, fundamentalmente, en las dos \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XlX, durante la Tercera Rep\u00fablica, y en el ambiente ideol\u00f3gico posterior a la b\u00e1rbara represi\u00f3n de la Comuna de Par\u00eds, cuando la reacci\u00f3n siente la necesidad de desarrollar el embeleco contra Robespierre como medio para combatir la democracia. La burda falsedad de estas acusaciones fue oportuna y satisfactoriamente puesta en evidencia por los histori\u00f3grafos, de inmediato, durante las dos \u00faltimas d\u00e9cadas siglo XlX, y a comienzos del siglo XX. En esta tarea le cabe un m\u00e9rito especial al gran histori\u00f3grafo Albert Mathiez. Nada novedoso hay, por lo tanto, en la argumentaci\u00f3n que sigue, como podr\u00e1 apreciar el lector que conozca la bibliograf\u00eda cl\u00e1sica, que es, por cierto, un ejemplo de rigor emp\u00edrico y de exhaustividad.<\/p>\n<p>Sin embargo, cada vez que un intelectual reaccionario trata de arremeter contra el republicanismo democr\u00e1tico o plebeyo, le basta con menear el espantajo urdido en torno a la figura de Robespierre, para dar por cerrado el asunto, sin tener que hacer uso de su ingenio al arg\u00fcir en el debate contra la primera democracia contempor\u00e1nea que existi\u00f3, ni aportar datos, ni tener que mostrar cu\u00e1les son sus fuentes y sus conocimientos reales sobre la Revoluci\u00f3n, seg\u00fan exige el protocolo acad\u00e9mico. As\u00ed el m\u00e1s lerdo hace escuela.<\/p>\n<p>Desde luego el objetivo de fondo al que se apunta sesgadamente satanizando a Robespierre es rechazar la irrupci\u00f3n de los plebeyos en la sociedad civil y su pretensi\u00f3n de protagonizar la vida pol\u00edtica y construir un orden social. Por ello merece la pena hacer un breve resumen del asunto para el lector que se aproxima al tema con \u00e1nimo de conocer la verdad al respecto, pues la verdad existe y no es s\u00f3lo cuesti\u00f3n de \u201cnarrativa\u201d.<\/p>\n<p>La calumnia contra Robespierre se resume en dos acusaciones: ser un dictador y ser un sanguinario. Ambos reproches se cifran en la noci\u00f3n de Robespierre \u201cterrorista\u201d o padre de \u201cel Terror\u201d. \u201cEl Terror\u201d habr\u00eda sido el instrumento utilizado por Robespierre para conseguir elevarse al poder dictatorial, y el empleo del mismo promovido por \u00e9l habr\u00eda sido la causa de asesinatos y atrocidades sin cuento. Comencemos por salir al paso de la primera \u201cimputaci\u00f3n\u201d de dictadura viendo en qu\u00e9 se basan sus argumentos<\/p>\n<p>Para ello, volvamos a recordar, en primer lugar, en qu\u00e9 situaci\u00f3n se proclama la patria en peligro, y la necesidad de utilizar m\u00e9todos expeditivos para salvar la revoluci\u00f3n: \u201cEl \u201cMidi\u201d de Francia sublevado, Breta\u00f1a y Normand\u00eda en rebeli\u00f3n, Lozere en poder de los realistas, Toulon pidiendo a los ingleses, Li\u00f3n armada contra Par\u00eds, la Vend\u00e9e en llamas, los austriacos en Mayence, el duque de York, se\u00f1or de Valenciennes, los conspiradores de dentro, c\u00f3mplices de los enemigos del exterior&#8230;\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote55sym\" name=\"sdfootnote55anc\">55<\/a><\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les fueron los objetivos oficiales y reales, del Terror? Salir de esa situaci\u00f3n de extremo peligro para la Revoluci\u00f3n; y como ese y no otro era su verdadero objetivo, y el Terror se aplic\u00f3 b\u00e1sicamente a ello, cinco meses despu\u00e9s la situaci\u00f3n hab\u00eda cambiado: \u201ca esa Francia revolucionaria que carec\u00eda de dinero, que carec\u00eda de pan, que carec\u00eda de hierro, que carec\u00eda de p\u00f3lvora, no le fue preciso m\u00e1s que cinco meses para aplastar a los holandeses y a los ingleses en Hondschoote, para poner en derrota a los austriacos en Wattignies, para rechazar a los piamonteses, para frenar a los espa\u00f1oles, para volver a alcanzar las l\u00edneas de Weissemburg, para liberar Landau, para reconquistar la Alsacia para poner la coalici\u00f3n en situaci\u00f3n desesperada para sofocar la sublevaci\u00f3n de Li\u00f3n, para arrebatar Toulon a los ingleses, para dar cuenta de la Vend\u00e9e\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote56sym\" name=\"sdfootnote56anc\">56<\/a>.<\/p>\n<p>Es necesario recordar que el cometido del Terror no era destruir o trastornar el orden existente, es decir el orden Revolucionario republicano democr\u00e1tico. Sino que, por el contrario, el Terror fue un estado de excepci\u00f3n que pretend\u00eda preservar el orden constitucional establecido. Por ello, durante el Terror se mantuvo el funcionamiento regular del parlamento, y se preservaron las libertades fundamentales: la libertad de expresi\u00f3n y reuni\u00f3n y dem\u00e1s libertades pol\u00edticas, comenzando por el derecho de reuni\u00f3n de los clubes pol\u00edticos. A\u00fan en situaci\u00f3n de peligro exterior extremo, no existi\u00f3 la censura previa, que ha sido una pr\u00e1ctica sin embargo frecuente para los estados durante los periodos de guerra. Es obvio que estos datos elementales deber\u00edan formar parte del conocimiento b\u00e1sico al tratar del Terror; sin embargo, el lector sabe de la sorpresa que le ocasionan cuando los conoce, pues el Terror es presentado t\u00e1citamente como un conjunto de expedientes para asentar un poder golpista, minoritario, que se logra imponer por la fuerza contra la mayor\u00eda de la sociedad y contra el r\u00e9gimen pol\u00edtico mayoritario y legal.<\/p>\n<p>S\u00f3lo pueden ser alcanzados aquellos fines que son los que verdaderamente se proponen, m\u00e1s en circunstancias desesperadas. Y los fines propuestos por el Terror no eran sino la derrota de la reacci\u00f3n exterior y de sus ayudas internas, la defensa de la legalidad democr\u00e1tico republicana. Ese era el cometido del Terror.<\/p>\n<p>Como creo que demuestra este texto, dadas las circunstancias, no se puede poner en duda la necesidad del Terror, ni de la actuaci\u00f3n del Comit\u00e9 de Salud P\u00fablica.<\/p>\n<p>Pero \u00bfqui\u00e9n, si no Robespierre, tom\u00f3 la decisi\u00f3n, singular y por lo tanto autoritaria, de proclamar el estado de excepci\u00f3n que denominamos Terror? Tampoco eso es cierto, y tambi\u00e9n esa idea parte del prejuicio de considerar el Terror como uno de los tantos golpes de estado que las derechas dan, y en los cuales es una c\u00fapula militar o c\u00edvico militar, restringida, con dinero y ayuda externa, la que organiza el golpe contra la mayor\u00eda. Las medidas elaboradas a partir de octubre son el cumplimiento de un mandato popular: \u201cEl 12 de agosto de 1793, los ocho mil diputados de las asambleas primarias vinieron a decir a la Convenci\u00f3n: \u201c\u00a1No es momento para deliberaciones, hay que actuar! Exigimos que todos los sospechosos sean puestos bajo arresto\u201d. Al respecto Danton exclam\u00f3: \u201cLos diputados de las asambleas primarias acaban de ejercer entre nosotros la iniciativa de el Terror\u201d. El Terror no naci\u00f3 por lo tanto, en el cerebro de algunos individuos, no fue obra de tales o cuales jacobinos&#8230;\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote57sym\" name=\"sdfootnote57anc\">57<\/a><\/p>\n<p>Robespierre, en esto como en las dem\u00e1s decisiones del pueblo, acat\u00f3 lealmente la voluntad popular. El Terror es consecuencia de la democracia que se autogobierna y se autodefiende. La intervenci\u00f3n de los ocho mil diputados de las asambleas primarias confiere sentido a la frase antes citada del discurso de 18 pluvioso del a\u00f1o ll que subordina el Terror a la democracia, es decir a la opci\u00f3n pol\u00edtica elegida por las masas ante un momento de excepci\u00f3n: \u201cElla (el terror) es menos un principio particular que una consecuencia del principio general de la democracia aplicado a las m\u00e1s acuciantes necesidades de la patria\u201d.<\/p>\n<p>Hay que recordar tambi\u00e9n que la propia intervenci\u00f3n de las masas populares a trav\u00e9s de sus representantes de las asambleas primarias exigiendo a la Convenci\u00f3n que adoptase medidas resolutivas, no s\u00f3lo es una intervenci\u00f3n leg\u00edtima, pues es el Soberano quien decide dirigirse a sus delegados para darles una instrucci\u00f3n, sino que es tambi\u00e9n una intervenci\u00f3n legal, pues las leyes reconoc\u00edan el derecho de legislar a la ciudadan\u00eda, y los convencionales eran considerados, no representantes, sino en palabra que gustaba mucho a Robespierre, \u201ccommettants\u201d, delegados mandatados.<\/p>\n<p>La acusaci\u00f3n de dictadura que se lanza contra Robespierre implica la presunci\u00f3n de que \u00e9l y su grupo hab\u00edan alcanzado tal preponderancia dentro de la estructura del poder republicano, que estaban en condiciones de imponer su poder omn\u00edmodo, y que, por lo tanto, nadie se atrev\u00eda a resistirse a ellos. \u00bfCu\u00e1l era la situaci\u00f3n de Robespierre y su grupo dentro de la estructura del poder republicano?: \u201cRobespierre estaba en minor\u00eda en el Comit\u00e9 de Salud P\u00fablica durante el tiempo en el que se coloca su pretendida dictadura. El Comit\u00e9 de Seguridad General, que ten\u00eda bajo su supervisi\u00f3n directa al Tribunal Revolucionario, le era casi un\u00e1nimemente hostil, e intrigaba abiertamente con sus enemigos. (.). \u00a1Singular dictador, quien ten\u00eda contra \u00e9l a los principales poderes del Estado!\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote58sym\" name=\"sdfootnote58anc\">58<\/a>.<\/p>\n<p>Ni control de los aparatos de poder, ni influencia directa sobre las fuerzas armadas, ni mando sobre cuerpo represivo alguno. Su fuerza le ven\u00eda de su autoridad moral que pose\u00eda en toda Francia ante la plebe, y de la devoci\u00f3n con la que la plebe armada de Par\u00eds correspond\u00eda a la absoluta lealtad democr\u00e1tica de Robespierre a su posicionamiento siempre en defensa, siempre org\u00e1nico, de las decisiones previas del demos: \u201c\u00c9l (Robespierre) no es fuerte sino por la ayuda de su execrable, pero poderoso, pero irresistible ej\u00e9rcito suburbial. La totalidad de la hez del pueblo est\u00e1 con \u00e9l\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote59sym\" name=\"sdfootnote59anc\">59<\/a>.<\/p>\n<p>La plebe armada le proteg\u00eda. Pero Robespierre no desempe\u00f1aba ning\u00fan cargo org\u00e1nico, ning\u00fan poder sobre las milicias de la sansculotterie, ni sobre el municipio de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Es bien caracter\u00edstica la acusaci\u00f3n que los enemigos que detuvieron ilegalmente a Robespierre y le asesinaron hac\u00edan contra \u00e9l. En el discurso comenzado por Saint Just el 9 de termidor en defensa de Robespierre y del grupo en general, y que no le dejaron pronunciar, \u00e9l recoge la \u201cdenuncia\u201d que se vierte contra Robespierre: \u201c&#8230;se le designa (a Robespierre) como tirano de la opini\u00f3n. Es necesario que yo me extienda sobre este asunto y arroje luz sobre un sofisma que tender\u00eda a hacer proscribir el m\u00e9rito. \u00bfY qu\u00e9 derecho exclusivo ten\u00e9is vosotros sobre la opini\u00f3n, vosotros que encontr\u00e1is un crimen en el arte de tocar las almas? \u00bfEncontr\u00e1is mal que se sea sensible? \u00bfSois, pues, de la corte de Felipe, vosotros que hac\u00e9is la guerra a la elocuencia? \u00a1Un tirano de la opini\u00f3n! \u00bfQui\u00e9n os impide disputar la estima de la patria, a vosotros que encontr\u00e1is malo que se la cautive? No existe un s\u00f3lo d\u00e9spota en el mundo, a excepci\u00f3n de Richelieu, que se haya ofendido por la celebridad de un escritor. \u00bfHay un triunfo m\u00e1s desinteresado? Cat\u00f3n hubiese expulsado de Roma al mal ciudadano que hubiese denominado a la elocuencia, en la tribuna p\u00fablica, el tirano de la opini\u00f3n. Nadie tiene derecho de estipular en su nombre; ella se da a la raz\u00f3n y su imperio no es el poder de los gobernantes. La conciencia p\u00fablica es la Ciudad (\u201ccit\u00e9\u201d: la rep\u00fablica o polis); ella es la salvaguardia del ciudadano; todos los que han sabido tocar la opini\u00f3n han sido los enemigos de los tiranos \u00bfEra Dem\u00f3stenes un tirano? Desde ese punto de vista, su tiran\u00eda salv\u00f3 durante largo tiempo la libertad de Grecia. \u00a1As\u00ed, la mediocridad celosa querr\u00eda conducir al genio al cadalso! Por cierto, como el talento de orador que ejerc\u00e9is aqu\u00ed es un talento de tiran\u00eda, pronto se os acusar\u00e1 de d\u00e9spotas de la opini\u00f3n. El derecho a interesar a la opini\u00f3n p\u00fablica es un derecho natural, imprescriptible, inalienable; y no veo otro usurpador sino entre quienes tender\u00edan a oprimir este derecho (.) Pero \u00bfqu\u00e9 hemos hecho nosotros de nuestra raz\u00f3n? Hoy se dice a un miembro del soberano: Usted no tiene el derecho a ser persuasivo\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote60sym\" name=\"sdfootnote60anc\">60<\/a>.<\/p>\n<p>La defensa de Saint Just, que se desarrolla invocando figuras se\u00f1eras del republicanismo y la democracia cl\u00e1sica define cu\u00e1l es el motivo por el que se deb\u00eda asesinar a Robespierre: era el dirigente en quien se sent\u00eda reflejada la opini\u00f3n p\u00fablica plebeya. El uso de la libertad de expresi\u00f3n, la \u201cparres\u00eda\u201d, que es una virtud democr\u00e1tica: he aqu\u00ed el verdadero \u201cdelito\u201d de Robespierre. La paradoja sangrante es que Robespierre fue asesinado en nombre de la defensa de la libertad por verdaderos tiranos que lo condenaban a muerte por ejercer la libertad de expresi\u00f3n, y a quienes aterrorizaba el ascendiente que pose\u00eda sobre la plebe<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote61sym\" name=\"sdfootnote61anc\">61<\/a>. Unas palabras m\u00e1s al respecto.<\/p>\n<p>Robespierre era el dirigente en quien confiaban los trabajadores asalariados, los artesanos, los peque\u00f1os comerciantes y buhoneros, los intelectuales pobres y las masas campesinas, es decir, la plebe: el demos \u00bfPor qu\u00e9 motivo se sent\u00eda atra\u00edda la sansculotterie y el campesinado pobre por el discurso de Robespierre? Ya en la \u00e9poca se dijo que Robespierre hab\u00eda sido durante largo tiempo, por su acento regional, y su forma torpe de hablar, el hazmerre\u00edr de la Constituyente. Algo ciertamente falso, que desmienten sus textos, y que Mathiez en su momento rebati\u00f3 cumplidamente, aunque hoy se vuelva a repetir.<\/p>\n<p>Robespierre se hab\u00eda formado en Par\u00eds, en el mejor colegio de su \u00e9poca, el Luis el Grande, y, muy elogiado por su profesor de ret\u00f3rica, fue, incluso, elegido como orador para recibir al rey Luis XVl en una visita que el monarca hizo al centro, etc.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote62sym\" name=\"sdfootnote62anc\">62<\/a><\/p>\n<p>Pero individuos con formaci\u00f3n human\u00edstica s\u00f3lida como \u00e9l hubo m\u00e1s en las filas de la Revoluci\u00f3n. Y, en todo caso, no es \u00e9sta la virtud que puede hacer atractivo para la plebe a un pol\u00edtico. Las masas plebeyas, democr\u00e1ticas, de la Revoluci\u00f3n, autoorganizadas en poder p\u00fablico, en permanente debate e intervenci\u00f3n pol\u00edtica y en permanente aprendizaje mediante la experiencia, apreciaron en Robespierre que \u00e9l, s\u00ed, recog\u00eda sus experiencias, sus expectativas, que \u00e9l, s\u00ed, aprend\u00eda con ellos, y como ellos, que \u00e9l defend\u00eda sus reclamaciones y exigencias en las instituciones, y desarrollaba una actividad org\u00e1nica de los planteamientos de las masas.<\/p>\n<p>Precisamente ha de ser Louis Blanc, que adem\u00e1s de gran historiador de la Revoluci\u00f3n francesa, fue un revolucionario que particip\u00f3 activamente en la Revoluci\u00f3n de 1848, quien defina lo que caracteriza a Robespierre: Robespierre era un hombre representativo. \u201cPorque no es posible desempe\u00f1ar un gran papel en la historia que a condici\u00f3n de ser lo que denominar\u00e9 con gusto un hombre representativo. La fuerza que los individuos poderosos poseen, no la extraen de ellos mismos m\u00e1s que en muy peque\u00f1a medida: la extraen, sobre todo del medio que los rodea. Su vida no es sino una concentraci\u00f3n de la vida colectiva en el seno de la cual se hallan sumergidos. <strong>El impulso que imprimen a la sociedad es poca cosa en comparaci\u00f3n con el impulso que ellos reciben de la misma.<\/strong>&#8230;\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote63sym\" name=\"sdfootnote63anc\">63<\/a><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que hac\u00eda de Robespierre un orador y un escritor tan persuasivo? Precisamente, y como hemos visto, el recoger, y reelaborar intelectualmente, org\u00e1nicamente, las aspiraciones de la plebe, el devolver a la plebe el discurso elaborado de sus propios principios. El permitir que las masas, el demos, se viese reflejado a s\u00ed mismo en el espejo de su discurso. Robespierre se dejaba impulsar por las masas.<\/p>\n<p>Robespierre no solo no fue un dictador, sino que, por mucho que la derecha lo ha intentado, ha fracasado en el intento de establecer una filiaci\u00f3n intelectual entre el jacobinismo y la verdadera dictadura, la \u00fanica: la de Napole\u00f3n. Los robespierristas y los jacobinos en general, fueron partidarios decididos del poder civil, y del sometimiento del poder militar, y, como hemos visto, construyeron un poder pol\u00edtico sin burocracia cuyo funcionamiento exig\u00eda la permanente participaci\u00f3n del demos: la democracia. Robespierre temi\u00f3 siempre las aventuras b\u00e9licas de los girondinos, pues consideraba que la guerra y el protagonismo del ej\u00e9rcito eran el medio por el cual la reacci\u00f3n pod\u00eda someter al pueblo e instaurar sobre \u00e9l un poder de hierro. Nadie m\u00e1s encarnizadamente enemigo del protagonismo del poder militar y de la burocracia que Robespierre.<\/p>\n<p>Por el contrario, lo que s\u00ed queda claro es que la verdadera dictadura, la que es promovida por el golpe de estado de Brumario, mediante el cual Napole\u00f3n accede al poder tir\u00e1nico, instaura el liberalismo econ\u00f3mico, organiza la persecuci\u00f3n sin cuartel contra los dem\u00f3cratas y comienza su devastadora cadena de guerras que asol\u00f3 Europa, hubiese sido imposible sin el golpe de Termidor y el asesinato de Robespierre y su grupo. \u201cRobespierre hubiese hecho imposible a Napole\u00f3n\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote64sym\" name=\"sdfootnote64anc\">64<\/a>.<\/p>\n<p>La idea de que Robespierre y su proyecto hubiesen hecho imposible el Imperio se encuentra documentada, incluso, en los escritos de personas que participaron de forma protagonista en el golpe de Termidor: \u201cDestacamos que los mismos termidorianos, desde Chamb\u00f3n hasta Barras, pasando por Barr\u00e9re, deploraron amargamente, en tiempos del Imperio y de la Restauraci\u00f3n, la pesada falta que hab\u00edan cometido, al derribar, con Robespierre, la Rep\u00fablica honrada, la Rep\u00fablica verdadera\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote65sym\" name=\"sdfootnote65anc\">65<\/a> .<\/p>\n<p>Robespierre no s\u00f3lo no fue un dictador, sino que fue el defensor de la libertad y de la democracia: fue uno de los que con m\u00e1s ah\u00ednco trabaj\u00f3 en la redacci\u00f3n de la Constituci\u00f3n. Defendi\u00f3 reiteradamente, con firmeza inconmovible, en sus discursos y con su acci\u00f3n pol\u00edtica, la libertad de prensa, de conciencia y de cultos. El 21 de noviembre de 1793 se enfrentar\u00e1 abierta y p\u00fablicamente contra el grupo que hab\u00eda lanzado la campa\u00f1a de la descristianizaci\u00f3n. Precisamente fue \u00e9l quien instaur\u00f3 el culto al ser supremo, el 8 de junio \u201cque era un ensayo feliz para reconciliar a los creyentes con la Rep\u00fablica\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote66sym\" name=\"sdfootnote66anc\">66<\/a>. Defendi\u00f3 la democracia y fue el instrumento de la plebe, por eso hab\u00eda de morir.<\/p>\n<p>La segunda acusaci\u00f3n que se vierte sobre Robespierre es la de ser un individuo sanguinario, que provoc\u00f3 la persecuci\u00f3n y la muerte de muchas personas, desde el Comit\u00e9 de Salud P\u00fablica, en el que participaba, aprovechando el Terror.<\/p>\n<p>Vuelvo a recordar cu\u00e1les eran las caracter\u00edsticas del Comit\u00e9 de Salud P\u00fablica: el Comit\u00e9 era una comisi\u00f3n de la Convenci\u00f3n, es decir, del parlamento, cuya misi\u00f3n era el control de los actos de gobierno: \u201cEl Comit\u00e9 de Salud P\u00fablica, formado por diputados renovados cada mes, por la Convenci\u00f3n, ten\u00eda encomendado a su cargo el derecho de vigilancia del legislativo sobre el ejecutivo. \u00bfCu\u00e1les son las funciones de Comit\u00e9 de Salud P\u00fablica? Asiste a las reuniones del Consejo Ejecutivo provisional, puede adoptar decisiones de urgencia, y suspender las decisiones del consejo ejecutivos, si es necesario; puede igualmente extender \u00f3rdenes de detenci\u00f3n contra los agentes del ejecutivo; debe rendir cuentas de todos sus actos ante la Convenci\u00f3n\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote67sym\" name=\"sdfootnote67anc\">67<\/a> .<\/p>\n<p>Desde la fundaci\u00f3n del Comit\u00e9, en octubre de 1793, el n\u00famero de casos juzgados fue, aproximadamente, de 5000. El n\u00famero de sentencias de muerte dictadas en vida de Robespierre fueron, en cifras redondas, unas 2.500. Este es el n\u00famero verdadero de ejecuciones sobre las que el Comit\u00e9, y por extensi\u00f3n, en principio, Robespierre tiene responsabilidad. Pero volver\u00e9 sobre el asunto.<\/p>\n<p>Robespierre acept\u00f3 la legislaci\u00f3n de excepci\u00f3n propuesta por Danton, con la fundaci\u00f3n del Tribunal revolucionario, en marzo de 1793, despu\u00e9s de las derrotas de B\u00e9lgica y el descubrimiento de la traici\u00f3n de Dumouriez. Hasta entonces, Robespierre se hab\u00eda opuesto a la adopci\u00f3n de medidas de excepci\u00f3n, con la salvedad de la fundaci\u00f3n de un tribunal extraordinario, en el que no quiso desempe\u00f1ar papel activo, despu\u00e9s del 10 de agosto de 1792, en el momento de la ca\u00edda de la realeza y de la invasi\u00f3n prusiana. Este tribunal desapareci\u00f3 casi de inmediato, con la reuni\u00f3n de la Convenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Anteriormente, Robespierre, se hab\u00eda pronunciado, en su momento, infructuosamente, contra la pena de muerte, durante los debates parlamentarios que trataron del asunto durante la Legislativa.<\/p>\n<p>Cuando en enero de 1793 su amigo el representante Michel Lepeletier fue asesinado, evit\u00f3 que la Convenci\u00f3n movida por la indignaci\u00f3n, votase la pena de muerte contra todo aquel que encubriera al asesino.<\/p>\n<p>En agosto de 1793 se produc\u00eda la movilizaci\u00f3n de los diputados de las asambleas primarias ante la situaci\u00f3n de extremo peligro. Robespierre ped\u00eda el 25 de agosto la reorganizaci\u00f3n del Tribunal revolucionario para que actuara con mayor celeridad. A partir de esas fechas, se elabora la legislaci\u00f3n que denominamos Terror.<\/p>\n<p>Robespierre entend\u00eda el Terror como un medio expeditivo y provisional para salvar la Revoluci\u00f3n y la Rep\u00fablica. A su vez cre\u00eda que el nuevo orden social y pol\u00edtico demo republicano ser\u00eda el medio que permitir\u00eda la introducci\u00f3n de cambios en la sociedad y posibilitar\u00eda el desarrollo de una humanidad mejor. El perfeccionamiento de la sociedad y el mundo nuevo ser\u00edan consecuencia de la vigencia de las instituciones republicanas, no del Terror; por ello mismo, el estado de excepci\u00f3n deb\u00eda restringirse en su aplicaci\u00f3n a la salvaci\u00f3n de la Rep\u00fablica. Robespierre nunca concibi\u00f3 el Terror como un medio de radicalizaci\u00f3n o sobre revoluci\u00f3n del proceso revolucionario; por el contrario, Robespierre se enfrent\u00f3 a quienes pretend\u00edan esto, como veremos despu\u00e9s. Sin embargo, esta es otra de las ideas que se sugieren indirectamente.<\/p>\n<p>Robespierre pensaba que hab\u00eda que actuar con toda firmeza contra los jefes de la traici\u00f3n, pero consideraba que hab\u00eda que ser indulgente, generoso y a\u00fan piadoso con las comparsas, y a\u00fan m\u00e1s con las personas que hab\u00edan sido llevadas a la sedici\u00f3n mediante confusi\u00f3n y enga\u00f1o, o con quienes, por prejuicios o por intoxicaci\u00f3n ideol\u00f3gica se manten\u00edan en contra de la revoluci\u00f3n. En octubre de 1793 Robespierre se opuso y fren\u00f3 la propuesta de pena de muerte, lanzada en la Convenci\u00f3n contra setenta y tres diputados girondinos, aprovechando el momento. \u201cSus cartas numerosas (de los diputados girondinos), que existen todav\u00eda, aportan a favor de la humanidad del Incorruptible el testimonio m\u00e1s irrecusable. El ruin Durand de Maillane mismo no ha podido dejar de reconocer en sus <strong>Memorias<\/strong> que su v\u00edctima (Robespierre) \u201chab\u00eda protegido siempre el lado derecho de los golpes con los que le amenazaba la Monta\u00f1a\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote68sym\" name=\"sdfootnote68anc\">68<\/a><\/p>\n<p>Cuando los Cordeliers trataron de sobre revolucionar, mediante la violencia, el proceso democr\u00e1tico, Robespierre no dud\u00f3 en reprimir los excesos de \u00e9stos; a\u00fan as\u00ed se esforz\u00f3, como en el caso de los girondinos, por limitar la represi\u00f3n al m\u00ednimo, y salv\u00f3 la vida de Pache, Hanriot y Boulanger .<\/p>\n<p>Salv\u00f3 a los signatarios de las peticiones realistas de \u201clos 8.000\u201d y de \u201clos 20.000\u201d, para quienes se hab\u00eda pedido la pena de muerte, y trat\u00f3 de salvar, infructuosamente, a la hermana del rey, a t\u00edtulo de simple ejemplo, y entre otros muchos casos documentados. \u201cEs a Robespierre a quien se dirigen todas las v\u00edctimas del terror que buscan protecci\u00f3n y apoyo\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote69sym\" name=\"sdfootnote69anc\">69<\/a><\/p>\n<p>Robespierre estuvo en activo en el Comit\u00e9 de Salud P\u00fablica desde el comienzo de su existencia hasta el 15 de mesidor, seis semanas antes del golpe de Termidor. Como indiqu\u00e9 antes, el tribunal hab\u00eda firmado hasta Termidor unas 2.500 sentencias de muerte. De ellas, 1.200 se hab\u00edan firmado durante los primeros quince meses de existencia del tribunal, y las otras 1.286 en las \u00faltimas seis semanas anteriores al 9 de termidor, periodo en el que, curiosamente, Robespierre hab\u00eda dejado de asistir. \u201cEl girondino Saladin, que protest\u00f3 contra esta leyenda (la leyenda de un Robespierre culpable de la cantidad de sentencias de muerte) interesada puesta en circulaci\u00f3n por los termidorianos ha hecho destacar que \u201cdurante los 45 d\u00edas que han precedido a la retirada de Robespierre del Comit\u00e9 de Salud P\u00fablica, el n\u00famero de v\u00edctimas era de 577, y que en los 45 d\u00edas siguientes que la han seguido, hasta el 9 termidor, el n\u00famero es de 1.286\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote70sym\" name=\"sdfootnote70anc\">70<\/a>.<\/p>\n<p>La propia retirada de Robespierre del Comit\u00e9 se debe a los reproches y acusaciones lanzados contra \u00e9l por el hecho de haber salvado de una probable condena a muerte a una pobre loca visionaria, Catherine Th\u00e9ot.<\/p>\n<p>La leyenda de que Robespierre fue un carnicero es tanto m\u00e1s chocante cuanto que Robespierre fue acusado de \u201cmoderantismo\u201d por los terroristas que lo derribaban y asesinaban en 9 Termidor: \u201clo que se le imputa, por el contrario, es haber protegido a antiguos nobles, haber hecho destituir a los m\u00e1s fogosos de los Comit\u00e9s revolucionarios de Par\u00eds, de haber defendido a Camile Desmoulins, y de haber tratado de salvar a Danton\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote71sym\" name=\"sdfootnote71anc\">71<\/a>.<\/p>\n<p>Como dice Mathiez, Robespierre represent\u00f3 en el Terror la mesura, la indulgencia y la honestidad<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo lleg\u00f3 a producirse la situaci\u00f3n que permiti\u00f3 el golpe de Termidor? Durante el invierno y la primavera de 1.794, Robespierre comenz\u00f3 a recibir informaci\u00f3n, a trav\u00e9s de su hermano menor y de otros inspectores destacados en el interior del pa\u00eds, de que determinados comisarios de la revoluci\u00f3n hab\u00edan aprovechado el Terror para enriquecerse o para cometer actos de extrema crueldad, a menudo con el objeto de imponer a la Revoluci\u00f3n una l\u00ednea decidida por ellos, muy en concreto las campa\u00f1as ordenadas para imponer la descristianizaci\u00f3n: eran los \u201cproc\u00f3nsules\u201d. Robespierre hizo llamar a todos los proc\u00f3nsules corrompidos, cinco o seis personas \u2013Fouchet y Tallien entre ellas- con el fin de terminar con la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Fueron estos quienes, atemorizados, se adelantaron y precipitaron Termidor, aprovechando que entre los sectores de la izquierda se juzgaba peyorativamente a Robespierre por su actitud moderada sobre la represi\u00f3n y por su negativa a permitir la campa\u00f1a de descristianizaci\u00f3n. Adem\u00e1s, Robespierre era mal visto por las tres cuartas partes de los diputados convencionales, que se sent\u00edan forzados a adoptar el programa econ\u00f3mico que las masas impon\u00edan a sus delegados y que Robespierre encarnaba entre ellos. \u201cDesde hac\u00eda cerca de dos a\u00f1os, las tres cuartas partes (por lo menos) de los convencionales esperaban que apareciese el medio de cerrar, si es posible, para siempre, ese par\u00e9ntesis odioso abierto el 10 de agosto en la vida pol\u00edtica y social\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote72sym\" name=\"sdfootnote72anc\">72<\/a><\/p>\n<p>\u201cEl 9 termidor no fue hecho por hombres que quer\u00edan detener el Terror, sino, por el contrario, por hombres que hab\u00edan abusado del Terror, y que quer\u00edan prolongarlo en su provecho, para ponerse al abrigo\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote73sym\" name=\"sdfootnote73anc\">73<\/a>.<\/p>\n<p>Del 10 al 12 de termidor \u2013del 27 al 29 de julio- fueron ejecutados, sin proceso, los 105 robespierristas declarados fuera de la ley por la Convenci\u00f3n.<\/p>\n<p>El Comit\u00e9 Salud P\u00fablica no fue suprimido a la muerte de Robespierre. Sigui\u00f3 desempe\u00f1ando sus funciones hasta el golpe de estado constitucional de 1.795, con el que la burgues\u00eda liberal acab\u00f3 definitivamente con la democracia, utilizando para ello el ej\u00e9rcito. Entonces se le suprimi\u00f3 para sustituirlo&#8230; \u00a1por un Tribunal Militar! Adem\u00e1s y como complemento, en ese preciso momento se creaba, por primera vez en la historia, una nueva instituci\u00f3n que, con el correr de los tiempos, iba a hacer fortuna y a tener mucho futuro: la Polic\u00eda del Estado, organizaci\u00f3n que, a fines de 1.795, quedar\u00eda institucionalizada mediante la formaci\u00f3n del Ministerio de la polic\u00eda general <a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote74sym\" name=\"sdfootnote74anc\">74<\/a> -ah, esos pac\u00edficos liberales&#8230;-.<\/p>\n<p>Una vez muerto Robespierre su recuerdo sigui\u00f3 vivo entre la plebe en general: en el demos. Se convirti\u00f3 en el s\u00edmbolo de la Democracia. As\u00ed, en febrero de 1.796, Babeuf escrib\u00eda: \u201cEl robespierrismo se encuentra en toda la rep\u00fablica, en toda la clase juiciosa y clarividente, y naturalmente en todo el pueblo. La raz\u00f3n es simple, el robespierrismo es la democracia, y estas dos palabras son perfectamente id\u00e9nticas. Por lo tanto, realzando el robespierrismo puedes estar seguro de realzar la democracia\u201d<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote75sym\" name=\"sdfootnote75anc\">75<\/a><\/p>\n<p>En resumen: durante la Revoluci\u00f3n francesa, los jacobinos, unidos al movimiento popular, hab\u00edan sido capaces de analizar cu\u00e1l era el peligro de la nueva era: hab\u00edan analizado la nueva anatom\u00eda social emergente, en la que se enfrentaban dos grupos sociales con intereses en conflicto, uno de los cuales, cada vez m\u00e1s rico, defend\u00eda la desigualdad; hab\u00edan localizado la fuente de la nueva desigualdad en el nuevo sistema econ\u00f3mico y hab\u00edan experimentado que este produc\u00eda en la sociedad civil una ruptura sin soluciones.<\/p>\n<p>La ciudad estaba dividida sin paliativos por el despotismo de la facci\u00f3n poderosa que estaba resuelta a todo. No se pod\u00eda establecer un poder soberano sobre la sociedad civil formado por una mayor\u00eda, sin abrir antes la lucha por el control del poder pol\u00edtico y por la erradicaci\u00f3n del sistema econ\u00f3mico que daba fuerza a los adversarios. El soberano no pod\u00eda ser mixto. Era el descubrimiento del secreto de la contemporaneidad. El movimiento que luchaba por la instauraci\u00f3n de un poder tal era el movimiento democr\u00e1tico jacobino; la sociedad instaurada, la rep\u00fablica democr\u00e1tica. El pueblo no pod\u00eda confiar a nadie la lucha por este objetivo; la soberan\u00eda comenzaba cuando el pueblo se hac\u00eda soberano y responsable de la propia lucha que realizar\u00eda a costa suya. Terminaba cuando el pueblo instauraba su soberan\u00eda legal sobre la sociedad civil.<\/p>\n<p>Al identificar la nueva situaci\u00f3n hist\u00f3rica y desarrollar desde el legado pol\u00edtico cl\u00e1sico, el nuevo proyecto pol\u00edtico democr\u00e1tico a la altura de las nuevas exigencias, los jacobinos entraban en el futuro. Ocupaban la contemporaneidad porque la hab\u00edan comprendido; la constitu\u00edan. Su proyecto pol\u00edtico estaba en condiciones de \u201cmantener las promesas de la filosof\u00eda\u201d: la felicidad y la libertad del ser humano. Pasaban a ser, en adelante perenne objeto de satanizaci\u00f3n, y perpetua fuente de inspiraci\u00f3n, de ejemplo y entusiasmo: prueba de la estasis de la contemporaneidad.<\/p>\n<p><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Para un resumen de los acontecimientos con los que comienza el bicentenario, y de los debates que se abrieron desde el principio con toda crudeza, ver la revista Raison Pr\u00e9sente, (1989), segundo trimestre, n\u00ba 91. Este n\u00famero dedica su cuerpo central al asunto que nos ocupa.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote2anc\" name=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Edmund Burke escribi\u00f3 ya a comienzos de la Revoluci\u00f3n francesa, en 1790, el primer panfleto antijacobino de la historia. Ver: Burke, Edmund (1978): Reflexiones sobre la Revoluci\u00f3n francesa, Madrid, Centro de Estudios Constitucionales. A\u00f1os antes Burke hab\u00eda defendido las libertades de los americanos en su lucha contra la metr\u00f3poli, pero esto es s\u00f3lo una aparente contradicci\u00f3n. Tambi\u00e9n desde antiguo, hab\u00eda escrito en contra de Rousseau (Una justificaci\u00f3n de la sociedad natural, 1757). Es decir, era un autor que sab\u00eda que en Francia hab\u00eda condiciones para que las cosas evolucionaran de forma muy diversa a la americana. El panfleto en cuesti\u00f3n sobre la Revoluci\u00f3n tiene el m\u00e9rito de presentar la t\u00f3pica contra revolucionaria que luego desarrollar\u00edan los dem\u00e1s autores antidem\u00f3cratas.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote3anc\" name=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Furet Fran\u00e7ois (1985) Penser la R\u00e9volution fran\u00e7aise, Par\u00eds, Ed. Gallimard, Col. Folio. Un an\u00e1lisis de la estrategia de Furet: Sledziewski Elisabeth G., (1989) \u201cLa estrategie-Furet\u201d, Raison Pr\u00e9sente, 1989, segundo trimestre, n\u00ba 91, pp 17 a 22.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote4anc\" name=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Una de las \u00faltimas defensas expl\u00edcitas de esta tesis, expuesta de forma escueta, y por tanto, muy clara, la podemos encontrar en el pr\u00f3logo que George Lefbvre escribe al texto de Ph. Buonarroti. Ver: Buonarroti Philipe, (1957) La conspirati\u00f3n pour l\u00b4egalit\u00e9, dite de Babeuf, Par\u00eds, Eds. Sociales, p\u00e1g. 8. Como sabemos, la obra hab\u00eda sido publicada por primera vez en 1828 por Buonarroti, quien hab\u00eda participado en la Revoluci\u00f3n, siendo joven; por tanto, hab\u00eda conocido directamente los acontecimientos que narra. George Lefebrve no duda en desautorizarle: \u201cSu veneraci\u00f3n por el Incorruptible es tal que induce al lector a imaginar que los robespierristas fueron comunistas \u201cavant la lettre\u201d. Pocas l\u00edneas antes, en la misma p\u00e1gina, ha escrito: \u201cSin embargo, en los enfrentamientos con los contra revolucionarios aliados con el extranjero, una parte de la burgues\u00eda, Montagnards y jacobinos, recurrieron a los sans culottes para apoderarse del poder, de manera que la pol\u00edtica del gobierno revolucionario que formaron respondi\u00f3 en una cierta medida a los deseos de sus aliados\u201d. Y al final de la p\u00e1gina le pone nombre a este tipo de alianza, cayendo en flagrante anacronismo: \u201c no sin repugnancia, estos comunistas \u2013los babuvistas- se avinieron a la reconstituci\u00f3n del frente popular\u201d . Lefebvre se atreve a contradecir la opini\u00f3n de quien vivi\u00f3 aquellos acontecimientos. Pero el sostenimiento de la hip\u00f3tesis de la Revoluci\u00f3n francesa como revoluci\u00f3n burguesa contradice los descubrimientos resultantes de las propias investigaciones de Lefbvre sobre la revoluci\u00f3n campesina. Sin embargo \u00e9l aceptaba someterlos al lecho de Procusto de esa extra\u00f1a consigna mantenida, en principio, por los partidos social dem\u00f3cratas, y luego por los comunistas, que consist\u00eda en considerar que la Revoluci\u00f3n deb\u00eda haber sido \u201cburguesa\u201d. La explicaci\u00f3n de ello es clara: antes de la existencia de la clase obrera industrial, del partido gu\u00eda de la misma y de la obra de Marx y Engels, no era posible que nadie hubiese tratado de emancipar a la humanidad; en esta la reelaboraci\u00f3n laica de la Parus\u00eda se basaba toda la interpretaci\u00f3n. Pero Marx y Engels hab\u00edan sido, en la realidad, dos herederos de la tradici\u00f3n republicanista cl\u00e1sica, y continuadores directos del legado democr\u00e1tico jacobino, al que hab\u00edan accedido al organizarse en el seno de las asociaciones de la clase obrera. Porque, precisamente, el jacobinismo fue la teor\u00eda pol\u00edtica que permiti\u00f3 la constituci\u00f3n o construcci\u00f3n de los explotados como clase o agente pol\u00edtico. Debemos a E. P Thompson la investigaci\u00f3n historiogr\u00e1fica en profundidad del asunto en su monumental obra. Ver: Thompson. Edward P., La formaci\u00f3n de la clase obrera e Inglaterra, (1989) Barcelona, Ed. Cr\u00edtica, 2 vols \u2013ver el \u00edndice anal\u00edtico \u201cjacobinismo ingl\u00e9s\u201d-. Pero tambi\u00e9n los cl\u00e1sicos hab\u00edan tenido conciencia de esto, y escribieron sobre el asunto. Por ejemplo, Engels lo desarrolla en el art\u00edculo que escribe desde Londres, en 1846, para Rheinische Jahrb\u00fccher, con ocasi\u00f3n de celebrarse la instauraci\u00f3n de la rep\u00fablica francesa, el 22 de septiembre de 1792, art\u00edculo en el que adem\u00e1s, resume las intervenciones de los dirigentes obreros de la \u201cdemoc soc\u201d Ver: Engels, Federico, La fiesta de las naciones en Londres, en Federico Engels (1978) La situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra y otros escritos, Barcelona, Ed. Cr\u00edtica, OME, n\u00ba 6, pp 563 a 576. Del mismo autor, se puede consultar tambi\u00e9n, en el mismo volumen el cap\u00edtulo de La situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra titulado \u201cMovimientos Obreros\u201d, desde el subapartado \u201cEl cartismo\u201d hasta el final, pp. 477 a 489. Muchos decenios despu\u00e9s, tanto el Marx autor de la Cr\u00edtica al programa de Gotha , de 1875, como el Engels escritor de la Cr\u00edtica del proyecto de programa socialdem\u00f3crata de Erfurt de 1891 se mantendr\u00edan atenidos a la misma tesitura democr\u00e1tico jacobina. Ver: Marx, Carlos, (1971) Cr\u00edtica al programa de Gotha, Madrid, Ricardo Aguilera editor. Engels, Federico, Cr\u00edtica del proyecto de programa socialdem\u00f3crata de Erfurt, en Carlos Marx y Federico Engels, (1974) Obras Escogidas, Mosc\u00fa, Ed. Progreso, Vol 3, pp. 450 a 461. Para el an\u00e1lisis de la apropiaci\u00f3n de la herencia republicanista democr\u00e1tica jacobina por parte de los trabajadores franceses del siglo XlX que se constituyen en \u201cdemoc soc.\u201d ver Sewel, W. H. (1992) Trabajo y revoluci\u00f3n en Francia, el lenguaje del movimiento obrero desde el Antiguo r\u00e9gimen hasta 1848, Madrid, Ed. Taurus. Y tambi\u00e9n, Maillard Alain (1999) La communaut\u00e9 des \u00e9gaux , Par\u00eds \u00c9ds. Kim\u00e9. De haber conocido Marx y Engels c\u00f3mo llegaban a ser interpretadas, por parte de la socialdemocracia y de la KOMINTERN, sus propias ideas, desgaj\u00e1ndolas de la tradici\u00f3n democr\u00e1tico republicana, hubiesen quedado despavoridos.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote5anc\" name=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> Mathiez Albert, (1935), La Revoluci\u00f3n francesa, Madrid, Ed. Labor, tres tomos. Obra soberbia, en la que sintetiza muchos decenios de investigaciones. Tambi\u00e9n ver: Mathiez Albert, (1927), Autour de Robespierre, Paris, Ed. Payot. Mathiez Albert, (1958) Etudes sur Robespierre, Par\u00eds, Editions Sociales. Mathiez Albert (1930) Girondins et montagnards Paris, Librairie de Paris, Firmin-Didot et Cie. A. Mathiez, adem\u00e1s de ser un historiador de un talento rayano en lo genial, es uno de los \u00faltimos intelectuales conscientemente republicano democratista, que defiende la recuperaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n en la pr\u00e1ctica pol\u00edtica de las teor\u00edas y pr\u00e1cticas jacobino robespierrianas. Estas posiciones pol\u00edticas eran ya marginales a fines del siglo XlX, tras la instauraci\u00f3n de la Tercera Rep\u00fablica Francesa, y fueron barridas por las consecuencias de la Primera Guerra Mundial. Al igual que Mathiez, otro gran intelectual, hijo de la universidad centroeuropea anterior a la Primera Guerra Mundial, Arthur Rosenberg, abrazar\u00eda conscientemente esta tradici\u00f3n como proyecto pol\u00edtico, a consecuencia de una radicalizaci\u00f3n pol\u00edtica personal ante las repercusiones del estallido de la Primera Guerra Mundial; tambi\u00e9n esta fue otra evoluci\u00f3n personal claramente extempor\u00e1nea, por desgracia. De este autor ver Rosenberg, Arthur (1981) Democracia y socialismo. Historia pol\u00edtica de los \u00faltimos ciento cincuenta a\u00f1os (1789-1937), M\u00e9xico, Cuadernos de Pasado y Presente. Hay otra edici\u00f3n anterior, de 1966, Buenos Aires, Ed. Claridad.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote6anc\" name=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> George Rud\u00e9 fue un historiador dedicado a la historia social enfocada \u201cdesde abajo\u201d. Investig\u00f3 sobre la multitud, o \u201cmenu peuple\u201d, del siglo XVlll, tanto en Francia como en Inglaterra y sobre el de la Revoluci\u00f3n francesa. Indag\u00f3 sobre su cultura, sus intereses y su capacidad de lucha. Al igual que los de E. P. Thompson, sus trabajos son una s\u00edntesis inextricable del m\u00e9todo de trabajo del historiador social y del antrop\u00f3logo de la cultura. De este autor ver, entre otras obras: Rud\u00e9 George, (1978) La multitud en la historia, Madrid, Ed siglo XXl. Rud\u00e9 George, (1978) Protesta popular y revoluci\u00f3n en el siglo XVlll, Barcelona, Ed. Ariel. Rud\u00e9 George, (1981) Revuelta popular y conciencia de clase, Barcelona, Ed. Cr\u00edtica. Rud\u00e9 George (2000) El rostro de la multitud, Valencia, Ed. Centro Tom\u00e1s y Valiente UNED.<\/p>\n<p>Sobre E. P. Thompson, cabe decir que es uno de los m\u00e1s eximios histori\u00f3grafos del siglo XX. Comparte el enfoque con Rud\u00e9. Su trabajo es prueba de que la historiograf\u00eda emp\u00edricamente m\u00e1s rigurosa, para ser potente, requiere del desarrollo de un poderoso aparato heur\u00edstico y conceptual. Fue el creador del concepto \u201ceconom\u00eda moral de la multitud\u201d, que pone de relieve la densidad cultural del comportamiento de los populares del siglo XVlll. Ver: Thompson Edward P. (1979) Tradici\u00f3n, revuelta y consciencia de clase, Barcelona, Ed. Cr\u00edtica. Thompson Edward P., (1989) La formaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra, Barcelona, Ed. Cr\u00edtica, 2 tomos. Thompson Edward P. Costumbres en com\u00fan, (1995) Barcelona, Ed. Cr\u00edtica. Thompson Edward P.(1988) William Morris, de rom\u00e1ntico a revolucionario, Valencia, Edicions Alfons el Magnanim. Para un estudio de conjunto de la escuela historiogr\u00e1fica brit\u00e1nica surgida en torno a la revista Past and Present, de historiograf\u00eda pol\u00edtica, disc\u00edpulos de Maurice Dobb, a saber, Rodney Hilton, Christopher Hill, E. P. Thompsom y Erick Hobsbawm, ver Kaye, Harvey,(1989) Los historiadores marxistas brit\u00e1nicos, Zaragoza, Ed. Universidad de Zaragoza.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote7anc\" name=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> G. Lefebvre descubri\u00f3 la autonom\u00eda y la fuerza del movimiento revolucionario protagonizado por el campesinado; la rapidez de comunicaciones y de respuesta movilizatoria que el tejido campesino pose\u00eda. Lefebvre, George, (1986) El gran p\u00e1nico de 1789 Barcelona, Ed. Paid\u00f3s. Albert Soboul estudi\u00f3 el movimiento popular revolucionario urbano de la sanscuolotterie; Soboul, Albert (1979) Les sans culottes, mouvement populaire et gouvernement r\u00e9volutionaire (1793- 1794), Paris, \u00c9ditions du Seuil. Hay trad. esp. (1989) Madrid, Ed. Alianza. Ver Tambi\u00e9n su compilaci\u00f3n de art\u00edculos (1983) Comprender la Revoluci\u00f3n francesa, Barcelona, Ed. Cr\u00edtica.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote8anc\" name=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> Florence Gauthier es, sin lugar a dudas, uno de los mejores historiadores actuales. Heredera de la tradici\u00f3n francesa de estudios sobre la revoluci\u00f3n, a\u00fana los trabajos de A. Mathiez, de A. Aulard y de Lefebvre y Soboul. Adem\u00e1s, conocedora de los estudios de E. P. Thompson, se ha inspirado en la obra de \u00e9ste, al igual que algunos otros historiadores franceses de su generaci\u00f3n. Ver Gauthier, Florence De Mably \u00e0 Robespierre. De la critique de l\u00b4economique \u00e0 la critique du politique, en Florence Gauthier y Guy-Robert Ikni eds. (1988) La guerre du bl\u00e9 au XVlll si\u00e8cle, Par\u00eds, Les \u00e9ditions de la Passion, pp. 111 a 145 Otro libro de gran importancia, de la misma autora es Gauthier, Florence,(1992) Triomphe et mort du droit naturel en R\u00e9volution, 1789, 1795, 1802, Paris, PUF. Ver tambi\u00e9n: Gauthier, Florence, (1996) \u201cCritique du concept de \u201cr\u00e9volution bourgeoise\u201d appliqu\u00e9 aux r\u00e9volutions des droits de l\u00b4homme et du citoyen du si\u00e8cle XVlll\u201d, Actuel Marx, segundo semestre, n\u00ba 20, 1996.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote9anc\" name=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> Brunel, Fran\u00e7oise, (1989) Thermidor, la chute de Robespierre, Bruxelles, Eds. Complexe.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote10anc\" name=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> Labica George, (1990), Robespierre. Une politique de la philosophie, Paris, PUF.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote11anc\" name=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> Guillemin, Henri, (1987) Robespierre, politique et mystique, Paris, Ed. Seuil. Ver, tambi\u00e9n, Guillemin, Henri (1996), Silence aux pauvres! \u00c9vreux, Ed. Arl\u00e9a.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote12anc\" name=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> El desarrollo de una \u201ceconom\u00eda moral de la multitud\u201d tambi\u00e9n en Francia ha sido estudiado por Bouton Cynthia A. L\u00b4\u201d\u00c9conomie moral\u201d et la guerre des farines de 1775, en Florence Gauthier y Gui-Robert Ikni eds. (1988) pp. 93 a 103; por Gauthier Florence, De Mably a Robespierre, en Florence Gauthier y Gui-Robert Ikni eds. (1988) pp. 111 a 144, y por Ikni Gui-Robert y Gauthier Florence, Le mouvement paysan en Picardi e: meneurs, pratiques, maturation et signification historique d\u00b4un programe (1775-1794) en Florence Gauthier y Gui-Robert Ikni eds. (1988), pp. 187 a 204.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote13anc\" name=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> Para los or\u00edgenes y la historia del estado, que surge como producto hist\u00f3rico de la aristocracia feudal, en la pen\u00ednsula, a consecuencia de la pol\u00edtica desarrollada por Fernando el Cat\u00f3lico, tras la uni\u00f3n de Castilla y Arag\u00f3n, ver: Anderson Perry, (1979) El Estado absolutista, Madrid, Ed. Siglo XXl. Tambi\u00e9n Strayer John, (1969)Los or\u00edgenes medievales del estado moderno, Barcelona, Ed Ariel.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote14anc\" name=\"sdfootnote14sym\">14<\/a> El prestigioso medievalista Rodney Hilton rechaza de plano, incluso, que la propia econom\u00eda medieval fuera una econom\u00eda \u201cnatural\u201d y no mercantil; ver Hilton Rodney, Capitalismo. \u00bfqu\u00e9 hay tras esa palabra? en Rodney Hilton ed. (1977), La transici\u00f3n del feudalismo al capitalismo, Barcelona, Ed. Cr\u00edtica, p\u00e1g. 205.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote15anc\" name=\"sdfootnote15sym\">15<\/a> Para todo lo dicho, ver Kriedte Peter, (1989) Feudalismo tard\u00edo y capital mercantil, Barcelona, Ed. Cr\u00edtica, en especial, pp. 135 a 148.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote16anc\" name=\"sdfootnote16sym\">16<\/a> Para estas afirmaciones y las que siguen a continuaci\u00f3n sobre la econom\u00eda moral y sobre sus pr\u00e1cticas de lucha: Thompson, E. P. , 1979, 1989, 1995<\/p>\n<p>De G. Rud\u00e9 ver: 1978, 1978b, 1981. Y de Florence Gauthier et al.: 1989.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote17anc\" name=\"sdfootnote17sym\">17<\/a> Vid. Marx, Carlos, (1975) El Capital, Madrid, Ed. Siglo XXl, Tomo 1, Cap. XXlV, vol 3, pp. 891 a 955.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote18anc\" name=\"sdfootnote18sym\">18<\/a> Sobre el car\u00e1cter eminentemente pol\u00edtico de la categor\u00eda \u201cmoeurs\u201d ver Benrekassa Georges,(1995) Le langage des lumi\u00e8res, concepts et savoir de la langue, Paris, PUF, cap\u00edtulo 2: \u201cMoeurs comme \u201cconcept politique\u201d 1680-1820\u201d, donde se destaca su adscripci\u00f3n al lenguaje de lo p\u00fablico.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote19anc\" name=\"sdfootnote19sym\">19<\/a> La acci\u00f3n reivindicativa, o la actividad pol\u00edtica de lucha, reformista o revolucionaria, en buena teor\u00eda praxeol\u00f3gica, no pueden ser resultado de la miseria, del aplastamiento sumo y, en definitiva, de la postraci\u00f3n \u2013la impotencia: adynaton-, las cuales s\u00f3lo pueden acarrear la resignaci\u00f3n impotente. Sino del control sobre la propia vida y sobre la propia comunidad social: sobre la propia actividad -al menos, \u201cdynameis\u201d, en potencia- . Las hip\u00f3tesis miserabilistas que explican la rebeli\u00f3n o la revoluci\u00f3n como resultado espasm\u00f3dico y \u201cespont\u00e1neo\u201d de las necesidades primarias humanas, son algo disparatado: no es la \u201cbarriga\u201d lo que genera un proyecto pol\u00edtico alternativo, sino la experiencia intelectual de poder: el control, percibido por el sentido com\u00fan, sobre la actividad real, y el uso de la inteligencia y de la deliberaci\u00f3n p\u00fablicas a partir de esas experiencias, de las pautas culturales conocidas \u2013valores compartidos y formas de actividad- y del uso de la imaginaci\u00f3n sobre las posibilidades existentes de \u00e9xito y de las alternativas sociales veros\u00edmiles. E. P. Thompson ha insistido reiteradamente sobre esto. Puede encontrarse nuevamente esta argumentaci\u00f3n en Thompson E. P.(1995). Aprovecho para se\u00f1alar que el an\u00e1lisis social que hace Mathiez en sus trabajos sobre La vida cara durante la Revoluci\u00f3n, que resume en Mathiez Albert, (1935), se compadecen extraordinariamente bien con los desarrollados por E. P. Thompson, y por Rud\u00e9, y con las hip\u00f3tesis heur\u00edsticas de \u00e9stos.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote20anc\" name=\"sdfootnote20sym\">20<\/a> Para estas opiniones y para las que viene a continuaci\u00f3n: Mathiez Albert, (1935). Gauthier Florence (1996).<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote21anc\" name=\"sdfootnote21sym\">21<\/a> Gauthier Florence (1996), pp. 56 a 64. Nos encontramos ante lo que ha sido \u201cel secreto mejor guardado\u201d de la Revoluci\u00f3n: el terror blanco con el que se inicia. Sin embargo se documenta con gran facilidad: actas de debate de la Constituyente, leyes publicadas, etc.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote22anc\" name=\"sdfootnote22sym\">22<\/a> Gauthier Florence, (1989), p\u00e1g. 124<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote23anc\" name=\"sdfootnote23sym\">23<\/a> Robespierre, Sur l\u00b4organisation des gardes nationales, 18 de diciembre de 1790, en Yannick Bosc, Florence Gauthier y Sophie Wahnich eds. (2000) Pour le bonheur et pour la libert\u00e9, discours, Par\u00eds, Ed. La fabrique-\u00e9ditions, pp. 43- 72.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote24anc\" name=\"sdfootnote24sym\">24<\/a> Robespierre, (2000) Sur le marc d\u00b4argent pp. 72-93.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote25anc\" name=\"sdfootnote25sym\">25<\/a> Robespierre, (2000) Sur les subsistences et le droit a l\u00b4existence, pp. 179-190<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote26anc\" name=\"sdfootnote26sym\">26<\/a> Robespierre, (2000) Projet de Declaration des droits del\u00b4homme et du citoyen, pp. 228-238.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote27anc\" name=\"sdfootnote27sym\">27<\/a> Robespierre, (2000) Sur la constitution, pp 239-258<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote28anc\" name=\"sdfootnote28sym\">28<\/a> Robespierre, (2000) Sur les principes de morale politique qui doivent guider la Convention nationale dans l\u00b4administration interieure de la R\u00e9publique, pp. 286-312.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote29anc\" name=\"sdfootnote29sym\">29<\/a> \u0002 Rousseau, J.J (1973) El contrato Social, Madrid, Ed. Aguilar, pp. 99, 100. Y otros m\u00faltiples pasos. El subrayado de la cita es nuestro.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote30anc\" name=\"sdfootnote30sym\">30<\/a> Robespierre (2000) Sur la constitution, pp 239-258<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote31anc\" name=\"sdfootnote31sym\">31<\/a> Sain Just, Rapport sur le gouvernement r\u00e9volutionaire jusqu\u00b4\u00e0 la paix en Alain Li\u00e9nard ed. (1976) Th\u00e9orie politique, Par\u00eds, Ed. Seuil, pp. 231 a 246.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote32anc\" name=\"sdfootnote32sym\">32<\/a> Godechot, Jacques Ed.(1994) Les Constitutions de la France depuis 1789, Par\u00eds, Flammarion. En concreto, la Constituci\u00f3n jacobina pp. 69-92<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote33anc\" name=\"sdfootnote33sym\">33<\/a> Jacques Godechot, Ed. (1994) pp. 83-84<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote34anc\" name=\"sdfootnote34sym\">34<\/a> Jacques Godechot, Ed. (1994) p\u00e1g. 87<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote35anc\" name=\"sdfootnote35sym\">35<\/a> Jacques Godechot, Ed. (1994) p\u00e1g. 85<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote36anc\" name=\"sdfootnote36sym\">36<\/a> Jacques Godechot, Ed. (1994) p\u00e1g. 65<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote37anc\" name=\"sdfootnote37sym\">37<\/a> Jacques Godechot, Ed. (1994) p\u00e1g. 66<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote38anc\" name=\"sdfootnote38sym\">38<\/a> Gauthier, Florence (1992) pp, 112 a 124<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote39anc\" name=\"sdfootnote39sym\">39<\/a> Saint Just, (1976), p\u00e1g. 234. Esta es una tan s\u00f3lo de las pr\u00e1cticas sediciosas sobre las cuales informa Saint Just . El saqueo de las arcas p\u00fablicas a manos de los funcionarios y otra mir\u00edada de delitos es enumerada por Saint Just en el informe. La graf\u00eda carolingia del \u201cet\u201d latino es la usada por Saint Just en su texto para escribir el \u201cet\u201d franc\u00e9s.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote40anc\" name=\"sdfootnote40sym\">40<\/a> D\u00e9claration des droits de l\u00b4homme et le citoyen. 24 juin 1793, en Jacques Godechot Ed. (1994) p\u00e1g. 83<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote41anc\" name=\"sdfootnote41sym\">41<\/a> Robespierre, (2000) Sur la constitution p\u00e1g. 249<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote42anc\" name=\"sdfootnote42sym\">42<\/a> Saint Just, (1976) Discours sur la Constiution et essai de Constitution, chapitre ll, art. 6, p\u00e1g. 200<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote43anc\" name=\"sdfootnote43sym\">43<\/a> Saint Just (1976) p\u00e1g. 88<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote44anc\" name=\"sdfootnote44sym\">44<\/a> P. e., en Rousseau J.J., (1973), el Libro Tres, Caps. lV y XVlll, y tambi\u00e9n en otros lugares. Cito un paso del Cap. lV: \u201cNo es bueno que el que hace las leyes las ejecute, ni que el cuerpo del pueblo desv\u00ede su atenci\u00f3n de las cosas generales para ponerlas en las particulares. Nada m\u00e1s peligroso que la influencia de los intereses privados en los asuntos p\u00fablicos, y el abuso de las leyes por el gobierno es un mal menor que la corrupci\u00f3n del legislador&#8230;\u201d pp. 69 y 70. Como se ve, Rousseau no pretende colar bajo mano la idea de que el ejecutivo debe estar en manos de los \u201caristoi\u201d, como le hubiese gustado a Arist\u00f3teles, sino poner los mayores impedimentos posibles al \u00fanico mal pol\u00edtico irremediable: la corrupci\u00f3n del soberano.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote45anc\" name=\"sdfootnote45sym\">45<\/a> Arist\u00f3teles (1970) Pol\u00edtica, 1279b, Madrid, Ed. Centro de Estudios pol\u00edticos y constitucionales, Biling\u00fce p\u00e1g. 81.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote46anc\" name=\"sdfootnote46sym\">46<\/a> Arist\u00f3teles (1985) \u00c9tica Nicom\u00e1quea , Madrid, Ed. Centro de Estudios Constitucionales, Biling\u00fce. Todo el libro Vlll, pp. 122 a 140. Cicer\u00f3n, M. T. (1999) De Amicitia, Madrid, Ed. Gredos. Idea reiterada a lo largo de todo el texto.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote47anc\" name=\"sdfootnote47sym\">47<\/a> Robespierre, (2000) Sur l\u00b4organisation des gardes nationales, pp. 43 a 71. En concreto, el paso final: p\u00e1g. 57<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote48anc\" name=\"sdfootnote48sym\">48<\/a> Robespierre, Primi\u00e8re lettre ouverte \u00e0 ses commettants, en Guillemin, Henri (1987) p\u00e1g. 153.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote49anc\" name=\"sdfootnote49sym\">49<\/a> Robespierre, (2000) Sur les subsistences et le droit \u00e0 l\u00b4existence, pp 179 a 190.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote50anc\" name=\"sdfootnote50sym\">50<\/a>Ver: Gauthier, Florence (1995), p\u00e1g. 98<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote51anc\" name=\"sdfootnote51sym\">51<\/a> Robespierre, Sur le plan d\u00b4education de Michel Lepeletier, en Claude Mazauric ed. (1989) Robespierre, Par\u00eds, Ed. Messidor\/ \u00c9ditions Sociales, pp. 265 y 266.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote52anc\" name=\"sdfootnote52sym\">52<\/a> Robespierre(2000) Sur les principes de morale politique qui doivent guider la Convention nationale dans l\u00b4administration int\u00e9rieure de la r\u00e9publique, pp. 286 a 311.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote53anc\" name=\"sdfootnote53sym\">53<\/a> Tuc\u00eddides (1954) Hist\u00f2ria de la guerra del Pelopon\u00e8s, Barcelona, Ed. Bernat Metge, biling\u00fce griego catal\u00e1n, Libro 2, 34-46, Vol. 2, pp. 30 a 38.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote54anc\" name=\"sdfootnote54sym\">54<\/a> Buonarroti Philipe, (1957) Conspiration pour l\u00b4egalit\u00e9, dite de Babeuf, Par\u00eds, \u00c9ditions Sociales, p\u00e1g. 38<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote55anc\" name=\"sdfootnote55sym\">55<\/a>Blanc Louis, (s\/f) Leettre sur la terreur, Par\u00eds, Obsidianne, L\u00b4impossible terreur, pp. 5, 6. WWW\/\/ gallica.bnf.fr<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote56anc\" name=\"sdfootnote56sym\">56<\/a>Blanc Louis (s\/f) p\u00e1g. 7<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote57anc\" name=\"sdfootnote57sym\">57<\/a> Blanc Louis (s\/f) p\u00e1g. 6<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote58anc\" name=\"sdfootnote58sym\">58<\/a> Mathiez Albert Robespierre terroriste, en Albert Mathiez (1958) Etudes sur Robespierre (1758-1794), Par\u00eds, Eds. Sociales, p\u00e1g. 90.<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote59anc\" name=\"sdfootnote59sym\">59<\/a> Guillemin Henri (1996) p\u00e1g. 114<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote60anc\" name=\"sdfootnote60sym\">60<\/a> Saint Just Discours commenc\u00e9 par Saint Just, en Albert Soboul ed. (1989) Saint Just, discours et rapports Par\u00eds Messidor\/ Eds Sociales pp. 214 y 215<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote61anc\" name=\"sdfootnote61sym\">61<\/a> \u201cponiendo arteramente en movimiento la envidia, a la que excita el m\u00e9rito, proclamaron los homenajes voluntarios rendidos a la virtud, como los caracteres de una insoportable tiran\u00eda, y consiguieron, con la ayuda de calumnias por completo absurdas, asesinar, el 9 termidor del a\u00f1o ll a los diputados a quienes el pueblo franc\u00e9s deb\u00eda la mayor parte de los progresos que hab\u00eda conseguido con la conquista de sus derechos\u201d Buonarroti Philipe (1957) pp. 52, 53<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote62anc\" name=\"sdfootnote62sym\">62<\/a> Mathiez Albert (1958) p\u00e1g. 40<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote63anc\" name=\"sdfootnote63sym\">63<\/a> Blanc Louis (s\/f) p\u00e1g. 14<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote64anc\" name=\"sdfootnote64sym\">64<\/a> Blanc Louis (s\/f) p\u00e1g. 8<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote65anc\" name=\"sdfootnote65sym\">65<\/a> Mathiez Albert (1958) p\u00e1g. 20<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote66anc\" name=\"sdfootnote66sym\">66<\/a> Mathiez Albert (1958) p\u00e1g. 87<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote67anc\" name=\"sdfootnote67sym\">67<\/a> Gauthier Florence (1992) p\u00e1g. 117<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote68anc\" name=\"sdfootnote68sym\">68<\/a> Mathiez Albert (1958) p\u00e1g. 69<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote69anc\" name=\"sdfootnote69sym\">69<\/a> Matiez Albert (1958) p\u00e1g. 87<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote70anc\" name=\"sdfootnote70sym\">70<\/a> Matiez Albert (1958) p\u00e1g. 88<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote71anc\" name=\"sdfootnote71sym\">71<\/a> Mathiez Albert (1958) p\u00e1g. 88<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote72anc\" name=\"sdfootnote72sym\">72<\/a> Guillemin Henri (1996) p\u00e1g. 111<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote73anc\" name=\"sdfootnote73sym\">73<\/a> Mathiez, Albert (1958) p\u00e1g. 90<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote74anc\" name=\"sdfootnote74sym\">74<\/a> Gauthier Florence (1996) p\u00e1g. 252<\/p>\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote75anc\" name=\"sdfootnote75sym\">75<\/a>Babeuf, Au citoyen Joseph Bodson, en Claude Mazauric ed. (1988) Babeuf, Par\u00eds, Ed. Messidor Editions Sociales, p\u00e1g. 287<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class='MsoNormal' style='text-align: justify;'>Durante las dos \u00faltimas d\u00e9cadas la derecha ha tratado de refutar el discurso historiogr\u00e1fico que data el origen de la democracia contempor\u00e1nea en la Revoluci\u00f3n francesa para poder apoderase tambi\u00e9n de esta palabra. Para ello ha dado publicidad a los trabajos de autores contrarios a la Revoluci\u00f3n, desde Burke a las elaboraciones de algunos partidarios de la posmodernidad, cuya intenci\u00f3n era la cancelaci\u00f3n de todos los relatos revolucionarios<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":2768,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14,24],"tags":[],"class_list":["post-2767","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-democracia-republica","category-revolucion-francesa-revolucion-francesa"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2767","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2767"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2767\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2768"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2767"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2767"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2767"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}