{"id":2916,"date":"2015-04-16T00:00:00","date_gmt":"2015-04-16T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2916"},"modified":"2020-02-18T06:55:55","modified_gmt":"2020-02-18T05:55:55","slug":"la-historia-jamas-contada-de-la-integracion-europea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2916","title":{"rendered":"La historia jam\u00e1s contada de la integraci\u00f3n europea"},"content":{"rendered":"<p>Antes de que me llamen german\u00f3fobo, o alguna cosa peor, d\u00e9jenme advertirles que guardo un gran respeto por la cultura alemana, a la que hay que atribuir proezas intelectuales tan fecundas como las de Immanuel Kant o Karl Marx. Las obras de estos autores, entre otros que no viene al caso citar, influyeron decisivamente en mi forma de ver el mundo y de ubicarme en el mismo, aunque admito que el imperativo categ\u00f3rico o la teor\u00eda de la plusval\u00eda no est\u00e1n muy de moda en nuestra sociedad. Pero esa es otra historia. El caso es que este sentimiento de respeto no me impide valorar cr\u00edticamente las complejas relaciones que siempre han existido entre Alemania y Europa, hist\u00f3ricamente caracterizadas por las pretensiones hegem\u00f3nicas del pa\u00eds germano. O, por expresar la idea con otras palabras, la consideraci\u00f3n debida al pueblo alem\u00e1n o el respeto hacia su cultura no deber\u00edan ocultar que Alemania siempre ha sido un problema para Europa.<\/p>\n<p>En efecto, Alemania se convirti\u00f3 en un problema para Europa desde el mismo momento de su nacimiento, all\u00e1 por 1871. El genio maquiav\u00e9lico de Bismarck dio a luz una gran potencia pol\u00edtica y econ\u00f3mica en el coraz\u00f3n del Viejo Continente, superando la precaria condici\u00f3n de una naci\u00f3n sin Estado que estaba paralizada por el particularismo. Las ambiciones expansionistas se desarrollaron muy r\u00e1pidamente entre sus clases dirigentes. El denominado pangermanismo, una ideolog\u00eda que apelaba a la creaci\u00f3n de un imperio colonial en territorio europeo, arraig\u00f3 en numerosos intelectuales, industriales y pol\u00edticos conservadores, constituyendo un movimiento que ejerci\u00f3 gran influencia entre la aristocracia terrateniente y militar durante las d\u00e9cadas que precedieron a la Primera Guerra Mundial. Llama la atenci\u00f3n que una de las ideas m\u00e1s difundidas en los c\u00edrculos pangermanistas fuera el establecimiento de una uni\u00f3n aduanera en Europa, una especie de mercado com\u00fan europeo que permitir\u00eda reforzar la hegemon\u00eda industrial de Alemania y contrarrestar la competencia brit\u00e1nica y norteamericana. \u00bfLes suena? Sigamos.<\/p>\n<p>Algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1915, el pol\u00edtico liberal Friedrich Naumann acu\u00f1\u00f3 la expresi\u00f3n <i>Mitteleuropa <\/i>(Europa Central) para referirse a una determinada forma de organizar Europa alrededor de un n\u00facleo germ\u00e1nico sobre el que gravitar\u00edan las naciones perif\u00e9ricas en el marco de una gigantesca uni\u00f3n aduanera. En su seno, los Estados nacionales conservar\u00edan su identidad y una cierta autonom\u00eda, renunciando a la soberan\u00eda econ\u00f3mica en favor de un Estado europeo capaz de rivalizar con el poder angloamericano. Como si fuera una premonici\u00f3n de la futura Uni\u00f3n Europea, la capitalidad de <i>Mitteleuropa<\/i> ser\u00eda compartida por diferentes ciudades europeas, que albergar\u00edan distintas funciones pol\u00edticas y administrativas. Hoy sabemos que el desarrollo industrial germano inquietaba a Gran Breta\u00f1a y que la posibilidad de un mercado com\u00fan paneuropeo dominado por Alemania fue uno de los motivos que provocaron la intervenci\u00f3n brit\u00e1nica en la Primera Guerra Mundial.<\/p>\n<p>L\u00f3gicamente, el expansionismo alem\u00e1n contribuy\u00f3 a la fermentaci\u00f3n de la ideolog\u00eda nazi, aunque \u00e9sta presentaba importantes elementos de ruptura como la teor\u00eda racial o el antisemitismo. Pero las conexiones se hacen evidentes en la configuraci\u00f3n del nuevo orden econ\u00f3mico europeo concebido por los ide\u00f3logos del III Reich. Como ha se\u00f1alado Gattei, los nazis preve\u00edan la constituci\u00f3n de un gran espacio econ\u00f3mico de alcance continental, basado en el marco como moneda com\u00fan y gestionado por un Banco Central Europeo, que har\u00eda posible el desarrollo econ\u00f3mico e industrial de Alemania despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial. Este espacio, dirigido y controlado por el Estado alem\u00e1n, albergar\u00eda un n\u00facleo duro de pa\u00edses generadores de excedentes y una periferia subordinada desde el punto de vista pol\u00edtico y econ\u00f3mico, que abarcar\u00eda a los pa\u00edses del sur de Europa y a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, entre otros muchos territorios. El desenlace del conflicto b\u00e9lico frustr\u00f3 la unificaci\u00f3n econ\u00f3mica de Europa imaginada por los nazis, pero la similitud con el proceso de integraci\u00f3n europea parece innegable, sobre todo a partir del Tratado de Maastricht.<\/p>\n<p>Podr\u00eda objetarse, no sin cierta raz\u00f3n, que la uni\u00f3n monetaria acordada en la ciudad holandesa se produjo a iniciativa de Francia, que ve\u00eda con preocupaci\u00f3n la creciente superioridad econ\u00f3mica alemana en el contexto europeo, especialmente tras la reunificaci\u00f3n acaecida en 1990. A trav\u00e9s de la moneda \u00fanica, Mitterrand y Delors pretend\u00edan amarrar la pol\u00edtica econ\u00f3mica germana reduciendo el margen de maniobra de los Estados nacionales en esta materia. Sin embargo, Alemania acept\u00f3 el reto e impuso que la configuraci\u00f3n de la divisa \u00fanica respondiera estrictamente a sus intereses comerciales, privando a los pa\u00edses deficitarios de la posibilidad de efectuar devaluaciones competitivas. La idea, una vez m\u00e1s, era organizar Europa alrededor de un centro exportador y econ\u00f3micamente homog\u00e9neo, rodeado de una periferia importadora y cada vez m\u00e1s dependiente desde el punto de vista econ\u00f3mico. Aunque a alguno se le erice el pelo, la actual Uni\u00f3n Europea se encuentra cada vez m\u00e1s pr\u00f3xima al gran espacio europeo concebido por los nazis para dominar el Viejo Continente mediante una suerte de uni\u00f3n econ\u00f3mica y comercial.<\/p>\n<p>La historia oficial de la Uni\u00f3n Europea interpreta el proceso de integraci\u00f3n como una respuesta cooperativa de los pa\u00edses europeos al cataclismo que signific\u00f3 la Segunda Guerra Mundial. Desde esta perspectiva, la unificaci\u00f3n econ\u00f3mica de Europa har\u00eda imposible el estallido de una nueva conflagraci\u00f3n b\u00e9lica, constituyendo el marco id\u00f3neo para que la reconstrucci\u00f3n de posguerra discurriera por cauces pac\u00edficos y democr\u00e1ticos. El Tratado de Maastricht y la aparici\u00f3n del euro vendr\u00edan a ser la \u00faltima parada de un largo camino iniciado con el mercado com\u00fan y culminado con la implantaci\u00f3n de la moneda \u00fanica, que permitir\u00eda dejar atr\u00e1s el turbulento pasado del continente europeo. Los nombres de Jean Monnet o de Robert Schumann, por mencionar s\u00f3lo dos conocidos ejemplos, son objeto de veneraci\u00f3n y se pronuncian con respeto en el \u00e1mbito acad\u00e9mico e institucional. En todo ello hay, sin duda, una parte de verdad, pero no es en modo alguno toda la verdad.<\/p>\n<p>La historia contempor\u00e1nea de Europa permite seguir el rastro de un proyecto hegem\u00f3nico progresivamente elaborado por el <i>establishment<\/i> alem\u00e1n para dar rienda suelta a sus ambiciones. La derrota militar a manos de los Aliados y la divisi\u00f3n de Alemania en 1949 contuvieron el poder\u00edo teut\u00f3n durante m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os, pero la ca\u00edda del Muro trastoc\u00f3 completamente el curso de los acontecimientos. La Alemania unificada retom\u00f3 r\u00e1pidamente la idea de impulsar su crecimiento a base de exportaciones, aprovechando las ventajas de una moneda com\u00fan que ha convertido la zona euro en una reserva de caza alemana. A la vista de los nubarrones que se ciernen sobre Grecia, los pueblos del sur de Europa deber\u00edan tener muy presente esta parte de la historia, casi siempre oculta. La verdadera disyuntiva consiste en salir del euro y recuperar la soberan\u00eda o afrontar una lenta pero inexorable transici\u00f3n hacia el subdesarrollo. Y ahora, si quieren, ll\u00e1menme german\u00f3fobo.<\/p>\n<p><i><b>Fuente:<\/b><\/i> <a href=\"http:\/\/blogs.publico.es\/dominiopublico\/13082\/la-historia-jamas-contada-de-la-integracion-europea\/\">http:\/\/blogs.publico.es\/dominiopublico\/13082\/la-historia-jamas-contada-de-la-integracion-europea\/<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p style='margin-bottom: 18.15pt; text-align: justify; line-height: 150%;'>A la vista de los nubarrones que se ciernen sobre Grecia, los pueblos del sur de Europa deber\u00edan tener muy presente esta parte de la historia, casi siempre oculta. 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