{"id":2934,"date":"2015-05-08T00:00:00","date_gmt":"2015-05-07T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2934"},"modified":"2020-02-19T09:45:54","modified_gmt":"2020-02-19T08:45:54","slug":"consumimos-el-planeta-como-si-no-hubiera-un-manana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=2934","title":{"rendered":"Consumimos el planeta como si no hubiera un ma\u00f1ana"},"content":{"rendered":"<p>Denomina Jorge Riechmann al siglo XXI como \u201cel siglo de la gran prueba\u201d o como \u201cla era de los l\u00edmites\u201d. Nos dice que \u201cestamos consumiendo el planeta como si no hubiera un ma\u00f1ana\u201d; que \u201clo que hace falta son transformaciones estructurales profundas, casi revolucionarias\u201d<b> <\/b>y que ya no podemos confiar en que ser\u00e1 la generaci\u00f3n de nuestros nietos la que las lleve a cabo, porque estamos en \u201ctiempo de descuento\u201d. Todo esto nos lo cuenta en <i><b>Autoconstrucci\u00f3n, <\/b><\/i>uno de esos libros que funcionan como un aldabonazo en las conciencias, que sacuden el letargo y conducen a plantear la gran pregunta:\u00bfEstamos a\u00fan a tiempo de salvar el planeta?<b> <\/b>Es un interrogante que el propio autor abre una y otra vez en en el recorrido de un ensayo esclarecedor que nos invita a tomar conciencia de la urgencia de la lucha ecol\u00f3gica, de la necesidad de avanzar lo m\u00e1s suavemente que se pueda hacia sociedades de la sobriedad, de la contenci\u00f3n, de otro tipo de realizaciones y plenitudes no asociadas a la adquisici\u00f3n constante de pertenencias, de propiedades, de productos de consumo.<\/p>\n<p><b>Profesor titular de Filosof\u00eda Moral en la Universidad Aut\u00f3noma de Madrid<\/b>, traductor, <b>poeta<\/b>, ensayista, miembro de Ecologistas en Acci\u00f3n y desde hace poco del Consejo Ciudadano de Podemos, Riechmann va desgranando un buen pu\u00f1ado de verdades, de reflexiones inc\u00f3modas, pero absolutamente necesarias, en esta <i>Autoconstrucci\u00f3n, <\/i>subtitulada<i><b> La transformaci\u00f3n cultural que necesitamos<\/b><\/i><i>, <\/i>que nos anima a pensarlo todo de otra manera, a encontrar nuevas palabras, nuevos v\u00ednculos, nuevas im\u00e1genes para situarnos frente a un presente de resquebrajamientos y de oportunidades de cambio. \u201c<i>Jam\u00e1s se hab\u00eda hablado tanto sobre las desigualdades sociales, jam\u00e1s se hab\u00eda hecho tan poco para reducirlas\u2026 Nunca se hab\u00eda hablado tanto los da\u00f1os ecol\u00f3gicos, y nunca se ha hecho tan poco para delimitarlos<\/i>\u201d, leemos muy al comienzo de un libro que traza un magn\u00edfico diagn\u00f3stico de d\u00f3nde estamos y hacia d\u00f3nde podemos dirigirnos.<\/p>\n<p>El autor es consciente de que <b>el pesimismo no est\u00e1 de moda<\/b>, de que el continuo est\u00edmulo del pensamiento positivo se puede llegar a convertir en una conveniente cortina de humo, de que <b>a muchos se les llena la boca con la palabra \u201cbuenismo\u201d<\/b> <b>para definir cualquier prop\u00f3sito de solidaridad, de compasi\u00f3n, de cooperaci\u00f3n, de igualdad<\/b>, de que los ecologistas son vistos en muchas ocasiones como catastrofistas y agoreros dispuestos en todo momento a chafar una fiesta en la que muchos siguen pas\u00e1ndolo bien, a costa de mayor\u00edas cada vez m\u00e1s empobrecidas e indefensas. Todo parece estar en contra, pero no cabe la resignaci\u00f3n, la no resistencia. \u201c<i>Hay esencialmente dos opciones pol\u00edtico-morales. La de quienes desean un mundo de amos y esclavos, por una parte; y la de quienes luchan por un mundo de iguales. Al poder del dinero y de las armas, el segundo grupo solamente puede oponer la fuerza de la organizaci\u00f3n<\/i>\u201d, abre Riechmann un cauce de futuro.<\/p>\n<p><b>No deja de haber autocr\u00edtica en el trayecto<\/b> y tampoco falta el realismo, grandes dosis de realismo que parten de la constataci\u00f3n de las dificultades, de los enormes retos. Y, por supuesto, se revelan hechos y se ofrecen datos, hechos y datos que hablan por s\u00ed solos y que, nos guste o no, indican que el rumbo no es el adecuado. As\u00ed, <b>el cambio clim\u00e1tico que nos conduce a un mundo cuatro grados cent\u00edgrados m\u00e1s c\u00e1lido<\/b>, seg\u00fan predicciones muy optimistas, pero ante el que tantos siguen quitando importancia en nombre de intereses empresariales, intereses que obstaculizan la necesaria disminuci\u00f3n de los gases de efecto invernadero. As\u00ed, <b>la escasez de fuentes de energ\u00eda f\u00f3siles<\/b>, que lleva a la agon\u00eda de un modelo que se alarga artificialmente, v\u00eda <b>pr\u00e1cticas como el fracking<\/b>, en vez de apostar por invertir en el camino de las renovables.<\/p>\n<p>Mientras las capas de hielo \u00e1rtico desaparecen, mientras el proceso de la fotos\u00edntesis se est\u00e1 viendo afectado en zonas con altos niveles de contaminaci\u00f3n, <b>mientras las abejas se ven amenazadas<\/b>, mientras\u2026 seguimos pensando que habr\u00e1 tiempo, que la t\u00e9cnica ser\u00e1 capaz de solucionarlo; que llegar\u00e1 un d\u00eda en que volveremos a la normalidad de un modo de vida que nos parece el mejor posible. <b>\u00bfC\u00f3mo convencernos, habitantes del Primer Mundo del siglo XXI, de que ya no volveremos a la normalidad de antes de la crisis, de antes de la amenaza ecol\u00f3gica; c\u00f3mo convencernos de que es necesario cambiar la orientaci\u00f3n<\/b> y las estructuras del sistema para seguir viviendo bien, e incluso mejor, pero con otros par\u00e1metros?<\/p>\n<p>He aqu\u00ed las cuestiones que plantea Jorge Riechmann en <i>Autoconstrucci\u00f3n (<\/i>EdicionesCatarata<i>).<\/i> Son muchas las salidas que ofrece este libro, pero lo esencial es su llamamiento a un cambio de conciencia, de valores, de usos y costumbres. \u201c<i>La econom\u00eda es una construcci\u00f3n humana. Las leyes econ\u00f3micas no son como la ley de la gravedad. Pueden ser transformadas (\u2026) Pero para ello la gente ha de cambiar de conducta<\/i>\u201d, se utiliza como arranque de un cap\u00edtulo este p\u00e1rrafo-lema extra\u00eddo del informe de un centro de estudios econ\u00f3micos. Hay en el ensayo reflexiones sobre <b>el papel cada vez m\u00e1s activo de los consumidores<\/b> \u2013consumidores rebeldes\u2013; sobre la cultura como base de la comprensi\u00f3n de los cambios; sobre <b>los movimientos sociales que deben convertirse en la base de las nuevas sociedades<\/b>\u2026 \u201c<i>Hemos de vivir de otra manera<\/i>\u201d, es la frase que cierra el libro. Pero aqu\u00ed, lejos de cerrar, empezamos con la conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>\u00bfEn qu\u00e9 punto se encuentra el movimiento ecologista hoy a nivel global? \u00bfCu\u00e1les son sus expectativas?<\/b><\/p>\n<p>Si lo analizamos con perspectiva, el movimiento ecologista moderno, como tal, es muy reciente. Surge en los a\u00f1os 60 del siglo XX, aunque el pensamiento ecol\u00f3gico arranca de m\u00e1s atr\u00e1s, de antecedentes tan ilustres como Thoreau, a quien releemos con mucho inter\u00e9s, o, antes, Alexander von Humboldt, que tanto contribuye en la creaci\u00f3n de la ciencia ecol\u00f3gica, de la biolog\u00eda de los ecosistemas. Ah\u00ed est\u00e1n las ra\u00edces, pero hay que dar un salto hasta llegar, en 1962, a un hito important\u00edsimo, una obra cl\u00e1sica de la conciencia ecol\u00f3gica, <i>La primavera silenciosa<\/i>, de Rachel Carson. En ese a\u00f1o se empiezan a poner en marcha din\u00e1micas sociales, pol\u00edticas, intelectuales, culturales, que conducen a algunas sociedades, dentro de procesos muy contradictorios, a emprender un nuevo aprendizaje de los modos de vida. Y ya en 1972 nos encontramos con otra aportaci\u00f3n esencial, el estudio <i>Los l\u00edmites del crecimiento<\/i>, el primer informe del Club de Roma, que pone en marcha un debate de alcance mundial a partir del cual ya empiezan a circular los lemas b\u00e1sicos, las consignas del ecologismo sobre la necesidad de conformar una conciencia de especie en las singulares condiciones hist\u00f3ricas que nos ha tocado vivir. Ese proceso de aprendizaje social se rompe a finales de los a\u00f1os 70 y comienzos de los 80, con la irrupci\u00f3n de la fase \u00faltima de la historia del capitalismo, el capitalismo neoliberal financiarizado. A esos decenios, a esa etapa en la que a\u00fan estamos inmersos, yo la denomino a veces la era de la denegaci\u00f3n, porque hay fuerzas muy poderosas que, lejos de impulsar el aprendizaje, est\u00e1n trabajando en sentido contrario.<\/p>\n<p><b>Denegar es un verbo que utilizamos muy poco y que explica muy bien lo que est\u00e1 sucediendo. A los pueblos cada vez se les niega m\u00e1s lo que desean. Las democracias se est\u00e1n vaciando cada vez m\u00e1s de sentido.<\/b><\/p>\n<p>Denegar es un t\u00e9rmino que usan los psic\u00f3logos y psicoanalistas para referirse a ese fen\u00f3meno que no consiste s\u00f3lo en ignorar algo sino en hacer un esfuerzo por no ver lo que tenemos delante de los ojos. Yo creo que ha habido, que hay mucho de eso, en la cultura dominante durante los tres \u00faltimos decenios. Es indudable que hay un permanente negacionismo si hablamos de fen\u00f3menos como el calentamiento clim\u00e1tico, del mismo modo que lo hubo anteriormente con respecto al c\u00e1ncer ocasionado por el tabaco. Y es indudable la eficacia de los esfuerzos organizados por el sector empresarial para expandir toda la tinta de calamar y toda la desinformaci\u00f3n posible con el fin de impedir que se tomen las decisiones correctas. Ahora mismo, m\u00e1s all\u00e1 de circunstancias concretas, tendr\u00edamos que referirnos a un negacionismo mucho m\u00e1s vasto que se refiere a todo lo que tiene que ver con los l\u00edmites al crecimiento, y eso es mortal porque nuestra situaci\u00f3n, nos pongamos como nos pongamos, es la que es. Las leyes de la naturaleza, de la f\u00edsica, de la qu\u00edmica, de la din\u00e1mica de los seres vivos, son las que son, no vamos a cambiarlas, por grandes que sean nuestras ilusiones a ese respecto, y el conflicto esencial que se plantea, que estaba en ese debate de los a\u00f1os 60 y 70, es el choque de las sociedades industriales contra los l\u00edmites biof\u00edsicos del planeta, que se ha ido agravando y agudizando cada vez m\u00e1s. Si usamos la herramienta efectiva de la huella ecol\u00f3gica, hacia 1980, fue cuando \u00e9sta super\u00f3 la biocapacidad del planeta para seguir creciendo despu\u00e9s. Seg\u00fan los investigadores, ahora estamos en el 150% de la capacidad del planeta. Y esa situaci\u00f3n no durar\u00e1 demasiado, porque estamos, como se dice a veces, consumiendo el capital, no los intereses, empleando en este caso la habitual met\u00e1fora financiera. Estamos sobreexplotando los recursos y las capacidades de absorci\u00f3n de contaminaci\u00f3n, de una forma que es insostenible. Parece que consumimos el planeta como si no hubiera un ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>\u201c<b>El s\u00edntoma se llama calentamiento clim\u00e1tico, pero la enfermedad se llama capitalismo\u201d. As\u00ed se titula un ep\u00edgrafe del ensayo donde se hace referencia al rotundo fracaso de la cumbre de Copenhague en 2009, una cumbre donde se aspiraba a lograr un acuerdo global de reducci\u00f3n de emisiones de gases de efecto invernadero, que sustituyese al Protocolo de Kioto. Ahora estamos a la espera de una nueva reuni\u00f3n en Par\u00eds en diciembre de este 2015. Parece que los l\u00edmites son absolutamente incompatibles con el capitalismo salvaje.<\/b><\/p>\n<p>As\u00ed es. Hacia 1980 fue cuando ganaron las elecciones generales Margaret Thatcher en Gran Breta\u00f1a y posteriormente Ronald Reagan en EE.UU. Ah\u00ed tenemos que fijar el desplazamiento del mundo hacia una derecha conservadora, que ha sido hegem\u00f3nica desde entonces, y que ha resultado letal en lo que se refiere a las cuestiones econ\u00f3mico sociales. Hacia 1980 se puso en marcha el proceso de desregulaci\u00f3n financiera y comercial. Hasta entonces, las econom\u00edas, el crecimiento del capital y de los activos financieros iban acompasados al crecimiento de lo que llamamos econom\u00eda real, pero a partir de ah\u00ed se rompi\u00f3 el equilibrio, todo se abri\u00f3 en forma de tijera y lo financiero comenz\u00f3 a crecer de manera metast\u00e1sica y a dominarlo todo. Es ah\u00ed donde nos encontramos ahora. Esa es la situaci\u00f3n. Si no somos capaces de romper con esa clase de pol\u00edticas y con las culturas que las acompa\u00f1an, lo tenemos realmente dif\u00edcil.<\/p>\n<p><b>Mientras le\u00eda el libro pensaba que la educaci\u00f3n es b\u00e1sica para la toma de conciencia. Aludes a la importancia que en su d\u00eda tuvo en Espa\u00f1a la Instituci\u00f3n Libre de Ense\u00f1anza, a finales del XIX y principios del XX, en la redefinici\u00f3n de la relaci\u00f3n entre sociedad y naturaleza, as\u00ed como al naturismo anarquista por el lado obrero. Pero hoy, \u00bfc\u00f3mo hacer entrar la ecolog\u00eda en los colegios?<\/b><\/p>\n<p>Por supuesto que tendr\u00eda que ser la educaci\u00f3n una de las v\u00edas naturales para difundir la conciencia ecol\u00f3gica, pero aqu\u00ed, nuevamente, nos topamos con lo mismo: la din\u00e1mica social en la que estamos, lejos de educarnos, de construirnos, para hacernos ver la verdad del mundo en el que vivimos, va en la direcci\u00f3n contraria. Podr\u00edamos decir que es contra educativa en muchos sentidos. Por eso no es tan f\u00e1cil de llevar a cabo algo que parece tan simple. Sin ir m\u00e1s lejos, puedo decirte que yo formo parte de la comisi\u00f3n de educaci\u00f3n y participaci\u00f3n de Ecologistas en Acci\u00f3n en Madrid y que, justamente, una de nuestras tareas es hacer avanzar estos planteamientos en el terreno educativo. Uno de los trabajos m\u00e1s fecundos del colectivo fue, hace ya unos a\u00f1os, examinar lo que se podr\u00eda llamar el curr\u00edculum oculto de los libros de texto. Si uno se dedica a ver con cierto detalle c\u00f3mo est\u00e1n escritos los manuales de consulta de ciencias naturales, de ciencias sociales, que es donde tendr\u00edan que entrar esta clase de ense\u00f1anzas, lo que encuentra, en muchos casos, es pr\u00e1cticamente todo lo contrario: m\u00e1s desinformaci\u00f3n que informaci\u00f3n, puntos de vista adversos<b> <\/b>al verdadero aprendizaje de cuidar, de vivir de verdad en esta tierra. En esa din\u00e1mica en la que estamos ahora mismo, nos encontramos con comerciales de los bancos que van a los colegios a ense\u00f1ar educaci\u00f3n financiera y se ve como normal porque esa es la cultura dominante en la sociedad. A la contra, parece que lo que los ecologistas decimos no quiere ser o\u00eddo porque se trata de una realidad inc\u00f3moda, porque hacernos cargo de donde estamos realmente nos obligar\u00eda a vivir de otra manera, a organizar casi todo de una forma diferente. Una y otra vez, insisto, chocamos de manera muy inmediata, muy frontal, con intereses poderos\u00edsimos. Pero no quiero instalarme en la queja permanente. Pese a toda esa resistencia, pese a tantos obst\u00e1culos, hacemos lo que podemos. Yo soy profesor en la universidad y hablo de todo esto a mis alumnos universitarios, y, adem\u00e1s, acabo yendo, por lo menos tres o cuatro veces al a\u00f1o, a hablar con escolares y con bachilleres; hay otros compa\u00f1eros y compa\u00f1eras que lo hacen con m\u00e1s asiduidad. Pero se llega a donde se llega. Ecologistas en Acci\u00f3n, por ejemplo, es una asociaci\u00f3n participativa que tiene aproximadamente unos mil afiliados en Madrid, gente que paga una cuota y que puede hacer una peque\u00f1a tarea de vez en cuando. Si pensamos que en una comunidad aut\u00f3noma como la de Madrid hay seis millones de personas, es una cifra muy baja. Y los activistas no somos m\u00e1s de 60 personas, apenas 10 dedicados a la comisi\u00f3n de educaci\u00f3n. Ecologistas en Acci\u00f3n se autofinancia. Los recursos con los que contamos son las cuotas de los afiliados. Ha habido alguna vez alg\u00fan programa concertado, pero las administraciones, especialmente en esta comunidad aut\u00f3noma y con el gobierno que hay ahora mismo, no s\u00f3lo son no cooperativas, sino absolutamente hostiles.<\/p>\n<p><b>\u00bfSe ha fracasado a nivel general, no s\u00f3lo en Espa\u00f1a, en la comunicaci\u00f3n, en la difusi\u00f3n? Se habla mucho de ecolog\u00eda, en ciertos \u00e1mbitos est\u00e1 muy de moda, se ha superficializado incluso, pero la verdadera conciencia ecol\u00f3gica no ha llegado a la gente.<\/b><\/p>\n<p>Quiero hacer hincapi\u00e9 en un aspecto que me parece muy importante y que nos lleva a la pregunta anterior, a la educaci\u00f3n. El t\u00edtulo del libro, <i>Autoconstrucci\u00f3n<\/i>, que en griego podr\u00edamos decir <b>paideia<\/b>, educaci\u00f3n en un sentido amplio, es una llamada a que no entendamos la educaci\u00f3n s\u00f3lo como el aprendizaje que se imparte en las escuelas, los institutos y luego en las universidades. Los contextos educativos son los contextos sociales generales, y yo creo que la manera de autoconstrucci\u00f3n, de autoformaci\u00f3n, de educaci\u00f3n, de paideia m\u00e1s importante para todo lo que estamos hablando, sin menospreciar la educaci\u00f3n ambiental en sentido estricto y formal, es la que se da en los movimientos sociales. Es ah\u00ed donde la gente se autoorganiza para actuar y, mientras lo hace, aprende en el recorrido. Lo que sucede es que, mientras en los a\u00f1os 70 y 80 esa clase de procesos iban hacia adelante, pese a todas las dificultades, desde entonces, parecen no avanzar porque hay muchos intereses y mucha desinformaci\u00f3n en el camino. Y, por otro lado, de manera contradictoria, la gente est\u00e1 como saturada y harta de que le hablen de ecolog\u00eda. Ese fen\u00f3meno tambi\u00e9n lo recojo en alg\u00fan momento del libro. Hay hasta un t\u00e9rmino que han acu\u00f1ado los soci\u00f3logos, la ecofatiga, para describirlo. Efectivamente, como bien indicas, hay mucha ch\u00e1chara, mucho marketing verde, mucha propaganda, mucho uso de im\u00e1genes, estilemas, apropiaci\u00f3n de contenidos. Ahora la Uni\u00f3n Europea est\u00e1 hablando de econom\u00eda circular. Se utilizan conceptos que vienen del movimiento ecologista y que han sido apropiados, transformados en otra cosa. Sustentabilidad o sostenibilidad, por ejemplo, son nociones que vienen del mundo ecol\u00f3gico, pero cuando un presidente o un consejero delegado de una gran empresa habla de desarrollo sostenible, en el 99% de los casos est\u00e1 transformando en su contrario lo que inicialmente fue el sentido del t\u00e9rmino. Todo eso lleva a una situaci\u00f3n de much\u00edsima confusi\u00f3n, en la cual la gente tiene muchas veces la impresi\u00f3n de que todo el tiempo se est\u00e1 hablando de ecolog\u00eda, de que se hacen cosas que est\u00e1n muy cerca de quienes pueden manejar palancas de poder. Hay much\u00edsima propaganda, much\u00edsima moda alrededor que lo desvirt\u00faa todo. Se publican revistas que nos venden el concepto de la buena vida, pero que est\u00e1n llenas de anuncios a toda p\u00e1gina de grandes empresas energ\u00e9ticas. Eso es lo que metaboliza como ecolog\u00eda la cultura dominante y resulta muy perjudicial, porque, por supuesto, no tiene nada que ver, est\u00e1 muy alejado de lo que deber\u00eda ser, de lo que nos tocar\u00eda hacer.<\/p>\n<p><b>En su momento nos ilusionaron los verdes alemanes. Parec\u00eda que pod\u00edan hacer girar los acontecimientos en otra direcci\u00f3n, pero ahora tienen un perfil m\u00e1s bajo.<\/b><\/p>\n<p>Bueno, ese es un asunto complejo. Yo escrib\u00ed mi tesis doctoral sobre los verdes alemanes hace muchos a\u00f1os. \u00bfQu\u00e9 ha pasado ah\u00ed? De nuevo no podemos entenderlo sin ver lo que ha sido el potent\u00edsimo despliegue de la pol\u00edtica neoliberal en la que estamos inmersos y sin analizar a fondo como nuestras sociedades han ido yendo hacia la derecha<b>, <\/b>hacia la derecha, hacia la derecha, sin ser, muchas veces, del todo conscientes. Hay un fen\u00f3meno que los psic\u00f3logos sociales tienen muy bien estudiado y que denominan los puntos de referencia cambiantes. Cuando una sociedad entera se desplaza en cierta direcci\u00f3n poco a poco, de manera que todo -las instituciones, los valores, las gentes-, va movi\u00e9ndose al mismo tiempo, en el mismo sentido, la sensaci\u00f3n puede ser que nada se mueve, que est\u00e1 uno b\u00e1sicamente en el mismo punto, pero los cambios pueden ser brutales. Esto se ha estudiado, por ejemplo, en relaci\u00f3n a la Alemania de los a\u00f1os 30. A medida que todo iba llevando al estado nazi que conocemos, desde dentro, a mucha gente le parec\u00eda que no pasaba nada importante, porque todo se iba desplazando al mismo tiempo en la misma direcci\u00f3n. Yo creo que aqu\u00ed tambi\u00e9n ha pasado algo parecido. Los verdes alemanes, que son el partido ecologista m\u00e1s interesante que ha surgido hasta el momento, el experimento sociopol\u00edtico m\u00e1s importante, tuvo en sus inicios un componente dominante de izquierda, aunque siempre muy mezclado con el centro e incluso la derecha, pero, coincidiendo con el paso al neoliberalismo, y pese a haber crecimiento y \u00e9xitos electorales, ese ala de izquierda del partido va siendo marginada y en parte lo acaba abandonando. A medida que la sociedad fue avanzando hacia la derecha, tambi\u00e9n los arrastr\u00f3 a ellos en la corriente. Una y otra vez nos tropezamos con lo mismo. No podemos de verdad ecologizar esta sociedad sin chocar frontalmente con el capitalismo. Si queremos ir hacia una econom\u00eda ecol\u00f3gica hacen falta rupturas con el capitalismo y eso son palabras mayore<b>s<\/b>. Y, por otra parte, ahora mismo hay que plantearse seriamente la siguiente pregunta: \u00bfQu\u00e9 es la izquierda hoy?Seguimos hablando por inercia de partidos socialdem\u00f3cratas, por ejemplo, cuando a un socialdem\u00f3crata de los a\u00f1os 20, 30 o 40, si viera qu\u00e9 tipo de pol\u00edticas o de discursos adopta la gente que as\u00ed se sigue llamando, se le erizar\u00eda todo el vello de la piel. La socialdemocracia de Tony Blair o de Rodr\u00edguez Zapatero no tiene nada que ver con lo que fue hist\u00f3ricamente la socialdemocracia. Pero, volviendo a lo de antes, el ecologismo tomado en serio es anticapitalista y eso es bien fuerte, porque d\u00f3nde hay pol\u00edticas anticapitalistas ahora en nuestras sociedades. Son absolutamente minoritarias. En ese escenario es donde hay que situar la deriva de los ecosocialistas alemanes, de todas esas corrientes o personas que abandonaron, al final cansadas, el partido en la d\u00e9cada de los 80. Desde mediados de los 90, la descripci\u00f3n politol\u00f3gica correcta de los verdes alemanes ser\u00eda la de ecoliberales<b> <\/b>con un mayor grado de sensibilidad social. Eso mismo sirve para otros partidos verdes europeos.<\/p>\n<p><b>\u00bfY en Espa\u00f1a? Equo parece conformarse con un discreto segundo plano.<\/b><\/p>\n<p>La historia espa\u00f1ola es una historia muy distinta por la singularidad de la dictadura. La articulaci\u00f3n de ese espacio pol\u00edtico ha sido bastante compleja y, al final, en parte por errores propios, en parte por la ocupaci\u00f3n de ese territorio por otras formaciones como Izquierda Unida, la cosa ha ido como ha ido. Equo ha aparecido ya muy tarde y hay cosas muy valiosas, pero ojal\u00e1 tuviera m\u00e1s fuerza. Con mucha frecuencia nos planteamos qu\u00e9 es lo que hemos hecho mal, qu\u00e9 errores hemos cometido, y, sin duda los hay; hay errores propios en los \u00faltimos 30 a\u00f1os que pueden explicar circunstancias desfavorables, pero no nos equivoquemos. Lo principal no es tanto lo que hayamos podido hacer mal, sino el poder brutal y en aumento que nos hemos encontrado delante. Y vuelvo al dato de antes: en la comunidad aut\u00f3noma de Madrid somos 50, 60 activistas a lo sumo, en una asociaci\u00f3n como Ecologistas en Acci\u00f3n, en un entorno de seis millones de personas. Esa es la lamentable situaci\u00f3n, la acusada desproporci\u00f3n de fuerzas.<\/p>\n<p><b>Sin embargo, el caso espa\u00f1ol es muy curioso. Desde el 15-M, la rapidez a la que se ha producido todo es espectacular. En el libro hablas de la ilusi\u00f3n que ha generado la irrupci\u00f3n de un partido como Podemos. \u00bfHacia d\u00f3nde puede ir esa ilusi\u00f3n y hasta qu\u00e9 punto en Podemos tiene peso la preocupaci\u00f3n ecol\u00f3gica, la conciencia de los cambios que ser\u00e1 necesario acometer y explicar a la gente? No parece que se marque demasiado el acento por ah\u00ed.<\/b><\/p>\n<p>En Espa\u00f1a han cambiado muchas cosas para bien, sobre todo el despertar de parte de la sociedad a partir del 15-M. Pero tampoco debemos sobreestimar eso. Uno de los lemas, consignas, incluso micropoemas que se escrib\u00edan en Sol y en muchas plazas de otras ciudades espa\u00f1olas, el mes de mayo de 2011, era:\u201cdorm\u00edamos y hemos despertado\u201d. Esa frase, con todas sus variantes, expresa algo muy valioso. La sociedad espa\u00f1ola ha ido abriendo algo los ojos en medio de la narcosis generalizada en la que estamos. Y, aunque lo parezca, eso tampoco surgi\u00f3 de la nada. No es que antes no hubiera movimientos sociales y de repente aparecieran por arte de magia. Muchos de esos movimientos arrancaron de atr\u00e1s, de la din\u00e1mica de los foros sociales mundiales, del esp\u00edritu del alzamiento neozapatista en M\u00e9xico en 1994 y, sobre todo, despu\u00e9s, del quebranto que provoc\u00f3 la crisis econ\u00f3mica y financiera, lo que hizo que se dieran condiciones para que sectores cada vez m\u00e1s amplios de la poblaci\u00f3n empezaran a ver con mayor claridad el mundo en el que estamos. Pero, con todo, hay que intentar ver las cosas con cierta perspectiva. Yo estoy metido de cabeza en todo esto. Me present\u00e9 con otros compa\u00f1eros al Consejo ciudadano auton\u00f3mico de Podemos<b> <\/b>y, junto con otra mucha gente, ahora estoy trabajando en la redacci\u00f3n del programa auton\u00f3mico para Madrid, donde me ocupo de las cuestiones ecol\u00f3gico sociales. Por eso no lo veo como algo ajeno, puedo hablar del proceso en primera persona y puedo decir que hay sectores que tienden a sobrevalorar algunas de las cosas que han ido sucediendo, que hay mucha gente joven que tiene una confianza plena en la capacidad movilizadora de las redes sociales, algo en lo que yo soy mucho m\u00e1s esc\u00e9ptico. Recuerdo, por ejemplo, una conversaci\u00f3n con uno de los activistas de Acampada Sol, alguien metido muy de lleno en lo que hab\u00eda sido la acampada en Sol y el 15-M. Su conclusi\u00f3n era que se hab\u00eda conseguido politizar a cinco millones de personas. Y yo reflexiono: Si de verdad hubi\u00e9ramos politizado en serio a cinco millones de personas, ya estar\u00edamos en otro contexto electoral y pol\u00edtico. Hay cambios muy importantes y hay posibilidades de ruptura, pero ya veremos hasta d\u00f3nde se llega. Yo de lo que estoy convencido es de que lo que nos har\u00eda falta es una sociedad que dejara de actuar b\u00e1sicamente como espectadora, espectadora a trav\u00e9s de pantallas peque\u00f1as, de pantallas grandes, d\u00e1ndole a \u201cme gusta\u201d aqu\u00ed y all\u00e1. Una cosa es que una encuesta demosc\u00f3pica te diga que el 80% de la sociedad espa\u00f1ola muestra su simpat\u00eda por esta gente joven, que ha acampado en las plazas, y otra cosa son los resultados a partir de las convocatorias electorales, las posibilidades reales de impulsar cambios en la sociedad. Ah\u00ed tenemos las elecciones andaluzas y ahora toca ver que tal se dan las auton\u00f3micas y municipales\u2026 Insisto: debemos pedir democracia real ya, pero nos tenemos que dar cuenta de que eso no es posible sin que much\u00edsima gente eche much\u00edsimas horas de trabajo desgastante, disciplinado y cotidiano en distintos contextos. Una democracia de espectadores es una contradicci\u00f3n en los t\u00e9rminos. Democracia real quiere decir mucha gente echando mucho tiempo en organizaci\u00f3n, formaci\u00f3n, lucha pol\u00edtica, actividad disciplinada. Es en ese espacio donde se dan perspectivas interesantes. Lo que est\u00e1 sucediendo en Grecia, lo que nos est\u00e1 permitiendo ver de la posibilidad de actuar de otra manera no hegem\u00f3nica y, a la vez, del comportamiento de la UE, es muy interesante. Y lo que tal vez pase aqu\u00ed tiene, desde luego, un valor grande, pero, al mismo tiempo, debemos dimensionar muy bien todo esto para no llamarnos a enga\u00f1o y darnos el batacazo. Es un poco lo que pas\u00f3 en Andaluc\u00eda. Si lo pensamos bien quince diputados alcanzados en tan poco tiempo de trayecto, no est\u00e1 nada mal, pero se ha recibido como una especie de derrota. No hay que hacerse demasiadas ilusiones sobre el nivel de politizaci\u00f3n real. Cu\u00e1ntas veces o\u00edmos, por parte de soci\u00f3logos y polit\u00f3logos, que hay una mayor\u00eda social de izquierda. Eso da lugar a muchas ilusiones, pero calma; pensemos en la gente que de verdad es consciente del tipo de confrontaci\u00f3n que hace falta para cambiar de verdad las cosas..<\/p>\n<p><b>Los cambios de valores, de conciencia, suelen ser procesos lentos. Como dice Julio Anguita, el pol\u00edtico debe tener la paciencia del campesino. En Grecia, el trayecto de Syriza fue largo\u2026<\/b><\/p>\n<p>S\u00ed, pero tambi\u00e9n es verdad que la velocidad de la historia no es siempre lineal, que tambi\u00e9n se dan aceleraciones, cambios mucho m\u00e1s r\u00e1pidos. Eso es posible y ah\u00ed el drama, que s\u00f3lo una parte muy peque\u00f1a de la sociedad ve por este negacionismo generalizado sobre las cuestiones ecol\u00f3gicas del que habl\u00e1bamos antes, es que la historia ya no va a ser lo que era. El drama es que ya no tenemos mucho tiempo para evitar peligros enormes. Estamos en tiempo de descuento y eso es lo que mucha gente, sensible ahora a cuestiones de desigualdad social, democratizaci\u00f3n en sentido amplio, lucha contra la corrupci\u00f3n, no acaba de asimilar. Ante la cuesti\u00f3n del abismo ecol\u00f3gico social son conscientes sectores a\u00fan muy minoritarios. Hemos dicho: \u201cDorm\u00edamos, pero hemos despertado\u201d. Ahora nos hace falta despertar todav\u00eda bastante m\u00e1s.<\/p>\n<p><b>Habl\u00e1bamos de Grecia, un peque\u00f1o basti\u00f3n en medio de la homogeneizaci\u00f3n. Por una parte, es esperanzador que haya gobiernos que planten cara, que nos hagan ver lo que se esconde detr\u00e1s de la mal dirigida austeridad, pero tambi\u00e9n produce bastante frustraci\u00f3n ver que las democracias no funcionan, que el poder, el sistema, no permite impulsar pol\u00edticas de rescate social urgentes. La deuda, una deuda ileg\u00edtima en gran parte, es la gran prioridad de la Uni\u00f3n Europea.<\/b><\/p>\n<p>As\u00ed es. Y ya vemos qu\u00e9 pol\u00edticas son las que nuestros vecinos griegos est\u00e1n intentando impulsar. Son medidas propias de lo que fue la socialdemocracia hasta hace muy poco. Esto es lo que nos deber\u00eda hacer ver el mundo en el que estamos, la brutal direcci\u00f3n hacia la derecha que hemos tomado. Las pol\u00edticas que est\u00e1 proponiendo Syriza no suponen ninguna ruptura revolucionaria. Se trata de introducir un poco de justicia social, que fue lo que defendi\u00f3 hasta hace poco la socialdemocracia. Y, sin embargo, todos esos partidos que siguen llam\u00e1ndose socialdem\u00f3cratas, permanecen impasibles, apoyan todo lo contrario a lo que fueron sus principios. Es una gran paradoja.<\/p>\n<p><b>La crisis ha abierto ventanas de transparencia, ha hecho que volvamos la vista hacia los derechos humanos. El derecho al trabajo, al techo, a la salud y la educaci\u00f3n, est\u00e1n en la primera l\u00ednea de las reivindicaciones, pero en lo que respecta a las amenazas del planeta pensamos que habr\u00e1 tiempo, que no es la prioridad.<\/b><\/p>\n<p>Bueno, eso es comprensible en un pa\u00eds como \u00e9ste por la quiebra que se ha producido, por el nivel de desempleo tan elevado que tenemos. Hemos ido aguantando por los distintos colchones sociales que han amortiguado la ca\u00edda, per\u00f2 el hambre y la desnutrici\u00f3n han vuelto a aparecer. El error es no ver como todas esas cuestiones est\u00e1n conectadas con las preocupaciones ecol\u00f3gicas. Pensar, como han formulado tambi\u00e9n en ocasiones amigos y compa\u00f1eros, que lo que toca ahora es dar de comer a la gente y aplazar lo otro, que ya vendr\u00e1 el tiempo de resolverlo, es un error. Somos ecodependientes e interdependientes. No se puede organizar una econom\u00eda viable sin tener en cuenta las amenazas ecol\u00f3gicas en las que ya estamos y que todav\u00eda van a agudizarse mucho m\u00e1s. Y eso no es algo optativo. Lo vamos a aprender por las buenas o por las malas. Estamos ya en tiempos de descenso energ\u00e9tico. Las sociedades industriales se han desarrollado de forma explosiva gracias a un chute de combustibles f\u00f3siles y lo que tenemos ahora es un capitalismo fosilista, adjetivo que no deber\u00edamos olvidar. Sin ese chute de energ\u00eda, de esa bioenerg\u00eda acumulada durante cientos de millones de a\u00f1os en forma de carb\u00f3n, petr\u00f3leo, gas natural, que nosotros nos hemos puesto a sobre consumir de manera bastante inconsciente e irresponsable en estos dos siglos \u00faltimos, el mundo no ser\u00eda como es y nuestras sociedades no se hubieran deformado tanto en ciertas dimensiones como lo han hecho hasta ahora. Sea como fuere, esta es la historia de nuestros dos \u00faltimos siglos y eso se acaba. No va a seguir existiendo la posibilidad de sobreconsumo energ\u00e9tico que ahora tenemos y que nos sigue pareciendo normal. Sabemos por distintos estudios e investigaciones que para funcionar con econom\u00edas viables y con cierta justicia global, es decir, en un mundo relativamente igualitario, sin esa quiebra brutal entre Norte y Sur, mirando a los m\u00e1s desfavorecidos del planeta, los pa\u00edses enriquecidos, incluyendo al nuestro, que, pese a la situaci\u00f3n actual, globalmente sigue formando parte de ese norte enriquecido, tenemos que reducir el uso de energ\u00eda y materiales en nueve d\u00e9cimas partes. \u00bfDe qu\u00e9 manera se hace eso? Pues hay cosas que se pueden hacer sin perturbar tanto el orden existente, pero todos los cambios importantes suponen un choque frontal contra el funcionamiento de las estructuras actuales. Uno puede organizar una econom\u00eda que satisfaga adecuadamente las necesidades humanas de esa enorme poblaci\u00f3n que somos ahora, de m\u00e1s de 7.200 millones de personas, con las reducciones de energ\u00eda y materiales necesarias, con los consiguientes impactos asociados, pero eso no puede ser una econom\u00eda capitalista, de crecimiento constante y de generaci\u00f3n continua de supuestas nuevas necesidades. Tiene que ser otra cosa.<\/p>\n<p><b>\u00bfAlg\u00fan ejemplo? \u00bfAlgo por lo que se pueda empezar a actuar ya?<\/b><\/p>\n<p>Como te dec\u00eda, se pueden dar algunos pasos. Recientemente, por ejemplo, dimos una charla formativa en el c\u00edrculo de Podemos en Retiro sobre basuras y residuos. En ese terreno, en el de la gesti\u00f3n de los residuos s\u00f3lidos en los recintos urbanos, se le puede dar la vuelta yendo hacia un modelo deseable, con muchas ventajas sobre el actual, sin topar m\u00e1s que con los intereses, en este caso, de las grandes constructoras que tienen su divisi\u00f3n de gesti\u00f3n de basuras y se hacen con las contratas de los ayuntamientos. Chocar\u00edamos contra ese poder econ\u00f3mico, pero casi nada m\u00e1s, para alcanzar la alternativa del modelo de residuo cero, que est\u00e1 articulado y ya est\u00e1 funcionando en muchos pueblos y ciudades de Europa, incluyendo urbes grandes como Mil\u00e1n. De esta manera, siguiendo el ejemplo de pueblos que ya lo hacen tambi\u00e9n en Espa\u00f1a, en Catalu\u00f1a, en el Pa\u00eds Vasco y en Baleares, en Madrid pasar\u00edamos a tener una gesti\u00f3n adecuada, recuperando y reciclando adecuadamente. Esto se puede hacer y ojal\u00e1 que tengamos la oportunidad, pero los residuos s\u00f3lidos urbanos son un peque\u00f1o porcentaje del problema general de residuos en nuestra sociedad. Se trata apenas del tres o cuatro por ciento, el resto son residuos industriales, de construcci\u00f3n. Entra en juego la econom\u00eda entera. Para actuar en todos esos \u00e1mbitos, para introducir modificaciones, se necesitan otras estructuras econ\u00f3micas, otra forma de funcionamiento. Hoy podemos dar algunos pasos, fuera del sistema dominante en el que estamos, pero sabemos que sin momentos de ruptura muy importantes, no podr\u00e1n cambiar las cosas que de verdad tienen que hacerlo.<\/p>\n<p><b>Una y otra vez te refieres en el libro al credo del Mercado. Un credo que ser\u00e1 necesario derrumbar. \u00bfNo crees que su resquebrajamiento ya ha empezado?<\/b><\/p>\n<p>Sin duda. De todas las cosas buenas que nos han pasado en estos \u00faltimos a\u00f1os es fundamental la apertura de los discursos p\u00fablicos, a todos los niveles. En los \u00faltimos cuatro a\u00f1os, de repente nos hemos visto en el metro o en el autob\u00fas hablando entre nosotros del funcionamiento del mercado financiero, de la deuda p\u00fablica, de los servicios sociales. Eso es nuevo y es positivo, claro que s\u00ed. Pero a su lado est\u00e1, por ejemplo, el anulamiento de algunos sectores clave, entre ellos los medios de comunicaci\u00f3n masivos, que obstaculiza que lleguemos a la verdad de los hechos. Los medios dependen m\u00e1s estrechamente de los grandes grupos econ\u00f3micos y eso tambi\u00e9n lo hemos visto en el mundo de la universidad y de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica. Se trata de sectores clave para una sociedad moderna y, sin embargo, cada vez son m\u00e1s dependientes del capital, para nuestra desgracia. La cosa se ha degradado tanto, y tan r\u00e1pidamente, en tan solo treinta a\u00f1os, que su alcance se nos escapa. Lo que podemos hacer es intentar dar algunos pasos e ir creando condiciones para que haya movimientos mucho m\u00e1s organizados, masivos, conscientes, de gente que quiera transformar las cosas. Ese es el sentido fundamental que yo veo ahora mismo al esfuerzo que se est\u00e1 haciendo para intentar dar un giro importante hacia otra direcci\u00f3n en todas las \u00e1reas de la vida, tambi\u00e9n, por supuesto, en las instituciones que nos representan.<\/p>\n<p><b>Construir alternativas, proyectos de cooperaci\u00f3n, de participaci\u00f3n<\/b>. Volver a recuperar conceptos como solidaridad, tan desprestigiados en las sociedades del lucro, esa es la idea con la que nos quedamos tras recorrer las p\u00e1ginas, las conclusiones, el compendio de lecturas al que nos acerca Jorge Riechmann en Autoconstrucci\u00f3n. Nos presenta, por ejemplo, <b>la idea de Joaquim Sempere de construir espacios, sociedades m\u00e1s resistentes a los peligros que nos amenazan<\/b>, y que el soci\u00f3logo denomina municipios en transici\u00f3n. Una experiencia a la que habr\u00e1 que llegar tras entablar un combate cultural que someta a cr\u00edtica el presente. Nos acerca a las <b>teor\u00edas del decrecimiento que preconizan estilos de vida m\u00e1s frugales<\/b>, que nos pueden seducir con la posibilidad de vidas m\u00e1s sencillas y locales. \u00bfC\u00f3mo convencernos de que el decrecimiento no implica menos bienestar, ni, por supuesto, menos felicidad? \u00bfC\u00f3mo recuperar el buen sentido de la palabra austeridad que tanto han desfigurado los neoliberales? \u00bfQueremos de verdad cambiar, autoconstruirnos? Son algunas de las preguntas que plantea el recorrido que nos propone Riechmann, un recorrido que nos induce a reflexionar, a luchar con nuestras propias contradicciones, resistencias e inconsistencias. He ah\u00ed su gran valor.<\/p>\n<p>\u00bfPodemos controlar la megam\u00e1quina capitalista, se pregunta el autor. \u201c<i>Si no podemos hacerlo, \u00bfse sigue de ello un retirarse a esperar la cat\u00e1strofe, hacia la que avanzamos a toda velocidad? Por una parte, est\u00e1 la vieja posibilidad de poner palos en las ruedas, actualizada como echar arena entre los engranajes primero, y m\u00e1s recientemente como desconfigurar conexiones entre los circuitos (\u2026) Por otra parte, subsiste la orientaci\u00f3n general de fracasar mejor. <\/i><i><b>El derrumbe de la Megam\u00e1quina ser\u00e1, lo sabemos, una espantosa tragedia<\/b><\/i><i>: cabe trabajar por reducir en lo posible la inconcebible masa de sufrimiento, tanto el humano como el de las dem\u00e1s criaturas<\/i>\u201d, argumenta Riechmann, quien habla de comenzar ya a construir m\u00e1s botes salvavidas y a organizar las formas de cooperaci\u00f3n solidaria que pueden reducir los costes del naufragio\u201d. Catastrofismo, dir\u00e1n algunos. Simplemente realismo, pensamos otros. Un realismo que nos lleva a visualizar en episodios de ciencia ficci\u00f3n cada vez m\u00e1s cercanos.<\/p>\n<p>\u201c<i>Nos pierde \/ la codicia de los menos \/ la cobard\u00eda de los m\u00e1s \/ la irracionalidad de todos \/ falta lenguaje \/ falta decir \/ del horror que viene \/ Pero t\u00fa ya lo sabes: donde termina el reino de la mercanc\u00eda \/ comienza la vida\u2026\u201d<\/i><\/p>\n<p>Lo dice Riechmann de otro modo, a trav\u00e9s de estos versos de su libro <i><b>Poemas lisiados<\/b><\/i>. El lenguaje de la poes\u00eda, La poes\u00eda, s\u00ed, capaz de tocar lo invisible, lo oculto, lo callado. La poes\u00eda como ventana de lucidez.<\/p>\n<p><i>Autoconstrucci\u00f3n (La transformaci\u00f3n cultural que necesitamos) <\/i>ha sido publicado por Ediciones Catarata. <i>Poemas lisiados<\/i> se ha publicado en el sello La Oveja Roja.<\/p>\n<p><i><b>Fuente:<\/b><\/i> <a href=\"http:\/\/lecturassumergidas.com\/2015\/04\/29\/jorge-riechmann-consumimos-el-planeta-como-si-no-hubiera-un-manana\/\">http:\/\/lecturassumergidas.com\/2015\/04\/29\/jorge-riechmann-consumimos-el-planeta-como-si-no-hubiera-un-manana\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class='western' style='margin-bottom: 0.64cm; line-height: 150%;' align='justify'>Se puede organizar una econom\u00eda que satisfaga adecuadamente las necesidades humanas de esa enorme poblaci\u00f3n que somos ahora, de m\u00e1s de 7.200 millones de personas, con las reducciones de energ\u00eda y materiales necesarias, con los consiguientes impactos asociados, pero eso no puede ser una econom\u00eda capitalista, de crecimiento constante y de generaci\u00f3n continua de supuestas nuevas necesidades. 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