{"id":282,"date":"2006-04-10T00:00:00","date_gmt":"2006-04-10T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=282"},"modified":"2020-02-14T12:18:35","modified_gmt":"2020-02-14T11:18:35","slug":"el-retorno-de-la-argentina-plebeya","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=282","title":{"rendered":"El retorno de la Argentina plebeya"},"content":{"rendered":"<p>Pocas veces a lo largo de una generaci\u00f3n suceden hechos como los del 19 y 20 de diciembre en Argentina: cientos de miles, desafiando la represi\u00f3n, poniendo en juego sus vidas y las de sus hijos, se lanzaron a las calles simplemente para decir \u00a1basta!<\/p>\n<p>Apenas el presidente Fernando de la R\u00faa finaliz\u00f3 su mensaje anunciando la implantaci\u00f3n del estado de sitio, el mi\u00e9rcoles sobre las 11 de la noche, cientos de miles de argentinos ganaban las calles. Y lo hac\u00edan de una forma inesperada, autoconvocados; ante la sombr\u00eda decisi\u00f3n del gobierno respondieron con la algarab\u00eda y la fiesta, ocupando calles y plazas. En la puerta del domicilio de Domingo Cavallo, el renunciado ministro de Econom\u00eda, se juntaron a medianoche hasta 4.000 personas. Familias enteras con ni\u00f1os, tambores, camisetas de Boca; cantaban, sonre\u00edan, festejaban. S\u00f3lo se vieron banderas argentinas. Una vez m\u00e1s, la forma de la protesta revelaba su contenido: violaron el estado de sitio, mostrando que hab\u00edan perdido el miedo, y lo hicieron ocupando el espacio p\u00fablico, festejando y bailando.<\/p>\n<p>Puede preguntarse, y seguramente muchos lo har\u00e1n, qu\u00e9 cosa hab\u00eda para festejar la noche del mi\u00e9rcoles 19, sumido como est\u00e1 el pa\u00eds en su peor crisis en d\u00e9cadas. Una crisis que no tiene, aprentemente, salida, aunque por ahora consiguieron nada menos que anular las restricciones al retiro de fondos bancarios. M\u00e1s a\u00fan, \u00bfno saben los argentinos que protestan, saquean y se rebelan que una salida probable es un nuevo y m\u00e1s terrible genocidio? Y pese a todo, festejan.<\/p>\n<p>Sin embargo, lo habitual es eso. Las insurrecciones populares, en contra de la imagen que siempre han querido trasmitir las elites, suelen estar marcadas por la alegr\u00eda y el placer de estar juntos, de desafiar, de recuperar los espacios de los que los sujetos sociales hab\u00edan sido expulsados por la voracidad del capital. Henry Lefebvre interpret\u00f3 la Comuna de Par\u00eds, el primer gran experimento de poder obrero, en 1871, como la r\u00e9plica popular a la estrategia urban\u00edstica de Haussmann: \u00abLos obreros, expulsados hacia los barrios y comunas perif\u00e9ricas, se volvieron a apropiar del espacio. Trataron de volver a entrar en posesi\u00f3n de \u00e9ste, dentro de una atm\u00f3sfera festiva, guerrera pero llena de colorido\u00bb. La derrota que los argentinos le infligieron al modelo (porque de eso se trata) tiene su l\u00f3gico corolario festivo. Pese a los muertos; una veintena hacia el atarceder del jueves. Muchos ya no encuentran diferencia entre morir en la soledad individual, \u00edngrimos, o morir baleados en la calle, compartiendo el destino con los dem\u00e1s. 55 ni\u00f1os mueren en Argentina por mes por \u00abcausas evitables\u00bb, dos por d\u00eda, seg\u00fan denuncian las organizaciones humanitarias.<\/p>\n<p><b>Mirar hacia atras <\/b><\/p>\n<p>La pueblada argentina del 19 y 20 de diciembre se produce en el pico m\u00e1s alto de las luchas sociales desde el per\u00edodo 1969-76. O sea, desde el ciclo de protesta social inaugurado por el Cordobazo y frenado en seco por el genocidio de la dictadura. Las formas de la protesta ponen de manifiesto la envergadura de los cambios econ\u00f3micos y sociales, pero tambi\u00e9n pol\u00edticos y culturales de los sectores populares.<\/p>\n<p>Fue la d\u00e9cada de los noventa la que registr\u00f3 esos cambios, al calor de la desindustrializaci\u00f3n, generando una legi\u00f3n de nuevos pobres que comenzaron a compartir espacios (los asentamientos) con los pobres de siempre y los marginados.<\/p>\n<p>La liquidaci\u00f3n de las empresas estatales a comienzos del gobierno de Carlos Menem permiti\u00f3 aguantar un tiempo la crisis social, a trav\u00e9s de un crudo asistencialismo que tuvo su rev\u00e9s en el clientelismo del aparato menemista, que le permiti\u00f3 gobernar durante una larga y penosa d\u00e9cada.<\/p>\n<p>Pero vale la pena echar una mirada a las luchas sociales de los 90, para comprender la envergadura de la insurrecci\u00f3n en curso. Todos los analistas coinciden en que a mediados de los 90 se produjo un giro en la acci\u00f3n social. El principal precedente fue el mot\u00edn del 16 y 17 de diciembre de 1993 en Santiago del Estero. Falto de fondos, el gobierno provincial decidi\u00f3 reducir los salarios de los funcionarios en un 50 por ciento y aplazar indefinidamente el pago de los salarios de setiembre y octubre. El Santiagazo fue la respuesta de la gente: pusieron en retirada a la fuerza p\u00fablica, asaltaron y destruyeron los edificos de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial y asaltaron y saquearon las viviendas de dirigentes pol\u00edticos y sindicales, sin la menor discriminaci\u00f3n de banderas. No fueron blancos arbitrarios. La ciudad qued\u00f3 en manos de los manifestantes. Pero la organizaci\u00f3n era elemental, inexistente casi. Ninguna organizaci\u00f3n sindical o politica dirigi\u00f3 ni reivindic\u00f3 los hechos.<\/p>\n<p>En 1996 se produjo el primer piquete, en Cutral C\u00f3, provincia de Neuqu\u00e9n. La privatizaci\u00f3n de la petrolera estatal YPF dej\u00f3 en la v\u00eda a todo un pueblo, lo que llev\u00f3 a los ex obreros y vecinos desocupados a cortar la ruta durante semanas. All\u00ed vivieron y desarrollaron una experiencia de convivencia social; alli se hicieron visibles los \u00abdesaparecidos sociales\u00bb del modelo. Durante el piquete fue asesinada la pobladora Teresa Rodr\u00edguez, convertida en emblema de la resistencia, cuyo nombre lleva hoy una de las m\u00e1s importantes organizaciones de desocupados.<\/p>\n<p>Al a\u00f1o siguiente, se produce el primer piquete en Buenas Aires, en Florencio Varela. Se sald\u00f3 exitosamente, al conseguir subsidios estatales. De paso, decir que estos subsidios fueron implementados luego de los saqueos de 1989, y se fueron extendiendo a todas las regiones del pa\u00eds a medida que avanzaba la desocupaci\u00f3n y la protesta.<\/p>\n<p>El investigador e historiadar Nicolas I\u00f1igo Carrera contabiliz\u00f3 685 cortes de ruta entre el Santiagazo y octubre de 1999: casi un 25 por ciento en Capital Federal, un 14 por ciento en Santa Fe, la provincia con mayor \u00edndice de desocupados, y el resto en provincias del norte, centro y sur. Apenas un 8 por ciento en el Gran Buenos Aires.<\/p>\n<p>A partir del piquete de Florencio Varela la movilizaci\u00f3n se extendi\u00f3, involucrando cada vez m\u00e1s a sectores del cintur\u00f3n obrero de Buenos Aires. Como en el ciclo de protesta que parti\u00f3 del Cordobazo y el Rosariazo, tres d\u00e9cadas atr\u00e1s, las movilizaciones arrancaron de las capitales provinciales para desembarcar lentamente en el sitio m\u00e1s explosivo, el cintur\u00f3n obrero de la capital, donde mandaban los jefes del aparato sindical de la CGT e imponian sus \u00f3rdenes con mano de hierro. Finalmente, hacia 1975, la protesta obrera se hizo fuerte en las grandes f\u00e1bricas del sur y el oeste. Llegados a este punto, intervinieron los militares (con la excusa de la guerrilla, claro) y asesinaron a miles de sindicalistas j\u00f3venes, el sector social que encabeza la lista de desaparecidos.<\/p>\n<p>Ahora, la protesta gan\u00f3 en pocos a\u00f1os el viejo cintur\u00f3n obrero bonaerense. Y se asent\u00f3 con una fuerza inusitada. Este a\u00f1o fue el m\u00e1s explosivo y, a su vez, el que verific\u00f3 un salto gigantesco en la organizaci\u00f3n de los desocupados. En mayo se produjo el piquete de La Matanza, durante dos semanas, que consigui\u00f3 7.500 planes Trabajar y m\u00e1s de 6.000 subsidios. En junio, la represi\u00f3n en General Mosconi, a miles que cortaban la ruta, con muertos y decenas de heridos, fue una conmoci\u00f3n nacional.<\/p>\n<p>El 24 de julio se realiz\u00f3 en la iglesia del Sagrado Coraz\u00f3n, de San Justo, provincia de Buenos Aires, la primera Asamblea Nacional de Organizaciones Populares, Territoriales y de Desocupados, en la que participaron m\u00e1s de dos mil personas. Se aprob\u00f3 un plan de lucha de cortes de ruta en 50 ciudades, por 24, 48 y 72 horas, a lo largo de tres semanas. La movilizaci\u00f3n fue creciendo y en la segunda semana de agosto se cortaron 300 puntos con la participaci\u00f3n de m\u00e1s de cien mil personas.<\/p>\n<p>El 4 de setiembre se reuni\u00f3 en La Matanza la segunda Asamblea Nacional, que defini\u00f3 un nuevo plan de lucha que culmin\u00f3 con un paro general de 36 horas. En este proceso de gran efervescencia, y a medida que el gobierno nacional mostraba cada vez mayor incapacidad para frenar la ca\u00edda libre, se gest\u00f3 el Frente Nacional contra la Pobreza (Frenapo), en el que participan las principales organizaciones populares del pa\u00eds (ver paginas 38 a 40). La primera medida del Frente fue la convocatoria de una Consulta Popular entre el 14 y el 17 de diciembre.<\/p>\n<p><b>La coyuntura final <\/b><\/p>\n<p>A lo largo de la prolongada crisis argentina, cuyo inicio podriamos fechar en 1989, los viejos excluidos, los nuevos desocupados y los pobres m\u00e1s recientes, tejieron nuevas estrategias de sobrevivencia. A menudo en base al trabajo informal, las changas, el rebusque m\u00e1s o menos organizado y una multiplicadidad de formas que suponen elevadas dosis de creatividad para hacer de la pobreza algo m\u00e1s o menos soportable y digno de llevar. No olvidemos que muchos de los nuevos pobres de los 90 eran viejos obreros industriales, muchos de ellos sindicalizados, con experiencia social y pol\u00edtica y una cultura organizativa de largo tiempo.<\/p>\n<p>En Rosario, las ollas populares estaban taan bien organizadas que a lo largo de la ma\u00f1ana los que rebuscaban en sus carritos intercambiaban productos con otros que ten\u00edan lo que a ellos les faltaba. Se fueron creando redes para conseguir comida que mostraron una gran eficiencia. En otros sitios, como La Matanza y Solano, los que recib\u00edan los planes Trabajar (un subsidio de unos 160 d\u00f3lares por trabajos comunitarios) los ponen en com\u00fan son sus vecinos o en la organizaci\u00f3n a la que pertenecen, y con ese dinero encaran proyectos colectivos de sobrevivencia. En Moreno, la informalidad daba trabajo (enti\u00e9ndase por esto ingresos de 150 o 200 d\u00f3lares) a no menos de 200.000 personas, que vend\u00edan, rebuscaban y volv\u00edan a vender, eludiendo al fisco y al margen del Estado.<\/p>\n<p>Las medidas de Cavallo de principios de diciembre tuvieron el efecto de un terremoto en toda la sociedad. La limitaci\u00f3n para sacar dinero de los bancos afect\u00f3 a las clases medias, hasta ese momento casi ausentes de la protesta social, salvo en casos como el de Aerol\u00edneas Argentinas en mayo, que sacudi\u00f3 profundamente a ese sector. Pero a los m\u00e1s pobres, las medidas restrictivas les rompieron las redes de sobrevivencia que pacientemente hab\u00edan tejido a lo largo de una d\u00e9cada de creciente desocupaci\u00f3n. Fue el comienzo del fin.<\/p>\n<p>El fin mismo vino precedido por una coincidencia de esas que, en la historia de las luchas sociales, muestran que la mano del destino a veces se compadece de los desheredados. La Consulta Popular del Frenapo se hab\u00eda fijado como objetivo movilizar a la sociedad argentina con preguntas sobre los ingresos y subsidios a los desocupados, lo que se denomin\u00f3 el \u00absalario de ciudadania\u00bb, aquel ingreso m\u00ednimo que hace de la persona una persona y no un excluido. La Consulta era informal y no ten\u00eda car\u00e1cter vinculante y la llevaron a cabo las organizaciones sociales. Se instalaron unas 17.000 mesas receptoras de votos, donde se esperaba recibir algo m\u00e1s de un mill\u00f3n de ahesiones.<\/p>\n<p>Sucedi\u00f3 que d\u00edas antes comenzaron los saqueos a comercios, todos en provincias, y en ciudadades peque\u00f1as como Concordia, Entre Rios. A lo largo del fin de semana de la Consulta, que se realiz\u00f3 del viernes 14 al lunes 17, los saqueos se fueron generalizando, llegando a producirse alguno en el Gran Buenos Aires. Y la avalancha de votos fue impresionante: tres millones se acercaron a las urnas instaladas en plazas, parques, aceras y locales sociales, hablaron, preguntaron, expresaron su bronca y votaron. Sin el apoyo del Estado ni de ning\u00fan partido pol\u00edtico, fue un \u00e9xito y marc\u00f3 un camino alternativo al de las viejas luchas sociales. Fue, de alguna forma, un complemento de la lucha piquetera: el que no se atrev\u00eda a cortar la ruta, pod\u00eda depositar un voto simbolico.<\/p>\n<p>El lunes 17, se produjo la siguiente escena en Quilmes: m\u00e1s de mil personas convocados por el Movimiento de Trabajadores Desocupados Teresa Rodriguez, formado por habitantes de villas miseria, llegaron hasta una zona en la que hay ocho cuadras de hipermercados, supermercados y grandes comercios de alimentaci\u00f3n, ferreter\u00eda y otros. El despliegue policial fue impresionante e incluy\u00f3 helic\u00f3pteros. Ped\u00edan alimentos. Ni m\u00e1s ni menos. Finalmente, en un clima de enorme tensi\u00f3n, los superemercados cedieron y les dieron bolsas de comida. Los manifestantes se retiraron sin que se registrara el menor incidente. Al d\u00eda siguiente, comenzaron los saqueos en la zona y en otros sitios del Gran Buenos Aires.<\/p>\n<p><b>El fin de la soledad <\/b><\/p>\n<p>La gente desbord\u00f3 incluso a los piqueteros. Nadie los convocaba, aunque algunos pol\u00edticos intentaron subirse al carro. La \u00fanica bandera admitida fue la argentina. Pese al miedo y la represi\u00f3n, los saqueos fueron una fiesta. Al llegar a sus casas, y esto nunca lo refleja la tev\u00e9 que se limita al momento m\u00e1s cr\u00edtico del saqueo, los vecinos intercambian sus productos: el que llev\u00f3 s\u00f3lo carne picada, por ejemplo, cambia una parte con otra familia que tiene fruta o verduras, y as\u00ed en un ejercicio de trueque largamente ensayado en los barrios m\u00e1s pobres. Muchos reparten la comida entre los vecinos. \u00abSe vive una sensaci\u00f3n de plenitud, de recuperaci\u00f3n de la dignidad\u00bb, comenta v\u00eda telef\u00f3nica un amigo de BRECHA en Quilmes. La gente perdi\u00f3 el miedo y aprendi\u00f3 que con la protesta se consiguen cosas.<\/p>\n<p>Parece evidente que la protesta social ha cambiado de forma sustancial si la comparamos con la de una, dos o tres d\u00e9cadas atr\u00e1s. El fin de las f\u00e1bricas, hace renacer al barrio. Como se\u00f1ala el dirigente piquetero Luis D\u00b4El\u00eda, de la CTA: \u00abCuando comenzamos hace mas de una d\u00e9cada, el problema fudnamental de la gente era la vivienda, era conseguir la tierra para construir su casa y ponerse al amparo de las vicisitudes: era la epoca de la toma de tierras. Ahora es peor, es la falta de trabajo (&#8230;) la f\u00e1brica est\u00e1 en el barrio\u00bb.<\/p>\n<p>De la organizaci\u00f3n sindical se pasa a la territorial, de la huelga al piquete, del sindicato a la organizaci\u00f3n social m\u00faltiple. Pero esto trae otros cambios; del sujeto social homog\u00e9neo se pasa a los sujetos diversos entrelazados, del var\u00f3n adulto como principal protagonista del sindicato, pasamos a lo que vimos estos d\u00edas en tev\u00e9: mujeres y j\u00f3venes en primera fila de la protesta. El fin del patriarcado social abre las compuertas de las energ\u00edas sociales largamente comprimidas. Son ahora familias enteras, con ni\u00f1os en los brazos, las que salen a la calle. Eso, y la masividad, neutralizan la represi\u00f3n.<\/p>\n<p>Y en este punto, habr\u00eda que rendir homenaje a los periodistas argentinos, que sabi\u00e9ndolo o no, actuaron como muro de contenci\u00f3n de la represi\u00f3n, enfocando sus c\u00e1maras a los polic\u00edas y gendarmes, abriendo micr\u00f3fonos para desbalsar la bronca y la indignaci\u00f3n, y multiplicarla.<\/p>\n<p>Lo cierto, es que esta es la revacha de los pobres. Cuando el sistema desmaterializa y desterritorializa la producci\u00f3n, levantando las f\u00e1bricas de los barrios obreros, la gente territorializa la protesta, la vuelve carne re-ocupando el espacio. Es el fin de la soledad. Es la derrota del modelo. Mientras consigan mantener a cada uno separado del vecino, nunca va a pasar nada. Por eso los protestones de Seattle y de G\u00e9nova dec\u00edan: \u00abHabl\u00e1 con tu vecino, es un buen comienzo\u00bb. En la misma l\u00ednea Noam Chomsky nos recuerda: \u00abSi se consigue aislar a la gente lo suficiente, no importa en realidad lo que piense\u00bb.<\/p>\n<p>Muchas personas se preguntan, \u00bfy ahora qu\u00e9? \u00bfDonde nos conduce \u00e9sto? Se mezclan aqu\u00ed dos cuestiones. Por un lado, el l\u00f3gico temor a la revancha de la soldadesca. Por otro, el m\u00e1s racional que se relaciona con los resultados, el \u00e9xito o el fracaso o bien si lo que venga ser\u00e1 peor de lo que hay.<\/p>\n<p>Imposible responder. Sabemos s\u00ed, que esto se hab\u00eda tornado insoportable. Y no s\u00f3lo en Argentina. Lo nuevo es la actitud de la gente, que parte de la comprensi\u00f3n de una verdad incontrastable:el modelo consiste en sacarle a los pobres y a sectores de las clases medias, para enriquecer m\u00e1s a los ricos. Cuando ese proceso, que llamamos acumulaci\u00f3n, ya no es posible continuarlo sin resistencias, los economistas nos hablan de crisis. Crisis que requiere, entonces, reforzar el proceso con medios m\u00e1s duros. A eso le llamamos ajuste.<\/p>\n<p>El valor demostrado por el pueblo argentino en la dur\u00edsima jornada de ayer jueves, demuestra que la pregunta sobre el destino final de la protesta no tiene demasiado sentido. Los pueblos responden a la opresi\u00f3n con las armas culturales que han ido incorporando a sus saberes sociales a lo largo de su historia. Y este pueblo argentino ha producido, s\u00f3lo a lo largo del siglo XX, insurrecciones peri\u00f3dicas: Semana Roja en 1909, Semana Tr\u00e1gica en 1919, insurrecci\u00f3n obrera en enero de 1936, 17 de octubre de 1945, los \u00abazos\u00bb de los 60 (Cordobazo, Rosariazo, Tucumanazo). Ellas fueron jalonando su historia. Algunos levantamientos clausuraron ciclos y abrieron etapas nuevas en su historia. Otros enterraron a la vieja oligarqu\u00eda o a la feroz dictadura de Ongan\u00eda. Pero el mismo d\u00eda de la insurrecci\u00f3n era imposible saber el destino final de la lucha por la dignidad.<\/p>\n<p>Todas las cr\u00f3nicas coinciden en que al atardecer del 14 de julio de 1789 Par\u00eds era un caos. Qu\u00e9 sentido hubiera tenido preguntarse: \u00ab\u00bfA d\u00f3nde nos lleva esto? \u00bfNo habremos ido demasiado lejos?\u00bb. Seguramente la respuesta hubiera sido un encogimiento de hombros, la incredulidad o la duda acerca del buen estado mental del pregunt\u00f3n. Lo m\u00e1s sano en estos casos es rendirnos ante la evidencia: un pueblo, derrrochando coraje y dignidad, ha dicho \u00a1basta! Ma\u00f1ana, o m\u00e1s adelante, quiz\u00e1 sabremos si las campanas no doblaban, tambi\u00e9n, por nosotros. Por ahora, como millones de argentinos, la renuncia de De la R\u00faa es un alivio. Digno del m\u00e1s entusiasta festejo.<\/p>\n<p>* Semanario \u00abBrecha\u00bb, Montevideo. 21-12-01<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p> Pocas veces a lo largo de una generaci\u00f3n suceden hechos como los del 19 y 20 de diciembre en Argentina: cientos de miles, desafiando la represi\u00f3n, poniendo en juego sus vidas y las de sus hijos, se lanzaron a las calles simplemente para decir \u00a1basta! <\/p>\n<p>Apenas el presidente Fernando de la R\u00faa finaliz\u00f3 su mensaje anunciando la implantaci\u00f3n del estado de sitio, el mi\u00e9rcoles sobre las 11 de la noche, cientos de miles de argentinos ganaban las calles. Y lo hac\u00edan de una forma inesperada, autoconvocados; ante la sombr\u00eda decisi\u00f3n del gobierno respondieron con la algarab\u00eda y la fiesta, ocupando calles y plazas. En la puerta del domicilio de Domingo Cavallo, el renunciado ministro de Econom\u00eda, se juntaron a medianoche hasta 4.000 personas. Familias enteras con ni\u00f1os, tambores, camisetas de Boca; cantaban, sonre\u00edan, festejaban. S\u00f3lo se vieron banderas argentinas. Una vez m\u00e1s, la forma de la protesta revelaba su contenido: violaron el estado de sitio, mostrando que hab\u00edan perdido el miedo, y lo hicieron ocupando el espacio p\u00fablico, festejando y bailando. <\/p>\n<p>Puede preguntarse, y seguramente muchos lo har\u00e1n, qu\u00e9 cosa hab\u00eda para festejar la noche del mi\u00e9rcoles 19, sumido como est\u00e1 el pa\u00eds en su peor crisis en d\u00e9cadas. Una crisis que no tiene, aprentemente, salida, aunque por ahora consiguieron nada menos que anular las restricciones al retiro de fondos bancarios. M\u00e1s a\u00fan, \u00bfno saben los argentinos que protestan, saquean y se rebelan que una salida probable es un nuevo y m\u00e1s terrible genocidio? Y pese a todo, festejan. <\/p>\n<p>Sin embargo, lo habitual es eso. Las insurrecciones populares, en contra de la imagen que siempre han querido trasmitir las elites, suelen estar marcadas por la alegr\u00eda y el placer de estar juntos, de desafiar, de recuperar los espacios de los que los sujetos sociales hab\u00edan sido expulsados por la voracidad del capital. Henry Lefebvre interpret\u00f3 la Comuna de Par\u00eds, el primer gran experimento de poder obrero, en 1871, como la r\u00e9plica popular a la estrategia urban\u00edstica de Haussmann: &quot;Los obreros, expulsados hacia los barrios y comunas perif\u00e9ricas, se volvieron a apropiar del espacio. Trataron de volver a entrar en posesi\u00f3n de \u00e9ste, dentro de una atm\u00f3sfera festiva, guerrera pero llena de colorido&quot;. La derrota que los argentinos le infligieron al modelo (porque de eso se trata) tiene su l\u00f3gico corolario festivo. Pese a los muertos; una veintena hacia el atarceder del jueves. Muchos ya no encuentran diferencia entre morir en la soledad individual, \u00edngrimos, o morir baleados en la calle, compartiendo el destino con los dem\u00e1s. 55 ni\u00f1os mueren en Argentina por mes por &quot;causas evitables&quot;, dos por d\u00eda, seg\u00fan denuncian las organizaciones humanitarias. <\/p>\n<p>Mirar hacia atras <\/p>\n<p>La pueblada argentina del 19 y 20 de diciembre se produce en el pico m\u00e1s alto de las luchas sociales desde el per\u00edodo 1969-76. O sea, desde el ciclo de protesta social inaugurado por el Cordobazo y frenado en seco por el genocidio de la dictadura. 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